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jueves, 2 de marzo de 2023

Vigía: política armada y cocaína

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

En junio del 2014, el entonces máximo jefe de las FARC, alias «Timochenko», declaró a los medios: “El gobierno puede decirnos: ‘entréguenos las armas y desmovilícense’. ¿Y qué les decimos nosotros? ‘Pues entréguenos el poder’. En esa simplona lógica, el matasiete de las FARC definió su posición frente a las propuestas sencillas del gobierno de Uribe Vélez. Años más tarde el viejo «Timo» sigue al frente de una facción fariana, con el título de Partido de los Comunes, luego de rendirse a un Estado burgués.

Hace pocos días, en la segunda ronda de conversaciones ELN-Gobierno, en México, se ha emitido el comunicado número 5, punto 1, literal a), que aclara que el ELN tendrá una “Caracterización jurídico legal (…) como organización política armada rebelde (…)”.

Amadrinado con sus 59 años de experiencia político-militar, nada mejor que una buena demostración de fuerza para darle sustento a la argumentación política. La lógica fariana del 2014, y la del radical Pablo Beltrán, en una entrevista de televisión, parecen hacerse realidad con la actual declaración de la mesa de conversaciones en México. ¿Política armada?

La inteligencia policial ha denunciado la amenaza de este grupo narcoterrorista para atacar unidades militares y policiales en 15 ciudades del país. La fuerza pública está en alerta previniendo atentados terroristas contra sus bases. Sería bueno escuchar de viva voz a alias “Pablo Beltrán” aclarando que lo dicho por la policía no es cierto y no oírlo a través de su mensajero, el senador comunista Cepeda. Claro que el conflicto actual está alimentado por el narcotráfico sin olvidar los drones iraníes fabricados en Venezuela.

Y hablando de cocaína

Según expertos, se necesitan 200 mil toneladas de hojas de coca para producir 1.400 toneladas métricas de cocaína, lucro anual de Colombia para un mercado con demanda al alza. Para febrero de este año, la policía, argumentando ausencia de contratos, no erradicó una sola hectárea de coca mientras el mismo mes de 2022 se eliminaron 2.982 hectáreas; se incautaron 3 toneladas, cuando el promedio era de 30, y se destruyeron 45 laboratorios, cuando el promedio eran 250 mensuales. El expresidente Iván Duque ya nos alertó: el ELN sigue con su mamadera de gallo mientras vamos rumbo a las 300 mil hectáreas de cultivos ilegales.

La viceministra de Asuntos Multilaterales de la Cancillería dijo que Colombia apoyará a Bolivia en la solicitud a la Oficina Contra las Drogas y el Delito, sesión 66 de la ONU, para despenalizar el cultivo de la hoja de coca, por su tradicional uso sagrado. Se entiende que Perú no los acompañe, por haber declarado persona no grata al actual presidente colombiano, a pesar de lo que diga AMLO.

Con recursos que, según expertos, pueden alcanzar el 4.5% del PIB, no es de extrañar que Petro anhele el deseo “progre” de libre consumo y repela la judicialización de Pedro Castillo: era su socio en la triple alianza de principales productores de cocaína en el mundo.

jueves, 15 de diciembre de 2022

Vigía: un 2023 complicado

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

"Frente al ataque del dólar criminal, ordené al equipo económico tomar medidas en defensa de la tasa oficial, por un comercio sano que respete los derechos del pueblo", señaló el presidente Maduro. El equipo económico está diseñando un "conjunto de acciones", refrendó la vicepresidenta Rodríguez. Antier oíamos que la moneda de ese país era de las más devaluadas de la región, seguida por las de Chile y Argentina. Y Colombia no lo está haciendo mal: la moneda colombiana siguió avanzando hacia el techo psicológico de los $5.000 y se ubicó (…) en $4.968,94, el sexto récord histórico consecutivo más alto”, dijo Portafolio en su momento.

Otra cosa es el mexicano López Obrador cauteloso en su relación comercial con su poderoso vecino del norte. Y esta relación parece estar en el corazón de todos los vínculos anticapitalistas, de élites, de los países centro y suramericanos. El peso mexicano es la tercera moneda más apreciada este año, mientras otras divisas latinoamericanas han tocado mínimos históricos, según algunos analistas. Los flujos de divisas y la inversión extranjera directa marcan monedas estables y fuertes.

