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martes, 18 de noviembre de 2025

De cara al porvenir: el capitalismo

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Ventajas y diferencias con otras propuestas políticas

El capitalismo es un sistema económico que se basa en la propiedad privada de los medios de producción y la libertad de mercado. A continuación, se presentan las ventajas actuales del capitalismo y sus diferencias con otras propuestas políticas.

Ventajas del capitalismo

1. Eficiencia económica: el capitalismo promueve la eficiencia económica a través de la competencia y la libertad de mercado.

2. Innovación y crecimiento: el capitalismo fomenta la innovación y el crecimiento económico a través de la inversión y la iniciativa privada.

3. Libertad individual: el capitalismo promueve la libertad individual y la autonomía en la toma de decisiones económicas.

Diferencias con otras propuestas políticas

1. Socialismo: el capitalismo se diferencia del socialismo en su enfoque por su interés en la propiedad privada y la libertad de mercado, mientras que el socialismo busca promover la igualdad y la justicia social a través de la intervención estatal.

2. Neoliberalismo: aunque el neoliberalismo comparte algunas características con el capitalismo, se enfoca más en la minimización del papel del Estado en la economía.

3. Conservadurismo: el capitalismo se diferencia del conservadurismo en su enfoque en la innovación y el crecimiento económico, mientras que el conservadurismo busca preservar las tradiciones y la estabilidad social.

Instrumentación de un gobierno capitalista

1. Políticas de libre mercado: un gobierno capitalista implementaría políticas que promuevan la libertad de mercado y la competencia.

2. Protección de la propiedad privada: un gobierno capitalista protegería la propiedad privada y los derechos de propiedad intelectual.

3. Fomento de la inversión: un gobierno capitalista fomentaría la inversión y el crecimiento económico a través de políticas fiscales y regulatorias favorables.

Críticas y desafíos

1. Desigualdad económica: el capitalismo puede generar desigualdad económica y social si no se implementan políticas para abordar estos problemas.

2. Impacto ambiental: el capitalismo puede tener un impacto negativo en el medio ambiente si no se implementan políticas para protegerlo.

3. Inestabilidad financiera: el capitalismo puede ser vulnerable a crisis financieras y económicas si no se implementan políticas para prevenirlas.

La crisis de la democracia es un tema complejo y multifacético que requiere soluciones innovadoras y efectivas. Algunos argumentan que el capitalismo puede ser una solución a esta crisis, mientras que otros sostienen que es precisamente el capitalismo el que ha contribuido a la erosión de la democracia. A continuación, exploraremos los argumentos a favor y en contra del capitalismo como solución a la crisis de la democracia.

Argumentos a favor del capitalismo

1. Promoción de la libertad individual: el capitalismo promueve la libertad individual y la autonomía en la toma de decisiones económicas.

2. Innovación y crecimiento: el capitalismo fomenta la innovación y el crecimiento económico, lo que puede ayudar a abordar problemas sociales y económicos.

3. Competencia y eficiencia: el capitalismo promueve la competencia y la eficiencia económica, lo que puede ayudar a mejorar la calidad de los servicios y productos.

Argumentos en contra del capitalismo

1. Desigualdad económica: el capitalismo puede generar desigualdad económica y social si no se implementan políticas para abordar estos problemas.

2. Impacto ambiental: el capitalismo puede tener un impacto negativo en el medio ambiente si no se implementan políticas para protegerlo.

3. Inestabilidad financiera: el capitalismo puede ser vulnerable a crisis financieras y económicas si no se implementan políticas para prevenirlas.

El capitalismo puede ser una solución a la crisis de la democracia en algunos aspectos, pero también presenta desafíos y críticas importantes.

Entre sus principales representantes están John Locke, David Ricardo, Adam Smith, Thomas Malthus, John Maynard Keynes, Karl Marx.

Recordemos que lo que sabemos de historia, es la justificación de las acciones de una cultura dominante.

martes, 28 de noviembre de 2023

Lo que hemos aprendido de Milei

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

La impresión que dejó Javier Milei en quien lo veía por primera vez fue: ¿Pero de dónde salió este loco?

