En su recuento de los sucesos de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los siguientes hechos que protagonizaron los titulares noticiosos: el proceso electoral en Colombia y las campañas presidenciales; el arresto de congresistas por vender su voto; los diálogos que adelantan Cuba y Estados Unidos y el rechazo de varios países a las misiones médicas de la isla, varias de ellas acusadas de espionaje; la orden de suspención del Tribunal Superior Administrativo de Antioquia del traslado masivo de usuarios a EPS intervenidas, y concluye con el anuncio del Gobierno colombiano de nuevos impuestos vía decreto. No dejes de verlo.
lunes, 16 de marzo de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 139
En su recuento de los sucesos de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los siguientes hechos que protagonizaron los titulares noticiosos: el proceso electoral en Colombia y las campañas presidenciales; el arresto de congresistas por vender su voto; los diálogos que adelantan Cuba y Estados Unidos y el rechazo de varios países a las misiones médicas de la isla, varias de ellas acusadas de espionaje; la orden de suspención del Tribunal Superior Administrativo de Antioquia del traslado masivo de usuarios a EPS intervenidas, y concluye con el anuncio del Gobierno colombiano de nuevos impuestos vía decreto. No dejes de verlo.
Carta abierta al ministro de Salud
Carta abierta al doctor
Guillermo Alfonso Jaramillo
Ministro de Salud
El espectáculo de los hospitales
convertidos en bodegas humanas donde los pacientes alineados en sillas y
camillas en los pasillos parecen estar esperando turno para una rifa y los médicos
hacen malabares para atenderlos, es un crimen de lesa humanidad. En medio de
este drama, usted anuncia que las soluciones son restringir más los recursos y
trasladar a la fracasada Nueva EPS millones de pacientes, una jugada digna de
un ilusionista: desaparecer lo que ya no existe.
A esto se suma que prefiere
tratar como un chisme y “coincidencia” el empleo y adjudicación de contratos a
familiares suyos por el Gobierno, hecho que confirma que la meritocracia
reconoce apellidos como si el Estado fuese un árbol genealógico con
presupuesto.
No pedimos explicaciones
técnicas ni informes de auditoría, solo lo que cualquier ciudadano con sentido
común y algo de memoria se pregunta:
* ¿Por qué se exprime a las
EPS que ya están en cuidados intensivos?
* ¿Por qué las “coincidencias familiares” siempre
florecen en tiempos de crisis?
* ¿Y cuándo la salud dejará de ser un escenario para
improvisaciones y se convertirá en una prioridad real?
Suponemos
que un médico ha hecho un juramento hipocrático que guía su ética y el cuidado
humano de sus pacientes; confiamos en que su vocación le impulsa a priorizar el
bienestar y la dignidad por encima de cualquier interés ajeno a su labor. En un
sistema donde las necesidades básicas se relegan y los recursos escasean, ese
compromiso ético se pone a prueba cada día y obliga a los profesionales de la
salud a ejercer su trabajo en condiciones que desafían su formación, su
conciencia y humanidad. ¿Hizo usted ministro ese juramento?
Rafael
Uribe Uribe
CC
647629
La filosofía como terapia en tiempos difíciles
José Hilario López Agudelo
Dos grandes amenazas se ciernen sobre
la vida en nuestro planeta y la paz mundial: la supervivencia de nuestra
especie amenazada por el cambio climático, mejor definido como impacto global,
y el deterioro del ordenamiento jurídico internacional por el regreso a la ley
del más fuerte. Como si esto fuera poco, en nuestro país se está agudizando la
confrontación entre los extremismos de derecha e izquierda, que ya sabemos la
tragedia que ha significado para nuestro pueblo, ahora agravada por las bandas
armadas asociados con el crimen organizado.
