miércoles, 30 de abril de 2025

Conversatorio con Julio González Villa - parte 2

 


Antonio Montoya H.
Esta es la segunda entrega del conversatorio de la sermana de El Pensamiento al Aire, en el que Antonio Montoya H. continúa conversando sobre el país con el exconcejal de Medellín, Julio González Villa, quien ha sido un colaborador de este blog de opinión, líder de su bufet de abogados y amante del servicio público. No dejes de verlo. Julio Enrique González Villa es un político y profesional colombiano que se ha desempeñado como concejal de Medellín. Inició su carrera en el sector público tras completar estudios en derecho y ciencias políticas, destacándose por su preparación académica y su capacidad de análisis en temas de gobernanza local. Su llegada al Concejo de Medellín se dio en octubre de 2021, cuando asumió la curul dejada por Gabriel Dib como miembro del partido Centro Democrático. Durante su gestión en el Concejo, González Villa se caracterizó por su postura crítica frente a la administración del entonces alcalde Daniel Quintero. Denunció presuntas irregularidades administrativas, entre ellas el mal manejo financiero de la Biblioteca Pública Piloto, y elevó una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la supuesta obstrucción del proceso de revocatoria contra el alcalde. También ocupó brevemente la vicepresidencia primera del Concejo, aunque su elección fue anulada por incumplimiento de normas de equidad de género. En el ámbito privado, González Villa ha ejercido como abogado y consultor, combinando su experiencia legal con su labor pública. Sin embargo, su carrera también ha estado marcada por controversias, como la apertura de una investigación por presunto maltrato laboral a su equipo. En 2023 renunció al Centro Democrático tras no recibir el aval para su reelección, y anunció su intención de aspirar a la Cámara de Representantes por Antioquia, dejando abierta su proyección política a ámbito nacional.

martes, 29 de abril de 2025

Pensamientos ajenos

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

La capacidad de síntesis es la habilidad de construir algo nuevo a partir de ideas, conocimientos o informaciones diversos. Es una competencia fundamental en el ámbito académico y profesional.

¿Qué significa tener poder de síntesis?

La capacidad de síntesis: el concepto de síntesis tiene su origen en el latín synthesis, y el término hace referencia a la presentación de un todo gracias al destaque de sus partes más interesantes o sobresalientes. Es la composición de un todo por la reunión de sus partes.

Si hay un atributo profesional en cualquiera de sus facetas que yo admire y trate de conseguir, es la capacidad de presentar la realidad tal como es mediante un mecanismo de síntesis apropiado, tal como lo hacen los grandes filósofos, los artistas y los poetas, por no hablar también de los matemáticos y los caricaturistas.

Un caricaturista es capaz de hacernos reír o pensar a través de unos dibujos cuyas expresiones en sí mismas no requieren de palabras para que entendamos lo que quiere decir.

Un buen conocedor del tema es capaz de llegar al almendrón del asunto sin vueltas ni regodeos melifluos que en vez de aclarar lo que se quiere presentar, lo oscurecen.

Un filósofo expresa que “Solo sé que nada sé” y nos abre un universo de interpretaciones y de posibilidades.

Un físico a través de las matemáticas puede expresar mediante una fórmula, la relación entre variables complejas y explicar así toda una teoría como la de la relatividad con su: E= MC2

Sinónimos de sintetizar pueden ser: resumir, condensar, recopilar, compendiar, extractar, abreviar, simplificar, reducir, acortar, desmenuzar.

Comparto algunos ejemplos de pensamientos profundos:

“La humanidad inventó la bomba atómica, pero ningún ratón en el mundo construiría una trampa para ratones”. Einstein.

“La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”. Gustav Mahler.

“La madurez exige que se piense en lo que se siente y se hace, que se sienta lo que se piensa y se hace, que se haga lo que se siente y se piensa”. Papa Francisco.

“El más hermoso de los mares es aquel que no hemos navegado. El más hermoso de nuestros hijos aún no ha crecido. El más hermoso de nuestros días aún no lo hemos vivido. Y aquello, lo más hermoso que quiero decirte, aún no te lo he dicho”. Hikmet.

“El gran porvenir está a nuestras espaldas”. PJGC.

“Mientras siga inquieto, puedo estar tranquilo”. Julien Green.

“Hay que tener nostalgia del futuro”. Pessoa.

Bajo otra perspectiva, la pintura de Munch, “El grito”.

La mirada pícara de Calvin, el niño de las historietas, cuando hace maldades con su tigre Hobbes.

La frase de la canción de Víctor Heredia, “Solo me hace falta que estés aquí con tus ojos claros. ¡Ay! Fogata de amor y guía, razón de vivir mi vida…”.

O la escultura Politicians discussing de Isaac Cordal que muestra a varios políticos hablando del cambio climático mientras el agua les está llegando al cuello.

Sigamos tratando de sintetizar.

El detonante para la victoria

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Transcurridos dos años y ocho meses del proceso de desmoronamiento moral y material del país, no queda ninguna duda de que estamos enfrentando no solamente una confrontación electoral por el poder como sucede en cualquier país democrático, sino una lucha a muerte entre dos grandes corrientes: la extrema izquierda –totalitaria y marxista– que pretende atornillarse al poder aunque sea a costa de la destrucción del país, y quienes representamos la libertad, la democracia y la búsqueda del bien común, que componemos el resto de ciudadanos.

Permitir que la reinante tiranía continúe su tarea depredadora equivale a convertirnos en cómplices del colapso de nuestra nación y de la negación de oportunidades a las futuras generaciones. Debemos, en consecuencia, aplicarnos al prioritario objetivo de impedir la continuidad del desastre.

¿Cómo hacerlo? Con inteligencia, sin apasionamientos inútiles, y sin dejarse manipular de la catarata de ofensas, falacias, demenciales propuestas y desvaríos mentales del camarada presidente.

Hay que seguir utilizando los medios que brinda la Constitución y exigir a los congresistas que cumplan con su deber adelantando el juicio político instaurado contra el dictador por violación de los topes económicos de la campaña, y a los partidos políticos que actúen de conformidad con la ley de bancadas para sancionar a quienes crucen los límites prohibidos.

Se intentará, no lo dudemos, conducir al país a un caos total, replicando las masacres del Catatumbo, el Cauca y Buenaventura; se profundizará la crisis económica con las insensatas decisiones gubernamentales; se alimentará el odio y la pugnacidad entre los colombianos con los incendiarios mensajes y las belicosas consignas que a diario vomita la casa presidencial; se seguirá estigmatizando a la oposición y culpando a los demás de los garrafales errores del régimen. Todo vale porque para nuestros gobernantes el mantenimiento del poder justifica todas las formas de lucha, todos los medios lícitos o ilícitos.

Mientras nos distraemos con el triste espectáculo que ofrecen los 50 o más candidatos o precandidatos a la Presidencia, cuando ni siquiera estamos seguros de que el sátrapa permita la convocatoria a elecciones, ya comenzó la campaña para la “mini reelección de Petro”, según la definición que su alfil Benedetti le da a la llamada consulta popular. Son aterradoras las noticias de lo que viene ocurriendo en esos comités de campaña, donde se ataca a lo que ellos califican de oligarcas, se enfatiza en la necesidad de conservar el poder y se recibe “adiestramiento ideológico” de parte de miembros de Fecode y otros radicales fanáticos activistas.

Necesitamos urgentemente un detonante que nos permita derrotar a esta maquiavélica conjura que amenaza la viabilidad del Estado y el bienestar del pueblo colombiano. No lo vamos a encontrar en las melifluas intervenciones de los candidatos presidenciales ni mucho menos en las acomodaticias declaraciones de los caciques políticos.

El detonante somos nosotros, si tenemos la capacidad de organizar nuestras fuerzas a través de las redes sociales para llegar hasta el último rincón de la patria.

No podemos esperar que llegue alguien a salvarnos de esta tragedia anunciada.

