Mostrando las entradas con la etiqueta Recursos naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Recursos naturales. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de noviembre de 2025

Biodiversidad: nuestro gran activo para enfrentar el cambio climático

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

El pasado 30 de octubre El País de España publicó un interesante artículo de Amir Lebdioui y Alicia Montalvo, titulado “América Latina y el Caribe, el banco de ideas más valioso del mundo”[1]. Dicho artículo refuerza la tesis incluida en mi libro “Cambio climático e impacto global, un marco viable de transición energética para Colombia” (Fondo Editorial EIA, 2024), donde sostengo que la transición energética que requiere Colombia debe centrarse en la preservación de nuestros ecosistemas, que conforman una de las biodiversidades más ricas del planeta.

En nuestro país como en toda la región, sobre todo a partir del Consenso de Washington, las economías de América Latina y del Caribe (ALC) se han convertido en exportadores de materias primas con poco o ningún valor industrial agregado e importadores de mercancías y tecnologías, principalmente provenientes del gran país del norte. Como afirman los autores del articulo atrás referenciado “Durante décadas, el modelo de desarrollo regional se ha apoyado más en extraer lo que hay bajo tierra o en sus aguas que en aprender de lo que florece sobre ella o nada en sus océanos”. A lo que habría que agregar que este modelo de desarrollo, basado en maximizar utilidades mediante la sobreexplotación de nuestros recursos del suelo y subsuelo (que prefiero llamar bienes naturales), sin ningún miramiento por la preservación de los ecosistemas, nada o casi nada aporta al desarrollo.

Todos los avances tecnológicos de la humanidad se basan en el aprovechamiento de la biodiversidad y bienes naturales, que ofrece la naturaleza. Sin embargo ALC, la región que alberga la mitad de la biodiversidad del planeta, apenas ha empezado a traducir esa riqueza en innovación y en oportunidades para la prosperidad y aporte a la transición energética. La conservación de nuestros bosques tropicales, en especial del bioma amazónico y de la biodiversidad del suelo orgánico, así como la adopción de buenas prácticas de uso del suelo en las labores agrícolas y pecuarias es nuestro gran aporte a la transición energética, que además puede ser impulsor del desarrollo.

Las políticas públicas en nuestros países han quedado atrapadas en el falso dilema: desarrollo o conservación. La lógica dominante con frecuencia sostiene que hay que elegir entre proteger nuestros bienes naturales (la Amazonia, los páramos andinos, los suelos orgánicos, los arrecifes del Caribe.), o crear empleo y prosperidad. Pero esa dicotomía es infundada: la protección de la biodiversidad no es un obstáculo al desarrollo, es un activo estratégico esencial en tiempos de transición energética y, además, fuente de desarrollo productivo. La biodiversidad es el gran acervo de conocimiento para rediseñar materiales, reinventar sistemas energéticos, desarrollar nuevos medicamentos y crear industrias competitivas y regenerativas.

La próxima revolución tecnológica dependerá de la biodiversidad, y ninguna otra región del mundo fuera de ALC, en particular nuestro país, ofrece el potencial. He ahí nuestra responsabilidad y compromiso. Un llamado a la academia, centros de investigación y al empresariado comprometido con la innovación y el desarrollo.

La naturaleza, a través del proceso evolutivo conocido como selección natural, tiene el beneficio de millones de años de ensayo y error, perfeccionando su diseño. Por eso es apenas lógico que los humanos recurran a ella para diseñar tecnologías. La innovación que emula a la naturaleza se llama diseño biomimético y ha inspirado muchas de nuestras mejores creaciones, desde trenes hasta edificios.

Antes de entrar a mencionar los avances y posibilidades en la biomimétíca, destaquemos la importancia de las plantas en la medicina tradicional, así como en las modernas fitoterapia y farmacología. Desde el descubrimiento de principios activos como la digoxina para el corazón hasta el paclitaxel para el cáncer, la botánica ha sido una fuente vital para el desarrollo de medicamentos. Colombia con vegetación en todos los pisos térmicos, desde las cálidas llanuras hasta los páramos, está en mora de desarrollar tecnologías para el aprovechamiento de su rica y variada vegetación.

Algunos inventos inspirados en la naturaleza incluyen el velcro, basado en los ganchos de las semillas de cardo; el tren bala, cuyo diseño imita al martín pescador para reducir el ruido y la resistencia del aire y el nailon, que se inspira en la resistencia y elasticidad de la tela de araña. Otras innovaciones notables son las pinturas auto limpiantes inspiradas en la hoja de loto y los sistemas de fijación quirúrgica que imitan a los gusanos parásitos. Y qué decir del helicóptero, que imita el vuelo del colibrí.

