Luis Guillermo Echeverri Vélez -como invitado al Conversatorio de El Pensamiento al Aire- y Antonio Montoya H., nuevamente dialogan sobre la crisis de Colombia gracias a las decisiones del actual Gobierno. A lo largo del diálogo, Echeverri expone una visión crítica sobre el manejo de la seguridad, la institucionalidad y las decisiones estratégicas del país, destacando la necesidad de liderazgo firme, fortalecimiento del Estado y claridad en las políticas públicas frente a amenazas internas y externas. No dejes de verlo.El empresario y abogado colombiano Luis Guillermo Echeverri Vélez ha consolidado una destacada carrera en los ámbitos empresarial, público y financiero, con especial énfasis en la dirección estratégica y los negocios internacionales. Es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y cuenta con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, formación que ha sido clave en su enfoque técnico y económico en la gestión pública y privada. En el plano profesional, acumula más de tres décadas de experiencia en desarrollo empresarial, comercio exterior, planeación estratégica y estructuración de proyectos. Ha ocupado cargos de alto nivel como Director Ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representando a Colombia, Perú y Ecuador, además de desempeñarse como agregado comercial en Estados Unidos y director de Proexport en Miami, fortaleciendo la presencia internacional del país. Echeverri también tuvo un papel relevante en el sector corporativo colombiano como miembro independiente y presidente de la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022, donde lideró procesos de innovación y gobierno corporativo. A lo largo de su trayectoria ha sido asesor empresarial, fundador de compañías y directivo en diversas organizaciones, consolidándose como una figura influyente en la articulación entre sector público, inversión y estrategia empresarial en Colombia.
miércoles, 15 de abril de 2026
Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez -como invitado al Conversatorio de El Pensamiento al Aire- y Antonio Montoya H., nuevamente dialogan sobre la crisis de Colombia gracias a las decisiones del actual Gobierno. A lo largo del diálogo, Echeverri expone una visión crítica sobre el manejo de la seguridad, la institucionalidad y las decisiones estratégicas del país, destacando la necesidad de liderazgo firme, fortalecimiento del Estado y claridad en las políticas públicas frente a amenazas internas y externas. No dejes de verlo.El empresario y abogado colombiano Luis Guillermo Echeverri Vélez ha consolidado una destacada carrera en los ámbitos empresarial, público y financiero, con especial énfasis en la dirección estratégica y los negocios internacionales. Es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y cuenta con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, formación que ha sido clave en su enfoque técnico y económico en la gestión pública y privada. En el plano profesional, acumula más de tres décadas de experiencia en desarrollo empresarial, comercio exterior, planeación estratégica y estructuración de proyectos. Ha ocupado cargos de alto nivel como Director Ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representando a Colombia, Perú y Ecuador, además de desempeñarse como agregado comercial en Estados Unidos y director de Proexport en Miami, fortaleciendo la presencia internacional del país. Echeverri también tuvo un papel relevante en el sector corporativo colombiano como miembro independiente y presidente de la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022, donde lideró procesos de innovación y gobierno corporativo. A lo largo de su trayectoria ha sido asesor empresarial, fundador de compañías y directivo en diversas organizaciones, consolidándose como una figura influyente en la articulación entre sector público, inversión y estrategia empresarial en Colombia.
Seguridad y justicia exigimos los colombianos
Luis Alfonso García Carmona
No es necesario
realizar ningún análisis para concluir que somos un estado dominado por el
narcotráfico y la delincuencia organizada. Eso está diagnosticado desde hace
tres quinquenios y nada se ha hecho para desmontarlo. Por el contrario, con el
espurio acuerdo de La Habana que nos vendió el dueto FARC-Santos,
claudicamos ante la criminalidad; nos robaron el plebiscito y no protestamos. De
allí en adelante nos impusieron una subversión total de los valores,
premiando a los victimarios con curules gratis en el Congreso y toda clase de
beneficios políticos y económicos. Las víctimas, cuya reparación era
supuestamente el objetivo central del humillante pacto, fueron ignoradas y
revictimizadas por los de siempre, por los detentadores del poder que siempre
están en el Gobierno, pero nunca están con sus gobernados. Se inventaron
un costosísimo sucedáneo de la justicia denominado la JEP para revestir
de impunidad la barbarie cometida por las FARC en seis décadas, y
perseguir a los soldados y policías, héroes de la patria, para sacrificarlos en
este holocausto de maldad y perversión consentido por las élites políticas
de siempre. Por eso no es de extrañar que quien aspira a la vicepresidencia
por el grupo de los de siempre, el señor Oviedo, defienda la JEP, el acuerdo de
La Habana y la prolongación de inútiles diálogos con los guerrilleros,
enmascarando esa política de alcahuetería con el crimen bajo la justificación
del gobierno con los “diferentes”.
