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lunes, 15 de noviembre de 2021

En Colombia, la gente está gravemente enferma de envidia

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por. Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Digámonos la verdad. ¿A quién jode, y cuál gran mentira y engaño descubre, el éxito del presidente Duque en su contacto con el colombiano de las regiones y en sus exitosas actuaciones internacionales en favor de todo un país?

Preguntémonos ¿cuál es la comparación que está haciendo la opinión calificada de todo el mundo sobre Colombia gracias a la dedicación y la forma seria, profesional y eficiente en que Duque representa al país?

El presidente Duque trabaja como una hormiga y construye una buena imagen de país, y como una abeja produce resultados que nos benefician a todos. Es un hecho incontrovertible.

Critican a Duque y a todo lo que representa su entorno por trabajar con éxito por Colombia día y noche con el propósito de recuperar el tiempo y el producto interno de la nación, perdidos durante el COVID, y, por otro lado, quienes deberían ser sus propios defensores partidistas, lo critican también por no pelearse con los medios sobre noticias falsas y críticas personalizadas en contra de su persona y su familia, que no pasan de ser materia malévolamente descontextualizada e imaginativa.

Pero lo grave y lo triste no es solo eso. Nada tiene de malo si la familia inmediata acompaña al señor presidente en un viaje. Ellos hacen parte de la familia que representa a Colombia ante el mundo. Y hay que ver, de qué manera ejemplar, bonita, simple y dedicada lo hacen, sin dejar de ser unos seres humanos comunes y corrientes, además de que los caracteriza igual que al presidente, la demostración continua de una conducta de vida ejemplar.

Lo más grave es la calumnia. Pero el país sabe que está bien gobernado y al final la vida no se queda con nada.

Mienten desvergonzadamente. Y le mientan al país en la cara unos pocos seres llenos de envidia y de resentimiento que desde los medios parecen no ser capaces de nada diferente a un constante ataque personalizado al presidente, a su gestión y a todos los suyos. Y mienten tendenciosamente, quedando como alimañas cuando la realidad es que, por ejemplo, en este viaje a Escocía, Dubái e Israel, no iban ni la señora, ni los hijos, ni comitivas de 130 invitados que es la noticia acomodada con la cual se despista al escucha, al televidente o al lector.

La realidad es, que Presidencia incluyó en la comitiva a Glasgow por motivo de ingreso a ese importante evento mundial, a todos aquellos que justificamos la importancia de la asistencia en favor de los intereses del país.

¿Porque será que hay unos que todo lo distorsionan y lo sacan de contexto y en lugar de escribir o reportar con talento notas afirmativas andan es a la casa de oportunidades para generar controversia?

Y se pregunta uno, ¿Por qué hacen daño al buen nombre de otras personas y no les pasa nada?

Eso de qué Duque abuse de sus prerrogativas presidenciales, es solo un sartal de paja. El hombre es austero y le sirve al país en función del interés general y eso, incomoda a quienes solo se sirvieron del poder para vanagloriarse personalmente por el resto de sus días.

Y sí, su hermano lo acompaña y lo asiste y ayuda muchísimo en sus recorridos. No tiene cargo, ni representa intereses de nadie, ni promueve fundaciones o causas propias ni ajenas, pero respetuosamente siempre y de forma discreta, ayuda a su hermano y a todos los que viajan con él.

Soy testigo de que Andrés Duque trabaja y colabora como cualquiera de los que hacen parte de las comitivas en viajes donde lo único que se hace es trabajar para dejar en alto el nombre de Colombia.

Yo fui a Glasgow y fui a Dubái, por mi cuenta, y fui incluido en la comitiva de Glasgow pues fui a representar al Grupo Ecopetrol, y en ninguna parte vi 130 integrantes de una comitiva. No eran ni 30 los que acompañaron al doctor Duque.

Pero eso sí, nadie menciona que ahí mismo en la comitiva “viajan” los periodistas y camarógrafos de todos los medios. Ni que estos, hacen parte de la comitiva y trabajan duro como lo hace siempre el señor presidente.

Es decir, es evidentemente falaz y perniciosa la crítica a los viajes del presidente, porque los medios siempre tienen ahí su propia gente. Y ellos ven quién viaja y quién no en un avión tanquero donde solo hay 8 sillas en la cabina principal, y el resto es un espacio donde todos los viajeros se ven la cara, y sea dicho de paso en ese tanquero militar no hay 130 aciertos, ni de casualidad.

El ataque personal es permanente y está teledirigido, desde otra parte, no hay duda.

Y claro que hay invitados especiales que también llevamos un propósito patrio en los viajes en que participamos como parte de unan misión de representación del país.

