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miércoles, 27 de abril de 2022

¿...y por qué no lo denuncia penalmente?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

En uno de sus importantes artículos, la doctora Vivian Morales, quien entre muchas posiciones destacadas ocupó la de fiscal general de la Nación, solicita a la señora procuradora general la suspensión del Registrador Vega, porque “el mecanismo de la legitimidad de la democracia no puede estar manejado por el funcionario más ilegítimo (…) los graves errores cometidos por Vega han resultado sospechosamente funcionales a Petro”. Ver: https://twitter.com/MoralesViviane?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor

¡Más claro no canta un gallo!, pero gobierno, Consejo Nacional Electoral y partidos políticos se hacen los de la oreja mocha y hasta ahora, lo único que la procuradora ha hecho es anunciar una posible investigación al registrador, para la que no hay tiempo, de tal manera que, faltando apenas 35 días para la primera vuelta, se va embolatando la solución.

Por su lado, el CNE le pidió al registrador contratar “una auditoría internacional a los procesos y sistemas, a los equipos y programas de la Registraduría, para tranquilidad de los colombianos…”

El registrador, como de costumbre, no ha contestado y sigue ganando tiempo.

Aun en el caso de que se ordenase contratar dicha auditoría, 35 días no alcanzan para escoger contratista, firmar papeles, publicarlos, etc.

Ahora bien, mientras tengamos de registrador a Vega y de jefe de Informática de ese organismo a una ficha de Indra y de Gregg, nadie puede confiar en la integridad del mecanismo, porque la opinión considera que la Registraduría es la entidad más corrupta del país.

Como el registrador ha dado por largos meses indicaciones de ser “funcional a Petro”, si queremos tener elecciones libres y escrutinios confiables hay que suspenderlo, para disponer de uno incorruptible, cuya primera tarea sería escudriñar los secretos que se esconden en los algoritmos misteriosos del consorcio (¿o contubernio?) encargado de la logística y el conteo de las elecciones.

No basta con las promesas que hace el señor Vega de corregir errores. La única manera de salir de él es mediante una decisión de la procuradora Cabello, porque ella “tiene las competencias legales para suspenderlo por los errores garrafales que ha cometido en la prestación del servicio”, como lo advierte la exfiscal Morales.

Si la procuradora sigue dándole largas al asunto será tan culpable como Vega en lo que dice al entierro de la democracia colombiana.

En medio de la baraúnda, en algún momento el registrador, quizá para disimular “lo funcional a Petro”, dijo que este había dado instrucciones erróneas para diligenciar los formularios E-14, lo que habría conducido a graves irregularidades.

Esta gravísima acusación, a la que pocos han prestado atención, no basta. ¿Por qué el señor Vega no denuncia penalmente al candidato que dio las instrucciones que pudieron dar lugar a fraude? Ver el tweet de Petro el 11 de marzo de este año: https://twitter.com/petrogustavo/status/1502285257172832264

miércoles, 20 de abril de 2022

Vega quita y pone rey

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Cada día que pasa nos enteramos de nuevas e inverosímiles “irregularidades” en la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Apenas horas después de las elecciones, Petro ya ubicaba todas y cada una de las mesas en las que dizque no le habían contado sus votos. Inmediatamente, la Registraduría se creyó ese cuento chino y le adicionó cerca de medio millón de votos en el “preconteo”, inflando la representación parlamentaria del tal Pacto Histórico. No le preocupó algo tan imposible como aceptar que en millares de mesas hubiera habido votos solo por ese movimiento político.

Con el fin de hacerle tragar al país tan extraña e increíble aberración estadística, ahora aparece otro medio millón de votos para sumarle al “preconteo”. Con esta nueva canastada, imposible estadísticamente hablando, se compensa la primera, pero estos recientes y milagrosos votos se reparten entre varias listas para no afectar el inflado número de congresistas de Petro.

Gobierno, Procuraduría y Fiscalía siguen cruzados de brazos. Si algún día llegan los nombres de los jurados de las veintitrés mil y pico de mesas, es posible que algún día ellos sean llamados a declarar… cuando ya todo esté consumado.

El CNE, en vez de ordenar un escrutinio verdadero de todos y cada uno de los votos depositados en las urnas —como puede hacerlo si prefiere actuar dentro del Artículo 265 de la Carta—, insiste en prevaricar negando el fraude, y sus abogados así lo manifiestan ante la tutela interpuesta por algún ciudadano aterrado, ¡de los que todavía creen en la justicia!

¡Los partidos son citados por el CNE a una reunión, y todos ellos —incluyendo el CD y el conservatismo— aceptan que no se realice el correcto recuento de la votación!

Como si todo esto fuera poco el constitucionalista Sergio Alzate, en nombre de “Colombia Transparente” denuncia ante las autoridades, con abundante acervo probatorio, cómo unos 300.000 jurados votaron dos veces el 13 de marzo. ¡La respuesta del registrador consiste en amenazar al valeroso jurista con denunciarlo penalmente!

Es imposible desconocer que la aplanadora del tándem Registraduría-CNE sigue avanzando a través de Disproel-Indra, hacia otro "preconteo", el próximo 29 de mayo.

Como si no bastara con lo anterior ahora aparece la “cereza del pastel”: ¡Un ejecutivo de Indra pasa a ser jefe de Informática de la Registraduría!, como si nada…, como si Indra no fuera una empresa cuestionada en varios países, controlada por el gobierno social-comunista español, beneficiaria a última hora de un jugoso contrato a dedo, y que recibe en su sede a un candidato colombiano, seguramente para tomarse apenas un café…

La democracia exige un mecanismo electoral confiable, imparcial, respetable, íntegro y por tanto incorruptible. Mientras en Colombia no lo tengamos, los resultados que de él salgan a nadie van a convencer.

En cambio, el país parece haber aceptado aquello de que “quien escruta elige”.

El registrador —aceptado de manera pusilánime por Gobierno, Procuraduría, Fiscalía y partidos políticos— no se va a caer. Se ha convertido, entonces, en el hombre más poderoso de Colombia, porque dispone del poder de facto de escoger al presidente. Por su pasmosa habilidad, su cinismo, su audacia y sombrías relaciones, Vega es el King maker.

Sea en primera o en segunda vuelta, la decisión del registrador será inapelable. Si declara ganador a Petro, para nada servirá la fundamentada duda de las gentes, porque la revolución arrasará con todo. Pero si se reconoce el triunfo, por escaso margen, de Federico, las bien entrenadas primeras y sucesivas filas incendiarán el país.

Faltan 43 días para la primera vuelta. Ese tiempo es muy corto, pero si el CNE, en vez de prevaricar ordenase el recuento —como está facultado para hacerlo—, se destituye al taimado y manipulador registrador y se depura el software para garantizar su transparencia, aún quedarían esperanzas para la democracia colombiana. De lo contrario…

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¡El que escruta electrónicamente, elige definitivamente!