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martes, 4 de julio de 2023

¡Aquí pasa de todo y no pasa nada!

Luis Guillermo Echeverri VélezPor: Luis Guillermo Echeverri Vélez

No me trago el cuento de que sólo es cuestión de esperar tres años, con la economía metida en el trapiche del socialismo del siglo XXI y con la gente sin tener con qué mercar por la carestía.

Aquí es mejor que pase algo a que sigamos sin que pase nada distinto a la destrucción de un Estado de derecho, que fue respetable y respetado.

¿Dónde están las personas valientes y honorables que desde los cargos públicos defiendan a Colombia de la ilegalidad y le devuelvan a la nación y al Estado las banderas de la libertad y el orden?

No sigamos ocultando la cobardía tras el respeto incondicional a una anarquía disfrazada de democracia, mientras toda suerte de delincuentes e irresponsables trapean a su conveniencia con la dignidad de la nación, con la constitución y las leyes.

Como vamos, vamos mal. Menudos son los abusos, los delitos y las violaciones a la ley. Los hay de todas las formas imaginables, y no pasa nada.

Vamos montados en un barco rumbo al arrecife en medio de una gran tormenta, comandado por un remedo de capitán que se la pasa encerrado bajo la influencia y sólo sale a crear polarización entre tripulantes y pasajeros. No hay quién asuma el mando, mientras los primeros están enganchados en una rebatiña por el poder político, y los segundos suscritos al pánico que genera ver que nos estrellamos y nada pasa.

Aquí lo peor es seguir sin que pase nada. Pues como vamos, este barco naufraga en las costas cubanas de Venezuela.

Nada va a pasar mientras la justicia esté acobardada y sea víctima ideológica de su falta de integridad. Y no pasará nada, si las cortes no se ponen las pilas y cumplen su deber, si del sector privado no nacen nuevos liderazgos transformacionales, y si no cambiamos los requisitos que deberían cumplir quienes manejan la cosa pública.

Es culpa de nuestra indiferencia como clase dirigente que, en el 2022, el engañoso discurso populista distorsionara la realidad colombiana que iba, como en 2010, rumbo a puerto seguro y creciendo mucho más que las otras naciones de la región.

La nación entera paga, por la irresponsabilidad de unos cuantos muñecos filipichines y payasitos provincianos cachaquizados que hoy copan el teatro de la actividad política nacional, y por la total indiferencia de una sociedad civil y de unos gremios caducos y pasmados, que más parecen mamertos vergonzantes, que líderes con genuina vocación de servicio.

Las organizaciones criminales y sus milicianos están amparados e inmunes ante la sanción social y legal, pues ha hecho carrera su doctrina de considerar ilegítimos al sistema de libertades económicas y al Estado y su institucionalidad. Así justifican poder birlar la ley a conveniencia propia sin que aquí pase nada.

Es inconcebible que, bajo la narrativa propia a esa nueva interpretación de la legalidad, se pretenda desconocer la naturaleza de los crímenes de lesa humanidad y se justifique la ilegalidad de atrocidades como el secuestro, la violación de menores y el asesinato bajo la militancia en organizaciones narcoterroristas.

Con esa misma carreta insidiosa, desde la sociedad entre Cuba y los Santos, feriaron los preceptos constitucionales de impunidad y distorsionaron el verdadero espíritu constitutivo del Estatuto de Roma, implantando una nueva doctrina internacional en favor de la aceptación democrática del terrorismo sectario e incluso del terrorismo de Estado, que pretende reemplazar la sana construcción de políticas públicas, por la perversa lógica del reconocimiento de conflicto armado, que les otorga estatus de beligerancia, que autoriza el derecho de rebelión y permite la conexidad delictiva en función de la impunidad total.

Narrativa mediante la cual, Juan Manuel Santos, al estilo inescrupuloso y lisonjero propio de su alcurnia estafadora, como por arte de magia, logró cobrar en especie con un Nobel, por la labor de institucionalizar la concepción de que todo lo que antes era ilegal pasara a ser legal en Colombia, y en toda una región sumida en el narco-socialismo del siglo XXI.

Todo en contra de la voluntad popular y gracias a la complicidad de su ciclotímico copiloto y sus propios serviles en Cuba y en la tramoya del Congreso, y claro gracias a la ayuda de la Iglesia y de algunos curas mercaderes del dolor ajeno que siempre, a lo largo de la historia, están prestos a cambiar la verdad y endosar fuerzas inquisidoras como la Justicia Especial para la Paz.

Y con ese mismo concepto embustero e inquisitivo, tan propio del populismo y en pro de la impunidad total, es con el que hoy el Gobierno del nuevo M-19, tan hijo de las FARC-EP como Fecode, y comandado por el demente revolucionario aliado a toda suerte de organizaciones criminales, quiere gobernar a su conveniencia y de manera autocrática a la sociedad colombiana, copando con falacias casi todo el espacio digital y cercenando el derecho a la libertad de expresión de los medios tradicionales, en las propias narices del parlamento, la justicia, los entes de control y los gremios del sector productivo.

La doctrina Petro no sólo se nutre de la mentira, el engaño y la ilegalidad, es un ideario revolucionario, rebelde, nefasto, destructor, inconsciente e irresponsable que considera ilegítima toda la constitucionalidad y no admite crítica ni contradicción alguna.

Tristemente hoy hay poca diferencia entre quienes representan la tradición política, con quienes se creen con derecho de pernada sobre la ley, el Estado y el Gobierno y sus instituciones, y con los nuevos politiqueros que desfalcan la nación, pues muchos de los que antes eran delfines, huérfanos de poder, están convertidos en tiburones de múltiple dentadura que conviven con las desalmadas barracudas que nos gobiernan.

Santos, que descarada y deliberadamente le abrió la puerta de Colombia y de toda la región a esa falsa, perversa y sangrienta doctrina de “Paz a cualquier costo”, ahora pretende engañar el derecho internacional público, aspirando a la Secretaría General de las Naciones Unidas, timando nuevamente a Colombia con las mismas artimañas con la cuales antes manipuló las cortes nacionales.

Es con cargo a todos los contribuyentes, que Santos y sus secuaces lograron el gran estupro fraguado en Cuba. Algo que Pastrana no pudo implementar al aparecer Uribe en 2001. Algo que Samper y Gaviria ya habían empezado a legitimar al hacer que la ley fuera elástica con el narcotráfico. Algo con lo que Belisario soñador, inoculó al país hablando de Paz y no de convivir en legalidad. Algo que López casi negocia en Panamá con Pablo Escobar y un cartel de Medellín asociado con el M-19, quizás no siendo el monto adecuado para colmar sus agallas. Y algo a lo cual nada contribuyó el clientelismo desbordado de Turbay, patrocinador del gigantismo burocrático.

Uribe aplicó la ley y la fuerza coercitiva constitucional del Estado a rajatabla. Combatió por igual la narcoguerrilla y el delito, desmontó el paramilitarismo, golpeó la producción de cocaína y la deforestación, generó confianza inversionista mediante estabilidad y seguridad democrática ciudadana, económica y jurídica, y siempre procurando mayor equidad social.

Gracias a ello, prosperó la nación y perdieron en 2002, 2006 y 2018 las minorías delincuenciales, y gracias al trabajo de Uribe, ganó el Santos traidor del 2010.

Pero la obra de todo un país liderado por Uribe, duró poco en manos de los hermanos Santos, de Leyva, Baltazar y Santiago, Villegas, Pearl, Naranjo, Mora, Eder, Cepeda, Roy, Benedetti, De la Calle, Velasco, Mac Master, y todos sus monaguillos y de los mercenarios mediáticos que les volearon incienso.

