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viernes, 17 de junio de 2022

Decepcionante

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Tengo ya seis décadas y toda mi vida la he vivido en un país marcado por la violencia. Primero, la de los partidos tradicionales que tiñó de sangre nuestros campos y ciudades para hacer sentir la hegemonía liberal-conservadora. Bastante se hizo con el Frente Nacional al alternarse el poder durante 16 años. Bajó la matazón y pudimos comprobar que unos y otros eran la misma cosa y que con ese mano a mano se repartieron el ponqué. Hubo calma relativa pero no progresamos como deberíamos haberlo hecho. Las brechas sociales comenzaron a abrirse y nuevas violencias comenzaron a aparecer y cobrar fuerza: la guerrillera con sesgos ideológicos distintos, con iniciales causas nobles, luchaba contra ese Estado indiferente e indolente tras una sociedad más justa; la de la delincuencia común que comenzó a dejar de trabajar aisladamente para transformarse en bandas de crimen organizado; la paramilitar que se armó para suplir un estado ineficiente y permisivo que no ponía orden ni hacía cumplir la ley; la mafiosa proveniente del narcotráfico que comenzó a infiltrarse en todas las instituciones con su cultura traqueta del dinero fácil y mal habido y que logró desvirtuar las causas de izquierdas y derechas instalando un modo perverso de proceder: el todo vale.

Aquí estamos y somos producto de esa amalgama vergonzosa. Es un revuelto donde se hace imposible diferenciar quién es quién. Los que ayer se insultaban con saña, hoy se abrazan tiernamente. Los que ayer andaban juntos jurándose amor eterno hoy se declaran la guerra. En realidad, el país no importa, lo que cuentan son las ambiciones personales. De otro modo no se entiende lo que está pasando: un país descuadernado, con problemas estructurales muy graves, con una polarización política radicalizada. Tiene que haber mucha plata de por medio como compensación para querer dirigir este país. O contar con un masoquismo extremo o de verdad amarlo tanto para ofrendar la vida en tamaño holocausto.

Me resulta decepcionante el proceso electoral que hemos vivido. Dizque aparentemente se quiere el cambio. pero los de siempre, los mismos con las mismas, se han enfilado, alineado, acuartelado, en las “nuevas” propuestas para pernearlas con sus viejas mañas y no permitir avizorar algo distinto. La misma perra con diferente guasca, sentencia la sabiduría popular. Qué horror de campaña, qué nivel más sucio y bajo, qué ruindad y qué mezquindad. ¿Esos son los que van a dirigirnos este próximo cuatrienio? Después de despedazarse literalmente, quieren tender su mano con una rama de olivo para hacernos creer que es posible la armonía y la convivencia pacífica. Después de desacreditarse sistemáticamente se buscan para demostrarnos que son un gran equipo, idóneo y maravilloso. ¡A otro perro con ese hueso!

Gústenos o no, llegó la hora de elegir. Hay que participar. No podemos sustraernos de tamaña responsabilidad. Por el uno o por el otro, o si lo quiere en blanco, pero vote, manifiéstese, hágase sentir en lo que piensa, lo que quiere, hágalo conscientemente y con responsabilidad. No lo haga por despecho o con rabia, o porque las encuestas señalan en su tendencia, no lo haga porque toca votar por el menos malo. No vote contra sus convicciones. Se sabe que el voto en blanco no cuenta, pero se sabe también que es una descalificación contra las únicas opciones posibles. Y cuando se sepan los resultados y cuando ya estemos en el nuevo régimen, en vez de refunfuñar y maldecir pregúntese si aún estamos a tiempo para tener una mayor madurez política o si es demasiado tarde. Si decepcionante ha sido todo esto que estamos viviendo, más decepcionante será no haber tomado conciencia de la degradación a la que llegamos y haber seguido lo mismo, o peor. Como decía el otro: “¡Mi Dios nos coja confesados!”

jueves, 16 de junio de 2022

El escándalo del “petrogate” desmoronó la estrategia del exguerrillero

Luis Alfonso García Carmona
Por Luis Alfonso García Carmona*

De la manera más cínica ha adelantado su campaña el candidato de la extrema izquierda, con la certeza que siempre lo ha acompañado de que es un “intocable” que puede burlar la Ley a su antojo.

Que le es lícito calumniar a sus contrincantes a sabiendas de que sus amigotes en el aparato judicial y en los medios saldrán en su apoyo.

Que puede pactar alianzas con terroristas, narcotraficantes, corruptos y extraditables y luego disfrazarlas con el eufemismo del “perdón social”.

Que le está permitido pasarse por la faja las normas electorales, como lo ha hecho desde el comienzo de la campaña.

Que puede recibir ofertas de dinero de empresas financieras que buscan beneficios en su gobierno o acordar con otros empresarios que paguen directamente gastos de la campaña para no tener que declararlos ante el CNE.

Que puede contratar impunemente criminales nacionales o extranjeros como estrategas políticos.

Que puede reunirse, a espaldas de los demás partidos, con funcionarios de la Registraduría y proveedores del software que procesará los escrutinios.

Que puede seguir utilizando toda clase de tretas para seguir ocultando su largo prontuario criminal y el de sus aliados.

