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lunes, 9 de febrero de 2026

Sin unión no hay paraíso

No son personalismos: es sobre el modelo de país. Los mínimos civilizatorios que requerimos.

María Cristina Isaza

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los expresidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.*

Colombia parece empeñada en repetir sus errores. Y lo más inquietante es la incapacidad del espectro político y ciudadano del centro a la derecha para entender la magnitud del momento histórico que vivimos.

El escenario que se está configurando para 2026 lo veo peligrosamente similar al de 2022: egos desbordados, ciudadanos comportándose como barras bravas defendiendo personas en lugar de modelos de país, fuego amigo (entre candidatos y entre equipos) y una profunda incapacidad para priorizar el modelo de país sobre las aspiraciones individuales.

La ironía brutal, es que mientras tanto, el proyecto de izquierda radical ha avanzado, disciplinado, cohesionado y con objetivos claros. (Aunque esa cohesión se fragmentará con la no participación de Cepeda en la consulta, inevitablemente se armará el bloque que rodee a Cepeda y el que apoye a Roy, quien en este panorama es el gran opcionado).

Las similitudes al 2022.

Fragmentados, otra vez:

Por un lado, un centro–centro izquierda que minimiza la amenaza y desprecia el riesgo sistémico, y por otro, un bloque del centro a la derecha fragmentado, ruidoso y más ocupado en atacarse que en construir una mayoría viable para ganar presidencia y tener un buen Congreso.

El resultado es predecible: dispersión del voto, una segunda vuelta favorable al continuismo que ya exacerbó la feria burocrática, que hizo la gran movida irresponsable y populista de un aumento desmedido del salario mínimo (sin importar las consecuencias para el empleo formal e inflación). Además, el candidato del continuismo goza de ser “suavizado” por algunos sectores, a pesar del peligro real que representan sus ideas para la economía de mercado y la democracia (apoyó todas las reformas nefastas de Petro, ve con buenos ojos a Cuba y la Venezuela del chavismo).

En 2022, Rodolfo Hernández logró capitalizar el hastío y pudo desligarse de la etiqueta de “derecha, establecimiento”. Hoy eso no es posible. Abelardo, quien se denomina como “anti establecimiento”, carga con símbolos, amistades, alianzas y estilos que le dificultan enormemente la ampliación hacia el centro y centro izquierda. Y en política, sin ampliación muy difícil la victoria. Le ayudaría buscar una alianza para Vicepresidencia con alguien del centro político. También parece que los candidatos del centro a la derecha (los de la consulta, Abelardo y demás) están concentrados en hablarle al votante de derecha, que es el que tiene más que claro que no quiere continuismo.

El “extremo centro” con su abstención moralista y la renuncia a su responsabilidad histórica.

Hay algo especialmente preocupante en el comportamiento del llamado “centro bien pensante” (también se comporta como un extremo). Ese sector que, ante la disyuntiva histórica, siempre opta por la “abstención moralista”, el voto en blanco o “irse a ver ballenas” antes que asumir una decisión incómoda; aunque lo que esté en juego sea el modelo político y económico.

Se repite el mismo patrón: se subestima la amenaza, se relativiza el daño y se acusa a quienes alertan de “extremistas que asustan con el comunismo”. Exactamente el mismo error que cometió buena parte de la élite intelectual venezolana en los primeros años del chavismo.

La historia es terca: los procesos autoritarios no llegan de golpe. Llegan paso a paso. Empiezan reformando la Constitución, debilitando contrapesos, capturando instituciones, destruyendo empresas estratégicas y normalizando el clientelismo.

Decir hoy que “esto no se volvió Venezuela” no es un argumento: es una negación peligrosa. Venezuela tampoco lo era en 1999 (solo hasta el segundo período de Chávez comenzaron las expropiaciones, en 2007 anunció el “socialismo del siglo XXI”, en 2009 se estableció la reelección indefinida, en 2012 comenzó crisis económica, social y política; en 2016 estalló la hiperinflación y comenzaron los éxodos masivos).

*Un proyecto que ya tiene el camino abonado*

El petrismo no está improvisando. Tiene estructura, tiene narrativa y tiene objetivos claros. Ya dieron el primer paso para una Asamblea Nacional Constituyente (ya pueden comenzar a recoger firmas). Ya han presionado al Banco de la República para que emita y aplique políticas no ortodoxas. Ya han promovido que debieran aplicarse controles de precios. Ya han debilitado a Ecopetrol, replicando el mismo libreto con el que Chávez destruyó PDVSA: expulsar técnicos, politizar la empresa y convertirla en fortín burocrático.

