jueves, 27 de agosto de 2026

¿El Congreso es un circo?

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Entre ratas, caballos y brazaletes

Una noticia de la semana pasada me llamó especialmente la atención. El Colombiano lo tituló así “Un senador de la República llegó a trabajar con un brazalete electrónico del Inpec”.[1]  Se trata de Miguel Ángel Barreto, quien está siendo investigado por presunto tráfico de influencias y otros delitos relacionados con el caso conocido como Marionetas 2.0. La Corte Suprema le impuso vigilancia electrónica mientras avanza el proceso.

La primera reacción que tuve fue más de curiosidad que de indignación. Dije: bueno, si todavía no ha sido condenado, tampoco se le puede negar automáticamente el derecho al trabajo. Pero después me quedé mirando la imagen. Un senador, una curul, un brazalete electrónico, el Congreso de la República. Si esto hubiera aparecido en una película, probablemente alguien habría dicho que el guion estaba exagerando. Pero no. ¡Era Colombia!

Como la internet tiene esa maravillosa costumbre de llevarnos de una noticia a una similar, después me apareció una reseña anterior: un congresista electo, Wadith Manzur, había solicitado poder posesionarse desde el lugar donde permanecía privado de la libertad. La petición fue estudiada y finalmente no se permitió que la posesión se realizara desde la cárcel [2]. Ahí entendí que quizá no estaba leyendo noticias aisladas… Estaba encontrando una colección.

Nuestro Congreso tiene algo que pocas instituciones pueden presumir: además de producir leyes, produce escenas que parecen escritas por un guionista con demasiado tiempo libre y por esto decidí buscar algunas.

No encontré un antecedente internacional exactamente igual al de un congresista en ejercicio asistiendo a sesiones con vigilancia electrónica. Pero sí encontré suficientes historias para preguntarme si nuestros legisladores, en algún momento, decidieron competir también por el premio al episodio más insólito.

Al parecer, en el Senado también había espacio para la zoología. Por ejemplo, en 2004, el senador Carlos Moreno de Caro llevó dos alacranes vivos al Senado. No era una visita turística, los utilizó como representación de los congresistas que, según él, se oponían a la reelección de Álvaro Uribe.

Al año siguiente volvió a hacerlo. Esta vez llevó mariposas al Congreso durante una intervención relacionada con el secuestro y las FARC.

En 2018 aparecieron ratas blancas. Cuatro fueron lanzadas desde las barras hacia la zona donde estaban congresistas del Centro Democrático.

No sé qué pensaría un ciudadano extranjero si le explicáramos que en Colombia algunos debates políticos han incluido alacranes, mariposas y ratas.

Probablemente pensaría que estamos exagerando. Y todavía no hemos llegado al caballo. En 2022, el senador Alirio Barrera llegó a la Plaza de Bolívar montado en su caballo Pasaporte y pretendió ingresar al Congreso con él, la protesta tenía relación con el anuncio de que el Congreso sería un espacio pet friendly.

Hay que reconocer algo: no todos los políticos pueden decir que llegaron al trabajo a caballo, aunque seguramente tampoco todos tienen un caballo llamado Pasaporte.

Después apareció el toro. El representante Juan Carlos Losada llegó a la Cámara disfrazado de este animal para protestar por la falta de debate de un proyecto relacionado con la prohibición de las corridas de toros.

Y este año, el 20 de julio, apareció el elefante. Durante la instalación del nuevo Congreso, el senador Luis Carlos Rúa apareció vestido como su personaje del “Elefante Blanco”, utilizado para denunciar obras públicas inconclusas.

Si uno juntara todas estas escenas podría pensar que está leyendo una versión colombiana de Alicia en el país de las maravillas.

Pero todavía falta una de mis favoritas. Durante las sesiones virtuales de 2020, el representante Edward Rodríguez apareció haciendo ejercicio mientras se desarrollaba una plenaria de la Cámara. Cuando le llamaron la atención, explicó que ya había votado y que estaba aprovechando el día.

También hubo congresistas acusados de quedarse dormidos durante sesiones virtuales, aunque en algunos casos ellos mismos explicaron que la imagen podía interpretarse de otra manera.

