lunes, 20 de abril de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 143


En su nuevo análisis de los sucesos más relevantes de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. comenta los siguientes hechos: en el ámbito internacional, la reapertura del Estrecho de Ormuz y la frágil tregua entre Israel y el Líbano; las confrontaciones entre el papa y el presidente Trump; la caída del líder húngaro Viktor Orbán; los problemas en las elecciones de Perú y el conflicto fronterizo entre Colombia y Ecuador. En Colombia, aborda el inminente riesgo del suministro energético en el país; el controvertido discurso del presidente en Ipiales; la designación de Daniel Quintero como superintendente de Salud; y cierra con su promesa de evaluar los resultados de las encuestas en la competencia por la presidencia, así como el fraude realizado por médicos para ingresar a una especialización en la U. de A. No dejes de verlo.

La crónica: las elecciones entre dos países

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

Solemos identificar la polarización como un conflicto ideológico cuando en la realidad es una división económica y social. El voto está ceñido al barrio de residencia, el nivel de ingresos y las expectativas personales; los estratos 1, 2 y 3 viven un país diferente al de los estratos 4, 5 y 6.

Para aproximadamente el 70 % de la población urbana, la política está directamente ligada a la supervivencia y, las decisiones electorales, se toman basadas en el costo del mercado, el arriendo, el transporte y la seguridad del barrio. Diversos análisis coinciden en que sus prioridades son el costo de vida, la informalidad laboral, la seguridad barrial, los programas que alivian la economía diaria y una profunda desconfianza institucional fruto de años de promesas incumplidas.

En estos sectores, el voto es más emocional y responde a urgencias inmediatas y, por ello, los mensajes de cambio, redistribución y ruptura con el sistema encuentran terreno fértil, especialmente cuando se alimentan con subsidios.

En los estratos medios-altos y altos, la visión es distinta, gira en torno a la estabilidad, la inversión, la empresa privada, la educación, la salud, la macroeconomía, la seguridad urbana y rural, las reformas graduales y la competitividad. En estos grupos, el voto lo motiva, diría yo, el temor al desorden.

En las regiones del Pacífico y Caribe, donde predominan los estratos 1 a 3, suelen tener mayor fuerza las propuestas redistributivas y, en el Centro, el Eje Cafetero, Antioquia y varias zonas de Bogotá, donde hay mayor presencia de estratos 4 a 6, prevalece la visión del orden y la estabilidad.

Para conectar con el país real, los candidatos deben traducir los temas económicos al día a día de la gente, ofrecer seguridad en los barrios que es la que les importa a los estratos bajos, reconocer la informalidad como una realidad, fomentar programas sociales, y tener una presencia visible y oportuna.

El conflicto no es entre “izquierda” y “derecha”, sino entre quienes viven al día y quienes tienen una mayor holgura; mientras esa brecha persista, seguiremos votando por miedos distintos y hablando lenguajes que no se encuentran.

Abelardo y Paloma deberían analizar este mapa social con serenidad. No es el momento de enfrentarse, sino de comprender el país que desean gobernar y buscar un pacto de unión ojalá para la primera vuelta o, al menos, para la segunda, solo así se podrá lograr un mandato claro de quienes defienden la democracia para enfrentar el comunismo que llega unido y respaldado por el gobierno y las bandas criminales.

El Rincón de Dios

"Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis" Mateo 25, 35.

Trampas en el camino de la victoria

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

A un poco menos de un mes y medio para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se asoma un poco de claridad sobre el destino futuro del país, aunque persisten serias incertidumbres que nos generan preocupación.

