Mostrando las entradas con la etiqueta Economía colombiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Economía colombiana. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de julio de 2026

La olla fiscal raspada y el fogón ardiendo

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Este Gobierno —o mejor, desgobierno— próximo a terminar, se ocupó de subir el endeudamiento a tasas de usura y a cortos plazos, haciendo de los intereses el gran protagonista en la torta de los gastos del Estado. Presupuestalmente se convirtió en el Gobierno con menores ejecuciones y en el que mayor cantidad de compromisos de pago deja al entrante, además de ser el que más billones de pesos comprometió en vigencias futuras.

Entregó las EPS a interventores de su cuerda, quienes se encargaron de quebrar el sistema de salud, con las consecuencias que hoy sentimos los colombianos en las IPS (prestadores de salud), a las que no les llegan los recursos. La salud disputa los primeros puestos en la torta de gastos del Estado junto con intereses, pensiones y el Sistema General de Participaciones (SGP).

Destruyeron el sistema de defensa, que ocupa un lugar preponderante en los gastos del Estado, acabando con las inteligencias militar, policial y financiera; desmantelaron la aviación y el activo más importante y costoso: la cúpula de generales y coroneles capacitados, con mayor experiencia y conocimiento. Incluso acabaron con Indumil, poniéndolo a producir unos fusiles llamados “Jaguar”, que no pasaron las pruebas y representan un peligro para quien los use. Qué contrasentido. La recuperación de la seguridad costará muchísimos billones.

La estrategia electoral de subir el salario mínimo en forma desproporcionada hoy muestra sus efectos: inflación, desempleo e informalidad. Los datos del DANE entraron a cuidados intensivos; los convirtieron en mentirosos para sostener la equivocada retórica del comunismo de izquierda, dispuesto a seguir engañando a los incautos. Por ejemplo, las cifras de crecimiento del empleo formal no corresponden con las afiliaciones a salud, pensiones y riesgos, que decrecen sustancialmente.

El tema pensional, duramente golpeado por el incremento del salario mínimo, ocupa el primer lugar en los gastos del Estado. Colpensiones, manejada a las patadas como todo lo de este saliente gobierno, parece haber entregado el manejo de su base de datos para el pago de pensiones a una unión temporal, lo que tiene muy preocupada a la suspendida comisión de empalme.

Por el momento, estos cinco rubros punteros en el gasto público requieren atención urgente, mientras el gobierno saliente continúa, como loco y a las patadas, firmando contratos y realizando gastos escandalosos y dañinos, que obligarán a decisiones muy difíciles.

En mi sentir, tocará subir la edad de jubilación, haciendo entender que la tasa de natalidad ha disminuido y la expectativa de vida ha aumentado. Tocará eliminar el subsidio al combustible diésel, dejando los precios de pasajes y fletes al vaivén del mercado. Tocará reducir descuentos y exenciones tributarias que, viéndolo bien, no han sido detonadores de inversión ni decisivos en la fijación de precios de bienes y servicios. Entre ellas: energías renovables, economía naranja, hotelería y ecoturismo, pagos a personal científico, inversiones en activos fijos, energías limpias, vehículos eléctricos, contratación de jóvenes, excombatientes, discapacitados y mujeres víctimas, zonas francas, etc. Incluso habrá que estudiar una disminución en el IVA, incluyendo bienes y servicios que hoy gozan de exención.

La renegociación de la deuda en términos de plazo y tasas será un hecho. El apetito inversionista, las condiciones de seriedad y la seguridad física y jurídica se recuperarán rápidamente. La austeridad será notoria y medible. La corrupción no tendrá espacio y quienes la cometieron en este gobierno serán perseguidos y castigados.

Respecto a la declaratoria de guerra contra el narcotráfico, la extorsión y demás delitos que hoy afligen a nuestra nación, los delincuentes deben aprovechar las ventajas que trae la ley para el sometimiento voluntario. Jamás se debe volver a cometer el error de entrar en una guerra con el Estado, como la que en épocas que no queremos recordar nos tocó vivir a quienes tenemos más de 40 años.

