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jueves, 26 de junio de 2025

Todo tiene su tiempo

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Gabo, en Relato de un náufrago, dejó una frase que hoy parece escrita para nuestras redes: “En el mundo actual no son cuentos que se convierten en noticia, sino noticias que se convierten en eventos.” y es verdad.

Vivimos tan sumergidos en la inmediatez, que cada suceso se transforma en espectáculo. Las noticias ya no se cuentan, se viralizan. El problema no es solo la velocidad, es lo que se pierde en ella.

En ese apuro nos tragamos lo primero que aparece: fake news, verdades a medias, titulares sin fondo.

Aunque no haya cifras exactas, Colombia está entre los países más afectados por la desinformación en América Latina. Lo dijo Chequeado.com, lo repite la realidad.

El filósofo español Víctor Gómez Pin lo expresó con claridad: “Nunca antes la humanidad había estado tan interesada en su propia contemporaneidad.” Eso nos condena. Porque en ese afán de estar al día, olvidamos cómo era vivir sin prisa.

Algunas personas aún lo recuerdan: cuando las noticias llegaban con olor a papel, cuando enamorar tomaba tiempo, cuando la paciencia era una forma de identidad.

Y si hablamos de paciencia, hay una historia que me encanta contar:

Mariano Martínez, más conocido como Mariano Mores, tenía solo 21 años cuando compuso una música que sentía como un poema y se la entregó a Enrique Santos Discépolo, esperando que le pusiera letra. Esperó tres años. Fueron tres años de silencio… hasta que Discépolo escribió lo que sería una de las canciones más hermosas del mundo: “Uno” (inicialmente se llamó Si yo tuviera un corazón). Es una joya que hoy, en tiempos de algoritmos, probablemente no habría tenido espacio.

En su época, y gracias a la paciencia, nos dejó una pieza que duele, que conmueve, que aún canta el alma. Así que, entre la velocidad de las redes y los titulares que nos arrebatan el presente, me permito decir esto: todo tiene su tiempo, dejemos de vivir corriendo, no todo debe viralizarse. Algunas cosas simplemente necesitan madurar.

Como el amor, como la música, como la verdad.

martes, 30 de julio de 2024

De cara al porvenir: opinión e información

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Enorme compromiso y responsabilidad tienen los medios de comunicación, sus dueños, sus directivos, sus periodistas y sus comunicadores cuando se trata de divulgar sucesos, eventos o noticias que deben reflejar la verdad de los acontecimientos y no contentarse con divulgar rumores, consejas o situaciones no confirmadas debidamente a través de una fuente fidedigna o de una investigación seria.

En algunos casos se debe distinguir entre lo que es un dato y lo que es información.

En palabras simples un dato es el registro de algo y la información es la aplicación de la inteligencia sobre los datos.

De igual manera no se puede caer en el error de aceptar –por más importante que sea el emisor–, que una opinión es per se información, lo cual subjetiva y trastoca el contenido de la realidad.

No todos pertenecemos a los medios de comunicación ni todos tenemos acceso a ellos, lo cual genera una postura de dependencia ante estos que no debe ser empleada en favor de nadie.

El derecho o la capacidad de réplica no es equilibrado con respecto a la capacidad de los medios de divulgar noticias que involucren a una persona o a una institución, partiendo siempre del principio de la buena fe.

La creación y divulgación de noticias falsas es un fenómeno que se ha venido incrementando en el planeta soportado en el crecimiento desmesurado de las denominadas redes sociales, cuyos usuarios están expuestos a recibir mensajes de cualquier tipo, masificados a través de la vinculación a grupos que sirven como multiplicadores casi que en tiempo real sin que se tenga la posibilidad inmediata de verificar la veracidad o exactitud del contenido desplegado, lo cual genera pánicos informacionales ante la avalancha de descripciones forzadas, subjetivas o falsas de la realidad, generando para-realidades o para-verdades que dificultan la distinción fácil entre la verdad y la mentira, lo correcto y lo incorrecto, lo exacto y lo inexacto, lo cierto y lo incierto.

Tan grave y perjudicial es el exceso de información como la poca información, lo cual se ve agravado si la veracidad de dicha información es incierta.

Hoy por hoy se aboga por el derecho a estar informado, complementariamente con el derecho a ser respetada la intimidad.

Existe una línea muy delgada para lograr el equilibrio y el respeto por estos dos derechos, derechos que hacen parte del nuevo mundo, de la nueva realidad, del mundo globalizado en el cual estamos desenvolviendo y desarrollando nuestros proyectos de vida.

La moral, la ética, la legalidad y el respeto son principios irrenunciables que debemos acatar y ejercer a conciencia.

Los datos y la información son los insumos básicos para la toma de decisiones de cualquier tipo y a cualquier nivel. A estos insumos debe sumarse el buen criterio, el buen juicio, el conocimiento y la experiencia para poder minimizar las equivocaciones al momento de la toma de decisiones.

Es deber de todos garantizar que los emisores, los receptores, los medios y los canales de comunicación permitan un fluido intercambio de información entre los distintos grupos de humanos, permitiendo que la convivencia y la coexistencia sean un poco más amables.

martes, 20 de septiembre de 2022

De cara al porvenir: la objetividad

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal*

Nuestra cultura latina tropical, con sangre caliente y llena de emotividad, dificulta el que expresemos nuestras opiniones sin apasionamientos, que podamos comentar sin juzgar y que no nos convirtamos en defensores o acusadores de oficio de personas e instituciones.

Obviamente, partiendo de la hipótesis ingenua de que, para expresar nuestras opiniones, sabemos de qué estamos hablando, tenemos buenas fuentes de información, y obviamente, criterio para analizar y fijas posiciones.

La democracia nos permite, hasta el momento, que expresemos libremente nuestras opiniones favorables o desfavorables con respecto a las actuaciones de aquellos que son visibles en el mundo público, pasando por políticos, miembros de la farándula en cualquiera de sus expresiones y personajes cuyas decisiones y comportamientos de alguna manera impactan en mayor o menor medida nuestro paso por la realidad.

