martes, 8 de septiembre de 2026

De cara al porvenir: el desarrollo de Medellín

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Medellín tiene fama de “ciudad innovadora”, pero arrastra una deuda histórica de obras que llevan 20, 30 y hasta 80 años en el discurso. Son los cuellos de botella que frenan su salto a ciudad global. Aquí van las principales:

1. Movilidad: sacar a Medellín del trancón eterno

* Metro de la 80: 13,25 km entre Aguacatala y Caribe. Es la obra más esperada hoy. 35 % de avance físico en 2025, entrega entre 2028 - 2029. Se habla desde los 90. Es la columna vertebral del occidente que nunca tuvo metro.

* Tren del Río / Tren de Cercanías: conectar Barbosa – Girardota – Bello -Medellín – Itagüí - La Estrella - Caldas por el corredor férreo. Medellín tuvo tren hasta 1961. Recuperarlo sacaría 200.000 viajes diarios de la Autopista. Lleva 40 años en estudios.

* Conexión al Urabá en 4 horas: Túnel del Toyo más Autopista Mar 1 y Mar 2. El Túnel del Toyo sería el más largo de América. Sin eso, Medellín sigue de espaldas al mar. La obra se contrató en 2015 y ha tenido 5 aplazamientos.

* Segunda pista del Aeropuerto José María Córdova: Rionegro está saturado. En horas pico no cabe un avión más. Sin segunda pista, Medellín no puede ser hub internacional. Se promete desde 2010.

* Vía perimetral por el oriente para que las volquetas y tractomulas no crucen por la 33 y Las Palmas. Descongestionaría El Poblado y Envigado. Plan desde 1980.

* Retomar el Proyecto de las circunvalares, desechado hace varios años por Consulta Popular.

* Garantizar conexiones adecuadas con los distintos corregimientos.

2. Agua y ambiente: deudas de 100 años

* Saneamiento del Río Medellín Fase II: el río ya no huele a alcantarilla, pero el 30 % de las quebradas siguen contaminadas. Falta conectar los barrios altos de las comunas 1, 3, 8 y 13 al interceptor. Es la deuda ambiental más vieja.

* Acueducto y alcantarillado en la periferia: 200 000 personas en Bello, Itagüí y borde urbano de Medellín aún tienen agua por horas o sin alcantarillado. EPM es ejemplo mundial, pero no llega a todos.

* Control de inundaciones en quebradas: La Iguaná, Santa Elena, La Picacha. Cada invierno hay tragedias. Llevan 50 años con obras parciales. Falta canalización y parques del río en cada quebrada.

3. Equipamientos que nunca llegan

* Biblioteca España, Santo Domingo: símbolo de la “Medellín social”. Cerrada desde 2015 por fallas estructurales. Se anunció recuperación para antes de 2023. En 2025 abrieron licitación. Cajas 1 y 2 estarían en feb 2026, Caja 3 en mayo 2026. 11 años cerrada.

* Remodelación total del Atanasio Girardot y Complejo Deportivo: Es de 1953. Se anunció inversión de $700 000 millones para estadio FIFA. Lleva 3 administraciones prometiéndose. Debe estar en 2027.

* Hospital del Norte de tercer nivel: Las comunas 1, 2, 3, 4 tienen 600 000 personas sin hospital de alta complejidad. Todo va al General o San Vicente. Se pide desde 1990.

* Gran Parque Medellín: 200 000 millones para parque con “mar y playa artificial” en el norte. Polémico, pero es la apuesta para equilibrar el sur con espacio público. Debería estar en 2027.

4. Conexión regional: Medellín encerrada en el valle

* Túnel de Oriente completo con 2 tubos: solo opera 1 tubo. El segundo daría la capacidad real para conectar con el aeropuerto y Oriente. Sin eso, en 2030 colapsa.

* Vía a El Hatillo - Bello doble calzada: Salida al norte hacia la Costa. Es una trocha colapsada. El desarrollo del Norte del Valle de Aburrá depende de ella.

* Conexión férrea al Pacífico (Puerto Antioquia): Sin tren a Urabá, el puerto nuevo no sirve. Medellín necesita salida propia al mar sin pasar por Cartagena. El tren está en diseños hace 15 años.

¿Por qué son “deuda histórica”?

