miércoles, 2 de septiembre de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez


En este nuevo Conversatorio de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. conversa con Luis Guillermo Echeverri Vélez sobre la frágil “telaraña” fiscal que sostiene al Estado colombiano y los desafíos que enfrenta el país. A lo largo de una conversación amplia y directa, abordan seguridad, justicia, gasto público, salud, pensiones, minería, energía, medio ambiente y la necesidad de construir un verdadero rumbo de país, basado en eficiencia, legalidad, conocimiento y visión de largo plazo. Los invitamos a ver este nuevo conversatorio y a participar de esta reflexión sobre las oportunidades y los enormes retos de Colombia. No dejes de verlo.

Luis Guillermo Echeverri Vélez es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y magíster en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell (Estados Unidos). A lo largo de más de tres décadas ha desarrollado una destacada trayectoria en los sectores público y privado, con amplia experiencia en comercio internacional, formulación de políticas públicas, planeación estratégica, financiamiento de proyectos y cooperación internacional. En el ámbito internacional se desempeñó como director ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Interamericana de Inversiones y el Fondo Multilateral de Inversiones, en representación de Colombia, Perú y Ecuador. También fue agregado comercial de Colombia en Estados Unidos, director regional de Proexport en Miami y asesor de negocios internacionales, liderando iniciativas empresariales y proyectos de innovación, además de presidir la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022. Su carrera también ha estado vinculada a la actividad política y al diseño de estrategias de gobierno. Fue gerente de la campaña presidencial de Iván Duque Márquez en 2018 y ha sido reconocido por su capacidad de liderazgo, su formación académica y su experiencia en la conducción de procesos de transformación institucional y desarrollo económico, consolidándose como una de las figuras colombianas con mayor trayectoria en temas de gestión pública, relaciones internacionales y estrategia empresarial.

Ciegos, sordos y mudos

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

Pocas cosas debe haber peores que la condición de quienes carecen de la vista, el oído o el habla. En muchos países, a esos desventurados se procura ayudarles con subvenciones, enfermeros, lazarillos, perros entrenados, audífonos, tratamientos de rehabilitación, etcétera, cuando esta es posible, salvo en Colombia, donde les confiamos la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría.

De suyo, confiar tan vitales funciones para el Estado a personas con una sola discapacidad sería gravísima irresponsabilidad, pero el despropósito fue peor, porque los titulares de las tres ías sufrían las tres incapacidades simultáneamente. Ninguno vio, oyó, ni denunció lo que era evidente, sonoro y escandaloso, en el cuatrienio infame que terminó el pasado 7 de agosto.

La tristísima condición de triple invalidez de esos altísimos funcionarios permitió la sucesión interminable de delitos:

1. Contra la administración pública: despilfarro, malversación, peculado, prevaricato, celebración indebida e ilegal de centenares de miles de contratos, etcétera.

2. Contra la economía nacional: desmoronamiento de Ecopetrol, estimulante inacción frente a narcocultivos y minería ilegal.

3. De traición a la patria, con la entrega de buena parte de su territorio a grupos subversivos, combos criminales y mingas sufragadas.

4. De injuria y calumnia, contra centenares de ciudadanos afrentados con acusaciones falsas, cuando no directamente amenazados.

5. De lesa humanidad: degradación del sistema de salud, tolerancia con el secuestro, reclutamiento y abuso de menores…

La anterior, escueta e incompleta enumeración de conductas punibles, exige que Petro, en lugar de ser considerado un expresidente normal, sea tenido como un “presunto” en miles de los posibles y merecidos procesos que debería enfrentar, si algún día llegamos a tener fiscal, procurador y contralor que disfruten de cabal salud física, mental y jurídica, capaces de activar los mecanismos judiciales correspondientes a la gravedad de hechos que nadie ignora.

Sin embargo, fiscal, procurador y contralor, nada deben temer, porque su triste y triple discapacidad los hace inimputables…

martes, 1 de septiembre de 2026

Crónica: cuando tembló, la patria respondió

Rafael Uribe Uribe

El nuevo Gobierno recibió un país descuadernado: el mayor déficit –del 7,8 % y el mayor endeudamiento de nuestra historia y, como si fuera poco, un dólar fortalecido por este déficit, el ingreso de divisas provenientes del endeudamiento, la coca, la minería ilegal y las altas tasas de interés que termina restándole competitividad a muchas de nuestras exportaciones.