¿De verdad creen los
colombianos que se puede devolver la seguridad designando a una de las
criminales más crueles de las FARC como parte de la Comisión de Derechos Humanos,
como lo acaban de aprobar en el Congreso? O, ¿acaso podemos estar de acuerdo
con las expresiones de admiración de la candidata Paloma por la vicepresidenta
Francia Márquez y por la candidata a la vicepresidencia, vinculadas con los que
continúan atentando contra la seguridad de los colombianos?
Contrasta esa pacata
actitud con las contundentes y valerosas propuestas del candidato Abelardo
de la Espriella en materia de seguridad:
a. No habrá ninguna
negociación con los criminales durante su gobierno. Los delincuentes
deberán someterse a la justicia o se enfrentarán a la acción de la fuerza
pública. Una consecuencia inmediata deberá ser la revocatoria de la impunidad
otorgada por Petro a los llamados gestores de paz para que no puedan ser
capturados y de los beneficios a los vándalos de la Primera Línea supuestamente
para que dejen de delinquir;
b. Fortalecimiento de
la fuerza pública, modernizando su inteligencia, equipos y
armamento. Colombia restablecerá relaciones con el Estado de Israel, aliado
tradicional como proveedor de elementos y estrategias para control del
terrorismo;
c. Colombia se
unirá y liderará el Escudo de las Américas y acordará con Ecuador una lucha
conjunta en la frontera contra el narcoterrorismo;
d. Se
compromete Abelardo a destruir 330.000 hectáreas de coca, que sirven de
combustible para la actividad delincuencial y el terrorismo;
e. Iniciará
una guerra a fondo contra la extorsión en campos y ciudades que afecta
hasta los más humildes empresarios; se organizará un bloque de búsqueda contra
la extorsión;
f. Se cuidará
a los habitantes de los barrios de la acción de los facinerosos y se
vigilarán parques y zonas deportivas para evitar el comercio de
estupefacientes;
g. Abelardo
liderará un frente común contra la criminalidad integrado por la fuerza
pública, los veteranos y la ciudadanía de bien para combatir entre todos a la
perversión de los criminales;
h. Las cárceles
dejarán de ser centros para extorsionar a la población y se construirán 10
megaprisiones donde los reos carecerán de comunicación con el exterior y
trabajarán para ganar su sustento. Se contratarán concesionarios civiles para
la construcción y administración de las cárceles y se eliminará el INPEC
que será reemplazado por un cuerpo de veteranos bajo el control de las Fuerzas
Armadas;
i. Se
priorizarán los derechos fundamentales de los ciudadanos de bien sobre
los derechos de los delincuentes. La “Patria milagro” deberá ser, ante
todo, segura, y deberá garantizar la convivencia tranquila de los ciudadanos y
el respeto por su propiedad privada.
Reflexionemos con
detenimiento sobre esta histórica coyuntura que enfrentamos. Por primera vez
está en nuestras manos decidir si continuamos viviendo bajo la tiranía de los
criminales y de quienes anunciaron que radicalizaran las reformas de Petro para
conducirnos al totalitarismo comunista o si, por el contrario, aprovechamos la
unidad del pueblo bajo la bandera de los “Defensores de la Patria”. No
caigamos en la ingenuidad de creer en quienes no buscan cambiar el sistema de
corrupción e inseguridad que nos mantiene atrapados, sino seguir medrando a su sombra
como siempre lo han hecho. ¿Por ventura habrá todavía quien crea que la
violencia desatada que ataca a la fuerza pública con enjambres de drones, y a
la población civil con masacres y minas, puede ser derrotada por un gobierno
cuyo vicepresidente se opone a toda medida de orden? ¿Puede actuar con
independencia y con la necesaria contundencia una presidente que negocia votos
por el apoyo de representantes de las viejas y desacreditadas clases políticas
(como el santismo) y luego tendrá que integrarlos a su gabinete?