Colombia ha resistido, no por “lo bueno del Gobierno”, sino a pesar de él:

* Gracias a instituciones que aún se sostienen.

* A un empresariado resiliente que ha soportado ataques constantes.

* A condiciones macroeconómicas favorables.

* A instituciones que han hecho contrapeso como el Banco de la República, las Cortes y el Congreso (aunque el clientelismo y la corrupción hicieron mucha mella en el último)

*Aquí no es sobre personas, ¡es sobre el modelo!*

Este no es un debate entre nombres propios. Es un debate entre dos modelos de país: uno basado en la libertad de mercado, la institucionalidad y el progreso. El otro, basado en el estatismo, el clientelismo y la desconfianza hacia la empresa.

Un segundo mandato de irresponsabilidad económica y políticas anti empresa podría ser letal.

La elección que no estamos entendiendo

En este contexto, apostar todo a una segunda vuelta es un error estratégico grave: hay presión armada en múltiples territorios (aunque en este sentido nos sirvió la reunión con Trump, quien le puso reglas claras, y ya vimos que ordenó bombardeo al ELN), tienen el poder político, presupuesto… además no olvidemos la posible compra de votos y fraude electoral (en lo que pienso también nos pudo incidir positivamente la reunión con el presidente Trump). La mejor posibilidad real de frenar este proyecto es ganar en primera vuelta, o al menos llegar con una ventaja clara y una coalición sólida.

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los ex presidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.* Pero unos candidatos (por ejemplo Vicky), se dedicaron al “fuego amigo” a estigmatizar a Abelardo como de “extrema derecha” y a atacarlo constantemente. Por otro lado Fajardo y Abelardo se negaron a participar cuando ya fueron formalmente invitados : Fajardo aludiendo a que la consulta “polariza”, es de “extremos” y Abelardo porque “tiene un mandato popular y la consulta genera gastos innecesarios”. Lamentable…

Hoy podríamos pagar el costo de la falta de cohesión y de no entender el verdadero objetivo. A Venezuela le ha costado 26 años unirse. Ojalá, al menos en segunda vuelta, prime finalmente el país sobre los egos y se rodee al candidato que sea pro mercado, pro seguridad y no simpatizante de las dictaduras cubana y venezolana. Esos son los acuerdos mínimos fundamentales.

Hoy veo con preocupación que, de los candidatos de la gran consulta, solo Paloma ha sido directa en decir que apoyaría a Fajardo o a Abelardo en una eventual segunda vuelta sin el ganador de la consulta. Si estos dos candidatos hubieran sumado a la gran consulta, los demás participantes tendrían que rodearlos y se hubiera bajado un poco el ruido a los ataques y señalamientos que de nada nos sirven hoy. Eso es parte del encanto de este mecanismo.

*Algunas preguntas que deberíamos estar haciéndonos como país:*

¿Cuánto más habría crecido Colombia con un Gobierno comprometido con el progreso?

¿Cuánto hemos dejado de ganar por malas decisiones en el sector minero-energético, clave para la estabilidad fiscal?

¿Cuántos colombianos no han salido de la pobreza por la negligencia del actual gobierno?

lunes, 24 de noviembre de 2025

La Crónica: tanto pobre junto pierde la limosna

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

Mi madre solía decir esta frase popular cuando veía muchos pordioseros reunidos en las afueras de la iglesia. Esta imagen ilustra perfectamente la actual proliferación de casi cien precandidatos presidenciales para 2026 y esto dificulta que alguno sobresalga y que el apoyo se concentre, poniendo en riesgo la democracia.

Reconozco que no domino los detalles de la política, pero esto me permite opinar con objetividad, guiado por la observación. Como lo he repetido, “las matemáticas no son una opinión”, así que procuro analizar sin prejuicios. Para entender mejor el panorama, he visto muchas entrevistas; las más claras y sensatas, a mi juicio, han sido las de Juan Lozano en la FM, en Nos Cogió la Noche y los comentarios de Vélez en la Mañana, quienes ofrecen análisis profundos y honestos.