Tampoco podemos esperar que sea la Fuerza Pública, maniatada por el Gobierno y con la espada de Damocles pendiente sobre cada uno de los oficiales de alto rango que ose actuar sin el consentimiento presidencial para dar cumplimiento a su función básica, como es garantizar el orden constitucional y proteger a los ciudadanos.

Actuemos ya, y en el camino nos encontraremos con el líder que este movimiento requiere. No nos apresuremos a ensillar sin traer la bestia.

lunes, 28 de abril de 2025

Editorial: sucesos de la semana No. 94

Para esta semana, en su editorial de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., comenta los siguientes hechos que fueron noticia: el fallecimiento del papa Francisco y las reformas que adelantó; la carta que envió Álvaro Leyva al presidente señalando sus vicios; la alocución presidencial del 21 de abril considerada un desafío al Consejo de Estado; el nuevo choque entre Laura Sarabia y Armando Benedetti; la consulta popular que se presentará al Congreso el 1 de mayo; de las trabas para el desarrollo de Puerto Antioquia protagonizadas por Julián Bedoya, y concluye con el insulto de Gustavo Petro al presidente del senado al igual que el del ministro de Salud. No dejes de verlo.

El Puente de los Suspiros

Luis Alfonso García Carmona

Existe en la ciudad de Venecia una construcción del siglo XVII que consiste en un pasadizo cerrado y elevado sobre el Rio Di Palazzo, que une el Palacio Ducal con la prisión de la Inquisición (Piombi). Se ha conocido como Ponte di Sospiri (Puente de los suspiros), ya que, a través de unas ventanas del pasadizo, podían los condenados a muerte mirar por última vez el cielo y el mar antes de ser ejecutados.

Destino similar al de esos desdichados padecemos los colombianos, aunque optamos por ignorar nuestra desgracia o por esperar que otros nos libren de ella.

Luis Alfonso García CarmonaCuando se suscribió el humillante pacto de La Habana con los más crueles criminales de nuestra historia comenzamos a advertir sobre el ominoso peligro que se cernía sobre nuestra Patria y chocamos con una apatía generalizada. Algunos argumentaban que el fatídico acuerdo era necesario para que no siguiéramos matándonos. No recuerdo haber matado a nadie, pero mi mente sí ha registrado las masacres y atentados que durante seis décadas han perpetrado los bandoleros de la guerrilla.

La cobardía, la tolerancia con el delito y la impunidad repartida a manos llenas entre los terroristas, narcotraficantes y vándalos durante los gobiernos de transición (Santos y Duque) insuflaron nuevas fuerzas a una guerrilla que, al terminar el mandato de la Seguridad Democrática estaba derrotada, exilada en países limítrofes u oculta en lo más profundo de la selva. Apoyada en esa irregular fuerza y en la apatía de nuestra clase dirigente fue construyendo la extrema izquierda su camino hacia el poder que, finalmente conquistó, con el empuje de los dineros sucios y de un monumental fraude electoral, en el 2022.

Aunque el panorama es cada vez más oscuro y las perspectivas más tenebrosas, inexplicablemente persiste la complicidad de la clase política con este desastre ético y político. Ninguno de los caciques electorales se ha preocupado por el avance del terrorismo y de la izquierda totalitaria con todas las herramientas del poder a su libre disposición. Más grave aún: cuando el pueblo colombiano, haciendo uso de un derecho constitucional, inició el juicio político contra Petro por haber violado los topes económicos de su campaña, la misma dirigencia se ha encargado de entorpecer el proceso y de negarle su apoyo a los demandantes.

Dos años y medio de constantes violaciones a la Ley y a la Constitución, de sucesivos escándalos de corrupción protagonizados por la camarilla gobernante, de entrega del territorio nacional a los grupos irregulares, de saqueo de los dineros públicos a través del crecimiento exagerado del Estado y del derroche sin límites, de destrucción del sistema de salud, de obstaculizar las funciones de las fuerzas armadas y de cometer toda clase de torpezas en el manejo de todos los asuntos públicos , no han bastado para despertar la conciencia nacional.

Nos emascularon de pie y ni siquiera reaccionamos. Miremos por última vez el cielo y el mar de esta Colombia bella, antes de que nos envuelva la aterradora noche como a los pobres transeúntes del Puente de los Suspiros.

viernes, 25 de abril de 2025

No te olvidaremos

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Imposible borrar de la memoria a alguien que dejó huella por ser líder auténtico, controvertido, simpático y serio a la vez, claro en sus convicciones, libre en su modo de proceder, austero en su modo de vivir, francote y directo, pastor cercano de lenguaje entendible y práctico. Francisco ha dejado una huella en la historia del mundo y de la Iglesia que recordaremos siempre.

Sobre él se ha escrito tanto que ya poco podría añadirse. Personalmente lo he hecho al menos en cuatro ocasiones y no sé qué más decir, salvo las anécdotas e historias inéditas que a nivel personal los protagonistas quieran narrar o contar. Eso haré hoy.

Personalmente no olvidaré que buena parte de mi relación con Argentina y su gente querida desde el primer momento que estuve en el país austral, tuvo como personaje central de conversación a Jorge Bergoglio. Y lo fue desde la narrativa de leyenda cargada en contra de este hombre histórico hasta la experiencia propia, particular, sin mediaciones ni hermenéuticas, del pontífice que alentó nuestra fe. Era el mismo, pero era distinto. No creo haber visto una evidencia mayor del actuar del Espíritu.

La foto que publiqué nuevamente en Facebook y que tanto ha llamado la atención evoca uno de los tres momentos en que tuve la gracia de encontrarme con él en Roma, en el año 2015: el miércoles lo pude saludar en la Plaza de San Pedro durante la audiencia general; el viernes concelebrar la eucaristía en la capilla de Santa Marta y conversar un rato con él, y el sábado, en la audiencia que concedió en el aula Pablo VI a quienes participábamos en el congreso mundial de educación católica.

De los dos primeros encuentros me detengo en dos detalles inolvidables:

El primero, el de la Plaza de San Pedro. Gracias a mi amigo Alberto Bustamante, sacerdote cordobés y amigo de Bergoglio, se consiguió que pudiésemos estar cerca al domo en el ala reservada para los argentinos. Tuve acceso privilegiado para estar en primera fila y poder saludar de mano al Papa, pero por mi altura resulté tapándole la visión a una pareja argentina que llevaba su pequeña hija de unos 8 años. Me pidieron cambiar de puesto lo que implicaba renunciar a saludar de mano al Pontífice. Rápidamente reflexioné que yo no era argentino, además cura y de clergyman, que era más importante para esa familia tener el acceso directo y que para mí. Ya era mucho cuento tenerlo cerca y poderlo ver a menos de dos metros. Esa "oblación de mayor estima y momento", como diría San Ignacio, tuvo su recompensa pues, cuando Francisco pasó saludando de mano a los de primera fila y se detuvo a bromear con mi amigo, después de saludar a la pareja y la niña, el Santo Padre me miró sonriente y con su brazo apartó al papá y me extendió su mano para saludarme, gesto excepcional que nunca olvidaré y del que tengo también evidencia fotográfica. ¡Realmente emocionante!

Como anécdota adicional intermedia, que servirá para entender mejor el segundo encuentro, tengo que decir que le llevaba yo al Papa un libro de regalo que desistí de dárselo cuando comprobé con cierta decepción que en la audiencia la gente le daba por cantidades regalos de todo tipo, uno de ellos, incluso, una pintura de dos metros de alto (!), regalos que su guardia personal tomaba e iba acumulando detrás del domo. Mi libro era único y no quise yo que corriese la suerte de quedar como uno más entre ese cúmulo de chécheres anónimos y olvidados.

El segundo, en Santa Marta. Gracias a Guillermo Ortiz, jesuita argentino que trabajaba en Radio Vaticana, pude ir a la residencia del Papa para concelebrar la eucaristía con él en su capilla y después saludarlo personalmente, evento que corresponde al de la foto publicada.

