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jueves, 26 de febrero de 2026

La crónica: soluciones alimenticias en zonas inundadas

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

El cambio climático ha convertido las inundaciones en una constante. Año tras año se repiten los daños: hectáreas de cultivos perdidos y familias campesinas que ven cómo el esfuerzo de meses desaparece en horas. Pero seguimos sin tomar medidas preventivas para evitarlo, jarillones y drenajes adecuados, por ejemplo. La paralización del proyecto del Canal del Dique es otro ejemplo.

¿Qué tecnologías actuales pueden garantizar la producción de alimentos cuando la tierra se inunda? La respuesta viene del uso de sistemas que no requieren tierra. Los cultivos hidropónicos -Hidropónicos AVE en Medellín es un ejemplo- aeropónicos y acuapónicos se han posicionado como aliados fundamentales en regiones propensas a inundaciones en otros países. Estas tecnologías, no son ciencia ficción, son estructuras verticales, flotantes o modulares que pueden instalarse en bodegas, escuelas, centros comunitarios o plataformas móviles. Permiten cultivar hortalizas en ciclos cortos, ocupando poco espacio y utilizan cantidades mínimas de agua. Cuando el barro permanece por meses, estas soluciones marcan la diferencia entre tener alimentos o depender de asistencia externa. Debe incrementarse la producción en zonas no inundables usando la tecnología, en el Cauca una agrónoma indígena lo ha logrado abandonando la errada teoría “ancestral”.

La agricultura de precisión ha evolucionado en grande. El uso de drones y sensores facilita el mapeo en tiempo real de las áreas afectadas por el agua, identifica zonas recuperables y ayuda a decidir dónde ubicar cultivos temporales. No se trata solo de monitorear desde el aire sino en la toma de decisiones fundamentadas en medio de la adversidad, importante cuando es crucial diariamente conocer el estado de los daños y su evolución.

La biotecnología aporta otra línea de defensa. Existen semillas seleccionadas y transgénicas para tolerar el exceso de agua que están siendo probadas en distintos países. No son una solución total, pero sí herramientas estratégicas donde la humedad extrema se presenta.

Cuando la producción vegetal se reduce drásticamente, cobran relevancia nuevas fuentes de proteína. Las microalgas ofrecen alternativas nutritivas que pueden producirse en espacios controlados y reducidos o, una más difícil de entender, los insectos consumibles tan populares en Asia. Obviamente no pretenden sustituir la agricultura, solo permitir una oferta alimentaria en momentos críticos.

La experiencia reciente demuestra que enfrentar las inundaciones con herramientas antiguas ya no es viable. La tecnología no reemplaza al campesino, le proporciona alternativas cuando la naturaleza impone sus condiciones. Debería ser una tarea prioritaria de la Agencia de Tierras y el Banco Agrario ya que la Unidad de Gestión de Riesgos descansa en paz, la enterró la corrupción.

El Rincón de Dios

“Comienza por hacer lo necesario, luego lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible.”  San Fráncico de Asís

lunes, 24 de noviembre de 2025

¿Será la COP30 la COP de la verdad?

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

La COP30, que concluirá este fin de semana en Belem de Pará-Brasil, ha sido denominada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, "la COP de la verdad", para enfatizar la necesidad de que los países pasen de las promesas a acciones concretas en la lucha contra el cambio climático: “La COP30 será la COP de la verdad, en la que se pondrá a prueba nuestra capacidad de dejar de lado las diferencias y enfrentar la crisis climática como la amenaza existencial que representa. La cooperación debe volver a emerger como el principio organizador de la respuesta global.”

La presidencia de la COP30, en manos del país organizador (Brasil), además insta a triplicar la financiación pública para “acciones de adaptación al cambio climático y menciona el desarrollo de hojas de ruta para superar los combustibles fósiles”. Todo esto hay que mirarlo como una declaración de buenas intenciones, que tropieza con la realidad geopolítica mundial, como veremos a continuación.

Brasil es el principal productor de petróleo de Latinoamérica y el octavo productor mundial, con una producción que en julio de 2025 superó por primera vez los 5 millones de barriles diarios de hidrocarburos, y que además está buscando incrementar su producción en la cuenca amazónica. Brasil también es un importante exportador de petróleo, siendo este su principal producto de exportación en 2024. Difícil creer que un país, que aspira a convertirse en una potencia mundial esté seriamente interesado en suprimir o en siquiera reducir la producción de su principal producto de exportación, mucho menos en liderar políticas para superar el consumo de combustibles fósiles, tarea esta que le compete como presidente de la COP30.

Como si esto fuera poco, durante el desarrollo de la COP30 se evidenció un ambiente de escepticismo ante la posibilidad real de alcanzar consensos vinculantes. Las delegaciones de países con economías basadas en la exportación de hidrocarburos manifestaron reservas, resaltando las dificultades para conciliar los compromisos climáticos con sus intereses económicos nacionales. Ante esta incertidumbre, las organizaciones de la sociedad civil exigieron mayor transparencia y mecanismos de rendición de cuentas, para que las decisiones no queden solo en declaraciones simbólicas. Cuando tengamos las conclusiones de la COP30, veremos qué podemos esperar de “la COP de la verdad”.

Tal como lo he sostenido en anteriores escritos. mientras el petróleo sea parte esencial de la geopolítica del poder capitalista seguirá siendo un obstáculo para la transición energética hacia las energías renovables no convencionales. Estados Unidos es el primer productor y exportador mundial de petróleo, seguido por Arabía Saudita y Rusia. El primero de ellos, de nuevo se acaba de retirar del Acuerdo de París y está buscando cómo aumentar la producción del hidrocarburo; en el caso de Arabia Saudita y Rusia es poco probable que en el futuro cercano dejen de producir y exportar petróleo, ya que sus economías siguen dependiendo en gran medida de los ingresos sus ingresos.

Por otro aspecto, sin los aportes de EE. UU la financiación del cambio climático dependería de Europa, por el momento más interesada en el rearme y de China. Solo este último país puede contribuir a la disminución del consumo de combustibles fósiles mediante su inversión masiva en energías renovables, como la solar y la eólica, la mejora de la eficiencia energética, la transformación industrial y el establecimiento de objetivos de reducción de emisiones.

La alternativa para América Latina y El Caribe (ALC)

Siendo realistas la única alternativa viable para ALC, como lo mostré en anterior columna, radica en la preservación de la biodiversidad, nuestro gran activo para enfrentar el cambio climático. Casualmente, la CAF (Corporación Andina de Fomento, ahora conocida como Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) acaba de publicar un documento entregado a la COP30, autoría de Amir Lebdioui (director, Technology and Industrialisation for Development Centre of the University of Oxford), titulado Biodiversity and Productive Development: Extractivist traps and symbiotic innovation ecosystems in Latin America & the Caribbean (Biodiversidad y desarrollo productivo: trampas extractivistas y ecosistemas de innovación simbiótica en América Latina y el Caribe) [1], una verdadera guía para nuestra región, que refuerza mi tesis de que la transición energética que requiere nuestra región, en especial Colombia, debe centrarse en la preservación de nuestros ecosistemas, que conforman una de las biodiversidades más ricas del planeta.

Como premisa básica hay que establecer que ALC debe entender que el dilema entre biodiversidad y desarrollo depende en gran medida del tipo de financiación: por un lado, está el capital extractivo sin mayores preocupaciones por la preservación de los ecosistemas y por el otro, existe el capital paciente y a largo plazo, alineado con la contabilidad de capital natural, que sustenta una prosperidad sostenible e inclusiva a través de una economía del conocimiento centrada en la naturaleza.

Las políticas públicas en nuestros países han quedado atrapadas en el falso dilema: desarrollo o conservación. La lógica dominante con frecuencia sostiene que hay que elegir entre proteger nuestros bienes naturales (la Amazonia, los páramos andinos, los suelos orgánicos, los arrecifes del Caribe...) o crear empleo y prosperidad. Pero esa dicotomía es infundada: la protección de la biodiversidad no es un obstáculo al desarrollo, es un activo estratégico esencial en tiempos de transición energética y, además, fuente de desarrollo productivo. La biodiversidad es el gran acervo de conocimiento para rediseñar materiales, reinventar sistemas energéticos, desarrollar nuevos medicamentos y crear industrias competitivas y regenerativas.

