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lunes, 9 de junio de 2025

Razones para separar a Petro del cargo de forma inmediata (Primera parte)

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

1. Aumento de la criminalidad y de la inseguridad de la población

*En 2024 se presentaron 76 masacres con un total de 267 víctimas.

*En 2024 se registraron 13.109 homicidios, lo que equivale a que, en promedio, cada día mueren por violencia 36 personas.

*En los primeros dos meses de 2025 ocurrieron 32 actos terroristas, con un incremento del 25 % sobre el mismo período del año anterior.

*En 2024 se reportaron 279 secuestros, mientras que en los primeros 4 meses de 2025 se reportaron 131, la cifra más alta en un período cuatrimestral en 15 años.

* Se documentaron 12.956 casos de extorsión en 2024, con un crecimiento del 18 % sobre el año anterior. Es bien sabido en los medios policivos que la mayor parte de estos delitos no son denunciados por sus víctimas, por elemental temor a las represalias de los facinerosos.

* La Defensoría del Pueblo registró 463 casos de reclutamiento de menores en 2024, la mayor parte en el departamento del Cauca. Como es obvio, en esta cifra faltan muchísimos casos que no llegan a ser conocidos por las autoridades debido a que gran parte del territorio nacional está dominado por grupos guerrilleros, responsables de estas crueles infracciones contra la niñez.

* En 2024 se reportaron 90.000 desplazamientos forzados, principalmente en los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca, Cauca, Chocó, Nariño y Norte de Santander. En la región del Catatumbo, en 2025, los enfrentamientos entre el ELN y las FARC han producido 56.000 desplazamientos que afectan a 92.000 pobladores.

* En 2024 batimos el récord en área cultivada de coca llegando a 253.000 hectáreas. Contrasta con la cifra de 68.000 hectáreas en el año 2010, al finalizar el gobierno de la Seguridad Democrática, con una reducción del 60 % con respecto a la década anterior. Después de la firma del humillante Acuerdo de La Habana, los gobiernos de transición hacia la izquierda de Santos y Duque, y la llegada al poder del régimen castro-chavista de Petro, el incremento en la siembra del alucinógeno alcanzó el 272 %. La producción en toneladas pasó de 410 toneladas en 2010 a 2.254 en 2024, con un crecimiento del 549 %. Las exportaciones potenciales para 2024 fueron de 1.925 toneladas, con las que se mantiene Colombia como el primer productor y exportador mundial del alucinógeno.

* Colombia ocupa una deshonrosa posición en el panorama mundial del crimen organizado. Según el Índice Global de Crimen Organizado 2023, elaborado por Global Initiative Against Transnational Organized Crime, el país se ubicó en el segundo lugar entre 193 naciones, solo superado por Myanmar.

Principales indicadores de criminalidad

* Puntaje de criminalidad: 7.75 sobre 10, reflejando una alta incidencia de actividades delictivas.

* Redes criminales: Colombia lidera con una puntuación de 9.5, indicando la presencia significativa de grupos mafiosos y redes delictivas estructuradas.

* Tráfico de cocaína: Colombia es el mayor productor mundial, con una puntuación de 9.5 en este rubro.

* Trata y tráfico de personas: puntuaciones de 8.0 y 7.5 respectivamente, evidenciando la gravedad de estos delitos en el país.

* Extorsión y cobro de "vacunas": puntuación de 8.5, mostrando la prevalencia de estas prácticas. Todo el país, en zonas urbanas y rurales, está afectado por este delito, aunque sólo una mínima parte de los casos son denunciados.

* Minería ilegal: particularmente en la extracción de oro, afecta gravemente a los recursos naturales.

Actores Criminales Relevantes

* Clan del Golfo: considerado uno de los grupos narcotraficantes más poderosos de Colombia, con aproximadamente 4,000 miembros. Ha establecido alianzas con cárteles mexicanos y mafias europeas como la 'Ndrangheta y la mafia albanesa.

* ELN y “disidencias” de las FARC: Guerrillas que combinan actividades políticas con economías ilícitas, incluyendo narcotráfico y minería ilegal.

Persisten desafíos como la corrupción, la impunidad y la limitada presencia estatal en algunas regiones, lo que dificulta la erradicación completa de estas redes delictivas.

* La presencia y el control de grupos armados ilegales en Colombia han experimentado un notable incremento en los últimos años, afectando significativamente la seguridad y estabilidad en diversas regiones del país.

Municipios con presencia de grupos armados ilegales

* Total de municipios afectados: de los 1.104 municipios que conforman Colombia, 790 presentan presencia de grupos armados ilegales, lo que equivale al 71,5% del total nacional.

Porcentaje del territorio nacional bajo influencia de grupos armados

* Área controlada: se estima que los grupos armados ilegales tienen presencia en aproximadamente el 28 % del territorio colombiano, lo que representa cerca de 324.736 km

Principales grupos armados y su expansión

* Clan del Golfo (Autodefensas Gaitanistas de Colombia - AGC):

-Presente en 392 municipios de 24 departamentos.