El caso del Perú es muy significativo, pues mientras Castillo es el sexto presidente defenestrado en el sexenio, el país no reduce su dinámica económica que continúa avanzando. El secreto parece ser la autonomía e independencia del Banco Central que estabiliza el sol. El Banco compra o vende dólares según sea necesario para modular la oferta y la demanda, y así mantener el tipo de cambio en el nivel deseado. La divisa peruana sigue siendo una de las más fuertes de la región, pues se ha venido apreciando, ganando o recuperando su valor.

Las circunstancias de Chile y el aplanchamiento de Boric con un alto porcentaje de rechazo a su nueva constitución, es otra llama de alerta de una izquierda que parece vacilar en sus principios fundamentalistas. El valor de la moneda nacional ha caído drásticamente, contribuyendo a la difícil situación económica que afronta el país austral. Durante el 2022, el peso chileno se ha depreciado 10% frente al dólar y es la quinta moneda que más ha perdido su valor. En esta parte del planeta, solo es superado por el peso argentino, que ha retrocedido un poco más del 18%. El presidente chileno se refirió a la contingencia económica, asegurando que es “tremendamente preocupante”; sostuvo que “también hay factores internos y esto, sin lugar a duda, contribuye”.

En Argentina, mundial aparte, la condena a la vicepresidenta Kirchner plantea serios problemas ideológico-económicos para una cultura del subdesarrollo en franca crisis financiera y en Brasil, reina la más absoluta incertidumbre sobre el futuro inmediato de Lula y su equipo administrativo.

Y así podríamos seguir por toda la región y por extensión por todo el mundo que amenaza recesión durante el 2023.

Es un hecho que la izquierda, cuando gobierna, nunca ha logrado, y no lo logrará, un bienestar económico general y un estímulo privado natural, con la excepción de Perú. Los casos de las Coreas en Asia y de Cuba y Venezuela en nuestro territorio, son emblemáticos.

En Venezuela, por ejemplo, un general de Brigada retirado tiene una pensión de 60 dólares mensuales y su Fondo de Ayuda Humanitaria escasamente va un poco más allá de los 7.

El añejo ecumenismo petrista, pues, parece caer en un sembradío multifacético económico continental, lleno de los más diversos cultivos y en general en un desanimante panorama económico en donde el Estado será el eje principal de nuestras economías. Y no tocamos aquí la legalización del lavado de activos del narcotráfico ni la migración ilegal de ciudadanos latinoamericanos: subsistimos en gran parte de las remesas. Crudo y complicado 2023.

jueves, 13 de octubre de 2022

Vigía: ELN, ¿amenaza delincuencial panamericana?

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

El decurso histórico del Ejército de Liberación Nacional, ELN, ha sido resiliente desde la ofensiva de Anorí en 1973. Nacida de un grupo de estudiantes de la Universidad Industrial de Santander y entrenada en Cuba, la organización ahora convertida en fuerza paramilitar en Venezuela, narco en Colombia y delincuencial en Ecuador, gira alrededor de los principios revolucionarios castristas.

Diálogos frustrados

Reducidos a su mínima expresión en efectivos en el país, se desplazaron hacia Venezuela en donde en contubernio con el gobierno masacraron mineros artesanales y garimpeiros en Tumeremo (2018), localidad del Arco Minero del Orinoco, en los estados Amazonas y Bolívar.

A partir de ahí, el ELN creció exponencialmente hasta llegar a los cerca de 3.000-4.000 efectivos, la gran mayoría jóvenes venezolanos de 5 estados limítrofes binacionales. Todos los beneficios económicos de la minería ilegal, el narcotráfico y de la extorsión energética, le han permitido al ELN aumentar su armamento y capacidades operacionales, no solo en Venezuela en donde según un reciente informe de Insight Crime, (Investigación y análisis del crimen organizado) controlan territorio y cogobiernan en cerca de 10 estados. Crimen revolucionario organizado transnacional. Algo así como el Tren de Aragua, pero con cierta ideología.

Los 5 intentos previos de diálogo han fallado bajo el estruendo de sus atentados, asesinatos, secuestros y otras ilicitudes. La quinta ronda realizada en Cotacachi, Quito, se frustró en abril del 2018, a raíz del homicidio de tres periodistas ecuatorianos. Luego del carrobomba de la Escuela General Santander, en enero del 2019, que se saldó con 22 muertos, entre ellos una cadete ecuatoriana y 80 heridos aproximadamente, Duque suspendió los acercamientos con el ELN.