El caso es darle palo a este presidente por obrar con transparencia y corrección. Porque, al que vendió la constitución y los fundamentos de la democracia por propia vanagloria y a favor de la delincuencia en La isla de Cuba, nunca lo criticaron por la romería que llevaban a la isla a traicionar la patria y entregar la legalidad a los propósitos del narcoterrorismo. Ni criticaron a su familia por viajar y rumbear con sus amigos como parte importante de su cotidianidad.

Para mí, toda la crítica rastrera y mezquina a Duque se origina en los celos de los expresidentes que controlan aún segmentos de una caótica prensa inmediatista y mamerta.

Veamos. El hombre lleva 5 salidas del país cada una más exitosa que la otra. Y eso a algunos los tiene enfermizos.

Fue a Brasil, Corea a NYC y WDC 2 veces, a Escocía donde lideró con ejemplo en la conferencia de cambio climático, paso a París a consolidar su excelente relación con Macron, atendió en Dubái a la Expo Mundial y luego pasó a Israel a solidificar esa importante relación. Todo en tres meses alternando con su presencia en muchos rincones del país como La Mojana, Turbaco. Barranquilla, Leticia, Antioquia, Caldas, Cartagena, los Llanos Orientales, etc.

Y lo curioso es que sin duda en todo evento y en toda reunión de trabajo el hombre habla con coherencia, gestiona resultados, produce anuncios positivos, promueve al país y los comentarios de los presentes es que en todo saca 5/5.

Señores dejen ya la mezquindad, construyan y destaquen lo bueno, el país está cansado ya de sus embustes, y pongan cuidado, es por su propio bien, hablar con la verdad no hace daño, ojo vivo que se los come la envidia y con tanta falsedad en lo que expresan van a terminar creyéndose sus propias mentiras y enfermos en un hospital mental.

martes, 5 de mayo de 2020

De cara al porvenir: divagaciones de cuarentena


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
Treinta y tantos días de encierro, por fortuna en buenas condiciones –lo que millones de compatriotas no pueden decir–, van generando un manejo del tiempo muy diferente al que hemos acostumbrado. El teletrabajo y lo que estamos llamando como educación virtual, que realmente en un altísimo porcentaje son teleconferencias, permiten realizar la mayoría de nuestras actividades cotidianas muy eficientemente, y no tener que movilizarnos, hace que aparezcan tiempos ociosos que antes no teníamos. Estos tiempos pueden ser aprovechados para leer, disfrutar de la música, ver buenas películas, hacer algo de ejercicio, e incluso, para pensar (cosas para las que, en condiciones normales, casi nunca tenemos tiempo).

Y llegado el momento de pensar, aparecen pensamientos trascendentales y profundos (pocos más bien) y divagaciones sobre temas varios, como por ejemplo el torrente inagotable de información falsa o imprecisa en las redes sociales y el vacío que ha dejado el deporte en el planeta, en especial, para sus millones de seguidores, el fútbol.

Sobre las noticias, y en general la información falsa, hay toda una colección de algunas cosas sin importancia y otras más delicadas. Entre las primeras una de las más usuales es la circulación de frases, discursos, poemas que se adjudican erróneamente a reconocidos personajes. Escritos de García Márquez, que nunca fueron creados por él, poemas de Benedetti que no surgieron de su pluma, frases de Einstein, Mandela, Luther King, etc., que nunca fueron pronunciadas ni escritas por ellos.

Hay un ejemplo emblemático: el impactante discurso del escritor de Tanzania, Abunda Lagula, al recibir el premio Nobel de literatura. Realmente es un emotivo discurso que tiene solo algunos pequeños problemas: no existe ningún Abunda Lagula de Tanzania que haya ganado el premio Nobel de literatura. Este discurso circuló, conmovió y fue leído y reenviado miles de veces porque, así como el ser humano tradicionalmente ha tenido problemas con los filtros entre su cerebro y su lengua, el hombre moderno también tiene un grave problema de filtro entre el cerebro y el dedo pulgar que utiliza para reenviar estupideces antes de verificar la fuente. Lo anterior simplemente demuestra que en internet Abunda Lacaca,

En esta época de pandemia el asunto se vuelve serio, pues circulan toda clase de imprecisiones sobre las medidas gubernamentales, los días de pico y cédula, los remedios contra el virus y otros asuntos sobre los cuales no se debería reenviar nada sin tener la certeza de su fuente.

La segunda divagación, más trivial, corresponde al más importante de los asuntos sin importancia: el fútbol. (A propósito, esta frase ha sido adjudicada a Juan Pablo II, a Andrés Calamaro y a Eduardo Galeano, entro otros. La versión más acertada es que la escribió Eduardo Galeano en su libro “Fútbol a sol y sombra” y si no es así, entonces fui yo quien la acabó de inventar).

