miércoles, 11 de febrero de 2026

Delcy, Petro y Guanipa

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La infame detención de Juan Pablo Guanipa, pocas horas después de su excarcelación, indica que el régimen comunista sigue imperando y que el “monitoreo” convenido con Messers, Trump y Rubio, es apenas de fachada, porque Delcy y compañía (hermano, Cabello e hija, Padrino, colectivos y demás malas hierbas) conservan el poder, mientras los gringos tienen el subsuelo.

Como prefiero los hechos a las bien adobadas hipótesis que formulan los Castos, Ruckaufs, Lajes, Baylys, Fonsecas y demás comentaristas capaces de narrar en 30 minutos todo lo convenido en las dos horas en las que no estuvieron presentes, me atengo a lo que sucede, no a lo imaginario.

Lo del Guanipa es aterrador y recuerda a los que salían vivos del Gulag después de cumplir larga e injusta pena, para regresar allí pocas horas o días después, con nuevas y falsas incriminaciones. ¡Estalinismo puro y duro…!

¡Y lo que cuenta Nitu Pérez Osuna sobre la redacción, tramitación y restricciones de la “Ley de amnistía” para los presos políticos en Venezuela, ¡es puro y duro estalinismo tropical!, que hace una farsa de la libertad aparente de quienes quedan obligados al silencio y bajo el peso de prontuarios no levantados y de obvio cuño chantajista.

Este es, hasta ahora, el resultado de la extracción parcial de criminales, que ya no se podrá completar.

La esperanza es que una reacción del pueblo, tan arriesgada como valerosa, y la siempre vacilante “presión” internacional, obliguen a la camarilla de Delcy para activar la transición.

Pero mientras esperamos ese feliz desenlace, debemos seguir considerando que el cambalache Trump-Petro está bien lejos de asegurar la democracia colombiana.

Todo el mundo quiere creer que Petro tomó un baño lustral en la Casa Blanca, y que, a partir del libro, el autógrafo y la gorra, han desaparecido la paz total, la colaboración con el narcotráfico y el fraude electoral, minuciosamente preparado desde agosto 7 de 2022.

Quien esto escribe sigue temiendo que la reunión del 3 de febrero haya servido apenas para la normalización tipo Venezuela, de manera que el Pacto Histórico conserve el poder y los EE. UU. dispongan del subsuelo…

Sé que esta inquietud es impopular, porque va en contravía de la ilusión colectiva, pero a un mes de los comicios de marzo, el rufián-presidente no ha cambiado: Sigue proponiendo locuras y ha firmado, en el último mes, ¡apenas 540.000 “contratos”! (nuevo nombre del prevaricato), incrementando en 27 billones de pesos el gasto público vinculado al megafraude electoral, sin que ni los jefes políticos ni los órganos de control se manifiesten en contra de este colosal abuso criminal.

La euforia colectiva no puede eliminar, entonces, el inmenso e inminente peligro que corren las instituciones, enfrentadas al personaje más mendaz, perverso e hipócrita, que puede imaginarse.

De cara al porvenir: recuperando la "Tacita de Plata"

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Hay que reconocer abiertamente el retroceso que sufrió nuestra ciudad con respecto a la administración, mantenimiento, limpieza y aumento del espacio público (por no mencionar si no este caso puntual), durante la administración anterior.

También hay que reconocer el gran esfuerzo y los grandes resultados que en relativo poco tiempo ha alcanzado la actual administración haciendo visibles los trabajos de recuperación, mantenimiento y expansión del espacio público, logrando que los ciudadanos nos sintamos otra vez orgullosos de presentar a Medellín, como lo que fue y está volviendo a ser, la maravillosa “Tacita de Plata”.

Desde este espacio, en diferentes momentos del tiempo, hemos sugerido de manera respetuosa algunos de los frentes que deben ser contemplados para mejorar cada vez más la comodidad y el ornato de nuestra ciudad. Por eso me atrevo de nuevo a sugerir algunos temas que deberían ser analizados y si se ven viables, ejecutarlos.

