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jueves, 7 de mayo de 2026

Extrema invecilidad vs. extrema coherencia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Seamos conscientes de que estamos frente a unas elecciones atípicas, en las que no se decide solamente sobre el relevo de un partido en el Gobierno o el cambio de presidente. Seamos claros: lo que está en juego es la clase de país que queremos. La continuidad del régimen narcocomunista, el deterioro de la seguridad, el caos en la economía, la exacerbación de la corrupción, el colapso de los servicios de salud y la falta de ética en el manejo de los asuntos públicos, o, por el contrario, la lucha sin pausa contra la droga, el desarme de los grupos narcoguerrilleros, la implantación de una verdadera justicia, la recuperación de la economía, la rebaja de las cargas tributarias, la generación de empleo y el bienestar para todos.

Los partidarios del continuismo, es decir, el régimen neocomunista, con sus aliados guerrilleros, narcotraficantes, sindicalistas de Fecode y fanáticos del Pacto Histórico, a falta de argumentos para justificar el pésimo legado de su “desgobierno” se han inventado una serie de falacias que aquí vamos a desnudar:

1. Todos los desastres que ocurren por acción u omisión del régimen, de inmediato son atribuidos a otros, principalmente a lo que ellos denominan la “extrema derecha”. Todos los colombianos de bien nos conmovimos ante la crueldad de las masacres cometidas en el Cauca, donde asesinaron más de 20 pasajeros de un bus y dejaron 48 heridos de gravedad. ¿Saben qué dijo el candidato de las FARC y de Petro? “Resulta profundamente preocupante que estas acciones terroristas se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político. Surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones".

¿De verdad cree eso el señor Cepeda, o es que nos cree absolutamente imbéciles a los colombianos, que sabemos que la responsable de la violencia en el Cauca es las FARC, el mismo movimiento que apoya su candidatura? Mientras se perpetraba este horrible genocidio, Petro celebraba su cumpleaños con sus amigotes y no cumplió ni con el deber elemental de preocuparse por esta trágica violación del orden público, como es su deber constitucional. Pero, sin tener ninguna prueba, al lunes siguiente, durante el consejo de ministros, profirió la siguiente acusación: “No me extraña que los grupos del Cauca estén tratando de sabotear elecciones. ¿Qué es lo que quiere la junta del narcotráfico? “Que la extrema derecha gobierne a Colombia como en Ecuador”. Vuelve con la historieta de la “extrema derecha” y repite su referencia a una “junta del narcotráfico “que sólo existe en su calenturienta imaginación. Como dice el refrán popular, primero cae el mentiroso que el cojo. Las disidencias de las FARC (Estado Mayor Central), bajo el mando de alias 'Iván Mordisco', reconocieron su responsabilidad en el atentado con explosivos en la Vía Panamericana (Cauca, Colombia) que dejó un autobús de pasajeros y otros vehículos afectados, resultando en al menos 20 civiles muertos. El grupo armado admitió que el ataque, perpetrado con un cilindro bomba en el sector El Túnel (Cajibío), fue una acción de su estructura armada. En un comunicado, calificaron el asesinato de los pasajeros como un "error táctico sin justificación". ¿En qué quedan, entonces, las falsas acusaciones de Cepeda y Petro contra lo que llaman “la extrema derecha”?

Aclaremos de una buena vez que en Colombia no existe una extrema derecha, Ese es el adjetivo que utilizan los enemigos del país para estigmatizar a quienes no sigan sus maléficas doctrinas. En los presentes comicios hay tres tendencias con alguna posibilidad de llegar al poder: a) Los “Defensores de la Patria” que propugnan por el orden, la seguridad, la protección de la familia, la recuperación del sistema de salud, el castigo a los criminales. b) El continuismo del régimen narcocomunista de Petro, encarnada en su heredero Iván Cepeda, candidato de las FARC y c) Los que se autodenominan “de centro” con su candidata Paloma Valencia. Aquí la única extrema que existe es la de la izquierda coherente con su ideología marxista y con postulados como el de la lucha de clases, el totalitarismo y la eliminación de las libertades.

2. Se ha utilizado para engañar a los incautos la bandera de la paz. Así lo hicieron para vendernos el humillante Acuerdo de La Habana, que no nos ha dejado sino violencia, miseria, corrupción e impunidad. Ya descubrimos que la paz total de Petro no era para conseguir la convivencia entre los que pensamos diferente sino para milicianizar al país, sembrar el terror en campos y ciudades, y perpetuar a la extrema izquierda en el poder. No somos tan estúpidos como nos creen estos campeones de la mentira y el engaño.

3. No solamente el petrismo acude a estas falacias para engañar al electorado. También entre quienes debieran hacer oposición cerrada al régimen, se busca captar votos con el truco de la polarización. Empecemos por precisar que la polarización exige dos bandos enfrentados violentamente. En Colombia solamente tenemos un agresor, el régimen petrista que, en lugar de gobernar para todos los colombianos como lo establece la Constitución, se ha dedicado a perseguir a todos los que no comparte su ideología y a destruir todos los sectores de la sociedad. Ante ese persistente ataque a nuestras instituciones y nuestras creencias, tenemos derecho a defendernos, pero ello no constituye, de ningún modo, una polarización.

4. Asimismo, se ha echado mano de la unión y del pluralismo como panaceas para conseguir el país ordenado que ansiamos todos. Estas no dejan de ser otras peligrosas trampas con un oculto propósito. La unión no es, por sí misma, una garantía de mejoramiento. ¿Cuántas coaliciones, alianzas, acuerdos partidistas han resultado un fiasco? Lo que importa no es la unión, sino para qué se pacta, cuáles son sus objetivos, con quiénes se debe pactar y con quiénes no es posible hacerlo. Eso ya lo aprendimos sobradamente los colombianos. Lo mismo ocurre con el pluralismo. Sumar en un amasijo a representantes de diferentes corrientes para que sean estos los que gobiernen en el caso de que triunfen en las elecciones no haría sino aumentar el caos. ¿Cómo se puede garantizar la seguridad y la lucha contra la impunidad con representantes del santismo, padre del Acuerdo de La Habana y de la JEP? ¿Se podrá revertir los daños causados por la administración de Petro con representantes de los partidos que hicieron parte de la coalición de Gobierno y aprobaron las reformas a la salud, a las pensiones, al régimen laboral, y autorizaron a Petro a incrementar el déficit fiscal? Todos esos partidos que ahora apoyan a Paloma fueron los socios de Petro para destruir al país y ahora dizque hay que apoyarlos en nombre del “pluralismo”. Si lo hacemos, incurriríamos en la extrema imbecilidad y no estamos preparados para ello. Preferimos pertenecer a la extrema coherencia con nuestros valores cristianos, con nuestros principios democráticos, con la rigurosa aplicación de la ley a los delincuentes, con la protección al niño y a la familia, con la ayuda al pequeño emprendedor y al gran empresario para que puedan generar empleo, con la eliminación total de los cultivos ilícitos, con la aplicación de una justicia honesta y oportuna, con la persecución al contrabando y la corrupción y con la creación de la patria milagro” en la que podamos trabajar y progresar todos los colombianos.

viernes, 14 de junio de 2024

A propósito de la Ley Estatutaria de la Educación

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

Cuando estuve al frente de Conaced y de la Mesa Nacional de Educación Privada, con frecuencia hablábamos en los gremios de la necesidad de tramitar una ley estatutaria de la educación. De hecho, fue un tema que encontré en la agenda para gestionar. La verdad, a pocos, por no decir nadie del mundo de la política, del Congreso, o del mismo Ministerio, les interesaba el asunto. Parecían estar conformes con la Ley 30 que regía la educación superior y la Ley 115 que hacía lo propio con la educación preescolar, básica y media.