Puntual estuve antes de las 7 de la mañana. Fue bello privilegio estar allí para celebrar la fe. Al final tuve un incidente porque un sacerdote que estaba concelebrando se puso mi saco y yo noté que el que me iba a poner no era el mío. Mientras se arregló el asunto el hecho es que fui el último en entrar nuevamente a la capilla y quedé relegado literalmente al último puesto. Y aquí se vuelve a hacer realidad aquello de que "no hay mal que por bien no venga" y de que "los últimos serán los primeros" porque cuando Francisco salió de la capilla y yo con angustia vi que se esfumaba la posibilidad de saludarlo y entregarle mi regalo, me puse de pies con el propósito de irme detrás de él, pero uno de los guardias me detuvo y me dijo que enseguida podría hacerlo, así que quedé ahora literalmente de primero en la fila para saludarlo.  Lo seguí a menos de dos metros caminando detrás suyo hasta que salimos a un hall donde él se detuvo, dio media vuelta y quedamos frente a frente. Yo quedé paralizado al verlo, su rostro sonriente, radiante, iluminado, me dejó sin palabras, anonadado, lelo. Fue él quien me hizo el gesto con sus manos de que me acercara. ¿No iba pues a saludarlo? Todo el tiempo me tuvo agarrado de sus manos. Y yo no sabía qué decir ante semejante shock emocional. Hasta que solté la lengua y torpemente le conté quien era, de dónde iba y demás. Le dije que le llevaba un regalo, un libro que él conocía bien porque su amigo Jorge Luis Borges lo tenía entre los preferidos de su biblioteca personal, que él había prologado, “El imperio jesuítico”, de Leopoldo Lugones, y que otro amigo común, Guillermo Salerno, dueño de la editorial Kapeluz, me había pedido hacerle un segundo prólogo, con ocasión de su reedición. En ese instante Francisco emocionado me soltó dando un grito y un guardia se me abalanzó creyendo que yo le había hecho daño al pontífice. Obviamente se dio inmediata cuenta de que había sido solo un gesto espontáneo de alegría. Inolvidable.

Querido Francisco, vete en paz, goza de Dios, hiciste bien tu tarea. No te olvidaremos nunca. Personalmente, no te olvidaré. ¡Gracias!

jueves, 24 de abril de 2025

En la vida no se puede mamar y silbar a la vez porque uno se atraganta

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

La carta de Leyva se hizo noticia porque la escribió Leyva, excanciller de Colombia, notorio representante y miembro de las FARC también, o no.

Pero ojo, sea Leyva o no el que lo dice, ahora el hecho de que el inventor de llamar a la corrupción mermelada, salga a aminorar el fondo del asunto y a defender el fuero presidencial es extraño, y no sé qué autoridad tenga para decirlo, o ¿será para hacerse notar antes de elecciones y/o para tratar de quitarle importancia a lo realmente grave?

Entonces vale la pena una corta reflexión: el tema es muy grave, y no es un asunto personal o de la vida privada de la gente que las decisiones de una nación se entreveren con el vicio.

Ojo es el presidente de un país y en general esas conductas son causales de suspensión inmediata de funciones.

No es normal que la cabeza de una nación o cualquier posición de responsabilidad del Estado esté en manos de un drogadicto, un borracho o de alguien que presente conductas irregulares o alteradas por problemas que cambien su discernir, así sea esporádicamente y por una sola vez, constituye una irresponsabilidad y una falta grave que demanda retiro inmediato del cargo.

Veamos como en contraste, eso es algo que por ejemplo a un deportista no se le permite, a un médico no se le permite, a un conductor o a un piloto no se les permite, a un cocinero, mesero, operario industrial, no se les permite…. y ¿entonces?

Quienes conducen el Estado en que monta toda la nación, 50 millones de personas, y quienes manejan sus dependencias e instituciones: borrachos, mariguaneros, adictos a los alcaloides… ¿Es eso normal?

¿Será que está bien porque es tema privado, que cada rato se emborrachen, se llenen la cabeza de mariguana y sahumerios, o de bazuco, o de cocaína, los que toman las decisiones? No señor, no es así.

Eso hay que denunciarlo siempre trátese de quien se trate, y hay que bajarlos y quitarles la moto en el acto.

Los vicios y las adicciones no son “chéveres’ son un problema y matan neuronas y personas y destruyen familias. Afectan los referentes y la capacidad de discernir y resolver correctamente y por tanto muchas decisiones de personas con ese problema resultan tan insensatas como las expresiones laxas propias de los borrachos o de los mariguaneros.

Realmente me deja pensando todo esto, pues veo que lo que vivimos es solo el producto de los periodos en que hemos estado gobernados por borrachos, mariguaneros y periqueros, que nos han engañado, son adictos y han sabido guardar bien las apariencias, pero que por muy estudiados o por mucho que pertenezcan a las élites o castas superiores del poder, en su doble moral mamerta han dado un ejemplo deplorable cuando el país les ha dado la oportunidad de gobernar o dirigir responsablemente.

Por brillantes que sea una persona, el vicio lo saca del ámbito del deber ser alterándole su buen juicio y volviéndolo permisivo, lo cual lleva directo a infringir la legalidad.

Estamos mal, porque en una buena medida nos han gobernado muchos viciosos irresponsables, unos mamertos y otros abiertamente degenerados como la loca que hoy obra como tirano en locombia, y para dolor de un pueblo indefenso y un empresariado trabajador, hemos tenido en el poder todo un gran combo rumbero y vicioso sean ellos de derecha, izquierda o centro, progres, guerrilleros revolucionarios o los camaleones Petro-Santista, el vicio corroe lo que toca y no le importa de la denominación política que sea.

Alternar la rumba y el desjuicio con los cargos de responsabilidad equivale a alterar los parámetros éticos con que se debe conducir una sociedad, un Estado o toda una nación y por eso bien dice el refrán: “El que se pone a mamar y silbar a la vez, se atraganta”.

Los emperadores romanos tampoco renunciaban

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Cuando repaso la historia de los presidentes de Colombia encuentro que, en general, fueron personas de conducta familiar y social normal. Casi todos ciudadanos correctos, inteligentes y preparados; alocado, solo Mosquera. Algunos, excepcionales. Salvo Samper y Rojas Pinilla, se ejercía el poder con prudencia, austeridad, elegancia y discreción.

La República romana, virtuosa y legalista, dio paso a una era en la que los emperadores rivalizaban en los peores excesos, con la solitaria excepción, al parecer, de Marco Aurelio, moralista estoico y sobrio gobernante.

Al igual que a los romanos, a nosotros nos ha tocado el cambio, porque en los últimos 31 meses, las severas figuras republicanas han pasado de moda, al irrumpir en la escena el primer emperador colombiano, incapaz de lucir la púrpura sin el acompañamiento de la extralimitación del poder absoluto –que se dirige a la magistratura vitalicia– y de muchos vicios privados.

En cada uno de los 930 días (y noches), el gobernante ha protagonizado un escándalo, trasegando por el filo del Código Penal: prevaricando, calumniando, dilapidando, insultando, amenazando, desfalcando, violando siempre la Constitución, porque la única ley vigente es la dictadura de su voluntad vanidosa, ignorante, pérfida y rapaz...

El show diario –malísimo, aburridor y monótono–, es eficaz porque se ejerce con dos palancas: la activa (mermelada) y la pasiva (shu-shu-shu), para conducir al caos institucional y moral del que surge la revolución, único ideal de quien solo sabe odiar.

Antes, bastaba con la acusación de una indelicadeza, imprudencia o descuido, para que un gobernante tuviera que afrontar la opinión pública, de tal manera que, si no podía demostrar su corrección, la salida fuera la renuncia o la destitución. Pero, como nos acostumbramos a la diaria exhibición de la máxima impudicia, nada pasa, aunque nadie desconoce la ignorancia, vulgaridad, inmoralidad y desequilibrio mental del ocupante de la casa de Nariño.

Y ahora, con el testimonio irrefragable de Leyva, tampoco pasará nada, porque el país ya está resignado a ser gobernado por dos drogadictos y una cáfila de tunantes y logreros.

