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miércoles, 28 de septiembre de 2022

El cambio. Le metieron a Colombia la reversa

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Qué vergüenza. Colombia proponiendo legalizar la cocaína, el terrorismo y la delincuencia.

Grave intoxicación mental de un mandatario revolucionario en las Naciones Unidas. Con osadía se dio a la desatinada ocurrencia de comparar ante el mundo entero, de manera peyorativa los hidrocarburos, al glorificar la cocaína, y de enarbolar el concepto de la paz total como forma de otorgarle impunidad al narco-terrorismo y a toda suerte de organizaciones criminales.

Le ganó de largo a las locuras que allí habían atestado en el pasado personajes que han llevado naciones ricas a la pobreza, como Chávez, Evo, Ortega y el propio Fidel. Le ganó al que empeñó la Constitución Nacional en una prendería habanera a cambio de un Nobel prefabricado.

Vamos en reversa, camino al precipicio. Presenciamos una deplorable y perversa regresión mental que confunde los conceptos de libertad y orden constitucional con el libertinaje, la legalidad con la tipicidad criminal, los valores que enmarcan una sana convivencia y la responsabilidad que impone la conducción de un Estado, con la implementación de tácticas guerrilleras desde el ejercicio del poder.

Que le pregunten a los gobiernos ruso y chino si ellos van a prescindir del petróleo, el gas y el carbón. Que se pregunten por qué Cuba los mendiga y cómo se empobreció Venezuela. Que le pregunten a cualquier sociedad civilizada del mundo libre, si está dispuesta incorporar la delincuencia a las filas de su fuerza pública.

Gracias a los recursos naturales como el petróleo, el gas, el carbón, el agua y los demás minerales, los Estados cuentan con los ingresos económicos que los financian y transforman.

Esos recursos energéticos son la base de toda la movilidad física y financiera o económica del mundo, de industrias y millones de productos y servicios en nuestra civilización. Los derivados de esos recursos están presentes en casi todo lo que utilizamos y en la forma en que vivimos.

No es sensato ignorar que estos recursos seguirán siendo necesarios hasta tanto la tecnología y los costos permitan establecer las alternativas de energías renovables en las que los científicos, especialmente en las sociedades del mundo libre, están trabajando de manera acelerada, apuntándole a una transición gradual que nos lleve a una matriz energética global mucho más limpia.

Es simple, sin los ingresos de la explotación de los recursos de la industria energética tradicional, petróleo y gas, sin los yacimientos no convencionales y sin la minería tecnificada acompañada de la debida mitigación de la huella ambiental, no hay cómo pagar los costos de la transición energética.

En un país como Colombia, sin esos réditos no hay cómo cubrir el actual déficit de electrificación, no hay con qué financiar la protección del medio ambiente, ni el desarrollo socioeconómico regional de una población creciente, mucho menos cómo pagar la deuda y el funcionamiento del Estado.

La protección del medio ambiente, en especial la mitigación del calentamiento global es una problemática y una prioridad de la humanidad que le compete a todo el planeta, y que trasciende las ambiciones y aspiraciones individuales de cualquier gobernante accidental.

Hoy resulta inapropiado que alguna corriente ideológica, partido o figura política, pretenda demagógicamente apropiarse de un asunto global y agitar a cuatro vientos como suya, la bandera ambientalista.

La mayor fuente de corrupción política, social y económica en toda la región andina es el narcotráfico. El negocio de la cocaína no lo tienen a la venta ninguna de las organizaciones criminales que dicen respaldaron la coalición que gobierna hoy a Colombia de manera autocrática.

No se entiende que un jefe de Estado, en buen uso de razón, defienda la cocaína, diga que tenemos que terminar con el petróleo y el carbón porque matan, convenientemente no mencione el gas, y que pregone combatir la corrupción cuando al mismo tiempo defiende las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y la minería ilegal, que deforestan su país y financian la violencia y el narco-terrorismo.

