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lunes, 9 de octubre de 2023

Semana de sanciones sociales (rechiflas)

Juan Manuel Jaramillo
Por Juan Manuel Jaramillo

Esta semana vimos cómo chiflaron a Francia Márquez en el Cauca, a Gustavo Petro en una ceremonia oficial, y al exalcalde Daniel Quintero en la Plaza Minorista de Medellín, ahora que decidió salir a hacerle campaña al primo de su esposa, luego de haber dejado tirada la Alcaldía.

Los malos políticos suelen ser objeto de repudio por parte del pueblo sobre todo cuando se dedican a aumentar la burocracia (nuevos ministerios y/o secretarías), regular todo excesivamente y a intervenir en la economía. Cuando digo intervenir en la economía, siempre es de una manera negativa, porque la mejor forma de intervenir positivamente en la economía es no interviniendo, o interviniendo lo menos posible.

La burocracia, la regulación excesiva y la intervención en la economía conducen a menor eficiencia, disminución de la productividad y, en última instancia, a un empobrecimiento de la sociedad, y cuando el pueblo percibe que sus condiciones de vida empeoran debido a estas políticas, es natural que los políticos sean repudiados.

Cómo dato curioso, Hayek, economista austríaco, argumentaba que el conocimiento disperso es uno de los pilares de la economía de mercado. Estos 3 políticos, que mencioné al inicio del artículo, tienen en común que creen que pueden centralizar y planificar todos los aspectos de la sociedad e ignoran este principio fundamental.

Los malos políticos a menudo intentan imponer su visión centralizada, ignorando las preferencias y necesidades individuales de las personas, esto puede llevar a decisiones que van en contra de los intereses de la mayoría y, como resultado, al repudio por parte de la sociedad, como bien lo vimos esta semana y, con seguridad, lo seguiremos viendo.

Otro factor importante, que comparten los “chiflados”, es la falta de responsabilidad y transparencia en el Gobierno; a menudo están involucrados en la corrupción, el nepotismo y el abuso de poder. Estos comportamientos socavan la confianza en el sistema político y refuerzan la percepción de que los políticos no están actuando en beneficio del pueblo, sino en beneficio propio.

La historia nos enseña que la falta de conexión entre los gobernantes y los gobernados puede llevar a disturbios y cambios políticos drásticos.

En el caso de Colombia, ojalá se den cambios políticos drásticos, realmente creo que el país los necesita.

En resumen, los malos políticos suelen ser repudiados por el pueblo debido a su ineficiencia en la gestión económica, su ignorancia del conocimiento disperso, su falta de responsabilidad y transparencia, y su desconexión con las necesidades y deseos de la sociedad.

Pero gracias a Dios existe la sanción social que los persigue durante y después de sus malas gestiones.

Nuestra mayor responsabilidad será votar bien el próximo 29 de octubre.

viernes, 26 de mayo de 2023

Los tres turistas más costosos que tenemos los colombianos

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

La multiplicidad de viajes del presidente Petro, su esposa y de la vicepresidente Francia, los convierte en los tres turistas más costosos que tenemos los colombianos; mucho paseo y poco trabajo, porque los resultados no se ven. Qué pena con los más necesitados, ver tanto despliegue, tanto despilfarro y nada para ellos. Ni hablar de la contaminación ambiental que generan con la gran cantidad de combustible que queman los aviones, helicópteros y camionetas en que se desplazan ellos y sus increíbles esquemas de seguridad.

Cuando recorren las diferentes regiones de nuestro país y del extranjero, se parecen más a los viajes de un turista, que a los viajes de un presidente y de una vicepresidente en funciones, pero, gratis, en aviones y helicópteros propios del Estado colombiano, con invitados propios y todo de cuenta de nosotros los colombianos. Están pasando sabroso y conociendo mucho, pero si miramos costo beneficio, dentro del concepto del interés general, los resultados son malísimos y la decepción de las comunidades visitadas es inmensa, a ninguna llevan soluciones inmediatas a sus problemas de hambre y salud.

