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lunes, 20 de enero de 2025

Preguntas que debemos responder

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Recientemente anotaba en una de mis columnas que al elegir a nuestros gobernantes los colombianos no podemos seguir incurriendo en los mismos errores del pasado: elegimos por pasión o fanatismo, o nos deslumbramos con aquellos aspirantes que gastan más en sus campañas, aunque sea violando los topes legales o, simplemente, votamos por el nombre que más nos suene, sin conocer cuáles son sus propuestas para el país.

Para no reincidir en semejantes equivocaciones, que cuestan al país más años de atraso y sufrimiento, nos llega, como anillo al dedo, la columna “Diez preguntas a los aspirantes”, del excelente escritor Gustavo Moreno Montalvo (La República, 18/01/2025), dirigida a los candidatos a la Presidencia, lo cual nos permite opinar sobre la clase de candidato que preferimos, con base en sus opiniones sobre la manera de reconstruir lo que nos queda de democracia y bienestar, que no es mucho.

Son respuestas como las siguientes, las que esperamos de un aspirante que quiera contar con el voto de las gentes a las que nos duele esta querida patria:

1. ¿Qué se propone para que el Estado tenga el monopolio de la fuerza y no haya territorio bajo control de grupos armados ilegales?

Respuesta: potencializar las Fuerzas Militares y de Policía, elaborar un plan de combate al narcoterrorismo y la criminalidad con asesoría de países como Estados Unidos e Israel, revitalizar la inteligencia militar, dotar a las Fuerza Armadas de los últimos adelantos tecnológicos para la guerra y el control de la delincuencia, eliminar las trabas establecidas espuriamente por el Acuerdo de La Habana para poder combatir la impunidad, acabar con la protección al negocio del narcotráfico, modificar la ley penal para hacerla más eficaz y severa con el crimen organizado.

2. ¿Qué se propone para que el Estado tenga papel efectivo en la tarea de acabar con la pobreza, reducir la desigualdad y rescatar los rincones olvidados de la patria?

R.: Crear más riqueza mediante un propósito nacional para llevar a cabo un gran salto hacia el desarrollo económico, con la activa participación de todas las ramas del poder, de las regiones y del sector privado. El plan debe incluir la atracción de la inversión nacional y extranjera; la consecución de financiación para obras de desarrollo; el impulso de infraestructura a través de concesiones; rebaja de cargas tributarias y supresión de cargas parafiscales para promover el desarrollo empresarial; plan especial para desarrollar la agricultura, la ganadería y la producción agroindustrial, que incluya la creación masiva de cooperativas de producción y asesoría externa para construir un sistema de riego a las zonas cultivables; emprendimiento de una macro infraestructura como la carretera en el tapón del Darién que una las tres Américas mediante asociación internacional. Con la riqueza obtenida mediante el crecimiento económico se debe acometer un gran plan de desarrollo social que incluya: a) Solución del problema de salud; b) Suministro de servicios básicos a las poblaciones más alejadas; c) Educación gratuita y de calidad en todas las regiones; y, d) Generación de empleo digno con total formalidad.

3.. ¿Qué se propone para crecer el ingreso nacional con uso más eficiente de recursos escasos, mediante la vinculación del país a la economía internacional, la simplificación de las normas sobre impuestos y la revisión de las normas laborales para reducir el desempleo y la informalidad, y aumentar la productividad?

R.: Con la medida de reducir las cargas tributarias aumentará automáticamente el recaudo. Se rebajará, además, el IVA para los productos que incorporen mano de obra nacional. Con el fortalecimiento del sector privado mediante los beneficios tributarios y una reforma laboral que elimine los obstáculos para la generación de más empleos, podremos aumentar las exportaciones, especialmente de hidrocarburos y sus derivados, productos agrícolas, servicios tecnológicos y manufactureros. Se deben eliminar los beneficios tributarios, salvo los que favorezcan la productividad o la generación de empleo. Se debe implementar un plan gradual de 4 años para reducir a cero la informalidad, en el cual se incluyan las cargas parafiscales, tasas notariales y de Cámara de Comercio y, conversión de prestaciones sociales en participación en las utilidades.

4. ¿Cómo se propone mejorar procesos y estructura del Gobierno central para hacerlo eficaz, y su articulación con regiones, para mejorar la gestión social y lograr crecimiento rápido y sostenido mediante el diálogo entre el Estado y los inversionistas privados?

R.: Hay que liderar un gran propósito nacional, que es el crecimiento económico del país para poder beneficiar con sus rendimientos a las regiones y a sus pobladores. No podemos seguir repartiendo miseria y conflictos. La estructura del Gobierno central debe someterse a una reingeniería para suprimir, fusionar o reducir el tamaño de muchas dependencias. Queremos un Estado más pequeño, menos interventor, más económico y eficiente en su labor. Deben quedar claras las competencias y obligaciones de las regiones y establecer constitucionalmente su obligación de participar en los planes nacionales de austeridad, de búsqueda del desarrollo económico y de bienestar social de la comunidad, así como la priorización en sus gastos para acabar con los “elefantes blancos”. Se aprovecharán al máximo las fortalezas del sector privado, el cual participará activamente en muchas gestiones de la mano del Gobierno, como en la selección de talentos con base en méritos para ocupar cargos públicos.

5. ¿Cómo se propone mejorar el desempeño del legislador y asignarle responsabilidad?

R.: El nuevo presidente debe conquistar con su gestión el respaldo de las mayorías colombianas y, con base en ese apoyo, presentar propuestas de reformas por la vía del referendo que nunca antes se han podido obtener y que los congresistas por sí solos no están interesados en aprobar. Se deben modificar los requisitos para ser congresista, el tamaño del Congreso, y los beneficios y privilegios que atentan contra la igualdad de los ciudadanos frente a la Ley. Se debe reglamentar la Comisión de Aforados para eliminar el conflicto de intereses en el juzgamiento de congresistas y magistrados de las altas cortes. Los congresistas deben ser responsables ante sus electores por el cumplimiento de las propuestas que formulen cuando aspiran a su elección.

6. ¿Qué se propone para hacer eficaz la justicia?