Se ha ido consolidando el movimiento popular con mayor posibilidad de derrotar al narcocomunismo que representa Iván Cepeda, candidato del Gobierno, de la narcoguerrilla y de las ilegales guardias indígenas. Los “Defensores de la Patria” no es simplemente un slogan de campaña, sino un movimiento popular nacido del rechazo casi unánime del pueblo, hastiado de los abusos del poder por parte de un régimen tiránico y de unas trapisondas electoreras de quienes nos han conducido a esta catastrófica crisis. Sin el patrocinio de los obsoletos partidos de siempre, sin el apoyo de los grandes inversionistas y en contra de toda la maquinaria oficial y de sus aliados, Abelardo de la Espriella continúa ganándose el fervor de la gente con su lenguaje sencillo pero contundente, y con su inquebrantable voluntad de derrotar a la izquierda narcocomunista y desterrar de la gestión pública la corrupción, el clientelismo, y el aprovechamiento de los recursos estatales en beneficio de unos pocos, como acostumbran los politiqueros de siempre.

Ha calado profundamente este lenguaje en las gentes buenas de Colombia, que somos la mayoría. Así lo ha demostrado con 5.200.000 firmas de apoyo a su candidatura, llenando todos los espacios donde se presenta y difundiendo sus mensajes de esperanza por las redes sociales. Contra todos los cálculos, las encuestas fletadas y la guerra sucia armada por sus contradictores, la victoria electoral del “tigre” es cada día más probable.

Mientras tanto, en el “palomismo” se juntaron los escasos apoyos electorales de quienes aparecían en la cola del favoritismo, no para vencer a Cepeda sino para evitar la llegada de Abelardo a la primera vuelta, pero han cometido varios errores monumentales que el pueblo soberano les cobrará en las urnas:

1) Desde su inicio la consulta fue infiltrada por el santismo como lo evidencia el haber designado al jefe de campaña de Santos para dirigir la de la consulta. Varios de sus ministros (Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, David Luna) participaron en la consulta. ¿Cómo pueden los colombianos acompañar a los amigos de Santos, quien entregó el país a las FARC y otorgó curules gratis en el Congreso a sus cabecillas?

2) Recogió la consulta otros activistas llamados “progresistas” que han defendido valores contrarios a los principios cristianos y democráticos que forman parte de nuestro patrimonio cultural e ideológico, tales como David Luna, quien está a favor del matrimonio igualitario, la cannabis recreativa, el aborto y la eutanasia, y a Enrique Peñalosa, eterno candidato del Partido Verde.

3) Siguiendo la vieja práctica de las componendas políticas para conseguir respaldos electoreros a cambio de la renuncia a los valores tradicionalmente practicados, seleccionó la candidata como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, quien defiende: a) el funcionamiento y la financiación de la JEP, para prolongar la impunidad y el despilfarro; b) continuar los inútiles diálogos con los grupos de narcoguerrilleros y terroristas en lugar de aplicarles la ley rigurosamente; c) garantizar los supuestos derechos de la comunidad LGTBQI+ tales como el matrimonio gay, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la educación sexual “inclusiva” desde la más tierna infancia, y la “hormonización” química de niños en situaciones excepcionales de identidad de género. ¿Podrá alguien que se llame cristiano o que se haya identificado con nuestros valores fundacionales, votar por la coalición del “palomismo”? El efímero momento de gloria que significó el triunfo en la consulta se esfumó con la huida de quienes no comulgamos con estas perversas ideologías ni permitiremos jamás que sus defensores lleguen a la presidencia.

4) No entiende el “palomismo” por qué salieron corriendo las masas del Centro Democrático hacia las toldas de Abelardo, ni por qué, quienes han defendido al partido y a sus jefes, como Fernando Londoño o Eduardo Mackenzie, retiraron públicamente su respaldo a la candidatura de la dupla Valencia - Oviedo. Para mitigar esa pérdida están ahora dedicados a buscar el apoyo de todos los partidos que han apoyado al gobierno de Petro (La U, Partido Liberal, Partido Conservador) y activistas de cualquier procedencia, Ya su ideología no importa, sólo los votos que promete aportar. El error consiste en creer todavía que los votos son transferibles como moneda de cambio. Cada colombiano es dueño de su voto y no votará por quienes venden su pensamiento a cambio de un plato de lentejas.

