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viernes, 3 de marzo de 2023

¿Se acabó la luna de miel?

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

He notado que cuando escribo asuntos de la cosa política, el número de likes baja. Y lo entiendo porque bastante saturados estamos de esa politiquería nacional que se tiró este país. Los que no están polarizados, están hartos de los extremos y no creen ya ni en el rejo de las campanas. No es para menos. Tantas y tan reiteradas han sido las decepciones de unos y de otros, tan manoseados y engañados hemos estado, que pocos quieren seguir haciendo el juego. Es entendible pero no justificable. Precisamente, es la apatía por lo político el caldo de cultivo para que los politiqueros nos sigan mangoneando.

Entonces, como ciudadano que soy, independientemente de la profesión o vocación que tenga, creo que no debo tragar entero. Y creo que debo ser analítico, crítico. Es más, creo que mi deber es expresarme y compartir con mis amigos lo que pienso de mi país y de esa cosa política.

Alejandro Gaviria en algún momento previo a las elecciones dijo que si ganaba Petro iba a conformar un gabinete de unidad nacional, que iba a tratar de ponerlos de acuerdo y que después de seis meses, cuando no lo lograra, se entraría en una crisis y el presidente se dedicaría a mandar twitts e íbamos a quedar sin hacer nada. Palabras más, palabras menos. Se le cumplió la profecía.

Recién electo me llamó la atención que todos los partidos, excepto el de su principal contradictor, se volvieron partidos de gobierno. ¡Qué lindo, qué bello, qué emocionante, qué esperanzador! Se decía que era por hacer país, ¡realmente hermoso!... ¡Qué va! Carreta politiquera de turno. La luna de miel no duró mucho. En el cotarro político priman los intereses particulares sobre los intereses comunes y la cosa se comenzó a poner maluca con todas las reformas propuestas, tributaria, de salud, para mencionar las dos más candentes.

La tal pluralidad, la tal diversidad, el tal respeto a la diferencia, es puro cuento. Cuando el otro piensa distinto y se atreve a expresarlo, no le va bien. El ministro de Educación que lo había sido de Salud, se puso a criticar la reforma de la salud y… tome pa que lleve, le pidieron la renuncia hace dos semanas y ahora se hizo efectiva con las mentirillas de siempre… Lo grave es que sacaron por la puerta de atrás a las ministras de Cultura y Deporte. La una dice que se enteró por las noticias y la otra cuando quiso entrar y le dijeron que no podía hacerlo porque ya no era ministra. Como grotesco, ¿verdad?

Y el presidente del Senado, camaleónico como siempre, fundó su partido político y se fue lanza en ristre contra la ministra de Salud. A él no lo podían echar. Pero parece que ahora no es tan gobiernista: “soy más de Santos que de Petro”, dijo. Y como Condorito, quedamos ¡plop!

Mientras tanto la ministra de Minas no da pie con bola. Y prefieren sacrificar a un líder como Felipe Bayón quitándolo de Ecopetrol, que poniendo en esa cartera a alguien que sepa. La cosa no está fácil y todos lo sabemos. Hay gente que quiere que caiga el presidente y hay otros que nos da pesar que por sus terquedades y desdenes esté perdiendo la oportunidad de haber mostrado que era posible un cambio civilizado, concertado, dialogado. La luna de miel se está acabando y si no reacciona y mejora enderezando las equivocaciones, esto se pondrá maluco. Hola, ¡qué pereza no tener estadistas que saquen adelante este país!

viernes, 12 de agosto de 2022

Señales de esperanza

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

El inicio de un nuevo gobierno y, más este, genera expectativas que se mueven desde la preocupación, la ansiedad y la incertidumbre, hasta la esperanza de que al pais le vaya bien y la alegría de ver sus primeros aciertos.

Indudablemente, un pacto histórico, como se le ha denominado, como pacto no deja de ser frágil, conociendo los antecedentes de sus compromisarios, entre los cuales hay de todo, desde exguerrilleros y comunistas radicales hasta la rancia clase política bipartidista tradicional, pasando por reconocidos politiqueros, auténticos camaleones que se mimetizan según el terreno que pisan. Todos ellos, curiosamente, se subieron en el bus de la victoria, unos cuando vieron que rodaba rápido y los otros cuando declinaron ser oposición. Me imagino el berenjenal de la repartición de cuotas. Esa coalición frágil efectivamente será histórica si se mantiene, si no, caerá cual castillo de naipes.

