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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Banalización del escándalo

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En ninguno de los 1205 días de Petro ha faltado un escándalo, sea el conato delictivo, la calumnia, el encubrimiento de desfalcos, la justificación de secuaces o el desmentido de hechos evidentes, siempre dentro del exhibicionismo procaz, el odio, la vulgaridad y la desfachatez que motivan todos sus actos.

No contento con batir todos los récords mundiales de la indignidad, algunos días protagoniza dos y hasta tres escándalos adicionales al habitual, esto, sin tener en cuenta los trinos de su incontenible verborrea de enajenado, lo que nos lleva a calcular un promedio ponderado de 1.3 escándalos diarios, lo que eleva a 1566 el número de sus asquerosas tergiversaciones y repugnantes manifestaciones de impreparación, ignorancia, imprudencia, insidia, inverecundia, mendacidad y malevolencia.

No creo que, en la historia universal, a partir de Calígula, se registre nada comparable. En múltiples ocasiones ha bastado con un mero escándalo para la caída de gobernantes. En general, los peores déspotas disimulan sus actos perversos y hasta aparentan virtud, mientras el nuestro, en cambio, se solaza en la abyección.

Con la monótona repetición de actos obscenos, protervos y nauseabundos, Petro ha logrado banalizar el escándalo hasta convertirlo en un ejercicio rutinario, que no le ocasiona efectos políticos desfavorables. El país se ha acostumbrado a considerar que la indignidad presidencial es algo inevitable y baladí.

En consecuencia, ese individuo puede ejercer el poder, cada día con mayor arrogancia y procacidad, sabedor, además, de que nada le pasará, siempre que pueda contar con fiscalías y procuradurías de bolsillo; Congreso venal; judicatura entre infiltrada y logrera; programación filtrada y fletada en radio y tv; jefes políticos acomodaticios, timoratos o chantajeables...

Como los escándalos son pan de cada día, es prácticamente imposible señalar los 12 o 24 peores. De esta manera, los dos más alarmantes de esta semana –la colaboración de Fiscalía y Gobierno en las actividades de los amables “gestores de paz”, y la compra de los aviones más caros y menos bien reputados–, tampoco van a estremecer al país ni afectarán al orondo rufián que nos desgobierna. Al fin y al cabo, ya dizque apenas le faltan ocho meses...

***

Mientras haya “mermelada”, es bien posible que el Congreso dicte la Ley de Financiamiento y que la Corte Constitucional declare exequible el raponazo del sistema pensional.

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El único colombiano que no ha sido perjudicado por el Gobierno de Petro es Jhovanoty, simpático bufón que llena todos los auditorios.

jueves, 2 de octubre de 2025

Loco furioso... ¿y qué?

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Los alucinantes episodios de locura frenética en la sede de la ONU y en las calles de Nueva York, superan todo lo que podría esperarse de Petro.

Desde aquel horrible 7 de agosto, no ha dejado de protagonizar diariamente un escándalo. En 1206 ocasiones ha llamado la atención con groserías, vulgaridades y procacidades, cuando no ha incurrido en actos públicos de depravación o en conductas más o menos fronterizas con el Código Penal, empezando por el desconocimiento de providencias judiciales, o proponiendo actuaciones contrarias a la Constitución, actos indignos todos ellos, e impropios, aun en adictos reconocidos.

¿Como es posible que un individuo en tan deplorable estado de salud mental haga y deshaga desde la Presidencia de Colombia?, pero como todo se le ha tolerado, cada día opaca su anterior escándalo con otro peor, hasta el extremo de que nadie es capaz de seleccionar, digamos, los cinco momentos más escabrosos y desquiciados, hasta ahora, de su actuación... porque todo en ella ha sido delirante.

Sin embargo, lo de Nueva York es asombroso, incluso viniendo de él. El discurso ante un auditorio vacío es bochornoso para Colombia por la exaltación estridente, la gesticulación extravagante, la indumentaria inapropiada y la supina estupidez del discurso, todo ello propio de un orate.

No le bastó con evocar nostálgicamente a Stalin e insultar a Trump, sino que decretó, con todo y banderita, la guerra a muerte a Israel y los Estados Unidos, para lo cual empezó a recoger nombres “de colombianos y colombianas” para formar un ejército superior al de la mayor potencia militar de la historia, con el fin de liberar a Gaza, en el que él, personalmente, se va a enrolar, aunque todavía no nos ha dicho si lo hará como simple soldado o como generalísimo...

