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viernes, 19 de abril de 2024

Saludos desde Honduras

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

En Colombia poco, casi nada, sabemos de Centroamérica. Es una región prácticamente desconocida. Cuando miramos hacia el norte lo hacemos de México hacia arriba, a lo sumo Panamá y si acaso Costa Rica. De modo que de los otros países a duras penas las noticias: que el dictador Ortega en Nicaragua, que Bukele en El Salvador, que el ron Zacapa de Guatemala es muy bueno, pero de Honduras o Belice, la Honduras Británica, como se le llamaba, pocón, pocón.

Pues yo mismo no había tenido pretexto alguno para venir por estos lares. Excepto en Costa Rica y Nicaragua, ya había estado en los otros países y siempre resulté sorprendido. Uno tiene a veces imaginarios reducidos o apocados de estas naciones y resulta que como en todas partes hay gente bella y acogedora, ancestros indígenas, pueblos de mucha religiosidad popular, artesanos y artistas de variado colorido, también desarrollo y progresos evidentes y claro, como en toda Latinoamérica, una similitud muy grande en muchas cosas, la mayoría de las cosas con lastres problemáticos: abismos sociales, inequidad y pobreza por doquier, politiquería, corrupción…

Por las horas de llegada y salida en el moderno aeropuerto de Palmerola, no hubo manera de disfrutar mucho el entorno. El viaje de más de dos horas hasta el lugar de reunión me dejó entre extenuado y medio muerto. Vine a una reunión continental de la CLAR, Confederación Latinoamericana de Religiosos, una entidad presidida por la joven, bella e inteligente hermana Liliana Franco, colombiana, religiosa de la Orden de Nuestra Señora o Compañía de María, las mismas que dirigen los tradicionales colegios de La Enseñanza, quien además es de las pocas mujeres que participan en el Sínodo con voz y voto.

En la reunión somos 60 personas de 22 conferencias de religiosos. No pudieron estar de Haití y Nicaragua (ya podemos deducir por qué). Dentro del grupo estamos cuatro jesuitas: dos que son provinciales presidentes de Perú y Colombia, un teólogo chileno que funge como tal en el equipo asesor de presidencia y el suscrito como miembro del Consejo Económico. Hombres y mujeres, maduros y jóvenes, con hábitos o sin ellos, muy distintos todos, representan los 150 mil religiosos sacerdotes, hermanos o religiosas que hay en Latinoamérica. También está el obispo secretario general del CELAM y por supuesto que un grupo valioso de laicos en tareas de apoyo.

A pesar del avejentamiento de las comunidades religiosas, la escasez de vocaciones y un cúmulo de problemas que se presentan en cada país, llama muchísimo la atención la alegría, el dinamismo entusiasta, la esperanza puesta en Dios, la fe celebrada con fidelidad creativa y la mística que se le pone a la causa. Se respira fraternidad, se expresa con facilidad el afecto, admira el compromiso con las misiones apostólicas tan plurales que tenemos en la Iglesia y la formación recibida puesta al servicio de las tareas entre manos.

Regreso a Colombia sin conocer mucho de este pequeño país de no más de 10 millones de habitantes. No podía quedarme más tiempo. Eso sí, he disfrutado su gastronomía con tortillas y frijoles, sus paisajes secos golpeados por el fenómeno del niño, hasta la visita de un pequeño zorro que vino a ver cómo estaba y lo más interesante: la sencillez y el calor humano de sus gentes. ¡Saludos desde Honduras!

sábado, 7 de mayo de 2022

Colombia hacia el suicidio colectivo

Por Luis Alfonso García Carmona*

A menos de un mes de la primera vuelta electoral para escoger al presidente de la República, el panorama no puede ser más sombrío.

De un lado, la extrema izquierda, da por sentado que se tomará el poder, como ocurrió recientemente en Chile, Perú y Honduras. Y, en el supuesto de que los resultados no la favorezcan, ya ha anunciado que será consecuencia del fraude y hará valer su triunfo mediante alzamientos populares. Con razón ha denunciado un exmilitante del M-19 que Petro no va por la elección sino por la insurrección.

