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lunes, 12 de agosto de 2024

Un sancocho con la gallina de los huevos de oro

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

0Si el terrorismo destruye las democracias, la formación de políticas públicas y las economías, aquello de ser “políticamente correcto” propio de la comunidad internacional, la sociedad civil y los gremios, termina siendo una invitación a matar indefensos.

El empobrecimiento sistemático representado por la teoría del decrecimiento pregonada por el progresismo es la forma en que el populismo autocrático con sus acciones equívocas y destructivas esclaviza los pueblos y termina causando genocidios consentidos.

Vivimos en la región, un puro y llano “realismo trágico” representado por el cambio cultural ideológico narcoterrorista al que se están sometidas nuestras naciones, y así todo resulta en una gran catástrofe económica y a la vez en la desgracia o hecatombe que implica el sacrificio o mortandad, en grandes proporciones, de personas como si de una ofrenda ideológica de reses camino al desolladero se tratara.

Las fuentes de ingreso estatal por excelencia sólo son dos: los impuestos que pagan los contribuyentes que dependen de la actividad económica que permitan la seguridad, la justicia y la confianza, y los ingresos de las regalías del sector minero-energético y de algunas concesiones que le otorga el Estado a los particulares que también dependen de la seguridad democrática, la confianza inversionista y la estabilidad macroeconómica.

La administración del Gobierno colombiano actual poco difiere del camino recorrido por la falsa democracia venezolana. Ambas francachelas son un gran sancocho, para el cual mataron al mismo tiempo las gallinas de los huevos de oro que les generaban los ingresos por regalías, participaciones e impuestos.

Hablo de los sectores minero-energéticos, Pdvsa, Ecopetrol, y la incidencia del mal manejo macroeconómico del Estado y su correlación directa en la sumatoria del desarrollo microeconómico empresarial y personal.

Pero no contentos con lo anterior, los dictadores progresistas con careta de socialdemócratas recurrentemente plantean la distracción de una supuesta reactivación económica a cuenta de los dineros que tenemos los particulares en la economía formal y bancarizada.

Y como al tirano y a las lumbreras de sus ministros, en dos años se les quedó seca la macroeconomía por terroristas, malos administradores y por ladrones, antes de que cuelguen el país del sagrado corazón en la cruz del narcocomunismo regional, van a hacer el “último sancocho” con las pocas gallinas ponedoras que quedan en esta nación.

Esto es lo que se conoce como un “corralito”, que no es más que la implosión de la economía a causa de medidas de saqueo estatal de todo el dinero que se mueva por los bancos, con lo cual la multiplicación de la economía negra es exponencial.

Colombia venía creciendo bien incluso dos dígitos en 2021, estaba calificada como una democracia estable con una macroeconomía manejada de forma ortodoxa y conservadora que le permitía al país gozar de un ingreso medio, pues la sumatoria de sus balances le representaba poder mostrar flujos futuros para manejar un déficit financiable e ir progresando en la difícil formación de una clase media sólida y por tanto ser una nación en vía de desarrollo.

Pero de repente al llegar Petro, gracias a que Santos dejó abierta la puerta para que miembros de organizaciones criminales participen en el poder, de inmediato ante el silencio complaciente de quienes conducen nuestras instituciones, la sociedad ha observado como esa propuesta de cambio de sistema se adelanta de forma ordenada y sistemática, con el objetivo de crear un caos institucional y destruir nuestra frágil economía.

Hoy una horda de inútiles y cleptócratas guiados por la locura ideológica de su patrón, han demostrado ampliamente que no saben liderar la nación por el camino del desarrollo, administrar el erario y mucho menos ejecutar inversiones ni controlar costos y gastos. Son unos corruptos para quienes el concepto de transparencia es como los vidrios polarizados, que sólo se ve desde adentro.

Hay que escuchar a Petro pues es consistente, cuando dice que va a destruir algo, lo hace.

Secaron la vaquita que mueve la economía y mataron las gallinas. Ya tienen el Estado, el empresariado y el sistema financiero cocinados a fuego lento y al borde de la quiebra. Ya no existen los flujos de caja para lograr financiar un déficit creciente y cubrir el daño causado por una ideología improvisada, arrogante que choca directamente con la libertad de mercados y tiene por objetivo crear una implosión de la socioeconomía para poder empobrecer la nación entera y así controlarla políticamente cuando entremos en estado de desesperación por aquello que llaman desesperanza aprendida.

miércoles, 3 de abril de 2024

¿Pánico económico?, ¿complicidad?

Por José Alvear Sanín

José Alvear Sanín
Quisiera que alguno de mis lectores fuese un patriótico penalista, porque este artículo se limita a hacer ciertas preguntas.

La primera sería para saber si el Código Penal está vigente, en todo o en parte, y si se aplica solo a los de ruana, en asuntos tan determinantes como el manejo de la economía nacional y el secuestro de menores.

Una información confiable, procedente de Credicorp Capital, recogida por importantes medios, indica que desde 2021 la fuga de capitales de Colombia alcanza la suma de US $ 13.500 millones, cantidad sin precedentes en nuestra historia económica.

Si el PIB colombiano es de US $ 196.260 millones, esa salida de capitales equivale al 6.8% del producto nacional. Supongo que esa cifra mucho tiene qué ver con la parálisis notoria de nuestra economía.

Ante esa enorme suma, en un país desesperanzado hay dos reacciones posibles: una, execrar a los capitalistas que han decidido poner a salvo sus haberes o parte de ellos; y dos, pensar que lo verdaderamente abominable consiste en vivir en permanente shock económico, que obliga a salvaguardar el fruto de años de trabajo, amenazado por decisiones económicas absurdas, contraproducentes y desacertadas, como las que han llevado a la miseria a tantos países que las ensayaron bajo fracasados gobiernos socialistas y comunistas.

La definición legal de pánico económico se centra, a mi juicio, en la divulgación de una información inexacta que puede afectar la confianza en el mercado de valores, conducente a la inestabilidad financiera. Esto indica que el Artículo 302 del Código Penal se queda corto frente a los efectos de las informaciones, siempre inexactas y alarmantes, que emanan diariamente del actual gobierno y producen pánico, ora en un sector, ora en otro.

Como puede verse, el Código Penal no contempla el efecto acumulativo del discurso económico de Petro, un galimatías formado por opiniones inconexas, inconsultas, fantásticas, falaces, salpimentadas de odio y tergiversación, día y noche, una y mil veces.

El resultado de veinte meses de esta cacofonía económica y social está a la vista: parálisis productiva con el horizonte de la venezolanización del país.

Como el delito de pánico económico se circunscribe a casos puntuales, la suma de 600 días de su inducción por parte del presidente es un fenómeno insólito que ninguna legislación ha sido capaz jamás de imaginar, lo que permite a quien profiere ese torrente de barbaridades escapar a toda posible sanción penal por ese concepto.

