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jueves, 30 de noviembre de 2023

El poder está en la calle

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Paradigma de la izquierda radical ha sido que el poder radica en la calle, no en las instituciones, aunque estas hayan sido elegidas democráticamente. Para ellos siempre el fin justifica los medios. No les importa si para llegar al poder deben avasallar la voluntad popular, como lo hicieron a través del fraude y de la compra de votos en las elecciones para Presidencia y Congreso en Colombia.

Por la misma razón, se dedicaron en 2021 a incendiar el país y a implementar, con financiación y ayuda de las FARC, el ELN, los carteles de la droga, los capos de la corrupción y la mamertería internacional del Foro de Sao Paulo, la toma guerrillera de las principales ciudades, que destruyó los sistemas de transporte, causó graves daños a la infraestructura urbana, propinó severo golpe a la economía nacional y acabó con la vida y la integridad de muchos colombianos, tanto policías como civiles.

No estaba dentro de los planes de estos nuevos “oligarcas” que ahora nos desgobiernan, que les iba a tocar beber de la misma pócima. En tan solo 18 meses se les cayó la piel de oveja y develaron su verdadera identidad: la del lobo comunistoide que con la trampa del “cambio” pretendió engatusar al pueblo colombiano.

Ahora la calle está en poder de gentes honestas, que desean liberarse de la coyunda del narco-petrismo. Sin necesidad de que nadie organice marchas falseadas con el traslado de manifestantes a sueldo o bajo la amenaza de los fusiles del narcoterrorismo. Espontáneamente, en los estadios, en las reuniones sociales, y hasta en el club de suboficiales, se propaga el multitudinario grito: “¡Fuera, Petro!”.

Tengo mi celular atestado de imágenes de multitudes en espectáculos públicos y reuniones de todo tipo sumándose a este nuevo lema que se escucha hasta en los últimos rincones del territorio nacional: “¡Fuera, Petro!”.

No se ha conformado el sátrapa con acceder a la Presidencia pues para él, dizque se tomó el Gobierno, pero no el poder. Y en eso tiene razón, pues a su Gobierno le faltan dos esenciales fundamentos: legitimidad, pues fue fruto de la trampa en los gastos de la campaña y, respaldo popular, pues las mayorías parlamentarias que ha logrado sobornando a los congresistas del Partido Liberal, del Conservador y de la U, no son comparables con la contundente paliza que le asestó el electorado en las elecciones territoriales, ni con el masivo rechazo que recibe de la opinión en todos los escenarios de la vida nacional.

Seamos conscientes por primera vez que el poder que se manifiesta en forma unánime en las calles es nuestra principal arma para derrocar al régimen y restaurar el orden, la normalidad, la seguridad, la justicia, y la transparencia en la gestión pública.

Ello requiere que nos organicemos en un solo movimiento de oposición, sin intervención de los corruptos y desacreditados gamonales políticos. (Esos que, con su presencia, están permitiendo el quórum para que se apruebe la desastrosa reforma a la salud, pero le mienten al país mostrándose como la oposición al régimen).

Un movimiento motivado inicialmente a desterrar el actual régimen de los centros de poder (Presidencia y Congreso) para enderezar el rumbo del país, desmontar los funestos programas del narcopetrismo, y agrupar a todos los compatriotas que desean una nueva patria basada en el respeto a la voluntad popular, con una justicia honesta e imparcial, un gobierno orientado a garantizar la seguridad, el bienestar y el progreso de los colombianos y con un Estado libre de corrupción, que aplique la meritocracia y se comprometa a convertir a Colombia en una potencia económica que pueda velar por la suerte de los más débiles y con menores recursos.

Si el poder ya está en las calles y no en los oscuros conciliábulos de los enemigos de la Patria, sólo nos queda canalizarlo hacia el bien común: Ese es nuestro más urgente e inaplazable reto.

jueves, 7 de septiembre de 2023

Sí se puede derrotar a Petro

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Se necesitaría vivir en otro planeta para desconocer la protuberante realidad de la crisis generalizada que atraviesa Colombia a partir del fraudulento asalto al poder por obra de la camarilla comunista que nos gobierna desde hace un año.

Derrotada la guerrilla militarmente después de seis décadas del más cruel terrorismo en su vano intento de tomarse las riendas del Estado, optó el marxismo-leninismo por la estrategia de unirse a los carteles del narcotráfico y a los políticos corruptos, e inició –siguiendo la cartilla del Foro de Sao Paulo– la conversión de nuestro país en otro esclavo del llamado “socialismo del siglo XXI”.

Después del claudicante y espurio acuerdo de La Habana, donde se sentaron las bases para la entrega del país al comunismo, los gobiernos de “transición” de Santos y Duque pavimentaron la llegada del camarada Petro y sus secuaces a la Casa de Nariño.

Sin tener en cuenta para nada los irreparables daños que se vienen causando a la economía del país, al bienestar de los colombianos y al futuro de las nuevas generaciones, ha dedicado el régimen todos su esfuerzos a desmantelar la fuerza pública, a legalizar colectivos de sicarios como apoyo de la tiranía, a preparar el cambio de nuestro modelo político y económico a través de comités compuestos mayoritariamente por militantes de extrema izquierda, a destruir los sistemas de salud y pensiones para colocar al pueblo colombiano a merced de un Estado totalitario y a llevar las finanzas públicas a la bancarrota para completar el dantesco cuadro que conocemos en otros países comunistas.

Es, entonces, no solamente un derecho, sino también un deber de todos los colombianos, derrotar al sátrapa causante de semejante estropicio, si queremos dejar a las futuras generaciones algo de lo que otrora fue nuestra amada Patria.

¿Cómo lograrlo?

1. Tomemos consciencia y difundamos por todos los medios a nuestro alcance este propósito nacional: Salvar a Colombia mediante el derrocamiento de Petro y la recuperación del poder. Hasta el más humilde compatriota está en capacidad de formar una célula de activistas con sus familiares y amigos. Colombia necesita tener en 2026 un millón de células antipetristas con 10 a 20 integrantes cada una.

2. Apoyemos en las marchas y paros el juicio político instaurado por el abogado José Manuel Abuchaibe contra Petro por la violación de los topes de gastos en su campaña. Exijamos en las marchas callejeras a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes que cumpla a cabalidad con su deber constitucional.

3. Conformemos desde ahora una gran fuerza independiente de los partidos políticos que se presente en las próximas elecciones como “grupo significativo de ciudadanos” dispuestos a recuperar la Presidencia y la mayoría del Congreso para reparar los daños que está causando el régimen petrista. Seremos los “colombianos al rescate” que devolverán a Colombia su identidad cultural, su viabilidad como estado próspero y democrático. Tenemos 3 años para implementar y preparar la batalla. No temamos a las sucias artimañas de los personeros de la maldad. Actuemos convencidos de que somos dueños de la verdad y de que nos acompaña el deseo inquebrantable de luchar por nuestra libertad, nuestra subsistencia y por el futuro de nuestros hijos.

viernes, 4 de agosto de 2023

Instituciones a recuperar confianza

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

Todo parece indicar que Colombia podrá superar la dañina y nefasta presidencia de Gustavo Petro, quien engañó, engaña y seguirá engañando a los colombianos, que en su mayoría le copiaron a sus mentiras y lo subieron al poder que nos está llevando al fracaso como país, como sociedad. Esto sucederá siempre y cuando la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y El Consejo Electoral, asuman con prontitud y seriedad, el cumplimiento de sus funciones constitucionales y legales.

