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jueves, 13 de abril de 2023

Vigía: echando por la borda

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

Echando 15 años por la borda desde que Correa era Primer mandatario, el actual presidente, Guillermo Lasso, autorizó el porte de armas para la defensa personal en Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos (cantones de Guayaquil, Durán y Samborondón). (Ayer asesinaron 10 “pescadores” en Guayaquil).

Una pistola puede alcanzar entre USD 500 y USD 700 y no existen requisitos para exhibir y vender estas armas en los almacenes de Ipiales en Ecuador y Pasto en Colombia.

En Guayaquil, los crímenes se acercan a los 600 en menos de cuatro meses y el 95% se han perpetrado con armas de fuego. La mayoría ocurre en donde se ventilan graves conflictos por minería ilegal y narcotráfico.

De El Comercio, iban por carretera en la provincia de Esmeraldas, tres periodistas el 26 de marzo de 2018: cinco años después, el Ministerio Público no se ha pronunciado.

Es en ese sector en donde se han registrado 356 agresiones, 67 más que el año anterior y han disparado contra las instalaciones del canal RTS para dejar panfletos prohibiendo la circulación del diario Extra. Así como El Heraldo, en Barranquilla.

Hace poco asesinaron a Rubén Cherrez Faggioni, probablemente ligado a la mafia albanesa. Su cuerpo fue encontrado en Santa Elena, costa ecuatoriana, junto a sus dos acompañantes. El hombre era amigo del cuñado del presidente, Danilo Carrero, lo que generó la apertura del caso conocido como ‘Encuentro’, por el que el presidente ahora enfrenta un juicio político. La Corte Constitucional admitió solo una de tres imputaciones, relacionada con contratos fracasados entre la Flota Petrolera Ecuatoriana y Amazonas Tanker.

Colombia, es el núcleo central de tráfico de armas, con la frontera con Venezuela y el andén Pacífico colombo-ecuatoriano siempre abierto al contrabando de fusilería. Recordemos que en el Ecuador existe y funciona Alfaro Vive Carajo y el Frente Che Guevara, y que en el límite bifronterizo, se dice que Tarek al Aissami, el protegido de Maduro, es el encargado de entregar armas al ELN y al Tren de Aragua.

A esta autorización se han opuesto organizaciones como la Federación Nacional de Trabajadores de la Seguridad Privada, mientras los carteles criminales mexicanos tienen al Ecuador como su más violenta zona de conflicto en el hemisferio sur.

¿Tiene esto que ver con el asesinato del gran amigo de su cuñado o con el de los periodistas? ¿O tendrá que ver con el crimen generalizado de la costanera ecuatoriana, propiciado por los carteles mexicanos?

Adendo: Ayer murió el décimo soldado de la emboscada en Norte de Santander. Quedan 9 heridos.

miércoles, 5 de abril de 2023

El título 42

Por: Coronel John Marulanda 

John Marulanda

Estampida humana en el sur de Pakistán, el hundimiento de una losa en un templo de la India, pero eso es por allá. Por acá en medio de tormentas y huracanes los norteamericanos viven su propia tragedia.

Al Instituto Nacional de Migración (INM) le echan la culpa de la incineración de cerca de 40 vagabundos entre los que se encontraban ecuatorianos, salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, venezolanos y un colombiano, en la Estancia Provisional de Ciudad Juárez, Chihuahua, al frente de El Paso, Texas.

El director del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Fiscalía General de la República (FGR) se estiman como implicados en actividades ilícitas de acuerdo con el Protocolo de Minnesota. Los investigadores habrían identificado a ocho sospechosos, entre ellos agentes federales y estatales, que emitirán cuatro órdenes de detención el miércoles.  

En la sede migratoria estaban alojados 68 hombres en las condiciones infrahumanas. El grupo de seguridad privada CAMSA, subcontratado por agente diplomático de Ortega, se dice en medios, está bajo escrutinio.

La presencia de migrantes en la zona se ha intensificado este año cuando los Estados Unidos incluyó la deportación inmediata bajo el Título 42, la ley del COVID-19, vigente hasta el 12 de septiembre de 2023. El país tiene aproximadamente 500 mil colombianos, pero con la crisis climática agravándose, nada aparece más claro.

 Solo “el 10 por ciento de la gente nueva quiere trabajar ¿Y el otro 90 por ciento? No sé qué quieren” dijo un migrante del estado Barinas. Él y su esposa hacen arepas para vender en las calles.

Por otra parte, más de 9.700 niños, niñas y adolescentes cruzaron en enero y febrero de 2023 la selva del Darién, un número récord siete veces superior al mismo 27 dic 2022 iodo del año anterior. “Es la más alta que se ha registrado en un periodo de dos meses desde que se llevan estos registros”, tomando como base los dos primeros meses de 2023. “Un promedio de 5 niños por día llegan solos a Panamá o al menos 200 en lo corrido del año”, dice la UNICEF.