Aunque la filosofía no resuelve
problemas, si es una gran ayuda para entender situaciones complejas, que nos
puede ayudar a construir espacios de serenidad que fortalezcan nuestro ánimo
para resistir la adversidad. Para este propósito, la lectura de Immanuel Kant y
Albert Camus, dos de mis filósofos de cabecera, acuden en mi apoyo: Kant con sus
tres preguntas sobre lo que debemos hacer para
mejorar nuestra calidad de vida y Camus, con sus ensayos sobre los extremismos
que le tocó vivir a la Europa de entreguerras del Siglo XX, enfrentada a los
radicalismos del nazismo, el fascismo y el comunismo.
Empiezo
con Kant.
Immanuel Kant (1724-1804) nació y vivió en
Königsberg (entonces Prusia, hoy Rusia). Es un pensador clave de la Ilustración,
escuela de pensamiento que juntamente con la Revolución Francesa y la
separación de poderes de Montesquieu, crearon las bases del Estado moderno. Varios
de los principios que conforman la estructura de la sociedad actual fueron
aportadas por el filósofo prusiano. Por ejemplo, sus consideraciones sobre lo
que debería ser el fundamento de unas sanas relaciones entre las naciones orientaron
la creación de la ONU en 1947. Si hoy damos por hecho que la investigación debe
ser soportada por métodos de trabajo científicos, y que la ética no puede ser
un simple capricho (“me apetece y lo hago”), se lo debemos a Kant.
En
su famoso libro Crítica de la razón pura, Kant hace un triple
planteamiento sobre cómo llegar a una forma práctica de ordenar nuestra vida.
Tres preguntas que nos pueden también servir de brújula para ver cómo vivir
mejor. Reflexionemos sobre estas tres preguntas.
Pregunta
1. ¿Qué puedo saber? (y qué no)
Para
Kant, conocer no es imaginar. Implica que necesitas experiencia, reglas y
comprobación. Exactamente lo que han aplicado los científicos. "Sapere aude"
(atrévete a pensar) es el reto que nos hace Kant. Nos pide respeto por la
verdad, porque sin esta base moral todo lo que pisemos se vuelve polvo. Podemos
saber mucho del mundo que nos rodea y las leyes que lo ordenan, pero no podemos
convertir en hecho real cualquier idea que nos consuele o nos dé miedo.
Con
esta primera pregunta Kant nos previne contra dos errores habituales: la
ingenuidad (creo en todo lo que me digan, sin antes hacer mi propia
verificación de los datos o hechos) y el cinismo (nada es verdad). Y algo fundamental,
aceptar que cuando nuestras convicciones choquen con la tozudez de la realidad,
hay que cambiar de opinión. La humildad ante las imitaciones de nuestra mente para
entender la “ordenada complejidad” de la naturaleza, incluida la vida,
puede traernos algo de sosiego.
Pregunta
2. ¿Qué debo hacer?
La
idea central de esta segunda pregunta es la autonomía moral. En toda circunstancia
debemos actuar con rectitud. Pero no porque nos estén mirando o juzgando, ni
solo por un premio o por temor a un castigo. Es imperativo actuar de manera
correcta porque reconoces una norma que podría valer para cualquiera. Esa es la
lógica del famoso imperativo
categórico kantiano: Mis decisiones no han de depender del capricho
del momento, sino de un criterio que me haga
sentir bien conmigo mismo.
Y
aquí algo aplicable a nuestro actual momento colombiano: cuando vivimos en un
mundo de políticos corruptos por los que votamos, significaría que nosotros
también somos corruptos, si tuviéramos la oportunidad.
Pregunta
3. ¿Qué me cabe esperar?
Para
Kant, la esperanza es una forma racional de mirar hacia delante vinculada a
cómo actuemos ahora, lo que para nuestro filosofo solo se logra si tomamos en
serio la moral. Este mandato se pude mirar en sentido religioso o laico. En
ambos casos, la idea central es que la esperanza nace de la responsabilidad. Si
tratas bien a tus semejantes es probable que ellos también te traten bien.
