Mostrando las entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de septiembre de 2025

China se consolida como gran potencia mundial

José Hilario López
José Hilario López

El pasado mes de julio, Goberna Reports publicó un interesante artículo titulado «El sueño chino hacia 2049: ¿Cómo China planea ser la mayor potencia del mundo?”, documento que permite develar aspectos de la estrategia que desarrolla el gran país asiático para consolidar su liderazgo mundial[1]. Los países del Tercer Mundo, en especial Latinoamérica, cuyas economías orbitan alrededor del imperio norteamericano, desde ya deberán diseñar y poner en marcha su estrategia para afrontar los desarrollos geopolíticos globales que se avecinan.

¿Qué es el «sueño chino»?

Desde cuando Xi Jinping, en 2012, asumió el liderazgo del Partido Comunista Chino, el concepto de «Sueño chino» se ha convertido en el núcleo simbólico del discurso oficial del Estado. Más que un plan económico, se trata de una narrativa nacional que articula identidad, orgullo y ambición, proyectando el retorno de China a una posición central en el sistema internacional. La fórmula clave es el «gran rejuvenecimiento de la nación china», lo que implica que para 2049, el país no sólo deberá ser rico y poderoso, sino también culturalmente influyente, respetado globalmente y unido internamente. Xi lo ha descrito como un sueño colectivo con raíces históricas profundas, que no pertenece a un individuo, sino a todo el pueblo chino.

El «Sueño chino» está estructurado en dos etapas estratégicas: primero, consolidar una «sociedad modestamente acomodada», meta que se dio oficialmente por cumplida en 2021 y segundo, transformar a China en un país socialista moderno para 2049. Esta segunda etapa incluye metas tan amplias y ambiciosas como la equidad social, la autosuficiencia tecnológica, el poder militar y el liderazgo global. El relato tiene, por tanto, una lógica de progresión acumulativa, donde cada avance sirve como punto de apoyo para la siguiente ofensiva estructural. En este sentido, la narrativa del «sueño chino», que funciona como una estructura de storytelling (contar historias para comunicar mensajes y conectar emocionalmente con el electorado), es un elemento fundamental para el éxito de cualquier proceso, donde el pasado actúa como origen, el presente como fase de lucha, y el futuro como clímax colectivo.

Pocas naciones en el siglo XXI han articulado una visión de largo plazo tan clara y ambiciosa como China. El llamado «sueño chino» no es simplemente un eslogan de desarrollo económico o de propaganda política: es un relato histórico, geopolítico y civilizatorio que conecta el pasado imperial con una proyección de grandeza hacia el año 2049, fecha en la que se conmemorará el centenario de la fundación de la República Popular China. En esa simbólica fecha, el Partido Comunista Chino se ha propuesto que el país se consolide como la potencia más avanzada, poderosa e influyente del planeta. Esta visión abarca no solo el ámbito económico o militar, sino también el tecnológico, cultural y diplomático.

Para entender realmente su alcance, es necesario observar las coordenadas estratégicas que lo sustentan. Desde reformas estructurales como Made in China 2025 hasta la expansión global de la Nueva Ruta de la Seda, China ha tejido una arquitectura de poder que combina planificación, innovación y ambición nacionalista. Es el resultado de una lectura paciente del tablero internacional, pero también de una acumulación territorial y simbólica basada en ocupación progresiva de espacios de influencia, una táctica que en cualquier contexto político se asemeja a formas avanzadas de activismo estratégico.

¿Será China la mayor potencia en 2049?

Responder a esta pregunta requiere mirar más allá de las métricas convencionales del poder. En términos de PIB en paridad de poder adquisitivo, China ya superó a Estados Unidos. En términos nominales, podría hacerlo entre 2030 y 2040, según distintas proyecciones. Sin embargo, el liderazgo global no se define sólo por economía o tecnología, sino por la capacidad de influir en normas, valores y decisiones estratégicas de terceros países. En ese terreno, China avanza, pero aún enfrenta resistencias considerables, especialmente en Europa, América Latina y sectores de Asia. La narrativa del «modelo chino» –basado en eficiencia sin democracia– todavía genera desconfianza en democracias liberales que ven en él un riesgo estructural para el equilibrio internacional.

Por otro lado, China lidera cada vez más el grupo de países que conforma el denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que totalizan aproximadamente el 40 % del PIB mundial (en paridad de poder adquisitivo) y cerca del 51 % de la población global. La población combinada de estos países supera los 3300 millones de personas.

La responsabilidad de nuestros países tercermundistas, en especial de Colombia, no es necesariamente impulsar políticas anti-Estados Unidos, nuestro primer socio comercial, para alinearse con la emergente China. Una sana política sería afianzar nuestra soberanía y en cada caso elegir aquella alternativa que mayores beneficios y seguridad nos ofrezcan.

De ninguna manera se debería temer el regreso del péndulo del poder al continente asiático, cuna de nuestra cultura occidental. Históricamente China nunca fue un imperio guerrerista ni colonialista, a diferencia de los imperios occidentales (Roma, Inglaterra, España y Estados Unidos). Una nueva cultura liderada por China podría significar un mundo más armonioso, pacífico y respetuoso de las soberanías nacionales y de la libre determinación de los pueblos.

martes, 26 de agosto de 2025

De cara al porvenir: nuevas posibilidades educativas

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

China ha implementado la enseñanza obligatoria de inteligencia artificial (IA) en escuelas primarias y secundarias a partir del 1 de septiembre de 2025, para estudiantes entre 6 y 15 años. Esta iniciativa busca formar competencias clave del siglo XXI, como el pensamiento crítico y la resolución de problemas, a través de un enfoque escalonado que abarca desde la conciencia cognitiva hasta la innovación práctica.

Detalles de la implementación:

* Inicio: la enseñanza obligatoria de IA comenzará el 1 de septiembre de 2025.

* Niveles educativos: abarcará escuelas primarias y secundarias.

* Edades: se aplicará a estudiantes de 6 a 15 años.

