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lunes, 9 de febrero de 2026

Sin unión no hay paraíso

No son personalismos: es sobre el modelo de país. Los mínimos civilizatorios que requerimos.

María Cristina Isaza

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los expresidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.*

Colombia parece empeñada en repetir sus errores. Y lo más inquietante es la incapacidad del espectro político y ciudadano del centro a la derecha para entender la magnitud del momento histórico que vivimos.

El escenario que se está configurando para 2026 lo veo peligrosamente similar al de 2022: egos desbordados, ciudadanos comportándose como barras bravas defendiendo personas en lugar de modelos de país, fuego amigo (entre candidatos y entre equipos) y una profunda incapacidad para priorizar el modelo de país sobre las aspiraciones individuales.

La ironía brutal, es que mientras tanto, el proyecto de izquierda radical ha avanzado, disciplinado, cohesionado y con objetivos claros. (Aunque esa cohesión se fragmentará con la no participación de Cepeda en la consulta, inevitablemente se armará el bloque que rodee a Cepeda y el que apoye a Roy, quien en este panorama es el gran opcionado).

Las similitudes al 2022.

Fragmentados, otra vez:

Por un lado, un centro–centro izquierda que minimiza la amenaza y desprecia el riesgo sistémico, y por otro, un bloque del centro a la derecha fragmentado, ruidoso y más ocupado en atacarse que en construir una mayoría viable para ganar presidencia y tener un buen Congreso.

El resultado es predecible: dispersión del voto, una segunda vuelta favorable al continuismo que ya exacerbó la feria burocrática, que hizo la gran movida irresponsable y populista de un aumento desmedido del salario mínimo (sin importar las consecuencias para el empleo formal e inflación). Además, el candidato del continuismo goza de ser “suavizado” por algunos sectores, a pesar del peligro real que representan sus ideas para la economía de mercado y la democracia (apoyó todas las reformas nefastas de Petro, ve con buenos ojos a Cuba y la Venezuela del chavismo).

En 2022, Rodolfo Hernández logró capitalizar el hastío y pudo desligarse de la etiqueta de “derecha, establecimiento”. Hoy eso no es posible. Abelardo, quien se denomina como “anti establecimiento”, carga con símbolos, amistades, alianzas y estilos que le dificultan enormemente la ampliación hacia el centro y centro izquierda. Y en política, sin ampliación muy difícil la victoria. Le ayudaría buscar una alianza para Vicepresidencia con alguien del centro político. También parece que los candidatos del centro a la derecha (los de la consulta, Abelardo y demás) están concentrados en hablarle al votante de derecha, que es el que tiene más que claro que no quiere continuismo.

El “extremo centro” con su abstención moralista y la renuncia a su responsabilidad histórica.

Hay algo especialmente preocupante en el comportamiento del llamado “centro bien pensante” (también se comporta como un extremo). Ese sector que, ante la disyuntiva histórica, siempre opta por la “abstención moralista”, el voto en blanco o “irse a ver ballenas” antes que asumir una decisión incómoda; aunque lo que esté en juego sea el modelo político y económico.

Se repite el mismo patrón: se subestima la amenaza, se relativiza el daño y se acusa a quienes alertan de “extremistas que asustan con el comunismo”. Exactamente el mismo error que cometió buena parte de la élite intelectual venezolana en los primeros años del chavismo.

La historia es terca: los procesos autoritarios no llegan de golpe. Llegan paso a paso. Empiezan reformando la Constitución, debilitando contrapesos, capturando instituciones, destruyendo empresas estratégicas y normalizando el clientelismo.

Decir hoy que “esto no se volvió Venezuela” no es un argumento: es una negación peligrosa. Venezuela tampoco lo era en 1999 (solo hasta el segundo período de Chávez comenzaron las expropiaciones, en 2007 anunció el “socialismo del siglo XXI”, en 2009 se estableció la reelección indefinida, en 2012 comenzó crisis económica, social y política; en 2016 estalló la hiperinflación y comenzaron los éxodos masivos).