“Si no vives
una vida con sentido, todo lo demás puede fallar" .Esta es
una de las afirmaciones que Arash Arjomandi y Rosa Rabbani hacen en su libro ¿Efímeros
e inmortales[1]. Para esta
pareja (ella (psicóloga y el humanista) la felicidad no es un estado emocional
pasajero ni un logro externo, sino el resultado de reconocer que el ser humano
posee una dimensión espiritual, que necesita ser cultivada con la misma disciplina
con que abordamos la vida intelectual. Solo cuando entendemos este engranaje y
lo trabajamos, puede surgir una plenitud que no se desvanece ante el primer
contratiempo.
Sigo
con Albert Camus y sus ensayos sobre los extremismos.
Para
este escritor y filósofo, premio nobel de literatura, Principio del formulario, “La intolerancia, la estupidez y
el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando se juntan no hay
esperanza". Así resume sus vivencias durante los tiempos entreguerras
del Siglo XX, la reaparición de lideres autoritarios con efectivas campañas de
propaganda populista pueden llevar el mundo al desastre, igual o peor de lo que
aconteció en Europa con el nacismo y el comunismo durante siglo pasado.
Cuando
los otros no se abren a debatir ni a pensar en otra solución que no sea la
suya, la lucha está perdida, dice Camus. “La intolerancia cierra el diálogo,
la estupidez renuncia a pensar y el fanatismo convierte las ideas en armas.
Cuando las tres se refuerzan mutuamente la convivencia se vuelve casi
imposible”, afirma el profesor y divulgador vasco Iñaki Iral.
Camus
se declaraba impotente ante esa tormenta perfecta: “Nos asfixiamos entre las
personas que creen que tienen toda la razón”. Cuando los otros no se abren
a debatir ni a pensar en otra solución que no sea la suya, la lucha está
perdida.
El
remedio contra la intolerancia solo puede estar en la educación. “Camus
creía profundamente en una educación que enseñara límites, mesura y
responsabilidad”, explica el profesor Iral. Sólo una buena educción que nos
prepare para convivir en la diferencia puede garantizar la paz y la sana
convivencia, tanto social como entre naciones.
Aunque
sea poco lo que las anteriores reflexiones expliquen sobre la complejidad del
mundo que nos ha tocado vivir, ni mucho menos traigan soluciones, si pueden ayudarnos
a fortalecer nuestro ánimo y sobre todo para aceptar que “hay cosas que no
puedo cambiar”, como nos enseñan los estoicos y lo repiten día a día los Alcohólicos
Anónimos en la sabia “Oración de la serenidad”.
Nota: en mi columna anterior titulada “Los extremismos amenazan la democracia en Colombia”[2] mostré mi preocupación por la polarización entre las políticas de derecha e izquierda que estaban agudizándose en esta campaña electoral. Para mi desengaño, las elecciones del pasado ocho de marzo confirmaron mis temores.
No nos equivoquemos
Luis Alfonso García Carmona
Colombia entera se
conmovió no hace mucho cuando, después de 10 años de estar negando su
culpabilidad, los cabecillas de las FARC confesaron que su organización reclutó
forzadamente, torturó y violó a más de 18.000 menores de edad. Quedaron sin
fundamento los esfuerzos de Iván Cepeda y su cuerda de enemigos de la Patria han realizado para justificar
la conducta de los peores criminales de la historia colombiana. Profundiza
nuestro rechazo al humillante y espurio Acuerdo de La Habana que premió a los
delincuentes con curules gratuitas en el Congreso y les creó un tribunal de
bolsillo, la JEP, para garantizarles impunidad por sus crímenes.
Nos imaginábamos
que la izquierda, que cínicamente y sin la menor muestra de arrepentimiento reconocía
su culpabilidad, asumiría el compromiso de trabajar de ahora en adelante para
que estos hechos execrables no se
repitan. Pero no ha sido así; las estadísticas dan cuenta de que el
reclutamiento de menores se ha extendido por todas las zonas en conflicto, que
ahora cubren más de 600 municipios.