No es la hora de actuar movidos por simpatías o antipatías personales ni de dejar que manipulen tu decisión. El derecho a elegir es solamente tuyo, no de los encuestadores, ni de los publicistas, ni de los encantadores de serpientes. Ni de los llamados “influencers”. Tú eres el soberano, el dueño de tu voto. No permitas que tu “voto de opinión” nacido de la reflexión y del raciocinio para buscar el mejor hombre para la dirección del Estado, lo conviertan en un voto esclavo de mezquinas aspiraciones y patrañas electoreras.
martes, 14 de abril de 2026
De cara al porvenir: Hispanoamérica a. de C.
El símbolo a. de C. se ha
entendido universalmente como “antes de Cristo”.
Sin embargo, para el continente
americano y especialmente para los territorios conquistados y colonizados por
España, esta expresión debería significar con toda la fuerza argumental, “antes
de Colón”, ya que nuestro proceso de descubrimiento, acontecimiento magno
del Renacimiento y experiencia asociada con el Humanismo y la Modernidad
occidental, significa más un punto de partida que un punto de continuidad entre
la historia Europea y los rastros culturales -que no historia-, de los grandes
pueblos hispano americanos: los Aztecas, los Mayas y los Incas.
Y es que la historia está,
quiérase que no, atada a los distintos tipos de escritura. Por eso algunos
historiadores sostienen que “La historia comienza allí donde los monumentos
empiezan a ser inteligibles, allí donde se nos ofrecen datos escritos dignos de
confianza”.
Nuestros pueblos ancestrales,
por omisión o por acciones vandálicas de los conquistadores y curas españoles,
no dejaron rastros escritos de su trasegar a través del tiempo por estas
latitudes.
Nuestro vacío histórico se ha
querido sobrellevar con la denominación de lo precolombino o lo que
significa, “lo existente antes de Colón”, lo que parece más un cuarto de
San Alejo lleno de leyendas, de ruinas, de relatos atemporales que no pueden
ser considerados como “datos históricos” formales.
Lamentablemente mientras Colón
llegaba por estas tierras, en Europa estaba cayendo, gracias al Renacimiento,
el antiguo modelo de la Edad Media y apenas aparecían los primeros destellos de
lo que se llamaría Humanismo, Ilustración y luego Modernidad, sin que hubiera
muerto del todo lo anterior y naciera del todo lo nuevo.
Como circunstancia retardataria
en términos de desarrollo conceptual, a estas nuevas tierras llegaban las
viejas ideas, consolidadas durante el proceso de la Colonia que siguió a la Conquista
y de ahí que a partir de un punto cronológico de arranque o de partida, el año 1492
-después de Cristo-, nosotros iniciáramos nuestra nueva o naciente historia
hace 500 años sin tener en cuenta los 3 o 4 mil años previos de la historia europea
u occidental.
En medio de las crisis
monárquicas europeas, de las nacientes repúblicas y del auge posterior de los nacionalismos,
en estas tierras el concepto de revolución se manejaba como un concepto
cotidiano que encerraba la postura moral de reemplazar a los poderes vigentes
por otros que tenían la razón en casi todo, y así sucesivamente hasta que el
conflicto y el uso de la fuerza comenzaron a ser parte de nuestro paisaje
natural, dando, si no origen, sí fuerza a nuestra violencia consuetudinaria y
endémica.
De todo esto quedaban referentes
como los siguientes: de Quito las catedrales de Santa Fe de Bogotá, las universidades
y, de Caracas, los cuarteles.
Liderazgos que defendían y se
respaldaban en posiciones religiosas dogmáticas, aniquilación moral del
contendor y supresión de los valores más elementales nos han acompañado desde
las guerras civiles fratricidas entre Centralistas y Descentralistas, entre caudillos
de partidos, entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, hasta llegar a
la generalización del fenómeno de la violencia fomentada por unos y luego
tratada de frenar por los mismos que la acrecentaron, pasando por un golpe
militar, abriéndole paso al Frente Nacional hasta llegar al desgaste máximo de
las ideologías y de los partidos políticos que decían enarbolarlas y
defenderlas.