¿Están los adolescentes que viajan solos y que son de otros países como Angola, Somalia y Bangladesh “en solitario” de verdad?

De acuerdo con eso ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro?

Lo del ELN sigue dando que hablar. Resurgió de Arauquita, aunque nunca lo han abandonado pues la Industria Petrolera desde la década de los 70´s y la censura a la cuenta de alias Antonio García. 

jueves, 30 de marzo de 2023

Lo de los pozos II

Por: Coronel John Marulanda ®

Coronel John Marulanda ®

Lo de Los Pozos volvió a saltar esta semana. La contradicción entre los ministros de Interior, de defensa y el director de la Policía, fue zanjado esa noche por el comandante supremo de la Fuerza Pública, quien dijo “Soy el único responsable de las acciones de Los Pozos, Caquetá” y que “Los mejores juristas internacionales en defensa de derechos humanos serán contratados para defender a los oficiales de policía”. Hace tres semanas el juez suspendió la orden de captura y en esto llevamos cuatro semanas.

Ante lo anunciado por el primer mandatario constitucional nos da una idea cuando en su primer acto soberano “ordeno a la casa militar me traiga la espada de Bolívar”. La tiene clara. Gran parte del discurso inicial se lo dedicó a los soldados y a los policías.

El presidente sin la espada, con la que se dio a conocer en 1974 el M-19, no es nadie. “Con el pueblo, con las armas, al poder”

Y acaba de hacer lo mismo con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia –AGC- o Autodefensas Campesinas de Colombia –AUC-, al menos en su territorio, quienes no se sometan por las buenas lo harán por las malas.

El nombramiento de un ministro de defensa que nada que ver con la seguridad - viene con el “estigma” de ser un anti corrupto-, la salida de cerca de 12 generales de las Fuerzas Militares y otro tanto de la policía, el nombramiento de un mayor general como asesor estratégico en el Mindefensa y la selección de una línea de mando obediente, explica el porqué de tantas bajas de efectivos y no es como el funcionario dice, obedecer a enemigos políticos.

La Policía es la favorita del gobernante de turno. A eso se agrega lo que recientemente dijo la alcaldesa de Bogotá, cuando echo puyas al entrenamiento de tres mil efectivos, que no se ven.

El enemigo son las FF MM, como corresponde. El robo de armas del Cantón Norte en 1979, la toma de la Embajada de la República Dominicana en 1980, el hundimiento del barco El Karina, el secuestro al avión de Aeropesca en 1981, la batalla de Yarumales en 1984, la toma del palacio de justicia en 1985, aunque la participación de la policía en este último episodio fue trágica, la conformación del Batallón América en 1986 y la de la coordinadora guerrillera Simón Bolívar en 1987.

Si lo de Los Pozos no fuera tan grave, si no hubiera habido un policía asesinado y un civil muerto a bala, la pregunta persiste ¿Quién tendría un arma de fuego en esos momentos?

Conociendo del asesinato de los 9 soldados y 9 heridos en El Carmen, la voluntad de paz de ELN está en entredicho.

 

jueves, 16 de marzo de 2023

Vigía: “…Y quiero ser su presidente”

Coronel John Marulanda (R)

Por John Marulanda

“Me llamo Gustavo Petro y quiero ser su presidente” ¿Qué tiene que ver esto con el Bajo Cauca antioqueño? Pues casi que están ligados.

El Bajo Cauca antioqueño, en donde se han presentado diferentes eventos violentos con incineración de buses, de ambulancias y el peaje de Tarazá, saboteo del oleoducto, falta de oxígeno y de medicamentos, escasez de alimentos, todo está interconectado. Las “ballenas” brasileñas que han sido incineradas por la fuerza pública - ¿tres, cuatro, cinco? - y 250 mil personas retenidas en su contra, son una clara muestra del “quiero ser su presidente”. Y esto no quiere decir que nadie en el pasado no lo haya usado. Samper, por ejemplo.

El domingo anterior le propuso al Ministerio de Cultura recordar los nombres de quienes murieron ejecutados en Soacha por pasados gobiernos.

"El peor delito de lesa humanidad de las Américas en la historia contemporánea, aquí comenzó, y por tanto sería importante un gran monumento, ojalá con los nombres de las 6.402 víctimas", dijo. Y dale con la cantinela de los gobiernos anteriores.

