martes, 6 de enero de 2026

La transición venezolana no termina de nacer

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

El concepto citado en la rueda de prensa de Trump en Mar-A-Lago al anunciar la captura de Nicolás Maduro y su esposa, debería generar verdadera esperanza de apertura democrática, restablecimiento institucional y garantías efectivas para una ciudadanía exhausta. En realidad, se ha convertido en un recurso retórico y vacío de contenido político ante la posible designación de Delcy Rodríguez como figura central en este periodo, lejos de disipar incertidumbres, incrementa las sospechas y plantea un debate sobre lo aceptable.

Una transición dirigida por quienes han sido pilares del aparato responsable de la crisis actual difícilmente inspira confianza. La presencia de Delcy Rodríguez al mando del proceso, mientras Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López permanezcan allí, envía un mensaje contradictorio, (a no ser que antes los capturen) pues se mantendrían intactos los principales símbolos del desastre que han sufrido nuestros vecinos. A mi parecer, en este caso Trump y Rubio se equivocan si conservan su pensamiento de que Delcy les será útil y se doblegará ante las amenazas de Trump. El Cartel de los Soles, del que ella hace parte, jamás cumplió los compromisos que anteriormente había adquirido con los Estados Unidos.

Una transición genuina exige mucho más que gestos administrativos, requiere señales firmes e inequívocas de ruptura con las prácticas que han minado la institucionalidad venezolana durante décadas. Mientras no exista un compromiso real con la justicia, incluyendo la captura y enjuiciamiento de quienes han sido señalados por graves responsabilidades políticas y operativas, no genera credibilidad. Permitir que el proceso se lidere por quienes han sido parte estructural del problema equivale a exigir a la ciudadanía un acto de fe desmesurado.

Entendemos que, en las constancias actuales, la incorporación de Edmundo González Urrutia y de la incansable luchadora María Corina Machado puede implicar riesgos. Sin embargo, resulta igualmente evidente que Estados Unidos cuenta con los mecanismos y la influencia necesarios para garantizarles protección durante su estancia, así como para asesorarlos y colaborar en la aplicación de medidas que permitan recuperar la democracia perdida.

En definitiva, el futuro de Venezuela depende de la capacidad colectiva para exigir y construir una transición auténtica, basada en la transparencia, el diálogo y el compromiso real con la justicia. Solo así será posible abrir las puertas a una nueva etapa de esperanza y reconciliación nacional.

El Rincón de Dios

“Aprended a hacer el bien; buscad la justicia, socorred al oprimido; defended el derecho del huérfano, abogad por la causa de la viuda.”  Isaías 1:17

Se le abre una gran oportunidad a Colombia

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Hoy a Colombia, ante la caída de Maduro, se le abre una gran oportunidad de trabajar con los Estados Unidos en la recuperación de la democracia venezolana y con ello volver al sendero del desarrollo. Tenemos un gran país lleno de agua que es vida, de minerales y lo más importante de gente buena y trabajadora, con una localización estratégica que tiene que servir para muchas más cosas que para cultivar, producir y exportar vicio.

“¿Qué clase de hombre es el que no lucha por un mundo mejor?”. “Es lo que decidimos hacer cada día, lo que nos hace hombres, o no”, y lo único que realmente cuenta son los hechos, así que “por sus frutos los conoceréis”, y este año se sabrá en Colombia quiénes están del lado del bien y quiénes del mal.

No es solo asunto de votar en una elección. El empresariado tiene el poder económico del sistema de libertades, somos todos los que pagamos el funcionamiento del Estado quienes tenemos la obligación de exigir y dar la batalla por la libertad, y no salir de huida como pasó en Cuba, Nicaragua y Venezuela, donde no les robaron el país, ellos mismos lo entregaron y permitieron que el Socialismo del Siglo XXI aniquilara la institucionalidad democrática y las esperanzas de un pueblo indefenso y laborioso que aún no cae en la trampa del odio de clases y el resentimiento social.

Todo en la vida tiene un costo y si queremos una nación con un propósito, quienes producimos valor agregado y generamos oportunidades, no podemos seguir manteniendo incondicionalmente a quienes se valen de la mediocridad, la hipocresía, la cobardía, el individualismo y la mentira al obrar, para llegar al poder y hacer solo lo que les da la gana.