* Enfoque: el plan busca un desarrollo escalonado, comenzando con la conciencia cognitiva y avanzando hacia la innovación tecnológica.

* Contenido: se espera que los estudiantes desarrollen habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la alfabetización digital.

* Metodología: se utilizarán proyectos prácticos, actividades interactivas y asistentes virtuales en el aula.

Contexto y objetivos:

* Visión de futuro: China está liderando la integración de IA en la educación con el objetivo de formar una fuerza laboral preparada para el futuro.

* Competencias del siglo XXI: la iniciativa busca fomentar habilidades esenciales para la era digital, como el pensamiento crítico y la resolución de problemas.

* Avance tecnológico: China busca consolidar su posición como líder mundial en IA, comenzando desde la base educativa.

* Desarrollo integral: se busca un enfoque holístico que combine la enseñanza de conocimientos técnicos con el desarrollo de habilidades blandas.

Implicaciones:

* Transformación educativa: la introducción de IA en la educación básica marca una transformación profunda en los modelos de enseñanza y aprendizaje en China.

* Desafíos éticos: es crucial abordar los aspectos éticos relacionados con la privacidad de los datos y el uso responsable de la IA en la educación.

* Oportunidades: la IA ofrece un potencial significativo para mejorar la calidad de la educación y preparar a los estudiantes para el futuro.

Me imagino que, en Colombia, tanto las asociaciones de colegios como el Ministerio de Educación Nacional ya tienen un proyecto muy avanzado para comenzar a incorporar estas nuevas tecnologías dentro de la agenda académica.

De no hacerlo, la educación tradicional se convertirá en un obstáculo y no en un potenciador del desarrollo.

¡Amanecerá y veremos!

viernes, 8 de agosto de 2025

Un Metro que avanza

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

A propósito del cumpleaños de Bogotá el pasado 6 de agosto, escribo con alegría y esperanza estas líneas al observar que el deseado metro para la capital del país es, por fin, una realidad que avanza.

Ver lo que estamos viendo se tomó décadas. Aunque hay quienes se remontan a los años 40 es solo hasta los 60 cuando comenzó a hablarse seriamente de esta posibilidad, de este sueño. Vimos muchas veces titulares en los periódicos capitalinos anunciando con bombos y platillos que ahora sí el consorcio tal del país cual adelantaría las obras. Puro blof, mucha carreta, solo cuento. Eso sí, multimillonarios gastos en estudios, factibilidades, propuestas. Vana ilusión. Así que cuando hablaron de que ahora sí y que lo harían los chinos, no lo creímos. Cuento chino, pensamos. Y pasó lo del pastorcito mentiroso que cuando fue cierto nadie creyó, o lo del apóstol Tomás: que hasta cuando no vio no creyó.

Londres tiene Metro desde 1863 y por estos lares latinoamericanos Buenos Aires desde 1913. Increíble. Medellín, gracias al empuje paisa, lo disfruta desde 1995. Y aquí en rololandia un alcalde dejaba listos los estudios y llegaba otro para botarlos a la basura y contratar los propios. Los inflados egos no podían permitir que otros tuviesen el honor y la gloria. Cada cual quería ser el nuevo Adán. Que si subterráneo, que sí elevado, discusiones interminables. Mucho tilín tilín y nada de paletas. Ya en obra y no faltan los oportunistas politiqueros que no hacen nada, pero todo lo critican, quieren atravesar palos en la rueda y buscan sabotear su progreso. La envidia es enorme.

Mas el Metro avanza con un porcentaje de ejecución del 60%. Los chinos han tomado en serio el encargo y con eficiencia y disciplina, además de juiciosa organización, vienen demostrando con hechos que la obra evoluciona. Personalmente creo que, aunque estéticamente un Metro elevado no es lo más bello paisajísticamente hablando, por los impactos que genera, si lo hubiesen querido hacer subterráneo, quizás los bisnietos de nuestros hijos podrían disfrutarlos. Esa construcción sí que hubiese sido demorada y traumática, además de muy costosa, porque el subsuelo de Bogotá es realmente complejo.

El Metro elevado avanza a buen ritmo y va a cambiar en mucho la calidad de vida de nuestra gente.

En contraste con el Metro de Medellín, me preocupa seriamente que a estas alturas no se esté promoviendo una "cultura Metro". Eso toma años de pedagógica motivación y los resultados son admirables. Podrán decir lo que quieran, pero el Metro de Medellín, de lejos, es un Metro modelo. Sus estaciones bellas y siempre aseadas. Sus vagones relucientes como nuevos. Su gente respetuosa del ingreso y acceso a las estaciones y a los coches mismos. Si esto no se promueve a tiempo el metro será un caos. Lo qué vergonzosamente vemos en Transmilenio todos los días, nunca debería darse en el nuevo sistema de transporte masivo y esa formación de la cultura ciudadana sí que les corresponde a las autoridades locales. Tenemos menos de tres años para hacerlo.

miércoles, 28 de junio de 2023

Entrevista con Luis Diego Monsalve


El empresario, abogado y político Luis Diego Monsalve ha aceptado nuevamente esta invitación a la entrevista de El Pensamiento al Aire, en la que nos cuenta su experiencia como embajador de China durante la pandemia, sobre su cultura y el gran potencial que tiene para las exportaciones colombianas. La charla concluye hablando sobre la situación política del país y las elecciones que se aproximan. Fue embajador en China, entre 2019 y mayo de 2022 y actualmente es un exitoso emprendedor. No dejes de disfrutar con este nuevo conversatorio.

Fue embajador en China, entre 2019 y mayo de 2022 y actualmente es un exitoso emprendedor.