El país necesita recuperar la confianza en sus instituciones, estamos en la mejor de las oportunidades para hacerlo y de una vez, enmendar el error de haber llevado a Petro a la presidencia de Colombia.

Estamos en manos de los poderes legislativo y judicial y yo confío en que aplicaran la constitución y la ley. De no ser así estarían acelerando la destrucción de nuestro país, iniciada hace un año por el presidente Petro, quien tiene ya muy maltrecha la confianza de los colombianos en el poder ejecutivo del Estado y muy especialmente en la institución de la Presidencia de la República.

Sería muy importante, sendos informes detallados de los presidentes de la Comisión de Acusaciones y del Consejo Electoral, sobre el estado actual de los procesos contra el presidente Petro y el cronograma de su continuidad, con los nuevos hechos conocidos por la Fiscalía, informes que deben ser de cara al país. No puede seguir siendo disculpa el hecho de que en situaciones aparentemente parecidas, no pasó nada y por ende igual resultado obtendremos acá, impunidad absoluta, con el agravante, de que estamos en manos de un Gobierno que no hace nada diferente a echar discursos por todo el país, sin ejecutar el presupuesto, sin hacer obras de infraestructura, sin darle mantenimiento a las vías nacionales, sin construir vías terciarias, sin entregar los subsidios para las viviendas de interés social, sin atender las necesidades de los niños y ancianos, que no cumple con nada de lo que propone, desconociendo a los sectores productivos, industriales, agrícolas, comerciales, turísticos, energéticos, sociales, etc., incentivando el odio de clases, fomentando la desunión entre los colombianos, desconociendo todo lo construido, mejor dicho, es como si nos hubiese caído la peste, de la que más de un 70% de los colombianos nos queremos deshacer; hoy tenemos la oportunidad, con la aplicación rápida de la constitución y la ley, por parte de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y del Consejo Electoral. Estas instituciones son la única arma de defensa que tenemos como sociedad, en franca desventaja frente al poder de la Presidencia que hoy desacertadamente nos Gobierna.

El interés general pide juicio político al presidente y castigo para los responsables de los diferentes delitos cometidos, por todos los actores, que en una u otra forma participaron en la gran cantidad de hechos relatados por la Fiscalía y la Procuraduría.

Hoy más que nunca Colombia necesita del accionar de sus instituciones, representadas por colombianos: senadores, representantes, magistrados, jueces, fiscales, procuradores, contralores, únicas autoridades que pueden frenar este rápido viaje al infierno al que nos están llevando la ideología Petro y el séquito de corruptos que lo rodean.

Opino que, gracias a Day, se destapó esta olla podrida, gracias a Laura y su bebé en camino, Nicolás está teniendo el valor de contar toda la verdad, para que las autoridades judiciales y de control, puedan tomar las decisiones que protejan el interés general y permitan a Colombia recuperar la confianza en sus instituciones, en sus congresistas, en sus magistrados, jueces, fiscales, personeros y procuradores. Estoy de acuerdo con las solicitudes de la Fiscalía al juez de garantías, frente a la situación jurídica de Day y de Nicolás.

Que Dios salve a Colombia, iluminando y dando toda la fuerza necesaria a los funcionarios públicos, que tienen en sus manos, este y todos los procesos que pongan fin a esta horrible noche a la que nos tiene sometidos este ilegítimo e irresponsable gobierno de Petro.

jueves, 11 de agosto de 2022

Vigía: desde la izquierda neogranadina

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

Lo noté abrumado, trémulo, por instantes lloroso. Nunca pensó que podría ser presidente en un Estado gobernado por la burguesía y con un desarrollo económico superior a cualquier otro país pos pandémico en la región.

Lo que dijo

Con 51 millones de almas acostumbradas a la violencia inmisericorde del narcotráfico, Colombia eligió al contradictor armado del sistema, posteriormente convertido a la civilidad, actor protagónico de la política criolla y cuestionado alcalde de Bogotá. Sus sueños de convertirse en una figura continental, como lo manifestó en su simbólico discurso custodiado por la espada de Bolívar, con la que se amistó desde 1974, pronto pueden verse deteriorados por la cruda realidad del prometer: del dicho al hecho, hay mucho trecho y que tenga ojos para la espina quien quiera admirar la rosa, dijo el inglés Óscar Wilde. Esas espinas están esperando al recién posesionado presidente, quien aún fantasea con una Colombia en paz total y sin divisiones.

Sus alusiones al incremento del comercio con África y Oriente Medio nos recuerdan el millón de hectáreas entregadas por Miraflores a los iraníes, mientras el avejentado canciller Leyva por un lado y la bancada de las FARC, por el otro, se reunieron con los delegados de la teocracia iraní y entretanto el avión piloteado por súbditos de la Yihad sigue retenido en Buenos Aires, pese a las rabietas de Maduro.

“Volveremos a construir distritos de riego con el Ejército y casas campesinas y caminos vecinales con los soldados de la Patria. Ejército, sociedad y producción pueden unirse en una nueva ética social indestructible. Los helicópteros y los aviones, las fragatas, no solo sirven para bombardear o disparar, también sirven para crear la primera infraestructura de la salud preventiva del pueblo colombiano”, dijo en su nada agresivo, nada incendiario y conciliador discurso. Pronto veremos a los soldados repartiendo comida al casi 50 % de los colombianos (DANE) que no pueden comer sino dos veces al día. Estilo CLAP.

La inteligencia militar, según Petro, no se debe dedicar a espiar a los enemigos políticos, a periodistas o a quienes piensen diferente, sino a buscar los autores y casos de corrupción, de los cuales no hay excepción en el Mando y la jerarquía militar.

Diálogos, Mindefensa y policía

Preveo una negociación difícil con las organizaciones narcoterroristas del ELN, que ya se manifestó a favor del reinicio de su quinto intento de diálogo, interrumpido por Duque después del bombardeo a los alumnos de la Escuela General Santander; con las FARC, que pronto enviaron un video manifestando su intención de reincorporarse a cualquier negociación y con el Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas, como las llama el Ministro de Defensa, organización criminal que ha enviado un comunicado expresando su idea de negociar con el nuevo gobierno.

Iván Velásquez, nombrado Mindefensa, experto en crimen organizado transnacional y corrupción, tendrá la grave responsabilidad de transformar la Fuerzas Militares en una guardia pretoriana que garantice la seguridad de quienes están en el poder, más que a la defensa de la constitución o el combate efectivo a los grupos armados irregulares.

