Mostrando las entradas con la etiqueta EPS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta EPS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de abril de 2024

¡A mayor desvergüenza, mayor poder!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Aunque la motivación perversa de los actos siempre se oculta cuidadosamente, hay momentos en los que trasluce. Reprimir por largos años la expresión de los peores sentimientos profundos constituye un esfuerzo agobiador. Mantener la cara risueña mientras el magín concibe incontables infamias representa un empeño tremendo que se traduce en inevitable desequilibrio, incapacidad de reposar, logorrea incontrolable, mitomanía incesante, ánimo pendenciero y compulsión locomotiva, entre muchos otros síntomas de insufrible estrés, cuando se vive desasido de la realidad, entre la alucinación y la fantasía.

Esa descomposición moral, que impulsa a los gobernantes que la padecen desde la depravación personal hasta los mayores desafueros públicos, se desahoga con el permanente castigo a los inocentes ciudadanos, con despotismo y demagogia permanentes.

Mientras mayor sea el número de sus víctimas, más grande será la satisfacción del ego...

Desde hace diez meses circula un asqueante video que revela completamente la psique de Petro. Con la mayor frialdad, en voz baja y con lenta gesticulación, ese risueño personaje, apelando al símil de la caída en cascada de las fichas del dominó (“Shu-shu-shu”), se regocija anticipadamente por la quiebra que va a inducir, una a una, de las empresas prestadoras de salud.

En un país sonde el Gobierno estimula el descomunal lucro criminal del narcotráfico, de la extorsión y la subversión, se estigmatiza el lícito ánimo de lucro dentro del ejercicio de la libertad económica; y por un prejuicio ideológico se produce eficazmente la quiebra del sector salud, para convertirlo en un instrumento de control social esclavizante y en generador de un monumental incremento de poder del Estado sobre la economía.

La correcta atención de los pacientes, la salud de los enfermos y la muerte de los mal atendidos nada importan ante el gozo caprichoso, megalómano y vengativo del déspota, cuyo poder se ha incrementado enormemente en la última quincena, con la entrega de la Fiscalía —por cortesía de una Corte-sana— y por el golpe de Estado ejecutado de manera impune para apoderarse del sector salud.

El vociferante Petro se ha superado, pues, en materia de escándalo. Se ha quitado completamente la careta y ya con absoluta desvergüenza celebra su siguiente autogolpe de Estado a través de una constituyente de corte soviético, de consuno con todos los grupos cómplices del tal “proceso de paz total”, para la entrega del país a la revolución.

Por desgracia, mientras el Gobierno, cada vez más poderoso, avanza hacia sus fines por la más torcida senda, más gente piensa bobaliconamente que, si Petro no se cae por la acumulación de errores, escándalos, peculados y prevaricatos, o por el próximo e inevitable desastre económico, llegará el momento en el que ya no le sea posible seguir eludiendo el juicio político por violación de los topes electorales.

¡Vana ilusión! Petro nunca se detiene, rectifica, analiza, estudia, deja de violar la ley, ni suspende el proceso de milicianización, con el que ya domina cerca de 400 municipios del país. Y ahora, como si esto fuera poco, a la ruina de Ecopetrol se sumará la confiscación del Fondo Nacional del Café, como para destruir las dos industrias principales del país y avanzar en el proceso de depauperación del pueblo, factor inherente a toda revolución comunista.

Quien se atreve ahora a confesar que las reformas se harán “de golpe” es el mismo que anuncia la abolición de la Carta que juró cumplir. Él bien sabe para dónde va, porque aquí, los establecimientos político y jurídico toleran diariamente los delitos detrás de la gestión oficial.

¡En fin, a mayor desvergüenza, mayor poder!

¡Bienvenidos, colombianos, a la revolución!