*Un proyecto que ya tiene el camino abonado*

El petrismo no está improvisando. Tiene estructura, tiene narrativa y tiene objetivos claros. Ya dieron el primer paso para una Asamblea Nacional Constituyente (ya pueden comenzar a recoger firmas). Ya han presionado al Banco de la República para que emita y aplique políticas no ortodoxas. Ya han promovido que debieran aplicarse controles de precios. Ya han debilitado a Ecopetrol, replicando el mismo libreto con el que Chávez destruyó PDVSA: expulsar técnicos, politizar la empresa y convertirla en fortín burocrático.

Colombia ha resistido, no por “lo bueno del Gobierno”, sino a pesar de él:

* Gracias a instituciones que aún se sostienen.

* A un empresariado resiliente que ha soportado ataques constantes.

* A condiciones macroeconómicas favorables.

* A instituciones que han hecho contrapeso como el Banco de la República, las Cortes y el Congreso (aunque el clientelismo y la corrupción hicieron mucha mella en el último)

*Aquí no es sobre personas, ¡es sobre el modelo!*

Este no es un debate entre nombres propios. Es un debate entre dos modelos de país: uno basado en la libertad de mercado, la institucionalidad y el progreso. El otro, basado en el estatismo, el clientelismo y la desconfianza hacia la empresa.

Un segundo mandato de irresponsabilidad económica y políticas anti empresa podría ser letal.

La elección que no estamos entendiendo

En este contexto, apostar todo a una segunda vuelta es un error estratégico grave: hay presión armada en múltiples territorios (aunque en este sentido nos sirvió la reunión con Trump, quien le puso reglas claras, y ya vimos que ordenó bombardeo al ELN), tienen el poder político, presupuesto… además no olvidemos la posible compra de votos y fraude electoral (en lo que pienso también nos pudo incidir positivamente la reunión con el presidente Trump). La mejor posibilidad real de frenar este proyecto es ganar en primera vuelta, o al menos llegar con una ventaja clara y una coalición sólida.

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los ex presidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.* Pero unos candidatos (por ejemplo Vicky), se dedicaron al “fuego amigo” a estigmatizar a Abelardo como de “extrema derecha” y a atacarlo constantemente. Por otro lado Fajardo y Abelardo se negaron a participar cuando ya fueron formalmente invitados : Fajardo aludiendo a que la consulta “polariza”, es de “extremos” y Abelardo porque “tiene un mandato popular y la consulta genera gastos innecesarios”. Lamentable…

Hoy podríamos pagar el costo de la falta de cohesión y de no entender el verdadero objetivo. A Venezuela le ha costado 26 años unirse. Ojalá, al menos en segunda vuelta, prime finalmente el país sobre los egos y se rodee al candidato que sea pro mercado, pro seguridad y no simpatizante de las dictaduras cubana y venezolana. Esos son los acuerdos mínimos fundamentales.

Hoy veo con preocupación que, de los candidatos de la gran consulta, solo Paloma ha sido directa en decir que apoyaría a Fajardo o a Abelardo en una eventual segunda vuelta sin el ganador de la consulta. Si estos dos candidatos hubieran sumado a la gran consulta, los demás participantes tendrían que rodearlos y se hubiera bajado un poco el ruido a los ataques y señalamientos que de nada nos sirven hoy. Eso es parte del encanto de este mecanismo.

*Algunas preguntas que deberíamos estar haciéndonos como país:*

¿Cuánto más habría crecido Colombia con un Gobierno comprometido con el progreso?

¿Cuánto hemos dejado de ganar por malas decisiones en el sector minero-energético, clave para la estabilidad fiscal?

¿Cuántos colombianos no han salido de la pobreza por la negligencia del actual gobierno?

martes, 3 de febrero de 2026

De cara al porvenir: izquierda, derecha y centro

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

En el ámbito político, los términos "izquierda", "derecha" y "centro" son utilizados para describir diferentes ideologías y posiciones políticas. A continuación, exploraremos el origen de cada concepto, sus características y algunos autores que las respaldan.