Así como los emperadores romanos jamás renunciaban, el primer emperador colombiano no lo hará, porque además de desvergonzado y mentiroso, sabe que no será depuesto por un Congreso embadurnado, ni por una magistratura genuflexa, ni por unas Fuerzas Armadas emasculadas, en un país desinformado por comunicadores fletados y por una clase política indiferente ante la corrupción y el vicio.

miércoles, 23 de abril de 2025

Adiós a un líder que llenó de grandeza a Colombia

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

“El cultivo del café es sangre colombiana, es salud del pueblo, es mengua de la raza (...) El café se planta de rodillas, con solo lluvias sobe las espaldas y el rostro frente al surco, y se recolecta con los brazos en alto. Dos nobles y ancestrales ademanes del hombre, para implorar perdón o beneficios”. Luis Guillermo Echeverri Abad.

Colombia se hizo grande y se hizo conocer en todo el mundo gracias a la rica, laboriosa y compleja cultura que envuelve el cultivo del café. La naturaleza democrática y equitativa de la caficultura nacional parió y formó familias hacendosas, llenas de seres íntegros y honorables, y líderes con valores cívicos que supieron invertir la riqueza del oro en actividades dignas en el campo y en industria y comercio a medida que se desarrollaron los centros urbanos.

La cultura del café forjó los líderes que crearon el sistema institucional asociativo que le generó progreso, crecimiento y desarrollo a la nación. Y después de esos dos hijos que le regaló Antioquia a Colombia, que fueron la Federación Nacional de Cafeteros y la ANDI, le dio el departamento a la patria un gran líder, un maestro y un mentor de cientos de miles de cultivadores de café, el doctor Jorge Cárdenas Gutiérrez.

Si hay algo que enaltece las virtudes del ser humano en esta vida es ser agradecido, y ser capaz de reconocer qué solo somos lo que vemos en aquellas personas especiales de quienes hemos tenido el privilegio de aprender. Un mentor es más que un maestro, es un hombre curtido de experiencias que no requiere presumir de sabiduría pues su luz interna lo convierte en un faro de conocimientos que irradian a quienes lo rodean en cada episodio de su obrar y su existir.

Hoy tengo el espíritu lleno de gratitud con la vida y con mi padre Fabio Echeverri Correa por su ejemplo y por haberme dado la libertad y la oportunidad de aprender de grandes mentores y maestros, personas maravillosas como los industriales don Elkin y don Norman Echavarría Olózaga, don Gregorio Moreno Pidal, mi otro padre y maestro en los artes de la doma y el rejoneo, el doctor Daniel Sisler, mi tutor en la Universidad de Cornell, un invidente que tenía la virtud de ver más lejos y más claro que cualquier vidente, el doctor Jorge Cárdenas Gutiérrez quien me enseñó a pensar en grande y a navegar en el mundo de los asuntos internacionales, y el doctor Enrique Iglesias, mi maestro en asuntos de desarrollo socioeconómico en el BID.

Con gran tristeza escribo estas líneas para sus cuatro hijos, sus familiares y para la inmensidad de personas cuyas vidas fueron alcanzadas por el gran corazón, la humanidad, la generosidad, la sabiduría y la sencillez del doctor Jorge Cárdenas Gutiérrez.

El país entero le debe rendir hoy homenaje a este, al gran ser humano, un visionario, un paladín, gran jefe, esposo, padre, mentor y patriota. Pierde Colombia uno de sus grandes líderes gremiales a lo largo de su historia moderna.

Y se nos fue justo cuando más se necesitan cabezas transformadoras, honorables, respetables y conocedoras que saquen el país de la nefasta situación en que ha caído una sociedad llena de egos, vanidades y marrullas propias del oportunismo bisoño de cabilderos clientelistas que anteponen intereses individuales al sentido patriota con que se debe custodiar la institucionalidad democrática y gremial del país.

El doctor Cárdenas fue ejemplo de cómo se debe manejar el poder representativo que por décadas le otorgaron más de medio millón de familias caficultoras de 22 departamentos productores de todo el país. Como líder de la cooperativa agrícola más grande del mundo, brillo con sencillez, calidez humana, sabiduría, conocimiento detallado de toda la realidad nacional e internacional de los negocios y la formación de políticas.

El doctor Jorge fue un hombre ecuánime que siempre le entregó su tiempo y su sapiencia por igual a escuchar las ideas y solicitudes de un lustrabotas, un lotero, un neófito asistente, un ministro o un jefe de Estado.

Siempre defendió el bienestar del caficultor colombiano, lucho con éxito por el desarrollo humano y económico de las zonas de cultivo cuando la política se lo negó, capoteó con astucia las complejas relaciones y disputas entre gobiernos liberales y conservadores que quisieron lucrarse de aquello que solo le pertenece al sufrido campesinado nacional.

Don Jorge siempre tuvo una voz de ánimo para los demás y de él siempre se aprendía algo. Gracias a mi padre que fue su amigo desde la juventud y su gran compañero en la dirigencia gremial del país productivo, tuve el honor de su confianza y de trabajar para él, de aprender de sus iniciativas y en ricas y profundas conversaciones, y de verlo dominar el Congreso Mundial del Café que se daba anualmente en Boca Ratón, en donde se le reconocía como el gran “gerente general” del legendario “Juan Valdez” y como una de las figuras más destacadas de toda la caficultura global.

Conversartorio con Julio González Villa


Antonio Montoya H.
Para el conversatorio de la sermana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. invitó al exconcejal de Medellín, Julio González Villa, que ha sido un colaborador de medio de opinión, líder de su bufet de abogados y amante del servicio público, quien comparte sus opiniones sobre la situación actual del país. No dejes de verlo.

Julio Enrique González Villa es un político y profesional colombiano que se ha desempeñado como concejal de Medellín. Inició su carrera en el sector público tras completar estudios en derecho y ciencias políticas, destacándose por su preparación académica y su capacidad de análisis en temas de gobernanza local. Su llegada al Concejo de Medellín se dio en octubre de 2021, cuando asumió la curul dejada por Gabriel Dib como miembro del partido Centro Democrático. Durante su gestión en el Concejo, González Villa se caracterizó por su postura crítica frente a la administración del entonces alcalde Daniel Quintero. Denunció presuntas irregularidades administrativas, entre ellas el mal manejo financiero de la Biblioteca Pública Piloto, y elevó una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la supuesta obstrucción del proceso de revocatoria contra el alcalde. También ocupó brevemente la vicepresidencia primera del Concejo, aunque su elección fue anulada por incumplimiento de normas de equidad de género. En el ámbito privado, González Villa ha ejercido como abogado y consultor, combinando su experiencia legal con su labor pública. Sin embargo, su carrera también ha estado marcada por controversias, como la apertura de una investigación por presunto maltrato laboral a su equipo. En 2023 renunció al Centro Democrático tras no recibir el aval para su reelección, y anunció su intención de aspirar a la Cámara de Representantes por Antioquia, dejando abierta su proyección política a ámbito nacional.

martes, 22 de abril de 2025

El viacrucis de Colombia

Cristina Isaza
Reflexiones de Semana Santa para una nación herida que no sana

Cristina Isaza

Semana Santa no es una época cualquiera. Es un tiempo en el que muchos entramos en un estado contemplativo: revisamos, descansamos y disfrutamos de la compañía de seres amados. Es una temporada en la que hay una atmósfera de tranquilidad, de pausa e introspección, lo que da oportunidad a un análisis más tranquilo y detallado de nuestros procesos individuales y colectivos.

Así que me pregunté: y si Colombia fuera una persona, ¿qué tendría que aprender?

Estas fueron algunas de mis reflexiones y quiero compartirlas con usted, mi querido lector, para saber si compartimos algunas conclusiones y con conciencia nos ponemos en acción.

¿En Colombia qué deberíamos revisar y sanar?