R.: No vale la pena aprobar otra reforma como las que tantas veces han propuesto que en nada tocan los grandes males que afectan nuestra justicia: impunidad, corrupción, origen político de la designación de magistrados, exagerada injerencia de la JEP, morosidad, falta de vigilancia de los funcionarios judiciales y permisividad con el crimen. Por lo tanto, una vez asegurado el apoyo popular, se debe plantear una reforma a fondo mediante referendo de aquellos aspectos que impiden tener una justicia honesta, eficaz y oportuna. Debe incluir: designación de magistrados sin intervención de la politiquería, eliminación de la JEP, sanciones a jueces y fiscales por incumplimiento de términos, prohibición de aplazamiento de audiencias, las cuales se harán con supernumerarios. Una comisión penalista de alto nivel estudiará un paquete de normas para declarar la guerra a la impunidad, el crimen, el narcotráfico, el terrorismo, el secuestro, la lentitud de los procesos y el exceso de indulgencia con el delito. Requisito indispensable para poner orden en la justicia es la eliminación del espurio acuerdo de La Habana cuyas normas van en contra de una correcta administración de justicia.

7. ¿Cómo se propone combatir la corrupción, con partidos eficaces, reglas para que las campañas políticas eduquen y faciliten decisiones, y mecanismos de control acertados?

R.: Debe proponerse el candidato trabajar con los mejores ciudadanos que el Estado pueda conseguir. Por eso se debe adoptar la norma de que todos los cargos públicos serán elegidos por concurso de méritos. Hay que suprimir las contralorías que alcahuetean y participan de los negocios sucios del Estado. Se designará un Contralor General escogido de una terna elaborada por una firma especializada en selección de talentos por una comisión formada por el presidente de la República, el presidente del Congreso y el presidente del Tribunal Supremo (que reemplazará a las Cortes). El Contralor contratará firmas especializadas en auditoría y revisoría fiscal para hacer la revisión contable de todas las entidades del Estado y comunicar al Contralor General y al superior inmediato del funcionario investigado los resultados de la auditoría que merezcan una acción disciplinaria o penal. Se deberá crear una oficina encargada de perseguir los bienes defraudados al fisco, dependiente de la Presidencia de la República. Una comisión de juristas y contadores elaborará reformas a la ley de contrataciones para evitar los sucesivos escándalos por adjudicación de contratos sin licitación y triquiñuelas utilizadas para defraudar al Fisco. Hay que establecer premios al público por informaciones que conduzcan al descubrimiento de actos de corrupción o a conseguir la recuperación de los valores defraudados.

8. ¿Cómo se propone arreglar la educación preescolar, básica y media para tener mejor perspectiva a largo plazo en un mundo cada vez más automatizado?

R.: En el caso de los niños de preescolar y primaria, la educación fundamental proviene de sus hogares. Por eso quien aspire a la Presidencia debe trabajar por la protección de la familia que es el núcleo fundamental de nuestra sociedad. Deben ser combatidas las tendencias agresoras de la institución familiar como el aborto (que, además viola la Convención Americana de los Derechos Humanos), la ideología de género (que es una teoría absurda y anticientífica), el matrimonio homosexual, la adopción por parejas del mismo sexo, la pornografía infantil, el cambio de sexo en los menores edad. La educación debe ser uno de los objetivos prioritarios del nuevo gobierno con dos metas: preparar los alumnos con conocimientos prácticos para el desarrollo económico y formar ciudadanos con valores espirituales acordes con nuestra civilización cristiana y democrática, y no con la ideología comunista que ahora nos gobierna.

9. ¿Cuál es su propuesta para asegurar la disponibilidad de energía, de manera que las limitaciones de hoy no sean obstáculo para el progreso, y en materia ambiental para actuar con responsabilidad?

R.: En primer lugar, tratar el problema con la seriedad que se merece. No se puede jugar con las expectativas de los consumidores ofreciendo subsidios que luego el Gobierno no gira a las empresas de energía. El desarrollo hidroeléctrico debe ser impulsado otorgando facilidades logísticas y beneficios tributarios a los posibles inversionistas. No se puede desechar de un tajo la energía procedente de los hidrocarburos, pero sí se puede adelantar un programa paulatino de reemplazo de plantas geotérmicas por otras energías alternativas. No se pueden someter los proyectos de explotación de recursos energéticos o la construcción de plantas a unos conceptos ambientalistas que solo buscan un bien particular y no el bien común. Habrá que modificar la ley en este tema.

10. ¿Qué se propone para que las relaciones internacionales del país sean eficaces?

R.: Debemos mantener y estrechar las relaciones con aquellos países que comparten nuestras aspiraciones de alcanzar un pronto desarrollo económico. Por otra parte, nos toca poner en el congelador nuestras relaciones con países que alimentan los grupos terroristas otorgándoles protección y refugio., El servicio diplomático debe reducirse notoriamente pues su costo es elevadísimo y sus resultados nulos. En adelante los embajadores que queden en unos pocos países que nos interesan serán expertos en comercio internacional y colaborarán en las tareas de atraer inversionistas y vender nuestros productos en el exterior.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Aquelarre

Luis Guillermo Echeverri Velez

Por Luis Guillermo Echeverri Vélez

(- Aquelarre. Junta o reunión nocturna de brujos, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para la práctica de las artes de esta superstición.)

¿Seguirá el país enredado en el infame aquelarre de la política delictiva, tan habilidosa en aquello de viciar, sobornar y pervertir?

¿Por qué queremos seguir en manos de delincuentes bendecidos por la impunidad? ¿Será insensatez, estupidez, masoquismo o puro y legítimo malcriado descaro, propio de egos inflamados o narcisismos cultivados en probeta que nos imponen personajes con negros pasados éticos y delictivos, retocados con Photoshop?

En lugar de una prolija formación de políticas públicas, la politiquería colombiana parece una pesadilla que enmarca un aquelarre de rituales oficiados por Chucky, el Pingüino, Drácula, Herodes, Maquiavelo, Rasputín y toda la caterva de asesinos, violadores, narcoterroristas, jíbaros, degenerados, siervos y volatines, que los corteja en medio de la horrible noche.