***

Sin la unión monolítica y total de las fuerzas legítimas para recuperar el Estado, Colombia caerá en el abismo.

lunes, 8 de abril de 2024

Editorial: sucesos de la semana No. 42


Antonio Montoya H.
En este nuevo editorial, Antonio Montoya H. para El Pensamiento al Aire, analiza los sucesos de la semana. Comienza abordando el tema de la reforma a la salud, enfatizando que los cambios necesarios deben centrarse en ajustes, no en una transformación estructural. Es relevante tener en cuenta que Colombia ya cuenta con una cobertura del 94% en salud. En relación a la intervención de las EPS (Empresas Promotoras de Salud), se propone trabajar en su fortalecimiento para beneficiar a los colombianos y buscar mecanismos de conciliación. En la editorial anterior, se exploraron los diferentes modelos de gobierno, concluyendo que en todos ellos se busca el desarrollo en general y la subsistencia de la democracia. Además, se debatieron los sistemas de gobierno que podrían ser efectivos para Colombia, buscando la unidad y evitando la división. También se mencionaron los diálogos de las disidencias de las FARC, sugiriendo que se establezcan propósitos claros, como la seguridad y el respeto por los ciudadanos. Finalmente, se aborda la situación climática, destacando el inicio del invierno, que puede traducirse en posibles inundaciones. Se hace un llamado a la prevención para evitar tragedias humanas. Y, lo más importante, se solicita mesura en sus actuaciones al presidente de la república.

viernes, 28 de abril de 2023

Reforma a la salud

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

La salud, como la educación, son derechos esenciales, fundamentales. Desafortunadamente, han sido tratados como cenicientas por un Estado ineficiente y corrupto. Siempre les falta recursos, nunca logran total cobertura, podrían ser de mejor calidad. Sin embargo, y a pesar de todo el garrote que le han dado a la famosa Ley 100 que, entre otras cosas, permitió a los particulares gestionarla, creo que nuestro sistema de salud, con todas las carencias y defectos que pueda tener, está mejor que el sistema educativo, y a lo largo de varias décadas ha ido logrando ajustarse, mejorando. Y preciso ahora, cuando comienza a depurarse, dejando de lado EPS mediocres que hicieron de ella un negocio, atendieron pésimamente a sus afiliados y finalmente quebraron, preciso cuando podría avizorarse un mejor futuro, quizás con buena voluntad, pero desconociendo estos avances, se plantea su reforma.

Me preocupa que lo mejor sea enemigo de lo bueno y que por pretender un cambio radical retrocedamos yéndonos al traste y generando un caos incontrolable, de proporciones imprevisibles. Y lo digo directa y claramente: los recursos en manos de la clase política se pierden. Se los roban. El remedio será peor que la enfermedad. También en la gestión privada hay malos manejos, ineficiencia y corrupción, pero creer que el desordenado Estado que tenemos va a ser mejor que lo que tenemos ahora, es ignorar adrede una realidad de a puño. El Estado debería crear mecanismos de auditoría y control de sus recursos, eso es otra cosa, pero no meterse a administrar lo que le queda grande.

El médico del barrio, la farmacia comunitaria, el sobandero de la esquina o la yerbatera popular, pueden sonar bonito y hasta romántico y pintoresco, pero es volver al pasado. Idealizar el modelo cubano que pudo ser en los tiempos de la asistencia rusa ciertamente bueno, hoy día ya no lo es y si no, vayan a la isla y verifiquen. Para nada me interesa defender grupos económicos o particulares que hoy día administran la salud. Pueden tener muchos males que pueden y deben ser mejorados, auditados, controlados, sancionados si son malos, pero estoy completamente seguro de que son mejores que esos recursos y servicios en manos del Estado. Sigue existiendo un vacío de Estado en muchos de nuestros municipios donde se evidencia que no hace presencia. No lo hace allí y ¿podrá manejar la monstruosa cantidad de gente que acude hoy día al sistema de salud? No lo creo.

Creo que al gobierno actual le asiste la buena voluntad de querer mejorar la salud para los más pobres, los más necesitados, esa enorme masa de gente sin recursos que no puede aportar al sistema contributivo y que tiene que acogerse al subsidiado, al Sisben. Eso es correcto, legítimo, justo. Pero no puede acabar con lo que ya funciona y ha mejorado. Tiene que inventarse otra manera de administrar sus recursos para atender a esta gente y lo puede hacer desde la estructura que ya funciona, dándole músculo y, repito, controlando y auditando para que esa plata invertida no se despilfarre, no se pierda. Hay que construir a partir de lo bueno, no acabándolo. Una mala reforma sí que conducirá a un estallido social de nefastas consecuencias. Que lo mejor no sea enemigo de lo bueno. Que el remedio no sea peor que la enfermedad. Esa es mi preocupación como ciudadano de a pie.