De cualquier manera, ese “quiero ser su presidente”, es una clara muestra del voluntarismo que impera en la región, en donde la democracia representativa está a la baja. Por ahí leí que el balance tiende al centro, es decir, al equilibrio, difícil de ver y de experimentar en las actuales circunstancias. Es otra voz en medio de la vocinglería rabiosa de la galería en contra del alcalde de la localidad, no exentas de uno que otro Bukele.

Doce municipios del Bajo Cauca están con el toque de queda del eje Tarazá-Caucasia cuando llegue el acobijamiento del Clan de Golfo bajo las banderas del Autodefensas Gaitanistas de Colombia. “No hay razón para eso” dijo su abogado. Y aquí aparecen los sicarios que reciben 200 mil pesos por cada acción violenta que cometan.

“La presencia de la fuerza pública que, es masiva, se va a mantener en todo el territorio liberado de organizaciones ilegales armadas, sean que las que quieren la paz o las que se combaten, permanecerá la presencia de Estado”, dijo el presidente el domingo anterior.

Los manifestantes piden la formalización de la minería ancestral, para eliminar la burocracia minera.

Si a esto agregamos la educación política de su hijo, el diputado Nicolás Petro se perfila como un delfín complicado, ya que el “quiero ser su presidente” le puede jugar una mala pasada.

jueves, 9 de marzo de 2023

Vigía: Emerald Energy

Coronel John Marulanda (R)

Por John Marulanda*

Caquetá, vereda Los Pozos, instalaciones de la empresa petrolera china Emerald Energy, donde 78 uniformados del Esmad, y seis civiles trabajadores, fueron secuestrados. La Defensoría del Pueblo, los ministerios del Interior, de Justicia, de Minas, de Ambiente, el alto comisionado de paz y la Coordinadora del Sur Oriente Colombiano de los Procesos Agrarios, Ambientales y Sociales (Coscopass), llegaron a un acuerdo desigual: 19 acuerdos versus 2 acuerdos del campesinado. No se puede hablar de un cerco humanitario pues hubo dos muertos: un policía degollado, el subintendente Ricardo Arley Monroy Prieto y un campesino que murió de un disparo. ¿Quiénes portaban en su momento armas de fuego?, la turbamulta azuzada por el frente 27, columna Teófilo Forero de las FARC.

Hay que recordar que, en junio del 2011, tres ingenieros chinos contratistas de la misma compañía, Hong, Jing, Fu y su traductor, fueron secuestrados por un año. Se dice por ahí que fueron recuperados previo el pago del rescate en Panamá.

Fue al frente de Los Pozos, que el presidente Andrés Pastrana estuvo inútilmente esperando la presencia de alias “Tirofijo”, en la zona de distensión de 1998 a 2002, situación que dio lugar al popular portal La Silla Vacía. En la villa “Nueva Colombia”, vereda La Siberia, dos días después de terminada esta concesión  a las FARC, en la zona rural, fue secuestrada la política Íngrid Betancourt.

Es más, las llaves del Batallón Número 36 Cazadores de San Vicente de Caguán, fueron entregadas en buena fe por parte del Gobierno de turno, la cual fue abusada por parte de los narcoterroristas. Ahí existe una pista de aterrizaje con capacidad para un Hércules C-130 y actualmente opera la Fuerza de Tarea Conjunta Omega.

Si desde febrero de este año, habían advertido del descontento social que se acunaba en esa zona, ruta de tránsito para narcotráfico, bien podría haberse tomado previsiones y enviar al sitio más soldados o policías.

Con todos estos antecedentes, para ninguno escapa la trascendencia de la puesta en escena el sábado 04, con todas sus consecuencias. Se habla de un millón de dólares por chantaje al Gobierno comunista chino. Comunistas contra comunistas.

Aunque, a decir verdad, caras vemos corazones no sabemos.

Los dineros mal habidos

El involucramiento del hijo de Petro, en el escándalo de la financiación de su padre, es francamente ruidosa.

Así lo niegue su progenitor, el bochornoso espectáculo del delfín palaciego, le puede tocar a él, el presidente.

Bien que los haya recibido, bien que no, de lo cual no hay prueba, aunque sí la habría según denuncia instaurada ante al Consejo Electoral sobre excesos de los dineros financiadores de su campaña.

¿Y qué decir del par de españoletes, Vendrell y Grau?

jueves, 9 de febrero de 2023

Vigía: de masacradores a ¿víctimas?

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda

Lo que más azota a nuestro hermano país venezolano, son las bandas delincuenciales y los desafueros de las autoridades policiales que encarcelan y asesinan a ciudadanos, inocentes en la mayoría de los casos (3.568 víctimas) y que ha llevado la cifra de homicidios a 9.367, un 35,3 por cada 100 mil habitantes en el año 2022, con un promedio de 26 muertes violentas por día, 180 cada semana y 781 por cada mes, según el observatorio venezolano de violencia, OVV. Cifra muy por encima del estándar mundial de 3-4 por cada 100 mil pobladores.