En mi opinión, para que pueda ser llamada la “COP de la verdad” la prioridad de la COP30, en lo que atañe a la preservación de los ecosistemas, debe orientarse a acelerar la restauración y conservación de los ecosistemas marinos y terrestres. Si esto se logra, la COP30 será un punto de inflexión para los ecosistemas naturales, destacando su rol en la mitigación del cambio climático. Para este propósito se requieren soluciones basadas en la naturaleza como herramienta de adaptación y mitigación, integrando a las comunidades indígenas y locales en la protección de sus territorios.

A continuación, un escueto resumen de las principales recomendaciones del documento de la CAF, atrás referido:

Transformación de la agricultura y los sistemas alimentarios

A través de un enfoque centrado en la agricultura regenerativa y la economía circular, es necesario promover soluciones agrícolas eficientes que contribuyan a la restauración de ecosistemas y a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Para este propósito se deben implementar sistemas alimentarios resilientes, enfocados en la seguridad alimentaria y el acceso equitativo a alimentos sostenibles para toda la población. En particular, se explorarán prácticas agrícolas sostenibles, como la recuperación de tierras degradadas y la adaptación de los cultivos para mitigar el impacto del cambio climático. La transición hacia la agroecología y la promoción de tecnologías verdes en la agricultura, serán puntos clave para apoyar la sostenibilidad del sector alimentario.

Gestión sostenible de bosques, océanos y biodiversidad

Acelerar la restauración y conservación de los ecosistemas marinos y terrestres. Brasil y demás países amazónicos, se encuentran en el centro de debate debido a la deforestación y la pérdida de biodiversidad. En la COP30 se deben implementar medidas urgentes para frenarla, debido a que la pérdida de biodiversidad está profundamente ligada a la deforestación, que aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero.

La COP30 deberá ser un punto de inflexión para los ecosistemas naturales, destacando su rol en la mitigación del cambio climático. Para este propósito se deben adoptar soluciones basadas en la naturaleza como herramienta de adaptación y mitigación, integrando a las comunidades indígenas y locales en la protección del bioma amazónico.

viernes, 8 de noviembre de 2024

¿Queríamos agua?

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

A la naturaleza se le respeta y lo que ha ocurrido es que al sentirnos dueños y señores de todo lo creado no hemos hecho otra cosa que abusar de ella hasta lograr alterar sus ritmos y generar cambios traumáticos, como el climático, que muchos siguen negando con pretendida soberbia. Eso nos está saliendo caro según podemos constatar por las facturas que nos pasa, pero como que no aprendemos.

De las latitudes donde hay estaciones hace años nos vienen contando que los inviernos son cada vez más fríos y los veranos son cada vez más insoportablemente calientes. Son anécdotas que aquí no nos afectan. Que los huracanes del Caribe son cada vez más fuertes y arrasan con todo haciendo estragos, eso es problema de ellos que ya saben que las cosas son así. Que la DANA en Valencia cobró sorpresivamente la vida de más de 200 personas, eso no nos toca y quien les manda no ser precavidos. Que en Bogotá se inundó la Autopista Norte convirtiéndola en río un que dañó decenas de vehículos, eso es culpa de las administraciones locales y constructoras voraces que no debían haber hecho desarrollos urbanísticos sobre los humedales.

Para todo encontramos explicaciones y justificaciones. Los señalamientos de culpabilidad van dirigidos a otros, particularmente a los políticos de turno. Que el Papa lo había advertido… es un romántico ambientalista. Que hay que tener cuidado que el cambio climático es un hecho… esos son los medios sensacionalistas. Pasó la COP16 por aquí cerca, pero a la hora de la verdad pocos, proporcionalmente hablando, le pararon bolas. Veníamos sufriendo una sequía grande por el fenómeno del niño, como lo llamamos, y hacíamos rogativas para que cayera agüita pa mi gente y ahora que llueve a cántaros, La Mojana sucreña se desborda una vez más, los ríos se salen de cauce, las montañas se vienen abajo, entonces decimos que no estábamos preparados para el fenómeno de la niña y que bueno sería que volviera el solecito. ¿Quién entiende esta humanidad nuestra?

¿Queríamos agua? Ahí la tenemos, pero nos quejamos, nunca estamos satisfechos. Que si mucho sol, malo. Que si llueve, malo. Nada nos tiene contentos. Grave. Lo que resulta imperdonable es que siempre estos fenómenos “nos toman por sorpresa”. Con pueriles excusas nos lamentamos: “no estábamos preparados”. Hola, hola, seamos serios. Tan viejos, irresponsables e inmaduros. El colmo. Siempre improvisando, siempre con excusas y pretextos. Nadie se hace responsable. Es nuestra casa común pero como es de todos es de nadie. Mientras no nos saquen de nuestra zona de confort todo se vale… muy triste. No hay derecho. Lo doloroso es que hasta que no nos toque de cerca y no nos afecte de veras, no vamos a aprender. ¡Ojalá no sea tarde!

jueves, 31 de octubre de 2024

El mundo en alto riesgo

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Podríamos enumerar los grandes riesgos a los que está sometido el mundo en los actuales momentos, riesgos que nos producen miedo al futuro próximo y nos reta a buscar soluciones inmediatas y efectivas.

1. Riesgo a una tercera guerra mundial. Parece increíble, pero los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania, y entre Israel y Hamas, ya generan tensiones que encienden alarmas nucleares, entre los países que cuentan con este tipo de súper destructivos armamentos, que no son muchos, pero están tomando partido en los conflictos mencionados. Desafortunadamente, hasta el momento, no encuentran soluciones de fondo, que permitan su terminación, generando inclusive desesperos entre aliados, por el escalamiento paulatino al que se va llegando en los países implicados, en destrucción y muertes, donde cualquier error en atacar estructuras muy sensibles, puede generar una irreversible activación nuclear, que detonaría la que sería la peor de las guerras.

Los países implicados, sufren una crisis de confianza entre las partes y mantienen una sed de venganza, que alientan a la victoria con dominación y ocupación, y a la derrota con sometimiento y humillación. Hoy, más que nunca, las partes en conflicto deben explorar posibles arreglos a las dificultades que generaron los conflictos, ojalá dentro de un cese al fuego prudencial, temporal y verificable, que no pueda ser utilizado para que las partes tomen un nuevo aire de reagrupamiento, de rearme y fortalecimiento. El objetivo debe ser el fin del conflicto, que beneficie a las partes, que tendrán que cargar con la pérdida de seguramente algunos beneficios.

Lo otro sería la guerra hasta el final, con rendición del perdedor y alto riesgo de que el conflicto degenere en una guerra mundial. Tremendo reto tenemos como humanidad, para evitar nuestra autodestrucción.

2. El azote de los fenómenos naturales: inevitables son las fuerzas de la naturaleza, el agua, el fuego y el viento, vitales para nuestra existencia, se enfurecen y asechan a la humanidad con inundaciones, incendios y huracanes, dejan grandes destrucciones a su paso y solo podemos hacerles frente con alertas tempranas, planes de evacuación y atención de desastres, refugios y programas de reconstrucción y reubicación.

3. Las pestes, las pandemias y las enfermedades incurables y mortales, que llegan para quedarse, mientras la ciencia encuentra la cura a tan graves males. Curiosamente los aportes de los científicos de Israel, una de las fuerzas enfrentadas, han contribuido sustancialmente a la medicina, para bien de la humanidad.

Estas terribles amenazas, para la humanidad, tienen en común, el hecho de ser eventos súbitos, en la mayoría de las veces impredecibles y todos generadores de destrucción y muerte, además de la migración de millones de personas.

A estos riesgos agregamos los conflictos internos, en los países donde las dictaduras se vienen imponiendo, a través de gobiernos de la izquierda comunista, fracasada como modelo en todo el mundo, que están generando un fenómeno de migración masiva de millones de personas, que buscan mejores oportunidades en nuevos territorios, algunos ávidos de mano de obra laboral, que ya no tienen, por el envejecimiento de su población y la negación de las nuevas generaciones a formar familias formales, con hijos, habida consideración de los esfuerzos físicos, económicos y de la mucha valentía, que ello exige.