En fin, sin haber sido elegido ya se cree con el omnímodo poder para hacer lo que le venga en gana, llevándose de calle todos los principios de la moral y la ética, y pasando por encima de los derechos de los ciudadanos.

¡Pero he aquí que le estalla una demoledora bomba en el centro mismo de sus criminales maquinaciones!

Llegó a conocimiento de la revista Semana una serie de videos donde se desenmascara la sucia estrategia utilizada para perseguir a sus oponentes. Se confirmaron las acusaciones que circulaban sobre los verdaderos e inconfesables métodos empleados para la toma del poder, por cualquier medio, lícito o ilícito.

Se vinieron al piso los argumentos con los que pretendían enlodar al candidato independiente Rodolfo Hernández. Los asesores de Petro no atinan a justificar lo injustificable. Trataron de descalificar el origen de la evidencia, se echaron la culpa unos a otros, y están como locos inventando bulos en sus borreguiles bodegas.

Nos viene a la memoria la renuncia de Nixon cuando el descubrimiento del “Watergate”, o el cuento del “hacker” utilizado por Santos para ganar en segunda vuelta a Zuluaga.

No tendrá tiempo ni argumentos este candidato, apodado Andrés o “el Cacas” dentro de la militancia del M19, para recuperarse de este tremendo misil que le acaba de explotar en sus narices.

Las gentes buenas de Colombia, que forman una mayoría aplastante, han perdido toda credibilidad en el engañoso discurso de odio del candidato del Foro de Sao Paulo. Ya nadie cree en un cambio liderado por esta banda criminal del Pacto Histórico. Ni mucho menos en sus demenciales propuestas de acabar con el petróleo y con las represas hidroeléctricas, robarse los fondos de pensiones, emitir billetes para crear una monstruosa inflación y aumentar los impuestos para gastar a manos llenas con sus amigos.

También fracasó su intento de dividir el voto del antipetrismo, promocionando el voto en blanco. Se descubrió su verdadera intención de perjudicar a Rodolfo Hernández.

Es el comienzo del fin en la ya larga carrera petrista de embustes, traiciones, crímenes de lesa humanidad, atentados contra la honra de los demás y de impunes violaciones al ordenamiento legal y a la ética en la política.

Estamos a las puertas de salvar a Colombia. Solo falta cumplir el domingo con el deber de votar. ¡Por Colombia, todos podemos hacer más!

jueves, 12 de mayo de 2022

Publicidad política vs. publicidad privada

Santiago Cossio
Por Santiago Cossio*

Sostener una empresa requiere capital, tiempo, conocimiento y riesgo. Solo pensar en los trámites iniciales ya es bastante agobiador. Cómo muchos no tienen el capital toca recurrir al costoso crédito privado para ponerlo a trabajar. Emprender implica sacrificio, empeño y muchas horas de dedicación. Poner los bienes y servicios al pueblo es un gran logro y poder competir en el mercado es un gran reto.

Para vender se necesitan campañas publicitarias: vallas, volantes, cuñas radiales, comerciales de tv, etc. Hoy veo con preocupación más publicidad de los políticos que de las empresas. ¿Cuándo se volvió mejor negocio el sector público, que el sector privado?

Para formular esta hipótesis parto de creer que ninguna empresa en Colombia tiene hoy la capacidad de inversión publicitaria de lo que gasta un político.

Las vallas, cuñas radiales, llamadas telefónicas, pastelitos, afiches, volantes, marketing digital, pasacalles, comerciales de tv, camisetas, gorras, sancochos y conciertos son el pan diario de los políticos.

¿De dónde sacan más plata los políticos que el sector privado para una campaña comercial?

El ser político debería ser por amor a la humanidad y no por amor al poder o al dinero.

El sector público se vanagloria de autodenominarse honorable. Honorable senador, honorable magistrado etcétera, pero mucha gente, que hace parte de una construcción social, también debería llamarse honorable. Los que trabajan recogiendo las basuras de todos, los maestros, los de la Cruz Roja, defensa civil, scouts, concejos de cultura, etcétera, también son honorables.

Volviendo al tema, qué nos dice una valla política con una foto y un nombre: nada. Con eso no sabemos si es buena o mala persona, ni con eso sabemos sus propuestas. Hoy las vallas de políticos están regadas por todo el territorio nacional. Un empresario va a poner una sola valla y es mucho lo que se tiene que apretar y eso precisamente es lo que me preocupa.

Hagamos una sumatoria de lo que vale una campaña política contra lo que se recibe después en forma de salarios. Las inversiones publicitarias son mayores a lo que ganan y eso levanta ya sospechas. Y pasa en todo el sistema político.

También veo que con los altos salarios no se ha evitado la corrupción. Senadores en la cárcel, zar anticorrupción en la cárcel por corrupción, magistrados de la corte vendiendo fallos. Todos tienen buenos salarios y esto no ha detenido la corrupción. El cambio cultural comienza con un cambio de mentalidad colectiva dónde guiados por la moral y la ética se recompone incluso el sistema político.

PD. Ojalá algún día se pensara en la política sin rostro. Que evaluemos los candidatos por sus propuestas y no por su cara o apellido.

martes, 10 de mayo de 2022

De cara al porvenir: posibles escenarios

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Una de las principales herramientas que nos ofrece el ejercicio de la planeación, fuera de la tradicional y desgastada DOFA, es la llamada construcción de escenarios, donde finalmente lo único que se hace es responder a la pregunta: ¿Qué pasa sí?