De forma vehemente salen los progresistas a defender las premisas del derecho internacional cuando sacan de las mechas a un dictador, sea cual sea su ideología. Pero hay que ver lo cobardes que son para protestar contra las acciones violentas y los crímenes de lesa humanidad de las organizaciones criminales terroristas y narcotraficantes que sostienen las dictaduras disfrazadas de democracias en la región, y para criticar los sistemas totalitarios comunistas que tanta pobreza y tantas muertes han causado.

La ideología es un instrumento de engaño propio del populismo y de la social bacanería para acomodar argumentos según conveniencia. Ahora que no saquen pecho los políticos alcahuetas y ladrones que han ignorado al pueblo que gritó: “fuera Petro” y no han hecho nada para evitar la autocracia que está destruyendo el Estado de derecho.

Los principios y la ética de trabajo deben ser inamovibles, deben permitir los debates de ideas, pero dentro de la legalidad y si todos los actores la acatan, no cuando un bando se vale de la ilegalidad para operar y la normaliza o cuando se soporta en el terrorismo para lograr objetivos políticos y mantener el poder. Ahí es donde se rompe todo el discurso conciliatorio, de paz, de entendimiento y tolerancia y se descubre una infinita hipocresía; razón por la cual en la vida hay cosas que se pueden arreglar a las buenas, pero hay otras que se solo se pueden arreglar a las malas.

El desarrollo que experimentó el país del 2002 al 2010 fue producto del trabajo de toda Colombia liderada por Uribe trabajando por un propósito común verdaderamente democrático como reacción a los estragos de la violencia, pero luego permitimos que la ambición de poder, fama y dinero descarrilara la legalidad y desde entonces ni los políticos ni los gremios fueron capaces de devolver al país al sendero de la seguridad.

Ser bueno no es garantía de valor ante la adversidad, hoy las circunstancias demandan determinación para superar el miedo en que se encubren la comodidad y la cobardía. Si queremos una democracia moderna que nos lleve a gozar del infinito potencial que tiene Colombia, es el sector privado el que con audacia debe ponerle la agenda de desarrollo a los políticos, y dejar de pensar que quien recibe un mandato popular puede estar por encima de la ley y convertir a los criminales en ciudadanos de mejor derecho.

Se le abre a Colombia una gran oportunidad, no la dejemos pasar de largo, hay que actuar.

lunes, 5 de enero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 129

 

En su editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., destaca los siguientes hechos que fueron noticia: el incremento del salario mínimo; la tragedia en Suiza; la unión de Bulgaria a la zona Euro al adoptar su moneda; el arresto de Maduro y su esposa; la imposición de aranceles de la Unión Europea, y concluye con la venta de títulos de tesorería de Colombia. No dejes de verlo.

Impacto de una captura anunciada

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No hay duda sobre las enormes repercusiones que deja la magistral operación militar estadounidense que terminó con la captura en suelo venezolano del usurpador Nicolás Maduro.

Constituye un trascendental evento que suscita encontradas opiniones y cábalas sobre lo que sobrevendrá, nacidas algunas de la pasión, no de un objetivo análisis de los hechos, lo cual tratamos de suplir a continuación.

1.-Evidenció la operación que Estados Unidos cuenta con la más avanzada tecnología en materia militar, adecuada a lo que exigen los tiempos modernos para combatir tanto en las guerras convencionales como en los conflictos irregulares. Solamente la estupidez y el desbordado fanatismo lleva a algunos líderes de la extrema izquierda, como Maduro o Petro, a desafiar semejante poderío. Tampoco se explica el disparate del sátrapa que gobierna a Colombia, al enfrentarse a Estados Unidos y romper relaciones con el Estado de Israel, aliados nuestros de vieja data que necesitamos para combatir las mafias internacionales de la droga y las guerrillas más antiguas y mejor financiadas del planeta.

2.- En contra de los infundados cuestionamientos que ahora lanzan los voceros del comunismo y los opositores de Donald Trump, se cumplió el operativo con el debido respeto a los derechos humanos, al derecho internacional y a las leyes norteamericanas. El presidente de los Estados Unidos cumplió con sus obligaciones prioritarias: salvar a la población americana amenazada por la masiva exportación de cocaína que mata a sus jóvenes, y defender a su país de la conjura orquestada por el acusado Maduro en alianzas “non sanctas” con tradicionales enemigos como Rusia, China y Cuba, y con organizaciones terroristas como FARC, ELN, Hamas, Hezbolah y Cartel de los Soles. No puede un presidente obviar su deber de proteger a su país de quienes quieren conculcar estos bienes jurídicos indispensables para la vida en sociedad. Ni podemos ignorar que existen fallos de la justicia americana que condenan al narco-usurpador, su esposa y sus más cercanos cómplices.