Apenas dos días después de la posesión presidencial, ocurrió lo impensable, el terremoto más fuerte del siglo, golpe sísmico que no distinguió regiones ni estratos, un desastre con daños estimados en al menos treinta billones de pesos.

Pero ahí no paró la cosa: grandes incendios forestales afectaron varios departamentos, muchos de ellos provocados por grupos terroristas con el propósito de desestabilizar el Gobierno, como lo anunciaron organismos de inteligencia locales y extranjeros. El Gobierno no se quedó quieto: anunció que presentará al Congreso un estatuto antiterrorista que incluye la posibilidad de encarcelar a los narcoterroristas en barcos en altamar.

Con el terremoto emergió algo más profundo: un Gobierno comprometido y la solidaridad inmediata y espontánea de los compatriotas de bien, no de grupos políticos, de millones de ciudadanos que, ante la tragedia, eligieron actuar con generosidad y un sentido que parecía dormido.

Las primeras horas después del terremoto fueron retrato fiel de lo que somos cuando dejamos de lado nuestras diferencias: familias que abrieron sus puertas a desconocidos, jóvenes que se organizaron para llevar agua, medicinas y alimentos, grupos de rescate de las víctimas, empresas que movilizaron recursos sin esperar protocolos, instituciones que respondieron con profesionalismo y humanidad. En medio del dolor, la patria recordó que sabe unirse cuando la vida lo exige.

Ese gesto colectivo no borró la crisis fiscal, ni la deuda, ni la complejidad política que enfrenta el país; pero reveló una verdad: la nación conserva una reserva moral capaz de sostener la reconstrucción que viene y que no depende solo del gobierno sino de la cultura que nos ha permitido superar guerras, pandemias, desastres y hasta gobiernos obscuros.

El nuevo Gobierno, enfrentado a una tragedia sin precedentes, recibió también una oportunidad inesperada: gobernar un país que dejó de pelear, que se reconoció como comunidad, que entendió que la reconstrucción no será solo de infraestructura, también de confianza.

La tarea institucional ahora es clara: transformar esta solidaridad en una política de Estado, convertir la empatía en estrategia, la unión en narrativa nacional y el dolor en el punto de partida.

Porque si algo demostró el terremoto es que la patria en crisis, endeudada, dividida, todavía sabe responder y levantarse con grandeza lo que será clave en la reconstrucción moral y material que el país hoy necesita.

El Rincón de Dios

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” Gálatas 6:2

Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

La canción infantil se hizo como elemento didáctico para que los niños aprendiéramos los números y a contar, pero la realidad de la vida pública de nuestras democracias parece soportar el balanceo de dos elefantes burocratizados, uno de izquierda y otro de derecha que cada cuatro años salen a llamar un camarada. Será que eso nos puede durar eternamente, cuando vivimos sobre la fragilidad presupuestal que carga el incremento constante del clientelismo y el contratismo, siendo nuestra precariedad fiscal como la débil tela que teje una araña para atrapar bichos, insectos livianos y mugre en esquinas y recovecos dándole mal aspecto a las casas.

El caso es que la democracia colombiana no aguante el balanceo de ambos elefantes tentando hasta donde resiste la telaraña ante el desfalco continuo del Estado. Aquí con la llegada de cada gobierno vienen los nombramientos a dedo para llenar posiciones de responsabilidad a la verraca, ignorando el “qué, cómo y dónde”; solo importa el “quién”, basta con que sea amigo, abogado o administrador, con lo cual nos llenamos nuevamente de mediocres realizando gestiones mediocres en medio de la continuidad de la administración de un empobrecimiento continuo.

La euforia de los cambios de gobierno crea un debate mediático personalizado, mientras acrecienta la colección de los inútiles que mantenemos con nuestros impuestos como muñecos de vitrina en el manejo de la cosa pública; una actividad lucrativa correlacionada con cuánto se figura o aparece en las redes y medios, dejando de lado los hechos, que deberían determinar su calificación en función de su impacto cualitativo en el desarrollo y cuantitativo en el crecimiento.

