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martes, 27 de enero de 2026

De cara al povernir: la oposición

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

La oposición a un gobierno democrático se define como las organizaciones políticas que no forman parte del gobierno y que tienen como objetivo criticar, fiscalizar y controlar sus acciones. En un sistema democrático, la oposición juega un papel fundamental en la garantía de la accountability y la transparencia en el ejercicio del poder.

Herramientas e instrumentos de la oposición

* Acceso a los medios de comunicación del Estado: la oposición tiene derecho a participar en programas de radio y televisión, así como en publicaciones escritas y digitales, para expresar sus opiniones y propuestas.

* Derecho de réplica: la oposición puede responder a declaraciones o acciones del Gobierno que consideren injustas o inexactas.

* Participación en las mesas directivas de las corporaciones públicas: la oposición puede participar en la dirección de las instituciones públicas y en la toma de decisiones.

* Acceso a la información y documentación oficial: la oposición tiene derecho a solicitar y obtener información sobre la gestión del Gobierno.

* Financiación adicional: la oposición puede recibir financiación adicional para realizar sus actividades.

Funcionamiento y estructura de la agenda

La oposición se organiza a través de sus representantes en el Congreso, asambleas y concejos municipales. La agenda de la oposición se estructura en función de sus prioridades y objetivos, que pueden incluir:

* Fiscalizar la gestión del Gobierno: la oposición puede investigar y cuestionar las acciones del Gobierno.

* Proponer alternativas: la oposición puede presentar propuestas de ley y políticas públicas alternativas.

* Defender los derechos de los ciudadanos: la oposición puede defender los derechos de los ciudadanos y promover la justicia social.

Contribución de la oposición a la crisis o estabilidad democrática

La oposición puede contribuir a generar crisis en el modelo democrático si:

* No se le da espacio para participar: si la oposición no tiene acceso a los medios de comunicación o a la toma de decisiones, puede generar descontento y movilización social.

* Se le persigue o reprime: Si la oposición es objeto de persecución o represión, puede generar un clima de tensión y conflicto.

Por otro lado, la oposición puede ayudar a sacar de su crisis a la democracia actual si:

* Promueve el diálogo y la negociación: la oposición puede contribuir a encontrar soluciones pacíficas y negociadas a los conflictos.

* Fomenta la participación ciudadana: la oposición puede promover la participación ciudadana y la fiscalización de la gestión del Gobierno.

* Defiende los derechos humanos: La oposición puede defender los derechos humanos y promover la justicia social.

De acuerdo con lo anterior, en Colombia, ante la falta de verdaderos partidos políticos y la existencia de un enjambre de movimientos políticos, no sabemos ni queremos aprender a hacer oposición, haciéndole un verdadero daño a nuestra ya de por sí, frágil democracia.

Además, es muy difícil hacer verdadera oposición cuando se parte del cálculo político para la repartición del pastel burocrático, dando origen a negociaciones y transacciones que impiden el libre y real ejercicio de la oposición, cuando se hace parte del Gobierno al que en teoría se le ha de realizar control político.

En este orden de ideas, el esquema Gobierno - Oposición es una figura que no se ha empleado a fondo en Colombia, es decir, la oposición se hace sin estar participando en el Gobierno para poder tener objetividad, sin tener compromisos.

martes, 19 de marzo de 2024

De cara al porvenir: la democracia como sustantivo

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

La democracia es una forma de organización social y política presentada en el platonismo y aristotelismo que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía.

La democracia es un sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes.

Denominación que se le da a un país cuya forma de gobierno es una democracia.

Algunas ventajas que exhibe la democracia son:

·        Incentiva la participación ciudadana: las personas pueden tomar parte en las decisiones de su comunidad y país a través del voto o con la participación en actividades públicas.

·        Decreta la igualdad civil: todas las personas tienen los mismos derechos de participación y cada ciudadano conoce que su voto cuenta con el mismo peso de los demás.

·        Distribuye el poder político: en las democracias verdaderas existen balances y contrapesos en las instituciones para que ningún actor político imponga su voluntad a la población sin que haya discusión, consensos o aceptación.