Sea lo primero irradiar fuera de los entornos próximos a nuestro Metro, la exitosísima campaña de la Cultura Metro, de modo que se expanda hacia todos los rincones de la ciudad.

Desarrollar una campaña permanente para el manejo adecuado de las basuras en términos de separación desde los hogares, para que vayamos estableciendo las prácticas y costumbres cívicas pertinentes y permanentes para cuando tengamos que cambiar el modelo de los rellenos sanitarios, asunto que estamos en mora de enfrentar.

Desarrollar desde las escuelas y colegios a partir de primaria, procesos intensivos de cultura cívica y comportamiento ciudadano para que desde niños nos eduquemos alrededor del respeto, la convivencia y el aseo por nuestra ciudad: cómo cruzar las calles, cómo caminar por las aceras, como emplear los servicios sanitarios públicos, cómo acceder al transporte público, cómo hacer respetar los turnos y las filas, entre otros comportamientos básicos de buena educación.

Algunas actividades puntuales serían:

1. Ninguno de los últimos gobiernos ha sabido poner a funcionar y cuidar adecuadamente las varias fuentes que tiene la ciudad y que en su gran mayoría permanecen sin funcionar.

2. Iluminar adecuadamente los bajos de los puentes de la ciudad para que se pueda, como ejemplo extremo, leer en esos espacios y recuperar y/o adecuar ese espacio público para el uso de la gente. (ver ejemplo de los bajos del puente de Guayabal con la calle 10).

3. Aumentar el número de servicios sanitarios públicos en toda la ciudad.

4. Aumentar en cantidad y actualidad la señalización de las vías para orientar adecuadamente tanto a propios como a visitantes.

5. Asegurar señalización adecuada, visible y actualizada para identificar la nomenclatura de las calles, las carreras, las circulares, entre otros tantos esquemas hoy utilizados en la ciudad.

6. Continuar e intensificar el proceso de señalización de las vías.

7. Volver a colocar los nombres con los cuales al momento de su inauguración fueron bautizados varios puentes, intercambios, túneles y soterrados.

8. Garantizar el buen estado y adecuada señalización de estatuas, bustos y esculturas de la ciudad.

9. Señalizar adecuadamente los resaltos y los llamados “policías acostados”.

10. Organizar adecuadamente las esquinas que ofrecen poca visibilidad para las maniobras de los conductores.

11. Incrementar el número de “bahías” y de “centros de acopio” para taxis.

12. Continuar con el proceso de modernización de la red de semáforos de la ciudad.

Cualquier estrategia que se desarrolle debe ser pensada en términos de generar la menor molestia entre los ciudadanos mientras se realizan las obras, por ejemplo, intensificando los trabajos nocturnos en aquellos lugares en los que sea posible.

Así mismo, cualquier estrategia debe ser pensada en términos de atender al ciudadano y al visitante como cliente, facilitando su desplazamiento y su disfrute de la ciudad.

En términos de señalización, y si queremos que el turismo sea una de nuestras fortalezas económicas, debemos pensar en emplear señalización bilingüe.

Garantizar la existencia y divulgación semanal de la agenda cultural de la ciudad.

Igualmente, atender privilegiadamente las necesidades de niños, ancianos, personas con dificultades de movilidad y de turistas.

Enhorabuena la atención que se le está prestando al cauce del Río Medellín y a la gran cantidad de quebradas que surcan nuestro territorio.

Esta estrategia debe ser institucionalizada, de modo que sea una obligación de Gobierno y no una acción a voluntad del alcalde distrital de turno.

Atención y uso especial deberían tener nuestros 7 cerros tutelares. Su adecuado acceso, iluminación y el desarrollo de actividades permanentes alrededor, por ejemplo, del Pueblito Paisa en el Cerro Nutibara, deberían ser estudiados. ¿Qué tal un producto turístico como el Pueblito Paisa en cada uno de los otros 6 Cerros?

