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lunes, 4 de mayo de 2026

Hace un mes que no te veo...

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Gracioso. Al recordar que fue hace un mes, amanecí tarareando la canción de Los Corraleros del Majagual…

“Hace un mes que no te miro
hace un mes que no te abrazo
hace un mes que no te miro
hace un mes que no te abrazo
hace un mes que no suspiro
apretado entre tus brazos
hace un mes que no suspiro
apretado entre tus brazos
hace un mes, hace un mes
hace un mes, hace un mes que no te abrazo
hace un mes, hace un mes
hace un mes que no estoy entre tus brazos.”

A todo el mundo le digo que simultáneamente siento con certeza la alegría de saberte feliz en el cielo y a la par la dolorosa realidad de tu vacío físico. Y he comprobado que es verdad que tu presencia se ha hecho evidente de otro modo tan sutil como efectivo, porque una cantidad de asuntos que estaban pendientes se han venido resolviendo felizmente. Entonces te imagino en tu nuevo rol de tramitadora celestial, ayudando a desempantanar casos estancados. ¡También en el cielo se acumulan PQRS!

Mi rutina efectivamente cambió, pero me he sabido adaptar rápidamente. Como tengo tanto por hacer eso ha ayudado a “distraerme” de modo que no ha habido tiempo para estar triste. Recuerdo, además, que me lo decías: “en el corazón triste el diablo asiste”.

Siento también que ha coincidido tu partida, cierre de un ciclo existencial de mi vida, con el cierre del ciclo misional de estos ocho años y cuatro meses como administrador de nuestra provincia. Será entonces tiempo oportuno para hacer un alto en el camino, descansar un poco, ordenar mis cosas y prepararme para una nueva etapa. ¿Cuál? No lo sé aún. Los tiempos de Dios son perfectos y Él sabe cómo hace sus cosas. Estoy en sus manos y eso me hace sentir en paz.

Si, hace un mes que no te veo, pero hace un mes que siento que, a través de muchos, me arropas, me cuidas, me sigues dando tu amor y tus cariños. Lo dije el domingo pasado a propósito del día del buen pastor: inédita experiencia esa de sentir que las ovejas son las que están cuidando al pastor, las cuidadoras del cuidador. Ha sido hermoso. Las orquídeas sobre mi escritorio estarán juntas ahora adornando los corredores de mi comunidad. Las dos mariposas al nacer han quedado libres en nuestro jardín, los bonsai y las coloridas flores ocupan lugares importantes. He cumplido la promesa del rosario diario con la misma modesta camándula que decidieras usar a diario.

¿Y tú? ¿Ya terminaste tu inducción? Al son de tu nueva choco aventura, ¿ya adelantaste cuaderno con todos los que echabas de menos y querías volver a ver?

¡Te abrazo a la distancia y recibo tu abrazo siempre alegre y festivo!

lunes, 23 de febrero de 2026

Todavía hay esperanza

José Leonardo Rincón S. J.
José Leonardo Rincón S. J.

Solo fueron unas pocas horas en Medellín. Tan pocas que no hubo tiempo para reportarme con mis amigos y tener la ocasión de saludarlos personal o al menos telefónicamente. Algunos me regañarán por esto, pero su comprensivo corazón los hará entender que este silencio no es por falta de afecto sino de tiempo.

Debido a mi cargo hago “la avanzada” a la visita canónica que tendrá nuestro provincial en unos cuantos días. El formato previsto cobra distinto sabor cada vez porque las personas y también las situaciones cambian. Vine de visita a la comunidad jesuita del Colegio San Ignacio, breve pero fructífera. Aproveché para ir a nuestro Noviciado que después de 53 años deja de estar en Colombia y ahora se ubica en Quito. Solo quedan aquí cuatro muchachos muy valiosos que para julio estarán en Bogotá. Los otros 10 ya están en su nueva locación. Esta sede nuestra actual cuenta con una planta física preciosa enclavada en el camino al barrio Robledo y con el encanto de estar en medio de la ciudad y simultáneamente como si estuviera en el campo. Nos hemos preguntado qué hacer con ese inmueble, pero sobre todo cuál ha de ser nuestra presencia en Antioquia en el inmediato futuro.

