martes, 9 de junio de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 130


En un nuevo capítulo de Sucesos de la Semana para www.elpensamientoalaire.com, Antonio Montoya H. analiza los resultados de la primera vuelta presidencial en Colombia, el avance de Abelardo de la Espriella hacia la segunda vuelta, las controversias por las denuncias de fraude electoral, la participación de funcionarios del Gobierno en actividades políticas y el debate sobre el futuro de la democracia colombiana. Además, comenta el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra el régimen cubano, las perspectivas de la economía nacional, el nuevo festivo en honor a la Virgen de Chiquinquirá y otros acontecimientos de actualidad nacional e internacional. Invitamos a nuestros seguidores a ver este análisis semanal y conocer la visión del autor sobre los temas que marcan la agenda informativa del momento.

De cara al porvenir: patriotismo vs. patrioterismo

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Decir “yo amo a mi país” puede significar dos cosas opuestas. En un caso, expresa un vínculo maduro con la comunidad política a la que se pertenece. En el otro, es un grito que busca silenciar, excluir y justificar abusos. La primera actitud se llama patriotismo. La segunda, patrioterismo. Confundirlas es peligroso: bajo la bandera del amor a la patria se han cometido tanto los actos más nobles como los más vergonzosos de la historia. Distinguirlas no es semántica, es una defensa de la democracia.

1. Patriotismo: amor crítico y responsable

El patriotismo es el afecto por la propia comunidad política, pero no es un amor ciego. Tiene tres componentes clave:

a. Apego a valores, no a símbolos: el patriota ama la libertad, la justicia y la igualdad que su constitución promete, no solo la bandera o el himno. Por eso puede criticar al Gobierno de turno cuando traiciona esos valores. Ama al país que debería ser, y trabaja para acercar el país real a ese ideal.

b. Incluyente: entiende que la nación es plural. Cabe el indígena, el inmigrante, el opositor, el que piensa distinto. La patria no es de un partido ni de una raza. El patriotismo suma, no resta.

c. Responsabilidad: se traduce en deberes concretos: pagar impuestos, respetar la ley, votar informado, defender al débil, cuidar lo público. El patriota pregunta “¿qué puedo hacer yo por mi país?”, no solo “¿qué me da el país?”.

El patriotismo acepta la autocrítica. Reconocer los errores históricos como la esclavitud, violencia, corrupción no es traición, es el primer paso para repararlos y no repetirlos.

2. Patrioterismo: el uso instrumental de la patria

El patrioterismo es la deformación del patriotismo. Toma sus símbolos, pero vacía su contenido ético. Sus rasgos:

a. Apego a símbolos, no a valores: reduce la patria a trapos, himnos y fechas. Exige ponerse la mano en el pecho, pero no exige honradez ni respeto a la ley. Confunde forma con fondo.

b. Excluyente y tribal: define la patria como “nosotros contra ellos”. Quien critica es “vendepatria”, “traidor”, “apátrida”. Sirve para crear un enemigo interno y justificar la persecución. El patrioterismo necesita un chivo expiatorio para mantenerse vivo.

c. Acrítico y obediente: No tolera el disenso. “Mi país, con razón o sin ella”. Defiende al Gobierno no porque sea justo, sino porque es “el nuestro”. Se usa para blindar al poder de cualquier control.

d. Chovinista: Cree que su país es superior por naturaleza y que los demás deben someterse. De ahí al expansionismo y la xenofobia hay un paso.

El patrioterismo es ruidoso. Se manifiesta en discursos, desfiles y arengas. Busca aplauso, no transformación. Es rentable políticamente porque apela a la emoción más básica: el miedo al otro.

3. Diferencias clave en la práctica

Ante la crítica: la escucha y la usa para mejorar. La censura como “traición”.

Ante el extranjero: coopera y aprende. desprecia y teme.

Ante la ley: la respeta, aunque le duela. La viola si “conviene a la patria”.

Ante la historia: reconoce luces y sombras. Inventa un pasado glorioso sin manchas.

Objetivo: construir un país más justo. Mantener al grupo en el poder.

Lenguaje: “Nosotros podemos mejorar”. “Ellos nos quieren destruir”.

4. Por qué importa la distinción

El patrioterismo ha sido la coartada favorita de dictadores y corruptos. ¿Cómo cuestionas un robo si se hizo “en nombre de la patria”? ¿Cómo defiendes derechos humanos si el que los exige es “enemigo de la nación”? Alemania nazi, las dictaduras latinoamericanas y varios nacionalismos actuales usaron patrioterismo para suspender libertades.