En Colombia, se han convertido en el primer actor narcotraficante a cuya gerontocracia del Comando Central (COCE), pronto veremos paseándose por todo el país y por tres o cuatro naciones más, como lo hicieron en Venezuela (Caracas, 1991), México (Tlaxcala, 1992), Alemania (Maguncia, 1998) y Suiza (Ginebra 2000). Cuba, Venezuela y Suecia, entre otros, están a la espera.

Delincuencia trinacional

El problema, como lo hemos repetido, es lidiar con un COCE imbuido en castrismo irredento y la teología de la liberación y simultáneamente negociar con sus cuadrillas que campean por el andén Pacífico colombo-ecuatoriano, dedicadas al comercio ilícito de las drogas. Imposibles de desvincularse de los carteles mexicanos y los emisarios de las mafias europeas, estas células del ELN no abandonarán su negocio, carente de monto estratégico y lleno de valores regionales.

Ecuador juega en esta terrible parodia socialista. Gracias a su economía dolarizada, ha visto un incremento en sus tasas de homicidio y en la corrupción pública y privada. Todo gracias al narcotráfico que tiene en Guayaquil su principal puerto de exportación de cocaína, y que ha certificado el desplazamiento de cultivos ilícitos a sus provincias fronterizas de Sucumbíos, Carchi y Esmeraldas. El Colectivo Insurgente y el Frente Comuneros del Sur están en potencial desarrollo, paralelo a las organizaciones indígenas.

Lo poco entendible es que haya muchachos trasegando sin esperanza alguna por las trochas selváticas del Chocó, caminando sin mayores expectativas por las selvas de Sucumbíos y echando bala en Arauca-Apure con la perspectiva de un estado socialista binacional, mientras sus jefes y líderes se dan la gran vida y delectan los placeres palaciegos del gobierno al mando, entretanto echan carreta fidelista.

Todo este escenario revolucionario trinacional, plantea serios retos a la seguridad regional, pues el ELN podría llegar a ser tan intimidante, poderoso y letal como el Primer Comando Capital (PCC) de Brasil. Una revolución delincuencial panamericana.

A lo anterior, hay que agregar el nuevo proyecto de ley 418 de orden público que autoriza a diferentes organizaciones civiles registradas y a comisionados de paz regionales, para movilizarse por todo el territorio nacional en búsqueda de la paz, aunque la negociación política será únicamente con el eln. Las demás organizaciones caracterizadas como criminales deberán acogerse a la ley vigente.

Adendo: tras el informe sobre graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela, el país perdió su reelección en el Consejo de Derechos Humanos en la ONU. Rusia, su mentor armamentístico, está siendo acusado también de violaciones a los derechos humanos, en su guerra contra Crimea. ¿Y el ELN?

viernes, 22 de enero de 2021

Biden, católico y demócrata

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

El 46º presidente de Estados Unidos es también el 2º católico e igualmente demócrata que llega a la Casa Blanca. Hace 60 años fue John F. Kennedy como el más joven, en tanto ahora Biden lo hace como el más longevo. Juró cumplir la Constitución y la Ley, después de asistir devotamente a la eucaristía en la catedral dé Washington y de hacer bendecir su mandato con una plegaria a cargo del jesuita Leo Donovan, amigo de su familia.

El Papa Francisco en su mensaje de felicitación le pidió trabajar por el entendimiento, la reconciliación y la paz en una nación que desde su fundación ha sido inspirada por valores éticos, políticos y religiosos. Lo exhortó, además, a acertar en sus decisiones en la búsqueda de construir una sociedad caracterizada por la auténtica libertad, justicia y respeto de la dignidad y los derechos de todas las personas, especialmente de los pobres, los vulnerables y los sin voz.

A pocas horas de iniciar labores, el nuevo Presidente, entre otras, tomó tres decisiones muy importantes que reversaron las determinadas por su predecesor y que sin duda hicieron eco del llamado pontificio: No a que Estados Unidos construya un muro en la frontera con México; no a que Estados Unidos abandone la Organización Mundial de la Salud; no a que Estados Unidos abandone el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Ya Francisco hace años tuvo su pública diferencia con Trump a propósito de ese nuevo muro de la infamia que pretendía construir. Entonces le dijo que no se debían levantar muros sino tender puentes. Estados Unidos es esencialmente un país de inmigrantes, pero muchos de quienes lograron instalarse allí, arribistas y desclasados, olvidaron sus orígenes de pobres y desterrados y no quieren que otros ahora lo hagan.