1. Se planearon hace décadas: El Metro de la 80 está en el POT desde 1999. El Tren del Río, desde 1985.

2. Sobrecostos brutales: El Puente de la 4 Sur pasó de $70 000 a $300 000 millones. El de Juanchito Cali - Candelaria, de $27 000 a $690 000 millones. Pasa igual en Medellín.

3. Desequilibrio Norte-Sur: El Poblado tiene 3 estaciones de metro, 2 túneles y el 70 % de la inversión. El norte sigue esperando hospital, universidad pública, espacios públicos y metro.

4. Medellín crece, las obras no: en 1995 éramos 2 millones en el Valle de Aburrá. Hoy somos 4 millones. Pero la malla vial es la misma y el inventario de carros, motos, motocicletas, bicicletas y patinetas ha crecido de manera desbordada.

Las más urgentes si se quiere ser ciudad-región global:

1. Metro de la 80 más Tren del Río: sin eso, la movilidad colapsa en 2030.

2. Túnel del Toyo más Tren a Urabá: Sin mar propio, Medellín no compite.

3. Saneamiento 100 % del Río Medellín más quebradas más acueducto en periferia: sin agua y ambiente, no hay equidad.

4. Doble calzada Medellín - Bogotá: Unir las dos principales ciudades del país.

5. Garantizar el funcionamiento (ojalá también nocturno) del Aeropuerto local Olaya Herrera, cuyo lote es apetecido por voraces constructores y/o por gobernantes cortoplacistas y miopes.

No podemos acostumbrarnos a que la única manera de que algunas obras que implican cofinanciación de la Nación, finalmente, por orgullo o por la necesidad de desatrancar su ejecución, sea que el departamento y la capital asuman compromisos económicos y financieros que no le corresponden, pues esto es alcahuetear el incumplimiento de los Gobiernos centrales.

La altillanura con futuro

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

En 1962 asumimos la dirección de la Subgerencia de Fomento de la Caja Agraria. Cada subgerencia tenía un comité directivo presidido por un miembro de la Junta Directiva y tuve la fortuna de que el nuestro lo encabezara el expresidente Mariano Ospina Pérez.

Firmamos con el BID un plan ganadero para impulsar el desarrollo pecuario de los Llanos Orientales y escogimos como referencia la hacienda La Libertad, propiedad de José Mejía Salazar, miembro de la Junta Directiva, quien la ofreció gentilmente, aunque no estaba financiado por el BID. Tenía unas treinta mil hectáreas, adelantaba un excelente programa de mejoramiento ganadero, contaba con infraestructura e instalaciones de calidad y disponía de varias pistas que facilitaban la visita a los hatos.

Ese conjunto de condiciones la convertía en un modelo propicio para invitar ganaderos y mostrarles el potencial del plan. Allí nació mi interés por el desarrollo de la altillanura.

En 1967, Paolo Lugari buscaba tierras para un proyecto innovador que consolidó en 1971, la Fundación Centro Gaviotas. Aunque ya me había retirado de la Caja Agraria pude apoyarlo desde la Junta del Incomex de la que hacía parte en ese entonces.

Gaviotas se convirtió en un laboratorio de innovación para el trópico: creó una comunidad rural autosuficiente, reforestó ocho mil hectáreas de sabana, desarrolló proyectos de energía solar y eólica, diseñó bombas de agua de bajo costo, molinos de viento, arietes de alto rendimiento, produjo el biodiesel para sus necesidades, sistemas de potabilización, e impulsó la producción agrícola y el manejo sostenible del mayor bosque biodiverso de la región en ese entonces, recuperó la fauna y realizó otros proyectos para una explotación totalmente autónoma y sostenible.

La experiencia de Gaviotas confirmó que el desarrollo de la altillanura no podía depender solo del entusiasmo e iniciativas aisladas. Su transformación agropecuaria exige proyectos de gran escala capaces de sostenerse durante muchos años y apoyados en infraestructura, investigación, tecnología y crédito. La propiedad del predio no es mandatorio.

Debe ofrecer seguridad jurídica, facilitar la asociación de otros propietarios y reglas estables para la inversión, algo que hace un tiempo fue satanizado. Los proyectos agroindustriales de envergadura allí requieren cuantiosos recursos iniciales, retornos de largo plazo y la confianza para comprometer capital que integren las comunidades vecinas y protejan el medio ambiente.