Aún sigo sin entender por qué en Colombia uno de cada dos hijos de su madre, quieren y creen que pueden ser presidentes de la República, sin contar con una robusta trayectoria de realizaciones importantes, ni destacarse por una verdadera y abnegada vocación de servicio o sin tener las capacidades que demanda la compleja, malagradecida y desgastante función de ser elegido como “el mejor” para conducir toda una nación.

Aquí tenemos la falsa convicción de que el puesto o posición es el que hace al personaje, y no el carácter, la ética, la calidad humana y los logros reales y demostrables de la persona lo que importa. Nos equivocamos al creer que el puesto público por el solo hecho de haber calentado el banco varios años, convierte a cualquier burócrata en personaje presidenciable.

La proliferación de candidatos emergentes sin la debida acreditación es una prueba más de la gran debilidad y degeneración partidista y democrática nacional.

Argumentar que así es la democracia, es una disculpa inútil en esta era del conocimiento y la transformación digital. Con ese hueso los partidos y movimientos políticos entretienen y engañan al electorado, dándole tratamiento de pulgoso callejero, en lugar de presentar al “programa de telerrealidad presidencial” a los mejores de la patria, tal y como ocurre en el deporte y la ciencia, y así enaltecer y servir con calidad humana el teatro de la democracia.

En honor a un concepto de democracia acomodado a la libertina cultura greco-quindiana, el país no puede soportar el costo de elegir nuevamente un “propio” de quienes entraron los ladrones por la puerta de la cocina, ni de los asociados a mafias y organizaciones criminales narcoterroristas.

Si queremos desarrollo, no podemos elegir cualquier inútil sin carácter con vocación de lustrabotas, que termine controlado por las fuerzas del mal instaladas de regalo en el parlamento, como le ocurrió a Venezuela con Maduro a quien Diosdado Cabello tiene a su servicio, atornillado al trono de Chávez.

Hoy son los contratistas del Estado los que emiten la garantía pecuniaria con la cual salen marcados los muñecos a la tarima del remate preelectoral, a ver cuál es el partido o movimiento qué más da por sus promesas de reparto contractual y clientelista.

Una gran proliferación de precandidaturas frente a las que quieren proponer continuidad del pacto diabólico demuestra que somos una sociedad enferma de egoísmos e individualismo y adicta a la insensatez y la violencia, que sólo habla de paz, cuando no hay tal y no existe posibilidad remota de conseguirla jugando con la desesperanza nacional.

Para mí es tan grave esta desunión política convertida en el tétrico aquelarre que le rinde culto a la impunidad, el clientelismo y la corrupción, como la gran cantidad de candidaturas improvisadas de un sinnúmero de mediocres, cuando el país debería estar trabajando para implantar un sistema que garantice contar con personas de probado calibre ético y conceptual para poder salvar al Estado de un gobierno suicida que se lleve con él a la tumba comunista toda la nación, al dilapidar sus sistemas de seguridad, libertades económicas, propiedad privada, justicia, salud, pensiones y laboral.

Si hay algo que los políticos sinuosos no quieren, es una institucionalidad gremial y sindical trabajando unidas en favor de la expansión del sector privado y el desarrollo socioeconómico.

Casos como el del servil “Bruce Wayne” criollo, que se cree el Batman de ciudad gótica, pero ha sido incapaz de combatir al Pingüino carranguero, tienen tanto de largo como de ancho.

Ejemplos como el de algunos y algunas gritonas, energúmenas, descriteriados, gomelos, “youtubers” y saltamontes sin realizaciones, o el de retorcidos camaleones de vieja data conocidos por su habilidad en la arena de la corrupción y su público concubinato con la criminalidad, son prueba de lo mal que está el partidismo nacional, donde no hay una estructura ética ni moral que respalde un sólido método interno de preselección de candidatos.

Aquí se necesita alguien sensato, coherente, honorable y con los huevos bien rayados, que haya tenido un buen ejemplo en la casa, que pueda presentar logros personales, capaz de garantizar el retorno a la legalidad y convocar un equipo de profesionales honrados y determinados a devolver al país al camino de la seguridad, la justicia, el crecimiento y el desarrollo.

Si una nación, cual fue el caso de Argentina, no pasa de un liderazgo cleptócrata, demente y degenerado acompañado de una manada de avezados delincuentes, a que la administre el mejor equipo profesional que tenga el país, se puede pagar caro por asumir el riesgo de perderlo todo en el casino electoral, más ahora que a la ilegalidad se le borró la “i” y nuevamente se repite la historia de que un presidente con tal de no soltar el poder, convierte como por arte de magia en legal, todo lo que en un Estado formal de derecho es ilegal.

Así son las cosas en este país del Sagrado Corazón de Jesús: pasa de todo en materia político-delictiva pero no pasa nada. La justicia y el parlamento están contaminadas y la gente nota que hay persecución política y alcahuetería con los grandes delincuentes que están libres o aforados tras las curules de la impunidad. Y en esa insólita realidad, el aquelarre parece perpetuarse.

martes, 17 de octubre de 2023

De cara al porvenir: ¡atarvanes!

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Atarván, na, m. y f. coloq. Col. Persona maleducada o de modales groseros. U. t. c. adj.).

Lamentable, vergonzoso, triste el espectáculo de la mayoría de los candidatos a la alcaldía de Medellín, no solo en los diferentes debates, que más que debates parecen capítulos de Caso Cerrado o el Show de Cristina, sino fuera de los debates en encuentros cara a cara y, por supuesto, a través de las redes sociales.

Con muy pocas excepciones de candidatos serios y respetuosos, la mayoría, incluidos los representantes del actual Gobierno municipal, quienes chistosamente se autocalifican como “independientes”, y los líderes en las encuestas han asumido una actitud de procacidad llevada al extremo. Las ideas y las propuestas son las de siempre: las populistas, las repetidas, las que ya son realidad y no se han dado cuenta, las irrealizables pero que suenan bien. Pero, para qué ideas si el centro del debate está en los insultos, en los desafíos, en las bravuconadas.