Incluir en la fuerza laboral a los migrantes, genera un fenómeno de competencia con la mano de obra local, que, aunque escasa, termina quitándole puestos de trabajo, por ser más eficientes y baratos, además de que muchos oficios, ya no los quieren ejercer los locales, por ser considerados difíciles y de mucho sacrificio, yo diría que este fenómeno se está dando en todos los países, inclusive en los subdesarrollados como el nuestro.

El otro fenómeno de la migración es el de la cantidad de delincuentes que trae el proceso migratorio, terminan haciendo daños en sus nuevos países de destino, lo que genera esa xenofobia, donde como siempre, por unos pocos malos, terminan pagando las consecuencias, muchos buenos.

Resulta prácticamente increíble, que varios países estén utilizando el mecanismo de la migración, para liberar presos con destino específico. En nuestro caso se dice que Venezuela ejerce esta práctica desafortunada, que termina desacreditando a la gran cantidad de venezolanos, buenos elementos, que ya se han asentado en nuestro país, lo sienten como propio y conviven normalmente con nosotros.

Qué más podíamos esperar de Maduro, expulsa a los suyos y nos encarta con sus delincuentes. Entre a menos gente le toque dar mantenimiento súper precario, más se puede enriquecer; por algo será que hasta Brasil ha perdido la confianza en Maduro y sus secuaces.

En nuestro país, cada vez más débil para enfrentar estos grandes riesgos y realidades, que se ciernen sobre el mundo, habida consideración del propósito auto destructor que viene ejerciendo el gobierno de Petro y sus secuaces, colocándonos en inferioridad de condiciones para enfrentar los efectos extremos de estos riesgos y realidades, generadores de migración, con efectos socio políticos y económicos, que requieren de gobiernos muy eficientes y responsables, capaces de mantener sus economías a flote, en la generación de los recursos necesarios para enfrentar estas realidades.

En Colombia, con un ejército debilitado y desmotivado, una unidad de atención de riesgos y desastres totalmente saqueada y debilitada y un sistema de salud inducido a la quiebra, va a ser muy difícil hacerles frente a estos riesgos que se ciernen sobre el mundo.

Solo nos queda acercarnos mucho más a Dios, creador de cielos y tierra, para que nos proteja frente a estos grandes riesgos.

viernes, 10 de mayo de 2024

Sin salud no somos nada

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y la salud es un precioso tesoro que hay que cuidar. Este año, para mí, inédito. Sufría de gripe y resfriados por allá una vez al año. Ahora, la amenaza es permanente, tanto que a estas alturas he padecido dos fuertes gripas y ahora una virosis de gastroenteritis.

No sé de los efectos secundarios de la pandemia, pero sí creo que nos volvimos más frágiles en todo, no solo física sino psicológicamente. Los educadores pudieron observar efectos devastadores en sus estudiantes. El cambio climático ha pasado ya su factura: con calores nunca vistos y con lluvias torrenciales que han desembocado en tragedias.

Esos malestares estomacales que han afectado y están afectando a miles de personas provienen de aguas contaminadas. Los embalses casi secos que alimentan redes de acueducto con intermitencia. El agua sale amarilla, terrosa. Hay gente que la toma directamente de la llave o no la hierve para consumirla.

Las medidas preventivas de la pandemia se han dejado de lado. El tapabocas ayudaría mucho. Lavarse las manos, más. Como ya no estamos en emergencia, dejamos así, no pasa nada.

Las vacunas ayudaron en su momento, pero quién puede asegurar que no tienen efectos colaterales. De hecho, acaba de salir de circulación la vacuna Astra Zeneca porque hubo pacientes recurrentes con cuadros de trombosis. Recuerdo que por aquellos días muchos se negaron a vacunarse pues montaban películas un tanto exageradas, ¿Tenían razón?

Y para colmos, un sistema de salud en crisis. EPS intervenidas, otras en cierre. Ya hemos hecho nuestras consideraciones al respecto.

Bueno… ya no doy más. La fiebre me tiene zurumbático y la deshidratación ha sido muy fuerte. Quería contarles como estoy y que espero estar mejor en ocho días. Buen fin semana y un saludo especial a nuestras madres queridas en su día.

miércoles, 16 de agosto de 2023

Transición energética, desarrollo y adaptación al cambio climático como propósito nacional

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Ponencia presentada en el foro Sostenibilidad y Transición Energética. Pasos necesarios para tener un mejor país

Introducción

Quiero agradecer a Hassan Nassar y a la revista Alternativa por invitarme a este importante foro para plantear ideas de cómo realizar una transición energética lógica y sensata dentro del contexto de compatibilidad entre el desarrollo socioeconómico, el calentamiento global y el cambio climático.

Esta presentación se conceptualiza desde el punto de vista del sentido común, compaginado con la implantación de nuevas tecnologías como elemento necesario en todo proceso transformacional.

No soy técnico ni especialista, pero he tenido la oportunidad de aprender y conocer personalmente la diversidad colombiana y global, y los procesos relacionados con la materia. Desde el Fondo Nacional del Café y Proexport-Colombia, tuve como economista agrícola la posibilidad de hacer unos análisis de todas las regiones y la productividad nacional como país tropical andino y entender lo que ello significa. Desde el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante 8 años, pude conocer a fondo 48 países del mundo y analizar sus realidades geográficas, ambientales, políticas y sus condiciones de vida socioeconómicas, y después tuve el gran honor de poder colaborarle al país en la Presidencia de la Junta de Ecopetrol.

En esta ponencia sobre me refiero a varios ejes fundamentales que tienen que integrarse al hablar de transición energética:

·       La compatibilidad de la convergencia tecnológica con el desarrollo humano cultural y socioeconómico.

·       El cuidado y el aprovechamiento de la biodiversidad y las forestas tropicales.

·       El recurso minero-energético en todas sus formas, empezando por el manejo hídrico y la debida exploración, explotación y mitigación ambiental de todo tipo de minerales.

Fundamentos de transición energética: la experiencia en Ecopetrol

Con miras a poder delinear un plan responsable de transición energética de corto, mediano y largo plazo para el grupo empresarial Ecopetrol, que ayudara al país y la región, desde principios del 2019 analizamos con expertos mundiales todas las variables asociadas al cambio climático, al calentamiento global y al desarrollo energético.

Lo hicimos en paralelo al desarrollo de la metodología con la cual iniciamos una transformación integral de todos los flujos de negocio sujetos de mejora; trabajamos con la administración en una arquitectura que nos permitiera un proceso de cambio tecnológico innovativo y acelerado mediante la implantación de sistemas digitales que habilitaron a la empresa a concluir su transición de ser una petrolera bajo modelos de asociación, a ser un grupo regional y global de servicios, dedicado a todo el sector energético a partir del 2021 y con metas claras a 10, 20 y 40 años, que comprendía mejoras críticas en todo el negocio de hidrocarburos, avances en gas y descarbonización e incursión en nuevas formas de generación, transporte y distribución energética.

Entendiendo la importancia de la anticipación a la velocidad del cambio y que el mundo está pasando de la “economía del conocimiento” a la “economía del comportamiento” (Behavioral Economics), emprendimos ese proceso de cambio completamente apalancados en una función tecnológica, para poder hacer mucho más eficiente todo el concepto de parámetros ESG: (Ambiente, Social y Gobernanza y Administración Corporativos).

Nos apoyamos en todos los aspectos de la convergencia digital y tecnológica aplicada en tiempo real a la recolección, proceso y analítica de datos, mediante sistemas de manufactura avanzada y economías circulares, internet de las cosas, inteligencia artificial, robótica, nanotecnología y realidad aumentada, lo cual le garantizó al grupo seguridad física, eficiencia operativa y eficacia financiera, que se vieron reflejadas inmediatamente en la forma en que logramos navegar la depresión que causó la pandemia y en los resultados económicos de los años 2021 y 2022.