El ejemplo más claro, más patético y más reciente, fue el viaje a las hermosas tierras del departamento del Guainía a sancionar el plan de desarrollo 2023-2026, nada más parecido al viaje de un rey, de un monarca, de un dictador: Petro llegó al aeropuerto con su caravana de 10 camionetas y abordó su lujosa nave, cuando todos sus invitados ya se encontraban a bordo, esperando a su majestad, aterrizó en Inírida y seguramente en helicóptero se desplazó al resguardo indígena El Remanso; allí descubrió que no tenían ni médicos, ni suero antiofídico para las picaduras de culebras, lo que aprovechó para darle impulso a la nefasta reforma a la salud que se tramita en el Congreso, cuando lo que debió fue aprovechar tan costoso viaje para llevar, mercados, suero antiofídico y una brigada de médicos para atender a los compatriotas indígenas y ser consecuente con los pilares del plan de desarrollo que sancionaba, plan de desarrollo, que hoy tiene múltiples demandas por la gran cantidad de locuras e improvisaciones que allí se contemplan.

El despliegue de aviones, helicópteros y guardaespaldas cogidos de las manos, haciendo círculo alrededor del presidente, como para que nadie lo pudiera tocar, corresponde más al estilo del monarca dictador, que al del presidente cercano al pueblo. La cara de asombro de los indígenas era mayúscula, allí, les garantizo, no se debatieron las necesidades del resguardo, ni las inmensas necesidades del hermoso departamento del Guainía, ni se asumieron ningún tipo de compromisos, con esas comunidades. Solo quedarán las fotos para el recuerdo de ese costosísimo e innecesario acto simbólico de sanción presidencial de un plan de desarrollo disque para favorecer a los más desfavorecidos, qué contrasentido y qué pena con los más desfavorecidos.

Días antes, la vicepresidenta culminaba su paseo turístico por África con su combo de invitados, donde no le alcanzaron los miles de millones que del presupuesto de la nación se destinaron y según ella, pidió ayuda al multimillonario Soros, quien no da puntada sin dedal; lo único cierto es que esa ayuda, no es legal, ni es gratis.

El presidente ha viajado varias veces a la Guajira, allí se siguen muriendo los niños por desnutrición, no les ha llevado ni mercados, ni médicos ni nada, lo poquito o mucho, lo ha hecho el médico pediatra que designó como gerente para la Guajira, quien, con auxilios totalmente privados, ha logrado ayudar a muchos niños indígenas de la zona, como lo narró en entrevista en la W.

Va siendo hora de revisar que está pasando con los billones y las tierras que se les han entregado a los indígenas, porque hay muchísimos de ellos reclamando ejercer la mendicidad en las grandes capitales y asentados en difíciles condiciones; algo está pasando, alguien se está aprovechando, mientras nuestros tres costosos turistas, viven sabroso, derrochando nuestro presupuesto.

La ausencia total de austeridad de nuestros tres costosos turistas es absolutamente notoria y perjudicial para el país, especialmente para los más pobres, no hay derecho.

Esperamos que la sensatez y el sentido de la austeridad y del ahorro invadan las conciencias de nuestros tres dilapidadores y descarados turistas, que se están gastando a gran velocidad el presupuesto de nosotros los colombianos.

Que se arrepientan y corrijan su actuar, para que mi Dios los perdone.

lunes, 15 de mayo de 2023

Editorial: defendamos la democracia

Antonio Montoya H.

En su editorial de la semana para el blog https://www.elpensamientoalaire.com, el doctor inicia con un saludo especial a las madres para enfrentar luego otros temas que fueron noticia. El primero de ellos la protesta masiva que realizó la reserva de las fuerzas armadas y continuó con el escándalo que generó Gustavo Petro al afirmar que el fiscal general era su subalterno; enhorabuena el incremento salarial para empleados públicos, el deterioro de la imagen de favorabilidad de Gustavo Petro, los buenos deseos porque el viaje de la vicepresidenta a África dé sus frutos y la lectura del comunicado que realizó la corporación Pueblos Libres Unidos por Colombia. Lo(a) invitamos a verlo.

viernes, 5 de mayo de 2023

Equívoca estrategia

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

No lo dudo: la clase política de nuestro país, siempre pensando en ella y sus propios beneficios, es la responsable en buena medida de lo que estamos viviendo.