Como suele pasar en nuestro Macondo, las cosas se hacen al revés. Lo lógico hubiese sido que una vez promulgada la nueva Constitución del 91 se hubiese confeccionado la ley estatutaria. Ese es, en derecho, el orden descendente de las cosas: Constitución, Ley Estatutaria, Ley General, Decretos reglamentarios, Resoluciones, etc. Pero no, así no fueron las cosas.

De modo que cuando este Gobierno, que ha querido cambiar todo al tiempo, propuso sacar adelante el asunto, me alegré mucho porque por fin podríamos ver realizado aquel sueño. Pero claro, el proyecto de ley había que conocerlo, cribarlo, debatirlo, aportarle, enriquecerlo, cuidar de que velara por el bien común y no de los particulares o sesgados intereses de un sector político. Y la verdad es que el texto inicial contenía asuntos delicados que no podían dejarse sin debatir a fondo: debe haber libertad de enseñanza, no puede estar bajo el monopolio del Estado, por la sencilla razón que somos un país bien plural y diverso y no sumiso a la ideología del que gobierna. Los padres tienen el derecho de escoger la educación que quieren para sus hijos, por ejemplo, y no condenados a un único modelo estatal. Si bien es un servicio público, es sano que también los particulares puedan prestarlo sin que eso signifique volverlo un vulgar y rentable negocio.

Me gustó que se nos invitara a todos a manifestarnos en una audiencia pública ante la comisión donde se estaba estudiando el asunto. Y me gustó que el debate se abriera, se escucharan voces divergentes, se argumentaran posiciones y, finalmente, se escuchara la voz del pueblo, porque pueblo no es solo un sector, pueblo colombiano somos todos los nacionales aquí nacidos.

Pero ¡oh sorpresa! Parece ser que el que se hubiera debatido y llegado a un consenso entre las diferentes posiciones que quedaron plasmadas en una nueva versión, no les gustó a algunos y para protestar por ello entraron en paro. Me enteré de que les molesta tener que ser evaluados, como si el someterse a un plan de mejora para incrementar la calidad de la educación fuese un delito. Los alumnos se pueden evaluar, los profesores no, vea pues… Y la ministra que parecía tan ponderada, viene trastabillando seguido, primero con su cuestionable comportamiento en el CSU de la Nacional frente al nombramiento del nuevo rector y ahora uniéndose al sindicato profesoral en vez de buscar un consenso y acuerdo nacionales. Así las cosas, no habrá ley estatutaria por ahora y de nuevo volvemos al pasado, porque las ideologías quieren manipular la educación y nosotros lo que queremos es que no sirva a una política marrullera de turno, sino a un país que sigue siendo subdesarrollado, con una educación mediocre, porque no quiere tomarse en serio y a fondo la educación. Sigamos atentos…

lunes, 23 de octubre de 2023

Sucesos de la semana 22

 

En su editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. empieza por alabar la producción musical que se ha gestado en Quindío, "El corazón de Colombia, el musical". También pina sobre los sucesos de la semana empezando por el afortunado triunfo de Daniel Novoa en Ecuador; habla de las elecciones en Argentina y de las reuniones de Gustavo Petro con los embajadores de Israel y Palestina; del escándalo del magistrado Francisco Farfán y el clan Gnecco, y vuelve a mencionar al presidente por poner en riesgo la salud de los docentes de Fecode. Concluye hablando del levantamiento parcial del veto con el que Estados Unidos favorece a Venezuela, y sobre la responsabilidad que tenemos en Colombia en las elecciones regionales. No dejes de verlo.


sábado, 21 de mayo de 2022

Demasiado tarde...

Luis Alfonso García Carmona
Por Luis Alfonso García Carmona

A sólo 10 días de la primera vuelta electoral para elegir presidente, no se percibe en la opinión de los colombianos una clara conciencia de lo que en esa fecha se juega el país.

Para una gran parte de los compatriotas, aunque sea doloroso reconocerlo, el tema de las elecciones no es de su agrado o los tiene sin cuidado. Prefieren que otros sean los que resuelvan por ellos, ignorando que cuando llegue el desastre no tendrán a quién acudir.

Desde hace varias décadas entregamos la educación de nuestros niños y jóvenes a la izquierda radical. No sólo en las universidades sino también a través de los maestros del sindicato comunista de Fecode. Ahora tenemos adictos al “marxismo cultural” en todos los estamentos y un semillero de vándalos para las protestas callejeras.

El establecimiento, por su parte, parece que está reaccionando a última hora apoyando la alternativa que representa la defensa de la democracia, las libertades individuales y el derecho a la propiedad privada, frente a la propuesta que abriría el camino a un narco-estado totalitario y comunista. Es una tardía respuesta, después de su connivencia con la entrega del país a las FARC a través del infame acuerdo de La Habana y del acompañamiento brindado al expresidente Santos en el desmoronamiento del país.

Mientras los candidatos y dirigentes políticos batallan por acceder al poder ejecutivo, ya desde hace años las decisiones son adoptadas por una sesgada “dictadura de la toga” que continuamente invade la órbita de las otras ramas del poder. Gran parte del Congreso quedará en las manos de una coalición de fuerzas de izquierda, lograda por el monumental fraude perpetrado el pasado 13 de mayo, y complementada con las curules que le fueron obsequiadas a cambio de nada en el funesto pacto Santos-Timochenko.

La falta de una acción contundente para erradicar el narcotráfico ha permitido que los cultivos ilícitos se cuadrupliquen a partir del pacto del farc-santismo, y que el poder de los “capos” gane terreno en casi todo el territorio nacional, hasta el extremo de que la fuerza pública sea secuestrada impunemente por un grupo de sembradores de coca.

