En su nuevo editorial para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., vuelve a iniciar sus reflexiones con el presidente Gustavo Petro y la posición que asumió de haber ganado las elecciones en varias regiones del país y convocar una reunión de gobernadores solo con sus adeptos. Se suma a esto la reforma que pretende con el impuesto predial; la expresión del ministro del interior que pretende financiar al ELN para evitar los secuestros; el crecimiento del secuestro; el empalme en la Alcaldía de Medellín y las imputaciones de la Fiscalía a diversos funcionarios de la misma; la crisis de Savia Salud; la anulación de senadores afectos al Pacto Histórico elegidos, y concluye con el impuesto temporal en los recibos de luz para financiar programas en La Guajira, que fue tumbado por la Corte. No dejes de verlo.
martes, 14 de noviembre de 2023
Editorial: sucesos de la semana 24
jueves, 26 de octubre de 2023
Entrevista con Rodolfo Correa
lunes, 2 de octubre de 2023
La Alcaldía nos va a someter a una emergencia ambiental y sanitaria
Por Andrés de Bedout Jaramillo
Según informes de prensa, estamos muy próximos al cierre del
relleno sanitario La Pradera, el vaso Altair, como que está lleno, inestable y
produciendo más lixiviados de los que puede tratar.
Hace
unas semanas escribimos un artículo sobre el relleno, creímos que estaban
concentrados en la estabilidad de Altair, definiendo acciones según las
mediciones de los piezómetros y de los inclinómetros, pensamos que estaban
trabajando en la extracción de lixiviados y gases, y muy duro en la
construcción del vaso de la Piñuela; pero no, se gastaron muchos meses
concentrados en el embeleco del cargue lateral, contrato que se lleva gran
parte de los recursos de inversión de Emvarias. Sobre el embeleco del cargue
lateral, también nos pronunciamos en su momento.
No
tenemos plantas de tratamiento de orgánicos que pueda asumir el 50%-60% de las
basuras que producimos.
La
situación se pone color de hormiga, mientras la administración municipal toma
cartas en el asunto y aterriza, debemos como se dice vulgarmente, comernos la
basura, montando en cada uno de nuestros hogares el tratamiento de los residuos
vegetales orgánicos, que son como el 50% de las basuras producidas. Este
tratamiento para llegar a compost puede durar unos 45 días, con una reducción
del peso, en un 60%. Sólo residuos vegetales, picados y mezclados, guardados en
recipientes, para que obre su descomposición. Un poco incómodo, pero fácil,
tocó, empecemos ya.
Además,
se calcula que un 20% de los residuos que producimos son materiales
reciclables, separémoslos responsablemente y entreguémoslos a los recicladores
de oficio.
Quedarían
un 20% de residuos ordinarios, que esperemos encontrar dónde depositarlos. O
sea que, de 3.400 toneladas diarias de basuras producidas, podríamos reducir el
problema de disposición final a menos de 1.000 toneladas/día, 7.000 toneladas
semanales, 50 camiones de basura.
Entre
todos tenemos que hacerle frente a esta situación a la que nos llevó el alcalde
Quintero, era lo único que nos faltaba, una emergencia ambiental y sanitaria,
por distraer a la empresa de aseo de EPM y sus recursos, en el embeleco
sospechoso del contrato de cargue lateral.
Son
más de 30 municipios de Antioquia que disponen más de 3.000 toneladas diarias
en La Pradera, en una semana serían 21.000 toneladas, más de 1.000 camiones
grandes de basura, Emvarias tendrá 200. Camión que no se pueda descargar, no se
puede volver a cargar y así sucesivamente.
No
conocemos plan de contingencia, ni pronunciamiento de la alcaldía sobre el
tema, esto como que nos va a coger de sorpresa.
Todos
a fabricar compost y a reciclar, la unión hace la fuerza.
Una
emergencia ambiental y sanitaria sería terrible para la ciudad y para Antioquia.
Basuras por todas partes, proliferación de plagas de mosquitos, ratones y
gallinazos, que viajarían de La Pradera a Medellín y su Área Metropolitana y a
los pueblos que disponen en el relleno, buscando su sustento; recuerdo cuando
los gallinazos se desplazaron del relleno de Curva de Rodas al relleno de La
Pradera, cuando el primero se clausuró. Viéndolo bien, los gallinazos nos
ayudarían a comernos las basuras en esta emergencia, malos olores y lixiviados
por todas las calles, enfermedades respiratorias, estomacales y de la piel, ni
hablar del ornato, ni del orden y del aseo.
Que
nuestro señor Jesucristo, ilumine al alcalde, al gobernador y a las autoridades
ambientales, para que encuentren un plan para atender la contingencia.
martes, 26 de septiembre de 2023
De cara al porvenir: rostros sonrientes
Por Pedro Juan González Carvajal
De nuevo seremos
testigos de uno de los sainetes más tradicionales de nuestra democracia: la
elección de representantes del poder ejecutivo y del poder legislativo a nivel
subnacional.
Para el caso de la
Alcaldía de Medellín se han inscrito 16 candidatos, casi todos desconocidos y
con poca experiencia, y para la Gobernación de Antioquia 11 candidatos
innegablemente con más recorrido y experiencia. Ni que hablar del nivel de reconocimiento
y experiencia de la mayoría de los aspirantes a Concejos Municipales y a la Asamblea
Departamental. Falta ver cuántos quedarán finalmente después de los consabidos
acuerdos internos entre quienes no ven posibilidades reales a sus pretensiones.
