lunes, 25 de mayo de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 148
Tremendo gancho ciego
Luis Guillermo Echeverri Vélez
Dice
el adagio popular: “más vale camino conocido que sendero desconocido e
incierto por recorrer”. Después de la traición a la seguridad democrática y
al electorado colombiano, aquí puede pasar de todo antes, durante y después de
unas elecciones, pero suponiendo que se surtan normalmente los comicios, hay
que hacerse algunas consideraciones y preguntas.
Nos
preside un revolucionario desquiciado que está violando la ley de garantías
mediante el aparato propagandístico del Estado sin reparo judicial alguno. Está
la democracia entrampada y asediada por quienes ejercen el poder a nombre del
mal llamado progresismo o Pacto Histórico afiliado al SSXXI, cómplices de la
violencia de las grandes organizaciones subversivas narcoterroristas conectadas
con el terrorismo internacional.
Petro
es capaz de cualquier cosa por fuera de la ley con tal de que no lo metan a la
cárcel después de auspiciar todo tipo de crímenes y acciones tendientes a la
destrucción económica e institucional del Estado, del sector productivo y del
capital humano del país. El Gobierno insiste en la realización de una Asamblea
Nacional Constituyente que imponga el cambio del modelo de libertades
democráticas por la consolidación y ejercicio del poder bajo una dictadura
constitucional totalitaria, y Cepeda, que cuenta con una fuerza política
parlamentaria propia, trata de deslindarse de las FARC-EP, y ahora le propone
al país productivo y a los gremios la “gran trampa chavista”: que consiste en
la extensión de su falsa “paz total” al empresariado por medio de un “acuerdo nacional
vinculante”.
Si
ganan Petro y Cepeda, Colombia entra de forma inmediata en la consolidación del
modelo Castro-chavista que generó el ALBA sobre las bases ideológicas que
llevaron a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la miseria. Pero veamos qué puede
pasar en el país si pierde el progresismo.
Es
previsible que, si gana alguno de los candidatos que compiten en representación
de la democracia, ese progresismo obre de la misma forma en que lo hizo en 2018
cuando Petro, Bolívar y Cepeda no reconocieron la victoria democrática de
Duque, tuvieron a su gobierno y a la sociedad asediados durante todo el mandato
y trataron de tumbar el Gobierno en 2021, con la diferencia de que ahora van a
tener manejo de los organismos de control, las cortes y otras instituciones del
Estado. Y en estas condiciones y considerando que las fuerzas armadas
constitucionales están desmotivadas, mal dotadas, sin armamento adecuado y no
tienen inteligencia, transporte, ni supremacía aérea, hay que preguntarse:
¿A
cuál candidato le queda más difícil sacar del poder democrático a los violentos
neocomunistas? ¿Al que representa una extrema derecha que no ha existido desde
los años 50, que no tiene experiencia política ni representación parlamentaria,
ni en las cortes y en los entes de control; o a una mujer transparente e
insobornable, con experiencia parlamentaria, respaldada por la credibilidad de
Uribe como el líder regional que más ha defendido la democracia latinoamericana
contra la destrucción Castro-chavista sistemática de nuestras naciones, y que
además tiene un partido consolidado con amplia representación política?
¿Quién
puede llevar más fácil al país a entrar en una autocracia o una dictadura de
extrema, lo cual puede desembocar en una nueva forma de guerra civil? o ¿a
quién le queda más fácil buscar respaldo de Washington e internacional para
llegar a una solución democrática por la vía política contando con el respaldo
de la credibilidad de Uribe?
Colombia
tiene una tradición democrática defendible de más de 200 años, y una cosa es
tener una presidente respaldada por la credibilidad internacional de Uribe que
se sume al grupo de mujeres transparentes como María Corina Machado, Cayetana
Álvarez de Toledo, Laura Fernández, Isabel Díaz Ayuzo y otras líderes valientes
que están dando la batalla cultural por la libertad de las democracias
occidentales; y otra muy distinta, es luchar sin una credibilidad acreditada
contra los enfrentamientos y disputas de poder por los territorios donde operan
el narcotráfico y la minería ilegal que de manera casi inevitable ocurrirán
después de las elecciones entre más de una docena de organizaciones criminales
narcoterroristas.