Más grave aún, esa
criminal política no sólo es apoyada por el candidato Cepeda, cuya
propuesta se limita a continuar y profundizar las políticas del régimen petrista,
defensor del espurio acuerdo y del fallido tribunal de la JEP,
Óigase bien para
que quede muy claro: El candidato a la vicepresidencia de la candidata
Paloma Valencia defiende la continuidad del Acuerdo de la Habana que sólo
ha servido para enriquecer a las FARC y a extender el terrorismo, y la
vigencia del inicuo tribunal de la JEP, ahora dedicado a la persecución de
los héroes de la Patria, soldados y policías, obligados a aceptar su
responsabilidad en los crímenes que les endilga el tribunal mamerto, so pena de
pudrirse en sus cárceles.
¿Cómo pudo ocurrir
este ex abrupto en una consulta llamada por todos los medios dizque de
“centroderecha”, con una candidata perteneciente al Centro Democrático, que
funge como de oposición a Petro?
Son varias las
razones:
a)
La susodicha consulta,
como lo hemos manifestado enantes, no tuvo el noble propósito de salvar a
Colombia de la violencia y la corrupción que la vienen degradando en las
últimas décadas. ¿Cómo podía luchar contra esos males si, en su mayoría, los
socios de la misma son antiguos santistas defensores del claudicante
pacto habanero y del vengativo tribunal de la JEP?
b) Tampoco fue, como lo anunciaron por todos los medios, una convocatoria a la
unión de los aspirantes de la derecha para derrotar a la izquierda. Prueba de ello es que ignoraron paladinamente
la iniciativa de Abelardo de la Espriella para definir desde hace varios meses,
mediante una encuesta pagada por todos, cuál sería el candidato único para
rivalizar con el de la izquierda. Vetaron, igualmente, la entrada de Abelardo a
la consulta con el argumento de que era “de extrema derecha”. El pueblo
colombiano, que no es tan ingenuo como creen, sabe que no son más que disculpas
para no enfrentarse con Abelardo limpiamente. Convirtieron la lucha del
país contra la izquierda en una gavilla de aquellos carentes de fuerza
electoral en el “toconabe” (todos contra
Abelardo)
c) La consulta fue promovida e impulsada por Juan Manuel Santos, como
se comprobó ampliamente con la activa participación de su hijo en labores de
activismo callejero. Tanto Santos como Samper trinaron felicitando al candidato
de la consulta a la vicepresidencia, recordándole su misión como defensor del
pacto de La Habana y de la JEP ¿Necesitamos más pruebas?
d) En su loco afán de llegar a la Presidencia, no tuvo ningún reparo en
designar a un izquierdista de tiempo completo, que defiende la enseñanza
de la ideología LGTBI en las escuelas, el aborto, el cambo de género de los
menores de edad, la prolongación de los diálogos con la guerrilla en lugar de
la aplicación rigurosa de la ley a los criminales. Equivale esta
condescendencia de la candidata a su renuncia a los principios fundacionales
de la Patria, aquello por lo que venimos luchando en contra de los que
encarna el comunista Cepeda. Olvida la señora Paloma que quien renuncia a sus
principios para ganar unos electores, se queda sin electores y sin
principios. Claro que se le sumarán los votos de su fórmula pero, a cambio,
perderá los de la militancia del Centro Democrático y los de muchos
colombianos que no creen en ese cuento de la unión con los diferentes para gobernar
un país dominado por el satánico régimen comunista. Es hora de que
recordemos que en los momentos cruciales de nuestra historia, el pueblo, por
encima de lo que piensen sus dirigentes ha salido en defensa de la salud de la
Patria. Recordemos cómo derrotó al farcsantismo en el plebiscito de
2016;
e)
Sirvió esta estratagema
para descubrir la verdadera fisonomía política de la señora Paloma, No es una
santa paloma como pretende aparecer en público. Es una izquierdista que
alaba a Marx, desconoce la doctrina social de la Iglesia Católica, comparte
con sus nuevos mejores amigos del LGTBI y de la izquierda la defensa del aborto, de la enseñanza de la
ideología de género en las escuelas y del cambio de sexo en los menores de
edad, las execrables reformas contenidas en el pacto de LA Habana y la
prolongación de la JEP, que mantuvo por 10 años la inocencia de los más crueles
violadores de niños de nuestra historia.