Y luego, en la calle, apareció gritando, megáfono en mano, un chorro de desatinos, dislates y despropósitos, incluido el llamado a la U.S. Army para que desobedezca a su presidente, lo que sin duda alguna es un delito federal.

Ahora bien, ya no hay duda de que estamos en poder de un loco furioso, que al regresar a Colombia no será llevado con camisa de fuerza a donde corresponde, sino que seguirá acabando con el país.

Entonces, como no hay quién recluya a este peligroso lunático, tendremos que esperar algo parecido a lo que sucedió en 1921, cuando el emperador Yoshi-Hito, que no enfatizaba sus discursos con un lapicito, sino que formaba un telescopio con los documentos para mirar la audiencia, tuvo que ser depuesto el día que se empelotó en público.

Al paso que vamos, es de esperar que Petro no se demore mucho en emular en cueros con el japonés. Al fin y al cabo, estamos entre emperadores, pero el nuestro es galáctico, en tanto que el otro apenas era terráqueo.

martes, 16 de septiembre de 2025

De cara al porvenir: ruidos presidenciales

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

A través de la historia de Colombia, varios presidentes se han visto envueltos en diferentes tipos de escándalos, los cuales han afectado en mayor o menor proporción lo que hoy se llamaría gobernabilidad.

Teniendo como punto de partida inicial para el análisis el Frente Nacional, miremos este breve recorrido:

Alberto Lleras Camargo: no tuvo mayores contratiempos ni escándalos conocidos.

Guillermo León Valencia: algunos le critican sus acciones fallidas contra Marquetalia.

Carlos Lleras Restrepo: no tuvo mayores ruidos.

Misael Pastrana Borrero: elección ruidosa y Gobierno tranquilo.

Alfonso López Michelsen: escándalo de la Hacienda La Libertad y una vía a la que se le cambió el diseño inicial para que pasara cerca, crecimiento cultivos de marihuana y aumento corrupción.

Julio César Turbay: aumento de la corrupción, implementación del Estatuto de Seguridad, aumento de la politiquería y del narcotráfico.

Belisario Betancur: incremento del narcotráfico, toma del Palacio de Justicia, autorización de la extradición, aumento de la corrupción.

Virgilio Barco: negociaciones con grupos al margen de la ley, guerra contra el narcotráfico, inicio del exterminio de la Unión Patriótica -UP- y aumento de la corrupción.

César Gaviria: narcoterrorismo, fuga de Pablo Escobar y aumento de la corrupción.

Ernesto Samper: financiación campaña electoral y proceso 8000, aumento de la corrupción y el narcotráfico.

Andrés Pastrana: Resultados de gestión controvertidos, aumento de la corrupción y el narcotráfico.

Álvaro Uribe 1 y 2: excesos por parte de las autoridades alrededor de los “falsos positivos”, fortalecimiento del paramilitarismo y aumento de la corrupción y el narcotráfico.

Juan Manuel Santos 1 y 2: negociaciones con las FARC, aumento de la corrupción y el narcotráfico.

Iván Duque: polémica gestión, incremento de la corrupción y el narcotráfico.

Gustavo Petro: polémica gestión, aumento de la inseguridad, de la corrupción y del narcotráfico.

En Colombia, ha habido varios escándalos económicos y políticos significativos a lo largo de los años. Entre los más sonados se encuentran el caso de la corrupción en la refinería de Cartagena (Reficar), el escándalo de la parapolítica, y el caso de la firma DMG, entre otros. Estos casos han afectado gravemente la percepción de transparencia y han generado pérdidas económicas considerables para el país.

A continuación, se detallan algunos de los escándalos más relevantes:

1. Caso Reficar. Este escándalo involucra sobrecostos millonarios en la construcción de la refinería de Cartagena, estimados en miles de millones de pesos. Se acusa a funcionarios públicos y empresas contratistas de participar en actos de corrupción que inflaron los costos de la obra.

2. Parapolítica. La parapolítica se refiere a la relación entre congresistas y paramilitares. Este escándalo reveló cómo algunos políticos se aliaron con grupos armados ilegales para obtener beneficios electorales, lo que generó desestabilización política y desconfianza en las instituciones.