Como ciudadano común, tengo mis preferencias basadas en la preparación de los candidatos, destacando a Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón y Abelardo de la Espriella. Todos han cometido errores, pero nadie está libre de culpa, como bien expresó Jesús: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

En cuanto a las campañas, es notorio que la izquierda ha mostrado mayor disciplina y organización, apoyándose en numerosas bodegas digitales dedicadas a difundir información, cierta o falsa, para captar incautos y fortalecer el discurso de que a Petro “no lo dejan gobernar”. Esta estrategia les ha permitido mantener una favorabilidad estable, cercana al 40 % de los votantes potenciales. Además, cuentan con el respaldo de sectores narcotraficantes, beneficiados por unas 300 mil hectáreas de coca, lo que les provee recursos para diversos fines.

Por el contrario, quienes se encuentran en la otra orilla parecen niños peleando por la ventana del auto: incapaces de llegar a acuerdos, anteponiendo el ego al bienestar de la patria, dilatando procesos y desconfiando de todo; para atrás como el cangrejo. Sin embargo, la necesidad apremia y, en este contexto, la campaña más efectiva es, sin duda, la de Abelardo de la Espriella; para equiparar el nivel de la izquierda, se requiere otro 40 % del potencial de votantes y, hoy, Abelardo representa la única opción viable.

La clave de la campaña radica en captar la atención de los estratos 1, 2 y 3, ya que es en donde se concentran los subsidios y son mayoría del voto potencial. Están integrados por personas que, al no tener mucho que perder, se convierten en el foco principal de las estrategias políticas. Hacía falta un Petro para despertar la necesidad social de atenderlos.

El dilema actual no se reduce a una simple disputa entre izquierda y derecha, sino que enfrenta dos modelos opuestos: comunismo versus democracia; el centro, como se dice en la Costa, “no es ni chicha ni limoná”.

El Rincón de Dios

“Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado; y una casa dividida contra sí misma cae” Lucas 11:17.

viernes, 21 de noviembre de 2025

¡Si no ha de ser para mí, que no sea para nadie!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La frase que acabamos de recordar resume la motivación psicológica de aquellos enamorados, despechados y furiosos que matan lo que más aman, la novia imposible, o la que los dejó por otro, para que nadie llegue a conquistarla...

Con la mayor angustia observo, en varias docenas de auto precandidatos, esa misma actitud. En general, son personas decentes y preparadas, pero –hay que decirlo–, sin votos, y, además poco provistos de lo que ahora llaman carisma...

Pero todos se aferraban, desesperadamente, a la ilusión de poder llegar a la Presidencia, por algún golpe de fortuna, para no hablar de un milagro.

A medida que pasaban los meses, la realidad se les iba imponiendo, pero en vez de desistir de las falsas esperanzas, como amantes despechados, empezaron a odiar a los pocos que podrían llegar a ser candidatos viables, antes de pasar a aborrecer al único que cada día despierta creciente esperanza como el llamado a salvar del abismo al país.

Desde luego, me refiero a los de la derecha, porque todos los del falso “centro” están dispuestos a jugar el triste y traicionero papel de Rodolfo 2, a menos que desde ahora prefieran la hiena al tigre.

Las elecciones para Congreso y las “consultas” de marzo de 2026 están a la vuelta de la esquina y de ellas poco bueno puede esperarse, porque los dirigentes democráticos siguen divididos y se les acabó el tiempo. Son incapaces, o ya se resignaron a convivir con la aplanadora comunista, sabedores de los centenares de municipios dominados por las guerrillas y el narcotráfico; los millares y millares de “contratistas”, los billones de pesos del erario direccionados para maniobras electorales; la compra masiva de votos; los “jurados” conjurados y, ¿por qué no? los algoritmos...

No olvidemos que la izquierda lleva tres años preparando, desde el Gobierno, el fraude que sea necesario para continuar en el poder, mientras la fragmentada derecha no tiene candidato, ni programa, ni equipo, ni ha preparados los mecanismos para impedir el fraude y registrar los verdaderos resultados electorales.

Ahora bien, en vez de estar “todos contra Petro”, están todos contra Abelardo: ¡Si la Presidencia no ha de ser para mí, que no sea para nadie!

Los políticos “democráticos” son de los pocos colombianos que nunca han gritado ¡fuera Petro, fuera Petro!, lo que ha permitido a este Gobierno inmundo, sin verdadera oposición, hacer tanto daño.

Sin embargo, son tales la indignidad, inmoralidad y corrupción del Gobierno, que el país, si hay elecciones libres, lo derrotará ampliamente.