-Incremento del 84% en su presencia territorial entre 2019 y 2023.

* Disidencias de las FARC (Estado Mayor Central y Segunda Marquetalia):

- Operan en 299 municipios de 19 departamentos.

- Aumento del 141 % en su presencia desde 2019.

* Ejército de Liberación Nacional (ELN):

- Activo en 232 municipios de 19 departamentos.

- Crecimiento del 56% en su presencia territorial desde 2019.

Conclusiones:

1. Bajo el régimen petrista se ha blindado el sucio negocio de la droga, se ha impulsado el crecimiento de la criminalidad organizada y la inseguridad ha llegado a niveles insostenibles para la población urbana y rural.

2. No existe una voluntad política del Gobierno de atacar esta alarmante tragedia y, por el contrario, se ha favorecido la impunidad, impedido el normal funcionamiento de las fuerzas del orden y promovidos el odio y la violencia callejera con fines políticos.

3. El mantenimiento de Petro en el poder no significa otra cosa que conducir el país a la anarquía, al gobierno de la delincuencia y a convertir a Colombia en un narcoestado.

4. Por ésta –y otras razones que expondremos detalladamente– convocamos a los colombianos de bien a constituir de manera urgente un “frente patriótico”, cuya primera tarea será sacar avante el juicio político por indignidad que busca la separación del poder del señor Petro en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes. Cumplido ese paso, nos prepararemos como un gran movimiento nacional, independiente de los grupos políticos, para alcanzar la reconstrucción del país y la conversión de Colombia en “el milagro económico de América”.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Esto parece Ciudad Gótica

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Nos gobierna el bajo mundo integrado por toda suerte de criminales; estamos peor que la imaginaria Ciudad Gótica, pero el caso es que Batman y los Superamigos sólo son un mito del cine y las películas, mientras aquí el narcoterrorismo de Estado es una realidad ineludible.

Tenemos en nuestras manos todo lo necesario para triunfar como nación, y a pesar de que aquí los malos abusen del poder, acusen y enjuicien a los buenos, hay chispas de justicia que pueden iluminar el camino de nuestras democracias, por tanto, todas las esperanzas deben estar centradas en las cortes, pues en su conciencia y obrar está el destino de nuestras naciones.

La esencia de nuestros problemas es un asunto de legalidad pues la generación de rentas ilícitas permite la multiplicación del crimen organizado narcoterrorista.

Para que todo no se quede en discursos de campaña y el país no siga el sendero al caos insoluble, necesitamos estar todos los contribuyentes de acuerdo en que los criminales y bandidos tienen que ir a la cárcel. Resolver si el país seguirá tragándose el anzuelo de las negociaciones de paz con las organizaciones criminales. Decidir si la ley debe ser una sola para todos los colombianos o vamos a seguir teniendo ciudadanos de mejor derecho representados por ilegales y minorías, y a las mayorías que cumplen la ley y las obligaciones relegadas a menor derecho. Y estar vigilantes para asegurarnos de que nos gobiernen los mejores profesionales, no corruptos y clientelistas.

Los gremios tienen que salirse de la zona de comodidad de lo políticamente correcto y exigirle al sector público. El respaldo institucional tiene que empezar por relevar un liderazgo fracasado por uno que defienda el balance del país constatando si el llamado a la unidad política es un tema de conveniencias particulares o un ofrecimiento en favor de un propósito de interés general.

El Congreso no puede estar presidido por sindicados de corrupción. La justicia no puede estar ideologizada, politizada ni cuestionada. Los órganos de control tienen que ser independientes. El administrativo tiene que responder por la economía y hacer cumplir las leyes acompañado de las fuerzas armadas que custodien la legalidad y la soberanía, evitando que el país se fraccione en corredores de narcotráfico y “franjas fronterizas” controladas por las organizaciones criminales.

La sociedad civil en las regiones debe constatar que alcaldes y gobernadores no utilicen los gobiernos locales como trampolín político y de verdad se dediquen a lo esencial que es tener unas ciudades seguras, limpias y funcionales, manejadas con total transparencia y responsabilidad. Ellos solo son empleados temporales elegidos para dar resultados acordes a las necesidades de la gente.

Renovar el Congreso es tarea pendiente, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Ello requiere una metodología y unos sistemas de selección que postulen gente proba y profesional y no oportunistas que llegan a robar y dejar de lado la responsabilidad para convertir la política en una forma de vida.

La democracia primero necesita salir triunfante en las elecciones de cuerpos colegiados. El tema no es tener un solo candidato, sino que resulte alguien capaz de ordenar el funcionamiento del Estado, combatir el crimen y permitir la libertad de mercados, y eso no es de izquierda y derecha, es de buenos contra los malos que ahora protegen las organizaciones criminales narcoterroristas, y que harán hasta lo imposible para seguir en el poder.