Coletilla: Escritas estaban estas líneas cuando el presidente desató la crisis ministerial, dijo adiós a la coalición de gobierno y sacrificó a buenos ministros, todo por esta reforma que pudo darse si la crasa terquedad de la ministra no hubiese sido tan absurda, actitud contumaz que también le costó el puesto.

martes, 18 de octubre de 2022

De cara al porvenir: capitalizadores y usurpadores

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Muchas veces, insisto, los colombianos confundimos los conceptos de desarrollar, de desatrasar y de reconstruir.

Hace centurias, los indígenas Sinúes tenían controladas las abundantes aguas de los ríos San Jorge y Sinú que han impactado históricamente al hoy llamado territorio de La Mojana.

Lamentablemente agricultores y ganaderos se han encargado a través del tiempo y ante la mirada impertérrita de las autoridades, de rellenar con tierra los canales denominados como Los Esteros de San Esteban, los Camellones del Río San Jorge y Caño Carate (Considerados por la Unesco como Patrimonios de la Humanidad) para habilitar tierras labrantías y potreros, lo cual ha dejado desprotegidos a los habitantes de la zona y hemos tenido que reconocer que este pedazo de la Patria se ha convertido en una zona de alto riesgo en épocas invernales, por lo cual debemos aplicar recursos del escaso presupuesto para tratar de manejar unos impactos que los aborígenes ya tenían resuelto.

Ni qué decir en Canal del Dique, iniciado por nuestros aborígenes y “ampliado” por los colonizadores españoles. No hemos podido o no hemos querido realizar un verdadero proyecto de repotenciación y mantenimiento de esta magna obra para que esta infraestructura continúe prestando sus servicios y no sea vista como una catástrofe potencial para sus vecinos ribereños.

Se anuncia con bombos y platillos la reconfiguración de una organización que se encargue del mercadeo de los productos agropecuarios de los pequeños productores campesinos, función que hace decenios cumplía el Idema, que lamentablemente se convirtió en un nido de ratas, y en vez de acabar con las ratas, al iluminado gobierno de entonces le dio por cerrar la empresa.

Todos no quejábamos del mal servicio del sistema de salud en cabeza de las EPS y de los atropellos que se cometían en la atención de pacientes, sobre todo los más vulnerables. Para no caer en ese berenjenal, se buscó el esguince de la medicina prepagada por parte de los más pudientes (evidenciando el descontento), y hoy que la nueva Ministra de Salud propone un sacudón al sistema, salen defensores y contradictores de oficio a defender lo antes criticado… mmm… ¡Inconsecuentes!

La educación superior es un servicio público desarrollado por agentes públicos y privados. En números redondos tenemos casi 300 instituciones de educación superior, de las cuales 50 son de élite y las otras 250 ubicadas a lo largo y ancho del país, todas con licencia de funcionamiento otorgada por el Ministerio de Educación Nacional, lo cual desdibuja la referencia despectiva de “universidades de garaje” ya que el Ministerio aprobó su creación, le ha dado registros y tiene toda la potestad de vigilancia permanente. Si se quiere aumentar cobertura y garantizar equidad en los territorios, es con esas 250 entidades con las cuales se debe contar, -pues tienen sedes, experiencia, flexibilidad, horarios especiales-, para las cuales debe haber un programa de apoyo en lo económico, una categorización por tamaños y capacidades en los temas de acreditación de calidad, un respeto real por la pomposamente denominada “autonomía universitaria”, lo cual es insignificante para lo que debería ser, y un cambio estructural de los procesos y procedimientos que desarrollan las diferentes instancias de autoridad educativa, para que conceptos como oportunidad y pertinencia no sean golpeados por las demoras tradicionales de estos entes administrativos.

Los sueños, las ideas, los diseños de las múltiples obras de infraestructura en todos los frentes que requiere el país, no nacen en medio de conversaciones entre amigos, sino a través de la historia, donde diferentes personajes e instituciones se han ocupado de los asuntos de su territorio en algún momento del tiempo.