Cuando Echandía dijo tras el asesinato de Gaitán, hace ya 75 años, “¿el poder para que?”, otros, han respondido “pues el poder es para poder”. Sin embargo, la misma historia pareciera evidenciar que la cosa no es tan fácil. Detrás del magnicidio que hace poco recordamos, no hay que olvidar que su figura resultaba incómoda y que, al deshacerse de él, lejos de mejorar las cosas, empeoraron.

En nuestra historia reciente estuvimos a punto de elegir a un presidente al que el poder le hubiera quedado grande, porque no tenía equipo, hablaba mucho y ni siquiera pudo con la curul en el Congreso, que se ganó con casi la mitad de los votos de compatriotas asustados con el riesgo de venezolanizar esta patria, los mismos que resultaron decepcionados, porque pudiendo encabezar la oposición, en realidad no tuvo fuste para tamaño reto. Por suerte no salió elegido, ¡qué desastre hubiese sido!

Después de alentar la furiosa polarización que nos ha hecho tanto daño por años, sorprendentemente el ganador pronunció emocionantes discursos que convocaron a la unidad nacional y a un pacto y coalición realmente históricos. Tiernas lágrimas rodaron por nuestras mejillas al ser testigos de tanta belleza. Sus otrora fieros detractores cual mansos corderitos, en fila india, fueron pasando por el besamanos de palacio, adhiriéndose al ganador y sumándose al bulldozer del cambio. La aplanadora arrancó en cuarta y oteábamos horizontes esperanzadores. La verdad, todo estaba pegado con babas. Una cosa es tener el gobierno y otra realmente el poder. La conveniencia, el oportunismo y la voracidad de mermelada pronto salieron a flote. Nada es gratis. El país poco importa.

El presidente lo sabía, pero se prestó al juego. Se hizo a un gabinete saraviado y cuando los amigos de temporada le fallaron, echó por la puerta de atrás a quienes mejor le sirvieron. Como diría un profesor amigo: “pero qué feo, ¡error, error!” Y lo más grave no es solo eso, sino haber formalizado la ruptura de la babosa coalición y, peor aún, soliviantar al pueblo, volviendo a discursos polarizantes y amenazadores, secundado por su secunda que aplaude emocionada la gesta de una primera línea como si hubiera sido una colosal página de nuestra historia. Cuidado. Creo que se está adoptando una equívoca estrategia y andando por la senda que no es.

Es verdad que el palo no está para cucharas. Es verdad que se necesitan reformas. Es verdad que tenemos una clase política indolente que no sirve al país que los eligió. Pero no estamos para intempestivas revoluciones cuyos efectos podrían salir por la culata, devolviéndose en contra y perdiendo todos. Se suponía que hay lecciones aprendidas, pero este país de Macondo es bastante folclórico, completamente amnésico y con un bajo ICFES.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

¡Francia la parlanchina!

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Los cien primeros locuaces días de Petro acaparan titulares en Colombia, donde lo oímos como si lloviera, mientras en el exterior sus trinos y desplantes se evalúan antes de traducirse en análisis, percepciones y medidas relativas al riesgo-país en que se viene convirtiendo el nuestro, por la palabrería gárrula y las alocadas iniciativas.

En cambio, los reflectores escasean para Francia, a pesar de sus numerosas francachelas, opulentos viajes y generosa labia. En materia de poder, ella no parece hasta ahora tener mucho, pero su soltura de lengua sí es notable. Se me dirá entonces, que por lo primero no vale la pena ocuparse de lo segundo.

Discrepo de esa fácil excusa para no fijarse en Francia, porque ella está en el centro de las corrientes que, en procura de afirmación étnica, se preparan para disgregar el país, sea desde el indigenismo o desde las negritudes.

Pocas cosas hay más maravillosas, desde el punto de vista de la formación, integración y consolidación de un gran país, que el mestizaje. A mayor escala, mejor. Quizá Colombia ha sido el país donde este se ha dado de manera más amplia y exitosa, con el resultado de un gran pueblo.