Violaron la voluntad del constituyente primario, favorecieron a la narco-guerrilla y habilitaron para ser candidato a un infiltrado del viejo M-19 en el Congreso, un terrorista y delincuente disfrazado de senador, tranzaron políticamente en 2014 con un alcalde que debió ir preso, que al ser vencido en 2018 incendió el país en 2021, y lo apoyaron para que fuera vencedor “por W” en 2022, pues la sociedad trabajadora y emprendedora no supo presentar un adversario capaz, siendo solo la mitad consciente de Colombia la que le hizo oposición, mientras la otra mitad fue presa fácil del poderoso discurso populista y utilitario que representa una burla al debido bienestar de mayorías y minorías.

Duque, a pesar de enfrentar las dificultades de una pandemia y una depresión económica mundial, de una oposición difamadora y violenta que bloqueó la movilidad del país aterrorizando la población, le demostró al Colombia que sí se puede crecer a dos dígitos, que se puede gobernar bien y hacer las cosas honorable y correctamente, así se cometieran algunos errores involuntarios, que se podía generar empleo y terminar obras descontinuadas, que se podía confiar en el sistema de salud y de seguridad social.

Duque gobernó sin necesidad de negociar con ninguna organización criminal y evidenció que Colombia puede progresar en legalidad con apoyo al emprendimiento y con verdadero propósito de equidad.

Uribe y Duque le demostraron a Colombia que se puede gobernar decentemente sin comprometer principios y valores, que se puede navegar en democracia sin aceptar en ella la ilegalidad, los delincuentes disfrazados de izquierda ni los dobles fanáticos de extrema derecha, que aquí el problema es todo el vicio y el delito que generan la producción de cocaína  y el narcotráfico, y que se puede gobernar con la justicia de la mano de las fuerzas armadas, estando abierta la puerta del sometimiento incondicional a la ley que tajantemente rechazan todas las organizaciones criminales, si media unidad de propósito nacional.

Probaron que no se debe negociar con cargo a la impunidad con ningún delincuente, pues eso sólo le causa más estragos a la nación.

Uribe y Duque forman una yunta política campeona reconocida e imbatible. Son una dupla que, si se pone a trabajar dejando de lado la mezquindad y las envidias e intereses de los amigos y enemigos que los quieren separar, y dejando de lado los merecimientos, egos y vanidades inherentes a todos los que ambicionan poder, pueden unificar las mayorías y salvar este barco del naufragio; pero si y solo si cuentan con el apoyo incondicional de la sociedad civil, de los tibios gremios y de todo el empresariado nacional.

Y entre tanto, nosotros seguimos como sociedad en lo mismo de siempre, y no pasa nada.

¿Cómo se pretende que el pueblo distinga quién es bueno y quién es malo, al ver en las noticias a toda suerte de personajes entreverados en medio de la orgía burocrática del poder central?

¿Cómo no va a querer el pueblo un cambio, si está cansado de ver al lado de muchos líderes tradicionales a toda suerte de hampones que operan el poder central y regional, aliados con contratistas corruptos, con narcotraficantes o con nuevas famiempresas politiqueras de múltiple denominación ideológica?

¿Cómo no va a estar confundido el ciudadano, si ve que los que más figuran en medios al lado de la política partidista tradicional, son hoy quienes favorecen el narco-comunismo y la impunidad, esos congresistas alcahuetes de criminales que avalan delincuentes de mayor calibre, hoy instalados con lujo en la presidencia y en la laxitud de la perrera parlamentaria?

¿Cómo no va estar el empresariado y la clase laboral sin saber qué hacer, si ven amenazadas sus fuentes de ingreso y sus ahorros por las ratas que se reparten el queso, si ven cómo milicianos y los mismos rateros del transfuguismo camaleónico, son los que ocupan ministerios y embajadas y están dilapidando la hacienda pública?

¿Cómo no va a estar preocupada la población, si ven cada día un nuevo escándalo vergonzoso, entre quienes están bailando en el elegante acuario capitalino, donde se exhiben toda clase de pescados que medran del sistema contractual público?

¿Cómo va a pasar algo o a cambiar nada en Colombia, si hoy nos domina la palabra incoherente del cinismo propio de un terrorista supuestamente indultado que, a cuenta nuestra, compra ingenuas conciencias ignorando el deber ser de las cosas y mientras en la banca sólo tenemos representada toda la incompetente falacia ideológica con la cual se desvirtúa el verdadero valor democrático de la mujer y de las minorías?

El problema es de todos, no es sólo asunto de oposición de los líderes políticos. Aquí no pasa nada mientras todos los que trabajamos para que el país produzca, no seamos los que actuemos y sigamos delegando nuestro futuro y el de las nuevas generaciones a una clase política que no supo gobernarnos.

Hagamos algo porque hoy más que nunca, tristemente cobra actualidad lo que decía un grafiti en Cali en medio del proceso ochomil: “Al poder putas porque vuestros hijos no supieron gobernarnos”.

viernes, 21 de octubre de 2022

Reflexiones sobre las causas de la hecatombe

Epicteto, el opinador
Por Epicteto, el opinador

Vuelvo a opinar, movido por las inquietudes de mis contertulios, que a cada momento ponen a prueba mi agudeza con sus atinados cuestionamientos.

No se explican, por ejemplo, que un país como el nuestro, con una de las democracias más antiguas del continente, con una opinión mayoritariamente inclinada al pensamiento de derecha y centroderecha según las encuestas, y con un prudente manejo de su economía en las últimas décadas, haya caído en este desbarajuste moral, político, económico y de seguridad en tan solo dos meses del nuevo gobierno.

Buscan la explicación en las postreras causas, cayendo así en un estéril inmediatismo, sin profundizar en los primigenios factores causantes del desastre. A menudo, como es sabido, los árboles impiden ver el bosque.

Sabíamos de antemano lo que acarrearía la llegada de la izquierda radical al poder. Nadie podía llamarse a engaño, pues los propios voceros de esta se encargaron de propalar a los cuatro vientos las reformas que introducirían. Venían con ánimo de venganza, amenazando a todos los que en el pasado han cometido el delito de combatir la violencia o el narcotráfico; plantearon reformas a los impuestos para aumentar el recaudo aunque fuera desestimulando el crecimiento económico; anunciaron su propósito de dinamitar las estructuras de las fuerzas armadas y de la policía, como castigo por su heroica lucha contra el terrorismo y el narcotráfico; se comprometieron con los vándalos, corruptos presos en las cárceles y narcotraficantes a beneficiarlos con la impunidad; conquistaron votos prometiendo expropiaciones a granel y entrega de tierras a sus seguidores; no tuvieron ningún recato en dar a la luz su plan de asaltar los ahorros pensionales de los colombianos.

¿Cómo fue posible, entonces, que semejante despropósito hubiera sido premiado con la mayor votación tanto en la elección de Congreso como en la de presidente?

Cuatro causas surgen de un primer análisis para explicar este monumental descalabro para la sociedad colombiana:

Primera. Las elecciones no las ganó la izquierda en las urnas sino en la Registraduría. Desde hace más de dos años se venían denunciando todos los movimientos efectuados por el Gobierno nacional y las autoridades electorales para favorecer a la izquierda, así como las irregularidades en la contratación de las empresas que efectuarían los escrutinios sin que sus programas pudiesen ser auditados. Los procesos electorales, plagados de irregularidades fueron objeto de numerosas reclamaciones que no fueron atendidas. Tanto el presidente de la República como el registrador, el CNE, la Fiscalía, y la Procuraduría se negaron a lo más obvio, que hubiera sido practicar un reconteo donde existiera sospecha de fraude. Pero todo estaba diseñado para que el triunfo fuera de la extrema izquierda.