Para el caso de Antioquia se destacan nombres como Mon y Velarde, José María Villa, Francisco Cisneros, Gonzalo Mejía, Diego Calle Restrepo, Guillermo Gaviria, Gilberto Echeverri y Andrés Uriel Gallego , entre otros tantos ilustres personajes, e Instituciones como la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín, la Facultad de Minas, El Plan Estratégico de Antioquia -Planea- La Gobernación de Antioquia, el IDEA, La Alcaldía de Medellín, Empresas Públicas de Medellín y algunos otros entes territoriales y organizaciones privadas que han dejado plasmadas, registradas y almacenadas sus propuestas bajo la figura que se conoce como “Banco de proyectos” que está a cargo de las Unidades de Planeación y donde existen, a través del tiempo, infinidad de proyectos en diferentes etapas de desarrollo. Persona o entidad que proponga obras sin haber validado sus ideas con lo que albergan este “Banco de proyectos”, es un desordenado o es un corrupto inconsciente, pues esos proyectos tuvieron costo en su momento y además no tiene sentido inventar la rueda. Hay que ir, investigar, revisar, verificar y obviamente actualizar esos proyectos a las realidades del hoy, antes de tomar decisiones.

En Medellín, tenemos el ejemplo del Metro del cual, sin duda, nos sentimos orgullos. Sin embargo, no podemos olvidar su traumática construcción llena de demoras y sobrecostos entre otras razones por no respetar el diseño original y lógico que debería conducirlo por el borde del río en franja destinada para ese fin. A la hora de la verdad, como suele ocurrir, primaron los intereses de algunas personas a quienes les interesaba que entrara al centro de la ciudad para poder vender a alto valor sus predios. Ahora, aparentemente, se corregirá ese error con la construcción del tren del río que se hace indispensable para contrarrestar la inevitable saturación del Metro.

Y relacionado con el tema anterior, es inevitable mencionar el grave error histórico de haber permitido la extinción del sistema de ferrocarriles que ahora se procura recuperar. Los sistemas ferroviarios han sido motor de desarrollo en los países más avanzados del planeta y Colombia, que tuvo un buen sistema, lo dejó morir, de nuevo y en parte, por intereses de empresarios de otros medios de transporte a los que no les convenía esta competencia.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Editorial Antonio Montoya H.

El discurso de Gustavo Petro ante la ONU da inicio a esta nueva editorial de Antonio Montoya Hoyos. También nos habla sobre el voto obligatorio, el sistema de salud en el país, el servicio militar, la corrupción evidente en Emcali, apertura de frontera con Venezuela, renuncia de Rodolfo Hernández al Congreso, las marchas del 26 de septiembre y concluye con los daños del invierno. No dejes de escucharlo.

martes, 19 de abril de 2022

De cara al porvenir: personajes

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Lo que comienza mal, usualmente termina mal. El Registrador Nacional del Estado Civil, hablaba con tono amenazante y descalificador antes de las elecciones para Senado y Cámara, y ahora queda como un forro por la cantidad de problemas que se presentaron en el conteo de los votos y el alto nivel de desconfianza que se ha creado alrededor de su gestión y del importante procedimiento democrático que realiza la entidad a su cargo.

Ni qué decir de la Selección Colombiana de Fútbol y su fracaso anunciado. Lamentablemente la cúpula del fútbol colombiano, responsable directo de esta nueva frustración, supo realizar casi que al escondido su Asamblea General para hacerse reelegir por otros 4 años. Estos personajes que manejan el fútbol como cosa propia, están acabando con él y su atornillamiento en los cargos directivos semeja un comportamiento propio de sociedades oscuras.

Resulta imperdonable lo que viene sucediendo con el Inpec. Esto no es de ahora. Lleva muchísimo tiempo y ya sea por acción o por omisión, los altos funcionarios del gobierno son los responsables directos de lo que allí acontece.

Es un verdadero albur el resultado de la “gestión” de un presidente de Ecopetrol. Sin mover un dedo, su gestión puede ser calificada de brillante o de pésima, todo debido al comportamiento del precio internacional del petróleo, sobre el cual él no tiene ninguna posibilidad de intervención.

