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jueves, 16 de octubre de 2025

Gobernar con los empresarios

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

"La mejor manera de predecir el futuro es crearlo" (Peter Drucker)

La llegada de la extrema izquierda al poder ha exacerbado un larvado resentimiento contra la empresa privada. Es una consecuencia de la errónea ideología marxista, que pretende eliminar las fuentes de riqueza en lugar de fomentar el crecimiento económico y la multiplicación de oportunidades para toda la población. Los resultados son categóricos, solo escasez y miseria ha producido el “paraíso comunista”.

¿Se ha preguntado usted, estimado contertulio, por qué las empresas del Estado son tan ineficientes? A la postre, la gestión pública depende en buena parte de los recursos humanos que la ejercen. Y los mejores se encuentran principalmente en el sector privado. Porque el personal es seleccionado por sus conocimientos, experiencia y honestidad, no por afiliaciones políticas; porque se tienen en cuenta sus estudios relacionados con las funciones que va a desempeñar y no su prontuario que lo capacita para esquilmar al Estado; porque su desempeño está supervisado por directivos que, a su turno, deben responder ante una junta o asamblea de propietarios; porque quien cometa graves faltas o no sea apto para la misión encomendada, es sustituido y no premiado con la impunidad como ocurre frecuentemente en el campo oficial.

Existen muchos sectores que en la actualidad el Estado maneja con desgreño, presta un servicio deficiente, son aprovechados por sus encargados para beneficiarse con la corrupción, y generan aumento injustificado de las cargas para el erario. Estos sectores pueden perfectamente ser atendidos con eficiencia por empresas privadas. Ejemplos:

1. Servicios públicos

2. Banca y seguros, fondos de ahorros, de cesantías y de pensiones

3. Empresas de transporte terrestre, aéreo, marítimo y fluvial

4. Correos

5. Salud

6. Internet

7. Medios de comunicación: televisión, radio, prensa

8. Explotaciones mineras, de gas y de hidrocarburos, distribución de sus productos

9. Generación de energía eléctrica, energías alternativas, transmisión y distribución.

10. Vías terrestres. Construcción, mantenimiento y operación.

11. Puertos marítimos. Construcción y operación.

12. Puertos fluviales: adecuación de ríos y canales, operación.

13. Construcción de vivienda social.

14. Educación: Construcción de infraestructura, operación por concesión.

15. Sistema carcelario, construcción de infraestructura, concesión para administración.

16. Servicios de auditoría a todos los entes oficiales de las diferentes ramas y todos los niveles de la administración, reportando resultados a las Contralorías y a entidades encargadas de perseguir la corrupción.

17. Organización de carrera administrativa en todas las entidades oficiales, descripción de cargos, organigramas, pruebas de selección, adelantar proceso de selección con base en requisitos de conocimientos, experiencia y honestidad, y pasar resultados a funcionarios nominadores.

18. Asesoría a entidades oficiales para estudio de cargas de trabajo, eliminación o fusión de dependencias, sistematización y simplificación de tramitología, supresión de gastos suntuarios o superfluos, ajuste de nómina a necesidades del servicio.

Según el consejo de Sócrates, "el secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo". Necesitamos con urgencia elegir un Congreso que se comprometa a trabajar en este sentido para construir un mejor futuro.

Igualmente, es nuestra responsabilidad apoyar al candidato dispuesto a realizar las cambios contundentes que necesita la sociedad colombiana, y que tenga posibilidades reales de derrotar a la camarilla izquierdista instaurada fraudulentamente en el poder.

jueves, 25 de enero de 2024

El peligro avanza en medio del inmovilismo

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Comenzó el 2024 sin cambios en las peligrosas tendencias que conducen al abismo a la sociedad colombiana desde el arribo al poder de la izquierda radical, en asocio de sus indeseables aliados.

Entre tanto, continúa la clase dirigente evadiendo su innegable responsabilidad en la aprobación mediante el “soborno parlamentario” de los proyectos que a consideración del Congreso remite el Ejecutivo. Ese es el remedo de democracia que nos ha tocado vivir en esta aciaga hora de nuestra historia.

Por su parte, el sector privado, casualmente el sector que lleva todas las de perder en los regímenes colectivistas, escoge la política del avestruz y cree que su timorata actitud lo exonerará de las expropiaciones y ataques de todo tipo a la propiedad privada y a la libertad de empresa que el petrismo le tiene reservadas.

Por el contrario, sí existe una oposición extraparlamentaria, espontánea y mayoritaria, que no comparte la ideología socialista, ni los absurdos proyectos en que se ha empeñado el Gobierno, ni la rampante corrupción que se practica desde las altas esferas hasta los más alejados territorios, ni la inseguridad de los habitantes, ni la mediocridad de quienes son designados en altos cargos por su fanatismo o por sus aportes a la campaña electoral.

Tres aldabonazos han dado esa gran población de descontentos con el régimen: marchas multitudinarias de protesta, clamorosos llamados al “Fuera, Petro” en estadios deportivos, conciertos y ferias de Colombia, y una estruendosa derrota a los candidatos amigos del régimen en las pasadas elecciones regionales.

Vale la pena anotar que ninguna de estas manifestaciones de oposición ha sido coordinada por partidos políticos opuestos al Gobierno, pues estos dejaron de existir. Responden a una movilización de una fuerza cívica, independiente, sin caudillajes, que solo aspira al bien de Colombia.

¿Cuál debe ser el camino a seguir?

Encaucemos y organicemos de manera racional y sistemática esa gran fuerza independiente, y arbitremos los recursos económicos y tecnológicos para convertirla en el motor de cambio que requiere el país.

No nos preocupemos ahora por los elementos doctrinarios pues basta con saber que procuraremos defender nuestras raíces ideológicas contra la pretensión petrista de convertirnos en un narco estado afiliado a la órbita comunista.

Tampoco necesitamos poner el movimiento bajo la dirección de un líder, por el momento. Será un pequeño colectivo de emprendedores, líderes, administradores y activistas, quienes llevarán esta fuerza hasta el punto de registrarla como “movimiento significativo de ciudadanos” para obtener las mayorías parlamentarias y la Presidencia en el próximo período. En este largo camino que ahora emprendemos aparecerá –por sus propios méritos– el líder que todos los afiliados debemos elegir internamente.

Un feliz nuevo año deseo a quienes me honran con su acompañamiento en estas columnas, con mi encarecida invitación a participar en esta fuerza nacional para reconstruir a Colombia.

martes, 8 de agosto de 2023

De cara al porvenir: de coyuntura en coyuntura

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Con ligereza y un fuerte componente de ignorancia, algunos siguen sin reconocer los efectos colaterales que hoy aún vivimos por culpa de la reciente pandemia.