La economía colombiana adolece de una diferencia entre ingresos y egresos de unos 50 billones, lo que obliga a un fuerte ajuste fiscal. El gobierno entrante, con decisión y responsabilidad, desde antes de la posesión ha empezado a enfrentar este reto, pidiendo al saliente no firmar contratos innecesarios —ni de obras, ni de prestación de servicios, ni laborales— ni realizar viajes innecesarios, como el último al Vaticano con comitivas no gubernamentales, con todos los costos de viaje, hospedaje y alimentación pagados con el erario, costumbre reiterada en este desastroso gobierno.

Ya se preparan decretos urgentes encaminados a congelar el gasto público y a acometer con la mayor inmediatez la reconstrucción de entidades como Ecopetrol y otras estatales que se encuentran en el más vergonzoso desgreño administrativo y caos financiero, ocasionados por irresponsables y corruptos administradores. Estos se irán descubriendo en la medida en que avance el proceso de empalme, cada vez más difícil por la ineptitud y escaso conocimiento de quienes entregan la información, seguramente intentando esconder mucha de ella para dificultar la labor de quienes la reciben y tendrán la responsabilidad de la reconstrucción institucional estatal.

El gobierno que asumirá el 7 de agosto trabaja a marchas forzadas con la banca nacional e internacional y demás organismos de crédito, para renegociar intereses y plazos, diseñando estrategias que permitan cumplir con la regla fiscal, recuperar la credibilidad y mejorar las calificaciones de riesgo país, hoy bastante deterioradas.

La ampliación del universo de contribuyentes, donde los procesos de formalización jugarán un papel muy importante, contribuirá además a los aportes en salud, pensiones y riesgos, que en forma tarifaria escalonada encontrarán atractivo su ingreso a la formalidad.

La lucha contra el contrabando y el narcotráfico requerirá de una colaboración muy especial de todos los colombianos que añoramos la seguridad. Conductas como comprar contrabando y tolerar lavado de dinero disfrazado en importaciones deben ser repudiadas socialmente y castigadas por la ley.

Muchas exenciones y deducciones tributarias desaparecerán, como las que hoy existen para bienes exentos del IVA. Tendrán que ser revisadas con lupa para tomar decisiones muy sensibles y difíciles, que seguramente generarán retóricas con impacto político y social, e incluso revueltas violentas de primeras líneas, que deberán ser reprimidas con decisión y cuidado por la vida.

Estas y otras medidas novedosas, encaminadas a un ajuste fiscal, buscan disminuir el déficit y garantizar la sostenibilidad de las medidas asistenciales en alimentación, vivienda y subsidios.

Que nuestro Señor Jesucristo ilumine y dé mucha fuerza al gobierno entrante. Nos esperan días muy difíciles que tendremos que recorrer, acompañando al gobierno del Tigre.

lunes, 6 de abril de 2026

Silencio cómplice

Rafael Uribe Uribe

Rafael Uribe Uribe

En Medellín presenciamos un episodio grotesco, la excarcelación de delincuentes como si la ciudad necesitara más actores para su melodrama. Estos individuos deberían rendir cuentas ante la justicia, pero vuelven a las calles con la alcahuetería oficial lo que sucede en vísperas electorales cuando la seguridad debería ser un compromiso innegociable.

Lo más inquietante es el silencio incómodo y cómplice de los gremios que hoy prefieren el mutismo selectivo, la ciudadanía que observa resignada como si la inseguridad fuese un fenómeno meteorológico inevitable, los medios y candidatos callados o débiles, excepto Juan Lozano en la FM, Abelardo de la Espriella, el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín que se atreven a torear el avispero, mientras las Fuerzas Armadas acuarteladas, parecen haber olvidado que su deber principal es la defensa de la Constitución. Ese silencio, que algunos llaman prudencia, es simplemente cobardía, el mejor aliado de los abusos de la “Paz Total”.

