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lunes, 3 de marzo de 2025

Reflexionar, decidir, actuar

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Creo no equivocarme si pienso que la complejidad de nuestra situación y la desesperación de quienes padecemos las infames consecuencias del actual régimen de desgobierno nos pueden impedir la selección del mejor camino para escapar de la crisis.

Por ello invito a mis compatriotas a tomar conciencia sobre algunos aspectos que pueden ser decisivos en esta angustiosa coyuntura.

Primero.- Ha entendido la sabiduría popular que, utilizando los mecanismos consagrados en la Constitución (art.109) debemos proceder a reclamar la separación del guerrillero-presidente del cargo de presidente que espuriamente ocupa, en compañía de la vicepresidente elegida con la misma fórmula y los mismos dineros que excedieron los topes establecidos por la Ley. No entendemos por qué quienes dirigen los partidos y grupos que se dicen “de oposición” han apoyado al guerrillero-presidente para que continúe causando daños al país hasta el último día de su mandato, y se han abstenido de respaldar la demanda por indignidad que se tramita en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes.

Ante esa actitud lejana de la realidad y del sentir de las gentes, sólo nos resta que esa sabiduría popular que ahora grita en los estadios “Fuera, Petro”, se convierta en una fuerza organizada e incontenible que presione a los congresistas “enmermelados” para que cumplan con su deber de tramitar el proceso, dentro de los términos legales y con arreglo al material probatorio allegado, hasta pronunciarse sobre la acusación solicitada.

Segundo.- Un peligro mayor, que muchos han pretendido ignorar de manera irresponsable, es el propósito confesado por el mismo sátrapa de continuar en el poder, aún después de su mandato. No lo han ocultado sus aliados en el Congreso, que ya presentaron una propuesta de prolongar el período presidencial. En esa misma línea, procedió el Gobierno a eliminar del presupuesto la partida del Consejo Nacional Electoral para la realización de las elecciones, o las manifestaciones del sátrapa en el sentido de que cuatro años no son suficientes para solucionar los problemas del país. No representa la Constitución un obstáculo que su falta de principios y su talante revolucionario y criminal no pueda vencer. Ya ha afirmado que para él no son importantes las formalidades, y que irá hasta donde el pueblo lo señale. ¿A cuál pueblo se refiere? No creo, sinceramente, que la mayoría de los colombianos estén empeñados en una locura revolucionaria. Tal vez los narcotraficantes, guerrilleros y vándalos que lo acompañan podrán compartir esta demencial propuesta.

Tiene previsto dentro de su maquiavélico plan de acción apelar al autogolpe de Estado, para lo cual viene propiciando el caos del orden público en todo el territorio nacional: Ya el 70 % del país, equivalente a 809  municipios, está en manos de los grupos ilegales armados. Complementa esta acción depredadora con el irresponsable manejo de las relaciones con nuestro principal aliado y socio comercial, Estados Unidos, para que al caos de la inseguridad se sume el bloqueo económico, y justificar así la toma absoluta de los poderes públicos.

Distraemos nuestra atención en las aspiraciones de un montón de precandidatos a la Presidencia, sin saber a ciencia cierta si habrá proceso electoral o seguiremos bajo las garras del tirano. Pensemos y tomemos conciencia de lo que puede suceder.

Tercero.- Aún en el hipotético caso de que hubiere elecciones, no existe un solo aspirante con las fortalezas de Petro o del que este señale: cuenta con todo el presupuesto nacional que, como estanos presenciando, está en manos de los principales alfiles del dictador. A esta fuente de financiación, súmesele las contribuciones de contratistas corruptos, narcotraficantes agradecidos, guerrillas que manejan el negocio más rentable de la tierra y aliados de la izquierda internacional. Esto, para los que no lo recuerdan, es de capital importancia en un país donde la mayor parte de las urnas se nutren con votos comprados.

El dominio del 70 % del país por los grupos ilegales de izquierda, se convierte en otro instrumento al alcance de Petro para obtener multitud de votos mediante la coacción armada.

Cuenta, además, el guerrillero-presidente con los instrumentos digitales para ganar elecciones cuando le plazca. Veamos lo que denuncia el columnista Víctor Muñoz, experto en la materia, en Portafolio:

“La magnitud de este desafío no puede subestimarse. Según Statista, Colombia cuenta con más de 38 millones de usuarios en redes sociales, una audiencia que, en promedio, dedica cuatro horas diarias al consumo de contenido digital.

Facebook, Instagram, TikTok, X y WhatsApp dominan el ecosistema. Lo alarmante hoy es que el tráfico y la discusión política en estas plataformas están siendo monopolizados por un ejército de influenciadores y activistas afines al gobierno. (…) Existen cuentas anónimas con cientos de miles de seguidores que replican las narrativas oficialistas, mientras que el aparato estatal ha consolidado un presupuesto de $385 mil millones anuales en medios públicos y una pauta de $100 mil millones para amplificar su mensaje.”

Demostró en las pasadas elecciones que es posible ganarlas comprando votos, violando los topes financieros, interviniendo en la compra de softwares para los escrutinios, manipulando a las autoridades electorales y cambiando los resultados en las urnas impunemente sin que hubiera una sola autoridad que se atreviera a ordenar un recuento de votos o la repetición de los comicios acusados de adulteración. ¿Quién garantiza que esta sarta de anomalías no se repetirá ahora que reúne en su entorno todo el poder para lograrlo?