3.- Con el temor de ser señalados como abiertos compañeros de ruta de Maduro, pero sin argumentos para desconocer el triunfo de la operación de neutralización del jefe del Cartel de los Soles, buscan ahora algunos como el camarada Petro, sus socios del Foro de Sao Paulo, Boric y Lula, y algunos profesores marxistas de geopolítica, que se priorice el diálogo, la diplomacia y la negociación para “salir de la crisis venezolana”. ¿Olvidan que esta crisis no surgió con la aprehensión del narcodictador Maduro, pues viene desde que el chavismo llegó al poder hace 26 años? ¿Quiénes han llevado a la ruina al país más rico del mundo en tan solo 25 años? ¿Acaso cree Petro que el diálogo y la negociación de acuerdos con los que ha fracasado su “paz total” pueden servir en Venezuela? No nos crean tan estúpidos. Ya pasó la hora para esas fracasadas propuestas. Las pandillas de izquierda por aquello de que “hay que utilizar todas las formas de lucha”, se aprovechan de gobiernos tibios, que ahora llaman “de centro” o de “centro-derecha”, para tomar un respiro, rearmarse y seguir atacando la democracia. Yo sí prefiero la “pax romana” que se ha comprometido Abelardo de la Espriella a implantar: capturar a los delincuentes y castigarlos con todo el peso de la ley, neutralizar a quienes opongan resistencia, encarcelar a los culpables en presidios de alta seguridad sin contacto con el exterior, y aumentar las penas para los delitos de mayor gravedad, incluyendo cadena perpetua para terrorismo, narcotráfico, corrupción, reclutamiento de menores.

4.- Seamos conscientes de que el encarcelamiento de Maduro, por sí solo, no significa la terminación de la tragedia venezolana ni la interrupción del narcotráfico, la corrupción y la persecución política. Como lo anunció Trump, viene ahora una etapa de gestión temporal a cargo de las fuerzas americanas hasta que desaparezcan los peligros contra la población americana y contra la democracia. Se requiere una mano dura para llevar a la cárcel a los cómplices del usurpador que han participado en el terrorismo, el narcotráfico y la persecución política. Igualmente, hay que repatriar a los aliados y asesores cubanos, rusos y de otras nacionalidades que llevó Maduro a Venezuela. En este difícil proceso no hay campo para la negociación. Ya lo advirtió Trump a Maduro cuando este pretendía dejar el poder voluntariamente a cambio de que continuaran sus secuaces al frente del gobierno. Eso no se puede permitir. Sería tanto como matar el tigre y espantarse con la piel.

Puede el proceso de gestión americana lograr un rápido avance con un socio adicional: Llamar a María Corina Machado para que reúna a la población que ganó las pasadas elecciones, que representa la mayoría del país, para que apoye y facilite los cambios, y ocupe, con el respaldo, la vigilancia y la protección americana, cargos claves en la administración que recibirá el legado americano. Esto otorgaría, además, un carácter inobjetable de legitimidad a la nueva administración, sin necesidad de convocar a nuevas elecciones.

viernes, 2 de enero de 2026

El Gobierno del "casi"

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

A lo largo de su mandato, Gustavo Petro no ha logreado alcanzar los objetivos necesarios, se queda en el umbral de conseguirlos haciendo propuestas absurdas.

Su gobierno casi logra la tan anhelada paz total; ha estado a punto de acabar con los narcotraficantes llegando a destruir casi un laboratorio por hora según le mencionó a Mr. Trump a través de sus confusos trinos.

La seguridad ciudadana casi se refuerza, los grupos armados ilegales están presentes y dominan 700 municipios porque los “progres” creyeron que un guerrillero iba a acabar con otros guerrilleros. Respecto a los cultivos ilícitos, casi logra erradicarlos, solo existen alrededor de 330 mil hectáreas, que producen el 70 % de la cocaína del mundo.

En el ámbito social, casi mejora el sistema de salud, destruyéndolo, y casi logra acabar con la desigualdad que persiste en el país y que se agravará por las medidas recientes.

En cuanto a las relaciones internacionales, especialmente con Estados Unidos, sus esfuerzos casi logran una mejora significativa “pateando la lonchera”.

También casi logra convencer al país sobre la bondad de la UNGRD utilizada para comprar conciencias, y casi nombra los mejores ministros y funcionarios de la historia reciente, cuyas hojas de vida están salpicadas de prontuarios.