El patriotismo, en cambio, fue el motor de las independencias, de los derechos civiles y de la resistencia contra tiranías. Cuando un ciudadano denuncia corrupción -porque ama a su país-, ejerce patriotismo. Cuando un político llama “apátrida” al periodista que lo investiga, ejerce patrioterismo.

La patria no necesita hinchas de estadio que solo gritan y agreden al árbitro. Necesita ciudadanos adultos que la cuiden, la critiquen y la empujen. El patriotismo es incómodo: obliga a mirar los defectos propios. El patrioterismo es cómodo: siempre la culpa es del otro.

Una república sana fomenta el primero y desconfía del segundo. Porque el amor verdadero a un país se demuestra corrigiéndolo, no tapando sus vergüenzas con una bandera gigante. Y porque sin patriotismo crítico, la patria se queda solo con patrioterismo. Y eso ya no es patria: es pretexto.

viernes, 5 de junio de 2026

Vuelta a España

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

No propiamente en bicicleta. Será en tren que, por cierto, aquí funcionan maravillosamente en una verdadera red ferroviaria que incluye máquinas de ritmo tradicional pero también los de alta velocidad. A propósito, me dio nostalgia del tren colombiano que alcancé a disfrutar varias veces (el Expreso del Sol o en el que uno bajaba a Girardot) y que los transportadores de carga erradicaron. “¡Que su carga vaya en tren!” Fue la postrera invitación que nos hicieron y que no funcionó ante tamaña ofensiva de tractomulas y camiones.

Ya estoy en Madrid. Aquí todo luce y media ciudad está bloqueada porque ya llega León XIV. Se esperan muchedumbres colmando el paseo de la Castellana y el Santiago Bernabéu. Para que no hubiera colapso total decidimos que él llegaría mañana. Luego nos veremos en Barcelona, pero de eso ya les contaré en ocho días.

Aquí estoy, pues, en mi primera estación. Disfrutando de mis vacaciones, de este país hermoso, de su capital tranquila y cada vez más grande y, por supuesto, de la compañía de mis familiares y amigos, porque como lo dejé bien claro, no vengo a hacer turismo sino a conversar con esos seres queridos que hacía tiempo no veía. Ya hoy cumplí ese propósito al encontrarme con Pablo, exalumno ignaciano y hoy día financiero en importantes entidades y luego con Andrea, amiga que participaba en mis eucaristías de La Soledad. Por cierto, me estoy quedando donde Álvaro, compañero de clases en mis tiempos de filosofía, hoy doctor de la Complutense y presidente de una ONG que apoya a inmigrantes. Mañana será un día con él para “adelantar cuaderno” y ver qué se puede hacer frente al cierre que mi tocayo Leo ha generado y que se suma a la que hiciera el conejito malo con sus conciertos y el suscrito con su periplo de vacancia (¡ojo! que no vagancia).

En nuestro próximo capítulo les hablaré de la ruta: Zaragoza – Barcelona – Valencia, donde les contaré de la iglesia del Pilar, la misma que fue primero sinagoga y luego mezquita antes de ser catedral. También de mi encuentro con Leo, las ordenaciones presbiterales, la inauguración de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia y la estancia en tierras valencianas, las mismas de las deliciosas naranjas y exquisitos arroces y paellas. ¡Hasta pronto!

¿Cómo asegurar la victoria el 21 de junio?

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es un hecho incontrovertible que las fuerzas del mal que se han confabulado contra Colombia pondrán en práctica todas las formas de lucha, lícitas e ilícitas, sin importarles para nada la suerte del país, para impedir que se consolide la victoria de la democracia y la libertad en cabeza del candidato Abelardo de la Espriella.

Sería inconsciente de nuestra parte actuar como simples observadores de la conjura, en lugar de cerrar filas para acompañar a las directivas de Defensores de la Patria en esta tarea salvadora y reconstructora del país que a todos los buenos ciudadanos nos corresponde.

Veamos algunas acciones que están adelantando el régimen de Petro y el candidato de la guerrilla, Iván Cepeda, para que apliquemos la estrategia correspondiente para enfrentarlas.

