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lunes, 18 de septiembre de 2023

Bienvenidos al narcoestado revolucionario

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

El país, distraído por el gran histrión, no se ha dado cuenta de que la semana que acaba de pasar fue la del quiebre para dejar atrás los ideales de libertad y orden, con el fin de ingresar en la nueva era de la revolución y la narcocracia.

Poca importancia se dio —acostumbrados como ya estamos a los desatinos diarios del gobernante— a la promulgación de los nuevos ideales del Estado. Todos nos reímos de la propuesta en materia de detección del fentanilo (¡mediante “una máquina para instalar en conciertos y ferias”, que Petro da por existente) y de su júbilo por ¡la incautación de tres millones de toneladas de cocaína! Nadie se detuvo tampoco ante su exaltación delirante de la figura de Allende, el demoledor de la economía y la democracia chilenas, que le sirve de inspirador para similar empresa en Colombia.

Ambos personajes se parecen, porque llegaron al poder con precario título, prometiendo respetar la Constitución para proceder luego a su violación sistemática. Allende fue más veloz que Petro en lograr el caos económico, pero el colombiano ha sido más exitoso en la demolición institucional que el chileno, porque en solo 13 meses ha logrado la sólida instalación de un nuevo régimen al servicio de la revolución.

¡Se me dirá que estoy equivocado, porque nada nuevo ha pasado ni nada hay que temer, porque con las elecciones de octubre, el país regresará a la buena senda!

Frente a la visión consoladora y cegatona del momento hay que enfrentar los hechos:

1. Vamos hacia la “reforma agraria” de la extinción exprés del dominio, que ensangrentará al país y traerá la hambruna.

2. El gobierno promoverá la defensa del expolio, con la “organización popular del campesinado”.

3. La cocaína (en estimulado ascenso) supera al petróleo (en inducido descenso) como primer producto de exportación.

4. En Cali, en presencia de AMLO (el de “Abrazos en vez de balazos”), Petro proclama una nueva política frente a las drogas, similar a la del mexicano, es decir, de entrega absoluta frente a la nueva mayor industria nacional.

En resumen: Llegamos a la revolución y al narcoestado, a partir de los 13 meses de un gobierno que espera los inciertos resultados electorales de octubre sin la menor preocupación: Si les va bien a sus candidatos en Bogotá, Medellín y Cali, se consolida el régimen. Si les va mal, a los nuevos alcaldes se les escamotearán las transferencias (como se hizo con las EPS), para que fracasen.

Y, en todo caso, seguirán las conversaciones con el ELN, hasta que la Comisión Nacional de Participación termine la redacción de los “Acuerdos vinculantes” para sustituir la Constitución actual por un estatuto revolucionario de cuño marxista-leninista.

Mientras sigamos queriendo ignorar que el actual Gobierno es ejercido en la sombra por un Estado mayor revolucionario y clandestino, no entenderemos lo que está pasando. Petro es apenas el ejecutor transitorio de un designio continental, al que no se opone la clase política, que prefiere el acomodo, la concertación parlamentaria y la colaboración embadurnada, a la áspera defensa de la democracia.

viernes, 17 de diciembre de 2021

El futuro está en la transformación, no en la revolución

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*

“Toda transformación surge siempre de un liderazgo auténtico, visionario y estratégico que respete los principios fundacionales de las naciones y construya futuro a partir de los mismos. La revolución destruye los cimientos de los pactos sociales y engaña al pueblo con la retórica de un discurso demagógico y populista de odio de clases, del cual hoy se vale el comunismo narcoterrorista para alimentar el descontento social y proteger su negocio, manteniendo estados de anarquía, caos e ilegalidad que solo pueden producir miseria y desesperanza”.

Mientras la transformación agrega valor, la revolución lo destruye. Es la gran conclusión que resulta después del análisis de las realidades de nuestra región en contraste con las grandes transformaciones en las últimas siete décadas de naciones como Japón, Corea de Sur, Singapur, Hong–Kong y Emiratos Árabes Unidos. Los números y los hechos no mienten, demuestran la razón del desarrollo de estas naciones.