Se perdió la oportunidad de formar una gran coalición de verdaderos opositores al petrismo, como lo propuso Abelardo en diciembre del 2025. Solamente nos resta votar por esta candidatura que, no solamente está dispuesta a derrotar al narcocomunismo, sino también a desterrar al crimen, la corrupción, y todo el triste legado del régimen y de sus aliados, para que juntos, los colombianos de a pie, los que nunca hemos vivido de la infame politiquería, construyamos la “patria milagro” que dejaremos a nuestros hijos y nietos.

viernes, 17 de abril de 2026

Gratitud por siempre

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Guardaré gratitud por siempre, por todo el amor que he recibido a lo largo de mi existencia y particularmente en estos días una vez ha pasado la pascua de mi madre Blanca Cecilia.

Gratitud con Dios porque me regaló una madre que me reveló en persona lo que era su rostro misericordioso. Por auténtica ósmosis asimilé la fe, los principios y los valores. No hubo cátedras, no hubo discursos, menos cantaletas, sólo testimonio vivo. Para complementar su existencial sabiduría me prodigó los mejores educadores laicos y religiosos. Con los Ballesteros, los Valencia y los Sastres, con La Salle y Loyola, no pudo ponerme en mejores manos.

Gratitud con todos mis tíos y primos. Me acogieron con afecto, me enseñaron a trabajar en diferentes y nobles labores, fueron también en vacaciones los hermanos que no tuve. Cuando poco a poco fueron faltando, el vacío que dejaron en ella fue enorme. No pasaron en vano.

Gratitud con mi amada Compañía de Jesús. Los días más felices de mi realización personal fueron cuando fui aceptado en sus filas, me ordenaron presbítero y recibí la profesión solemne. La Compañía ha sido otra madre maravillosa que no ha escatimado conmigo lo mejor de sí misma: me ha formado, me ha confiado desde muy pronto misiones delicadas, me ha respaldado, me ha sostenido. Con mi mamá no ha podido ser más comprensiva y exquisita.

En estos días en los que se amalgaman paradójicos sentimientos: la alegre y muy feliz certeza de que mi madre está con Dios y su amada Virgen María y la humana sensación de vacío y tristeza por no poderla tener a mi lado, un tsunami de amigas y amigos, prestantes y humildes, provenientes de tantos lugares, me hacen sentir que no estoy solo. No han sido los pésames de protocolo social, han sido genuinas muestras de ternura y amor que me han conmovido hasta el extremo. Eso es lo que me ha hecho llorar con lágrimas que mezclan la tristeza de su ausencia y la alegría de ese cariño sincero que me han hecho sentir. Las palabras escritas y pronunciadas desde el corazón, las flores que quieren quedarse para siempre, las oraciones y eucaristías que confortan el alma, la masiva presencia física y también virtual con ocasión de las exequias con sus cenizas, los silencios que no se atreven a musitar palabras pero que lo dicen todo, los monitoreos periódicos de algunos para saber cómo voy, la preciosa eucaristía que mis amigos de Pasto bellamente organizaron, las velitas cuyas llamas al arder expanden luz y calor, las mariposas que nacen, la invitación a un café o el obsequio de un dulce, en fin, con tantas muestras de amor no puedo menos que tener gratitud.

Se los digo de corazón: guardaré con todos ustedes gratitud por siempre. “Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”, las palabras siempre se quedan cortas y resultan insuficientes. Gracias, gracias, gracias. Solo el buen Dios les recompensará con creces tanta bondad, tanto amor. Los llevo en mi ser y nunca olvidaré lo que hicieron por mi mamá, en vida regalándole tantos momentos felices y ahora, para que tenga vida eterna y resucitada, goce de la presencia de ese Dios que amó y de esa Santísima Virgen que la protegió hasta el final y para siempre. ¡Amén!

miércoles, 15 de abril de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez


Antonio Montoya H.
Luis Guillermo Echeverri Vélez -como invitado al Conversatorio de El Pensamiento al Aire- y Antonio Montoya H., nuevamente dialogan sobre la crisis de Colombia gracias a las decisiones del actual Gobierno. A lo largo del diálogo, Echeverri expone una visión crítica sobre el manejo de la seguridad, la institucionalidad y las decisiones estratégicas del país, destacando la necesidad de liderazgo firme, fortalecimiento del Estado y claridad en las políticas públicas frente a amenazas internas y externas. No dejes de verlo.

