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domingo, 3 de noviembre de 2019

Las decisiones de los pueblos son sagradas


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
En Colombia las mayorías decidimos nuestros gobernantes locales, quienes se convierten en los gobernantes de todos y los que no votamos por ellos tenemos la obligación de aceptarlos como nuestros gobernantes.

Yo personalmente no me voy a llenar de amargura, ni de negativismo, ni a perder tiempo pensando en que llegó el Castro - Chavismo, el comunismo, el socialismo del siglo 21, el pacto de São Paulo financiado por Soros. Yo no voy a acelerar los trámites ante las autoridades españolas para lograr su nacionalidad porque ni siquiera los inicié, teniendo la línea de sangre que me lo permitía.

Yo le creo al discurso de los nuevos gobernantes, me ha parecido de mano tendida, me ha parecido que se van a entender muy bien con el presidente Duque, me ha parecido que la juventud, la inclusión, la tolerancia, el sentido social, el emprendimiento, la ecología, el transporte público eléctrico, Hidroituango, la educación, la salud, el empleo, la ayuda a la satisfacción de las necesidades más apremiantes de los más pobres, la lucha contra la corrupción, la austeridad y transparencia en el manejo de los escasos recursos estatales, estarán en las agendas nacionales, departamentales y municipales.

Yo no me voy a poner a llorar y a morir de la rabia por que ganaron jóvenes, independientes, que surgieron desde abajo con mucho esfuerzo y hoy nos van a gobernar.

Yo, desde mi posición de abuelo jubilado, me pongo a disposición para servir en lo que pueda ser útil, pero tengan en cuenta que tengo compromisos como servidor de Emaus, caminante por las montañas de Antioquia del grupo de los Jubilosos, integrante de la tertulia del Sheraton, participante de todos los foros y conferencias a los que me inviten, cuidador y amigo de mi pequeño nieto, de mi esposa y mis amigos, visitante permanente de mi anciana y querida madre, mensajero y chofer de la familia, entre otras ocupaciones. Mejor dicho, no hay nadie tan ocupado como un jubilado en ejercicio.

Seguiré rezando todos los días para que nuestros gobernantes no pierdan el norte del interés general, para que mantengan autocontrolados sus egos, para que le den la importancia requerida a sus familias, como ejemplo de su importancia como núcleo de la sociedad, para que no caigan en el desafortunado juego excluyente y dañino de la polarización que quieren mantener algunos integrantes del Centro Democrático y de la Colombia Humana, polarización que ya pasó de moda, que ya no queremos las mayorías. Deseamos es que todos trabajemos en los temas importantes y urgentes del país, con el ingenio y la verraquera que nos distingue, un país que entre más lo recorro, a pie, en bicicleta, a caballo, en carro, más me enamoro de él, porque es absolutamente hermoso y su gente absolutamente querida y auténtica.

Estoy absolutamente convencido de que juntos podemos avanzar, no más delincuencia, no más corrupción, no más abusos a mujeres y niños, que nos distinga la unidad, la generosidad, la solidaridad, así mejoraremos la calidad de vida y encontráremos la felicidad.

Así leo yo el mensaje del pueblo en estas recientes elecciones. Ojalá todos estemos de acuerdo y ayudemos a nuestros gobernantes, que suponemos no van a ser inferiores a los retos que enfrentarán, con la valentía, honradez, austeridad y dedicación que ofrecieron en sus campañas.

martes, 29 de octubre de 2019

De cara al porvenir: ahora sí, a trabajar


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
Antes de cualquier cosa, mis felicitaciones para los candidatos que resultaron electos en la reciente jornada electoral. Que la providencia y su honradez profesional les permita realizar muy buenos mandatos.

Como ciudadano, espero que dentro de 4 años no tengamos que ver el listado de algunos de los gobernantes electos en los pasados comicios, que están enredados por malos manejos. Si así ha de ser, ojalá que ni se posesionen.

Muy dura fue la contienda electoral, mucho sudor y muchos recursos fueron aportados para llegar al destino final. Eso sí, que quede claro que nadie los obligó a participar en este dispendioso y desgastante ejercicio democrático. Fue por su propia cuenta, riesgo e interés que disputaron tan dura jornada y hoy deben comenzar a servirle a la comunidad toda, sin hacer distingos políticos, como manda una verdadera democracia.