Sin embargo, Venezuela no presenta la dramática situación de Colombia, que lleva cerca de seis décadas signadas por la violencia y el terrorismo, siempre en nombre de la liberación del imperialismo yanki, para caer, por supuesto, en manos del imperio chino o del imperio ruso, los "hermanos mayores" según Maduro.

Colombia ha visto desfilar a lo largo de su historia a bandas armadas como las FARC, el ELN, el EPL, el M-19 y otros, transformadas por obra y milagro de la cocaína en narco organizaciones que han perdido el sentido “revolucionario” para convertirse en simples carteles del primer país productor del mundo.

El Ejército Nacional presentó recientemente una relatoría ante la JEP, en la que registra 18.841 asesinados, 5.707 desaparecidos y 316 secuestrados, para un total de 69.573 víctimas, la gran mayoría de ellas no reconocidas oficialmente. Y el número de civiles caídos es inconmensurable. Así que romantizar los desafueros de chantaje, extorsión, secuestro, fusilamientos y narcotráfico, es quitarle el piso real a los narcoterroristas de hoy que solo buscan enriquecerse mientras se burlan de un Estado confuso, apasionado y con su FFPP debilitada.

A raíz de la última sentencia de la CIDH que condenó al Estado por el genocidio de la Unión Patriótica en las décadas 80 y 90, y justo cuando se conmemora un aniversario del bombazo del club El Nogal, alias “Timochenco”, salió a pedir que se le reconozca a las FARC la condición de víctimas, un desafuero mayor que controvierte el espíritu republicano, demócrata y civilista de Colombia. Es un mega-super-hiper-desaguisado que puede terminar en el cambio institucional del país y su relevo por una autocracia tiránica, tipo Venezuela, precisamente.

Y a eso le apunta el actual presidente, en mala hora votado por cerca de la mitad de los electores del país. Su reciente declaración a un grupo de jóvenes en el barrio Siloé, en Cali, es el refuerzo ideológico de un gobernante que impone sus criterios y emociones, por encima de su obligatorio razonamiento como guía de 52 millones de colombianos que miramos con incertidumbre su improvisado y reciente plan de gobierno, que contempla la salida de la Policía del Mindefensa, de acuerdo con lo prometido en campaña.

Las reformas: política, al sector minero energético, a la salud, a las pensiones y la “paralización”, constitucional por lo demás, de la Fuerza Pública, ha llevado a que, durante sus escasos seis meses de este gobierno, se registren 33 masacres, por lo menos, con unos 117 o 120 muertos, a corte de Indepaz.

Como bien lo advierte Óscar Platero, capitán en retiro del Ejército de Guatemala, posesionar los términos genocidio y delitos de lesa humanidad, es una clara guerra ideológica pues tales delitos, una vez certificados por una organización internacional, no prescriben siendo, como lo son en Colombia, consecuencia directa de los acuerdos de paz entre los gobiernos de turno y los grupos armados irregulares organizados. Y bien que lo saben en Guatemala, desde donde sindican al actual ministro de Defensa colombiano.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Vigía: A piedra andamos

Por John Marulanda*

John MarulandaEntre el miedo y la ira se ha movido la cotidianidad del país en las últimas semanas. La normalidad insiste tozudamente en imponerse ante una izquierda fracasada pero obstinada en su enfermiza pasión por el poder, vestida por estos días de juvenil zafarrancho callejero. Luego de la nanitanana, vendrá a comienzos del 2020 un nuevo envión para reavivar la cantinela quejosa de la protesta en donde se mezclan verdades inobjetables como la corrupción; verdades a medias como la de la fracasada educación fecodiana; mentiras descaradas como la de estar bajo un régimen tiránico; generalizaciones y simplezas como las de las pensiones y la salud; inculpaciones insidiosas como la de acusar  al neoliberalismo de todos los males mientras se  callan las miserias del comunismo. 