Con todo, no se puede negar que ha habido un número importante de nombramientos que mandan señales de esperanza. Nuestro exalumno berchmans José Antonio Ocampo, generó un parte de tranquilidad desde la estratégica cartera de Hacienda. Fue un primer respiro importante y un mensaje de alivio en medio de un contexto global económico muy complejo. Personalmente, me ha alegrado saber que a su lado hay dos profesores javerianos reconocidos no solo por su alta competencia profesional sino también por sus calidades éticas: Gonzalo Hernández, en el viceministerio técnico y Luis Carlos Reyes al frente de la DIAN. El primero era nuestro director de investigación y el segundo el director del observatorio fiscal.

Supimos en estos días del nombramiento de Cesar Ferrari en la Dirección del DNP y nuestra alegria no fue poca. César, además de contar con una aquilatada hoja de vida académica y profesional, es un hombre ético y así lo pueden corroborar sus estudiantes javerianos. Peruano de nacimiento, nacionalizado colombiano, conoce como pocos nuestra realidad del país y prestará un excelente servicio.

* De Álvaro Leyva sabemos de su pasión de antaño por la paz y desde su cartera de relaciones exteriores seguramente buscará que Colombia en el contexto internacional sea ahora reconocida como un país de paz.

* Un primo muy cercano trabajó al lado de Cecilia López, la nueva ministra de Agricultura, y de ella y sus capacidades me ha dado siempre las mejores referencias.

* De Patricia Ariza en Cultura se oyen los mejores comentarios por parte de quienes han sido sus colegas en el medio. Es importante siempre que estos retos sean asumidos por conocedores del tema.

* Alejandro Gaviria en educación, después de ser rector de Los Andes, genera positivas expectativas.

* Ivan Velásquez, en Defensa, suscita controversia, pero es clara su rectilínea posición frente a los no-negociables en materia de derechos humanos y lucha anticorrupción, dos temas hoy día tan sensibles como ineludibles.

Aquí ha habido aciertos y yo los comparto. Para mi son señales de esperanza en medio de tanta desazón y desencanto. No hablo de los otros ministros porque o no los conozco o solo tengo referencias vagas. Lo que sí es claro es que el país necesita funcionarios cualificados y honestos. Un descache sería no solo desalentador sino escandaloso y el palo no está para cucharas. Se necesita igualmente durabilidad y estabilidad en estos servicios al país. Por lo pronto seguimos atentos a la conformación del equipo y a que el presidente trabaje en equipo, un reto nada fácil pero absolutamente necesario.

sábado, 18 de junio de 2022

El camino al infierno está lleno de “bien-pensantes”

María Cristina Isaza
Por María Cristina Isaza

Bien-pensantes: personas que, escondidas tras citas filosóficas, el uso de un lenguaje almibarado con ínfulas de intelectualidad y la promoción de “buenas intenciones” se sienten arropadas por un manto de superioridad moral que les permite imponer a los demás, usando armas como la cancelación, las peores ideas por el simple hecho de que es lo que” se ve bien”, apelando más al sentimentalismo e instinto primario que al razonamiento crítico, los hechos y los datos. Son las personas que bajo la dictadura de lo “políticamente correcto” terminan imponiendo o facilitando la llegada de las doctrinas más dañinas para una sociedad, mientras ellos mismos se sienten como espíritus nobles a los que todo mal resultado se les debería perdonar porque al fin y al cabo querían solucionar una injusticia o fueron asaltados en su buena fe y supuestamente no esperaban el resultado nefasto que ya se sabía se podía obtener al implementar pésimas ideas. Personas que no toman posición en momentos determinantes o que se hacen del lado que les brinda beneficios, aun cuando esto signifique el detrimento de todos los demás. Bajo la excusa de las buenas intenciones se hacen elegir para luego ser ellos y su séquito de áulicos los únicos beneficiados. La arrogancia y la ambición son rasgos comunes bajo la careta del líder “bien-pensante”

Hoy Colombia está en peligro de elegir un modelo nefasto y ante este evidente riesgo no es responsable asumir posturas simbólicas como el voto en blanco o aliarse a la campaña de la tramoya, argumentando que las propuestas adversas han sido discutidas y mitigadas, cuando conocemos que es una campaña que no tiene problema en prometer para luego no cumplir y se conoce la baja calidad personal de quienes participan ella, comenzando por su líder.

