viernes, 27 de febrero de 2026

Continuismo o viabilidad del Estado

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Francamente no alcanzamos a entender cómo a estas alturas existan colombianos que piensen en votar por el continuismo del régimen actual o que, por lo menos, lo estén facilitando a través de la estigmatización del único aspirante a la Presidencia con la fuerza necesaria para derrotar esta destructiva tendencia que nos tiene al borde del colapso, el “tigre” Abelardo de la Espriella.

No voy a reiterar lo que todos los colombianos conocemos: El país se está desmoronando en todos los frentes, mientras algunos siguen jugando alegremente a ser candidatos, a sabiendas de que ni los votos ni el tiempo les van a alcanzar para materializar sus fantasías.

Lo que más nos preocupa es que, por nuestra imprevisión, condenemos a nuestro país a seguir subyugado por la tiranía comunista que ha deteriorado moral y materialmente a nuestra sociedad y pretende atornillarse en el poder por las próximas décadas.

Veamos, a título de ejemplo, lo que ha sucedido con las inundaciones que han dejado en la más absoluta pobreza a miles de familias. ¿Cuál fue la respuesta de este régimen de los camaradas? Culpar del desastre a todo el mundo menos a su imprevisión. Que fueron los oligarcas, los dueños de Hidroituango, etcétera; a los alcaldes de los municipios de Córdoba que pidieron ser oídos, no los atendió y los dejó sentados en el suelo esperándolo; en cambio, aprovechó la excusa de la catástrofe para solicitar una nueva emergencia económica para atender a los damnificados. Se le olvidó que sus propios ministros se robaron los fondos de la Unidad de Riesgos para comprar la conciencia de varios congresistas; que se ha gastado dos veces más de lo que cuesta la atención del desastre en la vinculación de nóminas paralelas para hacer política en favor de Iván Cepeda, su heredero; tampoco cuenta qué ha hecho con los costosos incrementos de la deuda pública cuya destinación es un misterio. En una palabra, es mayor el desastre económico que está causando que el daño que dejó la turbulencia de las aguas.

Sin tocar para nada el resto de las estupideces que a diario comete esta régimen de la corrupción y de la mentira, el pésimo manejo del desastre natural es suficiente para ser pesimista sobre la viabilidad del Estado bajo el candidato que promete continuar las políticas del actual.

Repasando la historia nos encontramos que los sumerios, hace la bicoca de 6000 años, se asentaron a la orilla de los caudalosos ríos Tigris y Eufrates, en Mesopotamia.  Allí fundaron las primeras ciudades de las que se tiene noticia, entre ellas, Uruk y Ur. Para subsistir aprendieron a cultivar la tierra y trabajaron arduamente para aprovechar lo único que abundaba, el agua, construyendo sistemas de riego que les permitieron controlar los caudales e irrigar vastas extensiones de tierra para la producción agrícola.

No hace falta ser ingeniero para intuir que a lo largo de estos 6000 años algo ha avanzado la ciencia, la tecnología, las matemáticas, la ingeniería hidráulica, el manejo climático, que nos permita prevenir o, al menos, morigerar los efectos de las crecidas de los ríos, canalizar la fuerza de las aguas, dominarlas para que, en lugar de causar daños, se conviertan en el motor de un gran polo de desarrollo agropecuario en todo el Caribe colombiano.

Puede decirse que es un sueño. Tenemos derecho a soñar en un futuro de bienestar, de manejo transparente del Estado y de alcanzar un nivel de desarrollo acorde con nuestra privilegiada ubicación y la abundancia de nuestros recursos naturales.

Todo ello es posible. Pero debemos empezar por tomar racionales decisiones al votar para Congreso y presidente. Ni un solo voto por los corruptos y mediocres que nos metieron en este pozo de horror. Miremos con esperanza al futuro con quienes tienen el coraje, el valor y la decisión de cambiar el torcido rumbo que emprendimos hace 10 años con el robo del plebiscito y la validación del espurio Acuerdo de La Habana. ¡Firmes con la Patria!

Entre mascotas y therians

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Creo que la primera decisión importante que tomé en mí vida fue la de no tener mascotas. Dura conclusión para un niño de tan solo 7 años. De hecho, los animales me fascinan, sobre todo cuando aún son pequeñitos, cualquiera fuese su especie, particularmente gatos y perros. La cuestión traumática resultó ser la obligada separación porque no teníamos manera de cuidarlos o, peor aún, la trágica muerte que producía un luto casi igual al de un ser humano muy querido. Tanto dolor y lágrimas no eran deseables y por eso la decisión.

Lo que nunca imaginé con el correr de los años fue que las mascotas llegasen a cobrar tal importancia en la vida de la gente que hoy día las prefieren a tener hijos. Claro, criar un hijo, un ser humano, es bien de pa’arriba, bien exigente, riesgoso, costoso, demandante… en cambio un animalito lo es menos, son cariñosos, nobles, poco necios, son nobles, leales y tiernos. No dicen mentiras, no hay que vestirlos con ropa de marca, no van a universidades costosas.

Pero el culmen de lo que faltaba por verse es que algunos humanos ahora pretendan identificarse psicológica y espiritualmente con uno de esos animales, más aún, que se sientan efectivamente que son animales sin serlo, que se pongan máscaras y colas, se disfracen y quieran comportarse como tales porque, según ellos, en realidad lo son. ¿Juego?, ¿protesta?

Ya en nuestro lenguaje cotidiano, aludimos a animales, bien como apodo, como expresión afectuosa (gato, oso) o para resaltar características particulares: pollo (joven), perro (mujeriego), zorro (astuto), toro (fuerte), vaca (gordo), víbora (venenoso, sinuoso), tigre (hábil)… en fin, también puede ser para estigmatizante ridiculizacion y burla: loro, lagarto, sapo.

De la ciencia ficción me acordé de la serie “V la batalla final”, la historia de unos reptiles disfrazados de humanos que nos tenían sometidos. Y circula en redes el cuento de que camuflados entre nosotros por ahí andan los “reptilianos” que bien podrían evidenciar que no son cuento sino real invasión extraterrestre.

Entonces, pongámonos de acuerdo: humanos que quieren ser animales, animales que quieren ser humanos. ¿No están contentos con su naturaleza? Los primeros añoran el afecto, el cariño, el tiempo y la dedicación que ciertos humanos prodigan a los animales dándoles un estatus y unas comodidades y bienestar que no tendrían cono humanos. Los segundos, reales bestias (eso traduce therian), añoran la inteligencia y el señorío que la especie humana ha logrado de evolución. Unos quieren degradarse involucionando, otros quieren progresar evolucionando.

Me parece leer detrás de todo este fenómeno un llamado de atención y un cuestionamiento a poner las cosas en su sitio. Perdón, a ponerNOS en el sitio correcto de la historia. Como coloquialmente se dice: cada loro en su estaca. Si nacimos humanos, seamos humanos, comportémonos como humanos y engrandezcamos y dignifiquemos nuestra condición humana. Es cuestión de identidad, más exactamente, de dignidad.

jueves, 26 de febrero de 2026

Los que nos oponemos debemos votar la consulta

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Quiero insistir,

Estamos en un momento político de mucha tensión, de mucho nerviosismo, las encuestas muestran a la izquierda con una fuerza que nos hace sentir convertidos en una Venezuela, en una Cuba, lo que nos produce escalofríos.