Este año cumplo 69 años y desde
que estaba en la cuna no oigo hablar de otras cosas que de violencia,
conflictos, guerrillas, paramilitares, narcotraficantes, terrorismo, masacres, desplazamientos,
secuestros, extorsiones, asesinatos, magnicidios, genocidios, impunidad y
corrupción, por no mencionar sino algunos de nuestros más sonados males,
incorporándose recientemente el concepto de disidencias.
Resulta por lo menos
desalentador que en este momento histórico de la globalización y de la inteligencia
artificial que Colombia sea el único país de América que todavía esté hablando
de guerrilla y que el tema central de la contienda electoral que vivimos sea la
inseguridad, después de casi 200 años como república independiente (?).
Hay que ser muy ingenuo o
demasiado optimista para no considerar que estamos ante un proyecto de sociedad
fallido.
Sigamos entonces, tozudamente,
testarudamente, obcecadamente, persistentemente, empecinadamente, tesoneramente,
tercamente, obstinadamente, porfiadamente, insistentemente, remando contra
corriente hasta que nuestras fuerzas o nuestras ganas se extingan.
¡Todo por Colombia, nada
contra Colombia!
Propuestas serias contra irresponsables y desesperadas manipulaciones
Luis Alfonso García Carmona
Para salvar a Colombia de la hecatombe que significaría la continuidad del narcorégimen de Petro, y construir la “Patria milagro” que queremos, ha lanzado Abelardo de la Espriella un juicioso programa de gobierno, en cuyo primer punto compromete su acción a combatir las siguientes amenazas que se ciernen sobre nuestra querida Patria:
- a) El hambre
- b) El autoritarismo
- c)
La violencia criminal
- d) La corrupción política; y,
- e)
La penetración del narcotráfico
Mientras el heredero
del régimen y candidato de las FARC se refugia en sus bases prepagadas y
constreñidas por la fuerza de las armas, los representantes de las viejas
estructuras políticas se ocupan de seguir buscando respaldos de la
desacreditada clase política en un torpe intento de cerrar el paso de Abelardo
hacia la primera vuelta. Es decir, continúan aferrados a las prácticas que
alejaron a las masas de los anquilosados partidos, a las componendas a
espaldas del pueblo, aunque ellas signifiquen el trueque de valores y
principios por unos cuantos votos.
Olvidan los
contradictores de Abelardo que las ideas, los principios, los valores
fundacionales siempre prevalecerán sobre coaliciones basadas en intereses
personales de corta duración.
Para conjurar la amenaza
de hambre y miseria que nos deja Petro como legado, se hará un drástico
recorte en el tamaño del Estado, se eliminarán los gastos superfluos y, gracias
a este ahorro, se podrá reducir los impuestos a empresas y personas naturales;
se incentivará la inversión nacional y extranjera, se generarán nuevos empleos,
se aumentará la producción de alimentos mediante impulso a la empresa privada
en el campo. Se desarrollará el país pensando en los sectores más necesitados,
como los niños que carecen de una alimentación completa en sus primeros años,
los ancianos sin pensión de vejez, las madres solteras sin recursos.
No habrá lugar para excesos
de la autoridad en el gobierno de De la Espriella. Se respetará la
Constitución y las leyes, se gobernará para todos los colombianos, no sólo para
quienes voten por Abelardo. No se repetirá la usurpación de funciones
legislativas o judiciales por el poder ejecutivo como ha venido ocurriendo.
Se podrá ejercer
libremente la oposición y se garantizará el derecho de expresión y la
protesta callejera, siempre y cuando se realice pacífica y ordenadamente, sin
agresiones a la fuerza pública, daños a la estructura urbana o bloqueos que
impidan la libre circulación de la población. Asimismo, se garantizará la libertad
de prensa.
