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jueves, 14 de noviembre de 2024

Esto parece Ciudad Gótica

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Nos gobierna el bajo mundo integrado por toda suerte de criminales; estamos peor que la imaginaria Ciudad Gótica, pero el caso es que Batman y los Superamigos sólo son un mito del cine y las películas, mientras aquí el narcoterrorismo de Estado es una realidad ineludible.

Tenemos en nuestras manos todo lo necesario para triunfar como nación, y a pesar de que aquí los malos abusen del poder, acusen y enjuicien a los buenos, hay chispas de justicia que pueden iluminar el camino de nuestras democracias, por tanto, todas las esperanzas deben estar centradas en las cortes, pues en su conciencia y obrar está el destino de nuestras naciones.

La esencia de nuestros problemas es un asunto de legalidad pues la generación de rentas ilícitas permite la multiplicación del crimen organizado narcoterrorista.

Para que todo no se quede en discursos de campaña y el país no siga el sendero al caos insoluble, necesitamos estar todos los contribuyentes de acuerdo en que los criminales y bandidos tienen que ir a la cárcel. Resolver si el país seguirá tragándose el anzuelo de las negociaciones de paz con las organizaciones criminales. Decidir si la ley debe ser una sola para todos los colombianos o vamos a seguir teniendo ciudadanos de mejor derecho representados por ilegales y minorías, y a las mayorías que cumplen la ley y las obligaciones relegadas a menor derecho. Y estar vigilantes para asegurarnos de que nos gobiernen los mejores profesionales, no corruptos y clientelistas.

Los gremios tienen que salirse de la zona de comodidad de lo políticamente correcto y exigirle al sector público. El respaldo institucional tiene que empezar por relevar un liderazgo fracasado por uno que defienda el balance del país constatando si el llamado a la unidad política es un tema de conveniencias particulares o un ofrecimiento en favor de un propósito de interés general.

El Congreso no puede estar presidido por sindicados de corrupción. La justicia no puede estar ideologizada, politizada ni cuestionada. Los órganos de control tienen que ser independientes. El administrativo tiene que responder por la economía y hacer cumplir las leyes acompañado de las fuerzas armadas que custodien la legalidad y la soberanía, evitando que el país se fraccione en corredores de narcotráfico y “franjas fronterizas” controladas por las organizaciones criminales.

La sociedad civil en las regiones debe constatar que alcaldes y gobernadores no utilicen los gobiernos locales como trampolín político y de verdad se dediquen a lo esencial que es tener unas ciudades seguras, limpias y funcionales, manejadas con total transparencia y responsabilidad. Ellos solo son empleados temporales elegidos para dar resultados acordes a las necesidades de la gente.

Renovar el Congreso es tarea pendiente, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Ello requiere una metodología y unos sistemas de selección que postulen gente proba y profesional y no oportunistas que llegan a robar y dejar de lado la responsabilidad para convertir la política en una forma de vida.

La democracia primero necesita salir triunfante en las elecciones de cuerpos colegiados. El tema no es tener un solo candidato, sino que resulte alguien capaz de ordenar el funcionamiento del Estado, combatir el crimen y permitir la libertad de mercados, y eso no es de izquierda y derecha, es de buenos contra los malos que ahora protegen las organizaciones criminales narcoterroristas, y que harán hasta lo imposible para seguir en el poder.

Hoy es el crimen el que está en el poder y ahí seguirá mientras los partidos encuentran la sensatez que demanda la legalidad. Presentarse a ser candidato presidencial no es un juego, es un derecho que tiene que estar precedido de una obligación y un compromiso responsable que tiene que ganarse el corazón del 70% de los votos que está en los estratos 2 y 3. Incrementar un abanico de aspirantes es un flaco favor a una nación engañada que necesita salir del camino al Estado fallido como en 2002.

Cuando a este computador que se llama Colombia le metimos un virus destructivo al sistema operativo, para poder construir un modelo de país libre y pujante, primero hay que recuperar la funcionalidad democrática y fortalecer el sistema de libre empresa. Para volver a funcionar en democracia, se requiere confianza que solo se consigue con seguridad ciudadana que, a base de consistencia, genera la credibilidad que regenera la inversión y la economía.