Este
es un llamado a reflexionar y a votar con cabeza fría, sin fanatismos, a apoyar
al gran contradictor político del progresismo internacional, al guerrero
probado más consistente en la lucha sin tregua contra el terrorismo, la
insurrección, el narcotráfico y toda la corrupción y criminalidad que de estas
actividades ilegales se desprenden, a quien siempre ha demostrado con su lucha
que a pesar de que todos los pronósticos le sean adversos “No hay causa
perdida”.
La hora de las grandes decisiones
Luis Alfonso García Carmona
Nos cogió la noche para
tomar una de las decisiones más importantes para el futuro de Colombia y, por
lo tanto, para el de nuestros hijos y nietos. No obstante la gravedad del
momento todavía existe la percepción de que algunos compatriotas no hayan
captado en su integridad la trascendencia de lo que está en juego.
El pueblo
mayoritariamente ha rechazado el régimen de Petro, no tanto por su
ideología, sino por su pésima gestión al frente de los asuntos del Estado. Se
puede afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que no existe sector de la sociedad o
aspecto de la administración gubernamental donde Petro no haya dejado su huella
de destrucción, torpeza y desastres. Sin embargo, nos dicen que una gran parte
de colombianos, obnubilada por el fanatismo, engatusada por la falsedad de sus
promesas y manipulada por los gigantescos poderes de la publicidad estatal,
votará por su candidato, el amigo de las FARC, Iván Cepeda.
Con esa amenaza, sería
lo lógico unir a las fuerzas de oposición y a quienes hasta ahora han
permanecido alejados de la actividad política, pero este noble deseo no se ha
cumplido.
Pudo más el ansia de
poder de un grupo de políticos pertenecientes al vetusto establecimiento, sin
un caudal electoral importante, quienes, antepusieron sus ansias de poder a los
intereses de la Patria. No incluyeron en su aventura electoral a Abelardo de
la Espriella, con la excusa de que no querían aliarse con alguien de “extrema
derecha”, cuando en realidad lo que pretendían era cerrar el paso a quien sabían
de antemano que podría ser el triunfador en su alianza.
Luego se desató una
guerra sucia del grupo “Toconabe” (Todos contra Abelardo) que ha
incluido falsos rumores, ataques directos a su persona, manipulación de
encuestas, amenazas de muerte al candidato, asesinato de dos coordinadores de
la campaña y hasta calificarlo públicamente de cobarde por utilizar en su
defensa personal chaleco antibalas y una mampara de protección.
Es lamentable que no se
hubiera aceptado la propuesta inicial de Abelardo de realizar una encuesta
financiada y supervisada por todos los precandidatos antipetristas a fines del
año pasado, la cual le hubiera ahorrado el millonario costo de la consulta, nos
hubiera dado la ventaja de preparar una campaña única contra el heredero de
Petro y hubiéramos impedido la incertidumbre en los electores potenciales.
Pero no vamos a llorar
sobre la leche derramada. Proyectémonos a lo seguro: no existe una campaña
más preparada para derrotar a Cepeda ni para gobernar con la voluntad que se
requiere como la de Abelardo. Acabará con el narcoterrorismo, la
corrupción, la inseguridad, la quiebra del Estado, la bancarrota de nuestro
sistema económico, reorganizará el sistema de salud, recuperará a Ecopetrol y el
sistema energético que nos tiene al borde de los apagones, etcétera.
Las estadísticas de
Atlasintel, una de las encuestadoras más prestigiosas del planeta, indican a
las claras que la tendencia de Cepeda está congelada y no crecerá más; la de
Abelardo viene creciendo en forma exponencial; y la de Paloma va en franco
retroceso. Ya este tema queda zanjado pues no habrá más encuestas. La
propia candidata y su variopinto equipo así lo han entendido, pero, en lugar de
buscar un acercamiento con Abelardo, están buscando insignificantes apoyos
como el del desvalorizado señor Fajardo.