Los diagnósticos y
el estado del arte de la Alcaldía de Medellín y de la Gobernación de Antioquia
son claros. No debería haber sorpresas con respecto a la radiografía general
del estado de cosas y lo único que se espera son respuestas, propuestas y
estrategias concretas para enfrentar con alguna posibilidad de éxito los retos
que les esperan.
Aun cuando la
estrategia de las firmas se ha vuelto común, así mismo las campañas a través de
las redes sociales movilizan personas con información de todo tipo: veraz,
inexacta o falsa.
Las tradicionales
vallas publicitarias colocadas en lugares estratégicos, permitidos y no permitidos
muestran a un montón de señores y de señoras casi todos ellos sonrientes
acompañados de una frase o un eslogan, o una frase de cajón con la cual quieren
resumir sus propuestas, generalmente inexistentes.
Volveremos oír
hablar de la necesidad de recuperar la seguridad, de la importancia de la
educación, de la salud y de la vivienda y de los demás derechos fundamentales,
casi siempre sin propuestas y estrategias concretas. También se hablará de los
problemas de coyuntura como la movilidad, el espacio público, el tema ambiental
y la generación de empleo, entre otros temas y se propondrán obras como más Metrocables,
sobre alguna intervención en el Río Medellín, se hablará del Metro de la 80,
del Tren de Cercanías y de la necesidad de ayuda del Gobierno central. Se
argumentará sobre la necesidad de establecer mesas de diálogo que vinculen
mineros informales, campesinos, indígenas y población vulnerable. Hablaremos de
las obras en curso como túneles, vías y puertos, y poco se hablará de las
estrategias para aprovechar o mitigar el impacto de estas.
También se hablará
de la terminación de las vías 4G, de EPM, de Hidroituango y eventualmente de
obras compartidas en el Valle de Aburrá con los municipios vinculados al Área
Metropolitana.
El que se presenten
tantos candidatos podría ser visto como el reflejo de una democracia
participativa y vigorosa, lo cual se desploma al evidenciar el mercado persa
que existe detrás del otorgamiento de los respectivos avales, donde se pone de
manifiesto la escasez y la importancia de fortalecer verdaderos partidos
políticos y la existencia de un numeroso grupo de movimientos políticos que son
legales, pero que con la poca estructura y recorrido que tienen, les es difícil
hacerle verdaderos aportes a la región y al país.
La relación con el Gobierno
nacional es de capital importancia. Se vuelve a hablar de descentralización, de
federalismo y de autonomía, sin que necesariamente se tengan claros los
conceptos y sus implicaciones prácticas.
Las rentas departamentales
propias siguen asociadas a figuras heredadas de la Colonia y los municipios
siguen sin emplear a fondo algunas figuras modernas como la plusvalía. Se hace
necesaria una reforma tributaria estructural que contemple el orden nacional,
departamental y municipal.
Es necesario hacer
esfuerzos para que la confianza, el respeto y la voluntad de servir hagan parte
de la actuación y la interrelación entre los funcionarios y la ciudadanía.
Así las cosas,
amanecerá y veremos.
miércoles, 13 de septiembre de 2023
Entrevista con Andrés "Gury" Rodríguez
En la entrevista de la semana el candidato Andrés el “Gury” Rodríguez, hombre de derecha que fue uno de los protagonistas en el proceso revocatorio contra Daniel Quintero y que actualmente se postula para ser concejal de Medellín por el Centro Democrático, nos habla de sus reveses económicos, su lucha por la revocatoria, sus nuevos proyectos y sus propuestas para la ciudad. No dejes de verlo.En su autobiografía señala que es ingeniero mecánico de profesión con una maestría en pensamiento estratégico y prospectiva con la tesis por entregar, master en programación neuro – lingüística y con algunos estudios más en varios temas técnicos. En el ámbito profesional trabajó como ingeniero comercial en varias empresas de maquinaria, y aún estudiando, se convirtió en empresario: a sus 21 años era socio de su madre en un restaurante muy reconocido de la ciudad, tenía una discoteca en Itagüí, una barbería en Belén, confeccionaba ropa y muchas otras cosas más. Se convirtió en experto en maquinaria para la industria, la minería y la construcción.
Reconstrucción de Medellín 6
Por Andrés de Bedout Jaramillo
Adherir a Fico
Hasta el momento hemos
producido 5 artículos de opinión, con las acciones más importantes para
reconstruir a Medellín, luego de la destrucción y el saqueo al que la sometió y
aún la tiene sometida esta administración.
Pero para poder reconstruir a Medellín, lo más
importante es ganar la alcaldía de la ciudad, donde las encuestas le dan una
ventaja grande al exalcalde Federico Gutiérrez, con la solvencia moral,
profesional y de experiencia, para atacar los tres problemas que más se están
sintiendo: seguridad, desempleo y basuras, además de educación, salud,
movilidad, recreación, vías, etcétera. Se requiere de una transparencia y
austeridad en el deteriorado manejo de los recursos públicos de esta
administración, que Dios quiera no se repita algo ni parecido; Fico, con la
ayuda de todos, logrará reconstruir a Medellín.