Celebro que el Ministerio de Agricultura haya anunciado el impulso que esta región merece para garantizar la seguridad alimentaria y estimular la exportación agropecuaria y, por qué no, la de bonos de carbono de proyectos forestales a gran escala.

El Rincón de Dios

“El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.” Eclesiastés 11:4

lunes, 7 de septiembre de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 161


En una nueva entrega de “Sucesos de la Semana”, Antonio Montoya H. recorre los principales acontecimientos de la agenda nacional e internacional: la renovada tensión por las Malvinas y el petróleo venezolano, la visita de Marco Rubio a Colombia, la controversia por los pasaportes, la eliminación de los distritos mineros y la ofensiva militar contra los grupos armados, entre otros temas que marcan la actualidad. No dejes de verlo.

Pensar en grande, hacer más y hablar menos

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

La conclusión esencial de “La Rebelión de Atlas de la filósofa Ayn Rand”, es que la mente humana y la libertad son el motor del progreso, y la sociedad colapsa cuando los gobiernos y sus burocracias ideologizadas por el colectivismo explotan a quienes producen.

Sin duda la libertad es el motor del progreso y el desarrollo social al que se oponen los populismos que se alimentan de las ideas progresistas y wokistas como extensiones de la anticultura marxista y la teoría crítica de la escuela de Frankfurt que durante más de un siglo ha embrollado las definiciones de trabajo en equipo, lealtad y apoyo mutuo con el estatismo, y confundido las nociones del interés general y el bien común con el control de las metas de una sociedad en manos de una ideología revolucionaria y de los intereses individuales de unos pocos dispuestos a todo por controlar el poder político.

Los mamertos sínicamente se preguntan de donde sale tanta polarización extrema, mientras a las naciones se les pierden generaciones enteras escuchando a una clase política habladora de paja, y viendo el espectáculo grotesco y bizarro de una multiplicación partidista de ocasión donde quienes se precian de legítimos servidores, cohabitan y pernotan como loros en las ramas del poder público con pájaros estafadores y cuervos que son criminales reencauchados.

Solo generando confianza se puede evitar la polarización propia del aislamiento del ciudadano que hoy, con toda razón, desconfía de las instituciones, los partidos políticos, las ONG, el multilateralismo, la tecnología y de los medios de comunicación. Las redes sociales están convertidas en guillotinas manejadas por influenciadores prepago y los medios por pauta o activismo aniquilan reputaciones, mientras la justicia no se percata ni se da por aludida de la flagrancia delincuencial. La propia corte habla de un 6 % de efectividad de la justica, entonces, la inoperatividad del sistema representa la bicoca de un 94 % de impunidad. El delito paga, pues es menos riesgoso mangar y mamar que tener que tomar decisiones sanas, duras, complejas e impopulares.

En una democracia funcional el sistema judicial tiene que ser el eje que soporta la independencia, operatividad y balance de poderes donde el ejecutivo administre, no reine, y el legislativo mejore las leyes sin vender su conciencia en el bazar clientelista donde se transan altas posiciones políticas en favor de los intereses de los grandes contratistas estatales.

¿Cuál es la esperanza de una nación, si la justicia no se ocupa con nombre propio de los verdaderos culpables de la degeneración y la corrupción estatal, y si no se sacan los gusanos del plato de lentejas del que medra el sector público? La judicialización de los corruptos es la única forma para lograr la inversión de la carga burocrática, liberando la mente humana y la sociedad entera en función su desarrollo.

Estamos inundados de dólares recalentados, ensangrentados, inflacionarios, revaluadores, especuladores y exterminadores de la formación de capitales lícitos, de la industria exportadora y la competitividad productiva. Está funcionando a todo vapor la lavandería financiera como una nueva especie de “ventanilla siniestra” y la insolvencia del fisco es inevitable si no se toman medidas drásticas contra el narcotráfico, el lavado, el contrabando, el dumping, las remesas, la llegada de capitales golondrinas y las organizaciones criminales que financian la economía informal, mientras acrecientan las brechas sociales, económicas y la corrupción.