No obstante, al conocer poco a poco su pensamiento, necesariamente va cada uno relacionándolo con el propio entorno y encontrando alternativas aplicables a la desventura que estamos padeciendo por cuenta del socialismo y de sus aliados, tanto los confesos como los vergonzantes.

Su verbo encendido y desabrochado prende fácilmente en cualquier audiencia, pero, además, su argumentación resulta irrebatible para el adversario, pues se apoya en antecedentes estadísticos e históricos, como cuando se refiere al fracaso del comunismo en su lucha contra el sistema democrático y capitalista.

Sin pelos en la lengua desenmascara la tragedia vivida por sus coterráneos por cuenta de los mensajeros del socialismo y de los corruptos que los han acompañado a destruir uno de los países más ricos de la tierra; no apela a dogmas ideológicos de ninguna naturaleza ni a ortodoxas reglas económicas, se limita a registrar los pésimos resultados de los últimos gobiernos y a llamar con urgencia a su derrocamiento y al cambio de dirección en la gestión pública.

Es un discurso que, en lugar de moverse en el plano de la grandilocuencia, como el utilizado por los anquilosados líderes de los viejos partidos, transmite experiencias por todos conocidas para extraer de las mismas la necesaria conclusión de que la gestión ha estado equivocada, y que justamente hay que trabajar en la vía contraria.

En lugar de vapulear al sector privado, hay que fomentar la empresa, los negocios, las inversiones. No se puede garantizar el bienestar del pueblo a través de subsidios, sino mediante la generación de empleo y de condiciones favorables para el emprendimiento. Detener el proceso de crecimiento del Estado, del gigantismo en el gasto público, de elevación de la deuda pública a niveles insostenibles. Reemplazar esa absurda política por la reducción del tamaño del Estado, eliminación de dependencias que pueden ser reemplazadas, controlar los gastos oficiales y obtener un superávit que permita fomentar la iniciativa privada y reducir las cargas tributarias: “No se negocia el equilibrio fiscal, no está bajo discusión. Ministro que gasta de más, lo echo. El 2024 va a terminar con equilibrio fiscal”.

Al socialismo no se le puede combatir con monsergas, pues ellos son especializados en la mentira, el engaño y la estigmatización de sus contradictores. Hay que combatirlos, y derrotarlos, con hechos, no desempolvando principios que el común de las gentes no conoce o no comprende.

Descarta las posiciones transaccionales, rayanas en la alcahuetería, que los políticos de “centro” practican para mantener su cuota de poder: “No hay lugar para gradualismo, no hay lugar para la tibieza, no hay lugar para medias tintas”.

Como lo hemos propuesto, hay que saber leer en la opinión pública cuáles son sus más angustiosas demandas y proponerles alternativas que les ofrezcan una verdadera solución, enmarcada en el bien común, y no en los egoístas interesas de la actual clase gobernante. He allí un compendio de sabias enseñanzas que los movimientos opuestos al avance comunista en Hispanoamérica debieran poner en práctica a la mayor brevedad.

martes, 8 de agosto de 2023

De cara al porvenir: de coyuntura en coyuntura

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Con ligereza y un fuerte componente de ignorancia, algunos siguen sin reconocer los efectos colaterales que hoy aún vivimos por culpa de la reciente pandemia.

El tema del cambio climático continúa teniendo detractores a pesar de los fenómenos extremos que a todos nos está tocando sobrellevar.

Las posturas bélicas de algunos Estados y de algunas ideologías o movimientos, genera zozobra en diferentes puntos del planeta.

El ejercicio globalizador, con sus efectos positivos y negativos, nos evidencia un proceso creciente de concentración de riqueza, unos mercados consolidados y emergentes que hoy atraviesan por dificultades, y una tormenta financiera que ha desestabilizado los mercados financieros a lo largo y ancho del planeta y ha puesto a todas las economías a vivir permanentes expectativas, en medio de una realidad cada vez más volátil, incierta, compleja y ambigua.

Se define el concepto de coyuntura como la combinación de factores y circunstancias que caracterizan una situación en un momento determinado.