Cualquier otro gobierno, en cualquier parte del mundo, hubiera caído por uno solo de los desatinos y escándalos que se suceden en nuestro país.

Debo, entonces, reducir mi pregunta al caso de ECOPETROL, porque quiero saber si la destrucción deliberada de la empresa califica dentro del Artículo 302, porque alguna responsabilidad penal tiene que haber para quienes destruyen el mayor activo del Estado y el mayor renglón de sus ingresos.

                                                                       ***

Tengo muchas otras preguntas para el penalista ideal al que me dirijo, pero por hoy quiero saber si hay complicidad cuando las autoridades “prestan ayuda posterior a quienes siguen conductas antijurídicas”.

Pocas veces algo me ha afectado tanto como la reciente concordancia entre gobierno y ELN en lo referente a la aceptación por parte del primero para que el segundo pueda reclutar jóvenes mayores de 15 años...

Aquí no hay leva sino secuestro, y este es, con mucho, el peor delito que puede cometerse. Por tal razón, la pena del secuestro extorsivo —el que diariamente comete el ELN— va desde 320 meses (26 años), a 504 (42 años).

Algún amigo me informa que, a partir de 15 años, las Naciones Unidas toleran ese “reclutamiento” en determinados casos, que ni siquiera quiero saber cuáles sean, porque no existe nada más horroroso que apoderarse de menores para enseñarlos a matar, esclavizarlos sexualmente, enfermarlos mentalmente y privarlos de todo futuro (si es que sobreviven).

¿Cómo es posible que el gobernante, que ha jurado cumplir con la Constitución y la Ley, pueda colaborar con tamaña abyección? Suponíamos que, a pesar de haber sido secuestrador habría recapacitado, porque su diario discurso altruista es siempre dizque en defensa de los derechos humanos...

De ahí mi pregunta sobre la complicidad, porque si la hay, los señores del gobierno y sus negociadores pueden invocar rebaja de la pena, de la sexta parte (53 meses), a la mitad (252 meses).

Mucho va, pues, del deber-ser a la Realpolitik. Antes de la incorporación del actual Artículo 109 a la Constitución, el intachable fiscal Valdivieso acusó penalmente al presidente por la financiación mafiosa de su campaña. Ahora, cuando lo de Samper parece una futesa y la Carta es violada diariamente, nada podemos esperar de fiscales y de la comisión de acusaciones.

martes, 12 de diciembre de 2023

De cara al porvenir: mosaico de acontecimientos

Por Pedro Juan González Carvajal

Cada vez que el presidente trina con respecto a cuestiones del orden internacional, simplemente la embarra. No ha podido entender que las relaciones internacionales son un asunto de Estado y no de Gobierno y muchos menos de una persona. Finalmente considero que es un asunto de mala educación.

El Grupo Aval y Shakira se acogen a figuras propias de la justicia de Estados Unidos y de España y pagan multas para suspender los enjuiciamientos en los cuales están comprometidos, una vez que reconocen que han participado en sobornos y han realizado fraudes tributarios. Definitivamente la justicia sí es para los de ruana.

Asevera el presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol que no sabe nada de los posibles negocios entre PDVSA y Ecopetrol, que tenemos reservas de gas y de petróleo y que no contamos con una capacidad suficiente de refinamiento para producir gasolina. O el presidente de la Junta Directiva no manda, o el presidente sigue improvisando en sus viajes cuando saca del sombrero del mago cualquier tipo de propuesta ya sea razonable o descabellada, pero pareciera ser que a todas luces improvisadas.

Fracaso estruendoso de Antioquia en los recientemente culminados Juegos Deportivos Nacionales, ya que el Departamento del Valle casi lo duplicó en Medallas. Teniendo verdaderas canteras deportivas como el Urabá, no se entiende el mal gerenciamiento del deporte en el Departamento. Hay que barajar y volver a repartir, si queremos tener éxito de los próximos Juegos Deportivos Nacionales –versión 23– que esperamos poder celebrar en el 2027 precisamente en el Urabá Antioqueño.

Pasando a otro tema, es importante hacer la siguiente reflexión: después de iniciar su proceso de adhesión en el año 2013, finalmente el 28 de abril de 2020 la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) aceptó el ingreso de Colombia.

Hoy por hoy la OCDE se compone de 34 países que se esfuerzan para alcanzar los más altos estándares en las políticas públicas mundiales para mejorar el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos, para fortalecer la democracia.

La gran inquietud es preguntarnos ¿A hoy para qué le ha servido a Colombia su ingreso a la OCDE y codearse con los países más aventajados en desarrollo socio económico del mundo democrático?

¿Por qué en vez de montar los pésimos y lamentables espectáculos circenses alrededor de una serie de reformas a temas de primer orden que innegablemente se requieren, no acudimos a la OCDE y le pedimos asesoría, ayuda y acompañamiento a aquellos países que nos llevan años luz de ventaja en la mayoría de esos temas y dejamos la bobalicona pretensión de ser “Adanes” y de inventar la rueda?

Nos evitaríamos el desgaste institucional, tanto del Gobierno como del Congreso, garantizaríamos el respaldo, la ayuda profesional y económica de la OCDE, lo cual les daría transparencia y legitimidad a los procesos y nos evitaríamos el ofrecimiento y consumo elevado de “Mermelada” u otro tipo de sustancias altamente corruptoras.

Falta de políticas, objetivos mal planteados, estrategias inexistentes y obviamente, resultados inciertos. No hemos entendido ni un ápice los retos y las oportunidades que nos presenta el mundo globalizado.

Más adelante nos adentraremos en la evaluación de cómo va la gestión alrededor de los distintos tratados de libre comercio –TLCs– que hemos firmado a las carreras y como locos, como si estuviéramos llenando un álbum y hubiese que conseguir las láminas a como dé lugar.

Otra muestra de irresponsabilidad de los Gobiernos es no presentar informes de avance en este y otros temas, lo cual refleja, además, la pobrísima o inexistente conciencia ciudadana colombiana.

Pregunta ingenua: ¿Para qué sirve y cuáles productos ha generado la Contaduría General de la Nación, nacida con la Constitución del 91, bajo la Ley 298 de 1996?

¿Alguien conoce los estados financieros de la Nación, de los departamentos o de los municipios?

Mientras tanto, sigamos hablando de transparencia, de rendición de cuentas y de cuentas claras.

jueves, 30 de noviembre de 2023

La exterminación de la Iguana y el Jaguar... parte 2

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez.

Veamos qué significan para Colombia la Iguana y el Jaguar, que Petro y su pandilla del falso ambientalismo quieren exterminar de un solo mamonazo.

Érase una vez una iguana laboriosa que, con su condición de especie milenaria sobreviviente a la adversidad y al pasar de los tiempos, generó a la sociedad colombiana desde todos los confines de nuestro territorio, esperanza, energía, productividad, movilidad, progreso social y económico y riqueza para el Estado y para cientos de miles de colombianos.