El empresario y abogado colombiano Luis Guillermo Echeverri Vélez ha consolidado una destacada carrera en los ámbitos empresarial, público y financiero, con especial énfasis en la dirección estratégica y los negocios internacionales. Es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y cuenta con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, formación que ha sido clave en su enfoque técnico y económico en la gestión pública y privada. En el plano profesional, acumula más de tres décadas de experiencia en desarrollo empresarial, comercio exterior, planeación estratégica y estructuración de proyectos. Ha ocupado cargos de alto nivel como Director Ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representando a Colombia, Perú y Ecuador, además de desempeñarse como agregado comercial en Estados Unidos y director de Proexport en Miami, fortaleciendo la presencia internacional del país. Echeverri también tuvo un papel relevante en el sector corporativo colombiano como miembro independiente y presidente de la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022, donde lideró procesos de innovación y gobierno corporativo. A lo largo de su trayectoria ha sido asesor empresarial, fundador de compañías y directivo en diversas organizaciones, consolidándose como una figura influyente en la articulación entre sector público, inversión y estrategia empresarial en Colombia.

Seguridad y justicia exigimos los colombianos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No es necesario realizar ningún análisis para concluir que somos un estado dominado por el narcotráfico y la delincuencia organizada. Eso está diagnosticado desde hace tres quinquenios y nada se ha hecho para desmontarlo. Por el contrario, con el espurio acuerdo de La Habana que nos vendió el dueto FARC-Santos, claudicamos ante la criminalidad; nos robaron el plebiscito y no protestamos. De allí en adelante nos impusieron una subversión total de los valores, premiando a los victimarios con curules gratis en el Congreso y toda clase de beneficios políticos y económicos. Las víctimas, cuya reparación era supuestamente el objetivo central del humillante pacto, fueron ignoradas y revictimizadas por los de siempre, por los detentadores del poder que siempre están en el Gobierno, pero nunca están con sus gobernados. Se inventaron un costosísimo sucedáneo de la justicia denominado la JEP para revestir de impunidad la barbarie cometida por las FARC en seis décadas, y perseguir a los soldados y policías, héroes de la patria, para sacrificarlos en este holocausto de maldad y perversión consentido por las élites políticas de siempre. Por eso no es de extrañar que quien aspira a la vicepresidencia por el grupo de los de siempre, el señor Oviedo, defienda la JEP, el acuerdo de La Habana y la prolongación de inútiles diálogos con los guerrilleros, enmascarando esa política de alcahuetería con el crimen bajo la justificación del gobierno con los “diferentes”.

¿De verdad creen los colombianos que se puede devolver la seguridad designando a una de las criminales más crueles de las FARC como parte de la Comisión de Derechos Humanos, como lo acaban de aprobar en el Congreso? O, ¿acaso podemos estar de acuerdo con las expresiones de admiración de la candidata Paloma por la vicepresidenta Francia Márquez y por la candidata a la vicepresidencia, vinculadas con los que continúan atentando contra la seguridad de los colombianos?