Aclaremos que ni la cocaína ni los sembrados masivos de coca hacen parte de nuestra naturaleza. Que la selva se regenera sola si se deja inhabitada. Que las poblaciones agrícolas han sido siempre nómadas, la sustitución de cultivos es un engaño político y las alternativas económicas y las oportunidades de empleo deben estar cerca a los mercados. Y que a un Estado le cuesta más una persona deforestando y produciendo cocaína que reforestando o trabajando por fuera de los bosques húmedos tropicales.

Es la presencia del hombre y sus organizaciones criminales quienes colonizan, deforestan y aniquilan la biodiversidad y todos los ecosistemas naturales andinos-tropicales de cientos de miles de hectáreas donde se originan y aumentan las aguas que mantienen la selva amazónica, uno de los principales pulmones del planeta Tierra.

El clorhidrato de cocaína solo lo produce el hombre y sus organizaciones crimínales deforestando en los países tropicales-andinos. Solo hay cocaína alcalinizando una pasta de hojas de coca a la que le adicionan ilegalmente gasolina que proviene del petróleo, cemento y otras sustancias químicas nocivas para la salud y el medio ambiente.

La cocaína y en especial todos los alcaloides, producen un altísimo grado de adición y degeneración del ser humano en todos los sentidos, desviaciones mentales e irreparables daños cerebrales y de la salud. Afirmar lo contrario es una aterradora negación de la realidad.

Los alcaloides y todas las drogas aniquilan neuronas. No digamos que el petróleo y el carbón matan más gente, cuando no se puede desconocer que más del 89% de los actos violentos y criminales se cometen bajo la influencia de alguna sustancia que afecta la mente humana.

En otras palabras, la utilización de drogas embrutece rápido y mata lentamente. Las drogas limitan mental y físicamente el desarrollo físico e intelectual de los jóvenes. Por tanto, acumulan un serio problema de salud pública para las sociedades, que no habrá sistema de aseguramiento ni subsidios a la inutilidad que lo soporten.

Las organizaciones delictivas en Colombia son responsables por más del 75 % de la producción mundial de cocaína y está claro que las FARC-EP, el ELN y los carteles criminales, se financian con el narcotráfico.

La gran mayoría de ese comercio ilegal de la droga circula desde hace años a través de Venezuela y está entreverado con multiplicidad de mafias, carteles y grupos terroristas de todo el mundo.

Ni el crimen ni el vicio desaparecerán. La lucha contra el crimen es una constante a lo largo de la historia. Eso no lo va a cambiar nadie. Es algo con lo cual hay que vivir como en la agricultura con plagas y malezas. No es algo en lo cual se pueda claudicar, la seguridad ciudadana es parte esencial del pacto social.

Los Estados no pueden promover las drogas, su obligación legal es nutrir y desarrollar jóvenes sanos, cultos, lectores, deportistas y profesionales que le aporten a la sociedad. Por ello hay que entender que la solución no es legalizar la droga ni la criminalidad, y siempre habrá que combatirlos. Más ahora que tenemos tecnologías inteligentes que lo permiten. Lo que hace falta es determinación y voluntad política, y ser capaces de invertir en la atención de la adicción.

Da vergüenza decirlo, pero es cierto. Cómo vamos, Occidente está confeccionando una “juventud zombi” llena de adicciones, que poco tendrá para aportar, justo cuando más florece la era del conocimiento.

Claro que estamos cambiando. Vamos a la lata y en reversa. Son los alucinógenos los que producen esas dilucidaciones e incoherencias cerebrales como las expresadas durante la empeliculada representación ante el mundo hablando de lobos y manadas, satanizando los hidrocarburos y realizando una equivoca apología de “la legalización de la ilegalidad” y de la impunidad como premio al crimen organizado.

Señores, ese discurso en la ONU se parece a las declaraciones terroríficas, amenazantes y destructivas del villano pingüino en contra de las personas de la ciudad Gótica en una película de Batman.

domingo, 3 de abril de 2022

Me pregunto

Antonio Montoya Hoyos

Antonio Montoya Hoyos

¿Por qué los colombianos no logramos comprender el riesgo inminente que tenemos de que nuestras vidas cambien radicalmente y no solo para unos pocos, es para todos sin excepción alguna? ¿Qué oportunidades tendremos de tener una buena calidad de vida, de estudiar y tener oportunidades de empleo, que se respete la vida y que sea un país con posibilidades de desarrollo?, pues la respuesta obvia, precisa, ninguna.