Algunos valores asociados a la Democracia son:

·       Libertad.

·       Igualdad.

·       Justicia.

·       Respeto.

·       Participación.

·       Pluralismo.

·       Tolerancia

Algunas características básicas de la democracia son:

·       Estado de derecho y ley común.

·       Participación política de los ciudadanos.

·       Sufragio universal, secreto, periódico y libre.

·       Concurrencia de partidos políticos de diversas tendencias.

·       Autonomía de los poderes públicos.

·       Rendición de cuentas.

·       Auto determinación.

·       Responsabilidad ciudadana.

·       Libertad de expresión.

·       Libertad de información.

·       Debate y negociaciones para la resolución de conflictos.

·       Promoción del desarrollo humano.

·       Tendencia a la descentralización del poder.

·       Limitación del poder.

Digamos que todo lo enunciado anteriormente define y caracteriza de manera axiológica lo que debe ser la Democracia, fundada dentro de una geografía, una sociedad y una cultura particular hace varios milenios.

Como el cambio es incesante, el concepto de democracia ha tenido varios ajustes a través del tiempo y los dueños del poder, en una de sus visiones, la han considerado como la mejor forma de gobierno inventada, o la forma de gobierno menos mala.

De igual manera, otros grupos de poder con otras visiones la descalifican por inoperante.

Lo que sí es cierto es que hoy por hoy, la democracia como todos los otros relatos que fundamentan la civilización actual está en crisis y se trata por todos los medios de defenderla, de rescatarla y de repotenciar su validez y vigencia.

En este proceso, importan poco sus fundamentos filosóficos, pero sí el hecho de que es considerada por los grupos de poder planetario más visibles como el lado bueno de las distintas formas de gobierno, dejando a un lado sus conceptos y principios objetivos como sustantivo, y colocándola en la jerarquía de lo subjetivo, propio de los adjetivos, donde se es bueno si se es demócrata y se defiende la democracia, y se es malo si se atreve a mirar otras alternativas. Se ha convertido el uso del término democracia, demócrata y/o democrático como una expresión subjetivo-positiva que califica con un nivel de aceptación a algún Estado o a un gobernante o a una persona por parte de los grupos de poder planetario que hoy tienen sus cimientes en esta forma de ver el mundo.

Personalmente difiero de esas posturas y considero que hay ejemplos a través de la historia, con coyunturas, sociedades y personajes particulares, donde otras formas de gobierno han sido buenas, regulares y malas y cómo, con las otras formas de gobierno antagónicas, según la experiencia visible, han llevado a sus límites más azarosos a este casi fallido “proyecto humano”.

Ha habido papas buenos y malos, emperadores buenos y malos, reyes buenos y malos, presidentes buenos y malos, dictadores buenos y malos y así diferentes tipos de jerarquías de poder en distintas épocas y lugares.

Por ahora insistamos en buscar que la justicia, la equidad y el bienestar sean accesibles para todos los humanos independientemente su credo y su condición.

A ratos hace falta creer sin pensar, pues si se piensa, no se puede creer. 

domingo, 14 de noviembre de 2021

Yo confieso

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Ahora, al cabo de los años, cuando el tiempo ha pasado, me preguntan lectores de El Pensamiento al Aire, algunas otras personas conocidas y muchos desconocidos que me escriben, que por qué no aspiro a ocupar un cargo público de elección popular en estos comicios que se avecinan, a lo cual les contesto que prefiero aportarle al país con alguna idea, opinión o cuestionamiento, a través de este medio, en el que llevo ya escribiendo desde 2013, en forma continua y semanal, en compañía de otros 10 columnistas que día a día aportan con su opinión a construir un mejor país.

Pero debo confesar que, desde niño, desde la época de colegio en San Ignacio, tuve siempre la ilusión de participar activamente en la vida pública y ser alcalde de Medellín o gobernador de Antioquia, e inclusive, tuve un gabinete escrito en una servilleta en el que cada uno de mis compañeros, de acuerdo con sus habilidades o creencias, en ese tiempo ocupaban una secretaria especifica. Eran las horas de conversaciones como próximos bachilleres en el que los sueños estaban a flor de piel y teníamos miedos al enfrentar el próximo paso que era la universidad, pero sentados conversábamos de Colombia y sobre lo que sucedía. Y nosotros, con nuestro pobre conocimiento, expresábamos ideas sobre ello.