A lo anterior se agrega la irresponsabilidad y/o el manejo malicioso de las redes sociales y de algunos medios tradicionales, además de la participación de agentes cubanos, venezolanos y rusos detrás del telón. El narcotráfico, factor insoluble, impera en el fondo del escenario manteniendo al crimen organizado internacional como otro actor muy activo en esta fétida brisa dizque bolivariana, que amaina en Colombia. Hablando de narcotráfico, la tal Guardia Indígena, apéndice de las farc formalizado en los acuerdos de la Habana con puesto de mando atrasado en el Cauca, departamento con los mayores cultivos ilegales de coca, amenaza tomarse Bogotá con garrotes y escuadras indígenas del CRIC, mientras se impone taimadamente como la garante de la paz de los marchantes intentando suplantar a nuestra Policía Nacional. Es la fuerza blanda que avanza pasivamente mientras sus coequiperos secuestran, asesinan, extorsionan, asaltan vías, desplazan comunidades y atacan unidades de la FFPP. En el entretanto sus quintacolumnistas y simpatizantes desinforman y atizan la hoguera de la estupidez, del retroceso a la caverna:  la piedra en reemplazo del argumento 

Debilitado hoy el movimiento que se soñó multitudinario y contundente, émulo de convulsiones similares en Ecuador y Chile, sus angustiados cerebros tienen que realizar un acto que renueve la consternación, la confusión, para regresar al miedo y reavivar la ira que terminará por generar caos. Un atentado contra una figura representativa de cualquier sector, podría reiniciar la mecha a punto de apagarse. 

El asunto está en el campo político y el pulso se medirá en las mesas de conversación con vocación negociadora, en donde se buscará ganar con sofismas y chantajes, lo que no se ha podido lograr con capuchas y molotovs.

sábado, 23 de marzo de 2019

La Estambul de Latinoamérica


Por John Marulanda*

John Marulanda
¿Qué hay que espiarle Colombia? En asuntos de defensa nacional, no mucho. Luego de que Santos desmantelara el DAS y redujera al mínimo los recursos de la inteligencia militar, el máximo nivel de confidencialidad que se maneja es: la discreción personal. Hoy, casi todo secreto se puede comprar. La poca tecnología que se emplea, es prestada a EUA, a Inglaterra o comprada a proveedores que venden los mismos equipos, y mejorados, a nuestros potenciales rivales. En la inteligencia criminal, los principales casos de corrupción nos los revelan el FBI, la DEA, la CIA o el MI5, las pruebas se filtran a la prensa y los acusados se ponen a disposición de una justicia nada confiable, o lo que es peor, en manos de la espuria JEP.

Aunque la contrainteligencia está en manos de funcionarios voluntariosos pero inopes, en menos de tres meses, se han descubierto un iraquí vinculado al extremismo islámico en cercanías a la Brigada de Fuerzas Especiales en Melgar, un cubano merodeando la base aérea de Palanquero, venezolanos espiando el Comando Aéreo de Transporte Militar en Bogotá y la base Naval de Puerto Carreño, además de diplomáticos maduristas manteniendo contacto con las FARC y el ELN. Cuba, de probada y nefasta experiencia en espionaje, posee el dosier de todos quienes desfilaron por sus instalaciones durante los entreguistas diálogos con los narcoterroristas farianos. Grabaciones secretas, fotos, videos, documentos, reposan en los archivos del G2, que, de acuerdo a la conveniencia, serán compartidos con el Sebin y la DGCIM venezolanos y con el DID nicaragüense, organismos descendientes de la Stasi alemana comunista.

Los agentes e informantes del G2 campean por el país, analizando las dinámicas sociales del momento, planeando escándalos desestabilizadores, hilando contactos, filtrando noticias, ayudando a caotizar al país mientras las células de Hezbola lavan dinero y acumulan información sobre potenciales blancos. Los rusos se benefician de este escenario y USA participa protegiendo sus intereses geoestratégicos regionales. Así las cosas, USA, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Rusia, Irán, Inglaterra, Hezbola, China y Turquía por los laditos, convierten a Bogotá, por su excepcional ubicación frente al problema venezolano, en la Estambul de Latinoamérica, recordando la importancia de esta capital turca durante la Guerra Fría.

Ojalá la frontera colombo-venezolana no se degrade a la Siria de la región.

sábado, 16 de marzo de 2019

Vigía – amenazas de guerra: nada nuevo


Por John Marulanda*

John Marulanda
Siguiendo su inveterada técnica intimidatoria, los cabecillas de las FARC amenazan con la guerra como consecuencia de las legítimas y legales objeciones presidenciales a la JEP. Con su característico cinismo, los comunistas, asfixiados en su atonía política (80 mil votos) y envarados en su anemia cerebral que les impide ver la realidad —aplauden el desastroso exterminio venezolano— combinan todas las formas de lucha y coaccionan con demostraciones de fuerza. Pero no hay nada que no hayamos visto.

Hemos presenciado en los últimos meses, un incremento del asesinato de civiles, policías, soldados e infantes de marina, de voladuras de oleoductos y de decomiso de grandes alijos de cocaína. A eso se suman las protestas campesinas e indígenas, precisamente en las áreas con mayores cultivos de coca. Las tales guardias campesinas e indígenas, oficializadas en La Habana, paramilitarizadas con niños de 8 años, garrotes y consignas anti institucionales, serán la primera línea en los bloqueos que pronto nos fastidiarán. Nada nuevo.

