miércoles, 30 de abril de 2025
Conversatorio con Julio González Villa - parte 2
martes, 29 de abril de 2025
Pensamientos ajenos
La capacidad de síntesis es la habilidad de construir algo nuevo
a partir de ideas, conocimientos o informaciones diversos. Es una competencia fundamental
en el ámbito académico y profesional.
¿Qué significa tener poder de
síntesis?
La capacidad
de síntesis: el concepto de síntesis tiene su origen en el latín synthesis,
y el término hace referencia a la presentación de un todo gracias
al destaque de sus partes más interesantes o sobresalientes. Es la composición de un todo por la reunión de sus partes.
Si hay un
atributo profesional en cualquiera de sus facetas que yo admire y trate de conseguir,
es la capacidad de presentar la realidad tal como es mediante un mecanismo de síntesis
apropiado, tal como lo hacen los grandes filósofos, los artistas y los poetas, por
no hablar también de los matemáticos y los caricaturistas.
Un caricaturista
es capaz de hacernos reír o pensar a través de unos dibujos cuyas expresiones en
sí mismas no requieren de palabras para que entendamos lo que quiere decir.
Un buen
conocedor del tema es capaz de llegar al almendrón del asunto sin vueltas ni regodeos
melifluos que en vez de aclarar lo que se quiere presentar, lo oscurecen.
Un filósofo
expresa que “Solo sé que nada sé” y nos abre un universo de interpretaciones
y de posibilidades.
Un físico
a través de las matemáticas puede expresar mediante una fórmula, la relación entre
variables complejas y explicar así toda una teoría como la de la relatividad con
su: E= MC2
Sinónimos
de sintetizar pueden ser: resumir, condensar, recopilar, compendiar, extractar,
abreviar, simplificar, reducir, acortar, desmenuzar.
Comparto algunos ejemplos de pensamientos
profundos:
“La humanidad inventó la bomba
atómica, pero ningún ratón en el mundo construiría una trampa para ratones”.
Einstein.
“La tradición no es la adoración
de las cenizas, sino la preservación del fuego”. Gustav Mahler.
“La madurez exige que se piense
en lo que se siente y se hace, que se sienta lo que se piensa y se hace, que se
haga lo que se siente y se piensa”. Papa Francisco.
“El más hermoso de los mares es
aquel que no hemos navegado. El más hermoso de nuestros hijos aún no ha crecido.
El más hermoso de nuestros días aún no lo hemos vivido. Y aquello, lo más hermoso
que quiero decirte, aún no te lo he dicho”. Hikmet.
“El gran porvenir está a nuestras
espaldas”. PJGC.
“Mientras siga inquieto, puedo
estar tranquilo”. Julien Green.
“Hay que tener nostalgia del futuro”.
Pessoa.
Bajo otra perspectiva, la pintura
de Munch, “El grito”.
La mirada pícara de Calvin, el niño
de las historietas, cuando hace maldades con su tigre Hobbes.
La frase de la canción de Víctor
Heredia, “Solo me hace falta que estés aquí con tus ojos claros. ¡Ay! Fogata
de amor y guía, razón de vivir mi vida…”.
O la escultura Politicians discussing
de Isaac Cordal que muestra a varios políticos hablando del cambio climático mientras
el agua les está llegando al cuello.
Sigamos tratando de sintetizar.
El detonante para la victoria
Luis Alfonso García Carmona
Transcurridos dos
años y ocho meses del proceso de desmoronamiento moral y material del país, no
queda ninguna duda de que estamos enfrentando no solamente una confrontación
electoral por el poder como sucede en cualquier país democrático, sino una lucha
a muerte entre dos grandes corrientes: la extrema izquierda –totalitaria
y marxista– que pretende atornillarse al poder aunque sea a costa de la
destrucción del país, y quienes representamos la libertad, la democracia y
la búsqueda del bien común, que componemos el resto de ciudadanos.
Permitir que la
reinante tiranía continúe su tarea depredadora equivale a convertirnos en cómplices
del colapso de nuestra nación y de la negación de oportunidades a las
futuras generaciones. Debemos, en consecuencia, aplicarnos al prioritario
objetivo de impedir la continuidad del desastre.
¿Cómo hacerlo? Con
inteligencia, sin apasionamientos inútiles, y sin dejarse manipular de la
catarata de ofensas, falacias, demenciales propuestas y desvaríos mentales del
camarada presidente.
Hay que seguir
utilizando los medios que brinda la Constitución y exigir a los congresistas
que cumplan con su deber adelantando el juicio político instaurado
contra el dictador por violación de los topes económicos de la campaña, y
a los partidos políticos que actúen de conformidad con la ley de bancadas
para sancionar a quienes crucen los límites prohibidos.
Se intentará, no lo
dudemos, conducir al país a un caos total, replicando las masacres del
Catatumbo, el Cauca y Buenaventura; se profundizará la crisis económica con las
insensatas decisiones gubernamentales; se alimentará el odio y la pugnacidad
entre los colombianos con los incendiarios mensajes y las belicosas consignas
que a diario vomita la casa presidencial; se seguirá estigmatizando a la
oposición y culpando a los demás de los garrafales errores del régimen. Todo
vale porque para nuestros gobernantes el mantenimiento del poder justifica
todas las formas de lucha, todos los medios lícitos o ilícitos.
Mientras nos
distraemos con el triste espectáculo que ofrecen los 50 o más candidatos o
precandidatos a la Presidencia, cuando ni siquiera estamos seguros de que el
sátrapa permita la convocatoria a elecciones, ya comenzó la campaña para la “mini
reelección de Petro”, según la definición que su alfil Benedetti le da a la
llamada consulta popular. Son aterradoras las noticias de lo que viene
ocurriendo en esos comités de campaña, donde se ataca a lo que ellos califican
de oligarcas, se enfatiza en la necesidad de conservar el poder y se recibe
“adiestramiento ideológico” de parte de miembros de Fecode y otros radicales
fanáticos activistas.
Necesitamos
urgentemente un detonante que nos permita derrotar a esta maquiavélica
conjura que amenaza la viabilidad del Estado y el bienestar del pueblo
colombiano. No lo vamos a encontrar en las melifluas intervenciones de los
candidatos presidenciales ni mucho menos en las acomodaticias declaraciones de
los caciques políticos.
El
detonante somos nosotros, si tenemos la capacidad
de organizar nuestras fuerzas a través de las redes sociales para llegar hasta
el último rincón de la patria.
No podemos esperar
que llegue alguien a salvarnos de esta tragedia anunciada.
Tampoco podemos
esperar que sea la Fuerza Pública, maniatada por el Gobierno y con la espada de
Damocles pendiente sobre cada uno de los oficiales de alto rango que ose actuar
sin el consentimiento presidencial para dar cumplimiento a su función básica,
como es garantizar el orden constitucional y proteger a los ciudadanos.
Actuemos ya, y en
el camino nos encontraremos con el líder que este movimiento requiere. No nos
apresuremos a ensillar sin traer la bestia.
lunes, 28 de abril de 2025
Editorial: sucesos de la semana No. 94
Para esta semana, en su editorial de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., comenta los siguientes hechos que fueron noticia: el fallecimiento del papa Francisco y las reformas que adelantó; la carta que envió Álvaro Leyva al presidente señalando sus vicios; la alocución presidencial del 21 de abril considerada un desafío al Consejo de Estado; el nuevo choque entre Laura Sarabia y Armando Benedetti; la consulta popular que se presentará al Congreso el 1 de mayo; de las trabas para el desarrollo de Puerto Antioquia protagonizadas por Julián Bedoya, y concluye con el insulto de Gustavo Petro al presidente del senado al igual que el del ministro de Salud. No dejes de verlo.