Desafortunadamente lo que debió ser la unión de todas las fuerzas opositoras, incluidos los petristas arrepentidos, no se dio, y se abrió el camino de la división de la oposición, lo que puso en alto riesgo el requerido proceso de reconstrucción del país, hoy ya muy deteriorado y cada vez más cercano a una desinstitucionalización.

Es real la amenaza de la destrucción de la separación de poderes, lo que nos coloca a las puertas de una dictadura comunista que no podremos superar.

Insisto, nuestra primera oportunidad electoral como opositores, es el 8 de marzo votando la consulta, mostrando que más de 5 millones de colombianos estamos opuestos al sistema, y estamos manifestándolo al votar “La Gran Consulta”.

Todos los opositores, incluidos los que seguimos a candidatos que no están en la consulta, como Fajardo y Abelardo, debemos votar la consulta. Del resultado de esta dependerá, en primer lugar, el futuro de Colombia y en segundo lugar el futuro de Fajardo y Abelardo.

Los resultados de la consulta forzarán alianzas, coaliciones que garanticen que la oposición pueda por lo menos pasar a segunda vuelta.

Yo confío en todos los candidatos de oposición como personas sensatas, dispuestas a que triunfe el objetivo principal: detener en seco este proceso destructivo, dirigido a que nos convirtamos en una Venezuela, en una Cuba.

Yo no creo que personas que lo han dado todo por nuestro país, no sean capaces de asegurarnos el paso a la segunda vuelta, siendo este el querer de los colombianos opositores y eso es lo que vamos a demostrar el 8 de marzo votando “La Gran Consulta”. Seremos más de 5 millones de opositores que les estaremos dejando en claro a nuestros dirigentes que se tienen que empeñar a fondo para garantizarnos la llegada a segunda vuelta.

No podemos escatimar esfuerzos como oposición, debemos llevar a las urnas a nuestras familias, vecinos y amigos, el 8 de marzo, es un compromiso ineludible.

Que nuestro señor Jesucristo nos aterrice en la cruda realidad en que nos encontramos. Se requiere el compromiso de todos. 

La crónica: soluciones alimenticias en zonas inundadas

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

El cambio climático ha convertido las inundaciones en una constante. Año tras año se repiten los daños: hectáreas de cultivos perdidos y familias campesinas que ven cómo el esfuerzo de meses desaparece en horas. Pero seguimos sin tomar medidas preventivas para evitarlo, jarillones y drenajes adecuados, por ejemplo. La paralización del proyecto del Canal del Dique es otro ejemplo.

¿Qué tecnologías actuales pueden garantizar la producción de alimentos cuando la tierra se inunda? La respuesta viene del uso de sistemas que no requieren tierra. Los cultivos hidropónicos -Hidropónicos AVE en Medellín es un ejemplo- aeropónicos y acuapónicos se han posicionado como aliados fundamentales en regiones propensas a inundaciones en otros países. Estas tecnologías, no son ciencia ficción, son estructuras verticales, flotantes o modulares que pueden instalarse en bodegas, escuelas, centros comunitarios o plataformas móviles. Permiten cultivar hortalizas en ciclos cortos, ocupando poco espacio y utilizan cantidades mínimas de agua. Cuando el barro permanece por meses, estas soluciones marcan la diferencia entre tener alimentos o depender de asistencia externa. Debe incrementarse la producción en zonas no inundables usando la tecnología, en el Cauca una agrónoma indígena lo ha logrado abandonando la errada teoría “ancestral”.

La agricultura de precisión ha evolucionado en grande. El uso de drones y sensores facilita el mapeo en tiempo real de las áreas afectadas por el agua, identifica zonas recuperables y ayuda a decidir dónde ubicar cultivos temporales. No se trata solo de monitorear desde el aire sino en la toma de decisiones fundamentadas en medio de la adversidad, importante cuando es crucial diariamente conocer el estado de los daños y su evolución.

La biotecnología aporta otra línea de defensa. Existen semillas seleccionadas y transgénicas para tolerar el exceso de agua que están siendo probadas en distintos países. No son una solución total, pero sí herramientas estratégicas donde la humedad extrema se presenta.

Cuando la producción vegetal se reduce drásticamente, cobran relevancia nuevas fuentes de proteína. Las microalgas ofrecen alternativas nutritivas que pueden producirse en espacios controlados y reducidos o, una más difícil de entender, los insectos consumibles tan populares en Asia. Obviamente no pretenden sustituir la agricultura, solo permitir una oferta alimentaria en momentos críticos.

La experiencia reciente demuestra que enfrentar las inundaciones con herramientas antiguas ya no es viable. La tecnología no reemplaza al campesino, le proporciona alternativas cuando la naturaleza impone sus condiciones. Debería ser una tarea prioritaria de la Agencia de Tierras y el Banco Agrario ya que la Unidad de Gestión de Riesgos descansa en paz, la enterró la corrupción.

El Rincón de Dios

“Comienza por hacer lo necesario, luego lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible.”  San Fráncico de Asís

Cuando el pensamiento necesita apellido

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Leo constantemente un sitio web, creado en España en el 1997, especializado en video juegos, cine, cómic, series y cultura geek[1]. Además, tiene una sesión donde habla de libros. Esta pequeña introducción es para contarles que una de sus publicaciones me dio pie para escribir.

A Oscar Wilde se le atribuye la frase: “Sé tú mismo, todos los demás ya están ocupados”. La célebre frase motivacional se ha viralizado durante años, pero ninguna obra del autor respalda su autenticidad.[2]

Como la mayoría sabe, las redes sociales generan inmediatez. Por la poca validación que se hace de lo que leemos, las frases viajan ligeras, sin libro, sin contexto, se vuelven consignas, imágenes con fondo degradado, estados de WhatsApp o biografías de Instagram.

Encontré que existe un grupo muy amplio dedicado a recopilarlas y difundirlas. Cuando una frase impacta, se coloca bajo el nombre de alguien prestigioso para darle peso moral o intelectual: filósofos, escritores, políticos:

  • ¿Es un consumismo donde el pensamiento necesita apellido para ser creído?
  • ¿La cultura contemporánea necesita autoridad simbólica?
  • ¿Si no lo dijo Friedrich Nietzsche, entonces no arde?
  • ¿Si no lo afirmó Albert Einstein, entonces no parece inteligente?
  • ¿Si no lo susurró Gabriel García Márquez, entonces no parece poético?

Encontré muchas que quiero compartir:

Atribuidas a Albert

  • “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”  Einstein
  • Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes.
  • “La definición de estupidez es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados.”

Atribuida a Mahatma Gandhi

  • “Sé el cambio que quieres ver en el mundo.”

Atribuida a Voltaire

  • “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo.”