No obstante, el crecimiento en las encuestas en favor de la candidatura democrática de Federico Gutiérrez, no se puede pasar por alto las gravísimas sospechas que pesan sobre la imparcialidad de las autoridades electorales. Privatizaron el escrutinio de los votos contratando de manera irregular a la firma Indra, cuestionada internacionalmente por sus malos manejos; despidieron a más de 100 funcionarios de carrera para reemplazarlos por personal sin preparación en la materia; el resultado de las elecciones parlamentarias fue catastrófico pues se presentaron anomalías en más de 20.000 mesas y se cuentan por decenas de miles las quejas de los ciudadanos a quienes no les aparecen sus votos, o no les entregaron tarjetones distintos a los del Pacto Histórico; y, sistemáticamente se han negado a practicar reconteo de los votos o a separar del cargo al responsable de tamaño desaguisado.

Curiosamente, sin explicación alguna, de la noche a la mañana le aparecieron 500.000 votos más a la lista de Senado del grupo político de Gustavo Petro. ¿Cómo se puede creer en la trasparencia de las próximas elecciones?

Dos anuncios del guerrillero ahora candidato son, por sí solos, de carácter espeluznante:

1.- Que la revolución que está proponiendo no se cumplirá en 4 años, lo que augura para Colombia un régimen comunista al estilo de Cuba, Venezuela o Nicaragua por un largo período.

2.- Que el mismo día de su posesión presentará su propuesta para convocar una Asamblea Constituyente. ¿Cuáles serán los objetivos de la misma? La verdad es que cualquier cosa podrá salir de semejante conciliábulo:

* Estatización de los fondos de pensiones arrebatando los ahorros de quienes ahora contribuyen para acceder algún día a su pensión de vejez.

* Impuestos de carácter confiscatorio a los ganaderos, agricultores, y empresarios, que ahuyentarán la inversión y destruirán el aparato productivo del país.

* Purgas en el Ejército y reformas en la Policía Nacional para impedir el control del orden público y favorecer con impunidad la anarquía y el terrorismo.

* Reparto indiscriminado de tierras que producirá escasez de alimentos, miseria y hambre en la población.

* Adoctrinamiento obligatorio de la niñez y la juventud en las enseñanzas materialistas del comunismo, el ateísmo, la ideología de género, etc.

* Supresión de la explotación de hidrocarburos, la cual eliminará buena parte de nuestras exportaciones y nos obligará a importar petróleo y sus derivados.

* Reforma de la Justicia y de los entes de control para allanar la implantación del sistema castro-chavista.

* Destrucción de la familia tradicional y de la potestad de los padres sobre sus hijos para entregársela al estado totalitario.

* Aprobación de la reelección sucesiva para garantizar a perpetuidad el régimen comunista totalitario.

No se trata de ciencia ficción. Invito a los lectores a repasar en Internet lo que ha ocurrido en Chile, en Perú y en Honduras, a pocos meses de la posesión de presidentes izquierdistas. O lo que viene sucediendo desde hace décadas en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Lo más dramático es la pasmosa indiferencia de muchos compatriotas que aún no perciben la inminencia de esta catástrofe. O la irresponsabilidad de algunos candidatos que insisten en hacerse contar, en lugar de tomar la decisión patriótica de respaldar a quien alguna posibilidad tiene de detener la aplanadora comunista.

En Alianza Reconstrucción Colombia siempre hemos tenido dos propósitos fundamentales:

Detener el avance de la ideología marxista leninista e iniciar la verdadera Reconstrucción Nacional que el país requiere en todos los órdenes. Unámonos ahora para conseguir entre todos el primer objetivo que es salvar a Colombia. Y propongámonos desde ahora crear un gran movimiento inspirado en los valores fundamentales de la civilización judeo-cristiana, los principios democráticos y la libre empresa, para acometer las grandes reformas que reclama la gente en Colombia.

domingo, 13 de marzo de 2022

Una mano...

