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lunes, 9 de mayo de 2022

Al son de las noticias

En su nueva editorial Antonio Montoya Hoyos resalta, entre otros hechos noticiosos de la semana, la extradición de alias Otoniel y el subsiguiente paro armado promovido por Los Urabeños, la infiltración que hace el Pacto Histórico a las campañas de sus contrincantes, el bullying que afecta a los estudiantes con tanta agresividad, la economía nacional y mundial en crisis, la caída de la reforma a la ley de garantías al igual que la moción de censura promovida en el Congreso contra el ministro de Defensa y el riesgo que corren los pensionados si no votan bien en las próximas elecciones. No dejes de escucharlo.


jueves, 28 de octubre de 2021

Vigía: Otoniel y el panorama al frente

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Desde niño el cabecilla se encuadró en la ideología maoísta del ejército popular de liberación, EPL, mientras su primo, en las FARC, llegaría a ser jefe del Bloque Noroccidental. Como supremo del Clan Úsuga Otoniel convirtió la famiempresa en el Clan del Golfo y se arropó con las banderas pseudo políticas de las autodefensas gaitanistas. El cariz ideológico de su prontuario delictivo, pues, siempre ha tenido el recurso político a mano, como lo han hecho exitosamente las FARC y lo hace con empeño el ELN. Y eso podría ser definitivo en lo que viene.

Escenarios a la vista

Su captura tiene consecuencias más allá de Colombia y tocan a Venezuela, a la región y a buena parte de la red global del crimen organizado transnacional del narcotráfico. Los fuertes vínculos del Clan del Golfo con los carteles mexicanos y las mafias europeas plantean varias perspectivas a corto, mediano y largo plazo, todas complicadas.

Un eventual escenario sería el de lucha intestina por el mando de toda la organización, con muertos, masacres y ataques indiscriminados. Otro, puede ser una fragmentación en pequeños carteles regionales los cuales, sin dirección única, obliguen a una alta multiplicidad de esfuerzos operacionales, en un mapa general de inseguridad. Uno más, sería una combinación de los dos anteriores con confrontaciones entre regiones y localidades. Los enemigos circunstanciales del Cartel del Golfo, principalmente el eln, los Caparros y en algunas áreas las FARC, revitalizarán los ataques a su rival percibiéndolo débil y sin un poder central orientador.

No se puede descartar que carteles mexicanos y mafias extracontinentales aumenten su control en las fronteras con Venezuela, Ecuador y Panamá. Transversal a cualquier escenario y como en el pasado, se está dando una retaliación contra militares, policías y civiles de las áreas de influencia del Clan del Golfo. Antier dinamitaron cuatro soldados en Urabá y el “plan pistola” se incrementará.

Las redes internacionales del narcotráfico también sufrirán los efectos de este resultado operacional. No es claro si cargamentos ya negociados se detendrán, demorarán o suspenderán; si se acumularán “caletas” mientras se aclara el panorama; si los intermediarios para Europa, US, Australia y varias áreas con oferta al alza, saltarán a otros proveedores como Perú o Bolivia; o si el precio del gramo de cocaína subirá en las calles de New York o Pekín.

Agamenón

En la Operación Agamenón, lanzada en 2015, rebautizada Agamenón II y después Agamenón II Plus resaltan: la persistencia en el empeño, a pesar del asedio de la izquierda a la fuerza pública colombiana; la coordinación entre las fuerzas militares y la policía para el logro de objetivos de alto valor estratégico; la capacidad de inteligencia con el apoyo de las tecnologías norteamericana y británica, y los enlaces transnacionales permanentes, como los del Senafront panameño y lo de las autoridades ecuatorianas, en donde se sabe del vínculo del Clan el Golfo con la banda de los Choneros.

Agamenón llegó al objetivo, después de erosionar sistemáticamente la periferia y el entorno cercano de la jefatura, en una persistente campaña que incluyó, entre otros resultados, la neutralización de alias Giovanny, antecesor y hermano de Otoniel, y la captura en Argentina de Mi Sangre, en 2012; La Flaca, esposa de Otoniel, en 2015 y Boliqueso, arrestado en Sao Paulo, en el 2016; el Zorro, cabecilla en Nariño, frontera con Ecuador; el negro Perea, en el norte de Antioquia; el Lobo, en Sucre, y Polocho, en el bajo Cauca, en el 2017; Mordisco, cabecilla en la Guajira y Norte de Santander, frontera con Venezuela, en 2018, y Carlos Mario, hermano y alias Pablo, primo de Otoniel, en 2020.