Hasta no hace mucho el cargo de alcalde de Medellín era ocupado por personas con quienes se podría no estar de acuerdo, pero de cuyo señorío no quedaba duda. Solo por mencionar algunos: un señor en todo el sentido de la palabra como Juan Gómez Martínez, un académico serio como Sergio Fajardo, un intelectual como Alonso Salazar, ejecutivos como Aníbal Gaviria, Luis Pérez y algunos más. Pero de un tiempo a la fecha, parecería que para ser alcalde hay que ser un atarván en el sentido indicado al inicio de este escrito.

Y no solo es un asunto de campaña, también durante el ejercicio del cargo, la lógica es la de ser pendenciero, cazar pelas, insultar, hacer desplantes. Olvidaron estos personajitos la esencia y la dignidad del servicio público: no son reyes, son funcionarios al servicio de la ciudadanía y, como tales, deben comportarse.

Por ahora, cambiaré los debates políticos por el super debate sobre fútbol, en el que sus participantes, comparados con los otros, son el vivo ejemplo de la urbanidad de Carreño.

El problema es que alguno de esos candidatos llevará el timón de la ciudad durante cuatro años y llevará la representación de Medellín ante el país y el mundo. ¡Qué pena!

Pero bueno, por aquello de que mal de muchos, consuelo de tontos, hay que reconocer que el problema es general: en el Gobierno nacional son abundantes, en el mundo es emblemático el ejemplo de Donald Trump que de niño malcriado pasó a ser un viejo malcriado y, muchos más.

Por ahora, con toda consideración y respeto les digo a la mayoría de los candidatos a la alcaldía de mi ciudad (ustedes saben quiénes son): ¡atarvanes!

Loor a nuestra Alma Máter en sus 220 años de fecunda existencia.

martes, 26 de septiembre de 2023

De cara al porvenir: rostros sonrientes

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

De nuevo seremos testigos de uno de los sainetes más tradicionales de nuestra democracia: la elección de representantes del poder ejecutivo y del poder legislativo a nivel subnacional.

Para el caso de la Alcaldía de Medellín se han inscrito 16 candidatos, casi todos desconocidos y con poca experiencia, y para la Gobernación de Antioquia 11 candidatos innegablemente con más recorrido y experiencia. Ni que hablar del nivel de reconocimiento y experiencia de la mayoría de los aspirantes a Concejos Municipales y a la Asamblea Departamental. Falta ver cuántos quedarán finalmente después de los consabidos acuerdos internos entre quienes no ven posibilidades reales a sus pretensiones.

Los diagnósticos y el estado del arte de la Alcaldía de Medellín y de la Gobernación de Antioquia son claros. No debería haber sorpresas con respecto a la radiografía general del estado de cosas y lo único que se espera son respuestas, propuestas y estrategias concretas para enfrentar con alguna posibilidad de éxito los retos que les esperan.

Aun cuando la estrategia de las firmas se ha vuelto común, así mismo las campañas a través de las redes sociales movilizan personas con información de todo tipo: veraz, inexacta o falsa.

Las tradicionales vallas publicitarias colocadas en lugares estratégicos, permitidos y no permitidos muestran a un montón de señores y de señoras casi todos ellos sonrientes acompañados de una frase o un eslogan, o una frase de cajón con la cual quieren resumir sus propuestas, generalmente inexistentes.

Volveremos oír hablar de la necesidad de recuperar la seguridad, de la importancia de la educación, de la salud y de la vivienda y de los demás derechos fundamentales, casi siempre sin propuestas y estrategias concretas. También se hablará de los problemas de coyuntura como la movilidad, el espacio público, el tema ambiental y la generación de empleo, entre otros temas y se propondrán obras como más Metrocables, sobre alguna intervención en el Río Medellín, se hablará del Metro de la 80, del Tren de Cercanías y de la necesidad de ayuda del Gobierno central. Se argumentará sobre la necesidad de establecer mesas de diálogo que vinculen mineros informales, campesinos, indígenas y población vulnerable. Hablaremos de las obras en curso como túneles, vías y puertos, y poco se hablará de las estrategias para aprovechar o mitigar el impacto de estas.

También se hablará de la terminación de las vías 4G, de EPM, de Hidroituango y eventualmente de obras compartidas en el Valle de Aburrá con los municipios vinculados al Área Metropolitana.

El que se presenten tantos candidatos podría ser visto como el reflejo de una democracia participativa y vigorosa, lo cual se desploma al evidenciar el mercado persa que existe detrás del otorgamiento de los respectivos avales, donde se pone de manifiesto la escasez y la importancia de fortalecer verdaderos partidos políticos y la existencia de un numeroso grupo de movimientos políticos que son legales, pero que con la poca estructura y recorrido que tienen, les es difícil hacerle verdaderos aportes a la región y al país.

La relación con el Gobierno nacional es de capital importancia. Se vuelve a hablar de descentralización, de federalismo y de autonomía, sin que necesariamente se tengan claros los conceptos y sus implicaciones prácticas.

Las rentas departamentales propias siguen asociadas a figuras heredadas de la Colonia y los municipios siguen sin emplear a fondo algunas figuras modernas como la plusvalía. Se hace necesaria una reforma tributaria estructural que contemple el orden nacional, departamental y municipal.

Es necesario hacer esfuerzos para que la confianza, el respeto y la voluntad de servir hagan parte de la actuación y la interrelación entre los funcionarios y la ciudadanía.

Así las cosas, amanecerá y veremos.

miércoles, 6 de abril de 2022

El lumpen al poder

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

En la terminología marxista, el Lumpen Proletariat está constituido por las clases desorganizadas y apolíticas de la sociedad, desinteresadas de la revolución. Este inevitable acontecimiento, sin embargo, puede ser acelerado por la acción decisiva del partido profesional revolucionario concebido por Lenin, dirigido por intelectuales que despreciaban lo que consideraban basura, porque Lump es, por definición, “rufián, belitre, canalla, trapo, andrajo, guiñapo”.

Desde luego, eso era así en la época de las revoluciones populares, en las que turbas hambreadas e irredentas, mediante el pillaje, la revuelta, las barricadas, el incendio y el caos, asaltaban el poder para que el partido, sobre las ruinas y la sangre, creara el impoluto y perfecto “hombre nuevo”.