Es por lo menos simpático que, ante cualquier actuación de un personaje público, inmediatamente, en tiempo real, los acusadores de oficio salgan a denigrar del acontecimiento y de su ejecutor y los defensores de oficio salgan también en menos de lo que canta un gallo, a defender la postura de su defendido independientemente de la razonabilidad o de la existencia de argumentos reales y fundamentados.

Ni qué decir de la velocidad para construir memes y poner a circular chistes y opiniones sesgadas a favor o en contra del personaje y del acontecimiento de turno.

Esta inocultable capacidad de responder con alguna pizca de humor ante los acontecimientos que en Colombia se producen a borbotones, hace parte de nuestro llamado “humor criollo”, que deviene finalmente en “mamadera de gallo” y en la mayoría de los casos en el llamado “importaculismo”.

Otro atenuante a este comportamiento es la inocultable tendencia de algunos personajes que por acción o por omisión, “dan papaya” de manera continuada, y ahí sí, pues no hay nada que hacer.

Lo que sí es claro es que, como en el cuento del “pastorcito mentiroso”, estos opinadores fanáticos y a ratos hasta envenenados, finalmente van perdiendo toda credibilidad, y solo quedan siendo apoyados por otro reducido grupo de fanáticos, amigos o enemigos de aquellos que son objeto de sus ataques o defensas.

La crítica documentada y respetuosa es una manera civilizada de contribuir a la construcción de un entorno mejor.

Si a la desinformación le agregamos la mala educación y hasta la vulgaridad, pues entonces no estaremos hablando del ejercicio de la libre expresión sino de conversaciones o discusiones entre verduleras.

Otro aspecto a nivel de medios de comunicación sería la búsqueda incansable del bendito rating, por el cual muchas veces se negocian o trastocan valores y principios, haciendo caer en lo más bajo, el alto nivel del llamado “cuarto poder”.

Mientras el esquema funcional de gobierno-oposición en el ámbito político de una verdadera democracia no se implemente, las opiniones individuales no pasarán de ser disparos al aire.

martes, 6 de septiembre de 2022

De cara al porvenir: bajezas humanas

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

A pesar de los grandes esfuerzos que se hacen en la mayoría de las organizaciones por mantener un clima laboral respetuoso y amable, desarrollando procesos que muchas veces llegan a ser puntos importantes dentro de los protocolos internos, también es muy común que las comunicaciones informales, el no respeto de los canales de comunicación formalmente establecidos, los chismes, “radio pasillo”, sigan teniendo plena vigencia cuando ya superamos la primera quinta parte de este siglo xxi.

La falta de carácter, la bajeza de personalidad, la inseguridad, la cobardía, la deslealtad, la falta de respeto por sí mismo y por los demás, las actitudes y las posturas rastreras, son típicas de seres insignificantes que se escudan tras el anonimato para, en teoría, denunciar, divulgar o expresar su inconformidad, no de manera abierta y transparente, sino de una manera retrechera y turbia.

En las organizaciones en general se abren espacios como los buzones de quejas, sugerencias y reclamos para facilitar que la gente se aproxime y de manera privada, empleando un mecanismo formal, exprese sus comentarios. En otras, las puertas de la comunicación y del intercambio de ideas están permanentemente abiertas y dispuestas a escuchar, en un ejercicio dinámico de mejoramiento continuo.

Otra cosa es aquel individuo que dirige comunicaciones a destinatarios específicos para entregar algún mensaje sin atreverse a dar la cara, tratando con sus supuestas denuncias, de informar acerca de un pretendido secreto a voces, de posturas sumisas que no encuentran espacios de expresión y lo que tratan en el fondo es desestabilizar y motivar la duda, sembrar la cizaña, usualmente tratando de asumir el papel de víctima y de vocero de otras personas que no le han otorgado dicha representación.

Recientes sofisticaciones tecnológicas ponen al servicio de este tipo de personas y en el mismo plano a las llamadas “fake news” y a los “memes” acomodados y con el objetivo de ridiculizar o atacar a personas e instituciones.

Al anónimo no se le debe dar importancia y mucho menos trascendencia, puesto que no existe, pero no deja de ser desmotivante y desconsoladora su ocurrencia o su uso en organizaciones que hacen ingentes esfuerzos por definir, rescatar y proteger, una forma deseable de comportamiento, una cultura organizacional.

Pero bueno, en el mundo estamos y hay de todo como en botica.

Una invitación sincera a construir lazos de confianza que faciliten la comunicación a todos los niveles, para garantizar la calidad del clima laboral y el mejoramiento de las dinámicas comunicacionales tanto internas como externas.

Pasando a otro tema, se habla de la crisis de valores y muchas veces la denuncia de su desaparición va por un lado y las acciones reales van por otra. Un asunto importante tiene que ver con el respeto al cumplimiento de la palabra empeñada, del acuerdo suscrito, del pacto firmado, del simple estrechón de manos como símbolo de que se ha llegado a una situación en la cual las partes están de acuerdo. El 09 de marzo de 1990, en Caloto, Cauca, fue firmado el Acuerdo de Paz con el M-19. Posteriormente sería refrendado en la Casa Presidencial por el entonces presidente Virgilio Barco y el comandante Carlos Pizarro Leongómez, quien fuera posteriormente vilmente asesinado.

Este acuerdo ha sido calificado por expertos nacionales e internacionales como un completo éxito y en él la sociedad colombiana representada legal y legítimamente por su Gobierno, abrió el espacio para la reincorporación plena a la vida civil de los integrantes de este movimiento, algunos de los cuales han ocupado altos cargos de elección popular con excelentes resultados.

