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martes, 25 de junio de 2024

Recesión económica y desempleo

Luis Alfonso García Carmona

Uno de los fines que el Estado se propone alcanzar para la población es el del trabajo. Así lo asegura el Preámbulo de la Constitución: “El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, (…)”.

Y el artículo 25 ibídem expresa: “El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas y justas.”

Lo complementa con el artículo 54 donde se lee: “El Estado debe propiciar la ubicación laboral de las personas en edad de trabajar y garantizar a los minusválidos el derecho a un trabajo acorde con sus condiciones de salud”.

La dañina política del presidente en materia económica y laboral incluye el cese de la explotación del petróleo y otras industrias extractivas (salvo la minería ilegal que explotan sus aliados de la guerrilla), la imposición de nuevas cargas a los patronos en la reforma laboral, la expropiación de tierras a empresas del sector agropecuario, y el freno a la inversión en proyectos de infraestructura actualmente desfinanciados, lo que ha arrojado la pérdida de miles de puestos de trabajo formales y ha obligado a los jóvenes en edad laboral a emigrar en busca de oportunidades, aceptar trabajos informales con menores ingresos o dedicarse a actividades ilegales[1].

Dispone al artículo 2 ibídem: “Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; (…)”

Como es obvio, el errado manejo de la Economía y la búsqueda de implantar un Estado totalitario, de corte marxista-leninista, enemigo de la propiedad privada y de la libertad de empresa, como el que plantean Petro y su séquito, necesariamente afecta la generación de empleo, la prosperidad general y el bienestar de la población. Para comprobarlo, no es sino constatar el gran número de empresas que han cerrado sus plantas, abierto procesos de reactivación económica o liquidación, o reducido su nómina de personal. Todo ello, en abierta contradicción con los principios y fines esenciales del Estado enumerados en la Carta Constitucional[2].

lunes, 20 de noviembre de 2023

Editorial: sucesos de la semana 25


Antonio Montoya H.
En su editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. empieza por comentar la rechifla masiva que le hicieron a Gustavo Petro en el partido de Colombia contra Brasil; habla sobre el decrecimiento de la economía y la cercana amenaza de una recesión; los tropiezos de la reforma a la salud y el encuentro promovido por Presidencia con el expresidente Álvaro Uribe para lograr algún acuerdo con la oposición; llama la atención sobre la falta de ejecución en el presupuesto de los ministerios, y concluye opinando sobre con la aceptación de Salvatore Mancuso en la JEP. No dejes de verlo.

viernes, 29 de septiembre de 2023

Cero en corrección política

 

María Cristina Isaza
¡Nos llegó la hora! Tenemos a un guerrillero en ejercicio al mando… y nosotros ¿qué?

Por: María Cristina Isaza

Parte 1: ¿Dónde estamos?

Este artículo saldrá en dos partes: esta primera, en la que hago un recorrido por algunas de las principales afectaciones del gobierno Petro a todos los colombianos, pues ante tantas, vamos olvidando y no alcanzamos a dimensionar.

La segunda entrega será de análisis y respuestas ¿Qué podemos hacer?

Lo de este Gobierno es la destrucción, la imposición, la reversión de valores… todo lo que nos lleve a una senda de caos, violencia, decrecimiento económico, pobreza y sumisión ante este y ante el hampa (que, en este caso, son lo mismo).

Como Petro no sabe manejar una democracia, quiere llevarnos al terreno en el que se siente cómodo.

Semana a semana, enfila sus baterías contra un sector diferente, siempre con el mismo fin ¡destruir! Y semana a semana, veo la misma respuesta: algunas quejas, una indignación pasajera, algún comunicado polite del que le “tocó el turno de defenderse” … todos en un silencio temeroso, mientras contemplamos la debacle y como se “ensañan con el vecino”. Esta es la materialización de un narcoestado, al mando de un guerrillero adicto que entrega el país a sus socios: las narcoguerrillas.

En su afán de crear un falso ambiente de respaldo a sus reformas, el día de ayer, con dinero de todos los colombianos, el Gobierno llevó la Minga a Bogotá; además, las instituciones del Estado son usadas para apoyar la logística de las movilizaciones, al mejor “estilo Chávez”. Creo que es inédito que un Gobierno en Colombia pague por marchas, que quieren hacer ver como un “espontáneo apoyo popular”, y que son usadas para presionar a las ramas del poder. Vamos entrando a una “venezualización de Colombia”, donde primero se paga para marchar a favor del Gobierno… y luego ¿qué vendrá? ¿Van a pagar a colectivos petristas para que silencien a los opositores?

Algunos hechos

Reseñaré algunas de las afectaciones del Gobierno Petro en la seguridad y en el campo económico

Orden y seguridad en la “Potencia Mundial de la Vida”

• El Gobierno Petro socava y debilita las fuerzas militares y de policía, mientras empodera a los criminales. Eliminó de entrada a más de 60 generales, cortando de tajo, una experiencia necesaria.

