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jueves, 16 de octubre de 2025

Un Estado para todos, no solamente para los bandoleros

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Escuché dos noticias que revelan la triste realidad que debemos soportar los colombianos bajo el yugo del régimen narco-comunista. En el corregimiento de Palocabildo, municipio de Jericó (Antioquia), sufrieron sus habitantes un ataque armado atribuido al Clan del Golfo contra tropas del Ejército Nacional. Me sorprendieron las declaraciones del alcalde de Jericó, Sebastián Garcés, pidiendo a los actores del conflicto (Ejército y guerrilleros) que cesaran el enfrentamiento. O sea, puso en el mismo nivel a unos delincuentes que están cometiendo un acto de terrorismo con la fuerza pública que arriesga sus vidas para defender a la población. ¿Es que acaso nuestros soldados deben permanecer acuartelados mientras los delincuentes masacran a la población civil?

En otro municipio antioqueño, Sonsón, se produjo una asonada en contra de tropas del ejército cuando adelantaban operativo contra el Clan del Golfo, resultando varios heridos e incinerados los vehículos oficiales. Cabe preguntar: ¿Cómo esperar que las fuerzas militares restablezcan algún día la seguridad en Colombia si deben luchar día a día contra la reducción de personal y de presupuesto de un lado, y, del otro, contra la complicidad de alcaldes y comunidades que, en lugar de apoyar su labor, piden que se retiren o se unen en asonadas por orden de los terroristas?

No podemos esperar que la situación cambie mientras no cambiemos nuestra propia actitud. Todos los colombianos de bien, como un solo hombre, tenemos el ineludible compromiso de convertirnos en defensores de la patria.

Es hora de que presionemos con nuestras voluntades a la costosa y sesgada maquinaria oficial para que se ponga al servicio del orden y de la seguridad y deje de apoyar la impunidad, el narcotráfico, la corrupción y todos los males que nos agobian.

Exijamos a los alcaldes, personeros, Defensoría del Pueblo y Procuraduría General de la Nación que nos garanticen nuestros derechos, comenzando por el derecho a la vida y a la tranquilidad. Denunciemos ante la Fiscalía General de la Nación cualquier información que tengamos sobre las organizaciones criminales, y los negocios de la coca, la minería ilegal, la corrupción, el tráfico de armas. Todos ellos deben cumplir con sus deberes constitucionales. No están allí para convertirse en cómplices o en convidados de piedra de la delincuencia.

Informémonos a diario a través de órganos independientes como La hora de la verdad (en Youtube),  https://lalinternaazul2.wordpress.com/, o https://alianzareconstruccioncolombia.org/.Y despertemos a nuestros compatriotas para que nos acompañen en esta quijotesca lucha contra los enemigos de Colombia.

Mientras llega el momento de la victoria contra este gobierno mentiroso, corrupto y tramposo, hagamos lo que esté a nuestro alcance para evitar que nos hundamos en la inmundicia del contubernio con la criminalidad.

jueves, 4 de agosto de 2022

Vigía: “Respeto los símbolos” nuevo mindefensa colombiano

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

Durante el gobierno de César Gaviria, en 1991, Rafael Pardo fue el primer civil de los tiempos modernos en el Ministerio de Defensa, que incluyó la actual vicepresidente y canciller Marta Lucía Ramírez, en el 2002. Hace una semana, el gobierno entrante designó un nuevo ministro de Defensa civil, Iván Velásquez. Venezuela mantiene al general Vladimir Padrino López como ministro del ramo desde 2014.

Velásquez no la tiene fácil: 26 asesinatos por cada 100 mil habitantes, 210 hectáreas sembradas de coca y la inseguridad urbana disparada. Antier tuvimos otra masacre con cuatro indígenas aiwa muertos en Barbacoas, Nariño. Fue la masacre 58 en lo que va del año.

Pero el nombrado ministro se equivoca al reclamar que “Nuestro propósito es rescatar absolutamente esa buena imagen de las fuerzas militares…”, cuando las recientes estadísticas ubican a los militares como la institución de mayor credibilidad en la opinión pública, en una encuesta que pone a los grupos armados irregulares, al Congreso y a los partidos políticos, entre ellos el Pacto Histórico, en la parte más baja de la confiabilidad ciudadana.