Esperemos que los ciclos tradicionales no se repitan por el bien de todos, y se capitalicen y se aprovechen las experiencias pasadas.

Mal favor se le hace al desarrollo anhelado, poner espejos retrovisores con aire de revancha. Se debe continuar con lo bueno, corregir lo enmendable y no continuar con lo malo. Hay que recordar que todos los gobernantes de todas las épocas han tenido aciertos y desaciertos. Aquí no hay ningún Adán y ninguno ha sido un gobernante infalible.

De igual manera, por qué no tener en cuenta las propuestas razonables de aquellos que no fueron electos, pero que pueden ayudar al reforzamiento y mejoramiento de la propuesta ganadora.

Es de suponer que las llamadas “Comisiones de empalme” sirvan de verdad para entender lo que se entrega y lo que se recibe y no se conviertan en un rito más, que solo sirve para dejar constancia y obviamente para perder tiempo.

Siendo respetuoso de las dinámicas políticas, es bueno que los ganadores reciban, como es apenas natural, las hojas de vida aportadas por quienes los apoyaron, pero ojalá previamente, habiendo determinado y exigido perfiles humanos impolutos y perfiles profesionales idóneos y ojalá con alguna experiencia. El gobierno local se da alrededor del alcalde y del gobernador que se supone tienen unos miembros que les colaboran, aportándole en el ejercicio de sus funciones, en una verdadera labor de equipo.

Personajes con alguna sombra de duda, es mejor no nombrarlos para evitar futuros desgastes, y como decía algún ilustre gobernante, uno puede nombrar a aquel que pueda después, desvincular.

Sería una verdadera irresponsabilidad y una muestra temprana de ineficiencia, el invertir o perder el primer semestre del año entrante, dizque revisando lo que entregó la administración anterior, haciendo libros de colores y elaborando a las carreras el proyecto de Plan de Desarrollo, que desde ya debe ser iniciado para ser radicado al momento de las instalaciones de los Concejos y Asambleas, pues con el argumento de la participación ciudadana, se desarrollan ritos que  ya se deberían haber realizado cuando se construyó el respectivo Programa de Gobierno que se inscribió para participar en la contienda electoral. ¡No más carreta al respecto por favor!

Así mismo, al instalar las sesiones de los respectivos órganos legislativos, se deberían radicar, al menos, los Proyectos de Acuerdo o de Ordenanza que tienen que ver con las propuestas bandera de la campaña.

Cada pueblo trae su cultura y sus propios personajes. Recordemos apartes del discurso de reconocimiento de la victoria de Obama por parte del Senador McCain: “Hasta hoy el senador Obama fue mi contrincante electoral. A partir de hoy, él es mi presidente”. Para ser gente, hay que ser gente.

sábado, 26 de octubre de 2019

Efectos esperados de los resultados electorales


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
Mañana, menos del 3% de los candidatos inscritos lograran su objetivo de llegar al poder, de asegurar una remuneración a partir del primero de enero, con carro oficial y servidores estatales.

Mañana sabremos si triunfaron las encuestas, si triunfaron los expertos en la fabricación de mentiras, si triunfaron los sensatos, si triunfaron los mal llamados vivos, si triunfó la abstención o la participación masiva, en fin, mañana Colombia tendrá que analizar con lupa los resultados, para, como dice la ministra del interior, repensar la democracia y seguramente proponer una reforma electoral, para que la escogencia de los candidatos, la financiación de las campañas, la compra de votos, las alianzas, las coaliciones, los partidos y movimientos políticos, las propuestas de los candidatos y toda la cantidad de situaciones que hacen de nuestro sistema electoral una democracia imperfecta, como lo son las obras humanas, se puedan corregir y mejorar, para que no sigamos abonando el terreno de la tan dañina polarización, que en vez de buscar soluciones concertadas, acordes a las necesidades, pierde el tiempo hablando mal del contrincante y echándole la culpa de nuestros males, así le toque utilizar la mentira.