Así fue como llegamos al concepto metodológico, operativo y administrativo bajo parámetros T.E.S.G. que trabajamos con denominación de SosTecniblidad®.

Apalancados en el extraordinario talento humano existente en Ecopetrol y sus casi 100 compañías y en tecnologías de punta, se logró en pocos meses terminar de implementar y fortalecer con inversiones intensivas, una transformación muy grande que ya había iniciado la empresa desde 2016, pero requería el compromiso de una junta directiva que desde la primera reunión creó un Comité de Tecnología e Innovación, con el fin de respaldar una administración completamente abierta y enfocada al cambio.

Todo esto se plasmó en la estrategia corporativa del Grupo Empresarial Ecopetrol que se aprobó bajo el nombre de “Plan Estratégico 2040”.

Hablemos de cómo se debe abordar plan lógico para Colombia en materia de transición energética.

¿Qué no podemos y qué podemos y debemos transformar, y cómo?

Empecemos por decir que todas las transformaciones y los cambios positivos, a lo largo de la historia de nuestra civilización, son cambios tecnológicos, y no pertenecen al mundo de la ideología, la retórica ni de la demagogia propia de la política.

Lo anterior quiere decir que la transición energética es un objetivo global de largo plazo, un proceso tecnológico innovativo continuo en el tiempo que requiere mucha inversión económica, y que sea constante y consistente.

Es un proceso de análisis, planeación, desarrollo de conocimiento y capacidad humana, digital y científica dedicada a la adaptación e implementación y compaginación de sistemas innovativos y nuevas tecnologías.

Entendamos también que hay dos tipos de cambios: los que nos impone la naturaleza, y aquellos que son producto de una función de conocimiento científico y tecnológico.

No existen cambios generados por los humanos que no estén relacionados con la ciencia y la tecnología. Los cambios fundamentados en ideologías, por lo general, resultan opuestos a los primeros y definitivamente no pertenecen al mundo especulativo ni a realizades factuales.

El cambio climático tiene dos factores determinantes: Unos exógenos que pertenecen a las dinámicas de la naturaleza universal y sobre los cuales no tenemos control los seres humanos. Otros endógenos que sólo podemos mitigar parcialmente mediante el desarrollo de nuevas tecnologías, su adopción cultural e implantación económica.

Los exógenos: son aquellos factores que dependen más de la rotación de la Tierra, de lo que le pase a la galaxia, de la Luna, del Sol, de en qué punto esté el planeta dentro de unas órbitas elípticas, de cuál es la inclinación y rotación sobre el mismo eje terrestre, todo lo cual determina cambios ineludibles que se van dando en periodos mucho más largos de tiempo, pero que se manifestarán en un momento determinado, de la misma forma en que hoy sabemos que ocurrió y sigue ocurriendo la transformación tectónica de planeta.

Los endógenos: son los que están dentro de la atmósfera y con relación a los cuales, los humanos sensatamente debemos comprender cómo abordar la transición energética como un proceso en el tiempo que atienda dos tendencias inevitables: la descarbonización y la electrificación.

Hablar de transición energética es un proceso complejo y costoso, que para nada se relaciona con el “Abra-cadabra” del abuso que representa un discurso políticamente correcto sobre ambientalismo. Se trata de que encontremos nuevas soluciones tecnológicas que compaginen un proceso gradual de descarbonización, con nuevas formas de proveerle a la humanidad nuevas soluciones que atiendan una creciente demanda energética, eléctrica y calórica o alimenticia.

Por tanto, la transición energética necesariamente depende de que un país tenga los recursos económicos, el talento humano y la infraestructura para implementar las nuevas soluciones de contar con esas energías, de forma compaginada con el cuidado del medio ambiente y con el bienestar y la calidad de vida que nos puede ofrecer esta era del conocimiento. Esto se complica más en países en vía de desarrollo con las complejidades presupuestales propias de un ingreso medio.

Tiene que ser un propósito global, no un tema partidista ni electoral, el propender por no alterar negativamente los ciclos y las fuerzas de esos factores endógenos que determinan la vida en los pocos kilómetros que conforman las tres capas de la biósfera.

Para una ilustración general sobre estos aspectos recomiendo un video en YouTube de “History Channel”, un programa de dos horas que cuenta la historia de la formación del mundo, expresada de una forma bastante lógica y didáctica.

¿Cuál debería ser el plan de transición energética de Colombia y cómo debe engranarse con el plan de un grupo energético que es el que está llamado a ser el abanderado de la energía en el país, a 20, 50 y a 100 años?

A mi juicio es algo que tiene que existir como política de Estado con metas realizables de corto, mediano y largo plazo, que en lugar de eliminar los ingresos estatales que le permiten una sostenibilidad energética en el mediano plazo, utilice esos recursos y los ingresos que generan el petróleo y el carbón para ir haciendo un puente, basado en gas, que conduzca al crecimiento de generación energética por medio de formas existentes y de nuevas tecnologías que aún están por desarrollarse e implementarse a niveles que puedan sustituir lo existente.

Pero aquí ningún político habla de ello con propiedad, sólo utilizan los conceptos básicos acomodándolos a su propia conveniencia. Hablan del cambio climático y la transición energética, como hacen con otras banderas ideológicas minoritarias, como una bandera ideológica sin respaldo en el mundo real para armar un movimiento o un partido desde el cual abusan del erario y engañan al elector y al ciudadano.

Y la retórica populista ideológica no debe ser el camino del cambio en materia de transición energética y menos de la mitigación del cambio climático. Estos son asuntos que tienen que hacer parte de un propósito global no de una sola nación. Debemos entender que la huella ambiental actual de Colombia es simplemente una parte pequeña, tal vez el 0,2% de todo lo que pasa en el ambiente del planeta, de manera que de poco o nada nos sirven políticos hablando por todo el mundo de que van a ser los salvadores del cambio climático y el calentamiento global, cuando nada hacen internamente por combatir aspectos tan críticos como:

a. La deforestación. Que incluye la devastación de la biodiversidad, la depredación de especies en vía de extinción, la contaminante y devastadora minería ilegal no tecnificada y sin mitigación alguna, la explotación ilegal de maderas duras y los atentados terroristas a la infraestructura de transporte de hidrocarburos.

b. La colonización. Muchas veces forzosa y engañosa de zonas aisladas con propósitos de politiqueros y de lucro individual o de colectivos legales o ilegales.

c. Los conceptos de desarrollo indeseado. Como la sustitución de cultivos en zonas aisladas y donde sólo debe haber selva tropical húmeda o proyectos de reforestación natural o comercial.

d. La deforestación para la siembra de cultivos ilícitos. Coca, amapola y mariguana, su proceso, producción y comercialización de cocaína, heroína y cannabis como drogas adictivas, que integran toda la cultura social y económica criminal asociada al narcotráfico y al narcoterrorismo.

Desafortunadamente los políticos en la civilización actual solo tienen un interés personal en el corto plazo, representado en sus políticas de gobierno y no en la formación de políticas de Estado, y ello se relaciona con que el paso por el poder es efímero y carece de la real determinación y capacidad de implementar transformaciones sostenibles.

Hay tres valores prioritarios que deben ser políticas de Estado no banderas de campañas ni simples políticas de un gobierno.

Entonces, ¿qué es lo que hay que cambiar para recorrer en el tiempo un camino a una transición energética, lógica, sensata y sostenible?

Primero. Defender la diversidad y multiplicarla;

Segundo. Defender el agua que es energía, aprender a manejar el recurso hídrico con tecnología y multiplicar la producción o transformación energética;

Tercero. Educar, como el elemento cultural, el valor más importante para que los dos anteriores puedan sostenerse. Entender que tenemos un gran capital humano, inexplotado, subestimado, falto de educación.

Como nación debemos concentrarnos en crear la cultura del mejoramiento ambiental mediante la participación de toda la ciudadanía en la siembra de árboles y en la reforestación y su cuidado, del aprendizaje de idiomas, matemáticas, civismo e ingenierías, en lugar de estar enseñando odio y resentimiento como ha hecho Fecode con la niñez y la juventud.