Antes de embarcarnos en una inútil confrontación entre pares para luchar por la Presidencia, preguntémonos si realmente hay posibilidades de que se convoque a elecciones y, en el caso de que las hubiere, si estamos preparados para vencer al tirano y a su camarilla.

Cuarto.- Enriquezcamos nuestra propuesta a las masas, fatigadas de recibir sólo consignas negativas. Apartémonos de las viejas mañas politiqueras y propongamos a los colombianos un propósito nacional que nos una con un destino común, un sueño compartido, una esperanza de regeneración, después de esta infernal hecatombe. Ese propósito debe ser convertirnos en un “milagro económico” que nos permita cumplir con el bien común para todos los colombianos.

Bien está que sigamos denunciando las iniquidades del régimen actual: la tolerancia con la criminalidad y con la violencia, la promoción de la corrupción, la destrucción del sistema de salud y el desmoronamiento del sistema energético, a manera de ejemplo. Pero despertemos el patriotismo y el amor a la familia con objetivos de bienestar y prosperidad nunca soñados, que están a nuestro alcance.

Reflexionemos sobre estas incontrastables realidades antes de adoptar decisiones que afectarán a toda nuestra sociedad. Una vez que nos convenzamos de la mejor salida a nuestro endemoniado problema, actuemos de conformidad y luchemos con todas nuestras fuerzas por la recuperación de la nación y por la remoción de quienes fraudulentamente ejercen el poder.

miércoles, 31 de enero de 2024

Entrevista con Guillermo Echeverri Vélez

Antonio Montoya H.
Nuevamente el economista agrícola, empresario, abogado y rejoneador Luis Guillermo Echeverri Vélez, vuelve ser protagonista en la entrevista de El Pensamiento al Aire en la que se habla de los distintos intereses de la nación.

Hijo de fallecido empresario Fabio Echeverri Correa quien presidió por varios años la Asociación Nacional de Industriales. Se graduó como abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana, y luego hizo una maestría en economía agrícola en la universidad de Cornel, en los Estados Unidos, además de varias especializaciones. Fue jefe del presidente Iván Duque en el BID y desde allí cultivaron una muy buena amistad.
Cuenta con más de 20 años de experiencia en el desarrollo, mercadeo, promoción y conducción de negocios internacionales, exportaciones e importaciones y se le reconoce su interés por promover la agricultura colombiana y en general la agricultura tropical en los mercados mundiales. Profesionalmente se ha desempeñado como empresario privado, intermediario comercial, consultor independiente en negocios internacionales, consultor del Fondo Nacional del Café y la Federación Nacional de Cafeteros, como empleado público y diplomático en calidad de agregado agrícola, comercial, como rejoneador y domador de caballos e inspector de policía, entre otras actividades. Ha vivido en Argentina, Colombia, España, Portugal y Estados Unidos.

martes, 2 de mayo de 2023

Editorial: errores tras errores

En su editorial de esta semana Antonio Montoya H. señala una serie de errores en los que está incurriendo el Gobierno actual y que generan grandes pérdidas para el país. Empieza por mencionar a Ricardo Roa Barragán, presidente de Ecopetrol y que tras su primer discurso la compañía tiene una pérdida considerable en sus acciones. Sobre la Conferencia promovida por Gustavo Petro para tratar el problema de Venezuela no tuvo ningún resultado real, y finalmente, la crisis ministerial y el rompimiento de la alianza para conformar mayorías en el Congreso. Finaliza con comentarios sobre la violencia en el fútbol antioqueño, las próximas elecciones en Estados Unidos y la última batalla en Ucrania. Lo(a) invitamos a verlo.

viernes, 29 de julio de 2022

Auto réplica

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Agradezco a mis pacientes lectores su tiempo con mis escritos y, sobre todo, su actitud respetuosa y crítica cuando lo han juzgado oportuno.

Respecto de lo que escribí hace 8 días, creo que todos estamos de acuerdo que la ordinariez no va con nosotros, que hay que respetar a las personas no solo por el cargo que tienen sino también, y principalmente, por su dignidad como seres humanos. El respeto es un valor apreciable y nos lo merecemos, repito. Pero es verdad también que el respeto se gana, no por el simple hecho de tener el poder o porque se tiene el uso o el abuso de la fuerza, sino por ascendiente natural y porque se gana, insisto.

Ahora que nuestro Papa Francisco anda por Canadá caigo en cuenta de que nuestro Pontífice, viejo y cojo, ha ido a poner la cara y pedir perdón porque la Iglesia de la que es su líder máximo, en franco abuso de su autoridad, irrespetó por muchos años la población indígena y decenas de sus representantes atropellaron de diversas maneras estas etnias originarias. Una vergüenza inocultable que debe ser reparada y nunca repetida. Agradezco a Dios por Francisco, por tener coraje y cojones, además de humildad, para no eludir la responsabilidad frente a tan dolorosa página de la historia.

Así las cosas, volviendo sobre lo que pasó en el recinto del Congreso, reprochable en sus formas, sin embargo, tiene objetivamente, entre otras, las siguientes razones que explican lo sucedido:

Quienes hace cuatro años se quedaron esperando que el presidente escuchara su réplica, ahora procedieron de la misma manera.

Quienes posesionaron al presidente actual denigraron del gobierno Santos con un discurso que con retrovisor puesto dio pena ajena y nos hizo sonrojar ante todo el mundo por su odio recalcitrante y bajeza, expuestos en el día y lugar equivocados.