Con eso queda todo dicho, No nos equivoquemos a la hora de decidir quién es
el llamado a derrotar a Cepeda y a la continuidad de la tortura petrista .
P.S.:
¿Puede
explicar, señora Paloma Valencia, por qué mutilaron el video donde aparecía su
candidato Juan Manuel Obviedo con su señor consorte en su apartamento (el suyo)
celebrando la escogencia como candidato a la vicepresidencia? El video en youtube se titula “Yo no llegué a mariquear al Centro Democrático” y, de
un momento a otro fueron recortadas las escabrosas escenas de Oviedo y su
pareja, ¿Si siente tanta vergüenza por lo que su escogido es y por su
comportamiento, por qué diablos lo escogió?
Reposición: ¿Lotería o enriquecimiento ilícito?
José Alvear Sanín
Del escabroso tema de las enormes sumas que se
reconocen por reposición de votos casi nadie se atreve a hablar, aunque estamos
ante una corruptela de la mayor gravedad.
Como durante muchísimos años la política fue
financiada por los millonarios, en numerosos países fueron apareciendo leyes
que autorizaban la financiación pública de los partidos, para reconocer una
cierta suma por cada voto depositado, con el propósito de pasar de la
plutocracia a la democracia.
A partir de entonces se institucionalizaron los
partidos políticos y se les impuso la obligación de presentar cuentas auditadas
por firmas responsables, para su posterior comprobación por los órganos de
control, pero como en Colombia la Constitución de 1991 debilitó los partidos,
en vez de depurarlos y fortalecerlos, se inventaron los movimientos
personalistas y transitorios, que convirtieron al Congreso en un bazar o
mercadillo donde se presenta toda suerte de combinaciones y componendas, de tal
manera que cada ley es fruto de puja y regateo entre los legisladores y los
ministros encargados de repartir dádivas, contratos y sobornos.
A lo anterior se suma la abundancia de
candidaturas presidenciales, que ya ha obtenido para Colombia un Guinness
récord de más un centenar de individuos, generalmente sin votos,
prestigio ni capacidad, que van detrás de la lotería electoral gratuita que se
reparte cada cuatro años.
Si la reposición de $6.485= por voto era ya
excesiva en 2022, ahora, cuando cada papeleta representa $8433=, el resultado
es una repartición de sumas astronómicas, donde hay un premio mayor y multitud
de secos, para que ningún aspirante pierda.
El caso de Daniel Briceño es excepcional. Llegó
a la Cámara con la mayor votación individual en el país, 262.402 sufragios, que
le dan derecho a $2.210 millones de reposición. Él, en cambio, únicamente
reclamará los $410 millones que gastó, dejando de cobrar $ 1.800 millones; pero
en vez de hacerlo el vicepresidente que el país reclama, se pasa por alto su
probidad.
En cambio, veamos en millones, lo que reciben
“los candidatos “por amor a la patria”: Galán: 2.716; Pinzón, 2.466; Viki,
1.962; Peñalosa, 1.346; Aníbal Gaviria, 1.235; Luna, 964 Cárdenas, 623; Roy,
2.130; Pinturita, 1884 y Claudia López, 4.762[1].
Ninguno de esos individuos ha hecho gastos ni
remotamente comparables con las sumas que pueden recibir por haber puesto sus
nombres a la consideración de un país que justamente los ignora. ¡Y hasta ahora
no parece que alguno vaya a seguir el ejemplo de Briceño!