Segunda. La compra de votos, origen de la corrupción política que padecemos, se manifestó de manera abrumadora en favor de la candidatura de la izquierda. Aparte del patrocinio gubernamental, conseguido con interpretaciones contrarias a la Constitución y a la Ley, contó el Pacto Histórico con monstruosas sumas que, según múltiples informaciones, provenían del narcotráfico, de la guerrilla de las FARC y del ELN, de sus gobiernos amigos de la izquierda y de las organizaciones internacionales afines al Nuevo Orden Mundial y a la ideología marxista. Ningún otro candidato o grupo político pudo contar con suma siquiera cercana a la de los vencedores.

Tercera. Gran parte de la votación fue obtenida gracias al mensaje demagógico de la izquierda, con el cual vienen engañando a los pueblos desde hace más de un siglo. Prometiendo reparto de tierras, aumento de salarios, congelación o rebaja de servicios públicos, expropiación a las clases oligárquicas, subsidios de todo orden a la población, etc. Desafortunadamente, son muchos los votos determinados por las más bajas pasiones, por la más supina ignorancia o merced al adoctrinamiento marxista de la población estudiantil.

Cuarta. Manifiesta incapacidad de los dirigentes de derecha y centro-derecha. Carecieron de una estrategia seria capaz de llegar al corazón de los ciudadanos.

No tuvieron la necesaria generosidad para unir fuerzas con anticipación para salvar al país, a pesar de que eran de público conocimiento los planes del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla para tomarse el poder en Colombia.

Fueron gravemente perjudicados con el rechazo mayoritario del pueblo al gobierno del presidente Duque; su falta de apoyo al partido de gobierno; su condescendencia con las FARC; su falta de autoridad que permitió a la izquierda apoderarse de las calles e incendiar al país; sus insistencia en endeudar al país para cumplir los acuerdos de La Habana sin exigir nada a cambio; su falta de liderazgo para enfrentar el crecimiento de los cultivos ilícitos y el vandalismo; la inoperancia de su gobierno frente a problemas como el endeudamiento público, los altos costos del Estado, la corrupción en la Administración de Justicia; la falta de defensa de la soberanía nacional frente al Tratado de Escazú y al intervencionismo de la ONU y otras entidades en asuntos propios del país; y su absoluta falta de acción para prevenir o contrarrestar los planes intervencionistas del Foro de Sao Paulo y la izquierda internacional en Colombia.

Como decía antes, estas causas inmediatas del calamitoso resultado electoral tienen detrás otros factores que les dan origen y que analizaremos en próxima oportunidad, para no fatigar a los lectores ni volvernos empalagosos.

Me he aventurado a expresar algunas verdades, conocidas de algunos, pero no suficientemente analizadas, pues considero mi deber apartar la ignorancia y no callarme para evitar algún conflicto. En esto sigo sin temor la reflexión de Marco Aurelio:

Es terrible, en efecto, que la ignorancia y la excesiva complacencia sean más poderosas que la sabiduría”[1].



[1] MARCO Aurelio. Meditaciones, Editorial Gredos, 1977, pag. 105

jueves, 15 de septiembre de 2022

¡Lo que pasó... pasó!

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

El manejo acertado de la economía colombiana durante la pandemia y postpandemia.

No me trago la denominación de manejo irresponsable de la hacienda pública que ahora el populismo en el poder le quiere endilgar al Gobierno anterior. Eso no fue lo que pasó con la economía y con la delicadeza de las finanzas públicas en el período anterior.

Están igualitos al cura terrorista con el cuento de la posverdad que ignora todo el registro oficial, el histórico noticioso y los testimonios de las víctimas. El descaro siempre está bien respaldado por la ignorancia y la alteración mental ideológica en materia económica y por la mezquindad que caracteriza y nubla el entendimiento de quienes obran con odio y resentimiento.

Muchas gracias a algunos conocedores por mencionar la importancia de la participación del Grupo Empresarial Ecopetrol y del Gobierno Duque con su buena voluntad en alcanzar un acuerdo y un corte contable y ajuste de cuentas sobre el Fepec antes de terminar el Gobierno Duque. No fue fácil llegar al final a un acuerdo de cuentas pendientes, pero se hizo lo legal y lo responsable de parte y parte.

(Fepec: Fondo de Estabilización de los Precios del Petróleo – mediante el cual el Gobierno regula los precios internos y la diferencia entre el precio de mercado internacional del crudo y los que se pagan por este en el país se arbitra y liquida en este fondo).

Tengamos claro que el Gobierno es el dueño de la mayoría de las acciones de Ecopetrol, pero no es el único de la empresa que reporta en bolsa y hasta hoy, gracias a su Gobierno corporativo la junta es totalmente independiente y autónoma en sus decisiones. Ahí no se sientan ni dan órdenes ministros ni viceministros. Todo director obra independientemente de quien lo nomina, y si ve conflicto de intereses se abstiene de participar en las decisiones, que son colegiadas.

Me correspondió trabajar en el tema de la deuda acumulada del Gobierno en el Fepec directamente con el equipo directivo de ECP en nombre de la junta directiva y honrando la responsabilidad fiduciaria que tengo con el grupo como presidente.

Debo reconocer que el presidente Duque, el ministro Restrepo y los equipos de Presidencia y Hacienda obraron profesional y responsablemente honrando una deuda que históricamente nunca se había reconocido formalmente. Esto dejó un precedente sano, pues antes se iba saldando la cuenta a conveniencia, pero claro, no era responsable y no existía la presión acumulativa de los precios altos que hemos vivido en esta época postpandemia.

Y esa voluntad responsable se abona al buen criterio y a la responsabilidad, seriedad y conocimientos de Duque, al haber dejado un camino de arreglo limpio y transparente para el Fepec, sin desconocer la complejidad recursiva del asunto. Que no fue el caso de lo que Duque recibió de Santos pues la deuda no estaba formalmente presupuestada en las cuentas nacionales.

Para entender; antes, en el Fepec, se dejaba para descontar de lo que diera la vaca petrolera después del ordeño. Pero dice un adagio: “Nadie puede tomar leche y comer carne de la misma vaca al mismo tiempo”.

Debo anotar que se les olvida a muchos de los que ahora analizan el tema Fepec, y el manejo de los precios de los combustibles, que el mundo paso recientemente por una depresión económica y social debido al COVID-19 y que los fondos de estabilización son una fiducia con reglas establecidas por ley.

¿Qué pasó? - Se paró la economía global tanto en lo financiero como en la movilidad. Se le pincharon las dos llantas a la bicicleta. Se dieron choques adversos simultáneos de oferta y demanda. No fue una simple recesión ni una crisis financiera cíclica, pasamos gracias a la ciencia y la tecnología rápidamente por una depresión global que no sucedía desde principios del siglo pasado. Consideremos que todo en la vida tiene un costo, y que la recesión inflacionaria que vive el mundo y porque no decirlo la guerra fría entre súper poderes, es el costo o pago obligado de esa depresión.

En el entretanto, económicamente, ¿cómo nos explicamos qué pasó en Colombia? Pues primero, que teníamos un recurso humano y un sistema de salud el berraco, que dio la pela por el país día y noche, y fueron los héroes que le ganaron la vuelta a la parca.  Dios lo guarde.

Segundo, que estábamos bien gobernados. El Estado compró kits de test, respiradores, amplio el número de camas y se dedicó a atender la salud de todos los ciudadanos sin descanso. El presidente, al frente, todos los días dándole reporte y animo al país, administrando la crisis con tino, entereza y disciplina.