Decir que el título de héroes no les pertenece a los soldados, que son simples cumplidores del deber, como él mismo, es ridículo: quisiera verlo empuñando un fusil hasta la muerte, para defender la seguridad ciudadana y la nacionalidad.

Rechaza el servicio militar obligatorio, el término “neutralización” y califica al Clan del Golfo como autodefensas gaitanistas, seguramente pavimentando el camino para una próxima negociación. Pero el problema persistirá: 300 mil hectáreas sembradas con hojas de coca se anuncian para un futuro inmediato de la “paz total” de Petro.

Que la policía salga del Ministerio de Defensa con destino a un nuevo Ministerio de la Paz, Convivencia y Seguridad, es una decisión tomada dijo el funcionario, quien no explicó cómo será el tren administrativo del nuevo cargo. Y añadió: “con seguridad, es que este Esmad, como se ha conocido, no puede continuar”. ¿Un nuevo escuadrón antivandálico? Pregunta en suspenso hasta nuevas indicaciones.

El pasado 29 de julio, el presidente electo en reunión con la Federación Nacional de Departamentos (FND) a la que asistieron 29 de los 32 gobernadores del país, aclaró que “el Ejército no debe perseguir a la oposición, el Ejército debe perseguir la corrupción y eso haremos”, aunque para luchar contra la corrupción están la Fiscalía General y la Policía. “Yo espero tener la confianza de que todos los miembros de fuerza pública van a actuar con absoluto respeto en estas labores de inteligencia y contrainteligencia. (…) “Cada persona encargada de la inteligencia, cada persona encargada de la información que permita esa filtración de inteligencia tendrá consecuencias” dijo Velásquez en su entrevista del pasado 30 de julio.

“Puedo asegurar es que estoy por la institucionalidad, estoy por la defensa y fortalecimiento de un Estado social y democrático de derecho. No hay enemigos en la fuerza pública. Las fuerzas militares no son enemigas, son garantes también de la estabilidad en el país”. No podemos menos que recordar, lo que sentenciosamente dijo El País, periódico español de izquierda: es “el hombre encargado por el presidente Gustavo Petro de desmontar uno de los ejércitos más poderosos de América Latina”. Y el principal problema del funcionario que pertenece al mayormente desconfiable de los sectores del país, es que como dijo que respeta los símbolos, mañana puede hacer lo contrario.

Coincidente con la entrevista del nuevo miembro del gabinete, la Comisión de la Verdad presentó su informe, “anacrónico y parcializado…” según uno de sus exmagistrados; el nombrado ministro de Educación, Alejandro Gaviria declaró que impondrá el estudio de ese informe en escuelas y colegios; la JEP llamó de nuevo al general Mario Montoya, supuestamente máximo responsable de las ejecuciones extrajudiciales y al coronel en retiro Iván Ramírez por la desapariciones del Palacio de Justicia; volvió a meter a la cárcel al General Arias Cabrales y un nuevo grupo de militares fueron llamados a responder ante la JEP por crímenes de guerra en Urabá. Y la pregunta es: ¿de la cúpula de 60 generales, se deberían excluir a 39 investigados por diversas causas? “El mensaje que quiero darles a todos los miembros de la fuerza pública es que no habrá tolerancia ni con la corrupción, ni con la violación de derechos humanos”, dijo Velásquez.

Aquí algunos conceptos de quien será el ministro de defensa en Colombia:

* “No hay enemigos en la Fuerza Pública”

* “No habrá revanchismo”.

* “Generar un ministerio del tamaño que se necesita”.

* “…vamos a actuar con responsabilidad y vamos a actuar con decisión”.

* “Yo respeto los símbolos”.

* “…nunca he marchado”.