• Constantes atentados: los principales blancos son estaciones de policía en los territorios; para que la gente, por temor, pida que se retire a la fuerza pública. Hace una semana fue contra la estación de policía de Timba, Cauca: una maestra entre las víctimas fatales. Las feministas en absoluto silencio... ¿ni una más? Mientras tanto el presidente pide a los pobladores que salgan a marchar a favor de su Gobierno, bajo el eufemismo “Marcha por la Vida”.

• El plan pistola: deja una estela de muerte, más de 40 policías asesinados este año… entre estos, varias mujeres. Vuelvo y pregunto… ¿y las feministas qué?

• Invasores ilegales al norte de Cali: incendian los cerros, para hacerse a la tierra… hasta ahí les llega el discurso ambientalista. ¿Protección de la propiedad privada? No existe en este Gobierno.

• Gracias a que este Gobierno no erradica, ni persigue a los narcos; tenemos sobre oferta de drogas, lo que hace que sea más barata y que las bandas dedicadas al microtráfico estén desatadas reclutando y envenenando, a nuestros niños y jóvenes. Esto repercute en todo tipo de violencia, comenzando por la de género e intrafamiliar.

• Secuestro: ha aumentado en casi un 100% (218 personas durante este año).

• Durante el Gobierno Petro han ocurrido 100 masacres. Al mes de agosto iban 167 líderes asesinados… pero al parecer, ya no nos… ¡están matando!

• Pagar para no matar (1,2 billones al año): En este Gobierno pretenden proteger y legalizar a los criminales y castigar a quienes se defiendan. Libera a más de 5.000 mujeres delincuentes.

El proyecto “Reconciliación Nacional” es para perdonar a todo tipo de delincuentes, obvio, incluidos los narcos… es “El Pacto de la Picota” en acción. En palabras de Carlos Alonso Lucio: "estamos siendo asediados por la estrategia de milicianización de Petro".

• Planes de los narcos para atentar contra la vida de líderes como el general Zapateiro, la senadora Cabal, el fiscal Barbosa y más recientemente, el candidato Fico.

Económico

• Ataca a todo el sector productivo con una reforma laboral que encarece y destruye empleos, además radicaliza sindicatos.

• Comfenalco: mientras la ministra de trabajo critica las cajas de compensación y dice que “deben transformarse”, la Supersubsidio interviene a Comfenalco y retira del cargo a su exitosa junta y director. Una medida desproporcionada, que se aplica cuando hay hechos fraudulentos probados, que no es el caso. Claramente hay una persecución.

• Fedegán y propietarios de tierras: El Gobierno promueve la “movilización campesina” (que será cooptada por grupos delincuenciales) a favor de las reformas (entre esas, la reforma agraria), mientras, a hoy, incumple el acuerdo de comprar a Fedegán 3 millones de hectáreas. Además, ha intentado de varias maneras implementar la “expropiación exprés” e intenta simular una expropiación con una extinción de dominio.

• El bodeguero de oficio del Gobierno, “Beto Coral”, ataca a Cueros Vélez.

• El Gobierno ataca a Argos y lo acusa de “despojo de tierras”.

• A cafeteros los somete a un chantaje: Si no se reestructura La Federación Nacional de Cafeteros, se acaba el contrato del Fondo Nacional del Café. Además, campaña negra en redes a la cadena Juan Valdez.

• Metro: Petro toma el control de la junta. Quiere acabar con la institucionalidad, solidez e independencia de los gobiernos corporativos.

• Ataca y desestimula al sector minero energético: Las exportaciones han caído en lo corrido del año un 16,4%, explicado principalmente por la caída en ventas de las industrias extractivas.

Mientras declara la emergencia en la Guajira, quiere limitar la explotación en El Cerrejón.

El actual director del Servicio Geológico Colombiano, el activista Julio Fierro, es un férreo opositor del extractivismo, que antepone lo político a las decisiones técnicas. Llegó a despedir a personal de carrera de la entidad y en un audio, ordena no investigar yacimientos de hidrocarburos.

También hay despidos injustificados en Ecopetrol, comenzando por 5 VP, y en las filiales. Hoy padecemos una “masacre laboral”.

Tenemos escasez de gas, y en respuesta, el Gobierno Petro se une a Beyond Oil and Gas Alliance para eliminar gradualmente la producción de petróleo y gas en el país, mientras nos hace dependientes de Venezuela. ¿Qué pasará si llega El Niño?… ¿nos vamos de apagón como en el año 92? Mientras tanto, pasamos de pagar galón de gasolina de $9.000 a $14.000

• Sector transportador: sufre bloqueos y quema de vehículos automotores, los más recientes en Barbosa, La Pintada y San Roque.

• Construcción e infraestructura: las ventas de vivienda cayeron un 53% al cierre del primer semestre. La producción de obras civiles disminuyó en un 17,9%.