En un país donde para las elecciones presidenciales de 1950 fue asesinado el candidato Jorge Eliécer Gaitán, y para las elecciones de 1990 fueron asesinados los candidatos Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro, nada nos puede extrañar y lo único que queda es confiar en que esas épocas de bárbaras naciones no se repitan y que nos comportemos y respondamos con hechos de paz y de civilización.

En un período electoral signado por la irresponsabilidad e incompetencia del Registrador Nacional del Estado Civil, quien no renuncia a pesar de haber reconocido que se le embolataron 1 millón de votos en las elecciones legislativas del pasado 13 de marzo, donde la Procuraduría no se pronuncia, donde el ejecutivo se hace el de la vista gorda y donde las “fuerzas vivas del país” pareciera que estuvieran muertas, es impensable imaginar que somos capaces de hacer repetir las pasadas elecciones, lo cual, por ingenuo que parezca, debería ser así. Por lo tanto, hemos dejado abierta puerta para que quienes resulten perdedores en la primera o en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, tengan todas las posibilidades, todos los argumentos  (y hasta la razón y el derecho) de considerar que el resultado será fraudulento, lo cual tendrá un costo enorme para esta pobre democracia colombiana, ya que quien resulte electo, quien quiera que sea,  mantendrá una sombra de duda sobre la transparencia de los resultados y asumirá el costo de la no legitimidad.

Se añade a esto la incapacidad o la falta de voluntad de la dirigencia de la clase política para evitar la enorme polarización que hoy sufre el país y que es azuzada hoy desde casi todos los sectores sociales, políticos y económicos del país, agravada por la utilización irresponsable de las redes sociales.

Otra situación que enrarece el ambiente es la bajeza con la que se ha atacado desde distintos frentes a algunos candidatos, lo cual puede generar resentimientos y por qué no, espíritu de revancha.

Para el presente análisis parto de la hipótesis de que Gutiérrez y Petro pasan a la segunda vuelta.

Escenario 1: gana Petro

Sub escenario 1: En este sub escenario, el candidato Gutiérrez no reconocerá la victoria de Petro, lo cual generará tensiones inmediatas en el Congreso y en las relaciones con el “establecimiento”.

Las reacciones de inversionistas y empresarios mostrarán inicialmente síntomas de temor y desconfianza.

Algún sector militar se podrá sentir tentado a realizar alguna escaramuza que pretenda impedir la posesión del ganador.

A Petro le corresponderá buscar negociaciones con el Congreso para alcanzar las mayorías que requiere para sacar adelante sus principales propuestas de gobierno, abriendo de nuevo el paso al uso de la mal llamada eufemísticamente “mermelada”, sabiendo que finalmente a eso se le denomina corrupción.

Sub escenario 2: Gutiérrez, en un acto de altura democrática aceptará el resultado, lo cual facilitará la transición de poder y generará algunas condiciones propicias en la búsqueda de la pretendida gobernabilidad.

Los empresarios e inversionistas estarán a la expectativa de las medidas que empiece a tomar el nuevo gobierno.

Existirán sectores militares con alto nivel de inconformismo.

Se abrirán condiciones para establecer coaliciones en el Congreso, lo cual nos llevará de todos modos al tema de “la mermelada, la mantequilla, o cualquier untura” con la que queramos disfrazar la corruptela.

Escenario 2: gana Gutiérrez

Obviamente Petro no reconocerá el resultado y es muy posible que se inicien una serie de movilizaciones de rechazo que entorpecerán las actividades cotidianas en el país, lo cual generará zozobra, incertidumbre, miedo y desconfianza.

Al gobierno saliente le corresponderá enfrentarlas en primera instancia, a través del uso de la fuerza, lo cual generará un gran desgaste y un mal ambiente para el día de la posesión.

Muchas voces pedirán la intervención de las fuerzas armadas y es posible que veamos interrumpida nuestra democracia.

Una vez posesionado, a Gutiérrez le corresponderá enfrentar una estrategia sistemática que busca no dejarlo gobernar, ante lo cual deberá tener listos planes de contingencia A, B y C.

Como vemos, el panorama no es muy halagüeño. Habrá que esperar a que en este tiempo faltante de campaña se calmen los espíritus, abunden las propuestas por parte de los candidatos, los medios de comunicación actúen con altura y con prudencia y que todos los colombianos entendamos que lo que está es juego es la estabilidad democrática del país.

Nota: es importante tener en cuenta la posible reacción de países como Nicaragua y Venezuela, con quienes hoy tenemos encontrones, y que nos podrían distraer, afectando nuestra soberanía y como dice el dicho, aprovechen para pescar en río revuelto.

Obvio que Norteamérica estará atento, si no es que para ese momento la situación de la guerra entre Rusia y Ucrania no le ha colmado toda su atención.