Una reciente carta de un concejal del partido Alianza Verde, propone una “reforma popular y estructural a la policía que inspire confianza y sume para la paz” y esto nos lleva a la realidad ya manifestada por el nuevo ministro de Defensa de sacar la policía de su ministerio y trasladarla a un nuevo ministerio de la Paz, Convivencia y Seguridad, sin notificar los costos colaterales de tal movimiento. Y sobre el Esmad, (Escuadrón Móvil Anti Disturbios), dijo Velásquez “con seguridad (…) como se ha conocido, no puede continuar”, cambiará o desaparecerá. Panorama difícil para los militares y policías quienes brindaron su respaldo al nuevo mandatario, especialmente en la búsqueda de la tranquilidad social.

“…desde el socialismo, gobernará con los postulados de la izquierda radical”, replicó la oposición en la voz de la Cabal, la Valencia y la Holguín del Centro Democrático de Uribe.

Adendo: antier por la tarde, el ministro de defensa venezolano Padrino, desde Fuerte Tarapaima, en Barquisimeto, Lara, anunció la orden de Maduro de tomar contacto inmediato con el ministro de Defensa colombiano para iniciar acercamientos militares. El texto parece estar escrito bajo el entusiasmo de los military army games que por primera vez designan como subsede a Venezuela. Soldados rusos, chinos, iraníes, uzbekos, abjasios y bolivianos, entre otros, involucrados en este sniper frontier exercise, parecen haber encendido la llama de la amistad revolucionaria entre países latinoamericanos. Petro declaró que por ahora hay otras prioridades. Entretanto los militares colombianos, otean con recelo.

martes, 9 de agosto de 2022

El futuro se nos vino encima

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Parece mentiras, pero iniciamos un nuevo gobierno en Colombia.

Pasaron como una exhalación los gobiernos anteriores y nuestro país sigue sumido en la injusticia, la iniquidad y la pobreza, acompañado por una corrupción que nos corroe en orden creciente. Así mismo vivimos en medio de una enorme agitación que se siente y se percibe en todo el planeta y que es un llamado de atención a que nos preparemos para enfrentar situaciones que nos impactarán de manera global: una pandemia no superada, el cambio climático, una posible pandemia en crecimiento, la guerra de Ucrania que pudiera expandirse fácilmente, las tensiones Usa-China por Taiwán, los efectos económicos de la pandemia, donde la inflación está acompañada por un des aceleramiento económico generalizado, el inicio temprano de la carrera electoral en USA con un Trump “cargado de tigre” y un presidente en ejercicio acorralado por las circunstancias, entre otros varios factores y acontecimientos.

En Colombia la incertidumbre y las esperanzas que genera un nuevo estilo de gobierno son las condiciones generalizadas. Se habla de “cambio” y la sola palabreja asusta, pues como decía Maquiavelo, “Nada hay más difícil de emprender que tratar de cambiar el orden de cosas, pues se tendrá como enemigos acérrimos a quienes han triunfado con las condiciones actuales, y como defensores tibios a quienes no tienen nada que perder”.

El miedo a lo nuevo, el temor a propuestas distintas es apenas normal. Lo cierto es que lo que se viene es una prueba de fuego para nuestra estabilidad social, política y económica, pues estábamos mal acostumbrados a un leseferismo que nos ha sumido en la mediocridad. Hoy tenemos una sociedad mediocre y una economía y una democracia mediocres. ¿Es eso lo que nos gusta? ¿Eso es lo que queremos conservar? ¿Por qué el establecimiento no ha aprovechado los un poco más de 200 años que ha estado en el poder para hacer los ajustes que hoy se proponen y los cuales generan pánico? ¿Dónde están las propuestas de los casi inexistentes partidos políticos?

Varios políticos en diferentes fechas han expresado la siguiente afirmación: “O cambiamos o nos cambian”. Pues bien, los cambiaron, pero no del todo, sino más bien nominalmente, pues ante la avalancha de adhesiones que recibió el nuevo gobierno, considero que los vientos de cambio se quedarán en el camino y en “sus justas proporciones” como enunciaría un ilustre expresidente.

Se ha convertido en una frase de combate aquella que dice que: “No por hacer más de lo mismo vamos a obtener resultados distintos” y es hora de entenderla y aplicarla.

Se ha hablado desde antes de que tengo uso de razón, de las grandes reformas que requiere este país, y hasta el sol de hoy. Hemos sido muy buenos criticando y teorizando y no ejecutando, lo cual explica también nuestro actual estado de cosas.

Ahora bien, para que hablemos claro y no nos digamos mentiras y no nos imaginemos realidades artificiales, o metaversos criollos, sin que se resuelva el tema de la propiedad y la tenencia de la tierra, mientras no se asuma con seriedad y pragmatismo el manejo planetario del negocio del narcotráfico, mientras nuestra cultura criolla no respete la legalidad y la formalidad de las actividades y mientras no llevemos a cabo una cruzada hasta las últimas consecuencias contra la corrupción, pues lo único que podremos esperar es pañitos de agua tibia para tratar el cáncer que nos carcome.

Estaba dada la coyuntura histórica y conceptual para establecer un esquema real de gobierno - oposición, pero esto le queda grande a nuestros mediocres líderes y dirigentes actuales.

El temor de perder las cuotas burocráticas y el acceso al presupuesto nacional o a perder visibilidad personal en el concierto nacional, nos desnuda su verdadera dimensión, su verdadera talla, su verdadera altura.

Por ahora solo nos contentamos con sembrar el miedo y la zozobra que tantos resultados han dado hasta el presente y generar como rito ya habitual, el leer las desinformaciones provenientes de todos los extremos, distribuidas y divulgadas por las redes sociales y entretenernos con la cantidad asombrosa de memes que se generan por borbotones y que hacen que el humor, el cinismo, el importaculismo, las posturas ladinas, las posiciones egoístas, el respeto lastimero por algunos caudillos que van de salida en plena decadencia y la ignorancia disfrazada de asombro, hacen que todas las anteriores circunstancias sean el nefasto pan de cada día. ¡Qué cansancio!

Retomemos al gran filósofo Enrique Santos Discépolo y miremos nuestra realidad a la luz de su nunca adecuadamente bien ponderado y valorado tango “Cambalache”.

Solo los imbéciles le pueden desear mala suerte al conductor del vehículo donde viajan. Por mi parte le deseo éxitos al nuevo gobierno, y estaremos atentos para que los altos intereses nacionales estén por encima de cualquier consideración.

viernes, 8 de julio de 2022

De cómo llegamos a «Petro presidente»

María Cristina Isaza
Por María Cristina Isaza*

El siguiente es un pequeño análisis sobre la participación de diferentes personajes y sectores de la sociedad para que en Colombia haya llegado la extrema izquierda a la Presidencia. Hablo de quienes, sin ser de extrema izquierda, ayudaron de una u otra forma a fortalecer su discurso, su narrativa buenista, al no tener una doctrina y valores claros, al ser vergonzantes, por omitir información, «seguir la corriente» y caer en la corrección política. Otros, por simple y vulgar conveniencia.