Cuando Ecopetrol era sólo una agencia de dudosa ortografía administradora de contratos de asociación para la explotación de petróleo y gas, llegó con el nuevo milenio el gobierno hacendoso, montañero, trabajador de Uribe y creó la Agencia Nacional de Minería para cumplir esa función de forma especializada, y le entregó a Ecopetrol la responsabilidad de convertirse en una empresa productora de petróleo y gas que se integrara verticalmente realizando investigación y validación sísmica, exploración, explotación, transporte y refinación de hidrocarburos, con el fin de garantizarle al país una seguridad energética eficiente, estable y sostenible y a la vez abrirse camino como empresa para participar en el mercado global energético.

Fue entonces, cuando apareció para hacer realidad esa necesidad de toda Colombia en función de su desarrollo socioeconómico, la milenaria y resiliente Iguana, símbolo de fortaleza y de la vitalidad de la naturaleza en el trópico, y le dio al país y a Ecopetrol una nueva razón de ser, una ilusión por la cual luchar, y la sabiduría de democratizar la empresa de modo que cientos de miles (más de 425 accionistas particulares) pudieran participar de un negocio que sin duda ha sido la columna vertebral de nuestra economía estatal y de mercados durante lo que va corrido de este siglo.

Bien conducida por los doctores Isaac Yanovich, Javier Jenaro Gutiérrez, Juan Carlos Echeverry, Felipe Bayón y unas juntas directivas notables, esa iguanita se fue metiendo en el corazón de los colombianos que pasaron a ser dueños directos y materiales de la nueva compañía que empezó a cotizar en los grandes mercados del mundo y a multiplicar desarrollo económico y social por toda la geografía nacional.

Esa iguanita produjo empleos, contrató personal especializado con experiencia mundial en la industria, le dio educación y bienestar a sus trabajadores que son los mejor pagados en todo el país, generó riqueza para sus asociados y dividendos para toda la nación, se convirtió en la empresa que más caja e ingresos no contributivos, contributivos y por vía regalías y contrataciones llevó riqueza a más de 22 departamentos y a los rincones de la patria rurales y aislados para los que ha representado la presencia del Estado por décadas con inversiones socioambientales voluntarias en educación, salud, economía popular y acceso a servicios públicos para cientos de comunidades.

Esa iguanita laboriosa, una especie que hoy quieren extinguir, es la que sostiene a la Unión Sindical Obrera más importante del país. Esa iguanita que simboliza la vida de lo más profundo de nuestros territorios, como nuestros ciclistas y deportistas, empezó en los últimos 20 años a darle dividendos a todos sus accionistas e inversionistas y claro, a la nación, en cabeza del Estado que es su principal accionista.

Esa iguanita como la vaca más lechera del pequeño establo de una familia campesina en adelanto, donde todos trabajan y aportan, empezó a dar ganancias y a aportar a la mejora de la calificación del riesgo país, y por ende a la capacidad de financiación y endeudamiento del Estado, demostrando a los mercados y a las multilaterales, flujos positivos no tributarios.

Luego esa iguanita empezó a ser capaz de entrar en una nueva liga profesional y especializada en materia energética, gracias a tres logros fundamentales:

Primero: la profesionalización y tecnificación de su personal, la modernización de su capacidad operativa y la mejora de toda su infraestructura. Ello incluyó la compra y terminación exitosa del tan mediáticamente satanizado proyecto de Reficar, que al final demostró ser una de las refinerías con más réditos comparativos manifiestos en existencias y ganancias durante la depresión que vivió el mundo en 2020 y la recuperación económica del 2021, donde la iguanita jugó un papel determinante para toda la economía colombiana al apalancar la capacidad del Estado para superar el CIVID y a que nuestro PIB creciera dos dígitos en 2021 y hasta junio de 2022.

Segundo: la participación exitosa en proyectos de ciclo corto o yacimientos no convencionales en el lugar más prestigioso de los Estados Unidos, demostrando la efectividad de la relación costo beneficio del mal llamado “fracking” y una gran mejora en la sísmica, la exploración, explotación en los procesos de recuperación secundaria de los yacimientos en Colombia.

Tercero: la incursión en una estrategia de largo plazo de transición energética apalancada en las eficiencias y crecimiento del negocio principal y la incursión en autogeneración, en economías circulares, en transmisión energética con la integración de ISA y sus más de 30 compañías a las aproximadamente 70 que ya conformaban el grupo. Con esto se adicionó un 25% del EBITDA proveniente de mercados regulados con lo cual se aumentaron los ingresos del grupo y se distribuyó un riesgo que estaba todo a merced de las fluctuaciones de los mercados de genéricos y la iguanita pasó a ser el segundo conglomerado de transporte y transmisión energética en el mundo, con una capacidad inimaginable de contribuir al desarrollo de todo nuestro hemisferio.

Recordemos que la iguanita fue una de las únicas dos compañías de petróleo y gas en el mundo que logró la proeza de pasar el 2020 con sus números en negro, de no dar pérdida y de darle resultados positivos y dividendos al Estado y a cientos de miles de accionistas minoritarios, sin tener que despedir personal y ayudando al gobierno en la encomiable labor de poder financiar la nómina de las empresas durante la pandemia.

Pero hablemos un poco sobre los depredadores. Mientras nosotros creemos en la legalidad, quienes hoy están en el poder no juegan limpio, para ellos el Estado, las leyes, la Constitución, las instituciones, entidades y empresas del Estado, han sido siempre ilegítimos. Su misión está limitada a hablar bellezas y a destruir todo aquello que le genere valor y riqueza a la nación.

Convengamos que el éxito sólo despierta envidia en este país. Y es así como lo primero que hizo el Gobierno actual fue liderar la cacería que pretende exterminar la Iguana como el más importante símbolo patrio en materia económica.

Lo que plantea Petro es matar la Iguana y entregarle su cuero a la empresa quebrada del dictador venezolano, que ya se fumó cientos de billones de dólares de PDVSA y llevó a Venezuela a la ruina, para que la conviertan en correas, carteras y zapatos de dictadores y de sus séquitos de ladrones.

Los depredadores de la Iguana piensan y operan diferente al resto de la ciudadanía. Son guerrilleros, terroristas y delincuentes, para quienes los valores y las formas democráticas son la presa que quieren exterminar por medio del engañó y la trampa populista.

Terminar con el poderío de la Iguana es la forma más rápida de quebrar la economía colombiana y de mantener el poder que no lograron tomarse al quemar el Palacio de Justicia en 1985, ni en 2021 cuando intentaron dar un golpe de Estado comprando violencia callejera que tenía por objetivo bajar de la presidencia a Iván Duque.