Nació en Medellín, primogénito del dirigente conservador Luis Emilio Monsalve fundador, junto con Luis Alfredo Ramos, del Unionismo en Antioquia. Es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana, tiene una especialización en derecho comercial, cuenta con un MBA de la Universidad EAFIT y una maestría en Administración Pública de la Universidad de Harvard. Su ejercicio profesional lo convirtió en un experto en comercio exterior. Durante su carrera profesional se ha desempeñado como presidente de la empresa colombiana New Stetic ‒empresa fabricante de piezas y material odontológico con mercado en los 5 continentes‒ (2000 – 2019), presidente de Ferrovías (1998 – 2000), vicepresidente de Aerolíneas Tampa (1993 – 1996), concejal de Medellín (1992 – 1994), abogado de la firma Ignacio Sanín Bernal y Cia. (1991 – 1992), y docente de la Escuela de Ingeniería de Antioquia (1995 – 1996) y de la Universidad Pontificia Bolivariana (1992 – 1994). Fue miembro del Consejo Directivo de Proantioquia y de la Junta Directiva del IDEA. En 2013 fue galardonado por Fenalco como el “Comerciante distinguido del Oriente Antioqueño”. Durante su ejercicio como embajador apoyó la exportación de banano, permitió la aprobación de ingreso del aguacate hass a este mercado, inició el proceso para la carne bovina y porcina, e impulsó las ventas de café y flores.

martes, 27 de septiembre de 2022

De cara al porvenir: la guerra de turno

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Hablar de que en este momento estamos presenciando una sola guerra, es no solo inexacto, sino irresponsable.

Se habla a través de la historia que luego de una peste, inevitablemente viene el hambre y luego a guerra. Lamentablemente en el estado actual de cosas, el orden de los factores es cambiante dependiendo la latitud donde nos ubiquemos y de las causas generadoras de los conflictos que analicemos.

Obviamente los titulares de los diferentes medios de comunicación se concentran en el episodio bélico más atractivo y que más rating produce, que es el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Personalmente estoy de acuerdo con la aseveración expresada recientemente por el papa Francisco en entrevista de principios de mayo a El Corriere della Sera para señalar al responsable de que se hayan precipitado los acontecimientos. Dice el Papa que “es posible que el origen de la invasión de Putin a Ucrania se deba a los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia” y es claro que Rusia reaccionó.

Pero no nos quedemos ahí. Es muy llamativo que una indiscutible potencia militar como Rusia no haya podido conquistar un país relativamente débil al cual las otras potencias han ayudado de manera tímida, y que un conflicto calculado para 3 meses ya vaya para 9 meses y que territorios en teoría conquistados por Rusia estén ahora siendo recuperados por Ucrania, a cuya dirigencia y población hay que reconocer su fortaleza de espíritu y su amor por la patria.

¿Qué es lo que pasa? Mi teoría es que países que tienen armamento militar atómico y armas de última tecnología no las pueden usar sino para maniobras de disuasión, pues a estas alturas del partido y asumiendo que tienen dirigentes medianamente inteligentes, responsables y sensatos, pues su uso efectivo estaría dando inicio a una hecatombe que no tendría reversa, razón por la cual por ahora –y afortunadamente– solo les permite emplear armamento convencional, lo cual les resta capacidades y ventajas competitivas efectivas contra enemigos en teoría más pequeños. Lo anterior lleva al uso intensivo de sanciones económicas por parte de los amigos del otro bando y de ayudas por parte quien apoya a la contraparte.

Norteamérica pierde la guerra con Vietnam y con Corea. Norteamérica y la Unión Soviética salen con el rabo entre las patas de Afganistán. Norteamérica arma el despelote y sale a hurtadillas de Irak, Siria y Libia en una estruendosa derrota de su denominada “guerra preventiva”, la Unión Soviética implosiona y se genera una diáspora alrededor del Pacto de Varsovia, cuyos países miembros, en su mayoría, poseen arsenales atómicos. Rusia trata de reconstituirse como potencia, pero ve amenazada su seguridad con el coqueteo de la OTAN a varios de sus vecinos, antes aliados a la fuerza.

Mientras tanto China crece, crece y crece en todos los sentidos y su presencia planetaria cada vez es más significativa. Apoya a Corea del Norte, quiere asegurar su propiedad sobre la antigua Formosa hoy más conocida como Taiwán, incrementa la construcción de islas artificiales alrededor de Japón, reconstruye la histórica “Ruta de la seda” empleando los más modernos ferrocarriles de alta velocidad, compra enormes extensiones de tierra en África, financia y construye proyectos de infraestructura en todas partes del planeta y tiene aproximaciones cada vez más cercanas y frecuentes con Rusia. Es quien mejor supo aprovechar las distracciones internas en Norteamérica, su desacomodo institucional y la incertidumbre y debilitamiento externo que ocasionó el gobierno de Trump.

China sabe que es potencia y que requiere comportarse y atender sus requerimientos y exigencias como potencia, pero sabe también de sus debilidades, entre las cuales se encuentran su excesiva población, el riesgo de una hambruna o de una peste como las tantas que han tenido y que pende sobre su cabeza como la Espada de Damocles –hoy más que nunca con el COVID-19–, el riesgo de sequias extremas debidas al cambio climático que hoy padecen al secarse el gran río Yangtsé, el más importante y extenso del país, el tercero del mundo, que atiende a casi un tercio de la población. Sabe también que tiene un vecino incómodo y desconcertante como la India y que su rica cultura y sus tradiciones, en un mundo signado por los desarrollos tecnológicos pueden ser o potencializadores o lastres para sus desarrollos.

Por ahora habrá que esperar a que los jugadores muevan sus fichas y a que los peones caigan como ha sucedido casi siempre a través de la historia.

miércoles, 20 de julio de 2022

SSXXI: “Moderación” en la recta final

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Quien no comprende el concepto de internacionalismo proletario no entiende cómo se juega la geopolítica en América del Sur, donde avanzan impetuosos los movimientos del Foro de Sao Paulo, mientras retroceden las desarticuladas fuerzas democráticas. Los primeros están dirigidos y coordinados por La Habana; las segundas no interesan a Washington, que las deja al garete.

Como telón de fondo no puede ignorarse la inocultable lucha por la hegemonía entre las superpotencias. Detrás de Beijing aparecen Moscú, Teherán, Pyongyang y La Habana, en primera fila; y en las sombras, incontables grupos terroristas, entre los cuales las FARC y el ELN, de absoluta obediencia castrista, que en Colombia son actores fundamentales del tal Pacto Histórico.