Antaño, los lumpen proletarios (por tener prole) eran miserables, ignorantes y ebrios, y no constituían potencial electoral porque las elecciones —si las había— estaban reservadas a los propietarios o a quienes sabían leer y escribir.

Hoy, en cambio, hay un abundante lumpen intelectual, desinteresado, desde luego, por la revolución, pero que puede votar por quienes interpretan su miseria conceptual. Este nuevo lumpen se encuentra en todas las clases sociales. Hay desde nuevos ricos hasta indigentes. Pocos tienen hijos. Muchos ostentan flamantes títulos universitarios, conducen vehículos, habitan inmuebles cómodos, viajan por el ancho mundo y pasan horas enteras ocupados en la basura electrónica.

Este lumpen constituye entonces una fuerza electoral considerable, cortejada por una legión de docentes, comunicadores, faranduleros e influencers, que los conducen a las urnas para votar por los abanderados de una revolución que no osa decir su nombre, porque se presenta como “progresismo” en lugar de comunismo.

En América Latina, desde hace largos años avanza la revolución, dirigida por un staff secreto, permanente y dedicado, de revolucionarios profesionales, que ejecuta con precisión matemática la estrategia que requiere la demolición de los factores, creencias y principios del orden social, de tal manera que se puede llegar al poder por la vía electoral, bien acompañada siempre del fraude.

Quizás, hasta ahora, el logro principal de ese estado mayor clandestino consiste en la promoción del lumpen cultural que está decidiendo el rumbo de los países.  Los secretos conductores de la revolución han creado entonces un nuevo tipo de dirigente político, un lumpen personaje, empático para electores igualmente ignaros.

Cuando uno considera la preparación intelectual y moral de Maduro-Cilia, Ortega-Murillo, Evo y Boric (que no fue capaz ni siquiera de ser abogado), y del grotesco Sombrerón, comprende el despotismo, el hambre, la miseria y la corrupción que espera a la futura Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina (URSAL), si en Colombia llegan Petro y Francia, dos incomparables ejemplares del lumpen intelectual, “el economista” y “la jurista” —tal para cual—, adalides del resentimiento, el racismo, la falacia, la farsa, para no hablar de su supina ignorancia, y no solo en lo relativo a las profesiones en que afirman ser titulados…

¡No faltará quién me diga que esos personajes no son los verdaderos gobernantes de los países que presiden, porque, en el comunismo, el poder lo ejercen camarillas secretas todavía peores!

 

miércoles, 23 de febrero de 2022

¿Inocuos los debates en televisión?

José Alvear Sanín

Por José Alvear Sanín*

Las cosas han llegado tan lejos que se esperan milagros de los debates de los candidatos en televisión. Vale entonces la pena contemplar ese tipo de confrontaciones en la Colombia actual, para analizar hasta dónde pueden influir en la próxima elección presidencial.

En 1956, Adlay Stevenson retó al incumbente, Dwight Eisenhower, a un debate por televisión. El presidente rechazó el encuentro. El primer debate en televisión se dio entonces en 1960 entre Richard Nixon y John F. Kennedy y estuvo dividido en cuatro sesiones. Se dice que para los televidentes el triunfador fue Nixon y para los radioescuchas el vencedor fue Kennedy. Ese sí fue un verdadero debate, que permitió a los ciudadanos formarse una idea más o menos realista sobre los pros y los contras de ambos.

Desde entonces, en multitud de países se organizan debates entre los candidatos. Pero no es lo mismo cuando se enfrentan dos pesos pesados, que cuando un candidato fuerte y experimentado se mide con media docena de personajes más o menos conocidos.

Lo que se está viendo en Colombia es inocuo. En la pantalla aparecen diez o doce aspirantes. Cada uno de ellos tiene que contestar preguntas cuidadosamente formuladas para no irritar a nadie. Estas se despachan en los dos o tres minutos que se les conceden cada vez. Así, en una hora, cada participante habla, si mucho, dos o tres veces, unos seis o siete minutos en total, y por eso los espectadores se quedan sin formarse una idea clara sobre lo que piensan realmente estos señores sobre el país y su futuro.

En cada debate, el moderador se esmera en ser eso precisamente, un conductor “moderado” y simpático con todos sus invitados…

Hasta el próximo 13 de marzo, los precandidatos seguirán saliendo casi como en los realities, o en las eliminatorias del Concurso Nacional de Belleza. Después de ese día quedarán Petro y los siete enanitos para disputar la primera vuelta. En los dos meses siguientes habrá, desde luego, “debates”, siempre en el terreno de los buenos modales, donde no habrá ni tiempo ni deseo de deliberar sobre los verdaderos problemas nacionales.

En cambio, lo que el país requiere es confrontar a Petro y desenmascararlo. Nadie en los medios, por desgracia, es capaz de acorralarlo, de increparlo sobre su pasado terrorista, sus estrechos vínculos con Chávez y Maduro, su espantosa Alcaldía, su benigno y fugaz “cáncer”, su prodigiosa mendacidad, su impreparación, las bolsas de dinero, las mansiones en cabeza de testaferros, su verdadero ideal económico de corte comunista, la irresponsabilidad de sus propuestas, sus extraños viajes y sus entrevistas con sospechosos operadores electorales, etcétera…

En realidad, Petro sería el candidato menos difícil de vencer, si el país lo conociera, pero en vez de atacar a la víbora por la cabeza, el establecimiento político-judicial-mediático lo viene pintando desde hace varios años como un señor de centro-izquierda, un senador normal, común y corriente, por el cual pueden votar sin temor, desde los curas y las ancianos, hasta los hijos de papi del estrato 7.

Así como no se habla de los antecedentes ni de los propósitos del candidato de las izquierdas, también en el actual momento político hay otros temas tabúes, empezando por Venezuela. Es increíble que con millones de venezolanos mendigando en nuestras calles, a Petro no se le pregunte por los consejos que dio a sus íntimos amigos Chávez y Maduro para destruir ese país, antes de que se le dé la oportunidad de destruir el nuestro. En cambio, ahora se organiza una falsa discrepancia entre él y Maduro, para dar la impresión de que ya no comulga con la revolución bolivariana de la que él fue uno de los principales y bien remunerados actores.