Llegó el momento en que los
candidatos a la alcaldía de Medellín, que compartan el programa de gobierno de
Fico, se adhieran a su candidatura, adhesión que en ningún momento significa
que su trabajo como candidatos, bien avalados por partidos políticos o bien
avalados por firmas, con programas de gobierno bien elaborados, de gran valor
para la ciudad, que seguramente muchos de ellos coinciden y serán aplicados y
desarrollados en el proceso de reconstrucción, no tengan mérito. Quedamos muy
maltrechos después del nefasto paso de la administración Quintero, que hizo
trizas la confianza de los ciudadanos en la administración municipal, por la
gran cantidad de acciones negativas y abusivas que desbarataron a Medellín y a
sus empresas municipales.
Adherir al candidato que puntea
sobradamente garantiza quitarle la alcaldía a Quintero y su grupo, para frenar
en seco el proceso de destrucción de ciudad, que hoy tienen bien adelantado; es
darle un voto de confianza y de apoyo a quien acometerá la reconstrucción.
Los analistas políticos
calculaban que Medellín podría aguantar un par de administraciones malas, lo
que nunca tuvieron en cuenta fue, que además de mala, por inexperiencia y
desconocimiento, pudiese llegar una administración dispuesta a destruir y
saquear todo lo construido en cientos de años de trabajo y lucha, que nos tenía
posicionados, como ejemplo a imitar en Colombia y en el mundo.
Además, destruyó la confianza,
motor principal de nuestro desarrollo, el que hace gala de que “la unión
hace la fuerza”, ni más ni menos, es el trabajo conjunto del
estado-empresa-academia, definitivo en nuestro desarrollo y progreso.
He tenido el honor de conocer a
la mayoría de los candidatos a la alcaldía de la ciudad, personas íntegras,
trabajadoras, estudiosas, con experiencia en el manejo público, que se
constituyen en importante alternativa en el banco de líderes de nuestro distrito
especial. Hoy sabemos no se puede arriesgar ni un ápice a que la dinastía
Quintero continúe mal administrando, saqueando y mal liderando a Medellín,
llegaríamos a puntos de no retorno y más, si le sumamos lo que nos está
sucediendo a nivel nacional.
Hoy más que nunca necesitamos
de su grandeza, de su concepto sobre el interés general, de su liderazgo, para
poder llegar a la alcaldía, con la persona con la que estoy seguro ustedes más
se identifican, reconstruir a Medellín es tarea de todos, es un logro
colectivo, y para ello, tenemos que ganar la alcaldía y el más opcionado es
Fedrico Gutiérrez.
No puede ser que estas
elecciones se conviertan en una simple contienda o competencia, donde sean más
importantes los logros personales que los colectivos.
Que Dios y la ciudad os lo
premien.
lunes, 11 de septiembre de 2023
Editorial: sucesos de la semana
jueves, 1 de junio de 2023
¿Cómo reconstruir a Medellín 5?
Por Andrés de Bedout Jaramillo
Emvarias, llamado urgente.
Me atrevo
a opinar sobre el pretendido contrato que por $251.000 millones, destinados a la
compra y establecimiento del sistema de cargue lateral de las basuras en
Medellín, contrato que conocí por informes de prensa, porque sería un gravísimo
error. Medellín no está preparada para el cargue lateral de las basuras ya que
esto implicaría instalar unos cerca de 2.000 contenedores plásticos, de más de
3.000 litros de capacidad, costosísimos, especiales, grandes, ocupando espacio
en nuestras estrechas avenidas, calles y carreras de la ciudad; contenedores a
los cuales tendrían que llevar las basuras los habitantes de Medellín,
generando desorden en las basuras urbanas. Estos contenedores ocupan espacios
físicos bastante grandes, con los que desafortunadamente no contamos.
Cambiar la costumbre de sacar la basura, dos o
tres veces por semana para entregarla a los camiones de cargue trasero de
Emvarias, es un embeleco costosísimo e inoperante desde el punto de vista
práctico. La capacidad de carga lateral limita la eficiencia de los equipos,
por no tener compactación o por tener que remplazar los contenedores recogidos.
Además, los contenedores son plásticos, inflamables, serán presa fácil de
habitantes de calle mal intencionados y se convertirán en sitios muy adecuados
para recicladores desorganizados. Y como la basura llama más basura, llegarían
a los sitios de contenedores, colchones, llantas, electrodomésticos, escombros,
etcétera, el desorden total.
Si mal no recuerdo, la tarifa, no contempla
los sobrecostos que en la recolección de basuras implica la alta financiación
en camiones y contenedores en el sistema de cargue lateral.
Emvarias,
debe concentrarse en desatrasar la recolección de basuras en la ciudad, con una
flota suficiente de camiones compactadores de cargue trasero, con rutas
selectivas que permitan la recolección de los orgánicos destinados a la
producción de compost y de los materiales reciclables. La comunidad está
cansada de hacer separación en la fuente, entregando las bolsas verdes, negras
y blancas, para que terminen todas en la recolección, con destino al relleno
sanitario de La Pradera.