De vuelta al colegio donde fui rector por seis años, en cuestión de horas tuve varios impactos emocionales al recorrer sus instalaciones, muchas de las cuales, que recuerde 42, fueron modificadas en aquellos años inolvidables. El reencuentro con educadores de aquel tiempo que siguen desgastando su vida en la noble tarea de educar resulta inspirador: definitivamente sin educación no tenemos futuro. Uno de ellos con un cáncer avanzado sigue firme en su misión: “la actitud es la clave y esto es lo que me da vida” me asegura. No lo dudo.

Un compañero jesuita que me acompaña me señala en la pista atlética a un muchacho que está en undécimo y que se prepara para ir a nuestros juegos Intercolegiados en Cali. Es un joven muy serio y disciplinado, señala. Cuando concluye su ejercicio me le acerco para felicitarlo diciéndole que me han hablado muy bien de él y que le deseo suerte en su competencia. “Exageran”, me responde. Yo le insisto: pues me dicen que es cierto, no son flores. Y me remata mirando al cielo: “eso es gracias a Dios!” ¡plop!

Tan nostálgico como emocionante paseo concluye con broche de oro: la grata sorpresa de encontrarme a unos primos que tienen allí sus dos nietos en cuarto y quinto de primaria, ella está en la banda musical, él en la selección de fútbol. Bellos y radiantes los abrazo mientras nos tomamos una foto para el recuerdo. ¡Es verdad que el panorama global y local es aciago y complejo, pero con jóvenes generaciones así, la verdad, todavía hay esperanza!

lunes, 8 de septiembre de 2025

Trimestre esperanzador en medio del dolor

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Diría en primer lugar que solamente la fe en el Divino Creador y la reciedumbre de nuestro pueblo nos han permitido sobrellevar el inmenso dolor que las fuerzas del mal han causado a Colombia en el último trimestre. Comenzó este itinerario del crimen el 7 de junio con el asesinato del precandidato a la Presidencia de la República y senador, Miguel Uribe Turbay. Sin reponernos aún de tan penosa pérdida, nos enfrentamos al asesinato de una docena de integrantes de la Policía Nacional atacados por un dron cuando viajaban en una aeronave en cumplimiento de sus labores en las cercanías de Amalfi (Antioquia). Al día siguiente, (22 de agosto) una tractomula cargada de explosivos causa una tremenda masacre a las puertas de la base aérea de Cali. Pocos días después (25 de agosto) 34 soldados son secuestrados por una turba para impedir su labor de control en el Guaviare ¿En cuál país del mundo se ordena a los militares dejarse secuestrar, desarmar y humillar como se hace en Colombia con frecuencia con la aquiescencia del propio Gobierno? Todavía recordamos las palabras de un ministro del Interior de cuyo nombre no queremos acordarnos, quien dijo que un secuestro como este era “un cerco humanitario” y de la orden del presidente a los militares de regresar a su base sin prestar ayuda a los policías secuestrados. Como resultado, uno de los agentes fue degollado por la chusma ante la impotencia de sus compañeros.

Indica a las claras esta serie de funestos eventos el evidente propósito de la izquierda radical de arrinconar a la sociedad, atemorizarla y, con ayuda del terror, perpetuarse en el poder.

Craso error. Olvidaron los enemigos de Colombia que nuestro pueblo se crece ante la adversidad y convierte estos agravios en incentivos para la unión de voluntades, y el propósito de recuperar el orden y la tranquilidad reina por doquier.