Para mayor vergüenza, las elecciones se cumplirán en medio del peor escándalo electoral de toda nuestra historia, en el que se evidenció un gigantesco fraude, el desconocimiento de los derechos electorales, y la indiferencia del alto gobierno, las Cortes y los organismos de control que decidieron no repetir el conteo de votos, ni revisar la irregular adjudicación del manejo electoral a firmas cuestionadas, ni separar de sus cargos a los responsables.

La esperanza es lo último que se pierde, reza el refrán. Pero cuando se han subvertido todos los principios morales, éticos y jurídicos para instalar la combinación de todas las formas de lucha como práctica común, todo parece perdido. La toma del poder viene determinada por el podrido aparato electoral, la insensatez de nuestros gobernantes , la inoperancia de la justicia y de los órganos de control, el poder corruptor de las inmensas fortunas del narcotráfico, el terrorismo que impone su ley en muchas zonas del país, la complicidad de venales orientadores de opinión, la confabulación del “mamertismo” internacional dirigido por el Foro de Sao Paulo, y el discurso populista que reciben las ingenuas masas como bálsamo para sus ancestrales carencias.

Preparémonos desde ahora para lo peor. No hicimos a tiempo la tarea. Ya es demasiado tarde.

miércoles, 18 de mayo de 2022

¿Quién ha visto el algoritmo?

Salus populi suprema lex
—Marco Tulio Cicerón

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Como ahora dependemos de los algoritmos, vale saber que cada uno de ellos es un grupo de operaciones organizadas de manera lógica y ordenada, que permite solucionar un determinado problema. El algoritmo trata de una serie de instrucciones o reglas establecidas que, por medio de una sucesión de pasos, permiten arribar a un resultado o solución.

Han pasado 65 días desde las elecciones el 13 de marzo y no se conoce el final de su extraño e interminable escrutinio y, por tanto, no se han expedido las credenciales de los nuevos congresistas. El dizque “preconteo” fue adicionado con crecientes cifras, primero, por medio millón; luego, por un millón, y hasta se ha hablado de millón y medio de votos, casi todos para inflar las curules del “Pacto Histórico”.

Aquí lo único histórico es que jamás en la historia de Colombia se había visto nada parecido. A pesar de la mala información, dada apresuradamente al señor presidente, no hubo únicamente “irregularidades”, como él opinó, porque lo que impera es un nauseabundo olor a fraude.

Todas las denuncias, las investigaciones prometidas, las modificaciones para los formularios E-14, las auditorías internacionales anunciadas, son meras palabras que se lleva el viento. Lo mismo puede decirse, hasta ahora, del reconteo total de votos decretado por un Tribunal de Cundinamarca.

Los hechos principales son:

1. El registrador Vega Rocha, antiguo colaborador de Ernesto Samper en Unasur (!), fue escogido por el grupo formado por los magistrados mamertos que presiden las llamadas “altas cortes” (!), que nunca lo van a suspender, investigar o sancionar.

2. El registrador, a finales del año pasado negoció el algoritmo para el cómputo de las elecciones con la muy cuestionada firma Indra, controlada por el gobierno español de Sánchez e Iglesias (!)

3. Poco antes de marzo, el registrador despidió a 300 funcionarios de la entidad, para cambiarlos por dóciles agentes suyos.

4. La mayoría absoluta de los jurados electorales procede de las filas del sindicato Fecode, de extrema izquierda, debidamente aleccionados para diligenciar de manera incorrecta los formularios E-14 (!).

5. Como afirma con pruebas ante la Fiscalía el abogado Sergio Alzate, de la Fundación Colombia Transparente, los jurados tuvieron la oportunidad de votar dos veces… y muchos de ellos se aprovecharon de esa indebida circunstancia.

6. Antes de marzo, Petro viajó a España, donde se reunió con los señores de Indra, probablemente para tomarse un buen café…, pero las recientes filtraciones, que dan cuenta de una “Registraduría paralela” organizada por su campaña, indican la posible disposición, por parte de ella, del codiciado algoritmo que les ha permitido la inmediata contabilización de centenares de miles de votos.

7. A pesar del monumental despilfarro de 1.5 billones de pesos, del increíble desorden, de la manipulación de cifras, de los contundentes indicios de abundantísimo fraude y de favorecimiento a la extrema izquierda, el registrador sigue tan campante…

8. Como lo ha expuesto en su incontrovertible memorial la doctora Vivian Morales, solo la Procuraduría puede investigar, sancionar o destituir al registrador. En vez de actuar dentro de la ley, de manera inmediata como lo exige la gravedad de las denuncias, la procuradora general ha manifestado que, en el caso del registrador, hay que “investigar antes de suspender”, mientras a Pinturita, primero se lo “suspendió”, para luego investigar.

Ahora bien, a dos semanas de unas elecciones definitivas de las que depende que Colombia conserve el modelo de la democracia representativa y las libertades individuales o siga la senda de Cuba y Venezuela, es intolerable que estas se escruten a través de un algoritmo que nadie conoce.

En cambio, en la mayoría de los países democráticos no se admite el cómputo electrónico de las votaciones, porque un algoritmo desviado puede, por ejemplo, por cada voto por el candidato A, apuntarle al candidato B, digamos 1,00012 votos, con las inevitables consecuencias…

Aun si a última hora se suspendiera al registrador, su separación del cargo nada garantiza (salvo provocar un escándalo de Petro), porque el personal que él escogió y el algoritmo de Indra, único proponente favorecido por Vega, seguirían el curso inexorable y predeterminado que puede suponerse…

¡A ojo sacado no vale santa Lucía!: No hay tiempo para contratar la auditoría internacional y esta también puede ser escogida ad hoc, para validar los resultados de ambas elecciones, o puede no ser contratada nunca, en medio de la euforia de los triunfadores.

Lo mismo puede ocurrir con el reconteo ordenado por el Tribunal de Cundinamarca.

Es necesario decirlo: lo único que podría dar tranquilidad al país sería la ejecución de una auditoría imparcial y técnica del famoso algoritmo y un recuento de la votación de marzo 13, antes de la elección para presidente, lo que no se hizo y que, como van las cosas, jamás se hará, si el país prefiere el formalismo jurídico a la legitimidad constitucional, que solamente puede recuperarse con un escrutinio intachable e inobjetable, para lo cual es necesario aplazar valerosamente la elección de presidente, hasta que se cumplan las condiciones reales para su validez.

martes, 29 de marzo de 2022

En garras del registrador y Fecode

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

El país ya conoce la magnitud del fraude que representan los 489.000 votos que le aparecieron súbitamente a Petro.

Como el registrador, después de reversar su inicial aceptación del reconteo exigido por las circunstancias, se empeña en no modificar los inconsistentes y viciados resultados, de la poca confianza en los escrutinios hemos pasado a la incredulidad total sobre su validez.