Partidos políticos de centro derecha – derecha: no promulgan abiertamente las ventajas de la libertad de mercado, de mayor inversión extranjera, más comercio internacional, menos proteccionismo, menos impuestos, menos capitalismo clientelista, menos regulaciones y más facilidad de emprender para superar la pobreza vía generación de empleo y demanda agregada, y no vía redistribución de riqueza por parte del Estado mediante la entrega de subsidios, que en muchos casos no son focalizados, pertinentes ni temporales, y lo único que hacen es prolongar la situación de pobreza. Además, en la subasta de «¿quién da más subsidio?» los políticos inescrupulosos siempre propondrán mayores sumas a un mayor número de personas, así no sea técnicamente viable hacerlo. Como dice Thomas Sowell: «Cuando quieres ayudar a la gente, les dices la verdad. Cuando quieres ayudarte a ti mismo, les dices lo que quieren escuchar».

Por otro lado, también vimos el cambio de principios como una constante a la hora de negociar con el nuevo presidente cuotas burocráticas y presupuesto «Estos son mis principios, si no le gustan… tengo otros». Me pareció especialmente vergonzosa y decepcionante la posición del Partido Conservador. Bien hizo el señor Ómar Yepes en renunciar a la Presidencia de este, que quedó en manos del senador antioqueño Carlos Andrés Trujillo, quien no dudó en respaldar a un gobierno elegido bajo unos principios diametralmente diferentes a los profesados por este Partido.

Rodolfo Hernández: el de «conmigo no se roba más», «vamos a quitarles la chequera», «mírenme a los ojos, no les voy a fallar». Que su campaña en Antioquia estuviera rodeada de personajes tan cercanos al siniestro alcalde Quintero ya era una señal de alarma, pero esperábamos que fuera por falta de conocimiento acerca de las movidas corruptas del alcalde que tenemos en nuestra ciudad. Hoy al «unir cabos» pienso que fue una ficha más en el ajedrez para que llegara «el gobierno del cambio Petro – Samper II – Santos III».

El abrazo zalamero con quien se supone no comparte principios , pues Petro está rodeado de los corruptos de siempre; no va a ajustar el gasto, por el contrario, anunció la creación de dos nuevos ministerios y una reforma tributaria (por un valor de más del triple que por la que atizó a la gente a salir a las calles hace poco más de un año), para poder pagar todos los favores de quienes lo llevaron a la Presidencia y a quienes se han arrimado a su gran acuerdo nacional en busca de la respectiva tajada burocrática. Más sorprendente aún ¿usted se abrazaría así con quien mancilló la memoria de su hija desaparecida y gracias a quien estaba amenazado de muerte?

Periodistas y analistas: que con su «corrección política» y relativismo moral han legitimado la narrativa de la extrema izquierda. Muchos críticos al gobierno de Duque, que, bajo la luz de los hechos y los datos, hizo una buena gestión. Además, ese periodismo que, sin considerarse de izquierda, sirve como caja de resonancia a toda la narrativa progresista victimista y a la impunidad buenista generadas por procesos como el acuerdo de paz o que no dudaban en poner en tela de juicio las operaciones llevadas a cabo por nuestras FF MM.

Empresarios: que juegan a doble banda, apoyando económicamente al candidato de extrema izquierda o empresarios que lo apoyan exclusivamente, buscando asociarse con su gobierno para obtener el amparo de reglas de juego proteccionistas y poco amigables con la creación y crecimiento de otras empresas en su sector, que les permita consolidarse prácticamente como monopolio, para mantener el mercado capturado y garantizar así su permanencia y beneficios.

Otros empresarios que ante «el buenismo y la corrección política» deciden abanderar y mercadear, tanto dentro como fuera de sus empresas, las causas y colectivismos progresistas con los que luego la extrema izquierda los ataca. ¿Han notado que los colectivismos siempre terminan atacando al capitalismo, a los empresarios y los culpan de ser los causantes de todos los males del planeta?

También tenemos al empresario buenista que incluso se inculpa por el conflicto. Flaco favor hace a los empresarios que sufrieron la tragedia del conflicto y al restablecimiento del orden, necesidad que debe ser cubierta para que a un territorio llegue y se desarrolle de forma dinámica la actividad empresarial.

Padres de familia: desconectados de la enseñanza de sus hijos, no se percatan del adoctrinamiento, inversión de valores y enseñanzas tergiversadas a las que están siendo sometidos tanto en instituciones de educación públicas como privadas. No hablan de política frente a sus hijos.

Influenciadores / opinadores en redes: completamente despersonalizados, que no dudan en seguir la corriente a la hora de achacar a Uribe todos los males del país, que, aunque saben de su buena gestión no lo promulgan porque «hay que cancelar a Uribe». Sienten que hablar desde los hechos y los datos la gestión de su gobierno los hará «uribistas» … y no está de moda serlo. Prefieren seguir la masa y continuar el relato negativo y la crítica.

También están los indignados de teclado que, por ejemplo, sin entender primero el contenido de la Reforma Tributaria de Carrasquilla, que tenía varios elementos progresistas, y gracias al llamado irresponsable de líderes políticos como Fajardo y De la Calle, no dudaron en poner en sus perfiles la bandera de Colombia al revés, replicar fakes como las supuestas torturas por parte del Esmad a manifestantes en reconocidos almacenes de cadena, usar frases como SOS Colombia, nos están matando, dictadura, etc.

«Derecha progresista»: políticos, influenciadores, analistas y generadores de opinión que pretenden defender unas ideas de libre mercado, capitalismo, generación de empleo, trabajo, ahorro, defensa de la actividad empresarial, etc., pero atacan a los conservadores, aliados naturales en esta defensa, mientras gastan energía tratando de seducir a masas colectivistas adoctrinadas que piden todo tipo de soluciones desde el Estado. Hacen más daño a la causa atacando a sus aliados naturales, que lo que logran tratando de atraer progresistas para que defiendan la libertad de mercado.

Iván Duque: a pesar de su muy buena gestión y balance positivo, que incluye la economía que mejor se recupera de Latinoamérica post pandemia, el mejor manejo de pandemia en Latinoamérica, entrega de importantes obras de infraestructura, muerte a principales cabecillas de las disidencias de las FARC, etc., su Presidencia representó el desgaste de la «derecha» en Colombia. A mi modo de ver debido a pésima comunicación, desconexión con el electorado, con las regiones, con la masa popular, desde el inicio hizo a un lado a su partido de gobierno. gobernó con varios de sus amigos santistas, quienes ideológicamente no estaban alineados con el Iván Duque candidato y gobernó para complacer a quienes no le votaron.

Los egos que dividen y no defender el legado de Uribe: las opciones de centro derecha a derecha se diluyen en un amplio abanico de candidatos, además el no cumplir acuerdos y ser vergonzantes de un legado de prosperidad y seguridad que dejó Álvaro Uribe Vélez. La llegada de Quintero y ahora la de Petro son muestras de lo que no debemos repetir, cero y van dos veces que ganan a una derecha dividida y desorientada.

Sergio Fajardo: quien se dedicó a hacer una campaña de desprestigio atacando a Uribe, Duque y Fico.