Nos corresponde a los
ciudadanos que pensamos en Colombia, antes que en nuestros gustos personales,
como usted y como yo, tomar la decisión y dar el paso al frente apoyando a
Abelardo de la Espriella. Además de salvar a la Patria de una terrible
amenaza, como sería la prolongación del régimen petrista, tendremos la
oportunidad de poner nuestro granito de mostaza en la construcción de la patria
milagro que propone Abelardo y que Colombia merece.
Sólo debo hacer una
necesaria advertencia. Esta batalla hay que darla en la primera vuelta. Lo
menciono porque algunos piensan votar por Paloma a ver qué pasa en la primera
vuelta y, si pierde, votarían por Abelardo en la segunda. No seamos ingenuos.
Si Paloma pierde, ninguno de los que la acompañan votará por Abelardo y
corremos el riesgo de que gane Cepeda. Ya anunciaron todos ellos que más bien
votan por Cepeda o se van a ver ballenas. Es conveniente para el país tener en
cuenta que a Cepeda hay que ganarle en la primera vuelta porque si tiene chance
para la segunda, él y sus tenebrosos socios de la narcoguerrilla y del
vandalismo se tomarán las calles y carreteras del país para constreñir por el
miedo a la población para que vote por su candidato. Seamos conscientes, por
favor, del peligro en que estamos.
Para reflexionar en
medio de esta batalla, les dejo esta máxima de Marco Aurelio: “Perseguir
lo imposible es cosa de locos; pero es imposible que los necios dejen de hacer
algunas necedades” (Meditaciones, pag,105)
jueves, 21 de mayo de 2026
Conversatorio con Julio César Velásquez
En un nuevo conversatorio para el blog El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. charla con Julio César Velásquez sobre los desafíos de la propiedad intelectual en la era digital, el impacto de la inteligencia artificial en la música, la importancia de los algoritmos y el papel de las sociedades de gestión colectiva en la defensa de los derechos de artistas y creadores. Además, el diálogo aborda la evolución de la industria musical, la expansión internacional de Arte Global y la necesidad de proteger el talento humano frente a las nuevas tecnologías. No se pierdan esta interesante tertulia llena de análisis, experiencias y reflexiones sobre el presente y el futuro de la creación artística.Nuestro invitado es abogado, empresario y artista, y se ha consolidado como una de las figuras más influyentes en América Latina en materia de propiedad intelectual y gestión de derechos de autor en la industria musical. Como CEO de Arte Global Internacional, lidera una organización especializada en la monetización, distribución digital y protección legal de contenidos culturales y musicales en más de mil plataformas digitales alrededor del mundo. La compañía, con sede en Medellín, ha trabajado con reconocidos artistas y agrupaciones internacionales como Carlos Vives, Juan Luis Guerra, Arelys Henao y Guayacán Orquesta. Velásquez cuenta con formación especializada en propiedad intelectual y nuevas tecnologías, y se ha destacado además como conferencista internacional sobre derechos conexos, regalías digitales e inteligencia artificial aplicada a la música. Ha participado en importantes encuentros de la industria cultural en Colombia y América Latina, donde ha advertido sobre las millonarias pérdidas que sufren autores y compositores por desconocimiento de sus derechos. Asimismo, el Concejo de Medellín reconoció la labor de Arte Global Internacional por su aporte a la defensa de los derechos patrimoniales de artistas y creadores. Paralelamente, Julio César Velásquez también desarrolla una faceta artística y literaria bajo el nombre de Julio Miguel, desde donde impulsa proyectos culturales enfocados en la protección y valorización del talento creativo latinoamericano.
En este barrio los sueños también pagan vacuna
Fredy Angarita
La lluvia en Medellín golpea los techos de zinc
como si quisiera arrancarles confesiones a las casas. Mientras esperaba el bus,
entendí que la ciudad tiene una manera extraña de criar hombres: primero les
enseña a sobrevivir y después les pregunta por qué se volvieron violentos.
Había un pelado sentado junto al poste de la
luz. Sudadera negra, camisa ancha, tenis viejos. En las manos sostenía un
cuaderno de esos baratos, escolares, donde otros escriben tareas; él escribía
rabia, alegría, vida. No tendría más de veinte años, pero hablaba como alguien
que ya había enterrado demasiadas cosas.