Por eso es fundamental –aunque se ha perdido demasiado tiempo– impedir que Petro arme elecciones maduristas para que Colombia se hunda en el largo y duradero infierno de la revolución, dirigida por un individuo aun más aterrador que el rufián que venimos padeciendo.

viernes, 7 de noviembre de 2025

El partidor electoral

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

En estos días, a propósito de una nueva y temprana encuesta de Cifras y Conceptos sobre las preferencias de la gente de cara a las elecciones presidenciales, en Caracol, hacían la analogía con una carrera ciclística en la que había un lote de escapados, otros lotes relativamente cercanos y, como siempre, al final, un pelotón general.

Como en toda competencia deportiva hay que ser cuidadosos: los que van ganando que no se confíen demasiado y los que van últimos que no los descuiden, porque de pronto alguno se escapa y genera sorpresas.

Lo primero que llama la atención en las cifras de la encuesta es que el 45 %, es decir, casi la mitad de los encuestados, todavía no se ha definido por alguien. Claro, con más de 100 candidatos en el menú, la cosa no es fácil. Ya lo dije no hace mucho: en mi vida había visto nunca tal proliferación de generosos patriotas que aspiren a tamaño reto. Yo no sé qué están imaginando y si tienen las credenciales para hacerlo y no quisiera concluir que, ante tan caótica gestión en varios aspectos, cualquiera cree que lo podría hacer mejor. Estos son los pelotones, entiéndase bien, los que están en el pelotón y que, salvo honrosas excepciones, no los conocen sino sus más allegados amigos, como Goyeneche (¿se acuerdan del loquito y eterno candidato aquel que quería pavimentar el río Magdalena y ponerle una marquesina a Bogotá?).

Los que van adelante, ojalá no se coman el cuento, no siempre estarán en el podio final. Coincidencialmente y a Dios gracias, representan nuestras típicas posturas, izquierda, centro y derecha. Son bien interesantes y habría que ir al fondo de cada uno para explorar sus programáticas propuestas, el equipo que los acompaña y si, realmente, en nuestra conciencia, serían la mejor solución para este descuadernado país. Los de los extremos logran cautivar un buen porcentaje de electores y como el del centro tienen el reto de convencer a la mitad del país para que se unan a sus causas: la de los que polarizan y la de los que quieren algo distinto (yo estoy ahí).

Falta aún mucho pelo pa´l moño, pero no hay que esperar al final. Como bien dicen los analistas políticos, las elecciones para el Congreso son estratégicamente claves para quien resulte elegido. Estos comicios no son menos importantes y hay que elegir bien. De esos 100 se irá reduciendo el número si todavía queda algo de sensatez y cordura. Desinflar egos no es fácil y ya hemos visto en diferentes latitudes las consecuencias de no ceder cuando se debería ceder en aras del bien común. Vamos a ver si después de dos siglos se repite la patria boba en una nueva versión recargada, remasterizada, corregida y aumentada, o si hemos evolucionado alguito en materia de formación en cultura política.

Por lo pronto, arrancó el partidor electoral y hay que usar la cabeza pues no nos la dieron para peinárnosla o para llevar una cachucha. ¡Pilas!

viernes, 25 de julio de 2025

Sobran candidatos, escasean estadistas

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

La proliferación de aspirantes y también de candidatos a la Presidencia de la República me remontó a mis primeros años de escuela, cuando la mitad del salón decíamos que cuando grandes queríamos ser presidentes. Entonces era un ingenuo sueño de niños, hoy es un reto cuesta arriba.

No sé qué pensar al ver ese gentío. Uno podría decir: ¡uf qué maravilla, candidatos es lo que tenemos!, ¡qué generosa abundancia de gente capaz de regir los destinos patrios!, ¡una bendición para Colombia tener de dónde escoger! O podría estar igualmente preocupado con este panorama: cualquier ciudadano de a pie cree, así no más, sin mucha experiencia, talante y preparación, que se puede llegar a la primera magistratura del Estado. Es tan fácil y apetecible tamaña dignidad que cualquiera podría montarse en ese potro. O podría uno pensar también que allí han llegado personajes que lo han hecho tan mal que un transeúnte con mediano perfil podría haberlo hecho mejor.