Y después, llegó la vacuna al mundo y a Colombia, y recortó a tan sólo año y medio, los tiempos de la pandemia y de la depresión económica asociada, algo que históricamente significaba 10 a 15 años de miseria para la economía del mundo. Pues bien. La vacuna salvó muchas vidas. La segunda dosis disminuyó el riesgo de muerte. Aprendimos a vivir con el COVID-19 y lo bajamos de peste a enfermedad en solo 20 meses, en promedio.

En cada país, según el manejo del Estado y la velocidad de la vacunación, el asunto fue diferente y eso se correlacionó con la velocidad de la recuperación económica. Aprendimos rápido porque teníamos los mejores del país al frente de la batalla.

Ahí Duque, su ministro Ruiz del sector Salud colombino y el Doctor Muñoz, digan lo que digan, fueron los héroes colombianos. Eso no se los quita nadie. Colombia reportó entre los mejores del mundo en el manejo físico de la peste y luego en la recuperación económica.

Y entonces, gracias al reconocimiento y a la confianza en el buen manejo del Gobierno, la inversión reactivó los mercados y la economía volvió a moverse, a dar vueltas o transar, pero no sin un costo global mucho mayor de la energía que es la que alimenta esa movilidad como el dinero alimenta los mercados financieros.

Razón por la cual el Gobierno del presidente se dio el palo de mantener mediante el Fepec un costo subsidiado a la movilidad económica, lo cual no es “alimentar carros y no personas”, como quieren decir hoy los populistas ignorantemente. Entendamos que movilizar a bajo costo una economía es poder alimentar a toda una nación a un menor costo especialmente en épocas de vacas flacas.

Y ¿cuál era la prevención y la vacuna para la depresión económica? - Buen manejo asociado a medidas coherentes, austeridad, ahorro, ayudas del Estado y transparencia. Colombia entera le dio muy buen manejo económico a la crisis. Desde el Gobierno, desde Ecopetrol y desde la berraquera, aguante y austeridad de los empresarios de los sectores productivos y de servicios, incluidos los financieros.

Gracias a que los particulares confiaron en Duque y su Gobierno, el presidente respondió con firmeza a pesar de la canalla oposición política del terrorista y su libretista, Fecode y su pacto con la criminalidad y el dinero mal habido, que resolvieron financiar el desorden y el vandalismo justo en el momento más crítico para la nación, parar el país productivo, y descalificar a la brava la consecución de los recursos para una reforma social absolutamente necesaria, que incluyó la gratuidad educativa para los más necesitados.

He incendiaron y taponaron las vías justo cuando se iniciaba la recuperación, invitando e incitando la violencia, y satanizando al Estado, al presidente, al ministro de Hacienda y a la Policía. Según lo expresaron ellos mismos, para derrocar el Gobierno de Duque por medio de violencia e insubordinación ciudadana. Acciones que están completamente documentadas en la evidencia digital existente, algo que no podría contradecir ni la Comisión de la Verdad.

Irónicamente, son los mismos que ahora plantean la impunidad anárquica que llaman Paz Total.

Sigamos. El país trabajador y emprendedor nunca se rindió, el presidente tampoco. Subieron los precios del crudo de forma exponencial en el mundo. En ese momento Ecopetrol fue líder en salud y nunca dejó al país sin suministro de energía combustible (petróleo y gas), además se amarró el cinturón, bajo gastos, racionalizó costos y no dejó de invertir. Ello le valió ser una de las únicas dos petroleras del mundo en pasar el 2020 con los números en negro. Gracias a lo anterior pudo tener luego con qué adquirir la mayoría en ISA S. A., y transferir al Estado, en estos tres años, más de 65 billones de pesos entre utilidades y pagos.

Y claro por eso hubo recursos o dinero con que mantener bajo el precio de la movilidad del país, mucho más bajo que el promedio en el mundo cuando se dispararon los precios del petróleo; todo para contribuir muy significativamente a que la economía se pudiera recuperar rápido y con fuerza, como ocurrió gracias a las ayudas y los esfuerzos económicos del Gobierno para mantener empleos y negocios vivos y no dejar que el sistema financiero y los mercados se desplomaran.

El resultado de las medidas y las ayudas de Duque, a quien toda la clase política y los gremios del país dejaron solo cuando Colombia más los necesitaba, fueron finalmente acompañadas por el Congreso que autorizó el fondeo económico con destinación netamente social, y gracias la adecuada preparación del terreno y la ortodoxa siembra de Carrasquilla, y al buen manejo político, diligente y austero de la cosecha que administró Restrepo, acompañados de la resiliencia y berraquera del emprendedor colombiano.

Eso pasó; así floreció el crecimiento y se reactivó la economía, aunque no estén aún satisfechas todas las dolencias ni las necesidades de las gentes en un país en vía de desarrollo. Estemos claros que si no fuera porque se mantuvieron los precios de los combustibles bajos a $9.000 pesos durante la crisis, Colombia jamás hubiese presentado el crecimiento económico que presentó en recuperación, ni el actual, que heredó el nuevo Gobierno.

Duque entregó el país con un crecimiento histórico, no escatimó en vitaminas para la economía, y es que a los países en desarrollo les pasa como a la gente, puede que un viejo grande y gordo ya no necesite crecer más, pero si un niño no crece la cosa es grave, hay que llevarlo al doctor.

Duque nunca dejó de invertir ni en la gente, ni en el país y su infraestructura.  Por eso hoy estamos dentro de las economías que más han crecido en el mundo. Algo nunca imaginable. Por eso llegó inversión a Colombia en el primer semestre del 2022. Gracias al presidente Duque y a la tenacidad del empresariado, legalidad más emprendimiento resultaron en mayor equidad cuando más se necesitó.

Gracias a todo lo anterior la propia dificultad acumulativa de deuda permitió que la mejor vaca del establo (El Grupo Empresarial Ecopetrol), con buen pasto y buen cuido diera más leche y por tanto se le pudieron entregar utilidades a los accionistas privados y al Gobierno que ayudaron al pago responsable del monto causado por el Gobierno en el Fepec a Ecopetrol al corte contable del semestre anterior.

El resultado: No hubo que matar la vaca. La leche que produjo dio para vender, para dejar para el ternero y la gente de la finca, para mantequilla y quesito, y sobró para salir a comprar carne fiada en el mercado.

¿Que el problema del Fepec es recurrente? Sí claro. ¿Que requiere manejo austero y juicioso? Evidente. No es asunto de culpas, es materia de reconocer el costo de las cosas y decir la verdad con transparencia para encontrar soluciones en el futuro. Dios no permita que ahora a los teóricos anti-mercado, les dé por matar la vaca de hambre quitándole el cuido o mandándola al manadero, porque ahí si quedamos sin leche, sin vaca y sin carne.

El qué entendió… entendió.

viernes, 22 de julio de 2022

Ordinariez

José Leonado Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Eso es, vulgaridad, falta de educación, grosería, bajeza… y fue lo que vimos este 20 de julio en la instalación del Congreso de la República.

Los padres de la patria, como en algún momento los llamaban, esos que hay que decirles honorables y que se ganan un envidiable salario descansando varios meses al año, que tienen una reputación por el suelo y son sinónimo de los peores males que agobian a nuestra patria, esos mismos que no quieren trabajar más tiempo y que engavetaron la ley anticorrupción contrariando la voluntad manifiesta de una nación esquilmada, parecieran no escarmentar frente a la pésima imagen que tienen con la mayoría de los colombianos y por eso esta semana, buen número de ellos, se propusieron lucirse en vivo y en directo ante todo el país con su comportamiento vergonzoso, pelando el cobre en un hecho inédito que ha generado pena ajena.