Se acabó este gobierno y finalmente Providencia no fue reconstruida como fue anunciado en su momento con bombos y platillos. Fuera del oso por el incumplimiento, les seguimos dando argumentos a nuestros hermanos raizales para que cada vez se desprendan más afectivamente de Colombia, que no solo los mantiene olvidados, sino que además no les cumple, en lo que parece una burla consuetudinaria.

Parece que el concepto de verano se embolató el último año. Llevamos un invierno continuado, con algunas intermitencias que los especialistas denominan como “veranillos” y cada vez el número de tragedias y de afectados aumenta. Un signo inequívoco de la magnitud del impacto invernal es que ya se comienza a hablar del riesgo que se tiene con el Canal del Dique y las catástrofes alrededor de La Mojana.

Muy complicada la dependencia que hoy se tiene y se pone en evidencia con respecto a países que hoy están en guerra para poder acceder a productos e insumos agroquímicos y combustibles fósiles.

La crisis de las EPS no para y cada mes están cerrando una. Hoy quedan 32 y hay 11 en riesgo Este es un ejemplo de la mala concepción y del mal funcionamiento de nuestro sistema de salud, a pesar de ciertos avances que son innegables.

La OCDE presenta una radiografía de la economía en Colombia y advierte de nuevo sobre la iniquidad pensional y del riesgo de llegar a un fenómeno de estanflación.

Mientras tanto se nombra al ministro de Hacienda como el mejor de Latinoamérica, lo cual, sin desconocer los atributos del ministro, está ligado al histórico estricto cumplimiento de Colombia a sus compromisos adquiridos con la banca multilateral.

Sigo insistiendo que el formato actual de los llamados “debates” con los precandidatos y luego con los candidatos a la presidencia, está mandado a recoger.

Habrá que esperar que en otras latitudes se inventen un formato nuevo para poder correr a copiarlo.

Nota final 1: reconoce el inepto y soberbio Registrador Nacional que en las pasadas elecciones no se contaron un millón de votos (El Colombiano, miércoles 13 de abril, páginas. 2-3), y no pasa nada. Obviamente a este personajillo no se le ocurre renunciar ni existe la voluntad política para sacarlo de su cargo. Sin embargo, yo como simple ciudadano y ante el reconocimiento pleno de que lo que voy a plantear es ingenuo, decretaría nulas las pasadas elecciones y las haría repetir. ¿Con cuál tranquilidad y confianza en la Registraduría vamos a participar todos, sin excepción, en las próximas elecciones?

Nota final 2: El próximo jueves, 21 de abril, la Corte Internacional de Justicia de La Haya dará a conocer su decisión sobre el litigio entre Colombia y Nicaragua por San Andrés en torno al no acatamiento del primer fallo, tal como lo decidió el gobierno Santos.

¡Amanecerá y veremos!

domingo, 25 de abril de 2021

Me vacunaron

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Los sentimientos de miedo generados en estos momentos de pico de la pandemia, yo diría que se dividen en tres: miedo a enfermarse, miedo a que se enferme un ser querido y miedo a no poderse vacunar rápidamente. Estos miedos solo se disipan buscando fuerza, paz y tranquilidad en la oración, trabajo y ejercicio diario, alimentación sana, orden, aseo y dormir lo suficiente, además de tapabocas, distanciamiento y lavado de manos, permanentemente, y hasta en la casa.

Soy mayor de 65 y convivo con personas del grupo de 60 a 65, supuestamente próximo a vacunar. Mi decisión inicial estaba tomada: esperar, primero a que me llamaran, respetando un orden y segundo, que todos los del grupo quedáramos vacunados, francamente me parecía lo más lógico, lo más justo, lo más correcto. Nos postulamos en Mi vacuna, actualizamos datos en la EPS, Coronapp, Medellín me cuida; mejor dicho, listos para recibir la vacuna dentro de los planes del Gobierno.

El viernes 16 de abril, en los medios de comunicación locales informaron sobre vacunas en riesgo de perderse en Bello, Antioquia, supongo por los temas de cadena de frio. Francamente no paré bolas, mi plan estaba dispuesto, esperar ordenadamente a que me llamaran, dentro del grupo 60/65 años, para vacunarnos lo más juntos posible, quienes convivimos en la misma casa.