 Atribuida a Nicolás Maquiavelo

  • “El fin justifica los medios.”

 Atribuida a Winston Churchill

  • “La historia la escriben los vencedores.”

 Atribuida a Winston Churchill

  • “La democracia es el menos malo de los sistemas.”

 Atribuida a Sigmund Freud

  • “El hombre es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.”

 Atribuida a la Madre Teresa de Calcuta

  • “Quien no vive para servir, no sirve para vivir.”

Estas frases tienen algo en común: no aparecen en sus obras, no están documentadas en sus escritos, libros ni en ensayos conocidos. Son coherentes con su pensamiento, pero no verificadas.

Pero lo más grave no es la atribución falsa, lo más grave es la renuncia al contexto. Una frase sin contexto es un fósil, conserva la forma, pero perdió la vida.

Cuando alguien cita “la religión es el opio del pueblo” sin haber leído a Karl Marx, no está dialogando con su crítica histórica; está usando una piedra simbólica. Cuando alguien repite una consigna atribuida a George Orwell sin haber atravesado 1984, no está entendiendo la vigilancia; está decorando su postura. La viralización convierte el pensamiento en mercancía breve, lo reduce a impacto.

En el fondo, esas frases apócrifas son espejos de nuestra época: una cultura que ama el brillo rápido y desconfía del proceso lento. Pensar toma tiempo, viralizar toma segundos.

miércoles, 25 de febrero de 2026

De cara al porvenir: paseadores de perros

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

La tendencia moderna hacia la urbanización intensiva y la proliferación de apartamentos cada vez más funcionales y pequeños, ha coincidido en épocas recientes con el auge y el apogeo cultural por compartir la vida con mascotas, dentro de las cuales los perros y los gatos son los más representativos, corriente que va en aumento, ante la realidad socio demográfica de que los jóvenes no necesariamente quieren tener hijos, lo cual es una postura y una decisión de vida más que respetable.

Partiendo de la buena fe y de la legitimidad de un trabajo que responde a la necesidad sentida de que las mascotas que viven encerradas en apartamentos deben tener la posibilidad de salir a caminar para hacer ejercicio o a hacer sus necesidades biológicas, se hace cada vez más común ver, sobre todo en las horas de la mañana, a un puñado de jóvenes, hombres y mujeres que llevan en sus manos varios perros de diferentes tamaños, razas y edades (he llegado a contar hasta 14 perros en manos de un paseador), lo cual como imagen para quienes disfrutamos la presencia de los hoy denominados “peludos”, causa admiración y además, honda preocupación.

Los paseadores han tratado de manera espontánea de vestirse más o menos parecido para poder ser identificados.

Surgen algunas inquietudes mínimas y básicas, pero de profunda reflexión.

Si yo llevo por decir algo 7 perros y uno de ellos defeca, ¿si tengo la posibilidad de recoger ese popó con 7 perros encima? La respuesta es no y obviamente la suciedad se produce y se acumula, afectando a los peatones.

Si por alguna situación no deseada uno de los perros se escapa, ¿quién responde? No pensemos ingenuamente que el paseador, pues este no cuenta con los recursos para hacerlo.

¿Y si algún perro salta de la acera y es atropellado por un carro? ¿Y si algún maleante se roba alguno? ¿Y si alguno de los perros reacciona violentamente ante alguna persona y lo ataca?

Este tipo de servicios debe ser ofrecido de manera formal, alrededor, por ejemplo, de una cooperativa, de modo que exista un verdadero responsable y se pueda organizar esta actividad, que es necesaria y que presta un gran servicio pero que hoy en día es absolutamente informal y obviamente carente de capacidades reales para asumir responsabilidades.

Yo por mi parte no le entrego mis perros a nadie y si yo no hago ejercicio personalmente, pues espero la solidaridad de mis mascotas para que tampoco lo hagan.

Cada época trae su afán y hoy por hoy, en términos de convivencia, cuidado, respeto por los animales y adecuado uso del espacio público, se hace necesario que las autoridades tomen en sus manos la definición y aplicación de reglas claras para la prestación de este servicio hoy tan demandado.

Vivir en comunidad y tranquilos, no es fácil. De ahí que todos y cada uno debe aportar su granito de arena y fomentar la práctica del respeto.

Recordemos a Gandhi cuando dice: “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”.

lunes, 23 de febrero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 136


En su análisis de los sucesos de la semana, Antonio Montoya H., reflexiona sobre los siguientes hechos que fueron noticia: las revelaciones sobre Epstein y el arresto del príncipe Andrew; los diálogos entre Estados Unidos y el Gobierno de Cuba; la destitución del presidente de Perú y la elección del presidente interino. En Colombia: el fallecimiento del niño Kevin Acosta por falta de medicamentos; las denuncias de Petro sobre fraude en las próximas elecciones; los resultados de las marchas sobre el salario mínimo, y concluye con la crisis en educación en el país. No dejes de verlo.

Todavía hay esperanza

José Leonardo Rincón S. J.
José Leonardo Rincón S. J.

Solo fueron unas pocas horas en Medellín. Tan pocas que no hubo tiempo para reportarme con mis amigos y tener la ocasión de saludarlos personal o al menos telefónicamente. Algunos me regañarán por esto, pero su comprensivo corazón los hará entender que este silencio no es por falta de afecto sino de tiempo.

Debido a mi cargo hago “la avanzada” a la visita canónica que tendrá nuestro provincial en unos cuantos días. El formato previsto cobra distinto sabor cada vez porque las personas y también las situaciones cambian. Vine de visita a la comunidad jesuita del Colegio San Ignacio, breve pero fructífera. Aproveché para ir a nuestro Noviciado que después de 53 años deja de estar en Colombia y ahora se ubica en Quito. Solo quedan aquí cuatro muchachos muy valiosos que para julio estarán en Bogotá. Los otros 10 ya están en su nueva locación. Esta sede nuestra actual cuenta con una planta física preciosa enclavada en el camino al barrio Robledo y con el encanto de estar en medio de la ciudad y simultáneamente como si estuviera en el campo. Nos hemos preguntado qué hacer con ese inmueble, pero sobre todo cuál ha de ser nuestra presencia en Antioquia en el inmediato futuro.

De vuelta al colegio donde fui rector por seis años, en cuestión de horas tuve varios impactos emocionales al recorrer sus instalaciones, muchas de las cuales, que recuerde 42, fueron modificadas en aquellos años inolvidables. El reencuentro con educadores de aquel tiempo que siguen desgastando su vida en la noble tarea de educar resulta inspirador: definitivamente sin educación no tenemos futuro. Uno de ellos con un cáncer avanzado sigue firme en su misión: “la actitud es la clave y esto es lo que me da vida” me asegura. No lo dudo.

Un compañero jesuita que me acompaña me señala en la pista atlética a un muchacho que está en undécimo y que se prepara para ir a nuestros juegos Intercolegiados en Cali. Es un joven muy serio y disciplinado, señala. Cuando concluye su ejercicio me le acerco para felicitarlo diciéndole que me han hablado muy bien de él y que le deseo suerte en su competencia. “Exageran”, me responde. Yo le insisto: pues me dicen que es cierto, no son flores. Y me remata mirando al cielo: “eso es gracias a Dios!” ¡plop!