El pasado martes, Petro dejó plantados 190 alcaldes municipales, quienes lo esperaron infructuosamente. La razón: dizque estaba definiendo la nueva cúpula militar junto a su nombrado ministro de defensa y otros asesores.

jueves, 28 de octubre de 2021

Vigía: Otoniel y el panorama al frente

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Desde niño el cabecilla se encuadró en la ideología maoísta del ejército popular de liberación, EPL, mientras su primo, en las FARC, llegaría a ser jefe del Bloque Noroccidental. Como supremo del Clan Úsuga Otoniel convirtió la famiempresa en el Clan del Golfo y se arropó con las banderas pseudo políticas de las autodefensas gaitanistas. El cariz ideológico de su prontuario delictivo, pues, siempre ha tenido el recurso político a mano, como lo han hecho exitosamente las FARC y lo hace con empeño el ELN. Y eso podría ser definitivo en lo que viene.

Escenarios a la vista

Su captura tiene consecuencias más allá de Colombia y tocan a Venezuela, a la región y a buena parte de la red global del crimen organizado transnacional del narcotráfico. Los fuertes vínculos del Clan del Golfo con los carteles mexicanos y las mafias europeas plantean varias perspectivas a corto, mediano y largo plazo, todas complicadas.

Un eventual escenario sería el de lucha intestina por el mando de toda la organización, con muertos, masacres y ataques indiscriminados. Otro, puede ser una fragmentación en pequeños carteles regionales los cuales, sin dirección única, obliguen a una alta multiplicidad de esfuerzos operacionales, en un mapa general de inseguridad. Uno más, sería una combinación de los dos anteriores con confrontaciones entre regiones y localidades. Los enemigos circunstanciales del Cartel del Golfo, principalmente el eln, los Caparros y en algunas áreas las FARC, revitalizarán los ataques a su rival percibiéndolo débil y sin un poder central orientador.

No se puede descartar que carteles mexicanos y mafias extracontinentales aumenten su control en las fronteras con Venezuela, Ecuador y Panamá. Transversal a cualquier escenario y como en el pasado, se está dando una retaliación contra militares, policías y civiles de las áreas de influencia del Clan del Golfo. Antier dinamitaron cuatro soldados en Urabá y el “plan pistola” se incrementará.

Las redes internacionales del narcotráfico también sufrirán los efectos de este resultado operacional. No es claro si cargamentos ya negociados se detendrán, demorarán o suspenderán; si se acumularán “caletas” mientras se aclara el panorama; si los intermediarios para Europa, US, Australia y varias áreas con oferta al alza, saltarán a otros proveedores como Perú o Bolivia; o si el precio del gramo de cocaína subirá en las calles de New York o Pekín.

Agamenón

En la Operación Agamenón, lanzada en 2015, rebautizada Agamenón II y después Agamenón II Plus resaltan: la persistencia en el empeño, a pesar del asedio de la izquierda a la fuerza pública colombiana; la coordinación entre las fuerzas militares y la policía para el logro de objetivos de alto valor estratégico; la capacidad de inteligencia con el apoyo de las tecnologías norteamericana y británica, y los enlaces transnacionales permanentes, como los del Senafront panameño y lo de las autoridades ecuatorianas, en donde se sabe del vínculo del Clan el Golfo con la banda de los Choneros.

Agamenón llegó al objetivo, después de erosionar sistemáticamente la periferia y el entorno cercano de la jefatura, en una persistente campaña que incluyó, entre otros resultados, la neutralización de alias Giovanny, antecesor y hermano de Otoniel, y la captura en Argentina de Mi Sangre, en 2012; La Flaca, esposa de Otoniel, en 2015 y Boliqueso, arrestado en Sao Paulo, en el 2016; el Zorro, cabecilla en Nariño, frontera con Ecuador; el negro Perea, en el norte de Antioquia; el Lobo, en Sucre, y Polocho, en el bajo Cauca, en el 2017; Mordisco, cabecilla en la Guajira y Norte de Santander, frontera con Venezuela, en 2018, y Carlos Mario, hermano y alias Pablo, primo de Otoniel, en 2020.