Buen ejemplo de ello es el impacto que en la opinión pública ha causado el anuncio del lanzamiento de la candidatura del abogado Abelardo de la Espriella el pasado 14 de agosto. El 18 del mismo mes el general Eduardo Zapateiro declinó su candidatura y se unió a la del doctor De la Espriella. Igualmente, el doctor Enrique Gómez Martínez, presidente del Partido Salvación Nacional se unió al candidato De la Espriella el 26 de agosto y aceptó asumir las funciones de Jefe del Debate en su organización. A pesar de los pocos días transcurridos, ya las estadísticas lo colocan en primer lugar y la tendencia continúa aumentando.

No se trata de un movimiento personalista o de grupo. Ante la arremetida violenta del extremismo de izquierda, no dejaron otra alternativa a las mayorías distinta a escoger la propuesta más contundente. Si se plantea la aniquilación de la libertad y de la seguridad de las personas y sus bienes, no hay otra opción que enfrentar la amenaza con todo el peso de la ley y con la fuerza de unas mayorías aplastantes. A la vera del camino quedarán los pusilánimes que no quieren arriesgar nada, los “centristas” que busca quedar bien con Dios y con el diablo, los que se acostumbraron a usufructuar las migajas del presupuesto.

Para muestra un botón. En la reciente elección de un magistrado de la Corte Constitucional fracasó el régimen con su cornucopia repleta de mermelada. El Senado, con absoluta independencia se apartó de las presiones indebidas y votó por quien consideró más apto. Comienza, pues, a desmoronarse la manipulación del régimen a la rama legislativa.

Esa esperanza que nos ilumina en medio del más profundo de los dolores, nos la detalla Jacques Maritain en esta reflexión:

“Un único principio de liberación, un único principio de esperanza, un único principio de paz puede levantar la masa de la iniquidad y de la maldad y triunfar sobre ella, porque ese principio desciende a nosotros desde la fuente creadora del mundo y es más fuerte que el mundo: el amor fraternal, del que el Evangelio ha promulgado la ley, para escándalo de los poderosos y que es, como bien sabe el cristiano, la caridad misma de Dios difundida en los corazones”.

lunes, 21 de abril de 2025

¿Quieres vivir en el paraíso o en la miseria?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Salgámonos del círculo vicioso de las lamentaciones y de las inanes diatribas en contra del tiránico régimen que nos desgobierna y, dediquémonos a pensar en lo verdaderamente importante para el presente y futuro de nuestra amada patria.

¿Quieres vivir en un país donde se respete, ante todo, el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, y donde el Estado cumpla con su deber prioritario de garantizar la seguridad de la población y de sus bienes?

¿Quieres vivir en un país donde la educación sea eficaz para formar ciudadanos honestos, respetuosos de las normas universales de convivencia, que se convertirán en los emprendedores y dirigentes que llenen las aspiraciones de la sociedad?

¿Quieres, además, que la educación llegue a todos los rincones del territorio nacional, que todos los jóvenes tengan acceso gratuito en los primeros 12 años, y que esté orientada al bilingüismo, la utilización de las innovaciones tecnológicas, el trabajo en equipo, la creatividad y el esfuerzo como camino hacia el éxito personal?

¿Quieres que el Estado, en unión con los empresarios y trabajadores, dedique sus esfuerzos, en forma solidaria, para obtener el crecimiento económico, la creación de riqueza y la garantía de empleo digno y bien remunerado para toda la fuerza laboral?

¿Quieres un país donde se adelante un gran plan de vivienda para que la mayoría de sus habitantes puedan adquirirla a un costo aproximado al 50 % de su valor comercial?

¿Quieres vivir en un país con sistemas de salud y de pensiones para la vejez, con cobertura para todos y manejados con trasparencia para cuidar el ahorro de los cotizantes?

¿Queres vivir en un país donde se castigue severamente los delitos de terrorismo, narcotráfico, asesinato, secuestro y corrupción hasta desterrar estos males para siempre?

¿Quieres vivir en un país done exista un sistema de justicia imparcial, independiente de la politiquería e incorruptible, que imparta justicia con honestidad a todos los ciudadanos?