La violencia
criminal tiene sus días contados. Se reactivarán todas las órdenes de
captura expedidas por los administradores de justicia. Se crearán bloques de
búsqueda especializados para combatir la corrupción, el reclutamiento de
menores y los actos de terrorismo. Habrá apoyo a los jueces y fiscales en su
tarea y acuerdos con la Rama Judicial para implantar una política que conduzca
efectivamente a la disminución de la actividad delictiva. Fortalecimiento de la
fuerza pública, especialmente el área de inteligencia y modernización de
equipos, armamentos, será una tarea prioritaria, para lo cual se restablecerán
relaciones con el estado de Israel, y Colombia se afiliará al “Escudo de las
Américas” propuesto por Donald Trump. Igualmente, con Ecuador se suscribirá
un programa conjunto de los dos países para combatir el narcoterrorismo
fronterizo y levantar las recientes sanciones arancelarias.
Dentro de la
normatividad, se procurará el cierre de la JEP que solamente se ha
dedicado a brindar impunidad a los facinerosos de la guerrilla y a perseguir a
los héroes de la Patria, soldados y policías, que cometieron el delito de combatirlos
en defensa de la soberanía y el orden.
Esta acción contra la
delincuencia incluye modificar el sistema carcelario para que los
centros de reclusión dejen de ser universidades del crimen y origen de
extorsiones a la población a través de celulares. Su construcción se entregará
a concesionarios privados y su vigilancia a un grupo constituido por veteranos
y reservas de la fuerza pública, eliminando el INPEC.(No habrá más parranditas
como la de la cárcel de Itaguí).
La guerra a la
corrupción es una de las propuestas que con mayor tesón ha promovido el
candidato de la Espriella, en la cual lo acompañan los colombianos. Se propone
castigar con más severidad este cáncer de la administración pública,
investigarlo a fondo con la ayuda de la Dian y de un bloque especializado de
búsqueda. La Presidencia de la República dirigirá las investigaciones hasta
poner los responsables a disposición de la Justicia y lograr la recuperación de
los bienes del Estado que hayan sido defraudados.
Es consciente Abelardo
de que mientras el narcotráfico siga creciendo como en los últimos 4
años, la criminalidad seguirá aprovechando ese enorme combustible para sus
fechorías. Por eso el compromiso del “tigre” es fumigar hasta la última mata de
coca, sin importar donde se encuentre. Se acompañará de un programa de siembra
de cultivos lícitos y de ayuda a los campesinos con presencia del Estado en
cada zona.
Nos reconforta que, en
medio de tanta palabrería insulsa y tan repugnante exhibición de celos
electorales y mezquinas manipulaciones, exista un líder dispuesto a jugarse
todo; su vida, su patrimonio, su tranquilidad, para salvar a Colombia.
Tenemos dos alternativas: Seguir indiferentes ante la suerte de la Nación y votar para que todo siga igual, como en el Gatopardo, o tomar una decisión después de estar bien informados, y acompañar a Abelardo en la salvación de Colombia y en la construcción de la “Patria milagro” que nos merecemos.
lunes, 13 de abril de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 142
En su más reciente intervención en El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. presenta un análisis de los
principales hechos que han marcado la coyuntura nacional e internacional. El
espacio inicia con un llamado a la unidad entre los sectores políticos de
centro y derecha en Colombia, destacando figuras como Paloma Valencia, e insistiendo
en la necesidad de evitar divisiones de cara a eventuales escenarios
electorales.
En el ámbito internacional, se resalta el avance científico
con la misión Artemis II liderada por la NASA, presentada como un hito en la
exploración espacial y la cooperación global. Asimismo, se analizan tensiones
comerciales entre Colombia y Ecuador por el aumento de aranceles, y el impacto
de la política internacional impulsada por Donald Trump en medio del conflicto
con Irán y la situación en el estrecho de Ormuz.
En el plano nacional, se examinan las tensiones del gobierno
de Gustavo Petro con instituciones económicas como el Banco de la República,
así como la preocupación por la calificación crediticia del país y la
volatilidad del dólar. También se abordan problemáticas que afectan
directamente a los ciudadanos, como el incremento en el precio de la gasolina y
la crisis en la expedición de pasaportes.