¡Amanecerá y veremos!

miércoles, 6 de abril de 2022

El lumpen al poder

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

En la terminología marxista, el Lumpen Proletariat está constituido por las clases desorganizadas y apolíticas de la sociedad, desinteresadas de la revolución. Este inevitable acontecimiento, sin embargo, puede ser acelerado por la acción decisiva del partido profesional revolucionario concebido por Lenin, dirigido por intelectuales que despreciaban lo que consideraban basura, porque Lump es, por definición, “rufián, belitre, canalla, trapo, andrajo, guiñapo”.

Desde luego, eso era así en la época de las revoluciones populares, en las que turbas hambreadas e irredentas, mediante el pillaje, la revuelta, las barricadas, el incendio y el caos, asaltaban el poder para que el partido, sobre las ruinas y la sangre, creara el impoluto y perfecto “hombre nuevo”.

Antaño, los lumpen proletarios (por tener prole) eran miserables, ignorantes y ebrios, y no constituían potencial electoral porque las elecciones —si las había— estaban reservadas a los propietarios o a quienes sabían leer y escribir.

Hoy, en cambio, hay un abundante lumpen intelectual, desinteresado, desde luego, por la revolución, pero que puede votar por quienes interpretan su miseria conceptual. Este nuevo lumpen se encuentra en todas las clases sociales. Hay desde nuevos ricos hasta indigentes. Pocos tienen hijos. Muchos ostentan flamantes títulos universitarios, conducen vehículos, habitan inmuebles cómodos, viajan por el ancho mundo y pasan horas enteras ocupados en la basura electrónica.

Este lumpen constituye entonces una fuerza electoral considerable, cortejada por una legión de docentes, comunicadores, faranduleros e influencers, que los conducen a las urnas para votar por los abanderados de una revolución que no osa decir su nombre, porque se presenta como “progresismo” en lugar de comunismo.

En América Latina, desde hace largos años avanza la revolución, dirigida por un staff secreto, permanente y dedicado, de revolucionarios profesionales, que ejecuta con precisión matemática la estrategia que requiere la demolición de los factores, creencias y principios del orden social, de tal manera que se puede llegar al poder por la vía electoral, bien acompañada siempre del fraude.

Quizás, hasta ahora, el logro principal de ese estado mayor clandestino consiste en la promoción del lumpen cultural que está decidiendo el rumbo de los países.  Los secretos conductores de la revolución han creado entonces un nuevo tipo de dirigente político, un lumpen personaje, empático para electores igualmente ignaros.

Cuando uno considera la preparación intelectual y moral de Maduro-Cilia, Ortega-Murillo, Evo y Boric (que no fue capaz ni siquiera de ser abogado), y del grotesco Sombrerón, comprende el despotismo, el hambre, la miseria y la corrupción que espera a la futura Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina (URSAL), si en Colombia llegan Petro y Francia, dos incomparables ejemplares del lumpen intelectual, “el economista” y “la jurista” —tal para cual—, adalides del resentimiento, el racismo, la falacia, la farsa, para no hablar de su supina ignorancia, y no solo en lo relativo a las profesiones en que afirman ser titulados…

¡No faltará quién me diga que esos personajes no son los verdaderos gobernantes de los países que presiden, porque, en el comunismo, el poder lo ejercen camarillas secretas todavía peores!

 

lunes, 4 de abril de 2022

Un llamado a los líderes en las instituciones del sector privado

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Mucho cuidado, que la patria no corra con la suerte del ternero aborrecido y abandonado.

No más complaciente mamertería entre muchos miembros circunspectos de la dirigencia gremial, ni más “ANDI pa' arriba y ANDI pa' abajo”. Es hora que las agremiaciones del sector productivo cumplan con su mandato constitutivo, la defensa de los intereses de sus afiliados y sus empleados y del sistema de libertades que les permite trabajar.

El país es viable si se defiende la transparencia, se le exige pulcritud a la justicia y se le aplica sanción social a los privilegios y las concesiones al narcoterrorismo, fuente de corrupción.

Es el momento que los gremios se pongan en la tarea sistemática de explicarle a cada ciudadano, que, aunque seamos un país de ingreso medio con altos niveles de pobreza, esta solo se supera con oportunidades, con una economía creciente y no con las falsas promesas del populismo que ya anuncia a cuatro vientos la destrucción de los vectores de creación de valor.

Somos una nación libre y trabajadora llena de posibilidades, con un manejo económico diligente, un sistema de salud operante, construyendo cada vez mejor infraestructura, que conquistó el sueño de la gratuidad educativa para los más necesitados, con un mejor y más efectivo sistema de subsidios condicionados, que si bien tiene problemas de criminalidad que genera corrupción, esta, tan solo está en manos de unos pocos que desconocen la ley y que hoy apoyan descaradamente las propuestas lisonjeras de quien solo ha vivido por cuenta del Estado y pretende traer a valor presente todo el resentimiento acumulado en su trayectoria guerrillera.

Mucho ojo que ser liberal y tener conciencia social ha sido también la identidad de gente honorable, es algo que no debe confundirse pues difiere mucho de todo lo que bajo un falso ideario esconde ese narco-comunismo parlamentario que disfruta de la opulencia que a cuenta de todos le brinda el Estado.

Hace dos domingos leí un escrito en donde el ideólogo del comunismo de caviar, le daba pasaporte social a la guerrilla, amparada hoy por la activación de todas las formas de lucha para conseguir el poder, a manos de la totalidad de las organizaciones crimínales que operan en Colombia y claro, por Cuba, Rusia, Venezuela y todo el comunismo internacional. 

