Mostrando las entradas con la etiqueta Presidencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Presidencia. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de octubre de 2024

¿Repetiremos el desastre de 2022?

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Si estuviéramos viviendo dentro de la vigencia de la Constitución y la Ley, sería una excelente noticia la apertura del abanico presidencial del Centro Democrático, formado por María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín, Andrés Guerra y Miguel Uribe, del cual debe salir el candidato único del uribismo. Pero en las circunstancias actuales, este no llegará a la Presidencia, sino que hará más fácil la continuidad del petrismo porque si cada partido democrático presenta su candidato, la división nos llevará inexorablemente a repetir el desastre de 2022.

Vamos por partes. Supongamos:

1. Que no hay autogolpe de Estado y Petro no se queda a la brava.

2. Que las elecciones serán libres; las autoridades electorales, imparciales; el escrutinio, correcto, y los resultados, respetados.

Nada en la ideología comunista ni en la conducta del actual gobierno permite pensar que esas elecciones vayan a ser limpias y conformes a la legislación electoral actual, que, incidentalmente, puede cambiar si la reforma política de Petro se convierte en otra ley embadurnada de mermelada.

Si además consideramos el creciente control territorial de las guerrillas petristas, las elecciones no serán un paseo triunfal; más bien, una confrontación de muy incierto resultado.

Frente a un panorama electoral especialmente arriesgado y bajo gobierno comunista, la unión de las fuerzas democráticas es imperativa, porque desde ahora requerimos:

1. Un programa completo de recuperación nacional

2. Una fusión generosa y sincera de todas las fuerzas democráticas

3. Una dirección política única, con candidato también único e indiscutible.

Lo anterior debe responder a una voluntad de poder que se exprese desde ahora. Este movimiento demanda:

1. Prevenir el fraude.

2. Preparar millares de testigos electorales.

3. Adecuada logística (finanzas – publicidad – lemas y consignas – organización – responsabilidades, etc.)

4. Apropiada información en el ámbito internacional, para defendernos de calumnias, consejas y tergiversaciones.

Si en marzo de 2026 se repite el sainete de la consulta popular para elegir candidato democrático, como en 2022, apenas habrá dos meses para improvisar en los millares de asuntos que exige una campaña presidencial, sobre todo si se tiene en cuenta que el contrincante dispondrá de las dos vertientes del petrismo —la “legal” y la subversiva—, todo el dinero de la única gran industria actual del país y el inmenso poder del Gobierno.

Por todo lo expuesto hasta aquí, tenemos la obligación de rechazar el abanico uribista. Si alguno de sus integrantes es escogido para representar las fuerzas democráticas, magnífico, pero si esa responsabilidad recae en un personaje de otra corriente, todos tendremos la obligación de apoyarlo.

Hay que empezar desde ahora, sin pérdida de tiempo, a encarar al enemigo como debe ser, y no seguir desgastándose en numerosas candidaturas condenadas al fracaso, hasta marzo de 2026, cuando ya sea tarde para salvar al país.

Desde luego, estamos analizando una hipótesis, pero no deben descartarse otras como que Petro cierre Cortes y Congreso, y se vaya con su Plan B, C, o D; o que, con 600 municipios en poder de la guerrilla, “gane las elecciones”.

En los últimos días, el expresidente Duque ha propuesto una Alianza Nacional Republicana, y el doctor Vargas Lleras, así como el general Zapateiro, han llamado la atención sobre la necesidad de la unión para conservar la democracia. Estas voces son muy acertadas y no merecen el silencio con el que han sido recibidas hasta ahora.

En resumen, el país no se rescatará de un despotismo sin límites éticos ni legales, como el imperante, con juegos políticos de azar ni con maniobras decimonónicas.

***

Uno de nuestros mejores lectores ha resumido la situación así: “¡Muchos candidatos de derecha eligen uno de izquierda!”.

martes, 16 de julio de 2024

De cara la porvenir: calladitos se ven más bonitos

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

La expresión empleada como título de este escrito corresponde a una frase empleada comúnmente por el señor expresidente Santos para referirse al papel que deberían cumplir los expresidentes de Colombia, sin que estén interviniendo en los asuntos del día a día, ni defendiendo su obra de Gobierno ni criticando al presidente de turno.

Me ha parecido inteligente y oportuna la invitación que hace el expresidente Duque a todos sus colegas de unirse en un solo frente para lograr consensos y presentarse con un candidato único a las próximas elecciones presidenciales si de verdad se quiere tener una verdadera posibilidad de triunfo ante el candidato de continuidad del presente Gobierno, sea quien fuere.