¿Quieres vivir en un país donde se proteja a la familia como célula madre de la sociedad, y se proscriban las doctrinas y tendencias que la menoscaben, tales como la ideología de género, el aborto, o la pretensión del Estado de privar a los padres de la patria potestad sobre sus hijos?

¿Quieres vivir en un país donde el Estado respete la auténtica democracia, eliminando dañinas corruptelas como la compra de votos, el fraude en las urnas y en el conteo de los votos, donde los funcionarios públicos se nombren por sus conocimientos y méritos y no por razones políticas?

¿Quieres vivir en un país donde se conviva con la naturaleza, se ampare a los ríos de la contaminación causada por el procesamiento de cocaína, la minería ilegal o la industria no controlada, se reduzca la contaminación en las ciudades cambiando el transporte público por vehículos movidos por energía eléctrica, y se reciclen las basuras técnicamente?

Si un pequeño país como Singapur pudo hacerlo, también está a nuestro alcance. No esperemos a que otros lo hagan por nosotros. Cautivemos a más compatriotas para que nos acompañen a realizar “el milagro económico” en Colombia.

Sólo debemos empezar por informarnos adecuadamente, para lo cual te sugerimos convertir el enlace https://alianzareconstruccioncolombia.org/ en uno de tus favoritos. De los textos que allí encuentres escoge los que más te gusten y reenvíalos a tus contactos. Si cada uno de nosotros lo hace, llegaremos a todos los buenos conciudadanos y formaremos una fuerza incontenible.

Es muy poco el esfuerzo que la patria te pide en esta crucial hora. No seamos inferiores a nuestro destino.

Unidas las bases bajo una sola consigna, la de poner en marcha “el milagro económico de Colombia”, nada ni nadie podrá vencernos.

Queda otra alternativa: seguir en la indiferencia mientras se acaba de destruir el país que recibimos, o dejarse manipular de quienes ahora, mientras sus compañeros votan favorablemente las iniciativas del tirano en el Congreso y mientras sus jefes piden que se deje a Petro terminar su mandato, aparecen como los adalides de la oposición y nos reclaman, sin ningún rubor, que los apoyemos con nuestro voto. Esa es el mejor camino para continuar viviendo en la miseria moral y económica.

viernes, 22 de noviembre de 2024

Flores de loto

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

Desde pequeño me gustó saber que las flores de loto, exóticos símbolos de pureza, emergían de las aguas de los estanques, no siempre caracterizados por su limpieza, es decir, bellas flores que nacidas en entornos difíciles muestran lo más hermoso de sí mismas.

Pues las flores de loto inspiran hoy mi escrito porque me hacen evocar tantos cientos, miles de niños y jóvenes de nuestro país y, sin exagerar, del mundo entero, que proviniendo de contextos complejos marcados por el abandono estatal, muchas veces sin contar con una familia, sin escuela, en condiciones precarias de todo tipo: falta de vivienda, comida escasa, violencia en todas sus gamas, evangelización básica, entre otras muchas adversidades y, sin embargo, de en medio de ese lodazal social, emergen cual flores de loto, limpias, puras, cargadas de todo tipo de cualidades bellas que contrastan radicalmente con ese ethos en el que vivieron. ¡Sorprendente!

¿Podría salir algo bueno de Nazaret? ¿De esta caótica Colombia nuestra, donde todo anda patas arriba, podríamos esperar un mejor futuro? Y sí. Yo creo que sí. Son auténticos milagros de la vida que no hacen sino confirmar que el Espíritu Santo no solo existe, sino que actúa y lo hace de modos maravillosos, derrochando sus inapreciables dones por doquier, suscitando inteligencias prodigiosas, artistas natos, líderes auténticos, creativos emprendedores, deportistas consagrados, genios talentosos, gente bella, fuera de serie.