La cosa es en serio, la cosa no es fácil. Aquí nos estamos jugando el inmediato futuro de esta nación y muchos están jugando a satisfacer sus egos que no a recuperar este país patas arriba y descuadernado. Me parece que sobran candidatos y políticos oportunistas de turno y que escasean estadistas. Creo que muchos de estos no saben lo que hacen, no lo han pensado bien, no saben lo que dicen, no tienen norte claro, no están bien rodeados, no tienen equipo para adelantar un buen gobierno, no hay programas serios ni estructurados con propuestas sólidas y coherentes. Entre mayo y el 7 de agosto de 2026, ya elegidos, con los calzones abajo e improvisando a todo vapor, estarán desesperados buscando coaliciones de último momento para gobernar y repartiendo puestos a cambio de apoyo en el Congreso, esto es, repartiéndose la torta eraria pública para poder estar relativamente cómodos. Grave.

Si algo nos enseñó el actual Gobierno es que no basta llegar a la presidencia. Esa ha sido la gran frustración dicha por el mismísimo primer mandatario en los albores de su gestión: tenemos el Gobierno, pero no el control del Estado. Y la cosa es tan delicada que esos maridajes de ocasión en el tan romántico como incipiente Pacto Histórico no duraron mucho. Ok. Está bien, había que hacerlo con los de la propia corriente política para ser coherentes con los sueños genuinos. Y tampoco hubo tal. Porque que en tres años haya habido más de 50 ministros y todavía el jefe se queje de que va a tener que cambiarlos porque no conocen su plan de gobierno y no le hacen caso, es realmente vergonzoso y decepcionante. Se les acabó el tiempo y no se hizo nada o se hizo muy poco. No hubo ejecución porque no hubo brújula. Entre el caos y la anarquía, luchas intestinas, personajes cuestionables y siniestros, descarados corruptos y ladrones reconocidos que nunca fueron castigados o excluidos. Algunos lo fueron y al poco tiempo regresaron reencauchados y triunfantes. ¡Qué locura!¡Qué tal que hubiera ganado el finado Hernández que no fue capaz siquiera con la curul en el senado y que la dejó tirada, aunque su verborrea cargada de groseros epítetos fue lo que motivó a medio país!

Estamos muy mal y seguiremos peor si no hay una apuesta en serio por la educación de nuestro pueblo. No es con ignorancia como se elige un presidente. No cualquier gato aparecido puede gobernarnos. Claro, me dirán, cada pueblo tiene el gobernante que se merece. ¡Por Dios, no más karmas, no más desgracias, no más castigos!

Estoy seguro de que a cualquiera de estos cuarenta y pico o más candidatos que andan por ahí le preguntan quiénes son su equipo de gobierno y no saben qué responder. Y el día que los elijan les va a tocar poner a cualquiera: don Fermín, el administrador del conjunto, en el Ministerio de Gobierno. Doña Catica, la del quinto piso que habla tan bonito, para el Ministerio de Relaciones Exteriores. Don Pancho que terminó por fin su validación, estaría maravilloso en el Ministerio de Educación. Y ya se me acabaron los amigos. Por ahí debe haber voluntarios que nos echen una manito. A ver...

Hay que elegir él o ella, estadista. Alguien con experiencia y liderazgo, que con visión conozca y sepa de los asuntos del Estado, o como bien afirma el doctor Google: "alguien que hace todo por el bien común de las personas a las que representa. Llamar a alguien estadista es una muestra de gran respeto por su integridad. Llamar a alguien político generalmente implica que la persona es digna de muy poca estima." Así que está en nuestras manos saber elegir. Tenaz.

miércoles, 23 de julio de 2025

Si como oposición queremos avanzar, escojamos candidato

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Las dinámicas de la política nos obligan a respetar los tiempos que esta nos impone, según la Constitución y la ley.

En octubre de 2025, serán las consultas de los partidos políticos para escoger a sus candidatos, hoy se entiende que El Pacto Histórico y El Centro Democrático, que cuentan con varios aspirantes dentro de sus militantes, aprovecharán esta oportunidad para democráticamente escoger candidato(a) único, con miras a que, en marzo de 2026, participen en las consultas interpartidistas, que definirán los candidatos(as) que competirán en junio de 2026, en la primera vuelta de las presidenciales.

Personalmente, como muchos otros colombianos, preferimos que en esta primera vuelta solo participen dos candidatos, el del Frente Amplio compuesto por los movimientos y partidos afectos a Petro y el de la Gran Alianza o Coalición de los opositores a Petro, convencidos de la necesidad de salvar al país del desgobierno irresponsable, recuperando el poder para poder iniciar el camino de la reconstrucción.