Pienso que Colombia está herida y dividida, pero aún con fuerza interna para renacer. No ha “vivido de gratis” el interminable “loop” de violencia, pequeñas épocas de “paz”, para luego retornar a mayor violencia… donde simplemente los actores cambian de nombre (violencia bipartidista, guerrillas, narcoterrorismo, paramilitarismo, etcétera), pero el conflicto permanece porque no resolvemos lo esencial. Y ¿qué es lo esencial?

Vínculos rotos: una nación, en gran parte dividida por la siembra de narrativas negativas y desesperanzadoras.

Inversión de valores: exceso de relativismo moral y tergiversación de la verdad

Mesianismo y egos

Victimismo: junto con el resentimiento y la mediocridad, han hecho un gran daño colectivo. Los colombianos como niños culpando a los demás, a las circunstancias de antaño y actuales, no asumiendo su rol y esperando que el estado lo salve.

El victimismo es el combustible para la manipulación política, el resentimiento y la falta de acción con sentido.

Violencia: como respuesta a los problemas.

Facilismo: un ejemplo claro, el narcotráfico.

Corrupción: a todo nivel. Lo público, lo privado, en lo macro y en las pequeñas decisiones autónomas de individuos.

Comparación: queremos parecernos a los países nórdicos, pero sin pasar por el proceso.

Falta de visión colectiva y cortoplacismo

Algunos actores de poder político y económico que velan solo por el beneficio propio con malas prácticas como el clientelismo: falta capitalismo consciente.

Impunidad y falta de orden

Falta de ética

Hoy Colombia atraviesa un punto crítico con caos institucional, nuevamente una inseguridad creciente, fragmentación social, poca confianza inversionista y desesperanza colectiva.

Y sí, así muchos no queramos, debe “volver la mula al trigo”… el último “loop” viene de hace 9 años. En 2016 estábamos en pleno debate sobre los Acuerdos de La Habana y estoy convencida de que la oportunidad que tenemos hoy es la de revisar lo que no se hizo bien en ese entonces, para sanarlo y darnos la oportunidad, como nación, de romper el ciclo de violencia. Tenemos el poder de reconstruirnos potenciando lo bueno que tenemos (que es mucho) y mejorando lo demás.

¿Cómo rompemos el ciclo?

Lo primero es que lo que hagamos, no sea desde la venganza o la rabia, sino desde el sentido común, el “deber ser”, el amor y la responsabilidad.

Reconocer el error: el perdón requiere un acto de verdad, por parte de los líderes que impulsaron estos acuerdos. Esto no salió bien y negarlo u omitirlo a estas alturas no honra la verdad y mantiene abierta la herida.

No repetición: ese modelo de “paz” no debe ser repetido. En nuestro país, han sido una constante las negociaciones de paz llenas de impunidad y beneficios para victimarios.

Restaurar el orden: en los valores, en la narrativa, en el lenguaje, en los significados. Debe haber respeto por la ley, por la justicia no politizada y la autoridad.

Con verdad y reparación: pero no de nombre, pues no hay reparación efectiva cuando los victimarios terminan en el poder, no pagan por sus crímenes y hoy posan de “adalides de la moral” desde el Congreso.

Sanar vínculos rotos: necesitamos reconciliación sin impunidad. Además, encontrar quiénes somos y qué nos une como colombianos.

Rechazo al resentimiento: la memoria histórica debe ser usada para crecer, no para dividir y manipular. No a los discursos colectivistas y progresistas que solo dividen y ahondan heridas sin soluciones prácticas y reales, mientras destruyen al mérito.

Justicia efectiva: para construir confianza. Un país con más del 90 % de impunidad no aprende de errores, no madura y no crece. Esto deteriora la “autoestima colectiva” y se crea una “cultura de impunidad”.

Libertad responsable: el orden y la perseverancia son claves para lograr el objetivo.

Educación: asertiva, pertinente. Valores positivos, ética y nuestro propósito con impacto social.

Cultura de responsabilidad individual: el gran salto del victimismo a la responsabilidad. Una ciudadanía que entienda que el proceso no es fácil ni inmediato y que se “agencie” para ser parte de la solución con acción consciente. La participación ciudadana activa y positiva es clave en el proceso.

Inspiración: diferente a la fría manipulación maquiavélica (como “correr la línea ética”), que controla, distrae, distorsiona y/o engaña.

Volver a la esencia: tenemos talento, calidez humana, creatividad, resiliencia, riqueza natural.

Visión de nación: gracias a una visión compartida, países como la Alemania de la post II Guerra Mundial, Corea del Sur y Singapur, lograron lo impensable y hoy son ejemplos en el mundo.

Proyecto de transformación colectiva: soñemos a Colombia, pero con pies en la tierra. Con estructura, basándonos en datos y hechos. Una visión clara y conjunta del país, que no dependa de partidos ni mesías. ¡De colombianos, para colombianos!

Liderazgo transformador y constructivo: No necesitamos “mesías”, demagogos, ni liderazgos paternalistas o populistas. Se necesita decencia, firmeza, arrojo, coherencia, sentido común, disposición a hablar con la verdad sin eufemismos (así incomode), soluciones reales, tender puentes.

Visión colectiva a largo plazo de país y el despoje de egos: se necesita de carácter, generosidad, responsabilidad y altura.

Pienso que los líderes que hoy no entiendan esto y no vean al poder como instrumento para el servicio colectivo, quedarán relegados. ¡Este momento que vivimos también es una prueba para ustedes!

Para finalizar

En 2026 no solo es ganar una elección, es salvar a una democracia.

Más que 40 candidatos, necesitamos un propósito común: un “frente ético por Colombia” que se una en la defensa de unos puntos esenciales y unos proyectos comunes para la construcción de país. Unirse por amor a Colombia y responsabilidad histórica.

Colombia necesita un proyecto conjunto con alma, que nos enamore a los colombianos de nuestro país, que nos devuelva el orgullo y nos muestre el potencial que tenemos.

Estamos en el momento perfecto para sembrar una nueva identidad y propósito nacional. Esto va mucho más allá de unas elecciones, es un proyecto país con raíces firmes para que renazca una conciencia colectiva.

Necesitamos avanzar, trascender, aprender esta lección… En el año 1946 comenzaron a reportarse los enfrentamientos armados entre liberales y conservadores en zonas rurales de Colombia… qué bueno que para el 2026, cuando se cumplan 80 años de estos primeros brotes de violencia partidista, Colombia, por fin, de un viraje hacia su sanación y renazcamos… depende de todos, pues Colombia cambiará cuando los colombianos cambiemos y dejemos de normalizar el caos, justificar las injusticias, culpar a los demás y actuemos bajo sentido común y principios éticos que desde la acción individual impacten positivamente en toda nuestra sociedad.

Pd: el mal gobierno Petro es una lección común… ¿la vamos a aprender?

Conceptos desgastados

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Muy a nuestro pesar, muchos de los esfuerzos y de las acciones que hacemos los humanos para hacerle frente a algunas situaciones de complejidad, ya han dejado de ser efectivos y se han convertido en simples convocatorias llenas de buena voluntad y que muchas veces parecen más bien estrategias de los gobernantes para dejar constancia de que algo se hace aun cuando los resultados no se vean y se sepa de antemano que el efecto real será simplemente simbólico.

Tal es el caso de los consejos de seguridad que se convocan tanto en la ONU como en el país.

Después de una demostración de fuerza de algún contradictor, se convoca a una reunión de emergencia, donde funcionarios y personajes con mirada adusta, se encierran a discutir sobre el tema y usualmente a expedir como conclusión una serie de medidas simbólicas que casi nunca llegan a nada.

Otra instancia son las llamadas mesas de negociación o mesas de diálogo, espacios temporales que se crean para enfrentar una reclamación por las vías de hecho y que la mayoría de las veces están lideradas por funcionarios que no tienen las atribuciones suficientes para decidir y comprometerse con ningún tipo de acuerdo, por lo cual se focalizan en dilatar y firmar unos pretendidos acuerdos que usualmente se van a incumplir.