La captura en comento es probable que afecte la campaña electoral en desarrollo en Colombia señalando aportes de la organización criminal a candidatos y políticos locales, regionales o nacionales. Una vez extraditado a US, no es de menos valor lo que pueda decir sobre sus contactos en Venezuela, sus negociados con el llamado Cartel de los Soles y con mandos militares fronterizos que facilitaron y aún facilitan el trasiego de narcóticos y minería ilegal: con Saab y el Pollo Carvajal, sería una tríada mortal para el régimen en Miraflores.

Como sea que fuere el rumbo que tomen los acontecimientos, la captura de alias Otoniel, sin dejar de ser un golpe de valor estratégico, no cambiará en mucho la dinámica del narcotráfico desde Colombia, con una producción incremental a pesar de la reducción en cultivos ilícitos, pero con el impulso de una demanda al alza. El problema continuará y el golpe a Otoniel puede ser un punto de referencia, sin ser un punto de quiebre, que sí puede serlo la nueva política propuesta por Estados Unidos para enfrentar el problema.

miércoles, 27 de octubre de 2021

¿Será que caerá el telón detrás de los acuerdos de Cuba?

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por Luis Guillermo Echeverri Vélez*

¿Por qué tanto miedo en algunos medios afines y en las redes de los adalides del mal y sus encubridores mamertos a la extradición de Otoniel?

¿Qué quiere ocultar el malvado periodismo fariano - santista promotor de los acuerdos que multiplicaron exponencialmente la deforestación, la producción de cocaína, la minería ilegal, el narcotráfico y el narcoterrorismo?

¿Qué tanto hay de cercanía entre, las FARC -E P (que solo dejaron de existir en los sueños “nobelistiocos” de “Aguacate” (el gran estafador político madurado a punta de periódico que cambió en Cuba la Constitución de su patria en procura del Nobel con que engañó a toda la paz mundial), el ELN y los grupos paramilitares, hoy mal llamados bacrim, desde la era en que reinaron “Los Santos”, cuando la conveniencia que deforesta para sembrar muerte (coca y minería ilegal) es la que en materia de negocios, tanto los une?

¡Qué bonito! ¿Y ahora resulta que, por un anuncio de extradición, el gobierno Duque es el de la culpa?

¿Será que ahora sí hay miedo real a que se esclarezca y se sepa con nombres propios como es la “melé” entre la JEP y las prioridades en el concepto elástico de las víctimas que maneja esa fuerza bendecidora de impunidades e inquisidora del sistema de libertades: la justicia especial para las FARC - EP?

¿Será que ahora sí se puede saber sobre los roles reales tras la tramoya del doctor Cocoíta, de Leiva, el Rasputín colombiano, del arquitecto de la impunidad Enrique Santiago y del ideólogo de la Lumumba, Sergio Jaramillo, tras las naguas de los idiotas útiles que negociaron en nombre del cielo: el vice de Samper, el famoso canciller industrial alias el “Sargento García” y el iluso e imberbe hijo de papi recién llegado de Harvard?

Y ¿qué pasará si el hombre abre la boca y consigna en un expediente, en una corte de la justicia americana, delatando todo lo que puede haber escondido detrás del movimiento anual tanto local e internacional de 200 toneladas de cocaína?

¿Y por qué será tanto afán de encubrimiento a alias Otoniel?

¿Por qué le bajaron el volumen a lo que hay detrás de Memo “el Fantasma”, del azote del Choco alias “el Viejo”, de Guacho y de tantos otros, y a la reincidencia de Santrich, y a lo que hacen el ELN, el Paisa e Iván Márquez y la nueva Marquetalia desde Venezuela?

¿Y por qué le bajaron el gas a hablar de lo que ha representado la relación de Piedad Córdoba con el difunto Chávez y toda su pandilla de Maduro, Diosdado y el Cartel de los Soles?

¿Qué podrá el capo Otoniel contar de sus distribuidores en el país, en México, en el Caribe, en Venezuela, en Europa, en Brasil y en los propios Estados Unidos?