Que este hecho de trascendental importancia histórica nacional, del cual las partes han sido respetuosas, no sea olvidado a la ligera y que en aras de la simple “buena educación” sepamos respetar la palabra empeñada y la firma registrada y tratemos con respeto a quienes han cumplido a cabalidad con dicho acuerdo.

viernes, 20 de mayo de 2022

Cierto olor a podrido

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

Algo huele mal en nuestra sociedad, decía José Luis Martín Vigil en ese ya clásico literario. Parafraseándolo en nuestro contexto, diría yo, algo huele mal en nuestra sociedad colombiana. ¿Algo? Bueno, ¡tal vez todo!

La descomposición política que estamos presenciando con ocasión de la campaña presidencial es apenas un reflejo de lo que en realidad estamos viviendo como sociedad. Insultos, calumnias, infiltraciones, espionaje, mentiras, fake news, el “todo vale” con tal de llegar a la primera magistratura del Estado. ¿Con qué cara, con qué autoridad moral? Después de haberse despotricado directamente o por otros, de haberse descalificado, insultado, ofendido, ¿con qué cara va a salir el ganador a decir el día del triunfo que ha pasado el debate y que ahora será presidente para todos los colombianos y que buscará la unidad, la paz y la concordia entre todos? Primero nos masacramos, imponiéndonos a la brava y después nos tendemos la mano. ¿Habrá alguno medianamente avispado que se coma ese cuento?

Porque hemos llegado a tal nivel de degradación que se han abierto heridas profundas. Hay mucho dolor, resentimientos, odios, revanchismos, acumulados. La polarización no es solo ideológica ni se mueve en el plano de los debates de atrevidas propuestas programáticas. No es una confrontación partidista tradicional. Es ruin, miserable, rastrera, vergonzosa y muestra las mezquindades más sobresalientes. ¡Oye! ¿De quién o quiénes se rodean esos que nos van a gobernar un día? De qué baja ralea y maloliente estopa son los alfiles y peones de esas campañas. Un debate limpio y de altura es posible o ¿solo es una vana ilusión?

Ganarse la Presidencia de este país, tal y como estamos, propiamente no es el premio mayor. Quien gane, de entrada, sabe que tiene medio país en contra y que le espera un calvario de cuatro años de feroz oposición. No gratuitamente quienes por allí han pasado salen con sus cabezas encanecidas no propiamente con tinturas. Quizás ellos mismos se encarguen de embarrarla y den papaya para vivir los años más aciagos. Eso lo saben, pero, además de satisfacer egos, debe haber muchas ganas de estar en el poder para lograrse propósitos no siempre manifiestos. ¿El poder para qué? ¡Para poder! ¿Poder servir y contribuir al mejoramiento de las condiciones del país y de su gente? Jejejeje, bueno, para disfrutar el cuarto de hora y algo más. Sin duda que tamaña dosis de masoquismo no es ingenua ni desinteresada, algo muy atractivo debe haber desde que se busca a codazo limpio el asunto. Algo me huele mal, es cierto olor a podrido…

domingo, 26 de diciembre de 2021

Dueños irresponsables de medios infiltrados

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín

No es únicamente en Colombia donde grandes medios masivos de comunicación son propiedad de poderosos grupos económicos. Es esa una situación que plantea grandes interrogantes sobre su capacidad de influir sobre la opinión pública, pero a pesar de los inconvenientes que la propiedad capitalista de los medios presenta, muchísimo peor es la situación donde regímenes totalitarios tienen el monopolio de todos los órganos, escritos, televisivos, radiofónicos, fílmicos, editoriales…

No es este el lugar ni el momento para ocuparnos del monopolio informático global y aterrador que actualmente ejercen las redes digitales globales, antesala de un control del pensamiento mil veces más eficaz que el de los nazis y los comunistas en el siglo xx, porque debemos ocuparnos de Colombia, a meses de unas elecciones definitivas.

Los medios independientes, cercanos a los partidos tradicionales, como eran El Tiempo, El Colombiano, La Patria, El País, Vanguardia, Caracol, RCN, etc., de propiedad de familias de periodistas, pasaron en las postrimerías del siglo anterior a formar parte de conglomerados que buscaban un “dividendo político” para sus propietarios, capaces así de influir sobre el país. También grupos extranjeros compraron algunos órganos, pero finalmente cada uno de los tres grandes cacaos tuvo su imperio mediático.

En esas condiciones se podría pensar que el dividendo común para los magnates fuera la defensa de las instituciones que hicieron posible el funcionamiento de una economía de libre mercado, cuya vigencia aseguró la existencia y prosperidad de esos grupos empresariales. En el mundo real esas instituciones, a pesar de inevitables imperfecciones, también aseguran la existencia de regímenes de corte democrático, capaces de mantener las libertades personales y propiciar el progreso económico y social.

Parecía entonces que ningún sector tendría mayor interés que el de los medios en la preservación del orden constitucional, la democracia representativa y los medios tradicionales.

Sin embargo, no ha sido así. Los medios masivos fueron infiltrados por una intelligentsia que los pone al servicio de los designios revolucionarios. Aquí entonces, la extrema izquierda revolucionaria dizque es de “centro”, mientras los que a ellos se oponen son tachados de “extrema derecha” cuando no de “fachos”; y los criminales de lesa humanidad son parlamentarios, vedettes informáticas y líderes sociales. El prevaricato cotidiano de las altas cortes es acatado como “derecho” y un manto de silencio cubre todas las actividades criminales de la subversión, mientras los grandes problemas nacionales son tergiversados o escamoteados a la ciudadanía, obligada a creer que el robo del plebiscito es la fuente prístina del derecho constitucional.

Los propietarios de los medios, en vez de reaccionar y depurarlos, han permanecido impasibles y siguen tolerando su ocupación por unos profesionales de la desinformación y la falacia. El resultado está a la vista: un electorado desorientado, ignorante de lo que está en juego (su libertad, nada menos, y además, su sustento), que progresivamente es adoctrinado en todas las tendencias disociadoras que conducen al nihilismo electoral, propicio a la revolución.