El tema del cambio climático continúa teniendo detractores a pesar de los fenómenos extremos que a todos nos está tocando sobrellevar.

Las posturas bélicas de algunos Estados y de algunas ideologías o movimientos, genera zozobra en diferentes puntos del planeta.

El ejercicio globalizador, con sus efectos positivos y negativos, nos evidencia un proceso creciente de concentración de riqueza, unos mercados consolidados y emergentes que hoy atraviesan por dificultades, y una tormenta financiera que ha desestabilizado los mercados financieros a lo largo y ancho del planeta y ha puesto a todas las economías a vivir permanentes expectativas, en medio de una realidad cada vez más volátil, incierta, compleja y ambigua.

Se define el concepto de coyuntura como la combinación de factores y circunstancias que caracterizan una situación en un momento determinado.

No es sino ver los noticieros de televisión o escuchar la radio para encontrarnos ante una serie de acontecimientos que usualmente son relacionados con “la coyuntura actual”, saliendo del paso, pues en definitiva es cada vez más improbable conocer los verdaderos orígenes de los distintos fenómenos que nos impactan.

Se va pareciendo el argumento a cuando se habla de “casos aislados” que cada vez son más frecuentes, desvirtuando de entrada su validez y su significado.

Hoy casi todas las organizaciones hablan de transformación y de innovación para aparentar, primero, que saben que es lo que está pasando y segundo, para dejar constancia de que al menos hacen algo para poder paliar las “coyunturas” que las afectan.

¿Qué es el concepto de la transformación?

La transformación, implica la creación de nuevas condiciones de vida interna que permitan una adaptación activa a las exigencias del entorno. La particularidad de los sistemas sociales es que la calidad de las emociones define el resultado del proceso de transformación y el modo de adaptación.

¿Qué es el concepto de innovación?

Innovación es la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas, con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad y la competitividad. Un elemento esencial de la innovación es su aplicación exitosa de forma comercial.

No es por estar a la moda que las organizaciones deben incluir dentro de sus dinámicas estos conceptos. Es una forma seria de tratar de viabilizar su permanencia en el tiempo.

Para enfrentar con éxito estos retos, debemos tener una absoluta claridad de objetivos, una voluntad férrea y una estrategia clara. A partir del libre pensamiento, despojarnos de las tradiciones y aquellas experiencias que pueden llegar o no a tener validez en el futuro. El proceso de cambio implica aceptar que habrá que renunciar a algo y que se deberán aceptar situaciones nuevas que deban incorporarse.

viernes, 4 de agosto de 2023

Capacidad de aguante

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

El futuro de Colombia depende de la capacidad de aguante que tengamos los que, de una u otra forma, hacemos parte del sector productivo del país, atacado hoy desde todos los flancos por el presidente Petro, quien desafortunadamente no se ha dado cuenta lo que implicaría para Colombia la destrucción del sector que produce. No tener en cuenta a los gremios que aglutinan a los pequeños, medianos y grandes productores de bienes y servicios, insultarlos, generar odios contra ellos, es el peor de los errores.

En las diferentes entrevistas a los directores gremiales, sentimos un clamor desesperado al Gobierno, para que los escuche, concerte, construya y concrete con ellos los cambios que necesita el país, para que el sendero del crecimiento que necesitamos los colombianos se dé con prontitud.

El sector productivo no se ha dado por vencido, haciendo gala de su capacidad de aguante, sigue al frente de sus negocios, de sus empresas, de sus emprendimientos, luchando por mantener los empleos, por estirar los recursos en estos difíciles momentos de la desaceleración de la economía que estamos viviendo, que, de no pararle bolas rápido, con un cambio de actitud de parte del gobierno Petro, nos puede llevar a puntos de no retorno.

Presidente, no ataque más a los gremios, respételos y escúchelos, un país sin sector productivo es inviable. No reconocer que gracias al sector productivo y a su capacidad de aguante, tenemos un hermoso y gran país, es un error monumental.

La capacidad de aguante del sector productivo, más la responsabilidad y decisión de las instituciones públicas y privadas, podrán permitir sobrevivir a las locuras que la ideología Petro, pretende imponer en nuestro país.

¿A qué horas los colombianos permitimos la llegada de este nefasto presidente que nos quiere llevar al despeñadero?

¿Por qué Petro insiste en desconocer e irrespetar al sector productivo y gremios de los colombianos?

¿Cuándo van a parar los escándalos que permanentemente circulan alrededor del presidente?

¿Cuándo van a empezar a ejecutar, cumplida y correctamente, el presupuesto de la nación?

¿Cuándo va a iniciar el señor presidente un plan de austeridad total, que beneficie a los sectores más necesitados?

¿Será que Petro se dejará asesorar en materias de transición energética para evitar la cantidad de errores que está cometiendo?

¿Cuándo podrá Petro dar ejemplo de cumplimiento de agenda, para no seguir irrespetando a los colombianos?

¿El presidente tratará algún día reactivar la capacidad de la fuerza pública para defender a los colombianos como lo están pidiendo alcaldes y gobernadores?

Esta lista permite muchísimas otras preguntas al presidente Petro, quien podría hacer más llevadera la capacidad de aguante del sector productivo y de todos los colombianos, incluida su institucionalidad, abriéndoles generosamente las puertas de su Gobierno a la escucha, la concertación, en pro de la unidad nacional; él tiene las llaves.

Que nuestro Señor Jesucristo ilumine al presidente Petro y nos dé mucha fuerza al sector productivo y a los colombianos en general para aguantar, sin desfallecer, estos tres años de gobierno que nos faltan.

miércoles, 7 de junio de 2023

Es hora de que el sector privado defienda esta democracia

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Documento de reflexión dirigido a líderes empresariales y trabajadores de Colombia.

Conclusión. Tiene el sector privado hoy la obligación y una gran oportunidad de salvar la democracia.

Resumen ejecutivo. Este documento es un llamado urgente de unidad y acción, dirigido a los miembros del consejo gremial que representan el sector productivo, a la Junta de Dirección Nacional de la ANDI, y por medio suyo, a todo el empresariado, a los trabajadores y sus asociaciones, pues llegó el momento de entender que: sin verdadera democracia, no habrá empresas ni economía sostenible, sin lo cual no hay tributos ni generación de empleos, y por tanto no habrá asociaciones ni sindicatos.