Aunque por convicción y conocimiento tengo resuelto mi candidato, me puse en la tarea de consultar con Copilot, I.A. la cual utilizo regularmente y esta fue mi conversación con ella, sobre el tema:

¿Cuál es el candidato a la presidencia de Colombia, con mayor experiencia en el manejo de lo público, reconocimiento, que se distinga por su austeridad, de vida sana, buena salud, exento de señalamientos por actos de corrupción, con mayor presencia en redes y medios de comunicación?

–Andrés, con base en los perfiles actuales y la información pública disponible, Sergio Fajardo destaca como uno de los candidatos presidenciales para 2026 que más se aproxima a los atributos que mencionas: experiencia en el manejo de lo público, exalcalde de Medellín (2004–2007), exgobernador de Antioquia (2012–2015), candidato presidencial en 2018 y 2022, exfórmula vicepresidencial en 2010 y reconocimiento por austeridad y transparencia.

Ha construido su imagen política sobre la ética pública, la transparencia y el trabajo disciplinado, no ha sido señalado por actos de corrupción en sus gestiones anteriores, ostenta una vida sana y buena salud y su estilo de vida ha sido descrito como sobrio y enfocado en el trabajo académico y público.

Su presencia en redes y medios, aunque no es el más viral, la mantiene constante en medios tradicionales y redes sociales. Su discurso suele ser moderado, técnico y orientado a propuestas.

Aquí tienes un resumen de las principales propuestas y trayectorias de algunos precandidatos presidenciales para 2026 en Colombia, según lo más reciente en medios:

Sergio Fajardo

* Trayectoria: exalcalde de Medellín, exgobernador de Antioquia y dos veces candidato presidencial.

* Propuestas: educación como eje central, lucha contra la corrupción, fortalecimiento institucional y desarrollo regional.

* Enfoque: unidad nacional y superación de la polarización. 

Vicky Dávila

* Trayectoria: periodista y exdirectora de semana. Sin experiencia en cargos públicos.

* Propuestas: reducción del gasto público, lucha contra la impunidad, simplificación tributaria.

* Enfoque: candidatura independiente con discurso directo y crítico.

Gustavo Bolívar

* Trayectoria: exsenador y candidato presidencial.

* Propuestas: continuidad del proyecto del Pacto Histórico, justicia social y paz total.

* Enfoque: progresismo y consulta abierta para definir candidatura.

Juan Manuel Galán

* Trayectoria: exsenador, líder del Nuevo Liberalismo.

* Propuestas: reforma política, fortalecimiento de la democracia, lucha contra el clientelismo.

* Enfoque: centro político con enfoque institucional.

Mauricio Cárdenas

* Trayectoria: exministro de Hacienda.

* Propuestas destacadas: fracking responsable para aumentar producción energética.

* Revocación de negociaciones con grupos armados.

* Restauración del accionar de la fuerza pública.

* Eliminación de contratos por prestación de servicios como mecanismo político.

* Reversión de intervenciones a EPS.

Según los análisis más recientes y la cobertura mediática, Sergio Fajardo es el candidato que más se destaca por la coherencia entre su trayectoria, discurso y propuestas. Aquí te explico por qué:

Coherencia en trayectoria y discurso.

* Ha mantenido una línea constante de trabajo en educación, transparencia y lucha contra la corrupción desde sus días como alcalde y gobernador.

* Su discurso evita la polarización y promueve la unidad nacional, lo cual ha repetido en todas sus campañas.

* No ha cambiado de partido ni de ideología para acomodarse políticamente; sigue representando el centro político con una postura técnica y moderada.

Propuestas alineadas con su perfil

* Educación como eje de transformación social.

* Fortalecimiento institucional y respeto por las reglas fiscales.

* Seguridad con enfoque en inteligencia y presencia territorial.

* Relación diplomática seria con países clave como EE. UU. 

Consistencia frente a otros candidatos

* Mientras otros aspirantes han cambiado de alianzas o discurso según el momento político, Fajardo ha mantenido su enfoque académico y ciudadano.

* Su campaña actual, bajo el lema “Adelante”, refuerza los mismos valores que ha defendido desde hace más de una década.

Si las propuestas de Sergio Fajardo se implementaran tal como las ha planteado, podrían tener un impacto significativo en varios frentes clave del país. Aquí te presento un análisis por áreas:

Educación

* Impacto esperado: mejoraría la cobertura y calidad educativa, especialmente en zonas rurales y marginadas.