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Lava la otra y las dos juntas lavan la cara, es una frase que enmarca una realidad vigente para cualquier lugar del mundo: en donde se encuentren más de dos personas, siempre existe la posibilidad de solucionar las dificultades que se presentan de manera conjunta, porque es posible que solos no lo logren y se tenga que desistir del esfuerzo, por ello el trabajo conjunto, solidario, teniendo un mismo objetivo es el que genera frutos, resultados.

Tenemos hoy alrededor nuestro, en el país y en el mundo, serios y graves problemas de convivencia, en los que en vez de verse en el horizonte soluciones, lo que se percibe es un crecimiento exponencial de los problemas que tarde que temprano afectaran a todos los habitantes, la calidad de vida, la tranquilidad ciudadana, la economía y posiblemente la seguridad interna y la mundial. Son días difíciles que requieren mucho análisis, ponderación y gran visión de futuro, pero sobre todo una convicción profunda de estar trabajando en el beneficio colectivo, que conlleve bienestar.

Hablar de Putin, Maduro, Ortega, Petro y otros más, no conduce a nada, son lideres negativos contrarios al logro de satisfacción de las necesidades humanas, piensan y tienen como objetivo un apetito voraz por  el poder, y hacen lo que sea para tenerlo y mantenerlo, desfalcando el erario público, matando, llevando a la cárcel a los opositores, iniciando guerras sin sentido, inyectando odio de clases, incitando a la violencia y diciendo mentiras por doquier, para simplemente perpetuarse en el cargo.

Los que creemos en la democracia, en el respeto por la vida, los que tenemos principios y valores, creemos que trabajando juntos y con el ejemplo podemos lograr resultados de crecimiento. Debemos unirnos bajo un solo ideal, el de la conservación de la sociedad, el de la unidad, el respeto y la tolerancia.

Me he quedado con la lágrima en la mano, escuchando al presidente de Ucrania, hablando del dolor, la muerte, de los ataques a civiles y a la infraestructura de ese país, que ha sido sin piedad, convirtiéndose en un verdadero genocidio. En minutos extermina a personas y familias enteras, inermes, que sin entender que ocurría buscaban refugio y fracasaron en su intento de huir de la invasión, solo encontraron la muerte. Mientras tanto el presidente de Ucrania implora por la solidaridad de Occidente; eso no puede ser, tiene que pararse esa guerra y juzgar a Putin por crímenes de lesa humanidad.

En Nicaragua pasa igual, muertos y detenidos que participaron en manifestaciones contra el gobierno, candidatos en la cárcel, robo en las elecciones, en fin, un panorama similar, pero a diferencia del anterior es una guerra interna.

Venezuela, no para la persecución, el miedo, el hambre, el terror. Todos huyen mientras un solo hombre con su familia y unos pocos aliados que controlan el ejército mantienen ese sistema putrefacto. Allí sí se requiere una actuación del mundo, pero no lo hacen por miedo a un conflicto generalizado.

Colombia, en el ojo del huracán, una sociedad y sistema de gobierno en riesgo, sin un propósito común, alejado de las posiciones que permitan acuerdos, con líderes que invitan a la convulsión social, alentada por un hombre que no oye, ni ve, que solo piensa en su objetivo, que ha cometido todo tipo de barbaridades y la juventud le copia, que está acompañado por personas que emanan únicamente revanchismo y atacan el sistema y no obstante se basan en la democracia  para lograr el poder y perpetuarse.

No soy nadie para convocar e invitar a los ciudadanos colombianos, pero me siento en la obligación moral de hacerlo, a que desde esta noche después de conocer los resultados electorales piensen seriamente en lo que se viene a continuación, en las elecciones presidenciales. Los invito a que por una vez y que sea el principio de un propósito común de unidad, de trabajo solidario y diario, evitemos la intromisión en nuestro país de doctrinas ajenas a la libertad, a la libre determinación de los ciudadanos, a pensar sin miedo, a expresar nuestras ideas con respeto por las de los otros, a convivir en paz, con un gobierno fuerte, proactivo y emprendedor, en el que las regiones tengan más autonomía, que el empleo, las oportunidades y la creación de empresa sea una alegría diaria. Ese es el país que invito a que promovamos, participemos de él y disfrutemos en armonía la cotidianidad de la vida. Se puede lograr, no es una utopía, si bajamos los ánimos lo lograremos. Les pido entonces reflexión.