Y no solo me refiero a los señores de la oposición del gobierno saliente sino, también, a los que posan de más mesurados, pero conversan con otros, hablan por celular, se distraen en su computador, se levantan de sus curules y pasean orondos por todo el recinto, cuando no duermen, entre otros vergonzosos cuadros. A mí me espanta ver que en tanto uno de ellos habla, nadie lo escucha porque todos, incluidos los miembros de la mesa directiva, se ponen a hacer cualquier otra cosa. Caótico.

El Congreso nuestro, elegido popularmente, no es otra cosa sino la expresión misma de los electores que ven en ellos sus mejores representantes. Tal para cual. Nuestra educación deja mucho que desear y por eso no hay que sorprenderse demasiado. Estamos cosechando de lo que hemos sembrado. No se le pueden pedir peras al olmo.

El presidente de la República, independientemente de que nos guste o no, que sea o no de nuestro partido político, que lo haya hecho bien, regular o mal en su gestión, merece respeto. Si la máxima autoridad de la nación es tratada de esa manera, ningún ciudadano de este pueblo nuestro se sentirá obligado a respetar a nadie. Ni a sus padres, ni a sus profesores, ni al jefe, ni al policía, ni al alcalde, ni a ninguno que pueda ostentar alguna autoridad, representatividad o liderazgo. Así las cosas, caminamos por la ruta fácil hacia la anarquía.  Siembra vientos y cosecharás tempestades, no gratuitamente nos advierte el adagio.

Lo que yo había entendido y visto hasta ahora desde que tenemos presidente electo era que se quería un gran diálogo nacional, abierto, franco, directo, constructivo, respetuoso. El país dividido no necesita que se le eche más leña al fuego, sino que haya gestos y acciones concretas de reconciliación e incluso perdón para lograr el cambio. Es verdad que de parte y parte hay muchas heridas abiertas, pero, a decir verdad, no creo que se curen mucho echándoles limón y sal. El legislativo es un espacio de debate nacional con argumentación y altura conceptual, no con gritos vulgares y groserías. Y esto va para las recalcitrantes derecha e izquierda que nos tienen hartos de sus estrategias rastreras del todo vale para conseguir sus propósitos. Hola, dejen esa ordinariez, ¡Ya no más!

martes, 21 de junio de 2022

De cara al porvenir: fuera de contexto

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

De vez en cuando a los humanos se nos “chispotean” opiniones o comentarios que definitivamente reflejan una descontextualización absoluta, o un sentido del humor muy refinado.

Decía recientemente mi muy admirado Pep Guardiola, de pronto adolorido por la eliminación a la final de la Champions, que “es más importante ganar la Premier Ligue que la Champions, porque la Liga Inglesa tenía muchos más partidos que la Champions”. Argumento peregrino e ingenuo que no se corresponde con la madurez que tradicionalmente ha mostrado el gran Pep.

A otro que se le fue la mano fue al presidente Duque, quien, en reciente viaje a Inglaterra, en una entrevista a la BBC de Londres le respondía al periodista, refiriéndose a las elecciones presidenciales en Colombia, que “…Déjeme decirle algo, si yo pudiera presentarme a la reelección, estoy seguro que estaría en la pelea y sería reelecto porque tenemos importantes resultados para mostrar”. Está claro señor presidente que su círculo de áulicos, lo tienen fuera de contexto, muy lejano a la realidad, lo que hace que su respuesta parezca sacada de los “Cuenta chistes” de Sábados Felices.

El siempre extravagante expresidente Trump, sostiene que “hay que armar a la población para poder controlar las masacres que se presentan cada vez con más frecuencia en los Estados Unidos”. Bueno, tiene razón quien asegura que cada cual tiene su propia lógica y su personal razón en su mundo particular.

Algunos otros argumentarán que para acabar con la pobreza hay que acabar con los ricos, y entonces nivelaremos por el rasero inferior y todos saldremos perdiendo.

Como sostiene Simón el Bobito, el bello personaje de Rafael Pombo ante la necesidad de eliminar un cúmulo de tierra que estaba estorbando en el camino: “Vio un montón de tierra que estorbaba el paso y unos preguntaban ¿Qué haremos aquí? Bobos dijo el niño resolviendo el caso; que abran un grande hoyo y la echen allí”.

Y qué decir de aquel que ante una situación particular no erradica sus causas, sino que se va por las ramas, o como dice el dicho “vende el sofá”.

Otro de los temas que llama la atención son los anuncios rimbombantes, que roban minutos en los noticieros y mojan páginas de los medios escritos y que después no resultan con nada.

Tal es el caso de los famosos “Ventiladores con sello paisa” que en medio de la crisis inicial de las unidades de cuidados intensivos -UCIS- ante el primer pico de la pandemia, se anunciaron como una alternativa real económicamente mucho más accesible, pues mientras un equipo convencional en su momento costaba alrededor de $ 100 millones, reproducir este diseño local, costaría unos $ 4 millones (El Colombiano, marzo 22 de 2020). Parece ser que el Invima tuvo algo que ver con la no factibilidad final, pero ahí es donde uno duda, de manera razonable, cual es la real cultura investigativa que tenemos en este bendito país.

Otro asunto que merece una atención especial es la de los llamados emprendimientos, la mayoría de las veces confundidos con las actividades de auto empleo o de auto subsistencia y el par de unicornios que hoy tenemos para mostrarle al mundo.

Llevamos casi todo lo corrido del este siglo hablando del tema y parece ser que la cosa no cuaja como debería cuajar.

Quisiera rescatar una bella frase de nuestro gran poeta Rafael Pombo cuando expresa: “Yo soy de Colombia entera y de un trozo de ella, jamás”.

martes, 24 de mayo de 2022

De cara al porvenir: las cosas que pasan

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Tomo el título de este artículo de la famosa, descriptiva y, para su época, subversiva canción de Piero. Y es que en Colombia pasan tantas y tantas cosas que no es fácil resistir la tentación de referirse, por lo menos, a algunas de ellas.

Lo primero que amerita comentario, es la situación que se vive en la alcaldía de Medellín y para abordar el tema es necesario devolverse en el tiempo hasta las elecciones en las cuales fue elegido el alcalde Quintero. Creo que ya hoy pocos dudan que Quintero ganó las elecciones, como se diría en la jerga futbolística, por “W”, es decir, por falta de contrincante. Luego, quienes perdieron las elecciones buscaron un mecanismo para sacar al alcalde de su cargo: la revocatoria del mandato, mecanismo ciertamente legítimo y constitucional, pero, en este caso, bastante forzado en cuanto a sus causales, pues la revocatoria no tiene cabida por el solo hecho de que a uno no le guste el funcionario a quien se pretende revocar. El proceso de revocatoria fue liderado por ciudadanos seguramente bien intencionados, pero absolutamente erráticos en su empeño, con más apasionamiento que acierto y, finalmente, pasó lo que pasó: la revocatoria se hundió.  (A propósito, amable lector, ¿pondría usted un proceso serio y delicado como una revocatoria de mandato en manos de alguien a quien le dicen El Guri?).

Fracasada la revocatoria, se investigó al alcalde por hacer lo que hacen todos quienes ejercen cargos públicos, desde el presidente hacia abajo: participar en política. Independientemente del análisis sobre la pertinencia o no de prohibir dicha participación en política, prohibición que no existe en otros países con democracias más sólidas que la nuestra, habría que reconocer que al alcalde Quintero se le fue la mano en la manera de participar a favor de un candidato. Pero también hay que reconocer que la medida de la suspensión es jurídicamente discutible y políticamente desastrosa para los interesados en retirar al alcalde de su cargo. Es más que previsible que en poco tiempo Quintero será reintegrado a su rol y regresará como víctima y como héroe repitiendo lo sucedido con Gustavo Petro en Bogotá. Le adelantaron la cuota inicial para una futura candidatura presidencial.

