lunes, 6 de julio de 2026
Editorial: Sucesos de la Semana No. 152
Antonio Montoya H. presenta un nuevo balance de los Sucesos de la Semana, en el que analiza los desafíos que enfrenta el equipo de empalme del presidente electo Abelardo de la Espriella, la tragedia humanitaria provocada por el terremoto en Venezuela, la escalada de la guerra entre Rusia y Ucrania, los resultados de las elecciones en Perú, el desempeño de Colombia en el Mundial de Fútbol y las controversias por los compromisos presupuestales y contractuales que deja el gobierno saliente. Los invitamos a ver este completo análisis en www.elpensamientoalaire.com
Nutrir bien y eseñarle a los niños a ser buenas personas
Luis Guillermo Echeverri Vélez
Gracias
a la oportunidad que me dio en la vida Álvaro Uribe Vélez tuve el privilegio de
ser director del Directorio del Banco Interamericano de Desarrollo por 8 años.
Allí interactúe con personas especializadas en desarrollo socio económico de 48
naciones y tuve la oportunidad de conocer las realidades y la operatividad de
26 naciones que reciben créditos y cooperaciones de esa institución, sus
economías y sus factores de desarrollo social.
Pensé,
cuando terminé mi misión llena de satisfacciones y conocimientos, que ya sabía
algo sobre desarrollo socioeconómico hasta que llegué un día con mi padre a Argentina
y me volví a encontrar con un amigo de muchos años y cuál no sería mi sorpresa
cuando supe que sus empresas nutrían de verdad casi ochocientos mil niños al
día en las provincias del norte de ese país. Luego visité sus operaciones y
conocí su equipo de trabajo y entendí que tan ignorante era yo en materia de
desarrollo social y humano, económico y de comunidades a pesar de haber ocupado
posiciones como la que tuve en el BID.
Desde
entonces comprendí que justo en este siglo en el cual la humanidad entró en era
del conocimiento, las naciones, las sociedades, las comunidades, las familias y
el ser humano no pueden desarrollar su potencial si no cuentan con una
nutrición básica que permita formar cuerpos sanos en los que vivan mentes sanas
que a la vez puedan nutrirse de ideas buenas y positivas que les permitan
alcanzar niveles de bienestar y satisfacción en la medida en que los niños
lleguen a la juventud y al desarrollo como personas adultas que cumplen un
papel en la sociedad.
Entonces
fue allí, donde gracias a José Chediack, un empresario ejemplar con una misión
de vida muy superior a lo imaginable entre todos aquellos que entienden la
importancia de contribuir a la sociedad, y a su compañero en la quimera del
grupo Phronesis de desarrollar uno de los mejores sistemas de nutrición
infantil y de la madre gestante que existen en el mundo, el doctor Esteban
Carmuenga, autoridad mundial en pediatría nutricional, que entendí el origen y
a la vez la única forma de que las naciones pobres y de ingreso medio, puedan
abordar las dos políticas de Estado que son la base esencial de todo el
desarrollo social, cultural, humano y económico de las naciones, las
comunidades las familias y las personas.
No
hay misión más importante en el mundo que darle a una personita que empieza a
vivir la posibilidad de desarrollar una mente y un cuerpo sanos para que luego
puedan alcanzar su mayor rendimiento cognitivo y físico, y llevar una vida
productiva llena de logros, alegrías y realizaciones y una convivencia
fructífera para ellos mismos, para sus familias y para la sociedad donde
crezcan y se desempeñen.
La
nutrición infantil, que debe empezar desde la gestación, y la debe secundar un
ejemplo y una educación que le permita a los niños aprender a ser buenos seres
humanos, a tener referentes positivos, a crecer como personas normales, felices
y contentos con lo que esté a su alcance sabiendo que todo demanda un esfuerzo,
dedicación, orden y buenas intenciones, para luego poder vivir sin odios ni
resentimientos, siendo seres disciplinados, orgullosos de sus propios esfuerzos
para progresar, orientados a hacer lo correcto y nunca hacer mal ni daño a
otras personas ni a la sociedad en la cual viven.
