martes, 19 de mayo de 2026

La Amazonía podría transformarse en sabana

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

Nature, en su edición online del día 7 del mes de mayo, publicó un artículo con los resultados de una investigación de Nico Wunderling et al de la Universidad Goethe de Frankfurt, titulado Deforestation-induced drying lowers Amazon climate threshold (“La sequía provocada por la deforestación reduce el umbral climático del Amazonas”)[1].

El referido estudio revela que en 2020 la pérdida acumulada del bosque amazónico rondaba entre el 17 y el 18 %; además advierte que si la deforestación aumenta hasta un 22-28 % con un calentamiento global entre 1,5 y 1,9 ºC por encima de los niveles preindustriales, la selva amazónica cruzará un punto de inflexión y dos tercios de su superficie se convertirán en sabana. Ese mismo escenario sucederá si la deforestación se mantiene en los niveles actuales, pero el cambio climático eleva la temperatura global hasta los 3,7- 4 °C. A esta misma conclusión llega un estudio del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático, cuyos detalles también se han publicado en Nature.

La Amazonía actúa como un inmenso sumidero de carbono, absorbiendo aproximadamente 1.500 millones de toneladas de CO2 al año. La vegetación y los suelos amazónicos almacenan entre 90 y 140 mil millones de toneladas de CO2 lo que ayuda a evitar que este gas de efecto invernadero llegue a la atmósfera y acelere el calentamiento global. Además de capturar CO2, la Amazonía regula los patrones climáticos globales mediante la liberación de vapor de agua, generando los llamados "ríos voladores" que influyen en el régimen de lluvias en la Región Andina, donde se encuentra la mayor parte de la población suramericana. Recuérdese el racionamiento de agua en la ciudad de Bogotá y municipios vecinos entre abril de 2024 y abril 2025, causado por el debilitamiento de los ríos voladores que se precipitan en el páramo de Chingaza, donde se encuentran los principales embalses que dispone el acueducto de Bogotá.

El estudio de la Universidad Goethe revela que la Amazonía recicla la mitad de su propia lluvia, y que perder ese mecanismo podría arrastrar a regiones situadas a miles de kilómetros hacia una espiral de sequías imparables. El problema consiste en que la pérdida de masa forestal, unida al calentamiento global, interrumpe el reciclaje de la lluvia, desestabiliza la humedad de la zona y provoca un peligroso efecto en cadena con consecuencias para todo el ecosistema y para el resto del planeta. "La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto anteriormente. Reseca la atmósfera y debilita la propia generación de precipitaciones del bosque", denuncia Nico Wunderling, coautor del estudio de la Universidad Goethe, atrás citado. A lo que agrega, “Incluso un calentamiento adicional moderado podría entonces desencadenar efectos en cadena en grandes partes del bosque”.

Johan Rockström, también coautor del referido estudio de la Universidad Goethe, comenta: “La selva amazónica ha desempeñado un papel fundamental en la estabilización del sistema terrestre como sumidero de carbono, regulador del ciclo del agua y hogar de la biodiversidad terrestre más rica del planeta, pero la deforestación continuada está socavando esta estabilidad, lo que acerca al bosque a un punto de inflexión".

Frenar la tala y restaurar el bosque, la única salida

La comunidad científica coincide en que detener la deforestación reforzaría sustancialmente la resiliencia del bioma amazónico ante el calentamiento global. Sin embargo, existe un serio obstáculo que impide avanzar en este propósito: la presencia de múltiples grupos armados por fuera de la ley que promueven la tala del bosque para la siembra de coca, explotaciones mineras (principalmente oro aluvial) y ganadería extensiva, a lo cual se suma la construcción de las vías de acceso, que apoyen las anteriores actividades. Según el presidente Lula da Silva, en la Amazonía operan hasta 17 organizaciones criminales compitiendo por el control del territorio.