Existen razones para esa conclusión y las enumero para que queden grabadas en la mente de cada uno de nosotros y podamos tomar una decisión seria y de futuro en las elecciones de mayo 29 y en las de junio si llegamos a una segunda vuelta, a saber:

1. Gustavo Petro y la Colombia Humana, ¿Qué representan realmente para Colombia? En mi opinión nada bueno, traen odio acumulado, resentimiento y deseos de grandeza de su líder, los que lo acompañan no han aportado nada nuevo a Colombia, atacan las instituciones, a las personas, no respetan la vida ni creen en ella, promueven la expropiación, la desintegración del Esmad, terminar la producción de petróleo, la del carbón, expropiar las tierras a través del incrementó del predial sobre todo en el sector rural, incrementar las tasas de renta, limitar la propiedad privada expropiando o comprando a la fuerza a quienes tienen más de una vivienda, acabar con la explotación minera legal, que construye empleo bueno y de calidad; no habla de seguridad, ni de la policía. Seguramente esta, la manejaran los grupos de apoyo como en Venezuela y otros países, que son bandidos motorizados causando terror, en fin, estos muchos proyectos nefastos para la civilidad son los que nos esperan. Abramos el ojo, no comamos cuento del populismo.

2. Armando Benedetti, Roy Barreras, personajes investigados, ad-portas de ser sometidos a la justicia, cuando vuelva a haber justicia; que han militado en todas las fuerzas políticas colombianas desde la derecha a la izquierda sin inmutarse, ni sonrojarse, personajes que no generan credibilidad ni respeto.

3. El Partido de los Comunes, antiguas FARC, hoy disidencias, que apoyan a Petro en acto realizado esta semana en Bogotá, que no han cumplido un solo punto del acuerdo, no verdad, no reparación, no justicia. Valiente acuerdo.

4. La primera línea, nombre dado a unos vándalos que aterrorizaron a las ciudades, destruyeron infraestructura y que aún siguen generando terror en sectores de las ciudades, paralizaron sobre todo a Bogotá y Cali, apoyados por Gustavo Bolívar, Gustavo Petro y la Colombia Humana, ¿ellos serán los que respetarán las ciudades y a los ciudadanos?, no lo creo.

5. ¿Qué proyecto de vida, empresarial o social han promovido estos señores de la Colombia Humana?, que yo sepa ninguno, no saben que es ser empresario, luchar por sacar adelante las empresas, pagar salarios buenos, aportando a tiempo al sistema de seguridad social, construyendo un tejido social óptimo para las familias y sus hijos, sobreviviendo a la adversidad con temple, recurriendo al sector bancario para no incumplir con sus obligaciones tributarias que son bien altas y al pago de los proveedores.

Estos si son verdaderos lideres trasformadores de nuestra Colombia.

6. Desinformar es el objetivo, una campaña basada en la mentira, la interpretación de los acontecimientos contraria a la verdad, pero, ellos nunca dicen su propia verdad, que fueron formados activamente en la guerrilla, que muchos, pero muchos de sus seguidores son exguerrilleros, asesinos, secuestradores, violadores, extorsionadores, terroristas que afectaron a miles de ciudadanos inermes para mantener sus grupos de bandidos. Eso sí no hace parte de su populismo, son los mesías que cambiarán el rumbo de Colombia y tal vez tengan razón, acabarán con Colombia y eso no se puede permitir.

7. Convertir a los salvadores de la democracia, en los victimarios. No se puede admitir, que hombres como el expresidente Álvaro Uribe Vélez, se convierta en personaje repudiado, olvidando la verdadera historia de quién salvo la democracia del terror y la violencia.

8. Atentan claramente contra los derechos de los artistas, autores, compositores, intérpretes, escultores, pintores, productores, que desarrollan su intelecto para crecer nuestra cultura, considerando que ese derecho lo debe gestionar el Estado y ¿a quién y cómo le reconocerá su actividad productiva en el momento en el que ellos tomen el poder? No saben ni en qué consiste la propiedad intelectual.