A este panorama hay que sumar el desencuentro del Gobierno con el Banco de la República, institución independiente por mandato constitucional que cumple su deber subiendo las tasas de interés para contener la inflación; pero cada decisión técnica se interpreta como una afrenta política, cuando la inestabilidad monetaria nos llevará al abismo del desorden económico. La inflación, no se combate con reproches públicos, discursos incoherentes, ni haciéndose la víctima, sino con herramientas eficaces así no generen aplausos.

El sector agrario sigue atrapado en un romanticismo improductivo en vez de fomentar tecnología avanzada, mecanización, biotecnología y sistemas de riego inteligentes, pero persisten reglamentaciones pensadas para un país que ya, en el campo, no existe.

Nuestra patria avanza a trompicones, ciudades donde la seguridad se escurre entre los dedos, instituciones económicas sometidas a presiones indebidas y un campo que podría ser potencia, pero al que insiste en vestir con ropas del pasado; todo acompañado por el silencio de quienes deberían alzar la voz.

Las elecciones que se acercan exigen claridad, no resignación; instituciones firmes, no reproches; y, unos gremios, una ciudadanía y unos medios y candidatos que recuerden que callar es una forma de decidir; pero al revés. ¿Preferimos seguir con un gobierno comunista? eso tendremos si continuamos mudos siguiendo el camino al holocausto.

El Rincón de Dios

A mis amables lectores: Feliz Pascua de Resurrección


martes, 17 de marzo de 2026

Las cosas son como son

Pedro Juan González Carvajal

Pedro Juan González Carvajal

Muchas veces, pecando por un ingenuo optimismo o por una desinformación completa o por simple estupidez consuetudinaria, creemos que por enunciar postulados que suenan bonito, por arte de birlibirloque la realidad se va a transformar para satisfacer nuestros deseos o intereses.

La realidad es la realidad, tanto que en términos geopolíticos se habla de la REALPOLITIK.

Tal es el caso de decir a viva voz que Colombia es una potencia agropecuaria, mientras importa un poco más del 50% de lo que se consume.

Digamos que su posición tropical aunado al hecho que su territorio es surcado por la cordillera de los Andes, generan unas condiciones propicias para reconocer lo anterior como ventaja comparativa, pero el hecho es que para que esto sea real, debemos generar y construir las ventajas competitivas mínimas para aspirar a una posible participación en la competencia internacional, en un renglón como los alimentos, que es imprescindible para la humanidad toda.

Mientras Colombia no posea un sistema de comercialización como el que anteriormente se había establecido con el IDEMA y no pasemos del enunciado a la concreción de tener autonomía y autosuficiencia en la producción de abonos y fertilizantes, lo de ser potencia agrícola es solamente un cuento que suena bonito. (Lo anterior sin entrar en el berenjenal de la Propiedad y la Tenencia de la tierra y en la necesidad de conectar veredas y corregimientos con los centros de acopio o de consumo).

Hay que establecer políticas claras, definir objetivos precisos y acompañar el deseo con la voluntad y con la acción para poder sacar adelante este loable y necesario propósito.

Aplicando el concepto de la empatía, es decir, poniéndonos en los zapatos del otro para entender el por qué se comporta de tal o cual manera, tenemos, por ejemplo:

Pensar en un aplacamiento de las expectativas expansivas de China es ingenuo. China necesita por ejemplo a Taiwán para consolidar su presencia en el Pacífico, acompañado este hecho a la construcción de más de 250 islas artificiales alrededor del Mar del Japón para garantizar el control de las rutas comerciales y la expansión de la denominada “Nueva Ruta de la Seda” no solo en Eurasia, sino allende los mares con un moderno Puerto en el Perú y un posible Canal Interoceánico en Nicaragua.

De igual manera Rusia requiere incuestionablemente a Crimea para garantizar su salida al Mar Negro y de ahí poder aproximarse al Mediterráneo y controlar parte o la totalidad de Ucrania como territorio agrícola para alimentar a su población.

Así mismo los Estados Unidos requiere control sobre el Caribe para evitar posibles intentos de agresión externo, bajo el pueril argumento de que se va a librar una guerra a muerte contra las drogas.