Se ha mencionado, con la ayuda de expertos, sembrar guayacanes de diferentes colores en cada cerro y por qué no, colocar en cada cerro alguno de los antiguos tableros luminosos que otrora advertían y anunciaban la pujanza empresarial de la ciudad. Tableros como el de Coltejer, Postobón, Tejicóndor, Tejidos Leticia, Postobón, Vicuña y Everfit, entre otros, deben estar tirados o almacenados en cualquier bodega. Convoquemos a estas empresas para que, entre el municipio y cada una de estas, los revivamos o que los donen a la ciudad.

Insistir en la arborización intensiva de aquellas partes de las laderas que circundan el Valle de Aburrá y que aún no han sido invadidas.

Felicitaciones a Medellín en sus 350 años de fundación.

martes, 10 de febrero de 2026

Escondites de poder

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Entra el gato y corren a buscar hendija los ratones. Cómo ocurre en un ruedo cuando sale un toro que le mete miedo a todos los artistas, nadie quiere pisar la arena y los que están adentro, todos buscan burladero, esperando a que salga un valiente y dé la cara. Reina el pánico propio de las caras largas que anticipan la tragedia, hay silencio y se alborota un grave olor a lirio por todo el callejón. Sálvese quien pueda.

Otro tanto ocurre en la corraleja política cuando es el toro de la justicia el que bufa y el que embiste, así sea el poder del presidente del gran país del norte haciendo lo que quienes están al frente de nuestras instituciones se han tragado; quien suena clarines y timbales anunciando lo que puede ser una tragedia para todos los que llevan gran parte de este siglo abusando del poder a costa de pueblos y naciones indefensas de nuestra región.

Están desesperados buscando un “burladero de poder”, los hermanos Santos y todos sus camaleónicos y embusteros secuaces vendepatrias en el proceso que descarriló esta democracia, pues bien saben que en toda esta saga de la caída del Castrochavismo y sus secuaces pueden salir a la luz pública y a la justicia norteamericana, muchas cosas tan o más graves que las que puede saber el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre las repartijas de Odebrecht en Colombia. En las mismas andan Zapatero, Pedro Sánchez y muchos más que temen a las declaraciones de Alex Saab y de tantos “canaritos” que irán a la jaula y faltan por cantar.

Buscan burladeros de poder las personas que participaron activamente o se lucraron de la gestación de unos acuerdos de paz con las FARC-EP, que se planearon y se adelantaron a espaldas del pueblo colombiano hasta que Francisco Santos los denunció públicamente.

También están buscando burladeros de poder, los asesores y alcahuetas criollos, españoles e internacionales que ayudaron a instaurar los diálogos y las negociaciones de Cuba, la JEP como justicia paralela, inquisidora, costosa e inoperante, y los que les dieron crédito y recursos a esos ideólogos de la falsaria Comisión de la Verdad.

Pasa igual con los que luego ayudaron a que se desconociera el resultado del referendo y con ello la voluntad del constituyente primario, y se inventaron el “fast-track” y lo aprobaron en el Congreso poniendo la manito y la tostada, a sabiendas de que ambos actos eran inconstitucionales e ilegales, fraudulentos.

Saldrá a la luz pública un día la forma en que después lograron la aquiescencia de la Corte Suprema “de alguna manera mágica” con tal de firmar y de hacer los shows, el de Cartagena y el del teatro Colón, para lograr dos propósitos siniestros: otorgarle impunidad total, derechos y participación política directa, ilegítimamente, a criminales de lesa humanidad de las FARC-EP, abriendo el camino a un cambio del sistema de libertades democráticas a una autocracia cleptócrata que puede terminar en una dictadura constitucional; y colgarle a un miserable vendepatria el premio Nobel de Paz para satisfacción de su ego y sus ambiciones y vanidades, propias de un complejo de grandeza histórica que hoy al contrastarlo con el valor estoico de María Corina Machado, languidece por falta de ética y valores, algo que tanto le ha costado a Colombia.