Del mismo modo, era un despropósito que el país mayormente aportante de la OMS, en plena pandemia, dejara a la deriva esta institución que ayudó a fundar precisamente para buscar mejores oportunidades de salud pública para todas las naciones del mundo, especialmente las más necesitadas.

Y en la misma dirección, que la nación más poderosa asumiera la actitud negacionista respecto del cambio climático e ignorara deliberadamente este gravísimo problema global era un absurdo exabrupto. Si algo llama la atención la encíclica Laudato sí es precisamente que el mundo es nuestra casa y que la obligación moral que todos tenemos es cuidarlo, protegerlo y hacerlo sostenible.

Ya los críticos y opositores, que los ha tenido desde antes de asumir su cargo, cuestionan si como católico obedecerá al Papa extranjero o a la Constitución que juró defender. No. Obedecerá su conciencia bien formada como demócrata y al hacerlo coincidirá no con los llamados romanos, sino con los principios evangélicos que han orientado siempre a la humanidad por siglos, sin distingos odiosos, sin exclusiones, sin macartizaciones ni polarizaciones, buscando siempre lo mejor para todos. No lo duden. Bienvenido Biden, católico y demócrata.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Colapsos


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
Dícese de colapsar algo: paralización o disminución importante del ritmo de una actividad. O destrucción o ruina de un sistema, una institución o una estructura. Me quedo con la segunda acepción.

En 1945 cesó el mayor holocausto de la historia, ese segundo capítulo de un conflicto mundial que segó la vida de por lo menos 60 millones de personas. Ese tan increíble como absurdo afán de unos cuantos locos fascistas de querer dominar el mundo buscando su uniformidad bajo su férrea disciplina, de buscar una raza humana perfecta y pura, de lograr doblegar voluntades a la del caudillo, de someter a todos bajo la fuerza bruta, de alinear y alienar a todos con un mismo modelo, de negar la mínima capacidad de crítica o pensamiento autónomo. Ha sido un sistema cuyos estertores de muerte todavía se escuchan. Hay rezagos porque hay nostalgias y añoranzas de mano dura.

Hace 30 años pude ver lo que nunca creí poder ver en mi vida, acostumbrado como estaba a la guerra fría propiciada por dos bloques en conflicto: capitalismo y comunismo, dos gigantes que se repartían peleados el mundo. Por eso, ser testigo de la caída del muro de Berlín, ese muro infame que cual cortina de hierro, después de la Segunda Guerra Mundial, dividió Alemania, media Europa y al mundo en Este-Oeste, fue una noticia extraordinaria. La opresión del sistema comunista llegó a su final. La gente se hartó de no poder vivir en libertad, de no poder expresarse auténticamente, de tener que consumir lo que el régimen decidiera, pero, sobre todo, de vivir injusticias e inequidades en un aparato que proclamaba igualdad para todos, claro, donde “unos eran más iguales que otros”, al decir de Animal Farm. Sobreviven algunos de tan fracasado y mentiroso modelo.

En 2001, sin pretensiones proféticas, al ver caer las torres gemelas en Nueva York, sobrepasado el shock de tan inverosímil como imperdonable acto terrorista que cobró miles de vidas, lo primero que se me ocurrió reflexionar fue que con esa caída se daba inicio al comienzo del fin del sistema capitalista. Ese sistema tan bellaco y cruel como los otros, donde nos creemos libres, pero estamos esclavizados por el afán consumista, donde se dice que hay libertad de expresión, pero se persigue y desaparece al que piensa diferente, donde no hay ni igualdad ni equidad porque unos pocos trabajan y la mayoría pobre, al decir de los ricos, es una partida de vagos y perezosos; donde la justicia es para aplicarla según dineros y conveniencias. Apenas era el comienzo, porque lo que hemos vivido estos años, pero particularmente estas últimas semanas, revela a todas luces un malestar generalizado, un cansancio y un hastío que está llegando a sus límites. No en vano las protestas y las marchas por doquier.