• Sector automotriz: Las ventas de vehículos cayeron un 39%.

• Manufacturas: en junio la producción manufacturera nacional bajó en 4,8%.

Algunos indicadores generales:

• La economía decreció un 1% en el segundo trimestre de 2023. Estamos en peligro de recesión.

• El costo de vida, disparado, ha subido el 11.43% en el último año.

• El comercio ha bajado a niveles de pandemia, debido a la desaceleración económica que sufre el país; en junio registró una caída anual de 11,9%.

• La inversión extranjera directa ha caído en casi 5% en el primer semestre de 2023.

• Nos bajan la calificación de JP Morgan. La bolsa de valores ya es prácticamente un mito en este país. Las empresas colombianas se han desvalorizado un 26%.

Ante el desolador panorama que nos ofrece este Gobierno, en la segunda entrega les comentaré algunas ideas para sobrevivir a estas horas oscuras y contestaré porqué creo que personajes como el señor Eduardo Pacheco, presidente de Colpatria, y Julio Sánchez Cristo, están completamente equivocados en su condescendencia con Petro.

martes, 27 de septiembre de 2022

De cara al porvenir: la guerra de turno

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Hablar de que en este momento estamos presenciando una sola guerra, es no solo inexacto, sino irresponsable.

Se habla a través de la historia que luego de una peste, inevitablemente viene el hambre y luego a guerra. Lamentablemente en el estado actual de cosas, el orden de los factores es cambiante dependiendo la latitud donde nos ubiquemos y de las causas generadoras de los conflictos que analicemos.

Obviamente los titulares de los diferentes medios de comunicación se concentran en el episodio bélico más atractivo y que más rating produce, que es el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Personalmente estoy de acuerdo con la aseveración expresada recientemente por el papa Francisco en entrevista de principios de mayo a El Corriere della Sera para señalar al responsable de que se hayan precipitado los acontecimientos. Dice el Papa que “es posible que el origen de la invasión de Putin a Ucrania se deba a los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia” y es claro que Rusia reaccionó.

Pero no nos quedemos ahí. Es muy llamativo que una indiscutible potencia militar como Rusia no haya podido conquistar un país relativamente débil al cual las otras potencias han ayudado de manera tímida, y que un conflicto calculado para 3 meses ya vaya para 9 meses y que territorios en teoría conquistados por Rusia estén ahora siendo recuperados por Ucrania, a cuya dirigencia y población hay que reconocer su fortaleza de espíritu y su amor por la patria.

¿Qué es lo que pasa? Mi teoría es que países que tienen armamento militar atómico y armas de última tecnología no las pueden usar sino para maniobras de disuasión, pues a estas alturas del partido y asumiendo que tienen dirigentes medianamente inteligentes, responsables y sensatos, pues su uso efectivo estaría dando inicio a una hecatombe que no tendría reversa, razón por la cual por ahora –y afortunadamente– solo les permite emplear armamento convencional, lo cual les resta capacidades y ventajas competitivas efectivas contra enemigos en teoría más pequeños. Lo anterior lleva al uso intensivo de sanciones económicas por parte de los amigos del otro bando y de ayudas por parte quien apoya a la contraparte.

Norteamérica pierde la guerra con Vietnam y con Corea. Norteamérica y la Unión Soviética salen con el rabo entre las patas de Afganistán. Norteamérica arma el despelote y sale a hurtadillas de Irak, Siria y Libia en una estruendosa derrota de su denominada “guerra preventiva”, la Unión Soviética implosiona y se genera una diáspora alrededor del Pacto de Varsovia, cuyos países miembros, en su mayoría, poseen arsenales atómicos. Rusia trata de reconstituirse como potencia, pero ve amenazada su seguridad con el coqueteo de la OTAN a varios de sus vecinos, antes aliados a la fuerza.

Mientras tanto China crece, crece y crece en todos los sentidos y su presencia planetaria cada vez es más significativa. Apoya a Corea del Norte, quiere asegurar su propiedad sobre la antigua Formosa hoy más conocida como Taiwán, incrementa la construcción de islas artificiales alrededor de Japón, reconstruye la histórica “Ruta de la seda” empleando los más modernos ferrocarriles de alta velocidad, compra enormes extensiones de tierra en África, financia y construye proyectos de infraestructura en todas partes del planeta y tiene aproximaciones cada vez más cercanas y frecuentes con Rusia. Es quien mejor supo aprovechar las distracciones internas en Norteamérica, su desacomodo institucional y la incertidumbre y debilitamiento externo que ocasionó el gobierno de Trump.