En materia económica casi logra que el peso colombiano se fortalezca frente al dólar, no por las exportaciones tradicionales, por las de coca y el endeudamiento. La inflación casi se mantiene bajo control, a los jubilados les permitirá soñar con llenar la canasta familiar, pero, al despertar, se darán cuenta de que solo podrán comprar el pan ya que su mesada tendrá un incremento del 5,3% mientras que sus gastos subirán el 23% por los efectos colaterales del salario mínimo.

Las OPS y la burocracia devoran el presupuesto. Petro decidió tomar medidas extremas: vender TES por 28 billones de pesos al 13,5 % de interés anual a una firma aparentemente fantasma, y decretar la emergencia económica para resucitar la reforma tributaria que el Congreso había enterrado, tratando de mantener el gobierno en manos de sus esbirros. Casi lo logra, pero olvidando tener en cuenta que “bobitos tampoco”, y no nos vamos a dejar.

En Colombia hay tres bandos: el comunismo que se dividirá; el que se atraviesa que esperamos que entienda que es más importante la patria y le deje a Juan Manuel Santos el problema de financiación de su campaña, en lugar de buscar la reposición de votos para sí; y los defensores de la democracia que deben dejar de lado sus egos, pelear contra quienes toca, unirse a quien tenga mayores posibilidades de derrotar al comunismo y los gremios adormilados despierten.

El Rincón de Dios

Dios le dice a Moisés: "Verás la tierra delante de ti, pero no entrarás en ella, en la tierra que doy a los hijos de Israel." Deuteronomio 32:52

Editorial: análisis 2025


En este editorial de inicio de año, Antonio Montoya H. presenta un balance de los hechos más importantes que le ha tocado vivir a Colombia bajo el régimen socialista, liderado por Gustavo Petro. Entre los tópicos que revisa están: las reformas políticas que se hundieron y la que logró ser aprobada; el endeudamiento y la rebaja en la calificación creditacia del país; las nefastas finanzas de Ecopetrol y la disminuci´pon en sus reservas energéticas; el deterioro de las relaciones internacionales; las reformas tributarias y decretos de emergencia económica; la corrupción y continuos escándalos del Gobierno; los beneficios que recibió el magisterio al reducirsen las brechas salariales; los avances en la reforma agraria, y los logros en turismo. No dejes de verlo.

Lo que nos depara el 2026

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos brinda este descanso de Año Nuevo la posibilidad de reflexionar con tranquilidad sobre la actualidad que vivimos y las perspectivas que nos aguardan para el año venidero.

No hay la menor duda de que el panorama político colombiano, tan confuso y mutante en el año que termina, se ha aclarado con base en las siguientes situaciones:

1. Los descalabros del régimen, nacidos de su propia torpeza, han generado un descontento generalizado que toca hasta su más elevada dirigencia. Ya no existe unanimidad en los partidos de la coalición de Gobierno, ni entre sus más connotados líderes, ni siquiera en el Consejo de ministros. Las ansias de continuar en el poder han develado toda la codicia y la falta de escrúpulos que han caracterizado a quienes ejercen el poder.

2. El entorno geopolítico se ha tornado en poderoso obstáculo para la continuidad de la extrema izquierda en el gobierno. Las recientes elecciones en América Latina evidencian una imparable tendencia contraria a los regímenes socialistas, progresistas o comunistas y un retorno a la democracia respetuosa del orden y del estado de derecho. No será fácil para Petro sustraerse a esa hecatombe de la extrema izquierda, teniendo en cuenta los profundos cambios en la política norteamericana bajo la administración Trump y el blindaje que el tirano ha proporcionado al sucio negocio de la coca y su estrecha conexión con el cabecilla del cartel de los soles, Nicolás Mauro.

3. Después de 3 años y medio de incumplimiento de las promesas esgrimidas por Petro para obtener el favor de sus electores, muchos de estos están viviendo la frustración de las esperanzas de cambio prometidas. No es una afirmación gratuita, pues se ha visto refrendada en las escuálidas marchas de apoyo al Gobierno o a sus proyectos, a pesar de los millones de pesos gastados en su promoción y en el pago a los asistentes. Por el contrario, el clamoroso grito “fuera, Petro” se ha escuchado en eventos deportivos, conciertos y reuniones masivas por todo el territorio nacional.

4. La multitud de aspirantes a la presidencia, como era de esperar, se redujo sustancialmente, pues no todos lograron el mínimo de firmas para registrar su aspiración y otros aceptaron sus escasas posibilidades.

