lunes, 27 de julio de 2026

¡A las cosas, a las cosas!

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es bien conocida esta frase del filósofo español José Ortega y Gassett, que pronunció en la ciudad de La Plata (Argentina), en 1939 y publicó en su obra Meditación del pueblo joven.

Quiso significar con ella que no vale la pena perder el tiempo en vacías especulaciones, diferencias personales o discusiones abstractas. Por el contrario, considera más útil concentrarse en obtener resultados prácticos, ocuparse de los problemas reales y trabajar por el desarrollo del país de manera eficiente y concreta.

Al repasar esta prudente admonición a la luz de los monumentales problemas que agobian al país, no nos queda otra alternativa que otorgarle toda la razón al filósofo.

Venimos de presenciar la más brillante y eficaz campaña política de toda nuestra historia republicana, en la que Abelardo de la Espriella, por fuera de los partidos políticos, sin contar con la maquinaria del establecimiento ni con los grandes poderes económicos y de la comunicación, logró convocar a las mayorías en el movimiento identificado como “Defensores de la Patria” y ganar en franca lid la Presidencia de la República. Su ventaja sobre su rival, el candidato del gobierno petrista, y de la guerrilla, no fue tan sólo de 250 000 votos, pues hay que considerar los casi 4000 votos conseguidos por su oponente mediante constreñimiento armado a los electores en las regiones dominadas por la narcoguerrilla, como recientemente se ha denunciado ante la Fiscalía General de la Nación por la Fundación Misión Colombia Transparente.

Demostró con creces que se puede construir un movimiento ganador, alcanzar el objetivo y, de paso, dar un magistral ejemplo de que todo se pudo lograr cambiando radicalmente las obsoletas prácticas de la vieja política.

Ha continuado actuando coherente con sus postulados al escoger sus inmediatos colaboradores, al rechazar la manipulación que quiso imponerle el régimen con un ficticio empalme y al proceder al diálogo directo con las regiones y con sus líderes para realizar con ellos el verdadero empalme, prescindiendo de inútiles intermediarios.

No desperdiciaron sus enemigos de la izquierda y sus aliados la oportunidad de dar rienda suelta a su revanchismo cuando pretendió el presidente electo contar con un presidente del senado que facilitara el trámite de los proyectos del gobierno, eligiendo a otro candidato. Creemos sinceramente que no era este un tema de fondo que mereciera brindar al enemigo la ocasión para ejercer su retaliación. En su pragmatismo debe considerar el Tigre que ni aquellos que le han prometido su apoyo como parte de la coalición de gobierno son confiables a la hora en que los intereses de la patria riñan con sus mezquinas aspiraciones.

Debe el presidente electo, y lo digo con el mayor respeto y consideración, escoger bien las batallas que en adelante librará en el Congreso, que sean estas únicamente las necesarias para desarrollar su completo plan para la reconstrucción del país y para la materialización del sueño de la Patria Milagro. Temas como el del cambio de sede para la posesión, la reforma constitucional para crear una capital alterna, no dejan de ser importantes, pero no son indispensables para los fines superiores, como lo expresa con sabiduría el filósofo. Y, cuando se tenga que defender los asuntos de mayor calado, como los que tienen que ver con la seguridad, la salud, el narcotráfico, la corrupción, la reforma a la justicia, la recuperación económica, la educación o el problema energético, hay que llegar a la palestra parlamentaria suficientemente seguro de obtener la victoria, como lo enseña el pragmatismo en el cual el Tigre es un maestro.

viernes, 24 de julio de 2026

Cultivando amigos

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Estos dos meses de descanso que la Compañía me ha dispensado, a modo de vacaciones acumuladas de la última década, han sido realmente reconfortantes y reparadores. Alternando con el reposo en casa, decidí que mis viajes, que siempre fueron de trabajo y a las carreras, esta vez fueran no de trabajo, no de turismo, no de paseo, sino para encontrarme con los amigos, ellas y ellos.