El triunfo de Petro debilita a los Estados Unidos y fortalece a China en el tablero mundial. Falta solo Brasil para que toda América Latina gire en la órbita imperial de Xi Jinping.

Paso a paso avanza comicialmente el comunismo desde el Río Bravo hasta la Patagonia. En todos nuestros países, el electorado está desorientado por los medios infiltrados y una Iglesia proclive a la teología de la liberación. Además, los órganos electorales han sido cooptados por la izquierda y dotados de software preparado al efecto. Así ha sido siempre en Venezuela, luego en Perú, y probablemente ya lo es en Colombia…

Estamos en presencia de un hecho nuevo: la llegada electoral al poder de movimientos comunistas, que supera en eficacia la toma violenta que siempre intentaban.

Para preparar elecciones se actúa cautelosamente con el fin de no asustar al electorado de los distintos países, porque los acontecimientos en uno de ellos influyen en los demás, al estilo de vasos comunicantes.

Hace un año (julio 28/ 2021) fue reconocido como presidente del Perú, desestimando todas las denuncias de fraude, un pobre diablo, marioneta de Vladimir Cerrón, jefe indiscutible del comunismo en ese país.

Como para 2022 estaban previstas elecciones cruciales en Chile, Colombia y Brasil, en Perú se adoptó la “moderación”. El Sombrerón no propuso nada radical o revolucionario, que pudiera alarmar a los chilenos, los colombianos y los brasileños, para dar la sensación de que nada cambia, que la elección de un candidato comunista no implica contagio venezolano.

Esa “moderación” tuvo efecto en Chile, donde fue elegido en marzo 11 de 2022 un chisgarabís, cuyo gabinete de extrema izquierda nada significativo ha hecho, con tres propósitos: 1. Tranquilizar con su “moderación” a los colombianos, para no perjudicar las posibilidades electorales de Petro. 2. No inquietar a los brasileños, y 3. No arriesgar la ratificación de la grotesca nueva Constitución de Chile, el 3 de septiembre.

Una vez posesionado Petro tendrá que afectar “moderación” para no perjudicar a la izquierda en el referendo chileno y no poner en peligro el triunfo de Lula en las elecciones brasileñas, el próximo 2 de octubre.

Ahora bien, si Bolsonaro es derrotado: 1. El predominio chino en el mundo se asegura, y 2. Caerán las caretas en Santiago, Lima y Bogotá, para pasar a la etapa plenamente revolucionaria en toda la región.

La “moderación” de Petro es, desde luego, falaz, si oímos al cuarteto de ministras (Cultura, Salud, Agricultura, Ambiente), pero mientras los partidos tradicionales cooperen con él en el sainete venal del acuerdo nacional, su gobierno conservará la fachada de normalidad institucional, hasta desembocar en la Constituyente requerida para la asunción de todos los poderes, que reclama la revolución, imperativo vital e inexorable del individuo llamado a crear el nuevo orden colombiano en clave marxista-leninista.

jueves, 14 de julio de 2022

Vigía: Venezuela, ¿a la ofensiva estratégica?

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

En la parada del 5 de julio, día de la firma del acta de independencia y de la Fuerza Armada Nacional detallamos, bajo la tutela de un Bigotón inflable, las últimas adquisiciones armamentísticas de los militares venezolanos.

Lo nuevo

Además de los ya conocidos tanques T-72, las plataformas de defensa aérea s-300, los Zukhoy, helicópteros de ataque M-35 y radares, destacamos los sistemas iraníes móviles de lanzacohetes múltiples Haseb de 107 mm, fundamentados en el sistema chino Type 63: 11 tubos, cada proyectil con cabeza explosiva de 8 kilogramos y 9 kilómetros de alcance. Los tales lanzadores, montados en los vehículos tácticos 4x4 Tiuna, están desplegados a lo largo de la frontera colombiana. Los otros Haseb están afincados en las lanchas Damen Interceptor 1102, de alta maniobrabilidad, construidas en un astillero holandés y asignadas a la Brigada de Infantería de Marina en Puerto Cabello. (No olvidemos la crisis de la corbeta Caldas en agosto de 1987 cuando se estuvo a punto de escalar la disputa en el golfo de Venezuela. Eran presidentes Barco y Lusinchi. Y sí, aún tenemos disputa fronteriza en aguas jurisdiccionales).

El otro detalle que nos llamó la atención fueron los nuevos drones ANSU-100 y ANSU-200, basado en el Mohajer-2 (“migrante”) iraní, un vehículo aéreo no tripulado que se utiliza para espiar instalaciones militares y posiciones enemigas. También puede usar armamento guiado por láser hasta sus objetivos. Para no mencionar los drones rusos Orlan 10 B/E, asignados a un batallón de Caribes, en cercanías de La Victoria, Estado Apure. ¿Cuántos de esos drones estarán vigilando los 2.219 km de frontera?  

Con la misma estrategia de Moscú frente a Ucrania, en el 2014, cinco batallones de infantería son entrenados por instructores rusos a solo 40 kilómetros de la frontera. Tres de ellos están acantonados en los Fuertes Mara, estado Zulia, Morotuto, Táchira y Carreño, Apure. “Unidades tácticas de armas combinadas…”, preparadas en guerra regular, espectro electromagnético y ciberinteligencia.

¿Contra USA / Otan?

Que los gobiernos venezolanos desplieguen sus fuerzas militares mostrándole los dientes a Colombia, es algo corriente desde Rómulo Betancourt (1964). La gran riqueza petrolera del hermano país le ha permitido estar siempre muy por encima de las capacidades armamentísticas colombianas y la crisis económica que vive no ha impedido su rearme mucho más ahora que el presidente electo Petro ha descartado la compra estratégica de aviones, lo que pone en estado de indefensión disuasiva a su país. La confianza está en el “uncle Sam”, que la semana entrante le enviará al presidente electo sus emisarios para hablar de eso, de seguridad.