Arrecia el permanente ataque contra nuestra institución militar desde ONGs internacionales y nacionales, cumpliendo planes del Foro de Sao Paulo implementados por el G2 cubano que opera impunemente en el país. A lo que se agrega la recalcitrante labor de colectivos de abogados vampiros que, escudados en la defensa de los derechos humanos y encarnizados contra los militares, buscan únicamente cobrar jugosas indemnizaciones con base en mentiras y montajes. Como en el caso Mapiripan. Nada nuevo.

Preocupa, eso sí, que nuestros soldados, sin fuero, sin recursos suficientes, amodorrados durante ocho años en su camino a Damasco y con sus mandos actuales irresponsablemente cuestionados, estén siendo sorprendidos por los narcoterroristas que durante ese mismo periodo se afincaron en áreas fronterizas con Venezuela (Catatumbo y Arauca) y con Ecuador (Cauca, Nariño y Putumayo), de las cuales va a costar mucho erradicar esa escabrosa mezcla de crimen organizado internacional FARC, ELN, EPL, narcos simples, corrupción institucional.

Las amenazas de los ventrudos “parlamentarios” farianos son ladridos de callejón. Impúdicamente impunes, inmoralmente encumbrados, ya están cómodamente pensionados por el mismo Estado que combatieron. Y frente a su caterva, están nuestros soldados, la institución de mayor aceptabilidad en el país, aun por encima de la Iglesia, aunque no se lo crean el chileno Vivanco, el español Santiago, la gambiana Bensouda y tantos otros “superhumanos” de papel maché.

sábado, 9 de marzo de 2019

Izquierda radical, narcotráfico y giro político en América Latina

John Marulanda
“Nuevas y viejas guerras” (1), de la académica británica Mary Kaldor, se presenta como un texto revelador sobre la naturaleza de los nuevos teatros de operaciones bélicas. El trabajo describe los elementos constitutivos de estos escenarios, marcadamente más insidiosos y perjudiciales que los clásicos. Y aun cuando los procesos de construcción de poder a partir de la actividad ilícita han sido apropiadamente documentados a lo largo de la historia, en estos nuevos conflictos se entremezclan la participación de ejércitos regulares, estructuras del crimen organizado, economías de guerra, banderías políticas, corrupción, ideologías, grupos armados irregulares, redes sociales, capitales subrepticios y violación masiva y sistemática de derechos humanos. Lo anterior deviene en una oportunidad inmejorable a efectos de ejemplificar la realidad de la América Latina, el subcontinente más peligroso de acuerdo con Naciones Unidas, que exhibe una tasa de homicidios promedio de 25 episodios por cada 100 mil habitantes, cuando la media global es de 7, y contando con cinco de las diez ciudades con la mayor cantidad de asesinatos en el globo. Adicionalmente, la región produce el 97% de toda la cocaína que se consume en el mundo; y las ganancias del narcotráfico alimentan movimientos armados de la extrema izquierda, como los casos del elemento remanente de Sendero Luminoso en Perú, el EPP (Ejército Paraguayo del Pueblo) y FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que han administrado cuotas de poder geopolítico en la región y mantienen vínculos con el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho en Brasil, los carteles del Golfo y Jalisco Nueva Generación, en México.

Siendo que el Crimen Organizado Transnacional (COT) íntimamente emparentado con el narcotráfico como telón de fondo, la proliferación de la minería ilegal, más de 60 millones de armas ilícitas circulando en la región, el tráfico de personas, falsificación, extorsión, secuestro y otras violaciones, la captura del poder por parte del crimen y sus fabulosas cantidades de dinero, estas no son consecuencias que sorprendan a analistas entendidos. En este contexto, se inserta el desastroso balance de dos décadas de gobierno a cargo de la izquierda política, rea de corrupción, malversación, saqueo y despilfarro de las arcas del Estado, y el consecuente deterioro del bienestar público. Emblemáticos son los casos de Inácio «Lula» da Silva, Cristina Fernández de Kirchner, Michelle Bachelet, Rafael Correa y ahora Nicolás Maduro Moros, para no mencionar las dictaduras de los Castro, Daniel Ortega y el gobierno autoritario de Evo Morales. La regencia del comentado socialismo del siglo XXI o chavismo, bajo la orientación estratégica del Foro de Sao Paulo, motivó a tales gobiernos a ejercitar una tutela discrecional de las finanzas estatales en aras de la revolución y, en el proceso, enriquecer las arcas partidistas, personales y familiares. Esta recurrente descomposición gubernamental debió complementarse, en alguna instancia ¾y de hecho, así lo hizo¾ con las extendidas y alambicadas redes del contrabando de estupefacientes, rey absoluto de la corrupción y disparador primario de la inseguridad continental.