Tal vez ninguno visualizó el caos que se nos vino en los siguientes años por cuenta del narcotráfico, la narcoguerrilla, las autodefensas y las bandas criminales, la corrupción, la mentira y el engaño, y por la apertura del mundo, las comunicaciones, el internet, las redes sociales, en fin, un mundo que no conocimos. Vivíamos con el conocimiento que en las conversaciones y tertulias familiares obteníamos y con el aprendizaje en el colegio, espacio en el que sí aprendimos de historia, geografía, matemáticas y sobre todo de ética y valores, y disfrutamos de la amistad que aun pasados casi 50 años perdura en el tiempo como si este no trascurriera.

También con mis padres Froilán Montoya Mazo y Marina Hoyos, comentaba de mis sueños, acrecentados por el empuje y ánimo que me daban, porque no olvido el ejemplo que me dieron, su formación en valores, la enseñanza sobre la amistad, el respeto por los demás y el valor de la familia, bagaje que son para mí las riquezas de la vida y que nadie me quita. Allí sentado, con ellos jugando ajedrez y tertuliando como ya lo dije, fui forjando mis sueños. Con el paso del tiempo fui cumpliendo cada uno, sin prisa, con constancia y persistencia y gracias al apoyo y amor de mi esposa, mis tres hijos, mis hermanas, mi sobrina, mi sobrina nieta, y los amigos que me han acompañado en este breve recorrido de la vida terrenal.

Un día cualquiera, ya profesional, opté, por decisión personal, dedicarme al ejercicio del derecho y logré ser abogado de empresas, consultor, gerente, negociador y conciliador. En cada momento aprendí a conocer a mis congéneres, a compartir el día a día, mejorando procesos o luchando en los estrados judiciales, pero nunca dejé de pensar en el bienestar de Colombia, en lo que podía hacer yo para obtener para todos mejores condiciones de vida en nuestro país, un territorio en el que pudiéramos caber sin necesidad de matarnos, respetáramos las diversas opiniones y concertáramos, para así mejorar las terribles nubes de odio, rencor y muerte que sufrimos y aún tenemos encima.

Tuve, en dos ocasiones, la opción de aspirar e inclusive encabezar una lista para concejo, pero les cuento que, reunido con el grupo de trabajo que conformé inicialmente, realicé una reunión casi qué final para darle vida al proyecto y se me vino a la mente un recuerdo de mi madre diciéndome que ella sufrió acompañando día a día a mi padre en su larga vida política. Ella le aportó ideas y sin duda alguna fue un valioso soporte que tuvo mi padre, en su extensa vida pública, en las buenas y malas. Recordé entonces que me dijo que no la hiciera sufrir nuevamente esas angustias ni las trasladara a la familia… por eso consulté con mi almohada en un momento de silencio y decidí dejar ese camino a un lado, aborté la aspiración.

Sin embargo, no he dejado de escribir, leer, prepararme, conocer en detalle este país, conversar con las personas, oír y soñar, y aportar a través de mis escritos para que en algo logre influir en los servidores públicos que hoy ejercen cargos de elección; pequeña pretensión, pero es la que me mueve, me motiva y me satisface.

Actualmente participo como ciudadano como uno de los miembros fundadores de Primero Antioquia, en el proceso de revocatoria del actual mandatario de Medellín, movimiento civil que defiende a capa y espada la institucionalidad, el respeto por la tradición, los valores y la antioqueñidad, y que hace parte del Pacto por Medellín.

Esta confesión personal, me quita un peso de encima, dejando claro que no puedo, ni quiero aspirar a cargo alguno. Y quiero agregar que quien nos represente debe tener claro que:

* Se trabaja por intereses generales, no por los propios.

* El orden y la disciplina deben ser la base de su actuar.

* El respeto, la solidaridad con los demás, la concertación, la tolerancia y ética tienen que estar por encima de cualquier otro interés.

