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martes, 8 de agosto de 2023

De cara al porvenir: de coyuntura en coyuntura

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Con ligereza y un fuerte componente de ignorancia, algunos siguen sin reconocer los efectos colaterales que hoy aún vivimos por culpa de la reciente pandemia.

El tema del cambio climático continúa teniendo detractores a pesar de los fenómenos extremos que a todos nos está tocando sobrellevar.

Las posturas bélicas de algunos Estados y de algunas ideologías o movimientos, genera zozobra en diferentes puntos del planeta.

El ejercicio globalizador, con sus efectos positivos y negativos, nos evidencia un proceso creciente de concentración de riqueza, unos mercados consolidados y emergentes que hoy atraviesan por dificultades, y una tormenta financiera que ha desestabilizado los mercados financieros a lo largo y ancho del planeta y ha puesto a todas las economías a vivir permanentes expectativas, en medio de una realidad cada vez más volátil, incierta, compleja y ambigua.

Se define el concepto de coyuntura como la combinación de factores y circunstancias que caracterizan una situación en un momento determinado.

No es sino ver los noticieros de televisión o escuchar la radio para encontrarnos ante una serie de acontecimientos que usualmente son relacionados con “la coyuntura actual”, saliendo del paso, pues en definitiva es cada vez más improbable conocer los verdaderos orígenes de los distintos fenómenos que nos impactan.

Se va pareciendo el argumento a cuando se habla de “casos aislados” que cada vez son más frecuentes, desvirtuando de entrada su validez y su significado.

Hoy casi todas las organizaciones hablan de transformación y de innovación para aparentar, primero, que saben que es lo que está pasando y segundo, para dejar constancia de que al menos hacen algo para poder paliar las “coyunturas” que las afectan.

¿Qué es el concepto de la transformación?

La transformación, implica la creación de nuevas condiciones de vida interna que permitan una adaptación activa a las exigencias del entorno. La particularidad de los sistemas sociales es que la calidad de las emociones define el resultado del proceso de transformación y el modo de adaptación.

¿Qué es el concepto de innovación?

Innovación es la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas, con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad y la competitividad. Un elemento esencial de la innovación es su aplicación exitosa de forma comercial.

No es por estar a la moda que las organizaciones deben incluir dentro de sus dinámicas estos conceptos. Es una forma seria de tratar de viabilizar su permanencia en el tiempo.

Para enfrentar con éxito estos retos, debemos tener una absoluta claridad de objetivos, una voluntad férrea y una estrategia clara. A partir del libre pensamiento, despojarnos de las tradiciones y aquellas experiencias que pueden llegar o no a tener validez en el futuro. El proceso de cambio implica aceptar que habrá que renunciar a algo y que se deberán aceptar situaciones nuevas que deban incorporarse.

viernes, 14 de octubre de 2022

Complot antieclesial

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

Aprobada en primera vuelta por el Congreso, la propuesta de poner a pagar impuestos a las iglesias no ha faltado quien considere que tan impactante iniciativa obedece a un orquestado complot global antieclesial. Y si el asunto se suma a noticias de intento de quemas de templos, escándalos de curas pederastas, entre otras muchas, el panorama pareciera ser realmente alarmante. No comparto tal apreciación y más bien quisiera que miráramos con sentido crítico el tema. Vamos por partes.

Que se pague impuestos no me parece ninguna novedad. De hecho, ya pagamos impuestos y en una cifra bastante considerable debido al predial, IVA, ICA, al consumo, etc. Lo que se pide pagar ahora es el impuesto a la renta del cual se estaba exento como beneficio tributario aquí en Colombia. Es verdad que se incrementarán los pagos buscando cobrar lo que ya todo el mundo paga. El rasero debe ser el mismo para todos, pues al fin y al cabo somos ciudadanos y debemos contribuir al sostenimiento de lo público. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, afirma Jesús en su Evangelio. Y la autora del proyecto dice: si se comportan como empresas, deben pagar como empresas. Tiene razón. Negocios son negocios y distan bastante de la labor estrictamente evangelizadora propia del core misional. Por eso se contempla que las labores de orden sacramental, educativo y de beneficencia, no deben tasarse. Me parece justo, pues son esencialmente servicios que, si bien no tienen ánimo de lucro, tampoco tendrían por qué suscitar pérdidas. No me angustia pagar impuestos, lo que me preocupa es que se roben esa plata. Eso es otra cosa.

Como Iglesia se nos cuestiona fuertemente porque predicamos y no aplicamos. Hemos sido los adalides de la moral sexual y se han puesto en escandalosa evidencia los abusos a menores y personas vulnerables. No es una política institucional, ni es cierto que la Iglesia sea una escuela de pederastas, pero es verdad que aterra el número de casos. A un cura se le ha perdonado que humanamente se enamore de una mujer o que pueda ser homosexual, pero no que abuse de menores y mucho menos que juzgue sin misericordia a otros cuando tiene el rabo de paja. Estos vergonzosos acontecimientos nos tienen en la picota pública y le han hecho un daño irreparable a la Iglesia pues han alejado a muchos de la fe. No ha sido complot, ha sido harakiri.

Estamos en un cambio epocal es la verdad. Nuestra sociedad ya no es teocéntrica y la Iglesia tampoco tiene ya la última palabra. La posmodernidad nos atropella sin habernos dado tiempo para vivir y asimilar la modernidad. Los paradigmas han cambiado y eso no debería angustiarnos sino más bien ponernos a pensar para sacar provecho. Hay retos nuevos que vale la pena afrontar. Llorar añorando el pasado, lamentarse por no estar apoltronados en la cómoda zona de confort, dolerse porque ya no somos el referente eje central, nos paraliza y resulta inútil.

Así el panorama, hay que poner las cosas en su justo lugar. Puede ser que haya detractores y críticos, los tenemos, es más, los necesitamos. Y si los tenemos en número creciente no es porque haya habido una confabulación global, sino porque hemos dado ocasión para ello. Y lo que estamos viviendo me parece saludable porque nos purifica y ayuda a centrarnos en lo esencial-fundamental. No hay mal que por bien no venga, ademas que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Es hora, entonces, de ordenar la casa.