Que imaginación, la fiscalía, las contraloras y las autoridades electorales, deben coger las denuncias que circularon en estas campañas y aclararnos a los ciudadanos cuáles son verdades y cuáles son mentiras. Deben adelantar las investigaciones pertinentes, para castigar a los denunciados públicamente como delincuentes y a los denunciantes que utilizando la mentira, desviaron la atención de los sufragantes y dañaron la imagen de candidatos, aplicando responsabilidades y multas a los partidos y movimientos opositores que no salieron oportunamente a desmentir el accionar de sus irresponsables militantes, dejando como verdades las mentiras y premiando a los partidos y movimientos, donde las denuncias que de sus contrincantes pusieron a circular y resulten verdaderas en las investigaciones.

Con responsabilidad y agilidad las autoridades de vigilancia y control electoral deben exigir y revisar las cuentas de las campañas, sin dejarse meter los dedos a la boca, para sancionar las conductas y costumbres sancionables y exaltar las conductas transparentes.

De una vez se debe construir la base de datos con las declaraciones de bienes y rentas que deben entregar los 3.000 elegidos, para poderles ir haciendo los seguimientos correspondientes, que permitan descubrir crecimientos inusuales en sus bienes y rentas, para castigarlos cuando sean injustificados y exaltarles cuando sea del caso.

Mejor dicho, a partir de los resultados de mañana, si queremos y creemos en los sistemas democráticos, el trabajo coordinado de las autoridades que tienen que ver con las elecciones y los temas que las rodean, se tienen que poner a trabajar duro.

Esperemos que mañana los colombianos salgamos todos a votar, bien informados, pidiéndole al Espíritu Santo que nos ilumine, para elegir a los mejores, dispuestos a escuchar al pueblo, a satisfacer sus necesidades apremiantes, a buscar con humildad y dedicación la primacía del interés general sobre el particular.

Cuidemos y perfeccionemos esta democracia, antes de que las dictaduras de izquierda o de derecha, se impongan.

Los pueblos en el mundo y muy especialmente en Latinoamérica están rebotados, no quieren comer más cuento, están dispuestos a todo, como el que no tiene nada más que perder. Hay que escucharlos y con ellos buscar soluciones, los fríos números de los indicadores económicos, no son suficientes y si no, miremos a Chile, gobierno de derecha, presidente millonario, desempleo bajo, ingreso per cápita alto, pueblo insatisfecho, exigiendo bajar tarifas de servicios públicos, peajes, transporte público, etc., pidiendo condiciones que permitan vivir más igualitariamente, mejor dicho, que el salario les alcance para vivir.

A los que resulten elegidos, les recordamos la frase de George Washington: “Es imposible gobernar rectamente una nación sin Dios y sin la Biblia”.

viernes, 25 de octubre de 2019

A ver si cumplen


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
Con sobrada sensatez, un periodista decía hace pocos días en un programa radial que los candidatos a alcaldías y gobernaciones saben muy bien que no van a poder cumplir con todo lo que prometen en campaña electoral.  También nosotros, los electores, de antemano sabemos que los candidatos por quienes votamos no nos van a cumplir. Ridículo, ¿verdad? Es un juego perverso al que nos exponemos cada vez que hay elecciones. Ellos mienten y nosotros, sabiendo que nos engañan, los elegimos.

Desde que tengo uso de razón, no recuerdo un solo candidato que ya electo haya cumplido su palabra. Eso sí, que resultó haciendo exactamente lo contrario, como aquel que iba a cerrar el Congreso por corrupto y resultó amangualado todo el tiempo con él a base de coimas que no de mermelada porque así no la llamaban. O el otro que pidió grabar sobre piedra que no iba a subir los impuestos y a todos nos sacó la piedra cuando lo hizo. O este otro que prometió menos impuestos y más salarios y está desesperado por subir los impuestos y bajar el salario mínimo porque, en boca de ministro de hacienda, es muy alto. Prometió no hacer fracking pero, igual, lo va a hacer con mucho cuidado.