Hay dos personajes que bien podrían ayudar a cambiar el rumbo electoral para que Colombia no caiga en un modelo totalitario, pero uno se decanta por el voto facilista, de no tomar partido, votar por el simbolismo y el otro corrió a los brazos de la campaña totalitaria, tal vez para no quedarse por fuera de lo que sabe, será la imposición del Estado fascista donde estará “todo dentro del Estado, nada fuera del estado”.

Al momento y sin avistar cambios de opinión, me atrevo a escribir lo que pienso de estas dos personas, ambos paisas, que hoy están cumpliendo un papel tan siniestro para nuestro país como el que cumplen los aliados del Pacto Histórico.

Alejandro Gaviria: la decisión de sumarse a esa campaña nefasta y no retractarse, a pesar de todo lo revelado, lo deja como el destape de uno de los mayores fraudes intelectuales y maquiavélicos que haya presenciado en mi vida. Me recuerda bastante a lo que hizo su exjefe Juan Manuel Santos. Al parecer, es la forma de actuar convencional en ese círculo, en los que pregonan unos principios y luego no tienen problema en traicionarlos para lograr sus objetivos. Ya en su artículo para el Financial Times, en el que expuso que el país exigía un cambio y que lo mejor podría ser una “explosión controlada”, se develó para muchos el apoyo que daba a la campaña de Petro, mientras posaba de aliado de Fajardo. Razón tuvo Jorge Robledo cuando declaró simplemente “Alejandro Gaviria es una mala persona”

“Fraude intelectual” creo que es lo mínimo que se le puede decir a una persona que conociendo y entendiendo las consecuencias y despropósitos de las propuestas del candidato populista engaña incautos, decide apoyarlo. Yo me pregunto ¿Es su verdadera esencia? O ¿Es tanto su afán de poder?

Alejandro Gaviria aterriza con su refinado léxico y tufillo de intelectual a la campaña en la que:

·         ¡Todo vale! En la que “se corre la línea ética”, en la que no dudaron en atacarlo y tratarlo mal, en la que “fabrican contradicciones” y fake news para desprestigiar al contrario. En la que incumplen cada uno de los 7 puntos del manifiesto que ellos mismos crearon, titulado: “Por una campaña limpia”. Alejandro Gaviria con su permanencia legitima el sicariato digital y moral usado en esta campaña.

·         Se revictimiza y ataca constantemente a una familia víctima del atroz delito del secuestro y desaparición forzada.

·         Se persiguen a los detractores, en la que de ser elegido seguramente borrará la libertad de prensa. Una campaña que no acepta perder (claro que en esto tiene experiencia, como cuando no se aceptó el resultado democrático del NO), que extorsiona con una Primera Línea y un “Estallido Social” (eufemismo para vandalismo, atentados, bloqueos). En la que se instrumentaliza a los jóvenes.

·         Se pretenden vender como el cambio y es apoyada por Benedetti, Roy, Samper, Piedad (la mercader de secuestrados), Cepeda, entre muchas otras rancias figuras de la política. También es apoyada por el partido Comunes, conformado por algunos de los peores terroristas que hemos padecido en el país, que no tienen ningún respeto por la vida y que gracias al gobierno Santos les fue “lavada la cara”. Además, hace solo 6 meses en entrevista con El Colombiano, Gaviria reconocía que Petro era sin lugar a duda un cambio para empeorar. Hoy miente sin sonrojarse al decir que Petro representa el cambio responsable.