Debemos dejar de predicar una transición energética prohibitiva y politizada, hay que enseñarle al ciudadano del futuro cómo prepararse científica y tecnológicamente, para poder realizar cambios transformacionales positivos, como el manejo del agua y la generación de energías limpias.

Además, hay acciones que no dan espera

Y voy a tratar de terminar esta intervención, diciendo lo siguiente: en Colombia tenemos que hacer tres cosas:

Primero. Desarrollar responsable, legal, técnica y eficientemente el potencial minero-energético que nos dio la naturaleza cuando creó nuestra variada y accidentada geografía.

Si Colombia quiere tener con qué poder abordar una verdadera transición energética en el tiempo, necesita incentivar y desarrollar al máximo todo el sector minero-energético, pues es la única fuente económica de base para poder progresar y poder invertir en que la nación no sólo proteja, sino que pueda convertirse en un polo de inversión en biodiversidad y energía, y que pueda multiplicarlas, porque eso es lo que nos dio la naturaleza como país tropical-andino.

Este no es un país agrícola en términos comparativos con los subtrópicos o las zonas estacionales, nosotros somos tropical-andino o montañoso y la agricultura y las forestas de nosotros se fundamentan en la fotosíntesis y la exuberancia no en la productividad de cultivos estacionales, por ende es muy limitada y lo seguirá siendo, porque no hay las tierras tractoréales, porque lo que hay son llanos y fronteras de suelos deficientes y ácidos en montañas y en las planicies, y porque allá llega el agua de las épocas de lluvia y destruye todo, o llega una sequía y también se queda parado todo porque no tenemos los manejos de esos flujos de agua.

Segundo. Crear un sistema integrado de manejo de aguas.

Entonces, necesitamos un sistema integrado de manejo de agua y lo que eso valga es financiable en el largo plazo, pues el mundo entero lo necesita.

Primero, hay que abordar el análisis de los flujos hídricos del país y mejorar la medición y la predicción meteorológica y el análisis cuantitativo de todos estos para, sobre esa información y esa data o ese blue print, empezar a construir un sistema integrado de manejo de agua que venga del sur al norte, de las cordilleras a las planicies y a la selva.

Esto implica que haya desarrollo de una infraestructura que necesita el país para tener un manejo adecuado de los grandes flujos perdidos de agua que tiene, y aprovechar que no estamos como muchos otros países o como California llevando del bulto sin agua. Aquí lo que pasa es que la tenemos en abundancia, pero no la sabemos manejar, no tenemos la menor idea de cómo manejarla.

Entonces, aquí tendría que haber ya un sistema integrado de manejo hídrico del país que pueda administrarse en tiempo real, que integre el cuidado de las cuencas, y ello no quiere decir que no se haga minería, sino que se realice bien con tecnologías de punta y se deje de lado ya la doble moral que protege con su silencio la minería ilegal y el daño ambiental sin mitigación de ninguna naturaleza.

Tercero. Emprender el cuidado de la biodiversidad.

Mientras deforestemos para sacar madera, sembrar más coca, para abrir indebidamente fronteras ganaderas, para acabar con la vida animal y vegetal, y no tengamos identificados con información satelital en tiempo real toda esa problemática y no contemos con un verdadero sistema policivo ambiental que sea fuerte, y no empecemos a sellar territorios de selva tropical húmeda, mientras no emprendamos una política de Estado a largo plazo bajo el concepto multimodal que hemos llamado “seal the rainforest”, con tecnología de avanzada y no comprendamos que los polos de desarrollo, y la agricultura de la seguridad alimentaria deben estar cerca de los mercados y de la infraestructura de transporte, y que las poblaciones agrícolas toda la vida han sido nómadas en función de esas oportunidades, seguiremos acribillando la biodiversidad, sembrando el cultivo que mata y afectando el principal pulmón de la humanidad que es el sistema andino-amazónico.

No podemos hablar de biodiversidad cuando se tumban dos hectáreas de bosque tropical húmedo para sembrar una hectárea de coca, y cuando deforestamos las cuencas hídricas para sembrar heroína en la parte alta de las montañas.

Tenemos que entender el valor del trópico donde una foresta si se deja sola sin la presencia del ser humano se restituye y empieza a oxigenar nuevamente en 16 meses o tres períodos de lluvias.

Nada tiene que ver eso con hacer una minería legal y bien hecha y lo mismo pasa con los yacimientos no convencionales, con la extracción del gas y con todos esos elementos que son los únicos que nos pueden dar la riqueza para educar esta gente que luego es la gente que va a evitar que nos convirtamos en nuestro propio hormiguero y que, a la vez, nos convirtamos en una solución para el planeta, en materia energética y en materia de manejo hídrico.

Consideraciones finales

El agua es vida, el agua es energía, y gracias a ello tenemos la gran riqueza que representa la biodiversidad y una capacidad única y variada de generación de energías limpias que debemos financiar en el futuro con los réditos de una juiciosa utilización de la gran riqueza de recursos no renovables que nos otorgó la naturaleza.

Esos recursos enterrados no sirven para nada, por el contrario, bien explotados son el puente al desarrollo y a una sociedad del conocimiento.

Comparen cuánta biodiversidad hay en un bosque europeo o asiático, con cuánta biodiversidad hay en nuestro bosque tropical húmedo que es el ombligo y el abdomen del mundo, y verán que Colombia no solamente está localizado estratégicamente para convertirse en un gran centro (HUB) energético y de vida, de biodiversidad, de estudio, de ciencia, de desarrollo, de nuevas tecnologías, de nuevas ideas. Mientras aquí, localmente, hemos elegido proteger el negocio y la cultura de la cocaína, en los cuales solo nos darnos bala y nos llenamos de odio, dejándole el país a una parranda de delincuentes.

Nacimos como una nación minera y tenemos que poder llegar a ser una verdadera potencia minera que genere los recursos para que la nación pueda proyectarse hacia el futuro y sobre eso construir una infraestructura responsable, educar la gente, cuidar el bosque tropical húmedo, sacar los recursos naturales, hacer el mejor aprovechamiento para que esa transición que llamamos cambio climático, pueda estar acompañada de un gran cambio tecnológico y de una nación de avanzada en la era del conocimiento, en una nación que sea la que lidere todo lo que pase en este epicentro que cubre el Caribe, Centroamérica, los países andinos, incluso Brasil, en materia del manejo del territorio y sus recursos, integrado y bien hecho.

Si no se cuida la biodiversidad y a la vez se activa el sector minero-energético, si no se cuidan y administran los flujos hídricos y se genera más energía limpia por todos los métodos habidos y por haber, si aquí todo sigue sometido a las conveniencias politiqueras, no se puede llegar a nada diferente a la administración de un empobrecimiento exponencial que nos llevará a ser miserables sentados en una gran riqueza.

Ecopetrol se dejó con un plan 2040 que a mi juicio no debe ser tocado y que ya perdió un año en su debida ejecución. Cerraron los pozos petroleros, dijeron que no a los proyectos de ciclo corto, yacimientos no convencionales o el mal llamado “fracking”, les mandaron a los mercados el mensaje de que no van a hacer contratación petrolera hacia el futuro.

Es decir, en tan solo un año hicieron todo lo contrario a lo indicado y que venía siendo crítico para el Estado y el país: dijeron aquí vamos a renunciar a los principales ingresos del Estado, a vivir en la miseria y no nos vamos a abocar a ser una sociedad de conocimiento apalancada en los recursos naturales, en la ciencia y la tecnología que hoy en día tenemos disponible, no vamos a realizar el cuidado de las fuentes hídricas ni vamos a manejar los flujos de agua, ni vamos a proteger todo lo que representa la floresta tropical húmeda para el futuro de la civilización.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Entrevista con Ana Isabel Aubad López

Nuestra invitada a la entrevista de la semana de El Pensamiento al Aire es la ingeniera ambiental Ana Isabel Aubad López quien cursó una maestría en Alemania. Mucho de su desarrollo profesional lo ejerció en el campo eléctrico y ahora es una consultora de renombre. Con ella hablamos sobre el cambio climático y economía circular; no te lo pierdas.