* Es indispensable que genere condiciones de vida a través del trabajo, no del subsidio, para todos los ciudadanos, sin tener en cuenta la edad o condición.

* Debe hacer respetar la ley a toda costa.

* Hay que impedir que las manifestaciones públicas perjudiquen a la mayoría de los ciudadanos; no aceptación de paros y menos vandalismo, duro con los promotores y contra los que dañan los bienes públicos.

* A través del Ministerio del Trabajo y de Agricultura forjar una verdadera acción, constante, para recuperar el campo, protegiendo al campesino y fomentando, por medio del cooperativismo, fuentes de trabajo.

* Es prioritario darles vida económica a los 1.125 municipios, de los cuales, muchos de ellos sobreviven en condiciones de pobreza graves. Por ello, se deben dotar de buenas escuelas, profesores que no sean de Fecode, comercio activo, el ejército y la policía actuante, que sepan quién vive y qué hace en el lugar, propiciar la recreación, incentivar el deporte y dar trabajo a todos, que es fácil, no imposible; así construiremos un mejor país.

* No menos importante es la necesidad de apoyar a los empresarios y a la industria que es la que genera empleo de valor.

* Y, por último, promover y apoyar una reforma a la justicia, al Congreso, cambiar las condiciones para aspirar a cargos públicos y sobre todo evitar estar allí para obtener beneficios personales.

Hay muchas más ideas, viables, sencillas de ejecutar, para lograr un cambio en la mentalidad de los ciudadanos, que crean en la democracia, la respeten y la apoyen, de lo contrario vendrán tiempos difíciles.

Así termino hoy mi confesión, pensando que he sido coherente, que creo en la gente, la democracia, la familia, la propiedad privada, la libertad de cultos, el trabajo, la libertad de escoger arte, profesión u oficio, y sobre todo que, educando en valores y principios desde el colegio y la familia, recuperaremos el norte.

lunes, 26 de julio de 2021

Mantengamos la democracia

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Cualquier sistema de gobierno se soporta en valores, principios y normas jurídicas que le permiten funcionar, desarrollarse y construir una comunidad con identidad propia. La democracia es una de esas formas de gobernar, se nutre de lo anteriormente expuesto, y se mantendrá en el tiempo siempre y cuando sus ciudadanos compartan los valores y los principios que le dieron origen, por ello, la misma democracia labra su propia caída y llega a su destrucción, si no logra mantener en alto los ideales que enarbolan su bandera. Así evidenciamos con nuestros propios ojos cómo las democracias caen una a una en las garras de las dictaduras mentirosas y falsas de la izquierda.

Para lograr que un proceso democrático se consolide en el tiempo, debe regirse por principios estrictos, que ya son conocidos por todos pero que lamentablemente no se practican y por ello vamos en barrena. Vale recordar: honestidad, solidaridad, responsabilidad, pluralismo, libertad, justicia social, tolerancia, igualdad, respeto, bien común, legalidad, participación ciudadana, respeto por la vida, por el derecho del otro, respeto por la propiedad privada, límites a sus propias libertades, y otros más que hacen parte del ideal democrático.

Quisiera que cada uno de nosotros hiciera un autoanálisis a estas descripciones que acabó de hacer, y casi que podría concluir que en el momento en que concluyan la evaluación, llegaríamos a la misma conclusión, somos laxos, y no cumplimos con ninguno, no tenemos disciplina, ni respeto por la norma, somos un país lleno de leyes por todos lados y no acatamos ninguna, y por ende, vamos para el estanco como borregos sin reaccionar, y quienes nos deberían dar ejemplo  no lo dan y ellos son el sustento de la democracia las tres ramas del poder, ejecutivo, legislativo y judicial.