A mí se me hace que es bien tarde para que los dueños de los medios reaccionen, pero más valdría tarde que nunca. Si los cacaos siguen tolerando irresponsablemente que sus medios lleven al país al socialismo del siglo xxi, nunca serán perdonados. Es verdad que después de algún frágil acomodo perderán sus empresas y que podrán llorarlas desde su dorada expatriación, mientras para 50 millones de sus compatriotas solo habrá hambre y miseria por incontables años.

***

La política es el camino para que hombres sin principios puedan dirigir hombres sin memoria.  —Voltaire

viernes, 24 de diciembre de 2021

Vigía: entre encantamientos y engañifas

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda

La ciencia, entendida como un cuerpo organizado de conocimiento, con leyes fijas y con capacidad de predictibilidad, ha ayudado a desvirtuar algunos de los mitos propios de la evolución humana. Pero irónicamente la tecnología, hija directa de la ciencia aplicada, nos ha traído hasta las redes sociales que son ahora el instrumento preferencial de los mistificadores de siempre, que existen desde antes de los egipcios.

De Santa a micro drones

La Navidad es propicia para hablar de encantamientos, de fantasías. El pesebre, el niño Dios, el árbol de Navidad, Papá Noel, Santa Claus viajando desde el Polo Norte en un trineo aéreo tirado por renos, Rudolf entre ellos, y entrando por una chimenea, etc… son mitos de esperanza y de fe religiosos a los cuales la NASA, que le sigue el plan de vuelo a Santa desde su iglú, aún no logra erradicar de nuestra cultura occidental judeocristiana. Y si bien los adultos sonreímos con esas narrativas, las mismas formaron parte de nuestro mundo infantil.

La doctrina de la conspiración reina hoy más que antes. Ahora se llama posverdad y su cadena de trasmisión son las redes sociales. Un ejemplo del encantamiento que manejan las redes sociales es la web de un joven que en 2017 creó “Los pájaros no son reales”, teoría conspiranóica según la cual las aves son mini drones diseñados para espiarnos y su popó es tecnología de rastreo en forma coloidal. Unos 350 mil seguidores están registrados en la página de esta gran broma. Y no mencionaremos aquí el caso de la pandemia del serial covid y su correspondiente sistema de vacunas. Cualquier papanatas difunde una especie por las redes y más de uno le da credibilidad como si fuera un nuevo sol que ilumina la historia. Aprendices de brujos o magos auto preparados en las artes del sofisma, convierten la realidad en una colcha de dudas, de incertidumbres. La verdad, entonces, descienda a un nivel de improbabilidad o por lo menos de sospecha y empieza a perderse en la oscuridad de alguna secta secreta que chupa la sangre de los niños, como se decía de los cristianos en los años de las catacumbas. Así de atávico es el entramado cerebral que facilita el implante de la maquinación.

Navidad izquierda

Pero el hechizo propio de diciembre es permanente en el mundo de la política por cuenta del comunismo, socialismo, progresismo, transhumanismo o como se quiera llamar. La fabricación del encantamiento es sencilla, conocida y efectiva: uno o varios mentirosos propalan ciertas “realidades” y convierten la verdad en duda. De ahí en adelante el proceso se desenvuelve auto dinámicamente. La izquierda política ofrece una permanente “Navidad” de paz, amor, miel, leche y felicidad. Sus voceros repiten fantasías de gratuidad e igualdad. Estas campañas fantasiosas calan especialmente entre jóvenes en búsqueda de novedades o entre personas incapaces o perezosas para razonar y argumentar. Coros de caras felices estilo Mao, se publicitan aplaudiendo el arribo del paraíso.

La Navidad pasa. Los pastores y el árbol vuelven a sus cajas y al depósito. La cuesta de enero nos aterriza y la brega en el mundo real, reinicia. En el caso del socialismo, el asunto no es diferente, solo que, en medio de los renovados hambre, violencia y desplazamiento forzado, los magos oportunistas siguen resonando en las redes anunciando estrellas salvadoras, posverdades irrebatibles, mientras los imbéciles, los ingenuos y los perversos de siempre caen en la reciclada miseria humana. Duro es entrar en la realidad de la cuaresma, pero más duro es continuar en el engaño, con el amargor de la realidad golpeándonos. Y así ha sido desde antes de las pirámides, repito.

El mundo y la vida humana se mueven entre ciclos litúrgicos e hipnosis políticas masivas, como las de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela. Aquellos nos permiten soñar por un rato; estas nos condenan a décadas de tinieblas, frustraciones y propaganda mentirosa. Feliz y larga Navidad para mis amigos en Chile. Ho, ho, ho.

Y feliz Navidad para mis lectores a ambos lados de la frontera.

martes, 7 de diciembre de 2021

De cara al porvenir: el Metaverso ya llegó

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Neo (en el universo real, Thomas A. Anderson) interpretado por Keanu Reeves, es el personaje protagónico de la secuencia cinematográfica Matrix. Hoy, lo anunciado en dicha saga está cerca de hacerse realidad con el llamado Metaverso o… mejor dicho, ya es realidad: vivimos en un universo paralelo, en un parauniverso, es decir, un Metaverso.

Basta con hacer un recorrido, ojalá rápido para no ahogarse en el estercolero, por las llamadas redes sociales para darse cuenta de que una cosa es la realidad-real y otra la realidad virtual, constituida por toda una estructura de fakes que son asumidos como ciertos. Las teorías conspirativas de toda especie, incluidas las relacionadas con la pandemia, las vacunas, los chips inoculados; el país de las maravillas que presenta el gobierno nacional luego de más de tres años de grisáceo mandato; el embeleco de las autoridades municipales por presentar a Medellín como la nueva meca tecnológica; las brillantes propuestas de los incontables candidatos presidenciales para solucionar por arte de magia problemas estructurales de más de doscientos años y, en fin, otro sinnúmero de aspectos propios de la realidad virtual.