¡Un presidente puede estar enfermo de la cabeza, pero más enfermo está el país que a sabiendas, lo elige! La problemática de Colombia se agravó con la conducta mafiosa que caracteriza al populismo aliado al narcoterrorismo, ese es un grave problema. Pero cuando un líder revolucionario destructor de valor llega al poder, es porque la que está enferma y narcotizada es nuestra sociedad y al que tenemos que curar de las consecuencias de conductas de insensibilidad, indiferencia y corrupción, es al país.

Colombia nuevamente está en manos de una persona con un ego y una ambición que sobrepasa su capacidad para gobernar sin valerse de engaños y mentiras, que no es capaz de respetar la legalidad ni de construir nada diferente a su fama, a costa del empobrecimiento colectivo, propio de las tiranías populistas ideologizadas, que bien sabemos condenan naciones, países, Estados y sociedades enteras, a la esclavitud que representa la miseria absoluta.

No subestimemos el hecho de que organizaciones terroristas como las FARC-EP y el ELN, llevan varias décadas queriendo tomarse el poder y mediante todas las formas de lucha imponernos un régimen narco-comunista. Aún estamos a tiempo de rectificar y corregir los errores, pero ello demanda unidad y un liderazgo colectivo de nuestros mejores hombres y mujeres, para ordenar institucionalmente el país dentro de un marco de legalidad y no de impunidad.

Sabiendo que los buenos somos más y los malos no son tantos, no podemos darle largas a la incapacidad de salir de la trampa populista de la polarización extrema, que al final obliga a la ciudadanía a tratar de sobrevivir entre los costosos e indeseables enfrentamientos civiles y militares con grupos ilegales violentos, sin respeto alguno por la vida, la libertad y la propiedad, tal y cómo ya ocurrió en el pasado en todo el territorio nacional.

Aún estamos a tiempo de defender la democracia. Este es el momento, hay que entender que cuando se presentan las grandes crisis surgen oportunidades de cambiar corrigiendo los errores, después, ya puede ser muy tarde. Es ahora o nunca. Si seguimos el camino destructivo que lleva la región, caeremos todos en la irreversibilidad de la miseria, perderemos la esperanza y la pobreza será el único lugar para migrar. Entendamos que sesenta años de revolución cubana y casi veinticinco de venezolana, nos enseñan que desde el exilio no se recupera la libertad de una nación, y que, si no actuamos ahora, nos dividen, implantan un totalitarismo y se perderán 215 años de tradición democrática.

Contenido:

1. La administración pública y la creación de políticas de Estado requieren conocimiento, profesionalismo y seriedad.

2. La administración de los poderes del Estado requiere idoneidad, no debe caer en manos de irresponsables, adictos, fanáticos ideológicos y menos de delincuentes diestros en terrorismo.

3. Lo que se conoce por sociedad civil y las instituciones del sector privado deben ser los principales responsables de velar porque la actividad política partidista se mantenga dentro de la legalidad y no degenere en clientelismo y corrupción, falta de transparencia y abusos de poder.

4. Toda nación debe valorar y respetar sus principios fundacionales: libertad y orden.

5. Una unidad de propósito nacional, demanda pensar en grande y ocuparse de lo fundamental, con coraje y visión de largo plazo.

6. Cambiamos o nos cambian. El buen liderazgo demanda reconocer los errores y enmendarlos obrando rápido, ligero, con mucha determinación.

7. Tiene el sector privado la oportunidad de exigir y devolverle la esperanza a la nación.

8. El propósito fundamental de la dirección gremial, es comprender la importancia prioritaria del “balance general del país”, y velar por ello.

9. Ser líder es tener el valor de escuchar y luego actuar con determinación en favor de los desprotegidos.

10. Colombia necesita sus líderes presentes en la línea de batalla por salvar la democracia.

Desarrollo

1. La administración pública y la creación de políticas de Estado requieren conocimiento, profesionalismo y seriedad. Sin duda alguna, estamos gobernados por alguien que aqueja y demuestra graves desequilibrios, complejos, resentimientos, insensatez y desprecio por sus obligaciones constitucionales, que maneja con gran habilidad un discurso populista e impostor, y una dialéctica inversa cargada de retórica y demagogia, en muchos momentos totalmente incoherente y agravada al haber bebido un poder venenoso que siempre embriaga egos e infla vanidades y que no estaba preparado para manejar. Y sin duda está el Gobierno rodeado de lo peor de la política criolla e hispanoamericana, y relacionado con lo peor del crimen organizado que ha producido nuestra historia y que hoy goza de plena representación en el Congreso.

Llegar a este extremo del circo politiquero que vivimos es algo que no tenía que ocurrir, si el sector privado no se hubiese desentendido tanto del acontecer político y los partidos, en lugar de consentir del deterioro institucional actual, lo hubiesen combatido. La situación no sería tan grave como pinta hoy, si la sociedad no se hubiera amancebado con una anarquía alcahuete con la ilegalidad, confundiendo los principios del deber ser con una escala de valores inversa, y ampliando los linderos del libertinaje en detrimento de las obligaciones cívicas y democráticas que constitucionalmente han sido el flotador de nuestra libertad.

2. La administración de los poderes del Estado requiere idoneidad, no debe caer en manos de irresponsables, de fanáticos ideológicos y menos de delincuentes diestros en terrorismo. El país en busca de un cambio que nadie argumenta no sea necesario, se tragó la carnada y el anzuelo de los cantos del populismo, y como sociedad cometimos el grave error de subirnos en un bus sin frenos, manejado por un conductor suicida y ebrio por cuanta de un licor adulterado.

Todas las personas que traspasan el limité de la legalidad al haber cometido o participado en delitos de sangre deberían tener muerte política y no recibir una curul como premio de impunidad. Y en general todo el que aspire a un aval partidista debía haber sido evaluado expertos para determinar si su condición mental era la apropiada, para poder legislar o gobernar una nación de cincuenta millones de habitantes con una tradición de libertad, democracia, independencia de poderes y un sistema económico funcional.

Los liderazgos individualistas tan solo envuelven intereses individuales, pues se oponen a las verdaderas convicciones de unidad colectiva de la nación. El sano ejercicio de la política como en las selecciones nacionales deportivas, requiere la formación de equipos integrados por los mejores ciudadanos, dirigidos con sabiduría y experiencia bajo la plena convicción y determinación de cumplir un objetivo común que, en el caso político, debe ser procurar por el bienestar sostenible mediante la garantía de libertad, seguridad, justicia y buen desempeño económico sostenible para la nación.

Toda irresponsabilidad en el manejo de un Gobierno está monitoreada por los mercados, las calificadoras y los evaluadores de riesgo país. Cada escándalo cierra más el acceso a la financiación y complica el pago de la deuda externa y también la capacidad de la hacienda pública para repagar la deuda. El riesgo país sin duda es el mejor indicador de la confianza y una vez esta se pierde es muy difícil recuperarla y por tanto no hay crisis políticas ni sociales que no tengan un impacto adverso en la economía.