Del 29 de julio al 1 de septiembre en Fuerte Terepaima, estado Lara, Venezuela acogerá ejercicios militares en los que participarían Rusia, Kazajistan, India, Vietnam y China, entre otros, y que podría convertirse en un bloque para hacer contrapeso a USA y la OTAN. «Las naciones VRIC —Venezuela, Rusia, Irán, China— se están preparando para hacer una fuerte declaración de que la región está lista para abrazar la fuerza multipolar», dijo Joseph Humire del Centro para la Seguridad de la Sociedad Libre y el general venezolano en retiro Manuel Cristopher Figuera recabó: “La idea era la convergencia en la región de otras potencias para quitarle fuerza a la influencia de EE. UU. …”

Miraflores tiene un aliado incondicional: el ELN, que entrena a cerca de 1.000 jóvenes terroristas venezolanos para apoyar el Plan Campaña Independencia, en previsión de una invasión de US, activación de grupos armados internos, ataque contra cabecillas del narco cartel y golpe de estado. “Cuente con el Ejército de Liberación Nacional hasta la muerte”, dijo alias Edward. Eso de “hasta la muerte” está por verse, viniendo de una organización dedicada al narcotráfico y a la minería ilegal. Y desde hace meses, emisarios mexicanos merodean en ambos países buscando la unión de las disidencias de las FARC, justo cuando Perú se anuncia como primer exportador mundial de cocaína.

A todo lo anterior, se agregan 18 "megabandas" (Tren de Aragua, Tren del Llano, Tren de Guayana, Tren de la Muerte, los Meleán, Yeico Masacre, entre otras), 28 grupos armados irregulares (ELN y FARC incluidos), y 22.500 personas delinquiendo en los estados de Zulia, Táchira, Apure, Bolívar, Amazonas y Falcón, con técnicas de irregulares colombianos, que son otro problema de seguridad interna del vecino país.

Ante este panorama, no nos queda sino evaluar el espíritu de combate de los militares venezolanos frente al de los colombianos, que completan más de 60 años de conflicto interno. En la evaluación del poder relativo de combate, nos preguntamos ¿intentarán atacar?

miércoles, 11 de mayo de 2022

¿Joya de la corona?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

En los últimos años han aparecido las expresiones monárquicas de “joya de la corona” y “prueba reina”, para ponderar las excelencias de algo, o lo incontrovertible de un hallazgo que determina el cierre de un proceso o de una discusión.

Estamos a 19 días de la primera vuelta de la elección presidencial más importante de nuestra historia, la que, además, por primera vez implica consecuencias a escala global.

En efecto, si Colombia elige suicidarse electoralmente, no solo desaparecerán sus instituciones, sus libertades y su porvenir, dado que ese trágico insuceso tendría inmediatamente efectos aterradores en Brasil. Si ese inmenso país también cae, todo el continente pasaría entonces a orbitar en la esfera china, puesto que Rusia, por su debilidad demográfica, y en la medida que se enreda en una guerra by proxy con los Estados Unidos, fatalmente queda supeditada a Beijing.

Hasta dónde la Rusia de Putin sea comunista es asunto secundario frente al ascenso chino. Lo cierto es que Moscú, en esa toma de posiciones hacia la hegemonía, le aporta la influencia que ha recuperado en el vergonzante “imperio” cubano de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que extiende sus tentáculos sobre Argentina, Chile, Honduras y Perú, países en camino hacia versiones más o menos completas del socialismo del siglo xxi.

El desolador panorama de una América Latina supeditada, a través de la isla famélica, a un esclavizante neocolonialismo amarillo, es lo único que se puede esperar del socialismo del siglo xxi. Este se proyectaría en la URSA (Unión de Repúblicas Socialistas Americanas), federación cuyo establecimiento aseguraría el predominio mundial de China.

Para llegar a este punto solo falta tomar la joya de la corona, en este caso Colombia, lo que se consigue a muy bajo costo. Basta con una mala elección en nuestro país para que salte el precario equilibrio geopolítico en el que aún los Estados Unidos mantienen primordial influencia.

De esta manera, una posesión de Petro (legítima o fraudulenta), condenaría al hambre y el despotismo a toda América Latina, donde entonces se desencadenaría la revolución, ya sin los tapujos de Boric y Castillo, cuyo prudente respeto por el orden constitucional, hasta ahora, es apenas un recurso transitorio para no alarmar al electorado colombiano.

***

Pocas figuras tan apasionantes como la de Winston S. Churchill, que ha merecido centenares de biografías, ensayos y películas. En 2014 apareció la primera edición colombiana del Churchill de Roy Jenkins (Bogotá: Crítica, 1134 pág.), que parecía ser la biografía definitiva. Pero en 2020 se publicó, bajo el mismo sello, la traducción de Churchill, walking with Destiny, de Andrew Roberts (Bogotá: Crítica, 1468 p.), que supera ampliamente todo lo que conocíamos del inmenso personaje.

Al recomendar al lector la 2ª edición (2021) de ese libro monumental, como corresponde a Sir Winston, no puedo dejar de manifestar mi dolor ante la falta de un líder comparable en Colombia.

Churchill, solitariamente, alertó a su país sobre el peligro inminente y la irresponsabilidad de no rearmarse mientras Hitler lo hacía en gran escala. Allí se reconoció finalmente que tenía la razón. En cambio, en Colombia, a partir de 2002, nadie en las más altas esferas ha enfrentado con entereza al enemigo, con el que se ha pactado hasta la demolición de quienes se oponen al comunismo, incrustado en todas las principales posiciones del Estado, en los partidos, en los sindicatos y en el dominio de la justicia y la educación.

***

De un filósofo coreano, Byung-Chul Han, que enseña en una universidad alemana, ha aparecido en Colombia un breve e inquietante libro, Infocracia, la digitalización y la crisis de la democracia (Bogotá: Taurus; abril 2022. 103 p.), que denuncia la práctica desaparición de la verdad y la racionalidad, aplastadas por la multiplicación y la velocidad de la información, en buena parte configurada por fake news, trolls y bodegas.