Hoy es el crimen el que está en el poder y ahí seguirá mientras los partidos encuentran la sensatez que demanda la legalidad. Presentarse a ser candidato presidencial no es un juego, es un derecho que tiene que estar precedido de una obligación y un compromiso responsable que tiene que ganarse el corazón del 70% de los votos que está en los estratos 2 y 3. Incrementar un abanico de aspirantes es un flaco favor a una nación engañada que necesita salir del camino al Estado fallido como en 2002.

Cuando a este computador que se llama Colombia le metimos un virus destructivo al sistema operativo, para poder construir un modelo de país libre y pujante, primero hay que recuperar la funcionalidad democrática y fortalecer el sistema de libre empresa. Para volver a funcionar en democracia, se requiere confianza que solo se consigue con seguridad ciudadana que, a base de consistencia, genera la credibilidad que regenera la inversión y la economía.

Corolario: sin orden, la libertad degenera en represión o libertinaje. Hoy no hay quién genere confianza ni tenga un plan de gobierno y un equipo listo para gobernar y dominar la ilegalidad. Entendamos que todos los cambios y transformaciones positivas a lo largo de la historia han sido, son y serán, una función tecnológica. Si no acometemos la digitalización del Estado no hacemos nada diferente a retrasar las esperanzas de desarrollo y perder las grandes posibilidades que nos ofrece un mundo globalizado. Necesitamos más que nunca una justicia equilibrada, ciega e implacable, no más jurisdicciones especiales o como en la Ciudad Gótica, nos adentraremos más en la confusión y la polarización extrema ideológica propias del tenebroso ultramundo donde reinan la violencia y la muerte que aquí representan las organizaciones ilegales narcoterroristas que se ocultan tras las banderas del socialismo del siglo XXI.

martes, 5 de febrero de 2019

De cara al porvenir: de frente


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González
Es más que lamentable que en este dichoso país tengamos que convivir con la intranquilidad y la violencia como compañeras permanentes de viaje.

No podemos pasar un período de tiempo razonable sin que se dé un acontecimiento de alguna magnitud que nos estremezca a todos, sin dejar de reconocer que a diario se suceden una cantidad de aconteceres que lamentablemente se convirtieron en parte del paisaje, como el asesinato de líderes sociales, de soldados, de policías,  de reinsertados, de niños, de niñas y de mujeres violentadas, aunados a los crímenes propios de la delincuencia común y asociados a las inseguridades varias en medio de las cuales sobrevivimos.

Cada tanto actualizamos la tragedia de turno y cambiamos el tema de conversación. Alguien sostendrá que ¡ya basta!, que ¡los buenos somos más!, y que ¡los malos no pasarán! Frases de cajón enmarcadas dentro del manejo simbólico del derecho en el que se escudan quienes tienen las riendas del Estado y brillan por su incapacidad para enderezar el camino torcido hace muchos decenios.

Las malas noticias no hacen sino distraernos de asuntos que están temporalmente en proceso y sobre los cuales no se vislumbran soluciones, lo que hace que estemos caminando permanentemente en medio del estercolero, levantando esporádicamente las cabezas ante los sucesos infames, para luego seguir con nuestra febril trayectoria hacia la deriva.

Por más dolorosa que sea la tragedia de turno, no podemos bajar la guardia con los otros variados temas que nos afectan hasta la médula y sobre los cuales muchos intereses ocultos tratan de opacar con cortinas coyunturales de humo: la viabilidad de Hidroituango, la iniciativa de seguir vendiendo por pedazos a Ecopetrol, las nuevas solicitudes de licencias mineras para la explotación del Páramo de Santurbán, la audiencia por pérdida de investidura de Macías, la captura de la secretaria de la Fiscalía Anticorrupción, la presentación de nuevas pruebas en contra del fiscal por parte del senador Robledo, las movilizaciones por la educación y la corrupción, la denuncia sobre la mala calidad de distintas obras de infraestructura en proceso o por entregar y la crisis de los refugiados venezolanos, entre otros varios.

Ahora comenzarán las campañas electorales del orden departamental y municipal, para completar nuestro tradicional sainete.

Es vergonzosa la cantidad de gobernadores y alcaldes enredados en este cuatrienio por causa de la corrupción. No podemos dejar que esto pase. Sería un grave pecado de complacencia, tolerancia o complicidad, permitir que personajes oscuros se presenten a la competencia democrática y mucho menos, llegar a elegir a personajes de dudosa reputación. Como decían los abuelos, “en la duda, abstente”.

Sería importante que la Procuraduría y la Fiscalía asumieran el compromiso histórico de tomar las acciones que sean aplicables para no permitir la aparición de este tipo de sujetos o de sus testaferros, situación que hasta el momento no se ha presentado.

De igual manera, exigir claridad con respecto al compromiso de los candidatos con relación a la continuidad o no de las obras y programas que encontrarán en proceso o en desarrollo.

Insistimos en la necesidad y conveniencia de dotar a Medellín con un adecuado centro de espectáculos, de un velódromo techado y de un autódromo que cumpla con las exigencias de la Fórmula 1.