La
nutrición infantil y la educación básica, los temas de los cuales se tienen que
ocupar los padres y el Estado si se quiere tener bienestar en una sociedad y
una convivencia funcional, ordenada, próspera, trabajadora y feliz.
Qué
raro pareciera que los políticos, los gobernantes y los líderes de este país,
no les presten atención a estos dos temas. Pero así es. Por mezquindad, el
inmediatismo, el individualismo mezclado con la angurria, envidia e ideología
convertida en negocio, no les interesa y les da miedo embocarse en acciones que
demandan la formación de una cultura centrada en la nutrición optima de los
niños hasta por lo menos los 7000 días de existencia, la educación física y su
conexión con el desarrollo mental y la buena educación moral, ética, de
principios, con matemática, con multilingüismo y comprensión de la naturaleza y
las ciencias.
Hasta
que como sociedad la nutrición infantil no constituya una política de Estado
inamovible, seguiremos haciendo las veces del estúpido convirtiendo necesidades
de minorías y caprichos de algunos en derechos extruidos en la constitución y
los presupuestos, seguiremos permitiendo que el magisterio se reduzca a un
grito revolucionario destructor del futuro de la nación, y mientras sigamos
jugando a las mentiras ideológicas y mediáticas, a la politiquería, el
clientelismo, y la corrupción en materia de gestión pública y empresarial, no
tenemos derecho a preguntarnos irónicamente: ¿de dónde sale tanta violencia,
tanta drogadicción, tanto odio y tanto resentimiento como el que estamos
viviendo en este país, ni por qué nos gobierna una clase mediocre que solo piensa
en figuración personal y enriquecimiento fácil?
Ya la Patria Milagro empezó
Luis Alfonso García Carmona
Abelardo de la
Espriella, presidente electo de Colombia
Como un reguero de
pólvora comienzan a extenderse por todo el territorio nacional sentimientos de
amor por la patria, de esperanza en nuestro porvenir y de reparador alivio por
la finalización del horrible capítulo de gestión de la extrema izquierda
próximo a terminar.
En sus primeras
palabras como presidente electo De la Espriella anunció que la Patria Milagro
comenzó al haber librado a los colombianos de la peor amenaza contra su
libertad.
A los más incrédulos
aclaró con total autoridad: “no los defraudaré”, compromiso que devuelve
a un angustiado pueblo la fe en sus instituciones.
Pero lo que más impactó
en su primera alocución fue la confirmación de su indeclinable determinación de
librar al país de la perniciosa influencia de los narcoterroristas y demás
grupos ilegales que han pretendido atornillarse en el poder para seguir
usufructuando los negocios ilícitos del narcotráfico, la minería ilegal, el
secuestro y la extorsión. Con meridiana claridad advirtió: “los ilegales
disponen de un mes para organizar su sometimiento al Estado de derecho”.
Después de este período, la fuerza pública se encargará de someterlos por la
fuerza y ponerlos a disposición de la justicia y, si se resisten violentamente,
serán dados de baja. Es la voz de la autoridad legítima que, por primera vez en
muchas décadas, sale en defensa de los ciudadanos de bien en lugar de
beneficiar y tolerar al crimen y al terrorismo.
Fue contundente también
en la tarea que librará contra la corrupción en defensa de los dineros
de los contribuyentes dilapidados en forma desvergonzada por el régimen actual.
Realizará un empalme con auditoría sobre todos los entes del Estado para
determinar el monto del saqueo, el estado de las finanzas públicas y la
responsabilidad penal de autores y cómplices de esta masiva corrupción. Se
acaba ya la inútil palabrería de quienes han utilizado la lucha contra la
corrupción solamente como trampolín político. Se creará una unidad
investigativa especial para detener esta vena rota de la corrupción y llevar
a los responsables ante los tribunales. Con general beneplácito reciben los
colombianos estas primeras acciones que materializan el sueño de la Patria
Milagro.
Vendrán seguramente
otros anuncios, pues ha anticipado el presidente electo que el 7 de agosto
sancionará un paquete de decretos para implementar acciones concretas de
la rama ejecutiva para preparar al país ante el peligro de un apagón eléctrico
por la imprevisión del gobierno actual, atender al problema de tesorería y el crónico
déficit fiscal, adoptar un plan de choque para evitar más muertes por
deficiencias del sistema de salud desmantelado por la actual administración y
recuperar la exploración y explotación de gas y petróleo.