En el Manifiesto al servicio del personalismo, Enmanuel Mounier, hace varias décadas, denunciaba ya a esta trilogía de sistemas que por atentar contra la dignidad de la persona eran (y son) realmente inhumanos. Uno a uno, han venido derrumbándose. Poco a poco todos han ido colapsando. No podría ser de otra manera. Es verdad que de todos hay todavía rezagos que se niegan a ser superados y pasar a la historia. Pero sus días están contados. Es un fenómeno que los filósofos de la llamada posmodernidad definen como el fracaso de las ideologías, la crisis de los meta-relatos, el desenmascaramiento de esos discursos falaces que un día ilusionaron masas populares enteras, pero pronto produjeron desazón y desencanto. En el fondo son lo mismo, así como en la fiesta de disfraces se arropen con atuendos diferentes.

Las manifestaciones en Chile (modelo de “prosperidad” latinoamericana), Ecuador, Haití, España, Francia, Líbano, Hong Kong, México, Brasil, Venezuela, Turquía, por no listar todos los países, algo están indicando, algo grave está pasando. Los clamores populares se escuchan. El Papa Francisco lo viene cantaleteando desde hace años, el reciente Sínodo de los Obispos, a propósito de sus reflexiones sobre la Amazonia, lo ha corroborado. Hasta el mismo Secretario General de la ONU ha llamado la atención a los gobernantes por su indiferencia ante lo que la gente pide. Por eso, el “mea culpa” público que ha hecho Sebastián Piñera, el presidente de Chile, no puede reflejar mejor el temor ante su propio colapso, pidiendo perdón por no haber hecho a tiempo las reformas sociales que el pueblo reclamaba. Como dice Perales en su canción: “quizás para mañana sea tarde”.

Y lo que pasó y está pasando en Colombia, igualmente es muy indicativo. ¿Será que hay gente con dos dedos de frente, capaz de interpretar lo que está pasando?, ¿las marchas estudiantiles?, ¿los resultados de las elecciones, donde los mayores perdedores son los polarizantes? Quizás algunos quieran ver, quizás quieran escuchar… no sea que para mañana sea tarde y acontezca un nuevo colapso.

jueves, 24 de octubre de 2019

Vigía: ¿Ofensiva coordinada o aprovechamiento estratégico?


Por John Marulanda*

Coronel John Marulanda
Un hecho crucial en la algarada que estamos sufriendo, es el sometimiento de los militares al cartel de Sinaloa y el desfachatado reconocimiento de AMLO que el narcotráfico se impone al Estado. No es de extrañar, pues la izquierda latinoamericana siempre ha utilizado el narcotráfico como parte de su arsenal revolucionario. Los omnipotentes carteles mexicanos se alimentan de la cocaína que producen Colombia, Perú y Bolivia, y que se negocia en Ecuador. Allí, la narcofariana banda de Correa, apoyada por el madurismo y por Cuba, ejecutó una intentona de marca mayor: la fuerza pública ecuatoriana fue rey de burlas, el presidente Moreno reculó y los complotistas se refugiaron en la Embajada de México, precisamente. En Chile, la mejor economía regional, carabineros y militares fueron vilipendiados, aunque también fueron aplaudidos y el vandalismo generalizado obligó al presidente Piñera a retroceder.

Hasta ahora, no se ha establecido actividad venezolana en la revuelta. En Colombia, la producción de cocaína sigue imparable, la policía soporta rutinariamente insultos y bombas molotov, y la izquierda incentiva una revuelta mayor, con apoyo venezolano. Argentina y Perú están en calentamiento, “Ego” Morales se aferra al poder por cuarta vez, Cristina puja para llegar a la Vicepresidencia y las FARC - ELN planean desde Venezuela algún golpe sonoro que fortalezca la moral narcormarxista del momento. Maduro y su pandilla celebran la turbulencia regional, fanfarronean y logran, cínicamente, su membrecía en la comisión de derechos humanos de la ONU.

El marxismo cultural continental arrastra a la violencia a jóvenes despojados de historia, interconectados pero desinformados, intoxicados con fake news, y saca ventaja de ineficientes y desuetos aparatos de inteligencia de Estado, fuerzas públicas operacionalmente debilitadas y gobiernos llenos de corrupción e impunidad.