Contrasta esa pacata actitud con las contundentes y valerosas propuestas del candidato Abelardo de la Espriella en materia de seguridad:

a. No habrá ninguna negociación con los criminales durante su gobierno. Los delincuentes deberán someterse a la justicia o se enfrentarán a la acción de la fuerza pública. Una consecuencia inmediata deberá ser la revocatoria de la impunidad otorgada por Petro a los llamados gestores de paz para que no puedan ser capturados y de los beneficios a los vándalos de la Primera Línea supuestamente para que dejen de delinquir;

b. Fortalecimiento de la fuerza pública, modernizando su inteligencia, equipos y armamento. Colombia restablecerá relaciones con el Estado de Israel, aliado tradicional como proveedor de elementos y estrategias para control del terrorismo;

c. Colombia se unirá y liderará el Escudo de las Américas y acordará con Ecuador una lucha conjunta en la frontera contra el narcoterrorismo;

d. Se compromete Abelardo a destruir 330.000 hectáreas de coca, que sirven de combustible para la actividad delincuencial y el terrorismo;

e. Iniciará una guerra a fondo contra la extorsión en campos y ciudades que afecta hasta los más humildes empresarios; se organizará un bloque de búsqueda contra la extorsión;

f. Se cuidará a los habitantes de los barrios de la acción de los facinerosos y se vigilarán parques y zonas deportivas para evitar el comercio de estupefacientes;

g. Abelardo liderará un frente común contra la criminalidad integrado por la fuerza pública, los veteranos y la ciudadanía de bien para combatir entre todos a la perversión de los criminales;

h. Las cárceles dejarán de ser centros para extorsionar a la población y se construirán 10 megaprisiones donde los reos carecerán de comunicación con el exterior y trabajarán para ganar su sustento. Se contratarán concesionarios civiles para la construcción y administración de las cárceles y se eliminará el INPEC que será reemplazado por un cuerpo de veteranos bajo el control de las Fuerzas Armadas;

i. Se priorizarán los derechos fundamentales de los ciudadanos de bien sobre los derechos de los delincuentes. La “Patria milagro” deberá ser, ante todo, segura, y deberá garantizar la convivencia tranquila de los ciudadanos y el respeto por su propiedad privada.

Reflexionemos con detenimiento sobre esta histórica coyuntura que enfrentamos. Por primera vez está en nuestras manos decidir si continuamos viviendo bajo la tiranía de los criminales y de quienes anunciaron que radicalizaran las reformas de Petro para conducirnos al totalitarismo comunista o si, por el contrario, aprovechamos la unidad del pueblo bajo la bandera de los “Defensores de la Patria”. No caigamos en la ingenuidad de creer en quienes no buscan cambiar el sistema de corrupción e inseguridad que nos mantiene atrapados, sino seguir medrando a su sombra como siempre lo han hecho. ¿Por ventura habrá todavía quien crea que la violencia desatada que ataca a la fuerza pública con enjambres de drones, y a la población civil con masacres y minas, puede ser derrotada por un gobierno cuyo vicepresidente se opone a toda medida de orden? ¿Puede actuar con independencia y con la necesaria contundencia una presidente que negocia votos por el apoyo de representantes de las viejas y desacreditadas clases políticas (como el santismo) y luego tendrá que integrarlos a su gabinete?

No es la hora de actuar movidos por simpatías o antipatías personales ni de dejar que manipulen tu decisión. El derecho a elegir es solamente tuyo, no de los encuestadores, ni de los publicistas, ni de los encantadores de serpientes. Ni de los llamados “influencers”. Tú eres el soberano, el dueño de tu voto. No permitas que tu “voto de opinión” nacido de la reflexión y del raciocinio para buscar el mejor hombre para la dirección del Estado, lo conviertan en un voto esclavo de mezquinas aspiraciones y patrañas electoreras. 

martes, 14 de abril de 2026

De cara al porvenir: Hispanoamérica a. de C.

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

El símbolo a. de C. se ha entendido universalmente como “antes de Cristo”.

Sin embargo, para el continente americano y especialmente para los territorios conquistados y colonizados por España, esta expresión debería significar con toda la fuerza argumental, “antes de Colón”, ya que nuestro proceso de descubrimiento, acontecimiento magno del Renacimiento y experiencia asociada con el Humanismo y la Modernidad occidental, significa más un punto de partida que un punto de continuidad entre la historia Europea y los rastros culturales -que no historia-, de los grandes pueblos hispano americanos: los Aztecas, los Mayas y los Incas.