En cambio, los movimientos woke que llegan de los Estados Unidos implican grandes peligros porque comprometen el futuro de paz cívica hacia el cual ha avanzado el país por los senderos del crecimiento y el progreso, que ahora tienen tantos detractores.

Francia es woke, y como tal acude a la reunión del COP27 en Sharm El Shek, con otra nutrida comitiva. Allá la pilla la Deutsche Welle para un extenso reportaje, que se inicia resaltando que ella es la “primera vicepresidente afro de Colombia”, así que lo digno de acentuarse es la afirmación racista, no la condición de colombiana al servicio de todos sus compatriotas.

La entrevista se ocupará únicamente del “descender de esclavos” y de “poblaciones históricamente excluidas por el colonialismo, la esclavitud y el racismo”.

La esclavitud fue finalmente vencida cuando un líder cristiano, William Wilberforce, logró en 1797 que la Marina Real detuviese y destruyese los barcos que transportaban negros hacia las Américas. El Libertador decretó en 1821 la libertad de los hijos de los esclavos, y cuarenta años más tarde los pocos ancianos de esa condición que quedaban vivos fueron liberados por José Hilario López.

Y si al colonialismo vamos, desde 1819 Colombia logró la independencia, muchísimos años antes que buena parte de los actuales Estados europeos y todos los africanos la conquistaran.

Para no ir entonces más lejos, lo malo que haya sucedido en los últimos dos siglos es culpa nuestra; y lo muchísimo bueno se debe a nuestra gente, cosa que no se reconoce ni en la ríspida izquierda, que quiere hacer creer a los jóvenes que este es el peor país del mundo y el más injusto, ni en los pronunciamientos de Francia. Esta insiste pues en achacar nuestros males a un número indeterminado de países, que llama “sistema de mercado que esclavizó a nuestros ancestros y ancestras y que sigue dominando al mundo”.

Su monótona monserga sigue, hasta llegar a decir que “tenemos mucha legitimidad para levantar la voz y demandar reparaciones históricas (…) en una ruta de condonación de la deuda externa (…) que Colombia pueda condonar (sic) su deuda externa con varios países que fueron responsables tanto del colonialismo como de la crisis ambiental (…) que liberen los recursos en términos de deuda y que esos recursos se inviertan de manera eficiente y eficaz en esas comunidades étnicas, tanto indígenas como afrodescendientes”.

¡Nada pues para el resto, los colombianos mestizos!

Ahora bien, qué bueno sería que los daños que nos han causado otros países —España, Inglaterra y USA, suponemos— se pudieran cuantificar y que esos Estados nos indemnizaran. Pero, señora Francia, qué tal si esos países, a su turno, nos reclamaran por los beneficios culturales, económicos, científicos y técnicos, como la lengua, la religión, la medicina científica, el ganado, hortalizas, frutales, forrajes, aves de corral, matemáticas, ingeniería, vacunas, higiene… Y si además compensaran los beneficios de los saberes ancestrales, tan recomendados por usted, contra lo que a ellos les costó, por ejemplo, la sífilis, que llevaron de América y que se vino a curar apenas con los antibióticos, de innegable procedencia blanca y heteropatriarcal.

Antes de considerar la historia como un plano único e intemporal de lucha entre buenos y malos, Francia debería recapacitar. Los afrodescendientes en América Latina no estarían aquí si los caciques de las costas africanas, que vendían sus gentes a los mercaderes árabes de esclavos, no hubieran ampliado su mercado a los negreros europeos. Para ser consecuente, ella debería solicitar también reparaciones históricas y económicas a los actuales Estados africanos, de cuyos territorios fueron exportados tantos negros por, los antecesores y las antecesoras, de los actuales gobernantes y gobernantas…

viernes, 24 de junio de 2022

Al nuevo presidente

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Ha llegado usted por fin a la presidencia de la República después de luchar muchos años por lograrlo. Lo ha conseguido con un amplio margen de votos de tal manera que su opositor, con un número muy significativo de votos también, no ha tenido problema para reconocerlo y con ello respetar el veredicto popular en las urnas.