Acuerdo de La Habana: su implementación ha trastocado los valores de nuestra sociedad. Hoy muchos ven con buenos ojos a asesinos de lesa humanidad y les parece normal que un exguerrillero, que cometió delitos, sea presidente. La «lavada de cara» a terroristas y a sus crímenes, incluso justificándolos, mediante una Comisión de la Verdad sesgada.

«Nosotros tenemos la responsabilidad de que la historia no sea reescrita a la imagen de los terroristas y de hacer un control político responsable desde nuestro rol como ciudadanos».

martes, 28 de junio de 2022

De cara al porvenir: a cicatrizar las heridas y a trabajar

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Por fin terminó la bien denominada contienda electoral y ya tenemos nuevo presidente… ¡Siquiera! Qué espectáculo tan bochornoso han tenido estas recientes campañas y jornadas electorales donde la mala educación, la falta de escrúpulos y la falta de propuestas serias fueron parte del común denominador de todos los precandidatos y de los dos candidatos que finalmente llegaron a la instancia final.

Es de suponer que, con estos resultados, donde no se ha apoyado a ningún candidato, sino que se ha jugado, por un lado, con el “contra-Petrismo” y por el otro lado con el “contra Rodolfismo”, este esquema haya llegado a su fin y que no nos tengamos que resignar con el ganador que hasta ayer era contrincante y que desde el día de la elección ha debido comenzar a trabajar en la cicatrización de las heridas que ha dejado este combate. Que trabaje como nuestro presidente, el presidente de todos los colombianos sin excepción. ¡Esa es la democracia!

A un lado –y ojalá hayamos aprendido la lección–, debe quedar la promoción de la polarización del país que no deja nada positivo ni nada por rescatar.

Quienes hayan sido agentes de polarización deben buscar otras opciones de activismo político por el bien de la Patria que tanto dicen querer y defender.

Ahora es que se deben precisar las propuestas concretas y las estrategias a llevar a cabo para sacarlas adelante dentro del marco del respeto por la institucionalidad y de la constitucionalidad vigentes.

Adiós a los lugares comunes y a los discursos políticamente correctos. Todos esperamos ansiosos los esquemas para recobrar la confianza general en las instituciones, para erradicar la pobreza, para lograr la equidad, para alcanzar la justicia social y para desarrollar por fin un Estado de Derecho donde los principios constitucionales de la participación y de la descentralización dejen de ser una quimera y se vuelvan por fin una realidad.

“Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza” dice el pensamiento popular. Ojalá la elección de cuerpos directivos en el nuevo Congreso y la necesidad del nuevo gobierno por construir una coalición que le dé algún espacio de gobernabilidad, no se conviertan en los escenarios que nos lleven de nuevo por los caminos tortuosos y vergonzosos ya recorridos donde la mermelada, la mantequilla, la grasa o cualquier otro tipo de pócima, ha sido el detonante preliminar de la corruptela que ha de acompañar, si este es el caso, al nuevo período de gobierno.

Ojalá los temas que deben manejarse como “asuntos de Estado”, respaldados en las respectivas “políticas de Estado”, demuestren la seriedad del nuevo Gobierno. La defensa y el ejercicio de la soberanía nacional, las relaciones con los países vecinos, la posición integral y coherente con respecto al tema del narcotráfico, las posturas que se asuman con respecto a los conflictos internacionales, las estrategias a respaldar y a implementar para enfrentar el cambio climático y la integración a la economía y al comercio mundial, serán los hitos que signarán en el tiempo el legado del nuevo gobierno y la calificación del nuevo gobernante como simple presidente o como estadista.

Ya estamos cerca a transitar por la primera cuarta parte de este siglo y se requiere de un buen timonel y de una buena tripulación para que las tormentas y los nubarrones que hoy están presentes o que nos acechan tanto a nivel planetario como en el ámbito regional y local, no den al traste con las ilusiones, las expectativas y las esperanzas del pueblo colombiano.

No hay espacio para más frustraciones ni dilaciones. ¡Se requieren resultados y pronto!

¡Buen viento y buena mar al nuevo gobierno!

viernes, 24 de junio de 2022

Al nuevo presidente

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Ha llegado usted por fin a la presidencia de la República después de luchar muchos años por lograrlo. Lo ha conseguido con un amplio margen de votos de tal manera que su opositor, con un número muy significativo de votos también, no ha tenido problema para reconocerlo y con ello respetar el veredicto popular en las urnas.

Ese discurrir pacífico de la jornada electoral, a pesar de la campaña bastante turbia, por decir lo menos, que hemos vivido, me ha hecho sentir orgulloso de mi país. Primero, porque la participación ciudadana crece y la abstención disminuye. Segundo, porque esta democracia nuestra, considerada como una de las más sólidas del continente, así lo ha ratificado. Se ha tenido una jornada en bastante paz y se han respetado los resultados. Tercero, porque nuestra institucionalidad es fuerte, a pesar de las debilidades de quienes están al frente de ellas. La Registraduría hizo su trabajo en el tiempo previsto. La Presidencia, la Iglesia, los gremios, los mandatarios extranjeros que felicitaron el triunfo, colaboran para el proceso de transición y quieren que a usted le vaya bien.

Es verdad, usted suscita resistencias, prevenciones y miedos. No tanto por ser exguerrillero, como infelizmente esa revista lo calificó, sino porque usted ha sido cabeza protagonista de la polarización política que ha fastidiado a nuestro país estos últimos años. Porque siendo un excelente congresista no fue tan exitosa su alcaldía, por ese carácter autócrata que espantó a amigos y colaboradores cercanos, y por algunas decisiones caprichosas y poco felices, como esa compra de obsoletos carros de la basura, por citar solo un ejemplo.

Sin embargo, personalmente tengo que reconocerle su sensibilidad y sentido social frente a los excluidos y marginados. Me consta que usted quiso erradicar el hambre subsidiando mercados. Vi muchas caras felices de pobres miserables por fin tener algo de comida digna. Eso me conmovió. Lo que falla es la estrategia asistencialista que regala el pescado, pero no enseña a pescar y sobre todo genera pasividad y dependencia, consume millonadas del erario, pero no soluciona de raíz el problema social.

Al momento de escribir estas líneas usted no había definido su equipo de colaboradores más cercano. Esa decisión es clave. Usted tiene que rodearse bien, de los mejores, si realmente quiere dejar huella y pasar a la historia. Hay politiqueros tóxicos muy cerca de usted que le hacen daño y que es mejor que estén al margen del gobierno ejecutivo. Usted tiene en sus manos la oportunidad única para demostrarle al país que la izquierda puede hacer un buen gobierno, superar esas desgracias que nos han destruido por años y evidenciar que no son más de lo mismo, propósito que hasta ahora no lo han podido cumplir.