La democracia es lenta, larga y tediosa, y la difusión viral de la información, la “infodemia”, perjudica en gran medida el proceso democrático. Los argumentos y los razonamientos no tienen cabida en los tweets o en los memes, que se propagan y proliferan a velocidad viral. La coherencia lógica que caracteriza el discurso es ajena a los medios virales (…) También las noticias falsas son, ante todo, información (…) Antes de que un proceso de verificación se ponga en marcha, ya ha tenido su efecto. La información corre más que la verdad y no puede ser alcanzada por esta (p. 42).

***

¡Y el registrador allí!

jueves, 21 de abril de 2022

Vigía: Colombia y Brasil ¿próximos a caer?

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

El escenario es complejo. Mientras la guerra ruso-ucraniana continúa en primer plano, la Cuba de los Castro cumple 60 años con un 90% de pobreza, un sueldo mensual mínimo de U$ 9 dólares y una economía pauperizada, Rusia advierte sobre el envío de activos nucleares si Finlandia y Suecia deciden unirse a la OTAN. “Y en ese caso ya no se podrá hablar de un Báltico sin armas nucleares” aclaró el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dimitri Medvedev. En ambos extremos del globo la situación pinta crítica pues mientras en la isla prisión, recordada por la crisis de los misiles de 1962, la gente sobrevive con un mínimo calórico, en el Báltico las amenazas rusas no son de jugar. Así lo aclaró el actual director de la CIA, William Burns: “(…) nadie puede tomarse a la ligera la amenaza que supone que pueda recurrir al uso de armas nucleares tácticas o de baja potencia”, afirmó el máximo responsable de la agencia de espionaje, en un discurso en una universidad de Atlanta.

En esta parte del mundo, el analista Andrés Oppenheimer, advierte que los dos próximos países que potencialmente podrían caer en manos de la izquierda extrema son Colombia en marzo y Brasil en octubre, cuando se celebren las elecciones presidenciales. El interés geoestratégico y de supervivencia de La Habana y de Moscú, ambos involucrados profundamente en Venezuela, está en estos momentos en Colombia en donde la campaña preelectoral está en uno de sus momentos más álgidos, especialmente por la embarrada del candidato de la extrema izquierda, Petro, quien: “ante notario y en documento público, bajo gravedad de juramento (…) no habrá ningún acto de expropiación contra ningún bien los colombianos en mi gobierno”. Frente este impromptu petrista, la senadora María Fernanda Cabal saltó a las redes con un “Chávez dijo lo mismo”, sembrando una muy merecida duda ante las promesas falsarias del extremista.

Con una población de 50 millones de ciudadanos, de los cuales más del 70 % son católicos cristianos, el país registra a la fecha 33 masacres por cuenta de los grupos armados organizados, una situación en la cual la mayoría de los ciudadanos expresa su repudio y rechazo, siempre con la cocaína como excusa del actual conflicto. Para algunos estudiosos del sesentero conflicto interno, la causa y raíz de las guerras civiles de Colombia siempre ha sido la Constitución y no me cabe duda de que Petro, como lo aclara uno de sus excompañeros, no busca la reelección sino la insurrección de acuerdo con su evidente egolatría: morirá Sansón y todos los filisteos, dirá luego de su fracaso electoral que se huele en el ambiente. Y la culpa será de la malinterpretación de los postulados de la Constitución "burguesa" del 91. O de los electores, que equivocarán sus votos. Y aunque los colombianos podríamos dar una sorpresa como la del plebiscito del 2016 cuando inesperadamente le dijimos NO a los acuerdos espurios de La Habana, estamos en los prolegómenos de otra guerra civil según estos académicos.

Para Oppenheimer, las posibilidades de Petro de llegar a la Casa de Nariño son pocas, comparadas con la izquierda de Lula quien avanza en su candidatura apoyado en el supuesto descrédito político de Bolsonaro. Colombia en cinco semanas y Brasil a fin del año, corren el riesgo inminente de convertirse en satélites de gobiernos comunistas productores de bienes de consumo, como China que ha logrado sacar de la extrema pobreza a unos 99 millones de personas en los últimos 8 años, según los cantos de Jinping. Aunque se está dando la calculada casualidad de que el nuevo imperio chino, tiene un pie en toda la región, retando la supremacía económica y tecnológica de Washington, el polo que nos debe guiar a los latinoamericanos.

En el entretanto, en Cuba la ONG Prisoners Defenders denunció recientemente la “separación forzosa” de sus padres de unos 5.000 niños; con el dictatorial gobierno orteguista nos estamos viendo la cara en la Corte en La Haya hoy jueves 21 y en Venezuela se respiran aires de ¿probable modernización? El Kremlin amenaza con reforzar militarmente estos países y China permanece discreta y atenta a los acontecimientos. Así rueda este mundo.

En este entramado post pandemia, alistarnos para votar por el mejor programa de gobierno, es parte fundamental de nuestra obligación ciudadana.

jueves, 24 de marzo de 2022

Vigía: elecciones y ciberguerra

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Parece ser lo que está en desarrollo en Europa: guerras emblemáticas que se han librado en países limítrofes de las áreas de influencia de las grandes potencias, tal es el fenómeno Rusia - Ucrania. A su vez, Colombia, Nicaragua y Cuba forman parte de un cinturón de defensa cercana de US, afectado por los intereses zaristas rusos. Y ahora que el Kremlin insiste en bombardear a Mariupol, mucho se habla sobre la eventualidad de Rusia enviando activos y tropas a Venezuela y tecnología a Nicaragua y Cuba. Rusia mantiene cuatro estaciones de seguimiento satelital a su sistema de posicionamiento global Glonass, tres en Brasil y una en Nicaragua, en las orillas del lago de Nejapa; China custodia una estación militar de exploración del espacio profundo en Neuquén, Argentina, mientras sus miríadas de barcos pesqueros invaden nuestras aguas del Pacífico e Irán sostiene en Venezuela el mayor centro operativo mundial de Hezbolá fuera de su área de influencia.