Lo mismo podríamos decir de la necesidad de controlar el acceso al agua, a la posesión y control de las llamadas tierras raras, al control y acceso a los hidrocarburos mientras sigan vigentes, al control de los puntos de paso o servidumbres entre territorios estratégicos, al control y acceso a las rutas comerciales por cualquier medio y modo y de manera general al acceso y control a cualquier tipo de riqueza espacial, territorial, marítima, mineral o biodiversa.

Ante este panorama, hablar de paz resulta siendo una quimera y el paso de un solo centro de poder a varios centros de poder que evidenciamos hoy, representa un reacomodo de fuerzas y un despliegue de capacidades de todo tipo para visibilizar las herramientas que se tienen para luchar, competir y ganar en el juego del poder.

lunes, 11 de abril de 2022

La pródiga iguana y la cizañera comadreja

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Por: Luis Guillermo Echeverri Vélez

La ignorancia degenera en odio y resentimiento cuando la maldad se vale del cobarde artilugio de la calumnia. Es así como la dialéctica demagógica populista, siempre acusa al contendor por anticipado de todo aquello que se propone realizar en materia de daño y destrucción de valor.

Mientras la malvada y cizañera comadreja engaña la opinión con injurias mediáticas la laboriosa, iguana sostiene y transforma la movilidad y aporta a la economía y el desarrollo del país.

Las comadrejas juzgan por su condición, denigran de personas honorables que prestan un servicio profesional y transparente al país, pero respaldan el discurso que espanta la inversión y el de los violentos que atentan contra la integridad de los oleoductos, destruyen la naturaleza y el medio ambiente deforestando para sembrar la mata que destruye y mata.

En 2020, para ilustración de la ignorante y parlanchina comadreja, Ecopetrol, todos sus empleados y asociados, su administración y junta directiva, fue una de las únicas dos empresas del sector de hidrocarburos en el mundo, que logró pasar ese año con utilidades y ayudar a la nación y todas las familias que integran el grupo de la iguana.

En 2021, la familia de la iguana le aportó al país 26 billones de pesos, alcanzando los ingresos más altos de su historia, de 91.7 billones de pesos con una utilidad neta de 16.7 billones, un EBITDA de 42 billones, un margen EBITDA del 46 %. Se realizaron las mayores inversiones manteniendo la disciplina de capital; se aumentó en más de 10 veces la utilidad neta por barril; se incrementaron el 12 % el margen EBITDA y el 10 % del ROACE. Se logró la menor frecuencia histórica de accidentes de trabajo, y se llegó a un 96 % de esquemas completos de vacunación sobre una población cercana a 15.000 trabajadores directos.

En materia de reactivación económica crecimos un 30% en la contratación de bienes y servicios y un 23 % en la contratación de locales en las regiones. El grupo genera más de 55.000 trabajos de dedicación exclusiva en la industria y reportó un 30 % de inserción laboral diversa e inclusiva.

La comadreja ignora que, gracias al trabajo eficiente de la iguana, en el país ruedan más de 10 millones de motocicletas, de las cuales 70 % pertenecen a los estratos 1 y 2; que ofrece una de las gasolinas más baratas del mundo, de entre $9.000 y $9.500 pesos el galón regular; y que si no tuviéramos el petróleo en Colombia costaría entre $20.000 y $22.000.

No sabe la comadreja que, gracias al trabajo de la iguana, si el gas y el GLP que ayuda diariamente a más de 38 millones de personas y llegan a más de 3.3 millones de hogares, fueran importados, las familias más necesitadas en lugar de una factura de $15.000 pesos estarían pagando entre $60.000 y $90.000.

Si la iguana no trabajara diligentemente explorando, explotando y refinando petróleo, al país le costaría importar ese crudo, más de 60 billones de pesos o el equivalente a 4 reformas tributarias.

En 2021, la iguana se concentró en abordar responsablemente los retos del cambio climático, atendiendo las tendencias de descarbonización y electrificación y la necesidad de iniciar un proceso responsable de transición energética.

