lunes, 16 de marzo de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 139


En su recuento de los sucesos de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los siguientes hechos que protagonizaron los titulares noticiosos: el proceso electoral en Colombia y las campañas presidenciales; el arresto de congresistas por vender su voto; los diálogos que adelantan Cuba y Estados Unidos y el rechazo de varios países a las misiones médicas de la isla, varias de ellas acusadas de espionaje; la orden de suspención del Tribunal Superior Administrativo de Antioquia del traslado masivo de usuarios a EPS intervenidas, y concluye con el anuncio del Gobierno colombiano de nuevos impuestos vía decreto. No dejes de verlo.

Carta abierta al ministro de Salud

Carta abierta al doctor

Guillermo Alfonso Jaramillo
Ministro de Salud

El espectáculo de los hospitales convertidos en bodegas humanas donde los pacientes alineados en sillas y camillas en los pasillos parecen estar esperando turno para una rifa y los médicos hacen malabares para atenderlos, es un crimen de lesa humanidad. En medio de este drama, usted anuncia que las soluciones son restringir más los recursos y trasladar a la fracasada Nueva EPS millones de pacientes, una jugada digna de un ilusionista: desaparecer lo que ya no existe.

A esto se suma que prefiere tratar como un chisme y “coincidencia” el empleo y adjudicación de contratos a familiares suyos por el Gobierno, hecho que confirma que la meritocracia reconoce apellidos como si el Estado fuese un árbol genealógico con presupuesto.

No pedimos explicaciones técnicas ni informes de auditoría, solo lo que cualquier ciudadano con sentido común y algo de memoria se pregunta:

* ¿Por qué se exprime a las EPS que ya están en cuidados intensivos?

* ¿Por qué las “coincidencias familiares” siempre florecen en tiempos de crisis?

* ¿Y cuándo la salud dejará de ser un escenario para improvisaciones y se convertirá en una prioridad real?

Suponemos que un médico ha hecho un juramento hipocrático que guía su ética y el cuidado humano de sus pacientes; confiamos en que su vocación le impulsa a priorizar el bienestar y la dignidad por encima de cualquier interés ajeno a su labor. En un sistema donde las necesidades básicas se relegan y los recursos escasean, ese compromiso ético se pone a prueba cada día y obliga a los profesionales de la salud a ejercer su trabajo en condiciones que desafían su formación, su conciencia y humanidad. ¿Hizo usted ministro ese juramento?

Rafael Uribe Uribe

CC 647629

La filosofía como terapia en tiempos difíciles

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

Dos grandes amenazas se ciernen sobre la vida en nuestro planeta y la paz mundial: la supervivencia de nuestra especie amenazada por el cambio climático, mejor definido como impacto global, y el deterioro del ordenamiento jurídico internacional por el regreso a la ley del más fuerte. Como si esto fuera poco, en nuestro país se está agudizando la confrontación entre los extremismos de derecha e izquierda, que ya sabemos la tragedia que ha significado para nuestro pueblo, ahora agravada por las bandas armadas asociados con el crimen organizado.

Aunque la filosofía no resuelve problemas, si es una gran ayuda para entender situaciones complejas, que nos puede ayudar a construir espacios de serenidad que fortalezcan nuestro ánimo para resistir la adversidad. Para este propósito, la lectura de Immanuel Kant y Albert Camus, dos de mis filósofos de cabecera, acuden en mi apoyo: Kant con sus tres preguntas sobre lo que debemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida y Camus, con sus ensayos sobre los extremismos que le tocó vivir a la Europa de entreguerras del Siglo XX, enfrentada a los radicalismos del nazismo, el fascismo y el comunismo.

Empiezo con Kant.

Immanuel Kant (1724-1804) nació y vivió en Königsberg (entonces Prusia, hoy Rusia). Es un pensador clave de la Ilustración, escuela de pensamiento que juntamente con la Revolución Francesa y la separación de poderes de Montesquieu, crearon las bases del Estado moderno. Varios de los principios que conforman la estructura de la sociedad actual fueron aportadas por el filósofo prusiano. Por ejemplo, sus consideraciones sobre lo que debería ser el fundamento de unas sanas relaciones entre las naciones orientaron la creación de la ONU en 1947. Si hoy damos por hecho que la investigación debe ser soportada por métodos de trabajo científicos, y que la ética no puede ser un simple capricho (“me apetece y lo hago”), se lo debemos a Kant.