China sabe que es potencia y que requiere comportarse y atender sus requerimientos y exigencias como potencia, pero sabe también de sus debilidades, entre las cuales se encuentran su excesiva población, el riesgo de una hambruna o de una peste como las tantas que han tenido y que pende sobre su cabeza como la Espada de Damocles –hoy más que nunca con el COVID-19–, el riesgo de sequias extremas debidas al cambio climático que hoy padecen al secarse el gran río Yangtsé, el más importante y extenso del país, el tercero del mundo, que atiende a casi un tercio de la población. Sabe también que tiene un vecino incómodo y desconcertante como la India y que su rica cultura y sus tradiciones, en un mundo signado por los desarrollos tecnológicos pueden ser o potencializadores o lastres para sus desarrollos.

Por ahora habrá que esperar a que los jugadores muevan sus fichas y a que los peones caigan como ha sucedido casi siempre a través de la historia.

jueves, 15 de septiembre de 2022

¡Lo que pasó... pasó!

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

El manejo acertado de la economía colombiana durante la pandemia y postpandemia.

No me trago la denominación de manejo irresponsable de la hacienda pública que ahora el populismo en el poder le quiere endilgar al Gobierno anterior. Eso no fue lo que pasó con la economía y con la delicadeza de las finanzas públicas en el período anterior.

Están igualitos al cura terrorista con el cuento de la posverdad que ignora todo el registro oficial, el histórico noticioso y los testimonios de las víctimas. El descaro siempre está bien respaldado por la ignorancia y la alteración mental ideológica en materia económica y por la mezquindad que caracteriza y nubla el entendimiento de quienes obran con odio y resentimiento.

Muchas gracias a algunos conocedores por mencionar la importancia de la participación del Grupo Empresarial Ecopetrol y del Gobierno Duque con su buena voluntad en alcanzar un acuerdo y un corte contable y ajuste de cuentas sobre el Fepec antes de terminar el Gobierno Duque. No fue fácil llegar al final a un acuerdo de cuentas pendientes, pero se hizo lo legal y lo responsable de parte y parte.

(Fepec: Fondo de Estabilización de los Precios del Petróleo – mediante el cual el Gobierno regula los precios internos y la diferencia entre el precio de mercado internacional del crudo y los que se pagan por este en el país se arbitra y liquida en este fondo).

Tengamos claro que el Gobierno es el dueño de la mayoría de las acciones de Ecopetrol, pero no es el único de la empresa que reporta en bolsa y hasta hoy, gracias a su Gobierno corporativo la junta es totalmente independiente y autónoma en sus decisiones. Ahí no se sientan ni dan órdenes ministros ni viceministros. Todo director obra independientemente de quien lo nomina, y si ve conflicto de intereses se abstiene de participar en las decisiones, que son colegiadas.

Me correspondió trabajar en el tema de la deuda acumulada del Gobierno en el Fepec directamente con el equipo directivo de ECP en nombre de la junta directiva y honrando la responsabilidad fiduciaria que tengo con el grupo como presidente.

Debo reconocer que el presidente Duque, el ministro Restrepo y los equipos de Presidencia y Hacienda obraron profesional y responsablemente honrando una deuda que históricamente nunca se había reconocido formalmente. Esto dejó un precedente sano, pues antes se iba saldando la cuenta a conveniencia, pero claro, no era responsable y no existía la presión acumulativa de los precios altos que hemos vivido en esta época postpandemia.

Y esa voluntad responsable se abona al buen criterio y a la responsabilidad, seriedad y conocimientos de Duque, al haber dejado un camino de arreglo limpio y transparente para el Fepec, sin desconocer la complejidad recursiva del asunto. Que no fue el caso de lo que Duque recibió de Santos pues la deuda no estaba formalmente presupuestada en las cuentas nacionales.

Para entender; antes, en el Fepec, se dejaba para descontar de lo que diera la vaca petrolera después del ordeño. Pero dice un adagio: “Nadie puede tomar leche y comer carne de la misma vaca al mismo tiempo”.

Debo anotar que se les olvida a muchos de los que ahora analizan el tema Fepec, y el manejo de los precios de los combustibles, que el mundo paso recientemente por una depresión económica y social debido al COVID-19 y que los fondos de estabilización son una fiducia con reglas establecidas por ley.

¿Qué pasó? - Se paró la economía global tanto en lo financiero como en la movilidad. Se le pincharon las dos llantas a la bicicleta. Se dieron choques adversos simultáneos de oferta y demanda. No fue una simple recesión ni una crisis financiera cíclica, pasamos gracias a la ciencia y la tecnología rápidamente por una depresión global que no sucedía desde principios del siglo pasado. Consideremos que todo en la vida tiene un costo, y que la recesión inflacionaria que vive el mundo y porque no decirlo la guerra fría entre súper poderes, es el costo o pago obligado de esa depresión.

En el entretanto, económicamente, ¿cómo nos explicamos qué pasó en Colombia? Pues primero, que teníamos un recurso humano y un sistema de salud el berraco, que dio la pela por el país día y noche, y fueron los héroes que le ganaron la vuelta a la parca.  Dios lo guarde.