·         Están las propuestas más dañinas para la economía de nuestro país, generando déficit fiscal e inflación, como la pretensión de confiscar las pensiones privadas, imponer mayores impuestos a las empresas, acabar de tajo con la exploración petrolera, dejar de vender carbón a Alemania para que lo compre el Estado Colombiano, hacer un tren elevado que costaría la módica suma de 40 veces la reforma tributaria por la que incendiaron el país hace un año, etcétera.

·         Se usan eufemismos: Alejandro Gaviria apoya un programa de gobierno en el que aparece repetidamente la palabra democratizar: Democratizar el espacio, la tierra fértil, el espacio urbano, el espacio virtual, el saber, etcétera. Pero muchos están tranquilos por la voluntad de no expropiación que firmó el candidato en notaría, en un acto circense.

·         Se busca pactar con los peores delincuentes ofreciéndoles no extradición a cambio de votos.

·         Tiene apoyo de todo tipo de grupos al margen de la ley: ELN, Clan del Golfo, “Disidencias” FARC, etcétera, que amenazan a las poblaciones de zonas vulnerables afectadas por el conflicto para que voten por el candidato del Pacto Histórico. Esta semana fue silenciada la voz del líder indígena Misak, Jesús Antonio Montaño… ninguno de los “bien-pensantes” se ha pronunciado en rechazo. Claro que, en el fortalecimiento de estos grupos ilegales, Alejandro Gaviria tuvo un papel determinante cuando en el año 2015 solicitó que se dejara de fumigar, aplicando “el principio de precaución”, porque un estudio de la OMS indicó que el glifosato es “probablemente cancerígeno”. Gracias a esto, pasamos de menos de 60 mil hectáreas sembradas de Coca en 2010 a casi 300 mil hoy, lo que ha derivado en más violencia, más ajustes de cuentas, mayor empoderamiento de grupos armados ilegales, más microtráfico, incluso en zonas sanas como el suroeste antioqueño… el microtráfico está dañando a la juventud. Gaviria expuso que el debate sobre el glifosato no es académico, sino ético… ¿La ética de la violencia, del dinero sucio, de envenenar las mentes jóvenes?

Sergio Fajardo: el arrogante Irresponsable. Su orgullo no le permite tomar la decisión solidaria por el país, aun conociendo todo lo descrito anteriormente. No es hora de simbolismos, él sabe muy bien que el voto en blanco no es una opción legítima en esta segunda vuelta, pues no tiene efectos jurídicos. Hay que elegir Sí o Sí entre el candidato del Pacto y Hernández, no hay más opciones. Fajardo sabe que la campaña sucia, del desprestigio viene por el candidato del Pacto y aun así no da su respaldo irrestricto a la campaña de Hernández, la única opción para detener al tirano. Llegó a exigir para dar su apoyo, en un momento en el que el país necesita decisiones desprovistas de intereses y cálculos políticos. Se queda en blanco, tibio y simplón. Sólo es decidido cuando puede pavonear su ego, ahora sostenido en menos de 1 millón de votos, que, aunque pocos, son decisivos para el destino de nuestra democracia. El voto en blanco hoy sirve al Pacto, de esta forma Fajardo ayuda a que se instale en la Casa de Nariño la campaña sucia que se dedicó a matonearlo, la campaña peligrosa que lo ha querido envolver en líos jurídicos con Hidroituango.

No tuvo la estatura política para respaldar sin condición la opción viable. A Fajardo le hieren el ego, entonces el hiere nuestra democracia… sino es conmigo, bajo mis condiciones, entonces ¡vámonos al infierno!

Por eso, solo agradecimiento a dos excelentes personas como Fico y Lara, a quienes apoyé y les di mi voto en la primera vuelta: sin titubear respaldaron la campaña de Hernández: ¡hay grandeza en su corazón! También a Enrique Gómez Martínez a quien admiro y con quien comparto muchas de sus ideas y a Jhon Milton Rodríguez, persona que, aunque no conocía me dejó una buena imagen de su ejercicio político: Todos ustedes nos demostraron con el ejemplo lo que es defender la democracia y la libertad, no dudaron en ponerse al lado de Colombia sin esperar a cambio favores particulares o que los atendieran con alfombra roja. ¡Líderes como ustedes son los que necesita el país! ¡Gracias!