La captura en comento es probable que afecte la campaña electoral en desarrollo en Colombia señalando aportes de la organización criminal a candidatos y políticos locales, regionales o nacionales. Una vez extraditado a US, no es de menos valor lo que pueda decir sobre sus contactos en Venezuela, sus negociados con el llamado Cartel de los Soles y con mandos militares fronterizos que facilitaron y aún facilitan el trasiego de narcóticos y minería ilegal: con Saab y el Pollo Carvajal, sería una tríada mortal para el régimen en Miraflores.

Como sea que fuere el rumbo que tomen los acontecimientos, la captura de alias Otoniel, sin dejar de ser un golpe de valor estratégico, no cambiará en mucho la dinámica del narcotráfico desde Colombia, con una producción incremental a pesar de la reducción en cultivos ilícitos, pero con el impulso de una demanda al alza. El problema continuará y el golpe a Otoniel puede ser un punto de referencia, sin ser un punto de quiebre, que sí puede serlo la nueva política propuesta por Estados Unidos para enfrentar el problema.

miércoles, 27 de octubre de 2021

¿Será que caerá el telón detrás de los acuerdos de Cuba?

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por Luis Guillermo Echeverri Vélez*

¿Por qué tanto miedo en algunos medios afines y en las redes de los adalides del mal y sus encubridores mamertos a la extradición de Otoniel?

¿Qué quiere ocultar el malvado periodismo fariano - santista promotor de los acuerdos que multiplicaron exponencialmente la deforestación, la producción de cocaína, la minería ilegal, el narcotráfico y el narcoterrorismo?

¿Qué tanto hay de cercanía entre, las FARC -E P (que solo dejaron de existir en los sueños “nobelistiocos” de “Aguacate” (el gran estafador político madurado a punta de periódico que cambió en Cuba la Constitución de su patria en procura del Nobel con que engañó a toda la paz mundial), el ELN y los grupos paramilitares, hoy mal llamados bacrim, desde la era en que reinaron “Los Santos”, cuando la conveniencia que deforesta para sembrar muerte (coca y minería ilegal) es la que en materia de negocios, tanto los une?

¡Qué bonito! ¿Y ahora resulta que, por un anuncio de extradición, el gobierno Duque es el de la culpa?

¿Será que ahora sí hay miedo real a que se esclarezca y se sepa con nombres propios como es la “melé” entre la JEP y las prioridades en el concepto elástico de las víctimas que maneja esa fuerza bendecidora de impunidades e inquisidora del sistema de libertades: la justicia especial para las FARC - EP?

¿Será que ahora sí se puede saber sobre los roles reales tras la tramoya del doctor Cocoíta, de Leiva, el Rasputín colombiano, del arquitecto de la impunidad Enrique Santiago y del ideólogo de la Lumumba, Sergio Jaramillo, tras las naguas de los idiotas útiles que negociaron en nombre del cielo: el vice de Samper, el famoso canciller industrial alias el “Sargento García” y el iluso e imberbe hijo de papi recién llegado de Harvard?

Y ¿qué pasará si el hombre abre la boca y consigna en un expediente, en una corte de la justicia americana, delatando todo lo que puede haber escondido detrás del movimiento anual tanto local e internacional de 200 toneladas de cocaína?

¿Y por qué será tanto afán de encubrimiento a alias Otoniel?

¿Por qué le bajaron el volumen a lo que hay detrás de Memo “el Fantasma”, del azote del Choco alias “el Viejo”, de Guacho y de tantos otros, y a la reincidencia de Santrich, y a lo que hacen el ELN, el Paisa e Iván Márquez y la nueva Marquetalia desde Venezuela?

¿Y por qué le bajaron el gas a hablar de lo que ha representado la relación de Piedad Córdoba con el difunto Chávez y toda su pandilla de Maduro, Diosdado y el Cartel de los Soles?

¿Qué podrá el capo Otoniel contar de sus distribuidores en el país, en México, en el Caribe, en Venezuela, en Europa, en Brasil y en los propios Estados Unidos?

Después de manejar 200 toneladas de coca por año, ¿podrá contar algo de Gentil Duarte, de Pablo Catatumbo, de las mal llamadas disidencias, de Gustavo Bolívar, los bloqueos, la primera línea y la Colombia Humana, de los caciques mafiosos que vendían los niños de sus comunidades , del rol “justiciero y democrático” que pueda cumplir Iván Cepeda y los colectivos, de Granda, del niñero Pastor Alape, del santo Lozada, de Aida y del Gran Encomendero Juampa alias Santiago, y de Gustavo Francisco Petro Urrego, alias Andrés Aureliano y su nuevo M-19?