La Habana sonríe, Caracas reclama la autoría, Estados Unidos babosea, China, Rusia e Irán se frotan las manos, los gobiernos legítimos flaquean y nosotros acariciamos la decisión de siempre: huir.

Esta arremetida ha mostrado las capacidades actuales de las narcoizquierdas nacionales, pero también las ha desgastado hacia adentro y hacia afuera. Es ahora cuando los gobiernos democráticos, en alianza, deben remodelarse o correr el riesgo de que, ante su debilidad, muchas comunidades se armen en autodefensa y exploten confrontaciones civiles de resultados inesperados. Latinoamérica no es Europa. Entender los reclamos de sus colectividades, fortalecer legal y moralmente las fuerzas militares y de policía, y actualizar los sistemas de inteligencia, son algunas de las medidas necesarias y urgentes. O nos venezolanisamos.

NOTA: en la pasada columna señalé la fecha incorrecta de la baja de alias Raúl Reyes. Ofrezco excusas. Lo que importa es el resultado.

jueves, 8 de agosto de 2019

El cuento chino del país feliz


Por John Marulanda*

Coronel John Marulanda
The New Economics Foundation, elabora cada tres años el Índice de Felicidad Planetaria. Hace poco reveló su inventario para el 2019. Los tres países con mayor felicidad son, en orden descendente, Costa Rica, México y, créanlo o no, Colombia. Parece una de esas demoledoras ironías británicas que nosotros tomamos como humor pesado y ellos como acertada interpretación de vida. ¿Será que un país sin ejército como Costa Rica, es más feliz?, ¿de dónde sale la felicidad en México, con el mayor número de asesinatos en décadas?, ¿de dónde la de Colombia, si Santos, el último colombiano feliz, ya no vive por acá o deambula discreto con un nobel en el bolsillo?

Pero hay una oportunidad. Si mientras le metemos el banano y el aguacate a la China le abrimos la puerta a su avanzada tecnología, pronto tendremos a Huawei y a ZTE vendiéndonos la tarjeta de la felicidad, equivalente al venezolano Carné de la Patria, remedo tropical de la tarjeta de crédito social que opera en 43 ciudades del gigante asiático y que está convirtiendo a China en la primera dictadura digital de la historia, con el apoyo inicial de unos 200 millones de cámaras de vigilancia pública. Los puntos más o menos que genere el comportamiento de cada uno, de acuerdo a las normas establecidas por los que están en el poder, es decir por el Partido Comunista, serán la guía que lo conducirán a uno por el camino de la vida con referentes políticos inmutables, seguridad, progreso, placidez, premios y castigos previsibles. Felicidad marxista, pero desgracias ontológicas y existenciales advertidas por Aldous Huxley en “El mundo feliz” (1932) y George Orwell en “1984” (1949), ambos británicos como los del tal ranking de felicidad.

Se corren dos riesgos: o los algoritmos de crédito social se operan por estúpidos y terminamos convertidos en zombis, muertos vivientes, como los que vemos en cada esquina en nuestras ciudades con un cartón y un letrero garrapateado que reza: Somos venezolanos, tenemos hambre, ayúdenos. O nos convertimos en una comunidad rígidamente jerarquizada, totalmente controlada y con roles definitivos, es decir una sociedad de hormigas o abejas. Mao tenía razón, dirán sus hoy septuagenarios fans, ayer esgrimidores ardientes del librito rojo, anticipo del azul de Chávez, y al ver que China reta a USA como potencia global, esbozarán sonrisas que seguramente aportarán para que Colombia sea clasificado como el tercer país más feliz del mundo.

jueves, 13 de junio de 2019

¿Se puede medir el índice de vergüenza?


Por John Marulanda*

John Marulanda
El Instituto de Estudios para la Economía y la Paz (IEP), con sede en Australia, acaba de lanzar su Índice de Paz 2019. En términos globales, el informe dice que la paz en el mundo ha mejorado un 0.09% por primera vez en 5 años, tenue logro si se tiene en cuenta que en la última década el deterioro de la paz en el mundo alcanzó el 3.78%, según la misma organización.

Brasil, puesto 116 entre 163 países evaluados, presentó la mayor caída global (10 puntos) de 23 indicadores estudiados resumidos en tres marcadores principales: seguridad, conflicto y aspectos militares. La desmejora de Brasilia se debe principalmente al fenómeno delincuencial de las drogas.