jueves, 13 de enero de 2022

Vigía: encuestas y sinopetrismo

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La lentitud en la toma de decisiones, lo enredado de los procedimientos, la creciente corrupción y otros desencuentros, han llevado a que muchos adolescentes y jóvenes, desprecien el entorno democrático que marca el destino de cada uno de sus países en Latinoamérica. Por supuesto que la propuesta está a la vista: un gobierno (¿dictatorial?) que agilice los procedimientos y por, sobre todo, que alimente a los miles de afectados por la pandemia. Dictadura versus democracia, sería el nombre del juego.

Promesas y encuestas

Las propuestas preelectorales de Petro son dramáticas: expropiar tierras explotadas por la industria azucarera, “devolverlas a sus dueños originales”; suspender la explotación petrolera que tanto daño le hace a la naturaleza; ubicar a Colombia como “potencia mundial de la vida” y otras de ese talante, hacen pensar seriamente en las perspectivas de un gobierno con cientos de ignorantones tomando decisiones críticas para el país. Su paso por la alcaldía de Bogotá es un buen ejemplo de lo que espera a los colombianos.

Hay luz, sin embargo. Una reciente encuesta de un periódico bogotano a jóvenes entre los 15 y los 35 años, al evaluar su simpatía o adherencia a diferentes instituciones del país, concluye en un primer puesto con las Iglesias y un segundo con el ejército.

Pendientes como estamos de la dinámica electoral y siguiendo el desarrollo de la campaña petrista en Europa, al lado del PSOE, CCOO, Podemos e Izquierda Unida, creemos que la oleada electoral del exnarco terrorista no irá más allá de lo que la gran mayoría de los jóvenes responden en las encuestas. ¿Podrán las Iglesias, separándose de las veleidosas declaraciones del ensotanado de Cali, marcar un destino democrático y promisorio para la economía del país? ¿Los militares retirados y en servicio activo, harán una declaración pública de defensa de la institucionalidad democrática o pasarán al comando del país?

Sinopetrismo

La discreta relación sinopetrista, surge de comparar el desencanto juvenil con el régimen, las propuestas de Petro, ya especificadas, y el proyecto geoestratégico del dragón pekinés. La experiencia China se ve iluminadora y beneficiosa para unos países que miran desde esta orilla a ese coloso de más de 1.400 millones de habitantes y el tercero más grande del mundo. La solución, pues, está a unos 14.900 kilómetros de distancia y a seis meses de lograrse en la capital neogranadina, si antes, las divisiones de la derecha y los egos de sus líderes no se unen o alían en un esfuerzo de interés estratégico nacional.

Mientras esto se da, el Partido Comunista Chino, PCCh, expone sus “bondades” en un contrato cauto pero vital: el Metro de Bogotá, al que se agrega la construcción de varias vías fundamentales para el desarrollo del país, algunas convenientemente ubicadas en Urabá, justo en la frontera sur del punto articular de la Nueva Ruta de la Seda, que es Panamá.

En Venezuela, la derrota en Barinas el pasado fin de semana del candidato oficialista, no significa la pérdida del poder de Miraflores, pero sí un primer paso para desmontar paulatina o rápidamente, aun no lo sabemos, todo el andamiaje corrupto y de corruptos de Maduro y su cuadrilla. Y si esto no falla, lo ocurrido a principios del año en la frontera colombo-venezolana, tendrá una nueva dimensión contrarrevolucionaria y contra dictatorial que puede proyectarnos a un futuro difícil, pero con un horizonte cierto y claro. De no suceder así, Barinas quedará en solitario combatiendo un monstruo comunista que gira alrededor del pensamiento demoledor de un Chávez, que nunca fue Santo y cuya mención ahora genera repudio. Como Mussolini, Hitler o Stalin.