Nada más importante para reflexionar hoy, que en las palabras de la filósofa y escritora Allisa Zinovievna (Ayn Rand) autora de “La rebelión de Atlas” que hace 75 años dijo: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos con el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario son ellos los que están protegidos conta ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio; entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”

Estamos en la era de las eficiencias donde solo van a sobrevivir los que tengan conocimiento y energía. El resto es carreta porque este mundo ya no aguanta el criterio estrecho ni la mediocridad.

Si hoy no se digitaliza el Estado y se reduce el gasto público, si no se reduce la burocracia, si lo que importa son las sillas musicales entre los mismos puestos en entidades y gremios, si todo se queda en show, pachanga y likes, si todos son abogados y administradores, y no ingenieros y biólogos, pronto veremos cómo cae en picada la sociedad al decrecer en lugar de desarrollarse; al barbarizarse en lugar de culturizarse; al embrutecerse en lugar de educarse; al aceptar la miseria de la mediocridad como desmejora en la forma de vida mediante la acumulación de inútiles e indigentes que provocan la acumulación de pobreza por no construir una clase media sólida, culta, educada, laboriosa, productiva y sana a partir de una nación segura y un Estado eficiente.

El país necesita es eficiencias en la gestión pública que solo pueden resultar de una transformación educativa y cultural para poder pensar en grande sobre las bases de la legalidad y los valores democráticos. Bajémonos de los elefantes ideológicos y construyamos sobre los principios sólidos de libertad y orden, evolucionemos, que el mundo cambió. Cambiemos politiquería y clientelismo por ciencia y conocimiento, desarrollemos el gran potencial del país.

De cara al porvenir: el desarrollo de Antioquia

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Antioquia es el departamento que más le ha metido recursos a la infraestructura, pero también el que más deuda histórica acumula por su geografía partida en 9 subregiones. Estas son las obras que lleva 20, 50 y hasta 100 años esperando y que definen si es potencia o no:

1. Salidas al mar: la obsesión de 200 años

* Puerto Antioquia en Urabá más vías de acceso: desde 1900 Antioquia sueña con mar propio. El puerto ya hizo pruebas a finales de 2025 y opera en 2026. Pero sin las vías, no sirve. La deuda real son las carreteras.

* Túnel del Toyo más autopistas Mar 1 y Mar 2: Medellín - Urabá en 4 horas. El Túnel del Toyo será el más largo de América. Contratado en 2015, lleva 5 aplazamientos y ya se le vez luz de terminación. Sin esto, Urabá sigue aislado y el puerto no compite.

* Tren Medellín - Urabá: Para sacar banano, plátano y aguacate Hass sin 300 tractomulas diarias. Existe el corredor férreo viejo hasta Puerto Berrío, pero al Urabá nunca llegó. Lleva 80 años en planos.

*. Doble calzada Santa Fe de Antioquia - Cañasgordas: Tramo crítico de Mar 2. Es el tapón actual para llegar al mar.

2. Conectividad interna: unir un departamento roto

* Vía al mar por el Atrato y Quibdó - Medellín pavimentada 100 %: son 162 km. Invías destinó $230.000 millones. Lleva 100 años como trocha. Es la deuda moral con Chocó y con el Occidente antioqueño.

* Transversal de las Américas: Turbo – Necoclí – Arboletes - Montería: Para integrar el Urabá antioqueño con Córdoba. Sin vía Arboletes y San Juan, son los municipios más pobres de Antioquia.

* Vía Medellín - Quibdó por Urrao: alternativa al Suroeste. Abriría el desarrollo de Urrao, Betulia y Chocó. En diseños desde 1970.

* Conexión Nordeste: Remedios – Zaragoza - Caucasia pavimentada: el Nordeste produce oro, pero vive en barro. La vía es el reclamo histórico de Segovia y Remedios desde la fiebre del oro.

* Vía Medellín - Puerto Berrío doble calzada: es la salida al Magdalena Medio y a Bogotá. Hoy es una vía de los 60, colapsada por camiones. Clave para la industria del Oriente.