Corolario: sin orden, la libertad degenera en represión o libertinaje. Hoy no hay quién genere confianza ni tenga un plan de gobierno y un equipo listo para gobernar y dominar la ilegalidad. Entendamos que todos los cambios y transformaciones positivas a lo largo de la historia han sido, son y serán, una función tecnológica. Si no acometemos la digitalización del Estado no hacemos nada diferente a retrasar las esperanzas de desarrollo y perder las grandes posibilidades que nos ofrece un mundo globalizado. Necesitamos más que nunca una justicia equilibrada, ciega e implacable, no más jurisdicciones especiales o como en la Ciudad Gótica, nos adentraremos más en la confusión y la polarización extrema ideológica propias del tenebroso ultramundo donde reinan la violencia y la muerte que aquí representan las organizaciones ilegales narcoterroristas que se ocultan tras las banderas del socialismo del siglo XXI.

martes, 4 de abril de 2023

¡Hagámonos pasito!

Por José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

De vez en cuando conviene recordar gracejos de esos que todos conocemos, como el del odontólogo y su paciente. Desesperado por el dolor el paciente agarra las partes íntimas del profesional, y cuando este grita, el primero le propone: ¡Hagámonos pasito!

La sociedad, en todos sus sectores, amenazada cada día de manera más grave por Petro, quisiera exigirle que “nos haga pasito”. Pero como no estamos en iguales condiciones, mientras él nos ataca, apenas podemos responder débilmente, con la vaga esperanza en la posible futura operancia de las “instituciones”. En realidad, lo que ocurre es que Petro “nos hace duro” y nosotros solo podemos “hacerle pasito”.

En los últimos días, ante la débil posición de los partidos frente a sus descabelladas propuestas, el gobierno ha apelado a mayores dosis de mermelada. Es muy posible que esta sea muy superior a la disciplina partidista, porque diariamente se incrementa el costo de los votos recalcitrantes en el Congreso.

Aun si el gobierno conserva el control del legislativo, bien puede ser que prefiera el cómodo expediente del autogolpe a la fatigante compraventa de votos. Al fin y al cabo, una dictadura comunista se deshace de las formas democráticas lo más rápidamente que le es posible.

De ahí que el autogolpe puede producirse, bien sea de manera directa, como el que puede presentarse en un 1° de mayo ante una Plaza de Bolívar de multitudinaria, vociferante y levantisca turba, o de manera indirecta, si el gobierno se decide por convocar la constituyente que reclama el ELN para completar la revolución.

Ambos escenarios para consolidar la revolución son horrendos, pero posibles dentro de la praxis que comparten Petro y Eliécer Erlindo Chamorro, máximos y fementidos agentes confabulados en el mismo plan.

Como la esperanza es lo último que se pierde, algunos confían en las elecciones, donde a los candidatos de la maquinaria (oficial, mediática y narco financiada), se oponen docenas de aspirantes a los que la ambición o la vanidad impiden unirse. Otros miran hacia unas Fuerzas Armadas ahora dirigidas por sargentos y cabos, porque docenas de oficiales superiores siguen pidiendo la baja.

Sin desconocer la importancia de una hábil e inteligente acción política continua, enérgica e indoblegable, lo más importante ahora es insistir en la necesidad de una resistencia unánime, inflexible y permanente de todos los sectores sociales, antes de que el país acabe de caer en el abismo al que lo tienen destinado.

                                                                 ***

Como estamos recordando viejas historias, veamos la del alacrán que logró convencer a un sapo para que lo pasara al otro lado del río, pero en vez de agradecer el servicio, el arácnido picó de muerte al batracio diciéndole:

—¡Lo lamento! ¡Soy así y no puedo cambiar!

miércoles, 26 de octubre de 2022

¡Esto es hablando y devaluando!

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín*

Siempre se nos dijo que Colombia era una “tierra estéril para las dictaduras”, porque hasta ahora solo habíamos padecido dos, la difusa, ejercida esporádicamente a lo largo de varios períodos, de Tomás Cipriano de Mosquera; y la dictablanda de Rojas Pinilla. Ambas fueron apenas juego de niños en comparación con la actual, ignara además de lenguaraz y parlera.

A Petro no lo preocupa que “quien mucho habla, mucho yerra” porque su audaz logorrea sorprende por su aterradora eficacia.

En los 73 interminables días que lleva hablando, todo lo que ha dicho es absurdo, tendencioso, pugnaz, falaz, gratuito, conflictivo, superficial, revanchista y, sobre todo, agresivo. En realidad, no ha hecho cosa diferente de hablar, equivocándose en lo conceptual, pero acertando en los resultados fácticos.

En efecto, en estas diez semanas y media ya ha transformado al país en un narcoestado donde los homicidios, las masacres y la inseguridad se han disparado. Lo único que no ha crecido es la economía, dirigida vocalmente por un graduado en esa carrera. Las dudas sobre la idoneidad profesional de Petro son muchas, pero no pongo en tela de juicio sus diplomas. Lo que pasa es que cuando aborda esos temas utiliza una xenoglosia económica, que consiste precisamente en expresarse fluidamente en una lengua nunca aprendida.

