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martes, 5 de mayo de 2026

De cara al porvenir: bienvenidos al Medioevo

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Cuando vamos recorriendo un poco más de la primera cuarta parte de la primera centuria del tercer milenio, pareciera que, en un proceso de retroceso a gran escala, estemos volviendo a considerar que es a partir de murallas, de pozos, de zanjas, de alambrados, de barricadas, de presencia militar con perros y del uso de tecnología, que vamos a poder evitar el flujo de contingentes humanos de un país a otro, a partir de procesos migratorios que hoy tienen que ver en la mayoría de los casos, en la búsqueda de la simple supervivencia ante las persecuciones y las atrocidades que se comenten en los lugares de origen.

¿Globalización? Definitivamente nos ha quedado grande el concepto y estamos volviendo al concepto Westfaliano de “frontera” por allá en 1648, retrocediendo en el avance que habíamos logrado cuando nos referíamos a “umbrales fronterizos”.

¿Integración? ¿Mercados comunes? ¿Alianzas políticas, económicas o militares? ¿Zonas comunes? Todos estos esfuerzos que habíamos construido y sacado adelante, hoy se ven amenazados por la convicción no solamente de países poderosos, sino, también, de países en desarrollo, de que la única manera de contener las marejadas migratorias es a partir de obstáculos físicos.

Cada uno tiene derecho a manejar su territorio como le convenga a partir del simple ejercicio de su soberanía, pero esto es un anacronismo dentro de la Modernidad, cuando comenzábamos a vislumbrar la posibilidad todavía remota de reconocernos todos como terrícolas, superando geografías, etnias, culturas, nacionalidades y demás atributos diferenciadores.

En la actualidad, existen más de 70 muros o barreras fronterizas activas alrededor del mundo. Aunque la caída del Muro de Berlín en 1989 sugería una era de fronteras abiertas, el número de muros se ha multiplicado para frenar la migración irregular, el tráfico ilegal de drogas y otros productos por argumentos de seguridad nacional.

A continuación, se presentan algunos de los muros más significativos clasificados por región:

América

* Estados Unidos - México: es el muro más mediático, diseñado para contener la inmigración irregular. Recientemente, se han anunciado construcciones de tramos secundarios en zonas como Arizona y Nuevo México.

* República Dominicana - Haití: en 2021 comenzó la construcción de una verja perimetral inteligente para controlar la migración y el comercio ilícito desde Haití.

* México Guatemala: control fronterizo.

* Argentina - Paraguay: existe un muro de seguridad en la ciudad de Posadas, construido en 2014, para separar la zona aduanera de los barrios residenciales.

* Chile – Bolivia / Perú: se proyectan o refuerzan barreras físicas y tecnológicas para el control fronterizo en el norte del país.

Medio Oriente y Asia

* Israel - Cisjordania: conocido como el "Muro de Seguridad" o "Muro de la Vergüenza", es una de las barreras más extensas y controvertidas, separando el territorio israelí del palestino.

* Corea del Norte - Corea del Sur: la Zona Desmilitarizada (DMZ) es una de las fronteras más militarizadas del mundo, dividiendo la península coreana desde 1953.

* Arabia Saudita - Irak: una barrera de cientos de kilómetros reforzada para prevenir la infiltración de grupos terroristas.

* Kuwait - Irak: valla instalada tras la invasión de 1990 para asegurar la soberanía de Kuwait.

África y Europa

* Marruecos - Sahara Occidental: el "Muro del Sahara" o Al Yidar mide más de 2,700 kilómetros y divide el territorio marroquí de las zonas controladas por el Frente Polisario.

* España - Marruecos (Ceuta y Melilla): vallas dobles de alta seguridad que separan los enclaves españoles en África del territorio marroquí para frenar la inmigración hacia la Unión Europea.

* Irlanda del Norte (Belfast): las llamadas "Líneas de la Paz" separan barrios católicos y protestantes para evitar enfrentamientos sectarios.

* Chipre: la "Línea Verde" divide la capital, Nicosia, y el resto de la isla entre la República de Chipre y la República Turca del Norte de Chipre.

Como lo podemos observar, las divisiones territoriales forzadas siguen creciendo en número y obviamente en violaciones a algunos derechos elementales de los humanos consignados en la Carta fundacional de las Naciones Unidas.

En términos de recursividad sistémica, no pierdo la esperanza de que logremos encontrar evidencias de algún tipo de vida extraterrestre, de modo que ahí sí, bajo el concepto filosófico de la Otredad, nos podamos por fin, reconocer conscientemente como miembros comunes del planeta tierra y nos identifiquemos como terrícolas.

¡Bienvenidos al pasado!

Recordemos a Marguerite Yourcenar cuando sentencia en “Memorias de Adriano”: “Tener razón demasiado pronto, es lo mismo que equivocarse”.

jueves, 31 de octubre de 2024

El mundo en alto riesgo

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Podríamos enumerar los grandes riesgos a los que está sometido el mundo en los actuales momentos, riesgos que nos producen miedo al futuro próximo y nos reta a buscar soluciones inmediatas y efectivas.

