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miércoles, 27 de noviembre de 2024

Fajardo, el nuevo Rodolfo

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Con la salida de Vicky Dávila de Semana:

1.     Ganamos otra candidata presidencial

2.     Se pierde el único órgano masivo escrito que denunciaba documentalmente los delitos, desafueros, corruptelas, despilfarros y trapisondas, de la diaria cabalgata de Petro sobre el Código Penal.

3.     Se alejan la DIAN y las tres superintendencias —Sociedades, Financiera, de Industria y Comercio— de las empresas del Grupo Gillinski, y se normalizan así las relaciones entre esos magnates y el déspota.

4.     Llega a Semana una dirección anodina, que cada día se acercará más a la “imparcialidad” que gusta al Gobierno, hasta que se haga “neutral”, para no ver ni entender...

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Para muestra dos botones:

La revista que antes dirigía Vicky con valentía e independencia, ¡esta semana ya publica cinco páginas de reportaje con Benedetti, para celebrar su “desintoxicación” y su regreso al “círculo íntimo” del petrismo, y, además, aparecen opiniones del autor del Pacto de la Picota!

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Por encargo de Semana, según una firma encuestadora (¿imparcial?, ¿neutral?, ¿enmermelada?), empieza el sonajero con las más sorprendentes resurrecciones:

Dizque las intenciones de voto por los “principales candidatos” centristas (¿de quiénes?), serían las siguientes:

1. Fajardo (22.3%): gobernador mediocre y el peor alcalde de Medellín, después de Pinturita.

2. Claudia López (21.3%): después de Petro, el peor alcalde de Bogotá.

3. Juan Manuel Galán (19.5%): inepto e incapaz.

4. Juan Daniel Oviedo (15.1%): ni fu, ni fa

5. Enrique Peñalosa (6.1%): excelente alcalde de Bogotá, que no se ha lanzado al ruedo.

6. Alejandro Gaviria (4.8%): el que prohibió el glifosato contra la coca (y ya vamos por 300.000 ha), fugaz e inepto mineducación de Petro.

 7. Alfonso Gómez Méndez (1.5%): gran jurista, excelente procurador, buen fiscal, que tampoco se ha lanzado como candidato.

8. Juan Fernando Cristo (1.3%): impresentable.

Con este listado no sabe uno si reír o llorar.

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Por la derecha, los candidatos serían:

1.     Vicky (28.9%)

2.     Germán Vargas Lleras (22.1%)

3.     Miguel Uribe Turbay (13%)

4.     María Fernanda Cabal (11.4%), ¡figura muy reconocida y auténtica!

5.     David Luna (6.5%)¡!

6.     Paloma Valencia (4.8%)¡!

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Entre los zurdos las referencias serían:

1.     María José Pizarro (24.6%)¡!

2.     Gustavo Bolívar (24.3%)¡!

3.     Daniel Quintero (17.2%) ¡Hágame el favor! ¡El peor alcalde de la historia de Colombia, después de Petro!

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De lo anterior saco en claro que, a los factores de violencia guerrillera, los algoritmos de Indra y la colusión en la Registraduría, Petro sumó también un “candidato enfrentado”, como Rodolfo, hombre de paja, a la medida de lo que se necesitaba.

Rodolfo fue impulsado desde la izquierda mediante encuestas amañadas (realizadas únicamente en Santander) y amplia cobertura mediática, hasta hacerle creer al país que era el mejor rival contra Petro.

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El increíble favoritismo por Fajardo indica que detrás de su nombre se fragua un nuevo Rodolfo, es decir, otro candidato manchuriano, para asegurar la reelección de Petro en cuerpo propio o ajeno, porque en marzo 2026 este Fajardo apenas sería otro candidato de pacotilla, programado para perder... y legitimar el resultado.

¡Por tanto, es necesario despertar y escoger desde ahora un verdadero candidato, que aglutine las fuerzas para la recuperación nacional, antes de que sea demasiado tarde!

miércoles, 20 de noviembre de 2024

¡Mi abuelito / abuelita fue candidato presidencial!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En varias ocasiones un distinguido empresario, amigo de esta casa, advierte al país que la proliferación de candidatos de derecha conduce al triunfo del único de la izquierda. Esa advertencia no carece de fundamento. Por el contrario, es indiscutiblemente sólida. No se trata de una profecía, sino de un postulado irrebatible.

Ya van 21 candidatos de los partidos tradicionales (insiders), y dos outsiders, Santiago Botero y Viki Dávila, ¡y faltan todavía quién sabe cuántos espontáneos...!