3. Lo que se conoce por sociedad civil y las instituciones del sector privado deben ser los principales responsables de velar porque la actividad política partidista se mantenga dentro de la legalidad y no degenere en clientelismo y corrupción, falta de transparencia y abusos de poder. El problema que hoy nos ha llevado a convertirnos en una vergüenza internacional, está en el deterioro y la ineficiencia operativa de las bases institucionales de nuestra sociedad, que son las que hay que sanear y reestructurar, si no queremos caer en la miseria de otras naciones hermanas, y si queremos recuperar una democracia que dejamos en manos del narcoterrorismo y de lo peor de la corrupción política.

Esto no es asunto de derechas o izquierdas, no es solo lo que ocurra en las elecciones de octubre o de esperar tres años a ver qué pasa en las próximas elecciones, para seguir con los mismos y en la misma payasada.

El problema es la calidad de la gente asociada al modelo de cooptación que deja por fuera la adopción de criterios eficientes y sanos de selección de personas y profesionales por mérito, como ocurre en el sector privado empresarial o en el campo deportivo.

4. Toda nación debe valorar y respetar sus principios fundacionales: libertad y orden. Nos llegó el momento de unirnos y ser responsables, de barrer y limpiar la basura que resulta de la carencia de ética en el partidismo, por la inadecuada calidad de la preselección de candidatos a todo tipo de posiciones públicas. No está bien que, en materia de experiencia especializada, cualquiera pueda ser ministro o presidente de Colombia.

Nos llegó la hora de defender a Colombia de la ruina a la cual gobiernos populistas corruptos, mediante lo que se denomina Socialismo del Siglo XXI, han llevado recientemente a nuestras naciones hermanas a situaciones de empobrecimiento y miseria, colectiva prácticamente irreversibles, y donde gran parte de sus ciudadanos se han visto obligados a migrar en búsqueda de un futuro en otros países.

No podemos seguir delegando el manejo de las decisiones más importantes del país, en manos de los mismos irresponsables que sólo confieren avales entre los mismos actores viciados por la politiquería y el clientelismo que habitan dentro de más de 30 movimientos políticos actuales.

5. Una unidad de propósito nacional, demanda pensar en grande y ocuparse de lo fundamental, con coraje y visión de largo plazo. La defensa del capital y la inversión al servicio de la economía tienen que ser un propósito nacional, así como tiene que serlo la protección de quienes tienen a su cargo la seguridad ciudadana y de los territorios nacionales, de quienes educan nuestros hijos y de quienes dirimen nuestras controversias.

El liderazgo privado no puede partir de la conveniencia inmediatista que acolita y adula políticos de mala muerte, ni pasar por alto el respaldo a quienes defienden el sistema de libre empresa.

El problema no es el sistema de formación de capitales y la libertad de empresa. El problema no son las ideas de izquierda o derecha dentro de una unidad de propósito como nación, expresadas con lógica y racionalidad. El problema son las expresiones ideológicas extremas radicalizadas que traspasan el sano y sensato debate parlamentario, especialmente si ignoran o traspasan los linderos de la ilegalidad.

La sostenibilidad de las democracias depende de la calidad ética de los relevos generacionales dentro de una cultura sana y transparente, como elemento totalmente necesario para el buen funcionamiento de cualquier equipo, político o deportivo. Sólo podemos salvar a Colombia pensando en el largo plazo, generando los mecanismos para encontrar, formar y escoger los mejores profesionales dentro de las nuevas generaciones.

Nuestra sociedad no invierte un céntimo en la formación de talento, eso es un grave error que hay que enmendar, y a los partidos políticos que por ley deberían hacerlo, no les interesan sino las próximas elecciones y el trueque de los avales por favores y compromisos.

Para lograr unirnos es necesario que quienes ocupan hoy posiciones de liderazgo den ejemplo, sin rehuir la batalla por la democracia, planteando con inteligencia y firmeza el debate nacional y participando con determinación en la lucha por exigir e implantar un sistema sano de selección de candidatos a los cargos de elección y representación popular, y al tiempo establecer mecanismos amparados en las mejores metodologías meritocráticas, para reclutar y preparar los jóvenes sobresalientes que tenga el país, y así poder gobernar profesionalmente cuando les llegue el momento.

6. Cambiamos o nos cambian. El buen liderazgo demanda reconocer los errores y enmendarlos obrando rápido, ligero, con mucha determinación. El tiempo siempre será el recurso más importante y el más escaso para una sociedad. Los lideres valen por sus acciones positivas, por su sentido de la responsabilidad, por generar resultados y construir obras importantes para la sociedad, no por sentirse importantes ni por su capacidad de destruir.

Como país no podemos darnos el lujo de delegar la responsabilidad en una clase política que ha fallado. No podemos esperar dormidos a que termine esta pesadilla en la conducción demencial de un Estado democrático y correr el riesgo de que se monte al poder algo igual o parecido a lo que tenemos hoy.

El sector privado debe procurar e invertir en que la política no siga en manos de los mismos de siempre, ni que los mismos de siempre, los que llevaron el país al caos por no hacer valer la legalidad, representados por los mismos mediocres de siempre, sigan resolviendo por nosotros, quiénes pueden y quiénes no pueden entrar a una elección, pues así, sin duda tarde o temprano, saldrá triunfador otro igual o parecido al que tenemos ahora.

El liderazgo gremial no está establecido para rendirle pleitesía a los políticos, ellos son servidores públicos, y es el sector privado el que genera el valor y la riqueza de la cual salen los recursos que manejan los empleados públicos. Los gremios tienen la obligación de orientar a los gobiernos.

Dejemos como sociedad ya el mama-toco y el embeleco mamerto y cobarde de pensar que algo positivo se puede lograr negociando con delincuentes y terroristas. Pongámonos a ordenar el país en favor de una mayoría trabajadora que bien merece que las instituciones vuelvan a funcionar de manera legal y transparente.

Entendamos que el sometimiento a la legalidad y a la justicia tiene que ser incondicional, pues ante referentes de legitimidad diametralmente opuestos, sólo cabe como resultado la aceptación de la impunidad por parte del más débil, con lo cual, hay evidencia suficiente, se desnaturaliza todo el sentido de la justicia, y terminamos gobernados por los delincuentes y por los corruptos e incompetentes a quienes le permitieron acceso al poder.

