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martes, 24 de marzo de 2026

¿Por qué votar por Abelardo de la Espriella?

 Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmona

Me siento muy honrado y comprometido con quienes han tenido la deferencia de consultarme por qué debemos votar por Abelardo de la Espriella en las próximas elecciones y, en consecuencia, paso a darles respetuosamente mi opinión al respecto.

Hay que partir de varias premisas antes de escoger la alternativa que más convenga a los intereses superiores de la República, no a nuestros particulares gustos o prejuicios.

1.- Estas elecciones son totalmente diferentes de todas las anteriores, ya que no se limitan al cambio de unos personajes por otros o a la rotación de un partido por otro en la dirección del país. Rotundamente no. Lo que aquí entra en juego es nada menos que el futuro del país: Si queremos un régimen de libertades, de democracia y de respeto a la normatividad o que se profundice el régimen petrista que nos ha dado muestras de todo lo contrario. Si buscamos una patria donde se respete la vida, la propiedad privada, la libertad de empresa, la familia, el derecho de los padres a dirigir la educación de sus hijos, el derecho a un sistema eficiente de salud, la dirección del Estado en busca del bien común, o, si por el contrario, nos conformamos que todo siga igual o peor con un candidato cuyo programa es profundizar los cambios del régimen actual. Si el dilema es de tal profundidad no podemos escoger con el corazón sino con el cerebro. Nuestro voto debe ser por la supervivencias del país, no para llevar a la Presidencia a quien más nos guste por razones personales.

2.- Si resumimos las noticias de los últimos 4 años, llegamos a la conclusión de que el país ha llegado a un estado de descomposición moral y material como jamás habíamos podido imaginar. Reconstruir todos los aspectos de la vida en sociedad después de semejante catástrofe requiere de un líder de condiciones excepcionales acompañado de un eficiente equipo de colaboradores con la preparación adecuada y sin los vicios de quienes han tenido la responsabilidad de evitar semejante degradación.  Francamente hasta el momento no hemos encontrado quienes puedan superar a la dupla De la Espriella-Restrepo para tan desafiante reto.

3.- A partir de la claudicante firma del Acuerdo de La Habana y del desvergonzado robo del plebiscito que lo aprobó en contra de la voluntad del pueblo soberano, comenzó el proceso de descomposición del país, el cual se ha exacerbado en lo que va del actual período presidencial. Se incrementó el cultivo y exportación de la coca, la corrupción propiciada desde el propio gobierno, la impunidad para los criminales, la inseguridad de la población, la destrucción de la economía , el déficit fiscal, las cargas tributarias y laborales para los generadores de empleo, el derroche de los recursos públicos, el desmoronamiento de la fuerza pública, la milicianización del territorio nacional mediante el crecimiento inusitado de grupos ilegales, Esta labor destructiva exige, para su corrección, un equipo con programas claros y contundentes, con estrategias sin fisuras internas en su adopción, con ejecutores hábiles en las distintas materias de la administración pública y sin compromisos con las viejas estructuras partidistas que permitieron – por activa o por pasiva – que llegáramos hasta el borde del abismo. No es racional confiar esta misión al amigo de las FARC o a quienes comparten algunas de sus propuestas, justificándolas prometiendo que van a gobernar con los diferentes o con los que no piensan como nosotros.

4.- Tenemos la obligación de exigir al próximo gobierno que trabaje con las personas más idóneas y preparadas en las distintas especialidades de la gestión pública y, por supuesto, no podemos incurrir en el tremendo error de volver a elegir a un guerrillero o a quien , por razones puramente electoreras, esté dispuesta a renunciar a sus principios para aceptar las propuestas de los enemigos del país  en materias tan graves como las de la seguridad la justicia y el respeto a los valores fundacionales de nuestra nación.

Ya Abelardo de la Espriella sentó un rotundo precedente al designar como su fórmula presidencial al Dr. José Manuel Restrepo quien, además de sus amplios conocimientos en materia económica, tiene todos los atributos para ocupar el solio de Bolívar en caso de ausencia del presidente. Es ésta la función esencial del vicepresidente a la luz de la Constitución. No es, pues, una moneda de cambio para conseguir adhesiones electorales como lo han hecho sus contradictores.