La vida me ha concedido la fortuna de regalarme bellas amistades en las muy diversas latitudes donde he estado trabajando apostólicamente. Son eso: regalos, dones gratuitos. Han quedado allí y ahí siguen, firmes en el tiempo. No los mueve algún interés de oportuna coyuntura, de beneficio o usufructo. Es la admiración, el afecto, la empatía, el amor. Como en toda auténtica amistad, las conversaciones detenidas en pausas de tiempo de 5, 10, 15, 20 años, se retoman “como decíamos ayer…” y los diálogos, las risas, las anécdotas, se reactivan y continúan cual película que sigue rodando después de un obligado intermedio. Durante esos años de forzoso receso, siempre estuvo la promesa del reencuentro, así que ya era hora de ser serios y cumplir la palabra.

Les he contado que estuve en España con una veintena de ellos dispersos en 12 ciudades y que he podido hacerlo también en Pasto. Esta última semana en Cali. Ya hubiese querido en Bucaramanga y Medellín, por mencionar las otras ciudades donde he trabajado o paises como Argentina, México, Ecuador o Estados Unidos, donde hay tantos otros que quisiera volver a ver. No se ha podido. Imposible siquiera pretenderlo. Ya habrá ocasión. No hay afán. Todo tiene su tiempo.

Los amigos a los que me sigo refiriendo, son especiales, únicos, cada uno genuino e irrepetible. Siguen allí, decía, porque no son de ocasión, porque han sido probados, porque no los mueve más que la gratitud de un corazón que reconoce principios y valores que subyacen en sus vidas. Por eso son tan valiosos. “El que encuentra un amigo, encuentra un tesoro” sentencia la Escritura. Por eso hay que cuidarlos, hay que cultivarlos, esto es, abonando, podando, regando… Ha sido estimulante, ha sido consolador, ha sido gozoso. Y de ello hoy le quiero dar públicamente gracias a Dios, por ser bendecido con tantos y tan bellos amigos. De cada uno conservo enseñanzas, guardo recuerdos, evoco anécdotas, hay historias de trabajos con luchas, logros, reveses, vividos en conjunto, páginas inolvidables.

La vida sigue y es más llevadera cuando se tienen amigos de verdad, con los que puedes contar en cualquier momento, porque son incondicionales, porque te hablan con la verdad. Como dice la canción: Me gusta la gente que cuando saluda te aprieta la mano con fuerza y sin dudas. Me gusta la gente que cuando te habla te mira a los ojos, te mira de frente, te dice a la cara aquello que siente y nada se calla y no tiene dobleces; me gusta esa gente”.

Los intereses superiores por encima de banales triquiñuelas

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Los resultados electorales de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales nos dejaron algunas lecciones que no todos han acabado de asimilar.

Más allá de elegir al candidato que el país requiere en esta oscura etapa de nuestra historia, las mayorías se pronunciaron para rechazar el narcoterrorismo, el saqueo del Estado, la violencia amparada por la impunidad, la destrucción del sistema de salud, el atraso en la educación, en la explotación de nuestros recursos y en la construcción de la infraestructura requerida para el desarrollo del país.

Se decantaron las mayorías nacionales por un proyecto esperanzador conocido como la “Patria Milagro”, encaminado a brindar oportunidades de bienestar y progreso a dodos los colombianos. Y se condenó, de manera contundente, la obsoleta forma de hacer política, gobernando a través de marrullas, acuerdos debajo de la mesa y componendas para aferrarse a las mieles del poder.

No me queda la menor duda de que estamos frente a la más importante transformación de nuestras costumbres políticas. Demostrará el Tigre ante el mundo que ya pasó de moda esa vieja politiquería basada en los egoístas intereses personales o de grupo. Que, como siempre lo repitió a lo largo de su brillante campaña, los intereses superiores de la República están por encima de los partidos, los grupos de poder o los viejos cacicazgos políticos.