El Puente de los Suspiros
Luis Alfonso García Carmona Existe en la ciudad de Venecia una construcción del siglo XVII que consiste en un pasadizo cerrado y elevado sobre el Rio Di Palazzo, que une el Palacio Ducal con la prisión de la Inquisición (Piombi). Se ha conocido como Ponte di Sospiri (Puente de los suspiros), ya que, a través de unas ventanas del pasadizo, podían los condenados a muerte mirar por última vez el cielo y el mar antes de ser ejecutados.
Destino similar al
de esos desdichados padecemos los colombianos, aunque optamos por ignorar
nuestra desgracia o por esperar que otros nos libren de ella.
Cuando se suscribió
el humillante pacto de La Habana con los más crueles criminales de nuestra
historia comenzamos a advertir sobre el ominoso peligro que se cernía sobre
nuestra Patria y chocamos con una apatía generalizada. Algunos argumentaban
que el fatídico acuerdo era necesario para que no siguiéramos matándonos. No
recuerdo haber matado a nadie, pero mi mente sí ha registrado las masacres y
atentados que durante seis décadas han perpetrado los bandoleros de la
guerrilla.
La cobardía,
la tolerancia con el delito y la impunidad repartida a manos
llenas entre los terroristas, narcotraficantes y vándalos durante los gobiernos
de transición (Santos y Duque) insuflaron nuevas fuerzas a una guerrilla que,
al terminar el mandato de la Seguridad Democrática estaba derrotada, exilada en
países limítrofes u oculta en lo más profundo de la selva. Apoyada en esa
irregular fuerza y en la apatía de nuestra clase dirigente fue
construyendo la extrema izquierda su camino hacia el poder que, finalmente
conquistó, con el empuje de los dineros sucios y de un monumental fraude
electoral, en el 2022.
Aunque el panorama
es cada vez más oscuro y las perspectivas más tenebrosas, inexplicablemente
persiste la complicidad de la clase política con este desastre ético y
político. Ninguno de los caciques electorales se ha preocupado por el avance
del terrorismo y de la izquierda totalitaria con todas las herramientas del
poder a su libre disposición. Más grave aún: cuando el pueblo colombiano, haciendo
uso de un derecho constitucional, inició el juicio político contra Petro
por haber violado los topes económicos de su campaña, la misma dirigencia se ha
encargado de entorpecer el proceso y de negarle su apoyo a los demandantes.
Dos años y medio de
constantes violaciones a la Ley y a la Constitución, de sucesivos escándalos de
corrupción protagonizados por la camarilla gobernante, de entrega del
territorio nacional a los grupos irregulares, de saqueo de los dineros públicos
a través del crecimiento exagerado del Estado y del derroche sin límites, de
destrucción del sistema de salud, de obstaculizar las funciones de las fuerzas
armadas y de cometer toda clase de torpezas en el manejo de todos los asuntos
públicos , no han bastado para despertar la conciencia nacional.
Nos emascularon de
pie y ni siquiera reaccionamos. Miremos por última vez el cielo y el mar de esta
Colombia bella, antes de que nos envuelva la aterradora noche como a los pobres
transeúntes del Puente de los Suspiros.
viernes, 25 de abril de 2025
No te olvidaremos
José Leonardo Rincón, S. J.
Imposible borrar de la
memoria a alguien que dejó huella por ser líder auténtico, controvertido,
simpático y serio a la vez, claro en sus convicciones, libre en su modo de
proceder, austero en su modo de vivir, francote y directo, pastor cercano de
lenguaje entendible y práctico. Francisco ha dejado una huella en la historia
del mundo y de la Iglesia que recordaremos siempre.
Sobre él se ha escrito
tanto que ya poco podría añadirse. Personalmente lo he hecho al menos en cuatro
ocasiones y no sé qué más decir, salvo las anécdotas e historias inéditas que a
nivel personal los protagonistas quieran narrar o contar. Eso haré hoy.
Personalmente no
olvidaré que buena parte de mi relación con Argentina y su gente querida desde
el primer momento que estuve en el país austral, tuvo como personaje central de
conversación a Jorge Bergoglio. Y lo fue desde la narrativa de leyenda cargada
en contra de este hombre histórico hasta la experiencia propia, particular, sin
mediaciones ni hermenéuticas, del pontífice que alentó nuestra fe. Era el
mismo, pero era distinto. No creo haber visto una evidencia mayor del actuar
del Espíritu.
La foto que publiqué
nuevamente en Facebook y que tanto ha llamado la atención evoca uno de los tres
momentos en que tuve la gracia de encontrarme con él en Roma, en el año 2015:
el miércoles lo pude saludar en la Plaza de San Pedro durante la audiencia
general; el viernes concelebrar la eucaristía en la capilla de Santa Marta y
conversar un rato con él, y el sábado, en la audiencia que concedió en el aula
Pablo VI a quienes participábamos en el congreso mundial de educación católica.
De los dos primeros
encuentros me detengo en dos detalles inolvidables:
El primero, el de la Plaza
de San Pedro. Gracias a mi amigo Alberto Bustamante, sacerdote cordobés y amigo
de Bergoglio, se consiguió que pudiésemos estar cerca al domo en el ala
reservada para los argentinos. Tuve acceso privilegiado para estar en primera
fila y poder saludar de mano al Papa, pero por mi altura resulté tapándole la
visión a una pareja argentina que llevaba su pequeña hija de unos 8 años. Me
pidieron cambiar de puesto lo que implicaba renunciar a saludar de mano al
Pontífice. Rápidamente reflexioné que yo no era argentino, además cura y de clergyman,
que era más importante para esa familia tener el acceso directo y que para mí. Ya
era mucho cuento tenerlo cerca y poderlo ver a menos de dos metros. Esa "oblación
de mayor estima y momento", como diría San Ignacio, tuvo su recompensa
pues, cuando Francisco pasó saludando de mano a los de primera fila y se detuvo
a bromear con mi amigo, después de saludar a la pareja y la niña, el Santo
Padre me miró sonriente y con su brazo apartó al papá y me extendió su mano
para saludarme, gesto excepcional que nunca olvidaré y del que tengo también
evidencia fotográfica. ¡Realmente emocionante!
Como anécdota adicional
intermedia, que servirá para entender mejor el segundo encuentro, tengo que
decir que le llevaba yo al Papa un libro de regalo que desistí de dárselo
cuando comprobé con cierta decepción que en la audiencia la gente le daba por
cantidades regalos de todo tipo, uno de ellos, incluso, una pintura de dos
metros de alto (!), regalos que su guardia personal tomaba e iba acumulando
detrás del domo. Mi libro era único y no quise yo que corriese la suerte de
quedar como uno más entre ese cúmulo de chécheres anónimos y olvidados.
El segundo, en Santa
Marta. Gracias a Guillermo Ortiz, jesuita argentino que trabajaba en Radio Vaticana,
pude ir a la residencia del Papa para concelebrar la eucaristía con él en su
capilla y después saludarlo personalmente, evento que corresponde al de la foto
publicada.