Segundo, que estábamos bien gobernados. El Estado compró kits de test, respiradores, amplio el número de camas y se dedicó a atender la salud de todos los ciudadanos sin descanso. El presidente, al frente, todos los días dándole reporte y animo al país, administrando la crisis con tino, entereza y disciplina.

Y después, llegó la vacuna al mundo y a Colombia, y recortó a tan sólo año y medio, los tiempos de la pandemia y de la depresión económica asociada, algo que históricamente significaba 10 a 15 años de miseria para la economía del mundo. Pues bien. La vacuna salvó muchas vidas. La segunda dosis disminuyó el riesgo de muerte. Aprendimos a vivir con el COVID-19 y lo bajamos de peste a enfermedad en solo 20 meses, en promedio.

En cada país, según el manejo del Estado y la velocidad de la vacunación, el asunto fue diferente y eso se correlacionó con la velocidad de la recuperación económica. Aprendimos rápido porque teníamos los mejores del país al frente de la batalla.

Ahí Duque, su ministro Ruiz del sector Salud colombino y el Doctor Muñoz, digan lo que digan, fueron los héroes colombianos. Eso no se los quita nadie. Colombia reportó entre los mejores del mundo en el manejo físico de la peste y luego en la recuperación económica.

Y entonces, gracias al reconocimiento y a la confianza en el buen manejo del Gobierno, la inversión reactivó los mercados y la economía volvió a moverse, a dar vueltas o transar, pero no sin un costo global mucho mayor de la energía que es la que alimenta esa movilidad como el dinero alimenta los mercados financieros.

Razón por la cual el Gobierno del presidente se dio el palo de mantener mediante el Fepec un costo subsidiado a la movilidad económica, lo cual no es “alimentar carros y no personas”, como quieren decir hoy los populistas ignorantemente. Entendamos que movilizar a bajo costo una economía es poder alimentar a toda una nación a un menor costo especialmente en épocas de vacas flacas.

Y ¿cuál era la prevención y la vacuna para la depresión económica? - Buen manejo asociado a medidas coherentes, austeridad, ahorro, ayudas del Estado y transparencia. Colombia entera le dio muy buen manejo económico a la crisis. Desde el Gobierno, desde Ecopetrol y desde la berraquera, aguante y austeridad de los empresarios de los sectores productivos y de servicios, incluidos los financieros.

Gracias a que los particulares confiaron en Duque y su Gobierno, el presidente respondió con firmeza a pesar de la canalla oposición política del terrorista y su libretista, Fecode y su pacto con la criminalidad y el dinero mal habido, que resolvieron financiar el desorden y el vandalismo justo en el momento más crítico para la nación, parar el país productivo, y descalificar a la brava la consecución de los recursos para una reforma social absolutamente necesaria, que incluyó la gratuidad educativa para los más necesitados.

He incendiaron y taponaron las vías justo cuando se iniciaba la recuperación, invitando e incitando la violencia, y satanizando al Estado, al presidente, al ministro de Hacienda y a la Policía. Según lo expresaron ellos mismos, para derrocar el Gobierno de Duque por medio de violencia e insubordinación ciudadana. Acciones que están completamente documentadas en la evidencia digital existente, algo que no podría contradecir ni la Comisión de la Verdad.

Irónicamente, son los mismos que ahora plantean la impunidad anárquica que llaman Paz Total.

Sigamos. El país trabajador y emprendedor nunca se rindió, el presidente tampoco. Subieron los precios del crudo de forma exponencial en el mundo. En ese momento Ecopetrol fue líder en salud y nunca dejó al país sin suministro de energía combustible (petróleo y gas), además se amarró el cinturón, bajo gastos, racionalizó costos y no dejó de invertir. Ello le valió ser una de las únicas dos petroleras del mundo en pasar el 2020 con los números en negro. Gracias a lo anterior pudo tener luego con qué adquirir la mayoría en ISA S. A., y transferir al Estado, en estos tres años, más de 65 billones de pesos entre utilidades y pagos.

Y claro por eso hubo recursos o dinero con que mantener bajo el precio de la movilidad del país, mucho más bajo que el promedio en el mundo cuando se dispararon los precios del petróleo; todo para contribuir muy significativamente a que la economía se pudiera recuperar rápido y con fuerza, como ocurrió gracias a las ayudas y los esfuerzos económicos del Gobierno para mantener empleos y negocios vivos y no dejar que el sistema financiero y los mercados se desplomaran.

El resultado de las medidas y las ayudas de Duque, a quien toda la clase política y los gremios del país dejaron solo cuando Colombia más los necesitaba, fueron finalmente acompañadas por el Congreso que autorizó el fondeo económico con destinación netamente social, y gracias la adecuada preparación del terreno y la ortodoxa siembra de Carrasquilla, y al buen manejo político, diligente y austero de la cosecha que administró Restrepo, acompañados de la resiliencia y berraquera del emprendedor colombiano.