Pero la cosa es aún más grave. Ahora tras exterminio de la Iguana a manos de estos bárbaros respaldados por el servilismo de la nueva junta directiva y la nueva administración de Ecopetrol, se van a llevar al hueco a otra especie, el poderoso Jaguar de los Andes que representa la robustez y solidez económica de toda la red empresarial regional de Interconexión Eléctrica S.A. ISA.

 

La Iguana y el Jaguar señores no sólo viven libres en nuestros campos, selvas y montañas, determinan la movilidad y la productividad de nuestra economía, el flujo de ingresos no contributivos con los cuales opera y se financia el Estado. A la Iguana la llevamos todos tatuada en el corazón, en los insumos de la salud, las telas, en los tenis, en los cordones de los zapatos, en los elásticos, en los plásticos, en los celulares, en muchos los empaques, y en cientos de miles de productos que facilitan el bienestar y en esencia nuestro existir.

Al grito de “Fuera Petro”, no permitamos que la doble moral del falso ambientalismo del castrochavismo extinga la Iguana y mate al último Jaguar, pues son las empresas que estas dos especies simbolizan, las que día a día llevan la energía, luz, gas, alimentos y conectividad a nuestras casas y a los centros de producción, que permiten que tengamos trabajo e ingresos.

Sin la Iguana y el Jaguar, Colombia muy pronto pasará de ser productor y generador autosostenible con una hoja de transición energética viable en el tiempo y apalancada en los ingresos petroleros, a quedar condenada a tener que pagar más caro la energía que otras naciones produzcan.

Entendamos señores, la carnicería a la que están sometiendo al GEE, es como la torpeza de vender la vaca que todos los días produce plata para después tener que salir a comprar leche y mantequilla más cara, sin tener con qué llevar carne a la casa.

¿Seremos acaso como la Iguana y el Jaguar, quienes creemos en el trabajo honesto con esfuerzo y sacrificio en función del progreso de toda una sociedad, convertidos en una especie en extinción y exterminados por el falso ambientalismo con el cual se disfraza el lobo castro-chavista?

¿Comprenderá el presidente lunático y las lumbreras que lo asesoran, que ya con sus anuncios de los últimos 16 meses, serán responsables de la exterminación de nuestra laboriosa y productiva iguana, y con ella, de la transición energética que representa el Jaguar, como emblemas del Grupo Empresarial Ecopetrol y las casi 100 compañías que lo componen?

La respuesta es sí, claro que sí. Petro y Maduro son plenamente conscientes de que su misión en el mundo es la exterminación de la riqueza de las naciones en favor de una nueva especie de tiranos. De eso dan cuenta millones de seres humanos que hoy piden limosna en los semáforos de nuestras ciudades o deambulan por el Darién sometidos a todo tipo de tratos inhumanas con tal de alcanzar el sueño americano.

La exterminación de la Iguana y el Jaguar... parte 1

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Este escrito es un testimonio que se compone de dos apartes, pero como versa sobre algo importante, les pido me acompañen hasta el final, y si pueden compártanlo.

El corazón de la sostenibilidad económica de un país de ingreso medio y en vía de desarrollo, es la seguridad y la sostenibilidad energética. Ese es el motor sin el cual toda la sociedad se queda sin cómo movilizarse y sin generar ingresos que le permitan crecer. Eso ya lo sabemos de sobra al ver cómo fue la génesis del desastre socioeconómico venezolano con cargo a la destrucción de valor en PDVSA a manos del ideario Castro-Chavista que le dio origen al socialismo del siglo XXI.

La forma en que operan los mercados económicos se fundamenta en la confianza, algo que se pierde totalmente con un solo anuncio que genere incertidumbre futura al inversor, y que no se puede recuperar con mensajes ambivalentes que pretendan espiar la pérdida de credibilidad.

Exterminar a la Iguana, como lo está haciendo este Gobierno con anuncios irresponsables y con la incomprensible complacencia de la junta directiva del Grupo Empresarial Ecopetrol, GEE, es como si los padres de una familia numerosa le dicen a los hijos que ellos no van a trabajar más porque se van a dedicar a renegar contra la empresa que los emplea y se van a asociar con una banda de delincuentes para robarle al dueño hasta que se quiebre, sin comprender que luego se quedarán sin trabajo, sin sueldo y tendrán que vender el único vehículo que tiene la familia, la casa, los muebles y gastarse los ahorros para poder vivir.

El GEE vivió su mejor momento histórico como resultado de los esfuerzos y la mística de todos sus trabajadores durante la pandemia y haciéndole frente a la depresión económica global; desde julio de 2022 ha perdido casi un 50% de su valor bursátil, sus ingresos han decaído notoriamente y pasa por un periodo de desconfianza e incertidumbre sin precedente, producto de un proceso de depredación ideológico que conduce a la extinción de la mítica Iguana, a manos de un falso ambientalismo que pregona un sartal de utópicas incongruencias:

* Que el carbón y el petróleo son más dañinos que la cocaína.

* Que se prohíbe la futura exploración y explotación de petróleo, carbón y gas.

* Que renunciamos a los hallazgos de gas en el litoral Caribe que triplicarían nuestras reservas.

* Que vamos a importar el gas de Venezuela, cuando eso no se puede, porque hoy no existe la infraestructura para traerlo y porque la calidad no es la que necesita el mercado colombiano.

* Que no vamos a continuar con las inversiones en las mejoras del recobro secundario del petróleo y el gas existentes, y que no vamos a hacer los pilotos de los proyectos de ciclo corto o yacimientos no convencionales, que ya estaban aprobados por la justicia, porque al presidente no le da la gana, con lo cual le quedan los días contados a la refinería de Barrancabermeja.

* Que la minería ilegal que realizan el ELN, las FARC-EP y muchas organizaciones criminales es materia sobre la cual no se habla, cuando se lo venden ilícitamente a Venezuela.

* Que, porque al presidente se le ocurre, hay orden expresa de no dar nuevas licencias ambientales para la minería licita y tecnificada ni para seguir produciendo petróleo, gas, carbón y otros minerales en el país.

* Que renunciaremos a generar energías para dedicarnos a viajar por las galaxias esparciendo el virus de la vida.

* Que la selección del equipo encargado de la dirección administrativa de las empresas del GEE se pase por la faja las mejores prácticas de gobierno corporativo aplicables a las compañías que cotizan en bolsa.

* Que las regalías deben ser un tributo que no debe ir directo a las regiones productoras, sino que debe venir a satisfacer el buche del insaciable Gobierno central.

* Que, pasando por encima del gobierno corporativo de Ecopetrol y por las reglas de mercado, estatutarias y hasta de la OCDE, renunciaremos a la producción energética nacional de gas y petróleo porque le hace daño al medio ambiente, pero por solidaridad con el régimen dictatorial de Maduro, el Presidente dice que sí se puede producirlos en Venezuela en asociación con PDVSA.