Hay dos casos especiales:
1. La Sra. Paloma
Valencia tiene derecho a $26.819 millones, que, suponemos, va a entregar al
Centro Democrático, porque ella no hizo gastos de su bolsillo en los pocos
meses que siguieron a su escogencia como candidata de ese partido, y
2. El Sr. Oviedo, quien no
debió gastar mucho en su casi clandestina campaña, podrá reclamar $10.404
millones.
La corruptela de marzo aumentará en mayo,
porque entonces participará Fajardo, que cada cuatro años sale de los comicios
con los bolsillos llenos; y se repetirá en junio con cifras astronómicas.
¡¿Qué es esto?, ¿lotería o enriquecimiento ilícito?!
[1] Además, hay varios avivatos cuyos nombres nadie conoce, que salen con partiditas de 200 y 300 millones.
viernes, 13 de marzo de 2026
Colombia significa el país de las palomas
Luis Guillermo Echeverri Vélez
Ante
el gobierno más corrupto que haya existido, está el país político convertido en
una selva y el escenario electoral en un zoológico. Invito a los lectores a una
corta fábula que describe la naturaleza de la paloma, el caballo, el avechucho,
el lobo y el tigre.
Del
griego clásico en que se concibió la democracia fuente de la civilización
occidental, surgió el latín donde “Columba” es paloma, genérico que destaca el
femenino sin desconocer el masculino, y de allí viene Columbus, Colón en
español, y de éste el nombre de Colombia o territorio de las palomas, símbolo
del poder de la mujer y por tanto de ilusión y de esperanza.
La
paloma ha significado la bondad, la libertad propia de la enseñanza de las aves
que vuelan libres, porque piensan que pueden volar. La paloma ha sido a lo
largo de la historia aliada de la humanidad, la mensajera que contra toda
adversidad ha llevado en la distancia ideas, mensajes salvadores de vidas y
factores de progreso que han saldado diferencias entre naciones desde la era en
que no teníamos otra forma de comunicarnos.
La
paloma encarna la orientación propia de la sabiduría de los seres que conocen
el camino y siempre saben cómo volver al nido. Ha sido el animal que simboliza
el bien y que encarna la espiritualidad por sus virtudes naturales, así algunos
ilusionistas hayan tratado de apañarse de su imagen para vender la fantasía de
una falsa paz, desconociendo que la convivencia es solo el justo resultado de
la lucha contra las inevitables instancias del mal.
El
caballo es el ser que se opone al fatídico símbolo del mal y la destrucción,
está dotado de nobleza y fortaleza, que entregó al servicio y el desarrollo de
la humanidad a lo largo de la historia ayudando al hombre a construir la
civilización hasta la llegada del motor. El caballo simboliza el poderío y la
medida de una infinita fuerza constructiva y transformadora gracias a la cual
sobre sus lomos prosperaron las naciones. Su naturaleza representa la unidad y
el equilibro dentro del deber ser y la legalidad.
El
avechucho encarna la degeneración del imaginario demonio maligno que se apodera
de la inseguridad de las personas y las engaña con falsas promesas a fin de que
le vendan el alma y luego las condena a la miseria y la pobreza.
El
lobo es un depredador astuto, frío, silencioso y violento que pertenece a la
misma ralea de asesinos que siempre atacan en manada, y que como la taimada
zorra se vale del engaño y la marrulla para entrar a destruir la existencia y
el progreso de seres indefensos. Es así como la dialéctica demagógica propia
del populismo embauca al ciudadano ingenuo o ignorante con el atraco que
representan las promesas de espejismos e ideales como una paz que jamás se
alcanzará, otorgando impunidad a terroristas disfrazados de humanistas.
El
tigre es un depredador de innegable y destacada presencia entre todos los
felinos que, por su naturaleza corpulenta, sus garras, colmillos y el tronar de
sus rugidos, despierta tanto miedo como admiración, sin dejar de ser un
peligroso y solitario cazador, que no, un protector ni defensor como los canes
que vigilan y cuidan con sus vidas la casa donde les dan de comer.