No es sino ver los noticieros de televisión o escuchar la radio para encontrarnos ante una serie de acontecimientos que usualmente son relacionados con “la coyuntura actual”, saliendo del paso, pues en definitiva es cada vez más improbable conocer los verdaderos orígenes de los distintos fenómenos que nos impactan.

Se va pareciendo el argumento a cuando se habla de “casos aislados” que cada vez son más frecuentes, desvirtuando de entrada su validez y su significado.

Hoy casi todas las organizaciones hablan de transformación y de innovación para aparentar, primero, que saben que es lo que está pasando y segundo, para dejar constancia de que al menos hacen algo para poder paliar las “coyunturas” que las afectan.

¿Qué es el concepto de la transformación?

La transformación, implica la creación de nuevas condiciones de vida interna que permitan una adaptación activa a las exigencias del entorno. La particularidad de los sistemas sociales es que la calidad de las emociones define el resultado del proceso de transformación y el modo de adaptación.

¿Qué es el concepto de innovación?

Innovación es la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas, con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad y la competitividad. Un elemento esencial de la innovación es su aplicación exitosa de forma comercial.

No es por estar a la moda que las organizaciones deben incluir dentro de sus dinámicas estos conceptos. Es una forma seria de tratar de viabilizar su permanencia en el tiempo.

Para enfrentar con éxito estos retos, debemos tener una absoluta claridad de objetivos, una voluntad férrea y una estrategia clara. A partir del libre pensamiento, despojarnos de las tradiciones y aquellas experiencias que pueden llegar o no a tener validez en el futuro. El proceso de cambio implica aceptar que habrá que renunciar a algo y que se deberán aceptar situaciones nuevas que deban incorporarse.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Vigía: las ambivalencias de Petro y Los Estados Unidos

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

Con el procedimiento del manual político tradicional –100 días– lo que tiene que mostrar el nuevo gobernante de Colombia con referencia a los Estados Unidos es agridulce, pues proclama que la salvación de la humanidad pasa por acabar con el capitalismo que está destruyendo a las economías del mundo, según su versión moderna del apocalipsis.

A pocas horas de proclamarse presidente, Joe Biden llamó a Gustavo Petro, el 21 de junio, para felicitarlo por su logro. Por supuesto que no pudo saludarlo en la cena de la ONU en New York, el 20 de septiembre, debido a la ausencia del colombiano.

Tan temprano como el 26 de agosto el subsecretario de Estado Todd Robinson, Rahul Gupta director de la Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas (ONDCP) y el administrador adjunto de USAID, Peter Natiello, se reunieron con el presidente, la vicepresidenta, el canciller y varios ministros para destacar el enfoque holístico de US sobre la política de drogas, que incluye un énfasis en la salud pública, la protección del medio ambiente y la seguridad.

El 3 de octubre Anthony Blinken, pragmático secretario de Estado visitó el país y escuchó las propuestas de Petro de un viejo-nuevo relacionamiento de corresponsabilidad con el primer comprador de una de nuestras producciones estrellas: cocaína. 1.400 toneladas métricas anuales del estupefaciente, que suplen el 93 % de los consumidores de todos los estratos y sobre lo cual Biden ha anunciado una campaña educativa para prevenir a niños y jóvenes. Este “enfoque integral” sobre la droga, concitó el interés de ambos personajes. La incertidumbre fue, con todo, un sentimiento predominante.

William Burns, director de la CIA, lo visitó el 21 de octubre. De qué hablaron, es un secreto de Estado, aunque el asunto del narcotráfico debió estar en el centro de la conversación. Las viejas-nuevas propuestas del recién electo primer mandatario salieron a la luz, con el remozado anuncio del fracaso de la guerra contra las drogas y una propuesta velada de legalización de estas, que campea a lo largo de todos los discursos presidenciales. Al diplomático, le obsequió panela y una hamaca. Este importante encuentro ha sido uno de los más sensibles que ha sostenido el gobierno colombiano con funcionarios estadounidenses.