5.  En opinión de la mayoría de los colombianos los entes con peor imagen siempre resultan ser los políticos y el Congreso. Sin embargo, en el proceso electoral, merced a los distintos tipos de presión que se ejercen sobe los potenciales electores, resultan elegidos los mismos de siempre, los que tienen como profesión vivir del presupuesto del Estado. Esta fatal tendencia nos conducirá al hundimiento total de la Democracia, pues es precisamente el argumento utilizado por la extrema izquierda para sustituir la democracia por el régimen totalitario y comunista. Como lo ha proclamado el candidato De la Espriella, nuestra campaña es totalmente independiente de la vieja politiquería. Por ello no ha aceptado financiación de los grandes capitalistas ni recibe órdenes de ningún cacique político.

Tiene sus manos libres para poner en marcha las reformas que se requieren para la reconstrucción integral de la nación. Puede traer a su equipo a los mejores hombres y mujeres, escogidos con base en meritocracia, no en recomendaciones políticas o en cálculos electoreros como se observa en las otras campañas. Nos corresponde a los colombianos respaldar esa creativa y salvadora iniciativa, para que sea “el voto de opinión” y no el voto cautivo el que defina estas elecciones. No seamos esclavos de nuestras propias inclinaciones personales o partidistas ni nos dejemos impresionar de los cantos de siena que invitan a votar por lo que ya ensayamos sin éxito alguno: los gobiernos de centro, la infiltración del santismo, las ambiciones egoístas de algunos aspirantes, la perpetuidad de las desacreditadas mañas políticas en la labor de gobernar.

Finalmente, recomiendo que apoyemos a Abelardo y al país desde la primera vuelta pues existe el riesgo de que Cepeda haga alguna jugada para ganar en la primera. Si lo hacemos y ganamos, evitaremos que se gasten las enormes fortunas que tienen a su disposición para ganar en la segunda vuelta si no lo hacen en la primera. No es momento para dubitaciones o indecisiones. La Patria nos llama por última vez.


viernes, 14 de noviembre de 2025

Alternativa de supervivencia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

La lectura de las últimas encuestas de favorabilidad de los candidatos a la Presidencia arroja una primera realidad incontrovertible: la lucha se contraerá al candidato de la libertad y democracia, Abelardo de la Espriella y el candidato de las FARC y el Petro comunismo, Iván Cepeda.

El primero acaba de lanzar su aspiración y ya ocupa el primer lugar en el favoritismo de los colombianos. Por supuesto, su sorprendente resultado levantó de inmediato toda clase de críticas entre sus rivales, ninguno de los cuales cuenta con un caudal suficiente para detener la continuidad de la izquierda radical en el poder.

Estos contrincantes olvidaron su papel como posibles alternativas a la solución de la catástrofe en la que estamos sumidos desde hace 3 años. Su única obsesión es detener a toda costa la promisoria campaña de quien ha asumido en solitario la defensa de nuestros valores fundacionales y la reconstrucción de un país dañado seriamente por la inmoralidad, el crimen, y la absoluta incompetencia para el manejo de los asuntos públicos.

Se torna peligrosa la alternativa del candidato Cepeda, quien cuenta con el respaldo de los facinerosos de los distintos grupos en armas, los capos de la droga que proporcionan el combustible para la aventura revolucionaria, el malvado régimen petrista y el mamertismo internacional.

Ha correspondido a nuestra generación enfrentar el más demoníaco enemigo de la patria y parece que no lo hemos comprendido. Cuando debiéramos actuar en modo “supervivencia” parta evitar la caída del país en las tenebrosas garras del comunismo, seguimos jugando a las candidaturas sin un programa serio, sin respaldo popular, sin los recursos necesarios para soñar con la derrota del enemigo.

En lugar de unirnos con fervor a las multitudes que muestran su respaldo al candidato de los “defensores de la patria”, seguimos alimentando el ego suicida de un tropel de aspirantes que solo exhiben su mezquino canibalismo en lugar de conformar una unión real, desinteresada y patriótica.

No nos cansaremos de advertir sobre este suicidio que nos impedirá derrotar de una vez y para siempre la amenaza marxistaleninista. Nos recuerda cuando en la década de los 30 esa gran figura de la política mundial, Sir Winston Churchill, denunciaba los peligros de negociar con el maníaco genocida Adolfo Hitler, mientras los jerarcas de su partido seguían jugando a la política del statu quo y de la conciliación con ese engendro del mal.