Después de manejar 200 toneladas de coca por año, ¿podrá contar algo de Gentil Duarte, de Pablo Catatumbo, de las mal llamadas disidencias, de Gustavo Bolívar, los bloqueos, la primera línea y la Colombia Humana, de los caciques mafiosos que vendían los niños de sus comunidades , del rol “justiciero y democrático” que pueda cumplir Iván Cepeda y los colectivos, de Granda, del niñero Pastor Alape, del santo Lozada, de Aida y del Gran Encomendero Juampa alias Santiago, y de Gustavo Francisco Petro Urrego, alias Andrés Aureliano y su nuevo M-19?

¿Podrá el país llegar a entender la filigrana del negocio entre el M-19, los cárteles de la droga, el objetivo de la quema del Palacio de Justicia, y luego con el parlamento, la constituyente y los gobiernos de la época dorada del narcotráfico?

Ayer sobraron los # del periodismo pro acuerdos con el narcoterrorismo fariano, tratando de armar controversia sobre tema Otoniel.

¿A quién le están haciendo la vuelta?

Qué flaco favor le hacen al derecho, a la justicia y a la legalidad, a los valores de la democracia y al Estado de derecho, abriendo un debate que tiende a tratar de justificar, el poder llevar a la JEP a un delincuente que maneja 200 toneladas año de clorhidrato de cocaína.

¿Tendrán miedo de que pueda contar algo sobre el falso proceso de paz y la agenda oculta del mismo?

¿Tendrán cutu-cutu de que un testimonio de un pez tan gordo desate el deber democrático pendiente del debate y la declaratoria ilegal de la Farc-política, igualmente grave o más que la Para-política?

¿Tendrán miedo acaso de que la juventud y las redes sociales descubran finalmente el mayor de los falsos positivos y que Uribe fue “el diablo” que combatió por igual el narcoterrorismo guerrillero y el “paraco” y extraditó los paramilitares a los Estados Unidos como lo ha venido haciendo la justicia colombiana y el presidente Iván Duque?

¿Pondrá ello en evidencia el lisonjero Nobel y el manto pacífico con que encubren los Santos su verdadera condición de mercaderes de la miseria humana?

Solo “El Tiempo” lo dirá.

lunes, 25 de octubre de 2021

¡Qué noticia!

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Inicialmente me alegré, igual que muchos colombianos cuando informaron los noticieros la detención del hombre llamado Otoniel, jefe del Clan del Golfo, o de los Úsuga, grupo delictivo que tiene control sobre muchos territorios de nuestro país y que ha secuestrado, asesinado, extorsionado y vulnerado a miles de personas de nuestro vasto territorio colombiano y quien, a través de sus lugartenientes, continuará delinquiendo, sin que al final nadie los detenga.

Me molesta la sonrisa de ese hombre, en el momento de la detención, tranquilo, y todos al lado tomándose fotos con uno de los bandidos más grandes que ha tenido Colombia. Es sin duda alguna una clara muestra de la forma en que miramos el delito y al delincuente.

Analizando el tema remonté mi memoria a las épocas del secuestro en nuestra patria, a la detención sin razón alguna de muchos policías, soldados y oficiales de nuestra patria, quienes sufrieron en carne propia el flagelo de la violencia, muerte y extinción en nuestra comunidad.

Cuando ellos salieron de su secuestro, años después de su retención, veíamos sus imágenes, lúgubres, demacrados y acabados con la muestra clara de su tragedia, narrando sus días de sufrimiento, su dolor, angustia y lamentando su ausencia de la familia y de los seres queridos.

A ellos me refiero, a aquellos hombres que, en el ejercicio de su profesión, por defender a la comunidad, sostuvieron largos y cruentos combates con los guerrilleros a quienes considero simples bandidos y no defensores de la democracia, a pesar de que hoy ocupan y ostentan la calidad de congresistas; qué horror y qué dolor.

Pregunto con indignación si a esos soldados, policías, muertos y secuestrados están recibiendo hoy, ellos o sus familias, hijos, esposas y descendientes el apoyo, acompañamiento y solidaridad del Estado para recuperar su dignidad, autoestima y deseo de continuar su lucha por la vida y la democracia. No lo creo, pero al menos quisiera que nos dieran un dato exacto de que hay de sus vidas, sus sufrimientos y angustias.