3. Aeropuertos y competitividad

* Segunda pista José María Córdova, Rionegro: El aeropuerto mueve 13 millones de pasajeros y está saturado. Sin segunda pista, Antioquia no es un hub internacional. Se promete desde 2010.

* Aeropuerto en Urabá de carga (Carepa o Turbo). Para exportar directo sin subir a Rionegro. El banano pierde 48 horas y USD 2 por caja en fletes.

4. Agua, energía y ambiente: la deuda con la ruralidad

* Hidroituango terminada al 100 % más compensación a los afectados: Ya genera el 17 % de la energía de Colombia, pero faltan 4 turbinas. Y la deuda social con el Cañón del Cauca sigue: Ituango, Briceño, Valdivia esperan vías, puentes y proyectos productivos prometidos.

* Acueductos subregionales: Urabá, Bajo Cauca y Nordeste no tienen agua 24 horas. En Caucasia y Turbo hay barrios con agua 2 días a la semana. Es la deuda más básica.

* Saneamiento del ríos Cauca y Magdalena: el Cauca recibe el 70 % de las aguas negras de Antioquia. Hidroituango sin descontaminación es contradictorio.

* Distritos de riego Urabá, Bajo Cauca, Magdalena Medio: Antioquia solo riega 4 % de su tierra apta. Sin agua no hay agroindustria.

5. Deuda con las subregiones olvidadas

* Universidad pública en Urabá, Bajo Cauca y Nordeste: La U de A tiene sedes, pero faltan programas completos de ingeniería, medicina, agro. El 80 % de los jóvenes emigra.

* Hospital de tercer nivel en Apartadó y Caucasia: Una urgencia en El Bagre va a Montería o Medellín. 1 millón de personas sin alta complejidad.

* Vía Medellín - La Pintada – Bolombolo, doble calzada: es la salida al Suroeste y al Eje Cafetero. Hoy es la “carretera de la muerte” por curvas y camiones.

¿Por qué son “deudas históricas”?

1. Centralismo paisa: El 65 % de la inversión se queda en Valle de Aburrá y Oriente. Urabá aporta 6 % del PIB de Antioquia y tiene el 70 % de pobreza.

2. Geografía imposible: Antioquia tiene 3 cordilleras, 2 mares y 9 subregiones que no se hablan. Conectarla vale 5 veces más que un departamento plano.

3. Promesas de 100 años: El tren a Urabá lo prometió Pedro Justo Berrío en 1870. La vía al mar por Urrao, en 1950. Hidroituango se diseñó en 1969.

Las 3 obras que cambian todo si se hacen:

1. Túnel del Toyo más Puerto Antioquia más tren a Urabá: Antioquia se vuelve bioceánica. PIB crecería 2 % adicional al año.

2. Quibdó - Medellín más vía al mar por Urrao: Se salda la deuda con Chocó y se abre el Pacífico.

3. Segunda pista Rionegro más distritos de riego en Urabá y Bajo Cauca: se duplica la agroexportación y el turismo internacional.

4. Doble calzada Medellín - Bogotá: Unir las dos principales ciudades del país.

Antioquia ya hizo el Metro, los Metrocables e Hidroituango (84%). Pero sin mar expedito, sin Urabá conectado y sin agua en Caucasia, sigue siendo un departamento rico con regiones pobres.

No podemos acostumbrarnos a que la única manera de que algunas obras que implican cofinanciación de la Nación, finalmente por orgullo o por la necesidad de desatrancar su ejecución, sea que el departamento y la capital asuman compromisos económicos y financieros que no le corresponden, pues esto es alcahuetear el incumplimiento de los Gobiernos centrales.

lunes, 31 de agosto de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 160


En esta oportunidad, en Sucesos de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. aborda algunos de los hechos que marcan la actualidad nacional e internacional: la tragedia en el Himalaya y el impacto de los fenómenos naturales; la nueva escalada de la guerra arancelaria de Donald Trump; la ofensiva del gobierno de Abelardo de la Espriella contra las estructuras criminales y el creciente uso de drones por los grupos armados; los incendios forestales que golpean especialmente al Tolima; y la aprobación parcial de la reforma pensional. El programa también analiza el nuevo presupuesto nacional, sus fuentes de financiación y el debate sobre el déficit fiscal heredado. No dejes de ver esta mirada directa a los acontecimientos que fueron protagonistas en Colombia y el mundo.