La V Cumbre de presidentes de los Estados Miembros del Tratado de la Cuenca Amazónica (OTCA) reunida en Bogotá en 2025, antesala de COP30 que se celebró a finales de 2025 en Belém de Pará, debatió el papel que los países amazónicos van a jugar para proteger la mayor selva y pulmón del mundo. En lo relativo a la presencia de grupos armados, el informe “Amazonía en disputa. Seguridad climática y conflictos socioambientales en la Amazonía noroccidental”, presentado por la V Cumbre de la OTCA, hace un llamado urgente a los Estados, la sociedad civil y la comunidad internacional a actuar de manera decidida ante una realidad crítica.

La Amazonía noroccidental, en su mayor parte territorio colombiano, compartido con Ecuador, Perú y Brasil es una región que cumple una función estratégica vital dentro del gran bioma amazónico. En la cuenca hidrográfica del río Putumayo y en parte del denominado Trapecio Amazónico se conforma la conexión entre las altas montañas andinas y la planicie amazónica. Justamente estas dos subregiones, las más vulnerables por su valor ecosistémico y geopolítico de la Amazonía, se han convertido en territorios en disputa por múltiples actores al margen de la ley, atraídos por actividades ilegales, que compiten por la extracción de los bienes naturales, generando una crisis multidimensional que amenaza no sólo la vida y el equilibrio ambiental, sino también la democracia, la seguridad climática y la estabilidad regional.

La realidad de una Amazonía en disputa remite a un complejo escenario de confrontación territorial multisectorial. No se trata únicamente de un conflicto entre actores legales e ilegales, sino de una lucha por el significado mismo del territorio, su uso, su gobernanza y su futuro. Según la OTCA, en el centro de esa disputa confluyen múltiples conflictos, que van desde disputas entre los mismos grupos del crimen organizado y entre las comunidades nativas y en las mismas instituciones gubernamentales.

Crisis Group, una organización International no gubernamental, acaba de publicar un artículo titulado “El saqueo de la selva: blindar a la Amazonía del crimen organizado”[2], que empieza por afirmar que el crimen organizado se ha convertido en un importante obstáculo para la preservación de la Amazonía. Las organizaciones criminales se expanden y conectan libremente por toda la cuenca, infiltrándose en organismos estatales, empresas formales y comunidades. Por ello, a los gobiernos nacionales se les dificulta lograr la colaboración de las comunidades para hacer frente a tan diversas dinámicas ilegales. El crimen organizado se ha convertido en uno de los principales obstáculos para los esfuerzos por frenar la destrucción ambiental en la Amazonía y salvar uno de los ecosistemas más importantes del planeta. “Lo que antes era principalmente un desafío de conservación se ha convertido en una crisis de gobernanza y seguridad, lo que hace mucho más difícil que los Estados cumplan sus planes de protección ambiental”, expresa Bram Ebus, coautor del artículo de Crisis Group, atrás referido.

Dos actores principales hacen frente a la expansión del crimen organizado: las comunidades indígenas y las fuerzas estatales. Las primeras son el blanco más vulnerable a la violencia de los grupos criminales, mientras tanto las agencias de seguridad estatales sólo esporádicamente combaten las operaciones criminales, sin llegar a desmantelar el aparato financiero que sustenta estas redes ni emprender acciones contra sus cabecillas. Las operaciones de seguridad rara vez se coordinan con las comunidades indígenas.

Lograr una efectiva cooperación entre las fuerzas de seguridad estatales y las guardias indígenas es un desafío fundamental para la seguridad en toda la Amazonía; además es el mecanismo más prometedor para detener a los grupos ilegales. Muchas guardias indígenas (grupos de protección comunitarios creados para defender a sus pueblos, territorios y modos de vida) afirman querer colaborar con las autoridades nacionales para protegerse de los grupos criminales. Estas comunidades podrían detectar actividades ilícitas, alertar a los funcionarios estatales y coordinar una respuesta con las fuerzas de seguridad. En los territorios indígenas yanomami del norte de Brasil, por ejemplo, donde este tipo de colaboración ha tenido éxito, la deforestación y la actividad delictiva han disminuido sustancialmente. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la desconfianza mutua, el temor a la colusión criminal y la falta de recursos dificultan la colaboración. Una mayor cooperación entre ambos (guardias indígenas y autoridades nacionales) debe ser el pilar de una campaña para proteger la Amazonía del crimen organizado.