En su famoso libro Crítica de la razón pura, Kant hace un triple planteamiento sobre cómo llegar a una forma práctica de ordenar nuestra vida. Tres preguntas que nos pueden también servir de brújula para ver cómo vivir mejor. Reflexionemos sobre estas tres preguntas.

Pregunta 1. ¿Qué puedo saber? (y qué no)

Para Kant, conocer no es imaginar. Implica que necesitas experiencia, reglas y comprobación. Exactamente lo que han aplicado los científicos. "Sapere aude" (atrévete a pensar) es el reto que nos hace Kant. Nos pide respeto por la verdad, porque sin esta base moral todo lo que pisemos se vuelve polvo. Podemos saber mucho del mundo que nos rodea y las leyes que lo ordenan, pero no podemos convertir en hecho real cualquier idea que nos consuele o nos dé miedo.

Con esta primera pregunta Kant nos previne contra dos errores habituales: la ingenuidad (creo en todo lo que me digan, sin antes hacer mi propia verificación de los datos o hechos) y el cinismo (nada es verdad). Y algo fundamental, aceptar que cuando nuestras convicciones choquen con la tozudez de la realidad, hay que cambiar de opinión. La humildad ante las imitaciones de nuestra mente para entender la “ordenada complejidad” de la naturaleza, incluida la vida, puede traernos algo de sosiego.

Pregunta 2. ¿Qué debo hacer?

La idea central de esta segunda pregunta es la autonomía moral. En toda circunstancia debemos actuar con rectitud. Pero no porque nos estén mirando o juzgando, ni solo por un premio o por temor a un castigo. Es imperativo actuar de manera correcta porque reconoces una norma que podría valer para cualquiera. Esa es la lógica del famoso imperativo categórico kantiano: Mis decisiones no han de depender del capricho del momento, sino de un criterio que me haga sentir bien conmigo mismo.

Y aquí algo aplicable a nuestro actual momento colombiano: cuando vivimos en un mundo de políticos corruptos por los que votamos, significaría que nosotros también somos corruptos, si tuviéramos la oportunidad.

Pregunta 3. ¿Qué me cabe esperar?

Para Kant, la esperanza es una forma racional de mirar hacia delante vinculada a cómo actuemos ahora, lo que para nuestro filosofo solo se logra si tomamos en serio la moral. Este mandato se pude mirar en sentido religioso o laico. En ambos casos, la idea central es que la esperanza nace de la responsabilidad. Si tratas bien a tus semejantes es probable que ellos también te traten bien.

“Si no vives una vida con sentido, todo lo demás puede fallar" .Esta es una de las afirmaciones que Arash Arjomandi y Rosa Rabbani hacen en su libro ¿Efímeros e inmortales[1]. Para esta pareja (ella (psicóloga y el humanista) la felicidad no es un estado emocional pasajero ni un logro externo, sino el resultado de reconocer que el ser humano posee una dimensión espiritual, que necesita ser cultivada con la misma disciplina con que abordamos la vida intelectual. Solo cuando entendemos este engranaje y lo trabajamos, puede surgir una plenitud que no se desvanece ante el primer contratiempo.

Sigo con Albert Camus y sus ensayos sobre los extremismos.

Para este escritor y filósofo, premio nobel de literatura, Principio del formulario, “La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan no hay esperanza". Así resume sus vivencias durante los tiempos entreguerras del Siglo XX, la reaparición de lideres autoritarios con efectivas campañas de propaganda populista pueden llevar el mundo al desastre, igual o peor de lo que aconteció en Europa con el nacismo y el comunismo durante siglo pasado.

Cuando los otros no se abren a debatir ni a pensar en otra solución que no sea la suya, la lucha está perdida, dice Camus. “La intolerancia cierra el diálogo, la estupidez renuncia a pensar y el fanatismo convierte las ideas en armas. Cuando las tres se refuerzan mutuamente la convivencia se vuelve casi imposible”, afirma el profesor y divulgador vasco Iñaki Iral.

Camus se declaraba impotente ante esa tormenta perfecta: “Nos asfixiamos entre las personas que creen que tienen toda la razón”. Cuando los otros no se abren a debatir ni a pensar en otra solución que no sea la suya, la lucha está perdida.