Ante las circunstancias y coyunturas actuales, esta propuesta es un verdadero termómetro y reto para medir la grandeza de todos y cada uno de los expresidentes vivos de Colombia.

Veremos su real capacidad y compromiso para vencer sus egos, su soberbia, sus intereses partidistas y sus cálculos políticos y burocráticos de filigrana.

Alto servicio le prestaría al país si encausan sus esfuerzos para construir un proyecto político que consiga organizar y convocar a la mayoría de los colombianos a superar el desmadre en el cual estamos, producto de atrasos e incumplimientos históricos y del mal funcionamiento del Gobierno actual, en medio de una coyuntura internacional verdaderamente incierta.

Flaco servicio le prestaría al país si eludieran su responsabilidad histórica y se dedicaran a la defensa de sus pequeños intereses particulares y a las ganas de tener un protagonismo permanente.

Hoy se dice que este es el Gobierno de la improvisación. Ojalá la oposición no cometa la misma improvisación que cometió cuando en las últimas elecciones se optó por elegir por descarte ante la falta de candidatos propios al oponente del entonces candidato Petro.

Se supone que al marrano no lo capan dos veces… (¿O sí?)

Preocupante por decir lo menos, la presentación de los dos precandidatos con mayor posibilidad de triunfo en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el próximo mes de noviembre, en el debate televisivo promovido y organizado por CNN, el pasado jueves 27 de junio.

No voy a juzgar a quién le fue bien o a quién le fue mal. Es claro que no estaban presentando una entrevista para aspirar al cargo de animador para un programa de televisión –y no necesariamente el mejor candidato mediático es la mejor opción–, si no que estaban presentando, en teoría, sus argumentos para convencer al electorado que cada uno es la mejor opción para el país. Lo cierto es que, es más que lamentable, que la sociedad norteamericana, el imperio vigente en esta coyuntura histórica, no tenga una opción diferente a los dos candidatos actuales.

Estamos ante una crisis de candidatos frescos, de ideas nuevas y le estamos teniendo que entregar la rienda de los países a políticos que no necesariamente parecieran ser los mejores.

Y es que gústenos o no la elección de presidente para los Estados Unidos, –permítanme la expresión–, es la elección del primer mandatario del planeta, una decisión que nos impacta a todas las personas, a todas las instituciones y a todos los países de nuestro golpeado planeta, agobiado hoy por las guerras, las crisis migratorias, el cambio climático, la injusticia, la iniquidad y la hambruna, por encima de lo que ocurra por ahora  en China, en Rusia, en India o en Europa, en un mundo con tendencia a la multipolaridad.

Una persona muy mayor con varias limitaciones y una persona pendenciera con líos judiciales son la opción que hoy se presenta: hemos caído muy bajo.

Ojalá las grandes y distinguidas élites intelectuales, académicas, políticas y económicas de los Estados Unidos se pellizquen y, dejando a un lado sus intereses partidistas, se comprometan con la grandeza de su nación y con la estabilidad del planeta.

Mi gran anhelo es que no les vaya a quedar grande la grandeza.

jueves, 20 de junio de 2024

Precandidatos al tablero

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

En reciente reunión se plantearon los requisitos que deberían cumplir los posibles precandidatos a la Presidencia, Senado y Cámara, para las elecciones de 2026.

Se habló de la teoría del péndulo, que se mueve de la extrema izquierda a la extrema derecha, una forma nueva de mirar la polarización, como inconveniente para el país, recomendándose líderes de centro, con gran capacidad negociadora y conciliatoria, para juntar los quereres de los extremos, líderes que tengan la capacidad y el valor de llamar las cosas por su nombre, de no engañar con mentiras a sus electores, líderes que en su trayectoria pública hayan obtenido muy buenas calificaciones, que se distingan en el respeto por los dineros públicos y sean ejemplo de austeridad en sus formas de vida, líderes prudentes, con mucha experiencia, seriedad y determinación.

Líderes que valoren y respeten la libertad de empresa y la importancia de la empresa privada para el país.

Líderes trabajadores, responsables, de vida sana, cumplidores de sus compromisos, dispuestos a la difícil tarea de reconstrucción del país, que ya está lo suficientemente destruido por la pésima e irresponsable administración actual, sumido en la más profunda corrupción.

Líderes con gran capacidad de conformar equipos de trabajo de colombianos con experiencia, responsables, austeros, de vida sana, conciliadores.