Puntual estuve antes de
las 7 de la mañana. Fue bello privilegio estar allí para celebrar la fe. Al
final tuve un incidente porque un sacerdote que estaba concelebrando se puso mi
saco y yo noté que el que me iba a poner no era el mío. Mientras se arregló el
asunto el hecho es que fui el último en entrar nuevamente a la capilla y quedé
relegado literalmente al último puesto. Y aquí se vuelve a hacer realidad
aquello de que "no hay mal que por bien no venga" y de que "los
últimos serán los primeros" porque cuando Francisco salió de la
capilla y yo con angustia vi que se esfumaba la posibilidad de saludarlo y
entregarle mi regalo, me puse de pies con el propósito de irme detrás de él,
pero uno de los guardias me detuvo y me dijo que enseguida podría hacerlo, así
que quedé ahora literalmente de primero en la fila para saludarlo. Lo seguí a menos de dos metros caminando
detrás suyo hasta que salimos a un hall donde él se detuvo, dio media
vuelta y quedamos frente a frente. Yo quedé paralizado al verlo, su rostro
sonriente, radiante, iluminado, me dejó sin palabras, anonadado, lelo. Fue él
quien me hizo el gesto con sus manos de que me acercara. ¿No iba pues a
saludarlo? Todo el tiempo me tuvo agarrado de sus manos. Y yo no sabía qué
decir ante semejante shock emocional. Hasta que solté la lengua y
torpemente le conté quien era, de dónde iba y demás. Le dije que le llevaba un
regalo, un libro que él conocía bien porque su amigo Jorge Luis Borges lo tenía
entre los preferidos de su biblioteca personal, que él había prologado, “El imperio
jesuítico”, de Leopoldo Lugones, y que otro amigo común, Guillermo Salerno,
dueño de la editorial Kapeluz, me había pedido hacerle un segundo prólogo, con
ocasión de su reedición. En ese instante Francisco emocionado me soltó dando un
grito y un guardia se me abalanzó creyendo que yo le había hecho daño al
pontífice. Obviamente se dio inmediata cuenta de que había sido solo un gesto
espontáneo de alegría. Inolvidable.
Querido Francisco, vete
en paz, goza de Dios, hiciste bien tu tarea. No te olvidaremos nunca.
Personalmente, no te olvidaré. ¡Gracias!
jueves, 24 de abril de 2025
En la vida no se puede mamar y silbar a la vez porque uno se atraganta
Luis Guillermo Echeverri Vélez
La carta de Leyva se hizo noticia porque la
escribió Leyva, excanciller de Colombia, notorio representante y miembro de las
FARC también, o no.
Pero ojo, sea Leyva o no el que lo dice, ahora
el hecho de que el inventor de llamar a la corrupción mermelada, salga a
aminorar el fondo del asunto y a defender el fuero presidencial es extraño, y
no sé qué autoridad tenga para decirlo, o ¿será para hacerse notar antes de
elecciones y/o para tratar de quitarle importancia a lo realmente grave?
Entonces vale la pena una corta reflexión: el
tema es muy grave, y no es un asunto personal o de la vida privada de la gente
que las decisiones de una nación se entreveren con el vicio.
Ojo es el presidente de un país y en general
esas conductas son causales de suspensión inmediata de funciones.
No es normal que la cabeza de una nación o
cualquier posición de responsabilidad del Estado esté en manos de un
drogadicto, un borracho o de alguien que presente conductas irregulares o
alteradas por problemas que cambien su discernir, así sea esporádicamente y por
una sola vez, constituye una irresponsabilidad y una falta grave que demanda
retiro inmediato del cargo.
Veamos como en contraste, eso es algo que por
ejemplo a un deportista no se le permite, a un médico no se le permite, a un
conductor o a un piloto no se les permite, a un cocinero, mesero, operario
industrial, no se les permite…. y ¿entonces?
Quienes conducen el Estado en que monta toda la
nación, 50 millones de personas, y quienes manejan sus dependencias e
instituciones: borrachos, mariguaneros, adictos a los alcaloides… ¿Es eso
normal?
¿Será que está bien porque es tema privado, que
cada rato se emborrachen, se llenen la cabeza de mariguana y sahumerios, o de
bazuco, o de cocaína, los que toman las decisiones? No señor, no es así.
Eso hay que denunciarlo siempre trátese de
quien se trate, y hay que bajarlos y quitarles la moto en el acto.
Los vicios y las adicciones no son “chéveres’
son un problema y matan neuronas y personas y destruyen familias. Afectan los
referentes y la capacidad de discernir y resolver correctamente y por tanto
muchas decisiones de personas con ese problema resultan tan insensatas como las
expresiones laxas propias de los borrachos o de los mariguaneros.
Realmente me deja pensando todo esto, pues veo
que lo que vivimos es solo el producto de los periodos en que hemos estado
gobernados por borrachos, mariguaneros y periqueros, que nos han engañado, son
adictos y han sabido guardar bien las apariencias, pero que por muy estudiados
o por mucho que pertenezcan a las élites o castas superiores del poder, en su
doble moral mamerta han dado un ejemplo deplorable cuando el país les ha dado
la oportunidad de gobernar o dirigir responsablemente.
Por brillantes que sea una persona, el vicio lo
saca del ámbito del deber ser alterándole su buen juicio y volviéndolo
permisivo, lo cual lleva directo a infringir la legalidad.
Estamos mal, porque en una buena medida nos han
gobernado muchos viciosos irresponsables, unos mamertos y otros abiertamente
degenerados como la loca que hoy obra como tirano en locombia, y para
dolor de un pueblo indefenso y un empresariado trabajador, hemos tenido en el
poder todo un gran combo rumbero y vicioso sean ellos de derecha, izquierda o
centro, progres, guerrilleros revolucionarios o los camaleones Petro-Santista,
el vicio corroe lo que toca y no le importa de la denominación política que
sea.
Alternar la rumba y el desjuicio con los cargos
de responsabilidad equivale a alterar los parámetros éticos con que se debe
conducir una sociedad, un Estado o toda una nación y por eso bien dice el
refrán: “El que se pone a mamar y silbar a la vez, se atraganta”.
Los emperadores romanos tampoco renunciaban
José Alvear Sanín
Cuando repaso la historia de los
presidentes de Colombia encuentro que, en general, fueron personas de conducta
familiar y social normal. Casi todos ciudadanos correctos, inteligentes y
preparados; alocado, solo Mosquera. Algunos, excepcionales. Salvo Samper y
Rojas Pinilla, se ejercía el poder con prudencia, austeridad, elegancia y
discreción.
La República romana, virtuosa y
legalista, dio paso a una era en la que los emperadores rivalizaban en los
peores excesos, con la solitaria excepción, al parecer, de Marco Aurelio,
moralista estoico y sobrio gobernante.
Al igual que a los romanos, a nosotros nos
ha tocado el cambio, porque en los últimos 31 meses, las severas figuras
republicanas han pasado de moda, al irrumpir en la escena el primer emperador
colombiano, incapaz de lucir la púrpura sin el acompañamiento de la
extralimitación del poder absoluto –que se dirige a la magistratura vitalicia–
y de muchos vicios privados.
En cada uno de los 930 días (y noches),
el gobernante ha protagonizado un escándalo, trasegando por el filo del Código
Penal: prevaricando, calumniando, dilapidando, insultando, amenazando,
desfalcando, violando siempre la Constitución, porque la única ley vigente es
la dictadura de su voluntad vanidosa, ignorante, pérfida y rapaz...
El show diario –malísimo, aburridor y
monótono–, es eficaz porque se ejerce con dos palancas: la activa (mermelada) y
la pasiva (shu-shu-shu), para conducir al caos institucional y moral del que
surge la revolución, único ideal de quien solo sabe odiar.
Antes, bastaba con la acusación de una
indelicadeza, imprudencia o descuido, para que un gobernante tuviera que
afrontar la opinión pública, de tal manera que, si no podía demostrar su
corrección, la salida fuera la renuncia o la destitución. Pero, como nos
acostumbramos a la diaria exhibición de la máxima impudicia, nada pasa, aunque
nadie desconoce la ignorancia, vulgaridad, inmoralidad y desequilibrio mental
del ocupante de la casa de Nariño.
Y ahora, con el testimonio irrefragable
de Leyva, tampoco pasará nada, porque el país ya está resignado a ser gobernado
por dos drogadictos y una cáfila de tunantes y logreros.
Así como los emperadores romanos jamás
renunciaban, el primer emperador colombiano no lo hará, porque además de
desvergonzado y mentiroso, sabe que no será depuesto por un Congreso
embadurnado, ni por una magistratura genuflexa, ni por unas Fuerzas Armadas
emasculadas, en un país desinformado por comunicadores fletados y por una clase
política indiferente ante la corrupción y el vicio.
miércoles, 23 de abril de 2025
Adiós a un líder que llenó de grandeza a Colombia
“El cultivo del café es
sangre colombiana, es salud del pueblo, es mengua de la raza (...) El café se
planta de rodillas, con solo lluvias sobe las espaldas y el rostro frente al
surco, y se recolecta con los brazos en alto. Dos nobles y ancestrales ademanes
del hombre, para implorar perdón o beneficios”. Luis Guillermo
Echeverri Abad.