Cuando a ratos nos ataca el pesimismo, cuando solo falta decir, apague y vámonos, aparecen estos lotos radiantes y majestuosos que nos hacen revivir la esperanza y elevar una plegaria agradecida al Señor y dueño de esta creación por seguir actuando y dando vida buena.

viernes, 11 de octubre de 2024

Todavía hay esperanza

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S.J.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y no les falta razón, porque en un contexto global complejo por las guerras y uno nuestro cargado de conflictos internos e incertidumbres, que en medio de tan sombrío panorama muchos de nuestros lideres, sin perder el sentido crítico para ver las cosas como son, conscientes de los retos descomunales que tenemos, sigan creyendo en nuestro país y en sus gentes y apuesten porque juntos vamos a salir adelante, eso me resulta grandioso y me confirma que todavía hay esperanza.

Ecos del reciente Festival de las ideas como ha llamado el grupo Prisa al evento realizado en Villa de Leyva la semana pasada y a un foro al que asistí sobre las perspectivas económicas para 2025 organizado por el grupo Bolívar en esta, confirman lo dicho.

Que la gente del Gobierno y la oposición, la empresa pública y privada, los gremios y ciudadanos del común y corriente, de manera civilizada, sosegada, madura, expongan sus ideas sin agresividad y violencia, sin polarizados radicalismos, es un escenario que quisiéramos siempre, dado lo que hemos vivido hasta ahora y que solo ha dejado un país desgastado, sin mejoras mayúsculas, agotado de discursos redentores que medianamente o nunca se cumplieron. Hundidos todos en la olla, pareciera que se toma conciencia de que para no acabar de irnos todos juntos al fondo que ya palpamos, la única manera es ayudarnos todos a salir de esta debacle. Y eso solo se logra dialogando, empujando en la misma dirección.

La cosa hay que entenderla correctamente. Las diferencias, la pluralidad de pensamientos, la natural diversidad ontológica, continúan existiendo y es saludable que no desaparezcan. Lo que resulta fuera de serie es que tengamos la madurez humana y la fortaleza institucional para dialogar sin insultos, sin matarnos porque nos incomoda el que es y piensa distinto. Hacer a un lado la arrogante prepotencia de querer sabérnoslas todas y con eso que llamamos humildad tener la gallardía de parar oreja y escuchar lo que el otro dice, ponerse empáticamente en sus zapatos e incluso dejarse interpelar, eso es monumental y realmente nos augura un futuro mejor.

Me gustó el tono crudamente realista pero también sensatamente optimista de quienes intervinieron. Todavía estamos a tiempo para construir y levantarnos en medio de la ruindad de las ruinas y los ruines.  Esta Colombia nuestra está llena de gente buena, hay mucho talento, hay ganas de salir adelante y ser prósperos, no se da el brazo a torcer, todavía hay esperanza.

viernes, 5 de enero de 2024

Las posesiones, remedio para el aguante y la esperanza

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

Muchos colombianos ya no aguantamos, aunque tenemos la esperanza de que podremos recuperarnos de todos los Petrodaños causados y los que faltan, inclusive, muchos de ellos irreversibles.

Petro supera a Chávez y Maduro juntos, en mucho menos tiempo, pretende destruir a Colombia y dejarla en peor estado del que está Venezuela.

En Medellín padecimos un gobierno que nos dejó muy mal parados, pero aguantamos más los ciudadanos que el alcalde Quintero, quien prefirió renunciar y salir corriendo, huyéndole al generalizado rechazo e indignación de los paisas, que, con mucha esperanza, elegimos a Fico para que, con su experiencia, capacidad de convocatoria y un equipo fogueado en el manejo de lo público, reconstruya la ciudad. De entrada, nos ahorramos la llamada curva de aprendizaje.

Fueron la capacidad de aguante y la esperanza, los factores determinantes para que Quintero saliera con la cola entre las patas, luego de percatarse de que los daños causados a instituciones públicas, mixtas y privadas no serían nunca perdonados por los antioqueños, quienes rechazamos su presencia maliciosa, dañina y destructiva.

Iniciamos este 2024 con la posesión de los nuevos gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, nosotros los colombianos estamos llenos de esperanza, seguros de que las cosas van a empezar a mejorar, el balance de los empalmes nos ha mostrado la irresponsabilidad, improvisación, ligereza, desgreño y mala fe, con la que los derrotados en las resientes elecciones, manejaron nuestros municipios.