* Que, porque al presidente se le da la gana, vamos a dañar las relaciones y las asociaciones con las grandes petroleras del mundo, para trabajar con una compañía en la ruina, con su infraestructura derruida, que perdió hace años el capital humano, los conocimientos y el talento que tuvo en el pasado y que no tiene capacidad financiera alguna.

* Que no vamos a convertir el país en una potencia de vida mientras deforestamos la selva tropical húmeda y acabamos los páramos que nutren todo el sistema andino-amazónico, para sembrar coca, hacer minería ilegal y destruir así la mayor concentración de biodiversidad del mundo.

* Que vamos a darle ejemplo al mundo en materia ambiental, cuando por otro lado negociamos impunidad y prebendas con los narcoterroristas que le roban el petróleo a Ecopetrol con fines ilícitos y a la vez causan un gran deterioro ambiental.

* Que la fuerza pública no puede hacer nada por la seguridad de los trabajadores en las zonas productivas y contra los atentados terroristas a la infraestructura de Ecopetrol e ISA, porque los acusa el propio gobierno de patear la mesa de negociaciones con el ELN.

Todo lo anterior es una estupidez a la que sólo supera la de adherir voluntariamente a las sanciones internacionales impuestas a la dictadura venezolana.

¿Qué es lo que nos pasa? ¿Vamos a dejar quebrar el grupo económico más importante del país?

Fin (Parte 1). Continua… Veamos qué significan para Colombia la Iguana y el Jaguar… (Parte 2)…

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Entrevista con Luis Guillermo Echeverri Vélez


Antonio Montoya H.
Nuevamente el abogado, economista agrícola y empresario, Luis Guillermo Echeverri Vélez, quien fue recientemente presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol, ha aceptado la invitación de El Pensamiento al Aire a la entrevista de la semana para hablar sobre la primera empresa del país, Ecopetrol, y el porqué de su actual situación, por ejemplo, el robo del combustible o el vaivén del valor de sus acciones, además de otros tópicos de la realidad nacional. No dejes de verla.

Luis Guillermo Echeverri Vélez. Abogado, consultor, empresario, ganadero y rejoneador. Hijo de fallecido empresario Fabio Echeverri Correa quien presidió por varios años la Asociación Nacional de Industriales y . Se graduó como abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana, y luego hizo una maestría en economía agrícola en la Universidad de Cornel, en los Estados Unidos, además de varias especializaciones. Fue jefe del presidente Iván Duque en el BID y desde allí cultivaron una muy buena amistad. Cuenta con más de 20 años de experiencia en el desarrollo, mercadeo, promoción y conducción de negocios internacionales, exportaciones e importaciones y se le reconoce su interés por promover la agricultura colombiana y en general la agricultura tropical en los mercados mundiales. Profesionalmente se ha desempeñado como empresario privado, intermediario comercial, consultor independiente en negocios internacionales, consultor del Fondo Nacional del Café y la Federación Nacional de Cafeteros, como empleado público y diplomático en calidad de agregado agrícola, comercial, como rejoneador y domador de caballos e inspector de policía, entre otras actividades.

miércoles, 16 de agosto de 2023

Transición energética, desarrollo y adaptación al cambio climático como propósito nacional

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

Ponencia presentada en el foro Sostenibilidad y Transición Energética. Pasos necesarios para tener un mejor país

Introducción

Quiero agradecer a Hassan Nassar y a la revista Alternativa por invitarme a este importante foro para plantear ideas de cómo realizar una transición energética lógica y sensata dentro del contexto de compatibilidad entre el desarrollo socioeconómico, el calentamiento global y el cambio climático.

Esta presentación se conceptualiza desde el punto de vista del sentido común, compaginado con la implantación de nuevas tecnologías como elemento necesario en todo proceso transformacional.

No soy técnico ni especialista, pero he tenido la oportunidad de aprender y conocer personalmente la diversidad colombiana y global, y los procesos relacionados con la materia. Desde el Fondo Nacional del Café y Proexport-Colombia, tuve como economista agrícola la posibilidad de hacer unos análisis de todas las regiones y la productividad nacional como país tropical andino y entender lo que ello significa. Desde el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante 8 años, pude conocer a fondo 48 países del mundo y analizar sus realidades geográficas, ambientales, políticas y sus condiciones de vida socioeconómicas, y después tuve el gran honor de poder colaborarle al país en la Presidencia de la Junta de Ecopetrol.

En esta ponencia sobre me refiero a varios ejes fundamentales que tienen que integrarse al hablar de transición energética:

·       La compatibilidad de la convergencia tecnológica con el desarrollo humano cultural y socioeconómico.

·       El cuidado y el aprovechamiento de la biodiversidad y las forestas tropicales.

·       El recurso minero-energético en todas sus formas, empezando por el manejo hídrico y la debida exploración, explotación y mitigación ambiental de todo tipo de minerales.

Fundamentos de transición energética: la experiencia en Ecopetrol

Con miras a poder delinear un plan responsable de transición energética de corto, mediano y largo plazo para el grupo empresarial Ecopetrol, que ayudara al país y la región, desde principios del 2019 analizamos con expertos mundiales todas las variables asociadas al cambio climático, al calentamiento global y al desarrollo energético.

Lo hicimos en paralelo al desarrollo de la metodología con la cual iniciamos una transformación integral de todos los flujos de negocio sujetos de mejora; trabajamos con la administración en una arquitectura que nos permitiera un proceso de cambio tecnológico innovativo y acelerado mediante la implantación de sistemas digitales que habilitaron a la empresa a concluir su transición de ser una petrolera bajo modelos de asociación, a ser un grupo regional y global de servicios, dedicado a todo el sector energético a partir del 2021 y con metas claras a 10, 20 y 40 años, que comprendía mejoras críticas en todo el negocio de hidrocarburos, avances en gas y descarbonización e incursión en nuevas formas de generación, transporte y distribución energética.

Entendiendo la importancia de la anticipación a la velocidad del cambio y que el mundo está pasando de la “economía del conocimiento” a la “economía del comportamiento” (Behavioral Economics), emprendimos ese proceso de cambio completamente apalancados en una función tecnológica, para poder hacer mucho más eficiente todo el concepto de parámetros ESG: (Ambiente, Social y Gobernanza y Administración Corporativos).

Nos apoyamos en todos los aspectos de la convergencia digital y tecnológica aplicada en tiempo real a la recolección, proceso y analítica de datos, mediante sistemas de manufactura avanzada y economías circulares, internet de las cosas, inteligencia artificial, robótica, nanotecnología y realidad aumentada, lo cual le garantizó al grupo seguridad física, eficiencia operativa y eficacia financiera, que se vieron reflejadas inmediatamente en la forma en que logramos navegar la depresión que causó la pandemia y en los resultados económicos de los años 2021 y 2022.