Llegado el medio día, mientras yo seguía en la reunión virtual en que me encontraba, mi hija y mi esposa procedieron con las averiguaciones sobre la veracidad de la noticia para hacer uso de esta oportunidad (inclusive se conoció por redes la convocatoria al personal de la salud), la cual, además, daba cabida a los mayores de 70 años que faltaran en primera y segunda dosis. Suspendí la reunión habida consideración de la importancia del tema y la gran presión de mi mujer y mi hija. Personalmente no me parecía bien vacunarme yo y sin poder hacerlo los demás. Me pareció que no esperar el llamado oficial de mi vacuna, sería generar más desorden e indisciplina. Desconfié de la vacuna, qué tal que ya esté vencida, pensé si valdría la pena ir hasta Bello cuando debería por lógica vacunarme en Envigado. Inclusive pensé que me podrían rechazar. En fin, decidimos emprender camino, pusimos el Waze y en una hora estábamos en nuestro destino, el coliseo al frente del Hospital Rosalpi de Bello. Por la cantidad de gente, carros, taxis y buses, todo nos llevó a concluir que la fila iba a ser muy larga, con el agravante de una tarde lluviosa; tres cuadras de personas por lo general mayores de 65 años, muchos acompañados por jóvenes, todos dotados de paraguas, buen abrigo, mecato, agua y, lo más importante, la esperanza de recibir la primera dosis; de entrada hicimos la fila, quedamos de últimos, nadie sabía nada, la fila no avanzaba, el aguacero arreció, como para abandonar el intento; ganó la fuerza de la esperanza, nadie desistió, inclusive los acompañantes menores de 65 años se la jugaron por si sobraban vacunas, a lo mejor alcanzaría para ellos también.

El sistema se había caído, como decimos. La vacunación estaba suspendida, qué paradoja. La vacuna lista y sin poderse poner por fallas en el sistema; mejor dicho, se pudo haber perdido la vacuna, ¿por culpa del sistema? Después de un par de horas de silencio, empezó a fluir la fila lentamente, lo que avivó la fuerza de la esperanza, aunque sin la certeza de poder lograr la vacunación, pues iban siendo como las 4:30 p.m., lo que nos llevó a pensar: se perdió la tarde, no vamos a entrar. Pero seguimos firmes en la fila y las niñas de la Secretaría de Salud de Bello, salieron a repartir unos improvisados boletos, lo que nos regresó la esperanza de ser vacunados con la primera dosis. Entramos al pequeño coliseo, perfectamente ordenados, todo el personal super amable. A las 5 p.m. salimos vacunados. Valió la pena esperar, mojarse, hacer la fila, creerle al rumor, no esperar llamada ni de Mi vacuna, ni de la EPS, ni de Medellín me cuida, ni de Coronapp.

Las vacunas son un recurso escaso, los laboratorios que las producen están sobrevendidos, inclusive han incumplido entregas; por ser un producto nuevo para esta emergencia, cualquier insignificante y aparente situación que se pueda asociar a la vacuna, obliga a su suspensión. Ya ha pasado con dos marcas en otros países. Acá no nos podemos dar el lujo de rechazar nada ante tan difícil situación. Yo estoy muy agradecido por haber sido beneficiario de la primera dosis, confiando en que las metas trazadas por el gobierno se van a cumplir y vamos a tener la inmunidad de rebaño a finales de 2021, principios de 2022. Ojalá que los privados puedan superar los impases en la consecución de las vacunas, para agilizar el proceso.

De todas maneras, debemos estar preparados para todo, cuidándonos para poder cuidar a los demás; el tapabocas, el distanciamiento, el orden y el aseo deben ser nuestros aliados permanentes. Si por alguna circunstancia terminamos contagiados en estos momentos y requerimos de hospitalización y de cuidados intensivos, esto implicaría una separación de la familia, pero es muy posible encontrar todo saturado, lo que aumentaría el sufrimiento de pacientes y familiares. Los desenlaces fatales aumentan día a día, inclusive en Chile donde se ha vacunado más del 30% de la población.

