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martes, 26 de agosto de 2025

De cara al porvenir: nuevas posibilidades educativas

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

China ha implementado la enseñanza obligatoria de inteligencia artificial (IA) en escuelas primarias y secundarias a partir del 1 de septiembre de 2025, para estudiantes entre 6 y 15 años. Esta iniciativa busca formar competencias clave del siglo XXI, como el pensamiento crítico y la resolución de problemas, a través de un enfoque escalonado que abarca desde la conciencia cognitiva hasta la innovación práctica.

Detalles de la implementación:

* Inicio: la enseñanza obligatoria de IA comenzará el 1 de septiembre de 2025.

* Niveles educativos: abarcará escuelas primarias y secundarias.

* Edades: se aplicará a estudiantes de 6 a 15 años.

* Enfoque: el plan busca un desarrollo escalonado, comenzando con la conciencia cognitiva y avanzando hacia la innovación tecnológica.

* Contenido: se espera que los estudiantes desarrollen habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la alfabetización digital.

* Metodología: se utilizarán proyectos prácticos, actividades interactivas y asistentes virtuales en el aula.

Contexto y objetivos:

* Visión de futuro: China está liderando la integración de IA en la educación con el objetivo de formar una fuerza laboral preparada para el futuro.

* Competencias del siglo XXI: la iniciativa busca fomentar habilidades esenciales para la era digital, como el pensamiento crítico y la resolución de problemas.

* Avance tecnológico: China busca consolidar su posición como líder mundial en IA, comenzando desde la base educativa.

* Desarrollo integral: se busca un enfoque holístico que combine la enseñanza de conocimientos técnicos con el desarrollo de habilidades blandas.

Implicaciones:

* Transformación educativa: la introducción de IA en la educación básica marca una transformación profunda en los modelos de enseñanza y aprendizaje en China.

* Desafíos éticos: es crucial abordar los aspectos éticos relacionados con la privacidad de los datos y el uso responsable de la IA en la educación.

* Oportunidades: la IA ofrece un potencial significativo para mejorar la calidad de la educación y preparar a los estudiantes para el futuro.

Me imagino que, en Colombia, tanto las asociaciones de colegios como el Ministerio de Educación Nacional ya tienen un proyecto muy avanzado para comenzar a incorporar estas nuevas tecnologías dentro de la agenda académica.

De no hacerlo, la educación tradicional se convertirá en un obstáculo y no en un potenciador del desarrollo.

¡Amanecerá y veremos!

jueves, 20 de marzo de 2025

De cara al porvenir: las nuevas partituras

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

En un mundo híper especializado, donde se reivindica la necesidad no solamente de reconocer el nivel de especialización y de focalización al cual hemos llegado si no, y por sobre todo, el poder interactuar con otras disciplinas en el plano de la multidisciplinariedad y de la transdisciplinariedad, es conveniente darse cuenta de la necesidad de que las distintas disciplinas puedan compartir métodos y protocolos para poder comunicarse y generar soluciones conjuntas.

Veamos un simple ejemplo: si usted quiere pertenecer a una orquesta sinfónica de calidad, usted debe ser un virtuoso del instrumento en particular, de modo que le pueda sacar el mejor provecho a esa herramienta musical.

Sin embargo, previo a la idoneidad particular, usted debe también, y por sobre todo, saber leer la partitura, de modo que pueda aportar con su instrumento bien tocado, el tono y el sonido requerido en el momento apropiado. De nada sirve que usted trate de sobresalir por su lado pues entonces su participación afectará el producto colectivo, el producto final que es la melodía, o dicho en palabras más técnicas, la generación de sinergias armónicas.

Hoy el papel de las universidades está en cuestionamiento: ¿Será que se deben dedicar a producir conocimiento? Ante competencias directas como las grandes empresas del sector privado, esta sería una apuesta perdedora, sobre todo por el ritmo al cual están acostumbradas a trabajar. Sugeriría que se dedicaran, primero, a reivindicar el papel del hombre, del humano, de la humanidad y del humanismo, con respecto al papel a desempeñar en este momento histórico por el hombre, ahora que se habla de competidores directos en lo concerniente a la llamada inteligencia artificial -IA-.