Quienes por años han sido vulnerados, ignorados, avasallados, oprimidos, violentados, desaparecidos, asesinados, esta vez levantaron su voz, una voz que en estos años fue ignorada.

Quienes soñaron con la paz y creyeron que la habían alcanzado, espantados vieron cómo quisieron hacerla trizas, con un discurso externo que cacareaba apoyo, pero internamente mostrando otra cosa.

Quienes marcharon por días enteros buscando una cita con el jefe de Estado, fueron ignorados por días por su presidente y tuvieron que regresar a sus cabildos sin lograrla. Se sintieron maltratados.

Quienes salieron a protestar a las calles porque el injusto sistema económico los iba a asfixiar con una nueva reforma tributaria, nunca fueron convocados a la concertación y el diálogo y encontraron en marchas y revueltas su única salida. Si las cosas se salieron de madre fue porque no le dieron importancia a una protesta social que la requería.

Quienes vieron asesinar a sus líderes sociales día tras día, mes tras mes, y nunca escucharon siquiera una palabra empática y comprensiva, y sienten que sus muertes quedaron impunes.

Quienes trabajan por la paz, los derechos humanos y la búsqueda de la verdad, pero son estigmatizados de comunistas, guerrilleros disfrazados de civil y son señalados para convertirlos en objetivos militares.

Quienes oímos un balance de gestión con cifras y datos engañosos que no corresponden completamente a la realidad.

Quienes uniformados desfilaron esa mañana del 20 de julio frente a las principales autoridades civiles y unos comandantes suyos dedicados a charlar, tomarse fotos, darles la espalda y dejar la tarima vacía sin haber concluido el acto.

El que pida respeto que respete. Y eso es lo que nos va a tocar hacer si queremos que esto cambie. Alguien tiene que tomar la iniciativa, alguien tiene que dar el primer paso, alguien tiene que poner la cara, alguien tiene que parar esta andanada de grosería en las redes sociales y por los medios, insultando, calumniando, incitando a violencias de todo tipo: política, de género, religiosa, intrafamiliar… Será la única manera de que evolucionemos como sociedad civil y maduremos como personas en nuestra capacidad de relacionarnos con los demás.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Ahora sí se arregló el Congreso

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Las dos instituciones más poderosas del país, el Congreso y la rama judicial, son las más desprestigiadas. La gente las percibe también como las más corruptas. Una y otra vez las esperanzas de depuración de ambas se ven frustradas. Cada año, el gobierno presenta rutinariamente un proyecto anodino de reforma judicial, para corregir apenas uno o dos viciecitos, y este fracasa en el Congreso o es hundido por la Corte Constitucional.

El Congreso está formado por cerca de 300 individuos, y cada uno de ellos cuesta algo así como 100 millones mensuales, si a sus formidables salarios y prestaciones se suman lujosos vehículos blindados y la paga de una devota servidumbre. Además, los legisladores no tienen que estudiar los proyectos de ley, porque están obligados a votarlos de acuerdo con lo que decida la respectiva “bancada”. Por tanto, se podría sustituir el Congreso por un comité formado por la media docena de caciques que manejan a sus conmilitones.

Como si lo anterior no fuera ya muy negativo para el ideal democrático que profesa la mayoría de los colombianos, el Congreso también dejó de ser representativo, porque hay 10 “legisladores” sin votación, a quienes se premió con curules en función de su actuación criminal, y pronto, en la Cámara habrá otros 16 nuevos representantes regalados, de tal manera que un “bloque” de 21 curules decidirá la suerte de todas las iniciativas.

En fin, cada día estábamos más lejos de que nuestro poder legislativo llegara a parecerse al Riksdag sueco, cuyos integrantes reciben asignaciones modestas y acuden a las sesiones, bien sea en bus, en bicicleta o a pie. Allá se estudian los temas, y los servicios de información, mecanografía y mensajería les son prestados a través de la secretaría general del órgano legislativo; y cuando quieren conocer un país extranjero, pagan de su bolsillo el viaje.

Ahora bien, por fortuna el Congreso colombiano va a cambiar definitivamente, porque entrará en vigencia un código electoral que, además de autorizar el voto electrónico mixto y el sufragio anticipado (de tan positivos efectos en Venezuela y los EEUU), corrige radicalmente los vicios del poder legislativo.

En efecto, una norma que ha pasado injustamente desapercibida ordena que todas las listas de candidatos tengan paridad de género, y que garanticen la participación de la población LGTBIQ, los discapacitados y los jóvenes. https://gaceta.es/actualidad/la-mision-de-observacion-electoral-pide-revisar-el-nuevo-codigo-electoral-de-duque-para-garantizar-la-transparencia-de-las-elecciones-en-colombia-20210825-0800/

Ahora sí, como entonces ya en las listas no quedarán renglones para políticos, hacendistas, médicos, economistas, juristas etc., el Congreso, así saneado, impoluto e idóneo, cada 20 de julio se instalará con ¡el desfile del orgullo parlamentario! 

martes, 31 de agosto de 2021

De cara al porvenir: administrando el país

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Para aquellos que quieren ser presidente de Colombia en el próximo período y de verdad quieren hacer algo, sugiero algunas acciones, de manera respetuosa.

Sea lo primero, que todos los candidatos acepten que hay algunos temas que son comunes y requieren solución inmediata: no interesa que los enuncien, pues todos sabemos cuáles son, sino que presenten propuestas concretas para enfrentarlos. Las cacareadas reformas tributaria, de la salud, de la educación, de la justicia, de las pensiones, de la propiedad y tenencia de la tierra, del cambio climático, de la reforestación, de la explotación minera, entre otras, que no dan más espera.