Una fotografía puede parecer graciosa, pero detrás de cada imagen existe una responsabilidad pública. No estamos hablando de cualquier oficina, estamos hablando del lugar donde se hacen las leyes, por lo que la pregunta deja de ser si estas escenas son divertidas para pensar que nos parecen normales.

Una investigación sobre la asistencia de congresistas encontró, además, casos en los que algunos llegaban, registraban su asistencia y después se ausentaban de las sesiones. En un debate sobre violencia sexual contra niños, se encontró que solamente 16 congresistas permanecieron hasta el final de la discusión, aunque las actas registraban muchas menos ausencias. Ahí ya no da tanta risa.

Porque una cosa es llegar disfrazado de toro para protestar, otra muy diferente es que el ciudadano que paga impuestos tenga que preguntarse si el congresista que eligió realmente está trabajando.

Y cuando creía que la colección estaba completa, apareció otra categoría: los proyectos de ley.[3]

Uno de los artículos que encontré recopilaba iniciativas que habían sido calificadas de absurdas o extravagantes. Entre ellas aparecía un proyecto para restringir nombres que pudieran resultar ofensivos o ridículos para los niños. También se mencionaba una propuesta relacionada con limitar búsquedas en internet cuando las palabras utilizadas fueran consideradas groseras o atentaran contra el buen nombre. Y ahí volví a pensar en el brazalete.

Quizá el verdadero problema no está en que un senador llegue al Congreso con un dispositivo electrónico en el tobillo, El problema es que nosotros, como ciudadanos, terminamos acostumbrándonos a que todo esto sea parte del paisaje: alacranes, mariposas, ratas, caballos, toros, elefantes, congresistas haciendo ejercicio, congresistas que parecen dormidos y congresistas que registran su asistencia para luego desaparecer y un senador con brazalete electrónico entrando al lugar donde se hacen las leyes.

Además, los proyectos de ley que parecen escritos después de una conversación entre amigos, a las dos de la mañana. Y la ñapa: este 26 de agosto, ante un temblor de tierra, los brigadistas de emergencia ordenaron la evacuación de las instalaciones, pero el Congreso decidió poner a votación si era pertinente evacuar o no ¡¿?!

Uno empieza a preguntarse si el Congreso es realmente una institución seria que ocasionalmente produce escenas cómicas, o si nosotros hemos terminado convirtiendo lo excepcional en rutina.

No quiero que esto se convierta simplemente en una crítica al Congreso porque también hay algo de nosotros en esta historia: nos reímos, compartimos el video, hacemos memes, nos indignamos durante unas horas. Después aparece otra noticia y seguimos adelante.

Quizá por eso el Congreso puede convertirse en escenario de tantas cosas insólitas. Porque nosotros también hemos aprendido a consumir la política como entretenimiento.

Y tal vez esa sea la parte verdaderamente peligrosa. Que terminemos riéndonos de lo que debería preocuparnos. Después de leer todo esto entendí que quizá el problema no es que nuestro Congreso parezca un circo. El problema es que nosotros seguimos comprando la boleta, y lo peor es que, a diferencia de un circo, aquí no salimos cuando termina la función.

Aquí nos quedamos a vivir con las consecuencias.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Conversatorio con Jorge Londoño de la Cuesta, tercera parte


En esta tercera entrega del Conversatorio de la Semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. continúa su charla con el ingeniero Jorge Londoño de la Cuesta, uno de los protagonistas de la emergencia de Hidroituango, en la que reconstruyen, desde adentro, los momentos más críticos de esta histórica contingencia. En una charla franca y reveladora, repasan las decisiones técnicas, la presión permanente, los temores por un posible colapso de la montaña, las advertencias del Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos y el intenso trabajo que permitió controlar la crisis sin pérdida de vidas humanas.

Jorge Londoño de la Cuesta es ingeniero de Sistemas de la Universidad EAFIT y realizó el programa Presidentes de Empresa de la Universidad de los Andes. Durante cerca de 27 años estuvo al frente de Invamer, firma de investigación de mercados y opinión pública, donde lideró estudios para diversos sectores de la economía y, junto con Fedesarrollo, participó en la implementación del Índice de Confianza del Consumidor. En enero de 2016 asumió la gerencia general de EPM y el liderazgo del Grupo EPM, responsabilidad que ejerció hasta diciembre de 2019. Durante su gestión enfrentó algunos de los episodios más complejos de la historia de la empresa, especialmente la contingencia de Hidroituango, además de otros incidentes en centrales hidroeléctricas; la Junta Directiva de EPM destacó al cierre de su administración su entereza, capacidad de trabajo, responsabilidad y compromiso.