Tan nostálgico como emocionante paseo concluye con broche de oro: la grata sorpresa de encontrarme a unos primos que tienen allí sus dos nietos en cuarto y quinto de primaria, ella está en la banda musical, él en la selección de fútbol. Bellos y radiantes los abrazo mientras nos tomamos una foto para el recuerdo. ¡Es verdad que el panorama global y local es aciago y complejo, pero con jóvenes generaciones así, la verdad, todavía hay esperanza!

Demoliendo mitos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos disponemos a entrar en la recta final de unas elecciones para Congreso de la República y presidente, inmejorable coyuntura para que reflexionemos sobre su importancia, así como sobre el papel de cada uno de nosotros en esta democrática jornada.

Partamos diferenciando estos comicios de todos los que con anterioridad se han celebrado en Colombia, por la elemental razón de que nos jugamos no solamente el cambio de unos funcionarios por otros, o la supremacía de algunas facciones sobre sus rivales, sino la clase de país que deseamos para nuestro futuro y el de nuestra descendencia. Si lo entendemos así, nuestra decisión debe ajustarse a lo que más convenga para garantizar el orden, el bienestar y el progreso que anhelamos, no simplemente para satisfacer nuestros personales deseos o las interesadas opiniones de quienes manipulan el poder político y mediático.

No podemos olvidar que, en el año 2016, con el desconocimiento de la voluntad popular expresada legítimamente en un plebiscito que rechazó por mayoría la firma del Acuerdo de Paz de La Habana, y con las artimañas del Congreso y de la Corte Constitucional que avalaron el fraude a la soberana decisión del constituyente primario, comenzó el desmoronamiento de la democracia, del Estado de derecho y de la moral en nuestro país.

Durante 10 años hemos estado sometidos a un crecimiento del sucio negocio de la cocaína, al desborde de todas las manifestaciones criminales, a la exacerbación del cáncer de la corrupción, al imperio de la impunidad, al adoctrinamiento de la juventud con funestas ideologías como el marxismo o la doctrina LGTBI y, sobre todo, al abandono de nuestra fe cristiana y de los valores fundacionales, invaluable legado de nuestros ancestros.

El triunfo sobre la guerrilla que habían logrado, con sacrificio de muchas vidas, nuestros heroicos militares, no bastó para impedir la toma del poder por la extrema izquierda encabezada por el camarada Gustavo Petro. Lo demás deja de ser historia para convertirse en un horroroso presente que sufrimos a diario:

Se ha perdido la seguridad y el derecho a la vida, merced al desmoronamiento de la fuerza pública, a la presencia guerrillera en gran parte del territorio nacional y al inusitado incremento en la siembra de coca y la exportación de alucinógenos.

La política totalitaria del régimen ya ha destruido el sistema de salud, causando un genocidio de 2500 pacientes por falta de tratamiento o medicamentos en el año 2025.

Una sucesión de escándalos de corrupción protagonizados por funcionarios del régimen y sus familiares y aliados atenta contra los recursos del Estado y genera indignación y rechazo en la sociedad.

La criminalidad actúa con el beneplácito de las autoridades y con la impunidad que le brinda una normatividad permisiva y una actitud más que tolerante de fiscales y jueces.

La economía está al borde del colapso según se deduce del incremento del déficit fiscal, aumento de la deuda pública, gastos exorbitados del Estado, reducción de las exportaciones, aumento de la tributación a empresas y personas, descenso en las inversiones y afectación a la generación de empleo formal.

El abandono de nuestros valores fundacionales y del legado espiritual de nuestros ancestros desencadena toda clase de amenazas contra la vigencia de la familia como núcleo fundamental de la sociedad y contra un sistema de educación que garantice la formación de buenos ciudadanos.

Salvar a Colombia de este negro pozo de iniquidad en el que nos ha sumido el actual régimen debe ser nuestro único propósito en las elecciones. Atrás quedaron los tiempos en los que nos podíamos dar el lujo de jugar a las elecciones para sacar adelante a los amigos o al que más nos guste. Ahora es el momento de pelear por nuestra supervivencia como país independiente, con una democracia real, con una justicia honesta, con un gobierno y un congreso preocupados sólo por el bien común, no por los pequeños intereses personales.

No hay campo para las rencillas, para ver quién gana unos votos en una consulta, quién puede pasar a la primera vuelta, quien puede dejar de ser precandidato para alcanzar el estatus de candidato.

Ya la suerte está echada. El pueblo, mayoritariamente, sin permiso de los caciques de siempre, sin pedir limosna a los grandes capitalistas, sin someterse a ningún partido o ideología, ha dicho de la manera más clara que quiere votar por Abelardo de la Espriella, que quiere hacer parte de Defensores de la Patria para llevar gente honesta al Congreso, que no va a perder tiempo y esfuerzo en las tales consultas.

Ya lo dijimos. La lucha no es por puestos, ni por trasnochadas ideologías. Rompamos estos 10 años de indiferencia o de confusión, de errores o de manipulación de nuestras mentes. Seamos libres para levantarnos y decir: no más inmoralidad, no más corrupción, no más criminalidad, no más impunidad, no más desigualdad. No más humillación ante la tiranía.

Vamos a ganar el Congreso y la Presidencia. No nos quede la menor duda. Nos lo merecemos después de 10 años de padecer traición y engaños. Llamemos a las cosas por su nombre. Identifiquemos al verdadero enemigo en lugar de lanzar dardos contra quien solamente piensa en la salvación de Colombia y en derrotar contundentemente a la criminalidad y el narcoterrorismo: Abelardo de la Espriella.

Nos acompaña la certeza sobre estas palabras: ¡Dios es mi salvación! Confiaré en Él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡Él es mi salvación! (Isaías 12:2)

jueves, 19 de febrero de 2026

Desde el centro, anotaciones: el trampantojo

Trampantojo

Gracias a los que me acompañaron en esta corta serie.

Les quise mostrar solo un lugar de los muchos que tiene la ciudad. El centro es, como me dijo alguien, “enigmático, bohemio, acogedor, atrayente”.

Al caminar a diario por los mismos lugares, uno aprende a ver y a escuchar lo que la mayoría no percibe. La idea principal de las cortas crónicas que lo acompañaron fue esa: que vean y lo conozcan; que, si no les gusta el centro, no sea motivo para no aprender a mirarlo y dejarnos asombrar.

“Desde el centro, anotaciones: trampantojo[1]

Entre los siglos XVII y XIX se hizo frecuente una expresión en el arte que me gusta mucho: trampantojo, aunque su utilización se conoce desde la antigüedad clásica.

Se popularizó en la pintura de bodegones y cuadros de caballete, buscando la máxima ilusión. Entre sus principales representantes se encuentran William Michael Harnett, John Haberle, John Peto, Pere Borrell del Caso y Louis Léopold Boilly.

