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jueves, 20 de octubre de 2022

Vigía: entre lo inmoral y lo geopolítico

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

El desbarajuste moral del gobierno Ortega-Murillo está certificado no solo por la OEA sino por la Unión Europea, que declaró persona no grata a la embajadora nicaragüense Zoila Müller en retaliación por la expulsión de la diplomática Bettina Muscheidt, a lo que se agrega el “rechazo absoluto” de Managua al embajador norteamericano Hugo Rodríguez; la calificación de injerencista a la diplomática neerlandesa para Centroamérica; la exclusión del Nuncio apostólico y la señalación del Papa como “santo tirano”.

Diplomacia y moral

El pasado 12 de agosto, Colombia y Nicaragua estuvieron ausentes de la sesión extraordinaria que culminó con una sanción de la OEA a Managua por su violación a los DDHH, especialmente contra la iglesia católica, 7 de cuyos sacerdotes siguen retenidos por la dictadura mientras 18 monjas teresianas han tenido que buscar refugio en la vecina Costa Rica.

El Palacio de Nariño en Bogotá informó de una orden directa y expresa de Petro y su canciller Leyva para tal ausencia, “por razones humanitarias”: 21 presos políticos, entre ellos cuatro aspirantes a la Presidencia y unas 200 organizaciones humanitarias purgadas, entre ellas la Academia Nicaragüense de la Lengua. Se habló en el momento de una censura del nuevo canciller, con quien nos encontramos en Lima recientemente. La misma se hizo a puerta cerrada el pasado septiembre 09 y, retractándose, el canciller aclaró que “Se va a firmar una moción de condena en Ginebra junto a 52 países y Colombia va a firmar. Hay que condenar al señor Ortega”; “El obispo encarcelado en Nicaragua (monseñor Rolando Álvarez) no tiene nada que ver con el caso de La Haya”, remató el diplomático. No mencionó su interés en firmar una carta posterior que adhiriera a la condena mayoritaria de la OEA. En el entretanto, la justicia argentina investiga a la dictadura centroamericana por crímenes de lesa humanidad.

Desde el pasado 21 de septiembre, Ortega-Murillo había nombrado su embajador en Colombia, un veterano diplomático con experiencias en Irán, Yugoslavia, Ecuador y Costa Rica. El 3 de octubre, el recientemente nombrado embajador de Colombia en Managua, se posesionó. Algo turbio pero discreto, corre entre Petro y Ortega-Murillo, vía Leyva y Muñoz.

El asunto geopolítico

El 4 de octubre, la Corte Internacional de Justicia de La Haya conminó tanto a Colombia como a su contraparte “nica”, a que eviten consideraciones estrictamente técnicas sobre la solicitada extensión de 200 millas de Zona Económicamente Exclusiva adyacente a los cayos e islas circundados por el nuevo mar nicaragüense, lo que podría extender la soberanía del país centroamericano a proximidades a Cartagena. La misiva, dirigida a Arrieta y su coagente Cepeda, quienes renunciaron a los pocos días de la llegada de Petro a la presidencia, deja al canadiense Donald M. McRae, juez ad hoc de Colombia ante la CIJ, como el pilar visible de la defensa jurídica del país frente al embate consistente de Nicaragua. A escasas semanas de una nueva ronda de alegatos, no se sabe aún quiénes serán los designados para representar a la nación en La Haya, generando una gran incertidumbre sobre los intereses geoestratégicos de Colombia en su soberanía marítima.

En una charla con el almirante en retiro Roberto Serrano, nos explicó los eventuales aportes novedosos que su hijo, establecido en La Haya desde que dejó la Escuela Naval, podrían hacer gracias a la aplicación de un artículo de la reglamentación de la misma Corte, que permite revisar fallos a la luz de nuevos descubrimientos. Escuchado por almirantes retirados asesores del grupo legal autocesado, no parece que tales hallazgos hayan sido lo suficientemente sólidos para convencerlos. El fallo de los 75 mil kilómetros cuadrados de mar, quedará en firme el próximo mes de noviembre.

Tanto Petro como su canciller oportunista, guardan silencio mientras los militares retirados y activos, primeros interesados en la soberanía nacional y la ciudadanía en general, miran con preocupación el futuro inmediato. ¿Perderemos la soberanía económica de esa parte marítima del Caribe? ¿Se armará un rifirrafe aeronaval, ahora que Rusia hace fuerte presencia en Nicaragua, con el apoyo de Cuba y Venezuela? Aprovechando la afinidad ideológica con Petro, Maduro, Díaz-Canel y Ortega-Murillo, ¿“dejarán así” este litigio estratégico?

Aislada moral y diplomáticamente, la dictadura no pasa por su mejor momento y será difícil encontrar en el futuro una Nicaragua más propensa a ceder en sus intereses geoestratégicos en el mar caribeño. Difícil perspectiva para la geopolítica regional, decidida desde Europa, desde donde se insiste en un tratado binacional.

martes, 3 de mayo de 2022

De cara al porvenir: de fallo en fallo

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

“Perder es ganar un poco” dijo hace algunos años el doctor Francisco Maturana y llovieron las burlas y las críticas. Ahora, los miembros del equipo de defensa de Colombia ante la Corte Internacional de La Haya y, para mayor vergüenza, el presidente de la República, celebran el fallo de dicho organismo como si se tratara de una decisión favorable para el país. Aunque en tiempos de posverdad nada debería sorprendernos, resulta lamentable que se pretenda distorsionar la realidad dando vueltas y vueltas a argumentos y razonamientos peregrinos. Da pena ajena ver al señor Carlos Gustavo Arrieta haciendo malabares para que los colombianos pensemos que su labor ante La Haya fue impecable y que se obtuvo un gran resultado.