7. Tiene el sector privado la oportunidad de exigir y devolverle la esperanza a la nación. Llegó el momento de que nuestros líderes empresariales asuman la responsabilidad que supone la dirección gremial e institucional que todo el sector productivo nacional les ha confiado y que ustedes representan. Se deben pronunciar con un discurso positivo pero firme y hablarle al país desde el corazón, liderando con un significado más grande que los intereses particulares de cada gremio o cada empresa.

Llegó el momento de que los líderes privados se manifiesten enérgicamente contra la politiquería, tomando medidas propias de una resistencia democrática opuesta a la conducción del Estado en manos de delincuentes, terroristas, personas con prontuario delincuencial, o personajes mediocres e incompetentes.

Llegó el momento de que una oposición sólida, defienda la constitucionalidad y la economía colombiana ante el alto riesgo que corre todo el sistema de garantías económicas, sociales y de mercado que desde la formación de la república le han garantizado libertad y democracia a nuestra nación.

No quiero pensar que la pasividad gremial actual frente al caos que vive el país, es simple cobardía, ingenuidad, ni menos que es deliberada. En este momento no podemos seguir con esa actitud permisiva, complaciente y validadora de las equívocas iniciativas y políticas del Gobierno populista, antidemocrático, autocrático y cleptocrático, que hoy administra de manera peligrosa, vergonzosa y escandalosa el Estado colombiano.

Llegó la hora de que seamos los dueños de los negocios, grandes, medianos y pequeños por igual, quienes se reúnan y acuerden cómo van a formar una resistencia abierta para defender la democracia de la ruina expropiatoria en favor del Estado y de las minorías criminales.

Llegó la hora de que se le exija al Gobierno que vuelva a ser el garante de la vida, la seguridad, los bienes y la justicia que debe proporcionársele a los ciudadanos y las personas naturales y jurídicas que cumplen con sus obligaciones cívicas, tributarias y de contribución al balance social de un país de ingreso medio y en vía de desarrollo, pero que hoy está a punto de descarrilarse y caer en un abismo, como los trenes de las películas a los que a su paso se les cae el puente y la carrilera.

8. El propósito fundamental de la dirección gremial, es comprender la importancia prioritaria del “balance general del país”, y velar por ello. Crecí al lado de un líder gremial, escuchando esta máxima: “Si el balance del país no es bueno, el balance de las empresas no podrá ser bueno”. De ser cierto lo que dicen, es inaudito que la orden de las juntas directivas de los grandes gremios recomiende a sus presidentes guardar prudencia, cuando nos estamos jugando el futuro nuestro y el de las generaciones venideras.

Es inaudito que los presidentes de gremio sólo se ocupen de hacer cabildeo en favor de agendas individuales y no se opongan rotundamente y enfáticamente a la forma en que se están administrando: la hacienda pública, el sector minero energético que tanto significa para la sostenibilidad financiera de la economía y del propio Estado, las relaciones exteriores con otras naciones democráticas, la justicia, la seguridad ciudadana, las fuerzas armadas y todas las demás carteras del Gobierno y las empresas y agencias del Estado, ni se opongan rotundamente a las reformas propuestas a los sistemas de salud, laboral y pensional, así como el trato que se le está dando a la libertad de expresión y a los medios de comunicación privados.

Pregunto, ¿no habrá sido suficiente dejar solo y sin respaldo gremial a un líder como el expresidente Uribe ante la falsa acusación de “ser paraco”, cuando él fue quien extraditó a los paramilitares durante su mandato? ¿A qué se debe el silencio gremial frente a la infamia que vive Uribe, a manos de quienes lo persiguen por razones políticas e ideológicas? ¿Por qué algunos prefieren criticar a Uribe en lugar de ayudarlo en sus gestas, ignorando que es él el principal campeón en la lucha por la no claudicación de la democracia ante los intereses del socialismo del siglo XXI y ante los populismos narco-comunistas de las fuerzas políticas asociadas a toda suerte de crimen organizado?

¿No habrá sido suficiente dejar solo y sin respaldo gremial al presidente Duque, ante la incitación premeditada de tomarse el poder mediante los actos terroristas del 2021, que causaron la pérdida de soldados de la patria, de miles de millones de pesos a la economía colombiana y regional?

Soy testigo de la forma en que los líderes políticos e institucionales del país, dejaron solo al Gobierno de Duque, quien de forma valiente, profesional y sensata, en medio de todo tipo de críticas y falta de respaldo institucional, manejó el paso por la pandemia, la depresión económica global y los disturbios violentos, de forma tal que la salud, la economía, el apoyo económico al sector productivo, al empleo y a los más necesitados, el costo de la movilidad y la debida representación democrática internacional, llevaron a Colombia a destacarse como unos de los dos países que mejor se recuperó, registrando un crecimiento del 10.7% al cierre del 2021 y un parcial del 12.6% en el primer semestre de 2022.

La ciudadanía trabajadora y respetuosa de la ley, demanda que exista una acción gremial mancomunada y efectiva que se manifieste contra las decisiones y políticas de un Gobierno que ganó las elecciones por un margen estrecho, bajo un manejo y una financiación de campaña fuertemente cuestionada, ante la pérdida acumulada en materia de confianza económica e inversionista, de valor bursátil del primer grupo empresarial del país (Ecopetrol) y la problemática que afecta todo el sector productivo, financiero y de servicios.

9. Ser líder es tener el valor de escuchar y luego actuar con determinación en favor de los desprotegidos. Demanda la ciudadanía, hoy más que nunca, que sus líderes se pronuncien y condenen abiertamente tanto el adoctrinamiento político de jóvenes y niños, como los discursos que fomentan el odio de clases y las propuestas que limitan la formación de capital bruto y la generación de empleo, con las cuales se quieren enfrentar al empresario y el trabajador, y con los que se amenazan hoy la seguridad del capital humano y económico que paga los impuestos que mantienen el funcionamiento de la burocracia estatal, y en general de todos los ingresos públicos y privados.

¿No será razón suficiente para actuar ahora, el riesgo de perder el valor que tienen la independencia que Colombia ha mantenido desde 1810, y que si no se defiende a todo costo dejará de ser libre nuestra nación y pasará como le ha pasado ya a varios países de la región, a ser otro apéndice de la miseria y la tiranía que representa la nueva versión narcoterrorista del viejo comunismo internacional, hoy oculto tras la máscara del socialismo del siglo XXI?

¿No será suficiente lo que se ha demostrado en materia de omisión de reportes y manejo de dineros de campaña y compromisos con delincuentes, por medio de los parientes del presidente, para que los gremios se hagan sentir y velen por el sistema de valores democráticos y libertades sociales?