Eso sucede a nivel país o en las pequeñas ciudades: los politiqueros y gamonales resultan siendo la misma cosa, la misma maquinaria mañosa con sus mismas prácticas. Mienten los de derecha y mienten los de izquierda, los de rojo, azul, naranja, verde o amarillo. Después dicen que les tocaba hacerlo porque no había más remedio. Siempre el culpable es el antecesor que dejó la olla raspada y las partidas comprometidas. El poder se alterna entre unos y otros porque siempre existe la vana ilusión de que las cosas “ahora sí” van a cambiar y a ser mejores. Dan risa viéndolos posar camaleónicamente, cambiando de partido y de color como cambiando de calzones. Los que ayer se insultaban, hoy se abrazan. Los que en público pelean, en privado toman whisky.

Este domingo volvemos a las urnas. Hay que votar. Ya hemos visto los desastrosos resultados de jugar a la ambigüedad y a creer en un voto en blanco que aquí en Colombia no significa nada. La abstención es tan mortífera como una mala elección. No se vale quedarse durmiendo en casa porque me dio pereza porque estaba lloviendo, o porque ya sabemos quién va a ganar, o porque no vale la pena porque todos son la misma cosa. Yo sí creo que hay gente que quiere hacer las cosas de modo distinto, que quiere romper con inveteradas costumbres, gente a la que hay que darle la oportunidad. Esperamos que el remedio no sea peor que la enfermedad. El hecho es que hay que ejercer el derecho ciudadano a elegir alcaldes y gobernadores, a escoger en conciencia y con buen criterio el mejor. No el que da 50 mil pesos, ni el mercadito, ni el simpático, o el que diga fulano. No. El que yo crea, sí. ¡A ver si cumplen!

miércoles, 23 de octubre de 2019

Comicios locales y tabú electoral


Por José Alvear Sanín*

José Alvear Sanín
Aunque el partido conservador, considerado por Miguel Antonio Caro guardián del manicomio, fue generalmente una influencia muy positiva en la vida colombiana, en 1858 se contagió de locura, aceptando el federalismo que despedazaba el país. Otra de sus trágicas equivocaciones fue la imposición, por parte de Álvaro Gómez Hurtado y Belisario Betancur, de la elección popular de alcaldes y gobernadores, reforma demagógica y populista que entregó los gobiernos locales al clientelismo, la cleptocracia y la ignorancia.

Recuerdo —porque desde El Tiempo yo clamaba contra ese esperpento— que luego, tanto Carlos Lleras como López Michelsen rechazaban esa enmienda, aunque ambos se inclinaban a pensar que la elección popular podría aceptarse, pero únicamente para las grandes ciudades. Sin embargo, no pensaron en la necesidad de una segunda vuelta, para evitar que con una escasa mayoría se imponga un aspirante con apenas un 15 - 20% de apoyo del censo local, sobre otra media docena. Luego, los elegidos están obligados a retribuir, contratando a dedo, a los extraños financiadores de campañas cada vez más costosas…

El resultado de esa reforma democratera y progre, que puede llevarnos al abismo el próximo 27 de octubre, ha sido la monumental descentralización del chanchullo, porque el país, sin partidos que propongan políticas para la administración local, está en cambio, sobresaturado de vallas con las sonrientes efigies de millares de aspirantes. Cada uno se presenta con un lugar común, tres o cuatro palabras anodinas que reemplazan toda discusión seria, porque además sus programas, copiados de otros para cumplir con los requisitos legales, son desconocidos por el electorado.

La ausencia de debates serios es general, mientras el país, al garete, avanza a tientas. La sensación es la de una ruidosa fiesta en el puente del paquebote que surca un mar proceloso…

Ahora bien, en Colombia, a partir de la elección de Santos, en 2010, la política se reduce al asunto supremo de escoger entre el estado de derecho y la revolución marxista-leninista que impulsa el Foro de Sao Paulo.

Lo trágico es que de ese dilema no se habla. Es un tema tabú, porque se actúa como si nada estuviera pasando, como si no estuviéramos en peligro, como si gozáramos realmente de paz y nuestros peores enemigos se hubiesen convertido en inocentes y bondadosas personas.

En el actual debate, que ha transcurrido sin pena ni gloria, no se ha discutido nada importante, y en consecuencia el país irá rutinariamente a las urnas ignorando lo que verdaderamente se juega.