Vienen unas elecciones, tal vez las más importantes en nuestra historia, votemos a conciencia, pero seamos capaces de exigirle a quienes manejan las instituciones y a todos los que reciban el mandato popular de gobernar en función del bien común y el interés general.

lunes, 9 de febrero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 134


En su nuevo editorial de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., comenta los siguientes hechos que hicieron noticia: los eventos climáticos extemos; lo no continuidad del tratado que limitaba la producción del armamento nuclear; Cuba y el cerco energético impuesto por Estados Unidos; los atentados contra altos mandos militares en Rusia; el movido ambiente político en Colombia por consultas de candidatos para presidente y elecciones de Congreso y concluye con el inicio de operaciones de Puerto Antioquia. No dejes de verlo.

Sin unión no hay paraíso

No son personalismos: es sobre el modelo de país. Los mínimos civilizatorios que requerimos.

María Cristina Isaza

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los expresidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.*

Colombia parece empeñada en repetir sus errores. Y lo más inquietante es la incapacidad del espectro político y ciudadano del centro a la derecha para entender la magnitud del momento histórico que vivimos.

El escenario que se está configurando para 2026 lo veo peligrosamente similar al de 2022: egos desbordados, ciudadanos comportándose como barras bravas defendiendo personas en lugar de modelos de país, fuego amigo (entre candidatos y entre equipos) y una profunda incapacidad para priorizar el modelo de país sobre las aspiraciones individuales.

La ironía brutal, es que mientras tanto, el proyecto de izquierda radical ha avanzado, disciplinado, cohesionado y con objetivos claros. (Aunque esa cohesión se fragmentará con la no participación de Cepeda en la consulta, inevitablemente se armará el bloque que rodee a Cepeda y el que apoye a Roy, quien en este panorama es el gran opcionado).

Las similitudes al 2022.

Fragmentados, otra vez:

Por un lado, un centro–centro izquierda que minimiza la amenaza y desprecia el riesgo sistémico, y por otro, un bloque del centro a la derecha fragmentado, ruidoso y más ocupado en atacarse que en construir una mayoría viable para ganar presidencia y tener un buen Congreso.

El resultado es predecible: dispersión del voto, una segunda vuelta favorable al continuismo que ya exacerbó la feria burocrática, que hizo la gran movida irresponsable y populista de un aumento desmedido del salario mínimo (sin importar las consecuencias para el empleo formal e inflación). Además, el candidato del continuismo goza de ser “suavizado” por algunos sectores, a pesar del peligro real que representan sus ideas para la economía de mercado y la democracia (apoyó todas las reformas nefastas de Petro, ve con buenos ojos a Cuba y la Venezuela del chavismo).

En 2022, Rodolfo Hernández logró capitalizar el hastío y pudo desligarse de la etiqueta de “derecha, establecimiento”. Hoy eso no es posible. Abelardo, quien se denomina como “anti establecimiento”, carga con símbolos, amistades, alianzas y estilos que le dificultan enormemente la ampliación hacia el centro y centro izquierda. Y en política, sin ampliación muy difícil la victoria. Le ayudaría buscar una alianza para Vicepresidencia con alguien del centro político. También parece que los candidatos del centro a la derecha (los de la consulta, Abelardo y demás) están concentrados en hablarle al votante de derecha, que es el que tiene más que claro que no quiere continuismo.

El “extremo centro” con su abstención moralista y la renuncia a su responsabilidad histórica.

Hay algo especialmente preocupante en el comportamiento del llamado “centro bien pensante” (también se comporta como un extremo). Ese sector que, ante la disyuntiva histórica, siempre opta por la “abstención moralista”, el voto en blanco o “irse a ver ballenas” antes que asumir una decisión incómoda; aunque lo que esté en juego sea el modelo político y económico.