Recuperar el sentido del hombre, su papel y las características particulares que lo distinguen de los otros seres que habitan el planeta, es decir, impulsar un nuevo “renacimiento”, apoyadas obviamente por las nuevas herramientas con que hoy se cuenta.

También deberían dedicarse a reflexionar y con un sentido crítico amplio, es decir constructivo y propositivo; buscarle alternativas a los relatos actuales que ya son anacrónicos y están en vías de desaparecer.

La construcción de “protocolos”, de “métodos”, de “esperantos” o de “partituras” para que las diferentes disciplinas puedan coexistir de manera colaborativa, sería un aporte invaluable en el momento actual.

La construcción de verdaderos marcos de conceptualización objetivos, serios, apartados de los egos y los egoísmos, que sean diagnósticos verificables pero a su vez propositivos y prospectivos, es un elemento primordial para el trabajo conjunto entre las diferentes disciplinas, lo cual les permitirá conocer aún más del objeto bajo estudio.

Finalmente, recuperar el sentido de lo ético en el desenvolvimiento de lo humano, de modo que seamos capaces de recuperar el tiempo perdido y sean el respeto y la tolerancia los principios que rijan nuestra existencia.

Hoy se confunden de manera permanente conceptos como el de inteligencia y el de habilidades.

La computación y su reciente evolución alrededor de la inteligencia artificial multiplican la capacidad de cálculo y de establecimiento de relaciones entre datos.

Sin embargo, es el criterio, el razonamiento ético y la moral quienes respaldan la toma de decisiones, asunto donde el humano seguirá interviniendo.

La noción de tiempo, la simultaneidad convertida en un “ahora permanente y continuo” exigirá nuevas competencias y formas de interacción entre los humanos y los distintos tipos de recursos disponibles para poder funcionar y poder sobrevivir en medio de realidades ciertas o falsas que puedan hacer parte del mundo de la información y de los datos.

Claro que la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades de universos en casi todos los aspectos conocidos y por conocer.

Sin embargo, recordemos que los especialistas del cerebro sostienen que en promedio los humanos solamente utilizamos aproximadamente un 5 % de su real capacidad, lo cual nos impone un reto, pues, quiérase que no, el cerebro humano es el modelo que seguir por parte de los diseñadores actuales de la IA.

En los albores de su espectacular desarrollo y crecimiento, la IA debería ser vista no como un competidor, más sí como un complemento a los esfuerzos humanos en la búsqueda del bienestar general.


jueves, 9 de enero de 2025

De cara al porvenir: el optimismo

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Ahora que se inicia un nuevo año, algunos ven el cambio de calendario como una feliz oportunidad de redespegue y un nuevo inicio que no tiene en cuenta las circunstancias o eventos que han tenido y tienen vigencia hasta terminar el año que finaliza, partiendo de una postura ingenua y optimista de que las cosas van a cambiar porque “año nuevo, vida nueva”, lo cual no necesariamente es así, al reconocer de manera objetiva la inercia de los acontecimientos que están vigentes y los que se han venido incubando.

Apoyados en Wikipedia, traemos a colación la precisión de algunos términos y conceptos que nos ayudarán a poner los pies sobre la tierra.

“El optimismo, al igual que la esperanza, es la doctrina y la disposición de espíritu que aguarda lo mejor y lo más positivo de todo en psicología, ética y filosofía. Se considera en estos ámbitos como corriente opuesta al pesimismo.

El término deriva del latín optimum, que significa "lo mejor". Ser optimista, en el sentido típico de la palabra, es esperar el mejor resultado posible de una situación determinada. En psicología se suele denominar optimismo disposicional. Refleja la creencia de que las condiciones futuras irán a mejor. Como rasgo, fomenta la resiliencia ante el estrés.

Las teorías del optimismo incluyen modelos disposicionales y modelos de estilo explicativo. Se han desarrollado métodos para medir el optimismo dentro de estos dos enfoques teóricos, como diversas formas de la Prueba de Orientación Vital para la definición disposicional original del optimismo y el Cuestionario de Estilo Atribucional diseñado para probar el optimismo en términos de estilo explicativo.