1. Riesgo a una tercera guerra mundial. Parece increíble, pero los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania, y entre Israel y Hamas, ya generan tensiones que encienden alarmas nucleares, entre los países que cuentan con este tipo de súper destructivos armamentos, que no son muchos, pero están tomando partido en los conflictos mencionados. Desafortunadamente, hasta el momento, no encuentran soluciones de fondo, que permitan su terminación, generando inclusive desesperos entre aliados, por el escalamiento paulatino al que se va llegando en los países implicados, en destrucción y muertes, donde cualquier error en atacar estructuras muy sensibles, puede generar una irreversible activación nuclear, que detonaría la que sería la peor de las guerras.

Los países implicados, sufren una crisis de confianza entre las partes y mantienen una sed de venganza, que alientan a la victoria con dominación y ocupación, y a la derrota con sometimiento y humillación. Hoy, más que nunca, las partes en conflicto deben explorar posibles arreglos a las dificultades que generaron los conflictos, ojalá dentro de un cese al fuego prudencial, temporal y verificable, que no pueda ser utilizado para que las partes tomen un nuevo aire de reagrupamiento, de rearme y fortalecimiento. El objetivo debe ser el fin del conflicto, que beneficie a las partes, que tendrán que cargar con la pérdida de seguramente algunos beneficios.

Lo otro sería la guerra hasta el final, con rendición del perdedor y alto riesgo de que el conflicto degenere en una guerra mundial. Tremendo reto tenemos como humanidad, para evitar nuestra autodestrucción.

2. El azote de los fenómenos naturales: inevitables son las fuerzas de la naturaleza, el agua, el fuego y el viento, vitales para nuestra existencia, se enfurecen y asechan a la humanidad con inundaciones, incendios y huracanes, dejan grandes destrucciones a su paso y solo podemos hacerles frente con alertas tempranas, planes de evacuación y atención de desastres, refugios y programas de reconstrucción y reubicación.

3. Las pestes, las pandemias y las enfermedades incurables y mortales, que llegan para quedarse, mientras la ciencia encuentra la cura a tan graves males. Curiosamente los aportes de los científicos de Israel, una de las fuerzas enfrentadas, han contribuido sustancialmente a la medicina, para bien de la humanidad.

Estas terribles amenazas, para la humanidad, tienen en común, el hecho de ser eventos súbitos, en la mayoría de las veces impredecibles y todos generadores de destrucción y muerte, además de la migración de millones de personas.

A estos riesgos agregamos los conflictos internos, en los países donde las dictaduras se vienen imponiendo, a través de gobiernos de la izquierda comunista, fracasada como modelo en todo el mundo, que están generando un fenómeno de migración masiva de millones de personas, que buscan mejores oportunidades en nuevos territorios, algunos ávidos de mano de obra laboral, que ya no tienen, por el envejecimiento de su población y la negación de las nuevas generaciones a formar familias formales, con hijos, habida consideración de los esfuerzos físicos, económicos y de la mucha valentía, que ello exige.

Incluir en la fuerza laboral a los migrantes, genera un fenómeno de competencia con la mano de obra local, que, aunque escasa, termina quitándole puestos de trabajo, por ser más eficientes y baratos, además de que muchos oficios, ya no los quieren ejercer los locales, por ser considerados difíciles y de mucho sacrificio, yo diría que este fenómeno se está dando en todos los países, inclusive en los subdesarrollados como el nuestro.

El otro fenómeno de la migración es el de la cantidad de delincuentes que trae el proceso migratorio, terminan haciendo daños en sus nuevos países de destino, lo que genera esa xenofobia, donde como siempre, por unos pocos malos, terminan pagando las consecuencias, muchos buenos.

Resulta prácticamente increíble, que varios países estén utilizando el mecanismo de la migración, para liberar presos con destino específico. En nuestro caso se dice que Venezuela ejerce esta práctica desafortunada, que termina desacreditando a la gran cantidad de venezolanos, buenos elementos, que ya se han asentado en nuestro país, lo sienten como propio y conviven normalmente con nosotros.

Qué más podíamos esperar de Maduro, expulsa a los suyos y nos encarta con sus delincuentes. Entre a menos gente le toque dar mantenimiento súper precario, más se puede enriquecer; por algo será que hasta Brasil ha perdido la confianza en Maduro y sus secuaces.

En nuestro país, cada vez más débil para enfrentar estos grandes riesgos y realidades, que se ciernen sobre el mundo, habida consideración del propósito auto destructor que viene ejerciendo el gobierno de Petro y sus secuaces, colocándonos en inferioridad de condiciones para enfrentar los efectos extremos de estos riesgos y realidades, generadores de migración, con efectos socio políticos y económicos, que requieren de gobiernos muy eficientes y responsables, capaces de mantener sus economías a flote, en la generación de los recursos necesarios para enfrentar estas realidades.

En Colombia, con un ejército debilitado y desmotivado, una unidad de atención de riesgos y desastres totalmente saqueada y debilitada y un sistema de salud inducido a la quiebra, va a ser muy difícil hacerles frente a estos riesgos que se ciernen sobre el mundo.

Solo nos queda acercarnos mucho más a Dios, creador de cielos y tierra, para que nos proteja frente a estos grandes riesgos.