Mis cerca
de ocho años de experiencia manejando las basuras de Medellín, donde nuestro
lema era “Mantener a Medellín limpio y a Emvarias viva” me da la
autoridad moral para pedirle con todo respeto al alcalde de la ciudad, a los
gerentes y juntas directivas de EPM y de EVM, que no nos metan en el
costosísimo e inoperante embeleco del cargue lateral de las basuras. Con esos
$251.000 millones, se podrían comprar muchos vehículos compactadores, doble
troques, de cargue trasero, con los aditamentos y malacates para cargar
contenedores en el plan piloto pretendido. No metan la pata con los de cargue
lateral, que además están generando muchísimas suspicacias, frente a las
personas con las que se están adelantando las negociaciones. También se podrían
comprar camiones para las rutas selectivas de orgánicos y reciclables, que ya
deberían dejar de ser un piloto
Cuando se
diseñó el plan de pasar a Emvarias al grupo EPM, creando el fondo de
pensionados, respaldado con los activos no afectos a la operación de aseo de la
ciudad, se esperaba que para estas épocas ya Emvarias podría estar participando
en el aprovechamiento de residuos orgánicos y materiales reciclables, además de
poder estar operando el servicio de aseo en otros municipios del país, pero
esta administración dejó caer la empresa y ya no es capaz ni de mantener a
Medellín limpia y si se mete con los $251.000 millones en el contrato de cargue
lateral, tampoco podrá mantener a Emvarias viva.
El costo
de un carro recolector, compactado, de cargue trasero, que para la topografía,
las vías, la cultura y la distancia de nuestro relleno sanitario, es lo más
indicado, debe estar cerca a los mil millones de pesos, mientras uno de cargue lateral,
que no es lo indicado para nuestro caso, vale más dinero, con el agravante de
no poderse comparar su precio en el mercado, ya que según la información de
prensa, solo hay un participante a la invitación, independientemente de las
dudas y sospechas que pesan sobre el catalán, recién nacionalizado por Petro
con quien al parecer se adelanta la negociación.
Que
nuestro señor Jesucristo nos ayude a poder mantener a Medellín limpia y a Emvarias
viva.
martes, 24 de mayo de 2022
De cara al porvenir: las cosas que pasan
Por Pedro Juan González Carvajal*
Tomo el título de este artículo de la famosa, descriptiva
y, para su época, subversiva canción de Piero. Y es que en Colombia pasan
tantas y tantas cosas que no es fácil resistir la tentación de referirse, por
lo menos, a algunas de ellas.
Lo primero que amerita comentario, es la situación que se
vive en la alcaldía de Medellín y para abordar el tema es necesario devolverse
en el tiempo hasta las elecciones en las cuales fue elegido el alcalde
Quintero. Creo que ya hoy pocos dudan que Quintero ganó las elecciones, como se
diría en la jerga futbolística, por “W”, es decir, por falta de contrincante. Luego,
quienes perdieron las elecciones buscaron un mecanismo para sacar al alcalde de
su cargo: la revocatoria del mandato, mecanismo ciertamente legítimo y
constitucional, pero, en este caso, bastante forzado en cuanto a sus causales,
pues la revocatoria no tiene cabida por el solo hecho de que a uno no le guste
el funcionario a quien se pretende revocar. El proceso de revocatoria fue
liderado por ciudadanos seguramente bien intencionados, pero absolutamente erráticos
en su empeño, con más apasionamiento que acierto y, finalmente, pasó lo que
pasó: la revocatoria se hundió. (A
propósito, amable lector, ¿pondría usted un proceso serio y delicado como una
revocatoria de mandato en manos de alguien a quien le dicen El Guri?).
Fracasada la revocatoria, se investigó al alcalde por hacer
lo que hacen todos quienes ejercen cargos públicos, desde el presidente hacia
abajo: participar en política. Independientemente del análisis sobre la
pertinencia o no de prohibir dicha participación en política, prohibición que
no existe en otros países con democracias más sólidas que la nuestra, habría
que reconocer que al alcalde Quintero se le fue la mano en la manera de
participar a favor de un candidato. Pero también hay que reconocer que la
medida de la suspensión es jurídicamente discutible y políticamente desastrosa
para los interesados en retirar al alcalde de su cargo. Es más que previsible
que en poco tiempo Quintero será reintegrado a su rol y regresará como víctima
y como héroe repitiendo lo sucedido con Gustavo Petro en Bogotá. Le adelantaron
la cuota inicial para una futura candidatura presidencial.
Comentario aparte merece la desatinada decisión del
presidente, que solo calificaré como una muestra inmadurez, de nombrar alcalde encargado
a alguien abiertamente opuesto al movimiento representado por Quintero. Por
supuesto también es digna de comentario la actitud arrogante, desafiante y
farandulera en la que llegó el alcalde encargado. No dejó de causar gracia
cuando en alguna entrevista se refirió a Quintero como “mi antecesor”.
Definitivamente el sentido del ridículo desapareció de la faz del planeta. Qué
fácil habría sido manejar esta situación como se manejó, con tino y prudencia,
lo ocurrido en el departamento de Antioquia con la suspensión del gobernador
Gaviria.
Y, en esta época, es imposible no referirse a la campaña
electoral. De nuevo unas elecciones en las que queda un gran vacío: ¿dónde
están los estadistas? Si gana Petro, posiblemente también se podrá decir ganará
por “W”. Si gana otro candidato, habrá que decir que se votó por él para que no
ganara Petro. Qué ausencia de ideas, qué repetición de lugares comunes, qué
debilidad programática. Qué actitud pendenciera y ofensiva frente a los
contrincantes. ¿No habrá en Colombia personas con mejores perfiles, en todo
sentido, que los máximos aspirantes a ocupar la presidencia?