La justicia. La verdadera, seria y justa, como su nombre lo indica, no la que hoy aplican los jueces de la república, la de sus propias razones, porque cada uno hace lo que quiera en sus fallos, se emiten no con base en el ordenamiento jurídico, sino en su propia interpretación, no se respeta la norma, ni la jurisprudencia y menos la doctrina. Además, se entrometen en el ámbito de las otras ramas del poder y lo pruebo con un hecho sucedido el viernes anterior cuando el Consejo de Estado, suspendió el decreto del ejecutivo, sobre la asistencia militar en las zonas del país que se requiera su presencia. Esto hace pensar que estamos en manos de la rama judicial que se excede en sus funciones y administra el país, lo cual no se entiende y menos cuando se está impidiendo la protección y convivencia ciudadana, dejando a las ciudades al arbitrio de los vándalos, los desestabilizadores comunistas e izquierdistas, esos son pues los defensores de la juridicidad y del orden. Risa me da.

Otro ejemplo, es el que ha venido sucediendo con las revocatorias del mandato a los alcaldes de Colombia, que es torpedeada por todos los medios y los jueces aceptan tutelas y las fallan en contra de la realidad jurídica y probatoria, y se tiene que llegar a instancias superiores como tuvo que ocurrir en Medellín, donde el abogado Julio Enrique González Villa, apeló una decisión de un juez y el tribunal administrativo, en una decisión ponderada, revocó esa primera decisión que dilató el proceso. Y así, sucesivamente, observamos que los jueces paralizan desarrollos viales, con decisiones absurdas que después los superiores revocan, lo cual indica claramente que están actuando con criterios políticos y no jurídicos. Por supuesto que podría extenderme y poner ejemplos de decisiones judiciales que afectan a los ciudadanos a lo largo y ancho del país.

La legislativa. Qué pena decirlo, está integrada por asesinos, violadores, secuestradores y terroristas, por un lado, que obtuvieron su curul con un acuerdo de paz espurio; por otros que no dan ejemplo, atacan la democracia en su propio seno, incitan al odio y a la violencia, como Gustavo Bolívar y Petro, que han mantenido en paros al país en los dos últimos años generando con ello pobreza y malestar social; por otros que sí están preparados, formados académicamente, que participan en los debates, tanto en plenaria como en comisiones, y que, aunque tienen ideas contrarias, las debaten con altura y respeto. Y por último otros muchos que pasan por allí sin mancharla ni romperla, son inexistentes, calientan sillas y no aportan nada. Todos ellos, no han sido capaces de cumplirle al pueblo colombiano y realizar la reforma que tanto se pide: disminuir el número de senadores y representantes, poner control a los salarios, pagar por sesiones como en épocas anteriores, y, además, evitar la perpetuidad en el cargo. Por lo tanto, se puede concluir que allí, en el Congreso, no contamos con un verdadero soporte y aporte a la construcción de una democracia activa, renovadora y eficaz.

Ejecutivo. Puede tener la mejor de las intenciones, pero le toca luchar muy solo contra las adversidades que le ha correspondido asumir: pandemia, que además del inagotable problema de salud y muerte, llevo al país a la crisis económica, a los paros y a la desestabilización promovida por grupos de izquierda que pone en juego la democracia.

Como ven no está fácil prosperar con tantas dificultades que afrontar; la única forma es contando con personas preparadas, luchadoras, que enfrente sin miedo a los que desean destruir el sistema democrático, líderes que se unten de pueblo, que salgan a defender cuerpo a cuerpo la estabilidad de la nación, que hagan comprender a la juventud que han sido engañados miserablemente por quienes los han educado, que trastocaron sus principios y valores, y los llevan a enfrentar el único sistema que les puede dar prosperidad; que sean hombres con mística, que muevan las masas al norte del desarrollo, al crecimiento, a la solidaridad, disciplina y orden.

Le sugiero al Gobierno, que contando con las pocas normas constitucionales que se pueden utilizar, estudien, acepten y promuevan la discusión para fomentar las autonomías regionales como forma de darle mayor desarrollo al país, eso sí manteniendo la soberanía, las relaciones internacionales, y algunos impuestos nacionales, pero, de lograrse darle vía a las regiones, la democracia se fortalecería sin duda alguna y tendríamos más bienestar y desarrollo.

En conclusión, puedo expresar con contundencia que la democracia debe subsistir, trabajemos para ello, creemos empleo, demos seguridad y fortalezcamos la disciplina y el orden, con seguridad pasaremos este tramo de pesimismo y miedo por el que atravesamos.

Viva la democracia, la libertad y el orden.