Si a usted le va bien, a todos nos va bien. Su discurso el día de las elecciones mostró su mano tendida a todos para construir país, reconciliarnos y darle rienda suelta a la política del amor y el vivir sabroso, como dice Francia, su fórmula vicepresidencial. Lástima que no las hizo más explícitas para descalificar esas acciones bajas que quemaron a contrincantes suyos en plena campaña, cuando se dieron a conocer bochornosas evidencias de tan ruin comportamiento. Hubiese demostrado ahí su talante ético al tomar distancia de todos esos oportunistas que se subieron en su bus de la victoria, ya lo han demostrado, seguramente para dejarlo abandonado más adelante. Son dinámicos, camaleónicos y traicioneros de principios y valores.

Ojalá en su mandato ejercite más el escuchar que el hablar. Largos y pesados discursos no es lo que queremos, sino una excelente administración con efectiva gestión. Usted puede tener excelentes ideas, pero no se imponen a la brava, sino que cautivan y seducen cuando apuntan al bien común.

Deseo que le vaya bien a pesar de la oposición ya declarada de sus enemigos políticos. Usted sabrá respetarlos como lo hizo en aquel debate con el senador Mejía cuando le dijo que usted sobraba en el Congreso y usted le respondió diciendo que en cambio él sí era necesario. Las retaliaciones, revanchismos, venganzas y el retrovisor no son la estrategia acertada para conseguir la paz. Es el tiempo del cambio verdadero, venciendo a quien lo odia con amor, como lo practicó Luther King.

Todos los colombianos estamos a la expectativa. No nos defraude. Ni a los que votaron por usted, ni a los que nada esperan de usted y quisieran huir de este país. Repito, usted tiene una oportunidad histórica única para mostrar que las cosas pueden ser diferentes cuando se ejerce el poder con nobleza y grandeza. Ojalá nos sorprenda con decisiones acertadas y alentadoras. El país está muy mal y usted lo sabe. No podemos tener nuevas y fatales decepciones.  Es su turno, tiene lo que quería, entonces haga historia en esta nueva etapa que ahora comienza. Hágalo y hágalo bien.

sábado, 4 de junio de 2022

No al voto en blanco en la segunda vuelta

Gabriel Jaime Hurtado Restrepo
Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*

El pasado 29 de mayo se celebró la elección en la que los colombianos escogeríamos a los nuevos presidente y vicepresidente de la República. Como ese día la fórmula ganadora no obtuvo al menos la mitad más uno de los votos válidos, se realizará una segunda vuelta el 19 de junio próximo, en la que solo participarán las dos fórmulas de candidatos con mayor votación.

En los medios de comunicación y redes sociales se escuchan voces, unas descontextualizadas y otras malintencionadas, que promueven el voto en blanco en la segunda vuelta.

Analicemos un poco esa iniciativa.

Según el artículo 190 de nuestra Constitución Política, el presidente será el candidato que en segunda vuelta obtenga el mayor número de votos. O sea que para nada importa, ni incide, el voto en blanco.

En gracia de discusión, si el voto en blanco obtuviera en la segunda vuelta una mayor votación que alguno de los candidatos (escenario improbable dados los resultados de la primera), el presidente será el aspirante más votado de los dos participantes, aunque ese aspirante haya obtenido menor votación que el voto en blanco.

En síntesis, el voto en blanco no tiene efecto en la segunda vuelta.

De manera que, dadas las circunstancias actuales y las características, antecedentes y acompañantes del candidato de la izquierda, el voto en blanco además de inútil es peligroso. Su promoción es una más de las múltiples, habilidosas y manipuladoras estrategias de la izquierda para embobar a los electores.

En sus cálculos estiman que quienes ya votaron por ellos en la primera vuelta no votarán en blanco en la segunda. Le están jugando a que quienes votaron por los candidatos que quedaron en el tercer, cuarto, quinto y sexto lugar si voten en blanco como una protesta contra lo que no comparten del candidato que quedó de segundo, de manera que no le sumen votos a este.

El eterno candidato del pacto hasta con el diablo y aspirante a tirano, no ha ganado, pero tampoco ha perdido.

En cuanto al otro candidato, el que quedó de segundo en la primera vuelta y que sorprendió con sus resultados, probablemente su estilo y algunas de sus propuestas no nos gusten o no nos satisfagan plenamente. Esforcémonos en informarnos y conocer sobre él, su preparación, su entorno personal, familiar y social, su experiencia, ejecutorias, realizaciones, fracasos y desaciertos.

Pero es que, del otro, el que quedó de primero en la primera vuelta, nada nos gusta y todo nos preocupa.

No es poco lo que está en riesgo en Colombia. No ensayemos poniendo en práctica teorías políticas esbozadas desde lo abstracto y desprovistas de asidero práctico. Debemos tener sentido de la oportunidad y de la realidad.

En segunda vuelta el voto protesta no juega. Eso es lo que hay. Esas son las dos únicas opciones. Uno de los dos será el próximo presidente de la República.

Por todo lo anterior, abramos los ojos, no al voto en blanco en la segunda vuelta presidencial. Es inútil y muy peligroso.

No nos equivoquemos.

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viernes, 20 de mayo de 2022

Cierto olor a podrido

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

Algo huele mal en nuestra sociedad, decía José Luis Martín Vigil en ese ya clásico literario. Parafraseándolo en nuestro contexto, diría yo, algo huele mal en nuestra sociedad colombiana. ¿Algo? Bueno, ¡tal vez todo!

La descomposición política que estamos presenciando con ocasión de la campaña presidencial es apenas un reflejo de lo que en realidad estamos viviendo como sociedad. Insultos, calumnias, infiltraciones, espionaje, mentiras, fake news, el “todo vale” con tal de llegar a la primera magistratura del Estado. ¿Con qué cara, con qué autoridad moral? Después de haberse despotricado directamente o por otros, de haberse descalificado, insultado, ofendido, ¿con qué cara va a salir el ganador a decir el día del triunfo que ha pasado el debate y que ahora será presidente para todos los colombianos y que buscará la unidad, la paz y la concordia entre todos? Primero nos masacramos, imponiéndonos a la brava y después nos tendemos la mano. ¿Habrá alguno medianamente avispado que se coma ese cuento?

Porque hemos llegado a tal nivel de degradación que se han abierto heridas profundas. Hay mucho dolor, resentimientos, odios, revanchismos, acumulados. La polarización no es solo ideológica ni se mueve en el plano de los debates de atrevidas propuestas programáticas. No es una confrontación partidista tradicional. Es ruin, miserable, rastrera, vergonzosa y muestra las mezquindades más sobresalientes. ¡Oye! ¿De quién o quiénes se rodean esos que nos van a gobernar un día? De qué baja ralea y maloliente estopa son los alfiles y peones de esas campañas. Un debate limpio y de altura es posible o ¿solo es una vana ilusión?