En muchos casos se pintaban moscas con la intención de que el mecenas o el espectador se llevara la impresión de estar viendo algo real en el cuadro. La historia habla de muchos artistas que hicieron de esa técnica una forma de sorprender con una realidad fingida.

Les hablo de esta técnica pictórica porque en el centro —más exactamente en la plazoleta de San Ignacio— vemos la realidad. La mayoría la ignora, no la quiere ver, o, si la ve, piensa que es un trampantojo: algo que se ve real, pero no lo es.

En el centro hay cosas que ya no interrumpen. No porque hayan desaparecido, sino porque aprendimos a rodearlas. El centro es experto en eso: en hacer que todo encaje.

Los carretilleros que pregonan ofertas que muy pocos escuchan. Las escobitas barriendo el mismo polvo que vuelve cada mañana. Los policías mirando sus celulares con la tranquilidad de quien sabe que la escena no cambiará. El habitante de calle que deja de ser sujeto y pasa a ser fondo. La mirada aprende a bordearlo sin tocarlo.

El ruido ya no molesta. La realidad existe —violencia, pobreza, control, cansancio—, pero se vuelve paisaje, se integra al decorado cotidiano. Todo cumple su papel escenográfico. El engaño ya no está en la imagen; está en la mirada entrenada para no detenerse.

El trampantojo ya no consiste en pintar lo que no existe, sino en acostumbrarnos a lo que sí, el centro permanece ahí, sin disfraz, somos nosotros quienes afinamos la mirada para que nada nos interrumpa, la ciudad no engaña a los ojos.

No convivamos con la indiferencia.


[1] El trampantojo (de «trampa ante el ojo»,del francés trompe-l'œil, «engaña el ojo») es una técnica pictórica que intenta engañar a la vista jugando con el entorno arquitectónico (real o simulado), la perspectiva, el sombreado y otros efectos ópticos de fingimiento, consiguiendo una «realidad intensificada» o «sustitución de la realidad». También se utiliza para su referencia el término «ilusionismo» 

Kevin Acosta vivirá entre nosotros

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Colombia sufre el dolor y la indignación que nos está causando la tragedia de Córdoba y otras zonas del país en las que la fuerza desatada de las aguas ha cobrado numerosas víctimas mortales y dejado miles de damnificados que ahora atraviesan una penosa condición.

Ante el desastre ha respondido el régimen petrista lavándose las manos por su improvidencia, buscando a quien responsabilizar por el abandono de sus primordiales funciones, ocultando la mediocridad de los funcionarios encargados de la atención de desastres y argumentando la falta de recursos para la atención de los damnificados, mientras se gasta la bicoca de 36 billones de pesos en pura burocracia con fines electorales.

Pero sin asimilar aún la colectiva aflicción que nos embarga, toca nuestro corazón otro significativo y penoso evento, originado también en la improvisación de quienes detentan el poder, acompañado esta vez de una falta de humanidad sin límites por parte de quienes deberían velar por el bienestar de la comunidad por mandato de la Constitución, la Ley y la caridad cristiana.

Nos referimos al triste episodio de la muerte del infante Kevin Acosta, quien padecía de hemofilia, enfermedad que requiere para su control de una dosis periódica del medicamento para prevenir cualquier funesto desenlace. En busca de mejor atención para Kevin, se trasladó la madre a Bogotá con su hijo y solicitó el medicamento indicado. En la Nueva EPS, administrada directamente por el Gobierno de Petro, se le negó desde diciembre la entrega del fármaco con cualquier excusa administrativa. Al caer desde su bicicleta sufrió Kevin una herida que lo condujo a la muerte por falta del oportuno suministro del tratamiento solicitado. Respondió el propio presidente por televisión, así como su ministro de salud, responsabilizando de la muerte de Kevin a su madre por haber dejado que usara su bicicleta. O sea, revictimizando a la dolorida madre para que cargue con la culpa que corresponde a un Gobierno mendaz, sin ningún sentimiento por la vida ajena, dedicado sólo a la imposición de una tóxica ideología y a la perpetuación de su camarilla en el poder.

Con esta espantosa muestra de cinismo y de falta de respeto por el dolor ajeno se pretende ocultar la terrible realidad en que se encuentra todo el sistema de salud en el desgobierno de la extrema izquierda petrista: a) La deuda de La Nueva EPS pasó de 5,42 billones de pesos a 21,37 billones ¿Cómo podrá atender a los miles de “Kevins” que demanden una atención oportuna?; b) Existen 22 millones de facturas sin auditar por valor de 22,1 billones. ¿Estarán entre estas las del remedio que le faltó a Kevin?; c) En Bogotá se presentaron 1943 quejas por fallas en la atención entre enero y septiembre de 2025 ¿Entonces, de quién es la culpa, de la madre de un niño de 7 años que le permitió que montara su bicicleta o de un gobierno que no atiende a los pacientes oportunamente?; d) El índice de siniestralidad pasó en La Nueva EPS de 104 a 130 ¿No será esta la causa de la muerte de Kevin?; e) Ha advertido la Asociación de Ciudades Capitales que la crisis está generando discontinuidad en tratamientos como el de Kevin, sobrecarga crítica en los hospitales, incremento acelerado de quejas y tutelas e interrupción de medicamentos esenciales ¿Habría muerto Kevin si tales irregularidades no se presentaran cuando sólo pidió su dosis para conservar la vida?

No podemos cruzarnos de brazos como siempre hacemos frente a las fechorías de este ominoso régimen. Unámonos todos los colombianos en una gran cruzada que no cese hasta que cambiemos totalmente el sistema de salud, recuperando los daños que le ha irrogado la tiranía petrista y colocándolo como uno de los mejores del continente. Esa cruzada deberá llamarse “Kevin Acosta vivirá” para que su injusta muerte no quede en vano y para que día a día recordemos que ni la libertad, ni la justicia, ni la vida están seguras mientras mantengamos en el poder a la camarilla que se está robando al país y destruyendo sus instituciones.

Acciones concretas de esta cruzada deben ser:

1. Iniciar en cada capital de departamento una acción popular para obligar al Gobierno nacional a que pague todas sus obligaciones con las EPS y con el sistema de salud en general, por encima de cualquier otro gasto de carácter administrativo, Ya la Alcaldía de Medellín la presentó con éxito y cualquier ciudad o entidad puede adherirse a la demanda del Municipio de Medellín.

2. Coordinar con la Asociación de Ciudades Capitales la elaboración de la declaratoria de cosas inconstitucionales y presentación de acciones correspondientes.