Los debates, si los hay, deben ser para escuchar las propuestas de solución integrales para cada uno de estos temas.

Hacer un pacto de caballeros para que congresista que cometa delito y sea declarado culpable, no será reemplazado, y se pierde la curul, para castigar también a quien dio el aval.

Tener como punto de partida un axioma gerencial: “No por hacer más de lo mismo se van a obtener resultados distintos”.

Sea lo primero, partir del principio de la legalidad por encima de cualquier consideración. Lo que esté por fuera de la ley no tiene cabida ni interés alguno.

Al estructurar las listas de los partidos que avalarán a los candidatos, exigirles a los candidatos al Congreso, que una vez definidas las líneas programáticas que serán soporte al programa de gobierno, cada aspirante deba aportar para conseguir el aval, un proyecto de ley debidamente elaborado para que el 20 de julio de 2022, cuando se instale el Congreso de la República, el Gobierno entrante radique los 100 proyectos de Ley que aspira a potenciar en los primeros años de su mandato: eso es comenzar a gobernar desde el primer día y no botar el primer año de gobierno dizque conociendo y entendiendo qué dejó el Gobierno anterior.

Importante no desgastarse poniendo retrovisor: si no le gusta lo que encontró, pues entonces ¿para qué se propuso ser presidente? Además, comenzó mal, pues eso implica que no estudió la realidad que le correspondería enfrentar y que las llamadas “comisiones de empalme” resultan siendo un fracaso.

Formalizar la economía informal y crecer el segmento poblacional de la clase media.

Promover el ahorro. Preparar una verdadera reforma tributaria.

Evitar el ejercicio del gobierno como un “gobierno mediático y farandulero”: Aquí se gobierna es trabajando y no haciendo ruedas de prensa por parte de cada entidad de manera permanente.

Reconstruir el andamiaje diplomático de la República, manejándolo como “Asunto y política de Estado”.

Garantizar la soberanía alimentaria y energética.

Garantizar plena independencia del Banco de la República.

Garantizar un equilibrio de poderes verdaderamente democrático. No se deben alinear al gobierno de turno ni la Contraloría General de la Nación, ni la Fiscalía, ni la Procuraduría, ni la Defensoría del Pueblo.

Darle el nivel que merecen a la Auditoría General de la Nación y a la figura de la Contaduría General de la Nación y ponerlas a funcionar de manera efectiva.

Cambiar de estrategia para el manejo de los bienes provenientes de la Extinción de Dominio.

¿Por qué no pensar finalmente en un verdadero modelo de desarrollo?

Definir una estrategia integral para el campo y la realidad rural.

Siendo coherentes con los Acuerdos de Paz, plantear la posibilidad de aplicar el concepto de Defensa Nacional, en el cual, las Fuerzas Militares se adscriben al Ministerio de Defensa y la Policía Nacional al Ministerio del Interior.

Aun cuando sea ingenuo, plantear una agenda de trabajo seria con los Estados Unidos sin que se afecte el concepto de autonomía y de soberanía nacional.

NOTA: las imágenes de un Edificio alto que compite con el Castillo de San Felipe en Cartagena y la pintura de una sección de sus murallas históricas, le dejan a uno “un sinsabor agridulce” y ciertas ganas de matar y comer del muerto. ¡No hay derecho!

¡Y nosotros criticando la barbarie cultural de los talibanes!

lunes, 25 de enero de 2021

De cara al porvenir: saldar deudas

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Aparecen los primeros colombianos que aspiran a ser candidatos a la Presidencia de la República, de cara a los próximos comicios.

Quienes no tenemos el talante para aspirar a esos altos cargos, pues miramos los toros desde la barrera y digamos que nos entretenemos con el espectáculo que ha servido para consolidar y para desvirtuar al mismo tiempo a nuestra democracia: tener democracia no es tener elecciones cada cuatro años, pero bueno, algo es algo.

Según los datos oficiales, antes de la pandemia, la realidad que tendrán que enfrentar los candidatos, es la siguiente: somos 50 millones de colombianos. 20 millones de colombianos por debajo de la línea de pobreza, 8 millones de colombianos en la miseria y 6 millones de colombianos desplazados.

Además, los efectos en todos los órdenes de la pandemia, obliga a pensar más en una economía de guerra que en eufemismos retóricos como la “recuperación económica”.

Ante la inexistencia de verdaderos partidos políticos, nos llenamos de movimientos que no tienen estructura y obviamente sin cuadros administrativos que respalden la futura configuración de una buena organización. Siendo así, el itinerario es más o menos claro: luego de hacer ciertos cálculos políticos, primero hay que conseguir un aval, independientemente de quien lo propicie. Luego se hacen cuentas para la financiación de la campaña y de la conformación de los “equipos de trabajo”, donde lo temático, la construcción del programa de gobierno es importante para la inscripción, pero finalmente resulta ser un comodín que raramente es empleado por los candidatos, pues se construye de una manera pragmática donde “todo quepa y todo esté contemplado”. Es por eso importante definir unos 3 objetivos fundamentales, como serían, por ejemplo: adquirir la soberanía alimentaria, alcanzar la soberanía energética y lograr el aprovechamiento racional de los recursos naturales de todo tipo, entre otras múltiples posibilidades. Se determina un eslogan para la campaña, que muchas veces coincide con el título del programa de gobierno. Se van buscando aliados y en el camino se va midiendo la real posibilidad o no de triunfo, muy ligada a los resultados de las campañas y las elecciones para el Congreso de la República, donde candidatos a la Cámara de Representantes y al Senado son jefes de programa regionales hasta que sus cuentas particulares también sirvan a sus propios intereses.