Ese discurrir pacífico de la jornada electoral, a pesar de la campaña bastante turbia, por decir lo menos, que hemos vivido, me ha hecho sentir orgulloso de mi país. Primero, porque la participación ciudadana crece y la abstención disminuye. Segundo, porque esta democracia nuestra, considerada como una de las más sólidas del continente, así lo ha ratificado. Se ha tenido una jornada en bastante paz y se han respetado los resultados. Tercero, porque nuestra institucionalidad es fuerte, a pesar de las debilidades de quienes están al frente de ellas. La Registraduría hizo su trabajo en el tiempo previsto. La Presidencia, la Iglesia, los gremios, los mandatarios extranjeros que felicitaron el triunfo, colaboran para el proceso de transición y quieren que a usted le vaya bien.

Es verdad, usted suscita resistencias, prevenciones y miedos. No tanto por ser exguerrillero, como infelizmente esa revista lo calificó, sino porque usted ha sido cabeza protagonista de la polarización política que ha fastidiado a nuestro país estos últimos años. Porque siendo un excelente congresista no fue tan exitosa su alcaldía, por ese carácter autócrata que espantó a amigos y colaboradores cercanos, y por algunas decisiones caprichosas y poco felices, como esa compra de obsoletos carros de la basura, por citar solo un ejemplo.

Sin embargo, personalmente tengo que reconocerle su sensibilidad y sentido social frente a los excluidos y marginados. Me consta que usted quiso erradicar el hambre subsidiando mercados. Vi muchas caras felices de pobres miserables por fin tener algo de comida digna. Eso me conmovió. Lo que falla es la estrategia asistencialista que regala el pescado, pero no enseña a pescar y sobre todo genera pasividad y dependencia, consume millonadas del erario, pero no soluciona de raíz el problema social.

Al momento de escribir estas líneas usted no había definido su equipo de colaboradores más cercano. Esa decisión es clave. Usted tiene que rodearse bien, de los mejores, si realmente quiere dejar huella y pasar a la historia. Hay politiqueros tóxicos muy cerca de usted que le hacen daño y que es mejor que estén al margen del gobierno ejecutivo. Usted tiene en sus manos la oportunidad única para demostrarle al país que la izquierda puede hacer un buen gobierno, superar esas desgracias que nos han destruido por años y evidenciar que no son más de lo mismo, propósito que hasta ahora no lo han podido cumplir.

Si a usted le va bien, a todos nos va bien. Su discurso el día de las elecciones mostró su mano tendida a todos para construir país, reconciliarnos y darle rienda suelta a la política del amor y el vivir sabroso, como dice Francia, su fórmula vicepresidencial. Lástima que no las hizo más explícitas para descalificar esas acciones bajas que quemaron a contrincantes suyos en plena campaña, cuando se dieron a conocer bochornosas evidencias de tan ruin comportamiento. Hubiese demostrado ahí su talante ético al tomar distancia de todos esos oportunistas que se subieron en su bus de la victoria, ya lo han demostrado, seguramente para dejarlo abandonado más adelante. Son dinámicos, camaleónicos y traicioneros de principios y valores.

Ojalá en su mandato ejercite más el escuchar que el hablar. Largos y pesados discursos no es lo que queremos, sino una excelente administración con efectiva gestión. Usted puede tener excelentes ideas, pero no se imponen a la brava, sino que cautivan y seducen cuando apuntan al bien común.

Deseo que le vaya bien a pesar de la oposición ya declarada de sus enemigos políticos. Usted sabrá respetarlos como lo hizo en aquel debate con el senador Mejía cuando le dijo que usted sobraba en el Congreso y usted le respondió diciendo que en cambio él sí era necesario. Las retaliaciones, revanchismos, venganzas y el retrovisor no son la estrategia acertada para conseguir la paz. Es el tiempo del cambio verdadero, venciendo a quien lo odia con amor, como lo practicó Luther King.