En este lado del mundo, desde la revolución francesa, quienes, sin logros propios, se adueñaron de la intelectualidad, nos vendieron la basura revolucionaria comunista, que en siglos pasados los propios europeos nunca aplicaron más que como herramienta para reemplazar un sistema opresor o un autoritarismo por otro.

Hoy, Cuba y la retrograda izquierda Iberoamericana, nos siguen empaquetando como socialismo del siglo xxi, el virus revolucionario del comunismo opuesto a la libertad de mercados que sostiene las democracias. Única forma de justificar la esclavización de naciones enteras que pierden la esperanza, la moral y la ilusión que alimenta el espíritu libre de nuestros pueblos.

Pongámonos las pilas y salgámonos del ring de boxeo entre izquierda y derecha. Como están las cosas en la geopolítica actual, respetando los principios fundacionales con que iniciamos hace doscientos años sobre los conceptos de libertad y orden, hoy más que nunca, Colombia vuelve a tener la oportunidad de abordar con unidad de visión, estrategia y profesionalismo, una transformación histórica para atraer inversión global y salir del subdesarrollo.

El país debe aprovechar el relevo generacional e ideológico que representó el triunfo de Duque en 2018 por más de dos millones trecientos mil votos sobre la absurda presencia de un candidato guerrillero con un claro pasado antisocial.

Le queda ahora a la sociedad y a la clase dirigente nacional la tarea de encontrar una unidad de visión para proteger la institucionalidad y continuar el camino del desarrollo y el progreso. Colombia unida debe desechar la devastadora propuesta atada a las ideas revolucionarias, y construir sobre las “Políticas de Estado transformacionales” que le deja la presidencia de Duque al país como doctrina de progreso para la construcción de un mejor futuro para todos en materia de legalidad, emprendimiento y equidad.

Está en manos del pueblo, del nuevo parlamento, del sistema judicial y de quien llegue a conducir al país; elegir entre el costo y el poder destructivo de una revolución que lleva al caos totalitario, y el camino de la transformación productiva responsable marcado por el gobierno de Duque.

Anexo. Ocho políticas de Estado que le deja el gobierno de Duque al país

1. Gratuidad en la Educación para los jóvenes más necesitados

Con visión y audacia en el momento económico más crítico del país, Duque logró establecer esta política de Estado, como la única vacuna de equidad a largo plazo contra la pobreza. Ello garantiza elevar el nivel cultural de la sociedad en función de una convivencia civilizada y la continuidad futura de los procesos transformacionales.

2. Vacunación masiva ejemplar y fortalecimiento del sistema de Salud

Los resultados son el producto del trabajo del gran capital humano con que cuenta el sistema de salud colombiano y la dedicación constante, profesional y personal del presidente y su equipo, a la protección “igualitaria y equitativa” de todo el pueblo colombiano frente a una pandemia.

3. Asistencia humanitaria sin precedentes en las crisis migratorias mundiales

Al lograr solventar, con herramientas de formalización y solidaridad social, la llegada de dos millones de desplazados por la dictadura venezolana, con poca solidaridad internacional, Duque le hizo frente a este problema migratorio con un sentido humanitario sin precedentes en ninguna otra crisis similar en el mundo.

4. Formación de una verdadera cultura de la legalidad

El gobierno de Duque, con profundo respeto de los derechos humanos, se ha dado a combatir la violencia por medio de la formación de una verdadera cultura de la legalidad. No ha negociado con la ilegalidad ni con las organizaciones criminales. Sin necesidad de cambiar constituciones en favor de la impunidad, ni poner en riesgo los derechos de las víctimas ni las libertades de todos los ciudadanos que cumplen sus obligaciones, rompió toda una tradición de diálogos, que de antemano se sabe que son estériles mientras las organizaciones criminales no se sometan voluntariamente al respeto y la observancia de la Ley.

5. El Estado al servicio del emprendimiento económico, la inversión, los mercados y del sector privado como principal generador de empleo y reactivación económica

Duque ha defendido sin cálculo político, el sistema de libertades y la economía de mercado solidaria, razón por la cual ha sido constantemente atacado por todo tipo de opositores, y de alcahuetas o defensores de las economías clandestinas y el crimen organizado.