Las tecnologías que ayudan a la preservación de los ecosistemas van desde energías limpias como la solar y eólica hasta innovaciones en transporte, agricultura, reciclaje y captura de carbono. Estas incluyen vehículos eléctricos, técnicas de agricultura sostenible, soluciones para la gestión de residuos, digitalización para optimizar el uso de recursos y sistemas para la captura de carbono del aire.

Cuando el famoso tren bala comenzó a circular en Japón, se dieron cuenta de que había un enorme problema: con su velocidad de 300 km/h, cada vez que emergía de un túnel generaba un estruendo que podía escucharse a 400 metros de distancia. El tren comprimía el aire en el túnel de tal forma que, al salir, producía un gran estruendo, lo que llevó a que las poblaciones asentadas en las vecindades protestaran por la contaminación sonora. Para solucionar esta situación, el tren de Nakatsu (Japón), inaugurado en 1997, incluyó un rediseño de la parte frontal inspirada en el pico aerodinámico del martín pescador. Además, implementó mejoras inspiradas en las plumas de las lechuzas, aves conocidas por su vuelo silencioso, así como en el abdomen del pingüino Adelaida, que se desliza con un mínimo de resistencia en el agua.

El Centro Eastgate en Harare, capital de Zimbabue, es el mayor ejemplo del biomimetismo a gran escala. Eastgate, el centro comercial y de oficinas más grande del país, utiliza sistemas de calefacción y enfriamiento no convencionales que regulan la temperatura durante todo el año. Para ello el arquitecto Mick Pearce se inspiró en la ingeniosa estructura de los montículos de las termitas. Estos montículos se mantienen frescos porque tienen un sistema de ventilación compuesto por conductos que se abren y cierran, regulando así las corrientes de aire. El referido edificio utiliza un proceso similar, lo que le permite usar apenas un 10 % de la energía que emplean otros edificios de similar tamaño.

El salto del extractivismo a la innovación no ocurrirá por accidente. Exige compromiso y dirección de política, financiamiento y cooperación científica. América Latina ya es líder en conservación, con más del 22 % del territorio beneficiado de algún estatus de protección, pero solo con cercamientos no habrá transformación estructural.

Una investigación de CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, junto con la Universidad de Oxford, que se lanzará en la COP30 de Cambio Climático en Belém de Pará, muestra que muchas políticas de bioeconomía en la región, pese a su relevancia, corren el riesgo de reproducir lógicas extractivas, mientras que los esfuerzos investigativos en biodiversidad siguen aislados de la política industrial y financiera. El resultado: economías que protegen la naturaleza, pero aprenden poco de ella. Ecoturismo y pagos por servicios ambientales son importantes, sí, pero no sustituyen el aprendizaje industrial ni la escalada tecnológica. Sin un canal de innovación, que conecte el conocimiento biológico con el diseño de productos, patentes, desarrollo industrial y exportaciones, la región seguirá siendo proveedora de muestras, pero no modeladora de mercados.

miércoles, 17 de julio de 2024

Entrevista con Darío Montoya Mejía

Antonio Montoya H.

Para la entrevista de la semana en El Pensamiento al Aire, hablamos con el ingeniero industrial Darío Montoya Mejía sobre diversos aspectos de la vida nacional empezando por la propuesta del manejo de etanol que brinda una transición energética limpia y sin los costos que exige la electricidad. No dejes de verlo.

Darío Montoya Mejía, nacido en Medellín, es un ingeniero industrial y especialista en Finanzas y Formulación y Evaluación de Proyectos de Inversión Privada, egresado de la Universidad de Antioquia. Se ha destacado por liderar una transformación del Sena, aumentando la cobertura a más de siete millones de estudiantes por año. Ha sido embajador en Brasil y en el sector privado, se ha desempeñado como director de la Incubadora de Empresas de Base Tecnológica de Antioquia. Trabajó en el diseño de la Política Nacional para la Creación y el Desarrollo de Empresas en Colombia. También fue docente de la Universidad de Antioquia. Adicionalmente, trabajó en la Escuela Latinoamericana de Ingenieros, Tecnólogos y Empresarios (ELITE), ideada por el expresidente Álvaro Uribe, de la cual fue rector hasta 2014, y posteriormente fue presidente del Consejo Directivo. En 2018, fue elegido como rector de la Institución Universitaria Digital de Antioquia.

martes, 31 de enero de 2023

De cara al porvenir: ¿Y de la demografía qué?

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Uno de los acontecimientos más importantes e impactantes que dejó el 2022 y que pasó casi que inadvertido para todos, es que se llegó al nacimiento del habitante 8.000.000.000 (ocho mil millones) en este congestionado, pobre, inequitativo e injusto planeta.

De manera casi que premonitoria para algunos, el nombre que le colocaron a la criatura fue Damián, sí, Damián, como el personaje central de la exitosa serie de La Profecía, lo cual nos puede llevar a un esquema de pensamiento cabalístico, especulativo y conspirativo.