Somos un pueblo verraco, responsable y resistimos, hicimos la tarea y en las pasadas elecciones les demostramos que no estamos dispuestos a permitirles que sigan destruyendo todo lo que hemos construido.

El trabajo que iniciaron los nuevos gobernantes merece toda nuestra admiración, respeto y apoyo, llegaron a defender a Colombia del gobierno Petrista que insiste con su menguado equipo, en la destrucción del país, dizque para perpetuarse en el poder.

No nos vamos a dejar joder, por todos los medios legales posibles los vamos a sacar del poder.

No queremos más congresistas irresponsables, haciendo leyes que a todas luces van en contravía del bienestar de los colombianos.

No queremos que se le siga entregando el país a los corruptos y a los violentos.

No queremos tener que seguir financiando los interminables viajes internacionales de Petro, Francia y sus comitivas, con resultados absolutamente nulos y vergonzosos para el país.

No queremos más ataques contra los que trabajan y generan el empleo y los impuestos en Colombia. Absurdo es el Estado que se empeña en aburrir y acabar con los que pagan los impuestos.

En el tiempo que le falta a Petro para terminar su período destructivo, no dejaremos que sea suficiente para cumplir su cometido, tendrá que enfrentar a muchos gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, que desde las regiones y con el respaldo del 80% de los colombianos seguiremos oponiéndonos valientemente, dentro de la ley, a las inútiles, perversas y dañinas ideas, que permanentemente se le ocurren.

Afortunadamente las principales ciudades del país recuperaron su rumbo, sacamos a los compinches de Petro. Ahora nos toca continuar la oposición para anular a los congresistas que están acolitando las burradas del presidente, ellos no representan la búsqueda del bienestar de nuestros compatriotas, solo les interesa su propio bienestar.

Pidamos a nuestro Señor mucha inteligencia y fuerza, para que, de la mano de los nuevos gobernantes regionales, podamos salir adelante y reparar todos los daños causados por Petro y sus compinches.

domingo, 29 de enero de 2023

No rendirnos jamás

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.

Nosotros, los seres humanos, somos increíbles, todos sin excepción alguna, tenemos desarrollada la capacidad de adaptarnos hasta en las peores condiciones; logramos superar los obstáculos, o en muchos casos, aguantarlos con resignación, haciéndonos creer a nosotros mismos que las situaciones son temporales y que todo cambiará, diciéndonos que pronto todo volverá a la normalidad.

Sin embargo, los últimos tres años de mi vida, me han demostrado que muchas veces los hechos nos pueden desbordar y que la capacidad de adaptabilidad o al menos su rezago, que es la resignación, no parecen ser nuestros mejores aliados en todo momento, llegando muchas veces al final de nuestras vidas sin haber obtenido la tan anhelada solución a aquello que nos aquejaba en vida.

Con esta introducción no quiero más que preparar a la ciudadanía colombiana para la posible lucha legal a la que nos debamos enfrentar, a una posible confrontación en aras de defender la democracia que con tanta sangre, sudor y lágrimas se levantó para cobijarnos en un sistema imperfecto pero tendiente a la inclusión de todo el pueblo que conforma nuestro amado Estado colombiano.

Mientras redactaba este escrito, me llamó Luis Javier Piedrahita, conocido por todos como Fausto, intérprete colombiano, al cual, brevemente le conté sobre mis pensamientos e instantáneamente me comentó acerca del gran poeta argentino Pedro Bonifacio Palacio. De inmediato le pedí que me enviara el texto que me había recitado, pues encajaba totalmente con la invitación que pretendo hacer por medio del presente artículo de no rendirnos jamás; el texto es el siguiente:

“Piu avanti”

No te des por vencido, ni aun vencido
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…

¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo tu cabeza

Pedro Bonifacio Palacio

Hoy pretendo recordarles este poema del cual estoy seguro, todos o casi todos, en algún momento de sus vidas, han leído o escuchado, pues con él no busco más que nos pongamos en una actitud vencedora frente a los problemas personales, familiares, económicos, sociales y demás que nos aquejan, y que tras haber ganado la batalla contra nuestros propios problemas, podamos unirnos en aras de defender juntos la democracia, los principios y valores que ella sustenta; que batallemos al igual contra las reformas en contra de nuestros derechos adquiridos (pensión, laboral, salud, etc.), y pongamos en alto el nombre de Colombia.