Venezuela, que cae dos puntos, registra la peor posición de un país latinoamericano en el mundo: 144. Pero Colombia, que mejora dos puntos, no lo hace mejor y se coloca en el 143. Además, estos dos vecinos están entre los diez países con la mayor cantidad de homicidios, dice el estudio.

Con México en el puesto 140, Honduras en el 123 y Nicaragua en el 120, América Latina sigue siendo un continente libre de guerras, pero con serios problemas de seguridad pública, todos relacionados con el Crimen Organizado Internacional, el narcotráfico. A las anteriores estadísticas, se agregan las de otros centros de estudio sobre corrupción e impunidad, en las cuales tampoco salimos bien parados.

El escrito, llama la atención sobre el aumento del desplazamiento humano en la región, materia prima que alimentará la ilegalidad y la criminalidad, y relaciona una desmejora en la confianza generalizada hacia la fuerza pública que toca de manera particular a las organizaciones policiales de todo el continente, siendo las peores evaluadas las policías de Bolivia y Venezuela. En Colombia, según el IEP, los militares mantienen una confiabilidad del 51% y nuestra Policía Nacional de un 48%.

Sin embargo, en los últimos 15 años, según Gallup que sirve de fuente al informe del IEP, los índices de aceptación de nuestra institución castrense, de nuestro Ejército, han sido de un 70% o más. Falta evaluar la reciente manguala internacional encabezada por la gran prensa extranjera y organismos y personajes de la ONU, andanada que bien puede frenar o paralizar la denodada lucha contra el narcotráfico de nuestros soldados, que siguen siendo asesinados mientras los narcotraficantes asumen curules en el parlamento.

Lástima que ninguna estadística mida el sentimiento nacional de vergüenza que nos invade en el escenario actual.

sábado, 16 de febrero de 2019

Bases llenas en Venezuela


Por John Marulanda*

John Marulanda
“¿Reedición de la Guerra Fría?”, fue un polémico titular del NY Times, en julio de 2014, y aunque el contexto hoy es muy diferente al de octubre de 1962, epítome nuclear de esa guerra, lo que se juega ahora en Venezuela va más allá de Miraflores. Es un pulso geoestratégico entre las tres principales potencias, en el país con las mayores reservas petroleras del mundo. China, avanza sin hacer olas mientras negocia discretamente en Washington, entre otras cosas, alguna garantía para sus inversiones en la franja del Orinoco. De contera puede hablar con Duque, que también anda negociando por allí. Rusia, mortificada por las bases militares de US-OTAN en sus fronteras, no ceja de demostrar que tiene un pie militar en esa estratégica esquina americana, si bien no posee el músculo financiero ni la tecnología bélica para enfrentar exitosamente a Estados Unidos. Pero ambos se están rearmando nuclearmente. Turquía e Irán son carroñeros a la caza de lo que puedan obtener: oro y cocaína, hasta ahora. La Habana, lazarillo de Maduro, ante los signos de zozobra, empieza un movimiento retrógrado, y preventivamente busca opciones donde AMLO, quien ya insinúa una nueva constitución para México, siguiendo la cartilla castro-chavista. Brasil, en vilo por la salud de Bolsonaro, mantiene su fuerte postura anti comunista.

Colombia, ha declarado las injerencias de China y Rusia como amenazas a su seguridad nacional y continúa adhiriendo a Estados Unidos como la potencia confiable. Mientras lidia con la crisis humanitaria, Bogotá se erige como líder de la democracia y la seguridad regionales. Todos los jugadores, hasta los de la banca ¾ELN, FARC, Hezbolá, carteles, colectivos, boliches¾ están en el campo. A pesar de la peligrosa confluencia del día del estudiante, la ayuda humanitaria y el ejercicio de movilización cívico militar, nada sucedió. Parece desvanecerse este momentum, aunque algunos siguen esperando el Día D para el próximo 23.

Los analistas realistas apuestan a una ruptura que se saldará con mayor o menor tragedia; los pacifistas, comunistas y oportunistas, apuestan a una negociación que se pueda sellar con impunidad, modelo Santos. Putin, puja, Jinping avanza cauto y Trump negocia duro.

A estas alturas no sabemos aún si hay que alquilar balcón o buscar refugio. El impredecible desenlace, cualquiera que sea, será vital para Colombia.