Es previsible entonces que en mil y pico de municipios y en treinta departamentos todo siga igual, y que nuevas, pésimas e impreparadas autoridades sigan mal administrando esos feudos, pero en Bogotá, Cali, Barranquilla y Medellín (que tienen casi la mitad de la población colombiana), bulle una tragedia que puede desquiciarnos definitivamente.

En la capital la pelea es entre lo pésimo —Claudia— y lo malo —Carlos Fernando—, dos partidarios del NAF, que, según un agudo observador bogotano, no reúnen siquiera la experiencia necesaria para administrar un parqueadero. A esta lamentable situación se ha llegado porque ni el CD, ni el gobierno se preocuparon de preparar un candidato viable con un programa sólido, lo que dejó el campo abierto para el regreso de la capital al caos.

A Cali vuelve un exalcalde nefasto, del M-19, y en Medellín, la demagogia puede darnos la sorpresa más terrible.

En todo caso, si solo se pierden Bogotá y Cali, el presidente queda mucho más arrinconado y disminuido, mientras la subversión se hace a decenas de billones que permiten establecer la maquinaria eficaz para las elecciones de 2022, que se inicia con el control de millares de juntas administradoras locales (JAL), para repetir el millón de votos que Petro le puso a Santos.

He aquí lo que se juega el domingo 27 y que el electorado ignora, distraído por fuegos fatuos electorales, mientras un país lánguido e indiferente no se percata de que se juega con fuego, ni de que estas elecciones, aparentemente sin importancia, pueden definir la suerte del país.

lunes, 14 de octubre de 2019

Veedores de la gestión pública


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Tal vez es el último comentario que efectuaré antes de las elecciones del 27 de octubre sobre política, los candidatos y sus posibilidades.

En estos últimos quince días todos, sin excepción alguna, realizarán día y noche reuniones, darán entrevistas y opinarán sobre lo divino y humano, y sobre las acciones que ejecutarán en su período como alcaldes y gobernadores para mejorar las condiciones de los ciudadanos.

En algunas regiones del país están casi que definidas las elecciones de acuerdo con los que interpretan las encuestas, por ejemplo, en Barranquilla, Medellín, y Bucaramanga.  En otras las posibilidades las tienen varios candidatos como ocurre en Bogotá y Cali, para hablar solo de las cinco capitales colombianas más importantes.

Pero, más allá de las encuestas y esperando la definición del 26, guardaré a partir de ahora los programas de los candidatos, sus compromisos y promesas que han efectuado a la comunidad, porque esa será la bitácora que nos permitirá evaluar, hacer seguimiento, analizar y comentar a través de mis artículos los avances o retrocesos en el cumplimiento de sus planes y programas.

No haré el ridículo papel de ser justiciero, ni evaluador de decisiones, estaré pendiente de la contratación, que se efectúe con transparencia, cuidando el dinero de los impuestos, que las obras públicas se realicen en el tiempo previsto, que no se den sobrecostos y que sean bien construidas, que las normas de urbanismo se cumplan, que se proteja el ambiente, las quebradas y que no se otorguen licencias de construcción al lado de quebradas sin guardar las distancias de ley.

Deben nombrarse secretarios de despacho de reconocida gestión privada y pública, y si nombra personas jóvenes que se empapen y conozcan la vida pública porque de lo contrario no tendremos liderazgo ni interlocutores válidos con la comunidad.

Que después del triunfo en las elecciones, los elegidos procedan a efectuar buenos empalmes y se preparen para gobernar con eficiencia, transparencia y honestidad. El éxito de ellos será el triunfo de la comunidad, los errores de ellos serán nefastos para la población, por ello, deben someterse al imperio de la ley, cumplirla y ser gestores de beneficios para todos y no para unos pocos.

Suerte para todos los candidatos y que los que pierdan reconozcan el triunfo del contendor y se unan a trabajar.

sábado, 5 de octubre de 2019

Los conservadores en Antioquia de plácemes


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
Esta semana tuve la oportunidad de escuchar las posturas del candidato conservador a la Gobernación de nuestro Departamento. Desde hace como 20 años no veíamos en el tarjetón de gobernadores para Antioquia un candidato conservador, partido fundado hace como 170 años, que tiene a la familia como el núcleo de la sociedad, que se rige por los principios de la religión católica, que defiende a la libertad y el orden, que hoy tiene a un joven candidato a la gobernación de Antioquia, dispuesto a hacer valer estos principios, para bien de la sociedad, priorizando el interés general sobre el interés particular; un joven representante de los demás jóvenes dispuestos a los caminos de la verdad y el amor.