Eso pasó; así floreció el crecimiento y se reactivó la economía, aunque no estén aún satisfechas todas las dolencias ni las necesidades de las gentes en un país en vía de desarrollo. Estemos claros que si no fuera porque se mantuvieron los precios de los combustibles bajos a $9.000 pesos durante la crisis, Colombia jamás hubiese presentado el crecimiento económico que presentó en recuperación, ni el actual, que heredó el nuevo Gobierno.

Duque entregó el país con un crecimiento histórico, no escatimó en vitaminas para la economía, y es que a los países en desarrollo les pasa como a la gente, puede que un viejo grande y gordo ya no necesite crecer más, pero si un niño no crece la cosa es grave, hay que llevarlo al doctor.

Duque nunca dejó de invertir ni en la gente, ni en el país y su infraestructura.  Por eso hoy estamos dentro de las economías que más han crecido en el mundo. Algo nunca imaginable. Por eso llegó inversión a Colombia en el primer semestre del 2022. Gracias al presidente Duque y a la tenacidad del empresariado, legalidad más emprendimiento resultaron en mayor equidad cuando más se necesitó.

Gracias a todo lo anterior la propia dificultad acumulativa de deuda permitió que la mejor vaca del establo (El Grupo Empresarial Ecopetrol), con buen pasto y buen cuido diera más leche y por tanto se le pudieron entregar utilidades a los accionistas privados y al Gobierno que ayudaron al pago responsable del monto causado por el Gobierno en el Fepec a Ecopetrol al corte contable del semestre anterior.

El resultado: No hubo que matar la vaca. La leche que produjo dio para vender, para dejar para el ternero y la gente de la finca, para mantequilla y quesito, y sobró para salir a comprar carne fiada en el mercado.

¿Que el problema del Fepec es recurrente? Sí claro. ¿Que requiere manejo austero y juicioso? Evidente. No es asunto de culpas, es materia de reconocer el costo de las cosas y decir la verdad con transparencia para encontrar soluciones en el futuro. Dios no permita que ahora a los teóricos anti-mercado, les dé por matar la vaca de hambre quitándole el cuido o mandándola al manadero, porque ahí si quedamos sin leche, sin vaca y sin carne.

El qué entendió… entendió.

miércoles, 22 de julio de 2020

Pospandemia: ¿Heterodoxia o ruptura?

Por José Alvear Sanín*

José Alvear Sanín

Nadie conoce realmente el impacto de la pandemia en la economía global, ni en las diferentes naciones, ni en Colombia, ni cuántos años tardará cada país en regresar a su situación anterior.

Los economistas, desde luego, son dados a los diagnósticos y a los pronósticos.

Aquí se nos dice que vamos hacia una caída del PNB del 6%, del 8%, del 9%, según los más pesimistas; y que nos recuperaremos en 2, 3 o 5 años. Y también nos advierten un retroceso de 20, 30 y hasta 50 años en la lucha contra la pobreza y la miseria.

En cambio, hay otras estimaciones plausibles, como afirmar que empezaremos el año 21 con endeudamiento del orden del 60-80% del PIB, con desempleo de 25% y con poco petróleo para exportar a bajo precio, déficit presupuestal del 50-60%, millares de empresas quebradas, creciente dependencia de la coca y de la minería ilegal… Nunca Colombia se ha enfrentado a algo parecido.

La crisis del 30 fue dura para algunos sectores, pero el nuestro era un país donde más del 80% de la población vivía en los campos, que poco sufrió los efectos del krach, a pesar de que los ingresos de la Tesorería Nacional bajaron de 75 millones a 35, obligando al gobierno a suprimir empleos, paralizar las obras públicas y decretar una moratoria de pagos. Pero, para 1934, el país se consideraba recuperado.

Ahora bien, no se sabe cómo se saldrá adelante. Ignoramos cuántos países estarán en situación igual o peor; cómo serán las ayudas, si se dan; cuáles, las exigencias de los acreedores; si el default de tantos traerá un nuevo orden financiero mundial y cómo será la demanda externa de bienes; si cambiarán las reglamentaciones de la OMC, etc.

La situación, sin duda alguna, será diferente en los países “desarrollados”. En general Europa, Japón y los Estados Unidos tienen mejores estructura y activos para superar la crisis que los “subdesarrollados”. En fin, cada caso es único. Allá, los problemas también son terribles, pero por lo menos en la UE ya se trabaja en planes de recuperación del orden de 750.000 millones de euros.

En cambio, entre nosotros no se ha comenzado a preparar el plan de recuperación, ni cuánto costará, ni de dónde va a salir la plata, ni cuándo va a empezar. Lo único que sabemos es que los economistas hablan de otra inevitable reforma tributaria, olvidando a los industriales y comerciantes arruinados, las clases medias depauperadas, las viudas que no perciben los arriendos, las propiedades desocupadas, los desempleados sin capacidad de compra y, en consecuencia, el IVA por los suelos.