3. Convocar a las asociaciones de usuarios de la salud, gremios del sector de la salud, pensionados, trabajadores independientes, amas de casa.

miércoles, 18 de febrero de 2026

Conversatorio con Diego Fernando Gómez

 

El invitado de la semana para el conversatorio de El Pensamiento al Aire es el ingeniero y economista Diego Fernando Gómez investigador económico, quien, en esta charla con Antonio Montoya H. nos devela cómo se transformó Medellín. No dejes de verlo. Colombiano con sólida formación académica y una destacada trayectoria en investigación económica, innovación y desarrollo territorial. Posee doctorado en Ingeniería y está en proceso de doctorado en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona, lo que respalda su enfoque interdisciplinario en los estudios económicos aplicados a contextos reales. Gómez es director de Fundación Centro de Estudios en Economía Sistémica (ECSIM) y ha sido profesor en varias universidades colombianas, liderando proyectos nacionales e internacionales, tanto públicos como privados, centrados en temas de innovación, desarrollo económico sostenible y prospectiva territorial. Su trabajo ha abordado transformaciones urbanas y la generación de bienestar a través de la economía local y la competitividad, posicionándolo como un referente del pensamiento empresarial y económico en el país. Además de su labor docente y de investigación, Gómez es columnista en medios nacionales donde comparte análisis sobre crecimiento económico, desigualdad y sostenibilidad, consolidando su voz crítica y académica en debates de política pública y económica contemporánea.

De cara al porvenir: nuestro entorno es el pasado

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

La corriente existencialista nos invita a vivir el hoy, el ahora, el presente, pues con respecto al pasado ya no hay nada que hacer y con respecto al futuro pues las posibilidades reales radican en la especulación.

Sin embargo, cuando nos ubicamos en el universo, pues la realidad es que nosotros los terrícolas vivimos el pasado de los grandes objetos celestes cuando nos referimos al sistema solar, las galaxias u otros universos.

Recordemos que, en términos físicos, la luz viaja a 300 000 kilómetros por segundo, lo que hace que la luz tarde 8 minutos viajando entre nuestro Sol y la Tierra.

O lo que es lo mismo, si estuviéramos en el Sol, veríamos los acontecimientos de la tierra de hace 8 minutos.

Pero si lográramos viajar más rápido que la luz y nos situamos a 2025 años luz de la Tierra, veríamos el nacimiento de Jesús y los acontecimientos de esa época.

Igualmente, cuando enfocamos las estrellas, estamos viendo luz emitida hace años. No podemos ver lo que ocurre hoy.

La estrella más cercana, Alfa Centauro está a 4.2 años luz de la Tierra.

En este principio se basa la astronomía para conocer la edad del universo.

Así cuando miramos hacia el cielo, estamos mirando atrás en el tiempo, estamos viendo acontecimientos de hace siglos.

Ya en lo propio, en lo terreno, hay sociedades y gente que viven en el pasado, de pronto por la seguridad que dan los acontecimientos ya vividos, renunciando muchas veces al presente y teniéndole cierto temor al futuro.

En mi caso y en el de mis coetáneos:

Bella la infancia, pero ya pasó.

Bello el colegio, pero ya pasó.

Bella la juventud, pero ya pasó

Bella la universidad, pero ya pasó.

Bellas las relaciones que se tuvieron en el pasado y que ya no existen.

Bellas las vivencias y la experiencia pasadas, que en el pasado están.

Bellas y bienvenidas las relaciones pasadas que aún hoy tienen vigencia.

Bienvenido sea el día nuevo que empezamos a vivir y los días por venir que hemos de estrenar.

Es el tiempo de pronto la variable más compleja dentro de las nociones actuales que manejamos los humanos, con nuestras pocas dimensiones conocidas.

Sin embargo, el tiempo nos potencia, nos reta y nos hace y permite justificar la existencia.

Recordemos que “La vida no es más que el inútil tránsito entre dos oscuridades”.

El país de las ratas de dos patas

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Le calza al país la sabiduría de los cantos populares que describen el sentir de los pequeños y medianos empresarios y sus trabajadores al ver que sus negocios se desangran y ni los gremios ni el circo político electoral y conformista parecen ser capaces de darles esperanzas reales de subsistencia, pues el problema no son las instituciones sino la falta de carácter y determinación de obrar correctamente de las personas que las operan.

En un país que debería estar multiplicando oportunidades, el horizonte no está claro y el sentir de las personas honestas y del país emprendedor, que uno no se explica como sigue trabajando a pérdida, no es otro que la decepción con la conducción de la cosa pública y la representatividad asociativa.

Diga el lector el nombre de un santo o de un demonio, y le aseguro que acertará. Es exactamente lo que canta Paquita la del Barrio en el bolero “Rata de dos patas”: “Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho, infrahumano, espectro del infierno, maldita sabandija cuánto daño me has hecho. Alimaña, culebra ponzoñosa, desecho de la vida, te odio y te desprecio. Rata de dos patas, te estoy hablando a ti, porque un bicho rastrero aun siendo el más maldito, comparado contigo se queda muy chiquito. Maldita sanguijuela, maldita cucaracha, que infectas donde picas, que hieres y que matas”.

Y veamos qué es lo que causa ese sentimiento de misera indefensión, incredulidad y de odio por los politiqueros y la política, que lleva a quien razona a la desesperanza y al ignorante a vender su conciencia por migajas.

Estamos gobernados por la autocracia de una pila de degenerados que pretenden cambiar la constitución para asegurarse que el poder del Estado se concentre en quienes les sirven a las organizaciones criminales que se financian con el narcoterrorismo, corroen la justicia, violan todas las reglas del Estado de derecho y mantienen la ciudadanía bajo la inseguridad del asecho delictivo que igual mata de hambre, de enfermedad o de un balazo.

Económicamente hay una sola realidad: desconfianza total. Los números no dan, apuntan a la quiebra de los pequeños y medianos empresarios que ya trabajamos a perdida con la consecuente ruina de los ahorros y el freno total de la inversión, la realidad de los indeseados despidos, la pérdida de productividad en el campo y en la industria, la carestía de los productos, los servicios y los insumos afectados por el alza propia de la energía y la movilidad que ya no cuenta con los flujos de compensación, el incremento del lavado, la insostenibilidad futura de las remesas, la adversidad del contrabando y el comercio con una tasa de cambio irreal, y el desastre de sistema tributario que estrangula al contribuyente y resulta insuficiente ante un déficit y un costo de la deuda inmanejables, el despilfarro en gasto y burocracia estatal y la destrucción de las regalías y el sector minero energético que ha sido la locomotora del crecimiento económico.

Y ojo que no digan los candidatos para quedar bien con todo el mundo, que el problema no son las personas sino los acuerdos, cuando son las “ratas de dos patas” las que aquí han firmado los acuerdos falsarios e ilegítimos, la inclusión ilegal de la impunidad en la constitución y todo tipo de bombazos a la legalidad como el desconocimiento de la voluntad popular, la JEP y el “Fast-Track”.

“El conformismo estratégico y el costo político como justificantes de los decretos ilegales de Petro es lo más bajo y peligroso a lo que Colombia ha llegado. Ese argumento compró: Congreso, Cortes, políticos, medios, funcionarios y también el silencio del empresariado”.