Dejemos esto a un lado, pues tiene sus reglas de juego, su lógica y su dinámica propia.

Hablemos de lo que le interesa al ciudadano común: qué es lo que va a decir, qué va a hacer el candidato, si es que gana, ya que entre otras cosas estamos mamados de que los candidatos, todos, coincidan en lugares comunes, emitan opiniones políticamente correctas, se saquen los trapitos al sol y finalmente no se comprometan con nada concreto.

Que la educación es muy importante, que la salud, que la justicia, que el trabajo, entre otros asuntos, etc. Claro que son importantes, tanto que son obligaciones constitucionales y no propuestas originales de candidato.

Algunas sugerencias elementales serían:

Adicional a estructurar y llevar a cabo las “reformas inaplazables” pero siempre aplazadas con respecto a la justicia, la salud, la educación, el sistema tributario y el sistema pensional, su postura ante la política norteamericana antidrogas, por mencionar solo las más sonadas, tenemos lo siguiente:

La primera sobre todas las demás, es cómo va a hacer para que se cumpla la Constitución Política.

La segunda, cómo va a unir a todos los colombianos, alrededor de un gran tema, objetivo o proyecto colectivo.

La tercera, cómo va a garantizar al acceso a todos los derechos que tienen constitucionalmente los ciudadanos y cómo va a hacer para motivarlos y exigirles que cumplan con sus deberes.

La cuarta, determinar unas líneas base objetivas y reales para determinar los énfasis que va a tener en su gobierno.

La quinta, cómo va a hacer para garantizar la integridad territorial.

La sexta, determinar cuáles políticas públicas deben ser instrumentadas a nivel nacional.

La séptima, saldar las deudas históricas que se tienen con cada uno de los departamentos y ojalá con cada uno de los municipios.

La octava, generar una estrategia para impulsar la Colombia del campo.

La novena, cómo sacar adelante aquellas grandes obras que por siglos se han enunciado y todavía no se tienen: culminación de la Carretera Panamericana, Canal Interoceánico Atrato-Truandó, fortalecimiento de la red de puertos en el Atlántico y en el Pacífico, desarrollo de la infraestructura para la integración de la Colombia Urbana y la Colombia Rural, y acceso al agua potable y a la energía de cualquier tipo para todos los municipios, corregimientos y veredas que contiene el territorio nacional.

Décimo, establecer una política de estado pro defensa y ejercicio de la soberanía nacional en todos los campos.

Undécimo, establecer y desarrollar una verdadera política de mares.

Duodécimo, establecer y desarrollar una verdadera política de fronteras.

Décimo tercero, establecer estrategia para el cuidado de nuestros páramos.

Décimo cuarto, establecer estrategia para el cuidado de nuestra biota.

Décimo quinto, definir una estrategia para enfrentar el cambio climático.

Seguiremos sugiriendo…

Recordemos al expresidente Rafael Reyes cuando decía en su tiempo: “Menos política y más administración”.

lunes, 9 de diciembre de 2019

El presidente Duque está manejando muy bien la situación

Por Andrés de Bedout Jaramillo


Andrés de Bedout
Juntar en el diálogo a los promotores del paro, con los demás sectores de la sociedad y la economía colombiana, es lo más justo, lo más sabio, es dar muestras de que a todos hay que escucharlos y que ningún sector puede excluir a otro. 

Tratar en la agenda los 13 temas propuestos, continuar los que se venían discutiendo, incluyéndoles ajustes sociales, más los temas nuevos que de ellos se desprendan y seguramente otros que no están en la agenda e irán surgiendo; es lo más justo, lo más sabio, lo más equilibrado, es dar muestras de madurez, de estar lo suficientemente preparado para dar la discusión, para convencer a sus interlocutores y lo más importante, para con humildad aceptar los ajustes importantes que puedan surgir de las conversaciones. 

Me da la impresión de que el presidente no va a dar la mermelada, que a gritos están pidiendo los partidos políticos, especialmente el partido de gobierno; la mermelada fue una de las banderas de su campaña, debe cumplir. 

Los congresistas de los 16 partidos y movimientos con representación en el congreso, deben acompañar al gobierno y al partido de gobierno, al igual que estos deben acompañar las propuestas de los independientes y de la oposición, en una cantidad de ideas y temas que beneficiarán a los colombianos. 

Cito dos ejemplos: No podemos desconocer la propuesta de un senador de izquierda que propone pagar a los congresistas $1.000.000 por sesión asistida y trabajada, inclusive así es como se les paga a los concejales, honorarios por sesión asistida y trabajada y así es como se le debería pagar también a los diputados, que tienen un sistema parecido al de los congresistas, que además de costoso es odioso e injusto con el país; tampoco podemos desconocer las propuestas de un senador de derecha en materia laboral, rebajando la jornada mínima de trabajo semanal. Mejor dicho, sería un grave error desconocer y evitar que prosperen las propuestas buenas por su origen. 