Restablecer la confianza en los resultados electorales ya no será posible entonces, antes de la elección presidencial, si este registrador permanece en el cargo y el escrutinio lo realizan Gregg (empresa estrechamente vinculada con Santos) e Indra (controlada por el gobierno social-comunista español), con la colaboración de varios subcontratistas igualmente confabulados.

Los ciudadanos amantes de la legalidad y del derecho no entendemos la resignación del gobierno y de casi todos los movimientos políticos frente a una organización electoral proclive al candidato castro-chavista de las FARC, del ELN y del Foro de Sao Paulo.

Pues bien, la logística, el cómputo y el escrutinio de las elecciones este año cuestan unos 1.3 billones de pesos mal contados. Las cifras astronómicas que reciben los sospechosos contratistas, escogidos a dedo, en vez de garantizar el escrutinio imparcial y confiable han conducido a lo contrario, la pérdida absoluta de la credibilidad en el sistema electoral.

En el mundo actual ha aparecido un nuevo y colosal negocio: el manejo y escrutinio electrónico de las elecciones, apresurado e incontrovertible. Basta con algunos algoritmos para proclamar a los vencedores pocas horas después del cierre de las urnas… ¡Y apelación a los infiernos!

Un verdadero Kartell (SmartMatic y Dominion principalmente, con sus franquicias en muchos países, como Gregg e Indra en Colombia), está privatizando la función electoral. Estos colosales negocios, corruptos y aberrantes, seguirán extendiéndose por el mundo. En Colombia han avanzado escandalosamente y ya no temen mostrarse a plena luz del día.

Pero si la Registraduría apesta, el tema de la selección de jurados es también muy preocupante.

Todos sabemos de la orientación comunista y revolucionaria de la tal Federación Colombiana de Educadores (Fecode) y de su compromiso militante con la candidatura de Petro.

Antes de la elección de Congreso se conocieron manifestaciones de ese sindicato en favor del Pacto Histórico, y de la “actitud vigilante” que se encarecía a los miembros de ese “colectivo” en su actuación como jurados de votación, pero no se publicaron —desde luego— las instrucciones impartidas para la correspondiente actuación en la elaboración de las actas y formularios de cada mesa.

Nada más sencillo que llenar las planillas con datos trucados, que se remiten a la Registraduría para ser computados y escrutados con el software de los contratistas.

Como de las filas de Fecode procede la inmensa mayoría de los jurados de votación, todo se puede esperar. Hay multitud de planillas E-14 fraudulentas, que a pesar de ser objetadas siguen contabilizadas a favor del Pacto Histórico.

Si a pesar de todo la democracia colombiana sobrevive con la elección de un candidato respetable, lo primero que habrá que hacer será proponer la reforma constitucional necesaria para depurar el organismo electoral y desmantelar el monopolio electoral de Fecode. Los 300.000 y más jurados de las mesas deben proceder de todos los sectores sociales del país. Así como la patria es de todos, las elecciones también deben ser de todos.

La total autonomía funcional y presupuestal de la Registraduría la ha convertido en un foco de corrupción inadmisible, y tal vez en el único elector del país.

***

¿De dónde, si no de Fecode, salieron los 67.000 “voluntarios” que, coordinados por el señor Álvaro Echeverri Londoño, dizque “salvaron” los 489.000 votos que aparecieron en tres días? Mientras tanto, los demás movimientos carecen de estas bien entrenadas formaciones que prefiguran los “colectivos bolivarianos”.

***

Dos perlas de Fecode:

¡Uribe, paraco, el pueblo está verraco!, cántico que resuena en tantas aulas infantiles

¡Y la niña de doce años, en La Unión (Antioquia), hija de una amiga, que le dice su mamá que vote por Petro, porque el profesor les enseñó que ese es el candidato bueno!

De cara al porvenir: propuesta educativa

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Ya que ninguno de los precandidatos presidenciales propone nada para ningún campo, me atrevo a colocar sobre la mesa algunos asuntos que deben ser enfrentados con respecto al tema de la educación en Colombia.

La educación se ha vuelto un tema recurrente, y para estar “in”, es necesario hablar de ella en el sentido de que es “un tema muy importante” para quedar bien con todo el mundo y con eso quedamos satisfechos.

Sería bueno, ante todo, dimensionar cuánto cuesta poner en operación el tema educativo como derecho fundamental, tal como lo manda la Constitución Política. Sin este dato, no sabremos el verdadero tamaño del problema a enfrentar y tomaremos el camino más fácil, que es lo que hemos venido haciendo, y es, irnos por las ramas.

Solo reconociendo el problema a resolver, será posible sugerir estrategias para resolverlo. Y solo si se reconoce que solamente la educación permite el desarrollo de una verdadera democracia, pues solo en ese momento la podremos valorar en su verdadera dimensión.

Una vez definido a qué se piensa dedicar Colombia en términos económicos, hay que convocar a una “comisión de pedagogos”, que no de “sabios”, ni de “empresarios”, ni de “gente importante en campos diferentes a la educación”, sino a pedagogos de altísimo nivel nacional e internacional para que nos ayuden a definir un modelo educativo y un modelo pedagógico de acuerdo con nuestras necesidades y nuestra realidad.

Debemos especificar claramente cómo vamos a hacer para poder cumplir los compromisos adquiridos y asociados a la educación previstos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS- y en la OCDE.

Se debe modernizar el modelo de gestión escolar, para que no terminemos simplemente diligenciando cuadros y formatos.

Para no generar las expectativas que no son y poder hablar con una profundidad superior a un centímetro, se debe asegurar la incorporación de los alcances de la transformación digital en los currículos.

Con el fin de garantizar la presencia de maestros bien formados, es necesario replantear el funcionamiento y alcance de las Escuelas Normales y desarrollar un proyecto intensivo de calificación y cualificación de maestros.

Debemos garantizar que nuestras escuelas tengan una dotación mínima digna y apropiada y superemos lo evidenciado con la pandemia, que es que un gran número de establecimientos no cuentan siquiera con agua potable.

Debemos propiciar la democratización de la educación en todo el territorio nacional y garantizar que los currículos a desarrollar sean los mismos en el campo que en la ciudad.

Universalizar y garantizar el desarrollo de la media técnica para todos los bachilleres del país, de modo que salgan con la doble titulación.

Repotenciar el uso del radio como canal educativo, retomando el ejemplo exitoso de Radio Sutatenza.

Armonizar los esfuerzos que hacen los encargados de la educación secundaria para que, entre todos, se pongan de acuerdo con las entidades de educación superior, ya que estas aseveran, casi siempre con razón, que los bachilleres salen mal preparados, mientras los rectores de los colegios aseguran que sí salen bien preparados, lo cual lleva al ejercicio del teléfono roto.

Hacer un replanteamiento de fondo de los trabajos y las tesis de grado, orientando los esfuerzos a resolver problemas reales.