El remedio contra la intolerancia solo puede estar en la educación. “Camus creía profundamente en una educación que enseñara límites, mesura y responsabilidad”, explica el profesor Iral. Sólo una buena educción que nos prepare para convivir en la diferencia puede garantizar la paz y la sana convivencia, tanto social como entre naciones.

Aunque sea poco lo que las anteriores reflexiones expliquen sobre la complejidad del mundo que nos ha tocado vivir, ni mucho menos traigan soluciones, si pueden ayudarnos a fortalecer nuestro ánimo y sobre todo para aceptar que “hay cosas que no puedo cambiar”, como nos enseñan los estoicos y lo repiten día a día los Alcohólicos Anónimos en la sabia “Oración de la serenidad”.

Nota: en mi columna anterior titulada “Los extremismos amenazan la democracia en Colombia”[2] mostré mi preocupación por la polarización entre las políticas de derecha e izquierda que estaban agudizándose en esta campaña electoral. Para mi desengaño, las elecciones del pasado ocho de marzo confirmaron mis temores.

No nos equivoquemos

 Luis Alfonso García Carmona

Luis Alfonso García Carmona

Colombia entera se conmovió no hace mucho cuando, después de 10 años de estar negando su culpabilidad, los cabecillas de las FARC confesaron que su organización reclutó forzadamente, torturó y violó a más de 18.000 menores de edad. Quedaron sin fundamento los esfuerzos de Iván Cepeda y su cuerda de  enemigos de la Patria han realizado para justificar la conducta de los peores criminales de la historia colombiana. Profundiza nuestro rechazo al humillante y espurio Acuerdo de La Habana que premió a los delincuentes con curules gratuitas en el Congreso y les creó un tribunal de bolsillo, la JEP, para garantizarles impunidad por sus crímenes.

Nos imaginábamos que la izquierda, que cínicamente y sin la menor muestra de arrepentimiento reconocía su culpabilidad, asumiría el compromiso de trabajar de ahora en adelante para que estos hechos execrables no  se repitan. Pero no ha sido así; las estadísticas dan cuenta de que el reclutamiento de menores se ha extendido por todas las zonas en conflicto, que ahora cubren más de 600 municipios.

Más grave aún, esa criminal política no sólo es apoyada por el candidato Cepeda, cuya propuesta se limita a continuar y profundizar las políticas del régimen petrista, defensor del espurio acuerdo y del fallido tribunal de la JEP,

Óigase bien para que quede muy claro: El candidato a la vicepresidencia de la candidata Paloma Valencia defiende la continuidad del Acuerdo de la Habana que sólo ha servido para enriquecer a las FARC y a extender el terrorismo, y la vigencia del inicuo tribunal de la JEP, ahora dedicado a la persecución de los héroes de la Patria, soldados y policías, obligados a aceptar su responsabilidad en los crímenes que les endilga el tribunal mamerto, so pena de pudrirse en sus cárceles.

¿Cómo pudo ocurrir este ex abrupto en una consulta llamada por todos los medios dizque de “centroderecha”, con una candidata perteneciente al Centro Democrático, que funge como de oposición a Petro?

Son varias las razones:

a)    La susodicha consulta, como lo hemos manifestado enantes, no tuvo el noble propósito de salvar a Colombia de la violencia y la corrupción que la vienen degradando en las últimas décadas. ¿Cómo podía luchar contra esos males si, en su mayoría, los socios de la misma son antiguos santistas defensores del claudicante pacto habanero y del vengativo tribunal de la JEP?

b)    Tampoco fue, como lo anunciaron por todos los medios, una convocatoria a la unión de los aspirantes de la derecha para derrotar a la izquierda.  Prueba de ello es que ignoraron paladinamente la iniciativa de Abelardo de la Espriella para definir desde hace varios meses, mediante una encuesta pagada por todos, cuál sería el candidato único para rivalizar con el de la izquierda. Vetaron, igualmente, la entrada de Abelardo a la consulta con el argumento de que era “de extrema derecha”. El pueblo colombiano, que no es tan ingenuo como creen, sabe que no son más que disculpas para no enfrentarse con Abelardo limpiamente. Convirtieron la lucha del país contra la izquierda en una gavilla de aquellos carentes de fuerza electoral  en el “toconabe” (todos contra Abelardo)

c)    La consulta fue promovida e impulsada por Juan Manuel Santos, como se comprobó ampliamente con la activa participación de su hijo en labores de activismo callejero. Tanto Santos como Samper trinaron felicitando al candidato de la consulta a la vicepresidencia, recordándole su misión como defensor del pacto de La Habana y de la JEP ¿Necesitamos más pruebas?