3. Caso DMG. DMG fue una firma que operaba como una pirámide financiera, captando dinero de miles de personas con promesas de altas rentabilidades. El colapso de DMG dejó a muchas personas sin sus ahorros y evidenció la falta de regulación y control sobre este tipo de negocios.

4. Corrupción en el sector salud. Se han denunciado numerosos casos de corrupción en el sector salud, incluyendo la celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales, sobrecostos en la adquisición de medicamentos, y la participación de funcionarios públicos y privados en actos de corrupción.

5. Evasión fiscal y facturas falsas. Se han descubierto casos de empresas que emiten facturas falsas para evadir impuestos y lavar dinero. Estas prácticas fraudulentas afectan los ingresos del Estado y distorsionan la economía.

6. Pérdida de recursos públicos. De acuerdo con Transparencia por Colombia, la corrupción ha costado al país más de $21 billones de pesos entre 2016 y 2022, afectando negativamente la inversión en servicios públicos como la salud, la educación y la infraestructura.

7. Corrupción en la UNGRD. Recientemente, se han revelado presuntos actos de corrupción en la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD), involucrando a funcionarios públicos y contratistas en el manejo de recursos destinados a la atención de emergencias y desastres.

8. Centros Poblados. Un caso reciente de corrupción relacionado con la contratación estatal, donde se evidenció un desfalco multimillonario en un proyecto para llevar conectividad a zonas rurales.

9. Escándalos en la contratación estatal. Se han identificado múltiples casos de corrupción en la contratación pública, donde se favorecen a contratistas específicos a través de sobornos y otras prácticas ilegales.

10. Corrupción judicial. Se han documentado casos de jueces y funcionarios judiciales que aceptan sobornos para favorecer a ciertas partes en procesos judiciales.

11. Odebrecht. La empresa brasileña Odebrecht estuvo involucrada en casos de soborno a funcionarios públicos y empresas privadas en varios países de América Latina, incluyendo Colombia, para obtener contratos de obras públicas.

12. Casos de soborno y tráfico de influencias. Son comunes los casos de soborno a funcionarios públicos para obtener beneficios personales o empresariales.

13. Nepotismo. La práctica de favorecer a familiares en cargos públicos también es una forma de corrupción muy común.

14. Despilfarro de recursos públicos. Se han denunciado numerosos casos de despilfarro de recursos públicos en diferentes entidades del Estado, incluyendo gastos innecesarios y poco transparentes.

No se puede olvidar a Soto Prieto, el Guavio, el Carrusel de la Contratación en Bogotá, el Cartel de la Toga, Interbolsa, Fidupetrol, Foncolp Córdoba, Aispot, Recobros Fosyga, Cartel de la Chatarrización, Ecopetrol, Red País, DIAN, Telecom, Termorio, Colpensiones, Commsa, ICBF, Cartel de la Hemofilia, carteles empresariales del sector privado, notarías, Dragacol, Cajanal, Caprecom, robo a Córdoba, AIS, Corfi Pacífico, Juegos Nacionales de Ibagué y el Idema, entre otras docenas de casos alarmantes y penosos sobre los cuales, en la gran mayoría de los casos, campea la impunidad y que sucedieron durante los períodos de gobierno del Frente Nacional hasta nuestros días.

¡Qué desvergüenza!

Nota: Recordemos el dicho popular que dice: “Mientras más observo a las personas, más me doy cuenta porqué Noé solo subió animales al arca”.

jueves, 24 de abril de 2025

Los emperadores romanos tampoco renunciaban

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Cuando repaso la historia de los presidentes de Colombia encuentro que, en general, fueron personas de conducta familiar y social normal. Casi todos ciudadanos correctos, inteligentes y preparados; alocado, solo Mosquera. Algunos, excepcionales. Salvo Samper y Rojas Pinilla, se ejercía el poder con prudencia, austeridad, elegancia y discreción.

La República romana, virtuosa y legalista, dio paso a una era en la que los emperadores rivalizaban en los peores excesos, con la solitaria excepción, al parecer, de Marco Aurelio, moralista estoico y sobrio gobernante.

Al igual que a los romanos, a nosotros nos ha tocado el cambio, porque en los últimos 31 meses, las severas figuras republicanas han pasado de moda, al irrumpir en la escena el primer emperador colombiano, incapaz de lucir la púrpura sin el acompañamiento de la extralimitación del poder absoluto –que se dirige a la magistratura vitalicia– y de muchos vicios privados.