Espero llegar a ustedes con un mensaje esperanzador, de unión entre hermanos colombianos, y recordándoles que nunca estaremos solos; pero lo más importante de todo, que sea cual sea el obstáculo por el que estemos atravesando, que rendirse nunca será una opción.

lunes, 11 de julio de 2022

De la esperanza al miedo

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Pasadas las elecciones presidenciales, donde algo más del 50 % de los colombianos se definieron por lo propuesto por Petro y su Pacto Histórico y el otro cercano 50 % claramente voto en contra de lo propuesto por Petro y su Pacto Histórico.

Todo parece indicar que ha sido grande el eco a la invitación a un cambio en el país en pro de encontrar los puntos de acuerdo, los en desacuerdo y en los que con un pequeño esfuerzo acarrearían construcción de concertaciones, orientadas al buen comportamiento y a la defensa de lado y lado en la búsqueda del interés general y del bien común.

Con el nombramiento, o mejor, anuncio de quienes serán los nuevos ministros, con al parecer mensajes de no agresión, para no erosionar el ambiente de confianza que se pretende construir y que en sus intervenciones han advertido, muestran voluntad de acuerdos en pro de lo mandado por las mayorías y yo agregaría de la totalidad de los colombianos, aclarando que no se pueden quedar en la polarización pero tampoco en el unanimismo absoluto que al parecer se está abriendo campo, lo que tampoco sería sano, hacen mucha falta las opiniones diferentes, para de ellas tomar los puntos que eviten errores que sigan generando desconfianza, desunión y polarización.

Ahora se pone de moda el término más difícil de concretar, ceder para encontrar acuerdos, donde el más fácil, rápido, más efectivo, la mejor señal a los colombianos y que tiene que ver con la lucha contra la corrupción, es el de la implementación de la austeridad total, desmontando ya todos los gastos exagerados de las entidades públicas con el objetivo de encontrar rapidito los dineros para el desarrollo, el empleo, la inclusión y mejora en la calidad de vida, etcétera, partiendo del pacto por la austeridad, pacto que sólo requiere de voluntad política para cumplirle a los colombianos y ser mucho más eficientes y rápidos en la consecución de los recursos que permitirán el apoyo a los programas sociales, que deben ser manejados también con la claridad, transparencia y austeridad que permitan evitar el sufrimiento al que conllevan las malas, descaradas y abusivas prácticas que han destruido confianza.

Desafortunadamente todavía no se han visto las medidas de austeridad total ni del gobierno que termina, ni del que llega; muy mala señal, los colombianos estamos pasando a la desesperanza y ya muchos pensamos que vamos de mal en peor, los mercados así lo demuestran. Aprovechen el 20 de julio y el 7 de agosto para llevar mensajes y hechos de austeridad total y buen comportamiento.

Aquí es donde veremos las verdaderas intenciones de quienes desde las diferentes ramas del poder, los sectores y movimientos políticos que se han declarado su apoyo total a las políticas de Petro de la izquierda, de los centros izquierda y derecha, y hasta de la derecha, quedando unos pocos sectores dispuestos a la oposición, pero en un notorio ánimo de apoyar consensuadamente lo bueno para el país.

Insisto, buen comportamiento y austeridad total, caminan de la mano y reconstruirían la confianza y racionalidad de la política ligada estrechamente a la economía y nos quitaría la desconfianza que ya se empieza a sentir en la posibilidad de que Colombia pueda salir del atolladero. Es que estamos hablando de temas mayores, de la lógica de la economía y de un país que no aguanta más corrupción y menos basada en los abusos de los sectores público, privado y político.