d)    En su loco afán de llegar a la Presidencia, no tuvo ningún reparo en designar a un izquierdista de tiempo completo, que defiende la enseñanza de la ideología LGTBI en las escuelas, el aborto, el cambo de género de los menores de edad, la prolongación de los diálogos con la guerrilla en lugar de la aplicación rigurosa de la ley a los criminales. Equivale esta condescendencia de la candidata a su renuncia a los principios fundacionales de la Patria, aquello por lo que venimos luchando en contra de los que encarna el comunista Cepeda. Olvida la señora Paloma que quien renuncia a sus principios para ganar unos electores, se queda sin electores y sin principios. Claro que se le sumarán los votos de su fórmula pero, a cambio, perderá los de la militancia del Centro Democrático y los de muchos colombianos que no creen en ese cuento de la unión con los diferentes para gobernar un país dominado por el satánico régimen comunista. Es hora de que recordemos que en los momentos cruciales de nuestra historia, el pueblo, por encima de lo que piensen sus dirigentes ha salido en defensa de la salud de la Patria. Recordemos cómo derrotó al farcsantismo en el plebiscito de 2016;

e)    Sirvió esta estratagema para descubrir la verdadera fisonomía política de la señora Paloma, No es una santa paloma como pretende aparecer en público. Es una izquierdista que alaba a Marx, desconoce la doctrina social de la Iglesia Católica, comparte con sus nuevos mejores amigos del LGTBI y de la izquierda  la defensa del aborto, de la enseñanza de la ideología de género en las escuelas y del cambio de sexo en los menores de edad, las execrables reformas contenidas en el pacto de LA Habana y la prolongación de la JEP, que mantuvo por 10 años la inocencia de los más crueles violadores de niños de nuestra historia.

Con eso queda todo dicho, No nos equivoquemos a la hora de decidir quién es el llamado a derrotar a Cepeda y a la continuidad de la tortura petrista .

P.S.:

¿Puede explicar, señora Paloma Valencia, por qué mutilaron el video donde aparecía su candidato Juan Manuel Obviedo con su señor consorte en su apartamento (el suyo) celebrando la escogencia como candidato a la vicepresidencia? El video en youtube se titula “Yo no llegué a mariquear al Centro Democrático” y, de un momento a otro fueron recortadas las escabrosas escenas de Oviedo y su pareja, ¿Si siente tanta vergüenza por lo que su escogido es y por su comportamiento, por qué diablos lo escogió?

Reposición: ¿Lotería o enriquecimiento ilícito?

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Del escabroso tema de las enormes sumas que se reconocen por reposición de votos casi nadie se atreve a hablar, aunque estamos ante una corruptela de la mayor gravedad.

Como durante muchísimos años la política fue financiada por los millonarios, en numerosos países fueron apareciendo leyes que autorizaban la financiación pública de los partidos, para reconocer una cierta suma por cada voto depositado, con el propósito de pasar de la plutocracia a la democracia.

A partir de entonces se institucionalizaron los partidos políticos y se les impuso la obligación de presentar cuentas auditadas por firmas responsables, para su posterior comprobación por los órganos de control, pero como en Colombia la Constitución de 1991 debilitó los partidos, en vez de depurarlos y fortalecerlos, se inventaron los movimientos personalistas y transitorios, que convirtieron al Congreso en un bazar o mercadillo donde se presenta toda suerte de combinaciones y componendas, de tal manera que cada ley es fruto de puja y regateo entre los legisladores y los ministros encargados de repartir dádivas, contratos y sobornos.

A lo anterior se suma la abundancia de candidaturas presidenciales, que ya ha obtenido para Colombia un Guinness récord de más un centenar de individuos, generalmente sin votos, prestigio ni capacidad, que van detrás de la lotería electoral gratuita que se reparte cada cuatro años.

Si la reposición de $6.485= por voto era ya excesiva en 2022, ahora, cuando cada papeleta representa $8433=, el resultado es una repartición de sumas astronómicas, donde hay un premio mayor y multitud de secos, para que ningún aspirante pierda.