Se repite el mismo patrón: se subestima la amenaza, se relativiza el daño y se acusa a quienes alertan de “extremistas que asustan con el comunismo”. Exactamente el mismo error que cometió buena parte de la élite intelectual venezolana en los primeros años del chavismo.

La historia es terca: los procesos autoritarios no llegan de golpe. Llegan paso a paso. Empiezan reformando la Constitución, debilitando contrapesos, capturando instituciones, destruyendo empresas estratégicas y normalizando el clientelismo.

Decir hoy que “esto no se volvió Venezuela” no es un argumento: es una negación peligrosa. Venezuela tampoco lo era en 1999 (solo hasta el segundo período de Chávez comenzaron las expropiaciones, en 2007 anunció el “socialismo del siglo XXI”, en 2009 se estableció la reelección indefinida, en 2012 comenzó crisis económica, social y política; en 2016 estalló la hiperinflación y comenzaron los éxodos masivos).

*Un proyecto que ya tiene el camino abonado*

El petrismo no está improvisando. Tiene estructura, tiene narrativa y tiene objetivos claros. Ya dieron el primer paso para una Asamblea Nacional Constituyente (ya pueden comenzar a recoger firmas). Ya han presionado al Banco de la República para que emita y aplique políticas no ortodoxas. Ya han promovido que debieran aplicarse controles de precios. Ya han debilitado a Ecopetrol, replicando el mismo libreto con el que Chávez destruyó PDVSA: expulsar técnicos, politizar la empresa y convertirla en fortín burocrático.

Colombia ha resistido, no por “lo bueno del Gobierno”, sino a pesar de él:

* Gracias a instituciones que aún se sostienen.

* A un empresariado resiliente que ha soportado ataques constantes.

* A condiciones macroeconómicas favorables.

* A instituciones que han hecho contrapeso como el Banco de la República, las Cortes y el Congreso (aunque el clientelismo y la corrupción hicieron mucha mella en el último)

*Aquí no es sobre personas, ¡es sobre el modelo!*

Este no es un debate entre nombres propios. Es un debate entre dos modelos de país: uno basado en la libertad de mercado, la institucionalidad y el progreso. El otro, basado en el estatismo, el clientelismo y la desconfianza hacia la empresa.

Un segundo mandato de irresponsabilidad económica y políticas anti empresa podría ser letal.

La elección que no estamos entendiendo

En este contexto, apostar todo a una segunda vuelta es un error estratégico grave: hay presión armada en múltiples territorios (aunque en este sentido nos sirvió la reunión con Trump, quien le puso reglas claras, y ya vimos que ordenó bombardeo al ELN), tienen el poder político, presupuesto… además no olvidemos la posible compra de votos y fraude electoral (en lo que pienso también nos pudo incidir positivamente la reunión con el presidente Trump). La mejor posibilidad real de frenar este proyecto es ganar en primera vuelta, o al menos llegar con una ventaja clara y una coalición sólida.

*Lo diré claramente: en mi concepto la mejor propuesta (seria, desinteresada, que sí estaba en pro de salvaguardar a Colombia) fue la de los ex presidentes Gaviria y Uribe, cuando propusieron una gran consulta en la que participaran todos juntos: desde Abelardo, hasta Fajardo. Ese claramente era el camino.* Pero unos candidatos (por ejemplo Vicky), se dedicaron al “fuego amigo” a estigmatizar a Abelardo como de “extrema derecha” y a atacarlo constantemente. Por otro lado Fajardo y Abelardo se negaron a participar cuando ya fueron formalmente invitados : Fajardo aludiendo a que la consulta “polariza”, es de “extremos” y Abelardo porque “tiene un mandato popular y la consulta genera gastos innecesarios”. Lamentable…

Hoy podríamos pagar el costo de la falta de cohesión y de no entender el verdadero objetivo. A Venezuela le ha costado 26 años unirse. Ojalá, al menos en segunda vuelta, prime finalmente el país sobre los egos y se rodee al candidato que sea pro mercado, pro seguridad y no simpatizante de las dictaduras cubana y venezolana. Esos son los acuerdos mínimos fundamentales.