Comentario aparte merece la desatinada decisión del presidente, que solo calificaré como una muestra inmadurez, de nombrar alcalde encargado a alguien abiertamente opuesto al movimiento representado por Quintero. Por supuesto también es digna de comentario la actitud arrogante, desafiante y farandulera en la que llegó el alcalde encargado. No dejó de causar gracia cuando en alguna entrevista se refirió a Quintero como “mi antecesor”. Definitivamente el sentido del ridículo desapareció de la faz del planeta. Qué fácil habría sido manejar esta situación como se manejó, con tino y prudencia, lo ocurrido en el departamento de Antioquia con la suspensión del gobernador Gaviria.

Y, en esta época, es imposible no referirse a la campaña electoral. De nuevo unas elecciones en las que queda un gran vacío: ¿dónde están los estadistas? Si gana Petro, posiblemente también se podrá decir ganará por “W”. Si gana otro candidato, habrá que decir que se votó por él para que no ganara Petro. Qué ausencia de ideas, qué repetición de lugares comunes, qué debilidad programática. Qué actitud pendenciera y ofensiva frente a los contrincantes. ¿No habrá en Colombia personas con mejores perfiles, en todo sentido, que los máximos aspirantes a ocupar la presidencia?

En fin, por ahora permanezcamos aquí, en la puesta de un bar, viendo a Colombia, pasar y pasar…

miércoles, 9 de marzo de 2022

Vigía: Venezuela, ¿amenaza real?

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La “blitzkrieg” rusa a Ucrania, ha puesto sobre el tapete la posibilidad de que Moscú envíe maletines nucleares tácticos a sus aliados de esta parte del mundo, para llevar perturbación a las fronteras de su archí enemigo tradicional, los Estados Unidos. Tal eventualidad, insinuada por el propio Putin y al parecer confirmadas por uno de sus vicepresidentes, el pasado febrero en Caracas, Managua y La Habana, plantea un riesgo real de una nuclearización total del mundo, poniendo en entredicho las capacidades militares tradicionales de países como Colombia, la “joya de la corona” de la región. Y es tal, por tres razones fundamentales: es el único país de la región que ha soportado cerca de 70 años de guerra irregular contra organizaciones comunistas, ha sido desde hace un siglo el gran amigo de Washington y posee una situación geoestratégica de gran valor para el subcontinente.

Colombia en la mira

Precisamente el presidente Duque alista su segundo viaje a EEUU este jueves para encontrarse con Biden, condecorarlo y probablemente plantearle la problemática geopolítica regional y la eventualidad electoral de este domingo 13. Esperemos que el mandatario norteamericano honre su disposición de hacer de Colombia su mejor aliado, tan como lo propone Bob Menéndez en su proyecto de “Colombia, principal aliado de US para la OTAN”. La reciente aparición de un submarino nuclear norteamericano que junto con un barco de guerra de ese país maniobraron en el mar Caribe al frente de Cartagena, acompañados por dos fragatas de la Armada colombiana, parece ser un buen indicio de lo que se puede esperar en este sentido. Gran parte de la parafernalia militar ruso-venezolana se movió en abril del 2021 al Apure, estado limítrofe con el Arauca colombiano, en otro capítulo de la guerra que enfrentó a células narcoterroristas de las FARC contra el ejército patriota. Ayer no más, un vasto desplazamiento de aprestos y hombres de las FANB en la “Operación Escudo Bolivariano 2022 Vuelvan Caras” fue denunciada en su página web por las FFMM colombianas, justo cuando una delegación de Washington visitó Caracas.

Amenaza a Brasil

Por otra parte, Brasil, el quinto país más extenso del mundo, ofrece una gran oportunidad para el espíritu belicista venezolano que ha movido tanques, helicópteros y mercenarios rusos a la frontera con Roraima, en donde las FARC han mantenido un campamento. Así pues, con Colombia en la mira y amenazando a Brasil, Miraflores le hace el juego al Kremlin mientras países como Cuba y Nicaragua, ayudan a conformar un triángulo pro ruso de gran impacto en Latinoamérica, especialmente por el diferendo fronterizo marítimo entre Managua y Bogotá, que puede llevar a algún tipo de confrontación armada en cualquier momento, con el apoyo inmediato de Venezuela y Cuba.

La pregunta que ronda en todos los centros de pensamiento y las academias del mundo es si habrá una nueva guerra fría en la región. Ese temor se extiende por todo el continente, particularmente con las demostraciones de las fuerzas militares venezolanas. La presencia de radares rusos P-18 en los estados Zulia, Táchira, Apure y Falcón y de militares de esa nacionalidad, han sido denunciadas por viejos amigos del régimen de Maduro, quien parece estar sacando su país de la tradicional hiperinflación.

El TIAR, la Convención de Palermo y la R2P, parecen formar parte del complejo ajedrez que tenemos al frente, en espera que la invasión a Ucrania se resuelva de alguna manera y podamos volver a un escenario previo, algo que parece, por ahora, imposible de predecir.

martes, 1 de marzo de 2022

De cara al porvenir: a falta de pan… circo

Juan González Carvajal*

Por Pedro Juan González Carvajal*

Como ya se mencionó en un artículo anterior, por obra y gracia de una carta de la FAO, Colombia superó sus problemas alimentarios, entonces, nuestros gobernantes ya no tienen que preocuparse por darles pan a los ciudadanos y pueden dedicar todo su esfuerzo a darles ¡circo!

En las últimas semanas el repertorio de los ridículos ha sido increíble.

Nuestra vicepresidente y canciller, Martha Lucía Ramírez, tuvo una actuación histórica al enfrentar al embajador de Rusia y hacerle airados reclamos por el apoyo que ese país brinda a Venezuela y le hizo una serie de exigencias frente a las cuales al enviado de Putin le quedó claro que el enemigo no es Estados Unidos, es Colombia. Si la canciller hubiera exigido a Rusia desistir de cualquier intento de invasión a Ucrania, seguro que Putin, temeroso, ya hubiera ordenado la retirada y los tanques volverían a Moscú con el cañón entre las llantas.

De nuevo se demostró que la infalibilidad del Papa es relativa y solo opera si actúa conforme a la conveniencia de alguna persona o grupo. De lo contrario aparecen personas más papistas que el Papa, como acaba de ocurrir con la visita de un candidato presidencial al Vaticano y su entrevista con Francisco. Por supuesto, si el visitante fuera un correligionario, se estaría alabando al Papa por su interés en el futuro político de nuestro país.

A finales del año anterior se presentó una situación vergonzosa y ridícula en el último partido que definía el ascenso a la primera división del fútbol colombiano, entre Llaneros y Unión Magdalena, con un notorio favorecimiento del primer equipo al Magdalena pues, literalmente, se dejaron hacer dos goles con los que ascendió el equipo de Santa Marta. Escándalo mundial, pronunciamiento enérgico del presidente de la República, orden directa al ministro del Deporte para llegar a las últimas consecuencias y, como siempre, y, por supuesto, no pasó nada. Ahí está Unión Magdalena en la A y ya el presidente ni se acordará de las órdenes que impartió.

La exprecandidata presidencial María Fernanda Cabal, en una conversación que fue grabada (no sobra reprochar este tipo de grabaciones) calificó al presidente Duque de “mamerto y güevón”. Hoy, muchos colombianos se sienten indignados pues no toleran que a su presidente se le califique como… mamerto.