9. Todo lo que ellos dicen o hacen es bueno, lo de los demás es fascismo, nacismo, ultraderecha, en fin, estamos en polos opuestos, en los que unos son los buenos (Pacto Histórico) y los demás los malos. No han generado sino pobreza, miedo, terror y pánico económico.

10. Van contra los derechos de los pensionados que sobreviven de sus pensiones, enfila baterías contra ese derecho obtenido, aportando dinero al fondo pensional durante toda su vida laboral. No hay derecho.

Podrán ustedes seguir sumando temas que son graves y que afectarán el desarrollo normal de la sociedad y también podrán compartir con los hijos esta opinión, para enriquecer la decisión de votar por la democracia y no por proyectos personalistas y perversos.


miércoles, 29 de septiembre de 2021

Personería... Prevaricato... Petro

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Para entender temas fundamentales del derecho nada mejor que ciertos aforismos. Uno de ellos dice que la ley no tiene corazón y que el magistrado que le presta el suyo prevarica. En consecuencia, cuando se falla por simpatía, amistad, militancia política, obediencia, coima, etc., el juez prevarica porque tuerce, tergiversa o contradice o abusa de la ley.

En Colombia, desde hace algunos años venimos acostumbrándonos al prevaricato, porque se suceden los más escandalosos e inconcebibles fallos para favorecer a ciertos personajes y grupos políticos en su camino hacia el poder, mientras a otros se niega sistemáticamente el reconocimiento de sus derechos.

El activismo judicial ha convertido esa rama del poder público en un eficaz mecanismo al servicio de la extrema izquierda revolucionaria, porque las “altas” cortes, y muchas de las que de ellas dependen, han sido copadas por individuos comprometidos en la subversión ideológica.

La más reciente sentencia de orden político es la del pasado 17 de septiembre, de la Corte Constitucional, que falla a favor de una tutela presentada por Gustavo Petro para que su grupo, “Colombia Humana”, sea reconocido como un movimiento representativo de ciudadanos, en contra de repetidos pronunciamientos del Consejo Nacional Electoral, la entidad legalmente llamada a otorgar, o negar, dentro del ordenamiento, la personería jurídica a las formaciones políticas.

La absurda tutela presentada por Petro ya había sido negada el 29 de enero de 2019, por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, y en la apelación por el Consejo de Estado, el 14 de marzo siguiente, precisamente por dos tribunales que poco se han distinguido por su imparcialidad política.

Finalmente —¡vaya sorpresa!—, la Corte Constitucional seleccionó esa solicitud de Petro, y por ocho votos contra 1 se lleva de calle la legislación electoral, para favorecerlo con una inesperada personería jurídica, que le abre las puertas de copiosa financiación del erario y le permite repartir avales y formar listas para Congreso, sin tener en consideración otras opiniones.

En esos vitales asuntos, Petro ya no tendrá que someterse a los engorrosos, costosos y lentos procedimientos de otros grupos, esos sí “significativos”, de ciudadanos que tratan infructuosamente de superar los numerosos escollos legales que hacen bien difícil su expresión.

El voto disidente fue del magistrado Lizarazo, hasta ahora el peor de la Corte Constitucional, quien no objeta el fondo de la personería para Petro, sino la forma como le fue entregada…

El impulso que recibe Petro con esa personería es incalculable, tanto en cuanto le favorece como en lo que representa en detrimento de quienes se le enfrenten tardíamente y en condiciones de inferioridad… ¡Así, Petro arranca con todos los fierros, seis meses antes que los demás!

***

Carlos Ochoa Martínez. El 22 de septiembre falleció —después de penosa enfermedad— el historiador que hacía poco, con La grandeza trágica de Bolívar, había interpretado las horas más amargas del Libertador en un texto sobrio, elegante y profundo, publicado justamente por la Sociedad Bolivariana, de la cual era miembro, así como de la Academia de Historia del Valle.