Estamos dando vueltas en un remolino sin salida, está todo jugado a una ruleta calibrada para que siempre gane el casino cualquiera sea el número o el color donde pare la pelota, porque la clase tradicional y la emergente que consiente y calla, seguirán gobernando, mandando y mamando, y todo será más de lo mismo, porque hasta que el país no vuelva a reconocer un liderazgo dominante, seguiremos esclavos de componendas y acuerdos entre los torcidos y aquellos que aparentan ser éticos pero que para poder continuar figurando en la vida pública tienen que dar el brazo a torcer a cuenta del contribuyente, del empresario, del trabajador y tristemente del votante.

lunes, 16 de febrero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 135


En su editorial de la semana, Antonio Montoya H., reseña los siguientes hechos que fueron noticia: la aparición púbica de la hija de Kim Jong-Un que posiblemente sea su sucesora; el portaviones que envió Estados Unidos para presionar a Irán; la invitación de Donald Trump que hace a varios líderes de América para que se reúnan; el anuncio de Rusia de ayudas a Cuba; la suspensión en Colombia, de manera provisional, del decreto del salario mínimo; los desastres del invierno en el país y el decreto de emergencia económica que incluye, entre otros, un impuesto al patrimonio de las empresas más grandes, y concluye comentando la decisión del presidente de retirar del servicio al general Urrego, tras acusarlo de intentar sabotear su encuentro con Donald Trump.

Una consulta sin norte, sin opciones, sin sentido

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No se encuentra lógica en los argumentos de algunos opositores del régimen petrista que está acabando con el país, cuando invitan a la consulta de los aspirantes del “centro derecha”.

Ignoran –u olvidan- que ya la posición del “centro” la venimos ensayando sin éxito para conjurar la amenaza comunista de tomarse el poder, y de bañar en sangre el territorio nacional. La fórmula del diálogo y de la alcahuetería con los criminales solamente ha servido para fortalecer los grupos de bandoleros y entregarles vastas porciones del territorio nacional. Si en algo estamos de acuerdo los colombianos es en que necesitamos parar ese tenebroso proceso de violencia, terrorismo, vandalismo, imperio del narcotráfico, propagación de la corrupción y destrucción de nuestra economía. Quien no esté de acuerdo con ello es porque no conoce el país o simplemente se niega a reconocer la azarosa coyuntura que atravesamos.

Los aspirantes que se pelean un puesto en la primera vuelta a través de la que ellos han llamado “la gran consulta” (con excepción de Vicky y Paloma) son fiel reflejo de esa medrosa y condescendiente “centroderecha” que propugnó por el acuerdo de La Habana en la que el Estado se humilló ante los más crueles bandoleros de nuestra historia, los que hoy aprueban las leyes como congresistas, mientras las víctimas suyas son revictimizadas por la impunidad que a sus verdugos les otorga el régimen petrista y la JEP. Los demás respaldaron ese fatídico acuerdo, se desempeñaron como ministros del “tartufo” Santos que traicionó a Colombia y se han lucrado de su privilegiada posición mientras el resto de los colombianos ha soportado la entrega del país a la izquierda radical en los gobiernos de transición de Santos y Duque, y en el actual gobierno de la mentira y la corrupción. Lo grave del asunto es el implícito compromiso de los socios de la consulta de respaldar a quien la gane, sea quien sea.

Con el pueril argumento de que van a votar por Paloma, por ejemplo, para que esta gane y luego pasen sus seguidores a las toldas de Abelardo justifican algunos su garrafal error. No hay más ingenua explicación que esta. De un lado, existe prohibición legal para proceder de esa forma: El ganador de una consulta tiene la obligación de ir a la primera vuelta por el grupo que lo escogió. Tampoco es real que sus seguidores pasarán a engrosar a las toldas del “tigre”. Los votos no son endosables.

Más peregrina aún es la tesis de quienes argumentan que no hay problema en votar por esa consulta pues, al cabo, la “centroderecha”, cuando obtenga un respaldo menor que el de Abelardo se le unirá masivamente sumando los votos de la ganadora de la consulta con los del “tigre”, y la victoria sobre Cepeda será “pan comido”. Es el colmo de la estulticia semejante razonamiento: los aspirantes de la consulta provienen en su mayoría del santismo, hacen parte de ese viejo establecimiento que quiere seguir sumiendo al país en la politiquería rastrera, no en gobernar para quienes los eligen. Así lo han demostrado con la “guerra sucia” que libran contra Abelardo. Uno de ellos, cuya favorabilidad es apenas del 1 % se atreve a vetar a Abelardo dizque por ser de “extrema derecha”.

Se vendió a los incautos el cuento de la consulta para conseguir la unidad de quienes se oponen al régimen petrista. Abelardo aceptó sin condiciones y propuso realizar una encuesta en reemplazo de la consulta para evitar ese enorme gasto en un Estado con un inusitado déficit fiscal pero su idea fue ignorada. Dor razones pesaron para desdeñar la idea: El real objetivo que se buscaba era apartar a Abelardo de la consulta para tener alguna posibilidad de ganarla y, de paso, obtener las jugosas ganancias de la reposición de votos por cuenta del presupuesto nacional.

El tiempo es implacable y día a día demuestra el crecimiento del movimiento popular “Defensores de la Patria” porque representa una iniciativa libre de la influencia politiquera, que ha interpretado fielmente los deseos de un pueblo cansado de la violencia y la corrupción. La consulta de “centroderecha” no logró despertar el fervor y la pasión que acompañan al “tigre” y por eso sus cifras van en retroceso. La verdad en la coyuntura actual es que la lucha por el poder se librará entre la democracia, representada por De la Espriella y el modelo marxista continuador del régimen de Petro, que encarna el candidato de las FARC, Iván Cepeda. Lo demás es pretender tapar el sol con las manos.

Confiamos en que todavía exista una mayoría de colombianos honestos, comprometidos con el futuro de la patria y no con los intereses particulares de nadie, que se aparten de la asquerosa campaña que adelantan Petro y sus cómplices en contra del “tigre”. Colombia necesita hasta el último voto de sus hijos para salvarla. No seamos inferiores al crucial momento que nos tocó vivir.

jueves, 12 de febrero de 2026

Conversatorio con Gabriel Jaime Henao


Antonio Montoya H.
Gabriel Jaime Henao es un empresario y experto con más de cinco décadas de liderazgo en el sector textil y de confecciones. Amablemente ha aceptado la invitación de Antonio Montoya H., al conversatorio de la semana en El Pensamiento al Aire, en donde se devela por qué la industria textil tradicional del país está en crisis estructural. No dejes de verlo.
Es reconocido por su aporte al comercio de telas y su visión estratégica en América Latina. Desde 1986 es socio de I.M.S. Textiles Ltda., empresa dedicada a la compra y suministro de telas e hilos en mercados de Colombia, México, Ecuador y Perú, donde ha promovido competitividad y calidad para la industria regional. 

Henao inició su carrera como Gerente de Exportaciones en Fabricato S.A. (1972–1976), impulsando las ventas internacionales de una de las compañías textiles más emblemáticas del país, y luego se desempeñó como Gerente de Ventas para América Latina en Burlington Industries Inc. (Estados Unidos) entre 1979 y 1983. Es ingeniero en Ingeniería y Gestión Industrial por la North Carolina State University, formación que ha respaldado su trayectoria como puente entre el mercado textil global y la industria latinoamericana. 