No se olvida nuestro
presidente electo de las amenazas de “estallidos sociales” por parte de
los derrotados que intentarán sembrar el caos y el terror. Medidas urgentes
de orden público y de neutralización de los líderes de la subversión se
conocerán en breve para tranquilidad de la sociedad colombiana.
Ha logrado la Patria
Milagro recuperar la alegría de los colombianos, devolverles la fe en su
sistema democrático, descubrir que detrás de cuatro años de amargura y dolor,
se ocultaba un pueblo valiente, esforzado y capaz de unirse para defender su
libertad y sus derechos frente a la tiranía.
Defensores de la Patria, nuevo partido político
El pasado 3 de junio de 2026 se
presentó ante el Consejo Nacional Electoral la solicitud de personería jurídica
para este nuevo partido político, Defensores de la Patria. La solicitud fue
aceptada y asignada al magistrado Alfonso Ocampo, quien tiene 30 días para,
supongo, presentar su ponencia a la plenaria.
Recordemos que, ante la
Registraduría del Estado Civil, el 16 de julio de 2025 un grupo significativo
de ciudadanos, amparados en 5 000 000 de firmas, inscribió el
movimiento Defensores de la Patria con su ya muy conocido logo símbolo. Este
movimiento político fue fundado el 5 de agosto de 2024 y aprobado por
resolución 10855 del 13 de noviembre de 2025.
La solicitud ante el CNE contiene
estatutos, acta de fundación, listado de afiliados y plataforma política.
Este movimiento fue el que
inscribió a Abelardo de la Espriella para las elecciones presidenciales de
2026, logrando la Presidencia de la República de Colombia con 12,9 millones de
votos.
El movimiento no presentó listas
al Congreso de la República; solo, al pasar de los días de su inscripción, se
le unieron en sus propósitos el partido político Salvación Nacional y el
movimiento político Creemos. Ambos obtuvieron varias curules en el Congreso: el
primero, 3 senadores y 1 representante a la Cámara; el segundo, 2
representantes a la Cámara.
Nuestro ordenamiento jurídico
constitucional establece un umbral del 3 % del total de la votación para
Senado como requisito para obtener y/o mantener la personería jurídica, y para
acceder a la reposición económica de votos en los casos de Presidencia y
Senado, mas no para la reposición en Cámara.
Todo lo anterior nos demuestra,
en primer lugar, que el presidente Abelardo de la Espriella lo tenía
perfectamente estudiado y planeado, lo que dice mucho sobre sus capacidades
para lograr los objetivos que se propone.
En segundo lugar, lo
anteriormente descrito prueba que el Tigre sí vino a cambiar la política de los
de siempre, ¡para siempre!
En tercer lugar, su proceder
político desde 2024 nos demuestra que todo lo ha pensado y hecho con extrema
coherencia.
Somos conscientes de que la
proliferación de partidos no es buena para la democracia; ayuda a que los egos
se permitan ínfulas y gabelas que enredan y distraen al electorado. Pero esas
son las reglas de juego que trae nuestra Constitución, con la esperanza de que
algún día se darán las condiciones para subir umbrales que impidan esta dañina
situación de proliferación de partidos políticos. Inclusive hoy se planean
nuevos movimientos políticos con ínfulas de partidos, para su participación en
las elecciones regionales que se avecinan, lo que lógicamente acarreará
explosión de candidatos para los cargos de elección popular, como lo hemos
visto pasar en los últimos años.
Lo que sí no podemos olvidar es
que la izquierda comunista está unida y, en las últimas elecciones, sacó algo
más de 12 millones de votos. Demostró su capacidad de unificar esfuerzos con
listas únicas, con resultados de participación excelentes, haciendo uso de
mecanismos de consultas previas muy efectivos, que se reflejaron en el
importante número de curules en el Congreso de la República y en la gran
cantidad de votos obtenidos para la Presidencia de la República.