Recordemos los principios esenciales de la gobernanza corporativa

Luis Guillermo Echeverri Vélez

De la esencia de la arriería es la forma cómo se cargan las mulas, lo cual depende de si se sabe hablarle bien a la bestia al ponerle la mulera; elegir la manta y poner bien la enjalma, la angarilla o el aparejo; ajustar la cincha, la pechera y la retranca; alzar, sostener y repartir bien las cargas; echar bien la lía y hacer bien los nudos del suelo, el recibido y el chin; y luego poner correctamente la tapa y la sobre carga. Una esencial lección para la actual administración o “management”.

Se denominan empresas “publicas” aparte de las que son de un Estado, las que se registran en las bolsas de valores de modo que puedan transar la totalidad o parte de sus acciones y emitir papeles de deuda libremente en esos mercados regulados, de los cuales depende el sistema financiero dentro del concepto de libertades económicas en el mundo democrático.

Y los resultados esenciales de las empresas públicas como los de las mulas en una trocha, o los carros de carreras, dependen en primera instancia de que no se salgan del camino o de la pista y sepan llegar a la meta, lo cual demanda un arriero ducho o un piloto experimentado, que sepan mitigar los riesgos, no estrellar el carro, ganar carreras y campeonatos, cuidar y guiar las mulas y entregar la carga responsablemente en el destino.

Tan importante para todo tipo de empresa es el gobierno corporativo, como la enseñanza del profesor “Applin”, de Cornell University, que escribía el primer día de clases en el tablero la respuesta a la única pregunta de su examen final: “La única política corporativa que realmente hay que saber, es cuándo y cómo cortar las pérdidas”.

La gobernanza y las mejores prácticas de gestión de empresas registradas en bolsas de valores y empresas mixtas industriales y comerciales del Estado tienen que guiarse por conocimientos ordenados de funcionalidad, transparencia, efectividad y eficiencia al cumplir con los principios generales del “gobierno corporativo”. Ello depende de la adecuada estructura y conformación de las juntas directivas o consejos directivos, del grado de importancia que se le dé a la experiencia y especialización de los consejeros, de la voluntad de mantener la sostenibilidad técnica del negocio, y del liderazgo que imprima esa junta y consejo directivo representada en la elección de un presidente o CEO técnico, experto, capaz y conocedor de la conformación de equipos de trabajo técnicos eficientes para la administración y la operación.

Esos principios de gobierno corporativo que nunca deben pasarse por alto son: 1. La responsabilidad fiduciaria de los directores. 2. La independencia del consejo directivo y sus directores de quien los nomine pues solo le reportan a la asamblea de accionistas. 3. La responsabilidad de la sustitución idónea del talento humano y la continua evaluación de su desempeño. 4. La elaboración y seguimiento de la estrategia corporativa. 5. La debida asignación de capital y la custodia del valor de la empresa y la caja. 6. La responsabilidad colectiva y la formación de consensos. 7. El diseño, implementación, seguimiento o revisión periódica y reporte, a la asamblea y a las autoridades competentes, del cumplimiento de las políticas corporativas.

martes, 25 de agosto de 2026

De cara al porvenir: deudas con la Colombia insular

Pedro Juan González Carvajal

La Colombia insular es la sexta región natural de Colombia y está compuesta por San Andrés, Providencia y Santa Catalina, más los cayos, los islotes y las islas del Pacífico, entre las cuales sobresale Malpelo. Es solo el 0.01 % del territorio, pero es 100 % fronteriza y turística. La deuda histórica es brutal: llevan más de 80 años con los mismos problemas. Para desarrollarla, se necesitan mínimo estas obras:

1. Conectividad: romper el monopolio del avión caro

a. Ampliación aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, San Andrés: la pista no da para vuelos de carga grandes ni para operar con mal clima. Se necesita plataforma nueva, calles de rodaje y terminal de carga. Hoy todo lo que comen llega en avión y cuesta 3 veces más que en Cartagena.

b. Aeropuerto El Embrujo, Providencia: Reconstruido post el huracán Iota, pero sin capacidad para vuelos nocturnos ni de carga. Urge radio ayudas, luces y ampliación de pista. Dependen 100 % de San Andrés.

c. Muelle de cruceros y carga en San Andrés. El puerto actual es precario. Un muelle multipropósito bajaría el costo de vida 30 % al traer mercancía en barco, no en avión. También traería turismo de alto gasto.

d. Cable submarino de fibra óptica redundante: Hoy dependen de un solo cable. Cuando falla, la isla queda incomunicada. Sin internet estable no hay teletrabajo, ni turismo digital, ni educación virtual.