Así fue como llegamos al concepto metodológico, operativo y administrativo bajo parámetros T.E.S.G. que trabajamos con denominación de SosTecniblidad®.

Apalancados en el extraordinario talento humano existente en Ecopetrol y sus casi 100 compañías y en tecnologías de punta, se logró en pocos meses terminar de implementar y fortalecer con inversiones intensivas, una transformación muy grande que ya había iniciado la empresa desde 2016, pero requería el compromiso de una junta directiva que desde la primera reunión creó un Comité de Tecnología e Innovación, con el fin de respaldar una administración completamente abierta y enfocada al cambio.

Todo esto se plasmó en la estrategia corporativa del Grupo Empresarial Ecopetrol que se aprobó bajo el nombre de “Plan Estratégico 2040”.

Hablemos de cómo se debe abordar plan lógico para Colombia en materia de transición energética.

¿Qué no podemos y qué podemos y debemos transformar, y cómo?

Empecemos por decir que todas las transformaciones y los cambios positivos, a lo largo de la historia de nuestra civilización, son cambios tecnológicos, y no pertenecen al mundo de la ideología, la retórica ni de la demagogia propia de la política.

Lo anterior quiere decir que la transición energética es un objetivo global de largo plazo, un proceso tecnológico innovativo continuo en el tiempo que requiere mucha inversión económica, y que sea constante y consistente.

Es un proceso de análisis, planeación, desarrollo de conocimiento y capacidad humana, digital y científica dedicada a la adaptación e implementación y compaginación de sistemas innovativos y nuevas tecnologías.

Entendamos también que hay dos tipos de cambios: los que nos impone la naturaleza, y aquellos que son producto de una función de conocimiento científico y tecnológico.

No existen cambios generados por los humanos que no estén relacionados con la ciencia y la tecnología. Los cambios fundamentados en ideologías, por lo general, resultan opuestos a los primeros y definitivamente no pertenecen al mundo especulativo ni a realizades factuales.

El cambio climático tiene dos factores determinantes: Unos exógenos que pertenecen a las dinámicas de la naturaleza universal y sobre los cuales no tenemos control los seres humanos. Otros endógenos que sólo podemos mitigar parcialmente mediante el desarrollo de nuevas tecnologías, su adopción cultural e implantación económica.

Los exógenos: son aquellos factores que dependen más de la rotación de la Tierra, de lo que le pase a la galaxia, de la Luna, del Sol, de en qué punto esté el planeta dentro de unas órbitas elípticas, de cuál es la inclinación y rotación sobre el mismo eje terrestre, todo lo cual determina cambios ineludibles que se van dando en periodos mucho más largos de tiempo, pero que se manifestarán en un momento determinado, de la misma forma en que hoy sabemos que ocurrió y sigue ocurriendo la transformación tectónica de planeta.

Los endógenos: son los que están dentro de la atmósfera y con relación a los cuales, los humanos sensatamente debemos comprender cómo abordar la transición energética como un proceso en el tiempo que atienda dos tendencias inevitables: la descarbonización y la electrificación.

Hablar de transición energética es un proceso complejo y costoso, que para nada se relaciona con el “Abra-cadabra” del abuso que representa un discurso políticamente correcto sobre ambientalismo. Se trata de que encontremos nuevas soluciones tecnológicas que compaginen un proceso gradual de descarbonización, con nuevas formas de proveerle a la humanidad nuevas soluciones que atiendan una creciente demanda energética, eléctrica y calórica o alimenticia.

Por tanto, la transición energética necesariamente depende de que un país tenga los recursos económicos, el talento humano y la infraestructura para implementar las nuevas soluciones de contar con esas energías, de forma compaginada con el cuidado del medio ambiente y con el bienestar y la calidad de vida que nos puede ofrecer esta era del conocimiento. Esto se complica más en países en vía de desarrollo con las complejidades presupuestales propias de un ingreso medio.

Tiene que ser un propósito global, no un tema partidista ni electoral, el propender por no alterar negativamente los ciclos y las fuerzas de esos factores endógenos que determinan la vida en los pocos kilómetros que conforman las tres capas de la biósfera.

Para una ilustración general sobre estos aspectos recomiendo un video en YouTube de “History Channel”, un programa de dos horas que cuenta la historia de la formación del mundo, expresada de una forma bastante lógica y didáctica.

¿Cuál debería ser el plan de transición energética de Colombia y cómo debe engranarse con el plan de un grupo energético que es el que está llamado a ser el abanderado de la energía en el país, a 20, 50 y a 100 años?

A mi juicio es algo que tiene que existir como política de Estado con metas realizables de corto, mediano y largo plazo, que en lugar de eliminar los ingresos estatales que le permiten una sostenibilidad energética en el mediano plazo, utilice esos recursos y los ingresos que generan el petróleo y el carbón para ir haciendo un puente, basado en gas, que conduzca al crecimiento de generación energética por medio de formas existentes y de nuevas tecnologías que aún están por desarrollarse e implementarse a niveles que puedan sustituir lo existente.

Pero aquí ningún político habla de ello con propiedad, sólo utilizan los conceptos básicos acomodándolos a su propia conveniencia. Hablan del cambio climático y la transición energética, como hacen con otras banderas ideológicas minoritarias, como una bandera ideológica sin respaldo en el mundo real para armar un movimiento o un partido desde el cual abusan del erario y engañan al elector y al ciudadano.

Y la retórica populista ideológica no debe ser el camino del cambio en materia de transición energética y menos de la mitigación del cambio climático. Estos son asuntos que tienen que hacer parte de un propósito global no de una sola nación. Debemos entender que la huella ambiental actual de Colombia es simplemente una parte pequeña, tal vez el 0,2% de todo lo que pasa en el ambiente del planeta, de manera que de poco o nada nos sirven políticos hablando por todo el mundo de que van a ser los salvadores del cambio climático y el calentamiento global, cuando nada hacen internamente por combatir aspectos tan críticos como:

a. La deforestación. Que incluye la devastación de la biodiversidad, la depredación de especies en vía de extinción, la contaminante y devastadora minería ilegal no tecnificada y sin mitigación alguna, la explotación ilegal de maderas duras y los atentados terroristas a la infraestructura de transporte de hidrocarburos.

b. La colonización. Muchas veces forzosa y engañosa de zonas aisladas con propósitos de politiqueros y de lucro individual o de colectivos legales o ilegales.

c. Los conceptos de desarrollo indeseado. Como la sustitución de cultivos en zonas aisladas y donde sólo debe haber selva tropical húmeda o proyectos de reforestación natural o comercial.

d. La deforestación para la siembra de cultivos ilícitos. Coca, amapola y mariguana, su proceso, producción y comercialización de cocaína, heroína y cannabis como drogas adictivas, que integran toda la cultura social y económica criminal asociada al narcotráfico y al narcoterrorismo.