Escondido tantos años en la casa editorial El Tiempo, en representación del comunismo colombiano, al igual que ocurrió en Marquetalia, ya destapó su juego, consistente en la mamerta validación social de su familia oligarca a la candidatura populista de la guerrilla.

Es “surrealista” la fascinación de los pichones de “El Tío” con el comunismo castrista, inspirada por el cura “in” del entonces, Camilo Torres, que hoy los lleva en medio de su traba pseudointelectual a jugar ruleta rusa con la ideología revolucionaria, la destrucción social y del valor económico. Es patético su empeño de promover desde la burguesía la revolución, que siempre ha sido un sello claro de su conocida y decadente degeneración.

Era de esperarse el endoso a un candidato guerrillero, por quien le maneja la conciencia al diabólico muñeco traidor que engañó en 2010 al electorado enarbolando los postulados doctrinarios de la seguridad democrática, para hacerse al poder y cometer el mayor estupro político conocido hasta hoy.

Actualmente, la estrategia es la misma: Engañó mediante dialéctica demagógica populista. Disfrazar al lobo de abuelita para tragarse a Colombia entera, como si fuera caperucita.

Son guerrilleros activos, el libretista y su candidato, ricos viajeros con visa americana que no pagan nómina y visten pinreles de marca, respaldados por toda suerte de mafias, por las FARC y el ELN. Pero aquí no les pasa nada. Incendiaron el país piloteando la primera línea desde sus curules parlamentarias, y los entes de control los tratan como ciudadanos de mejor derecho. Como si la destrucción de valor y la traición a la patria no fueran conductas punibles. La prueba forense está en la data de cualquier herramienta digital analítica de escucha de la actividad de redes sociales.

Entiendo que ir en contra de una sentencia de la Corte Interamericana que favoreció al alcalde corrupto salvándolo de la flagrancia, en teoría parece complejo, pero es el sistema democrático el que está en juego, es la libertad de toda una nación la que se nos va por el voladero. 

Que nadie se llame a engaño. Como Chávez, Castro, Ortega, Evo, los Kirchner y tantos otros, una vez en el poder, ejercerán la destrucción de valor propia de toda dictadura totalitaria.

No es posible competir en igualdad de condiciones con alguien que nunca ha reconocido ni respetado la ley y está respaldado electoralmente por las armas y el dinero del crimen organizado. Y sin embargo eso es lo que hay.

Si en todo el empresariado y la institucionalidad, no nos ponemos las pilas y defendemos el sistema exigiéndole a políticos y funcionarios hacer su trabajo de modo que la ley actué contra el hampa, puede quedar Colombia al igual que nuestros países vecinos: Como el ternero aborrecido por la vaca ladrona que lo abandona, vivo pero condenado a perecer a picotazos en manos de buitres y de hienas insaciables en su ambición de medrar, una vez conquisten el poder.

 

domingo, 3 de abril de 2022

Me pregunto

Antonio Montoya Hoyos

Antonio Montoya Hoyos

¿Por qué los colombianos no logramos comprender el riesgo inminente que tenemos de que nuestras vidas cambien radicalmente y no solo para unos pocos, es para todos sin excepción alguna? ¿Qué oportunidades tendremos de tener una buena calidad de vida, de estudiar y tener oportunidades de empleo, que se respete la vida y que sea un país con posibilidades de desarrollo?, pues la respuesta obvia, precisa, ninguna.

Existen razones para esa conclusión y las enumero para que queden grabadas en la mente de cada uno de nosotros y podamos tomar una decisión seria y de futuro en las elecciones de mayo 29 y en las de junio si llegamos a una segunda vuelta, a saber:

1. Gustavo Petro y la Colombia Humana, ¿Qué representan realmente para Colombia? En mi opinión nada bueno, traen odio acumulado, resentimiento y deseos de grandeza de su líder, los que lo acompañan no han aportado nada nuevo a Colombia, atacan las instituciones, a las personas, no respetan la vida ni creen en ella, promueven la expropiación, la desintegración del Esmad, terminar la producción de petróleo, la del carbón, expropiar las tierras a través del incrementó del predial sobre todo en el sector rural, incrementar las tasas de renta, limitar la propiedad privada expropiando o comprando a la fuerza a quienes tienen más de una vivienda, acabar con la explotación minera legal, que construye empleo bueno y de calidad; no habla de seguridad, ni de la policía. Seguramente esta, la manejaran los grupos de apoyo como en Venezuela y otros países, que son bandidos motorizados causando terror, en fin, estos muchos proyectos nefastos para la civilidad son los que nos esperan. Abramos el ojo, no comamos cuento del populismo.

2. Armando Benedetti, Roy Barreras, personajes investigados, ad-portas de ser sometidos a la justicia, cuando vuelva a haber justicia; que han militado en todas las fuerzas políticas colombianas desde la derecha a la izquierda sin inmutarse, ni sonrojarse, personajes que no generan credibilidad ni respeto.

3. El Partido de los Comunes, antiguas FARC, hoy disidencias, que apoyan a Petro en acto realizado esta semana en Bogotá, que no han cumplido un solo punto del acuerdo, no verdad, no reparación, no justicia. Valiente acuerdo.