El caso colombiano es único y lo tenemos que ver como una oportunidad para que la rama judicial se ponga en sintonía en el cumplimiento de sus funciones entregándonos pronta, cumplida y verdadera justicia, a la que pueda acceder toda la población, pienso que de una vez también deberían racionalizarles los salarios a los magistrados de las altas cortes. 

El presidente en mi humilde opinión está leyendo muy bien al pueblo, a los que marchan y a los que no marchan, estén o no de acuerdo con el paro, está defendiendo bien lo que ofreció en su campaña, está obrando a conciencia y con humildad, pero con firmeza y decisión, mejor dicho, está gobernando para tiempos modernos, está gobernando para Colombia. 

Yo por lo menos lo apoyo y si todos lo apoyamos, vamos a salir ganando. Haciendo cosas distintas, rompiendo con las malas costumbres del pasado, es que vamos a seguir por el sendero de la recuperación que orientará la inversión extranjera hacia nuestro país, cuyo desarrollo y posibilidades son imparables en todos los sectores, la infraestructura, el agro, el turismo, la vivienda, los servicios, las energías alternativas, las hidroeléctricas, la minería bajo altos estándares de protección al medio ambiente, etc. 

Llegó el momento de que nuestros partidos políticos recuperen la credibilidad y la confianza del pueblo colombiano, mostrando que todos cabemos, mostrando que el diálogo se puede, mostrándonos que su poder de auto regularse lo pueden ejercer sin beneficios que resulten costosos, atropelladores y odiosos para el resto de los colombianos, mostrándose como hacedores del bien común. La política es fundamental en el desarrollo de las sociedades, si se hace bien, las sociedades avanzarán en beneficio de todos sus integrantes. 

Encomendémonos a nuestro Señor Jesucristo, comportémonos como él nos enseñó, él siempre estará iluminando nuestro camino. 

domingo, 25 de agosto de 2019

Me pregunto



Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
El por qué nuestra sociedad, la colombiana, debe y tiene que estar sufriendo, por causa de la falta de acción del Congreso colombiano, que impávido ve pasar el tiempo y no reacciona frente al clamor ciudadano, al dolor y a la angustia de miles de familias víctimas de varios flagelos abominables que atentan contra la convivencia ciudadana, la moralidad, las buenas costumbres y al sufrimiento de la víctima. Ellos guardan su dolor, la infamia, ocultan su humillación toda una vida hasta que agobiados no aguantan y sacan a la luz pública su tragedia como una forma de liberación.

Varias mujeres en el Congreso de la República han propuesto desde la pena de muerte hasta la cadena perpetua para algunos delitos atroces.

Hoy quisiera manifestar que un alto porcentaje del pueblo colombiano quiere la pena de muerte para delitos como el secuestro, el homicidio, la violación a menores de edad, la violencia contra la mujer y la violencia familiar que son delitos que afectan de manera grave y directa a las víctimas.

Qué importante sería mirar a la luz del derecho, de la disciplina y el orden social, si esos delitos que violentan la dignidad del ser humano deberían ser objeto de condena y pena de muerte para que entiendan que el delito tiene consecuencias, que la sociedad no está abstraída simplemente viendo el delito, sino que clama por la justicia verdadera, la que genera consecuencias, que castiga, condena y saca de la sociedad a aquellos que en forma permanente atentan contra la dignidad, el honor y el respeto por las normas legales.

Quisiéramos que entendiéramos que hoy estamos aportas de que estén en la calle más de diez y siete mil violadores (17.000), y unos dos mil quinientos (2.500) que están próximos a salir de la cárcel, no propiamente para contribuir al desarrollo y a la convivencia. Saldrán como aves de rapiña, serán como depredadores listos a cometer actos delictivos contra el primero que se les atraviese y entonces volverán a la cárcel, pero después de reincidir, de iniciar nuevamente el camino de la ofensa y del delito.

Debemos recordar que los Garavitos, este conocido asesino y violador, y otros muchos, sin vergüenza, ni verdadero arrepentimiento, con innumerables delitos a cuestas, tarde que temprano saldrán a recorrer los pueblos y veredas para violar y matar niños.

Desde el año pasado 2018, el presidente ha solicitado acción para aprobar la cadena perpetua para estos delitos de violación, pero el Congreso ha sido impávido a esta petición, dilatan hasta que se hunden por término de legislación y ahora no asisten a la plenaria. Son unos absolutos y totales irresponsables, dan grima y no podemos esperar nada de ellos.

La historia de la humanidad ha tenido que ir controlando la delincuencia y la violencia de muchas formas. Legislar fuertemente, aun con pena de muerte, sobre estos temas no es volver al pasado, es simplemente analizar la realidad y tomar decisiones, de lo contrario los niños y niñas de Colombia, las mujeres, los ciudadanos de bien, no tendremos seguridad, ni tranquilidad, las violaciones aumentarán, el feminicidio se multiplicará, los secuestros continuarán y la ausencia de ley, de justicia será más evidente.

Evitemos a toda costa que volvamos a épocas pasadas de aplicar sentencia por la propia mano porque entonces vendrá el caos.

Exijamos a través de redes sociales, artículos, prensa, radio, tv y todas las formas de difusión que la justicia debe prevalecer y que los delincuentes, actores de los delitos mencionados, deben o ser condenados a la pena de muerte o condenados a cadena perpetua.

viernes, 28 de junio de 2019

Entre le circo y la realidad


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
La peyorativa expresión: “al pueblo, pan y circo”, atribuida al poeta Juvenal, durante el Imperio Romano, para expresar el cinismo de los gobernantes con el objeto de distraer con espectáculos la cruda realidad existente, no deja de tener vigencia con el correr de los siglos.