Con el mayor desparpajo, los jefes políticos estimulan e inflan egos, porque dizque a mayor número de candidatos, el pueblo tendrá la oportunidad de preferir los mejores, de tal manera que, entre marzo y junio de 2026, los dos que resulten más votados dentro de la turbamulta, se presenten como los aspirantes de la democracia a la Presidencia y la Vicepresidencia. 

Entre tanto, no importa que Petro destruya la economía nacional y degrade totalmente las instituciones, porque dizque el elector, cansado y asqueado de la corrupción, el despilfarro, la ineficiencia y la vagamundería, derrotará estruendosamente al Pacto Histórico.

Frente a ese escenario rosado y optimista, no vale advertir que, para 2026, la mayor parte del territorio estará controlado por las guerrillas y demás organizaciones paramilitares petristas, con sus narco-carteles afines, y que un gobierno comunista jamás entrega voluntariamente el poder.

Como en Venezuela, aquí los partidos siguen con sus juegos clientelares y su sainete electoral, y como en el hermano país, la dictadura armada y mafiosa seguirá gobernando hasta después de que llegue una Corina Machado...

Lo menos grave de Petro es su logorrea, de la que diariamente nos burlamos en un país que persiste en la negación del horripilante avance en la toma del poder. Como en la Piel de Zapa, el ámbito jurídico y territorial donde rigen la Constitución y las leyes, amanece cada día más encogido en Colombia.

Si Petro sigue, en 2026 ya no habrá nada de la democracia ni de la economía. ¿Habrá elecciones libres y respetadas ese año?

En esas condiciones, la proliferación de candidaturas condenadas al fracaso solo conduce a la satisfacción vanidosa de personajes intachables pero carentes de votos. Dentro de 20 años, los nietos de las docenas de candidotes podrán exclamar con orgullo familiar: “¡Mi abuelito / abuelita fue candidato presidencial!” ¡Valiente gracia!

En cambio, lo que necesitamos desde ahora es un líder indiscutible, con un programa eficaz y con vocación de poder, que implica también preparar la elección de una mayoría de congresistas idóneos, y sobre todo honestos, antes de la elección presidencial. Escogerlo y seguirlo es obligación de los seis líderes democráticos que, en cambio, han preferido, hasta ahora, seguir cultivando sus decrecientes clientelas, indiferentes a la suerte de una patria expuesta a todos los horrores de la revolución y el hambre.

Como en Venezuela, la irresponsabilidad impune de la clase política explica la predecible extinción de la democracia.

miércoles, 24 de marzo de 2021

¡Corruptos sí... pero con votos!

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín

Precisamente por ver diariamente las noticas de Deutsche Welle y recibir las Schlagzeilen de Der Spiegel, no pienso que Alemania sea un país modelo, pero sus recientes acontecimientos electorales suscitan algunas reflexiones. El hecho es que los cristiano-demócratas (la Unión de la CDU y la CSU), que casi siempre han gobernado desde 1949, solos o en coaliciones, ha obtenido su peor resultado de los últimos 50 años en las elecciones de tres Länder, de cara a las generales de septiembre. Este fracaso se debe en gran parte al descubrimiento de que dos, quizá tres, diputados de la Unión se han lucrado en contratos sospechosos para el suministro de elementos necesarios en esta emergencia sanitaria.

No ha valido la expulsión de los implicados del partido, para que la percepción de alguna corrupción en sus filas cobre elevada factura. La sensibilidad del electorado alemán frente a la corrupción contrasta con nuestra indiferencia o insensibilidad ante una verdadera pandemia política y social que arruina la democracia y nos tiene al borde del abismo.

Aquí, desde humildes políticos chocoanos hasta encumbrados expresidentes de la república disfrutan de las fortunas económicas o políticas obtenidas gracias a la corrupción, amparados por la solidaridad de sus copartidarios, el silencio de los medios masivos y la inactividad, cuando no, de la colaboración judicial.

Esto sería menos terrible, si no fuera por el hecho de que los corruptos conservan sus votos o los acrecientan, pase lo que pase. Para ninguno de mis amigos lectores es difícil cerrar los ojos y en pocos segundos repasar la lista de dirigentes podridos en alcaldías y cuerpos colegiados, y entre exministros, magistrados y toda suerte de políticos, todos enchufados, reelectos o reelegibles.

Ahora hablemos de Petro: después del valiente reportaje de Vicky Dávila, en vez de terror he notado una sensación de alivio (¡Por fin se destapó del todo este tipo!). Más de uno me ha dicho que es imposible que tamaño irresponsable llegue a la presidencia, así venga creciendo hasta ahora en las encuestas y ocupe en ellas el primer lugar en la carrera hacia la casa de Nariño.