4. La primera línea, nombre dado a unos vándalos que aterrorizaron a las ciudades, destruyeron infraestructura y que aún siguen generando terror en sectores de las ciudades, paralizaron sobre todo a Bogotá y Cali, apoyados por Gustavo Bolívar, Gustavo Petro y la Colombia Humana, ¿ellos serán los que respetarán las ciudades y a los ciudadanos?, no lo creo.

5. ¿Qué proyecto de vida, empresarial o social han promovido estos señores de la Colombia Humana?, que yo sepa ninguno, no saben que es ser empresario, luchar por sacar adelante las empresas, pagar salarios buenos, aportando a tiempo al sistema de seguridad social, construyendo un tejido social óptimo para las familias y sus hijos, sobreviviendo a la adversidad con temple, recurriendo al sector bancario para no incumplir con sus obligaciones tributarias que son bien altas y al pago de los proveedores.

Estos si son verdaderos lideres trasformadores de nuestra Colombia.

6. Desinformar es el objetivo, una campaña basada en la mentira, la interpretación de los acontecimientos contraria a la verdad, pero, ellos nunca dicen su propia verdad, que fueron formados activamente en la guerrilla, que muchos, pero muchos de sus seguidores son exguerrilleros, asesinos, secuestradores, violadores, extorsionadores, terroristas que afectaron a miles de ciudadanos inermes para mantener sus grupos de bandidos. Eso sí no hace parte de su populismo, son los mesías que cambiarán el rumbo de Colombia y tal vez tengan razón, acabarán con Colombia y eso no se puede permitir.

7. Convertir a los salvadores de la democracia, en los victimarios. No se puede admitir, que hombres como el expresidente Álvaro Uribe Vélez, se convierta en personaje repudiado, olvidando la verdadera historia de quién salvo la democracia del terror y la violencia.

8. Atentan claramente contra los derechos de los artistas, autores, compositores, intérpretes, escultores, pintores, productores, que desarrollan su intelecto para crecer nuestra cultura, considerando que ese derecho lo debe gestionar el Estado y ¿a quién y cómo le reconocerá su actividad productiva en el momento en el que ellos tomen el poder? No saben ni en qué consiste la propiedad intelectual.

9. Todo lo que ellos dicen o hacen es bueno, lo de los demás es fascismo, nacismo, ultraderecha, en fin, estamos en polos opuestos, en los que unos son los buenos (Pacto Histórico) y los demás los malos. No han generado sino pobreza, miedo, terror y pánico económico.

10. Van contra los derechos de los pensionados que sobreviven de sus pensiones, enfila baterías contra ese derecho obtenido, aportando dinero al fondo pensional durante toda su vida laboral. No hay derecho.

Podrán ustedes seguir sumando temas que son graves y que afectarán el desarrollo normal de la sociedad y también podrán compartir con los hijos esta opinión, para enriquecer la decisión de votar por la democracia y no por proyectos personalistas y perversos.


sábado, 2 de abril de 2022

Escoger, apoyar, votar y vigilar

Gabriel Jaime Hurtado Restrepo

Por Gabriel Jaime Hurtado Restrepo*

Dada la encrucijada que se cierne sobre Colombia ante las elecciones presidenciales cuya primera vuelta se realizará el 29 de mayo próximo y las muy irregulares y cuestionables situaciones que se presentaron con los escrutinios de las votaciones del 13 de marzo pasado, los ciudadanos tenemos un gran reto y una inmensa responsabilidad.

Debemos adelantar todas las actuaciones legales que estén a nuestro alcance para preservar nuestra democracia y libertades.

Lo primero que se nos impone es informarnos muy bien sobre todos y cada uno de los candidatos, sus antecedentes, sus ejecutorias, sus acompañantes, sus programas, sus propuestas, sus aciertos y desaciertos.  La coherencia entre lo que han hecho y lo que ahora dicen que son o harán, deberá ser el criterio por excelencia para discernir adecuadamente.

Lo segundo es escoger, apoyar, hacer proselitismo y votar por la fórmula de candidatos a la presidencia y vicepresidencia que realmente represente y defienda nuestras convicciones.

Pero no basta con escoger de buen modo, apoyar arduamente y votar masivamente.  Esta vez votar no será suficiente.

Necesitamos cuidar todos y cada uno de los votos.  Debemos vigilar las votaciones y los escrutinios.

Entre los diferentes actores del proceso electoral revisten especial importancia los jurados de votación y los testigos electorales.

Los jurados de votación, seis por cada mesa, son ciudadanos mayores de 18 años y menores de 60, cuyas principales funciones consisten en atender el proceso de las elecciones, efectuar los escrutinios de mesa y registrar los resultados de la mesa en las actas de escrutinio.  Los jurados son seleccionados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, mediante sorteo y su designación es de obligatoria o forzosa aceptación.  Los jurados pueden votar en la misma mesa en la que les correspondió desempeñarse como tal.

Los testigos electorales son los veedores voluntarios del proceso electoral, que representan a las agrupaciones políticas (partidos y movimientos políticos, grupos significativos de ciudadanos o comités promotores del voto en blanco), vigilan el proceso de la votación y de los escrutinios, pueden presentar reclamaciones escritas cuando se configuren las causales que establece la normativa electoral y solicitar la intervención de las autoridades.  Los testigos deben votar en la mesa en que tengan inscrita su cédula.