Finalmente, el análisis cierra con la suspensión de diálogos de paz con estructuras criminales en Antioquia tras hechos polémicos en centros penitenciarios, cuestionando la efectividad de la política de “paz total” y reiterando la necesidad de cambios reales para alcanzar la convivencia y la seguridad en el país. No dejes de verlo
El petróleo: botín de las guerras de Trump
José Hilario López Agudelo
El
botín de guerra, también llamado despojo de guerra, es la apropiación de bienes
naturales (tierras, minerales, petróleo.) o de personas (esclavos, prisioneros)
del enemigo derrotado tras un conflicto, práctica histórica fundamental para la
motivación de la soldadesca y fuente de resarcimiento de los costos de la
campaña bélica. Desde la antigüedad hasta la era moderna, el saqueo del país
derrotado inexplicablemente se considera legítimo.
Ejemplos
durante el presente siglo se tienen con la pretensión de Rusia de quedarse con
los minerales estratégico de Ucrania, así como la de Estados Unidos para
pagarse los costos de los suministros, armamento y logística entregados a Ucrania durante la invasión rusa. Lo que
está ocurriendo con el petróleo venezolano controlado por Estados Unidos, tras
la captura de Nicolás Maduro a principios del corriente año, es claramente un
despojo de la gran riqueza natural de nuestro vecino, que el país del norte
considera como legítimo, para compensar los costos del asedio bélico a que lo
ha sometido desde finales del año pasado. Como ya lo analizamos en mi anterior columna
de opinión, la intervención política estadounidense y el control de los recursos
energéticos venezolanos beneficia en especial a Washington y a sus aliados,
pero afectará la economía china, su rival en la competencia por el liderazgo mundial.
Ahora
vamos a la guerra de Irán, reactivada a finales del pasado mes de febrero con los
bombarderos al país islámico por parte de EE. UU. e Israel.
Irán
es uno de los principales productores mundiales de petróleo, con una producción
de crudo en 2025 entre 3,3 y 3,5 millones de barriles diarios (mbd) y las
cuartas mayores reservas probadas del mundo (aproximadamente 136-208 mil
millones de barriles). A pesar de las sanciones internacionales que limitan su
capacidad técnica y comercial, el país islámico ha logrado sostener
exportaciones de petróleo a China, que actualmente totalizan entre 1,3 y 1,9 mbd,
lo que representa aproximadamente el 90% de sus exportaciones totales de crudo.
Como
si esto fuera poco, Irán controla casi en su totalidad el Estrecho de Ormuz,
que se encuentra en sus aguas territoriales por donde cruza cerca del 20% del
petróleo que diariamente se comercializa en el mundo, proveniente en su mayor
parte de los países del Golfo Pérsico.
En La isla de Kharg, localizada dentro del Estrecho de Ormuz opera la terminal
petrolera más importante de Irán, por donde se embarca aproximadamente entre
90% y el 95% de sus exportaciones de crudo. A principios de 2026, las
exportaciones totales de Irán alcanzaron cerca de 2,17 millones de barriles por
día (bpd), con un récord de 3,79 millones de bpd en febrero de 2026.
Para
el control del petróleo de Irán, EE. UU. no requiere una invasión terrestre, lo
que le significaría tener que soportar una prolongada guerra de guerrillas proiraníes,
con pérdidas de sus soldados y, finalmente una humillante salida del territorio
invadido, sin lograr el objetivo, como le ocurrió en 2021 en Afganistán. Este
objetivo lo puede lograr EE. UU. si logra apoderarse del Estrecho de Ormuz y
sobre todo del puerto petrolero iraní en la isla de Kharg,
Las
milicias proiraníes son grupos paramilitares chiíes respaldados por Irán, que
forman el denominado "Eje de la
Resistencia" en Oriente Medio, cuyo propósito es expandir la
influencia iraní y combatir la presencia estadounidense e israelí en la región.
Actúan principalmente en Irak (como la Multitud Popular), Siria, Líbano
(Hezbolá) y Yemen (hutíes), utilizando tácticas de guerra de guerrillas, drones
y misiles.
Aunque
durante esta semana cuando he estado escribiendo estas líneas, EE.UU. e Irán
han firmado un alto al fuego por dos semanas, después de que el
presidente estadounidense amenazara con hacer desaparecer la civilización
persa. Esta tregua ha provocado un desplome de los precios internacionales del petróleo.