Ese no es el único tabú. Hay preguntas que no se harán en la carrera hacia la Presidencia, como:

¿Trajo la entrega a las FARC paz en Colombia? ¿Y cuál es la situación actual de orden público?

¿Debe negociarse con el ELN la entrega de lo que queda de la institucionalidad?

¿Conviene tener tres poderes públicos separados, o debe el judicial seguir usurpando los demás?

¿Puede el país cambiar el petróleo por los estupefacientes?

¿Debemos acabar con la ganadería?

¿Conviene hacer una reforma agraria al estilo de las que han dejado sin comida a varios países?

¿Conviene tener una policía inerme?

¿Será que la corrupción puede erradicarse eligiendo a los más corruptos?

¿Los alcaldes mamertos deben seguir a cargo del orden público?

¿Conviene ahogar la iniciativa privada con impuestos confiscatorios?

¿Convendrá seguir aumentando sin límites el gasto público y la burocracia?

Y estas no son todos los graves interrogantes que podrían hacerse.

Mientras el país no encare adecuadamente sus grandes y verdaderos problemas, nuestro futuro no podrá ser peor, porque vendrán a “resolverlos” quienes mayor responsabilidad tienen en su creación: los violentos, los fanáticos, los ignorantes, los corruptos, los narcos y los políticos revolucionarios. Quienes no comprenden que la revolución siempre ha sido el gobierno de los criminales, no entienden lo que se juega en Colombia en medio de un electorado en buena parte desorientado, apático, y donde el abstencionismo sigue superando el 50% del potencial electoral.

***

Comprendo a Herman Tersch: pietra… pétreo… petro…

martes, 15 de febrero de 2022

De cara al porvenir: cambio de formato

Pedro Juan González Carvajal

Por Pedro Juan González Carvajal*

Ante una campaña electoral por la Presidencia de la República completamente desabrida, sin propuestas sobre ningún tema y enfocada solo a tirarle piedra al candidato que puntea en las encuestas, pues nada más acorde que insistir con el formato obsoleto, trasnochado, anacrónico y farandulero de los llamados “debates presidenciales”, donde los candidatos sufren pánico escénico pues no saben y no tienen nada que decir, cayendo todos en una retórica bobalicona, llena de lugares comunes, sin comprometerse con nada y en medio de un estrafalario ambiente propio de un reality.

Hago la precisión que esto es a nivel planetario, no solamente colombiano. Recordemos los grandes osos peludos de Trump y Biden en esos cuadriláteros anodinos y, luego, iguales situaciones con sus respectivos candidatos a la vicepresidencia.

Es por eso por lo que me permito proponer un nuevo formato: el de SÍ o NO, en el cual los candidatos, una vez decantado el abundantísimo número de precandidatos, sean invitados a participar, advertidos de que las preguntas que se harán solo tienen la posibilidad de ser respondidas con un SÍ o con un NO, y que a quien se salga del formato, le será retirado el sonido de manera inmediata.

Se me ocurren de manera preliminar, las siguientes preguntas:

¿SÍ o NO se compromete con los Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-?

¿SÍ o NO tendrá en cuenta el mapa de riesgos planteado por el Foro Económico Mundial para los próximos 10 años?

¿SÍ o NO sacará adelante los compromisos con la OCDE?

¿SÍ o NO está usted de acuerdo con el aborto bajo cualquier circunstancia?

¿Sí o NO está usted de acuerdo con la pena de muerte?

¿SÍ o No está usted de acuerdo con la libre elección de la opción de la eutanasia?

¿SÍ o No, restablecería inmediatamente las relaciones diplomáticas con Venezuela?

¿SÍ o NO restablecería las relaciones diplomáticas con Cuba?

¿SÍ o NO aplicará la paridad de género en su gabinete?

¿SÍ o NO lideraría una campaña mundial por la legalización de las drogas?

¿SÍ o NO está dispuesto a impulsar el Acuerdo de Paz con las FARC?

¿SÍ o NO tendería puentes de diálogo con el ELN?

¿SÍ o NO autorizaría el uso de fumigaciones con glifosato?

¿Sí o NO autorizaría la explotación minera en los páramos?

¿SÍ o NO apoyaría el uso del fracking?

¿SÍ o NO impulsaría una reforma estructural al Congreso de la República?

¿SÍ o NO apoyaría la idea de tener un Congreso unicameral?

¿SÍ o NO impulsaría una reforma estructural a la justicia?

¿SÍ o NO impulsaría un cambio estructural de los impuestos en Colombia?

¿SÍ o NO promoverá las alianzas y coaliciones necesarias en el Congreso con sujetos de comprobada mala conducta?

¿SÍ o NO destituirá inmediatamente a los funcionarios de su gobierno que realicen actos ilegales?

¿SÍ o NO va a vender los pocos activos que le quedan al Estado?

¿SÍ o NO le mentirá al país como lo han hecho los candidatos en períodos anteriores anunciando que durante su gobierno no habrá reformas tributarias?

¿SÍ o NO impulsará el tránsito de las Fuerzas Militares y de Policía de un concepto de Seguridad Nacional -donde los enemigos son internos- a un estado de Defensa Nacional -defensa de la Soberanía Nacional-?

¿SÍ o NO sacará de la pobreza y del atraso al Departamento del Chocó?

¿SÍ o NO se compromete a cuidar y proteger nuestro territorio insular, llevando presencia del Estado en todos los campos?

¿SÍ o NO se compromete a impulsar una verdadera reforma agraria?

¿SÍ o NO se compromete a respaldar la aplicación de la Ley de restitución de tierras?

¿SÍ o NO dejará sin terminar los miles de obras inconclusas que hay en el país?

¿SÍ o NO se compromete a financiar la educación pública en todos los niveles para todos los colombianos?

¿SÍ o NO utilizará los cargos diplomáticos para pagar favores políticos?

¿SÍ o NO se compromete a promover e instrumentar el mandato constitucional de la descentralización con autonomía fiscal?

¿SÍ o NO se compromete a que durante su gobierno no morirá un solo niño de hambre?

¿SÍ O NO presentará al Congreso un proyecto de reforma al sistema de salud eliminando las EPS?