De nuevo el presidente. Hace pocos días se hizo la presentación de una nueva normativa anticorrupción y con el tono enérgico con el que resalta sus importantes apreciaciones, sentenció: “ahora sí les llegó el tatequieto a los corruptos”.  Por Dios, creo que la señora Cabal tiene razón, solo un… mamerto diría eso, en un país en el que la corrupción nada tiene que ver con la cantidad de normas inútiles que se han expedido para combatirla. Mientras en la misma Casa de Nariño estallen casos de corrupción, se pueden expedir mil normas y no pasará nada.

Capítulo aparte merecería la actual campaña presidencial, pero, por ahora, bajemos la carpa y dejemos ese tema para otra función.

viernes, 17 de diciembre de 2021

El futuro está en la transformación, no en la revolución

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*

“Toda transformación surge siempre de un liderazgo auténtico, visionario y estratégico que respete los principios fundacionales de las naciones y construya futuro a partir de los mismos. La revolución destruye los cimientos de los pactos sociales y engaña al pueblo con la retórica de un discurso demagógico y populista de odio de clases, del cual hoy se vale el comunismo narcoterrorista para alimentar el descontento social y proteger su negocio, manteniendo estados de anarquía, caos e ilegalidad que solo pueden producir miseria y desesperanza”.

Mientras la transformación agrega valor, la revolución lo destruye. Es la gran conclusión que resulta después del análisis de las realidades de nuestra región en contraste con las grandes transformaciones en las últimas siete décadas de naciones como Japón, Corea de Sur, Singapur, Hong–Kong y Emiratos Árabes Unidos. Los números y los hechos no mienten, demuestran la razón del desarrollo de estas naciones.

En este lado del mundo, desde la revolución francesa, quienes, sin logros propios, se adueñaron de la intelectualidad, nos vendieron la basura revolucionaria comunista, que en siglos pasados los propios europeos nunca aplicaron más que como herramienta para reemplazar un sistema opresor o un autoritarismo por otro.

Hoy, Cuba y la retrograda izquierda Iberoamericana, nos siguen empaquetando como socialismo del siglo xxi, el virus revolucionario del comunismo opuesto a la libertad de mercados que sostiene las democracias. Única forma de justificar la esclavización de naciones enteras que pierden la esperanza, la moral y la ilusión que alimenta el espíritu libre de nuestros pueblos.

Pongámonos las pilas y salgámonos del ring de boxeo entre izquierda y derecha. Como están las cosas en la geopolítica actual, respetando los principios fundacionales con que iniciamos hace doscientos años sobre los conceptos de libertad y orden, hoy más que nunca, Colombia vuelve a tener la oportunidad de abordar con unidad de visión, estrategia y profesionalismo, una transformación histórica para atraer inversión global y salir del subdesarrollo.

El país debe aprovechar el relevo generacional e ideológico que representó el triunfo de Duque en 2018 por más de dos millones trecientos mil votos sobre la absurda presencia de un candidato guerrillero con un claro pasado antisocial.

Le queda ahora a la sociedad y a la clase dirigente nacional la tarea de encontrar una unidad de visión para proteger la institucionalidad y continuar el camino del desarrollo y el progreso. Colombia unida debe desechar la devastadora propuesta atada a las ideas revolucionarias, y construir sobre las “Políticas de Estado transformacionales” que le deja la presidencia de Duque al país como doctrina de progreso para la construcción de un mejor futuro para todos en materia de legalidad, emprendimiento y equidad.

Está en manos del pueblo, del nuevo parlamento, del sistema judicial y de quien llegue a conducir al país; elegir entre el costo y el poder destructivo de una revolución que lleva al caos totalitario, y el camino de la transformación productiva responsable marcado por el gobierno de Duque.

Anexo. Ocho políticas de Estado que le deja el gobierno de Duque al país

1. Gratuidad en la Educación para los jóvenes más necesitados

Con visión y audacia en el momento económico más crítico del país, Duque logró establecer esta política de Estado, como la única vacuna de equidad a largo plazo contra la pobreza. Ello garantiza elevar el nivel cultural de la sociedad en función de una convivencia civilizada y la continuidad futura de los procesos transformacionales.

2. Vacunación masiva ejemplar y fortalecimiento del sistema de Salud

Los resultados son el producto del trabajo del gran capital humano con que cuenta el sistema de salud colombiano y la dedicación constante, profesional y personal del presidente y su equipo, a la protección “igualitaria y equitativa” de todo el pueblo colombiano frente a una pandemia.

3. Asistencia humanitaria sin precedentes en las crisis migratorias mundiales

Al lograr solventar, con herramientas de formalización y solidaridad social, la llegada de dos millones de desplazados por la dictadura venezolana, con poca solidaridad internacional, Duque le hizo frente a este problema migratorio con un sentido humanitario sin precedentes en ninguna otra crisis similar en el mundo.

4. Formación de una verdadera cultura de la legalidad

El gobierno de Duque, con profundo respeto de los derechos humanos, se ha dado a combatir la violencia por medio de la formación de una verdadera cultura de la legalidad. No ha negociado con la ilegalidad ni con las organizaciones criminales. Sin necesidad de cambiar constituciones en favor de la impunidad, ni poner en riesgo los derechos de las víctimas ni las libertades de todos los ciudadanos que cumplen sus obligaciones, rompió toda una tradición de diálogos, que de antemano se sabe que son estériles mientras las organizaciones criminales no se sometan voluntariamente al respeto y la observancia de la Ley.

5. El Estado al servicio del emprendimiento económico, la inversión, los mercados y del sector privado como principal generador de empleo y reactivación económica

Duque ha defendido sin cálculo político, el sistema de libertades y la economía de mercado solidaria, razón por la cual ha sido constantemente atacado por todo tipo de opositores, y de alcahuetas o defensores de las economías clandestinas y el crimen organizado.

Veamos que ha hecho Duque con los empresarios:

5.1. Se recuperó la confianza inversionista y las cuentas deficitarias recibidas en 2018.

5.2. Enfrentó la depresión causada por el COVID con transferencias a los más necesitados.

5.3. Ayudó a los empresarios a mantener empleos y evitó el desplome del sector productivo.

5.4. Ayudó al sector financiero a poder mantener su papel de articulador de actividad económica.

5.5. Llevó al país a una franca recuperación del PIB y el ingreso real de los ciudadanos.

5.6. Se protegieron las finanzas de los servicios públicos y el suministro energético. (Electrocaribe, EPM).

5.7. Se preservó la propiedad de ISA en cabeza del Estado creando un conglomerado energético regional.

6. Protección a la biodiversidad y el medio ambiente, y transformación energética

6.1. Ejerciendo un liderazgo diplomático que parte de la responsabilidad compartida, Duque posiciona a Colombia como líder global en protección y mitigación ambiental.

6.2. Concientiza al mundo de la correlación entre la producción de cocaína, la pérdida de biodiversidad por medio de la deforestación que acelera el calentamiento global y el cambio climático amenaza la capa de ozono y la existencia de la atmosfera.

6.3. Propone sellar gradualmente la selva tropical húmeda y las zonas de producción natural de agua, e inicia una dinámica de mitigación ambiental que no afecte la explotación y utilización de los recursos naturales, multiplicando la generación y utilización de energías limpias, economías circulares y la modernización y tratamiento en el manejo de aguas y desastres naturales.

6.4. Propone un cambio de enfoque en la lucha contra la deforestación, reemplazando la teoría de la sustitución de cultivos por la relocalización del desarrollo socioeconómico y la generación de empleos rurales con cercanía a los mercados, en función de la protección del ecosistema Andino-Amazónico y la modernización y tecnificación de la producción extractiva.