Colombia se hizo grande y se hizo conocer en
todo el mundo gracias a la rica, laboriosa y compleja cultura que envuelve el
cultivo del café. La naturaleza democrática y equitativa de la caficultura
nacional parió y formó familias hacendosas, llenas de seres íntegros y
honorables, y líderes con valores cívicos que supieron invertir la riqueza del
oro en actividades dignas en el campo y en industria y comercio a medida que se
desarrollaron los centros urbanos.
La cultura del café forjó los líderes que
crearon el sistema institucional asociativo que le generó progreso, crecimiento
y desarrollo a la nación. Y después de esos dos hijos que le regaló Antioquia a
Colombia, que fueron la Federación Nacional de Cafeteros y la ANDI, le dio el
departamento a la patria un gran líder, un maestro y un mentor de cientos de
miles de cultivadores de café, el doctor Jorge Cárdenas Gutiérrez.
Si hay algo que enaltece las virtudes del ser
humano en esta vida es ser agradecido, y ser capaz de reconocer qué solo somos
lo que vemos en aquellas personas especiales de quienes hemos tenido el
privilegio de aprender. Un mentor es más que un maestro, es un hombre curtido
de experiencias que no requiere presumir de sabiduría pues su luz interna lo
convierte en un faro de conocimientos que irradian a quienes lo rodean en cada
episodio de su obrar y su existir.
Hoy tengo el espíritu lleno de gratitud con la
vida y con mi padre Fabio Echeverri Correa por su ejemplo y por haberme dado la
libertad y la oportunidad de aprender de grandes mentores y maestros, personas
maravillosas como los industriales don Elkin y don Norman Echavarría Olózaga, don
Gregorio Moreno Pidal, mi otro padre y maestro en los artes de la doma y el rejoneo,
el doctor Daniel Sisler, mi tutor en la Universidad de Cornell, un invidente
que tenía la virtud de ver más lejos y más claro que cualquier vidente, el doctor
Jorge Cárdenas Gutiérrez quien me enseñó a pensar en grande y a navegar en el
mundo de los asuntos internacionales, y el doctor Enrique Iglesias, mi maestro
en asuntos de desarrollo socioeconómico en el BID.
Con gran tristeza escribo estas líneas para sus
cuatro hijos, sus familiares y para la inmensidad de personas cuyas vidas
fueron alcanzadas por el gran corazón, la humanidad, la generosidad, la
sabiduría y la sencillez del doctor Jorge Cárdenas Gutiérrez.
El país entero le debe rendir hoy homenaje a
este, al gran ser humano, un visionario, un paladín, gran jefe, esposo, padre,
mentor y patriota. Pierde Colombia uno de sus grandes líderes gremiales a lo
largo de su historia moderna.
Y se nos fue justo cuando más se necesitan
cabezas transformadoras, honorables, respetables y conocedoras que saquen el
país de la nefasta situación en que ha caído una sociedad llena de egos,
vanidades y marrullas propias del oportunismo bisoño de cabilderos
clientelistas que anteponen intereses individuales al sentido patriota con que
se debe custodiar la institucionalidad democrática y gremial del país.
El doctor Cárdenas fue ejemplo de cómo se debe
manejar el poder representativo que por décadas le otorgaron más de medio
millón de familias caficultoras de 22 departamentos productores de todo el
país. Como líder de la cooperativa agrícola más grande del mundo, brillo con
sencillez, calidez humana, sabiduría, conocimiento detallado de toda la
realidad nacional e internacional de los negocios y la formación de políticas.
El doctor Jorge fue un hombre ecuánime que
siempre le entregó su tiempo y su sapiencia por igual a escuchar las ideas y
solicitudes de un lustrabotas, un lotero, un neófito asistente, un ministro o
un jefe de Estado.
Siempre defendió el bienestar del caficultor
colombiano, lucho con éxito por el desarrollo humano y económico de las zonas
de cultivo cuando la política se lo negó, capoteó con astucia las complejas
relaciones y disputas entre gobiernos liberales y conservadores que quisieron
lucrarse de aquello que solo le pertenece al sufrido campesinado nacional.
Don Jorge siempre tuvo una voz de ánimo para
los demás y de él siempre se aprendía algo. Gracias a mi padre que fue su amigo
desde la juventud y su gran compañero en la dirigencia gremial del país
productivo, tuve el honor de su confianza y de trabajar para él, de aprender de
sus iniciativas y en ricas y profundas conversaciones, y de verlo dominar el Congreso
Mundial del Café que se daba anualmente en Boca Ratón, en donde se le reconocía
como el gran “gerente general” del legendario “Juan Valdez” y como una de las
figuras más destacadas de toda la caficultura global.
Conversartorio con Julio González Villa
martes, 22 de abril de 2025
El viacrucis de Colombia
Reflexiones de Semana Santa para una nación herida que no sana
Cristina
Isaza
Semana
Santa no es una época cualquiera. Es un tiempo en el que muchos entramos en un
estado contemplativo: revisamos, descansamos y disfrutamos de la compañía de
seres amados. Es una temporada en la que hay una atmósfera de tranquilidad, de
pausa e introspección, lo que da oportunidad a un análisis más tranquilo y
detallado de nuestros procesos individuales y colectivos.
Así
que me pregunté: y si Colombia fuera una persona, ¿qué tendría que aprender?
Estas
fueron algunas de mis reflexiones y quiero compartirlas con usted, mi querido
lector, para saber si compartimos algunas conclusiones y con conciencia nos
ponemos en acción.
¿En
Colombia qué deberíamos revisar y sanar?
Pienso
que Colombia está herida y dividida, pero aún con fuerza interna para renacer.
No ha “vivido de gratis” el interminable “loop” de violencia, pequeñas
épocas de “paz”, para luego retornar a mayor violencia… donde simplemente los
actores cambian de nombre (violencia bipartidista, guerrillas, narcoterrorismo,
paramilitarismo, etcétera), pero el conflicto permanece porque no resolvemos lo
esencial. Y ¿qué es lo esencial?
Vínculos
rotos: una nación, en
gran parte dividida por la siembra de narrativas negativas y desesperanzadoras.
Inversión
de valores: exceso de
relativismo moral y tergiversación de la verdad
Mesianismo
y egos
Victimismo: junto con el resentimiento y la
mediocridad, han hecho un gran daño colectivo. Los colombianos como niños
culpando a los demás, a las circunstancias de antaño y actuales, no asumiendo
su rol y esperando que el estado lo salve.
El
victimismo es el combustible para la manipulación política, el resentimiento y
la falta de acción con sentido.
Violencia: como respuesta a los problemas.
Facilismo: un ejemplo claro, el narcotráfico.
Corrupción: a todo nivel. Lo público, lo privado,
en lo macro y en las pequeñas decisiones autónomas de individuos.
Comparación: queremos parecernos a los países
nórdicos, pero sin pasar por el proceso.
Falta
de visión colectiva y cortoplacismo
Algunos
actores de poder político y económico que velan solo por el beneficio propio con malas prácticas como el
clientelismo: falta capitalismo consciente.
Impunidad
y falta de orden
Falta
de ética
Hoy
Colombia atraviesa un punto crítico con caos institucional, nuevamente una
inseguridad creciente, fragmentación social, poca confianza inversionista y
desesperanza colectiva.
