Esta figura estelar de Colombia, quien triunfa en Francia y se vuelve un exponente de la salsa ante el mundo, es el nuevo invitado de honor en la entrevista de El Pensamiento al Aire, en la que nos habla de su vida y cómo construyó una carrera musical que lo tiene por décadas en la cumbre del éxito. No dejes de verlo.
Yuri Bedoya; Buenaventura, Valle del Cauca, mayo 19, 1967. Cantautor. Creció escuchando la salsa neoyorquina de la Fania y la canción social de la chilena Violeta Parra. Luego de prestar su servicio militar, Yuri decidió viajar a París, para estudiar en la facultad de ciencias económicas de la Sorbona, objetivo que después abandonó por la música. Para ayudarse con los estudios, Yuri tocó en el metro de París y participó de la “fiebre latina” que contagió a la Ciudad Luz a comienzos de 1990, cantando con los grupos Caimán y Mambomania. En pocos meses se convirtió en uno de los cantantes de salsa más conocidos del París latino. “Herencia africana” fue su primer álbum, publicado en 1996 con gran éxito y con este se convirtió en el primer cantante de salsa en obtener un disco de oro en Francia. Su segundo álbum, “Yo soy”, fue producido en 1999. En 2001, compuso la banda sonora de la película “Ma femme... s'appelle Maurice” y en 2002, fue invitado por el grupo de rap cubano Orishas a participar en su álbum “300 kg de rap”. Yuri los invitó luego a colaborar en su producción titulada "Dónde estarás". En 2003 presentó su tercer álbum, “Vagabundo”. Después aparecerían títulos como "Salsa dura" (2005), "Cita con la luz" (2009), Paroles (2015) y Manigua (2018). Premios *Premio India Catalina 2013 a la mejor música de serie por “Escobar, el patrón del mal” en el Festival Internacional de Cine de Cartagena. *Premio a mejor música de la televisión colombiana 2013 (premios Nuestra Tierra) *Cinco discos de oro obtenidos en Europa por ventas superiores a las 500.000 copias. *Recibió del gobierno francés el título de Caballero de las artes y las letras.miércoles, 18 de enero de 2023
Entrevista con Yuri Buenaventura
martes, 26 de julio de 2022
De cara al porvenir: Allons enfants de la Patrie
Pedro Juan González Carvajal
Hace ya 233 años que se constituyó el hito de la Revolución
Francesa, con la toma de La Bastilla y la caída de la monarquía absoluta.
Una sola coyuntura abrió el dique que contenía las fuerzas
acumuladas por cerca de 400 años de Renacimiento, 300 años de Modernidad, 200 años
de Racionalismo y de Enciclopedismo, todo asociado a la llamada época de La Ilustración.
Cayó una Monarquía y una época. El Rey, como debe hacerse
en toda verdadera revolución, fue decapitado y aparece un nuevo escenario en el
cual el Antiguo Régimen no ha muerto del
todo, y las nuevas posturas no han acabado de nacer –la criatura Republicana–,
lo cual lleva a luchas intestinas, efervescencia de ideas, uso intensivo de la
guillotina, presentación de propuesta novedosas y finalmente todo aquello por
lo cual se lucha y se muere, colapsa ante la aparición de un nuevo monarca: el dictador
militar, Napoleón y su propuesta imperial nacida en medio del caos reinante.
La división de poderes, el papel de la educación, la
emancipación del ciudadano, todo queda embodegado hasta que por allá en 1880
aparecen Proudhon y Saint Simon y recuperan las ideas y los ideales
revolucionarios, las propuestas republicanas y aparece el llamado Liberalismo
Utópico.
Pasamos de “Los Derechos del Hombre Francés” a los
“Derechos Universales del Hombre”, sin que todavía los hayamos podido llevar a
su plena vigencia.
La historia es un mero parpadeo y todo aquello por lo cual
se lucha por siglos, tiene también vigencia temporal.
Hoy el llamado relato democrático está en crisis, los partidos
políticos pierden identidad, el fantasma de los autoritarismos de todas las
formas y pelambres son pan de cada día y el ideario alrededor de la igualdad,
la legalidad y la fraternidad se ve contrastado y superado por las condiciones
y circunstancias que signan a la realidad.
Las nociones de Gobierno, de Estado, de Nación se
reacomodan, ceden espacios ante las nuevas realidades neo-corporativistas, la
lógica de la secuencialidad es superada por la lógica de la simultaneidad y las
fronteras y los territorios caen impávidos ante la globalización en todos sus
frentes. Del ciudadano entre fronteras pasamos al ciudadano cosmopolita.
La figura republicana no está completamente desarrollada en
todos los países y ya se ven síntomas de no oportunidad, de no pertinencia y de
anacronismo para dar respuesta a las realidades y coyunturas actuales.
Las pugnas religiosas y políticas no se encuentran todavía
completamente superadas, y, es más, se encuentran azuzadas por el incremento de
la presencia y la influencia de los medios de comunicación y las tecnologías de
la información. El crecimiento de la racionalidad y del acceso de la
información pareciera ir en sentido contrario al crecimiento de la influencia
mística.
La figura femenina de la Libertad creada por Delacroix, hoy
está seriamente amenazada. La tecnología copa todos los espacios y los
conceptos de intimidad, individualismo, autonomía y derecho a la información
entran en contradicción y la privacidad es una quimera.
No aparecen relatos nuevos y lo más seguro es que entremos
en un período de refritos conceptuales, con pequeñas variaciones para
sobreponernos a las tentaciones que hoy ofrecen los populismos y de nuevo los
totalitarismos de todas las especies.
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