Orígenes de los términos

La distinción entre izquierda y derecha tiene su origen en la Revolución Francesa, cuando los diputados que apoyaban al rey Luis XVI se sentaban a la derecha del presidente de la Asamblea Nacional, mientras que los revolucionarios se sentaban a la izquierda. Esta disposición se convirtió en un símbolo de las diferentes posturas políticas.

La izquierda

La izquierda se enfoca en la igualdad social y la justicia. Sus características incluyen:

* Intervención del Estado: la izquierda promueve la intervención del Estado en la economía para garantizar la igualdad y la justicia social.

* Distribución de la riqueza: la izquierda busca una distribución equitativa de la riqueza y la reducción de la brecha entre clases sociales.

* Protección social: la izquierda prioriza la protección social y los servicios públicos, como la educación y la salud.

Algunos autores que respaldan la izquierda son:

* Karl Marx: Marx es uno de los principales exponentes del socialismo y el comunismo. Su teoría se centra en la lucha de clases y la alienación del trabajo.

- Friedrich Engels: Engels fue un colaborador cercano de Marx y contribuyó significativamente a la teoría marxista.

La derecha

La derecha se enfoca en la libertad individual y la economía de mercado. Sus características incluyen:

* Libertad individual: la derecha prioriza la libertad individual y la propiedad privada.

* Economía de mercado: la derecha promueve la economía de mercado y la no intervención del Estado en la economía.

* Valores tradicionales: la derecha a menudo se asocia con valores tradicionales y conservadores.

Algunos autores que respaldan la derecha son:

* Adam Smith: Smith es conocido como el padre del liberalismo económico. Su teoría se centra en la mano invisible del mercado y la división del trabajo.

* Ayn Rand: Rand fue una filósofa y escritora que defendió el individualismo y el capitalismo laissez-faire.

El centro

El centro se enfoca en encontrar un equilibrio entre la izquierda y la derecha. Sus características incluyen:

* Moderación: el centro busca encontrar soluciones moderadas y pragmáticas a los problemas políticos y sociales.

* Equilibrio: el centro promueve el equilibrio entre la libertad individual y la justicia social.

* Pragmatismo: el centro se enfoca en encontrar soluciones prácticas y efectivas a los problemas.

Algunos autores que han escrito sobre el centro son:

* Giovanni Sartori: Sartori fue un politólogo italiano que escribió sobre la democracia y el centro político.

* Ángel Rodríguez Kauth: Kauth es un académico e investigador que ha escrito sobre el centro político y su papel en la sociedad.

En resumen, la izquierda, la derecha y el centro son conceptos políticos complejos que han evolucionado con el tiempo. Entender sus características y orígenes puede ayudar a clarificar las diferentes posiciones políticas y promover un diálogo más informado y constructivo.

Ahora bien, hay posturas extremas que hacen parte del recorrido de este péndulo ideológico:

Ultraizquierda:

La ultraizquierda se refiere a una posición política que busca una transformación radical de la sociedad, a menudo a través de medios revolucionarios. Sus características principales son:

* Rechazo al capitalismo y la economía de mercado.

* Apoyo a la propiedad colectiva o estatal de los medios de producción.

* Defensa de la igualdad y la justicia social.

* A menudo, apoyo a la violencia revolucionaria como medio para lograr el cambio.

Algunos exponentes y autores asociados con la ultraizquierda son:

* Karl Marx y Friedrich Engels (fundadores del comunismo).

* Vladimir Lenin (líder de la Revolución Rusa).

* Mao Zedong (líder de la Revolución China.)

* Che Guevara (líder revolucionario argentino-cubano).

* Hugo Chávez (presidente de Venezuela, 1999-2013).

Ultraderecha:

La ultraderecha se refiere a una posición política que busca preservar o restaurar la autoridad y la tradición, a menudo a través de medios autoritarios. Sus características principales son:

* Rechazo al cambio social y la modernización.

* Apoyo a la autoridad y la jerarquía.

* Defensa de la identidad nacional o étnica.

* A menudo, apoyo a la restricción de las libertades individuales y la represión de la disidencia.

Algunos exponentes y autores asociados con la ultraderecha son:

* Friedrich Nietzsche (filósofo alemán).