Los conservadores debemos hacernos contar en las elecciones del próximo 27 de octubre. No podemos perder esta oportunidad que se nos presenta a través de un líder joven, valiente y decidido, guiado por los principios de nuestra religión católica y por un profundo convencimiento de recuperación de la institucionalidad como principio de solución a los problemas que nos carcomen.

El partido, en crisis de liderazgos, acertó al darle el aval a un joven líder, Juan Camilo Restrepo, con experiencias exitosas en los sectores público y privado, valiente y decidido, pero se equivocó abandonándolo. Desafortunadamente si el partido no aprovecha esta oportunidad, seguirá por el sendero de su autodestrucción, que empezó hace muchos años con los egoísmos internos generados por nuestros líderes en los que primó la satisfacción de intereses personales y grupales. Así nos dejaron huérfanos a los conservadores del común, a tal grado que esos mismos líderes se fueron al Centro Democrático, a continuar allí sus confrontaciones y a generarle problemas a ese relativamente nuevo partido, con problemas de viejo partido.

Yo creo que Colombia debe cimentar la política en los partidos, lo que sería el inicio de la recuperación de la institucionalidad. Los partidos deben ser reflejo de la búsqueda del interés general a través del servicio; no pueden seguirse convirtiendo en la búsqueda de intereses particulares de pequeños grupos de personas que buscan perpetuarse en el poder, cerrando las posibilidades a los nuevos liderazgos jóvenes, como el que hoy se le presenta al partido Conservador en Antioquia, con Juan Camilo Restrepo, quien inyectándole liderazgo nuevo y joven al partido, se convierte en una excelente opción para gobernar a Antioquia y refundar el partido en nuestro departamento. Hay que darle cabida a los jóvenes que comulgan con los principios del partido. Recuerdo mucho a mi padre Jacques de Bedout Villa, conservador de los de verdad, que practicaba sus principios con devoción. Recuerdo los sábados conservadores, destinados a la capacitación, al consejo, a la satisfacción de las necesidades más elementales de los conservadores más necesitados, a eso deben regresar los partidos, como semilla del volver al interés general.

Si los que a nombre del partido que ostentan hoy las mieles del poder en el congreso, asamblea y consejos, dejaron solo al candidato avalado, por pensar en sus intereses personales, los que nos consideremos conservadores del común, sin prerrogativas, así tengamos otras preferencias, debemos abandonarlas para acompañar la causa de las nuevas posibilidades, de los nuevos vientos para nuestro partido.

Esta es la oportunidad, para que los conservadores, que desde años atrás nos hemos venido sintiendo huérfanos de partido, la demos toda, acompañando a Juan Camilo Restrepo.

Su programa de gobierno satisface mis expectativas, además de estar dispuesto a llegar hasta el final, llenándonos de esperanzas a los conservadores y a los antioqueños en general.

Recuperemos el partido, la institucionalidad, para los conservadores del común, aprendamos del ejemplo de valentía y arrojo que nos está dando Juan Camilo Restrepo, acompañémoslo, no perdamos esta oportunidad. Si nos ponemos todos los conservadores a motivar a nuestros copartidarios, familiares y amigas(os), reventando las redes sociales y las relaciones interpersonales, podremos lograrlo. Trabajemos duro para que vean las calidades y cualidades de nuestro candidato en los debates que faltan, necesitamos subir rápidamente el nivel de reconocimiento del candidato.

Juan Camilo Restrepo ha sido muy claro, tiene el aval y va con toda, sin alianzas, sin apoyos a candidato a la Alcaldía de Medellín, en vista de no haber el partido avalado a ninguno.

Yo me sentiría muy feliz de volver a ver un Partido Conservador con identidad propia, donde los militantes que migraron a otros partidos regresaran, donde la inclusión, el equilibrio, el trabajo social con autoridad y mucho desprendimiento, permita vencer la iniquidad. Que el Partido Conservador regrese a las épocas donde el interés general prevalecía claramente sobre el interés particular.