Entre China, Petro, Cuba, Venezuela, ahora Perú, Honduras y Chile, –no olvidemos a Rusia- parece moverse la aguja de la brújula política de la región.

jueves, 30 de diciembre de 2021

Vigía: de Chile a Medellín: el destino de los nigromantes

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Chile tiene unos 20 millones de habitantes (Santiago, la capital, 6 aproximadamente) y un aprendizaje político nada fácil; la ciudad de Medellín, a 6.211 kilómetros de distancia al norte en Suramérica, registra solamente 2 y medio millones de habitantes (el departamento de Antioquia tiene 6 y medio aproximadamente) y una tradición política conservadora y exitosa. ¿Es posible establecer alguna conexión entre estas dos realidades geográfico-políticas?

Los que entran y los que salen

Lo cierto es que entre el presidente electo Gabriel Boric (35) y el alcalde en ejercicio Daniel Quintero (41) existen algunas similitudes: ambos son millennials, han alimentado una personalidad avasallante, tienen vínculos políticos con agrupaciones y movimientos violentos y delincuenciales, y los dos quieren destruir “lo establecido” en su afán de demostrar su “novedosa” propuesta política, el paraíso definitivo, según su torcida dialéctica. Y los dos son dos “cagones” sudamericanos, emergentes de una apatía política generalizada mezclada con una alienación colectiva resultado de la manipulación de las redes sociales.

Mientras a Boric lo eligió el 30 % del potencial electoral (4.6 millones de votos) y recién empieza su camino, que se adivina pedregoso y peligroso, a Quintero, elegido por 783.820 votos, lo quieren fuera de la alcaldía más de 300 mil firmantes, de los cuales la registraduría avaló 133.248 rúbricas, un 45 % más de las requeridas, que debían ser 91.210.

Desear que a Boric le vaya bien, es una actitud patriótica de la chilenidad y apoyar la destitución de Quintero, quien hasta el momento solo ha generado problemas, un visible deterioro en la estética urbana y un gasto fiscal errático, es una obligación moral para quienes viven y quieren a Medellín.

Marzo del 2022 parecería ser el mes cuando el electo presidente de Chile deberá tomar posesión de su cargo y cuando podría darse la elección de un nuevo alcalde en Medellín. Si ambos caminos siguen el derrotero que la experiencia nos enseña, Chile oficializaría su hundimiento en el abismo venezolano mientras Medellín recuperaría su camino de ciudad limpia, de progreso y de fe montañera, marcando un mentís a la estrategia del Foro de Sao Paulo y a la práctica del Grupo de Puebla, engolosinados con los recientes triunfos de la izquierda continental.

Realidades y tendencias

Algo importante de esta revocatoria en desarrollo es el mensaje que Medellín en particular y Antioquia en general, le están enviando a Colombia y al continente: el conservadurismo progresista, la derecha democrática, tienen en esta región su más firme baluarte, a pesar de los consistentes ataques del gobierno Santos para desestabilizar un entorno político y económico ejemplar para las otras regiones de la nación y contradictor a sus políticas entreguistas ante el poder del narcotráfico fariano.

Colombia mantiene su posición como primer productor de cocaína y Chile ve aumentar el tránsito de narcotráfico en su territorio, ambos países señalando al Crimen Organizado Internacional como actor de gran vigencia en Latinoamérica. El escenario con la posesión de Boric y la eventual revocatoria de Quintero, pues, es un escenario de valor geopolítico en el que Cuba, Venezuela y Nicaragua, principalmente, han desplegados sus agencias y agentes para tener una desestabilización que está logrando su cometido en Chile y está en veremos en Colombia, en donde a cuatro meses de elecciones se registran 92 masacres, 168 líderes sociales, 48 firmantes del acuerdo de paz matados y un promedio de un miembro de la fuerza pública asesinado diariamente, especialmente en Antioquia.