* Benito Mussolini (líder fascista italiano).

* Adolf Hitler (líder nazi alemán).

* Augusto Pinochet (dictador chileno).

* Steve Bannon (asesor político estadounidense).

Es importante destacar que estos términos son a menudo utilizados de manera peyorativa y que muchos de los individuos mencionados no se identificarían como "ultra zquierda" o "ultraderecha". Además, el espectro político es complejo y no se reduce a estas dos categorías.

sábado, 9 de mayo de 2020

Ni derecha, ni centro, ni izquierda


Por Santiago Cossio*

Santiago Cossio
A veces proponer algo que no esté establecido es visto como amenaza para los paradigmas ideológicos tomados como ciertos. Este articulo va más allá de los fanatismos partidistas y busca ayudar a salir del embrollo sobre la construcción colectiva de riqueza, paz y felicidad, pero seguramente también será objeto de críticas de todos los frentes.

Primero veamos la norma de normas que en su artículo 334 dice “La dirección general de la economía estará a cargo del Estado. Este intervendrá, por mandato de la ley, en la explotación de los recursos naturales, en el uso del suelo, en la producción, distribución, utilización y consumo de los bienes, y en los servicios públicos y privados…”

Los economistas aún no hallamos las fórmulas mágicas para solucionar los problemas de abundancia y riqueza colectiva. Seguimos indagando, investigando y opinando sobre esta compleja ciencia sombría. Para la dirección desde gobierno público lo que se tiene a la mano son los modelos de derecha, centro e izquierda. No analizaremos otros sistemas.

Hace algún tiempo viendo como pelea el ser humano por sus convicciones y donde muchas personas abrazan ideologías de estos tres sistemas político-económicos me hice a la tarea de analizar cada uno buscando una respuesta a los problemas colectivos y encontré algo más revelador aún: no funciona ni la derecha, ni el centro, ni la izquierda.

Para que un sistema político-económico funcione bien, necesita varios tópicos fundamentales los cuales aún no se cumplen en Colombia. Esto es lo que tenemos:

1). Atraso cultural. A los colombianos lo que les falta es ética, moral, cívica, urbanidad y buenas costumbres. Faltan los pilares de la educación para la cultura como la identidad, el respeto, la responsabilidad y la felicidad. Como ejemplo del desarreglo, la cátedra de ética en la educación superior es percibida como un relleno que le falta forma y fondo. También hay un desconocimiento general de las normas y las leyes.

2). Atraso comunicacional. La comunicación debe ser la didáctica de la educación. En Colombia tenemos es programas de chismes, narconovelas y prostinovelas. Increíble que le hagamos una telenovela a un sicario con toda la maleducación a que eso puede conllevar. Pasaron una novela llamada “La prepago” que es más una invitación a la prostitución. con esos malos contenidos nunca podremos salir de la pobreza humana.

3). Atraso en la relación educación-economía. Colombia no sabe qué produce ni qué debería producir. Falta aptitud vocacional y aplicación económica. También debemos encontrar nichos de mercado internacional para nuestros productos. Muchas veces nuestros agricultores siembran según su “corazonada” pero no hay una dirección científica y técnica desde gobierno público. Lo mismo pasa en el tejido empresarial colombiano.

4) Atraso en las formas coeconómicas. La estrategia nacional de economía circular debe convertirse en ley nacional. En el reciclaje hay puntos adicionales del producto además de la consecuente mejora del medio ambiente. La producción real debe acompañarse de modelos de economía de préstamo e intercambio, la economía de la felicidad, cooperativismo y generación de confianza interpersonal para una mayor confianza inversionista y societaria.

Antes que ondear las banderas partidistas de la derecha, el centro o la izquierda debemos construir estas bases para el buen funcionamiento de los sistemas político- económicos. Si analizamos bien, estos preceptos no se cumplen en Colombia. El atraso cultural genera atraso económico y debemos procurar primero, salir de la pobreza humana. Ya vemos entonces que como están las cosas, no funciona, ni la derecha, ni el centro, ni la izquierda.