Y
sí, así muchos no queramos, debe “volver la mula al trigo”… el último “loop”
viene de hace 9 años. En 2016 estábamos en pleno debate sobre los Acuerdos de La
Habana y estoy convencida de que la oportunidad que tenemos hoy es la de
revisar lo que no se hizo bien en ese entonces, para sanarlo y darnos la
oportunidad, como nación, de romper el ciclo de violencia. Tenemos el poder de
reconstruirnos potenciando lo bueno que tenemos (que es mucho) y mejorando lo
demás.
¿Cómo
rompemos el ciclo?
Lo
primero es que lo que hagamos, no sea desde la venganza o la rabia, sino desde
el sentido común, el “deber ser”, el amor y la responsabilidad.
Reconocer
el error: el perdón
requiere un acto de verdad, por parte de los líderes que impulsaron
estos acuerdos. Esto no salió bien y negarlo u omitirlo a estas alturas no
honra la verdad y mantiene abierta la herida.
No
repetición: ese modelo
de “paz” no debe ser repetido. En nuestro país, han sido una constante las
negociaciones de paz llenas de impunidad y beneficios para victimarios.
Restaurar
el orden: en los
valores, en la narrativa, en el lenguaje, en los significados. Debe haber
respeto por la ley, por la justicia no politizada y la autoridad.
Con
verdad y reparación: pero
no de nombre, pues no hay reparación efectiva cuando los victimarios terminan
en el poder, no pagan por sus crímenes y hoy posan de “adalides de la moral”
desde el Congreso.
Sanar
vínculos rotos: necesitamos
reconciliación sin impunidad. Además, encontrar quiénes somos y qué nos une
como colombianos.
Rechazo
al resentimiento: la
memoria histórica debe ser usada para crecer, no para dividir y manipular. No a
los discursos colectivistas y progresistas que solo dividen y ahondan heridas
sin soluciones prácticas y reales, mientras destruyen al mérito.
Justicia
efectiva: para
construir confianza. Un país con más del 90 % de impunidad no aprende de
errores, no madura y no crece. Esto deteriora la “autoestima colectiva” y se
crea una “cultura de impunidad”.
Libertad
responsable: el orden y
la perseverancia son claves para lograr el objetivo.
Educación: asertiva, pertinente. Valores positivos,
ética y nuestro propósito con impacto social.
Cultura
de responsabilidad individual:
el gran salto del victimismo a la responsabilidad. Una ciudadanía que entienda
que el proceso no es fácil ni inmediato y que se “agencie” para ser parte de la
solución con acción consciente. La participación ciudadana activa y positiva es
clave en el proceso.
Inspiración: diferente a la fría manipulación
maquiavélica (como “correr la línea ética”), que controla, distrae,
distorsiona y/o engaña.
Volver
a la esencia: tenemos
talento, calidez humana, creatividad, resiliencia, riqueza natural.
Visión
de nación: gracias a
una visión compartida, países como la Alemania de la post II Guerra Mundial,
Corea del Sur y Singapur, lograron lo impensable y hoy son ejemplos en el mundo.
Proyecto
de transformación colectiva: soñemos
a Colombia, pero con pies en la tierra. Con estructura, basándonos en datos y
hechos. Una visión clara y conjunta del país, que no dependa de partidos ni
mesías. ¡De colombianos, para colombianos!
Liderazgo
transformador y constructivo:
No necesitamos “mesías”, demagogos, ni liderazgos paternalistas o populistas.
Se necesita decencia, firmeza, arrojo, coherencia, sentido común, disposición a
hablar con la verdad sin eufemismos (así incomode), soluciones reales, tender
puentes.
Visión
colectiva a largo plazo de país
y el despoje de egos: se necesita de carácter, generosidad,
responsabilidad y altura.
Pienso
que los líderes que hoy no entiendan esto y no vean al poder como instrumento
para el servicio colectivo, quedarán relegados. ¡Este momento que vivimos
también es una prueba para ustedes!
Para
finalizar
En
2026 no solo es ganar una elección, es salvar a una democracia.
Más
que 40 candidatos, necesitamos un propósito común: un “frente ético por Colombia”
que se una en la defensa de unos puntos esenciales y unos proyectos comunes
para la construcción de país. Unirse por amor a Colombia y responsabilidad
histórica.
Colombia
necesita un proyecto conjunto con alma, que nos enamore a los
colombianos de nuestro país, que nos devuelva el orgullo y nos muestre el
potencial que tenemos.
Estamos
en el momento perfecto para sembrar una nueva identidad y propósito nacional.
Esto va mucho más allá de unas elecciones, es un proyecto país con raíces
firmes para que renazca una conciencia colectiva.
Necesitamos
avanzar, trascender, aprender esta lección… En el año 1946 comenzaron a
reportarse los enfrentamientos armados entre liberales y conservadores en zonas
rurales de Colombia… qué bueno que para el 2026, cuando se cumplan 80 años de
estos primeros brotes de violencia partidista, Colombia, por fin, de un viraje
hacia su sanación y renazcamos… depende de todos, pues Colombia cambiará
cuando los colombianos cambiemos y dejemos de normalizar el caos, justificar
las injusticias, culpar a los demás y actuemos bajo sentido común y principios
éticos que desde la acción individual impacten positivamente en toda nuestra
sociedad.
Pd:
el mal gobierno Petro es una lección común… ¿la vamos a aprender?
Conceptos desgastados
Muy a nuestro pesar, muchos de
los esfuerzos y de las acciones que hacemos los humanos para hacerle frente a
algunas situaciones de complejidad, ya han dejado de ser efectivos y se han
convertido en simples convocatorias llenas de buena voluntad y que muchas veces
parecen más bien estrategias de los gobernantes para dejar constancia de que
algo se hace aun cuando los resultados no se vean y se sepa de antemano que el
efecto real será simplemente simbólico.
Tal es el caso de los consejos
de seguridad que se convocan tanto en la ONU como en el país.
Después de una demostración de
fuerza de algún contradictor, se convoca a una reunión de emergencia, donde
funcionarios y personajes con mirada adusta, se encierran a discutir sobre el
tema y usualmente a expedir como conclusión una serie de medidas simbólicas que
casi nunca llegan a nada.
Otra instancia son las llamadas mesas
de negociación o mesas de diálogo, espacios temporales que se crean
para enfrentar una reclamación por las vías de hecho y que la mayoría de las
veces están lideradas por funcionarios que no tienen las atribuciones
suficientes para decidir y comprometerse con ningún tipo de acuerdo, por lo
cual se focalizan en dilatar y firmar unos pretendidos acuerdos que usualmente
se van a incumplir.
Ante las realidades de un mundo
globalizado, cuando se presentan crisis comerciales, se habla de la urgente
necesidad de abrir nuevos mercados, lo que se está diciendo desde los
años 60 y no se concreta, quedando simplemente en un postulado que se vuelve
lugar común para los funcionarios mediocres tanto públicos como privados.
Cuando se presentan asesinatos o
crímenes contra la sociedad, de alto impacto comunicacional, obviamente no
falta la expresión por parte del funcionario entrevistado de turno del inicio
de una investigación exhaustiva, a la cual no se le hace seguimiento y
finalmente será opacada o echada al olvido cuando se presente otro suceso
trágico.
Ante una tragedia humanitaria,
los compromisos de ayuda, reubicación y/o reconstrucción nunca faltan, a
pesar de no saberse a ciencia cierta si se cuenta o no con los recursos
necesarios.
Ni que hablar de las ingenuas y
bellas invitaciones del Papa para orar por la paz, las cuales
simplemente se han convertido, y lo digo con todo respeto, en un canto a la
bandera.
En lo local, conceptos
importantes como el de programa de gobierno y el de plan de
desarrollo se han convertido en conceptos de forma con los cuales hay
obligatoriedad legal de elaboración y en teoría de cumplimiento, a pesar de que
ya hemos aprendido a elaborar propuestas tan generales, que todo lo divino y
todo lo humano podría ser argumentado como incluido dentro de la gran sombrilla
que recoge todo lo que se necesite demostrar o al menos evidenciar.