Los agobiantes problemas de un pueblo o nación suelen mitigarse con oportunos narcotizantes de efecto inmediato que transforman sus dolores y angustias, necesidades y aspiraciones, en lúdicos y placenteros momentos que logran abstraerlos o sacarlos de sus preocupaciones para relajarlos y hacerlos olvidar rápidamente. Son un paliativo distractor que temporalmente ayuda, pero a la postre acumula dolores y resentimientos. Lo triste es que la gente lo sabe y, sin embargo, le hace el juego. Por estos días escuché una entrevista radial a unos venezolanos que miraban con esperanza el desempeño de la selección de fútbol en la Copa América, porque eso les ayudaba alegremente a pensar en otra cosa en medio de su tragedia de física hambre. ¡Por Dios!

Muy lindos los shows musicales y los conciertos, maravillosos los campeonatos y copas de fútbol, emocionantes las vueltas ciclísticas al país y media Europa, pero que eso no nos aliene, adormezca o distraiga de la realidad. Como decía el comercial de una conocida cadena de televisión: “pasa en las películas, pasa en la vida real…” pero ¡atención y cuidado!, despertar y volver a la realidad es duro, no deja de ser traumático. El circo es delicioso, nos hace emocionar y reír, nos distrae y dispara las endorfinas, eso es saludable, pero que no nos lleve a la amnesia y al olvido. No se trata de amargarse la vida, pero tampoco de llenarla de edulcorantes postizos. Las cosas, como son.

Por estos días estamos felices con nuestra selección de fútbol, gozosos de ver a nuestros jóvenes ciclistas ganar vueltas en Europa. Muy bien. No vamos a ser aguafiestas. Pero los pies sobre la tierra. La cabeza bien puesta. El corazón en su lugar. Que no se nos olvide lo que pasa en la hermana Venezuela con ese sátrapa en el poder. La desgracia de tantas naciones oprimidas por tiranos de derecha y de izquierda. Y por supuesto, lo que por estos lares acaece.

Si no mencionamos a María del Pilar Hurtado, no es porque no le demos importancia al asesinato de tantos líderes sociales de nuestra patria y cuyas muertes van a quedar en la impunidad con el cómplice aval de muchas autoridades. Si no hablamos de Juliana Samboní, no es porque hayamos olvidado la tragedia de tantos niños víctimas de la violencia sexual e intrafamiliar en nuestra nación y que reiterativamente se siguen dando como si nada. Si no aludimos al esperpento de Congreso que tenemos, incapaz de aprobar las leyes anticorrupción, no es porque estemos de acuerdo con su reprochable proceder. Si no volvemos sobre los escándalos de corrupción que permean todas las instancias institucionales, públicas y privadas, no es porque seamos ciegos ante tan bellaco proceder.

Lo que quería esta semana era invitarlos a no abstraernos de nuestra realidad, en tanto disfrutamos de un buen circo. Que el relax de estos momentos nos dé más energía y más fuerza para seguir luchando por construir todos los días un mejor país y un mejor mundo para todos.

lunes, 24 de junio de 2019

Inoperancia total


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.Como una película de suspenso hemos visto los colombianos como los puntos que fueron objeto de consulta popular, que, aunque no lograron los votos suficientes, sí permitieron mostrar claramente un sentir importante del pueblo colombiano. Fueron 11,7 millones de votos, cifra respetable que hace entender a cualquiera, aunque no tenga un coeficiente de inteligencia igual al promedio, que se debían atender con urgencia los puntos que hacían parte de la consulta y por ello, al día siguiente todos los sectores políticos se comprometieron de cara al país, de tomar cartas en el asunto y por la vía legislativa presentaría los proyectos de ley requeridos para luchar contra la corrupción.

La verdad es que nada de esto se cumplió; todo proyecto presentado, por algún motivo no logró el objetivo de convertirse en ley de la república, conllevando esto a que al final de esta legislación, la opinión pública, sin excepción, alguna se sintiera engañada, por nuestros brillantes legisladores, que mancillan la dignidad que representan, actuando contrario a las reales y acertadas peticiones de los ciudadanos, lo cual no le hace bien a la democracia y mucho menos al poder  legislativo, el Congreso de la República.

Qué horror, la desidia, negligencia y lentitud, en que fue tratado el último proyecto de ley que pretendía acabar con los beneficios de casa por cárcel para los delincuentes “de cuello blanco”, que no se pudo convertir en ley de la República, rebosando la gota de confianza que cualquiera pudo haber tenido por los congresistas.

Esto lastima porque hay hombres y mujeres valiosos en el Senado como en la Cámara de Representantes, preparados y con un alto sentido de la responsabilidad, que como congresistas y líderes son consecuentes con los ciudadanos que los eligieron, pero no son muchos y una sola golondrina no hace verano.

Es increíble, lamentable, grotesco que ninguno de los siete puntos previstos en la consulta, sean hoy ley de la República. Se discutieron y no se aprobaron: reducción del salario de los congresistas, la ley antimermelada, el límite de máximo tres periodos para reelegirse, y el último y más doloroso, el de eliminar los beneficios de casa por cárcel para los delincuentes. Están en discusión otros tres y casi que aseguro que tendrán el mismo fin, no serán ley de la República.