¿No habrá razones suficientes para exigir que el Estado proteja por igual a todos los ciudadanos, y no sólo se dedique a la árida e improductiva tarea de tratar de negociar con el terrorismo, ante el deterioro del orden público y la seguridad en todas las regiones del país, ante el incremento exponencial de la violencia terrorista mediante matanzas, asesinatos y secuestros de particulares y de niños, ante el acribillamiento de soldados de la patria y de líderes sociales, ante el secuestro, mal llamado reclutamiento forzado de menores, ante el incremento de la extorsión, el chantaje, el hurto y toda suerte de delitos y escándalos, ante la conformación de milicias urbanas apoyada incluso por el alto Gobierno, y ante la multiplicación acelerada de organizaciones criminales?

¿No se van a pronunciar los gremios frente al resurgimiento de todo tipo de ataques a las poblaciones, las vías públicas, los vehículos y la propiedad privada, y de amenazas a la población civil por parte de las FARC-EP (llamasen o no disidencias para cubrir apariencias), del ELN y de muchas organizaciones como el Clan del Golfo, los Caparros, etc., y ante la presencia de representantes de un resurgimiento del M-19 en centros educacionales, la conformación de milicias urbanas, el adoctrinamiento ideológico de Fecode, la presencia de miembros los carteles mexicanos y sus aliados indígenas que deambulan libre y ostentosamente por el Congreso y por las regiones aisladas y abandonadas del país?

¿No será suficiente para que los gremios protesten con fuerza, ver el costo de oportunidad que representan para nuestra economía la fuga de capitales, la salida de grandes inversionistas extranjeros y los proyectos de inversión domésticos que se han dejado de ejecutar a cuenta de la desconfianza que genera este Gobierno que soporta la ideología del socialismo del siglo XXI, la deforestación y producción de coca y cocaína, y muchos otros factores que inciden en el detrimento económico que causaron la inflación, la devaluación de la moneda, la innecesaria reforma tributaria que pasó por el Congreso?

¿No será suficiente razón para que se haga sentir la protesta gremial, el problema de la gran lavandería de dólares que golpea las bases fiscales, financieras y monetarias de nuestra economía?

10. Colombia necesita sus líderes presentes en la línea de batalla por salvar la democracia. Hoy el campo de batalla es digital y en él debe vencer la razón, el bien común, el deber ser y la sensatez de la intelectualidad.

Señores dirigentes, no es cuestión de unas pocas firmas, de comunicados ni cartas políticamente correctas, ni mucho menos de sentarse en la mesa de la utópica negociación con el ELN y con los falaces supuestos actores de la tal paz total.

El asunto es de actitud y de tomar urgentemente medidas y acciones para defender la democracia en franca oposición y resistencia a la conducción indigna, peligrosa, antidemocrática, inadecuada y demencialmente peligrosa del Estado, pues todo lo que se oculta tras los pactos realizados que endosaron el triunfo de Petro, son deudas pendientes que amenazan de muerte instituciones democráticas que ustedes representan y de las cuales dependen la equitativa administración de la justicia, la adecuada conducción del Estado de Derecho, la sana convivencia en toda la nación, y la debida conducción de la economía y de toda la cosa pública.

¿Dónde está el liderazgo gremial que debe ejercer el presidente de la ANDI como principal opositor a la pérdida del sistema de libertad de empresa?

¿Por qué no se hace sentir el acompañamiento de los demás gremios, como ocurrió cuando el país tuvo que conformar el Frente Nacional y fue el sector privado el que exigió poner la cara por la democracia impartiendo orden en la disputa entre conservadores y liberales?

¿Dónde está la ANDI que en 1974 paró en seco, en representación de todo el empresariado al entonces presidente Alfonso López e impidió una reforma laboral tan nefasta con la que hoy se le quieren poner los santos olios al emprendimiento?

¿Dónde están aquellos valientes empresarios que ante el caso del proceso 8.000 cuando el presidente estaba ad-portas de renunciar, estuvieron prestos a buscar una solución de cómo darle continuidad a la democracia? Un asunto que por la desatinada soberbia exigencia personal de un exdignatario y un premio nobel, hizo que un jefe de Estado indigno desistiera de una renuncia y se aferrara el poder terminando un mandato que dejó al país en ascuas y a la politiquería instalada en el trono del bazar del clientelismo y la contratación amañada hasta la fecha.

¿Será que la evidencia de cómo va la falaz promesa del cambio, con que el amo de sus propias contradicciones y del discurso populista engañó a media Colombia, no es aún suficiente para despertar la protesta enérgica de todos los medios económicos del país?

¿Será que no está claro cuál es y cómo opera la corrupta receta narco-comunista del terrorismo inspirado en Cuba y en ETA, que produce muerte lenta y que le aplicaron a Cuba, a Nicaragua, a Bolivia, al Ecuador, a Perú, que le llevan años aplicando a la Argentina y que le quieren imponer a toda la región los padres de Unasur y los partícipes del foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla?

Llegó la hora de que, los dueños del capital, grande o pequeño, directamente y no por intermedio de sus empleados, se ocupen de la dirección de las instituciones privadas y obren como debe ser, como obran los bomberos cuando arde un incendio, cual es el caso en todas las regiones del país.

Llegó el momento de que, en lugar de salir de huida del país, cada quien asuma el liderazgo que le obliga y corresponde, ocupándose de que los presidentes de gremios cumplan con aquello para lo que se les paga, y se dejen ya de tanta figuración política timorata con la cual acompañan y respaldan al Gobierno en viajes principescos y en negociaciones espurias y ficticias.

Es hora de que los grandes grupos y los presidentes de gremios dejen de arar en terreno pedregoso e improductivo haciendo lobby por mano interpuesta, y se pongan la camiseta de Colombia en oposición abierta y franca resistencia a la destrucción del emprendimiento y en pro de defender el balance socioeconómico de la nación.

Señores: la gente indefensa tiene aún la esperanza de que dentro de nuestras conciencias atendamos el llamado patriótico a defender el sistema democrático, aprovechando la oportunidad de ordenar el manejo del Estado, reconociendo vicios nocivos y enmendando errores históricos desde la legalidad que hoy se nos presenta debido a la forma abusiva, mafiosa, irregular, indigna e incompetente en que están ejerciendo el poder quienes siempre pertenecieron, respaldaron o justificaron la insurrección y cometieron toda suerte de delitos comunes y de lesa humanidad.