Si el poder se le sube a la cabeza a nuestros gobernantes y no se hacen las obras y la tarea de recuperar la justicia y optimizar del funcionamiento del Estado, si no hacemos más y dejamos de hablar tanta paja, si no neutralizamos a los incendiarios, traquetos, lavadores, violadores, secuestradores y asesinos empezando por los promotores del caos que a todo costo quieren mantener la anarquía, en cuatro años se nos pierde lo que queda de esperanza en el jarro de Pandora e iremos como ovejitas al matadero.

El salario mínimo debe ser el motor del empleo…

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Y de la formalidad en las relaciones laborales

La llegada del mes de septiembre ha significado para los colombianos que estamos cerca de diciembre, y que pronto podremos enjugar el dolor de las tragedias que vivimos con la celebración en familia de la Natividad del Señor, disfrutar de unas merecidas vacaciones y festejar la llegada de un nuevo año pletórico de esperanzas para nuestra querida Patria.

Al mismo tiempo, constituye un llamado de atención para que nos preparemos para las presiones de toda índole encaminadas a reincidir en la peligrosa senda de decretar un salario mínimo que nuestra economía, quebrantada por la torpe gestión del pasado cuatrienio, no está en condiciones de soportar.

No hay que desconocer que temas de la más apremiante urgencia demandan ahora las preocupaciones del gobierno: la catástrofe del terremoto, los dolosos incendios iniciados a partir del 7 de agosto para hacer “invivible” el país, la oleada terrorista, el monumental problema de la salud, el déficit fiscal que cada vez muestra cifras más escalofriantes, el saqueo del Estado revelado por el Libro de la Verdad… y la noche que llega.

Sin embargo, es típico de los líderes, no solamente enfrentar los retos con coraje, sino también convertirlos en oportunidades para enmendar las malas prácticas políticas y gubernamentales. Como lo ha reiterado el “tigre”: vinimos a cambiar la mala política para siempre”.

Que sirva este largo exordio para proponer que, para la fijación del salario mínimo del 2027 se tengan en cuenta las siguientes reflexiones:

1. Que sea un instrumento para motivar la generación de nuevos empleos, no para desestimularla como tradicionalmente ha ocurrido. La caída del crecimiento económico y las tragedias que afectan a un tercio del territorio, así lo imponen.

2. El salario mínimo debe corresponder al nivel económico del patrón y al grado de desarrollo de la región donde esté ubicado. No se puede comparar la capacidad de una empresa como Bavaria en Bogotá, con una tienda de barrio en Cajibío, Cauca. Con un salario unificado para todo el país, el salario deja de ser justo.

3. El salario no puede ser inflacionario, porque los más perjudicados con la inflación no son los más poderosos, ni la clase media, ni los que ganan sueldos por encima del mínimo. Son justamente, los pocos trabajadores que ganan el salario mínimo.

4. La fijación del salario mínimo debe depender de criterios eminentemente técnicos, no políticos y basarse en datos estadísticos que permitan tomar la decisión más acetada para el bienestar del trabajador y la subsistencia económica del país.

5. Durante décadas venimos discutiendo sobre la necesidad de formalizar las relaciones de trabajo, sin éxito alguno. Son tan pesadas las cargas laborales, parafiscales y tributarias que soporta el pequeño empresario, que lo obligan a permanecer en la informalidad. Con la fijación de un salario justo, técnico, flexible y basado en la realidad nacional, se podrá llegar a esa formalidad, si se acompaña con rebajas en los gastos parafiscales, cargas tributarias, etcétera, y supresión de inútiles trámites.

6. El meollo del asunto está en que tanto empresarios como trabajadores y gobierno, estén dispuestos a negociar un salario sobre las parámetros aquí mencionados o seguiremos con la misma fórmula de siempre.

7. Nos queda la duda razonable de cómo lograr que en el futuro no vuelva a ser aprovechada esta coyuntura con fines politiqueros, y no se nos ocurre sino una sola alternativa. Mediante una reforma normativa, señalar la fijación del salario mínimo a una entidad que cuenta con la mejor información sobre la realidad económica del país y es absolutamente independiente: El Banco de la República. No sería una función extraña a sus poderes constitucionales ya que el principal objetivo de la política monetaria es preservar la capacidad adquisitiva de la moneda, es decir controlar la inflación, en coordinación con la política económica general. Y, ¿qué mejor manera de preservar el poder adquisitivo de la moneda y controlar la inflación que fijando un salario mínimo legal que cumpla a cabalidad con tales objetivos?

viernes, 4 de septiembre de 2026

El campo, motor de crecimiento económico

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

En muchos países se ha acudido a la reforma agraria, como instrumento para incrementar la productividad y, de esa manera, contribuir al desarrollo del país.