Los que no estamos de acuerdo con
la dañina izquierda comunista Castro Petro Chavista debemos ubicar mecanismos
efectivos de unión que nos permitan llegar a las regionales con candidatos
únicos a las alcaldías y gobernaciones y, por qué no, con listas únicas a
concejos municipales y asambleas departamentales.
Que nuestro Señor Jesucristo ilumine a nuestros líderes, ayudándoles a superar sus egos para poder poner por encima el interés general sobre el interés particular. Unidad, unidad, unidad.
viernes, 3 de julio de 2026
El principal activo estratégico de Colombia
La
riqueza hoy no se mide por recursos, sino por la singularidad cultural. Colombia
tiene una ventaja estratégica única en su identidad irrepetible.
Las
grandes transformaciones económicas comienzan cuando cambia la definición de riqueza.
La Revolución Industrial convirtió el carbón y el acero en sinónimo de poder. El
siglo XX desplazó ese poder hacia el petróleo, la manufactura y el capital financiero.
El
siglo XXI vuelve a cambiar la ecuación. En una economía donde el capital circula,
la tecnología se difunde y la información se comparte a escala global, la ventaja
competitiva ya no depende exclusivamente de lo que una nación posee. Depende, sobre
todo, de aquello que ninguna otra puede reproducir.
Las
cifras confirman ese cambio. La Unesco estima que las industrias culturales y creativas
representan alrededor del 3,1 % del PIB mundial y el 6,2 % del empleo
global.
La
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) señala que
las exportaciones mundiales de servicios creativos alcanzaron cerca de 1,5 billones
de dólares en 2023, equivalentes a casi una quinta parte del comercio mundial de
servicios.
No
describen el crecimiento de un sector. Revelan el desplazamiento del valor económico
hacia los activos intangibles: conocimiento, creatividad, propiedad intelectual
y capacidad de innovación.
La
economía del conocimiento alteró la naturaleza de la competencia. Cuando el capital,
la tecnología y la información pueden adquirirse, la ventaja estratégica pasa a
ser aquello que no puede comprarse ni copiarse. La singularidad deja de ser un atributo
cultural para convertirse en un activo económico.
Ninguna
nación puede reproducir la memoria histórica de otra, sus lenguas, sus paisajes
culturales, la inteligencia acumulada por sus comunidades o la creatividad construida
durante generaciones. Esa singularidad constituye hoy uno de los recursos más escasos
y, por ello, uno de los más valiosos de la economía contemporánea.
Ese
activo es la cultura. No entendida como un sector administrativo ni como un gasto
público, sino como el sistema que integra patrimonio, conocimiento, creatividad,
identidad e innovación. Allí se originan buena parte de los factores que hoy determinan
la competitividad de las naciones: diferenciación, confianza, reputación, propiedad
intelectual y capacidad para generar valor.
A
esta capacidad de transformar patrimonio, conocimiento y creatividad en desarrollo
económico, legitimidad institucional e influencia internacional la denomino Geopolítica
de la Cultura.
No
es una teoría sobre las artes. Es una forma de comprender el nuevo mapa del poder.
Si la geopolítica clásica explicó la competencia por el territorio y los recursos
naturales, la economía del siglo XXI incorpora otra dimensión: la competencia por
la singularidad.
Colombia
llega a este cambio con una ventaja excepcional. Su diversidad biológica y cultural,
sus comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, sus artesanos, sus museos,
sus archivos, sus bibliotecas, su arquitectura, su literatura, su música, su cine,
su diseño y sus saberes ancestrales conforman un patrimonio cuya singularidad ningún
competidor puede reproducir. En la economía del conocimiento, esa singularidad deja
de ser únicamente memoria para convertirse en una ventaja estratégica.
De
allí surge un principio para orientar la política pública del siglo XXI: conservar
el futuro. Preservar innovando. Preservar innovando significa activar el patrimonio
como infraestructura para la investigación, el diseño, la educación, la ciencia,
las industrias creativas y el desarrollo territorial. La memoria no es un refugio
frente al futuro; es una de las condiciones para construirlo.
La
pregunta ya no es cuánto cuesta la cultura. La pregunta es cuánto desarrollo pierde
un país cuando desconoce el valor estratégico de aquello que lo hace irrepetible.