Si Colombia cae, todo el continente se convertirá en una plataforma de riesgo serio e inminente contra la seguridad territorial de Estados Unidos en cuyo interior, mientras tanto, hierve una turbulencia social animada por organizaciones marxistas leninistas que dicen defender el etnicismo y la ecología, entre otros temas hábilmente explotados como banderas políticas. La seguidilla de logros de la izquierda en Perú, Honduras y Chile no tiene por qué ejemplarizar un camino inexorable que nos lleve a la desgracia y el infortunio a los 46 países del subcontinente. La revocatoria de Quintero, puede animar la reorientación de esta tendencia.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

AMLO o Pol Pot

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín*

No hay comunismo bueno, ni socialismo tampoco. Pero como hay versiones peores, vale la pena hablar de ellas.

El título de esta columna no es unívoco, porque implica una gradación entre el criptocomunismo incipiente y hasta ahora ineficaz de un viejo chocho, y el mayor horror político conocido hasta hoy, el de los jemeres rojos.

Antes de 1945 el único estado comunista era la URSS. Stalin superó el terror de Lenin, pero el primer dictador jamás fue el bondadoso gobernante que Kruschev pintaba por oposición al monstruo que lo sucedió.

Aun después de denunciar los crímenes de Stalin, el comunismo dominaba desde Berlín hasta Pekín, y por su nivel de atrocidad la peor dictadura era la de Corea del Norte, seguida por las de China y la URSS. Por comparación, las de Europa Oriental eran menos horribles…

Después de la llegada de Castro, en 1959, Cuba avanzaba en el ranking del terror para situarse entre China y Rusia. Luego Pol Pot se adueñó de Cambodia y su régimen superó los de Mao, Kim il-sung y Ho Chi Minh en atrocidad.

Actualmente los despotismos orientales de China y Norcorea oprimen de manera parecida a sus poblaciones, pero el control totalitario de corte tecnológico no alegra la vida de los pueblos carentes de libertad.

Ahora pasemos a la pobre Hispanoamérica, rumbo al socialismo del siglo xxi, dirigido por Cuba. Este ya está consolidado en Venezuela, Nicaragua y Bolivia, y ha logrado recientemente la presidencia de Perú, Honduras y Chile. Además, cuenta con gobiernos proclives en México y Argentina y tiene buenas posibilidades de tomarse a Colombia y Brasil.

Por desgracia, en nuestro país la clase política parece resignada al posible triunfo de Petro y dispuesta a acomodarse con él. El CD está disminuido. Los señores del Equipo Colombia representan varias corrientes de la derechita cobarde, y hay otro equipo, santista, que agrupa los compañeros de ruta y los idiotas útiles…

Esta situación nos exige:

En los 85 días que nos separan de las elecciones de marzo y en los 135 que nos quedan hasta las de mayo, reclamar lucha frontal y decidida contra Petro, e Informar al país hasta dónde llegaría Petro en la escala del horror continental, si alcanza el poder.

De malo hasta peor, el socialismo del siglo xxi ofrece esta gradación: México – Argentina – Perú – Honduras – Chile – Bolivia – Nicaragua – Venezuela – Cuba.

En ningún país ese socialismo es benéfico, conveniente o democrático. En los primeros seis nombrados avanza y en los últimos cuatro ya ejerce la dictadura con mayor o menor intensidad.

Miremos ahora un posible gobierno de Petro: ¿Sería otro AMLO? ¿Otro Evo? ¿Otro Maduro?

Con seguridad que no sería igual al mexicano, porque tomaría impulso hasta convertir a Colombia en una segunda Venezuela.

Pero hay una posibilidad aún más letal, porque puede llegar a ser otro Pol Pot.

A pesar de la complicidad mediática y judicial con Petro, que se hace pasar por un reformador benévolo, enemigo apenas del “neoliberalismo”, una vez enunciadas sus propuestas descabelladas, son luego omitidas en los medios y borradas de las redes sociales.

En conjunto, lo que ese individuo propone conduce a la destrucción total del modelo económico, social y productivo del país:

Eliminar las industrias extractivas, las exportaciones y el ingreso de divisas.