En fin, por ahora permanezcamos aquí, en la puesta de un
bar, viendo a Colombia, pasar y pasar…
domingo, 23 de enero de 2022
Sí se requiere una reforma
Por Antonio Montoya H.*
El principio de
la justicia es lograr la verdad, fallar en derecho, con pautas dadas a través
de la jurisprudencia, la doctrina y con criterios ciertos. Esa es la justicia
que nos enseñaron en las aulas universitarias, la que obedecía a la sana
interpretación de los hechos para proferir un fallo justo; obviamente una de las
partes podría perder, pero el desarrollo del proceso casi que cantaba ese
veredicto y al juez que lo emitía lo encumbraban sus propios colegas y su
imagen era respetada por la opinión pública, lo cual le permitía subir en la
pirámide judicial. De esta manera muchos de auxiliares de juzgados llegaron a
ser magistrados de tribunales y luego ascendieron a las altas cortes; no era un
proceso corto, era lento y llegar allí era por méritos, no por politiquería
como es hoy.
La Constitución
del 91, politizó la justicia, a la rama judicial, y eso ha traído grandes
perjuicios a la institucionalidad. Es tan cierto que existen magistrados de la
corte pagando penas de prisión por corrupción en sus decisiones, ya fuese por
acción o por omisión, pero siempre, de por medio, está el dinero que los
corrompió. En la rama judicial nos encontramos con hechos que conllevan
procesos contra jueces, fiscales y auxiliares; esto no se veía antes y es por
causa directa de la Constitución del 91, ya que no se eligen por méritos se
designan a dedo y por compromisos adquiridos.
De manera que aquí
se requiere un cambio profundo, estructural, que le devuelva la dignidad a la
justicia y para ello hay que alejarla de la política y de los políticos.
Miren un caso
reciente como es el de la revocatoria: leyes claras, procesos claros, términos
precisos y resulta hoy, que después de un año, se dice que se suspenda el
proceso porque se dijo que se contrató a un abogado por la suma de $1.500
millones, lo cual no fue cierto. Se certificó en ese despacho que nunca se pagó
ese dinero y lo expresó el abogado. Sin prueba alguna, sin soportes, quieren
torpedear un proceso a través de medios judiciales. Esa decisión de cerrar la
investigación desde hace un año, fue planeada, la tenían prevista esos señores
para cuando se presentara la necesidad y esta surge cuando tienen que
certificar la validez de los datos contables, lo que permitiría que el
presidente fije fecha de ir a las urnas para votar si el alcalde continua o se
va. Canallada contra Medellín y los antioqueños, pero se persistirá hasta la
victoria final.
Se han
interpuesto contra el alcalde de marras, demandas penales a título penal por
muchas personas, se le han puesto quejas en Procuraduría, Contraloría, Fiscalía,
es decir, en todas las “ías” y no pasa nada. Entiendo que hay hasta demandas
por temas sexuales y no pasa nada, entonces ¿cómo creer en la pronta y eficaz
justicia? Es la respuesta que los fiscales y jueces nos deberían dar. Qué
remedo de justicia, para unos sí actúa rapidez sustentada en falsedades y para
otros, los procesos son lentos y dilatados en el tiempo.
Las razones
para revocar están, han sido expresadas por el vocero, y a los otros ciudadanos
que tenían la intención de participar les impidieron hablar. Qué equidad,
igualdad y justicia… me río de ellos. Precisamente este sistema judicial es el
que hay que cambiar por un sistema democrático que sea válido, al que no se le
permita darse el lujo de impedir procesos legítimos. Y si el alcalde se cree
tan fuerte, pues demuéstrelo en las urnas y confirme que el pueblo esta con él.
Razones para un
cambio en Colombia son muchas, sí existen. Simplemente las enumero porque se
hablan de ellas y nunca pasa nada por lo que considero nosotros mismos debemos empoderarnos
y actuar; ellas son entre otras:
a. Reforma al Congreso
(disminución de congresistas, menos tiempo de vacaciones, congelar salarios por
algunos años, pagar por asistencia, mayores requisitos para ser congresista) en
fin cosas concretas y no pasa nada.
b. Exigencia de
requisitos para contratar con el Estado y nunca aceptar contratación directa.
c. No pagar
anticipos en los contratos.
d. Que se
emitan fallos en procesos pendientes de corrupción, que son miles y miles, y se
dan en todo el país. Un día de estos enumeraré a muchos de ellos.
e. Que no
exista casa por cárcel para nadie.
f. Que se
cumpla la ley, y no es un pedido, es una exigencia.
g. Que a los
militares se les juzgue con el mismo rasero de la justicia especial.
h. Que los
exguerrilleros se ganen el cargo en elecciones, no regalados y sin pagar
condena alguna.
i. Que los
jueces fallen en justicia, con base en el ordenamiento legal colombiano y no con
base en sus propios criterios.
j. Que los
violadores nunca vuelvan a la calle.
k. Que los
feminicidas, se pudran en una prisión, sin derecho a llamadas, ni visitas.
En fin, todos
tenemos opiniones diversas que enriquezcan estos prioritarios cambios y por
ello los invito a que me escriban y entre todos construyamos el país que
queremos.
Pero, los
invito a que iniciemos el cambio con la revocatoria del alcalde de Medellín.
sábado, 30 de octubre de 2021
A otro precio
Por Antonio Montoya H.
Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que
hace ya más de un año y tres meses, en Antioquia, diversas personas en forma
individual, ciudadanos de a pie, que no ejercen la política, iniciaron, sin
conocer a fondo la tramitología, un proceso de firmas para revocar al actual
alcalde de la ciudad de Medellín,
quien contra todo pronóstico, desde el
inicio de su mandato, mostró la verdadera intención que no era propiamente la
de administrar la ciudad y por el contrario utilizó inadecuadamente los
recursos a su disposición.