Este doloroso asunto en que se perdieron 75.000 kilómetros cuadrados de aguas y podría perderse un significativo espacio de plataforma continental, ha estado plagado de desaciertos desde el principio y cuando en 2012 se profirió un fallo desfavorable para el país, como suele suceder, los responsables históricos pasaron de agache. Decisiones que debieron tomarse oportunamente cuando Nicaragua presentó su demanda en 1998, no se tomaron y quedamos sometidos a la decisión de un tribunal internacional, muy respetable, por cierto, para luego optar por la impresentable posición de no aplicar la sentencia, lo que en otras palabras se traduce en incumplirla. El nuevo y reciente fallo del mismo tribunal, aunque se quiera interpretar amañadamente en otro sentido evidencia las consecuencias del incumplimiento prohijado por nuestros gobernantes. Qué mal ejemplo incumplir fallos de tribunales legítimos a cuyas decisiones nos sometimos voluntariamente. ¿Qué diríamos si la sentencia del 2012 hubiera sido en nuestro favor y Nicaragua la estuviera incumpliendo?

Capítulo aparte merecen las declaraciones de uno de los candidatos más opcionados para ocupar la Presidencia de la República. No sé si por convicción, por desconocimiento o por el populismo propio de todas las campañas, el candidato Federico Gutiérrez manifestó que no negociará con Nicaragua –como lo recomienda el fallo– porque Colombia es una democracia y Nicaragua es una dictadura. Qué miopía y qué despropósito. Nicaragua podrá ser una dictadura, pero es un vecino y con los vecinos hay que coexistir y, si es del caso como en temas limítrofes, hay que negociar. Si esa es la visión de las relaciones internacionales del país para el nuevo cuatrienio, se confirma que todo es susceptible de empeorar.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Vigía: Venezuela, ¿amenaza real?

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La “blitzkrieg” rusa a Ucrania, ha puesto sobre el tapete la posibilidad de que Moscú envíe maletines nucleares tácticos a sus aliados de esta parte del mundo, para llevar perturbación a las fronteras de su archí enemigo tradicional, los Estados Unidos. Tal eventualidad, insinuada por el propio Putin y al parecer confirmadas por uno de sus vicepresidentes, el pasado febrero en Caracas, Managua y La Habana, plantea un riesgo real de una nuclearización total del mundo, poniendo en entredicho las capacidades militares tradicionales de países como Colombia, la “joya de la corona” de la región. Y es tal, por tres razones fundamentales: es el único país de la región que ha soportado cerca de 70 años de guerra irregular contra organizaciones comunistas, ha sido desde hace un siglo el gran amigo de Washington y posee una situación geoestratégica de gran valor para el subcontinente.

Colombia en la mira

Precisamente el presidente Duque alista su segundo viaje a EEUU este jueves para encontrarse con Biden, condecorarlo y probablemente plantearle la problemática geopolítica regional y la eventualidad electoral de este domingo 13. Esperemos que el mandatario norteamericano honre su disposición de hacer de Colombia su mejor aliado, tan como lo propone Bob Menéndez en su proyecto de “Colombia, principal aliado de US para la OTAN”. La reciente aparición de un submarino nuclear norteamericano que junto con un barco de guerra de ese país maniobraron en el mar Caribe al frente de Cartagena, acompañados por dos fragatas de la Armada colombiana, parece ser un buen indicio de lo que se puede esperar en este sentido. Gran parte de la parafernalia militar ruso-venezolana se movió en abril del 2021 al Apure, estado limítrofe con el Arauca colombiano, en otro capítulo de la guerra que enfrentó a células narcoterroristas de las FARC contra el ejército patriota. Ayer no más, un vasto desplazamiento de aprestos y hombres de las FANB en la “Operación Escudo Bolivariano 2022 Vuelvan Caras” fue denunciada en su página web por las FFMM colombianas, justo cuando una delegación de Washington visitó Caracas.

Amenaza a Brasil

Por otra parte, Brasil, el quinto país más extenso del mundo, ofrece una gran oportunidad para el espíritu belicista venezolano que ha movido tanques, helicópteros y mercenarios rusos a la frontera con Roraima, en donde las FARC han mantenido un campamento. Así pues, con Colombia en la mira y amenazando a Brasil, Miraflores le hace el juego al Kremlin mientras países como Cuba y Nicaragua, ayudan a conformar un triángulo pro ruso de gran impacto en Latinoamérica, especialmente por el diferendo fronterizo marítimo entre Managua y Bogotá, que puede llevar a algún tipo de confrontación armada en cualquier momento, con el apoyo inmediato de Venezuela y Cuba.

La pregunta que ronda en todos los centros de pensamiento y las academias del mundo es si habrá una nueva guerra fría en la región. Ese temor se extiende por todo el continente, particularmente con las demostraciones de las fuerzas militares venezolanas. La presencia de radares rusos P-18 en los estados Zulia, Táchira, Apure y Falcón y de militares de esa nacionalidad, han sido denunciadas por viejos amigos del régimen de Maduro, quien parece estar sacando su país de la tradicional hiperinflación.

El TIAR, la Convención de Palermo y la R2P, parecen formar parte del complejo ajedrez que tenemos al frente, en espera que la invasión a Ucrania se resuelva de alguna manera y podamos volver a un escenario previo, algo que parece, por ahora, imposible de predecir.