Pero existe un elemento adicional que en el pasado no se conocía: las redes sociales. Cubrimiento global, instantaneidad y miles de millones de usuarios conforman ese andamiaje de las tales redes, síntoma inequívoco de nuestro tiempo. En medio de la desconfianza generalizada por los resultados electorales y por el registrador –que recuerda a Tibisay Lucena-, la fuga de alias “Matamba” y la visita de delegados de Biden a Maduro, la ciberseguridad pareciera olvidarse, ignorando los recientes ataques cibernéticos al DANE y al Invima.

Virtualidad, algoritmos, IA, IoT, 5G, Instagram, YouTube, WhatsApp, Snapchat, TikTok, WeChat, Messenger, iMessage, Multitasking, fake news, Amnesia digital, DDoS, criptomonedas, se confunden en un mundo en donde se mueven 65 millones de mensajes por minuto vía WhatsApp, con una fuerte actividad de phising, hackeo, suplantación de identidad, Ramsomware, extorsión, secuestro o robo.

Según el último informe del Foro Económico Mundial, en el primer semestre del 2021 los ataques cibernéticos crecieron un 151%. Y la desinformación produjo unos 2.600 millones de dólares aproximadamente, como registró Newsguard y Comscore. De acuerdo con una encuesta de Forrester Research Inc., en 2021, el 66% de los adultos estadounidenses usaron Facebook semanalmente y según EMarketer, las aplicaciones de mensajería fueron utilizadas por casi 3 mil 100 millones de personas en 2021, unos 500 millones más que en 2019.

Las interferencias de Pekín y Moscú en los diferentes procesos electorales, jaqueos a cuentas establecidas, filtración maliciosa de engañifas y cortos videos, son parte de la ciberguerra con nuevas armas a disposición de garajes o bodegas que, como en el caso de China, integran esos “batallones de cinco centavos” compuestos por cientos de jóvenes. Porque es la guerra cibernética lo que nos debe preocupar en estos momentos, dadas las denuncias públicas de injerencia cibernética en nuestras próximas elecciones presidenciales. Nos causa escozor el lavado cerebral que han venido realizando potencias extracontinentales como China, Rusia e Irán a través de sus medios masivos, RT, Sputnik, TV China, TV Iraní, Telesur, ahora que un Nuevo Orden Mundial asoma sus orejas en Europa y en estas sempiternas colonias.

Venezuela, por su lado, se ha convertido en la panoplia militar rusa latinoamericana con tanques de guerra T-90, misiles antiaéreos S-300, Pechora y Buke, aviones Sukhoi y helicópteros de combate M-35, radares estratégicos P-18 y otros accesorios de la “guerra dura” (hard warfare). Pero es en las bodegas en donde reside el mayor poder perturbador del hermano vecino, lo cual no deja de preocuparnos ante las avanzadas tecnológicas rusa, china e iraní que ponen lo mejor de su ciencia al servicio de la ideología comunista para someter a la “joya de la corona” latinoamericana. Así lo ha denunciado el expresidente Uribe en sus redes sociales, exhibiendo documentos confidenciales de la Contrainteligencia del vecino país. Además, Biden alertó el pasado lunes sobre ciberataques rusos a oficinas federales y empresas privadas en US.

La pregunta es si con Petro y su camarilla tendremos un Putin, un Jinping o un Ayatolá en Colombia; o un Castro, un Ortega o un Chávez: difícil predecir el final de esta dramática historia que estamos viviendo día a día.

Ante la opción de convertirnos en los esclavos de un nuevo Mundo Feliz o la de pelear por la defensa de nuestra vapuleada economía neocapitalista, elegiría la segunda opción; o, debido a mi edad, escogería emigrar a un país tranquilo. ”Desaparecer” en medio del carnaval triunfalista de los revoltosos que agitarán los gallardetes de su revolución, es otra elección que consideraríamos.

jueves, 13 de enero de 2022

Vigía: encuestas y sinopetrismo

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La lentitud en la toma de decisiones, lo enredado de los procedimientos, la creciente corrupción y otros desencuentros, han llevado a que muchos adolescentes y jóvenes, desprecien el entorno democrático que marca el destino de cada uno de sus países en Latinoamérica. Por supuesto que la propuesta está a la vista: un gobierno (¿dictatorial?) que agilice los procedimientos y por, sobre todo, que alimente a los miles de afectados por la pandemia. Dictadura versus democracia, sería el nombre del juego.

Promesas y encuestas

Las propuestas preelectorales de Petro son dramáticas: expropiar tierras explotadas por la industria azucarera, “devolverlas a sus dueños originales”; suspender la explotación petrolera que tanto daño le hace a la naturaleza; ubicar a Colombia como “potencia mundial de la vida” y otras de ese talante, hacen pensar seriamente en las perspectivas de un gobierno con cientos de ignorantones tomando decisiones críticas para el país. Su paso por la alcaldía de Bogotá es un buen ejemplo de lo que espera a los colombianos.

Hay luz, sin embargo. Una reciente encuesta de un periódico bogotano a jóvenes entre los 15 y los 35 años, al evaluar su simpatía o adherencia a diferentes instituciones del país, concluye en un primer puesto con las Iglesias y un segundo con el ejército.

Pendientes como estamos de la dinámica electoral y siguiendo el desarrollo de la campaña petrista en Europa, al lado del PSOE, CCOO, Podemos e Izquierda Unida, creemos que la oleada electoral del exnarco terrorista no irá más allá de lo que la gran mayoría de los jóvenes responden en las encuestas. ¿Podrán las Iglesias, separándose de las veleidosas declaraciones del ensotanado de Cali, marcar un destino democrático y promisorio para la economía del país? ¿Los militares retirados y en servicio activo, harán una declaración pública de defensa de la institucionalidad democrática o pasarán al comando del país?

Sinopetrismo

La discreta relación sinopetrista, surge de comparar el desencanto juvenil con el régimen, las propuestas de Petro, ya especificadas, y el proyecto geoestratégico del dragón pekinés. La experiencia China se ve iluminadora y beneficiosa para unos países que miran desde esta orilla a ese coloso de más de 1.400 millones de habitantes y el tercero más grande del mundo. La solución, pues, está a unos 14.900 kilómetros de distancia y a seis meses de lograrse en la capital neogranadina, si antes, las divisiones de la derecha y los egos de sus líderes no se unen o alían en un esfuerzo de interés estratégico nacional.