No existe explicación racional para el desempeño de un “economista” que para mejorar las condiciones de vida de 50 millones resuelve acabar con la principal industria y mayor fuente tributaria; desestimular el ahorro y la creación de empleo; paralizar el mercado inmobiliario y la industria de la construcción (la principal empleadora); cambiar la agricultura productiva por la regresiva del minifundio, dizque para convertirnos en potencia agrícola; y así sucesivamente…

Algunos han sugerido una interpretación psicológica de su conducta. Dicen que lo que Petro busca es la destrucción del sistema económico y social del país, en obedecimiento compulsivo de su ideología marxista-leninista y hasta estalinista, y que lo está logrando a una velocidad asombrosa. Si esto es así, ha acertado plenamente, porque el país va en caída libre. Del 10% de crecimiento en 2021, vamos hacia el 2.2% en 2023.

Este monumental retroceso responde, en parte, a circunstancias de orden global, pero haríamos mal creyendo el cuento de que los mensajes, explícitos e implícitos, que el Gobierno colombiano dirige a los agentes económicos, no tienen efectos determinantes de la pendiente por la que rodamos.

Nuestra devaluación es la más aguda de la región, y los $ 5.000 son apenas un escalón hacia los $ 6000, previsibles a corto plazo, porque los operadores están actuando de conformidad también con las amenazas contra la autonomía del Emisor y el anuncio de posibles gravámenes a las inversiones transitorias (golondrinas), que permiten conservar la liquidez cambiaria.

No tienen, pues, razón los amigos del Gobierno atribuyendo toda la responsabilidad de la devaluación a la Reserva Federal, o a los Estados Unidos, como propone Petro. Dentro del mismo contexto continental, el peso chileno, entre enero y noviembre del presente año, se depreció 15.1 %, mientras nuestro peso perdió 8.3 % desde la elección presidencial. El real brasileño se recuperó 2 %, y el peso mexicano, 3 %. Incluso el sol mejoró 0.8 %, quizá por la esperanza de ver la salida del incapaz de Castillo.

Un alza demagógica y sin precedentes en el salario mínimo; una reforma tributaria abrumadora, pero cuyo rendimiento probablemente no será mucho mayor de los 11 billones que gravan la industria extractiva; un presupuesto inflado astronómicamente; un inevitable y enorme déficit fiscal; un gasto público desbordado; y la creciente y explicable fuga de capitales, hacen prever una espiral inflacionaria como no se ha visto en el medio siglo anterior.

Frente a este panorama sombrío, un gobierno empeñado en transitar por la senda más errónea, hundiendo el acelerador a fondo, en lugar de actuar racionalmente, no ofrece ninguna esperanza.

Los castro comunistas no caen por sus errores. Mientras más impopulares y equivocados, más porfiados, como en Cuba y Venezuela, donde a pesar de 63 y 23 años de hambre, miseria y emigración masiva, siguen tan campantes, sostenidos por la represión y la corrupción.

***

¡Qué envidia de la Gran Bretaña, donde una inepta cae a las seis semanas!

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¡Como Petro revela que los males del mundo son ocasionados por USA, habrá que dejar descansar a Uribe, que antes era el causante de todos ellos!

lunes, 24 de octubre de 2022

Ya se sabía

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Los seres humanos somos tercos, además olvidamos la historia reciente y la pasada, creemos que todo es susceptible de mejorar, pero, es todo lo contrario, nos encontramos un día cualquiera de frente con la realidad que nos agobia, para donde miramos hay angustia, desazón, lo que creíamos estable desaparece y llega la incertidumbre y la nostalgia y de ahí en adelante nos surgen los lamentos, las exclamaciones nefastas, los reclamos, el desanimo y la incertidumbre, sin embargo, al final tendremos que aceptar que el otro, el opuesto no es el culpable de nuestro destino, somos nosotros y solo nosotros los culpables de permitir que estos males anunciados y vividos en épocas pasadas regresen aumentando el área de cobertura. Un día fue una capital hoy es un país completo, y tarde que temprano llegará a afectar a cada persona que esté en ese territorio, aun a los que son hoy sus áulicos.

Esta es la historia de Colombia, de tragedia en tragedia, de épocas de crecimiento y otras de recesión, de mucho empleo formal, y otras de exceso de informalidad llegando a cifras de 58 % de desempleo formal en la población apta para trabajar.

También hemos sufrido todos los males, como las siete plagas de Egipto y grandes trasformaciones sociales, económicas y políticas, que afectaron positiva o negativamente en su momento a miles de personas, familias enteras dejando en ellas consecuencias terribles de sufrimiento, deseo de venganza y en muchas ocasiones perdón y olvido, pero siempre la huella queda. Me permito simplemente enumerar algunas en este caso de ingrata recordación a saber:

* 49 conflictos y 9 guerras civiles en el siglo XIX.