2. Agua y energía: dejar de vivir de la emergencia

a. Planta desalinizadora a gran escala en San Andrés: la isla no tiene ríos. El 60 % del agua es de carrotanques. La planta actual no da abasto. Se necesita una de 100 l/s mínimo para agua 24h. Es la obra #1 que pide la comunidad hace 50 años.

b. Reconstrucción total del acueducto de Providencia: El Huracán Iota lo destruyó en 2020. Siguen con soluciones temporales. Sin agua no hay turismo ni reconstrucción de casas.

c. Parque solar más baterías para San Andrés y Providencia: Hoy se quema diésel importado. La energía cuesta $1.400 kWh, el doble del continente. Con solar más almacenamiento se baja 50 % el costo y se acaba el ruido de las plantas.

d. Planta de manejo de residuos sólidos: La isla entierra basura en El Magic Garden, ya colapsado. Se necesita planta de separación, compostaje y exportación de reciclaje. El mar se está llenando de lixiviados.

3. Protección y adaptación: el mar se está comiendo las islas

a. Obras de protección costera en San Andrés: Spratt Bight y Sound Bay pierden 1 metro de playa al año. Se necesitan espolones, rompeolas y regeneración de playa. Si no, en 20 años no hay turismo.

b. Reconstrucción resiliente de Providencia: Tras el huracán Iota, el 98 % de la infraestructura colapsó. Falta terminar el hospital, el colegio, las 1700 viviendas y el malecón. Debe hacerse con normas anti-huracanes, no como antes.

c. Dragado y recuperación de corales: el coral es la barrera natural contra huracanes y tsunamis. Está 70 % muerto por turismo y aguas residuales. Sin corales, una marejada borra la isla. Se necesita vivero de corales y emisario submarino para aguas tratadas.

4. Desarrollo productivo: no vivir solo del turismo

a. Centro de transformación pesquera en San Andrés: los pescadores venden el pescado barato porque no hay cadena de frío. Con planta de fileteado, empaque y congelación exportan a Estados Unidos y generan empleo raizal.

b. Distrito de innovación y bilingüismo: aprovechar que la isla es bilingüe. Un centro de BPO, call center y nómadas digitales con internet decente y exenciones. Es el “Canal de Panamá” del conocimiento.

c. Hospital de tercer nivel en San Andrés: Hoy todo lo remiten a Bogotá. Una apendicitis cuesta $15 millones por el vuelo medicalizado. Un hospital con UCI y especialidades salva vidas y plata.

5. ¿Por qué son “deuda histórica”?

a. Costo de vida: Canasta familiar vale 45 % más que en Bogotá. Todo por fletes.

b. Riesgo existencial: Iota demostró que un huracán categoría 5 borra Providencia en 6 horas. Y no hay obras de mitigación.

c. Pérdida de cultura: sin agua, sin trabajo digno, el raizal emigra. La isla se está “continentalizando” y pierde su identidad.

d. Abandono: Desde la intendencia de 1912, la inversión per cápita es la más baja del país vs. su aporte en turismo.

La prioridad real: agua 24 horas más energía barata más internet estable. Con eso, el turismo despega, llega inversión y baja el costo de vida. Sin eso, cualquier hotel o aeropuerto nuevo es un elefante blanco.

Recordemos que por San Andrés pasa uno de los 3 canales navegables entre América y Europa, el Canal de La Mona. Los otros son el Canal de Barlovento y el Canal de Yucatán.

Si algún día Nicaragua hace su Canal Interoceánico, cualquier barco que entre o salga por ese Canal, le tendría que pagar peaje a Colombia, obviamente si somos conscientes, conocedores y reconocedores de este hecho, y siempre y cuando tengamos gobiernos serios que sepan defender los intereses de la nación, lo cual hasta el presente no ha sucedido.