Las circunstancias están dadas, no nos preocupemos por las encuestas, preocupemos por el futuro de Antioquia, bajo los principios conservadores de nuestro partido, que nuestro voto deje de ser visceral, que sea un voto consciente y responsable para bien de las generaciones futuras.

En esta contienda electoral para gobernador de Antioquia, el centro derecha que ofrece Juan Camilo a nombre del partido conservador, sería lo mejor para nuestro departamento y para el resurgir institucional partidista sin entregarse a alianzas que obligan a servir a muchos señores, de grandes egos, impidiendo el interés general como objetivo fundamental de la política destinada al servicio de las comunidades.

Juan Camilo Restrepo, líder joven, fogueado en los campos públicos y privados, católico de convicción, se va hasta el final, yo lo voy a acompañar y le pido a los conservadores y a los jóvenes en Antioquia que lo acompañemos para ganar las elecciones entre todos y recuperar al Partido Conservador para los jóvenes de Antioquia, para que las generaciones futuras participen en la reconstrucción de un partido que en sus principios representa la esperanza de Antioquia.

martes, 1 de octubre de 2019

De cara al porvenir: conflictos vigentes


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
Un rápido recorrido por los aconteceres cotidianos nos muestra un planeta que verdaderamente no se da un solo minuto de tregua para estar tranquilo. Son demasiados frentes y de pronto pocos los actores que nos problematizan, pero con el suficiente poder económico, político y militar para afectarnos a todos y lamentablemente, con la posibilidad real de desestabilizar el planeta.

Comencemos con lo verdaderamente importante: hace ya varias semanas los incendios se consumen la selva del Amazonas, el más grande pulmón terrestre del mundo. Para la magnitud del problema, han pasado casi desapercibidos los pronunciamientos y las acciones efectivas de las potencias planetarias. Este es un verdadero desastre planetario y no lo hemos sabido o no lo hemos querido dimensionar como tal. Lamentablemente a través de la historia, y no por pensar mal, los incendios accidentales le han servido a los intereses de unos pocos, a costa de la destrucción del patrimonio arquitectónico o de las construcciones comunes cuya ubicación son de interés para algunos, o por otro lado, ante un incendio consumado, la tierra queda casi lista para ser adecuada para la agricultura o para la conversión en potreros. ¡Vaya uno a saber! ¿O sí?

La Guerra Comercial entre China y los Estados Unidos está mal planteada por los norteamericanos, ya que máximo, el presidente actual podrá aspirar a otro período, mientras que el Primer Ministro Chino tiene un período vitalicio, lo cual le permite simplemente, sentarse a esperar, pues es difícil que otro presidente gringo se ponga a alborotar semejante avispero.

La tensión norteamericana con Irán parece una relación tormentosa, ya que como en un noviazgo de telenovela barata, ninguno de los dos se atreve a dar el primer paso para consolidar la relación o para terminarla de una vez por todas.

Se enturbia el ambiente con el atentado a las refinerías en Arabia Saudita, infraestructura vital para la conservación del equilibrio mundial del mercado de los hidrocarburos que aún se resisten a ser reemplazados. De comprobarse la hipótesis de que es un atentado iraní, este acontecimiento pone en jaque a todo el Golfo Pérsico.

Esta situación se da en un mal momento, pues coincide con el calendario electoral israelí, lo que podría generar una politización extrema alrededor del tema.

Pero si por allá llueve, en nuestro país no escampa. Hace años no se veía una campaña electoral tan sangrienta como la actual. Vamos de mal en peor y lo malo es que a nadie parece importarle.

Matan candidatos, matan líderes sociales, matan soldados, matan policías, matan reinsertados, y no pasan de ser noticia de un día mientras aparece otra noticia con muertos más frescos. ¡Qué desfachatez!

Nuestro vecino, lamentablemente continúa en su encrucijada y sigue creciendo el número de refugiados hacia nuestro país, en un hecho que no tiene antecedentes en nuestra historia.

Eso sí, ya se aproxima el final del año, llegan las brujas, las finales del campeonato de fútbol, las navidades y el Año Nuevo, y todo pasa a un segundo plano.

¡Y mi pueblo sigue de fiesta!