Llamo, pues, la atención sobre este crucial dilema: en las elecciones tendremos la última oportunidad para abortar la toma definitiva del poder por parte de la extrema izquierda para convertir a Colombia en otro “paraíso socialista”, en el que se vulnerarán nuestros derechos, se implementará un sistema totalitario que no reconocerá otro derecho distinto a los que sean permitidos por la revolución, se expropiarán propiedades y empresas, vendrá la crisis económica y la quiebra del Estado, se dispararán las cargas tributarias, el Estado se convertirá en el dueño de las vidas y de las familias, y estaremos condenados a soportar la hambruna o a emigrar por extraños países en busca de nuestro sustento.

Para sortear esta dura pero incontestable posibilidad sólo nos queda aprender a distinguir lo fundamental –nuestra supervivencia y nuestros valores– de lo efímero de las vanidades humanas. Y prepararnos para la lucha a fondo para conseguir en el Congreso y la Presidencia la victoria sobre los agentes del mal. Es nuestra única opción. No la dilapidemos permaneciendo indiferentes a la lucha cultural que hay que librar. No sirvamos de inútiles comparsas de quienes toman a la ligera este proceso electoral.

Seamos capaces de reconocer con madurez cuál es la alternativa en esta coyuntura que llamo “de supervivencia”. Ignoremos los llamados a socavar la reputación de nuestro líder natural con malintencionados rumores, hipotéticos señalamientos o pesimistas predicciones. Si no aprovechamos esta oportunidad, no podremos reintentarlo después. No seamos inferiores nuestro destino.

viernes, 7 de noviembre de 2025

El partidor electoral

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

En estos días, a propósito de una nueva y temprana encuesta de Cifras y Conceptos sobre las preferencias de la gente de cara a las elecciones presidenciales, en Caracol, hacían la analogía con una carrera ciclística en la que había un lote de escapados, otros lotes relativamente cercanos y, como siempre, al final, un pelotón general.

Como en toda competencia deportiva hay que ser cuidadosos: los que van ganando que no se confíen demasiado y los que van últimos que no los descuiden, porque de pronto alguno se escapa y genera sorpresas.

Lo primero que llama la atención en las cifras de la encuesta es que el 45 %, es decir, casi la mitad de los encuestados, todavía no se ha definido por alguien. Claro, con más de 100 candidatos en el menú, la cosa no es fácil. Ya lo dije no hace mucho: en mi vida había visto nunca tal proliferación de generosos patriotas que aspiren a tamaño reto. Yo no sé qué están imaginando y si tienen las credenciales para hacerlo y no quisiera concluir que, ante tan caótica gestión en varios aspectos, cualquiera cree que lo podría hacer mejor. Estos son los pelotones, entiéndase bien, los que están en el pelotón y que, salvo honrosas excepciones, no los conocen sino sus más allegados amigos, como Goyeneche (¿se acuerdan del loquito y eterno candidato aquel que quería pavimentar el río Magdalena y ponerle una marquesina a Bogotá?).

Los que van adelante, ojalá no se coman el cuento, no siempre estarán en el podio final. Coincidencialmente y a Dios gracias, representan nuestras típicas posturas, izquierda, centro y derecha. Son bien interesantes y habría que ir al fondo de cada uno para explorar sus programáticas propuestas, el equipo que los acompaña y si, realmente, en nuestra conciencia, serían la mejor solución para este descuadernado país. Los de los extremos logran cautivar un buen porcentaje de electores y como el del centro tienen el reto de convencer a la mitad del país para que se unan a sus causas: la de los que polarizan y la de los que quieren algo distinto (yo estoy ahí).

Falta aún mucho pelo pa´l moño, pero no hay que esperar al final. Como bien dicen los analistas políticos, las elecciones para el Congreso son estratégicamente claves para quien resulte elegido. Estos comicios no son menos importantes y hay que elegir bien. De esos 100 se irá reduciendo el número si todavía queda algo de sensatez y cordura. Desinflar egos no es fácil y ya hemos visto en diferentes latitudes las consecuencias de no ceder cuando se debería ceder en aras del bien común. Vamos a ver si después de dos siglos se repite la patria boba en una nueva versión recargada, remasterizada, corregida y aumentada, o si hemos evolucionado alguito en materia de formación en cultura política.

Por lo pronto, arrancó el partidor electoral y hay que usar la cabeza pues no nos la dieron para peinárnosla o para llevar una cachucha. ¡Pilas!

lunes, 28 de octubre de 2024

Una naciente esperanza

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Un aire fresco empieza a recorrer los escenarios donde se ha alcanzado a filtrar la aparición de un nuevo candidato a la Presidencia, diferente a todos que, al parecer, colma las aspiraciones de las grandes mayorías del electorado.