Pero hay un fenómeno propio de estos tiempos de desbordamiento tecnológico, de inteligencia artificial y de estupidez real, la aparición de una nueva especie: los youtubers y sus descendientes directos, los influencers. Se define a un influencer como una persona que tiene una autoridad y relevancia, y que, por tanto, es capaz de persuadir y cambiar el comportamiento y las decisiones de una audiencia. Hasta ahí todo está bien. En el mundo del marketing es muy importante generar influencia sobre el mercado a través de mensajes de personas relevantes y con autoridad en ciertos temas. En ese buen sentido de la palabra, merecen destacarse personas como Tulio Zuloaga –Tulio recomienda– quien, con esfuerzo, persistencia, profesionalismo y conocimiento, se revistió de la autoridad y relevancia en el mundo de la gastronomía y ha generado un positivo movimiento en dicho sector.

Pero, también hay una pléyade de influencers de pacotilla y, lo más grave, es que tienden a convertirse en reconocidos, y por lo tanto muy influyentes, a través de la estrategia del escándalo, la chabacanería y el mal gusto. No deja de llamar la atención que, según recientes encuestas, una de las personas más influyentes del país sea Epa Colombia (Daneidy Barrera, en el universo real) con más de cuatro millones de seguidores… qué mezcla de risa y desasosiego. Discépolo se debe revolcar en su tumba al ver como de nuevo se hace realidad su Cambalache: “lo mismo un burro que un gran profesor…”

Ese es nuestro universo paralelo, ya vivimos en el Metaverso, Zuckerberg llegó tarde. Y ese Metauniverso es el hogar de Neo…y, además, de muchas Neas.

lunes, 15 de noviembre de 2021

En Colombia, la gente está gravemente enferma de envidia

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por. Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Digámonos la verdad. ¿A quién jode, y cuál gran mentira y engaño descubre, el éxito del presidente Duque en su contacto con el colombiano de las regiones y en sus exitosas actuaciones internacionales en favor de todo un país?

Preguntémonos ¿cuál es la comparación que está haciendo la opinión calificada de todo el mundo sobre Colombia gracias a la dedicación y la forma seria, profesional y eficiente en que Duque representa al país?

El presidente Duque trabaja como una hormiga y construye una buena imagen de país, y como una abeja produce resultados que nos benefician a todos. Es un hecho incontrovertible.

Critican a Duque y a todo lo que representa su entorno por trabajar con éxito por Colombia día y noche con el propósito de recuperar el tiempo y el producto interno de la nación, perdidos durante el COVID, y, por otro lado, quienes deberían ser sus propios defensores partidistas, lo critican también por no pelearse con los medios sobre noticias falsas y críticas personalizadas en contra de su persona y su familia, que no pasan de ser materia malévolamente descontextualizada e imaginativa.

Pero lo grave y lo triste no es solo eso. Nada tiene de malo si la familia inmediata acompaña al señor presidente en un viaje. Ellos hacen parte de la familia que representa a Colombia ante el mundo. Y hay que ver, de qué manera ejemplar, bonita, simple y dedicada lo hacen, sin dejar de ser unos seres humanos comunes y corrientes, además de que los caracteriza igual que al presidente, la demostración continua de una conducta de vida ejemplar.

Lo más grave es la calumnia. Pero el país sabe que está bien gobernado y al final la vida no se queda con nada.

Mienten desvergonzadamente. Y le mientan al país en la cara unos pocos seres llenos de envidia y de resentimiento que desde los medios parecen no ser capaces de nada diferente a un constante ataque personalizado al presidente, a su gestión y a todos los suyos. Y mienten tendenciosamente, quedando como alimañas cuando la realidad es que, por ejemplo, en este viaje a Escocía, Dubái e Israel, no iban ni la señora, ni los hijos, ni comitivas de 130 invitados que es la noticia acomodada con la cual se despista al escucha, al televidente o al lector.

La realidad es, que Presidencia incluyó en la comitiva a Glasgow por motivo de ingreso a ese importante evento mundial, a todos aquellos que justificamos la importancia de la asistencia en favor de los intereses del país.

¿Porque será que hay unos que todo lo distorsionan y lo sacan de contexto y en lugar de escribir o reportar con talento notas afirmativas andan es a la casa de oportunidades para generar controversia?

Y se pregunta uno, ¿Por qué hacen daño al buen nombre de otras personas y no les pasa nada?

Eso de qué Duque abuse de sus prerrogativas presidenciales, es solo un sartal de paja. El hombre es austero y le sirve al país en función del interés general y eso, incomoda a quienes solo se sirvieron del poder para vanagloriarse personalmente por el resto de sus días.

Y sí, su hermano lo acompaña y lo asiste y ayuda muchísimo en sus recorridos. No tiene cargo, ni representa intereses de nadie, ni promueve fundaciones o causas propias ni ajenas, pero respetuosamente siempre y de forma discreta, ayuda a su hermano y a todos los que viajan con él.

Soy testigo de que Andrés Duque trabaja y colabora como cualquiera de los que hacen parte de las comitivas en viajes donde lo único que se hace es trabajar para dejar en alto el nombre de Colombia.

Yo fui a Glasgow y fui a Dubái, por mi cuenta, y fui incluido en la comitiva de Glasgow pues fui a representar al Grupo Ecopetrol, y en ninguna parte vi 130 integrantes de una comitiva. No eran ni 30 los que acompañaron al doctor Duque.

Pero eso sí, nadie menciona que ahí mismo en la comitiva “viajan” los periodistas y camarógrafos de todos los medios. Ni que estos, hacen parte de la comitiva y trabajan duro como lo hace siempre el señor presidente.

Es decir, es evidentemente falaz y perniciosa la crítica a los viajes del presidente, porque los medios siempre tienen ahí su propia gente. Y ellos ven quién viaja y quién no en un avión tanquero donde solo hay 8 sillas en la cabina principal, y el resto es un espacio donde todos los viajeros se ven la cara, y sea dicho de paso en ese tanquero militar no hay 130 aciertos, ni de casualidad.

El ataque personal es permanente y está teledirigido, desde otra parte, no hay duda.