Aprovechar adecuadamente los tiempos asignados para trabajos sociales y alfabetización, de modo que sean un vehículo de solidaridad con los entornos.

Colocar nodos de la Universidad Digital en todos los Departamentos, para generar compromiso y espíritu de pertenencia.

Hay que reconocer que los Doctores (PH), no necesariamente deben servir para mejorar las estadísticas de las instituciones de educación superior para evidenciar que tienen agentes investigadores, sino que también deben ubicarse como docentes en la base de la pirámide de los niveles educativos, es decir, en la primaria y en el sector privado.

Resolver el conflicto que se está presentando con el SENA y las cajas de compensación familiar, quienes, desviando sus objetivos primeros, están incursionando en la educación superior generando una competencia innecesaria.

Pedirles a los maestros que una vez asociados, no solo se preocupen de sus intereses particulares, lo cual es legítimo, sino del sistema educativo en su conjunto.

NOTA: “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. Krishnamurti.

domingo, 13 de febrero de 2022

Sucesos de la semana

En su editorial para esta semana, el doctor Antonio Montoya H., revisa y se pronuncia sobre cinco temas que hoy son noticia: (1) la guerrilla que siempre hace presencia con sus actos terroristas cuando estamos en época de elecciones debe ser enfrentada con toda contundencia, (2) el Movimiento de Salvación Nacional que sigue los pasos del líder Álvaro Gómez Hurtado se está convirtiendo en una importante alternativa, (3) a pesar de lo que diga el alcalde Daniel Quintero, su proceso de revocatoria continúa, (4) se espera que el diario El Colombiano siga trabajando por la ciudad y el departamento a pesar del cambio de accionistas, y, (5) El mal camino que le da Fecode a la educación pública y la amenaza de un nuevo paro nacional. No dejes de escucharlo.


miércoles, 9 de febrero de 2022

¿"Honorable senador" o...?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Desde hace años en Colombia hay una palabra especialmente tabú: “comunista”, que precisamente por ser tabú no se puede aplicar a los que lo son. Cuando ellos se camuflan para desorientar al electorado, si mucho se los puede llamar “progresistas”.

En esas condiciones, el candidato castro-chavista —que por tanto lo es también de Fecode, Asonal judicial, la JEP, las FARC y sus pseudodisidencias, el ELN, la comisión de la “verdad”, el Partido Comunista aparente y el clandestino, el Foro de Sao Paulo, la legalización de los narcocultivos y la teología de la liberación—, es descrito habitualmente, en todos los medios, como el aspirante de centro-izquierda a la presidencia.

Con ese apelativo y con los guantes de seda con los que se lo trata, el “doctor” Petro, el “honorable” Petro, se ha convertido en un político normal que ya no asusta a nadie, ni siquiera al Nuncio Apostólico, que por su formación teológica tiene obligación de conocer que entre catolicismo y comunismo no puede haber entendimiento, y que preferir el segundo al Evangelio es traición propia de los discípulos de Judas.

Como nadie recuerda su nutrido prontuario como terrorista, ni su asesoría a Chávez como “economista”, ni su Alcaldía caótica, gárrula y dilapidadora, ni las bolsas de billetes, ni sus diarias mentiras sobre su patrimonio y su salud, podrán votar por él, desde los asesinos hasta las piadosas señoras de la Acción Católica parroquial…

Dos hechos recientes demuestran el clima de indolencia moral que impera:

1. Semana, a pesar de su aparente viraje hacia el centro y la objetividad, nos advierte que el modelo económico y social no corre peligro con ninguno de los candidatos. Con Petro, a juicio de esa publicación, solo se verá una mayor intervención del Estado, en especial en el área de la salud.

2. El director del Partido Liberal oculta cada vez menos sus preferencias por Petro en la segunda vuelta, como tampoco las disimulan la madre de los logreros Galán, la loquita de Ingrid y el señor Fajardo, entre muchos otros.

Ese clima se refleja en las encuestas —que todavía habrá que presumir veraces—, que desde hace ya como dos años vienen consolidando en la opinión la idea de que Petro es imparable…

Según la última de Guarumo, el candidato comunista alcanza el 31% en la primera vuelta, frente a 14% del Equipo Colombia y 10% entre los provectos señores de la “Esperanza”…

Ahora bien, si al pueblo colombiano le recordaran lo que inexorablemente llegará tras una presidencia de Petro, otra sería su suerte electoral. Pero mientras se oculte lo que nos espera si triunfa, sus posibilidades aumentan.

No hay un solo colombiano que no conozca la aterradora tragedia de los venezolanos. Todos los hemos visto mendigando y los encontramos a diario reemplazando a los colombianos más pobres en los oficios más humildes, aumentando el desempleo de nuestra gente, y, sin embargo, en la actual y definitiva campaña electoral Venezuela es invisible e innombrable.

Ahí está el ejemplo chileno. En ese país no se trató el tema venezolano y ya regresaron a La Moneda los nostálgicos del precursor de Maduro, el fatídico presidente comunista Allende, el del desorden, el derrumbe económico y la hambruna.

Nadie en los medios masivos, ni en los políticos, parece dispuesto a increpar a Petro, a recordar lo que hizo y aconsejó en Venezuela, ni a volver sobre su pasado sombrío y criminal, amparado por la prescripción, aunque su verdadero programa nos conduciría inevitablemente a ser una segunda Venezuela.

Ese silencio culpable sobre lo que es y significa Petro, y la falsa y pusilánime cortesía con la que se lo trata, nos llevarán al abismo. Con candidatos debiluchos y con debates donde no se toleran expresiones fuertes, afirmaciones contundentes ni enérgicas réplicas en los escasos minutos que se reservan para cada candidato, no se preserva la democracia. ¡A la serpiente hay que darle en la cabeza, para que no nos pique en el calcañar!

***

Inquietudes

¿Qué se está haciendo para motivar a los abstencionistas?

¿Qué seguridad ofrece una Registraduría que a hurtadillas delega sus funciones en firmas cuestionables?

¿Será capaz el registrador de responder verazmente al oportuno cuestionario del Comité Electoral del Foro Atenas?

¿Hasta dónde es aceptable que Fecode cope los jurados de votación y les imparta consignas?

lunes, 23 de agosto de 2021

Comunismo

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Es indiscutible la gravedad de los acontecimientos que vivimos en el mundo por los cambios de gobierno que, uno a uno, suceden en los países de Centroamérica, Suramérica, África, Asia y muchos otros, algunos motivados por temas religiosos como el caso de Afganistán con los talibanes fundamentalistas; en otros, por el solo deseo de poder, caso Haití, y en otros por la penetración de ideologías contrarias a la democracia que han ido permeando la mente de los ciudadanos, modificándola lenta e imperceptiblemente como en Venezuela, Perú, Bolivia y Argentina, que están en manos del comunismo, aunque simplemente lo plantean como países socialistas. Ahí está el gran error de la gente.