Me contó que escribía rap desde los trece. Que
empezó porque hablar en la casa era inútil. Que la mamá lloraba callada. Que el
padrastro confundía autoridad con miedo. Y que en el colegio descubrió algo
peor que la pobreza: la costumbre.
—Aquí todos terminan pareciéndose a lo que
juraron odiar.
La frase quedó suspendida entre el humo de un
cigarro barato y el olor a fritanga de la esquina. Entendí algo: el rap de
barrio no nace de la música; nace de la necesidad de dejar evidencia. Como si
cada verso fuera una declaración ante un tribunal invisible donde los pobres
llevan siglos intentando explicar por qué les tocó vivir así.
Me contó que le gustaba mucho Canserbero. Dice
que tiene letras que le llegan. Sin conocer mucho de él, le respondí:
—Me gustan algunas canciones que me ha mostrado
un compañero. Hay una frase que recuerdo porque me quedó sonando: “Andábamos
sin buscarnos, aunque sabiendo que andábamos para encontrarnos… Y fueron nubes
las que usé de trampolines, y tiburones los que vestí de delfines”.
El pelado soltó una sonrisa leve.
—¿Si ve? Ese man decía la verdad.
También le dije que me gusta escuchar a
Alcolirykoz. Me respondió:
—Soy más de la vieja guardia, pero esos manes
tienen buenas rimas.
Entonces empecé a recordarle algunas frases que
siempre me dejan pensando cuando los escucho:
—“No confundas el gusto personal con la
superioridad moral”.
—“Si el chorro es adulterado, esto es una cita
a ciegas”.
—“Vacuna pa los cerdos no hay”.
El pelado asintió con la cabeza mientras miraba
la calle mojada.
—Eso es lo que me gusta del rap: hablan de sus
vivencias.
Después abrió el cuaderno y me mostró una frase
escrita con tinta corrida:
— “En este barrio los sueños también pagan
vacuna”.
Me quedé pensando. Hay frases que no necesitan
rimar para doler. Esa fue una de ellas. Supe que iba a guardarla conmigo por
mucho tiempo.
Mientras avanzaba por la calle mojada, entendí
que los barrios también tienen memoria. Queda guardada en las paredes, en los
grafitis, en las canciones que suenan desde una ventana abierta y en los
cuadernos baratos donde alguien escribe lo que el resto prefiere ignorar.
Tal vez por eso el rap incomoda. Porque
convierte la herida en testimonio. Y una sociedad puede acostumbrarse a la
violencia, a la pobreza y al miedo… pero nunca al espejo.
La Crónica: recomendaciones en caso de disturbios
Rafael Uribe Uribe
1. Seguridad
personal y de la familia
Se prevé “un
estallido social” si el candidato marxista pierde las elecciones. Estará
atenta la “primera línea”, los ninis (ni estudian ni trabajan),
subsidiados por el Gobierno y los “gestores de paz”, que andan como
Pedro por su casa, bajo la aplicación de todas las formas de lucha, que no se
oculta.
Lo fundamental
es salir a votar temprano y regresar directamente a casa para estar a salvo y
proteger nuestra familia. La tendencia de las elecciones irá siendo más clara
después del mediodía.
2. Restaurantes,
comercios y negocios
Mantener
planes de cierre rápido si se reportan disturbios en la zona, asegurar
extintores, salidas de emergencia y protocolos de evacuación para empleados y
clientes, evitar confrontaciones con grupos violentos; la prioridad es
resguardar al personal; proteger vitrinas y accesos con medidas básicas (rejas,
seguros reforzados, inventario mínimo visible); mantener comunicación con
vecinos y administradores de centros comerciales para alertas tempranas.
