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lunes, 17 de febrero de 2020

Palabras de la vicepresidenta de Colombia

Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Realmente es increíble, pero, todo, todo lo que dicen los funcionarios del gobierno, los empresarios, los ciudadanos del común se convierte en problema, en críticas, interpretaciones y obviamente en debate que dura toda la semana o hasta que surja algún tema espinoso en la opinión pública a través de los noticieros o los periodistas.

Conocimos del resultado horrible de la entrevista de la periodista de Semana, con el jefe de prensa del palacio, y luego, cuando se bajaron un poco los ánimos se lanzan en ristre contra la señora vicepresidenta de Colombia por decir que para las mujeres existen otras carreras profesionales diferentes a la psicología y sociología, que generan posiblemente más ingresos. Se abrió la discusión sin analizar el contexto de las palabras y lo que había en el fondo de lo expresado.

Considero que, si le damos una mirada tranquila a sus palabras, está diciendo: mujeres de Colombia, ustedes son capaces, inteligentes, y pueden aportar más aun a nuestro país estudiando fuera de esas carreras otras como ingenierías, que son valiosas, requeridas y pueden obtener más ingreso.
   
Nosotros los abogados, cada rato escuchamos que existen demasiados abogados, que se deben limitar tantas facultades de derecho, que no salgan promociones por lo menos en un determinado periodo, y esas palabras no son ofensivas, ni se pueden tomar como el inicio de una guerra contra esa profesión. Debemos analizar el contexto, mirar si en algunas partes del país se requieren tantas facultades y eso no es malo, es el resultado de una realidad e inquietud de buena fe.

No debemos olvidar que hoy la educación técnica y tecnológica es muy importante, requerimos de personas con conocimientos y habilidades en distintos artes que contribuyan a desarrollar las ciudades pequeñas, los municipios de nuestra tierra, que son 1.204 y que la mayoría de ellos desciende en su número de habitantes. Allí, en esos lugares, debemos tener profesiones que tengan un verdadero beneficio para esas regiones, es decir educar con pertinencia.

Nadie está en capacidad de descalificar profesiones, carreras profesionales o especializaciones, maestrías o doctorados, cada cual estudia lo que le nace. Ya pasaron aquellas épocas en las que los padres decidían a dedo qué estudiaba cada hijo, quién sería cura y quién monja, estamos en la época del libre discernimiento, pero ello no conlleva a que se impida dar opiniones, que buscan es hacer pensar y abrir horizontes.

Invito a que bajemos los ánimos, las discusiones sin sentido que generan rechazo, y se pierde el norte de lo que se quiere realmente decir porque se centra el debate en la forma y no en el fondo.

Ayudemos a debatir, a analizar el país y construirlo con una mirada positiva, no basados en el conflicto y la ofensa.

lunes, 29 de abril de 2019

Contradicciones


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Colombia es un país contradictorio, nosotros, los ciudadanos, también lo somos. Nos la pasamos pidiendo acción, claridad, gestión y cuando eso que es tan escaso se da ya la consideramos equivocada, errónea y la criticamos fuertemente.

Me voy a referir a tres casos puntuales en los que la justicia colombiana, específicamente el Consejo de Estado, alto tribunal de la rama judicial, se pronunció y emitió tres sentencias que afectaron a tres altas personalidades. Con dos de los fallos perdieron la curul Antanas Mockus y Ángela Robledo; en el otro, la decisión fue favorable y se salvó la vicepresidenta Marta Lucia Ramírez.

Me atrevo a decir que las tres decisiones fueron acertadas, no obstante, los de la izquierda, comunistas y demás, corren a opinar lo contrario, porque casualmente las tres sentencias fueron adversas a sus intereses políticos. Aclaro no estoy defendiendo interés alguno en el tema y no tomo partido, por ello, para que los ciudadanos con calma puedan comprender la magnitud de lo ocurrido, enunciaré los elementos de cada uno de los casos y así, al final, tomarán su propia decisión frente a la pérdida de investidura de dos de ellos y a la conservación de la misma en el tercer caso.

Caso Antanas Mockus: se da la nulidad de la elección porque se demostró que Samuel Murrain, director ejecutivo de Corpovisionarios, había firmado con el Estado un contrato, que es igual a decir que se comprobó que actuó a nombre y representación de Antanas Mockus, quien era el representante legal de dicha firma. Aunque fue por un alto valor esto no tiene incidencia, lo que sí es de relevancia y objeto de la nulidad de la elección es que se dio cuatro meses antes de las elecciones al Congreso y violó de una manera clara la norma sobre contratación. Es cierto y no admite duda en contrario que se firmó el contrato violando normas y por eso fue la nulidad de la elección.

Caso Ángela Robledo: se demandó por la figura jurídica de la doble investidura al cambiar del Partido Verde a la Colombia Humana, sin cumplir con los requisitos establecidos en la ley. Para cumplir la norma y no perder la investidura debió renunciar al Partido Verde doce meses antes de presentarse como candidata a la vicepresidencia por el movimiento Colombia Humana, lo cual se convierte en un hecho evidente, que tampoco admite discusión alguna, y por ende, probada la causal, la consecuencia es la pérdida de investidura.

Caso Marta Lucía Ramírez: fue demandada por las mismas razones que Ángela María Robledo y por ende se buscaba la pérdida de investidura, pero el de uno y otro fueron casos distintos, diferencia que fundamentalmente radica en que la vicepresidenta no ocupaba ningún cargo de elección antes de postularse, su origen fue distinto y de esa forma no tenía que renunciar a nada.

En conclusión, tres casos diferentes fallados coherentemente. Así y todo, hay inconformismo. Dicen unos que se busca acabar con la oposición, afirmación que no tiene sustento alguno. Se falló con base en requisitos previamente establecidos, y fue por cuenta propia que perdieron la curul quienes la perdieron, porque desde el principio se les dijo lo que podía ocurrir, porque incumplieron con las reglas del juego. Aun así, no han tenido la dignidad de reconocer su error y aceptar que la justicia operó en debida forma. Otros dicen que son fallos amañados, pero no prueban por qué.

En estos casos se falló pronto, para unos en justicia, para otros no, pero, la independencia de la justicia se vio, no admite duda. Lo que debemos invitar es a que se acepten los fallos y se corrijan los errores cometidos porque de lo contrario los volverán a cometer.

Esta semana tendremos un nuevo round, esta vez en el Congreso, donde se debatirán las objeciones, si ganan los que están a favor de no tener en cuenta las seis (6) objeciones presidenciales saldrán a decir que ganó la justicia, si se logra aceptar alguna objeción dirán que se está en contra de la paz. Por mi parte solicito respeto a las decisiones, sean favorables o no, porque esa es la única forma de creer en la justicia y en el Congreso de la República.