En otros, como Colombia, están cercándonos por todas las formas posibles, desde la guerra con las disidencias de las FARC y el ELN, desde la educación con Fecode, desde los gobiernos, con las alcaldías que han ido obteniendo con resultados perversos, pero ahí están, con la instigación al paro nacional, a los bloqueos y al desabastecimiento. Es pues una clara, ordenada y sistemática lucha contra la democracia.

Por todo ello, debemos ser enfáticos en defender la democracia, nuestro sistema de gobierno, que puede avanzar y contribuir cada vez más a ser mejores a nuestros ciudadanos, obteniendo calidad de vida, trabajo, salud y seguridad, eso sí, combatiendo a los bandidos que nos perjudican como los corruptos que roban el erario; a ellos todo el peso de la justicia, rápido y sin dilaciones.

Uno de los propios problemas de la democracia, que los hay, es el de dejar que desde la educación se dañe la mente de nuestros jóvenes ya sea en el bachillerato o en la universidad. No obstante, creo que todos aquellos comunistas y socialistas de pacotilla, que predican el cambio de sistema y de gobierno no les ha tocado perder su libertad, ni su capacidad de crear empresa, ni de desarrollar su intelecto; no han perdido la opción de tener bienes propios, pero pronto les sucederá y lograrán entender que los tienen como idiotas útiles permeando la mente de la juventud para después darles un empujón y dejarlos a un lado, como paso en Nicaragua, Venezuela, Bolivia y otros muchos otros países del mundo.

Lo que no entiende la gente, los ciudadanos, es que el comunismo, “es una doctrina económica, política y social basada en el pensamiento marxista que defiende una organización social en la que no existe:

a. La propiedad privada.

b. La diferencia de clases.

c. Los medios de producción están en manos del Estado.

d. Se supone que el Estado distribuye los bienes de manera equitativa y según las necesidades”.

Miren bien, que de forma expresa los coloque en renglón independiente: los cuatro numerales, cambian de un tajo la forma en que vivimos: es así como la industria pasa a manos del Estado y este, simplemente la pierde porque no invierte, no tiene interés en mejorar y crear compañías, solo en sacarles el dinero y luego dejarla en manos de los trabajadores que no tienen cómo hacerla producir, es decir el caos completo.

La propiedad privada desaparece, el Estado es dueño de todo, no hay incentivo para el ser humano, su creatividad colapsa y el Estado decide por él, es decir quedamos como seres inertes, sin rumbo ni motivación, y obviamente las clases sociales desaparecen; por lo bajo todos estaremos iguales, habrá la clase dominante de los gobernantes y los demás estaremos en la olla.

Sí señores, ese es el comunismo, sistema que no prosperó, que se derrumbó con la caída del muro de Berlín, y Rusia entendió que el sistema fue fallido y tuvieron que cambiar, aunque aún les falta. China comprendió que si no cambiaba también fracasaría y hoy es próspera; en ambos países su pretensión inicial se modificó y hoy son países ricos en los que la propiedad privada existe.

El socialismo promulga que “la propiedad y la administración de los bienes de producción sean de las clases trabajadoras con el fin de lograr una organización de la sociedad en la cual exista igualdad política social y económica”.

Vendrán también otros interesados como los talibanes; posiblemente no tengan entrada en América, pero son persistentes y no se sabe nunca con ellos. Y si allí, en Afganistán, por segunda vez regresan al poder estableciendo un gobierno basado en su interpretación extrema de la ley islámica, no faltarán otros fundamentalistas que quieran lo propio con Colombia.

Señores ciudadanos colombianos, no dejemos que nos cambien sin luchar, sin dar la batalla. Podemos lograr una Colombia mejor en democracia y con pujanza, si entendemos en que aguas están pretendiendo que entremos. Viva la democracia, viva nuestra historia.

miércoles, 18 de agosto de 2021

¿Derrotismo o resolución?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Ominosa la semana que ha pasado:

1.     A medida que se conocen los antecedentes terroristas de los ministros del sombrerón, aumenta el pánico económico en el Perú.

2.     Impelida por Biden, la oposición tira la toalla en Venezuela.

3.     En México, las ceremonias indigenistas de tergiversación de la historia alcanzan un nuevo paroxismo, con Amlo a la cabeza.

4.     La encuesta Invamer-Gallup nos presenta un Petro invencible en segunda vuelta.

5.     La señora Pachón se coloca en pole position para colaborar con Petro

La actitud de la intrigante viuda indica la tónica de una clase política que responde siempre a la pregunta de ¿Quiénes vamos ganando?

El viento de la resignación se extiende por doquier. El partido del apoyo irrestricto oscila entre la conformidad y la murmuración, pero en esa agrupación ya predomina la aceptación, como un hecho incontrovertible, de que el Acuerdo Final y la JEP son componentes inmodificables y obligatorios de la “Constitución”. Resignados al status quo, postergan la escogencia del candidato presidencial hasta marzo 2022, cuando ya no sea posible cosa distinta de presencia simbólica en las elecciones de la primera vuelta en mayo de ese año.

Como el CD tiene excelentes precandidatos que prácticamente no registran en las encuestas, esa posición es, hasta cierto punto, políticamente correcta.

La segunda vuelta es un mecanismo razonable en cuanto hace posible la reflexión de último minuto del electorado, pero no es garantía de éxito para el candidato moderado frente al extremista. Salvó al Ecuador, pero no funcionó en Perú. El resultado es aleatorio y desde ahora no puede aceptarse la idea de que quien quede de segundo salvará inexorablemente al país, de Petro, en junio 2022.

Actualmente el poder está mayoritariamente en manos de la izquierda revolucionaria: la justicia, la educación, los medios masivos. Los jurados de votación los pone Fecode. El cómputo electoral lo hace una empresa santista… Y como si todo eso fuera poco, la JEP y la Comisión de la “Verdad” ya entraron, con sendos y bien publicitados espectáculos, a intervenir en la contienda. La primera da la sensación de imparcialidad cuando reconoce 18 000 niños secuestrados, para luego absolver a los plagiarios; y la segunda, prorrogará su mandato, para arrojar continuamente lodo, de aquí a las elecciones, contra las fuerzas democráticas.

Lo anterior explica el derrotismo y la componenda con Petro, pero los acomodaticios olvidan que pasados unos pocos meses les llegará el triste y fatal destino que experimentan todos los moderados, desde los girondinos, cuando las palomas colaboran con los halcones, cuervos y gallinazos.

El país no puede entregarse al socialismo del siglo xxi, así no más.

Colombia espera a quien se resuelva a dar el grito de independencia, resistencia y recuperación, que encontrará respuesta en millones de patriotas.