Cuando un país afronta situaciones extremas —terribles, pero menos complicadas que la actual—, como conflictos militares, bloqueo, terremotos, sequía, langosta, etc., se hace necesario apelar a las soluciones de lo que se denomina “economía de guerra”. Se hace imperativo entonces un plan para salir del atolladero bajo una dirección única, determinada, y obedecida sin ser obstaculizada.

Colombia no será la excepción, pero lo primero que debe resolverse es qué clase de economía de guerra vamos a tener: una heterodoxia creativa dentro del modelo de libertad económica, propiedad privada y respeto de los derechos humanos, con intervención profunda y grandes sacrificios, u otra rupturista, marxista, colectivista, totalitaria y despótica.

También puede ser que, a partir de 2021, empecemos con una gestión enérgica de la economía dentro del modelo de la economía social de mercado; pero que dos años después este sea sustituido por el caos que precede a la dirección totalitaria de corte castro-chavista.

 No olvidemos que las elecciones de 2022 se celebrarán en un país irreconocible —desempleado, hambreado y deprimido—, cuyo clima hace previsible el irresistible avance electoral de la izquierda revolucionaria. Esta dispone, además, de presupuestos locales, medios masivos, subversión, narcofinanciación, jueces, juntas de acción comunal… y sobre todo, de vocación inquebrantable de poder.

Dentro de un modelo democrático la recuperación, aunque difícil, es posible. Con el marxista, en cambio, es imposible, porque implica la adopción de un sistema improductivo, fracasado y tiránico.

Hay, sin embargo, un enorme problema al que no se le da la adecuada consideración: El desorden constitucional imperante en Colombia, agravado por el Acuerdo Final, inhibe el funcionamiento de los mecanismos eficaces de dirección y gestión económica requeridos para superar la crisis. Por tanto, si no se establece un estado de excepción eficaz y duradero, el pronóstico es reservado.

De ahí que el plan de recuperación reclame un componente de voluntad política, un propósito firme e inmodificable de preservar y proteger lo esencial del modelo económico. Su parte política, entonces, es tan importante como la económica y aun más, porque sin la primera, la segunda es demasiado frágil.

No faltan quienes, desde la “academia”, prediquen el establecimiento de una economía de guerra totalitaria. Es una propuesta seductora, en cuanto responde a la unidad de mando y a la coercibilidad de las medidas que se adoptan inmediatamente y carecen de oposición.

En 1921, el caos revolucionario dio lugar al nombramiento de Trotski para que “la economía fuera gestionada con una disciplina y una precisión militar. Toda la población tenía que ser reclutada (…) y despachada como soldados para llevar a cabo las órdenes de producción” (Figes. La Revolución Rusa, p. 785). El orden regresó al poco tiempo, pero sobre millones de muertos y 70 años de dictadura y pobreza.

He ahí los riesgos de la elección equivocada que amenaza al país, porque una población agobiada no se fija en los resultados de las economías militarizadas de Cuba o Venezuela, y solo está dispuesta a creer en pajaritos de oro.


sábado, 4 de abril de 2020

Lo peor sería que después de esto, todo siga igual


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
En años anteriores, las gripas han matado a más personas que las que ha matado el coronavirus, la diferencia radica en que de las gripas anteriores, como que no quedaron enseñanzas que cambiaran las costumbres humanas, enfatizadas en el auto cuidado para cuidar a los demás, en que el aire, el agua, el sol y la naturaleza en general, son vitales para nuestras vidas, para nuestra salud, en que la acumulación de bienes y fortunas, no puede seguir siendo el objetivo de unos pocos, que utilizan el hambre, las miserias y las carencias de otros, para que ese círculo no se amplíe.

Las jugadas políticas de los países y de las personas, solo hacen que esas fortunas cambien de manos.

No importa cuál gripa mate más o menos personas, lo que nos debe importar, es que el mundo va a cambiar, es que todos vamos a cambiar, durante y después de este coronavirus, porque nos deja muchas enseñanzas y oportunidades para un mundo mejor, más inclusivo, más sensible, más solidario, más interesado en el interés general, respetuoso y cuidador del medio ambiente.

Ser capitalista, socialista o comunista, no es más importante que ser sensible, solidario, inclusivo, respetuoso, equilibrado, familiar, trabajador, decente, amante de la naturaleza y defensor del medio ambiente; de todas maneras, quedó demostrado que ninguno de los sistemas políticos y económicos que tienen los diversos países del mundo, ha sido capaz de satisfacer la totalidad de las necesidades fundamentales de la humanidad.

Los científicos seguro que están próximos a encontrar la vacuna, ojalá a precios accesibles a todos los países y personas.

Antes de julio, estarán normalizadas las actividades productoras de bienes y servicios, con los ajustes que las nuevas circunstancias lo exigen.