5. Después de una larga e insistente convocatoria a los aspirantes autodenominados de “centro” o de “centro derecha” para que se unieran en una consulta para definir un solo candidato que se opusiera con posibilidades de éxito al escogido por la consulta de la extrema izquierda, Iván Cepeda, dicho llamado fracasó estruendosamente pues triunfaron las personales ambiciones de los aspirantes sobre los intereses superiores de la Patria. De paso, la elección de candidatos en representación de los partidos ha dejado consecuencias no deseadas. (Ejemplo: El zafarrancho que ha vivido el Centro Democrático). Otros partidos como Cambio Radical, Partido Liberal y Partido Conservador, se han abstenido de participar en esa consulta.

6. Mientras los precandidatos sobrevivientes se enzarzan en pequeñas batallas puramente electoreras y en las más bajas artimañas para alcanzar la categoría de verdaderas opciones a la hora de elegir, surgió el fenómeno político de Abelardo de la Espriella, candidato independiente de las viejas estructuras políticas y contundente opositor al régimen “narco-comunista” de Petro. Con un lenguaje claro y una apelación directa a las masas inconformes de todos los sectores opuestos al régimen, ha sido capaz de construir en tiempo récord una impresionante movilización de carácter popular que marcha con decisión y con inusitado fervor hacia la victoria. Su generosa propuesta de unirse, incondicionalmente y sin vetos para nadie, con los demás candidatos que se dicen de “oposición” fue ignorada por quienes pregonaban estar a favor de la “unión”. No faltaron quienes lo vetaron para participar en sus oscuros conciliábulos a los que sí han concurrido aspirantes sin fuerza en las encuestas, a quienes llaman “los unos”, pues no lograron pasar del 1 % en la favorabilidad de las gentes. Otros de los partícipes en este remedo de unión pretenden suplir la carencia del apoyo popular con mordaces críticas a Abelardo a las que este sólo ha respondido con altura manifestando que sólo reconoce como enemigos a Petro y sus secuaces.

Este es, en resumen, el escenario que se presenta en este final de año. Cuánto daría por poder desear a todos un feliz Año Nuevo, pero ello no será posible conseguirlo antes del segundo semestre, cuando hayamos erradicado del país la ponzoña del régimen narco-comunista y aplastado electoralmente a Petro y sus compinches tanto en las presidenciales como en la elección para Congreso.

Lo único que podemos augurar para el primer semestre es, como lo prometió Churchill en su gesta contra el nazismo: Sangre, sudor y lágrimas”.

Petro, en su caída, se tornará cada vez más peligroso permitiendo, como ya lo observamos, un incremento del terrorismo en todas las regiones del país y falta de garantías a los candidatos de la oposición para adelantar su campaña.

Junto con el caos de inseguridad, se propone el tirano generar un caos económico, es decir, la quiebra de la Nación, a través de la emergencia económica, el aumento exagerado del salario mínimo, la contratación irregular de un crédito por 23 billones de pesos y la continuidad del derroche en el gasto público para engordar la burocracia y comprar el triunfo electoral.

Tendremos que luchar contra la abstención de quienes todavía se niegan a creer que de estas elecciones dependen la permanencia del sistema democrático, la libertad y la viabilidad de Colombia como estado independiente. A todos nosotros corresponde trabajar contra esa peligrosa abstención. No pensemos que la vieja clase política lo va a hacer por nosotros.

Con patriotismo, con coraje, con fervor, como lo están demostrando los “defensores de la Patria” que se han impuesto voluntariamente la tarea de salvar a Colombia, tendremos que luchar, cada uno desde su lugar en la sociedad, desde su región, para que la candidatura del pueblo, la de Abelardo de la Espriella, se imponga sobradamente en la primera vuelta sobre el ignominioso régimen y sobre los tibios que ahora se presentan como “opositores” para captar el apoyo de los indecisos.

Más de 5 000 000 de firmas son un mandato que ha recibido Abelardo para salvar a Colombia. Unámonos a esta noble causa. No permitamos que nuestro voto o el de nuestros amigos se pierda en la abstención o vaya al tarro de la basura votando por quienes no tienen la talla, ni el coraje ni la capacidad política para erradicar de Colombia el Gobierno de la mentira y del crimen.

Invoquemos la ayuda de Dios Nuestro Señor, quien todo lo puede y acude en auxilio de quienes con fe y humildad pedimos su misericordia. Con la esperanza puesta en su divina presencia despedimos este período de sufrimiento y colocamos en sus manos nuestro destino y el de nuestra Nación.