Y claro que hay invitados especiales que también llevamos un propósito patrio en los viajes en que participamos como parte de unan misión de representación del país.

El caso es darle palo a este presidente por obrar con transparencia y corrección. Porque, al que vendió la constitución y los fundamentos de la democracia por propia vanagloria y a favor de la delincuencia en La isla de Cuba, nunca lo criticaron por la romería que llevaban a la isla a traicionar la patria y entregar la legalidad a los propósitos del narcoterrorismo. Ni criticaron a su familia por viajar y rumbear con sus amigos como parte importante de su cotidianidad.

Para mí, toda la crítica rastrera y mezquina a Duque se origina en los celos de los expresidentes que controlan aún segmentos de una caótica prensa inmediatista y mamerta.

Veamos. El hombre lleva 5 salidas del país cada una más exitosa que la otra. Y eso a algunos los tiene enfermizos.

Fue a Brasil, Corea a NYC y WDC 2 veces, a Escocía donde lideró con ejemplo en la conferencia de cambio climático, paso a París a consolidar su excelente relación con Macron, atendió en Dubái a la Expo Mundial y luego pasó a Israel a solidificar esa importante relación. Todo en tres meses alternando con su presencia en muchos rincones del país como La Mojana, Turbaco. Barranquilla, Leticia, Antioquia, Caldas, Cartagena, los Llanos Orientales, etc.

Y lo curioso es que sin duda en todo evento y en toda reunión de trabajo el hombre habla con coherencia, gestiona resultados, produce anuncios positivos, promueve al país y los comentarios de los presentes es que en todo saca 5/5.

Señores dejen ya la mezquindad, construyan y destaquen lo bueno, el país está cansado ya de sus embustes, y pongan cuidado, es por su propio bien, hablar con la verdad no hace daño, ojo vivo que se los come la envidia y con tanta falsedad en lo que expresan van a terminar creyéndose sus propias mentiras y enfermos en un hospital mental.

viernes, 29 de octubre de 2021

Fake news, calumnias y chismes

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón S. J.*

Después de recitar juntos el Padre Nuestro, con el cual se inicia el rito de comunión de la eucaristía, el presidente de la asamblea, retomando la última petición de la oración que Jesucristo nos enseñó, continúa la súplica: “líbranos de todos los males y concédenos la paz en nuestros días…” Pues bien, hablábamos hace ocho días de uno de esos males (la envidia), hoy debemos hablar de estos otros que no contribuyen en nada a la paz ciudadana: fakes news, calumnias y chismes.

Cuando la envidia ha progresado al punto de que ya no solo se siente, sino que se desborda en contra de personas, grupos o situaciones, entonces se apela a estas artimañas para ocasionar daño. Se trata de cobardes y rastreras estrategias para lesionar a los otros y afectar severamente su reputación. Se acude entonces a la desinformación que inventa cosas y pone a rodar, mediante comidillas del voz a voz, historias falsas.

“Calumnia, calumnia, que algo queda” es su consigna de batalla, pues, aunque en principio la gente dude o no lo crea, de tanto repetirla, eso que llaman hacerlo viral (de contagioso virus) y haciéndoselo decir a una fuente que ha tenido alguna credibilidad, va logrando su cometido.

Si hay algo que la gente disfruta es sentarse a chismosear. Nada más apetitoso que comer un buen plato de prójimo, condimentado con narrativas de fantasía, aderezado con dosis de lenguas viperinas, con abundantes pizcas de perversidad y maldad, sazonado de envidias, celos y rencores ocultos y, cuando ya no queda nada, a modo de postre, el fresquito de no solo sembrar cizaña y animadversión, sino de haber acabado con el otro.

Así las cosas, estos pecados sociales anidan en el corazón de las personas y mientras no se combatan y exorcicen, serán la fuente y origen de otros muchos males. Aquí es donde se entiende aquella frase de Jesús Maestro cuando, enfrentando a los fariseos, radicalmente aseveró que lo impuro no es lo que viene de fuera, sino lo que sale del corazón del hombre (Cfr. Mateo 15,19). Con razón decimos que “de la abundancia del corazón, brotan las palabras” y también otros muchos males, algunos de los cuales apenas aquí hemos mencionado.

Qué bueno sería medirnos al hablar de los otros. Tener el valor de reconocer las cosas buenas que tienen, no juzgando y menos condenando. No aceptando gratuita e ingenuamente, de buenas a primeras, lo que de ellos se nos dice. Ponderando objetiva y equilibradamente todo el conjunto y no sólo la parte. Con razón, San Ignacio en sus “Ejercicios espirituales # 22”, pone como presupuesto “salvar la proposición del prójimo”, esto es, de entrada, pensar bien del otro, dar el beneficio de la duda, no tragar entero y menos comer cuento ingenuamente. Y no olviden que quien con uno habla mal de otro, prontamente lo hará también de uno.

martes, 15 de junio de 2021

De cara al porvenir: la política y el Twitter

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Entrando en los inicios de las campañas electorales para Congreso y Presidencia del próximo año, y aún con restricciones por el covid-19, es muy posible que veamos un crecimiento notorio del empleo de redes sociales y herramientas de comunicación como Twitter y WhatsApp, entre otras varias, con todo el trasfondo de información o de desinformación que se ha evidenciado, por ejemplo, en los Estados Unidos y en menor dimensión, acá mismo.

Lo anterior, no solo por el tema de la pandemia y los diferentes tipos de encierro, lo cual afectará la manera tradicional de hacer campañas, desde la plaza hasta los debates televisivos, pasando por concentraciones y reuniones cerradas, sino, además, por el evidente crecimiento en volumen de usuarios e influencia de estas herramientas tecnológicas en los medios de comunicación.

Una reflexión profunda llevaría a reconocer que la política es razón y mediación y que la comunicación sin comunidad no es comunicación.