La variación en el optimismo entre las personas es algo heredable y refleja en cierto grado un rasgo biológico. El optimismo de una persona también está influido por factores ambientales, incluido el entorno familiar, y puede ser aprendible.

Historia

La palabra optimismo proviene del latín "optimum": "lo mejor". El término fue usado por primera vez para referirse a la doctrina sostenida por el filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz en su obra Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (Ámsterdam, 1710), según la cual el mundo en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles. Una postura parecida es sostenida con distintos matices por los filósofos William Godwin, Ralph Waldo Emerson y Friedrich Nietzsche. Por otra parte, el espíritu de algunos movimientos espirituales, como el Renacimiento y la Ilustración, fue identificado como optimista y lleno de fe en el hombre y sus posibilidades, frente a épocas opuestas y pesimistas como la Edad Media y el Barroco.

Comúnmente se cree que Voltaire fue el primero en usar la palabra en 1759, como subtítulo a su cuento filosófico Cándido (en el que se burla en casi cada página de la idea de Leibniz). Ciertamente Voltaire fue el primer personaje famoso que usó aquella palabra en el siglo XVIII y quizá también el que la popularizó; no fue, sin embargo, su inventor. El término "optimismo" aparece por primera vez, en francés (“optimisme”), en una reseña de la Teodicea publicada en la revista de los jesuitas franceses Journal de Trévoux (núm. 37), en 1737. En ese mismo año, el filósofo y matemático suizo Jean-Pierre de Crousaz repitió la palabra en un examen crítico del Ensayo sobre el hombre de Alexander Pope. Aquellos primeros usos, como el posterior de Voltaire, fueron burlones. En 1752, el Dictionnaire universel de Trévoux aprueba el término; diez años después, la academia francesa lo incluye por primera vez en su Dictionnaire. El término es usado por primera vez en inglés ("optimismo") en 1743 por el británico William Warburton, en una respuesta al examen de Crousaz arriba mencionado. Por su parte, los primeros en usar el término en alemán ("Optimismus") fueron Gotthold Ephraim Lessing y Moses Mendelssohn, en su escrito Pope: ¡un metafísico! de 1755.

De manera contraria, el pesimismo es una actitud mental en la que se anticipa un resultado indeseable de una situación dada. Los pesimistas tienden a centrarse en los aspectos negativos de la vida en general.

Por su parte la ingenuidad es la condición o personalidad del ingenuo (del latín ingenuus, traducible por natural, indígena, libre de nacimiento, lo que se identificaba históricamente con la condición del hombre libre por contraposición al siervo, o en algunos casos con la condición de nobleza).

Indica ausencia o falta de malicia y de experiencia, una deficiente comprensión o inteligencia y la ausencia de sofisticación; así como presencia de sinceridad, inocencia, sencillez, candor, pureza o candidez (como reflejan los tipos literarios de Cándido, fijado por Voltaire, o de la ingenua).

De igual manera la candidez es un rasgo de ingenuidad, que se caracteriza por la ausencia de malicia, sofisticación, y por la presencia de sinceridad, inocencia, y sencillez.

La palabra "candidez" se define como: blancura, sencillez de ánimo, simpleza, poca advertencia”.

Ahora bien, ambos conceptos extremos están marcados por la disposición de ánimo y por la cantidad y la calidad de la información y de los datos que se tienen a la mano y que pueden ser o no valorados y evaluados convenientemente.

De este modo, algunos sostienen que un pesimista es un optimista bien informado.

Enfrentemos entonces con prudente optimismo el año que recién iniciamos.

lunes, 16 de septiembre de 2024

De cara al porvenir: crece la congestión en las vías

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Con la aparición de las ciudades es obvio que surgieran fenómenos y problemáticas propias de la concentración y aglomeración humanas y una consecuente demanda creciente de bienes y servicios.

Hoy la tendencia a la concentración poblacional en urbes cada vez más grandes ha llevado al fenómeno de la aparición de las megalópolis que son un gran cuerpo integral con dinámicas propias, soluciones propias y obviamente problemáticas propias.

El tema logístico para comprender, enfrentar y tratar de mejorar y eficientar los diferentes flujos de personas, equipos de transporte y materiales entre otros varios actores por las vías de las grandes ciudades se ha convertido en todo un pandemónium.