Bueno, el exterrorista, exguerrillero (porque en Colombia se puede ser ex de tales oficios), y el exhombre de las bolsas, sigue disfrutando de impunidad judicial y mediática. Es verdad que ahora se ha quitado la careta y en su arrogante discurso ya no oculta su programa narco-castro-chavista.

Este programa será cada día más atractivo para el 80% del electorado, sumido en la miseria de la pospandemia, que ha agravado las condiciones precarias de la mayoría y ha pospuesto sus esperanzas en el futuro.

Además del Foro de Sao Paulo, las FARC, el ELN, Fecode, narcotráfico, minería ilegal y los medios mamertosos (de los cuales no omito la DW), Petro dispone de mecanismos publicitarios eficaces, especialmente en las redes, pero su gran palanca está en las promesas demagógicas, que les parecen ridículas a las gentes bienpensantes en las altas esferas (y no a todas, porque también hay un amplio grupo socialista-caviar en el estrato 7)

No quiero alargarme, pero tenemos muy cerca la historia de Daniel Quintero (Pinturita), individuo desconocido, que proponiendo apenas rebaja en los servicios domiciliarios ganó la Alcaldía en Medellín, para repetir allí los desastres de Petro en Bogotá y disponer de billones para las elecciones de 2022, al igual de la Claudia…

No nos cansemos de gritar “¡Qué viene el lobo!”, porque sí viene. Ojalá en Colombia no se repita el cuento del feroz animal y los chanchitos, porque en su versión original no existe casita de ladrillo a la última hora y simplemente la fiera sí se come a los tres cerditos, que jugaban, danzaban y cantaban en torno a las docenas de candidotes presidenciales que se disputan el electorado que no tienen.

lunes, 17 de febrero de 2020

Palabras de la vicepresidenta de Colombia

Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Realmente es increíble, pero, todo, todo lo que dicen los funcionarios del gobierno, los empresarios, los ciudadanos del común se convierte en problema, en críticas, interpretaciones y obviamente en debate que dura toda la semana o hasta que surja algún tema espinoso en la opinión pública a través de los noticieros o los periodistas.

Conocimos del resultado horrible de la entrevista de la periodista de Semana, con el jefe de prensa del palacio, y luego, cuando se bajaron un poco los ánimos se lanzan en ristre contra la señora vicepresidenta de Colombia por decir que para las mujeres existen otras carreras profesionales diferentes a la psicología y sociología, que generan posiblemente más ingresos. Se abrió la discusión sin analizar el contexto de las palabras y lo que había en el fondo de lo expresado.

Considero que, si le damos una mirada tranquila a sus palabras, está diciendo: mujeres de Colombia, ustedes son capaces, inteligentes, y pueden aportar más aun a nuestro país estudiando fuera de esas carreras otras como ingenierías, que son valiosas, requeridas y pueden obtener más ingreso.
   
Nosotros los abogados, cada rato escuchamos que existen demasiados abogados, que se deben limitar tantas facultades de derecho, que no salgan promociones por lo menos en un determinado periodo, y esas palabras no son ofensivas, ni se pueden tomar como el inicio de una guerra contra esa profesión. Debemos analizar el contexto, mirar si en algunas partes del país se requieren tantas facultades y eso no es malo, es el resultado de una realidad e inquietud de buena fe.

No debemos olvidar que hoy la educación técnica y tecnológica es muy importante, requerimos de personas con conocimientos y habilidades en distintos artes que contribuyan a desarrollar las ciudades pequeñas, los municipios de nuestra tierra, que son 1.204 y que la mayoría de ellos desciende en su número de habitantes. Allí, en esos lugares, debemos tener profesiones que tengan un verdadero beneficio para esas regiones, es decir educar con pertinencia.

Nadie está en capacidad de descalificar profesiones, carreras profesionales o especializaciones, maestrías o doctorados, cada cual estudia lo que le nace. Ya pasaron aquellas épocas en las que los padres decidían a dedo qué estudiaba cada hijo, quién sería cura y quién monja, estamos en la época del libre discernimiento, pero ello no conlleva a que se impida dar opiniones, que buscan es hacer pensar y abrir horizontes.

Invito a que bajemos los ánimos, las discusiones sin sentido que generan rechazo, y se pierde el norte de lo que se quiere realmente decir porque se centra el debate en la forma y no en el fondo.

Ayudemos a debatir, a analizar el país y construirlo con una mirada positiva, no basados en el conflicto y la ofensa.