* Propuesta destacada: Universidad pública digital y transformación del SENA para aumentar empleabilidad juvenil. 

* Resultado potencial: reducción de la deserción escolar, mayor acceso a educación superior y mejor preparación para el mercado laboral.

Seguridad

* Impacto esperado: reforzaría la capacidad de respuesta del Estado frente a grupos armados y delincuencia común.

* Resultado potencial: mayor presencia institucional en territorios vulnerables y mejor articulación entre fuerza pública y comunidades.

Economía y empleo

* Impacto esperado: reactivación económica con enfoque territorial.

* Propuesta destacada: desarrollo de 4.000 proyectos públicos para generar 440.000 empleos.

* Resultado potencial: dinamización de economías locales, reducción del desempleo juvenil y fortalecimiento del tejido productivo.

Corrupción y transparencia

* Impacto esperado: mayor confianza en las instituciones.

* Propuesta destacada: nombramientos por mérito, recuperación de activos robados y fortalecimiento de organismos de control.

* Resultado potencial: reducción de prácticas clientelistas y mejora en la eficiencia del gasto público.

Gobernabilidad y cohesión social

* Impacto esperado: disminución de la polarización política y fortalecimiento del diálogo institucional.

* Propuesta destacada: liderazgo ciudadano, sin ataduras partidistas ni intereses oscuros.

* Resultado potencial: mayor estabilidad política y capacidad de construir consensos.

Según los análisis más recientes y los mensajes de campaña, Sergio Fajardo es el candidato que más claramente ha planteado una estrategia integral y técnica para recuperar la seguridad en Colombia de forma rápida y sostenible. Aquí te explico por qué se perfila como el más preparado para ese reto:

Enfoque técnico y experiencia comprobada

* Fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, dos cargos en los que enfrentó directamente problemas de seguridad urbana y rural.

* Implementó estrategias de convivencia ciudadana, educación como herramienta preventiva y fortalecimiento institucional.

Propuesta concreta para seguridad

* Enfoque territorial y articulación entre fuerza pública y comunidad.

* Uso de inteligencia estratégica para combatir estructuras criminales, sin improvisaciones ni discursos polarizantes.

* Promoción de una cultura ciudadana de legalidad, con énfasis en prevención y justicia efectiva.

Ventaja frente a otros candidatos

* Mientras otros aspirantes proponen enfoques más ideológicos o punitivos, Fajardo plantea una recuperación basada en gestión pública, datos y trabajo en equipo.

* Su perfil académico y su independencia política le permiten formar equipos técnicos sin compromisos partidistas.

–¿Cuál de todos los candidatos tiene mayor capacidad de ejecución de proyectos públicos, acueductos, vías, colegios, etcétera?

Según los antecedentes de gestión pública y la información más reciente, Sergio Fajardo es el candidato con mayor capacidad demostrada para ejecutar proyectos públicos de infraestructura como acueductos, vías y colegios. Aquí te explico por qué:

Experiencia ejecutiva comprobada

* Como alcalde de Medellín, lideró proyectos emblemáticos como el Parque Explora, el Jardín Botánico y la transformación educativa con los colegios de calidad.

* Como gobernador de Antioquia, ejecutó más de 80 parques educativos, mejoró vías secundarias y rurales, y fortaleció acueductos veredales.

* Su gestión fue reconocida por organismos internacionales por su enfoque en planeación, transparencia y ejecución eficiente.

Modelo de gestión

* Utiliza herramientas de planeación estratégica como el “Plan de desarrollo con enfoque territorial”.

* Prioriza proyectos con impacto social y sostenibilidad financiera.

* Promueve la contratación por mérito y la rendición de cuentas pública.

Ventaja frente a otros candidatos

• Mientras otros aspirantes tienen experiencia legislativa o mediática, Fajardo ha demostrado capacidad de ejecución directa en territorios complejos.

• No depende de maquinarias políticas, lo que le permite formar equipos técnicos sin compromisos partidistas.

En fin, podría seguir mi conversación con la I.A. Copilot y seguiría reafirmando que Fajardo es el más capacitado de todos los candidatos.

Los invito a que hagan su ejercicio con la I.A. que utilicen, para que escojan al mejor candidato para la presidencia, lo que facilitará la reconstrucción de Colombia, con la recuperación del poder en manos del más capacitado de todos.