Veamos que ha hecho Duque con los empresarios:

5.1. Se recuperó la confianza inversionista y las cuentas deficitarias recibidas en 2018.

5.2. Enfrentó la depresión causada por el COVID con transferencias a los más necesitados.

5.3. Ayudó a los empresarios a mantener empleos y evitó el desplome del sector productivo.

5.4. Ayudó al sector financiero a poder mantener su papel de articulador de actividad económica.

5.5. Llevó al país a una franca recuperación del PIB y el ingreso real de los ciudadanos.

5.6. Se protegieron las finanzas de los servicios públicos y el suministro energético. (Electrocaribe, EPM).

5.7. Se preservó la propiedad de ISA en cabeza del Estado creando un conglomerado energético regional.

6. Protección a la biodiversidad y el medio ambiente, y transformación energética

6.1. Ejerciendo un liderazgo diplomático que parte de la responsabilidad compartida, Duque posiciona a Colombia como líder global en protección y mitigación ambiental.

6.2. Concientiza al mundo de la correlación entre la producción de cocaína, la pérdida de biodiversidad por medio de la deforestación que acelera el calentamiento global y el cambio climático amenaza la capa de ozono y la existencia de la atmosfera.

6.3. Propone sellar gradualmente la selva tropical húmeda y las zonas de producción natural de agua, e inicia una dinámica de mitigación ambiental que no afecte la explotación y utilización de los recursos naturales, multiplicando la generación y utilización de energías limpias, economías circulares y la modernización y tratamiento en el manejo de aguas y desastres naturales.

6.4. Propone un cambio de enfoque en la lucha contra la deforestación, reemplazando la teoría de la sustitución de cultivos por la relocalización del desarrollo socioeconómico y la generación de empleos rurales con cercanía a los mercados, en función de la protección del ecosistema Andino-Amazónico y la modernización y tecnificación de la producción extractiva.

6.5. Promueve la educación en materia ambiental, la cultura de la siembra de árboles y la reforestación natural y programada, mientras combate la deforestación, la colonización, el desarrollo ilegal y siembra y producción de coca y el narcotráfico como principales causas de destrucción de la biodiversidad del país y el medio ambiente del planeta.

7. Transformación digital del Estado y construcción de incentivos a la innovación y la creatividad de la mano de la construcción de infraestructura física con una ejecución transparente sin precedentes

La digitalización del Estado y la conectividad han avanzado mucho más que nunca, lo cual habilita el desarrollo de la innovación en las industrias y economías creativas y los procesos productivos. Al tiempo el país avanzó mucho en: conclusión de obras de infraestructura física, vías 4-G, secundarias y terciarias, eficiencia en puertos, vivienda y propiedad habitacional, calidad de los combustibles y del aire en las grandes urbes.

8. Ejemplo presidencial de manejo responsable y transparente del Estado y la hacienda pública

Duque ha conducido el Estado con voluntad de servicio, conocimientos, seriedad y sensatez, sin comprometer la transparencia en la utilización de los recursos del Estado, combatiendo las prácticas clientelistas generalizadas, y trabajando por garantizarle al país niveles altos de seguridad nacional y ciudadana, respetando la independencia de poderes, combatiendo la criminalidad, y soportando una oposición violenta apoyada y financiada por el crimen organizado narcotraficante.

martes, 19 de noviembre de 2019

De cara al porvenir: el rancho ardiendo... y Colombia ahí


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
La realidad suramericana, textualmente está que arde. Por donde uno mira, no se ven sino problemas de todo tipo: ambientales, de legalidad, de legitimidad, de corrupción, de iniquidad, de violación a los derechos humanos, de desplazamientos forzados, de crisis económica, de pobreza, de injusticia, de hastío y últimamente, porque aquí todo nos llega tarde, de una “primavera suramericana” que nos aparece con varios  años de atraso con respecto a las protestas que se vivieron en Oriente Medio (La Primavera Árabe) y en Europa, y que finalmente solo tuvieron efectos reales en Egipto.