Ante las realidades de un mundo globalizado, cuando se presentan crisis comerciales, se habla de la urgente necesidad de abrir nuevos mercados, lo que se está diciendo desde los años 60 y no se concreta, quedando simplemente en un postulado que se vuelve lugar común para los funcionarios mediocres tanto públicos como privados.

Cuando se presentan asesinatos o crímenes contra la sociedad, de alto impacto comunicacional, obviamente no falta la expresión por parte del funcionario entrevistado de turno del inicio de una investigación exhaustiva, a la cual no se le hace seguimiento y finalmente será opacada o echada al olvido cuando se presente otro suceso trágico.

Ante una tragedia humanitaria, los compromisos de ayuda, reubicación y/o reconstrucción nunca faltan, a pesar de no saberse a ciencia cierta si se cuenta o no con los recursos necesarios.

Ni que hablar de las ingenuas y bellas invitaciones del Papa para orar por la paz, las cuales simplemente se han convertido, y lo digo con todo respeto, en un canto a la bandera.

En lo local, conceptos importantes como el de programa de gobierno y el de plan de desarrollo se han convertido en conceptos de forma con los cuales hay obligatoriedad legal de elaboración y en teoría de cumplimiento, a pesar de que ya hemos aprendido a elaborar propuestas tan generales, que todo lo divino y todo lo humano podría ser argumentado como incluido dentro de la gran sombrilla que recoge todo lo que se necesite demostrar o al menos evidenciar.

En un terreno más mundano, los llamados microciclos para preparación de grupos particulares de futbolistas de cara a la Selección Colombia de Fútbol se han convertido en espacios para dejar constancia de que se está pensando en el proceso de relevo generacional, lo cual tendría luces de mediano y largo plazo. Cuando ya no son sinónimos los conceptos de entrenador y seleccionador, la cosa se enreda.

Recordemos a la escritora Camila Sosa cuando sentencia: “Vivir es peligrar; no se puede salir ileso de la vida”.

Y esta otra joya del Papa Francisco: “La autoridad que no es servicio es dictadura”.

lunes, 21 de abril de 2025

¿Quieres vivir en el paraíso o en la miseria?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Salgámonos del círculo vicioso de las lamentaciones y de las inanes diatribas en contra del tiránico régimen que nos desgobierna y, dediquémonos a pensar en lo verdaderamente importante para el presente y futuro de nuestra amada patria.

¿Quieres vivir en un país donde se respete, ante todo, el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, y donde el Estado cumpla con su deber prioritario de garantizar la seguridad de la población y de sus bienes?

¿Quieres vivir en un país donde la educación sea eficaz para formar ciudadanos honestos, respetuosos de las normas universales de convivencia, que se convertirán en los emprendedores y dirigentes que llenen las aspiraciones de la sociedad?

¿Quieres, además, que la educación llegue a todos los rincones del territorio nacional, que todos los jóvenes tengan acceso gratuito en los primeros 12 años, y que esté orientada al bilingüismo, la utilización de las innovaciones tecnológicas, el trabajo en equipo, la creatividad y el esfuerzo como camino hacia el éxito personal?

¿Quieres que el Estado, en unión con los empresarios y trabajadores, dedique sus esfuerzos, en forma solidaria, para obtener el crecimiento económico, la creación de riqueza y la garantía de empleo digno y bien remunerado para toda la fuerza laboral?

¿Quieres un país donde se adelante un gran plan de vivienda para que la mayoría de sus habitantes puedan adquirirla a un costo aproximado al 50 % de su valor comercial?

¿Quieres vivir en un país con sistemas de salud y de pensiones para la vejez, con cobertura para todos y manejados con trasparencia para cuidar el ahorro de los cotizantes?

¿Queres vivir en un país donde se castigue severamente los delitos de terrorismo, narcotráfico, asesinato, secuestro y corrupción hasta desterrar estos males para siempre?

¿Quieres vivir en un país done exista un sistema de justicia imparcial, independiente de la politiquería e incorruptible, que imparta justicia con honestidad a todos los ciudadanos?

¿Quieres vivir en un país donde se proteja a la familia como célula madre de la sociedad, y se proscriban las doctrinas y tendencias que la menoscaben, tales como la ideología de género, el aborto, o la pretensión del Estado de privar a los padres de la patria potestad sobre sus hijos?

¿Quieres vivir en un país donde el Estado respete la auténtica democracia, eliminando dañinas corruptelas como la compra de votos, el fraude en las urnas y en el conteo de los votos, donde los funcionarios públicos se nombren por sus conocimientos y méritos y no por razones políticas?

¿Quieres vivir en un país donde se conviva con la naturaleza, se ampare a los ríos de la contaminación causada por el procesamiento de cocaína, la minería ilegal o la industria no controlada, se reduzca la contaminación en las ciudades cambiando el transporte público por vehículos movidos por energía eléctrica, y se reciclen las basuras técnicamente?

Si un pequeño país como Singapur pudo hacerlo, también está a nuestro alcance. No esperemos a que otros lo hagan por nosotros. Cautivemos a más compatriotas para que nos acompañen a realizar “el milagro económico” en Colombia.

Sólo debemos empezar por informarnos adecuadamente, para lo cual te sugerimos convertir el enlace https://alianzareconstruccioncolombia.org/ en uno de tus favoritos. De los textos que allí encuentres escoge los que más te gusten y reenvíalos a tus contactos. Si cada uno de nosotros lo hace, llegaremos a todos los buenos conciudadanos y formaremos una fuerza incontenible.

Es muy poco el esfuerzo que la patria te pide en esta crucial hora. No seamos inferiores a nuestro destino.

Unidas las bases bajo una sola consigna, la de poner en marcha “el milagro económico de Colombia”, nada ni nadie podrá vencernos.

Queda otra alternativa: seguir en la indiferencia mientras se acaba de destruir el país que recibimos, o dejarse manipular de quienes ahora, mientras sus compañeros votan favorablemente las iniciativas del tirano en el Congreso y mientras sus jefes piden que se deje a Petro terminar su mandato, aparecen como los adalides de la oposición y nos reclaman, sin ningún rubor, que los apoyemos con nuestro voto. Esa es el mejor camino para continuar viviendo en la miseria moral y económica.

miércoles, 16 de abril de 2025

De la mayéutica al Prompt

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Ahora que mucha gente habla con tanta propiedad sobre algo que no conoce, como lo es por ejemplo la Inteligencia Artificial -IA-, es prudente que nos detengamos un momento en precisar algunas de sus aristas, como lo es una de las posibilidades de interactuar con los humanos a través de simples preguntas.

Recordemos que la mayéutica es la metodología empleada por Sócrates para que, a partir de preguntas dirigidas, hacer que el interlocutor tuviera que pensar para encontrar él mismo la respuesta.

Por su parte hoy se define Prompt como una instrucción que se le da a una herramienta de Inteligencia artificial -IA- para que genere resultados específicos.

Cuando iniciamos el consumo y uso masivo del Internet y comenzaron a aparecer y popularizar los llamados motores de búsqueda, pues el usuario simplemente escribía unas palabras guías para iniciar la búsqueda, lo cual arrojaba cada vez un número más abundante de páginas con posibles respuestas directa o indirectamente relacionadas con el objeto de interés.

Algún analista crítico me decía en su momento que mientras más páginas con posibles respuestas aparecieran, más general y de pronto más mala era la calidad de las palabras de búsqueda que yo estaba empleando, por lo cual el esfuerzo que tenía que hacer era mejorar la calidad de las preguntas para acotar el cúmulo de respuestas posibles alrededor de respuestas más focalizadas.

Tan complicado de manejar es la abundancia como la escasez de información.

Muchos de los algoritmos actuales se emplean para hacer cálculos y para establecer relaciones sofisticadas entre universos de datos, a partir de registros bien diseñados y obviamente bien diligenciados.

Recordemos aquella máxima computacional que reza: “Sí introducimos basura como datos, obtendremos basura como resultados”.