La comandante del Comando Sur, general Laura Richardson, está actualmente de visita por segunda vez en nuestro país, con motivo de la llegada de la misión médica Promesa Continua 2022. Recorrió el buque hospital USNS Comfort en Cartagena, que fondea por 8ª vez en la región. China no es ajena a este humanitarismo naval: el buque hospital Daishan Dao o Arca de la Paz, fue construido expresamente para diferenciarse del Comfort y del Mercy estadounidenses y estuvo en el 2018 en La Guaira, Venezuela, aunque el verdadero poder oriental en la región es el económico. Petro se reunió ayer con el representante para América Latina, Qiu Xiaoqui.

El nuevo gobierno petrista, designó como su embajador en Washington por primera vez a un hombre de color, Luis Guillermo Murillo, quien está empeñado en construir una nueva agenda conjunta contra las drogas entre Colombia y Los Estados Unidos. La metanfetamina siria Captagón, se asoma en el horizonte como próxima amenaza, pero la narcotización de las relaciones colombo-americanas está más vigente de nunca.

El principal Hegemón global no cesa de producir tecnologías de punta, licencias por montones, premios nobel, campeones mundiales en todos los deportes y mantiene una economía capitalista que desafía a países con riquezas de cualquier tipo; el patrón moneda dólar sigue imperando, apoyado en el oro de Fort Knox. El nuevo gobierno colombiano ofrece a US, que mantiene 11 portaaviones desplegados a lo largo del mundo y el ejército más eficaz del orbe, unos planteamientos, repito, ambivalentes.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Paro nacional en un mundo convulso


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
Dos artículos, recientemente leídos, de Joseph Stiglitz y Jeffrey Sachs, confirman lo que hace 15 días escribí aquí sobre “Colapsos”. En efecto, al narrar el derrumbamiento de los sistemas fascistas y comunistas, también hablé de la inminente caída del capitalismo neoliberal. Lo que está pasando en todo el mundo, no solo acá, afirman estos connotados analistas económicos estadounidenses, es la expresión de un total agotamiento frente a un sistema que ha venido prometiendo prosperidad, pero que en sus resultados lo único que ha evidenciado es la ampliación de las brechas sociales por la pésima distribución del ingreso. Se necesitaría ser muy tonto para pensar siquiera que estos señores son de izquierda y están agitando las masas para la revolución comunista. No. Son reconocidos hombres de las ciencias económicas que objetivamente han visto con preocupación cómo, el metarrelato de la gran ideología capitalista, finalmente, ha sido decepcionante.

Cita Sachs los casos de París, Hong Kong y Santiago de Chile, ciudades tan prósperas como exitosas, donde el ingreso promedio per cápita es de los mejores del mundo, pero donde, en contraste, se sienten menos libres para adquirir lo que desean. Por eso, no parecería sensato que, por un simple aumento del pasaje del metro, en el caso chileno, se arme semejante alboroto en este país latinoamericano que, supuestamente, está mejor que todos. En realidad, el ingreso es “promedio”, pero eso no quiere decir que efectivamente todos reciban tal cual tan jugosa suma (18 mil dólares anuales, es decir, 61,2 millones de pesos colombianos al año, o sea 5,1 millones mensuales), cifra por supuesto de la que aquí estamos bastante lejos… El asunto, ya lo vemos, es que unos pocos tienen mucho y muchos tienen poco. Riqueza sí, pero mal distribuida. Eso es lo que envenena la gente.

Dice Stiglitz: “Estamos experimentando las consecuencias políticas de este enorme engaño: desconfianza en las élites, en la «ciencia» económica en la que se basó el neoliberalismo y en el sistema político corrompido por el dinero que hizo todo esto posible”.

El mundo está convulsionado eso es claro. La gente está harta de manipulaciones y mentiras, vengan de donde vinieren, derechas de Trump, Macron, Bolsonaro o Piñera, o de izquierdas de Erdogan, Maduro, Ortega o el recién caído Evo, para “ribetearlas” grosso modo. Lo que extraña y realmente sorprende es su ceguera, su terquedad y su indolencia. Viendo lo que ven, sabiendo lo que saben que pasa, se hacen los ciegos, los sordomudos y no hacen nada efectivo para que las cosas sean distintas. Tarde que temprano pagarán caro su tontería. Lo saben, la historia con decenas de ejemplos se los ha advertido y no quieren entender.