Su maestría en Alemania la dedicó a trabajar sobre la economía circular, esa disciplina que busca que los desperdicios que genera cualquier sistema sean reutilizados. En su caso escogió el sector de energía.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Vigía: elucubraciones de fin de año

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

Lo evidente para un “muchacho” de mi edad, es que la tecnología ha cambiado no solo el mundo en general, sino la manera en que nos comunicamos, en particular. En mi infancia había que coordinar una cita por el ya viejo teléfono de disco numerado y estar atento a la hora y el lugar, si se trataba de una llamada de larga distancia. Larga distancia que ya no existe, pues la llevamos en nuestra mano, en nuestro celular. Lo mismo sucede con las videollamadas que, en esos lejanos años de mi infancia, solo existían en el reloj de Dick Tracy, el del sombrero detectivesco.

Primero fue el Telégrafo, luego el Walkie-talkie, el Trunking y el Beeper, después llegó el teléfono inalámbrico y finalmente (aunque reconozco que me faltan datos), para finales de este 2022, las redes sociales se han convertido en las reinas de la intercomunicación personal. Facebook, Twitter, WhatsApp, Telegram, Instagram, LinkedIn, Twich, Be real y cientos de breves procesos de información instantánea y real que están dejando una marejada de jóvenes analfabetas funcionales, mediocres y sin sentido crítico, digo, aunque muy enterados de todo lo que sucede en el mundo, en su mundo. Nuevos ritmos, nuevas modas, decrecimiento en el interés sexual aparejado con porno vintage, mascotas en vez de hijos. Todo lo anterior con un Messi engrandecido, aunque firme en sus “románticas” creencias y un Qatar con serias dudas sobre la honestidad en su competencia para ser la sede del mundial de futbol. Y resulta que Ronaldo es un antisemita y que un millonario ruso murió de un ataque cardiaco mientras se lanzaba de un quinto piso en un hotel de la India.

Narro todo lo anterior para presentar el mapa de la realidad actual, signada por la crisis climática, como que el ciclón invernal azota a los Estados Unidos, el deterioro de muchas monedas locales y la superproducción de cocaína en Colombia, algo que tiene entre los palos a las autoridades venezolanas, eficientes intermediarias del ese comercio y a los norteamericanos, principales consumidores del estupefaciente.  Nihil novum sub sole.

Es decir, no mucho ha servido el avance tecnológico si aún tenemos antisemitismo, drogas, clima, corrupción y muchas otras “perversiones” humanas que nos han caracterizado desde épocas remotas. A pesar de la tecnología y de las afortunadas coincidencias físicas que plantea S. Hawking, seguimos siendo humanos, tan humanos, tan homo sapiens, como el vecino no importa en cuál entorno nos encontremos.

La rueda, el fuego, el cine, y toda una cadena de artilugios ingenieriles y etcéteras, han hecho de este un mundo más acelerado, interconectado e hiperinformado. No importa. Únicamente la creencia en un Dios sobrenatural, rector de rectores, es lo que ha guiado a esta humanidad, como un pastor que lleva a su manada por el camino ¿del castigo? o de la redención.

Desde la escasa altura de mis siete décadas, no puedo dejar pasar este fin de año, sin repensar la dinámica social que nos ha puesto en la antigualla talibán y en la realidad de Ucrania-Rusia, mientras Colombia lidera la amenaza bélica aérea regional y Venezuela usufructúa los beneficios propagandísticos de El Súper Bigotes. Así terminamos el 2022 y nos abrimos a un 23 ojalá con mejores perspectivas, si el Becerro de Oro no nos envenena.

martes, 20 de diciembre de 2022

De cara al porvenir: ¿a qué nos vamos a dedicar?

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal*

Ahora que vamos a estrenar el desde siempre mal denominado Plan de Desarrollo para este Gobierno del cambio (que finalmente es el Programa de Gobierno ganador elevado a la categoría de ley y que expira al terminar el período de Gobierno), es importante invitar a una reflexión general acerca de lo que vamos a hacer con este rico, biodiverso, multicultural y exuberante país y responder tentativamente a la pregunta de ¿finalmente a qué nos vamos a dedicar?

Nos tenemos que focalizar para pretender ser productivos y competitivos. Ningún país es bueno para todo, o tiene los recursos necesarios para enfrentar todos los retos.

¿Agricultores? ¿Mineros? ¿Industriales? ¿Comerciantes? ¿Desarrolladores de conocimiento y tecnologías? ¿Futbolistas? ¿Artistas?

La guerra Rusia-Ucrania ha retrasado el propósito planetario de ir desmontando gradualmente el uso intensivo de los hidrocarburos, para lo cual ya había convenios firmados y fechas establecidas para la Comunidad Europea y algunos países de Asia y aún de América.

Si observamos nuestra balanza comercial, hoy somos carbón y petróleo dependientes, por lo que cualquier propuesta de cualquier gobierno por acelerar el tránsito a nuevas tecnologías de producción de energías limpias es loable, siempre y cuando tengamos con qué reemplazar el hueco que va a generar la no exportación de carbón y petróleo.

Esto debe ser comprendido en toda su amplitud y con todas sus implicaciones, pues sin presente, definitivamente no habrá futuro.

Debemos hacer una cruzada por analizar y evaluar tanto los factores comparativos con los cuales contamos, como los competitivos que podríamos desarrollar en nuestro país en el corto y en el mediano plazo para enfrentar esta situación.

No podemos tampoco desconocer que se han logrado ciertos avances en ciertos sectores, pero ante una población que sigue creciendo acompañada de problemas estructurales no enfrentados y obviamente no resueltos, pues la tarea que se nos viene es faraónica.

Desde hace poco más de medio siglo se hablaba de que Brasil sería el país del futuro, y ese futuro llegó, y Brasil logró avances, pero no lo que se esperaba. Eso mismo nos pasa cuando hablamos del campo colombiano, de nuestra agua, de nuestros océanos y mares, de nuestra posición geoestratégica privilegiada, y vemos como pasan y pasan gobiernos y presidentes de gremios y empresarios y gobernadores y alcaldes y congresistas y magistrados, entre otros variados funcionarios de alto rango y personajes del sector privado y social, y en Colombia no pasa nada. Seguimos con una inercia paquidérmica, con problemas por resolver como la iniquidad, la injusticia social, la pobreza, la corrupción, que ya hacen parte del paisaje y a quienes ya se les calcula un porcentaje anual de coimas y robos para poder hacer las cuentas de cuanto nos queda para funcionamiento del Estado e inversión social.

En la mayoría de los colegios y escuelas de primaria se anuncia con bombos y platillos que “aquí se forman los líderes del futuro”, y ya llegamos al futuro y los líderes, los verdaderamente líderes, no se ven por ninguna parte. “Algo huele mal en Dinamarca” diría Hamlet.

Me dirán dinosaurio, pero acepto gustoso el apelativo. Insisto en que si no definimos a qué nos vamos a dedicar, jamás tendremos plena conciencia de nuestros factores geopolíticos y geoeconómicos naturales y adquiridos, no sabremos establecer verdaderos factores diferenciales, precisar nuestro sector o sectores estratégicos, jamás podremos proponer un modelo económico ni qué decir de un modelo de desarrollo.

Para esto, obviamente, tenemos que conocer y reconocer nuestro país, nuestro territorio, para poder valorarlo, respetarlo y quererlo. Y esto solo se logra si desde el sistema educativo se construye una verdadera conciencia geográfica e histórica como base de una pretendida ciudadanía.

Si no sabemos a qué nos vamos a dedicar ¿a cuáles actividades se les asignarán recursos, se les promocionará y se les financiará?

Un ministerio como el de Ciencia, Tecnología e Innovación, ¿A cuál sector investigativo apoya? ¿A todos? Eso es como disparar con regadera y despilfarrar los pocos recursos que se tienen.

Lo mismo ocurre con los esfuerzos investigativos de las instituciones de educación superior. Si la base económica del país no está clara, los esfuerzos serán enormes para lograr impactos casi inexistentes.

domingo, 14 de marzo de 2021

Transición energética

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Documento de contexto para la discusión sobre transición energética en el marco de la Asamblea de Gobernadores del grupo BID que ser realizará en Barranquilla, Colombia durante el presente mes de marzo de 2021.