3. Tener a
mano los números de emergencia:
* Policía Nacional: 123 (¿?) Si sigue siendo
confiable
* Línea de emergencias de la Alcaldía: 123
* Gaula: 165
* Bomberos: 119
* Defensa Civil: 144
4. Para la
ciudadanía en general
Evitar zonas
donde se reporten bloqueos, marchas agresivas o presencia de encapuchados. No
caer en cadenas de WhatsApp o redes sociales que llamen a la violencia; muchas
son desinformación; mantener cargado el celular; tener rutas alternativas y un
punto de encuentro familiar; si vive en zonas de riesgo, asegurar puertas,
ventanas y vehículos. Reportar cualquier intento de intimidación, extorsión o
presión para participar en disturbios.
Hay que
recordar que la protesta pacífica es legítima, pero la violencia, el vandalismo
y el bloqueo de servicios esenciales son delitos.
5. Para los
reservistas
Este mensaje
es preventivo y estrictamente institucional: mantenerse localizables y atentos
a comunicaciones oficiales de las Fuerzas Militares, nunca a cadenas
informales; no intervenir por cuenta propia; cualquier actuación debe ser
coordinada, legal y bajo autoridad competente; apoyar a la comunidad con
información verificada, calma y orientación cívica; evitar caer en
provocaciones o llamados a la confrontación; hay que recordar que su rol es
proteger a la población, no escalar tensiones.
6.
Mensaje central
Colombia
ya vivió momentos de violencia urbana donde grupos radicalizados aprovecharon
el caos para atacar comercios, intimidar ciudadanos y bloquear ciudades con el
propósito de tumbar un gobierno legítimo. La mejor defensa es estar preparados,
mantener la calma y actuar dentro de la ley; la democracia se protege con
instituciones, con ciudadanía informada y con prevención, no con violencia.
Debemos estar pendientes de cualquier ataque para no caer en el caos que podría
venir.
El Rincón de Dios
“Dios es
nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Salmo
46:1
miércoles, 20 de mayo de 2026
No demos papaya
María Cristina Isaza Mejía
La
derecha democrática no puede seguir destruyéndose mientras Cepeda avanza.
El
siguiente artículo lo escribo como una ciudadana que ha observado con atención
la contienda electoral, sin involucrarse en ninguna campaña en particular.
Hay
algo profundamente preocupante en esta campaña presidencial: las dos campañas
que deberían estar pensando desde ya en cómo construir mayoría para segunda
vuelta se están dedicando a destruirse mutuamente con una eficiencia que
debería alarmarnos a todos.
Y
el problema no es solo electoral: es cultural, emocional y narrativo.
Porque
mientras las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella se
desgastan en ataques cruzados, quien más gana es Iván Cepeda. Veo con
impotencia la incapacidad histórica de ciertos sectores colombianos para
construir un proyecto colectivo cuando más lo necesitamos.
Y
eso tiene consecuencias.
El
regalo narrativo que le están entregando a Cepeda
Aquí
aparece el verdadero problema estratégico.
Mientras
las campañas democráticas se destruyen mutuamente, sin darse cuenta están
ayudando a construir la imagen de Cepeda como: moderado, estoico,
institucional… el menos caótico.
Los
activistas digitales de ambas campañas están más ocupados en atacarse entre sí
que en mostrar el peligro real que representa la continuidad del gobierno Petro
en cabeza de Cepeda. De esta forma, mucho votante de centro y centroizquierda
puede terminar dándole su voto a Cepeda en segunda vuelta, votar en blanco o…
irse a ver ballenas 🐳.
La
línea ética se está moviendo peligrosamente
En
2022 el petrismo movió la línea ética con Guanumen y la lógica del “todo vale”.
Hoy
preocupa ver que quienes están moviendo esa línea son sectores de la oposición
democrática.
El
tono se salió de control
Los
ataques han escalado a niveles innecesarios:
*
Acusaciones cruzadas
*
Campañas digitales agresivas
*
Ataques familiares
*
Insinuaciones irresponsables
*
Deshumanización permanente
Y
eso deteriora el clima emocional del país.
Hay
comentarios en redes absolutamente inaceptables: insinuaciones grotescas contra
Paloma, ataques personales, teorías delirantes sobre el asesinato de Miguel
Uribe Turbay, ataques al entorno familiar.