Salvar la Amazonía no es sólo responsabilidad de los ocho países a los que pertenece este valioso bioma, de cuya conservación depende la estabilidad del planeta. OTCA debería ser nuestro vocero ante los organismos multilaterales para, juntamente con los gobiernos de los países amazónicos, crear un plan de defensa de la Amazonía, con el propósito de fortalecer financiera y logísticamente las fuerzas militares nacionales, en su lucha contra los grupos delictivos que controlan el territorio y promover el desarrollo social de las comunidades nativas, para que asuman la gobernanza del territorio y la protección de los ecosistemas naturales.

Es inminente el cese del narcoterrorismo en Colombia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No es pura coincidencia el recrudecimiento del terrorismo y la expansión de los cultivos ilícitos durante el régimen petrista. Si en el pasado los ilegales se aprovecharon de la tibieza y de la tolerancia de la vieja clase política, en el presente cuatrienio recibieron el impulso oficial para aumentar sus efectivos, tomar posesión de nuevos territorios y explotar, sin obstáculo alguno, los sucios negocios del narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.

Han gozado de absoluta impunidad pues, con la excusa de que han estado negociando la “paz total” con el Gobierno, se les ha protegido con un salvoconducto como “gestores de paz”, con el cual siguen delinquiendo a sus anchas. El cese al fuego sólo rige para la fuerza pública, mientras la guerrilla y los carteles de la droga se mueven por toda la geografía de la patria, dejando a su paso una estela de terror, dolor e impotencia ante el crimen organizado desde las altas esferas.

¿Cuál ha sido la respuesta de los candidatos ante este dantesco panorama?

De Cepeda, el heredero del régimen y amigo comprobado de las FARC, no es posible esperar ninguna propuesta para combatir a los violentos. Por consiguiente, se ha limitado a declarar que se dedicará a profundizar en los programas de gobierno de su antecesor, es decir, la protección a la narcoguerrilla, y que gobernará según su personal orientación política, en otras palabras, el comunismo. Equivaldría a la prolongación del infierno que estamos viviendo, corregido y aumentado.

En la candidatura de Paloma Valencia encontramos una mescolanza de opiniones que impedirían cualquier acción efectiva contra la delincuencia organizada. Se alió de manera desafortunada con militantes de todos los partidos que nos han conducido al estado de crisis de seguridad que estamos afrontando: Santistas de viejo cuño partidarios del acuerdo con las FARC, izquierdistas, excolaboradores del régimen petrista, y un candidato a la vicepresidencia que propone derrotar a los facinerosos a punta de “periodicazos”, continuar los inútiles diálogos de paz y refinanciar el sesgado tribunal de la JEP.

¿Cómo, entonces, podemos hablar del cese inmediato del narcoterrorismo?

Necesitamos entender el patriotismo del pueblo colombiano, el mismo que en los momentos de angustia y desesperación ha sabido señalar a sus dirigentes la acción a seguir. Así pasó cuando rechazó por mayoría el acuerdo de La Habana, aunque Santos y sus compinches se hubieran robado los resultados del plebiscito de 2016.Careciendo de poder y de maquinaria oficial, se han manifestado las gentes buenas de Colombia en forma espontánea en las calles para rechazar al binomio FARC-Santos, para gritar “Fuera, Petro” y ahora, en una movilización popular sin parangón en la historia, para respaldar la candidatura de Abelardo de la Espriella a la Presidencia y de José Manuel Restrepo a la Vicepresidencia.

Con el paso inicial que ese pueblo, consciente del momento histórico que atravesamos, dará votando masivamente por la dupla ganadora De la Espriella-Restrepo, el próximo 31 de mayo, comenzará por fin el proceso para lograr el cese de las actividades criminales de los narcos, los terroristas, y demás grupos por fuera de la ley.

* El presidente De la Espriella se propone gobernar una semana desde cada departamento y ordenará a las fuerzas militares y de policía la inmediata captura de los capos que operan en la zona. Quien oponga resistencia física a la captura será dado de baja. Los demás se enviarán a cárceles de seguridad en lugares apartados que se construirán para evitar que sigan delinquiendo.