Por estas horas, resulta certero calificar al régimen venezolano como una narcodictadura. A través del territorio de ese país, circulan grandes porciones de la producción de cocaína originada en la República de Colombia, operatoria que, actualmente, “puede cifrarse en torno de las 1.500 toneladas métricas”, sentencia el coronel de ejército (reserva activa) de Colombia, John Marulanda. “La camarilla que gobierna desde Miraflores y sus círculos íntimos han sido acusados por la justicia de los Estados Unidos de América, bajo el delito de contrabando de estupefacientes”, agrega el oficial.

Por su parte, el coronel (R) del ejército de Ecuador, Mario Pazmiño, añade una muestra que ilustra el poderío de la influencia del crimen organizado en el ámbito del espectro decisional del Estado: “La infiltración del crimen organizado en las estructuras estatales pueden dar lugar a decisiones que comprometen la estabilidad, no solo de un Estado en particular, sino de la región. La presencia de la Base de Manta, desde 1998 hasta el 18 de septiembre del 2009, era un estorbo para las actividades delictivas de los carteles de drogas colombianos y mexicanos, que la veían como el cerebro tecnológico que permitía un mejor control e incautaciones a gran escala de cargamentos aéreos, marítimos y terrestres de cocaína”. Acto seguido, Pazmiño agrega: “Su clausura, entonces, era necesaria y su principal beneficiario eran las FARC, como parte de la estructura del narcotráfico. Este grupo consolidó acercamientos y acuerdos con funcionarios del correísmo, en donde ambos resultaban ganadores: el grupo narcoterrorista apoyaría la campaña electoral de 2006 de Rafael Correa con recursos económicos, amén de realizar actividades proselitistas en la frontera, mientras que Correa, una vez nombrado como presidente, debía sacar la Base con el argumento de afectación a la soberanía nacional”.

Completa el coronel Pazmiño: “En rigor, la decisión que condujo a la clausura de la Base de Manta se encuentra próxima a cumplir una década, y sus efectos, que favorecieron las actividades del crimen organizado, no han dejado de pasar factura. Y a los hechos servirá remitirse: Ecuador es hoy uno de los más importantes centros de acopio y plataforma internacional de distribución de alcaloides. La geografía ecuatoriana contabiliza dos de los cuatro más importantes corredores internacionales de la droga (el Corredor del Pacífico y Amazónico)” (2).

Esta corrupción narcoideologizada y los resultados administrativos negativos han abonado el terreno para que la derecha, en contraposición a la izquierda corrupta, retome el poder en la región, en un mapa político que, conforme lo ilustra el coronel del ejército argentino Pablo Quiroga, ha cambiado su color (3). “El giro comienza con la victoria electoral del ingeniero Mauricio Macri en la Argentina, diciembre del 2015. En Ecuador, Lenín Moreno rompería relaciones con la izquierda, acercándose a la cosmovisión de los Estados Unidos de América. Hacia noviembre de 2017, tuvo lugar la victoria del aspirante conservador Sebastián Piñera en la República de Chile. Contexto que se completa con el triunfo del capitán Jair Messias Bolsonaro en la República Federativa del Brasil. No obstante, ello, el protagonismo del ex uniformado Bolsonaro en el referido giro político regional no consigna, necesariamente, un retorno de los militares a la actividad política en el subcontinente. En los hechos, luego de los gobiernos de facto, Brasil legó un proceso de orden político y de industrialización consolidado, y el cargo de Ministro de Defensa ha quedado en manos de un militar; mientras tanto, Chile ha legado no solamente un parlamento que simpatiza con lo actuado, sino también una legislación progresiva de presupuesto de defensa, sustentada en un sistema de regalías sobre la exportación y comercialización del cobre en los mercados internacionales. En contrario, la República Argentina se enfrentó a la movilización de 1978 y se involucró en la Guerra de Malvinas, recorrido que selló con una salida apurada del gobierno castrense. A la hora del quebranto, puede certificarse que el caso de Jair Bolsonaro en Brasil y su gabinete militar se enmarcan en una excepción que difícilmente pueda trasladarse a los países de la región”, señala el coronel Quiroga. “Relacionada la variable militar como elemento de presión y poder, decididamente es factible consignar que han abandonado esos espacios, inclinándose a la subordinación plena al poder político democráticamente elegido, en los países de interés”, concluye el oficial argentino.