En un terreno más mundano, los
llamados microciclos para preparación de grupos particulares de
futbolistas de cara a la Selección Colombia de Fútbol se han convertido en
espacios para dejar constancia de que se está pensando en el proceso de relevo
generacional, lo cual tendría luces de mediano y largo plazo. Cuando ya no son
sinónimos los conceptos de entrenador y seleccionador, la cosa se enreda.
Recordemos a la escritora Camila
Sosa cuando sentencia: “Vivir es peligrar; no se puede salir ileso de la
vida”.
Y esta otra joya del Papa
Francisco: “La autoridad que no es servicio es dictadura”.
lunes, 21 de abril de 2025
¿Quieres vivir en el paraíso o en la miseria?
Luis Alfonso García Carmona
Salgámonos del círculo
vicioso de las lamentaciones y de las inanes diatribas en contra del tiránico
régimen que nos desgobierna y, dediquémonos a pensar en lo verdaderamente
importante para el presente y futuro de nuestra amada patria.
¿Quieres vivir en
un país donde se respete, ante todo, el derecho a la vida, desde la
concepción hasta la muerte natural, y donde el Estado cumpla con su deber
prioritario de garantizar la seguridad de la población y de sus bienes?
¿Quieres vivir en
un país donde la educación sea eficaz para formar ciudadanos honestos,
respetuosos de las normas universales de convivencia, que se convertirán en los
emprendedores y dirigentes que llenen las aspiraciones de la sociedad?
¿Quieres, además,
que la educación llegue a todos los rincones del territorio nacional, que todos
los jóvenes tengan acceso gratuito en los primeros 12 años, y que esté orientada
al bilingüismo, la utilización de las innovaciones tecnológicas, el trabajo
en equipo, la creatividad y el esfuerzo como camino hacia el éxito personal?
¿Quieres que el
Estado, en unión con los empresarios y trabajadores, dedique sus esfuerzos, en
forma solidaria, para obtener el crecimiento económico, la creación de
riqueza y la garantía de empleo digno y bien remunerado para toda la
fuerza laboral?
¿Quieres un país
donde se adelante un gran plan de vivienda para que la mayoría de sus
habitantes puedan adquirirla a un costo aproximado al 50 % de su valor
comercial?
¿Quieres vivir en
un país con sistemas de salud y de pensiones para la vejez, con cobertura para
todos y manejados con trasparencia para cuidar el ahorro de los cotizantes?
¿Queres vivir en un
país donde se castigue severamente los delitos de terrorismo, narcotráfico,
asesinato, secuestro y corrupción hasta desterrar estos males para siempre?
¿Quieres vivir en
un país done exista un sistema de justicia imparcial, independiente de
la politiquería e incorruptible, que imparta justicia con honestidad a todos
los ciudadanos?
¿Quieres vivir en
un país donde se proteja a la familia como célula madre de la sociedad,
y se proscriban las doctrinas y tendencias que la menoscaben, tales como la
ideología de género, el aborto, o la pretensión del Estado de privar a los
padres de la patria potestad sobre sus hijos?
¿Quieres vivir en
un país donde el Estado respete la auténtica democracia, eliminando
dañinas corruptelas como la compra de votos, el fraude en las urnas y en el
conteo de los votos, donde los funcionarios públicos se nombren por sus
conocimientos y méritos y no por razones políticas?
¿Quieres vivir en
un país donde se conviva con la naturaleza, se ampare a los ríos
de la contaminación causada por el procesamiento de cocaína, la minería ilegal
o la industria no controlada, se reduzca la contaminación en las ciudades
cambiando el transporte público por vehículos movidos por energía eléctrica, y
se reciclen las basuras técnicamente?
Si un pequeño país
como Singapur pudo hacerlo, también está a nuestro alcance. No esperemos
a que otros lo hagan por nosotros. Cautivemos a más compatriotas para que nos
acompañen a realizar “el milagro económico” en Colombia.
Sólo debemos
empezar por informarnos adecuadamente, para lo cual te sugerimos convertir el enlace
https://alianzareconstruccioncolombia.org/
en uno de tus favoritos. De los textos que allí encuentres escoge los que más
te gusten y reenvíalos a tus contactos. Si cada uno de nosotros lo hace,
llegaremos a todos los buenos conciudadanos y formaremos una fuerza
incontenible.
Es muy poco el
esfuerzo que la patria te pide en esta crucial hora. No seamos inferiores a
nuestro destino.
Unidas las bases
bajo una sola consigna, la de poner en marcha “el milagro económico de
Colombia”, nada ni nadie podrá vencernos.
Queda otra
alternativa: seguir en la indiferencia mientras se acaba de destruir el
país que recibimos, o dejarse manipular de quienes ahora, mientras sus
compañeros votan favorablemente las iniciativas del tirano en el Congreso y
mientras sus jefes piden que se deje a Petro terminar su mandato, aparecen como
los adalides de la oposición y nos reclaman, sin ningún rubor, que los apoyemos
con nuestro voto. Esa es el mejor camino para continuar viviendo en la miseria
moral y económica.
miércoles, 16 de abril de 2025
De la mayéutica al Prompt
Ahora que mucha gente habla con
tanta propiedad sobre algo que no conoce, como lo es por ejemplo la Inteligencia
Artificial -IA-, es prudente que nos detengamos un momento en precisar
algunas de sus aristas, como lo es una de las posibilidades de interactuar con
los humanos a través de simples preguntas.
Recordemos que la mayéutica
es la metodología empleada por Sócrates para que, a partir de preguntas dirigidas,
hacer que el interlocutor tuviera que pensar para encontrar él mismo la
respuesta.
Por su parte hoy se define Prompt
como una instrucción que se le da a una herramienta de Inteligencia artificial
-IA- para que genere resultados específicos.
Cuando iniciamos el consumo y
uso masivo del Internet y comenzaron a aparecer y popularizar los
llamados motores de búsqueda, pues el usuario simplemente
escribía unas palabras guías para iniciar la búsqueda, lo cual arrojaba cada
vez un número más abundante de páginas con posibles respuestas directa o
indirectamente relacionadas con el objeto de interés.
Algún analista crítico me decía
en su momento que mientras más páginas con posibles respuestas aparecieran, más
general y de pronto más mala era la calidad de las palabras de búsqueda que yo
estaba empleando, por lo cual el esfuerzo que tenía que hacer era mejorar la
calidad de las preguntas para acotar el cúmulo de respuestas posibles alrededor
de respuestas más focalizadas.
Tan complicado de manejar es la
abundancia como la escasez de información.
Muchos de los algoritmos
actuales se emplean para hacer cálculos y para establecer relaciones
sofisticadas entre universos de datos, a partir de registros bien diseñados y
obviamente bien diligenciados.
Recordemos aquella máxima
computacional que reza: “Sí introducimos basura como datos, obtendremos
basura como resultados”.
En el mundo relacional, cuando
se habla de “bases de datos”, se habla también de formas, procedimientos
y lógicas para establecer relaciones entre los datos, dejando abierta una puerta
para que, a través de la Ingeniería Matemática, se puedan establecer algoritmos
que “jueguen y manipulen” con los datos disponibles, los proyecten, infieran
nuevas posibilidades de relación y obviamente de nuevos resultados.
Recordemos que gramaticalmente
se define la “oración” como “La menor unidad del habla con sentido
completo”, a través de la aplicación correcta de la sintaxis que habla de que
para construir una oración lógica se debe recurrir al uso del sujeto y luego
del predicado y luego de los complementos.
El correcto uso del lenguaje
exige reconocer que:
*La gramática es el
estudio de las palabras, sus elementos y combinaciones.
* La morfología estudia
cómo se construyen las palabras.
* La sintaxis es la
manera en que se organizan las oraciones para que tengan sentido.
* La fonética analiza
los sonidos de las letras y sus combinaciones.
*
La ortografía es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua.