* Todos los campamentos de grupos guerrilleros y laboratorios serán bombardeados. Se recuperará el control territorial.

* Se autorizará a todo el personal de las Fuerzas Amadas y de Policía para responder a quienes traten de agredirlos físicamente, capturarlos o despojarlos de sus armas de dotación mientras se encuentren en servicio.

* Todas las plantaciones de alucinógenos serán destruidas mediante aspersión aérea, con naves o drones, erradicación manual o con maquinaria. El Gobierno organizará la sustitución de la coca por otros cultivos y creará fuentes de empleo para la población.

* Se dará orden de derribar cualquier aeronave que transporte alucinógenos y hundir embarcaciones por la misma razón

* Se hará un inventario de órdenes de extradición sin cumplimiento para proceder a su captura y trámite de la expatriación.

* Se anularán todas las órdenes de suspensión de capturas expedidas para supuestos gestores de paz por el Gobierno actual y se ordenará la inmediata captura de los implicados.

* Se procederá a la expropiación exprés de los bienes de los narcotraficantes y de los inmuebles dedicados a cultivo, procesamiento, almacenaje o distribución de alucinógenos en todo el territorio nacional

* Se implementará un programa de seguridad en todos los barrios, con un bloque de búsqueda para eliminar la extorsión, una primera línea compuesta por veteranos de la fuerza pública y una red de vecinos informantes. Se desterrará al microtráfico de las zonas comunes

Para cumplir con tan ambicioso plan, fortaleceremos moral y físicamente a nuestra fuerza pública, solicitaremos financiación y asesoría a Estados Unidos y al Estado de Israel, y nos integraremos al Escudo de las Américas contra el narcoterrorismo.

Solamente falta dar el paso inicial: elegir al “tigre” en la primera vuelta, para que nos pongamos a trabajar todos los colombianos en contra de esta terrible amenaza. Ayúdanos a llevar más personas a las mesas de votación. Ya la patria se puso en marcha contra este flagelo y lo vamos a desterrar de Colombia entre todos. Estamos firmes con la patria ¿Y, tú?

De cara al porvenir: democracia y democraterismo

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

La palabra democracia goza de un prestigio casi universal. Pocos sistemas políticos se atreven a rechazarla abiertamente. Sin embargo, ese mismo prestigio ha hecho que el término se estire, se vacíe y, a veces, se pervierta. De esa distorsión nace el democraterismo: una forma degradada que conserva la apariencia de la democracia, pero que abandona su esencia. Distinguir entre ambas no es un ejercicio académico. Es la diferencia entre un gobierno del pueblo y un gobierno que usa al pueblo.

1. La democracia como sistema de límites: la democracia no es solo votar. En su núcleo, es un sistema diseñado para limitar el poder. Tiene tres pilares inseparables:

a. Soberanía popular real: el poder emana de los ciudadanos y vuelve a ellos mediante elecciones periódicas, libres y competitivas.

b. Estado de derecho: nadie está por encima de la ley, ni siquiera la mayoría del 51 %. Existen derechos fundamentales que no se someten a voto.

c. Contrapesos institucionales: División de poderes, prensa libre, oposición activa y alternancia. El gobierno tiene dientes, pero también frenos.

La democracia acepta el conflicto y lo canaliza. Entiende que la sociedad es plural y que gobernar es negociar con el que piensa distinto. Su legitimidad no viene solo de las urnas, sino del respeto a las reglas entre elección y elección.

2. El democraterismo como simulacro: el democraterismo toma el cascarón de la democracia y lo convierte en herramienta de poder absoluto. Sus rasgos principales:

a. Reduccionismo electoral: reduce toda la democracia al voto. “Si gané la elección, puedo hacer lo que quiera”. Ignora que la democracia es también cómo se gobierna después de ganar.

b. Confusión entre mayoría y unanimidad: pretende que la mayoría electoral equivale al “pueblo” completo. Quien disiente es tachado de “enemigo del pueblo”, “traidor” o “élite”.

c. Desmantelamiento de contrapesos: ataca jueces, organismos electorales, prensa y oposición con el argumento de que “obstruyen la voluntad popular”. El objetivo es eliminar todo límite al ejecutivo.

d. Clientelismo plebiscitario: sustituye la deliberación por la consulta permanente. Se gobierna a golpe de referendo, encuesta o plaza pública, buscando aclamación más que representación.