El caso de Daniel Briceño es excepcional. Llegó a la Cámara con la mayor votación individual en el país, 262.402 sufragios, que le dan derecho a $2.210 millones de reposición. Él, en cambio, únicamente reclamará los $410 millones que gastó, dejando de cobrar $ 1.800 millones; pero en vez de hacerlo el vicepresidente que el país reclama, se pasa por alto su probidad.

En cambio, veamos en millones, lo que reciben “los candidatos “por amor a la patria”: Galán: 2.716; Pinzón, 2.466; Viki, 1.962; Peñalosa, 1.346; Aníbal Gaviria, 1.235; Luna, 964 Cárdenas, 623; Roy, 2.130; Pinturita, 1884 y Claudia López, 4.762[1].

Ninguno de esos individuos ha hecho gastos ni remotamente comparables con las sumas que pueden recibir por haber puesto sus nombres a la consideración de un país que justamente los ignora. ¡Y hasta ahora no parece que alguno vaya a seguir el ejemplo de Briceño!  

Hay dos casos especiales:

1.    La Sra. Paloma Valencia tiene derecho a $26.819 millones, que, suponemos, va a entregar al Centro Democrático, porque ella no hizo gastos de su bolsillo en los pocos meses que siguieron a su escogencia como candidata de ese partido, y

2.   El Sr. Oviedo, quien no debió gastar mucho en su casi clandestina campaña, podrá reclamar $10.404 millones.

La corruptela de marzo aumentará en mayo, porque entonces participará Fajardo, que cada cuatro años sale de los comicios con los bolsillos llenos; y se repetirá en junio con cifras astronómicas.

¡¿Qué es esto?, ¿lotería o enriquecimiento ilícito?!

[1] Además, hay varios avivatos cuyos nombres nadie conoce, que salen con partiditas de 200 y 300 millones.

viernes, 13 de marzo de 2026

Colombia significa el país de las palomas

Luis Guillermo Echeverri Vélez

Luis Guillermo Echeverri Vélez

Ante el gobierno más corrupto que haya existido, está el país político convertido en una selva y el escenario electoral en un zoológico. Invito a los lectores a una corta fábula que describe la naturaleza de la paloma, el caballo, el avechucho, el lobo y el tigre.

Del griego clásico en que se concibió la democracia fuente de la civilización occidental, surgió el latín donde “Columba” es paloma, genérico que destaca el femenino sin desconocer el masculino, y de allí viene Columbus, Colón en español, y de éste el nombre de Colombia o territorio de las palomas, símbolo del poder de la mujer y por tanto de ilusión y de esperanza.

La paloma ha significado la bondad, la libertad propia de la enseñanza de las aves que vuelan libres, porque piensan que pueden volar. La paloma ha sido a lo largo de la historia aliada de la humanidad, la mensajera que contra toda adversidad ha llevado en la distancia ideas, mensajes salvadores de vidas y factores de progreso que han saldado diferencias entre naciones desde la era en que no teníamos otra forma de comunicarnos.

La paloma encarna la orientación propia de la sabiduría de los seres que conocen el camino y siempre saben cómo volver al nido. Ha sido el animal que simboliza el bien y que encarna la espiritualidad por sus virtudes naturales, así algunos ilusionistas hayan tratado de apañarse de su imagen para vender la fantasía de una falsa paz, desconociendo que la convivencia es solo el justo resultado de la lucha contra las inevitables instancias del mal.

El caballo es el ser que se opone al fatídico símbolo del mal y la destrucción, está dotado de nobleza y fortaleza, que entregó al servicio y el desarrollo de la humanidad a lo largo de la historia ayudando al hombre a construir la civilización hasta la llegada del motor. El caballo simboliza el poderío y la medida de una infinita fuerza constructiva y transformadora gracias a la cual sobre sus lomos prosperaron las naciones. Su naturaleza representa la unidad y el equilibro dentro del deber ser y la legalidad.

El avechucho encarna la degeneración del imaginario demonio maligno que se apodera de la inseguridad de las personas y las engaña con falsas promesas a fin de que le vendan el alma y luego las condena a la miseria y la pobreza.

El lobo es un depredador astuto, frío, silencioso y violento que pertenece a la misma ralea de asesinos que siempre atacan en manada, y que como la taimada zorra se vale del engaño y la marrulla para entrar a destruir la existencia y el progreso de seres indefensos. Es así como la dialéctica demagógica propia del populismo embauca al ciudadano ingenuo o ignorante con el atraco que representan las promesas de espejismos e ideales como una paz que jamás se alcanzará, otorgando impunidad a terroristas disfrazados de humanistas.