Desafortunadamente los políticos en la civilización actual solo tienen un interés personal en el corto plazo, representado en sus políticas de gobierno y no en la formación de políticas de Estado, y ello se relaciona con que el paso por el poder es efímero y carece de la real determinación y capacidad de implementar transformaciones sostenibles.

Hay tres valores prioritarios que deben ser políticas de Estado no banderas de campañas ni simples políticas de un gobierno.

Entonces, ¿qué es lo que hay que cambiar para recorrer en el tiempo un camino a una transición energética, lógica, sensata y sostenible?

Primero. Defender la diversidad y multiplicarla;

Segundo. Defender el agua que es energía, aprender a manejar el recurso hídrico con tecnología y multiplicar la producción o transformación energética;

Tercero. Educar, como el elemento cultural, el valor más importante para que los dos anteriores puedan sostenerse. Entender que tenemos un gran capital humano, inexplotado, subestimado, falto de educación.

Como nación debemos concentrarnos en crear la cultura del mejoramiento ambiental mediante la participación de toda la ciudadanía en la siembra de árboles y en la reforestación y su cuidado, del aprendizaje de idiomas, matemáticas, civismo e ingenierías, en lugar de estar enseñando odio y resentimiento como ha hecho Fecode con la niñez y la juventud.

Debemos dejar de predicar una transición energética prohibitiva y politizada, hay que enseñarle al ciudadano del futuro cómo prepararse científica y tecnológicamente, para poder realizar cambios transformacionales positivos, como el manejo del agua y la generación de energías limpias.

Además, hay acciones que no dan espera

Y voy a tratar de terminar esta intervención, diciendo lo siguiente: en Colombia tenemos que hacer tres cosas:

Primero. Desarrollar responsable, legal, técnica y eficientemente el potencial minero-energético que nos dio la naturaleza cuando creó nuestra variada y accidentada geografía.

Si Colombia quiere tener con qué poder abordar una verdadera transición energética en el tiempo, necesita incentivar y desarrollar al máximo todo el sector minero-energético, pues es la única fuente económica de base para poder progresar y poder invertir en que la nación no sólo proteja, sino que pueda convertirse en un polo de inversión en biodiversidad y energía, y que pueda multiplicarlas, porque eso es lo que nos dio la naturaleza como país tropical-andino.

Este no es un país agrícola en términos comparativos con los subtrópicos o las zonas estacionales, nosotros somos tropical-andino o montañoso y la agricultura y las forestas de nosotros se fundamentan en la fotosíntesis y la exuberancia no en la productividad de cultivos estacionales, por ende es muy limitada y lo seguirá siendo, porque no hay las tierras tractoréales, porque lo que hay son llanos y fronteras de suelos deficientes y ácidos en montañas y en las planicies, y porque allá llega el agua de las épocas de lluvia y destruye todo, o llega una sequía y también se queda parado todo porque no tenemos los manejos de esos flujos de agua.

Segundo. Crear un sistema integrado de manejo de aguas.

Entonces, necesitamos un sistema integrado de manejo de agua y lo que eso valga es financiable en el largo plazo, pues el mundo entero lo necesita.

Primero, hay que abordar el análisis de los flujos hídricos del país y mejorar la medición y la predicción meteorológica y el análisis cuantitativo de todos estos para, sobre esa información y esa data o ese blue print, empezar a construir un sistema integrado de manejo de agua que venga del sur al norte, de las cordilleras a las planicies y a la selva.

Esto implica que haya desarrollo de una infraestructura que necesita el país para tener un manejo adecuado de los grandes flujos perdidos de agua que tiene, y aprovechar que no estamos como muchos otros países o como California llevando del bulto sin agua. Aquí lo que pasa es que la tenemos en abundancia, pero no la sabemos manejar, no tenemos la menor idea de cómo manejarla.

Entonces, aquí tendría que haber ya un sistema integrado de manejo hídrico del país que pueda administrarse en tiempo real, que integre el cuidado de las cuencas, y ello no quiere decir que no se haga minería, sino que se realice bien con tecnologías de punta y se deje de lado ya la doble moral que protege con su silencio la minería ilegal y el daño ambiental sin mitigación de ninguna naturaleza.

Tercero. Emprender el cuidado de la biodiversidad.

Mientras deforestemos para sacar madera, sembrar más coca, para abrir indebidamente fronteras ganaderas, para acabar con la vida animal y vegetal, y no tengamos identificados con información satelital en tiempo real toda esa problemática y no contemos con un verdadero sistema policivo ambiental que sea fuerte, y no empecemos a sellar territorios de selva tropical húmeda, mientras no emprendamos una política de Estado a largo plazo bajo el concepto multimodal que hemos llamado “seal the rainforest”, con tecnología de avanzada y no comprendamos que los polos de desarrollo, y la agricultura de la seguridad alimentaria deben estar cerca de los mercados y de la infraestructura de transporte, y que las poblaciones agrícolas toda la vida han sido nómadas en función de esas oportunidades, seguiremos acribillando la biodiversidad, sembrando el cultivo que mata y afectando el principal pulmón de la humanidad que es el sistema andino-amazónico.

No podemos hablar de biodiversidad cuando se tumban dos hectáreas de bosque tropical húmedo para sembrar una hectárea de coca, y cuando deforestamos las cuencas hídricas para sembrar heroína en la parte alta de las montañas.

Tenemos que entender el valor del trópico donde una foresta si se deja sola sin la presencia del ser humano se restituye y empieza a oxigenar nuevamente en 16 meses o tres períodos de lluvias.

Nada tiene que ver eso con hacer una minería legal y bien hecha y lo mismo pasa con los yacimientos no convencionales, con la extracción del gas y con todos esos elementos que son los únicos que nos pueden dar la riqueza para educar esta gente que luego es la gente que va a evitar que nos convirtamos en nuestro propio hormiguero y que, a la vez, nos convirtamos en una solución para el planeta, en materia energética y en materia de manejo hídrico.

Consideraciones finales

El agua es vida, el agua es energía, y gracias a ello tenemos la gran riqueza que representa la biodiversidad y una capacidad única y variada de generación de energías limpias que debemos financiar en el futuro con los réditos de una juiciosa utilización de la gran riqueza de recursos no renovables que nos otorgó la naturaleza.

Esos recursos enterrados no sirven para nada, por el contrario, bien explotados son el puente al desarrollo y a una sociedad del conocimiento.

Comparen cuánta biodiversidad hay en un bosque europeo o asiático, con cuánta biodiversidad hay en nuestro bosque tropical húmedo que es el ombligo y el abdomen del mundo, y verán que Colombia no solamente está localizado estratégicamente para convertirse en un gran centro (HUB) energético y de vida, de biodiversidad, de estudio, de ciencia, de desarrollo, de nuevas tecnologías, de nuevas ideas. Mientras aquí, localmente, hemos elegido proteger el negocio y la cultura de la cocaína, en los cuales solo nos darnos bala y nos llenamos de odio, dejándole el país a una parranda de delincuentes.