Basta mencionar el caos generado en EPM, con sus
cambios de junta directiva, el retiro y nombramiento de gerentes, vinculación
de personajes sin conocimiento, sin méritos y sin cumplir requisitos, hasta las
múltiples acciones devastadoras en el Jardín Botánico, Ruta N, las secretarías
de despacho, el abandono de la ciudad y sus calles, el crecimiento desaforado
de los habitantes de la calle, el fortalecimiento de su clan familiar en los
despachos municipales, los contratos, los conflictos con silleteros, con la comunidad
y la mala imagen que genera con sus decisiones en la banca nacional e
internacional.
Todo ello hizo crecer el descontento ciudadano
y los diversos movimientos que se formaron para el proceso revocatoria. Entendieron
que la unidad hace la fuerza y después de varias reuniones se gestó dicho
acuerdo que se denominó el Pacto por Medellín, que logro infundir fe y
confianza en nuestros ciudadanos. Los líderes de esos grupos son Andrés Rodríguez,
Alejandro Posada, Julio Enrique González Villa, Luis Fernando Duque, Yesenia Ramírez,
Luis Alfonso García y otros hombres y mujeres que, con tesón, día a día, han
mantenido viva la llama de la antioqueñidad, el respeto por los valores y
principios que nos rigen y han logrado el objetivo ansiado en su primera etapa
que es la recolección de firmas suficientes para que la revocatoria sea un
hecho y se convoque a votación.
No han sido pocas las batallas que se han
librado y ganado, entre las cuales enumero: a. El Consejo Nacional Electoral
(CNE), b. el propio alcalde, c. los enemigos de la revocatoria en las calles
insultando, arrebatando planillas y asustando a los recolectores, d. las
bodegas que desinforman, e. el presidente, apoyando al alcalde, f. funcionarios
públicos que consideran que no era necesaria la revocatoria, g. las dilaciones
judiciales, h, las tutelas ganadas, en fin, todo un entramado que impedía la
tarea de recolección, pero, esa fuerza arrolladora de la ciudadanía creció hasta
obtener 245 mil firmas, que nos garantizan que se convoque a la votación para
la revocatoria.
Faltan aún pasos importantes para lograr el
máximo objetivo, pero lo que sí podemos afirmar es que hoy existe un deseo
firme, intensó en los ciudadanos por avanzar en el proceso revocatorio lo que
en su momento fue una mera expectativa, se trasformó en una ola fuerte,
poderosa, que atrae y motiva y que con seguridad nos conducirá al triunfo.
Medellín, su gente, su civilidad y educación, ven
con tristeza como en poco más de año y medio la ciudad parece un basurero,
brillan por su ausencia el respeto el orden y la disciplina, extranjeros
burlándose de nosotros paseando a su novia o amiga, como si fuera un animal, lo
cual es inadmisible y la autoridad ahí esperando órdenes del jefe.
Se lograron las firmas, ahora invito a todos
los ciudadanos de Medellín, sin importar raza, sexo, edad o condición que
juntemos nuestras manos y unidos en una sola vos, vamos a las urnas y cambiemos
el rumbo de Medellín, Antioquia y Colombia.
lunes, 11 de octubre de 2021
Me preguntan
Por Antonio Montoya H.*
Muchas personas en la ciudad de Medellín me preguntan que
quién será el candidato adecuado para ocupar la alcaldía de Medellín, en el
próximo periodo de elecciones normales, año 2023, o quién sería el adecuado si
se logran las firmas y se llama a elecciones para definir si se revoca el
actual alcalde o no. Yo le expresé a varios, muy seguro, que, como dice el
adagio popular “cada día trae su afán”, habrá que esperar a ver qué
sucede en los próximos días, porque los acontecimientos nos pueden llevar
rápidamente a un cambio de rumbo en Medellín, lo cual sería el escenario ideal
o de lo contrario tendremos que esperar dos años más y eso sí seria el acabose:
atraso, despilfarro, desempleo, cierre de empresas, caos administrativo,
riesgos empresariales en Telemedellín, Jardín Botánico, EPM, ruta N, cambios
constantes de los funcionarios y muchas amenazas más.
En fin, todos los sucesos nefastos que están llevando a que
la ciudad no sea la tacita de plata que tanto nos orgulleció se incrementarían
en ese lapso y la recuperación tardaría unos diez años, por cuanto es muy fácil
y rápido destruir y muy larga la recuperación. Si no, vean ustedes lo que
ocurre en Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y lo que está sucediendo en
Argentina y Perú, que con malos gobiernos tardarán muchas generaciones en
volver por la senda correcta.
Por ello me quedé reflexionando sobre el tema y creo que es
necesario que, desde ya, empecemos todos los ciudadanos a reflexionar sobre quién
sería la persona adecuada, sea hombre o mujer, para dirigir a Medellín por la
senda de desarrollo, la unidad y la recuperación de los valores y principios
que han regido a los antioqueños durante muchos años, obviamente que en quien
confiemos practique claramente esos valores.
Sin duda alguna es necesario plantear que el perfil del
gobernante debe incluir que sea una persona que quiera Antioquia, que conozca
sus necesidades, que entienda que su trabajo será en función del interés
general y no del personal, que sea un líder que dirija la transformación social,
económica y social que requiere la ciudad, que genere confianza y
respetabilidad, que aglutine y no disperse, que comparta el amor y cariño por
Medellín, la familia y los valores.