Las
naciones que liderarán el siglo XXI no serán únicamente las que acumulen más recursos
naturales. Serán aquellas capaces de convertir su singularidad en conocimiento,
el conocimiento en innovación y la innovación en desarrollo.
En
el siglo XXI, la riqueza de las naciones ya no se medirá únicamente por lo que extraen
de su territorio, sino por lo que son capaces de aportar al mundo desde aquello
que las hace irrepetibles. Colombia ya posee ese activo. Reconocerlo como una estrategia
de Estado será una de las decisiones que definirán su lugar en el mundo.
Columna
de Lucrecia Piedrahíta (arquitecta/curadora) para Economía & Cultura del
periódico El Tiempo.
Gracias a Dios y al Tigre y su manada
Andrés de Bedout Jaramillo
Mi Dios es muy grande: evitó que el comunismo, al estilo de Cuba y Venezuela, continuara instalado en Colombia, logrando la destrucción total de nuestro hermoso país. Avanzaron mucho, pero todavía estamos a tiempo de iniciar un difícil proceso de reconstrucción de nuestra patria, que durante estos cuatro años fue devastada en sus instituciones, su economía y su sociedad. El desgobierno, la corrupción, el mal ejemplo y la desunión promovida desde los gobernantes comunistas nos dejaron gravemente heridos.
Gracias
a Dios surgió un líder que, iluminado por nuestro Señor Jesucristo, trazó un
plan de campaña basado en la coherencia extrema y en la decisión de cambiar la
política para siempre en Colombia. Puso por delante las verdaderas necesidades
de nuestro país, distinguiendo claramente las condiciones bajo las cuales
lograremos los objetivos trazados.
Mi
agradecimiento a la manada, al vicepresidente, a Salvación Nacional y a Creemos,
que confiaron en Abelardo «El Tigre» y fueron formando ese gran movimiento que
poco a poco conquistó el corazón de los colombianos. Siguiendo al pie de la
letra las líneas trazadas desde un principio por su líder, Abelardo de la
Espriella, sin los desprestigiados partidos políticos de siempre y sin los
apoyos económicos de grandes grupos, alcanzó el fervor del pueblo, convenciendo
incluso a los escépticos —entre los que me cuento—. Unidos le dimos el triunfo
en las urnas y hoy nos sentimos bien representados. Lo apoyamos
irrestrictamente y estamos seguros de que no será inferior a sus compromisos.
Nuestro Señor Jesucristo seguirá guiándonos y ayudándonos a todos, lo que nos
obliga, como manada, a nuestro mejor comportamiento.
Personalmente
pienso que el capital político de lo que podríamos llamar defensores de la
patria debe convertirse en partido político. Bajo la personería jurídica de
Salvación Nacional, fusionado con Creemos, sería el albergue indicado para esos
trece millones de colombianos que nos manifestamos en las elecciones
presidenciales y que nos salvaron de seguir por el despeñadero de convertirnos
en otra Cuba o Venezuela. Recordemos que ya están muy cerca las elecciones
regionales, donde elegiremos gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y
juntas administradoras locales.
En
esas elecciones enfrentaremos otra vez al comunismo, unido en un partido
político llamado Pacto Histórico, responsable de la destrucción de nuestro
país. Curiosamente cuenta con el respaldo de doce millones de colombianos que
se han dejado convencer por la equivocada retórica comunista, arropada en un
desafortunado sentimiento de envidia, engaño y afán de asistencialismos
mentirosos e insostenibles. Han olvidado los inmensos avances de nuestra
sociedad en los últimos setenta años, a pesar del narcotráfico y las
guerrillas, hoy narcoguerrillas.
Poco
a poco va tomando fuerza la necesaria descentralización. Ya tenemos un
incremento importante en los recursos para las regiones, pero no contamos aún
con las competencias que estas asumirían. No podemos permitir que las regiones
caigan en manos del nefasto y dañino comunismo, recordemos que desde las
regiones resistimos y por ello hoy todavía estamos vivos. Todo esto nos obliga,
unidos, a hacerles frente en la próxima contienda electoral como defensores
de la patria.
Estamos
en las manos de Dios. Con el Tigre y su manada, y con el buen comportamiento de
todos, saldremos adelante. ¡Ánimo!