Ante la incertidumbre, la impotencia y el miedo, solo nos queda pedirle a nuestro Señor Jesucristo que nos dé fortaleza, nos proteja y nos ayude en esta situación mundial tan difícil.

viernes, 14 de febrero de 2020

El Sisben, el sector informal y el trabajo temporal

Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo

Ahora que estamos estrenando ministros de salud, trabajo y agricultura, en una semana donde las circunstancias de la vida me han colocado en contacto permanente con el sistema de salud, mi mente se ha ubicado en el Sisben, el sector informal y el trabajo temporal.

Afortunadamente en Colombia la población más vulnerable, con énfasis en niños y ancianos, de los sectores urbanos y rural, cuentan con este sistema, que les permite acceder a la salud, a través de las EPS y a los subsidios de alimentación y vivienda.

El Sisben, por decirlo en alguna forma, también está estratificado, por eso existe el Sisben 1, el 2, el 3 y el 4, rangos que dependen de puntajes y que permiten definir a qué subsidios se pueden tener derecho.

Los colombianos que obtienen carné del Sisben, por ningún motivo quieren perderlo; es la forma más estable y permanente de acceder por lo menos al sistema de salud, sin costo alguno y más si se pertenece al sector informal de la economía y si su trabajo es por horas o por días con diferentes patronos temporales.

Para nadie es un misterio que prestar servicios de salud y acceder a los servicios de salud es bien costoso, lo que hace absolutamente necesario tener un Sisben.

Estar afiliado al sistema de salud como trabajador vinculado o como independiente, o tener una póliza de salud o pertenecer a la salud prepagada es privilegio de pocos.

Cualquier clinicazo vale esta vida y la otra, enfermarse es muy maluco y cuesta más dinero del que la mayoría podemos disponer.

Ahora que se habla de reformas laborales y pensionales, van a tener que analizar cómo conciliar una realidad, que afecta el sistema de salud, pone en riesgo a los patrones y genera inseguridad en los trabajadores informales.

Cuando vamos a contratar una persona por días, por horas, por semanas o para que desempeñe una labor determinada y esa persona tiene Sisben, que es más barato, o mejor sin costo, que estar afiliado al sistema como trabajador independiente, esa persona no te va permitir, ni ella ni el sistema, en una forma justa y razonable, salirse del Sisben. Además, no existen cuotas proporcionales al tiempo trabajado, ni para salud, ni para riesgos, ni para pensiones.

Se supone que el Sisben debería ser claramente para los que no tienen empleo o sus empleos adolecen de cierta inestabilidad.

¿Qué le pasa al patrono que tiene empleados temporales afiliados al Sisben? Si cae en manos de la UGPP, que se amarre los calzones porque lo pueden dejar sin nada.

El sector informal de la economía, que es de más del 50% de la fuerza laboral, está afiliado al Sisben, seguramente muchos podrán pagar los aportes como independientes, pero se boletiarían, dejarían de ser informales, con las consecuencias legales y tributarias correspondientes.

Definitivamente, mientras el congreso legisla sobre los trabajos temporales, por horas (tan demandados en el mundo moderno), que son inestables, con una proporcionalidad en los aportes con el tiempo trabajado, para que sea justo el sistema para los patronos y los trabajadores, el Estado se debe inventar una figura que permita el Sisben, para los trabajadores informales, con trabajos temporales e inestables, descargando un poco el sistema, para mejorar aumento y ampliación de cobertura.

Las propuestas del gobierno en los temas laborales y pensionales deben ser acogidas y tramitadas rápidamente, no podemos oponernos a realidades que por el bien de todos debemos enfrentar y menos dándoles interpretaciones acomodadas que confunden a los colombianos del común.

Son muy irresponsables los organizadores de los paros, utilizando estos delicados temas como banderas, para embolatar a los trabajadores temporales, informales e inestables, que en últimas son los más perjudicados.

Invito a los patronos que comparten un trabajador que solo requieren 2 o 3 veces por mes, a que se pongan de acuerdo para aportar lo que a cada uno le corresponde proporcionalmente.

Invito a pedirle a los trabajadores temporales con Sisben, que aporten como independientes a salud, riesgos y pensiones.

En mi experiencia, ninguna de las 2 invitaciones prospera en la práctica.