Creo entender que Medellín, no quiere un político de
carrera para que la gobierne, si se requiere un hombre que entienda que la
política tiene como fin único el mejoramiento de las condiciones de vida de
quienes la habitan, sin exclusión alguna. Se requiere un gran gerente que
administre con pulcritud y trasparencia los destinos de la ciudad, que crea que
el orden y la disciplina es lo primero.
Pasa por mi mente el nombre de varios y valiosos
profesionales que podrían ser exitosos y dirigir los destinos de la ciudad de
una manera sobresaliente, porque ellos no caen en la demagogia, saben y
entienden que una ciudad es pujante cuando se crean las bases suficientes para
soportar el crecimiento lo cual se logra con estructura, planeación, constancia
y acompañado de profesionales idóneos, conocedores de sus responsabilidades.
No me atrevo a mencionar sus nombres porque mal haría
comprometiéndolos a opinar sobre este asunto. Ellos en consultas privadas
podrán definir si en un momento determinado consideran viables su postulación
para dirigir los destinos de la ciudad. De lo que sí estoy seguro es de que Medellín
tiene que cambiar y evitar que la intromisión de personas y jefes de partidos
políticos ajenos a la ciudad impongan los gobernantes.
Medellín, se dirige por ciudadanos que la quieran, la
respeten y conserven sus tradiciones. No se les olvide que si Medellín cae en
garras del populismo. por ahí mismo se va el resto del país.
domingo, 31 de enero de 2021
Audiencia pública y otras consideraciones
Por Antonio Montoya H.*
Desde inicios del año 2021, hemos visto como
muchas ciudades y municipios del país están optando por utilizar la revocatoria
del mandato para destituir a los alcaldes, mediante nuevas elecciones,
cumpliendo eso sí con una serie de requisitos previos que se deben lograr antes
de llegar a las urnas.
Un de ellos, no estaba previsto en la norma y llegó
como traído de los cabellos. El 16 de diciembre de 2020, el Consejo Nacional Electoral
(CNE), mediante resolución, consideró necesario, para dar cumplimiento a una decisión
de la Corte Suprema, convocar a una audiencia pública para que los promotores
de la revocatoria, uno o más y el alcalde correspondiente, con sus funcionarios,
pudieran, frente a frente, mostrar los argumentos en pro de la revocatoria y
los argumentos de defensa de la gestión.
Así fue como en la ciudad de Medellín, donde se
pretende revocar al alcalde, se citó por parte del CNE, a la audiencia pública
y se emitieron una serie de requisitos para la diligencia. En un principio se
fijó un tiempo para las partes y para los otros participantes, al principio 10
minutos y luego 3 minutos, lo cual era grave, pero se aceptó esa condición y se
prepararon con antelación para la presentación. Pero el día de la audiencia,
cuando todos estaban listos, la Honorable Magistrada que dirigía la sesión,
cambió de un golpe todo lo acordado con antelación impidiendo el ejercicio
democrático y actuando en contra de la ley, ya que esta determina que la “audiencia pública es concebida como una de
las acciones necesarias para inducir a los ciudadanos y organizaciones de la
sociedad civil en la formulación, ejecución y control de la evaluación de la
gestión pública”.
Sin duda alguna se incurrió en una grave
vulneración al derecho de los ciudadanos, convirtiéndose ese acto en un remedo
de participación ciudadana, y en falta de transparencia por parte de los
magistrados. No hay derecho a impedir de tajo la expresión en una audiencia
pública. ¿A qué le tenían miedo?, posiblemente a los argumentos que
visualizaban las falencias de la administración municipal y que conllevaría al
final a que los ciudadanos se motiven a votar por la revocatoria.
La audiencia pública, el invento del CNE para
cumplir una orden, fuera de escuchar a las partes no tiene ninguna incidencia y
es bueno que lo entendamos; nadie puede salir a dilatar o demorar la entrega de
formularios, fue un simple trámite en el arduo trabajo de la revocatoria.
La revocatoria se inició como un movimiento
ciudadano lejano a las casas políticas de Medellín. Los jefes de los partidos
han emitido su opinión, a unos les parece que no es adecuado el proceso en
estos momentos, otros se abstienen y otros más esperaran el desarrollo de los
acontecimientos, pero debe quedar claro que entre los que hacen parte del pacto
por Medellín, no están los partidos políticos, sino hombres y mujeres que creen
que el rumbo tomado por la administración causa graves problemas a la ciudad.
Vale la pena resaltar que los partidos que
apoyaron al alcalde para su elección, sí trabajan para apoyarlo, mientras los
demás partidos tradicionales han creído que el silencio les favorece. Pienso lo
contrario, mientras los otros trabajan ellos perderán presencia en la opinión
pública y no es hora de pasar de agache.
También he oído conceptos de políticos que
consideran que no es oportuno iniciar procesos revocatorios en plena pandemia,
que las prioridades son otras, pero se les olvida que, si fuera para ellos, sí valdría
la pena hacer campaña, conseguir firmas y votar. Como no contamos con ellos ya
se están quejando y como niños consideran que revocar no es necesario.
Es extraño que se demerite la figura de la
revocatoria que está prevista desde la constitución del 91, como una nueva
posibilidad de la democracia participativa. Hasta este año era muy valiosa, pero
ya la irán a modificar porque los ciudadanos no comen cuento, con seguridad
será objeto de reforma.