Mientras esto se da, el Partido Comunista Chino, PCCh, expone sus “bondades” en un contrato cauto pero vital: el Metro de Bogotá, al que se agrega la construcción de varias vías fundamentales para el desarrollo del país, algunas convenientemente ubicadas en Urabá, justo en la frontera sur del punto articular de la Nueva Ruta de la Seda, que es Panamá.

En Venezuela, la derrota en Barinas el pasado fin de semana del candidato oficialista, no significa la pérdida del poder de Miraflores, pero sí un primer paso para desmontar paulatina o rápidamente, aun no lo sabemos, todo el andamiaje corrupto y de corruptos de Maduro y su cuadrilla. Y si esto no falla, lo ocurrido a principios del año en la frontera colombo-venezolana, tendrá una nueva dimensión contrarrevolucionaria y contra dictatorial que puede proyectarnos a un futuro difícil, pero con un horizonte cierto y claro. De no suceder así, Barinas quedará en solitario combatiendo un monstruo comunista que gira alrededor del pensamiento demoledor de un Chávez, que nunca fue Santo y cuya mención ahora genera repudio. Como Mussolini, Hitler o Stalin.

Entre China, Petro, Cuba, Venezuela, ahora Perú, Honduras y Chile, –no olvidemos a Rusia- parece moverse la aguja de la brújula política de la región.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Vigía: de Rittenhouse a Cali

Coronel John Marulanda
Por John Marulanda*

El caso Rittenhouse en Estados Unidos es emblemático de lo que está sucediendo, no solamente allá, sino en Latinoamérica. Una guerra no declarada, en las calles y contra el establecimiento, contra la cultura occidental de familia, religión, propiedad privada, empresarismo, libertades y tolerancia. Un sometimiento de la ciudadanía pacífica a la violencia de unos pocos armados.

Marxistas leninistas en Estados Unidos

Kyle Rittenhouse formaba parte de un grupo de seguridad vecinal, activado a raíz del vandalismo que siguió a la muerte de George Floyd a manos de un policía blanco en mayo de 2020. Las protestas convocadas por Black Lives Matter (BLM), cuyas fundadoras y cabecillas (Garza, Cullors y Tometi) se declaran marxistas leninistas, seguidoras de Assata Shakur, una terrorista ex Pantera Negra asilada política en Cuba, en donde también están protegidos los cabecillas del ELN, todos con circular roja de la Interpol. Una turba atacó y derribó a Kyle, quien, haciendo uso de la segunda enmienda, portaba un arma larga. Desde el piso, abrió fuego y mató a dos de sus agresores: uno había pasado 14 años en prisión en el 2002, por abuso sexual contra menores, y el otro también había cumplido condena por violencia intrafamiliar y escándalo público en 2012. Un tercer agresor resultó herido y admitió que había apuntado su arma contra Rittenhouse, antes que este disparara.

Muchos políticos norteamericanos calificaron al joven de supremacista blanco (presidente Biden), hombre violento y peligroso (Di Blassio, alcalde de NY, que admira al Che Guevara) y la prensa demócrata pintó el caso como un incidente racista, a pesar de que ambos muertos eran blancos.

Pero un jurado sensato, entendió que Rittenhouse empleó el derecho universal a la legítima defensa y lo declaró inocente de los cargos de homicidio.

Recientemente, también en Colombia, un médico en legítima defensa mató a tres asaltantes en un puente peatonal en Bogotá. El hecho sucedió en enero y en julio de este año, un juez falló a favor del galeno. La opinión pública que en más de un 70% no cree la justicia neogranadina, que está abrumada por la inseguridad y que mira con desconfianza que hasta las armas traumáticas sean restringidas, tiene como referencia fresca este caso.

… Y en Latinoamérica

Colombia es el único país del mundo en donde no un joven civil como Rittenhouse, sino un soldado de la República, en cumplimiento de una orden de operaciones, uniformado, equipado y con un arma constitucional en sus manos, permitió que un indígena borracho y amenazante le colocara un machete en el cuello y entregara al azar su derecho a la legítima defensa. Entonces, los indígenas caucanos envalentonados avanzaron el pasado abril sobre Cali y la destruyeron. Consecuencias de un ejercicio de autoridad claudicante. Ahora planean volver a la misma ciudad, ante unas autoridades conciliadoras y convencidas de que los lobos son vegetarianos. Dudo mucho que esta nueva protesta indígena se realice en paz. Si así sucede, gran logro. Pero la experiencia nos dice que estos deseos pasan casi siempre como ingenuidad o inexperiencia.

La ley del machete, es la que parece estar imperando en las protestas “pacificas” colombianas, con un claro propósito de desestabilización preelectoral.

El uso de la fuerza letal es válido por parte de militares y policías, ante una grave e inminente amenaza contra su vida. Las condiciones de proporcionalidad, discriminación, advertencia, etcétera, no impiden que una agresión con un machete, dirigida a la humanidad de un uniformado, pueda ser repelida por uno o varios disparos. Un proyecto de seguridad ciudadana, radicado por el gobierno de Duque, urge ante cifras de homicidios al alza (+18.3%) y de lesiones personales subiendo (+18.7%). En lo relacionado con la legítima defensa, el proyecto establece presunciones legales que favorecen a las víctimas.

Cota: la eventual decisión del gobierno demócrata norteamericano de excluir a las Narcofarc de la lista de organizaciones terroristas, a pesar de sus estrechos vínculos con Hezbolá en Venezuela, demuestra el desinterés de Washington por las dinámicas regionales. Pero la injerencia cubana y venezolana a través de las FARC, el ELN, Hezbolá, Rusia, China e Irán en las turbulencias preelectorales colombianas, es una amenaza directa a la seguridad de US. Tanto como el caso Rittenhouse.