Hoy veo con preocupación que, de los candidatos de la gran consulta, solo Paloma ha sido directa en decir que apoyaría a Fajardo o a Abelardo en una eventual segunda vuelta sin el ganador de la consulta. Si estos dos candidatos hubieran sumado a la gran consulta, los demás participantes tendrían que rodearlos y se hubiera bajado un poco el ruido a los ataques y señalamientos que de nada nos sirven hoy. Eso es parte del encanto de este mecanismo.

*Algunas preguntas que deberíamos estar haciéndonos como país:*

¿Cuánto más habría crecido Colombia con un Gobierno comprometido con el progreso?

¿Cuánto hemos dejado de ganar por malas decisiones en el sector minero-energético, clave para la estabilidad fiscal?

¿Cuántos colombianos no han salido de la pobreza por la negligencia del actual gobierno?

El Gobierno en los tiempos de Cepeda

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Nos quedamos “con los crespos hechos” quienes aspirábamos a presenciar un debate entre los dos candidatos a la Presidencia con reales opciones de alcanzarla, para que expliquen a los electores sus respectivos programas de gobierno o, por lo menos, el modelo de país que ofrecen.

Así se desprende de la negativa del señor Iván Cepeda a dar la cara a un debate presencial con su rival, Abelardo de la Espriella. Debemos conformarnos con la búsqueda en los antecedentes y las manifestaciones de los contendientes para sustituir el “cara a cara” usual en las elecciones.

Aparte de boletines plagados de palabras vacías, frases de cajón y trasnochadas consignas del comunismo que en ninguna parte del mundo han conducido al desarrollo de las naciones, poco se conoce sobre los puntos concretos del candidato Cepeda.

En El País / 50 le formulan la siguiente pregunta: ¿cómo imagina un Gobierno de izquierda en 2026?, a la cual responde: La base de mi planteamiento político es el programa de este Gobierno. Lo primero es que partiría de las lecciones aprendidas de este Gobierno. Al anunciar mi precandidatura planteé que quisiera escuchar atentamente a las organizaciones sociales, a los ciudadanos, incluso a la oposición. Hay algunas falencias evidentes, como por ejemplo la corrupción y escándalos como el de Olmedo López en la Unidad de Gestión del Riesgo. Yo no soy amigo de la demagogia, de decir ‘habrá cero corrupción’ en un Estado tan corroído como el nuestro, pero sí tiene que haber un esfuerzo muy claro y preventivo para atacarla. Dicho eso, habrá continuidad de lo bueno, que no creo que sea poco”.

Se concluye de tan breve respuesta lo siguiente:

a. El programa de gobierno de Cepeda se basa en su pensamiento político, que no es otro que el comunismo que ha estudiado y promovido durante toda su existencia. Lógico es presuponer que su gobierno se basará en los principios de esta funesta doctrina que se ha impuesto a través de la barbarie y ha sumido a muchos pueblos en la esclavitud, la ignorancia, el hambre y el atraso durante varias décadas. Basta con repasar la historia de los países de la cortina de hierro en Europa, Corea del Norte y China en Asia, o los latinoamericanos Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua.