Carlos, a pesar de una larga vida fuera de su natal Tuluá —en Medellín, en el exterior y sobre todo en Bogotá—, nunca descuidó su terruño, para el que motivó iniciativas culturales, escribió biografías de coterráneos ilustres y deliciosos recuerdos de juventud. Fue siempre el mejor, más generoso y sincero amigo. Durante los larguísimos años de nuestra amistad nunca tuve queja alguna, ni supe de alguien que no lo apreciase.

Descanse en paz el buen cristiano, amoroso esposo, padre y abuelo, excelente ciudadano y trabajador incansable que acaba de dejarnos.

***

Los alcaldes de Cali, Bogotá y Medellín son peores que la comida de la cárcel, pero pueden seguir tranquilos, acabando con todo lo que tocan, mientras tengamos el poder judicial que padecemos y la tolerancia del ejecutivo.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Las decisiones de los pueblos son sagradas


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
En Colombia las mayorías decidimos nuestros gobernantes locales, quienes se convierten en los gobernantes de todos y los que no votamos por ellos tenemos la obligación de aceptarlos como nuestros gobernantes.

Yo personalmente no me voy a llenar de amargura, ni de negativismo, ni a perder tiempo pensando en que llegó el Castro - Chavismo, el comunismo, el socialismo del siglo 21, el pacto de São Paulo financiado por Soros. Yo no voy a acelerar los trámites ante las autoridades españolas para lograr su nacionalidad porque ni siquiera los inicié, teniendo la línea de sangre que me lo permitía.

Yo le creo al discurso de los nuevos gobernantes, me ha parecido de mano tendida, me ha parecido que se van a entender muy bien con el presidente Duque, me ha parecido que la juventud, la inclusión, la tolerancia, el sentido social, el emprendimiento, la ecología, el transporte público eléctrico, Hidroituango, la educación, la salud, el empleo, la ayuda a la satisfacción de las necesidades más apremiantes de los más pobres, la lucha contra la corrupción, la austeridad y transparencia en el manejo de los escasos recursos estatales, estarán en las agendas nacionales, departamentales y municipales.

Yo no me voy a poner a llorar y a morir de la rabia por que ganaron jóvenes, independientes, que surgieron desde abajo con mucho esfuerzo y hoy nos van a gobernar.

Yo, desde mi posición de abuelo jubilado, me pongo a disposición para servir en lo que pueda ser útil, pero tengan en cuenta que tengo compromisos como servidor de Emaus, caminante por las montañas de Antioquia del grupo de los Jubilosos, integrante de la tertulia del Sheraton, participante de todos los foros y conferencias a los que me inviten, cuidador y amigo de mi pequeño nieto, de mi esposa y mis amigos, visitante permanente de mi anciana y querida madre, mensajero y chofer de la familia, entre otras ocupaciones. Mejor dicho, no hay nadie tan ocupado como un jubilado en ejercicio.

Seguiré rezando todos los días para que nuestros gobernantes no pierdan el norte del interés general, para que mantengan autocontrolados sus egos, para que le den la importancia requerida a sus familias, como ejemplo de su importancia como núcleo de la sociedad, para que no caigan en el desafortunado juego excluyente y dañino de la polarización que quieren mantener algunos integrantes del Centro Democrático y de la Colombia Humana, polarización que ya pasó de moda, que ya no queremos las mayorías. Deseamos es que todos trabajemos en los temas importantes y urgentes del país, con el ingenio y la verraquera que nos distingue, un país que entre más lo recorro, a pie, en bicicleta, a caballo, en carro, más me enamoro de él, porque es absolutamente hermoso y su gente absolutamente querida y auténtica.

Estoy absolutamente convencido de que juntos podemos avanzar, no más delincuencia, no más corrupción, no más abusos a mujeres y niños, que nos distinga la unidad, la generosidad, la solidaridad, así mejoraremos la calidad de vida y encontráremos la felicidad.

Así leo yo el mensaje del pueblo en estas recientes elecciones. Ojalá todos estemos de acuerdo y ayudemos a nuestros gobernantes, que suponemos no van a ser inferiores a los retos que enfrentarán, con la valentía, honradez, austeridad y dedicación que ofrecieron en sus campañas.