¿Podrá el país llegar a entender la filigrana del negocio entre el M-19, los cárteles de la droga, el objetivo de la quema del Palacio de Justicia, y luego con el parlamento, la constituyente y los gobiernos de la época dorada del narcotráfico?

Ayer sobraron los # del periodismo pro acuerdos con el narcoterrorismo fariano, tratando de armar controversia sobre tema Otoniel.

¿A quién le están haciendo la vuelta?

Qué flaco favor le hacen al derecho, a la justicia y a la legalidad, a los valores de la democracia y al Estado de derecho, abriendo un debate que tiende a tratar de justificar, el poder llevar a la JEP a un delincuente que maneja 200 toneladas año de clorhidrato de cocaína.

¿Tendrán miedo de que pueda contar algo sobre el falso proceso de paz y la agenda oculta del mismo?

¿Tendrán cutu-cutu de que un testimonio de un pez tan gordo desate el deber democrático pendiente del debate y la declaratoria ilegal de la Farc-política, igualmente grave o más que la Para-política?

¿Tendrán miedo acaso de que la juventud y las redes sociales descubran finalmente el mayor de los falsos positivos y que Uribe fue “el diablo” que combatió por igual el narcoterrorismo guerrillero y el “paraco” y extraditó los paramilitares a los Estados Unidos como lo ha venido haciendo la justicia colombiana y el presidente Iván Duque?

¿Pondrá ello en evidencia el lisonjero Nobel y el manto pacífico con que encubren los Santos su verdadera condición de mercaderes de la miseria humana?

Solo “El Tiempo” lo dirá.

lunes, 25 de octubre de 2021

¡Qué noticia!

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Inicialmente me alegré, igual que muchos colombianos cuando informaron los noticieros la detención del hombre llamado Otoniel, jefe del Clan del Golfo, o de los Úsuga, grupo delictivo que tiene control sobre muchos territorios de nuestro país y que ha secuestrado, asesinado, extorsionado y vulnerado a miles de personas de nuestro vasto territorio colombiano y quien, a través de sus lugartenientes, continuará delinquiendo, sin que al final nadie los detenga.

Me molesta la sonrisa de ese hombre, en el momento de la detención, tranquilo, y todos al lado tomándose fotos con uno de los bandidos más grandes que ha tenido Colombia. Es sin duda alguna una clara muestra de la forma en que miramos el delito y al delincuente.

Analizando el tema remonté mi memoria a las épocas del secuestro en nuestra patria, a la detención sin razón alguna de muchos policías, soldados y oficiales de nuestra patria, quienes sufrieron en carne propia el flagelo de la violencia, muerte y extinción en nuestra comunidad.

Cuando ellos salieron de su secuestro, años después de su retención, veíamos sus imágenes, lúgubres, demacrados y acabados con la muestra clara de su tragedia, narrando sus días de sufrimiento, su dolor, angustia y lamentando su ausencia de la familia y de los seres queridos.

A ellos me refiero, a aquellos hombres que, en el ejercicio de su profesión, por defender a la comunidad, sostuvieron largos y cruentos combates con los guerrilleros a quienes considero simples bandidos y no defensores de la democracia, a pesar de que hoy ocupan y ostentan la calidad de congresistas; qué horror y qué dolor.

Pregunto con indignación si a esos soldados, policías, muertos y secuestrados están recibiendo hoy, ellos o sus familias, hijos, esposas y descendientes el apoyo, acompañamiento y solidaridad del Estado para recuperar su dignidad, autoestima y deseo de continuar su lucha por la vida y la democracia. No lo creo, pero al menos quisiera que nos dieran un dato exacto de que hay de sus vidas, sus sufrimientos y angustias.

Por todo ello, lamento al ver la cara sonriente de Otoniel, un ser que no tiene conciencia de sus delitos, ni del dolor y la tragedia que ha llevado a miles de ciudadanos de Colombia, familias que hoy tienen dolor, angustia y desesperación, por actos cometidos por este hombre y sus compinches.

Quisiera que pronto se autorice su extradición, que si bien hoy, no es tan temida como antes, si conlleva al fin y al cabo una real sanción por los actos cometidos.

Sería importante y valioso que ese hombre indeseable, fuera capaz de confesar quienes son sus lugartenientes, sus cómplices, y desmontara su red de narcotraficantes y bandidos, lo que significaría un gran aporte a la sociedad para tratar de buscar el real sometimiento de los bandidos al ordenamiento jurídico colombiano.

Espero que no pase lo que es tradicional en nuestro país, en el que los delincuentes, bandidos, ladrones del erario, salgan por vencimiento de términos y así continúen su labor de daño, dolor y perjuicio al patrimonio de los colombianos.

Contra los bandidos toda la acción de la justicia y que sea pronta y eficaz.