Volviendo
a la vida real, está Colombia abocada a atender a un show comunicacional que se
difunde en los medios digitales, y está el país a punto de perder el “sistema
operativo” que representa sus libertades ante la amenaza de una dictadura
constitucional modelo SSXXI.
Los
votos son el producto de las emociones, no les pertenecen a los políticos ni a
los partidos que los canalizan, no son transferibles ni endosables de una
elección a otra. Hay que trabajarlos para cada elección y se causan por
convicción, engaño, pago o amenaza, pero solo existen en las urnas. Nadie los
guarda en el monedero, son de los electores. Las maquinarias, los partidos y
los políticos solo mueven el 19 % de los ciudadanos que integran el potencial
electoral. Ello confirma que el mercado a convencer de votar por el bien es el
81% decepcionado y hastiado con la politiquería, el clientelismo y la
corrupción.
Moraleja:
Debemos todos desde nuestros celulares hacer una gran campaña de unidad por la
libertad, por los valores patrios, por poder elegir el bien y no el mal,
comprendiendo que aún tenemos derecho a elegir el destino de la nación y
determinar si queremos un país democrático donde podamos trabajar bajo el
amparo de la justicia y la legalidad, evitando caer en la opresión propia del
sistema totalitario neocomunista controlado por las organizaciones criminales
que viven del narcotráfico que solo corrompe y mata.
La república de las fobias
El 15 de marzo se conmemora el Día
Internacional de la Lucha contra la Islamofobia[1],
una fecha creada por las Naciones Unidas desde el 2022, para recordar que el
miedo también puede transformarse en discriminación. ¿Será que en estos catorce
días que lleva la guerra se va a tener presente esta fecha?
Las fobias no solo viven en los conflictos
religiosos. También parecen haberse instalado en la política. Vamos a hacer un
breve recuento de algunas de ellas.
En Colombia la política se parece cada vez más
a un diccionario de fobias
[2]. No de esas que se
estudian en los manuales clínicos, sino de las que se incuban en los pasillos
alfombrados del poder, donde el miedo no se diagnostica, pero se practica todos
los días.
Hay miedo a perder el cargo, miedo a perder la
influencia, miedo a perder la próxima elección. Y en ese inventario silencioso
aparecen viejas palabras que describen mejor la política que muchos discursos: demofobia,
el temor a la gente cuando deja de aplaudir; diquefobia, el miedo a la
justicia cuando esta comienza a tocar la puerta, y atiquifobia, el miedo
a fracasar cuando el país empieza a mirar con lupa a quienes gobiernan.
Mientras tanto, el escenario político
colombiano se reorganiza como una partida de ajedrez que todavía no revela
todas sus jugadas. Las fórmulas vicepresidenciales se insinúan como pactos que
buscan tranquilizar regiones, equilibrar partidos o domesticar electores
inquietos. No siempre nacen de la afinidad política; muchas veces nacen del
cálculo.
Al mismo tiempo, en el Congreso se libra otra
batalla, menos visible, pero igual de feroz: la de quienes entran y la de
quienes van a salir. Cada elección legislativa despierta una ansiedad que, en
términos médicos, podría llamarse atiquifobia electoral: el miedo a que
el apellido ya no alcance, a que la maquinaria se oxide.
Y en medio de ese movimiento hay algo que pesa
más que cualquier estrategia: las sillas vacías. No solo por la ausencia
física de algunos congresistas salpicados por el escándalo de la UNGRD, sino
por el símbolo que dejan. Porque una silla vacía en política nunca está
realmente vacía. Está llena de sospechas, de silencios y, sobre todo, de esa vieja
compañera del poder: la diquefobia, el miedo a que la justicia deja de
ser un rumor para convertirse en destino.
En la política colombiana abundan las fobias al
pueblo, a la justicia y al fracaso. La única que parece haber desaparecido es
la catagelofobia: el miedo a hacer el ridículo.
[1] Islamofobia: miedo,
odio, prejuicio o discriminación sistemática hacia el Islam y los musulmanes.


.jpg)
.jpg)