Colombia no es la excepción. Económicamente estamos mejor que los otros países de la región, pero, políticamente, no estamos mucho mejor que el resto. La paz que debería habernos catapultado, como ya se estaba avizorando al ser admitidos en la OCDE, por ejemplo, ha sido el karma que hemos tenido que padecer por la mezquindad de dos líderes tan polarizantes como nefastos. Si. Los dos. El daño que le están haciendo al país no tiene nombre. Los odios y los rencores son alimentados minuto a minuto por los no menos infames áulicos de sus cortes. Parecieran ser tan distintos, pero en el fondo son todos igual de dañinos. Cualquier evento es aprovechado por unos y otros para llevarnos irracional e irremediablemente a la debacle y al caos.

Ya lo dije el otro día aquí: que haya protestas no debe reprimirse, pero que estas sean manipuladas para generar disturbios, destrucción y, por ende, represión, falsos positivos y muerte, eso no tiene perdón. Más indignación aún causa que tan cínicos y siniestros señores de la muerte le hayan comenzado a agregar el ingrediente religioso. Eso era lo que faltaba, usar las creencias religiosas también para aumentar odios viscerales. Solo falta que añadan motivos de orden étnico, racial, de clase social y de género para llegar a lo que ellos quieren: un todos contra todos, donde todo vale. Llevar a Colombia a un nuevo desangre, para ellos erguirse como caudillos salvadores. Lo más triste: ver cómo logran convertirnos en sus sumisos seguidores con cero conciencias críticas, cero análisis. Simplemente somos dos bandos en confrontación y los que no están en nuestro bando, porque piensan diferente, hay que rechazarlos, excluirlos y odiarlos. ¡Increíble a dónde nos están llevando!

Me preocupa el paro del 21, no por encarnar una legítima protesta que debería ser contra un sistema inequitativo e injusto, sino porque los polarizadores lo están aprovechando en beneficio de sus sucios intereses. Y las masas, ciegas e irracionales, se están dejando llevar de narices al abismo. Vuelvo y pregunto, ¿será que hay todavía gente con dos dedos de frente y con autoridad moral y reconocido liderazgo para evitar el infierno que se nos avecina?, ¿estamos todavía a tiempo?

Colofón: Nuestros Obispos, a propósito del paro nacional reflexionan: “El cansancio y el descontento que están manifestando ciertas movilizaciones ciudadanas, revelan problemas graves que no hemos podido superar y que tienen su origen y su expresión en la corrupción, la inequidad social, el desempleo y la imposibilidad de amplios sectores para acceder a los servicios básicos de alimentación, salud y educación. Estas movilizaciones son un derecho democrático, cuando son expresión de libertad y responsabilidad ciudadana. Para que tengan verdadero sentido deben apuntar al bien común y no prestarse a intereses personales o de grupos, ni a la implantación de ideologías o propósitos ajenos a la vida de nuestras comunicadas” (# 2 y 3 del Comunicado 039 del 14-11-2019).

viernes, 1 de noviembre de 2019

Colapsos


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
Dícese de colapsar algo: paralización o disminución importante del ritmo de una actividad. O destrucción o ruina de un sistema, una institución o una estructura. Me quedo con la segunda acepción.

En 1945 cesó el mayor holocausto de la historia, ese segundo capítulo de un conflicto mundial que segó la vida de por lo menos 60 millones de personas. Ese tan increíble como absurdo afán de unos cuantos locos fascistas de querer dominar el mundo buscando su uniformidad bajo su férrea disciplina, de buscar una raza humana perfecta y pura, de lograr doblegar voluntades a la del caudillo, de someter a todos bajo la fuerza bruta, de alinear y alienar a todos con un mismo modelo, de negar la mínima capacidad de crítica o pensamiento autónomo. Ha sido un sistema cuyos estertores de muerte todavía se escuchan. Hay rezagos porque hay nostalgias y añoranzas de mano dura.