Acabar con el poder adquisitivo de la moneda a través de emisiones astronómicas.

Incrementar los impuestos.

Colectivizar la agricultura.

Eliminar la industria azucarera y la ganadería.

Establecer pensiones no contributivas y cerrar los fondos de pensiones.

Eliminar las asociaciones público-privadas en obras públicas, lo que detendría el avance de la infraestructura.

Lo anterior nos exime de hablar de la renta básica universal, de la expropiación de las segundas viviendas y de la ocupación de áreas superiores a 65 m2 en ellas.

El país, entonces, con su comercio exterior reducido a la exportación de estupefacientes, tiene que repudiar la deuda externa y convertirse en un narcoestado por fuera de la comunidad financiera internacional.

Esa política de tierra arrasada conduciría al país a una revolución de tipo jemer rojo. Negarse a verlo denota criminal irresponsabilidad en los políticos y en los medios infiltrados, que siguen pintando a ese “honorable senador” como otro político normal y de “centro izquierda”…

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Boric, muy parecido a Petro, pero sin prontuario…

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El presidente argentino, Alberto Fernández, se ha comprometido a “acompañar, proteger y cuidar la vida de las mujeres y otras personas gestantes” (¡!)

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Las masas nunca han sentido sed por la verdad. Se alejan de los hechos que no les gustan y adoran los errores que les enamoran. Quien sepa engañarlas será fácilmente su dueño; quien intente desengañarlas será siempre su víctima —Gustave Le Bon

jueves, 13 de junio de 2019

¿Se puede medir el índice de vergüenza?


Por John Marulanda*

John Marulanda
El Instituto de Estudios para la Economía y la Paz (IEP), con sede en Australia, acaba de lanzar su Índice de Paz 2019. En términos globales, el informe dice que la paz en el mundo ha mejorado un 0.09% por primera vez en 5 años, tenue logro si se tiene en cuenta que en la última década el deterioro de la paz en el mundo alcanzó el 3.78%, según la misma organización.

Brasil, puesto 116 entre 163 países evaluados, presentó la mayor caída global (10 puntos) de 23 indicadores estudiados resumidos en tres marcadores principales: seguridad, conflicto y aspectos militares. La desmejora de Brasilia se debe principalmente al fenómeno delincuencial de las drogas.

Venezuela, que cae dos puntos, registra la peor posición de un país latinoamericano en el mundo: 144. Pero Colombia, que mejora dos puntos, no lo hace mejor y se coloca en el 143. Además, estos dos vecinos están entre los diez países con la mayor cantidad de homicidios, dice el estudio.

Con México en el puesto 140, Honduras en el 123 y Nicaragua en el 120, América Latina sigue siendo un continente libre de guerras, pero con serios problemas de seguridad pública, todos relacionados con el Crimen Organizado Internacional, el narcotráfico. A las anteriores estadísticas, se agregan las de otros centros de estudio sobre corrupción e impunidad, en las cuales tampoco salimos bien parados.

El escrito, llama la atención sobre el aumento del desplazamiento humano en la región, materia prima que alimentará la ilegalidad y la criminalidad, y relaciona una desmejora en la confianza generalizada hacia la fuerza pública que toca de manera particular a las organizaciones policiales de todo el continente, siendo las peores evaluadas las policías de Bolivia y Venezuela. En Colombia, según el IEP, los militares mantienen una confiabilidad del 51% y nuestra Policía Nacional de un 48%.

Sin embargo, en los últimos 15 años, según Gallup que sirve de fuente al informe del IEP, los índices de aceptación de nuestra institución castrense, de nuestro Ejército, han sido de un 70% o más. Falta evaluar la reciente manguala internacional encabezada por la gran prensa extranjera y organismos y personajes de la ONU, andanada que bien puede frenar o paralizar la denodada lucha contra el narcotráfico de nuestros soldados, que siguen siendo asesinados mientras los narcotraficantes asumen curules en el parlamento.

Lástima que ninguna estadística mida el sentimiento nacional de vergüenza que nos invade en el escenario actual.