Se trata del ingeniero y empresario antioqueño Santiago Botero Jaramillo. Su nombre es prácticamente desconocido pues se ha movido en sus escasos 50 años en el medio empresarial, especialmente en el sector financiero, apartado de la actividad política.

En forma pausada y coloquial ha explicado que, después de un exitoso recorrido en el mundo empresarial sintió que su deber como ciudadano y como creyente en el mensaje evangélico lo ha llamado para ser el “vehículo” por medio del que Dios “haga milagros”. (W Radio, 09/10/2024)

Quiere aportar a sus compatriotas sus conocimientos como líder empresarial, su experiencia en la dirección y formación de personal, y, además, sus propios recursos económicos. Recordó que como empresarios siempre ha sido “generador de riqueza”, por lo que afirmó que usará sus talentos para mejor la calidad de vida de los colombianos.

Cree firmemente en la defensa de la propiedad privada y en la libre empresa, en el Estado de derecho y el respeto a la democracia, en la garantía de la vida y la seguridad para los colombianos, en el desarrollo económico como medio para la creación de empleo y para desterrar la miseria. Rebajará impuestos y el IVA para fomentar la generación de empleos y mejorar las condiciones de vida de la población.

No dudamos en colocar nuestras esperanzas en esta promisoria opción por las siguientes razones:

1. Enfrentamos una batalla cultural para restaurar los valores y principios tutelares que el régimen actual nos quiere arrebatar. Para esa batalla se requiere un líder con carácter, con sólidas creencias, capaz de enfrentar con éxito no sólo a la extrema izquierda, estructurada para instigar a la lucha de clases y destruir el capitalismo, sino, también, a las vetustas dirigencias corruptas, escudadas en una pacata democracia para seguir lucrándose del Estado en perjuicio del pueblo.

2. Ante el avance de la criminalidad, la inseguridad, la impunidad y la tolerancia con el narcotráfico, necesitamos un cambio de orientación en el Gobierno que persiga efectivamente las actividades ilícitas y restablezca la tranquilidad en campos y ciudades. Es lo que nos augura Santiago Botero con su equipo: El que no cumpla la ley se irá a la cárcel o pasará a mejor vida, se acaban ellos (los criminales) o yo”.

3. No podemos continuar en barrena hacia la recesión con medidas como las de prohibir la explotación de petróleo, gastar a manos llenas con un presupuesto desfinanciado, desbaratar el sistema de salud, colocar en peligro la estabilidad energética y otras iniciativas sin sentido. Ahí es donde Santiago Botero con su equipo seleccionado con un elevado perfil y no por su fanatismo ideológico, puede enderezar el rumbo económico del país.

4. La corrupción, el desgreño administrativo, los gastos exorbitantes, los proyectos sin viabilidad generan un déficit fiscal que el camarada presidente pretende enjugar con más reformas tributarias serán cosa del pasado con Botero, quien practicará en su gobierno algo que nos hace falta. La transparencia. Todos conoceremos con anticipación los nombres del equipo de lujo que le acompañará en el Gobierno.

5. Financiará la mayor parte de su campaña con recursos propios para así no depender de nadie. No le voy a vender el alma a nadie, quiero que esto sea muy transparente y nunca vamos a estar en la situación en la que está el presidente (Petro)”, afirmó.

6. La vieja aspiración de la unidad se podrá cumplir con este candidato que quiere recibir a todo aquel que de buena fe quiera trabajar por Colombia, sin ninguna clase de vetos por razón de su procedencia ideológica. Solamente quienes estén al margen de la ley, es decir, los malos, no tienen cabida en su proyecto: Hoy en día no es la izquierda contra la derecha, quiero que menos colombianos se quieran ir del país, dijo.

7. Y, agregaría una razón más para darle la oportunidad a este destacado líder: ha llegado para Colombia, después de haber tocado fondo, el momento de salir de este abismo y empezar a trabajar para convertirnos en una gran potencia. Se lo debemos a nuestros compatriotas y a las futuras generaciones. Nadie mejor que un gerente idóneo para generar riqueza, independiente de los viejos vicios políticos, con un carácter a toda prueba y una sólida formación en valores espirituales para sacar este proyecto adelante. Yo ya estoy en este bus de la unidad. Y tú ¿cuándo nos acompañarás?