Por todo ello, lamento al ver la cara sonriente de Otoniel, un ser que no tiene conciencia de sus delitos, ni del dolor y la tragedia que ha llevado a miles de ciudadanos de Colombia, familias que hoy tienen dolor, angustia y desesperación, por actos cometidos por este hombre y sus compinches.

Quisiera que pronto se autorice su extradición, que si bien hoy, no es tan temida como antes, si conlleva al fin y al cabo una real sanción por los actos cometidos.

Sería importante y valioso que ese hombre indeseable, fuera capaz de confesar quienes son sus lugartenientes, sus cómplices, y desmontara su red de narcotraficantes y bandidos, lo que significaría un gran aporte a la sociedad para tratar de buscar el real sometimiento de los bandidos al ordenamiento jurídico colombiano.

Espero que no pase lo que es tradicional en nuestro país, en el que los delincuentes, bandidos, ladrones del erario, salgan por vencimiento de términos y así continúen su labor de daño, dolor y perjuicio al patrimonio de los colombianos.

Contra los bandidos toda la acción de la justicia y que sea pronta y eficaz.

martes, 4 de mayo de 2021

De cara al porvenir: bloque de búsqueda

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

En 1989 se estableció en Colombia una estrategia particular para atacar al Cartel de Medellín y posteriormente para capturar a Pablo Escobar, después de que este se fugara de la cárcel de máxima seguridad en Envigado.

Esta estrategia consistió en la conformación de un Equipo Élite de la Policía y el Ejército Nacional dedicada única y exclusivamente al logro de estos objetivos. A este Equipo Élite, a partir de 1992, se le denominó Bloque de Búsqueda, cuyos resultados operacionales se asocian al logro de los objetivos para los cuales fue creado.

A mediados del decenio pasado, se configuró la Operación Agamenón para enfrentar y desmantelar al denominado Clan del Golfo y a partir del 2020 se estableció la exitosa figura de Bloque de Búsqueda para dar con sus cabecillas.

Se ha demostrado que, con la necesaria voluntad política, con los recursos económicos y tecnológicos adecuados, y con perseverancia, estas estrategias han dado los resultados esperados.

La eficacia de esta estrategia radica en la definición de un objetivo, la definición de una estrategia, el aporte de los recursos necesarios y la voluntad de las partes para sacarla adelante.

Ante el cáncer creciente y la voracidad de la corrupción, ha faltado la voluntad política y la presión ciudadana para enfrentarla y erradicarla de una vez por todas.

Habrá que tomar medidas extremas y establecer condiciones de excepción para combatirla. Si hay que hablar de pena de muerte, pues hay que hablarlo. Si tenemos que configurar un Bloque de Búsqueda para ubicar, perseguir y castigar a los corruptos, pues hay que hacerlo. El ejemplo de Singapur es singular y extremo: en menos de 50 años salieron de la pobreza extrema y dieron el salto al mundo desarrollado y en ese período lograron no solo erradicar la corrupción, sino, además, crear una cultura de no corrupción entre la sociedad.

La voluntad de poder integra no solo el compromiso, sino la capacidad de actuar de manera efectiva. En Colombia nos ha faltado conciencia de la dimensión y las implicaciones del problema, la voluntad política de la sociedad y los gobernantes de turno y el compromiso de actuación para el logro del resultado esperado.

El no enfrentar este flagelo nos condena al subdesarrollo y nos convierte a todos en cómplices, activos o pasivos.

La erradicación de la corrupción debe convertirse para Colombia, en un objetivo nacional de primer orden. Esta lucha debe ser frontal y debe contar con la colaboración de todos los ciudadanos de bien y que caiga quien tenga que caer, y que pague el que tenga que pagar.

No podemos seguir siendo estrangulados y asfixiados como sociedad y como país por unos ladrones que hoy se pavonean burlándose de todos nosotros y de nuestro casi inexistente aparato de justicia.