En el mundo relacional, cuando se habla de “bases de datos”, se habla también de formas, procedimientos y lógicas para establecer relaciones entre los datos, dejando abierta una puerta para que, a través de la Ingeniería Matemática, se puedan establecer algoritmos que “jueguen y manipulen” con los datos disponibles, los proyecten, infieran nuevas posibilidades de relación y obviamente de nuevos resultados.

Recordemos que gramaticalmente se define la “oración” como “La menor unidad del habla con sentido completo”, a través de la aplicación correcta de la sintaxis que habla de que para construir una oración lógica se debe recurrir al uso del sujeto y luego del predicado y luego de los complementos.

El correcto uso del lenguaje exige reconocer que:

*La gramática es el estudio de las palabras, sus elementos y combinaciones. 

* La morfología estudia cómo se construyen las palabras. 

* La sintaxis es la manera en que se organizan las oraciones para que tengan sentido. 

* La fonética analiza los sonidos de las letras y sus combinaciones.

* La ortografía es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua.

Algunos técnicos eruditos hablarán de la “Semántica Profunda”, de “los Sistemas Complejos”, de los “Conjuntos Difusos o Fuzzy Sets”, entre otros tantos.

Por ahora reconozcamos que apenas estamos abriendo los ojos ante este nuevo universo que se presenta ante nuestros ojos y ante nuestra mente y que es prudente aproximarnos a esta nueva realidad con algún elemental principio de conocimiento.

En la antigua Grecia las áreas de estudio eran: matemáticas, filosofía, poesía, gramática, retórica, gimnasia, historia, música, astronomía y geometría, cada una un verdadero mundo. Hoy por hoy, nuevas áreas de conocimiento están en nuestras manos.

Paralelamente recordemos que “hay palabras que tienen consecuencias y hay silencios que tienen motivos”.

Actualidad del Catecismo revolucionario de Netchaev

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

¿Para dónde vamos?, es el interrogante que se hacen los colombianos desorientados mientras marchan hacia el abismo.

Para responder esa angustiosa cuestión es indispensable conocer la matriz funcional de la revolución. Quienes ignoran lo que es el comunismo, y aquellos que creen que desapareció con la caída del Muro, están condenados a una creciente perplejidad, de la que solo saldrán cuando ya todo esté perdido.

Para esclarecer la situación, transcribimos el muy desconocido Catecismo de un revolucionario, Sergei Netchaev, aterrador manual[1] que me sigue estremeciendo a pesar de los muchísimos años que han pasado desde que lo leí por vez primera.

No es este el momento para contrastar las vidas y actuaciones del iracundo padre del anarquismo, Mijail Bakunin (1814-76) y de su discípulo Sergei Netchaev (1847-1882), autores de sendos catecismos, siendo el del primero un largo texto de 55 páginas, farragoso, ilusorio y bobalicón, mientras que el del segundo, de 26 concisos párrafos, está signado por el más crudo pragmatismo para la creación de un nuevo arquetipo, el revolucionario –frío, impasible, insensible, carente de todo sentimiento moral, religioso, patriótico, familiar; cruel y fanático–, que se constituye en eficaz máquina de muerte y destrucción, motivada únicamente por el odio, de donde deriva todo goce.

No han faltado quienes digan que ese Catecismo es apócrifo, ni los que recuerden las desautorizaciones (de dientes para afuera, según las conveniencias y circunstancias) de Bakunin, Marx, y aun de Lenin, pero este último siempre lo reconoció entre sus inspiradores.

Recordemos La premisa fundamental de Netchaev (punto 4°): “Para un revolucionario es moral todo lo que contribuya al triunfo de la revolución, e inmoral y criminal todo lo que la obstaculiza”, que se convirtió en la máxima fundante del leninismo.

Por la excepcional influencia de Netchaev en la praxis, por oposición a la simulación virtuosa del comunismo, invitamos a leer el breve y atroz Catecismo, que da la clave del pensamiento y de la actuación, entre otros, de Petro, para que se sepa lo que nos espera si no detenemos la acción revolucionaria del fanático y obcecado psicópata que tiene la misión de destruir a Colombia, porque para él la Constitución y la ley son apenas expresiones para desorientar y conseguir objetivos políticos y publicitarios inmediatos. Para él, “el fin justifica los medios”, lo que se logra con la combinación de todas las formas de lucha, empezando por la mentira,

Catecismo de Netchaev: reglas en las que debe inspirarse el revolucionario

Actitud del revolucionario hacia sí mismo

1. El revolucionario es un hombre condenado. No tiene intereses, ni negocios, ni sentimientos, ni ataduras, ni pertenencias, ni siquiera un nombre. Todo en él está absorbido en un solo interés, un solo pensamiento, una sola pasión: la revolución.

2. Dentro de lo más profundo de su ser, el revolucionario ha roto –y no sólo con palabras sino también con hechos– todos los lazos con el orden civil y el conjunto del mundo civilizado, con todas las leyes, los decoros y las convenciones generalmente aceptados de este mundo. Es para este un enemigo implacable, y si continúa viviendo en él es sólo para destruirlo mejor.

3. El revolucionario desprecia todo adoctrinamiento y rechaza las ciencias apacibles, dejándola para las generaciones futuras. No conoce más que una ciencia: la ciencia de la destrucción. Es por esto, y sólo por esto, que estudia la mecánica, la física, la química y tal vez la medicina. Es por esto que el revolucionario estudia día y noche la ciencia vital — los hombres, la naturaleza, las características y las circunstancias del presente orden social, en todos los niveles posibles. El objetivo es uno solo: la destrucción más rápida y segura de este sistema asqueroso.

4. El revolucionario desprecia la opinión pública. Desprecia y odia todos los motivos y manifestaciones actuales de la moral pública. Para un revolucionario es moral todo lo que contribuye al triunfo de la revolución. Inmoral y criminal todo lo que la obstaculiza.

5. El revolucionario es un hombre condenado. Sin piedad hacia el Estado y en general hacia toda la sociedad instruida, no debe esperar a su vez que ellos tengan piedad hacia él. Entre ambos hay una guerra, secreta o abierta, pero permanente e implacable de vida o muerte. El revolucionario debería estar preparado todos los días para la muerte. Debe acostumbrarse a resistir la tortura.

6. Severo consigo mismo, debe ser duro con los demás. Todos los sentimientos blandos que estropean, como el parentesco, la amistad, el amor, la gratitud, e incluso el honor, deben ser sofocados por la fría y única pasión de la causa revolucionaria. Para él no hay más que una sola alegría, un solo consuelo, una sola satisfacción: el éxito de la revolución. Día y noche no debe tener más que un pensamiento, un solo objetivo: la destrucción despiadada. Aspirando fría e infatigablemente a ese objetivo, siempre tiene que estar dispuesto a perecer y a destruir con sus propias manos todo lo que obstaculice su consecución.

7. La naturaleza verdadera del revolucionario excluye todo romanticismo, toda sensibilidad, entusiasmo o exaltación. Excluye incluso el odio y la venganza personal. La pasión revolucionaria se vuelve algo común, y en cada instante debe estar unida a un cálculo frío. Siempre y en todas partes el revolucionario no debe seguir sus impulsos personales sino los que son de interés general para la revolución.

Actitud del revolucionario hacia los camaradas revolucionarios

8. Amigo y buena persona para un revolucionario sólo puede ser aquel que ha declarado con hechos que es un revolucionario al igual que él. La medida de la amistad, la lealtad y otros deberes hacia tal camarada estará determinada únicamente por el grado de utilidad que tenga él en la práctica de la revolución destructiva total.

9. Resulta superfluo hablar de solidaridad entre revolucionarios: en ella descansa toda la fuerza de la causa revolucionaria. Los camaradas revolucionarios que poseen el mismo grado de entendimiento y pasión revolucionarias deben, en la medida de lo posible, discutir en común todas las cuestiones importantes y resolverlas por unanimidad. Pero en lo que concierne a la ejecución del plan concebido, cada uno debería confiar sólo en sí mismo. En la realización de una serie de acciones destructivas cada uno debe operar por sí mismo y buscando consejo y ayuda de sus camaradas sólo cuando esto sea necesario para el éxito.