Todos los colombianos estamos a la expectativa. No nos defraude. Ni a los que votaron por usted, ni a los que nada esperan de usted y quisieran huir de este país. Repito, usted tiene una oportunidad histórica única para mostrar que las cosas pueden ser diferentes cuando se ejerce el poder con nobleza y grandeza. Ojalá nos sorprenda con decisiones acertadas y alentadoras. El país está muy mal y usted lo sabe. No podemos tener nuevas y fatales decepciones.  Es su turno, tiene lo que quería, entonces haga historia en esta nueva etapa que ahora comienza. Hágalo y hágalo bien.

miércoles, 6 de abril de 2022

El lumpen al poder

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

En la terminología marxista, el Lumpen Proletariat está constituido por las clases desorganizadas y apolíticas de la sociedad, desinteresadas de la revolución. Este inevitable acontecimiento, sin embargo, puede ser acelerado por la acción decisiva del partido profesional revolucionario concebido por Lenin, dirigido por intelectuales que despreciaban lo que consideraban basura, porque Lump es, por definición, “rufián, belitre, canalla, trapo, andrajo, guiñapo”.

Desde luego, eso era así en la época de las revoluciones populares, en las que turbas hambreadas e irredentas, mediante el pillaje, la revuelta, las barricadas, el incendio y el caos, asaltaban el poder para que el partido, sobre las ruinas y la sangre, creara el impoluto y perfecto “hombre nuevo”.

Antaño, los lumpen proletarios (por tener prole) eran miserables, ignorantes y ebrios, y no constituían potencial electoral porque las elecciones —si las había— estaban reservadas a los propietarios o a quienes sabían leer y escribir.

Hoy, en cambio, hay un abundante lumpen intelectual, desinteresado, desde luego, por la revolución, pero que puede votar por quienes interpretan su miseria conceptual. Este nuevo lumpen se encuentra en todas las clases sociales. Hay desde nuevos ricos hasta indigentes. Pocos tienen hijos. Muchos ostentan flamantes títulos universitarios, conducen vehículos, habitan inmuebles cómodos, viajan por el ancho mundo y pasan horas enteras ocupados en la basura electrónica.

Este lumpen constituye entonces una fuerza electoral considerable, cortejada por una legión de docentes, comunicadores, faranduleros e influencers, que los conducen a las urnas para votar por los abanderados de una revolución que no osa decir su nombre, porque se presenta como “progresismo” en lugar de comunismo.

En América Latina, desde hace largos años avanza la revolución, dirigida por un staff secreto, permanente y dedicado, de revolucionarios profesionales, que ejecuta con precisión matemática la estrategia que requiere la demolición de los factores, creencias y principios del orden social, de tal manera que se puede llegar al poder por la vía electoral, bien acompañada siempre del fraude.

Quizás, hasta ahora, el logro principal de ese estado mayor clandestino consiste en la promoción del lumpen cultural que está decidiendo el rumbo de los países.  Los secretos conductores de la revolución han creado entonces un nuevo tipo de dirigente político, un lumpen personaje, empático para electores igualmente ignaros.

Cuando uno considera la preparación intelectual y moral de Maduro-Cilia, Ortega-Murillo, Evo y Boric (que no fue capaz ni siquiera de ser abogado), y del grotesco Sombrerón, comprende el despotismo, el hambre, la miseria y la corrupción que espera a la futura Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina (URSAL), si en Colombia llegan Petro y Francia, dos incomparables ejemplares del lumpen intelectual, “el economista” y “la jurista” —tal para cual—, adalides del resentimiento, el racismo, la falacia, la farsa, para no hablar de su supina ignorancia, y no solo en lo relativo a las profesiones en que afirman ser titulados…

¡No faltará quién me diga que esos personajes no son los verdaderos gobernantes de los países que presiden, porque, en el comunismo, el poder lo ejercen camarillas secretas todavía peores!

 

domingo, 20 de marzo de 2022

Eventos de la semana

Por Antonio Montoya H.

En este nuevo editorial el doctor Antonio Montoya nos da sus apreciaciones sobre los principales hechos que hicieron noticia en esta semana, empezando por las elecciones al Congreso de la República y las consultas a la presidencia. Además habla de las pensiones, el rebrote del covid-19 en Asia, y Francia Márquez. No dejes de escucharlo.