El democraterismo es plebiscitario, no deliberativo. Es aclamatorio, no representativo. Usa el lenguaje democrático para justificar prácticas autoritarias.

3. Diferencias clave en la práctica

Las elecciones son el medio para elegir y cambiar gobernantes. Es un fin en sí mismo. Ganar justifica todo.

La oposición que es parte legítima del sistema se convierte en “enemigo del pueblo”.

La Ley le pone límite al poder, incluso de las mayorías. Se convierte en instrumento del líder si tiene votos.

Las instituciones autónomas, equilibran el poder sometidas al ejecutivo “popular”.

El disenso se protege, se debate o se criminaliza o ridiculiza.

El tiempo se piensa en largo plazo, en reglas. Se piensa en aprobación inmediata.

4. Por qué importa la distinción

El democraterismo es seductor porque simplifica. Promete que la voluntad del pueblo es una sola y que el líder solo la ejecuta. Pero las sociedades no son unánimes. Cuando se elimina la protección al que piensa distinto, la democracia muere, aunque se siga votando.

Venezuela, Nicaragua y varios casos históricos muestran la ruta: se gana limpiamente, luego se colonizan las cortes, se persigue a la prensa, se cambia la constitución “con apoyo popular”, y al final las elecciones dejan de ser competitivas. Todo en nombre de la democracia.

Como conclusión podríamos decir que la democracia es incómoda. Exige perder, negociar, aceptar fallos judiciales adversos y prensa crítica. El democraterismo es cómodo: le da al ganador licencia absoluta y convierte al ciudadano en espectador que solo aplaude cada 4 años.

Defender la democracia hoy no es solo ir a votar. Es defender los límites, las formas y las instituciones que impiden que el voto se vuelva coartada para el poder sin freno. Porque sin límites, la democracia se vuelve su propia caricatura. Y esa caricatura tiene un nombre: democraterismo.

viernes, 15 de mayo de 2026

Educadores de una nueva sociedad

José Leonardo Rincón, S. J.

Puede sonar manido, quizás demasiado obvio, pero por olvidarlo o por no ser suficientemente incisivos al hacerlo estamos como estamos. Sin exagerar.

Hoy es el día del educador: ¡felicitaciones a quienes ejercen tan noble vocación! Doy por descontado que si decidimos ser educadores no fue porque no había otro empleo, o porque no nos alcanzó el resultado de las pruebas de Estado para estudiar algo más rentable.

Ser maestro, que va mucho más allá de ser instructor, docente o profesor, implica el propósito de educar con pasión nuevas generaciones, formar hombres y mujeres que sean artífices constructores de una nueva sociedad. No nos podemos sustraer de tan tamaña responsabilidad. Claro, siempre existe el riesgo de indoctrinar movidos por ideologías y sesgos políticos. No gratuitamente quienes por turno ostentan el poder asumen el manejo de la escuela para mantener su establecimiento y una vez instalados en él sostener el status quo.

Un buen educador de ninguna manera podría prestarse para ser títere del poder político. Volverse un tonto útil, renunciar a su conciencia crítica y a la capacidad objetiva de tomar distancia sería intolerable. En cambio, buscar siempre la verdad, propiciar el diálogo constructivo, la convivencia en medio de la diversidad, el respeto a la diferencia y la formación integral de la persona ayudaría en mucho a esa búsqueda de una nueva sociedad. Descontada por supuesto la mediocridad que nos agobia, trabajar por la excelencia académica ayudaría también a reposicionar la escuela.

El educador desde la escuela es el mejor socio de la familia para formar esas personas que le han confiado. Mi experiencia positiva ha sido esa y los resultados son evidentes. Me sorprende encontrar colegas que preferirían que no existieran los padres de familia por considerárseles incómodos obstáculos, permisivos alcahuetas al extremo que no aceptan que se corrija a sus hijos; maltratadores que miran con desdén, como si fueran sus sirvientes, a quienes quieren colaborar en la formación de sus vástagos. Así no pueden ser las cosas. ¡Están trastocados los valores!