Hace 30 años pude ver lo que nunca creí poder ver en mi vida, acostumbrado como estaba a la guerra fría propiciada por dos bloques en conflicto: capitalismo y comunismo, dos gigantes que se repartían peleados el mundo. Por eso, ser testigo de la caída del muro de Berlín, ese muro infame que cual cortina de hierro, después de la Segunda Guerra Mundial, dividió Alemania, media Europa y al mundo en Este-Oeste, fue una noticia extraordinaria. La opresión del sistema comunista llegó a su final. La gente se hartó de no poder vivir en libertad, de no poder expresarse auténticamente, de tener que consumir lo que el régimen decidiera, pero, sobre todo, de vivir injusticias e inequidades en un aparato que proclamaba igualdad para todos, claro, donde “unos eran más iguales que otros”, al decir de Animal Farm. Sobreviven algunos de tan fracasado y mentiroso modelo.

En 2001, sin pretensiones proféticas, al ver caer las torres gemelas en Nueva York, sobrepasado el shock de tan inverosímil como imperdonable acto terrorista que cobró miles de vidas, lo primero que se me ocurrió reflexionar fue que con esa caída se daba inicio al comienzo del fin del sistema capitalista. Ese sistema tan bellaco y cruel como los otros, donde nos creemos libres, pero estamos esclavizados por el afán consumista, donde se dice que hay libertad de expresión, pero se persigue y desaparece al que piensa diferente, donde no hay ni igualdad ni equidad porque unos pocos trabajan y la mayoría pobre, al decir de los ricos, es una partida de vagos y perezosos; donde la justicia es para aplicarla según dineros y conveniencias. Apenas era el comienzo, porque lo que hemos vivido estos años, pero particularmente estas últimas semanas, revela a todas luces un malestar generalizado, un cansancio y un hastío que está llegando a sus límites. No en vano las protestas y las marchas por doquier.

En el Manifiesto al servicio del personalismo, Enmanuel Mounier, hace varias décadas, denunciaba ya a esta trilogía de sistemas que por atentar contra la dignidad de la persona eran (y son) realmente inhumanos. Uno a uno, han venido derrumbándose. Poco a poco todos han ido colapsando. No podría ser de otra manera. Es verdad que de todos hay todavía rezagos que se niegan a ser superados y pasar a la historia. Pero sus días están contados. Es un fenómeno que los filósofos de la llamada posmodernidad definen como el fracaso de las ideologías, la crisis de los meta-relatos, el desenmascaramiento de esos discursos falaces que un día ilusionaron masas populares enteras, pero pronto produjeron desazón y desencanto. En el fondo son lo mismo, así como en la fiesta de disfraces se arropen con atuendos diferentes.

Las manifestaciones en Chile (modelo de “prosperidad” latinoamericana), Ecuador, Haití, España, Francia, Líbano, Hong Kong, México, Brasil, Venezuela, Turquía, por no listar todos los países, algo están indicando, algo grave está pasando. Los clamores populares se escuchan. El Papa Francisco lo viene cantaleteando desde hace años, el reciente Sínodo de los Obispos, a propósito de sus reflexiones sobre la Amazonia, lo ha corroborado. Hasta el mismo Secretario General de la ONU ha llamado la atención a los gobernantes por su indiferencia ante lo que la gente pide. Por eso, el “mea culpa” público que ha hecho Sebastián Piñera, el presidente de Chile, no puede reflejar mejor el temor ante su propio colapso, pidiendo perdón por no haber hecho a tiempo las reformas sociales que el pueblo reclamaba. Como dice Perales en su canción: “quizás para mañana sea tarde”.

Y lo que pasó y está pasando en Colombia, igualmente es muy indicativo. ¿Será que hay gente con dos dedos de frente, capaz de interpretar lo que está pasando?, ¿las marchas estudiantiles?, ¿los resultados de las elecciones, donde los mayores perdedores son los polarizantes? Quizás algunos quieran ver, quizás quieran escuchar… no sea que para mañana sea tarde y acontezca un nuevo colapso.