10. Cada camarada debe tener bajo control a algunos revolucionarios de segundo o tercer orden, es decir, no enteramente dedicados. A estos debe considerarlos como una parte del capital revolucionario común, puesto a su disposición. Debe gastar su parte del capital con mesura y siempre tratando de extraer de ella el máximo beneficio. Él mismo debe considerarse como capital, condenado a gasto para el festejo de la causa revolucionaria. Sólo se puede disponer de dicho capital con el consentimiento de toda la asociación completamente dedicada.

11. Cuando un camarada se meta en problemas, y haya que decidir si salvarlo o no, el revolucionario no debe tener en consideración los sentimientos personales, sino solamente el beneficio de la causa revolucionaria. Por tanto, debe sopesar, por un lado, el beneficio traído por el camarada y, por el otro, el gasto de las fuerzas revolucionarias necesarias para salvarlo, eligiendo entonces lo que tenga mayor peso.

Actitud del revolucionario hacia la sociedad

12. La adopción de un nuevo miembro, manifestado no sólo con palabras sino con hechos, la asociación no puede decidirla sino por unanimidad.

13. El revolucionario sólo se introduce en el Estado, en las clases privilegiadas y en el llamado mundo civilizado, y vive dentro de ellos, con el único propósito de su más completa y rápida destrucción. No es un revolucionario si compadece algo de este mundo, si es capaz de vacilar ante la exterminación de las situaciones, las relaciones o cualquier hombre que pertenezca a este mundo (en el que todos y todas las cosas deben serle igualmente aborrecibles).

Tanto peor para él si conserva relaciones de parentesco, amistad o amor; no es un revolucionario si estas son capaces de detenerle la mano.

14. Con el propósito de la destrucción despiadada, el revolucionario puede, y de hecho a menudo debe, vivir en una sociedad, simulando ser lo que no es. Los revolucionarios deben penetrar en todas partes, en todas las clases medias o altas: en el almacén del comerciante, en la iglesia, en la mansión del aristócrata, en el mundo burocrático, militar o de la literatura, en la Tercera División [policía secreta], e incluso en el Palacio de Invierno.

15. La totalidad de esta sociedad asquerosa deberá ser dividida en varias categorías. La primera categoría es la de aquellos que están sin demora condenados a muerte. La asociación hará listas de tales condenados tomando en cuenta su relativo daño potencial para el éxito revolucionario, de manera que los números anteriores sean borrados antes que los siguientes.

16. La elaboración de dicha lista, y para establecer el orden que sigue, no debe guiarse por la maldad personal del hombre, ni siquiera el odio, que este inspire en la asociación o el pueblo.

Esa maldad y ese odio pueden ser útiles incluso parcialmente, contribuyendo a la excitación de una revuelta popular. Deberá guiarse más bien por el grado de utilidad que su muerte podrá producir a favor de la causa revolucionaria. De esta manera, deben ser asesinadas ante todo aquellas personas que sean especialmente dañinas para la organización revolucionaria, con una muerte tan súbita y violenta que provoque el mayor temor al gobierno, sacudiendo su fuerza al privarle de sus líderes más enérgicos e inteligentes.

17. La segunda categoría estaría compuesta de aquellas personas a quienes se les concede temporalmente la vida, a fin de que sus acciones brutales conduzcan al pueblo a la revuelta inevitable.

18. La tercera categoría pertenece al conjunto de bestias altamente posicionadas o de individuos que no tienen gran inteligencia ni energía, pero disponen de riqueza, relaciones, influencia y poder. Es preciso explotarlos de todas las maneras posibles; enredarlos, confundirlos y conocer, hasta donde sea posible, sus secretos más sucios con el fin de esclavizarlos. Su poder, influencia, relación, riqueza y fuerza podrían llegar a ser un tesoro inagotable y de gran ayuda para muchas empresas revolucionarias.

19. La cuarta categoría está compuesta por los funcionarios ambiciosos y los liberales de diversos matices. El revolucionario puede conspirar en sus programas, pretendiendo que los sigue ciegamente; pero a la vez los debes poner bajo su control, tomar todos sus secretos, comprometerlos al máximo, a fin de que la salida les sea imposible, y creen confusión dentro del Estado.

20. La quinta categoría consta de doctrinarios, conspiradores y revolucionarios que ociosamente hablan en los círculos políticos o sobre el papel.

Es preciso impulsarlos, arrastrarlos constantemente a hacer declaraciones concretas y peligrosas, de lo que resultará la muerte de la mayoría, pero se generarán unos cuantos revolucionarios reales.

21. La sexta categoría es especialmente importante: la de las mujeres, que estarán repartidas en tres tipos principales.

Primero, las vacías, estúpidas y desalmadas, que pueden ser utilizadas de la misma manera que la tercera y cuarta categoría de los hombres.

Después, las apasionadas, dedicadas, talentosas, pero no propiamente de las nuestras, ya que no poseen todavía una comprensión revolucionaria real, práctica y austera. Estas deben ser utilizadas como los hombres de la quinta categoría.

Por último, están las mujeres que están completamente de nuestro lado, es decir, aquellas que han aceptado nuestro programa y están plenamente dedicadas a él. Ellas son nuestras camaradas, y deberemos considerarlas como nuestro tesoro más preciado sin cuya ayuda sería imposible triunfar.

Actitud de la asociación hacia el pueblo

22. La asociación no tiene ningún otro objetivo que la liberación completa y la felicidad de las masas, es decir, del pueblo trabajador. Pero, convencido de que esta liberación y el cumplimiento de esta felicidad sólo son posibles por medio de una revolución popular totalmente destructiva, la asociación contribuirá con todos sus medios y fuerzas al desarrollo e intensificación de todas las penas y males, hasta agotar finalmente la paciencia del pueblo y quede entonces conducido a un levantamiento general.

23. Por revolución popular la asociación no entiende un movimiento regulado según el modelo clásico occidental: un movimiento que siempre se detiene respetuosamente ante la propiedad y ante las tradiciones del orden social de la así llamada civilización y de la moralidad. Tampoco entiende por revolución una forma que hasta ahora se ha limitado en todas partes a deponer una forma política para reemplazarla por otra y a intentar crear un llamado Estado revolucionario. Sólo puede ser benéfica para el pueblo una revolución que destruya de raíz todo componente del Estado y que suprima todas las tradiciones estatales, las clases y el orden mismo en Rusia.

24. La asociación no tiene, por lo tanto, ninguna intención de imponer desde arriba una nueva organización para el pueblo. La organización futura crecerá, sin duda, desde el movimiento popular y desde la vida; pero esta es tarea de las generaciones futuras. Nuestra tarea es la destrucción apasionada, completa, generalizada y despiadada.

25. Por lo tanto, para movernos más cerca del pueblo, es preciso aliarse primero con aquellos elementos de la vida popular que desde la fundación de las fuerzas estatales de Moscú no han dejado de protestar, no sólo con palabras sino con hechos, contra todo aquello que está directa o indirectamente relacionado con el Estado: contra la nobleza, contra la burocracia, contra el clero, contra el mundo gremial y contra los kuláks explotadores. Aliémonos con el mundo de los bandidos audaces, los únicos y verdaderos revolucionarios en Rusia.

26. Unir este mundo en una sola fuerza invencible destructiva: tal es el objetivo de nuestra organización, nuestra conspiración, nuestra tarea.


* Título original de este escrito, redactado en el verano de 1869 en Ginebra y publicado en 1871 como manifiesto de la sociedad secreta Naródnaya Rasprava. Ante traducciones tan defectuosas y hechas a partir de otras igual de defectuosas distintas al ruso, decidí consultar directamente la versión en tal idioma para mejorar los conceptos. (Ver en: https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=145)



[1] En la actuación de Netchaev y su círculo se inspiró Dostoievsky para su novela Demonios (1871), llevada magistralmente al cine por Andrzrej Wajda en 1888, con el título Les posedés