El tigre es un depredador de innegable y destacada presencia entre todos los felinos que, por su naturaleza corpulenta, sus garras, colmillos y el tronar de sus rugidos, despierta tanto miedo como admiración, sin dejar de ser un peligroso y solitario cazador, que no, un protector ni defensor como los canes que vigilan y cuidan con sus vidas la casa donde les dan de comer.

Volviendo a la vida real, está Colombia abocada a atender a un show comunicacional que se difunde en los medios digitales, y está el país a punto de perder el “sistema operativo” que representa sus libertades ante la amenaza de una dictadura constitucional modelo SSXXI.

Los votos son el producto de las emociones, no les pertenecen a los políticos ni a los partidos que los canalizan, no son transferibles ni endosables de una elección a otra. Hay que trabajarlos para cada elección y se causan por convicción, engaño, pago o amenaza, pero solo existen en las urnas. Nadie los guarda en el monedero, son de los electores. Las maquinarias, los partidos y los políticos solo mueven el 19 % de los ciudadanos que integran el potencial electoral. Ello confirma que el mercado a convencer de votar por el bien es el 81% decepcionado y hastiado con la politiquería, el clientelismo y la corrupción.

Moraleja: Debemos todos desde nuestros celulares hacer una gran campaña de unidad por la libertad, por los valores patrios, por poder elegir el bien y no el mal, comprendiendo que aún tenemos derecho a elegir el destino de la nación y determinar si queremos un país democrático donde podamos trabajar bajo el amparo de la justicia y la legalidad, evitando caer en la opresión propia del sistema totalitario neocomunista controlado por las organizaciones criminales que viven del narcotráfico que solo corrompe y mata.

La república de las fobias

Fredy Angarita
Fredy Angarita

El 15 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra la Islamofobia[1], una fecha creada por las Naciones Unidas desde el 2022, para recordar que el miedo también puede transformarse en discriminación. ¿Será que en estos catorce días que lleva la guerra se va a tener presente esta fecha?

Las fobias no solo viven en los conflictos religiosos. También parecen haberse instalado en la política. Vamos a hacer un breve recuento de algunas de ellas.

En Colombia la política se parece cada vez más a un diccionario de fobias
[2]
. No de esas que se estudian en los manuales clínicos, sino de las que se incuban en los pasillos alfombrados del poder, donde el miedo no se diagnostica, pero se practica todos los días.

Hay miedo a perder el cargo, miedo a perder la influencia, miedo a perder la próxima elección. Y en ese inventario silencioso aparecen viejas palabras que describen mejor la política que muchos discursos: demofobia, el temor a la gente cuando deja de aplaudir; diquefobia, el miedo a la justicia cuando esta comienza a tocar la puerta, y atiquifobia, el miedo a fracasar cuando el país empieza a mirar con lupa a quienes gobiernan.

Mientras tanto, el escenario político colombiano se reorganiza como una partida de ajedrez que todavía no revela todas sus jugadas. Las fórmulas vicepresidenciales se insinúan como pactos que buscan tranquilizar regiones, equilibrar partidos o domesticar electores inquietos. No siempre nacen de la afinidad política; muchas veces nacen del cálculo.

Al mismo tiempo, en el Congreso se libra otra batalla, menos visible, pero igual de feroz: la de quienes entran y la de quienes van a salir. Cada elección legislativa despierta una ansiedad que, en términos médicos, podría llamarse atiquifobia electoral: el miedo a que el apellido ya no alcance, a que la maquinaria se oxide.

Y en medio de ese movimiento hay algo que pesa más que cualquier estrategia: las sillas vacías. No solo por la ausencia física de algunos congresistas salpicados por el escándalo de la UNGRD, sino por el símbolo que dejan. Porque una silla vacía en política nunca está realmente vacía. Está llena de sospechas, de silencios y, sobre todo, de esa vieja compañera del poder: la diquefobia, el miedo a que la justicia deja de ser un rumor para convertirse en destino.

En la política colombiana abundan las fobias al pueblo, a la justicia y al fracaso. La única que parece haber desaparecido es la catagelofobia: el miedo a hacer el ridículo.



[1] Islamofobia: miedo, odio, prejuicio o discriminación sistemática hacia el Islam y los musulmanes.