En cada uno de los 930 días (y noches), el gobernante ha protagonizado un escándalo, trasegando por el filo del Código Penal: prevaricando, calumniando, dilapidando, insultando, amenazando, desfalcando, violando siempre la Constitución, porque la única ley vigente es la dictadura de su voluntad vanidosa, ignorante, pérfida y rapaz...

El show diario –malísimo, aburridor y monótono–, es eficaz porque se ejerce con dos palancas: la activa (mermelada) y la pasiva (shu-shu-shu), para conducir al caos institucional y moral del que surge la revolución, único ideal de quien solo sabe odiar.

Antes, bastaba con la acusación de una indelicadeza, imprudencia o descuido, para que un gobernante tuviera que afrontar la opinión pública, de tal manera que, si no podía demostrar su corrección, la salida fuera la renuncia o la destitución. Pero, como nos acostumbramos a la diaria exhibición de la máxima impudicia, nada pasa, aunque nadie desconoce la ignorancia, vulgaridad, inmoralidad y desequilibrio mental del ocupante de la casa de Nariño.

Y ahora, con el testimonio irrefragable de Leyva, tampoco pasará nada, porque el país ya está resignado a ser gobernado por dos drogadictos y una cáfila de tunantes y logreros.

Así como los emperadores romanos jamás renunciaban, el primer emperador colombiano no lo hará, porque además de desvergonzado y mentiroso, sabe que no será depuesto por un Congreso embadurnado, ni por una magistratura genuflexa, ni por unas Fuerzas Armadas emasculadas, en un país desinformado por comunicadores fletados y por una clase política indiferente ante la corrupción y el vicio.

martes, 11 de junio de 2024

De cara al porvenir: una pausa en el camino

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Parece mentira pero estamos a pocos días de terminar este primer semestre del 2024, plagado en el ámbito internacional de noticias terribles alrededor de la Franja de Gaza, del conflicto Ruso-Ucraniano, de los desastres provenientes del cambio climático, de las masacres y atentados que se generalizan en el planeta, del juicio a Trump, de la salud del Papa Francisco, entre otros varios titulares que por lo recurrentes se vuelven sosos y pierden fuerza al disminuir su atención entre los humanos de todas las latitudes, físicamente por cansancio.

Ni que hablar de lo que sucede en la parroquia: Petro trina y trina Petro. Que apagón sí, que apagón no, los escándalos por corrupción se multiplican como verdolaga en playa y no pasa nada, a no ser el amarillismo mediático temporal, las malditas “disidencias” siguen haciendo de las suyas, los pretendidos diálogos con el ELN siguen “viento en popa hacia la deriva”, las masacres siguen en aumento, así como los asesinatos siempre impunes de líderes sociales, padecen de atentados cada vez más frecuentes nuestros soldados y policías que parecen abandonados a su suerte en pueblos no tan lejanos, el desprestigio de la clase política parece no tener límites y la manera como se discuten, se aprueban o se desaprueban los proyectos de reforma del Gobierno, dejan para todos, muchas dudas sobre la claridad de sus procedimientos de aprobación. El triste saldo es que, en el imaginario colectivo, el Estado está perdiendo presencia y peso, cada vez, en una mayor extensión de nuestro territorio. No se nos puede olvidar la aparición del peligroso embeleco presidencial, de la posible convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que como mínimo, será un gran distractor y consumidor de energías. Llegan a ser protagonistas por sus desafueros y delitos, apellidos de personajes desconocidos y nefastos para el país.

Llegados a este punto del calendario, aparecen el circo local y el circo planetario: ya en Colombia se adelantan los cuadrangulares finales del Torneo Profesional de Fútbol Colombiano, con la ausencia de mi muy amado Atlético Nacional, que ha realizado uno de los osos más peludos de toda su historia. Los gobiernos locales tramitan ante Asambleas y Concejos sus mal llamados Planes de Desarrollo, en su mayoría desfinanciados y disfrutamos de varios “puentes festivos” en el país del Sagrado Corazón.

Estamos recién pasadas la Europa Ligue y la Champions Ligue que son torneos internacionales que para un país subdesarrollado como el nuestro son aproximaciones ciertas a la denominada globalización.

Arranca en forma el calendario ciclístico internacional de ruta y ya obtuvimos el subcampeonato del Giro de Italia, quedando a la espera del Tour de Francia y la Vuelta a España.