En el contexto de este importante evento financiero del grupo BID, hay dos trabajos recientemente publicados de gran importancia global y regional, que recomendamos como lecturas complementarias a empresarios, funcionarios públicos, comunicadores, analistas, educadores y estudiantes. Me refiero al libro escrito por el excelentísimo señor presidente de Colombia, Dr. Iván Duque Márquez y por el ministro de Minas y Energías Dr. Diego Mesa Puyo sobre transición energética: “Un legado para el Presente y Futuro de Colombia”, y al libro, “El Nuevo Mapa – Energía, Clima y el Choque de Naciones”, del Profesor Daniel Yergin una autoridad internacional en materia política y económica. (“The New Map” – Energy, Climate, and The Clash of Nations).

Anticipación a la velocidad de cambio: clima, conocimiento y nuevas tecnologías y energía

Transición Energética El Presidente Duque de manera muy clara desde su campaña presentó una aproximación sabia al dilema que existe entre, conocimiento, conservación, el desarrollo socio-económico y la debida mitigación de la inevitable huella ambiental, bajo la sabia premisa de: “Conservar produciendo y producir conservando”. Algo que solo se logra adoptando y adaptándonos a nuevas tecnologías o aplicaciones del conocimiento convergente.

Y es que sin duda la “Conservación del Planeta” y el desarrollo socio económico en aquellas regiones del mundo en que aún vivimos en condiciones de subdesarrollo, en función del progreso y de una expansión global de una economía moderna, sostenible y que utilice la convergencia digital tecnológica y científica, pasan por el mejoramiento en las prácticas de las economías extractivas, el manejo integral del agua, y la viabilidad económica de las otras fuentes alternativas (solar, viento, olas y utilización de hidrógeno, la división de átomos, la biomasa, los aceites vegetales, etc.), y también pasan por la inclusión en toda la ecuación de las nuevas aplicaciones en la utilización de combustibles fósiles y la mejora en el manejo y reciclaje de materiales residuales.

En realidad, la transición energética significa que, de una movilidad y una combustión que dependen hoy del carbón y los hidrocarburos, pasaremos, con gradualidad acelerada y a cuenta de la amenaza climática, a una oferta energética consolidada en diversas formas y proporciones, acorde a la velocidad del cambio de la convergencia tecnológica, pero no, sin la gran incertidumbre sobre el futuro de cuándo, dónde y cuánto decrecerá la importancia y utilización de los hidrocarburos en lo que nos queda de la primera mitad de este siglo.

Nuestra región requiere llegar pronto a un consenso adecuado a las necesidades de desarrollo de nuestras naciones y sus economías, sobre la forma en que se cubran las brechas en infraestructura básica, electrificación, conectividad y conocimiento o educación. Y ello requiere un balance entre lo Energético-Extractivo, el manejo Ambiental-Climático, y el Conocimiento Tecnológico como función de la Conectividad.

En este punto debemos preguntarnos claramente, cuál va a ser el papel de la banca multilateral de desarrollo en este proceso. De manera que estas entidades no pierdan relevancia en su rol de soporte financiero y guía conceptual que garantice que la región contribuya a las soluciones climáticas del planeta y a la vez realice la importancia de su potencial como fuente oxigenante, acuífera y minero-energética.

La transición representa, pasar por una actividad minero-energética responsable que a la vez nos permita financiar el desarrollo de una economía plena del conocimiento y los servicios sistematizados, donde el hombre pasa a valer más dentro de la sociedad por su aporte intelectual que por su trabajo físico.

Las oportunidades en el nuevo mapa: ƒ = (conocimiento + descarbonización + electrificación)

Hoy vivimos entre la preocupación por el papel de la energía frente a la comprensión de la urgencia y la gravedad en materia de cambio climático, lo cual representa un reto impresionante para la economía global de cada nación y en particular para la forma de vida de las personas.

El libro de Yergin nos hace un recorrido por lo que él denomina el “nuevo mapa” que se dibuja en materia geopolítica y energética, en medio de un mundo en crisis y cambiante, donde confluyen alteraciones en oferta y demanda, transformación y transición energética, cambio climático y la disputa entre los grandes poderes políticos y económicos.

La explotación de los yacimientos no tradicionales, a la cual se refiere Yergin como la primer revolución energética de nuestra era, que le permitió a los Estados Unidos recuperar su seguridad energética y reforzar su condición de poder establecido, debe entenderse en nuestra región, como un gran amortiguador y acelerador que nos permite montarnos al trampolín de esa necesaria e inevitable transición energética, sin correr el riesgo de caer en una piscina vacía representada por la posibilidad de no contar con unas reservas probadas y disponibles de petróleo y gas, que puedan atender en el corto, mediano y parte del largo plazo, las necesidades de demanda de nuestra nación, y de una región que aún tiene grandes falencias en materia de desarrollo, movilidad, construcción de infraestructura básica y transformación productiva.

Estos factores sin duda, han acelerado una segunda revolución energética contemporánea en busca de un futuro bajo en emisiones de carbono. Pasaremos entonces por un período impredecible pero obligado, de los combustibles fósiles a las energías renovables, de un ecosistema familiar del transporte convencional a una nueva revolución de la movilidad, y probablemente a nuevas tecnologías como el hidrógeno y la fusión fría.

En diversas geografías, diversas serán las soluciones dentro de un rango amplio de fuentes energéticas, pero sin duda el compromiso con el planeta hace parte tan esencial en nuestra supervivencia como civilización, como la adopción e implementación de la convergencia de conocimientos.

Todo lo anterior lo describe el autor, como un proceso que se ha visto acelerado por la pandemia y por la oscuridad del momento económico global que vivimos.

Si nos queremos imaginar cuál puede ser ese nuevo mapa, debemos analizar que, a lo largo de la historia, siempre hay un poder establecido, un poder emergente, y que en esa primera línea juegan también un papel importante países o regiones que aspiran a ser protagonistas de la lucha por el liderazgo en el mundo. Debemos también proyectarnos a un mundo pos-pandemia, diferente, digital y físico en paralelo, con nuevas formas de vida y cada vez más universal como consecuencia de la interconexión propia de las comunicaciones digitales modernas.

En el siglo pasado, el proceso transformacional fue la industrialización, enfocada en la producción y venta de bienes de capital y consumo, hecho que paulatinamente le dio paso a las economías de servicio y del conocimiento a finales del período.

Durante las guerras mundiales y la guerra fría, era claro cuáles fueron los poderes establecidos, cuáles los emergentes, y cómo se disputó en el mundo el liderazgo como función del desarrollo de la civilización. Y los elementos que acompañaron ese proceso, apalancados en la aparición de la luz eléctrica, el teléfono y los motores a combustión, fueron el carbón y los hidrocarburos, los minerales y una primera generación de tecnología industrial.

Durante el inicio del siglo el poder dominante era el Imperio Británico, los Estados Unidos el emergente, y Alemania se convirtió en un elemento de desestabilización que desencadenó en las guerras mundiales. Luego los Estados Unidos fue el poder establecido y Rusia pasó a ser el poder emergente, dentro del marco evidentemente político ideológico que generó la guerra fría, de la cual emana la competencia por una segunda generación de desarrollos científicos y tecnológicos, como la conquista del espacio, la aviación, las armas nucleares, y el inicio de la revolución de las comunicaciones, la informática y toda una serie de resultados materiales que mejoraron significativamente nuestra calidad de vida.

Observamos que, durante ambos períodos iniciales, al igual que en la guerra fría, siempre se formó un segundo nivel o capa de países emergentes que lograron modelos de desarrollo importantes, durante el periodo de la revolución industrial, en la primera revolución verde de la agricultura, en los períodos de recuperación después de ambas guerras y a partir de la gran depresión al inicio de la década de los 30.

Ejemplos de esas naciones que se industrializaron en diversos momentos fueron, Argentina, Francia, Alemania, Japón, Italia, España, Turquía, Israel y Corea del Sur entre otros otros.