Pedimos a nuestro Señor Jesucristo iluminación para nuestros dirigentes en pro de comportarse muy bien, muy austeros, muy razonables, muy colombianos. La unión hace la fuerza, juntos saldremos adelante, ceder no es perder es ganar o mejor, tratar de recuperar la confianza de nuestra sociedad.

Ojo, el pueblo no aguanta más, el balón está en manos de la generosidad, la caballerosidad y lo más importante, de las mejores prácticas en nuestros comportamientos, en nuestro diario vivir, como nos lo enseña nuestro Señor Jesucristo.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Navidad rima con responsabilidad

 Por José Leonardo Rincón, S.J.

José Leonardo Rincón
Muchos creen que con el descubrimiento de las vacunas la pandemia se acabó. No señores. El asunto continúa, y por ese relajamiento en los cuidados, podemos tener una segunda oleada de contagios masivos que pueden resultar letales. Es verdad que estas fiestas decembrinas son una ocasión feliz para escaparse del confinamiento prolongado, oxigenarse, distensionarse y prepararse para un año nuevo, que todos lo queremos mejor y distinto, pero esas  no son razones para abusar.  Está comprobado que hemos sido juiciosos con las normas básicas de bioseguridad cuando estamos en la calle o con extraños, pero, igualmente, que las hacemos a un lado cuando estamos en reuniones familiares y de amigos. Ha sido precisamente en esos espacios donde el virus hace de las suyas.

La normalidad que anhelamos debe ser vivida con responsabilidad. Es cierto que por salud mental debemos seguir adelante, pero esto implica auto cuidado en todos los aspectos: alimentación balanceada, ejercicio físico, una tarea que nos ocupe, necesario descanso, espiritualidad que ayude a dar sentido, afectos que conforten, esto es, una vida bien vivida. Los profesionales de las ciencias de la salud nos han hecho caer en cuenta que el virus hace mella, no solo en personas que poseen las famosas comorbilidades (diabetes, inmunodepresión, problemas cardiovasculares) sino también en aquellas con afecciones mentales, sin mayor calidad de vida y que no manifiestan razones o motivos para proseguir su existencia.

 

Navidad es un tiempo excepcional para estar más cerca de los seres queridos, para compartir nuestros ritos familiares de encuentro alrededor de las tradicionales novenas, gastronomías locales y celebraciones familiares, para alimentar la alegría y la esperanza de los niños que recién comienzan sus vidas; es decir, para expresarnos el afecto unos a otros de muy diversas maneras: una llamada, un regalo, una tarjeta de saludo, una visita. Por eso mismo, porque nos queremos tanto, tenemos que ser responsables y muy juiciosos. Con la mejor voluntad, sin malicia, podemos convertirnos en vectores propagadores del COVID. Casos dolorosos hemos visto como para volver a repetir la historia.

 

Personalmente quiero desearle a todos y cada uno de ustedes y a los suyos, una feliz Navidad. Quizás suene a manida frase de cajón, pero en realidad encierra profundos sentimientos de gratitud por estar siempre ahí, haciendo eco de mis reflexiones en voz alta o sencillamente sacando unos minutos para leerme y concordar o discordar en respetuoso silencio. Que el Dios de la vida, que quiso hacerse uno como nosotros y por ende frágil y vulnerable, nos de la fé y las fuerzas necesarias para seguir adelante. Hay muchas razones para seguir viviendo. Qué más que seguir anunciando su Buena Nueva en un mundo patas arriba, distraído en banalidades, desorientado y sin sentido, una humanidad más espiritual y menos consumista, como acaba de decir Francisco. Dios los bendiga y cuídense mucho, pues solo haciéndolo, colaboran a que el proyecto de Jesús pueda hacerse realidad. ¡Tenemos mucho por hacer! ¡Feliz Navidad con responsabilidad!