Ahora comienzan los Olímpicos de París, la Copa América y la Europa Ligue y los avivatos de siempre, a lo largo y ancho del planeta, aprovecharán la distracción y la entretención colectiva para hacer sus fechorías y tomar decisiones de las cuales nos daremos cuenta cuando comencemos a padecer sus efectos nocivos.

Pareciera que nuestro destino en este momento histórico fuera signado como esclavizados a una noria. Terminamos un año, empatamos con otro, el tropel del día a día nos absorbe y cuando menos pensemos estamos ad-portas de despedir un año que nos pasó como un huracán, nos dejó cosas buenas, regulares y malas y finalmente nos consumió un año más de vida.

Para el segundo semestre, las noticias estarán girando alrededor de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de Norteamérica, los juicios a Trump, las guerras entre Israel y Hamás, Rusia y Ucrania y cualquier otro zaperoco que reviente, las catástrofes ocasionadas por la temporada de huracanes en el Atlántico occidental, la mitad del período de Petro, el juicio al expresidente Uribe, los trinos de Petro, el desgaste con lo de la pretendida Asamblea Nacional Constituyente y una serie de sucesos y acontecimientos que lamentablemente seguirán apareciendo como la realización de nuevas masacres, nuevos asesinatos de líderes sociales, atentados contra la fuerza pública, escándalos y más escándalos por corrupción y eso sí, una verdadera avalancha de entrevistas y declaraciones a funcionarios, dirigentes e implicados, que finalmente no sirven para nada.

Somos Macondo, el país de la verborrea.

¡Qué cansancio! Uno no necesita tener las bolas de cristal para más o menos saber con certeza cuál es el camino que tendremos que seguir recorriendo, desafortunadamente.

Lo que es cierto es que este país y nosotros sus habitantes tenemos una capacidad de aguante que raya en lo macondiano.

Recordemos a García Márquez con su sentencia en Cien años de soledad: “Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación, hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad. Era un intrincado frangollo de verdades y espejismos…”.

martes, 14 de mayo de 2024

Editorial: sucesos de la semana No. 47

 


Antonio Montoya H., en su editorial de la semana, además de brindarles un cálido saludo a las madres en su día, comenta los siguientes hechos noticiosos: México y Colombia cada vez van peor con sus gobiernos de izquierda; la decisión de la Corte Constitucional de declarar inexequible la ley que creo el Ministerio de la Igualdad; el escándalo en Afinia por sus malos manejos; la libertad para Mancuso; las pérdidas de Ecopetrol; los problemas de atención en salud de los profesores; la decisión del CNE de abrir investigación por la financiación de la campaña de Gustavo Petro y concluye con el resumen de los escándalos protagonizados por el Gobierno de Petro. No dejes de verlo.

jueves, 9 de noviembre de 2023

¡Me importa un comino!

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín

Mi lema es sencillo: ¡Me importa un comino! (M.I.U.C.):

*La Constitución y la Ley siempre me importaron un comino...

*La verdad siempre me importó un comino, como puede ver quien lea mi autobiografía o mis escritos sobre la toma del Palacio de Justicia...

*Mi importó un comino la formación de mi primer hijo... ¡Bastó con el buen ejemplo...!

*Me importó un comino que me filmaran borracho. ¡El hígado es mío!

*¡Me importó un comino que me filmaran empacando billetes en bolsas de basura!

*¡Me importa un comino decir que el petróleo y el carbón son peores que la coca!

*Mi importó un comino nombrar a los más incapaces, impreparados, o con antecedentes, en los más altos cargos del Estado...

*Me importó un comino que Laura y Armando se sacaran los trapitos al sol... y que el costeño hablara de los 15.000 millones...

*Me importó un comino que el coronel Dávila se suicidara...

*Me importó un comino que Daysuris denunciara que Nicolás le había robado centenares de millones de pesos a dos contrabandistas que querían colaborar con mi campaña...

*Me importa un comino twitear sin pensar, todos los días...

*Me importa un comino que terroristas y paramilitares impongan su dictadura en vastos territorios del país...

*Me importa un comino haber eliminado cualquier vestigio de lucha contra el narcotráfico...

*Me importa un comino haber levantado la bandera blanca frente a los narcotraficantes.

*Me importa un comino llegar siempre con horas de retardo a compromisos oficiales, o no aparecer, aunque los pacientes ciudadanos esperen y desesperen.