Nacimos como una nación minera y tenemos que poder llegar a ser una verdadera potencia minera que genere los recursos para que la nación pueda proyectarse hacia el futuro y sobre eso construir una infraestructura responsable, educar la gente, cuidar el bosque tropical húmedo, sacar los recursos naturales, hacer el mejor aprovechamiento para que esa transición que llamamos cambio climático, pueda estar acompañada de un gran cambio tecnológico y de una nación de avanzada en la era del conocimiento, en una nación que sea la que lidere todo lo que pase en este epicentro que cubre el Caribe, Centroamérica, los países andinos, incluso Brasil, en materia del manejo del territorio y sus recursos, integrado y bien hecho.

Si no se cuida la biodiversidad y a la vez se activa el sector minero-energético, si no se cuidan y administran los flujos hídricos y se genera más energía limpia por todos los métodos habidos y por haber, si aquí todo sigue sometido a las conveniencias politiqueras, no se puede llegar a nada diferente a la administración de un empobrecimiento exponencial que nos llevará a ser miserables sentados en una gran riqueza.

Ecopetrol se dejó con un plan 2040 que a mi juicio no debe ser tocado y que ya perdió un año en su debida ejecución. Cerraron los pozos petroleros, dijeron que no a los proyectos de ciclo corto, yacimientos no convencionales o el mal llamado “fracking”, les mandaron a los mercados el mensaje de que no van a hacer contratación petrolera hacia el futuro.

Es decir, en tan solo un año hicieron todo lo contrario a lo indicado y que venía siendo crítico para el Estado y el país: dijeron aquí vamos a renunciar a los principales ingresos del Estado, a vivir en la miseria y no nos vamos a abocar a ser una sociedad de conocimiento apalancada en los recursos naturales, en la ciencia y la tecnología que hoy en día tenemos disponible, no vamos a realizar el cuidado de las fuentes hídricas ni vamos a manejar los flujos de agua, ni vamos a proteger todo lo que representa la floresta tropical húmeda para el futuro de la civilización.

lunes, 31 de julio de 2023

Editorial: no hay con quien


Antonio Montoya H., en su editorial semanal de El Pensamiento al Aire, el cual ha titulado "No hay con quien", analiza temas como el cierre de inscripciones a las elecciones regionales de Colombia 2023, los choques del presidente con la Procuraduría, el nuevo escándalo de los robos de crudo a Ecopetrol, sobre los cambios en la TRM y los rumores de un nuevo remezón ministerial y, finalmente, habla del nombramiento que hace el Gobierno de delincuentes como gestores de paz. No dejes de verlo.

martes, 2 de mayo de 2023

Editorial: errores tras errores

En su editorial de esta semana Antonio Montoya H. señala una serie de errores en los que está incurriendo el Gobierno actual y que generan grandes pérdidas para el país. Empieza por mencionar a Ricardo Roa Barragán, presidente de Ecopetrol y que tras su primer discurso la compañía tiene una pérdida considerable en sus acciones. Sobre la Conferencia promovida por Gustavo Petro para tratar el problema de Venezuela no tuvo ningún resultado real, y finalmente, la crisis ministerial y el rompimiento de la alianza para conformar mayorías en el Congreso. Finaliza con comentarios sobre la violencia en el fútbol antioqueño, las próximas elecciones en Estados Unidos y la última batalla en Ucrania. Lo(a) invitamos a verlo.

jueves, 27 de octubre de 2022

Comunicado a la opinión pública

Carta abierta a los Accionistas y los empleados de Ecopetrol S.A.

Por Luis Guillermo Echeverri Vélez

Expresidente de la Junta Directiva de Ecopetrol S.A.

Muy respetados señores y señoras;

Quiero expresar a todos los accionistas mi gratitud infinita por habernos conferido el mandato fiduciario y la honrosa responsabilidad de servir a la empresa y al país desde la junta directiva que hoy terminó su encargo.

Mis deseos de éxitos a la compañía y a la nueva junta, pues de ello dependen en buena parte los ingresos de los accionistas, del Estado, y de las regiones productoras del país.

De todo corazón expreso a todos los trabajadores de Ecopetrol, mi más profundo agradecimiento por la oportunidad de haber podido servirle a esta familia de la Iguana conformada por profesionales extraordinarios y seres humanos maravillosos, de quienes he tenido el privilegio de aprender inconmensurablemente durante un periodo transformacional que ha arrojado los más destacados resultados históricos dentro de los 71 años de existencia de la empresa.

Al igual que mis compañeros, termino este mandato: enamorado de la empresa, y admirado por la calidad del talento y la gran ética de trabajo de todos los equipos profesionales; con la satisfacción del deber cumplido, y reconociendo que la compañía que hoy entregamos tiene infinitas posibilidades de seguirse transformando y entrar a competir en igualdad de condiciones con los principales actores de mercado energético global.

Agradezco al presidente Duque, a sus ministros de Hacienda y Crédito Público y Minas y Energía, el respaldo y apoyo que nos dieron para poder adelantar la constante mejora del gobierno corporativo y mantener la debida independencia, objetividad y transparencia en la toma de decisiones.

Esta nota también tiene por objeto dar cuenta a ustedes y al país; del estado de la compañía que recibimos en marzo de 2019; la gestión realizada hasta la fecha por el gran grupo de directores que me guiaron y acompañaron en esta difícil y retadora jornada en la cual trabajamos sin tregua de la mano de la administración y de todos los trabajadores para lograr los resultados que hoy entregamos amparados por los reportes al cierre del primer semestre de 2022.

Por todo lo que Ecopetrol significa para Colombia, es mi deber expresar a ustedes mi profunda preocupación por el futuro de la compañía debido al gran impacto adverso en materia de la pérdida de confianza y valor que sufre la compañía a consecuencia de los irresponsables anuncios y declaraciones políticas del nuevo gobierno en contra de la seguridad y soberanía energética, la producción convencional y no convencional de hidrocarburos, y los anuncios de importación de gas de Venezuela.

Todo lo anterior afecta el futuro de la producción y exportaciones del sector; la valoración de la empresa; la capacidad financiera; la capacidad de inversión estratégica; el costo de sus títulos de deuda; la calificación del riesgo de la empresa y del Estado; los ingresos y el costo financiero de la compañía y del Estado; y la gran contribución económica de alto impacto social que hace el grupo en favor de las comunidades en todo el territorio nacional.

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Lo invitamos a leer el anexo Resumen de la gestión de la Junta Directiva y la administración en el período 2019 – 2022. Y también puede revisar el Informe de la Junta Directiva 2019 – 2022. Siga los enlaces.