¿Qué hacer? Pregunta que se hace hoy toda Colombia. Se tienen varias alternativas: la primera será intentar presentarlos nuevamente a partir del 20 de julio que se inicia la nueva legislatura, con directivas nuevas que puedan estar comprometidas con el cambio y con la aprobación de esos proyectos de ley que son requeridos por el país. Una segunda, más difícil de lograr, sería la de promover organizadamente, como acto ciudadano libre y voluntario en todo el territorio nacional, el que no se reelija a ninguno de los congresistas actuales. Sería una sanción por su floja e inoperante actitud legisladora, en contravía del mandato ciudadano. La última que no creo que se logre es la del cierre del Congreso, por su inoperancia.

Lo que sí deben tener claro los congresistas es que el pueblo colombiano no cree en ellos, no les tiene confianza y mucho menos los respeta, por su inoperancia, desidia y engaño al ciudadano. Deben dar un paso al costado y retirarse a sus cuarteles de invierno a dedicarse a otras actividades diferentes a la política y así acabar con este horror, por la dignidad de la nación.

viernes, 3 de mayo de 2019

No hay peor ciego...


José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
En los relatos evangélicos se narra la curación de ciegos, una tarea que Jesús tuvo clara como misión desde aquella mañana que le tocó leer en la sinagoga el texto de Isaías: “…devolver la vista a los ciegos…”. Ahora bien, más allá si efectivamente hizo tan prodigiosos milagros, me parece que la cuestión no era de ceguera física (que bien podría serlo también) sino, sobretodo de ceguera espiritual, porque aún algunos viendo, no ven o no quieren ver. Con lo cual cobra fuerza el adagio popular: “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

Tengo, pues, la impresión de que los ciegos espirituales en este mundo son más que los que realmente adolecen de esta física limitación. Lo que pasa en Venezuela nos sirve de ejemplo. Que el dictador Maduro diga que las multitudes que emigran hacia la frontera con Colombia se prestan para hacer un video que desacredita su régimen, es porque está cegado por su ambición de poder. Que el presidente ruso se ponga de lado de tan criminal personaje que usurpa la presidencia es porque no quiere ver lo que no le conviene para su estrategia geopolítica frente a Trump. Que nuestro embajador en la OEA, el tristemente célebre señor Ordóñez, salga a decir que los venezolanos que buscan refugio en los países de Latinoamérica lo hacen con el oscuro propósito de exportar la revolución izquierdista Castro chavista, es porque no quiere ver lo que realmente está pasando, paranoico en su godarria. Que haya algunos que sigan creyendo que los modelos cubano o venezolano bolivariano de revolución son ideales para superar los problemas de nuestros países, es porque trasnochados ideológicamente no quieren ver las infelices desgracias que traen consigo. Y quienes, en el otro extremo, crean que el ideal es nuestro perverso sistema capitalista neoliberal, que precisamente llevó al vecino país donde está, es porque son ciegos indolentes ante las realidades de inequidad, injusticia y exclusión que genera.

Entonces, la ceguera es la real incapacidad para ver lo que el resto ve de manera evidentemente contundente. No es limitación eventualmente física, es la negación de la realidad, es la resistencia a aceptar las cosas como son, es el bloqueo o estancamiento conceptual que lo hace anclarse tercamente en posiciones equívocas, es la cerrazón de las puertas del corazón y la mente frente a otras perspectivas o miradas, es la soberbia prepotente que no acepta como válida o mejor la posición o planteamiento del otro.

Lo que pasó en esta semana en el Congreso no se olvidará por lo bochornoso, por lo vergonzoso. Es otro ejemplo de cegueras abiertamente deliberadas. Este poder legislativo ha sido proverbial en hacer gala de los comportamientos más ruines y mezquinos, expresión de ambiciones a veces ocultas, a veces descaradamente manifiestas. Quienes están enceguecidos por sus odios recalcitrantes, afanes de revanchismo y de venganza, sólo quieren ver muertos o podridos en la cárcel a sus enemigos. Para ellos no puede haber paz, sólo guerra y más guerra. Es su proyecto político, es su negocio rentable. Otros, cegados por su codicia de poder y de prebendas económicas, se subieron al carro de la victoria esperando su dosis de mermelada y cuando no se la dieron se bajaron, en una clara demostración que son veletas eternas que se mueven al vaivén de las conveniencias. No tienen principios, sólo intereses egoístas. Ponen la paz y sus acuerdos como pretexto, cuando en realidad les vale un rábano. Mañosos todos, dilataron a más no poder las votaciones en innecesarias discusiones eternas e insulsas para generar cansancio y desgaste y finalmente salirse con la suya. Se retiraban del recinto, se declaraban impedidos, rompían el quórum, traicionaron electores y bancadas. Ciegos todos frente a un pueblo harto de conflictos bélicos, de desplazamientos, de masacres, de hambre y desempleo. No lo ven, no les importa.

La ceguera, pues, está al acecho, es un mal inminente. Comienza con cortedad de visión y con miopía y va creciendo hasta llegar a la ceguera extrema. A todos nos afecta. A todos nos hace tropezar y caer. Solo la verdad y la luz de quien es La Luz y La Verdad, puede sanarnos. A ese Señor habremos de decirle: ¡Haz que yo vea!, que no nos hagamos los ciegos frente a lo que vemos como realidad incuestionable y sabemos que es verdad irrebatible. De lo contrario, si ciegos nos dejamos conducir por otros ciegos, todos nos iremos irremediablemente al hoyo.