¿SÍ o NO garantizará la independencia de los órganos de control?

¿SÍ o NO, respetará las decisiones de las altas cortes sin utilizar la gastada frase: “la respeto y la acato, pero no la comparto”?

¿SÍ o NO liderará una reforma pensional sin importar el desgaste político?

¿SÍ o NO gobernará a nombre propio y no de sus padrinos y patrocinadores?

¿SÍ o NO respetará y hará respetar los estatutos de la oposición sin acolitar “jugaditas”?

¿SÍ o NO respetará y hará respetar la libertad de prensa sin ejercer ninguna forma de censura directa o indirecta?

¿SÍ o NO, expedirá otros nuevos e inútiles estatutos anticorrupción y estatutos antitrámites?

¿SÍ o NO utilizará los canales públicos para promover su imagen a costa del presupuesto nacional?

A partir de aquí amable lector, precise usted sus propias preguntas e inquietudes.

 

NOTA: recordemos a Alejandro Magno cuando decía: “De la conducta de cada uno depende el destino de todos”.

lunes, 9 de agosto de 2021

Candidatos

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.

El Pensamiento al Aire, desde su constitución como medio de expresión de pensamiento, de ideas, libre, respetuoso, defensor del sistema democrático, de la verdad, la justicia, la equidad, el equilibrio social y de la veracidad de su información, no ha permitido que se falseen noticias, se acuse sin razones válidas a alguien, aun no compartiendo las ideas de ese personaje. Por ende, nos hemos ido ganando el respeto, el cariño y la lealtad por querer construir país sustentados en la verdad, tolerando al contradictor e invitando al contrario a que nos escuche para lograr convencerlo de nuestra verdad y nuestro proyecto, que no es otro que el de mostrar que se puede informar, pensar, disentir y conversar desde la diferencia, manteniendo la democracia como sistema de gobierno.

Es importante contarles que hacen parte del pensamiento al aire once (11) columnistas que expresan sus ideas, sus inquietudes y planteamientos para avanzar por el sendero del desarrollo exponiendo sus ideas con diversos puntos de vista y pensamiento, ya sea liberal, conservador, de centro o de derecha. Nunca hemos violado nuestro decálogo de comportamiento porque creemos que poder decir nuestros pensamientos es la forma de crecer en libertad.

Por todo eso, hoy, a diez (10) meses de elegir presidente de la República para un periodo de cuatro años (2022 -2026), creemos necesario, conducente y prudente, plantear nuestros pensamientos, aunque no son uniformes, pero sí democráticos, y lo haremos con vehemencia, fuerza y coherencia. Debatiremos las opiniones a aquellos que creen que con la demagogia y el populismo tomaran las riendas de nuestra nación.

Son mas de veinticinco candidatos que consideran tener opción para obtener los votos suficientes para llegar a la máxima representación del país que es la presidencia de nuestra Colombia, creyendo que tienen el favor ciudadano. Veremos intensos debates, agresiones, ofensas, acusaciones, descalificaciones, en fin, todo lo que normalmente observamos en las campañas políticas, que son más escenarios de guerra que de debate de ideas, pero allí, con esas dificultades en medio de las pasiones encendidas debemos ser los ciudadanos razonables, cuidadosos, estudiosos de los programas de los candidatos, de quienes los acompañan, sus ideas, comportamientos, historia y cualidades que permitan que lleguemos a la convicción seria y precisa que encarnan los ideales que requerimos para construir, mejorar desarrollar nuestro país.

No piensen y crean que falta mucho, no señores, llegó la hora de organizarnos, de definir el país que queremos para nosotros y nuestros descendientes. No es el tiempo de pasar de agache, es el momento de salir a las calles, expresar nuestras ideas, propiciar el encuentro fraterno, de ayudar al más débil, de generar empleo, condiciones de salud mejores (las colombianas no son malas), pero, sobre todo, es necesario que tengamos orden y disciplina, sin ellos no hay salida.

Ese cuento de que el que quiera marche cuando quiera, bloquee las vías, tire piedra, destruya los edificios, los negocios, paralicen la economía, e irrespete al semejante no es válido, ni admisible, ni aceptable; la democracia, no es eso, no la entienden, no la conocen, porque ella (la democracia) lleva implícita el respeto por la ley, su obediencia y acatamiento.

Es bueno que entendamos que los movimientos políticos de izquierda, desde ya iniciaron su conformación de listas para el Congreso, y las quieren cerradas, pretendiendo con ello que no se dispersen los candidatos y se conviertan individualmente en empresa electorales. Entiendan que quieren obtener muchas curules para dificultar el manejo del Congreso en el caso de no llegar a la presidencia, y es bueno decirles a ustedes que no he visto un solo hombre de izquierda generando empleo, más bien lo destruyen, y dicen que son los otros para así acabar con el establecimiento.

Por último, para no extenderme, solo quiero decirles que al inicio mencioné que por lo menos 25 candidatos aspiran a la presidencia, y de todos ellos yo veo que hay cuatro (4) grupos importantes: uno que es liderado por Eduardo Verano de la Rosa, Federico Gutiérrez,  Enrique Peñalosa, Luis Pérez Gutiérrez, Dilian Francisco Toro y Alejandro Char; otro de Gustavo Petro, el solo, el único, el inmejorable; otro, por una persona que hace parte del Centro Democrático, que al día de hoy me llama la atención, que es María Fernanda Cabal, que le gusta el orden, disciplina y respeto por la ley; también esta Rafael Nieto, Óscar Iván Zuluaga y además aspiran otros de menor trascendencia que no demerito, pero no estarán en juego al final del cuento. No podemos olvidar a Sergio Fajardo y a Jorge Robledo de la Coalición de la Esperanza, que tienen importantes seguidores.

En síntesis, aunque el panorama no es claro, la democracia debe subsistir y evitar caer en el populismo y la demagogia; que no nos pase lo que sucede en Medellín con el alcalde, prometió lealtad y no cumplió. 

miércoles, 31 de marzo de 2021

¡Apenas van 34 candidatos!