* Pérdida de Panamá.

* Asesinato del caudillo liberal Rafael Uribe Uribe.

* Hegemonía conservadora entre 1900 y 1930.

* El periodo de trasformación social con Alfonso López Pumarejo.

* Asesinato del gran jefe liberal Jorge Eliécer Gaitán.

* Conflicto entre liberales y conservadores.

* Golpe de estado o golpe de opinión como se denominó en su momento. General Gustavo Rojas Pinilla.

* Derrocamiento de la dictadura. Los llamadas cacerolazos. Ciudadanos molestos, enojados y dispuestos a todo.

* Pacto de Benidorm, acordado en esta ciudad española entre Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo.

* Surgimiento del Frente Nacional. Acuerdo bipartidista para rotar el gobierno 16 años. Con un solo error, fue excluyente.

* Surgimiento de las guerrillas lideradas por Jacobo Arenas y Marulanda (Tirofijo).

* La Anapo, movimiento de Rojas Pinilla. Perdió las elecciones en 1970, con Misael Pastrana Borrero.

* Surgimiento del M19. Jaime Bateman, y otros lideres surgidos de las FARC y el ELN.

* Muerte y violencia por parte del M19, asesinato brutal del sindicalista José Raquel Mercado, presidente de la CTC, enjuiciado por el M19.

* Robo de las armas al ejército colombiano.

* Robo de la espada de Bolívar.

* Detención de los lideres del M19, muerte de Bateman, Iván Mariano y otros lideres.

* Proceso de paz de Belisario Betancur. “Paloma de la paz”.

* Toma del Palacio de Justicia.

* Acuerdos de paz con EPL, M19, Quintín Lame y otros grupos. Siempre salen otros peores y más violentos.

* Asesinato de Carlos Pizarro León Gómez.

* Tomas guerrilleras, secuestros, asesinatos, violaciones, vulneración al derecho de los niños, carros bomba, motos bombas, bicicletas bomba, burros bomba, tomas de poblaciones, retención de soldados y civiles, el desastre total.

* Surgimiento de los carteles de la droga, a principios de los años 80, Pablo Escobar y sus bandidos, los Herrera y Rodríguez, en fin miles de personajes que no trajeron sino muerte y dolor al pueblo colombiano. Juventudes perdidas por la droga y las ansias de poder económico.

* Ciudades en llamas, víctimas del terrorismo de los narcotraficantes.

* Asesinato de Luis Carlos Galán.

* Ubicación y muerte del bandido mayor Pablo Escobar.

* Negociaciones de paz fallidas en Venezuela, México y otros países.

* Ciudades y municipios sitiados por causa del conflicto, las denominadas pescas que eran en realidad secuestros. Fincas abandonadas.

* Presidentes en el ojo del huracán. Elefante a sus espaldas.

* Líderes sociales asesinados.

* Secuestro y posterior asesinato de Álvaro Gómez Hurtado.

* Ocho (8) años de retoma del orden público con autoridad. Ejército recuperó la moral y obtuvo grandes éxitos. Álvaro Uribe Vélez.

* Ocho (8) años de gobierno de un hombre que entrego al país. Perdió el referéndum y aun así firmo el acuerdo de paz.

* Sin justicia, ni verdad y menos reparación.

* Pandemia, muerte, recesión, país en toque de queda.

* Buen presidente que evito la catástrofe y atendió con éxito la salud de los colombianos.

* Elecciones, nuevo gobierno y presidente el cual genera incertidumbre y polarización, marchas ciudadanas pacíficas, atmósfera social en ebullición, reformas tributaria, pensional, compra de tierras, no fraking, afectación a Ecopetrol, ministros incompetentes, ejército desmembrado, policía con otro rumbo.

Estamos ante un panorama difícil de predecir. Así trascurrió el gobierno de la ciudad de Bogotá hace algunos años, mucha algarabía, poco resultado.

Lo grave de esto es que lo sabíamos, el resultado era esperado y solo estamos en el tercer mes de Gobierno, pero ya quieren ampliar periodo y expresan la necesidad de gobernar por lo menos 15 años si no es más. Gobiernan con el retrovisor y no aceptan que fueron parte activa de los grandes desastres económicos y sociales de Colombia.

Esperamos que el barco no se acabe de hundir y en las próximas elecciones del año 2023, retomemos el control de los departamentos y municipios de Colombia, para reconstruir y avanzar con firmeza en la formulación de una gran política social de crecimiento y fortalecimiento de las regiones.