*Me importa un comino dejar a los prestadores de salud sin recursos, aunque se mueran los pacientes...

*Me importa un comino haber sobrepasado en centenares de millones los topes electorales...

*Me importa un comino volar y volar por cuenta de los contribuyentes, en vez de sentarme a trabajar...

*Me importa un comino desaparecer días enteros para poder disfrutar mi secreta, pero prioritaria agenda privada...

*Me importan un comino los resultados de las elecciones del 29 de octubre..., que yo gané.

¿Me va entonces a importar ahora que una vieja se pregunte si soy drogadicto? ¡la nariz es mía!

miércoles, 4 de octubre de 2023

Petro hacia el Guiness Book of Records

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín

En los 418 días de su gobierno Petro ha hablado, perorado, trinado, amenazado, tergiversado, mentido y alucinado, apenas en 326 ocasiones, puesto que en 92 días se registra su desaparición de la vista de los colombianos, para el disfrute de su “agenda privada”, negando al país en esas jornadas el regocijo o la preocupación que producen sus incontables dislates, propuestas estrambóticas y teorías lunáticas.

Menospreciar esa inmensa fuente de conocimientos es actitud mezquina, porque se podría establecer en el Guinness Book un récord mundial de la garrulería, aventajando Colombia enormemente a Gran Bretaña. Su Alteza Real, el príncipe Felipe de Edimburgo, famoso por sus blunders, apenas producía uno o dos inofensivos por año, que debidamente recopilados, servían para general regodeo, mientras en Colombia los centenares de descaches presidenciales son ominosos, en cuanto presagian igual número de operaciones de demolición institucional, económica y moral del país.

Desde chiquito, el personaje ha escapado a las consecuencias de sus arriesgadas acciones. Dos episodios ilustran lo descomunal de su suerte: (1.) La única vez que estuvo detenido fue algo maravilloso, porque así se salvó de la muerte en la toma del Palacio de Justicia, donde, al parecer, el ejército mató a unos pacíficos visitantes del M-19 y a docenas de magistrados y empleados; y (2.) cuando lo filmaron encostalando efectivo en profundas bolsas, acontecimiento en el que la justicia no encontró mérito para la investigación que hubiera detenido su ascenso hacia el poder.

Dejemos el pasado, ya prescrito, para considerar que Petro no solo sobresale por bocón, sino que también es invencible candidato a otro récord, que podríamos llamar con el actual vocablo de resiliencia, dado que es absolutamente refractario a los efectos del escándalo.

Desde el pasado domingo 4 de junio, cuando la revista Semana descubrió lo de la niñera, el polígrafo y los dieciséis mil millones no reportados para la campaña, no falta un día con su resonante escándalo. El suicidio del coronel (…), los vuelos chárter de la doméstica y el embajador (…), la pérdida de una de las misteriosas maletas (…), el hijo, que reconoce haberse quedado con buena parte de los millonarios aportes que gestionaba con el conocimiento de papá (…), Verónica y la extraña señora de Casanare (…), la promoción de Laura Sarabia (…), Benedetti, tan campante (…), los 500 millones no registrados de Fecode (…), los morrales con billetes de la Alcocer (…), el crecimiento exponencial de los narcocultivos (…) , el colapso del orden público (…), la verdadera dimensión del pacto de la Picota (…), las frecuentes desapariciones del hombre (…), la negativa al examen médico-psiquiátrico (…) las ternas tranquilizantes para la fiscalía (…), la minga en Semana (...)

Antiguamente, los actos de posible corrupción estremecían al país, hasta el punto de ocasionar, por ejemplo, la caída del general Rojas, ¡cuyo gobierno jamás se recuperó del descrédito causado porque un banco oficial le había prestado para comprar una finca con todo y reses!

Dichosos tiempos aquellos, antes del Proceso 8.000. Después de ese bochornoso capítulo, nuestra clase política no se inquieta por futesas como la recepción de cinco mil millones de la mafia para la candidatura de Samper... Y ahora es peor, porque la creciente lista de escándalos no indigna ni conturba a una clase política que sostiene que su deber es asegurar la permanencia de Petro en el poder, hasta el último día de su mandato, y que, por tanto, se hace la de la oreja mocha y la de la vista gorda para no poner remedio constitucional a este estado nauseabundo de cosas.