La política ventila ideologías, ideas, diagnósticos, críticas, propuestas y alternativas hacia los grupos de humanos que tienen intereses o se ven afectados por las decisiones que se toman con o sin su participación, estableciendo la relación representante-representados. La comunicación establece interrelaciones entre emisores y receptores, siendo tradicionalmente mayor el número de receptores, lo cual se asocia a la creación o existencia de grupos, sociedades o comunidades de humanos con los cuales se tiene una conversación, un diálogo o un discurso. Siendo así, la comunicación sin comunidad no es verdadera comunicación, entendiendo que la tecnología ha permitido establecer o simular el establecimiento de comunicaciones uno a uno, simulando individualización, enviando mensajes a direcciones personalizadas o grupales a través de correos o mensajerías masivas, pero sin preocuparse de la existencia o no de grupos organizados, de sociedades, o de comunidades.

El concepto ético entra a jugar un papel preponderante, pues la capacidad de arrastre de los mensajes en las redes es simplemente asombrosa. Decía Maquiavelo qué, para manejar a los humanos, se debería recurrir a la manipulación de las emociones, siendo las principales el miedo, el odio y la esperanza, como hemos visto, entre otras curiosidades, cuando algunos caudillos de todo el planeta y a nivel local, han manejado, manejan y quieren seguir manejando a sus pueblos una vez llegan al poder o están en el proyecto de reconquistarlo.

Las llamadas fake news, las noticias falsas, sirven y se emplean para generar desconcierto, generar zozobra, buscar reacciones primarias y manipular las reacciones calientes de los influenciados por los influencers políticos.

Las comunicaciones vía redes, despersonalizan la relación entre el oferente político y el cliente político, tanto es así que muchas veces no es el candidato, sino los empleados de los calls centers quienes, siguiendo adecuadamente los guiones preparados previamente por los asesores de los candidatos o por ellos mismos, envían en momentos del tiempo previamente calculados mensajes que se pueden convertir en virales (por su expansión y divulgación rápida), generando lo que hoy se conoce como tendencias.

Entregar un mensaje que viaja por la red a la velocidad de la luz a miles de miles de personas, puede generar un nivel de conciencia o inconciencia temporal que ayuda a crear o a destruir una idea, un acontecimiento o una persona.

Los tiempos cambian, las costumbres se modifican, la tecnología evoluciona e impacta exponencialmente, mientras en el mundo crece la iniquidad, la pobreza y la injusticia.

¿Para qué entonces nos ha servido finalmente la tecnología?

Nota final: la geopolítica del cambio climático y la orientación necesaria hacia las economías limpias ‒si no nos queremos extinguir‒, de acabar con el uso de los hidrocarburos y potenciar el consumo de energías renovables, hará que países como Colombia, cuyo uno de sus principales productos de exportación es el carbón, replantee prontamente las estrategias actuales para saber con cuáles renglones de exportación lo vamos a reemplazar.

martes, 5 de mayo de 2020

De cara al porvenir: divagaciones de cuarentena


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
Treinta y tantos días de encierro, por fortuna en buenas condiciones –lo que millones de compatriotas no pueden decir–, van generando un manejo del tiempo muy diferente al que hemos acostumbrado. El teletrabajo y lo que estamos llamando como educación virtual, que realmente en un altísimo porcentaje son teleconferencias, permiten realizar la mayoría de nuestras actividades cotidianas muy eficientemente, y no tener que movilizarnos, hace que aparezcan tiempos ociosos que antes no teníamos. Estos tiempos pueden ser aprovechados para leer, disfrutar de la música, ver buenas películas, hacer algo de ejercicio, e incluso, para pensar (cosas para las que, en condiciones normales, casi nunca tenemos tiempo).

Y llegado el momento de pensar, aparecen pensamientos trascendentales y profundos (pocos más bien) y divagaciones sobre temas varios, como por ejemplo el torrente inagotable de información falsa o imprecisa en las redes sociales y el vacío que ha dejado el deporte en el planeta, en especial, para sus millones de seguidores, el fútbol.

Sobre las noticias, y en general la información falsa, hay toda una colección de algunas cosas sin importancia y otras más delicadas. Entre las primeras una de las más usuales es la circulación de frases, discursos, poemas que se adjudican erróneamente a reconocidos personajes. Escritos de García Márquez, que nunca fueron creados por él, poemas de Benedetti que no surgieron de su pluma, frases de Einstein, Mandela, Luther King, etc., que nunca fueron pronunciadas ni escritas por ellos.

Hay un ejemplo emblemático: el impactante discurso del escritor de Tanzania, Abunda Lagula, al recibir el premio Nobel de literatura. Realmente es un emotivo discurso que tiene solo algunos pequeños problemas: no existe ningún Abunda Lagula de Tanzania que haya ganado el premio Nobel de literatura. Este discurso circuló, conmovió y fue leído y reenviado miles de veces porque, así como el ser humano tradicionalmente ha tenido problemas con los filtros entre su cerebro y su lengua, el hombre moderno también tiene un grave problema de filtro entre el cerebro y el dedo pulgar que utiliza para reenviar estupideces antes de verificar la fuente. Lo anterior simplemente demuestra que en internet Abunda Lacaca,

En esta época de pandemia el asunto se vuelve serio, pues circulan toda clase de imprecisiones sobre las medidas gubernamentales, los días de pico y cédula, los remedios contra el virus y otros asuntos sobre los cuales no se debería reenviar nada sin tener la certeza de su fuente.

La segunda divagación, más trivial, corresponde al más importante de los asuntos sin importancia: el fútbol. (A propósito, esta frase ha sido adjudicada a Juan Pablo II, a Andrés Calamaro y a Eduardo Galeano, entro otros. La versión más acertada es que la escribió Eduardo Galeano en su libro “Fútbol a sol y sombra” y si no es así, entonces fui yo quien la acabó de inventar).