Hay que tener en cuenta el riesgo permanente que tenemos con Nicaragua, quien considera tener derechos sobre San Andrés, lo cual está protegido por el Derecho Internacional pero no por posibles acciones de hecho.

Esta situación tiende a empeorar, si nuestros hermanos Isleños se sienten abandonados y aislados por parte de la Colombia continental, como efectivamente lo han estado.

Ojalá después no tengamos que poner el grito en el cielo por negligentes e irresponsables.

Se requiere que las nuevas generaciones sean educadas con una conciencia geográfica e histórica que contenga la adecuada conciencia marítima que hoy no tenemos.

lunes, 24 de agosto de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 159


En “Sucesos de la Semana”, Antonio Montoya H. hace un recorrido por algunos de los acontecimientos que marcaron la agenda nacional e internacional: la sucesión de terremotos registrada en distintos países, el recrudecimiento de los incendios forestales en Colombia, el llamado “Libro de la Verdad” presentado por el Gobierno ante los organismos de control, la situación de Ecopetrol y la ola de calor que deja miles de muertes en Europa. También aborda las controversias por las declaraciones de la ministra de Educación, Viviane Morales, sobre la educación sexual y la llamada “ideología de género”, y analiza el revolcón en la cúpula militar anunciado por el presidente Abelardo de la Espriella. Los invitamos a escuchar la nueva edición de “Sucesos de la Semana” en El Pensamiento al Aire. No dejes de verlo.

La corrupción se resiste a ser erradicada

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

El trámite de empalme entre los gobiernos saliente y entrante no fue posible cumplirlo conforme a nuestra tradición democrática por la negativa del régimen petrista a reconocer la legitimidad del presidente elegido por la mayoría de los colombianos en un proceso electoral transparente y avalado por las veedurías internacionales.

La razón oculta detrás de esa irracional posición era la de evitar a toda costa que se develara la verdadera magnitud del monumental saqueo al erario protagonizado por Petro y su banda de criminales. Hasta el último instante de su período, continuaba el petrismo su depredadora expedición de nombramientos y celebración de contratos para agotar las arcas –presentes y futuras– del Estado.

Con la anuencia de las mayorías del Congreso, obtuvo el expresidente Petro permiso para ausentarse del país durante un año, en lugar de poner la cara a las numerosas denuncias e investigaciones por corrupción que enfrenta su gobierno. Flaco servicio a la transparencia le prestaron los senadores que aprobaron tan inconveniente autorización.

No conformes con semejante desaguisado, designaron las mayorías del Congreso un nuevo contralor cuya principal obligación consiste en perseguir toda malversación de los recursos del Estado, pero su primer acto fue comprometerse a designar como vicecontralor a un representante del Pacto Histórico, o sea, del partido defensor del cuestionado gobierno vinculado a mayúsculos escándalos de corrupción en el pasado cuatrienio.

Con semejante panorama nos permitimos dudar de que se puedan cumplir las metas propuestas para erradicar la corrupción y castigar a quienes participaron en el asalto a los recursos fiscales en los últimos 4 años. Al fin de cuentas, la acción del Estado se cumple a través de sus funcionarios. Si estos tienen otros compromisos diferentes a los de la naturaleza de su cargo, no podrá esperarse resultado alguno de su gestión.

Creemos desde hace tiempo que es imprescindible una reforma de los organismos de control, tanto en el ámbito nacional como regional, pues en la actualidad no dejan de ser un botín burocrático aprovechado por los caciques políticos y que funciona como un relojito: “yo te nombro contralor y tú me nombras un amigo en la vicecontraloría”.

Pero debemos ser realistas y, ante todo, pragmáticos. Ni el presidente está interesado en embarcarse en una reforma constitucional pues tiene una inaplazable agenda para este período, ni será fácil que los políticos de siempre renuncien a sus privilegios. Propusimos en cambio una reforma más general consistente en elevar a norma constitucional la obligación de que todos los funcionarios públicos, salvo los que deban ser elegidos por votación popular, sean designados por concurso de méritos. Si observamos lo que ocurre en los países donde esta norma está vigente, concluimos que los cambios electorales no afectan la estabilidad del aparato estatal y se obtiene una mayor eficiencia y compromiso por parte de los servidores públicos.