Avanzaremos como oposición, posicionando al mejor en las encuestas, facilitando la decisión en la consulta de la gran alianza de la oposición en marzo de 2026, llegando a la primera vuelta en junio de 2026, con posibilidades tan grandes, que permitan hasta evitar una segunda vuelta.

Que nuestro Señor Jesucristo nos ilumine.

lunes, 21 de marzo de 2022

Los asuntos que preocupan

Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*

Tuve el inmenso privilegio y la enriquecedora oportunidad de haber sido candidato al Senado en los comicios del pasado 13 de marzo. Quizás las líneas que siguen, al mismo tiempo que dejan entrever una reflexión personal alrededor de mis acciones y omisiones, también me sirven de catarsis ante el desfavorable resultado que obtuve. Mi participación en la campaña y en la contienda, me permitieron cambiar mi perspectiva.  Trato de hilvanar estas palabras más desde la no autorizada sugerencia que desde la crítica.

Ahora que estamos cerca de las elecciones del próximo presidente de Colombia, mi percepción es de una casi total asincronía o desconexión entre los asuntos que de verdad preocupan diariamente a la gente y lo que los candidatos a la Presidencia creen que necesita el país. Esa asincronía o desconexión es una de las causas, no la única, de la apatía y el rechazo generalizados por la política.

De acuerdo con las últimas encuestas o sondeos de opinión, lo que he escuchado en las calles y caminos, y mi percepción de la realidad, los principales asuntos del país que preocupan a los colombianos son:

* Su situación económica (prioritariamente comida, vestido, vivienda)

* La corrupción

* La inseguridad

* El desempleo y su pensión

* Su salud

* Su educación y la de sus hijos

* El medio ambiente

* Su transporte

* Los impuestos que tiene que pagar

* La justicia

Los candidatos debieran estar ocupándose prioritariamente de todos estos asuntos.

Al examinar sus campañas, sus propuestas, sus intervenciones, sus alocuciones, sus debates, pareciera concluirse que hubiera dos países distintos, uno el país real, el de la gente, y otro el país político, el de los candidatos.

Si bien el líder debe anticiparse, marcar el rumbo, el camino, lo cierto es que la autoridad se consigue es a partir del conocimiento de las necesidades de sus seguidores y de las soluciones que implemente. Todos buscan poder, pocos ganan autoridad.

Cada una de estas preocupaciones bien merece y requiere un análisis profundo.

Necesitamos propuestas concretas, claras, sencillas y por sobre todo realizables, para abordar todas estas preocupaciones reales, permanentes y angustiantes de nuestra gente.

En el mejor de los casos, las iniciativas de los candidatos apuntan es hacia la construcción del modelo de Estado y gobierno que ellos y/o sus asesores estiman que es el mejor para el país. No necesariamente van dirigidas a subsanar las múltiples falencias que aquejan a nuestra población. Y, lo que es peor, muchas veces llevan oculto o soterrado un interés particular del candidato.

Además de esta muy desafortunada asincronía o desconexión, considero que los candidatos tienen serios problemas con el lenguaje que utilizan. Su discurso está dirigido a una élite profesional, académica, social. No logran llegarle a la gente, ni hacerse entender.

A veces creen que ganan más adeptos mientras más hablen y sus alocuciones se tornan en unas peroratas o retahílas interminables, que ni se comprenden, ni se asimilan. Muchos sufren de vanilocuencia, esa verbosidad inútil e insustancial (hablan mucho y no dicen nada).

Son expertos en contestar evadiendo responder, utilizan sofismas de distracción por doquier. No abordan los temas que les preguntan y se refieren a otros diferentes.

Se extienden en auto alabarse, mejor dicho, todo lo que han hecho ha sido una maravilla, y se desprestigian unos a otros, olvidando que no se es buen candidato porque el otro sea malo.

Para mal de todos, existe el riesgo de que, en ese forcejeo y malabarismo del lenguaje entre los diferentes candidatos, resulte ganador aquel que misteriosamente le llega más a la gente, aunque ni le hayan entendido ni recuerdan lo que dijo, y voten llevados por una falsa ilusión o un pasajero beneficio.

Por favor señores candidatos, vamos a las cosas, no nos embolaten. Los colombianos sin distingos de ninguna clase necesitamos que los dirigentes se ocupen de nuestros problemas y nos planteen verdaderas soluciones.

No nos hagan recordar aquel dicho popular: si así son de novios, ¿cómo serán de esposos?

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