Con ocasión de esta celebración, mi invitación y mi llamado es a darle a la educación la importancia que se merece. No basta una asignación presupuestal amplia en el erario. Ha sido importante buscar mejorar las condiciones laborales de los educadores, también se ha invertido en el cuidado de la infraestructura física de escuelas y colegios. Ahora hay que cuidar la calidad y la excelencia de la educación pública en aras de elevar los resultados, no tanto para subir en los rankings de la OCDE, sino porque en una educación de calidad radica el futuro del país y no podemos seguir apoltronados en un rango medio bajo. Podrá seguir sonando a lugar común, pero conservo la esperanza de días mejores para todos porque nos hemos tomado la educación en serio y valoramos a los educadores como los artífices protagonistas de ese cambio.

Felicitaciones educadores por hacer realidad ese sueño.

jueves, 14 de mayo de 2026

Urbanopatía

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Los que han leído muchas de mis columnas saben que suelo hablar del entorno, de la gente que no siempre tiene voz. Trato de mirar y compartir aquello que parece distinto, lo que normalmente pasa desapercibido. Pero la rutina termina consumiéndome, aquello en lo que antes me fijaba se vuelve costumbre, paisaje, repetición.

Y eso comienza a generar preguntas.

¿Por qué hay personas que se convierten en invisibles?

¿El habitante de calle, dormido siempre en el mismo lugar, con la misma sábana roída por el uso, ya hace parte de la esquina?

¿Y el vendedor de bananos a las cinco de la mañana, empujando la carreta por la misma calle? Antes lo veía con admiración: “qué teso salir a esta hora”. Ahora sigue ahí… y ya ni siquiera me lo pregunto.

Ya no veo a don Leo cruzando la Oriental, pero tampoco me pregunto ¿cómo está?, ¿cómo se encuentra?

El parque antes me asombraba con su entorno. Ahora quiero asombrarme y no encuentro nada distinto.

Muchos autores hablan de no perder la capacidad de asombro:

“Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día.” — John Archibald Wheeler

“El asombro es la base de la filosofía.” — Paul Tillich

“El asombro nos espera en cada esquina.” — James Broughton

Al leer esas frases, pienso que parece fácil, pero, desde mi experiencia, no lo es tanto.

Entonces empiezan las preguntas personales: ¿qué falla que esto pase?, ¿por qué perdemos una capacidad tan humana?

Parecen soluciones pequeñas: cambiar de ruta, mirar diferente, caminar más lento. Tal vez así volvamos a encontrar algo que nos sorprenda.

Después de pensar mucho en esto, me encontré con un término: urbanopatía.

Todavía no aparece como diagnóstico oficial en el CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS), pero algunos especialistas la consideran una “eco-enfermedad” del tercer milenio. Surge cuando una persona pierde el impulso vital y desarrolla un profundo malestar psicológico y físico debido a la vida en entornos urbanos intensos.

La urbanopatía nace cuando la ciudad deja de sentirse humana, cuando el ruido reemplaza la conversación, la rutina reemplaza la curiosidad y las personas terminan convirtiéndose en parte del mobiliario urbano.

Después de leer todo lo que implica esta palabra, encontré un motivo más para pelear contra la pérdida de la capacidad de asombro. La urbanopatía se alimenta de la mecanización y del aislamiento; se combate recuperando la capacidad de mirar lo cotidiano como si todavía tuviera algo que decirnos.

Los especialistas incluso plantean algunas estrategias para combatirla:

— Paseos de asombro: caminar observando el entorno con curiosidad.

— Valorar lo inesperado.

— Fomentar la sensibilidad social.

— Practicar la gratitud.

La invitación, aunque parezca sencilla y no lo sea, es a no perder esa capacidad. A no convertir lo cotidiano en simple decoración de fondo.