Hoy, las circunstancias que determinan el “Nuevo Mapa” son diferentes. Los elementos que caracterizan el posicionamiento en una nueva ola de desarrollo global, no solo se relacionan con la industrialización a partir del carbón, los hidrocarburos, el hierro y unas tecnologías elementales para aprovechar el acero y otros minerales básicos. La nueva era la representa el conocimiento, la electrificación, y los nuevos factores de desarrollo se fundamentan en la convergencia tecnológica, científica y digital, que habilitan la sostenibilidad ambiental del planeta.

La geopolítica global sin duda está pasando por un periodo de reseteo y actualización conceptual, representado por la disputa por la dominancia energética, el liderazgo en materia de clima y la propiedad intelectual. Factores estos, que van a determinar el juego de poderes dentro de la transición a esa nueva distribución del poder político y económico.

En este orden de ideas, en medio de una tendencia de des carbonización gradual en el tiempo y de electrificación, que demandan la adopción de la economía del conocimiento, Colombia y toda esta región andina y tropical, rica en agua y recursos naturales, al consolidar un conglomerado eco-energético de distribución y transporte de energías, tiene una oportunidad histórica de abrir una ventana al futuro. Oportunidad que le puede permitir entrar a hacer parte de ese segundo nivel de naciones con mayores posibilidades de desarrollo, y con las cuales necesariamente van a tener que contar los países que están en ese primer nivel, y se disputan el liderazgo dentro de lo que Yergin describe como el nuevo mapa.

Hoy el manejo político mundial está sujeto a una guerra fría entre los EE.UU., como el poder establecido y China como el poder emergente. La relación entre estos dos colosos, está cambiando de un periodo de mutua atracción, a uno de rivalidad estratégica. China emprende un desafío frontal al liderazgo Yankee, muy específicamente centrado en una expansión global tecnológica, comercial y en su manifestación de querer control militar del llamado “Mar del Sur de China”, que representa la ruta más crítica del comercio mundial.

China ya es el primer socio comercial de Latinoamérica y el segundo del hemisferio, además de ser un gran inversionista en temas energéticos y tecnológicos a nivel global. Miremos tres indicadores simples sobre las tendencias tecnológicas y de conocimiento que afectarán el futuro inmediato, y donde vemos la posición clara de China en: solicitudes de patentes por país, la cantidad de satélites en órbita y las compañías líderes en conectividad 5G.

Solicitudes de patentes

Satélites

Compañías líderes en 5G

Hoy el progreso del mundo pareciera depender en la pos-depresión, del buen entendimiento cultural entre los líderes del poder establecido y el poder emergente. Entre tanto, China y Rusia pasaron de un antagonismo a una relación de mutua conveniencia temporal en materia energética, ya que la nueva realidad demográfica y una geografía fragmentada en comparación con las 2/3 partes del siglo pasado, hacen que el país que lidera Putin dependa hoy de sus exportaciones de hidrocarburos a China y especialmente a Europa del Este.

Por otro lado, encontramos los problemas heredados de la resolución de la primera guerra con relación al mapa del Oriente Medio, marcados por las diferencias étnicas y religiosas entre Yihadistas y los grupos revolucionarios iraníes, y la conjunción con occidente representada en las posiciones político-económicas que han mantenido Israel y Turquía mediante sus relaciones tecnológicas y comerciales regionales y globales.

La India al igual que Brasil son gigantes que aún están ocupándose de solventar sus problemas internos, pero que cada día empiezan despertar más preguntas, sobre cuál va a ser su papel en una sociedad globalizada, desde el punto de vista del intercambio de conocimiento y la convergencia digital, tecnológica y científica que representa esta nueva era del conocimiento.

Observamos cambios en los patrones de refinación, en los mercados energéticos europeos y globales. Observamos cambios en los patrones de calificación de la financiación de proyectos y empresas, y observamos cambios en el manejo corporativo de las industrias energéticas en general. Es por ello que el grupo Ecopetrol S.A., este año ha adoptado y adaptado los estándares internacionales E.S.G. (Environment, Social & Governance) y los ha potencializado con la inclusión de las mejores tecnologías de punta aplicables a cada uno de estos tres factores, obteniendo como resultado que somos la primera empresa en incorporar en su ADN corporativo dos conceptos fundamentales: Estándares T.E.S.G., y una lógica operativa identificada con el concepto transformacional de SosTECnibilidad.

TESG


SosTECnibildiad: ƒ = (Sostenibilidad + Tecnología)n

En Ecopetrol hemos definido SosTECnibilidad como, “el modelo de contribución y generación de valor a la sociedad que, a través de Soluciones Innovadoras y Tecnológicas, propende por armonizar el desarrollo económico, social y ambiental bajo un marco de gobierno transparente y ético”.

Es un mecanismo de creación y contribución de valor, que, mediante la sistematización y digitalización de conceptos y procesos, descentraliza, personaliza y elimina intermediaciones innecesarias, acelerando resultados y eficiencias de manera escalable, oportuna.

Sostenibilidad

El trabajo sobre transición energética del presidente Duque, el ministro Mesa y su equipo

Empezaremos diciendo que la banca de desarrollo multilateral y en especial el BID, debe tomar conciencia de las consecuencias de la transición energética y el nuevo mapa, para la región y los países prestatarios, y debe apoyar sus iniciativas verdes, en materia de cambio climático, descarbonización y transición energética, mitigación ambiental, los desarrollos transicionales como la distribución, transformación, transporte y acceso al servicio del Gas como mecanismo que permite mejorar el indicador de necesidades básicas insatisfechas (NBI) y como función de reducción de pobreza multidimensional, la producción más limpia de hidrocarburos y energías renovables, la explotación legal de recursos naturales, y los sistemas de monitoreo de la huella ambiental para evitar deforestación, colonización, minería ilegal, y todos los ejercicios de economía circular que nos lleven a generar desarrollo mientras preservamos, mitigamos y aumentamos el potencial de nuestra naturaleza, biodiversidad e hidrología.

He aquí el valor inconmensurable del trabajo que vienen orientando el Presidente Duque y todo su gabinete con la ayuda y soporte del sector energético nacional desde la conformación de la misión de sabios.

El libro que se presenta ante la Asamblea de Gobernadores del BID hoy en Barranquilla, Transición Energética: Un legado para el presente y el futuro de Colombia, representa la instauración de la transición energética en Colombia como una realidad, y como una política pública de Estado en función de la transformación y el desarrollo de nuestra nación. Con prólogos de Mauricio Claver presidente del grupo BID y del reconocido autor Daniel Yurgin, el trabajo demuestra, cómo a pesar de las dificultades de la pandemia, este gobierno liderado por el presidente Duque, ha logrado que estemos ante un cambio real y tangible que ya lleva un buen camino recorrido.

Se evidencia con datos de resultados, cómo el mecanismo de subastas energéticas ha demostrado idoneidad en materia de incorporación de energías renovables a una matriz cada vez más diversa. Y se trata con mucha propiedad, el asunto no menor, de la complementariedad de los energéticos con relación al largo plazo de la transición energética, como garantía de una movilidad sostenible y con eficiencia en calidad, costos, distribución, disponibilidad, almacenamiento y trazabilidad.

El trabajo en mención, representa una hoja de ruta para la inclusión de nuevas tecnologías que modernicen el sector energético, y coloca al usuario como el centro de la transformación. Involucra las necesidades energéticas del individuo, la familia, las empresas y el propio Estado, dentro de una misión de garantizar una transformación de vida mediante un sistema energético fundamentado en factores de equidad.

Discute también el plan integral de cambio climático en el sector energético y plantea el detalle de las acciones de política pública que apuntan a una consolidación efectiva y eficiente de este importante componente de todo el conjunto minero-energético y de manejo de los recursos naturales, que, sin duda, es líder de la economía nacional.

Finalmente, el panel de discusión al que se refiere este documento como marco lógico, incluye como participantes y expertos, a los doctores: Diego Mesa Puyo, Ministro de Minas y Energía de Colombia; Agustín Aguerre del Grupo BID, y Ricardo Mourinho del EDB.