Siendo respetuoso con las posturas religiosas y legales que no están de acuerdo con el tema de la planificación demográfica, es innegable que esta variable se ha convertido en un vector generador de muchos problemas en algunos lugares del planeta, no permitiendo el desarrollo de una vida digna para millones de personas en el mundo.

Pensemos en el aire, el agua, el espacio, la comida, la educación, la atención sanitaria, la vivienda y las posibilidades de trabajo que mínimamente requiere un humano para vivir con algún nivel de dignidad.

Para peor, el contexto actual no muestra ni los mejores síntomas ni las apropiadas condiciones de mejora, con un cambio climático inocultable y de manifestaciones crecientes, con modelos políticos y económicos agotados, con una pobreza y una iniquidad que sobrepasan las previsiones de los más pesimistas, con relatos, como dicen los analistas, que no son capaces de soportar las explicaciones básicas o mínimas de lo que está aconteciendo y mucho menos de generar propuestas para reorientar el rumbo.

Estamos en un cambio de época donde los avances tecnológicos abren enormes posibilidades, no necesariamente para todos, pero donde las peores condiciones que tenemos como especie salen a flote y no nos permiten salir del pantanero en el que estamos. Egoísmos extremos de personas, instituciones y Estados nos mantienen al borde del abismo y donde cualquier acción premeditada o accidental puede desembocar en conflictos que pueden ser simples escaramuzas o simplemente el inicio del Armagedón.

Consumismos impulsados culturalmente nos llevan a la extracción extrema de los recursos naturales y a la explotación del humano con sus lamentables e inevitables consecuencias.

La no sincronización de los ritmos entre los avances tecnológicos, la capacidad de respuesta desde la política, el endemoniado y frenético acontecer económico y la lenta capacidad de asimilación y cambio desde lo cultural y lo educativo, hacen improbable que podamos encontrar respuestas inteligentes, oportunas y pertinentes para enfrentar la situación en el corto plazo.

Pero también, la esperanza en que el espíritu humano sea capaz de levantarse y rescatar a la humanidad a través de los humanos, hombres y mujeres que sean capaces de sobreponerse a sus intereses individuales y coloquen de nuevo en el centro de todo análisis, de toda consideración y de toda especulación al hombre, nos permitiría pensar en una nueva posibilidad y oportunidad de emprender un nuevo Renacimiento.

sábado, 18 de enero de 2020

El verano


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
Pidámosle a nuestro Señor Jesucristo que llueva rápido.

Estamos a mediados y rápidamente a finales de enero y desde el 1 de enero, no cae gota de agua. Ya los agricultores empiezan a tomar medidas para salvar sus cultivos, utilizando el riego artificial, con un recurso de agua escaso y costoso de mover. Llevarlo a cada planta en los volúmenes requeridos para su cabal supervivencia y desarrollo, es obra de titanes, pero toca hacerlo para evitar el punto de no retorno, cuando la planta ya está tan débil y tan triste que se hace imposible revivirla, además de la vulnerabilidad a las plagas.

La importancia del agro, especialmente en nuestro país es inmensa, nuestra economía, cada día va dependiendo más de la explotación de nuestros campos y están bien animados los inversionistas comprando tierras para adelante proyectos agropecuarios de todo tipo.

El riesgo más grande para este importante sector de la economía, es el verano, el cambio climático, el calentamiento global, que hacen impredecibles e inmanejables los veranos y los inviernos.

Si todos empezamos a asumir costumbres sencillas que contribuyan a mitigar estos fenómenos, podremos tener comportamientos de la naturaleza, más favorables.

Como nunca es tarde, he decidido mantener a la mano el envase pet vacío de gaseosa, para irlo llenando de todo tipo de residuos de plástico: Tengo desde hace muchos años el recipiente para las baterías usadas, hoy empiezo a llenar de residuos vegetales únicamente, un tanquecito plástico mediana, para hacer abono, de tiempo atrás recogemos el agua de la ducha para vaciar el sanitario, usamos bolsas de polipropileno reutilizables para el mercado, sigo tratando de cambiar el carro por el transporte público, en fin, hay un sin número de costumbres y conductas, que si todos las adoptamos, todos nos favorecemos y viéndolo bien, es fácil, somos animales de costumbres, y debemos aprovechar la cantidad de facilidades qué hay hoy para entregar estos materiales contaminantes y de difícil descomposición, para que con ellos se hagan procesos de recuperación y/o de destrucción responsables.

El agua, es la fuente la vida, cuidémosla como el bien más preciado; las fuentes de producción de agua se deben considerar como lugares sagrados y empecemos a considerar almacenamientos de agua lluvia para nuestros hogares, empresas y muy especialmente para los cultivos.