Es hora de que vuelvan los dueños de los negocios a las juntas gremiales y en asociación con todos los trabajadores de las empresas, armen desde allí una coalición democrática que le exija al Gobierno lo que el elector independiente no puede exigir a la clase política, ya que sin empresas es imposible que 50 millones podamos vivir de las migajas que reparta el Estado, cual es el caso en varias naciones de la región.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Entrevista con Diana Cecilia Domínguez Arcila

En la entrevista de la semana invitamos a la doctora Diana Cecilia Domínguez Arcila, quien actualmente se desempeña como Jefe de Gobierno Corporativo en la Cámara de Comercio de Medellín y desde su posición contribuye a la formalización de las organizaciones empresariales. No dejes de verla.


En mundo laboral se ha desempeñado como asesora para compañías como Massol SAS y Grupo Consultor Costa SA de CV México, como directora de operaciones del IDEA, como profesional de negocios de inversión de EPM, jefe de cartera de Comfama, directora territorial del Icetex, secretaria general de la Cooperativa Financiera de Antioquia y abogada del Banco de Occidente. Obtuvo un MBA en Eafit y es especialista en derecho en derecho financiero y de los negocios, y abogada de la UPB.

lunes, 16 de mayo de 2022

¡La oferta de valor de la lumbrera que aspira a ser nuestro presidente!

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Reflexionemos sobre qué es lo tan bueno que le ofrece Petro a Colombia. Aún estamos a tiempo. Un buen amigo me recordó hoy el viejo adagio que dice: “Se puede engañar a mucha gente, durante mucho tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Literalmente, las siguientes son parte de las promesas que componen la oferta de valor del cambio revolucionario destructivo que vociferan Gustavo Petro y el Pacto Histórico, engañando al pueblo colombiano:

1. Escasez y carestía de energía eléctrica

Petro promete una nación sin energía eléctrica suficiente, porque dice que va a desembalsar o tumbar la presa de Hidroituango en el río Cauca que ya está terminada y que probó resistir toda suerte de problemas. Entra en operación a medio año representando el 17% de la producción de energía, en un país con una población y una demanda creciente.

2. Escasez y carestía de combustibles nacionales (gasolina, diésel y gas)

Petro promete un futuro para el país, sin gas nacional para cocinar y para las industrias, ni Petróleo nacional (gasolina y diésel) para poder transportarnos y transportar todos los suministros de nuestra industria, comercio y consumo, pues anunció que va a prohibir la exploración futura de hidrocarburos. Lo que Petro no dice ni explica es: ¿De dónde los va a importar, con qué recursos los va a pagar y a cómo nos van a costar? Los motores no prenden ni funcionan con aguacate.

3. Unas regiones sin regalías ni recursos para su desarrollo

Petro promete un país sin regalías para el desarrollo de las regiones, pues anuncia prohibir la explotación de las abundantes reservas de recursos minerales, mientras por otro lado sus compromisos políticos no le permitirán tocar la devastadora minería ilegal que le pertenece a sus aliados promotores del narcoterrorismo, ELN, FARC, EPL, Clan del Golfo, GAOS, bacrims, etc.

4. Un Estado y una hacienda pública sin posibilidad de generar ingresos

De ñapa, en un país donde los particulares y las empresas no tienen mayor capacidad tributaria, Petro, sin entender realmente en qué consiste la fracturación hidráulica, anunció que prohibirá la explotación de Yacimientos no convencionales de hidrocarburos, lo cual representa negarle a la nación y al propio Estado gran parte de los ingresos futuros no tributarios de nuestro país en el corto plazo, que son esenciales para cerrar la creciente brecha actual y futura entre las incrementales necesidades presupuestales y la decreciente proyección de los ingresos del Estado. Aprendamos de errores como el cometido por Alemania que, por complacencia con presiones politiqueras internas, quedó sin producción propia y dependiendo de un solo proveedor energético que hoy la extorsiona abiertamente.

5. Un país impune, unos territorios con sus bosques deforestados, una gran devastación ambiental y de la biodiversidad y una juventud adicta a las drogas

Cuando el mundo más necesita proteger el planeta, reforestar y sellar las selvas tropicales, Petro promete un país con un bosque tropical húmedo deforestando en proporciones alarmantes, pues anuncia que indultará a todos los que hoy hacen parte del negocio de siembra, producción, proceso de hojas de coca y producción de cocaína y bazuco. Eso sin mencionar que, con Petro, como iba ocurriendo durante su mandato en Bogotá, nuestra juventud se irá convirtiendo en una colección de adictos inútiles, irremediables y de zombis, que representan una gran carga a sus familias, al sistema de salud y al Estado.

6. Un país administrando un empobrecimiento perpetuo a causa de una economía contributiva sin inversión y sin libertad de emprendimiento

Petro propone un país sin propietarios, pues anuncia democratización, estatización y por tanto expropiación de la propiedad de activos productivos estratégicos en los principales sectores de la economía. Ello al igual que en todos los sistemas afectados por el socialismo del siglo xxi, con seguridad pasa primero a manos de burocracias incapaces de manejarlos con eficiencia, y termina entregando a dedo, a toda clase de criminales lo que los particulares hemos trabajado y construido en más 212 años en materia de industrias y agroindustrias productivas tecnificadas.

7. Un sector agropecuario y un sistema de actividades y sectores económicos sin crédito ni mecanismos de financiación para los comerciantes y productores de alimentos, bienes, insumos y servicios

Petro en su ignorante y embustera dialéctica demagógica populista, ofrece hacer todo lo que ya hizo el gobierno de Duque en el Banco Agrario y las demás herramientas financieras del Estado. Pero ojo vivo, que, si estos instrumentos financieros caen de nuevo en manos de sus corruptos amigos clientelistas del congreso, quedarán los agricultores, industriales y comerciantes del país sin sus principales fuentes de financiamiento.

8. Un país sin seguridad jurídica, sin inversión privada, sin factores de crecimiento económico ni de generación de empleo

Justo en el momento en que más crece y más le puede llegar inversión productiva a Colombia, Petro espanta la inversión extranjera directa y la inversión doméstica y, por tanto, quedaría el país sin manera de crecer la economía y de generar nuevos empleos. Entendamos que sus ideas y su trayectoria generan pánico en los mercados y causan un éxodo de capitales productivos y ahorros privados, que son los que pagan impuestos al Estado y soportan el sistema financiero privado. Ni Petro ni el socialismo del siglo xxi explican, ¿cómo hará un Estado empobrecido para subsistir sin sector privado y darles empleo a 50 millones de colombianos? Pregunten qué pasa en Cuba.