*Por José Alvear Sanín

Lo más posible es que los editores del Guiness Book of Records no se preocupen por la política colombiana, pero indudablemente 34 candidatos presidenciales —y faltan datos de otros municipios— marcan un nuevo record mundial. Hasta ahora, Ecuador con 16 aspirantes, tenía el título. ¡Y ya conocemos el reservado pronóstico del hermano país!

Las encuestas arrojan datos inseguros, es cierto, pero no pueden descartarse en el análisis político. La más reciente es aterradora: el candidato castro-chavista ocupa el primer lugar, con intención de voto del 23 %, y lo sigue el del socialismo caviar, con 11 %, lo que indica que esos dos individuos —si no hay un cambio dramático— van a la segunda vuelta para que el país escoja entre uno malísimo y otro todavía peor.

Esta comprobación de algo ampliamente percibido desde hace meses parece no asustar. La actitud predominante es la de que es imposible que un irresponsable, con nutridos y malos antecedentes, vaya a ganar. Por tanto, las señoras y señores de los estratos 5, 6, 7 y 8 siguen con la mayor tranquilidad participando en agradables juegos de salón, siendo el favorito el de lanzarse a la presidencia.

Si Petro y Fajardo suman el 35 % de los votos para la primera vuelta, queda un 65 % para disputarse entre 32 personajes intercambiables y similares por ancestros, posgrados, trayectoria profesional, reconocimiento social, etc.

La más sencilla división indica que cada uno de ellos sale del partidor con 2,0325 % de opinión electoral, mientras no se lancen más aspirantes…, y en esta lista no figuran todavía los posibles aspirantes del CD. 

Desde luego, no todos van a perseverar, pero es posible que 10 o 12 sigan hasta la primera vuelta, esfuerzo que solamente les permitirá ese día conversar con el más opcionado para negociar, con sus dos o tres congresistas afines, una cuota de poder: embajada, contrato o inspección de Policía.

Pensar que eso no pueda pasar aquí es una actitud lógica para gentes bondadosas, sencillas, desinformadas y bien-pensantes, como tantos abuelos, la cajera del supermercado, el jardinero… pero en la dirigencia —porque a ella pertenecen estos 32—, esa posición solamente puede indicar o que se ha perdido toda capacidad de reacción, o que se impone la resignación ante algo inevitable, frente a lo cual hay que acomodarse…

Antes de las elecciones siempre se espera la orientación de los expresidentes. Tenemos cinco: Gaviria y Samper, con Petro; Pastrana, hasta ahora callado; Uribe, indeciso, y Santos, que en el momento definitivo puede irse con su amigo Petro o con Fajardo…

Y si hablamos de plata y de medios, Petro es el único que los tiene, y por montones. 

A mí no me da temor señalar el peligro mortal en que se encuentra un país que sale arruinado por la pandemia, carcomido por el narcotráfico e invadido por la corrupción. 

Colombia, al borde del abismo, necesita con urgencia un Churchill o un De Gaulle, porque la respuesta no puede venir de esos 32 amateurs. 

Quod deus vult perdere, prius dementat (Si los dioses quieren perder a alguien, primero lo enloquecen), es uno de los pocos latinajos que recuerdo, y en Colombia parece que estamos enloquecidos y tal vez ya poseídos por la pulsión de muerte de la que hablaba Freud.  

viernes, 5 de marzo de 2021

Partidor presidencial

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

Comienza a agitarse la cosa política de cara a las elecciones presidenciales en 2022 y nos corresponde como ciudadanos responsables y serios iniciar igualmente nuestro discernimiento para buscar la mejor opción, según nuestro leal saber y entender. El cuentico ese de que como en mi casa o en mi familia hemos sido todos del partido tal, por disciplina de partido se vota por el que el partido señale. No hay tal.

De madurez política es conocer muy bien a los candidatos: su plataforma ideológica y las propuestas que plantea, el equipo de trabajo que lo rodea, su experiencia de gobierno y de manejo de lo público, su comportamiento ético, la formación que tiene, los principios y valores que lo animan, los resultados de su gestión donde ha trabajado, su amor sincero por la patria y el compromiso honesto con sus gentes en aras del bien común.

Como “el palo no está pa’ cucharas”, es menester elegir un buen presidente. Creo, como la mayoría de los colombianos, que estamos cansados de los mismos con las mismas. Nos han prometido el oro y el moro, nos han engañado y defraudado tanto, porque con tal de ganar votos mienten descaradamente, que sería el colmo que nos volviera a suceder. Nuestra amnesia no puede ser tan patética. Estamos hartos de polarizaciones extremas irreconciliables. Estamos cansados de discursos veintijulieros que dicen mucho y no dicen nada. Estoy seguro de que queremos algo nuevo, alguien diferente a los mismos que han estado en la escena politiquera todos estos años.

Personalmente voy en serio por una figura alternativa en tanto nueva y distinta. No es afán de esnob, ni credulidad ingenua, es urgencia de oxígeno político para un país descuadernado. Soy consciente de que esa persona, hombre o mujer, se enfrenta a una monstruosa maquinaria que, o la deja sola gritando en el desierto o se la traga irremediablemente con apoyo a cambio de prebendas. La corrupción generalizada que cual bacteria se ha inquistado y campea oronda por la institucionalidad pública no tolera intentos transformadores. Es una lucha dramática por lo desigual, pero sigo creyendo que si se presenta alguien que valga la pena, que convoque, lidere, tenga ascendencia y credibilidad, se puede esperar una alborada de renovación y cambio.

Van apareciendo nombres interesantes. Me gustaría ver en el abanico más mujeres. Se necesita inteligencia práctica y teórica, carácter, firmeza, experiencia, respeto por los adversarios. Menos fake-news con calumnias e insultos de lenguas viperinas y más propuestas transparentes y realistas. Se necesitan candidatos auténticos e independientes y no aduladores genuflexos o perritos falderos de caciques mandados a recoger. Colombia y su gente se merece un buen presidente, pero este no puede salir del listado de los que pudiendo haber demostrado ya su talante, se quemaron por andar como veletas al viento, oportunistas que le batieron cola al mandatario de turno y que han mariposeado por doquier, haciéndole el juego a los ratings y al sol que más alumbre. El partidor presidencial está abierto y nosotros atentos.