Nadie ignora la corrupción endémica en la política africana, pero, aun así, dudo que algún presidente de ese continente pudiera rivalizar con el nuestro en número y gravedad de affaires, y seguir gobernando.

jueves, 14 de septiembre de 2023

El zarpazo... ¿cuándo?

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín

Otra semana de escándalos (los 500 millones no contabilizados de Fecode... la posesión de la Sarabia) y de balandronadas (contra los periodistas..., los congresistas “abrazados a la mafia” ..., el grupo Argos..., el asperger), y de propuestas grotescas (transporte público gratuito..., emisión monetaria global)... y ¡nada!

En cualquier escenario racional, y en cualquier país donde tenga alguna vigencia el derecho, Petro ya habría caído, por inepto, irresponsable, incoherente, imprudente, incapaz, incumplido, indelicado, perjuro, violador de la Constitución, alucinado, grosero, trastornado y/o algo más..., pero en cambio, cada día está más firme en el poder, así sea cada vez más impopular y desacreditado.

Lo anterior sería inexplicable a no ser por un increíble fenómeno: durante estos 13 aciagos meses, todo se ha encarecido (salvo el dólar), pero los demás factores se han desvalorizado, con excepción del voto de los congresistas, cuyo precio se ha encarecido exponencialmente para su único comprador, el Gobierno, que por tal razón puede presupuestar la aprobación de sus tóxicas reformas para fin de año...

Cuando comienza el juego las cartas se esconden, para luego ponerse sobre la mesa, que es lo que Petro acaba de hacer: insiste en las destructoras reformas sanitaria, laboral y pensional, y la agraria se precipita de hecho mediante un decretico...

Cada día que pasa se supera en verborrea e insensatez, con las cuales satisface tanto su exhibicionismo como el cotilleo nacional. Las gentes se pasan el día comentando su último disparate, en espera de otro más sorprendente que vendrá el día siguiente, seguros de que ese individuo está condenado a caer por su propio desequilibrio, sin darse cuenta de que, en esas mismas 24 horas, el plan revolucionario sigue avanzando al mismo ritmo destructor... tic-tac-tic-tac...

Esperando los resultados de las elecciones de octubre, el país vive una calma chicha: si Petro conserva las alcaldías de Bogotá, Medellín y Cali, se atornilla aún más, pero si las pierde nada pasa, porque aquello sería apenas otra comprobación de su impopularidad, tic-tac-tic-tac...

A partir de octubre, sin tener en cuenta los resultados, Petro pisará cada día más fuerte el acelerador, hasta que llegue el momento preciso de dar el zarpazo que le permita sellar el acuerdo final con el ELN, es decir la promulgación de la Constitución que están redactando, diariamente y a escondidas, y con carácter vinculante, en el Comité Nacional de Participación Ciudadana (tic-tac-tic-tac...), la cual no será sometida a plebiscito, ni tampoco al prevaricato legislativo.

Mientras llega ese momento, como el en libro de Orwell, el Ministerio de la Paz (Petro) hace la guerra a una sociedad que no se da cuenta, ni se defiende de lo que viene.

Desde luego, el zarpazo es un paso arriesgado, si el Gobierno lo da antes de tener la superioridad armada sobre el territorio, es decir la mayor capacidad de fuego...

Actualmente el Ejército colombiano (decapitado, desmoralizado, desmotivado, desmantelado presupuestal y operativamente), todavía no es plenamente confiable para Petro en caso de confrontación. Por tal razón tiene que acrecentar el pie de fuerza revolucionario: ¿Cuántos efectivos se suman diariamente a las FARC, el ELN, las Guardias campesinas, la Primera Línea, los combos, oficinas, antes de que se complete el reclutamiento de los 100.000 “jóvenes de paz”? (tic-tac-tic-tac...)

¡Cuando la suma de esas milicias haga viable el autogolpe, llegará el zarpazo definitivo!

Creer, en cambio, que Petro gobernará dentro de la Constitución y la Ley hasta el 7 de agosto de 2026, es culpable ignorancia de lo que es un gobierno comunista..., o complicidad solapada, pero bien remunerada, de los actores que la hacen posible desde las cúpulas políticas, las cámaras, los medios masivos, los gremios pusilánimes y los tribunales infiltrados.

Si seguimos pasivamente en la interminable pesadilla, pronto pasaremos a vivir, hambrientos y esclavizados en la inevitable mazmorra.