Merecido
José Leonardo Rincón, S. J.
Esta secuencia de
narraciones sobre mi vuelta a España concluyó con dos broches de oro: una cena
exquisita en Madrid con mi ahijada María Mónica y su esposo Rodrigo, y el día siguiente,
ya de regreso en la T4 de Barajas con Luis Miguel, exalumno ignaciano, quien
con afecto me reconoció y saludó. ¿A dónde va padre? Regreso a Colombia. ¿En
qué vuelo? En el de las 11.00. ¡Entonces yo lo llevo! Y fue así, piloto de
Avianca, ahora del Boing 787, ya en el aire me invitó a la cabina y durante
media hora pude conocer cómo es eso de manejar un aparato con 260 pasajeros a
38 mil pies de altura. Fin de la zaga. ¿Qué más puedo pedir?
Vox populi, vox Dei. Lo
han dicho ustedes y yo lo acepto con humildad, o sea con verdad, como enseña Teresa,
la doctora de Ávila. Ni más ni menos.
Unánimemente, en estas
semanas, ustedes, en algún momento de nuestros contactos me lo han dicho: muy
merecido, te lo mereces, merecidas vacaciones, descanso merecido, etcétera.
Y al ver la definición
del término, ya como adjetivo, ya como sustantivo, se dice de algo que “resulta
justo y ganado como consecuencia lógica de los esfuerzos, acciones o conductas
de una persona”. Entonces sí, tienen razón, este tiempo corresponde a un
merecido descanso. Arduos años sin vacaciones, sin mayores descansos o recesos,
estrés natural propio de una exigente responsabilidad, acumulación de funciones
y tareas, muchas de ellas indelegables, madrugones y trasnochos, sábados y
domingos con tareas múltiples, en fin…
De ello no me
arrepiento, tampoco hago alarde. Mi madre me enseñó a trabajar, a ganarme el
pan con esfuerzo, a hacer las cosas bien. Y el Señor me dice ahora: “ven a
descansar un poco”. Quienes somos “workaholicos” necesitamos
descansar. El que no descansa, cansa. Hay, pues, que parar, hacer un alto,
recuperarse. Recuerdo que estando en Medellín de rector, un domingo sobre las
10 de la noche una madre de familia me llamó para decirme que acababa de pasar
por la avenida frente al colegio y había visto la luz de mi oficina encendida.
Me informaba para que la fuera a apagar. Le dije, no, es que estoy aquí
trabajando. Y lo que me gané fue un soberano regaño. El domingo es para
descansar y mire las horas que son. Tenía razón, no lo volví a hacer hasta las
10, solo hasta las nueve, jajaja.
Por eso, al concluir
esos ciclos de los que les hablé el otro día, he recordado a San Pablo cuando
le escribió a Timoteo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera,
he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la
cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mi, sino a todos
los que aman su venida” (2 Tim 4,7-8)
Doy gracias a Dios por haberme
permitido hacerlo durante el mes de junio en España. También a la Compañía por
invitarme a hacerlo. Desde aquí hoy quiero agradecerles a todos aquellos que me
han acogido en sus casas, me han invitado a pasear, a comer y sobre todo a
descansar, jesuitas, amigos y familiares, a todos los llevo en el corazón con
gratitud. Todos se esforzaron no solo por hacerme sentir bien sino por darme lo
mejor. Un regalo de Dios. Un regalo de mi madre quien días antes de morir me
dijo que quería morirse para que yo pudiera descansar y pudiese pasear. Por eso
a ella la tuve presente todo el tiempo y sentí que gozaba paso a paso mi vuelta
a España: ¡gracias, mamá!
Es duro decirlo, pero
hay gente que nunca descansa, ya por el compromiso que tienen con su misión y
que no les da ocasión para hacerlo, ya porque no se pueden dar ese “lujo” …
¿lujo? No. Necesidad. También el maestro se escapaba a estar con sus amigos en
Betania. Lo justo es que, así como el
que trabaja merece su sustento, también el que trabaja merece su descanso. Pronto
vendrá una nueva misión y hay que estar frescos, renovados, con baterías
recargadas. Es necesario descansar, es saludable. Es merecido.
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