Tal vez la ciudad no nos quitó la capacidad de asombro. Tal vez fuimos nosotros quienes aprendimos a caminar mirando sin ver. Y el día que todo nos parezca normal —la pobreza, el cansancio, la soledad, el ruido— quizá no sea la ciudad la que esté enferma.

Tal vez seamos nosotros.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Conversatorio con Jaime Andrés Ferrer Tobón


Antonio Montoya H.
En una nueva entrega del conversatorio de la semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. dialoga con el abogado y consultor empresarial Jaime Andrés Ferrer Tobón sobre el arte de la negociación, los métodos modernos aplicados al mundo corporativo y la importancia de comprender las verdaderas necesidades detrás de cada conflicto. A partir de su experiencia en la creación del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Medellín y su trayectoria en multinacionales, Ferrer comparte valiosas reflexiones sobre liderazgo, comunicación, estrategia y comportamiento humano en los negocios. No dejes de verlo. Jaime Andrés Ferrer Tobón se ha destacado por su amplia trayectoria en mecanismos alternativos de solución de conflictos, conciliación y formación ciudadana. A lo largo de su carrera ha estado vinculado a importantes proyectos jurídicos y académicos en Medellín, siendo reconocido por su participación en el fortalecimiento y desarrollo de los centros de conciliación de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, iniciativa que contribuyó a modernizar y promover la resolución pacífica de conflictos en el ámbito empresarial y ciudadano. Además, ha participado como asesor y académico en proyectos de cultura ciudadana, negociación y convivencia. En el ámbito corporativo, ocupó altos cargos directivos en la multinacional Kimberly-Clark, donde lideró procesos internacionales de negociación, abastecimiento y supply chain en varios países de América Latina, incluyendo responsabilidades regionales en Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia.

Más malas que los peores nazis

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

En la interminable historia de las atrocidades disputan el primer lugar el nazismo y el comunismo. Este último presenta diferentes y aterradoras modalidades: leninismo, estalinismo, maoísmo, tan bien conocidas como equiparables; y otros movimientos aún más radicales y sangrientos —si es posible—, como los de Corea del Norte y los khmeres rojos, cuyos genocidios no han tenido el alcance global de los primeros.

Escoger el peor comunismo no es fácil, porque todos han sido atroces y conducen a los países, inexorablemente, a la opresión, la miseria y el hambre, pero como lo único que saben hacer bien es propaganda política y adoctrinamiento académico, en la percepción corriente los máximos crímenes de la historia se atribuyen únicamente a los nazis, día y noche, y año tras año, mientras de los cien y más millones de muertos del comunismo poco o nada se habla en las universidades, y nunca en los millares de libros de “historia”, que vomitan los diferentes mecanismos de “memoria histórica”, “comisiones de la verdad”, la JEP y similares, y los museos sobre la violencia, que los gobiernos marxistas dotan espléndidamente, no solo en Colombia…

Resumiendo: no podemos aceptar la narrativa de que los nazis son lo peor de la historia universal, porque los comunistas han sido iguales o peores…

Pasemos ahora a Colombia, donde se entregó el poder, desde 2016, a las guerrillas comunistas más fanáticas, sanguinarias, destructoras y rapaces.

No vale la pena escoger cuál es la más perversa: FARC y ELN, a la hora de la verdad son lo mismo, ejércitos de obediencia cubana, marxistaleninistas, terroristas al servicio, tanto del ideal revolucionario como del narcotráfico.

Lo que nadie ha considerado es que las guerrillas colombianas superan en maldad y perversidad los peores instrumentos nazis del terror, porque las Schutzstaffel, las horribles SS, nunca reclutaron niños y jamás han sido acusadas de organizar masivamente el aborto de niñas violadas. Eran máquinas de muerte tan disciplinadas y fanáticas como las FARC y el ELN, que las superan ampliamente y, por tanto, pueden reclamar para Colombia el campeonato mundial del terror.

Cuando después de diez años de comedia los comanditarios de la JEP reconocen impávidos 18.000 niños reclutados, corrompidos y abusados, ¿cómo es que un país indolente los tolera y a su principal orientador se lo recibe como a un candidato presidencial normal?