Pero una elección no basta para desterrar las viejas prácticas enquistadas en nuestra imperfecta democracia. Así se demuestra con el triste espectáculo protagonizado por los dirigentes del Centro Democrático, partido que manifestó su voluntad de hacer parte del gobierno, al aliarse con su enemigo ideológico, el Pacto Histórico, dizque para derrotar a Abelardo de la Espriella, designando como presidente del Senado a un candidato diferente al preferido por el presidente.

Vale la pena aclarar que el presidente no tuvo velas en ese entierro. Como es natural, prefería tener al frente del Senado a alguien que facilitara la aprobación de los proyectos que necesitará el gobierno para convertir en realidad sus propuestas de recuperar al país de los daños causados por el petrismo y reconducirlo por una senda de bienestar y de progreso. Pero nadie puede afirmar que presionó a algún congresista o negoció para conseguir la elección de un candidato en especial. No hubo ninguna conducta por su parte lesiva del principio de la separación de poderes, como algunos pretenden insinuar.

Pero el tema ha servido para que algunos miembros del Centro Democrático tomaran la elección como una venganza contra el Tigre por haberlos derrotado en franca lid. Y para los integrantes del Pacto Histórico que celebraron jubilosos al lado de sus aliados del Centro Democrático su victoria sobre el “fascismo”, aunque hasta hace poco el rey de los fascistas era para ellos el jefe del Centro Democrático.

Lo cierto es que este penoso incidente en nada beneficia al país. A la gente ajena a esas triviales artimañas politiqueras les asquea el espectáculo. Por algo el Congreso siempre gana las encuestas como la institución más desprestigiada del país.

De la Espriella sigue incólume haciendo lo que se comprometió a realizar. Comenzó su empalme en las regiones, cerca de su pueblo, para conocer sus angustias y necesidades y comenzar a planear cómo resolverlas. Y así lo hará durante todo su mandato, para bien de los colombianos.

Para poner en práctica esta noble causa de reconstruir el país y crear oportunidades para todos, se requiere poner los intereses de la República por encima de mezquinos intereses o minúsculas aspiraciones. La verdadera democracia no está compuesta de vacíos convencionalismos, tretas disfrazadas de tradición y negociaciones por debajo de la mesa. Se trata de gobernar con el pueblo, escucharlo en sus regiones sin necesidad de intermediarios, manejar con rigor los recursos del Estado y proporcionar a los gobernados todas las posibilidades que emanan de una transparente y eficaz gestión.

jueves, 23 de julio de 2026

Una oportunidad histórica para Urabá

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

La entrada en servicio de Puerto Antioquia y la culminación prevista para el próximo año de la vía al mar con las obras del Túnel del Toyo, convertirán a Urabá en una plataforma estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria y ampliar la exportación de productos agropecuarios.

El banano sigue siendo el pilar productivo de la región, con 32 465 hectáreas cultivadas, el año anterior sus exportaciones alcanzaron 81,9 millones de cajas y la productividad regional creció a un ritmo superior al promedio nacional.

A este liderazgo se suman otros renglones importantes: el plátano ocupa 36 000 hectáreas y sostiene a más de 7000 familias; la palma aceitera cubre 12 000 hectáreas y las nuevas tecnologías auguran un desarrollo exitoso; el cacao alcanza 10 446 hectáreas; la región cuenta, además, con el mayor cultivo de piña del país, el segundo hato de búfalos y 15 000 hectáreas de arroz con una condición hídrica privilegiada durante todo el año.

El potencial de crecimiento es inmenso. Según el Plan de Ordenamiento Territorial Agropecuario, Urabá cuenta con cerca de 350 000 hectáreas con posibilidades de expansión, aptas para cultivos como maracuyá, limón Tahití, arroz, cúrcuma, jengibre, granadilla, pitahaya y mangostino.

La ganadería es otro eje estructural. Urabá posee el hato bovino mayor de Antioquia con más de 626 000 cabezas distribuidas en 8200 fincas. Esta base abre espacio para impulsar modelos silvopastoriles, carne certificada y cadenas de lácteos con mayor valor agregado.