También
fue desafortunado trivializar el uso de chaleco antibalas, justo cuando el país
viene de hechos violentos gravísimos. Solo por mencionar algunos: el asesinato
de Miguel Uribe, el asesinato de la concejal del Centro Democrático, Mileidy
Yurani Villada, y el asesinato de dos personas del equipo de Abelardo en el
Meta. No hay heroísmo en exponerse inútilmente.
Y
tampoco ayuda que desde algunos sectores políticos y ciudadanos se diga
públicamente que en segunda vuelta votarían en blanco o se abstendrían si no
pasa “su” candidato.
Esto
genera un mensaje peligrosísimo: que el adversario principal termina siendo el
otro candidato democrático… y no el proyecto Petro-Cepeda.
De
verdad, ¿no entendemos lo que está en juego?
Aquí
todos deberíamos estar en un mismo barco: salvar a Colombia.
El
problema del matoneo político
La
estrategia de Abelardo tiene una lógica política comprensible:
*
Apropiarse de la rabia antisistema
*
Diferenciarse del “establecimiento”
*
Mostrar a Paloma como representante de ese establecimiento.
Eso
puede funcionar en primera vuelta, pero tiene un riesgo enorme hacia junio.
Porque
una campaña percibida como agresiva, fuerte y matoneadora puede tener enormes
dificultades para luego conquistar a moderados, votantes de centro, jóvenes,
abstencionistas, etcétera.
Y
esos votos son indispensables para ganar una segunda vuelta. El electorado de
segunda vuelta se define, en gran medida, en el centro.
La
campaña de Abelardo tiene una responsabilidad especial: tender puentes hacia
sectores que hoy no votarían naturalmente por él. No hacerlo sería un error
estratégico enorme.
Pero
del otro lado tampoco ayudan. Desde sectores cercanos a Paloma también ha
habido errores: comparaciones innecesarias, respuestas emocionales,
descalificaciones y discursos que terminan profundizando fracturas.
La
frase sobre “no cargar maletas” fue una salida desafortunada.
Y
volver permanentemente al debate del plebiscito del Sí tampoco tiene mucho
sentido cuando en ambas campañas existen figuras que apoyaron ese proceso.
Seguir excavando en las heridas internas solo distrae del verdadero desafío.
La
campaña que debe sumar centro + derecha ha sido más exitosa en resaltar las
diferencias entre Paloma y Oviedo que los puntos de unión y las bondades de sus
propuestas.
La
ciudadanía también tiene responsabilidad
Muchos
ciudadanos están actuando como barras bravas, como si esto fuera una guerra de
hinchadas. Como si destruir al otro candidato opositor fuera más importante que
impedir un segundo capítulo del proyecto Petro.
Yo
me pregunto: ¿hay alguien pensando realmente en el país?
Los
acuerdos mínimos que Colombia necesita
Mi
crítica no es contra Paloma ni contra Abelardo como personas. Veo trayectorias
valiosas en ambos sectores. Mi preocupación es otra: la incapacidad de
construir acuerdos mínimos de supervivencia democrática. Acuerdos básicos como:
*
Reconocer públicamente que el principal adversario es el proyecto Petro-Cepeda
*
Comprometerse desde ya al apoyo mutuo en segunda vuelta
*
Frenar ataques personales y familiares
*
Desactivar campañas digitales tóxicas
*
No destruir la legitimidad democrática del otro sector opositor
*
Enfocar el debate en propuestas y riesgos país
*
Construir una narrativa común de estabilidad democrática y recuperación
institucional.
Porque
aquí no se está definiendo solamente quién gana una elección. Aquí se define el
rumbo institucional, económico y democrático de Colombia.
Una
reflexión final
Confieso
algo: me habría gustado ver una conversación política donde el objetivo
colectivo fuera incluso sacar a Cepeda de segunda vuelta.
Tal
vez suena ingenuo, pero revela algo importante: seguimos pensando más en
derrotar al cercano que en construir consensos básicos. Y así es muy difícil
ganar un país.
Y
hay algo que tengo clarísimo: en segunda vuelta voy con todo el apoyo al
contrincante de Cepeda. Mi causa es Colombia. No demos papaya.
.jpg)


