Luis Alfonso García Carmona
No podemos aspirar al
elevado nivel de crecimiento económico y el bienestar de la sociedad que
configuran la “patria milagro”, sin antes garantizar a la población las
condiciones mínimas para mejorar sus ingresos y tener acceso a los servicios
básicos.
Por esta elemental
razón, el proyecto de la “patria milagro” exige el cumplimiento de acciones
encaminadas a crear en Colombia una gran mayoría de emprendedores que,
con el apoyo decidido del Gobierno, puedan materializar sus sueños de tener un
negocio propio que les proporcione ingresos suficientes para una subsistencia
digna de su familia y les asegure un esperanzador futuro a sus hijos.
Es ya un compromiso del
candidato Abelardo de la Espriella y de su vicepresidente José Manuel
Restrepo, y es uno de los puntos cardinales de su programa de gobierno. Pero
¿cuál es la propuesta del “tigre” para cumplir tan atractivas metas?
Se parte de la base de
que el trabajo es la única vía digna para el progreso y la libertad, en
contraposición con lo que ahora vivimos: premian a sujetos que nunca han
trabajado con puestos bien pagados en el Estado, contratos para saquear el
presupuesto y hasta subsidios por sembrar coca o por dejar de cometer crímenes.
Respeto
absoluto al fruto del esfuerzo individual.
Nadie se sentiría motivado a iniciar un emprendimiento a sabiendas de que si
adquiere con su trabajo un vehículo, un terreno rural o una vivienda, esa
propiedad le puede ser expropiada por el Estado o gravada con tributos
impagables que lo obligarán a entregarla para cancelarlos. En el gobierno de
los “Defensores de la Patria” serán protegidos los bienes adquiridos
honestamente por todos los ciudadanos.
Dentro del plan
integral para transformar a Colombia se considera un crecimiento
explosivo de la economía, lo que significa el impulso a los principales
motores de ese crecimiento, tales como la explotación de hidrocarburos y
gases (incluyendo uso del fracking), la minería legal, las
obras de infraestructura y vivienda en todas las regiones, la revolución
en el campo para producir alimentos para el consumo nacional y la
exportación al mundo entero, aprovechando la riqueza de nuestros suelos, el
turismo, renglón en el que Colombia tiene mucho que ofrecer, y las modernas
tecnologías de inteligencia artificial y otros avances donde podemos
aprovechar la preparación y aptitudes de nuestros emprendedores.
Se simplificará el sistema
tributario para facilitar a los emprendedores el cumplimiento de sus
obligaciones fiscales y se rebajarán los impuestos. Para lograrlo,
tendremos que recortar drásticamente los gastos de funcionamiento de un Estado
ineficiente y costoso, eliminar la corrupción, revisar los beneficios fiscales,
eliminar privilegios y dedicar parte del ahorro oficial a la promoción de
emprendimientos.
La
educación estará orientada a formar ciudadanos autónomos, competitivos y
patriotas, condiciones indispensables para el buen
emprendedor. La vetusta y pasada de moda pedagogía será reemplazada por las que
utilizan países vanguardistas en esta materia, como Singapur y Japón:
se implementarán programas obligatorios para mejorar la calidad y
remuneración de los docentes; se profundizará en materias básicas para
que los egresados sean competitivos en el mundo empresarial, tales como
matemáticas, contabilidad, idioma inglés, informática y nuevas tecnologías,
combinadas con la enseñanza de valores espirituales y cívicos que los
conviertan en ciudadanos ejemplares.
Tendremos un Estado
orientado a la economía digital. Con base en la IA tendremos un gobierno
ágil, eficiente y menos costoso, Facilitaremos a las PYMES los trámites
tributarios. Nos convertiremos en el mayor hub latinoamericano. Se
otorgarán exenciones de impuestos a programadores y expertos en IA. La
extensión de los servicios estatales en materia de salud, educación y otros
campos a todas las regiones del país, generará una necesidad de
emprendedores expertos en distintos ramos que podrán prestar servicios al Estado
con empresas de su propiedad.
No olvidemos el
aspecto social que puede representar el fomento del emprendimiento. Las
madres cabeza de familia sin empleo y sin recursos, las personas
discapacitadas, los ancianos que no tienen oportunidad laboral, los marginados
de lejanas localidades, los jóvenes que no obtuvieron una educación adecuada para
optar por un empleo, pueden ser capacitados por el gobierno a través del SENA y
convertirse en emprendedores con asistencia técnica y financiera del Estado. Es
mejor enseñar a pescar que regalar pescado.
No podemos condenar a la juventud a que siga engrosando la multitud de desempleados, a merced de la manipulación por parte del populismo vendedor de falsas promesas. La “patria milagro” no será posible alcanzarla mientras no vinculemos a todos al desarrollo de la nación, fomentando sus emprendimientos personales y dándoles la mano para que su proyecto cumpla el objetivo para el que fue creado.



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