Y es que la historia está, quiérase que no, atada a los distintos tipos de escritura. Por eso algunos historiadores sostienen que “La historia comienza allí donde los monumentos empiezan a ser inteligibles, allí donde se nos ofrecen datos escritos dignos de confianza”.

Nuestros pueblos ancestrales, por omisión o por acciones vandálicas de los conquistadores y curas españoles, no dejaron rastros escritos de su trasegar a través del tiempo por estas latitudes.

Nuestro vacío histórico se ha querido sobrellevar con la denominación de lo precolombino o lo que significa, “lo existente antes de Colón”, lo que parece más un cuarto de San Alejo lleno de leyendas, de ruinas, de relatos atemporales que no pueden ser considerados como “datos históricos” formales.

Lamentablemente mientras Colón llegaba por estas tierras, en Europa estaba cayendo, gracias al Renacimiento, el antiguo modelo de la Edad Media y apenas aparecían los primeros destellos de lo que se llamaría Humanismo, Ilustración y luego Modernidad, sin que hubiera muerto del todo lo anterior y naciera del todo lo nuevo.

Como circunstancia retardataria en términos de desarrollo conceptual, a estas nuevas tierras llegaban las viejas ideas, consolidadas durante el proceso de la Colonia que siguió a la Conquista y de ahí que a partir de un punto cronológico de arranque o de partida, el año 1492 -después de Cristo-, nosotros iniciáramos nuestra nueva o naciente historia hace 500 años sin tener en cuenta los 3 o 4 mil años previos de la historia europea u occidental.

En medio de las crisis monárquicas europeas, de las nacientes repúblicas y del auge posterior de los nacionalismos, en estas tierras el concepto de revolución se manejaba como un concepto cotidiano que encerraba la postura moral de reemplazar a los poderes vigentes por otros que tenían la razón en casi todo, y así sucesivamente hasta que el conflicto y el uso de la fuerza comenzaron a ser parte de nuestro paisaje natural, dando, si no origen, sí fuerza a nuestra violencia consuetudinaria y endémica.

De todo esto quedaban referentes como los siguientes: de Quito las catedrales de Santa Fe de Bogotá, las universidades y, de Caracas, los cuarteles.

Liderazgos que defendían y se respaldaban en posiciones religiosas dogmáticas, aniquilación moral del contendor y supresión de los valores más elementales nos han acompañado desde las guerras civiles fratricidas entre Centralistas y Descentralistas, entre caudillos de partidos, entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, hasta llegar a la generalización del fenómeno de la violencia fomentada por unos y luego tratada de frenar por los mismos que la acrecentaron, pasando por un golpe militar, abriéndole paso al Frente Nacional hasta llegar al desgaste máximo de las ideologías y de los partidos políticos que decían enarbolarlas y defenderlas.

Este año cumplo 69 años y desde que estaba en la cuna no oigo hablar de otras cosas que de violencia, conflictos, guerrillas, paramilitares, narcotraficantes, terrorismo, masacres, desplazamientos, secuestros, extorsiones, asesinatos, magnicidios, genocidios, impunidad y corrupción, por no mencionar sino algunos de nuestros más sonados males, incorporándose recientemente el concepto de disidencias.

Resulta por lo menos desalentador que en este momento histórico de la globalización y de la inteligencia artificial que Colombia sea el único país de América que todavía esté hablando de guerrilla y que el tema central de la contienda electoral que vivimos sea la inseguridad, después de casi 200 años como república independiente (?).

Hay que ser muy ingenuo o demasiado optimista para no considerar que estamos ante un proyecto de sociedad fallido.

Sigamos entonces, tozudamente, testarudamente, obcecadamente, persistentemente, empecinadamente, tesoneramente, tercamente, obstinadamente, porfiadamente, insistentemente, remando contra corriente hasta que nuestras fuerzas o nuestras ganas se extingan.

¡Todo por Colombia, nada contra Colombia!