Casi siempre terminan estos intentos en rotundos fracasos, porque son manejados como simples mecanismos ideológicos para estigmatizar el capital y profundizar el odio de clases, partiendo de la falsa idea de que la tierra, por sí misma, genera riqueza. En otras ocasiones se ha incurrido en el craso error de repartir títulos de propiedad sin que existan previamente las condiciones mínimas para la explotación agropecuaria (sistemas de riego, vías terciarias, asesoría técnica, créditos blandos, facilidades para el mercadeo de los productos, etcétera.

Por fortuna esa etapa de mediocridad e improvisaciones ha terminado en la era del “tigre”. No nos preocupa enzarzarnos en inútiles discusiones sino en situar al sector agropecuario como uno de los principales motores del desarrollo en la Patria Milagro. Contamos con suficientes razones para ser optimistas en que lo conseguiremos: grandes extensiones que no son explotadas como corresponde, variedad de suelos y de climas donde podemos producir una gran oferta agropecuaria y una población campesina dispuesta a aportar su esfuerzo de la mano del Gobierno, en la medida en que la seguridad y la tranquilidad avancen en todo el territorio nacional.

“Sin agua, drenajes, energía, vías, crédito, asistencia técnica y acceso a mercados, la tierra es apenas un activo improductivo. Por eso, repartir tierra sin infraestructura productiva equivale, muchas veces, a repartir pobreza.” (Miguel Ángel Laucouture Arévalo, Contexto ganadero)

La designación del doctor Indalecio Dangond, profundo conocedor de los temas agropecuarios, como ministro de Agricultura, es una prenda de garantía para que emprendamos la revolución del campo sobre estas bases:

1. Implementación de polos de desarrollo para la producción agropecuaria que satisfaga la demanda nacional e internacional. Mediante una juiciosa planeación se determinan los cultivos con mayor potencial, así como las zonas donde se producirán, utilizando tecnología de punta y equipos para la mecanización de las distintas operaciones de siembra, riego, cosecha, y el cumplimiento de estándares exigidos por los mercados externos. El Estado, a través de sus distintas dependencias, proporcionará los sistemas de riego y obras de infraestructura, y pondrá al servicio de los productores la red de embajadas para la comercialización internacional. Para los grandes proyectos se convocará a empresas e inversionistas nacionales e internacionales, y se impulsarán las alianzas estratégicas con productores nacionales y la transferencia tecnológica.

2. Impulso y preparación de los pequeños productores agropecuarios para elevar su nivel de vida y el de sus localidades. No olvidemos que ellos producen la mayor parte de alimentos para el mercado interno y absorben gran parte de la mano de obra en las zonas rurales. ¿Cómo hacerlo? Mediante una rigurosa planeación, el Ministerio seleccionará las zonas donde se desarrollarán los programas de establecimiento de pequeñas unidades de producción. Primero, se asegurará de que cuenten con suministro de agua para el riego, vías de penetración, créditos para su emprendimiento y asesoría técnica para el desarrollo productivo. En lugar de títulos de propiedad se entregarán los terrenos a título de comodato, con la condición de que se formalizará el traspaso de la propiedad si, cumplido un plazo de 5 años, el proyecto no ha fracasado por culpa del adjudicatario o en el caso de que este haya transferido o cedido en usufructo sus derechos. De acuerdo con numerosos estudios disponibles, es lo ideal que la parcela tenga de 1 a 3 hectáreas, para que se pueda explotar con productos para el consumo familiar y quede un espacio suficiente para la producción de otros que tengan mercado natural en la zona o sean consignados a una cooperativa de mercadeo. La granja puede suministrar proteínas vegetales y animales, cereales, verduras, frutas, alimento para aves, conejos y otras especies menores y aprovechar los materiales de desecho para la preparación de compost y ahorrar en la compra de insumos. La asesoría técnica deberá preparar un esquema de actividades para cada productor, supervisarlo y asesorarlo. Finalmente, el Estado, directamente o con la colaboración de cooperativas de mercadeo, prestará el apoyo necesario para el mercadeo de la producción destinada a su comercialización.