Se realizó, después de dos años de análisis, la compra del 51 % de ISA S.A., con lo cual, por medio de un exitoso proceso de integración lleno de sinergias positivas, se fortaleció la presencia del grupo en el mercado regional de energía, convirtiéndolo en el segundo grupo más grande de transporte energético a nivel global. Está transacción conservó el activo estratégico en cabeza del Estado y aportó a la nación recursos sustantivos que ayudaron a la hacienda pública a sortear la crisis pandémica y abordar con firmeza la recuperación económica que le reportó al país un crecimiento del PIB de dos dígitos.

En 2021, la iguana duplicó su capacidad de generación de energías renovables. Este proceso continuará con mayores crecimientos en los años venideros, pues representa el mayor conjunto de parques solares del país, lo cual además se ha disminuido sustancialmente el costo energético de toda la operación la compañía. Se estima que en 2024 el Grupo autogenerará el 25% de su consumo energético.

Se realizó la primera venta de un cargamento de carbono compensado, y tres empresas del Grupo, CENIT, ODL y Bicentenario alcanzaron la certificación “Carbono Neutro”; además se crearon 15 eco-reservas, que hoy cuentan con 15.000 hectáreas en 8 departamentos y un gran número de inversiones en conservación y restauración como soluciones naturales al clima.

En este año la directiva de Ecopetrol ha emprendido otros grandes propósitos en materia de transición energética: Hemos diseñado una hoja de ruta en materia de producción de hidrógeno; hemos fortalecido nuestra operación de GAS; y nos hemos fijado la meta de ser “Agua Neutral en el 2045”.

El desempeño del Grupo Ecopetrol, presentó la reposición de reservas más alta en 12 años; mejoró su capacidad de ejecución y sus prácticas de recobro; fortaleció la maduración de proyectos y la gestión de campos; y realizó nuevos descubrimientos que refuerzan la oferta de gas en más de un 80 %.

En 2021, Ecopetrol transportó más combustible para atender la creciente demanda nacional. Logró un incremento del 20 % en poliductos, y restableció la operación de Caño Limón, que estuvo fuera de servicio a consecuencia del terrorismo.

Además, dentro de los planes de inversión del Grupo está la ampliación de Reficar para procesar 50 millones de barriles más anualmente, y se fortalecieron las exportaciones y la presencia de negocios en Asia y en Estados Unidos.

Se reactivaron las operaciones en el Piedemonte Llanero y se avanza en las operaciones costa afuera (off-shore), y en materia de yacimientos no convencionales fue exitosa la operación en la cuenca del “Permian” en los Estados Unidos, que aporta 51.000 barriles al día, un margen de EBITDA del 84 % y adicionó 22 % más en reservas en solo dos años. También avanzan los promisorios proyectos piloto del Magdalena Medio, que sin duda representan una fuente única de futuros recursos necesarios para financiar el desarrollo de la nación.

Y así les rasquen pulgas a las comadrejas, bajo la visión de la junta directiva actual y gracias a la diligencia de la administración y a la gran ética de todos los trabajadores, bajo el concepto de SosTecnibilidad (TESG), el año pasado la iguana aumentó su inversión social, a un aproximado de $470 mil millones en las zonas más aisladas del país, y ejecutó 140 mil millones en obras por impuestos.  Durante los últimos tres años el grupo se tecnificó, digitalizó, fortaleció, y reportó más de 350 millones de dólares de generación de valor en tecnología, conocimiento y talento, que lo hacen más sostenible, eficiente, transparente y más responsable con la sociedad y el medio ambiente.

La verdadera noticia que tiene la iguana para el país es que la asamblea general de accionistas decretó un dividendo de 280 pesos por acción, un beneficio que le llega a 254.000 accionistas directos y si se suman los fondos de pensiones, beneficia a 18 millones de colombianos. Y la realidad sobre las críticas de la comadreja es que cualquier gobierno que se inicie el próximo 7 de agosto, puede citar a una asamblea extraordinaria y cambiar a su antojo la Junta Directiva, asunto muy diferente a la adopción estatutaria de normas de gobierno corporativo que tiendan a garantizar la continuidad en la conducción profesional, experimentada e independiente que esperan todos los inversores y el país.