Los testigos electorales no pueden interferir, en ninguna forma, en las votaciones ni en los escrutinios que realicen los jurados de votación. Tampoco puede ser acompañantes de los votantes; ni hacer insinuaciones a los electores, jurados o comisiones escrutadoras; ni realizar ningún tipo de propaganda electoral; ni manipular formularios electorales; ni ceder a terceros su credencial.

Las agrupaciones políticas, coaliciones o promotores del voto en blanco participantes en la elección, esto es, que inscribieron candidatos, pueden postular testigos electorales.  El testigo podrá acreditarse para vigilar más de una mesa.  En ninguna mesa podrá actuar más de un testigo por agrupación política.

Existen dos tipos de testigos electorales, de votación y de escrutinio.  El primero actúa ante la mesa de votación el día de la elección, y el segundo actúa ante las comisiones escrutadoras.  Cada clase de testigo se identifica con una credencial diferente.

Los testigos electorales de votación pueden intervenir en las tres etapas del proceso electoral el día de la votación, en la instalación de la mesa de votación antes de empezar la jornada electoral (de 7:00 a 8:00 am), durante el desarrollo de las votaciones (de 8:00 am a 4:00 pm), y al cierre y escrutinio de la mesa (de 4:00 a 11:00 pm).  En cada etapa tienen diferentes funciones.

Los testigos electorales de escrutinio tienen como funciones las de presenciar que los datos de las votaciones sean leídos del acta de escrutinio de los jurados y velar por el normal funcionamiento de los escrutinios.

Ambas clases de testigos pueden presentar reclamaciones, que deberán formularse por escrito, cuando el número de sufragantes de una mesa exceda la cantidad de ciudadanos que podían votar en ella, aparezca de manifiesto que en las actas de escrutinio se incurrió en error aritmético al computar los votos, y los dos ejemplares de las actas de escrutinio de los jurados de votación (Formulario E–14), no estén firmados al menos por dos de ellos.

Mi invitación entonces es a que escojamos, apoyemos, votemos y vigilemos.

Seamos testigos electorales, tanto de votación como de escrutinios, y para ello inscribámonos ante la agrupación política de nuestra preferencia, obtengamos la(s) credencial(es) respectiva(s), capacitémonos adecuadamente y preparémonos para regalarle nuestro tiempo y dedicación el 29 de mayo próximo a nuestra amada patria Colombia, su democracia y nuestras libertades.

Podemos hacer mucho, no seamos impávidos espectadores de la destrucción de nuestras instituciones.

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miércoles, 23 de marzo de 2022

¡Atención, canosos de hoy y de mañana!

José Alvear Sanín

Por José Alvear Sanín*

Si se tocan los ahorros, el efecto inmediato es lanzar el mensaje de “Comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Eso es, de facto, lo que inspira y provoca la letal enfermedad que aqueja a la filosofía socialista.

—Winston S. Churchill, como Canciller del Exchequer, Mayo 19 de 1927.

Se ha llamado “grey power” al creciente de las canas en sociedades que envejecen. La nuestra, por desgracia, ya empieza a recorrer esa senda suicida, lo que debería ser motivo de reflexión en un país que no se percata de su inminente declive demográfico; pero por ahora nos debemos limitar a la más reciente amenaza de Petro, la de desmantelar los fondos privados de pensiones y apoderarse de los ahorros allí recogidos, para convertirlos en piñata demagógica.

Si las propuestas de Petro no fueran electoralmente muy productivas podrían considerarse apenas delirios de un loco. Para no ir más lejos, el rápido tren elevado y eléctrico entre Buenaventura y Barranquilla, para unir dos puertos que, obviamente, no intercambian cargas ni generan tráfico de personas entre el uno y el otro, solamente es comparable con la pavimentación del río Magdalena para convertirlo en autopista, como proponía Manuel Antonio Goyeneche.

Ese simpático orate bogotano del siglo pasado decía que “no quería sacar votos sino meterlos”. En eso se parece a Petro, porque este demagogo, prometiendo el oro y el moro, también quiere meter millones de ellos, unos de verdad y otros por cortesía de la Registraduría.

Pero ahí termina el parangón, porque hay mucha distancia entre el loquito inofensivo y el lunático destructor que quiere ser presidente con propuestas tan descabelladas como las del pobre Goyeneche.

Para detener al fanático castro-chavista hay que convocar a los canosos de hoy y a los que, por el inevitable paso del tiempo, pronto lo serán, para que se conviertan en una invencible fuerza electoral. Quienes vienen trabajando y ahorrando para la jubilación tienen que darse cuenta, ya mismo, de lo que para millones de pensionados actuales significaría la presidencia de Petro y lo que amenaza a las futuras cohortes de trabajadores. Estamos hablando, apenas, de unos 16 millones de compatriotas…

Desde luego, si a Petro lo llevan finalmente a la casa de Nariño, Colombia será una segunda Venezuela, con el hambre que todos sufriremos, pero las primeras y mayores víctimas seremos las personas de edad.