Qué falta hace el fútbol, pero este receso también ha servido para pensar ciertas cosas: la crisis económica que necesariamente enfrentará el fútbol mundial ¿servirá para frenar en algo el fútbol negocio y volver al fútbol espectáculo? ¿Servirá para que los futbolistas dejen de ser personajes de farándula y vuelvan a ser deportistas y, sobre todo, “jugadores” de fútbol? ¿Servirá para que los entrenadores vuelvan a ser el DT y no “el míster”? ¿Servirá para que los periodistas deportivos vuelvan a ser comentaristas y no doctores-analistas dueños de la verdad revelada? ¿Servirá para que vuelva a valorarse más el talento que la talla física? ¿Servirá para que se redimensione la creatividad y la inteligencia para jugar de aquellos jugadores a los que hoy, despectivamente, llaman pechifríos o trotones? ¿Servirá para que se deje de dar tanto protagonismo a los jugadores de “ida y vuelta”, antes llamados carrolocos? ¿Servirá para entender que el fútbol no se juega para los analistas sino para los hinchas? ¿Servirá para entender que la cantidad de torneos que se han inventado satura y cansa aún a los más aficionados? ¿Servirá para reconocer que el error arbitral hace parte del juego y eliminen el adefesio del VAR? En fin… son muchas las preguntas que surgen en medio de una cuarentena.

Para finalizar no perdamos de vista la siguiente sugerencia, recibida en uno de tantos memes, que puede servirnos de norte: “No te creas todo lo que leas en internet solo porque haya una foto con una frase al lado”. Abraham Lincoln.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Confusión y oscuridad

CONFUSIÓN Y OSCURIDAD

José Leonardo Rincón,S.J.

José Leonardo Rincón
Decía la reinita que Confucio fue el inventor de la confusión. Pobrecilla, estaba realmente confundida. Pero no solo era ella, ni los de su corte. En este Macondo más de uno por estos días anda patinando en los jabonosos ámbitos del fake-news que hace que no sepa a quien creerle. La estrategia es perfecta: divide y reinarás, divide y vencerás.

Es realmente asombrosa la capacidad que tienen algunos para lograr desorientarnos. Ponen a circular por las redes sociales alguno de sus cuentos y estos se reenvían multiplicados exponencialmente en cuestión de minutos. Todo el mundo se comió el cuento entero, facilito, facilito y nunca se preguntó si era cierto. Los escenarios políticos y económicos globales también cambian de un momento a otro gracias a un mensaje por Twitter o a una cadena por WhatsApp. No me refiero aquí a memes simpáticos y cargados de humor sino a esos que diciendo mentiras de lado y lado, incitan al odio, siembran cizaña y conducen a otros a peligrosas actuaciones.

Esto que actualmente ocurre es lo que yo llamo tiempos de confusión y oscuridad. Ya no se sabe a quién creerle. Todos dicen tener la verdad, pero todos dicen o han dicho mentiras.  En tiempos de conflictos y de guerras, se sabe por siempre, la primera víctima ha sido y sigue siendo, la verdad.

Así las cosas, estamos abocados a no tragar entero, a ser escépticos frente a esas “verdades” que aparecen de buenas a primeras, a permitirnos un resquicio a la duda, a pedir tiempo para pensar, a buscar la manera de discernir, a no dejar que se nos manipule tan fácilmente, a escuchar siempre las diferentes versiones, a construir nuestros propios conceptos y buscar sacar conclusiones más objetivas y menos calenturientas. Este es mi lacónico mensaje de esta semana. Si tenemos algo de fe, pidámosle al Espíritu divino que nos regale el don del discernimiento para que con la ciencia y la sabiduría nos dé entendimiento y mucha fortaleza para saber tomar las mejores decisiones y, sobre todo, no equivocarnos en nuestras actuaciones.

Como colofón final, recuerdo que a los pocos días del asesinato de Galán, hace 30 años, capturaron a los autores intelectuales. No eran ellos. Nos mintieron. Después supimos que los carteles de Medellín y Cali tenían que quitarse de encima al común enemigo y lo hicieron desde las más altas esferas del Estado disfrazando de mansas ovejas a los lobos feroces. Igual hicieron con muchos hace una década, engañándolos, camuflándolos de guerrilleros, asesinándolos vilmente para mostrarlos como bajas en combate, para ganarse ascensos y quedar bien con los jefes que pedían a gritos resultados efectivos. Nos mintieron. Eran los infelices falsos positivos. ¿Será que algo aprendemos de la historia?