A este potencial productivo se suma un factor decisivo, la logística. Urabá es una plataforma exportadora natural: Puerto Antioquia y la conexión vial con el centro del país permitirán que los productos agrícolas lleguen a los mercados internacionales con menores costos y tiempos, una ventaja que pocas regiones agrícolas de la patria reúnen en igual proporción.

El principal desafío está en el ordenamiento institucional. La actualización catastral es clave para organizar el territorio, atraer inversión y garantizar seguridad jurídica a productores y empresas, y, de especial importancia, revisar la Ley 70 relacionada con los territorios afro del Chocó y Antioquia para facilitar un desarrollo agropecuario ordenado, sostenible y compatible con las realidades sociales de esas regiones.

Urabá no es solo una región agrícola: es la puerta de entrada para que el país dé el salto hacia una agricultura moderna, exportadora y sostenible. Colombia necesita una despensa estratégica y Urabá ya cuenta con el suelo, el clima, la ubicación, la tecnología y la gente para convertirse en ella.

El Rincón de Dios

“La medida del amor es amar sin medida”. San Agustín

Nadie sospechó del hombre de la camisa planchada

Fredy Angarita

El miedo también tiene prejuicios

Antes los ladrones se hacían famosos por vestir bien. Hoy siguen vistiendo bien, pero nosotros seguimos buscando al sospechoso donde casi nunca está.

Son las cinco de la mañana. El bus baja lleno por la Avenida Oriental. Un hombre con la camisa bien planchada revisa su celular. Una mujer lee un mensaje antes de llegar a la oficina. Alguien bosteza camino al trabajo, nadie sospecha de nadie. El único pasajero que recibe miradas es el hombre que duerme en la última silla.

Lo curioso es que la historia lleva décadas diciéndonos otra cosa, la escena no es nueva. Medellín ya conoció hombres que entendieron que la elegancia también podía ser un arma. Ramón Cachaco (Ramón Antonio Aristizábal Ramírez), vestía con traje y sombrero. Antonio Medina, "Toñilas" era lector, piloto y conquistador. Ninguno se parecía al ladrón que imaginamos cuando pensamos en un delincuente.

No se trata de volverlos héroes, pero como ellos, hubo otros delincuentes que terminaron convertidos en personajes de la memoria popular.

Se trata de entender una lección que ellos aprendieron hace mucho tiempo. Los grandes ladrones del siglo pasado descubrieron que el mejor disfraz era parecer una persona respetable. La corbata abría más puertas que la pistola.

Hoy el método ha cambiado muy poco, los nuevos delincuentes también madrugan, también toman el bus, también esperan. Ya no necesariamente buscan bancos, buscan un celular distraído, un reloj costoso, un bolso abierto o una billetera mal guardada.

Esperan a quien "da papaya", una expresión que, con el paso del tiempo, terminó convirtiéndose en una forma de repartir la culpa entre la víctima y el delincuente. Decir que alguien "dio papaya" es aceptar, aunque sea de manera inconsciente, que el problema no es solamente quien roba, sino también quien confía.

"A papaya puesta, papaya partida”, "El vivo vive del bobo, y el bobo de papá y mamá"

Durante años escuché esas frases como si hicieran parte del paisaje paisa, como si fueran una expresión más de esa famosa pujanza antioqueña de la que tanto nos sentimos orgullosos, hoy confieso que me cansaron.

Medellín aprendió a mirar hacia abajo, sospechamos del hombre que duerme bajo un puente, del reciclador, del vendedor ambulante o del muchacho que camina con la ropa rota.

Mientras tanto, muchos de quienes delinquen han entendido que la mejor manera de pasar desapercibidos consiste en parecer exactamente iguales a cualquiera de nosotros.

El habitante de calle se volvió visible para nuestro miedo, pero invisible para nuestra compasión. Quizá el problema nunca fue aprender a identificar a un ladrón.