6.5. Promueve la educación en materia ambiental, la cultura de la siembra de árboles y la reforestación natural y programada, mientras combate la deforestación, la colonización, el desarrollo ilegal y siembra y producción de coca y el narcotráfico como principales causas de destrucción de la biodiversidad del país y el medio ambiente del planeta.

7. Transformación digital del Estado y construcción de incentivos a la innovación y la creatividad de la mano de la construcción de infraestructura física con una ejecución transparente sin precedentes

La digitalización del Estado y la conectividad han avanzado mucho más que nunca, lo cual habilita el desarrollo de la innovación en las industrias y economías creativas y los procesos productivos. Al tiempo el país avanzó mucho en: conclusión de obras de infraestructura física, vías 4-G, secundarias y terciarias, eficiencia en puertos, vivienda y propiedad habitacional, calidad de los combustibles y del aire en las grandes urbes.

8. Ejemplo presidencial de manejo responsable y transparente del Estado y la hacienda pública

Duque ha conducido el Estado con voluntad de servicio, conocimientos, seriedad y sensatez, sin comprometer la transparencia en la utilización de los recursos del Estado, combatiendo las prácticas clientelistas generalizadas, y trabajando por garantizarle al país niveles altos de seguridad nacional y ciudadana, respetando la independencia de poderes, combatiendo la criminalidad, y soportando una oposición violenta apoyada y financiada por el crimen organizado narcotraficante.

lunes, 15 de noviembre de 2021

En Colombia, la gente está gravemente enferma de envidia

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por. Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Digámonos la verdad. ¿A quién jode, y cuál gran mentira y engaño descubre, el éxito del presidente Duque en su contacto con el colombiano de las regiones y en sus exitosas actuaciones internacionales en favor de todo un país?

Preguntémonos ¿cuál es la comparación que está haciendo la opinión calificada de todo el mundo sobre Colombia gracias a la dedicación y la forma seria, profesional y eficiente en que Duque representa al país?

El presidente Duque trabaja como una hormiga y construye una buena imagen de país, y como una abeja produce resultados que nos benefician a todos. Es un hecho incontrovertible.

Critican a Duque y a todo lo que representa su entorno por trabajar con éxito por Colombia día y noche con el propósito de recuperar el tiempo y el producto interno de la nación, perdidos durante el COVID, y, por otro lado, quienes deberían ser sus propios defensores partidistas, lo critican también por no pelearse con los medios sobre noticias falsas y críticas personalizadas en contra de su persona y su familia, que no pasan de ser materia malévolamente descontextualizada e imaginativa.

Pero lo grave y lo triste no es solo eso. Nada tiene de malo si la familia inmediata acompaña al señor presidente en un viaje. Ellos hacen parte de la familia que representa a Colombia ante el mundo. Y hay que ver, de qué manera ejemplar, bonita, simple y dedicada lo hacen, sin dejar de ser unos seres humanos comunes y corrientes, además de que los caracteriza igual que al presidente, la demostración continua de una conducta de vida ejemplar.

Lo más grave es la calumnia. Pero el país sabe que está bien gobernado y al final la vida no se queda con nada.

Mienten desvergonzadamente. Y le mientan al país en la cara unos pocos seres llenos de envidia y de resentimiento que desde los medios parecen no ser capaces de nada diferente a un constante ataque personalizado al presidente, a su gestión y a todos los suyos. Y mienten tendenciosamente, quedando como alimañas cuando la realidad es que, por ejemplo, en este viaje a Escocía, Dubái e Israel, no iban ni la señora, ni los hijos, ni comitivas de 130 invitados que es la noticia acomodada con la cual se despista al escucha, al televidente o al lector.

La realidad es, que Presidencia incluyó en la comitiva a Glasgow por motivo de ingreso a ese importante evento mundial, a todos aquellos que justificamos la importancia de la asistencia en favor de los intereses del país.

¿Porque será que hay unos que todo lo distorsionan y lo sacan de contexto y en lugar de escribir o reportar con talento notas afirmativas andan es a la casa de oportunidades para generar controversia?

Y se pregunta uno, ¿Por qué hacen daño al buen nombre de otras personas y no les pasa nada?

Eso de qué Duque abuse de sus prerrogativas presidenciales, es solo un sartal de paja. El hombre es austero y le sirve al país en función del interés general y eso, incomoda a quienes solo se sirvieron del poder para vanagloriarse personalmente por el resto de sus días.

Y sí, su hermano lo acompaña y lo asiste y ayuda muchísimo en sus recorridos. No tiene cargo, ni representa intereses de nadie, ni promueve fundaciones o causas propias ni ajenas, pero respetuosamente siempre y de forma discreta, ayuda a su hermano y a todos los que viajan con él.

Soy testigo de que Andrés Duque trabaja y colabora como cualquiera de los que hacen parte de las comitivas en viajes donde lo único que se hace es trabajar para dejar en alto el nombre de Colombia.

Yo fui a Glasgow y fui a Dubái, por mi cuenta, y fui incluido en la comitiva de Glasgow pues fui a representar al Grupo Ecopetrol, y en ninguna parte vi 130 integrantes de una comitiva. No eran ni 30 los que acompañaron al doctor Duque.

Pero eso sí, nadie menciona que ahí mismo en la comitiva “viajan” los periodistas y camarógrafos de todos los medios. Ni que estos, hacen parte de la comitiva y trabajan duro como lo hace siempre el señor presidente.

Es decir, es evidentemente falaz y perniciosa la crítica a los viajes del presidente, porque los medios siempre tienen ahí su propia gente. Y ellos ven quién viaja y quién no en un avión tanquero donde solo hay 8 sillas en la cabina principal, y el resto es un espacio donde todos los viajeros se ven la cara, y sea dicho de paso en ese tanquero militar no hay 130 aciertos, ni de casualidad.

El ataque personal es permanente y está teledirigido, desde otra parte, no hay duda.

Y claro que hay invitados especiales que también llevamos un propósito patrio en los viajes en que participamos como parte de unan misión de representación del país.

El caso es darle palo a este presidente por obrar con transparencia y corrección. Porque, al que vendió la constitución y los fundamentos de la democracia por propia vanagloria y a favor de la delincuencia en La isla de Cuba, nunca lo criticaron por la romería que llevaban a la isla a traicionar la patria y entregar la legalidad a los propósitos del narcoterrorismo. Ni criticaron a su familia por viajar y rumbear con sus amigos como parte importante de su cotidianidad.

Para mí, toda la crítica rastrera y mezquina a Duque se origina en los celos de los expresidentes que controlan aún segmentos de una caótica prensa inmediatista y mamerta.

Veamos. El hombre lleva 5 salidas del país cada una más exitosa que la otra. Y eso a algunos los tiene enfermizos.

Fue a Brasil, Corea a NYC y WDC 2 veces, a Escocía donde lideró con ejemplo en la conferencia de cambio climático, paso a París a consolidar su excelente relación con Macron, atendió en Dubái a la Expo Mundial y luego pasó a Israel a solidificar esa importante relación. Todo en tres meses alternando con su presencia en muchos rincones del país como La Mojana, Turbaco. Barranquilla, Leticia, Antioquia, Caldas, Cartagena, los Llanos Orientales, etc.

Y lo curioso es que sin duda en todo evento y en toda reunión de trabajo el hombre habla con coherencia, gestiona resultados, produce anuncios positivos, promueve al país y los comentarios de los presentes es que en todo saca 5/5.

Señores dejen ya la mezquindad, construyan y destaquen lo bueno, el país está cansado ya de sus embustes, y pongan cuidado, es por su propio bien, hablar con la verdad no hace daño, ojo vivo que se los come la envidia y con tanta falsedad en lo que expresan van a terminar creyéndose sus propias mentiras y enfermos en un hospital mental.