Y es que a la gente ya se le agotó su paciencia. A la pobreza consuetudinaria, se suma la indolencia también consuetudinaria de gobiernos que simulan ser democracias, pero que en el fondo no pasan de ser manejos caudillistas y de castas, que trabajan para hacer prevalecer sus intereses.

Una Argentina, potencialmente rica, devastada por los gobiernos peronistas y por los gobiernos antiperonistas que no han generado respuestas positivas en más de 80 años. En Brasil, país configurado como monarquía luego de su proceso de independencia, el aire autoritario es inocultable y las opciones se sumen en la corruptela. En Perú, la solución propuesta por Fujimori hace algunos decenios no superó el peso de la historia y hoy están en el caos político. En Chile, la influencia militar y su imbricación con el poder económico son un fantasma permanente que ni los Chicago Boys, ni los gobiernos democráticos han podido espantar. Ecuador evidencia la lucha ancestral de los indígenas para reivindicar sus derechos en medio de conflictos políticos no superados. Bolivia, la hija del Libertador, nació con genética dictatorial y parece ser que así morirá. Venezuela, en medio de un modelo fracasado, no ha encontrado la forma de implementar una salida lo menos indigna posible al despelote en el cual se encuentra. Por las noticias escasas, no sabemos muy bien lo que pasa por Paraguay, Uruguay, Surinam y Guyana, que son también, compañeros de vecindario.

Si buscamos un hilo conductor o un común denominador a todos estos procesos, hoy encontramos la existencia de una fuerte polarización política (que es tendencia mundial), en nuestro caso, agravada por la aparición de caudillos que no alcanzan la dimensión de líderes, pero que sí tienen la suficiente fuerza para movilizar seguidores, incendiar las pasiones y auto permitirse el caminar por el delgado límite entre la legalidad y la ilegalidad.

Otro elemento desestabilizador es la corrupción, que, dicho en lenguaje popular, “se salió de madre”. Ya se roba sin recato, sin pudor, a plena luz y con plena desvergüenza.

Adicionalmente a la corrupción se suma la impunidad debida a inexistentes poderes judiciales y aparatos de justicia probos y eficientes. Sostienen algunos pensadores que, sin justicia, no hay sociedad y parece ser que tienen razón.

Parodiando a Eduardo Galeano, nuestra enorme riqueza natural nos llena de conflictos debido a la baja calidad de la clase dirigente que hemos tenido y que inexorablemente ha llevado al saqueo de nuestros pueblos.

Queda en evidencia, además, que nuestros procesos educativos son mediocres y sirven para eternizar los desequilibrios sociales e inhiben la anhelada movilidad social.

De nuestra Colombia, tan mal querida y tan mal administrada, solo podríamos decir que es el caso rampante del pecado de la omisión: un país tan pero tan rico, con tanta gente pobre, no tiene derecho a nada.

Lamentablemente estas protestas airadas por todo el continente solo sirven de válvula de escape, de desfogue temporal para los oprimidos y de disculpa a los revoltosos para atentar contra la infraestructura que finalmente es usada, en mayor proporción, por las personas de menos recursos.

Sin embargo, es un llamado de atención para toda la dirigencia suramericana, para que recuerde que el sistema feudal ya fue superado, que ha habido revoluciones que han colocado al hombre donde debe estar, en el centro del universo, que el hombre tiene deberes y tiene derechos y que la política se define como el arte de servir.

Por ahora, siguiendo las recomendaciones de Maquiavelo, continuaremos siendo testigos de cómo nuestra clase dirigente, los mal llamados caudillos, los líderes de tercera, seguirán explotando y azuzando el miedo, el odio y la esperanza, para que a partir de la premisa romana de la guerra de “divide y vencerás”, sigan teniendo unos pueblos arrodillados y sumisos que, en algún momento de la historia, como un gran volcán dormido, explotará, despertará, y ahí sí no habrá tiempo para corregir lo que se sabe que se está haciendo mal.

Nota: Que yo sepa, no es necesario ser dirigente gremial para poder ejercer el cargo de ministro de defensa.