No obstante, el optimismo mundial que la tregua ha generado, calificados
analistas tienen sus reservas sobre la pronta y completa resolución del
conflicto, ya que el compromiso ha quedado en entredicho tras los reciente ataques
de Israel a El Líbano, que Irán considera violación de uno de los puntos clave
del acuerdo de alto al fuego. Por otro aspecto, Irán insiste en el cobro de
peaje a todo barco que pase por el Estrecho de Ormuz, imposición que la
contraparte no estaría dispuesta a aceptar; además exige liberación, antes del inicio
de las conversaciones, que empiezan este sábado en Islamabad-Pakistán, de sus activos
congelados por EE.UU.
Arquevium
Capital, la multi estratégica firma de asesoría en inversiones, opina que el
riesgo de altos precios del crudo va a persistir en el futuro inmediato. Por
otro lado, el inversionista Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates LP, en
su reciente intervención en el Foro Económico de Greenwich en Greenwich,
Connecticut, EE.UU., dice que “el conflicto entre Irán y Estados Unidos – Israel
e Irán forma parte de una guerra mundial en curso que no tendrá una resolución
rápida, en un contexto de tensiones simultáneas entre potencias” (1).
Para
los países cuya principal fuente de energía depende de petróleo importado, la
gran lección de la guerra de Irán es que deberían acelerar la transición energética
hacia energías renovables no convencionales, en especial energía solar y
eólica.
Mi
opinión:
El
señor Tump no va abandonar un botín tan valioso como es el control del petróleo
iraní que, además de los grandes ingresos económicos le facilitan una nueva arma
geopolítica, de gran valor estratégico en su pugna con China por la supremacía por
la hegemonía mundial (1).
jueves, 9 de abril de 2026
¿Permitirá la clase política validar los votos constreñidos?
José Alvear Sanín
Con su habitual clarividencia viene Fernando
Londoño Hoyos llamando la atención sobre el hecho de que hay docenas de
municipios donde las fuerzas armadas de la subversión obligarán a los
ciudadanos a votar por Cepeda, el candidato comunista.
El insobornable exministro considera que en
esas martirizadas poblaciones hay por lo menos dos millones de votos cautivos.
No sé qué sea más grave, si el hecho enunciado
o el silencio con el que responde la clase política. Ningún gran directorio
nacional, ningún congresista, ningún medio masivo de comunicación, se pronuncia
frente al mayor y más eficaz mecanismo para eliminar la democracia. El voto
constreñido nunca puede ser válido y su contabilización es, obviamente,
ilegítima e inmoral.
Petro sabe que con elecciones libres está
perdido. Por tanto, consecuente con el credo leninista que profesa, hará lo
posible y lo imposible para que Colombia se pierda, convertida en la colonia
que Cuba necesita ahora más que nunca antes, porque ya Venezuela le fue
arrebatada.
Basta con 15.000 votos en cada uno de los 130
municipios cuya dominación ya es indiscutible, para recoger los dos millones de
sufragios que pueden llevar a Cepeda al poder, pero como hay más de 400
municipios afectados, conviene calcular el potencial de votos que, más que
probablemente, serán constreñidos.
(¡Quien piense que 15.000 votos por municipio
es una cifra muy elevada, puede hacer cálculos con —digamos— 7.000 votos, multiplicados
por 200, 300, 400 municipios…y el resultado será siempre aterrador!)
Ahora bien: no es tolerable que ningún voto que
obedezca al constreñimiento sea validado, pero, repito, el establecimiento
político y su Consejo Nacional Electoral siguen mirando para otro lado…
Solamente hay un candidato consciente de esta
suprema amenaza, porque los otros callan de manera culpable, y el de la extrema
izquierda, obviamente sabe que buena parte de sus votos depende de la coacción
y la violencia que ejercen en favor suyo guerrillas, mingas, combos, clanes y
demás…
Es asombrosa la indolencia del sector político
frente a la estrategia (hasta ahora) vencedora, del comunismo, porque, según
como van las cosas, gran parte de los políticos tradicionales, a última hora,
van a acompañar a Cepeda, para que nadie ponga en duda su progresismo y su
rechazo de lo que llaman “la extrema derecha”.
Como los señores de este “establecimiento” nunca han hecho oposición eficaz a Petro, piensan que con Cepeda les irá igual, desconociendo que su estalinismo radical le exigirá desconocer todas las componendas y alianzas con el clientelismo burgués, es decir, con quienes nos han traído hasta aquí.


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