La lucha que nos espera es heroica, difícil, definitiva, y habrá que darla —aconsejaba Mariano Ospina Hernández en momentos decisivos— “con el gobierno, sin el gobierno o contra el gobierno”: o ¡con los partidos, sin ellos o contra ellos!

***

¡De aquí a marzo, nos quedan 178 días!


miércoles, 28 de julio de 2021

Del tintero de Orwell

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

En el mundo distópico de “1984”, George Orwell describe minuciosamente el funcionamiento del gobierno totalitario, que ya había sido perfeccionado por Stalin en 1948, cuando apareció el libro. La omnipotente maquinaria del “Gran Hermano” funciona a través de cuatro ministerios: el del Amor, encargado del Odio; el de la Verdad, que difunde la Mentira; el de la Paz, que hace la Guerra; y el de la Abundancia, que se ocupa del racionamiento y la hambruna.

Ahora bien, a pesar de su profunda exploración sobre los mecanismos del Estado totalitario, a Orwell se le quedaron en el tintero algunos de los que operan en los regímenes despóticos para eliminar toda libertad individual.

En ese mundo se ha impuesto “la neolengua”, donde las palabras se construyen con fines políticos, para dirigir y controlar el pensamiento de las gentes. El lenguaje políticamente correcto —acoto— es el primer escalón hacia la neolengua obligatoria.

A medida que avanza la revolución colombiana se observan los mecanismos embrionarios de los ministerios del Nuevo Orden:

Fecode se va configurando como el Ministerio de la Verdad, que indoctrina a partir del kínder, donde se enseña a los párvulos a cantar el nuevo himno nacional: “¡Uribe, paraco, el pueblo está verraco!”.

Y en la rama “Judicial” se vislumbra el futuro Ministerio del Amor, si consideramos el verdadero significado actual de ciertas palabras en Colombia:

Derecho = Torcido

Justicia = Impunidad

Debido proceso = Arbitrariedad

Legalidad = Flexibilidad

Términos = Eternidad

Imparcialidad = Favoritismo

Juez = Agente político

Constitución = Acuerdo final

Perjurio = Prueba “reina”

Altas Cortes = Bajos fondos

Es verdad que en contadas ocasiones algún despacho falla en derecho, pero como una golondrina no hace verano, en la subsiguiente apelación la sentencia ajustada a la ley es revocada torticeramente.

En esas condiciones, la opinión pública se va acostumbrando a incontables fallos insólitos, que se suceden diariamente y que, por tanto, ya no sorprenden.

Hace unos días no más, julio 23, la todavía llamada “Corte Suprema de Justicia”, revocó el fallo del Tribunal Superior de Bogotá, que negaba la condición de víctima de Álvaro Uribe a la excompañera sentimental de un recluso, para convertirla en perseguida del expresidente, que jamás supo de los líos de faldas del protegido de su tenebroso acusador; y el Consejo (sic) de Estado suspendió el decreto, dictado in extremis, que autoriza la “asistencia” de las Fuerzas Armadas para restablecer el orden público en ciudades dejadas a merced de alcaldes proclives a la subversión.

Eliminados toda expectativa de imparcialidad judicial y los últimos vestigios de autoridad presidencial, ¡¿qué podemos esperar?!

lunes, 19 de julio de 2021

Giros necesarios

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Cuba, Nicaragua, Argentina, Bolivia, Venezuela, Perú, Haití, son países de centro América y Suramérica, que tienen serias dificultades de gobierno. Todos ellos, gobernados por la izquierda desde hace varios años, enfrentan serios problemas económicos, no generan empresas, no hay economía agraria, sufren los estragos de la pandemia, los ciudadanos aguantan hambre, miseria, y tienen poca salud y bienestar. Eso es lo que pretenden que ocurra en Colombia y Perú; Ecuador se salvó temporalmente de caer nuevamente en manos de la izquierda que acabó con la riqueza de ese país.

No entiendo cómo y porqué un país como Colombia, con profesionales preparados para ser generadores de desarrollo, profesores universitarios formados en la democracia, jueces de la república que deben hacer cumplir la ley, políticos que hacen parte de diversos grupos de tendencia democrática, llevan al país al caos de una manera sistemática desde hace tiempo. Se olvidan de sus ancestros que lograron darles una mejor calidad de vida gracias al tesón, la creatividad, el trabajo diario y constante, muchos son empresarios que luchan a diario por mantener el empleo de miles de trabajadores colombianos, pero, es una lástima que muchos de estos que nombro se dejan ilusionar con un sistema de gobierno diferente a la democracia. Por ello me pregunto qué pasó, quién es el responsable de este despropósito, quién y cómo llegamos allá, y creo que la respuesta esté en el origen en la educación que se les dio. Fueron formados por profesores que no creen en el sistema, que influyeron en las mentes de nuestros estudiantes para generar odio de clases, no les enseñaron valores, principios y solo los manipularon para ir en contra de la democracia. Sí señores, Fecode ha sido el bastión oculto de la izquierda en Colombia, desde hace muchos años tiene la marca del comunismo, allí empezó un trabajo lento y sostenido para lograr cambiar la mente de nuestra juventud; generaron divisiones de clase y ahora buscan, a través de ellos, tomar el poder, para luego dejarlos aun lado como ha ocurrido en todas las revoluciones, desde Rusia y sus pueblos vecinos, hasta Cuba y Suramérica.

Espero que ahora estén entendiendo el horror que se nos viene si dejamos prosperar a la izquierda que esta confabulada con los comunistas, exguerrilleros, socialistas y demás grupos de izquierda, y si no que miren para aquellos lugares donde el sistema no es el democrático y analicen que ocurre allí, solo encontraremos pobreza, verdaderos dictadores, cero empresas, y mucha dependencia del estado y una pobreza absoluta. Si eso es lo que quieren para ellos y sus hijos pues sigan avanzando, que luego se arrepentirán y lamentaran el poco juicio que tuvieron para construir el país.

No olviden lo que está pasando en Cuba, allí miles y miles de personas están en las calles, desean libertad, no más atrasos después de 63 años de gobierno castrista. Volvieron las fugas por balsa, lancha y botes, nadie quiere vivir allí en las paupérrimas condiciones que soportan, tienen hambre, soledad, miseria y pobreza extrema, y quieren igualdad y prosperidad. Estoy seguro de que pronto caerá el régimen castrista, ya es tiempo, el mal no puede perdurar generaciones y generaciones.

Miremos también a nuestro querido país vecino y hermano, Venezuela, con el que hemos tenido tantas luchas por la libertad y la independencia, y hoy sujeta a un grupo de personas que detentan el poder a la fuerza con un dictador que amedranta, encarcela a todo aquel que se le cruce en el camino. Espero que pronto caiga el régimen y vuelvan a la democracia, a la abundancia que tuvieron y gozaron, a generar empleo y bienestar. Maduro y sus secuaces deben salir de Venezuela.