Líderes dispuestos a someterse a un mecanismo que permita definir entre varios, a un candidato único, que enfrente al candidato de la extrema izquierda, que se va a moler para continuar en el poder, con sus políticas destructivas de la unidad y solidaridad entre colombianos y de la economía en todos sus sectores, permitiendo la gran corrupción que estamos viviendo.

Líderes que se distingan por sus buenas maneras en el trato con sus semejantes. A hoy, pueden haber más de 20 precandidatos, hombres y mujeres, que ya deben auto convocarse a una reunión, para iniciar conversaciones entre ellos con miras a llegar al candidato único, que enfrentará al candidato de la extrema izquierda, Petro.

El propósito común es el de llegar a un candidato único, respaldado y acompañado irrestrictamente por los otros precandidatos, durante y después del proceso, mejor dicho, formarían un equipo tan sólido, que del grupo podrían salir los miembros del equipo de gobierno.

En mi humilde opinión me atrevo a proponer a Sergio Fajardo, David Luna, Paloma Valencia, José Manuel Restrepo, Enrique Gómez y Mauricio Cardenas, a quienes, entre otros, considero cumplen con los requisitos, y si ellos lo consideran pertinente, podría hacer parte del grupo de precandidatos que por el bien del país enfrentarían a la izquierda de Petro, con miras a la reconstrucción.

Pidamos al Espíritu Santo, iluminar y dar valor a los posibles precandidatos, para sacar adelante este propósito.

domingo, 26 de junio de 2022

La esperanza está viva

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

En las elecciones presidenciales se impuso un mandato a la unidad, a la austeridad, a la lucha contra el abuso y la corrupción, en la búsqueda permanente del bien común, del interés general, dentro de un ambiente de polarización extrema y de un 50% de desconfianza en el nuevo gobierno definido democráticamente; la incertidumbre está presente y la esperanza está viva, la invitación de Petro al diálogo, ha sido escuchada por casi todos los colombianos de los diferentes partidos y movimientos, inclusive por el Centro Democrático, o mejor, por Álvaro Uribe, su máximo líder y opositor, quien en un acto de grandeza y en contra de muchos de sus más cercanos seguidores, aceptó la invitación a un diálogo encaminado a encontrar los puntos en que pueden estar de acuerdo y la forma en que podrían sacarlos adelante.

Yo diría que el tema principal gira en torno al dinero requerido para solucionar el problema más urgente, el hambre. Ese dinero en mi humilde opinión y en la de muchos colombianos está fácil de conseguir rápidamente, a través de una gran cruzada por la austeridad en el gasto irracional y desmedido en los gobiernos nacional, departamentales y municipales de las tres ramas del poder público y de los organismos de vigilancia y control; el gran pacto por la austeridad.

Yo estoy seguro de que este necesario actuar, inmediato, permitiría ubicar los recursos para alimentar esos veinte millones de colombianos, se recuperaría en muy buena parte la confianza en las instituciones y en sus funcionarios, mientras se definen y tramitan las reformas requeridas por el país, donde todos tendremos que ceder para evitar desgastes, incremento en la desconfianza y en la polarización.

En el cruce de Twitters entre Petro y Uribe, yo le doy mucho valor a los términos: el mismo país y un país común, ahí ya hay una identificación que permite iniciar el diálogo, que repito con un pacto de austeridad total, permitirá los recursos para satisfacer la primera necesidad de nosotros los humanos: el hambre.

Los demás temas vendrán por añadidura, concertados y alimentados por la sabiduría de nuestros líderes, que ya tienen la lectura exacta que busque conciliar lo que queremos los colombianos, unirnos dentro de las diferencias para poder salir adelante.

Démonos la oportunidad, depongamos las agresiones, las desconfianzas, el proceso de recuperación económica va por buen camino según los indicadores, hay que frenar la salida de capitales, hay que formalizar la economía, hay que generar muchas oportunidades de empleo, educación, salud, etc. Para lograrlo hay que quitarles el hambre a los que lo están padeciéndolo, la plata está en la racionalización del gasto público, cojan los presupuestos, estúdienlos, retiren todo lo superfluo, lo innecesario, lo que solo satisface intereses personales y pásenlo urgentemente para alimentación sería, responsable y de buena calidad para nuestros niños, nuestros jóvenes y nuestros adultos mayores.

Llenémonos de optimismo, nuestro señor Jesucristo no nos desampara; si todos mejoramos nuestro comportamiento, saldremos adelante. La unión hace la fuerza. La esperanza está viva, no la matemos.