La oposición no puede llegar fragmentada a primera vuelta

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

La competencia electoral se ha apoderado de algunas fuerzas de oposición de centro - derecha, en forma de fuego amigo, generando heridas cada vez más difíciles de sanar. Esta situación mina una posible unión de la oposición que pueda eficientemente enfrentar al verdadero enemigo que ha destruido al país, sumiéndonos en una crisis fiscal, matizada con altos índices de corrupción, que están dando al traste con los programas sociales y de infraestructura e impidiendo atender desastres como los que hoy nos deja el frente frío y lluvioso que ataca fuertemente a zonas de Córdoba y Antioquia, entre otros, donde el irresponsable, indolente e insensible Gobierno nacional, apenas está llegando con retórica mentirosa a desatender a las víctimas del desastre, lo que ha generado, con toda razón, fuertes críticas y reclamos de parte de gobernadores y alcaldes de las zonas afectadas y del país en general, porque no estamos dispuestos a aguantar más mentiras, irresponsabilidades y humillaciones de parte del nefasto y mal intencionado Petro y sus ineptos colaboradores.

A los incautos colombianos que todavía creen hoy en Petro y sus secuaces, que todos los días hacen más visible su corrupta mala fe en el manejo del Estado, se les llegó la hora de aterrizar y pensar en el futuro de ellos y de sus familias hay que advertirles que el continuismo es sinónimo del obscuro sendero por el que nos lleva este Gobierno, decidido a obligarnos a migraciones masivas como las de los cubanos y venezolanos, que al no encontrar en sus países ningún tipo de oportunidades se vieron obligados a salir a buscar suerte a otros países a costa de mucho sufrimiento y dificultades.

Colombia tiene que cambiar de Gobierno; cualquier cosa que nos pase es mejor que Petro, Cepeda o Roy, y ojalá esto sea en primera vuelta; no podemos permitir que lleguen a la presidencia ni con mayorías al congreso, el proceso de reconstrucción de Colombia depende de todos.

El paso inmediato que sigue es el de medirnos el 8 de marzo: “primero nos medimos y luego nos juntamos” este sería el eslogan del hoy, el 8 de marzo donde ojalá salgamos todos a votar la gran consulta y a escoger a nuestros congresistas, lo que nos dará la medición de urnas que permita definir quién podrá ganar en la primera vuelta.

Unos escogieron medirse a través de consultas, otros la votación en sus listas de Senado y Cámara. Así lo decidió Abelardo de la Espriella, y su respaldo se sustenta en el número de votos que saquen las listas para Senado y Cámara de Salvación Nacional y Creemos, además de los votos naturales de ambas colectividades, lo que significa que los seguidores de El Tigre deben votar por alguna de estas dos listas para confirmar en urnas lo que hoy dicen las encuestas.

Como seguidor de Creemos, como muchos otros ciudadanos, recomiendo votar por las listas de Creemos, movimiento que aspiramos se convierta en partido político, alcanzando el umbral, lo que nos permitirá proyectar a Federico Gutiérrez para las elecciones presidenciales de 2030, lo que se convertirá en prenda de garantía en el proceso de reconstrucción del país que se debe iniciar en agosto de 2026 y durará varios años, habida consideración de los incalculables daños causados por Petro y sus ineptos e irresponsables compañeros de gobierno.

Creemos, cuenta con un muy buen número de profesionales capacitados y probados en la administración de Medellín, ciudad que tuvo que ser sometida a un proceso de reconstrucción profundo, después de la destrucción a la que la sometió el nefasto alcalde Quintero y su equipo de cuestionados e imputados colaboradores, hoy en la cárcel muchos de ellos y otros próximos a imputación y aseguramiento.

Los integrantes del movimiento Creemos con Fico a la cabeza, lo han arriesgado todo con valentía y dedicación, no solo para hacer que los que destruyeron y se robaron a nuestra ciudad paguen por sus delitos, mientras reconstruyen todos los desastres que nos dejaron de herencia y denuncian y atacan todas las irresponsabilidades y corrupciones del Gobierno de Petro y sus secuaces. Incluyo acá con orgullo, preocupación y miedo, el trabajo de mi hijo Alejandro de Bedout Arango, hoy presidente del Concejo de Medellín, a quien educamos en familia para el servicio y el bien común y hoy lo arriesga todo por Colombia y Medellín.

Para el senado votaremos Creemos 1 que corresponde a la administradora de empresas, experta y magíster en riesgos y en el servicio social y el bien común, Juliana Gutiérrez, mujer conocedora de las necesidades de las familias en situaciones difíciles, como las que a ella en carne propia le ha tocado enfrentar, lo que la sensibiliza aún más para brindarles su compañía y apoyo desinteresado y que nos representará con lujo de detalles en el Senado de la República. Para la Cámara recomiendo a Simón Molina 102 en la lista de Creemos y a Juan David Zuluaga 107 en la lista del CD, ambos, jóvenes políticos antioqueños con suficiente experiencia y compromiso. En la gran Consulta recomiendo a Paloma Valencia, habida consideración de la no presencia de Fajardo en la misma, por quien votaría preferencialmente.

Siento la necesidad de hacerme contar como oposición de centro derecha y por ello voto en la consulta de centro derecha. Los resultados del 8 de marzo, con votos de carne y hueso, pueden significar un realinderamiento de la política, o una ratificación de lo que hoy dicen las encuestas, permitiéndose con sus resultados un definitivo intento de unión de la oposición para llegar lo más unidos posible a la primera vuelta presidencial. Así aminoramos los riesgos de continuidad hacia el abismo de una Cuba o de una Venezuela, a la que nos está llevando este régimen, indolente e irresponsable en acciones y decisiones que todos los días nos colocan en puntos de no retorno, haciendo que el proceso de reconstrucción del país sea más largo y difícil.

Los gobernadores y alcaldes desde las regiones no aguantan más, miremos las más recientes reacciones desde las localidades más afectadas por los fenómenos naturales y la violencia. Todos los generadores de empleo formal, de bienestar y desarrollo, están reventados, haciendo esfuerzos ingentes para aguantar estos últimos meses de Gobierno, donde Petro tiene metido a fondo el acelerador de la destrucción, endeudando al país a niveles y tasas nunca vistos, incrementando el gasto público en contratos de prestaciones de servicios innecesarios e insostenibles, con miras solo a las comicios electorales para favorecer la continuidad del irresponsable, destructivo y corrupto Gobierno, favoreciendo la elección de Cepeda o de Roy.

Que nuestro señor Jesucristo ilumine a los que engañados quieren la continuidad e ilumine a los líderes de centro derecha para que se unan con miras a la primera vuelta de las presidenciales.

No queremos más deterioro del empleo formal, no queremos más deterioro del sistema de salud, no queremos más impuestos, no queremos constituyente, no queremos que sigan destruyendo a Ecopetrol, no queremos apagón, no queremos mayores tarifas al gas domiciliario, no queremos más aumento insostenible de la deuda pública, no queremos que las obras de infraestructura sigan paralizadas. Por ello voto y llamo a votar en defensa de una alternativa que permita reconstruir el país.