Nos llegó el megasismo pensional

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Mientras los esfuerzos aunados del nuevo gobierno y de la inmensa mayoría de colombianos, se concentran en la ayuda a los damnificados por el terrible terremoto sufrido por una gran parte del territorio nacional, siguen apareciendo obstáculos en el camino hacia la reconstrucción.

Y no me voy a referir a la conjura de la izquierda para hacer “invivible” el país para causarle daño al presidente electo, aunque sea incendiando vastas zonas forestales, agrícolas y ganaderas, al estilo de los más crueles bárbaros de la historia. Tampoco a la infame guerra decretada por los grupos terroristas contra la fuerza pública y las inermes poblaciones, para continuar con el sucio negocio del narcotráfico.

No se podía esperar otra cosa de los viudos del poder que vieron frustrado su abominable propósito de acabar con el país si no podían mantenerse ahí.

Pero surge ahora, con la infausta decisión de la Corte Constitucional que da luz verde a la reforma pensional petrista, un nuevo sismo, fiscalmente más peligroso que el horrible terremoto, que nos llega justamente cuando se ha develado la más profunda crisis económica y fiscal de nuestra historia.

Sabias advertencias se formularon por parte de expertos en asuntos pensionales y fiscales sobre las peligrosas implicaciones del texto aprobado a las volandas, aún sin llenar en algunos casos los trámites legales. Ninguna fue escuchada por los integrantes del Congreso anterior. Y, hay que decirlo con toda claridad, Petro no contaba con mayorías parlamentarias para aprobar este engendro. No hay otra explicación que la del soborno, bautizado eufemísticamente como “mermelada”, que sirvió para autorizar muchas de las fechorías del pasado régimen.

Las consecuencias para el país representan un incalculable daño que aún no alcanzamos a medir en su real dimensión.

Tanto los planes de reconstrucción física como los de recuperación económica y fiscal proyectados se verán afectados.

La tasa de natalidad se ha reducido en un 30 % en la presente década con respecto a la anterior, lo que indica que cada vez existirán menos jóvenes en edad laboral para sostener el sistema pensional. En lugar de resolver el problema, lo queremos agudizar entregándole la responsabilidad al Estado sin darle los recursos para hacerlo.

El traspaso obligatorio de los pensionados de fondos privados a Colpensiones, genera un enorme boquete en las finanzas públicas que deberán atender esa nueva carga afectando de paso al mercado de capitales.

Según el analista Julio César Iglesias (de Vélez por la mañana) apoyado en estudios de ANIF, además del endeudamiento público que representa el 60 % del PIB, después de la desaforada emisión de TES por arte del gobierno anterior, el traslado obligatorio de pensionados a Colpensiones alcanza el 80,2 del PIB, o sea unas 51 veces el valor de los daños causados por el sismo, ¡Una verdadera catástrofe!

Es este uno de los ejemplos clásicos de cómo han gobernado “los de siempre” a este país. Aprueban un proyecto manifiestamente nocivo para las finanzas públicas y para el futuro de la población, a cambio de un miserable plato de lentejas. Luego es avalado por la Corte Constitucional de la misma manera como los antecesores de esta avalaron el acuerdo espurio de La Habana desconociendo la voluntad del pueblo soberano.

No nos queda sino una sola esperanza: Ya no tenemos en la Presidencia a un guerrillero aliado de los delincuentes sino a un hombre probo, con voluntad política para acabar con esta descomposición moral, Abelardo de la Espriella.

En su corazón, como lo hemos constatado, lleva las necesidades y angustias de las gentes de Colombia, sin distingo por sus tendencias políticas y sabrá dar a este espinoso asunto la solución definitiva que merece. Si la Corte no ha podido entender las razones jurídicas, económicas y sociales para archivar ese funesto proyecto, será el poder constitucional con el actual congreso que cuenta con supuestas mayorías oficialistas, quien lo archive y apruebe una norma que de verdad atienda a nuestra realidad nacional. En las manos y el liderazgo del “tigre” seguimos esperanzados y estamos “firmes por la Patria”.