b. Va a partir Cepeda de las lecciones del presente Gobierno. Aprestémonos a soportar la milicianización del país iniciada por Petro, que continuará Cepeda incorporando a la fuerza pública todos los efectivos de las FARC como ya lo anunció; el totalitarismo de Estado que propugna el comunismo se implementará a través de la Asamblea Constituyente cuyo tramite ya inició Petro y será la encargada de convertir a Colombia en otra esclava del neocomunismo; el Congreso será liquidado y convertido en una Asamblea genuflexa ante el régimen, tal como ocurrió en Venezuela durante 26 años; con la rama judicial y los organismos de control sucederá algo parecido ya que desaparecerán para dejar un solo tribunal del pueblo con el objetivo de perseguir a todo el que se oponga al régimen o se sospeche de su deslealtad como sucede en todos los países comunistas; desaparecerá la libre empresa y la propiedad privada pues los medios de producción quedarán en poder del Estado todopoderoso, mientras el campo será expropiado y manejado mediante un proceso de colectivización que sólo generará miseria y hambruna; la patria potestad de los hijos pasará al Estado, como ya lo anunció el actual Ministro de Salud; desaparecerá la familia y se promoverá como política de estado el cambio de sexo, la ideología de género y el asesinato de los bebés en el vientre materno sin límite alguno; los hijos se educarán sin principios ni valores y no tendrán futuro diferente al de servir como esclavos a la causa comunista; la salud colapsará siguiendo las lecciones aprendidas de este Gobierno que ya ha adelantado la destrucción del sistema y el robo de sus recursos; todas las formas de lucha serán puestas en marcha para perpetuar la revolución marxista-leninista contra la voluntad de los colombianos, pues así lo enseña la cartilla comunista del candidato.

Como contraparte de este modelo, Abelardo de la Espriella. en formas profusa y detallada, ha convocado a todos los colombianos, con excepción  de los cómplices de Petro y Cepeda, para que votemos masivamente por un programa de gobierno inspirado en los valores fundacionales de nuestra Patria, en los principios universales de la civilización como la democracia y el Estado de derecho, en el mensaje evangélico de Nuestro Señor Jesucristo y en el propósito de trabajar, dentro de la Constitución y la Ley, por la seguridad de los colombianos, por el castigo al crimen, por la abolición del narcotráfico, por la guerra contra la corrupción, por la recuperación del sistema de salud, por la generación de empleo a través de la promoción del sector empresarial, por una educación moderna que prepare a los jóvenes para el emprendimiento y los forme como honestos ciudadanos y contra la destrucción de la familia. Nos invita a la defensa de la Patria y a la salvación de Colombia, trabajando por la actualización de nuestra infraestructura para generar empleo y facilitar nuestro desarrollo, la reducción del tamaño del Estado y la supresión de gastos superfluos, la descentralización de las regiones, el refuerzo y la motivación de la fuerza pública, la modernización del sistema carcelario para garantizar la seguridad y evitar que sigan siendo centros de planeación de la criminalidad.

En suma, es un programa de gobierno y un modelo económico que garantiza el bien común de los asociados y nos proyecta hacia el milagro económico. Su contenido no puede ser catalogado como de extrema derecha, como tratan de calificarlo los enemigos de la Patria, pues son soluciones a las necesidades sentidas del pueblo, que hemos estado esperando desde hace varias décadas.

Es la hora de que cada uno de nosotros se pregunte: ¿Cuál de estos dos modelos es el que le conviene al país?

¿Vamos a desperdiciar esta última oportunidad para conservar la democracia y dejar un mejor país a nuestros descendientes?

¿Podemos darnos el lujo de seguir jugando a la sucia politiquería con la multitud de precandidatos obsesionados con llegar a la Presidencia sin tener respaldo popular o con obtener jugosas sumas del presupuesto por reposición de votos?

¿No has comprendido aún que nos llegó la hora de las definiciones y debemos hacer este pequeño sacrificio por Colombia?

¿No crees que el peligro que se avecina es catastrófico y que bien vale la pena ceder un poco en tus preferencias personales en favor del bien común?

viernes, 6 de febrero de 2026

De villanos, ladrones e indefensos ante la sorda cobardía institucional

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

“La honorabilidad del Estado no reposa en las leyes, sino en quienes las hacen cumplir, cuando fallan las personas a cargo, falla el sistema”. Lo dice el erudito jurisconsulto doctor Mauricio Gaona al dar la alarma sobre la emergencia institucional propia de un vacío de responsabilidad de quienes tienen a cargo la custodia constitucional.