El problema fue creer que la pobreza tenía rostro de delito y que la buena apariencia tenía rostro de honestidad. Mientras seguimos mirando con desconfianza al hombre que duerme en un andén, quien busca la oportunidad para robar quizá ya pagó el pasaje, marcó la tarjeta en la oficina o nos dio los buenos días.

Las apariencias siempre han sido el mejor escondite del delito, la historia de Medellín no nos enseñó que los ladrones se vestían mal. nos enseñó que muchos de ellos entendieron que el mejor camuflaje era parecer ciudadanos ejemplares.

Nos enseñaron a no dar papaya, muy pocos nos enseñaron a no partirla.

martes, 21 de julio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 154


En un nuevo capítulo de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos que marcaron la agenda nacional e internacional: la designación de Paola Holguín como ministra de Cultura, la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el debate sobre la política migratoria estadounidense, las tensiones políticas por la elección de la presidencia del Senado y la posesión del nuevo presidente de Colombia, además de los retos que enfrentará el gobierno entrante. El programa concluye con un balance del Mundial de Fútbol, destacando la organización del torneo, el espíritu deportivo y la emoción de la gran final. No dejes de verlo.

¡Clientelismo y manzanilla antes de 7 de agosto!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Casi todos los columnistas repetimos el listado de horrores que deja el gobierno saliente. Nunca una nueva Presidencia ha asumido un desastre comparable, y a medida que pasen los días se descubrirán más desórdenes, chanchullos, desfalcos, peculados, despilfarro, sobornos y demás delitos asociados a la inocultable corrupción de esos cuatro años.

Colombia fue descuadernada. Cerca de 400 000 Km2 fueron entregados a guerrillas, combos, mingas y narcos. Por doquier campea el crimen. Ejército desmantelado. Policía neutralizada. Espacio aéreo en poder de los drones de la subversión…

No debo seguir con ese interminable inventario, porque considero que ha llegado el momento de dejar de escribir sobre el horror que todos de sobra conocemos, para hacer tres reconocimientos:

1. Que Petro fue un revolucionario muy exitoso. Se propuso demoler el país y lo logró. Se va frustrado porque el pan se le quemó en la boca electoral del horno.

2. Que la tarea descomunal de Abelardo exige un esfuerzo sobrehumano, hasta para un equipo excepcional como el que lo rodea.

3. Que recuperar a Colombia para que la Constitución y la Ley retornen a todo el territorio y a las administraciones ejecutiva y judicial, es una tarea que exige el concurso generoso y patriótico de todos los que aborrecemos el gobierno como ejercicio criminal al servicio de la revolución.

Como nunca ha sido más imperativo rodear al heroico y legítimo gobierno venidero, es inconcebible que pasado el susto del 21 de junio y antes del 7 de agosto, ya políticos profesionales —de la componenda, la marrulla y los “consensos”—empiecen a sabotearlo.

Quiero creer que esos tales son unos pocos, destituidos del poder por un electorado que ya los repudió, y que las mayorías del nuevo Congreso actuarán con patriotismo y honestidad…

Del éxito del nuevo gobierno depende el futuro venturoso de Colombia. Su fracaso, en cambio, nos obligaría a repetir, dentro de cuatro años, el caos preparatorio de la revolución comunista.

El 20 de enero de 1961, en su discurso inaugural, el presidente Kennedy dijo: “No pregunten por lo que el país puede hacer por ustedes; pregunten qué pueden hacer ustedes por el país”.

Ha llegado finalmente el momento en el que los políticos colombianos deben dejar de preguntar a Abelardo por los ministerios, embajadas y contratos de siempre, y en cambio ofrecerle toda la necesaria y desinteresada colaboración que requiere para salvar la patria.

Para siempre hay que dejar atrás los juegos clientelistas de los manzanillos profesionales, porque nada hay más inmoral en este momento que poner palos en la rueda a un gobierno que representa la última oportunidad para Colombia.