Por último, vale la pena reflexionar sobre el porqué
de la baja calificación que tiene hoy el alcalde después de la última encuesta
en la que está apenas en el 52% de favorabilidad. Esto no le ocurría a ningún
alcalde de Medellín en los últimos 20 años y la causa es porque se están dando
cuenta de que él no gobierna para la ciudad, sino que busca otros objetivos
políticos.
Revocar es consecuencia de la ley, pero hoy es
una necesidad ciudadana, que va creciendo en ese descontento como la espuma.
Recordemos que ni las triquiñuelas del CNE
impedirán que los formularios sean entregados y se obtengan las ansiadas 92 mil
o más firmas.
sábado, 15 de agosto de 2020
EPM
Por Andrés de Bedout Jaramillo*
El año pasado tuvimos la oportunidad de votar por un candidato que presentaba la propuesta más importante para Medellín, la continuidad de Jorge Londoño en la gerencia de EPM. Hoy nos damos golpes de pecho porque están acabando nuestra empresa insignia, en manos de casas políticas de varios partidos, que llevaron al actual alcalde al poder, quien de entrada los engañó, al igual que a sus votantes, ofreciendo un gerente independiente, escogido por una empresa cazatalentos. Todo parece indicar que se dejaron enmermelar, al igual que los concejales de la ciudad, porque no le hicieron valer lo prometido. Lo único claro es que cogió el camino opuesto al trazado en el acuerdo de transformación, que trabajamos y aprobamos en el Concejo de Medellín en diciembre de 1997, hace casi 23 años; ningún alcalde, ningún concejo, ningún gerente, se habían atrevido a hacer lo que están haciendo hoy con EPM.
El acuerdo municipal a
que me refiero, donde por ley teníamos que transformar la figura jurídica de
EPM, lo construimos de la mano del talento del patrimonio más grande de la
compañía, su gente, expertos, responsables, honrados, hábiles, abnegados y
estables ejecutivos que dirigían la compañía de los antioqueños.
Revisamos todas las
posibilidades, escuchamos a todos los sectores de Medellín y concluimos que la
figura más pertinente era la de empresa industrial y comercial del Estado, de
capital público municipal. Ya no podía seguir siendo un establecimiento público
del orden municipal, la ley 142 lo impedía.
Éramos conscientes de
que el riesgo de politización siempre estaría presente; afortunadamente los
acaldes elegidos popularmente siguieron la línea de crecimiento trazada por
Diego Calle y las cifras corroboran lo dicho. El progreso de nuestra ciudad se
debe en un alto porcentaje a las transferencias y a las inversiones de EPM.
Desafortunadamente en
la ejecución de la obra más importante para la generación hidroeléctrica del
país, una mega obra de altísimo riesgo, se presentaron problemas por fenómenos
de la naturaleza, que han sido capitalizados por sectores que iniciaron de
tiempo atrás una campaña de desprestigio, estúpida, absurda, propia de los que
no tienen más de dos dedos de frente. Lograron su cometido, acabar en 8 meses
con el gobierno corporativo de principios y valores, y acabar con la
estabilidad laboral de carrera y formación tradicionales. También quiere
arrasar con las empresas privadas antioqueñas, que han generado el empleo y el
desarrollo, que matan de envidia a los que no entienden que el desarrollo se
logra es trabajando muy duro, como lo hacemos y lo hemos hecho en Antioquia,
asumiendo riesgos, arropando y defendiendo nuestras empresas públicas y
privadas, grandes, medianas y pequeñas, que generan los empleos y pagan los
impuestos, que permiten nuestro bienestar, nuestro desarrollo y nuestra
felicidad.
La junta directiva con
su valiente renuncia colectiva, nos está pidiendo a gritos, que abramos los
ojos, que está vaina se está saliendo de madre, que nos están desbaratando la
empresa y se quieren llevar entre los cachos al sector empresarial. Mejor
dicho, como dice mi hermano Roberto de Bedout, están convirtiendo a EPM en una
Pedevesa.
Los sectores políticos
que subieron al alcalde al poder, tienen que poner la cara y pararlo en la raya
inmediatamente. Los sectores políticos que colocaron los concejales actuales,
también tienen que poner la cara y obligarlos a defender nuestro patrimonio más
preciado.
Alcalde y concejales
tienen que acordar inmediatamente y de frente a la ciudad, una gerencia y una
junta directiva, que nos garanticen frenar en seco la politización de la
compañía, que regrese el gobierno corporativo, la trasparencia en la
contratación, que ya ni se publica como se hacía antes, la carrera
administrativa por méritos, en fin, volver al sendero. Estamos a tiempo si
arrancamos inmediatamente.
No podemos esperar una
revocatoria, sería muy tarde tener que esperar cuatro meses para iniciar su
trámite y quién sabe cuántos para que se dé o no.
Tampoco nos va a salvar
esperar las resultas de una demanda que podrá demorar en el mejor de los casos
10 años; 10 años sometidos al desgaste de EPM, Medellín y todo lo que nos
rodea, vamos a perder todos y por todo lado.
Alcalde, concejales,
por favor nos arreglan este problema, para eso los eligieron, no nos tiren por
el despeñadero, lo que está sucediendo no es justo, no es racional, ustedes
tienen que ser serios, tienen que ser responsables con ustedes mismos, con sus
familias, con sus votantes. Si no arreglan este problema, no se lo vamos a
perdonar, políticamente hablando.
Que nuestro Señor
Jesucristo ilumine al alcalde y a los concejales de Medellín, oremos por ellos.

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