Ganarse la Presidencia de este país, tal y como estamos, propiamente no es el premio mayor. Quien gane, de entrada, sabe que tiene medio país en contra y que le espera un calvario de cuatro años de feroz oposición. No gratuitamente quienes por allí han pasado salen con sus cabezas encanecidas no propiamente con tinturas. Quizás ellos mismos se encarguen de embarrarla y den papaya para vivir los años más aciagos. Eso lo saben, pero, además de satisfacer egos, debe haber muchas ganas de estar en el poder para lograrse propósitos no siempre manifiestos. ¿El poder para qué? ¡Para poder! ¿Poder servir y contribuir al mejoramiento de las condiciones del país y de su gente? Jejejeje, bueno, para disfrutar el cuarto de hora y algo más. Sin duda que tamaña dosis de masoquismo no es ingenua ni desinteresada, algo muy atractivo debe haber desde que se busca a codazo limpio el asunto. Algo me huele mal, es cierto olor a podrido…

jueves, 28 de abril de 2022

¿Repentistas o estadistas?

Gabriel Jaime Hurtado Restrepo
Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*

El próximo 29 de mayo se celebrará la elección en la que los colombianos escogeremos a los nuevos presidente y vicepresidente de la República.

Si ese día la fórmula ganadora no obtiene al menos la mitad más uno de los votos válidos, se realizará una segunda vuelta el 19 de junio siguiente, en la que solo participan las dos fórmulas de candidatos con mayor votación.

El presidente deberá tomar posesión el 7 de agosto de este mismo año y su período constitucional es de cuatro años.

Dada la trascendencia e importancia de este cargo, bien vale la pena darle una mirada a nuestra Constitución Política para revisar cuáles son las principales responsabilidades y funciones.

De acuerdo con nuestra ley de leyes, “El presidente de la República es jefe del Estado, jefe del Gobierno y suprema autoridad administrativa”.

Así mismo dispone nuestra Carta Magna que “El presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”.

Debe agregarse que el vicepresidente será elegido por votación popular el mismo día y en la misma fórmula con el presidente. Ambos tienen el mismo período. El vicepresidente reemplazará al presidente en sus faltas temporales o absoluta. En caso de falta absoluta el vicepresidente asumirá el cargo hasta el final del período.

Las principales funciones del presidente de la República podrían resumirse en las siguientes:

* Nombrar y remover libremente a los ministros, directores de departamentos administrativos y presidentes, directores o gerentes de los establecimientos públicos.

* Dirigir las relaciones internacionales.

* Comandar la fuerza pública, integrada por las fuerzas militares (ejército, armada, aérea) y la policía nacional.

* Conservar el orden público, dirigir las operaciones de guerra y proveer la seguridad exterior.

* Sancionar y promulgar las leyes.

* Instalar y clausurar las sesiones del Congreso y presentarle un informe al iniciar cada legislatura sobre los actos de la administración, la ejecución de los planes y programas de desarrollo económico y social, y sobre los proyectos que el gobierno se proponga adelantar.

* Ejercer inspección y vigilancia sobre la enseñanza, la prestación de los servicios públicos, las actividades financieras, bursátiles y de aseguradoras, las entidades cooperativas, las sociedades mercantiles y las instituciones de utilidad común.

* Velar por la recaudación y administración de las rentas y decretar su inversión.

* Organizar el crédito público, reconocer la deuda nacional, modificar los aranceles de aduana y regular el comercio exterior.

* Ejercer la potestad reglamentaria de las leyes mediante decretos, resoluciones y órdenes.

* Suprimir o fusionar entidades; modificar la estructura administrativa nacional; crear, fusionar o suprimir los empleos públicos y señalar sus funciones, dotaciones y emolumentos.

Ocho fórmulas de candidatos han presentado sus nombres, trayectoria y propuestas al escrutinio de los colombianos; serán una de las opciones disponibles en la tarjeta electoral (tarjetón) el 29 de mayo y pretenden ser elegidos los próximos presidente y vicepresidente.

Al examinar las publicaciones de los candidatos en sus sitios de internet, los medios de comunicación y sus redes sociales y presenciar los muy desafortunados debates entre ellos que ya se han realizado, vienen a mi grandes tristezas y preocupaciones.

Y es que pareciera que estamos es presenciando un festival de la trova y no examinando y evaluando las aspiraciones presidenciales, como si no se tratara del escoger a quien funja en el máximo cargo administrativo del Estado. El trovador es aquel personaje, gracioso o simpático, que inmediatamente responde lo que se le ocurra empezando con la primera palabra con la que terminó su antecesor.

Las publicaciones de los candidatos, de alguna manera forzadas por las limitaciones de contenido de las redes sociales y la casi necesaria inmediatez y recurrencia, van dirigidas a generar la complacencia de la audiencia, atraer indecisos y cautivar el voto. Muchas ocultan las verdaderas intenciones y finalidades del candidato y casi ninguna aborda la problemática de Colombia con propuestas de soluciones claras, concretas y realizables. Esas publicaciones son perversas carnadas sofisticadamente elaboradas para atrapar incautos, pretenden ser infalibles señuelos.

La metodología de los debates, que se caracteriza por preguntas relámpago sobre los más complejos y diversos temas nacionales, con un muy limitado tiempo de respuesta, hace que esos encuentros ni sean verdaderos debates, pues los participantes se limitan a expresar lo que se les ocurra y alcancen a decir, ni busquen auscultar cuál es el candidato mejor preparado, con mayor bagaje y sin rodeos para desempeñarse como el presidente de la República. Todo lo cual se agrava con el hecho de que algunos candidatos no están asistiendo a los tales debates.

Quizás quien prevalece, sale fortalecido o “ganador” de dichos encuentros, es el más locuaz, el mejor orador, el mejor comunicador, y eso no necesariamente coincide con los conocimientos y las calidades que deben asistir a quien pretenda desempeñarse en el máximo cargo público de nuestra patria.

El repentista es la persona que rápidamente improvisa un discurso, una respuesta, una intervención.  El estadista es la persona experta en asuntos del Estado.

No nos engañemos ni nos equivoquemos. No necesitamos al mejor improvisador, requerimos al mejor preparado.

La Presidencia de la República precisa de un estadista, no de un repentista.

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viernes, 17 de diciembre de 2021

El futuro está en la transformación, no en la revolución

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*

“Toda transformación surge siempre de un liderazgo auténtico, visionario y estratégico que respete los principios fundacionales de las naciones y construya futuro a partir de los mismos. La revolución destruye los cimientos de los pactos sociales y engaña al pueblo con la retórica de un discurso demagógico y populista de odio de clases, del cual hoy se vale el comunismo narcoterrorista para alimentar el descontento social y proteger su negocio, manteniendo estados de anarquía, caos e ilegalidad que solo pueden producir miseria y desesperanza”.

Mientras la transformación agrega valor, la revolución lo destruye. Es la gran conclusión que resulta después del análisis de las realidades de nuestra región en contraste con las grandes transformaciones en las últimas siete décadas de naciones como Japón, Corea de Sur, Singapur, Hong–Kong y Emiratos Árabes Unidos. Los números y los hechos no mienten, demuestran la razón del desarrollo de estas naciones.

En este lado del mundo, desde la revolución francesa, quienes, sin logros propios, se adueñaron de la intelectualidad, nos vendieron la basura revolucionaria comunista, que en siglos pasados los propios europeos nunca aplicaron más que como herramienta para reemplazar un sistema opresor o un autoritarismo por otro.