Algunos técnicos eruditos hablarán
de la “Semántica Profunda”, de “los Sistemas Complejos”, de los “Conjuntos
Difusos o Fuzzy Sets”, entre otros tantos.
Por ahora reconozcamos que apenas
estamos abriendo los ojos ante este nuevo universo que se presenta ante
nuestros ojos y ante nuestra mente y que es prudente aproximarnos a esta nueva
realidad con algún elemental principio de conocimiento.
En la antigua Grecia las áreas de
estudio eran: matemáticas, filosofía, poesía, gramática, retórica, gimnasia,
historia, música, astronomía y geometría, cada una un verdadero mundo. Hoy por
hoy, nuevas áreas de conocimiento están en nuestras manos.
Paralelamente recordemos que “hay
palabras que tienen consecuencias y hay silencios que tienen motivos”.
Actualidad del Catecismo revolucionario de Netchaev
José Alvear Sanín
¿Para dónde vamos?, es el interrogante que se hacen los
colombianos desorientados mientras marchan hacia el abismo.
Para responder esa angustiosa cuestión es indispensable
conocer la matriz funcional de la revolución. Quienes ignoran lo que es el
comunismo, y aquellos que creen que desapareció con la caída del Muro, están
condenados a una creciente perplejidad, de la que solo saldrán cuando ya todo
esté perdido.
Para esclarecer la situación, transcribimos el muy
desconocido Catecismo de un revolucionario, Sergei Netchaev, aterrador
manual[1]
que me sigue estremeciendo a pesar de los muchísimos años que han pasado desde
que lo leí por vez primera.
No es este el momento para contrastar las vidas y
actuaciones del iracundo padre del anarquismo, Mijail Bakunin (1814-76) y de su
discípulo Sergei Netchaev (1847-1882), autores de sendos catecismos, siendo
el del primero un largo texto de 55 páginas, farragoso, ilusorio y
bobalicón, mientras que el del segundo, de 26 concisos párrafos, está signado
por el más crudo pragmatismo para la creación de un nuevo arquetipo, el
revolucionario –frío, impasible, insensible, carente de todo sentimiento moral,
religioso, patriótico, familiar; cruel y fanático–, que se constituye en eficaz
máquina de muerte y destrucción, motivada únicamente por el odio, de donde
deriva todo goce.
No han faltado quienes digan que ese Catecismo es
apócrifo, ni los que recuerden las desautorizaciones (de dientes para afuera,
según las conveniencias y circunstancias) de Bakunin, Marx, y aun de Lenin,
pero este último siempre lo reconoció entre sus inspiradores.
Recordemos La premisa fundamental de Netchaev (punto 4°): “Para
un revolucionario es moral todo lo que contribuya al triunfo de la revolución,
e inmoral y criminal todo lo que la obstaculiza”, que se convirtió en la
máxima fundante del leninismo.
Por la excepcional influencia de Netchaev en la praxis, por
oposición a la simulación virtuosa del comunismo, invitamos a leer el breve y
atroz Catecismo, que da la clave del pensamiento y de la actuación,
entre otros, de Petro, para que se sepa lo que nos espera si no detenemos la
acción revolucionaria del fanático y obcecado psicópata que tiene la misión de
destruir a Colombia, porque para él la Constitución y la ley son apenas
expresiones para desorientar y conseguir objetivos políticos y publicitarios inmediatos.
Para él, “el fin justifica los medios”, lo que se logra con la
combinación de todas las formas de lucha, empezando por la mentira,
Catecismo de Netchaev: reglas
en las que debe inspirarse el revolucionario
Actitud
del revolucionario hacia sí mismo
1.
El revolucionario es un hombre condenado. No tiene intereses, ni negocios, ni
sentimientos, ni ataduras, ni pertenencias, ni siquiera un nombre. Todo en él
está absorbido en un solo interés, un solo pensamiento, una sola pasión: la
revolución.
2.
Dentro de lo más profundo de su ser, el revolucionario ha roto –y no sólo con
palabras sino también con hechos– todos los lazos con el orden civil y el
conjunto del mundo civilizado, con todas las leyes, los decoros y las convenciones
generalmente aceptados de este mundo. Es para este un enemigo implacable, y si
continúa viviendo en él es sólo para destruirlo mejor.
3.
El revolucionario desprecia todo adoctrinamiento y rechaza las ciencias
apacibles, dejándola para las generaciones futuras. No conoce más que una
ciencia: la ciencia de la destrucción. Es por esto, y sólo por esto, que
estudia la mecánica, la física, la química y tal vez la medicina. Es por esto
que el revolucionario estudia día y noche la ciencia vital — los hombres, la
naturaleza, las características y las circunstancias del presente orden social,
en todos los niveles posibles. El objetivo es uno solo: la destrucción más
rápida y segura de este sistema asqueroso.
4.
El revolucionario desprecia la opinión pública. Desprecia y odia todos los
motivos y manifestaciones actuales de la moral pública. Para un revolucionario
es moral todo lo que contribuye al triunfo de la revolución. Inmoral y criminal
todo lo que la obstaculiza.
5.
El revolucionario es un hombre condenado. Sin piedad hacia el Estado y en
general hacia toda la sociedad instruida, no debe esperar a su vez que ellos
tengan piedad hacia él. Entre ambos hay una guerra, secreta o abierta, pero
permanente e implacable de vida o muerte. El revolucionario debería estar
preparado todos los días para la muerte. Debe acostumbrarse a resistir la
tortura.
6.
Severo consigo mismo, debe ser duro con los demás. Todos los sentimientos
blandos que estropean, como el parentesco, la amistad, el amor, la gratitud, e
incluso el honor, deben ser sofocados por la fría y única pasión de la causa
revolucionaria. Para él no hay más que una sola alegría, un solo consuelo, una
sola satisfacción: el éxito de la revolución. Día y noche no debe tener más que
un pensamiento, un solo objetivo: la destrucción despiadada. Aspirando fría e
infatigablemente a ese objetivo, siempre tiene que estar dispuesto a perecer y
a destruir con sus propias manos todo lo que obstaculice su consecución.
7.
La naturaleza verdadera del revolucionario excluye todo romanticismo, toda
sensibilidad, entusiasmo o exaltación. Excluye incluso el odio y la venganza
personal. La pasión revolucionaria se vuelve algo común, y en cada instante
debe estar unida a un cálculo frío. Siempre y en todas partes el revolucionario
no debe seguir sus impulsos personales sino los que son de interés general para
la revolución.
Actitud
del revolucionario hacia los camaradas revolucionarios
8.
Amigo y buena persona para un revolucionario sólo puede ser aquel que ha
declarado con hechos que es un revolucionario al igual que él. La medida de la
amistad, la lealtad y otros deberes hacia tal camarada estará determinada
únicamente por el grado de utilidad que tenga él en la práctica de la
revolución destructiva total.
9.
Resulta superfluo hablar de solidaridad entre revolucionarios: en ella descansa
toda la fuerza de la causa revolucionaria. Los camaradas revolucionarios que
poseen el mismo grado de entendimiento y pasión revolucionarias deben, en la
medida de lo posible, discutir en común todas las cuestiones importantes y
resolverlas por unanimidad. Pero en lo que concierne a la ejecución del plan
concebido, cada uno debería confiar sólo en sí mismo. En la realización de una
serie de acciones destructivas cada uno debe operar por sí mismo y buscando
consejo y ayuda de sus camaradas sólo cuando esto sea necesario para el éxito.
10.
Cada camarada debe tener bajo control a algunos revolucionarios de segundo o
tercer orden, es decir, no enteramente dedicados. A estos debe considerarlos
como una parte del capital revolucionario común, puesto a su disposición. Debe
gastar su parte del capital con mesura y siempre tratando de extraer de ella el
máximo beneficio. Él mismo debe considerarse como capital, condenado a gasto
para el festejo de la causa revolucionaria. Sólo se puede disponer de dicho
capital con el consentimiento de toda la asociación completamente dedicada.