Advierte que la siniestra secuencia del populismo que llega al poder, se transforma en autocracia y luego consolida el cambio de modelo a una dictadura constitucional por medio de una asamblea constituyente, aduciendo que hay que cambiar la constitución porque permite la oposición política, o porque el orden público está alterado; claro, a causa de su alcahuetería con la criminalidad.

Dice Gaona: “Es el carácter de quienes lideran las instituciones, gremios y asociaciones, lo que sostiene el sistema democrático”. La voluntad general debe ser la suma de las voluntades individuales de hacer lo debido. Entonces la misión de los directivos es impedir que el ejercicio político utilice la degeneración de la democracia en autocracia como herramienta para que continúen en el Gobierno falsos defensores de los derechos humanos afines a las organizaciones criminales.

Ya tuvimos con Santos el primer cambio ilegítimo de la Carta disfrazado de proceso de paz, ignorando el mandato del constituyente primario, otorgándole impunidad y derechos políticos a los criminales de lesa humanidad bajo la noción de “conflicto armado” que da paso al “estatus de beligerancia”, al “derecho de rebelión” y a la “conexidad de delitos” cuando se aduce que se comenten por razones ideológicas.

Lo más grave es la caída cíclica de la autoridad moral y ética de quienes deben tomar las decisiones viendo que se quiere alterar conceptualmente la ley cuando se rompen los preceptos que constituyen los límites normativos dentro de los cuales debe funcionar un Estado, usando la ficción de que el poder popular está representado por una figura presidencial, que se excede de manera abierta e ignora el principio de la legitimidad de la función pública.

El populismo acomoda la historia alterando la responsabilidad ideológica de las acciones subversivas en el tiempo mediante la manipulación de la narrativa para validar que caiga el sistema constitucional, dejando a la nación expuesta a la desesperación de la fuerza por no haber sido capaz de defender la libertad y el orden como esencia del pacto social.

Las salvaguardias de la democracia son la supremacía constitucional y la separación e independencia de poderes evitando la interdependencia política entre los mismos. Cuando la Constitución se acomoda a la voluntad de un presidente: un país está bajo una dictadura, se pierden las libertades, el orden y el respeto a la ley.

Lo que está pasando es que vamos a una forma totalitaria de manera diferente a lo que fueron las dictaduras militares del siglo XX; hoy se instaura una dictadura poniendo la ley al servicio de la política, y no está al servicio de la ley, lo que arruina los sistemas de control de la democracia.

Estamos a punto de que se reemplace lo que queda de nuestro ordenamiento constitucional y se consolide en las narices de la sordera de los partidos, los gremios y de los que viven de las rentas y la burocracia estatal. El sistema del SSXXI: un modelo cleptocrático, narco-comunista violador de derechos humanos.

Vivimos en la era del conocimiento digital y hemos tenido un país laborioso con gran capital humano y profesional, pero estamos gobernados por mentes análogas, sordas, retrógradas, mediocres, incapaces, retorcidas y dañinas.

Estamos al borde de ser un Estado fallido, de entrar a una cesación de pagos y, en estas elecciones, podemos terminar sin gobernabilidad cuando hay formas legales para cambiar al presidente que es el problema y no a la constitución.

Somos uno de los grandes productores de vicio del mundo y tenemos que orientar la formación de políticas públicas a erradicar la producción ilícita de minerales, cocaína y el narcotráfico, repatriar, retener y capacitar el capital humano, proteger el agua, el sistema andino - amazónico e incentivar los medios de producción lícitos para poder salir de ese círculo perverso de la droga que solo crea ilegalidad, violencia y capitales ilícitos que corrompen el derecho constitucional.

Si consigue estar bien administrada, por muchas razones Colombia es uno de los países de ingreso medio con mayor futuro en lo que queda del siglo. Cuidemos en esta elección las libertades, pues los países sin empresas privadas entran de cabeza al caos, la degradación y la miseria, no pueden funcionar ni crecer, y por eso la gente se tiene que ir a otras naciones que ofrecen oportunidades.