Debemos fortalecer a nuestra justicia y debemos despolitizarla para que sean los más preparados, los más idóneos y los más probos quienes la organicen, la administren y la ejerzan.

¡Sin justicia no hay sociedad! Todos debemos aprender a querer y a respetar a la institución y a sus miembros y reivindicar el ejercicio sagrado y la función fundamental del señor juez. Y digo señor juez y no simplemente juez, pues este servidor es instrumento de la justicia y debe ser reconocido como pilar fundamental de la sociedad y baluarte de los principios democráticos.

Qué pereza una nueva campaña presidencial esta vez llena de precandidatos hablando babosadas y esquivando de manera irresponsable, miedosa y miope, el enfrentar los problemas que son. Propongo con toda la fuerza del espíritu que el tema central de la campaña sea la estrategia que cada uno de los aspirantes propone contra la corrupción, no en el sentido retórico de cómo se refieren al asunto, sino, de su compromiso abierto y a viva voz para acabar con este flagelo. Lo demás, a mí, personalmente, no me interesa.

Nota: es lamentable que se sepa con anterioridad que hay un altísimo porcentaje de certeza que habrá un rebrote después del día del paro, otro después del día del trabajo y otro después del día la madre, por la indisciplina social y la falta de respeto y solidaridad de los miembros de la sociedad. Como diría Echandía, “¡País de cafres!”.

jueves, 29 de agosto de 2019

Vigía: ¿Erosionada después de 200 años?



Por John Marulanda*

Coronel John Marulanda
Semana a semana se ha ensamblado un ambiente de dudas sobre el mando militar colombiano. Gran parte de las informaciones y comentarios provienen del propio mando, en una lucha interna por el poder que está minando toda la estructura responsable de enfrentar con la fuerza del Estado, organizaciones delincuenciales que amenazan la viabilidad del país. ELN, FARC, EPL, clanes del golfo y de Sinaloa, caparrapos, puntilleros y otros carteles y bandas, incrementan su pie de fuerza, se arman y controlan territorios mientras indígenas mañosos y campesinos adoctrinados vituperan, apedrean y expelen de esas zonas a nuestros soldados y policías, mandos medios sufren de parálisis operacional y generales resultan involucrados en escándalos de corrupción. Los viejos comandantes, desde su retiro, lo expresan con dolor: “...lamentables, evidentes y desafortunados hechos que, aun siendo aislados, gravitan profundamente el alma institucional y afectan la integridad moral”.

La institución bicentenaria, la más querida por los colombianos, sufre los efectos mortales de un gobierno que la convirtió en un garito de chismorreos, deslealtades y conspiraciones, a lo cual llegamos porque, entre otras estupideces, el mejor soldado se fabricó en Palacio, el curso insignia de combate se degradó a un reality de tv, nuestra guerrita se empezó a pensar desde Bruselas, la doctrina Damasco se saborizó en Cuba y el mando se involucró en política. Errores garrafales de generales y políticos con perspectivas geopolíticas equívocas. Se rompió el acuerdo establecido por Alberto Lleras el 9 de mayo de 1958 en el Teatro Patria, el ejército se burocratizó y rápidamente estamos volviendo a tiempos de inseguridad e incertidumbre.

Semana a semana se corroe la solidez institucional y las recomendaciones para el manejo político de la delicada coyuntura las están dando “expertos en seguridad militar”, que no distinguen una trabilla de un afuste.

Ahora, la Corte Constitucional discute si los militares deben entregar “la propia vida” en cumplimiento de su misión. Pronto, algún desprestigiado togado decidirá que el delito de cobardía es una antigualla desechable. Entonces: ¿Quién va a pelear por Colombia?

Como lo ha planeado el Foro de San Pablo, la Comisión de la Verdad, del colectivo marxista del Cinep y la JEP, proclamarán la necesidad de acabar o reformar un ejército proyanqui, burgués, corrupto, causante principal de la violencia de la república y desprestigiado ante el pueblo. Morir por la patria dará paso a matar en defensa de un gobierno. Sicariato constitucional. Peor que en Venezuela.