En otro andarivel ¾que ocupa hoy las primeras planas de los periódicos del globo¾,Venezuela, origen mediato y consecuencial del giro ideológico-político actual, transita un estado de conmoción. ¿Podría caer en un gobierno militar que eventualmente restableciera un régimen democrático de derechas o, lo que es peor, podría esta nación mutar en un proscenio de confrontación geoestratégica, acaso una nueva Guerra Fría (conforme lo advirtiera el matutino estadounidense New York Times en 2014)? “Todo aquel que confunda la participación de otros actores de peso como la Federación Rusa, la República Popular China, la República Islámica de Irán o, peor aún, continúen soñando con un golpe de estado, he de advertirles que la enajenación y control de este tema ha quedado en manos de los Estados Unidos, a partir del exitoso liderazgo que ha certificado el vicepresidente de ese país, Mike Pence, en donde ninguna de las hipótesis previamente mencionadas está siendo considerada”, subraya el coronel (retirado) del ejército de Chile, Christian Slater. “A criterio de comprender los hechos que hoy tienen lugar en Venezuela, se vuelve estrictamente necesario centrar la atención en el rol del vicepresidente estadounidense, quien ha visitado América Latina en tres oportunidades. En lo que constituye una clara política de Estado desde la Casa Blanca de Donald Trump, la mano derecha del presidente de los EE.UU., inadvertidamente y sin involucrarse en las polémicas situaciones que afectan a su jefe, ha puesto esmero en obtener el respaldo de Brasil, Ecuador, Chile, Perú, Colombia, Argentina, Panamá y Guatemala. Todas ellas, naciones que hoy se han alineado, no por obra de la casualidad ni de la coincidencia, con el gobierno estadounidense, apoyando al joven y recientemente proclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó Márquez, y dejando en una frágil situación de poder no solo a Nicolás Maduro Moros, sino también a las fuerzas armadas y al poder judicial de ese fallido y tirano régimen de izquierda”, concluye el oficial chileno.

A partir de lo mencionado, queda entonces delineado un claro vínculo entre el Crimen Organizado Transnacional, el narcotráfico, el poder político de filiación izquierdista, y el resurgimiento de la derecha en los sistemas de gobierno de la región bajo análisis.

Para el coronel (RA) colombiano John Marulanda, la referida relación se presenta emparentada con los gobiernos, sean estos de izquierda o de derecha, teniéndose como consideración que una de las obligaciones fundantes en cualquier sistema de gobierno se sintetiza en garantizar la seguridad de sus asociados, y que el narcotráfico ocupa el rol de generador primigenio de inseguridad e inestabilidad en la totalidad de las naciones de la región. “Un ejemplo: uno de los retos críticos de la flamante administración de izquierda de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México, país que el año pasado registró un récord histórico de homicidios, ha sido orientado hacia la disminución de los elevados índices de violencia. En tal sentido, preocupa que el presidente, dado el fracaso de la gendarmería creada en gobiernos anteriores, implemente metodologías extraídas del manual castro-chavista, de confesión comunista, conformando una guardia nacional, reproduciendo la ruta elegida por Hugo Chávez Frías en su momento”, comparte el coronel Marulanda. “Si el propósito es lidiar realmente con esta amenaza común del narcotráfico, que deslegitima el arco institucional de los Estados a partir de la corrupción, y que destruye el tejido social a través de la violencia, aún está por verse cómo funcionará en el terreno el esfuerzo colaborativo entre la administración Duque, de derecha, presidente del país principal productor de cocaína, y López Obrador, de izquierda, jefe de Estado de la nación que contabiliza los cárteles de la droga más importantes”, puntualiza Marulanda.

Referencias

(1.) Kaldor, Mary (2012). New & Old Wars: Organized Violence in a Global Era (3rd ed.). Stanford, California: Stanford University Press. ISBN 9780804785495

(2.) y (3.) Mapas adjuntos

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El Consorcio Geoestratégico Latinoamericano (CGLAT) reúne a ex oficiales militares y policiales reconocidos por su experiencia en planificación estratégica, en temas de inteligencia y geopolítica. Sus opiniones en los medios de comunicación han constituido destacados aportes a la comunidad de defensa de los gobiernos regionales que, en algunos casos, han derivado en trabajos de consultoría para firmas privadas nacionales, regionales y multinacionales, relacionadas con la Seguridad Corporativa y la Defensa.

Autores del presente documento (correos electrónicos de contacto incluidos)

Coronel (R) Christian Slater, Ejército de Chile
Coronel Pablo Quiroga, Ejército de Argentina
Coronel (R), Mario R. Pazmiño S., Ejército de Ecuador
Coronel (RA) Jhon Marulanda, Ejército de Colombia

*Los análisis por ellos compartidos no reflejan necesariamente la opinión oficial de las instituciones de la Defensa de sus respectivos países.