9. Un país sin acceso al financiamiento de la banca multilateral y los mercados financieros internacionales y domésticos

Las descabelladas e inverosímiles, inconscientes, incoherentes e irresponsables promesas de Petro, naturalmente producen pánico y evidencian riesgo entre quienes manejan los factores productivos de nuestra economía y quienes nos evalúan. Hoy sobre la base de las encuestas que publican los medios, ya se está generando una gran fuga de capitales, una pérdida de valor y confianza económica, devaluación de nuestra moneda, inflación y por tanto se viene una baja en la calificación crediticia de la nación, con un castigo fuerte al valor de la deuda, habrá devaluación, pérdida de poder adquisitivo del peso, encarecimiento del crédito y se cierran todas la puertas y posibilidades a Colombia en materia de acceso a financiamiento externo e interno.

10. Un país con todos los trabajadores perdiendo sus ahorros personales y con los adultos mayores sumidos en la pobreza

Petro propuso abiertamente estatizar los fondos privados de administración de pensiones para que pasen de un régimen regulado por los mercados y por sistemas idóneos de control, a las manos de la jauría política del Congreso y los malos manejos de una administración pública clientelista, politiquera, incompetente y corrupta. Produce aún más inseguridad, la tímida y temerosa defensa de los gremios y asociaciones en esta materia, y en general su ausencia ante toda la amenaza de pérdida de institucionalidad democrática. ¿A qué tipo de asociados van a representar?

11. Un país con un sistema de salud insuficiente e incapaz de suplir las demandas de una población creciente

Petro, propone un cambio en la salud que consiste en el desmonte del sistema de entidades aseguradoras y prestadoras del servicio de salud que demostró ser eficiente y efectivo ante el inmenso reto que le impuso el manejo de la pandemia. Propone que reemplacemos el sistema de aseguramiento actual y entremos todos en un esquema estatizado de una supuesta medicina preventiva que ya ha fracasado en Cuba y en Venezuela, y que no explica para nada, cómo ni con qué dineros, va el Estado pagar, a curar las reales dolencias y enfermedades de toda nuestra población, ni cómo podrá el Estado convertir a todo el personal de salud en empleados públicos de un Estado insolvente propio de los sistemas comunistas. Lo que Petro propone no es más que aumentar los abusos y el robo oficial ya existente en la parte del sistema de salud público nacional controlado históricamente por la corrupción política parlamentaria y regional. ¿Cómo atenderemos la salud de toda una población si esta queda circunscrita a cada barrio y a cargo de un funcionario público controlado por los políticos?

12. Un país con un gobierno que promueve el terrorismo y valida la ilegalidad

El terrorista que aspira a la presidencia en entrevista de Semana, con Vicky Dávila, advirtió a toda la sociedad, a sus opositores en democracia y al país entero, que, si no le permiten ser presidente por ser guerrillero, habrá y tendremos que sufrir un terrorismo siglo xxi tipo ISIS. Ya en el 2021 quedó plenamente demostrada y documentada la capacidad de liderazgo incendiario y destructivo que tienen él y su libretista Bolívar para aprovecharse de la juventud y engañar al país entero en asociación con toda clase de organizaciones criminales. También advierte Petro que instaurará en paralelo con la justicia ordinaria y con la Justicia Especial para el fallido acuerdo de paz con las FARC-EP (JEP), un mecanismo de justicia especial para los narcotraficantes que terminará sin duda en un sistema inquisidor para sus víctimas, los héroes de la patria y los líderes de diversos sectores económicos productivos. ¿Contra quién, aparte del pueblo, ejercerán el terror los terroristas una vez estén encaramados en el poder?

13. Un país sin justicia y sin explicación de cómo manejará la seguridad ciudadana y las fuerzas armadas

De lo que no parecen percatarse las cortes con sus múltiples instancias afectadas por el clientelismo y la corrupción económica e ideológica, y algunos de los entes de control que están pasando de agache, es su autodestrucción ante lo que puede ser la toma del poder por la vía democrática, mediante prácticas ilegales del poder por parte de la narco guerrilla en asociación con toda suerte de organizaciones criminales. Y es que, con Petro al comando, quedará el país sin justicia, pues, ¿Para qué tener o de qué sirve un sistema judicial imparcial, equilibrado e implacable, si un gobernante anuncia de manera dictatorial, que le dará perdón social en lugar de sanción legal o social a todo tipo de criminales y terroristas? Y esto nos lleva a preguntarnos, ¿quién, bajo qué parámetros y con qué tipo de ideología, manejarán la seguridad ciudadana y el combate contra las organizaciones criminales? Petro propone eliminar el Esmad, reformar la policía y las fuerzas armadas, no explica cómo, pero, si sus aliados en el Pacto Histórico son los más avezados políticos corruptos del país y las organizaciones criminales al margen de la ley, ¿cómo se compagina eso con unas fuerzas armadas establecidas para hacer cumplir la constitución y las leyes, mantener el orden, la seguridad ciudadana y los valores democráticos? ¿Veremos los sanguinarios criminales cabecillas disfrazados de generales?

14. Un país con la libertad de expresión, crítica e información cercenadas

Anoten que quedará el país, como en todo régimen comunista, sin libertad de expresión, crítica e información, pues cuando los populismos se convierten en totalitarismos, ejercen control directo y absoluto de la información. ¿Veremos la defunción de los medios en una fosa común, cuando se queden sin a quién criticar porque se les prohíba o sean sometidos al reemplazo por medios estatales, a un cierre o la expulsión como ocurrió en Venezuela?

15. La instauración de un modelo económico y de desarrollo social propio del socialismo del siglo xxi, con el cual está el pacto histórico comprometido

El cambio que nos ofrece Petro a los colombianos es negativo, y consiste en tener un país incoherente a los ojos del mundo desarrollado con el riesgo de que los abusos de poder y las violaciones al sistema legal y normativo democrático, pasen a ser exponenciales, como es el caso de Cuba, Venezuela, Nicaragua y el camino por el cual transitan Argentina, México, Perú, Chile, Bolivia entre otros. Consiste en enmascarar como pseudo democracia una dictadura revolucionaria, lo cual representa un infinito costo de oportunidad en comparación con el momento positivo de recuperación que vive el país, a cuenta de la desinstitucionalización y del odio de clases y la promoción de minorías, y un sindicalismo que sin empresas sanas y productivas se queda sin sustento ni a quien reclamarle. Las propuestas de Petro nos llevan a una fragmentación y división del control territorial del país o a tener que vivir ente una constante multiplicidad de conflictos y enfrentamientos entre la diversidad de organizaciones criminales que ya operan en Colombia.

¡Que lumbrera Dios mío! ¿Por qué no nos dimos cuenta de su astucia y lo elegimos antes?

Evitemos la destrucción del valor de nuestro país, no respaldemos al terrorismo criminal que se esconde tras el engaño populista de Petro. Votemos bien el 29 de mayo, votemos por Colombia y por nuestra libertad y la de nuestros hijos.