En efecto, una de las iniciales consecuencias de un gobierno suyo sería la emisión incontrolada y creciente de dinero, hasta llegar a la práctica desaparición de la moneda, con su inevitable secuela de anulación total del poder adquisitivo de las pensiones. Eso, para los jubilados, sería fatal, pero allí no para el asunto, porque la dilapidación del ahorro depositado en los fondos de pensiones privaría a millones de colombianos, en el futuro, de una pensión efectiva.

Todos los trabajadores colombianos tienen que dejar la apatía y el desinterés, derrotar la abstención acudiendo masivamente a las urnas, por eso llamo la atención del doctor Federico Gutiérrez, para que convoque tanto a los cotizantes como a los jubilados, de manera que salven sus ahorros, sus pensiones y su patria.

El doctor Gutiérrez ha sido consagrado en las urnas como el líder de la verdadera esperanza, muy distinta de la que encarnan los cómplices de Santos en la entrega del país al socialismo del siglo XXI. Por tanto, no son explicables ni comprensibles las expresiones frías y dubitativas con que se saluda su triunfo, manifestaciones que contrastan con los gestos de grandeza de Álvaro Uribe y Óscar Iván Zuluaga, cuando reconocen la consagración popular del nuevo líder de la democracia colombiana.

¡El que escruta electrónicamente… elige!


sábado, 19 de marzo de 2022

Sensatez para elegir el conductor de bus en el que vamos todos

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez*

Llegó el momento en que los colombianos tenemos que razonar con sensatez, sentido común y con acierto sobre nuestro propio destino. Hay dos caminos, la opresión totalitaria tras la destrucción que ha seguido a las promesas populistas, o el difícil camino de mantener la democracia en función de libertad, igualdad y fraternidad.

Saliendo de un ciclo económico adverso y entrando en otro de dimensiones aún desconocidas, ambos caracterizados por choques exógenos de naturaleza global; el COVID-19 y la inhumana e innecesaria guerra contra Ucrania y Occidente, generan una incontrolable carestía, afectan oferta y demanda de la movilidad mundial, mercados financieros, términos de comercio internacionales, y acentúan la pérdida de poder adquisitivo en términos reales de todas las monedas del mundo.

La prohibición de reelección deja al gobierno Duque sin la oportunidad de seguir realizando la tarea que contra viento y marea ha conseguido adelantar en tan poco tiempo. El balance del país, presentado por este gobierno acompañado por la tenacidad del emprendimiento nacional y de los trabajadores colombianos, es bueno y loable, lo acreditan cifras, resultados y un comparativo con la situación de naciones vecinas.

En medio de esta elección, lo que no puede perder Colombia es el rumbo que lleva el bus en que vamos todos. Si queremos continuar el camino productivo y no el de la destrucción y miseria por el que optaron gobiernos vecinos siguiendo a Cuba y Venezuela, se puede cambiar con sensatez la titularidad de la conducción del Estado, pero no perder la continuidad y estabilidad que demanda nuestro desarrollo.

A nada bueno conduce el engaño populista. Equivale a entregarle el volante del bus en que van nuestros hijos al colegio a un conductor terrorista, ebrio de poder, resentido y asociado a un largo historial criminal, o la administración de una guardería a pirómanos y violadores reconocidos disfrazados de maestros educadores.

Es el momento de comprender que la política importa. La responsabilidad hoy es de nosotros los ciudadanos. Es ahora cuando el sector privado y sus líderes institucionales, defiendan el sistema de libertades. Cada madre, padre, hermano, trabajador, empleador, cliente, proveedor, pariente o amigo, debe explicarle a los demás que requerirnos unirnos para elegir un presidente honorable y responsable.

 

No se trata de cambiar para empeorar. Menos dejar el camino del desarrollo que nos permite transformarnos en una sociedad próspera, engañados por la dialéctica de la retórica demagógica que históricamente ha utilizado el populismo para sembrar miedo, odio, envidia y resentimiento en las sociedades. Tenemos que estar más unidos que nunca en nuestra propia diversidad.

Para comprender que el valor de la unidad de propósito como nación está atado a la transformación enfocada en la cultura, la convivencia ciudadana, el desarrollo y respeto por los principios y los valores éticos consignados en nuestro pacto social, debemos entender el valor de la Declaración de Derechos Humanos en contraposición a la herida que dejó la embriaguez sanguinaria de poder de Robespierre emulada por el populismo actual y que es solo la máscara detrás de la que se esconde la opresión que sobrevino a  los procesos revolucionarios de Francia, Rusia, China, Alemania Nazi, Corea del Norte, Cuba, Venezuela y todas las naciones que han bebido la cicuta del comunismo.

“Libertad y Orden”. Pueblos e individuos libres, dentro del marco de la legalidad. Jamás sometidos por las fuerzas anárquicas aliadas al crimen organizado. “Igualdad”. Asegurada por una administración de justicia que garantice que las oportunidades sean para quienes cumplan sus obligaciones ciudadanas, y no para personas de mejor derecho que están por encima de las normas y anteponen intereses personales e ideas políticas al bien común y el interés general. “Fraternidad”. En la conducción del Estado con sentido social, garantizando el emprendimiento y la inversión responsables y solidarias, como única forma de generar valor y poder mantener la democracia.