11.
Cuando un camarada se meta en problemas, y haya que decidir si salvarlo o no,
el revolucionario no debe tener en consideración los sentimientos personales,
sino solamente el beneficio de la causa revolucionaria. Por tanto, debe
sopesar, por un lado, el beneficio traído por el camarada y, por el otro, el
gasto de las fuerzas revolucionarias necesarias para salvarlo, eligiendo
entonces lo que tenga mayor peso.
Actitud
del revolucionario hacia la sociedad
12.
La adopción de un nuevo miembro, manifestado no sólo con palabras sino con
hechos, la asociación no puede decidirla sino por unanimidad.
13.
El revolucionario sólo se introduce en el Estado, en las clases privilegiadas y
en el llamado mundo civilizado, y vive dentro de ellos, con el único propósito
de su más completa y rápida destrucción. No es un revolucionario si compadece
algo de este mundo, si es capaz de vacilar ante la exterminación de las
situaciones, las relaciones o cualquier hombre que pertenezca a este mundo (en
el que todos y todas las cosas deben serle igualmente aborrecibles).
Tanto
peor para él si conserva relaciones de parentesco, amistad o amor; no es un revolucionario
si estas son capaces de detenerle la mano.
14.
Con el propósito de la destrucción despiadada, el revolucionario puede, y de
hecho a menudo debe, vivir en una sociedad, simulando ser lo que no es. Los
revolucionarios deben penetrar en todas partes, en todas las clases medias o
altas: en el almacén del comerciante, en la iglesia, en la mansión del
aristócrata, en el mundo burocrático, militar o de la literatura, en la Tercera
División [policía secreta], e incluso en el Palacio de Invierno.
15.
La totalidad de esta sociedad asquerosa deberá ser dividida en varias
categorías. La primera categoría es la de aquellos que están sin demora
condenados a muerte. La asociación hará listas de tales condenados tomando en
cuenta su relativo daño potencial para el éxito revolucionario, de manera que
los números anteriores sean borrados antes que los siguientes.
16.
La elaboración de dicha lista, y para establecer el orden que sigue, no debe
guiarse por la maldad personal del hombre, ni siquiera el odio, que este
inspire en la asociación o el pueblo.
Esa
maldad y ese odio pueden ser útiles incluso parcialmente, contribuyendo a la
excitación de una revuelta popular. Deberá guiarse más bien por el grado de
utilidad que su muerte podrá producir a favor de la causa revolucionaria. De
esta manera, deben ser asesinadas ante todo aquellas personas que sean
especialmente dañinas para la organización revolucionaria, con una muerte tan
súbita y violenta que provoque el mayor temor al gobierno, sacudiendo su fuerza
al privarle de sus líderes más enérgicos e inteligentes.
17.
La segunda categoría estaría compuesta de aquellas personas a quienes se les
concede temporalmente la vida, a fin de que sus acciones brutales conduzcan al
pueblo a la revuelta inevitable.
18.
La tercera categoría pertenece al conjunto de bestias altamente posicionadas o
de individuos que no tienen gran inteligencia ni energía, pero disponen de
riqueza, relaciones, influencia y poder. Es preciso explotarlos de todas las
maneras posibles; enredarlos, confundirlos y conocer, hasta donde sea posible,
sus secretos más sucios con el fin de esclavizarlos. Su poder, influencia,
relación, riqueza y fuerza podrían llegar a ser un tesoro inagotable y de gran
ayuda para muchas empresas revolucionarias.
19.
La cuarta categoría está compuesta por los funcionarios ambiciosos y los
liberales de diversos matices. El revolucionario puede conspirar en sus
programas, pretendiendo que los sigue ciegamente; pero a la vez los debes poner
bajo su control, tomar todos sus secretos, comprometerlos al máximo, a fin de
que la salida les sea imposible, y creen confusión dentro del Estado.
20.
La quinta categoría consta de doctrinarios, conspiradores y revolucionarios que
ociosamente hablan en los círculos políticos o sobre el papel.
Es
preciso impulsarlos, arrastrarlos constantemente a hacer declaraciones
concretas y peligrosas, de lo que resultará la muerte de la mayoría, pero se
generarán unos cuantos revolucionarios reales.
21.
La sexta categoría es especialmente importante: la de las mujeres, que estarán
repartidas en tres tipos principales.
Primero,
las vacías, estúpidas y desalmadas, que pueden ser utilizadas de la misma
manera que la tercera y cuarta categoría de los hombres.
Después,
las apasionadas, dedicadas, talentosas, pero no propiamente de las nuestras, ya
que no poseen todavía una comprensión revolucionaria real, práctica y austera. Estas
deben ser utilizadas como los hombres de la quinta categoría.
Por
último, están las mujeres que están completamente de nuestro lado, es decir,
aquellas que han aceptado nuestro programa y están plenamente dedicadas a él.
Ellas son nuestras camaradas, y deberemos considerarlas como nuestro tesoro más
preciado sin cuya ayuda sería imposible triunfar.
Actitud
de la asociación hacia el pueblo
22.
La asociación no tiene ningún otro objetivo que la liberación completa y la
felicidad de las masas, es decir, del pueblo trabajador. Pero, convencido de
que esta liberación y el cumplimiento de esta felicidad sólo son posibles por
medio de una revolución popular totalmente destructiva, la asociación
contribuirá con todos sus medios y fuerzas al desarrollo e intensificación de
todas las penas y males, hasta agotar finalmente la paciencia del pueblo y
quede entonces conducido a un levantamiento general.
23.
Por revolución popular la asociación no entiende un movimiento regulado según
el modelo clásico occidental: un movimiento que siempre se detiene
respetuosamente ante la propiedad y ante las tradiciones del orden social de la
así llamada civilización y de la moralidad. Tampoco entiende por revolución una
forma que hasta ahora se ha limitado en todas partes a deponer una forma
política para reemplazarla por otra y a intentar crear un llamado Estado
revolucionario. Sólo puede ser benéfica para el pueblo una revolución que
destruya de raíz todo componente del Estado y que suprima todas las tradiciones
estatales, las clases y el orden mismo en Rusia.
24.
La asociación no tiene, por lo tanto, ninguna intención de imponer desde arriba
una nueva organización para el pueblo. La organización futura crecerá, sin
duda, desde el movimiento popular y desde la vida; pero esta es tarea de las
generaciones futuras. Nuestra tarea es la destrucción apasionada, completa,
generalizada y despiadada.
25.
Por lo tanto, para movernos más cerca del pueblo, es preciso aliarse primero
con aquellos elementos de la vida popular que desde la fundación de las fuerzas
estatales de Moscú no han dejado de protestar, no sólo con palabras sino con
hechos, contra todo aquello que está directa o indirectamente relacionado con
el Estado: contra la nobleza, contra la burocracia, contra el clero, contra el
mundo gremial y contra los kuláks explotadores. Aliémonos con el mundo de los
bandidos audaces, los únicos y verdaderos revolucionarios en Rusia.
26.
Unir este mundo en una sola fuerza invencible destructiva: tal es el objetivo
de nuestra organización, nuestra conspiración, nuestra tarea.
* Título
original de este escrito, redactado en el verano de 1869 en Ginebra y publicado
en 1871 como manifiesto de la sociedad secreta Naródnaya Rasprava.
Ante traducciones tan defectuosas y hechas a partir de otras igual de
defectuosas distintas al ruso, decidí consultar directamente la versión en tal idioma para
mejorar los conceptos. (Ver en:
https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=145)
[1] En la
actuación de Netchaev y su círculo se inspiró Dostoievsky para su novela Demonios
(1871), llevada magistralmente al cine por Andrzrej Wajda en 1888, con el
título Les posedés
.jpg)
.jpg)


.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)

.jpg)
.jpg)