 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Lo que se viene

Antonio Montoya H.

Por Antonio Montoya H.*

No soy economista de formación, pero, la vida profesional, me llevó a conocer de economía, a entender los análisis complejos que utilizan los gurúes de esta disciplina, a tratar de comprender de forma sencilla y elemental todas sus aristas. Creo que analizar y opinar de economía antes de que sucedan las cosas es bastante difícil, por ello, se dan opiniones, conceptos y soluciones cuando los problemas ya están encima, obviamente, sin ofender a nadie porque doctores tiene la santa madre Iglesia.

Desde el inicio de la pandemia se han emitido pronósticos sobre la caída de la economía mundial, de las consecuencias de la crisis en América Latina y obviamente de la caída y contracción de nuestra propia economía, la colombiana. Cada día son más críticos y nefastos los indicadores ya que se dice que este año caeremos en el PIB un menos 7.8%.

Todos estos augurios son terribles, porque vamos viendo cómo la realidad es más dura que las expectativas que traíamos y que todo el país, sin excepción alguna, se verá afectado de una u otra manera. A mí particularmente lo que me duele es que la familia es la que sufrirá las consecuencias de esta pandemia; allí en el seno del hogar veremos cómo los padres perderán el empleo y las madres tendrán que ser creativas para mantener la unidad y la dignidad. Por eso cada empleo que se pierda es un desastre inminente, de consecuencias impredecibles y no recuperables en el corto plazo.

Imploro para que el sector empresarial no reduzca el número de empleados, que, aunque las utilidades sean menores, no se acaben los puestos de trabajo. Creo que será así por lo menos en Antioquia, en donde los empresarios tienen un gran sentido social y los trabajadores se sienten protegidos. Esto se evidenció con las expresiones del movimiento #POR MI EMPRESA, que probó de forma evidente que hay un trabajo conjunto y un reconocimiento de los trabajadores a los empleadores. Seguramente es así en todo el país, pero no lo han mostrado públicamente y sería valioso que también se pronuncien.

Lo que sí expreso con contundencia, es que el país no aguanta una reforma tributaria más. Sería un despropósito que aunada a los estragos del cierre de la economía se incrementen los impuestos de renta, retenciones y demás gravámenes. Más bien deben trabajar en el Ministerio de Hacienda en buscar mecanismos para que la evasión se evite y eliminar la corrupción en todos los niveles; solo con estas acciones nos evitamos por lo menos reformas tributarias en cinco años. Recuerden que lo que más afecta a los países como el nuestro es el incremento de impuestos, la reducción en el ingreso y ver cómo se roban el país.

El sector público también debe tener austeridad en el gasto, evitar crear secretarias innecesarias como en Medellín, que lo único que genera es burocracia o el incremento desmesurado de personal sin razón, como sucede en Empresas Públicas de Medellín. Seriedad en las administraciones, no malversar el ingreso porque eso se paga en años venideros.

Esta preocupación se me acrecentó al estudiar en algunas empresas los presupuestos y objetivos que se tenían previsto para los años 2021, 2022 y 2023. En ninguna de ellas se mantuvieron iguales. Es probable que los presupuestos que se manejen para el año 2021 sean los que se trabajaron en el año 2018, lo que significa una pérdida grande, de tres años, que tendrá incidencia futura. Volver a los niveles de crecimiento al 2018, o superarlos, no se logrará sino después del año 2023.

En conclusión, el manejo de la economía, la supervivencia de las empresas, el trabajo, la estabilidad familiar y la educación están en jaque. Tendremos que repensar el país que tenemos, volver a la solidaridad, al trabajo, a desarrollar el cooperativismo como fuente de unidad y esfuerzo colectivo.

No nos dé miedo y seamos serios, sin excesos, generemos confianza y si el gobierno impone disciplina y orden saldremos adelante. Acabemos con los vándalos que se apoderan de las calles porque no hay quién proteja al ciudadano de pie. Firmes en la defensa de nuestra economía y en el fortalecimiento de la democracia.