Hoy, Cuba y la retrograda izquierda Iberoamericana, nos siguen empaquetando como socialismo del siglo xxi, el virus revolucionario del comunismo opuesto a la libertad de mercados que sostiene las democracias. Única forma de justificar la esclavización de naciones enteras que pierden la esperanza, la moral y la ilusión que alimenta el espíritu libre de nuestros pueblos.

Pongámonos las pilas y salgámonos del ring de boxeo entre izquierda y derecha. Como están las cosas en la geopolítica actual, respetando los principios fundacionales con que iniciamos hace doscientos años sobre los conceptos de libertad y orden, hoy más que nunca, Colombia vuelve a tener la oportunidad de abordar con unidad de visión, estrategia y profesionalismo, una transformación histórica para atraer inversión global y salir del subdesarrollo.

El país debe aprovechar el relevo generacional e ideológico que representó el triunfo de Duque en 2018 por más de dos millones trecientos mil votos sobre la absurda presencia de un candidato guerrillero con un claro pasado antisocial.

Le queda ahora a la sociedad y a la clase dirigente nacional la tarea de encontrar una unidad de visión para proteger la institucionalidad y continuar el camino del desarrollo y el progreso. Colombia unida debe desechar la devastadora propuesta atada a las ideas revolucionarias, y construir sobre las “Políticas de Estado transformacionales” que le deja la presidencia de Duque al país como doctrina de progreso para la construcción de un mejor futuro para todos en materia de legalidad, emprendimiento y equidad.

Está en manos del pueblo, del nuevo parlamento, del sistema judicial y de quien llegue a conducir al país; elegir entre el costo y el poder destructivo de una revolución que lleva al caos totalitario, y el camino de la transformación productiva responsable marcado por el gobierno de Duque.

Anexo. Ocho políticas de Estado que le deja el gobierno de Duque al país

1. Gratuidad en la Educación para los jóvenes más necesitados

Con visión y audacia en el momento económico más crítico del país, Duque logró establecer esta política de Estado, como la única vacuna de equidad a largo plazo contra la pobreza. Ello garantiza elevar el nivel cultural de la sociedad en función de una convivencia civilizada y la continuidad futura de los procesos transformacionales.

2. Vacunación masiva ejemplar y fortalecimiento del sistema de Salud

Los resultados son el producto del trabajo del gran capital humano con que cuenta el sistema de salud colombiano y la dedicación constante, profesional y personal del presidente y su equipo, a la protección “igualitaria y equitativa” de todo el pueblo colombiano frente a una pandemia.

3. Asistencia humanitaria sin precedentes en las crisis migratorias mundiales

Al lograr solventar, con herramientas de formalización y solidaridad social, la llegada de dos millones de desplazados por la dictadura venezolana, con poca solidaridad internacional, Duque le hizo frente a este problema migratorio con un sentido humanitario sin precedentes en ninguna otra crisis similar en el mundo.

4. Formación de una verdadera cultura de la legalidad

El gobierno de Duque, con profundo respeto de los derechos humanos, se ha dado a combatir la violencia por medio de la formación de una verdadera cultura de la legalidad. No ha negociado con la ilegalidad ni con las organizaciones criminales. Sin necesidad de cambiar constituciones en favor de la impunidad, ni poner en riesgo los derechos de las víctimas ni las libertades de todos los ciudadanos que cumplen sus obligaciones, rompió toda una tradición de diálogos, que de antemano se sabe que son estériles mientras las organizaciones criminales no se sometan voluntariamente al respeto y la observancia de la Ley.

5. El Estado al servicio del emprendimiento económico, la inversión, los mercados y del sector privado como principal generador de empleo y reactivación económica

Duque ha defendido sin cálculo político, el sistema de libertades y la economía de mercado solidaria, razón por la cual ha sido constantemente atacado por todo tipo de opositores, y de alcahuetas o defensores de las economías clandestinas y el crimen organizado.

Veamos que ha hecho Duque con los empresarios:

5.1. Se recuperó la confianza inversionista y las cuentas deficitarias recibidas en 2018.

5.2. Enfrentó la depresión causada por el COVID con transferencias a los más necesitados.

5.3. Ayudó a los empresarios a mantener empleos y evitó el desplome del sector productivo.

5.4. Ayudó al sector financiero a poder mantener su papel de articulador de actividad económica.

5.5. Llevó al país a una franca recuperación del PIB y el ingreso real de los ciudadanos.

5.6. Se protegieron las finanzas de los servicios públicos y el suministro energético. (Electrocaribe, EPM).

5.7. Se preservó la propiedad de ISA en cabeza del Estado creando un conglomerado energético regional.

6. Protección a la biodiversidad y el medio ambiente, y transformación energética

6.1. Ejerciendo un liderazgo diplomático que parte de la responsabilidad compartida, Duque posiciona a Colombia como líder global en protección y mitigación ambiental.

6.2. Concientiza al mundo de la correlación entre la producción de cocaína, la pérdida de biodiversidad por medio de la deforestación que acelera el calentamiento global y el cambio climático amenaza la capa de ozono y la existencia de la atmosfera.

6.3. Propone sellar gradualmente la selva tropical húmeda y las zonas de producción natural de agua, e inicia una dinámica de mitigación ambiental que no afecte la explotación y utilización de los recursos naturales, multiplicando la generación y utilización de energías limpias, economías circulares y la modernización y tratamiento en el manejo de aguas y desastres naturales.

6.4. Propone un cambio de enfoque en la lucha contra la deforestación, reemplazando la teoría de la sustitución de cultivos por la relocalización del desarrollo socioeconómico y la generación de empleos rurales con cercanía a los mercados, en función de la protección del ecosistema Andino-Amazónico y la modernización y tecnificación de la producción extractiva.

6.5. Promueve la educación en materia ambiental, la cultura de la siembra de árboles y la reforestación natural y programada, mientras combate la deforestación, la colonización, el desarrollo ilegal y siembra y producción de coca y el narcotráfico como principales causas de destrucción de la biodiversidad del país y el medio ambiente del planeta.

7. Transformación digital del Estado y construcción de incentivos a la innovación y la creatividad de la mano de la construcción de infraestructura física con una ejecución transparente sin precedentes

La digitalización del Estado y la conectividad han avanzado mucho más que nunca, lo cual habilita el desarrollo de la innovación en las industrias y economías creativas y los procesos productivos. Al tiempo el país avanzó mucho en: conclusión de obras de infraestructura física, vías 4-G, secundarias y terciarias, eficiencia en puertos, vivienda y propiedad habitacional, calidad de los combustibles y del aire en las grandes urbes.

8. Ejemplo presidencial de manejo responsable y transparente del Estado y la hacienda pública

Duque ha conducido el Estado con voluntad de servicio, conocimientos, seriedad y sensatez, sin comprometer la transparencia en la utilización de los recursos del Estado, combatiendo las prácticas clientelistas generalizadas, y trabajando por garantizarle al país niveles altos de seguridad nacional y ciudadana, respetando la independencia de poderes, combatiendo la criminalidad, y soportando una oposición violenta apoyada y financiada por el crimen organizado narcotraficante.