Nicaragua, es otro ejemplo de otra revolución liderada por un grupo llamado sandinista, del que hicieron parte curas revolucionarios y poetas, personas con formación académica que tenían el ideal común que era la liberación de Nicaragua, derrocando al dictador Somoza, y lo lograron. Pero a partir de allí, los lideres fueron desapareciendo, los partidos que hacían parte de la coalición salieron del país y fue quedando un solo hombre, el hoy presidente, Daniel Ortega y su mujer, repudiados por su propia gente, que abusa de la fuerza, y tiene un país encarcelado, en la pobreza y sin desarrollo; ese es el resultado de la revolución, pobreza, muertes y hambre.

Haití, ni que hablar, asesinato de su presidente, país totalmente corrupto, sin empresas, sin crecimiento económico, analfabetismo de más del 65% de su población, sin educación, es pues un país fallido, en el que además sus propios compañeros se confabulan contra el presidente y se vale de comandos extranjeros para asesinarlo; ni en su propia gente confían. No se cuál será el futuro de Haití, pero lo veo mal, y con proyección al desastre total.

El camino de Argentina está oscuro, una inflación de mas del 50%, un decrecimiento de su sistema agrario y en general del campo, un sistema político que se ataca entre sí, cuando unos gobiernan los otros van a la cárcel y estos vuelven al poder y los otros regresan a la cárcel. Si no hacen un pare y se ponen de acuerdo con lo fundamental terminarán acabando al país mas rico de Suramérica en los finales del siglo XX.

El panorama no es propicio para nuestros países si agregamos a esta descripción el problema de Chile con su constituyente y nueva constitución y el de Perú, con sus candidatos peleando voto a voto su elección, vemos que el futuro de nuestros países está en entredicho.

Por todo lo anterior, les pido a los colombianos que piensen y analicen cuál es el futuro que queremos, el de la izquierda o el de una democracia; está en nuestras manos la decisión y la retoma del sendero del desarrollo, la equidad, justicia y solidaridad entre los colombianos, eso sí realizando cambios sustanciales que nos den tranquilidad y prosperidad.

jueves, 24 de junio de 2021

Vigía: entre Fecode y la Unesco

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

Cuando se reveló el video de un regordete dirigente de la Federación Comunista de educadores de Colombia, hoy asilado probablemente en España o Canadá –no en Cuba, por supuesto–, aclarando que el tal paro nacional no era por ninguna reivindicación social, laboral o educativa, sino que era una táctica electoral, no escuchamos nada nuevo, nada que no se hubiera advertido por muchos analistas. Fecode ha venido aplicando juiciosamente las recomendaciones de Gramsci de convertir la educación en un proceso de ideologización para acceder al poder.

Fecode y la doctrina del odio

Durante muchas décadas, las directivas de este directorio político-gremial han logrado sembrar en el corazón de sus educandos, la esencia del espíritu marxista leninista: el odio. El odio al Estado, a la autoridad, a los ricos, a los empresarios, a la iglesia, a los militares, a la policía, a los propios padres. Apalancados en errores contumaces de élites económico-políticas, fallas y fisuras inocultables del sistema democrático y de manidos errores institucionales, los fecodianos, además, aprovecharon las consecuencias advertidas de la imprevista pandemia. Encuadrado dentro de un plan regional de desestabilización, promovido y apoyado desde Venezuela, financiado por el narcotráfico y disparado por las narco ELN y FARC, el paro nacional se configuró dentro de la estrategia comunista óptima para llegar al poder: la combinación de todas las formas de lucha.

Mientras los obesos “líderes” sindicales de Fecode, que ganan millones de pesos mensuales y se regodean en su “ fuero sindical”, se ríen de la mayoría de colombianos, el incendio callejero cunde y la institucionalización de los bloqueos y la tal “Primera Línea” que inauguró Fidel Castro el 8 de abril de 1948, corre por cuenta de alcaldes como el de Cali, hijo de la subversión que desangró a Colombia en los años 90.

La legitimación de esos bloqueos citadinos por cuenta del(a) alcalde de Bogotá es otra consecuencia de valor estratégico para los socialistas que planean asaltar el poder en el 2022 en el país neogranadino, a punto de politiquería y violencia, utilizando como idiotas útiles a los estudiantes educados en fanatismos, desconocimiento de la historia y acriticidad. Jóvenes hormonados, como todos los jóvenes, que serán los primeros en sufrir las consecuencias de una dictadura petrista, a pesar de ver día a día en las calles, los resultados del mal gobierno chavista con jóvenes venezolanos hambreados, vendiéndose por 70 mil pesos por noche para enfrentar a la policía y causar destrucción.

La Unesco del “Che”

Pero la situación se complica cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología, la inefable Unesco, a través de su cuenta en Twitter celebró el 14 de este mes, el nacimiento del argentino nacionalizado cubano, Ernesto Guevara de la Serna, el “Carnicero de La Cabaña”.

“Recordemos su figura viendo su histórico discurso en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas en 1964”, precisó el organismo internacional. Y mencionó una frase del discurso del asesino: “Queremos paz. Esta disposición nueva de un continente de América está plasmada y resumida en el grito que día a día nuestras masas proclaman como expresión irrefutable de su decisión de lucha paralizando la mano armada del invasor”. Invasor muy bien representado por Cuba que militarmente invadió a Panamá, República Dominicana, Venezuela, Bolivia, Grenada, Nicaragua, Chile, El Congo, Argelia, Siria, Angola y Etiopía, que desde hace veinte años controla a Venezuela y que ahora afila sus garras sobre el Perú. Sigue Colombia.

Por obvias razones, se omitieron otros acápites espeluznantes de ese discurso como este: Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro”. «Fusilamientos… Sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte», exclamó Guevara en aquel entonces. Si ese discurso es aplaudido por la Unesco, no es de extrañar que Fecode, haga lo que está haciendo. Mas aún, cuando Cuba asesora desde hace décadas la educación en Colombia, gracias a un convenio perverso, convertido en Ley y renovado por el gobierno actual.

En un comunicado del 18 de junio, la Unesco indicó que "nadie nace como extremista violento", que “está empoderando a hombres y mujeres (...) para que alcancen su potencial como actores de cambio positivo a través de un trabajo intersectorial único”, que desarme debe comenzar con “los derechos humanos y el estado de derecho, con el diálogo a través de todas las fronteras, empoderando a todos los hombres y mujeres jóvenes”, y que los jóvenes deben convertirse “en ciudadanos globales activos". Todo esto, ¿bajo la tutela de los postulados del Che asesino?

Discretamente desde la Unesco, abiertamente a través de Fecode, y con el apoyo de Venezuela y Cuba, se promueven la desestabilización del país y la destrucción de la democracia colombiana.