Las entidades públicas, se tendrán que ajustar a las nuevas condiciones de la economía, que quedará bien golpeada y sometida a una lenta recuperación.

El capitalismo salvaje y la globalización tendrán que autorregularse, con miras a una justicia social que reclama desesperadamente la humanidad; comida, vestido, techo, salud, educación y empleo, son derechos fundamentales de todos los humanos; solo cuando esto se logre, podremos pensar en adicionar la lista de necesidades a satisfacer.

Si pasa la pandemia y seguimos en las mismas, lo que hemos ganado, perdiendo en estas semanas, lo perderemos en las próximas, y vendrán más pestes, más guerras, más inviernos y veranos destructores, más hambre, más muertos.

Comportémonos como Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó y saldremos adelante todos.

viernes, 3 de abril de 2020

Entre la salud y la economía


José Leonardo Rincón, S. J.*


José Leonardo Rincón Contreras
Gústenos o no la cuarentena ha salvado miles de vidas. La ascendente curva que estadísticamente muestra la exponencial propagación del COVID19, en nuestro caso ha sido menor por las medidas tomadas. Que se prolongue hasta el 13 de abril, ayudará a evidenciar los casos latentes que no se habían manifestado y nos dará una idea más exacta del panorama que tendremos que afrontar en los próximos meses.

Para decirlo de una vez, vamos a tener que acostumbrarnos a convivir con el virus hasta que entre el 60 o 70 por cierto de la población se haya hecho inmune, lo cual implicará mantener una disciplina social si no queremos colapsar más allá de lo que ya estamos. Una cuarentena sanitaria férrea hubiera sido ideal, pero para garantizar las diversas cadenas de sobrevivencia en un país como el nuestro, tan complejo y sin infraestructuras sólidas en varios campos, no es realmente posible. El Estado (entiéndase a nivel nacional o regional), por más buena voluntad que tenga, no puede soportar por mucho más tiempo el encierro de su gente hasta mayo o junio. Ideal lo sería para evitar el contagio viral, fatal para la salud mental y para la economía en todos sus niveles. Correríamos el riesgo de una explosión social sin precedentes, porque todo aguante tiene su límite.

La economía global colapsada y en recesión se convierte también en un problema pandémico de salud pública. Para quienes manejan estos hilos de la macroeconomía no ha sido fácil ver desmoronarse sus portafolios de inversiones y los optimistas escenarios que preveían para sus capitales. El mal ya no es de muchos, ni el consuelo es de tontos, porque el fenómeno ha afectado a todo el mundo por igual. Se requiere ser cuerdos y ponderados para conservarse sanos mentalmente frente a la debacle.

La economía local y la doméstica no puede paralizarse del todo. De nada servirá tener supermercados, plazas de abastecimiento y tiendas de barrio abiertas si no hay plata para que un miembro por familia salga de compras. A nivel micro (que en realidad es macro por el volumen de gente) nuestra economía es informal y de rebusque en el día a día y no tiene un soporte contractual laboral estable que le permita sobrevivir el trimestre adicional de aislamiento al que se nos pretende someter. Ahí el problema se convierte en una olla de presión impredecible, porque el aislamiento, por no decir hacinamiento, con el correr de los días se hace insoportable y aunque es cierto que somos resilientes, que le hacemos chiste a todo y que aguantamos bastante, las autoridades no pueden jugar con el hambre de un pueblo que preferirá correr el riesgo de morirse infectado que de inanición por falta de comida. Ojo con esto. Por lo menos el 50% de la gente depende de unos ingresos que en este momento no se están teniendo.

El Papa Francisco acaba de decir que la salud de la población está por encima de los intereses económicos. Eso es cierto, como también es cierto el análisis que acabamos de hacer, pues la realidad no es la misma en todas las latitudes y lo que se desea es un justo balance entre estos dos asuntos que nunca antes habían estado tan estrechamente relacionados e interdependientes. Que hay que cuidar la salud: es un deber moral. Que la economía no puede colapsar: es un reto ético. El sabio equilibrio entre las dos es el desafío para los economistas, porque están aprendiendo que el dinero no lo es todo y que de nada sirve tener plata si no se tiene salud para disfrutarla y que uno puede estar sano, pero si no tiene poder adquisitivo, la economía no se mueve. Es hora de ser justos.

En tanto, desde el confinamiento que vivimos, seguimos aprendiendo todos los días. La naturaleza se ha hecho sentir enérgicamente para recordarnos a los seres humanos que esta casa común hay que cuidarla. Los pájaros han vuelto a cantar, leones marinos se toman Galápagos, jabalíes deambulan por calles italianas, un zorro sale a pasear por el norte bogotano y los perros desconcertados se preguntan qué hacemos los humanos con bozal y castigados en nuestro propio zoo casero. Muchas lecciones de vida estamos viviendo todos los días. Ojalá, como dice el meme que circula por redes sociales, no volvamos a la “normalidad” porque la “normalidad” era el problema.