Con estas elementales tareas podemos construir la verdadera revolución del agro, la de la Patria Milagro. No requerimos de ampulosas reformas constitucionales ni crear más burocracia, Por el contrario, debemos concentrar la planeación y la adopción de decisiones en unos pocos.

No nos quejemos de la pobreza, de la inflación o de que tenemos la nevera vacía cuando nuestro suelo está a nuestra disposición para ponerlo a producir todo lo que necesitamos. Confiemos en la Patria Milagro y en su líder, Abelardo de la Espriella, que no descansará hasta cumplir su promesa de hacer de Colombia un mejor país para todos.

Un corazoncito en tu corazón

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Comencé a trabajar en Fe y Alegría desde el pasado 18 de agosto, de modo que hoy son tres semanas dedicadas, todas ellas, a una juiciosa inducción muy bien preparada por el equipo de la sede nacional para acogerme y ponerme al tanto de lo que este movimiento de educación popular integral realiza después de 55 años de presencia en Colombia. Como aquí en Bogotá está también la sede internacional (Fe y Alegría se encuentra en 23 países en cuatro continentes), hasta allí también se ha extendido esta etapa propedéutica.

Sea la ocasión para agradecerle, desde esta tribuna semanal, a todos ustedes y a tantos otros por sus palabras de felicitación y buenos deseos con ocasión de esta nueva misión que me han confiado mis superiores. Debo decirlo con honestidad: he estado abrumado por la cantidad de mensajes, por la alegría que todos ellos expresan, así como por la grata recordación y excelente reputación que la entidad tiene en la gente. Todos me hablan de la bella labor que tendré entre manos y del enorme bien que Fe y Alegría hace al país. Pero lo que me tiene realmente sorprendido es la generosa actitud de muchos, ya en el ámbito personal, ya en el institucional: “¿qué hay que hacer?, ¿en qué podemos apoyar?”. También llegan ya propuestas de generosa colaboración y de lo que, hombro a hombro, con otros, podríamos hacer. Es maravilloso y por eso también quiero dar gracias.

Fe y Alegría es una obra muy grande, fundada hace 70 años en Venezuela por el jesuita José María Velaz. Allí donde terminaba el asfalto, comenzaba su labor; fue su lema inicial. En Colombia, ya lo dije, desde hace 55 años. Por Latinoamérica en casi todos sus países. Hace años también en España e Italia, pero más recientemente también en África y Asia –en países como Chad o Nepal tienen su corazoncito–.

Aquí en Colombia llegamos a contar con más de 80 instituciones educativas en ocho regionales. Más de 40 congregaciones religiosas colaboraban con la causa. Hoy el panorama es distinto. Hemos perdido presencia e incidencia, no porque lo hayamos querido, sino porque decidimos no hacerle el juego a las dinámicas locales de corrupción que exigen un porcentaje a cambio de la operación. Eso ha significado sacrificar años enteros de presencia en muchas ciudades. El movimiento vive al día, de las ayudas de terceros y ajustados a los presupuestos que el Estado asigna para poder prestar el servicio. Somos una entidad sin ánimo de lucro, por supuesto, sin afán de quiebra. En nuestra misión y visión es claro que somos socios de la educación pública para contribuir en la mejora de su calidad con el plus de una oferta de formación integral, sello particular de la educación ignaciana.

En la actualidad orientamos 21 colegios, 26 jardines infantiles y una veintena de centros de desarrollo comunitario. El espectro cubre educación inicial, básica y media y hoy se incursiona en la formación para el trabajo e incluso en la educación de adultos y personas en condiciones complejas. Si la frontera antes era hasta donde llegaba el asfalto, hoy hay nuevas fronteras, quizás unas visibles otras no tanto que evidencian los lugares donde otros no van o no hacen presencia. ¿Y tú? ¿también quisieras sumarte a esta causa? Transforma tu vida transformado vidas. ¡Las puertas del corazoncito están abiertas!