Se habla del transporte público que debe ser mejorado y potenciado permanentemente para desmotivar el uso del transporte privado y del transporte privado que no se puede agotar pero que genera grandes exigencias para poder desenvolverse dentro de las ciudades.

Ya no se habla de tipos de transporte sino de transporte multimodal, donde la complementariedad de un tipo de transporte con otro genera grandes nodos y redes centrales y otras alimentadoras y distribuidoras, configurando una gran red de comunicaciones.

Lamentablemente estas redes se van construyendo a medida que las ciudades crecen, teniendo que someterse a restricciones propias de una ciudad que no se ha planificado desde cero, sino que la tomar fuerza y auge, comienza a evidenciar demandas de todo tipo y a exigir soluciones que deben ser suplidas sobre la marcha.

Irónicamente la construcción de nuevas vías implica obra civil y temporalmente restricciones de movilización por los sectores donde se encuentran los frentes de trabajo, lo que genera congestión adicional mientras se realizan las obras. Esto se agrava cuando ni los presupuestos ni los calendarios de las obras se cumplen.

Hoy términos como congestión, trancones o tacos se han vuelto de uso cotidiano y permanente, ya que todos nos tenemos que desplazar para cumplir o desarrollar actividades y donde el cálculo tiempo-distancia se ha vuelto cada vez más incierto.

Esta situación acarrea enormes costos en tiempo y enormes desgastes físicos y mentales para los ciudadanos.

Sin embargo, las inversiones públicas, público-privadas y privadas son cada vez más numerosas y necesarias.

En mis años universitarios y bajo la guía de extraordinarios profesores, hablábamos de la Teoría de Colas, de la Teoría de Redes, de principios como los Procesos de Markov, entre otros, todos apuntando desde los años 70 a la solución de un problema que desde ese entonces comenzaba a despuntar.

La red de semáforos de nuestra ciudad es de las más robustas y avanzadas del país, pero lamentablemente la topografía, la gran cantidad de vehículos y la incultura ciudadana, muchas veces hacen aparecer esa red como ineficiente.

Es claro que hay que hacer un monitoreo permanente de la densidad y horario de los flujos para poder tener una sincronización óptima posible de la red y dentro de la red, de sus distintos nodos.

El respetar la señalización por parte de peatones y conductores, el cambio del color verde al amarillo y luego al rojo, es el paso fundamental para poder garantizar la fluidez de los movimientos de los vehículos.

Decía Gandhi que “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”. A manera de parodia, Sartre sostenía algo similar, pero refiriéndose al comportamiento de peatones y conductores en las calles y en las aceras.

Nota 1. En este momento están demoliendo el puente peatonal que cruza a la Avenida las Vegas y que sirve (en teoría) a la comunidad del Politécnico Jaime Isaza Cadavid.

Este puente peatonal tuvo una “vida inútil” de unos 20 años y brilló porque la gente no lo empleaba y prefería poner en riesgo sus vidas cruzando de manera peatonal las 2 dobles calzadas de la vía.

Suena irónico que sea una comunidad educativa quien dé muestras de tan mala educación.

Una muestra más de la incivilidad en medio de la cual sobrevivimos.

Nota 2. Parece que las vías de hecho, los bloqueos a las carreteras y el chantaje se han convertido en los caballos de batalla de quienes legítimamente hacen uso del derecho de protesta, pero que, atentando contra los principios constitucionales, afectan a todo el país.

Saturados ya con términos como “diálogo social”, “mesas de trabajo” y “mesas técnicas”, estos espacios se han convertido en lugares comunes para tener de qué conversar y de qué negociar, pero que finalmente no se saben cuáles son las conclusiones a las que se llega, sobre todo ante la incapacidad real de toma de decisiones.

Este mecanismo se le está saliendo al Gobierno de las manos, máxime cuando no tiene autoridad moral para deslegitimarlos y controlarlos.

Ya los bloqueos a las carreteras por parte de diferente tipo de actores, se está volviendo algo común, lo cual atenta contra el bienestar de todos.

Por ahí no es la cosa.