Sin embargo, hay una fórmula al alcance del señor presidente, que no requiere el engorroso e impredecible paso por el Congreso. Tiene el primer mandatario potestad para crear y designar consejeros presidenciales para temas específicos que actúan bajo su directa supervisión. La sugerencia, respetuosa y comedida, por supuesto, es que sean eliminadas la Consejería para la Reconciliación Nacional y el Alto Comisionado para la Paz y, en su lugar, se cree la Consejería para la Lucha contra la Corrupción. Entre sus funciones estarían las de recopilar toda la información sobre presuntos delitos relacionados con la corrupción, sus responsables, cómplices y auxiliadores; la persecución de activos fraudulentamente obtenidos con la corrupción, la elaboración de proyectos de ley y de decreto para derrotar a la corrupción, la formulación de denuncias penales y el seguimiento de los procesos. En una palabra, sería un verdadero “zar anticorrupción” que el país requiere sin lugar a duda.

viernes, 21 de agosto de 2026

Solidaridad ejemplar

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Después del shock por el terremoto del que todavía muchos aún no se sobreponen, impactante a nivel global, ha sido la ejemplar solidaridad con la que nuestros compatriotas han respondido, de manera masiva, inmediata y generosa. Eso muestra la enorme sensibilidad que tiene nuestra gente ante el dolor y el sufrimiento de otros. No es la primera vez que se observa este comportamiento. Ha sido siempre así. Recuerdo similares reacciones ante las tragedias de Popayan, Armero, Eje Cafetero, por citar solo estas, como reacción ante la sobrecogedora fuerza de la naturaleza.

Le tocó al nuevo gobierno en sus primeros días concentrar sus esfuerzos en atender la catástrofe y no pudo hacerlo desde la Ungrd que es la herramienta estatal para orientar, canalizar y atender este tipo de situaciones, después de semejante deterioro reputacional, sino que se inventó su propia estrategia.

Quisiera llamar la atención precisamente sobre el caos generado no solo por la sorpresiva tragedia que desbarató en tres minutos lo que muchos habían levantado durante años, sino también sobre el desorden que observo. Todo el mundo sale a donar en dinero y en especie, se abren cuentas bancarias para depositar dineros, la gente compra mercados con alimentos que considera básicos, se hacen campañas y se acopian toneladas de ropa y utensilios de todo tipo. ¿A dónde va a parar todo eso?, ¿Quién canaliza y distribuye esos recursos frente a qué tipo de necesidades jerarquizadas?, ¿Se ha podido hacer un levantamiento de esas prioridades?

Porque, así como conmueve tanta solidaridad de gente maravillosa, me aterra la viveza de los delincuentes de toda ralea que salieron literalmente a hacer su agosto. Los voluntarios camuflados que saquean inmuebles y cadáveres. Los ladrones de cuello blanco que se lucran en esta coyuntura. Las víctimas aparecidas desde otras latitudes que aprovechan el río revuelto. Me cuestionaron los relatos de quienes lideraron el Forec después de un terremoto similar y que denunciaron a esos políticos carroñeros que en su momento quisieron sacar tajada. Me impresiona el desorden y no veo que se haya nombrado un líder que públicamente salga a hacer un inventario de necesidades y proceda a comunicar, orientar, ordenar, administrar las donaciones en dinero y en especie para luego canalizar, distribuir y verificar que esa solidaria avalancha de ayudas llegue a tiempo y a quien realmente las necesite. Se habla de que se necesitan 30 billones para reconstruir. ¿Quién o quiénes los van a administrar?, ¿quién audita o controla?, ¿quiénes serán los beneficiarios y en cuánto tiempo se ha previsto sostener esas ayudas?

Estas tragedias nos sorprenden literalmente con los calzones abajo. Entiendo que hay protocolos internacionales para el manejo de estas situaciones, pero no son conocidos. Hay que ordenar esto pronto porque ya veo, como ha pasado en ocasiones anteriores, comida vencida que hay que echar a la basura, ropa y chécheres, que no sirven, por ahí arrumados y perdidos, y también muchos sinvergüenzas cuadrando sus cajas personales con el dinero sagrado que era para las víctimas. La solidaridad ha sido realmente ejemplar. Que no lo sea también el no saber manejarla en beneficio de quienes realmente lo necesitan.