Qué falta hace el fútbol, pero este receso también ha servido para pensar ciertas cosas: la crisis económica que necesariamente enfrentará el fútbol mundial ¿servirá para frenar en algo el fútbol negocio y volver al fútbol espectáculo? ¿Servirá para que los futbolistas dejen de ser personajes de farándula y vuelvan a ser deportistas y, sobre todo, “jugadores” de fútbol? ¿Servirá para que los entrenadores vuelvan a ser el DT y no “el míster”? ¿Servirá para que los periodistas deportivos vuelvan a ser comentaristas y no doctores-analistas dueños de la verdad revelada? ¿Servirá para que vuelva a valorarse más el talento que la talla física? ¿Servirá para que se redimensione la creatividad y la inteligencia para jugar de aquellos jugadores a los que hoy, despectivamente, llaman pechifríos o trotones? ¿Servirá para que se deje de dar tanto protagonismo a los jugadores de “ida y vuelta”, antes llamados carrolocos? ¿Servirá para entender que el fútbol no se juega para los analistas sino para los hinchas? ¿Servirá para entender que la cantidad de torneos que se han inventado satura y cansa aún a los más aficionados? ¿Servirá para reconocer que el error arbitral hace parte del juego y eliminen el adefesio del VAR? En fin… son muchas las preguntas que surgen en medio de una cuarentena.

Para finalizar no perdamos de vista la siguiente sugerencia, recibida en uno de tantos memes, que puede servirnos de norte: “No te creas todo lo que leas en internet solo porque haya una foto con una frase al lado”. Abraham Lincoln.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Mi posición frente a lo que está pasando


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
La compleja situación de país que vivimos ineludiblemente obliga a tomar posición. Han sido ya muchos los artículos que por este medio he venido publicando donde ustedes conocen mi pensamiento, pero hoy quiero puntualizar algunos asuntos:

1. La protesta social es un derecho. No lo digo yo. Está consagrado en el artículo 37 de nuestra Constitución Política. Tiene el pueblo el derecho a no estar de acuerdo con la manera como el gobierno de turno, o el Estado a nivel estructural, no cumple con las expectativas generadas. Ayer y hoy. Aquí o en otras latitudes. Lo tienen los de derecha y lo tienen los de la izquierda. De modo que no acepto que se macartice como mamerto o subversivo al que protesta y marcha.

2. La protesta debe hacerse dentro del margen de la ley y el derecho. De ninguna manera podré estar de acuerdo con los vándalos y los violentos, esos que atentan contra los bienes públicos y privados o contra las personas. Esos encapuchados que se infiltran para desestabilizar y generar caos. Esos anarquistas que quieren pescar en río revuelto.

3. El Estado tiene el derecho y el deber de garantizar y proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos. No podrá reprimir las manifestaciones pacíficas agrediendo o ejerciendo violencia contra quienes participan en ellas, armados solamente de valor y coraje.

4. Rechazo radicalmente el uso de la fuerza y de la violencia, viniere de donde viniere. Tan reprochable el ataque a la población civil por la fuerza pública como atacar a la fuerza pública para causarle daño y provocar su reacción. Los resultados en algunos casos han sido desproporcionados.

5. Rechazo total a los politiqueros descarados quienes, sordos a los clamores populares, deslegitiman las protestas por considerarlas subversivas. Igual a los que se imaginan que los que no protestan es porque están contentos con la actual situación. Y del mismo modo a los politiqueros oportunistas que aprovechan las redes sociales para incendiar el país, sembrar odio y arrogarse el liderazgo de un movimiento social que no es suyo y que también está harto de todos ellos.

6. Lo que está pasando en Colombia es un fenómeno local que coincide de fondo con el fenómeno global que simultáneamente se está dando. Hay un malestar generalizado, fruto del desencanto y el descontento por las promesas no cumplidas por el sistema capitalista neoliberal indiferente e indolente ante las necesidades reales de la gente. Ya he dejado claro que son tan inhumanos como los sistemas fascistas, socialistas y comunistas.

7. Lo que estamos viviendo más que como desgracia, debe tomarse como una oportunidad. Ese es el reto del gobierno: sentarse en serio a escuchar a todos los actores sociales y a los líderes de las protestas y buscar juntos construir país. No sirven los paños de agua tibia y todos lo sabemos. Impactante lo que dice el empresario Mario Hernández, palabras más palabras menos: “invito a mis colegas empresarios a compartir… Desnudos vinimos al mundo y desnudos nos iremos... No le va a pasar nada a nuestros hijos si les dejamos el 20% menos de lo que tenemos”.

8. Indignación con la impunidad a todo nivel. Las increíbles imágenes que muestran a una desadaptada destruyendo con martillo una estación del Transmilenio causan repudio, pero total desconcierto e indignación que la jueza la deje libre como si no hubiese pasado nada.

9. Mirada crítica a los medios de comunicación y a las redes sociales. La verdad es la primera víctima cuando hay conflictos. He lamentado la muerte de Dylan, pero también lo vi lanzando un artefacto segundos antes. He rechazado la patada del agente a una mujer, pero también a esa mujer queriendo herirlo con arma blanca. Me ha dado rabia ver a agentes rompiendo unas vidrieras, pero al mirar en detalle he observado que sus uniformes son de la guardia venezolana y que el video es antiguo y no en Colombia. Me parecía un descaro llevar en camiones de la policía a civiles para dejarlos en conjuntos residenciales para atacarlos, pero luego he confirmado que los estaban acercando a sus casas por el toque de queda. Estas fake-news hacen que uno ya no crea todo lo que ve y cuando sea cierto, dude.

10. Certeza en el diálogo nacional abierto, franco y constructivo con los actores de todos los sectores, buscando el bien común, trascendiendo intereses particulares, queriendo honestamente un mejor país para todos. No puede ser un diálogo de sordos, cada quien, para lucirse, ni la ocasión para obtener réditos con fines electoreros. Repito, esta es una ocasión única y feliz, todavía a tiempo y oportuna. O hacemos ajustes y mejoramos o de todas maneras lo hacemos. Las marchas han sido masivas, los cacerolazos estridentes. El que quiera ver que vea. El que quiera oír que oiga. Sonó el campanazo y lo que no estoy seguro es si era ya el último llamado.