1. Compra de votos. Durante los últimos meses de su desgobierno se ha dedicado el camarada Petro a arbitrar toda clase de recursos para aplicarlos a la compra masiva de votos, principalmente en regiones donde cuenta con un entramado de seguidores fanatizados encargados de llevar a cabo la sucia labor con los compatriotas más vulnerables. Ya se vieron reflejados los resultados en el conteo de las urnas en La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, Valle del Cauca y Bogotá D. E. Uno de los mecanismos que nos brinda el sistema democrático para proteger nuestro derecho a elegir y ser elegido es la tutela, la cual debemos utilizar de inmediato para solicitar al ministro de Defensa, a la Fiscalía General de la Nación y al director de la Policía Nacional que desplieguen sus efectivos en las zonas mencionadas, para investigar e identificar a los responsables de este delito electoral, capturarlos y ponerlos a disposición de la justicia.

2. Constreñimiento electoral. Con base en diferentes estudios realizados por el MOE, Indepaz y la Defensoría del Pueblo, se han identificado los municipios en los cuales la influencia guerrillera no ha permitido a las campañas diferentes a la de su candidato Iván Cepeda llegar con su mensaje. Asimismo, la población de las zonas rurales ha sido amenazada por los grupos narcoguerrileros para que vote por Cepeda y lo demuestre con una foto de su voto antes de depositarlo en la urna, so pena de poner en peligro su vida y la de su familia. La Confederación Alianza Reconstrucción Colombia, Alianzarc, presentó varios derechos de petición a los gobernadores de las zonas con influencia guerrillera y a los Comités Departamentales de Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales, con la solicitud de traslado de las urnas de zonas rurales, donde es imposible votar libremente, a zonas urbanas donde pueda proporcionarse vigilancia policiva o militar. Con excusas de trámite burocrático han escurrido el bulto y nada han resuelto al respecto. El resultado obvio fue que el voto ciudadano fue afectado por el constreñimiento de grupos armados ilegales que solamente permitieron votar por Cepeda en departamentos como el Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Putumayo, zonas de Antioquia y de la Costa atlántica. Todavía podemos emprender una acción legal inmediata, con los recursos jurídicos de la campaña y los de los defensores de la patria con conocimientos en la materia, para solicitar por vía de tutela, al registrador Nacional, al director de la Policía Nacional y al ministro de Defensa el traslado de las urnas a sitios urbanos más seguros. Así como pudieron trasladar mesas de votación a última hora en Medellín y en el exterior, para dificultar el ejercicio del voto a los ciudadanos, pueden hacerlo ahora para garantizar a los campesinos el ejercicio del sufragio.

3. Atacar a fondo la narrativa narcocomunista del candidato de la guerrilla. En esta última etapa debemos resaltar ante la opinión menos informada el peligro de las propuestas de Cepeda, consistentes en profundizar los programas de Petro (o sea, la destrucción de Colombia) y gobernar de acuerdo con su ideología personal (el más recalcitrante comunismo). Además de los excelentes programas que ha creado la campaña, hagámoslo además con los 10.000.000 de tigres y tigresas para que cada uno se convierta en un jefe de debate, se comprometa a difundir todos los mensajes entre sus contactos y a llevar el día de la segunda vuelta 5 personas por lo menos a las urnas.

4. Atraer a todos los partidarios del Centro Democrático. Ya el jefe del partido y su candidata expresaron su deseo de que todos los seguidores suyos voten por Abelardo. Esa posición puede reforzarse mediante entrevistas y mensajes de María Fernanda Cabal y Paola Holguín a sus seguidores.

5. Solicitud expresa al registrador para remover los obstáculos para votar. En Medellín, a última hora, trasladaron las mesas del Centro Comercial San Diego a piso 11 de un edificio sin ascensor. Muchas personas enfermas, ancianas o con problemas físicos no pudieron votar. En varios consulados y embajadas se reportaron irregularidades en la atención, demoras injustificadas, incomodidades para votantes ya registrados que debieron permanecer bajo un sol canicular por varias horas antes de ser atendidos. Se debe enviar ya una tutela al registrador para que corrija ese problema ante del 21 de junio.

6. Organizar votos sectoriales. Existen sectores especialmente maltratados por este gobierno que debemos coordinar para que todos sus miembros o integrantes voten el 21 por la derrota del petrismo. Para ello sería conveniente tener coordinadores para cada sector, como el personal de la salud, los pensionados, los transportadores, los beneficiarios de programa de vivienda que les fue suspendida la ayuda, los micro y miniempresarios.

Con estas acciones de carácter práctico, sin más retórica, podemos aumentar en varios millones la votación por la fórmula ganadora de Abelardo de la Espriella. Muchos colombianos que hasta ahora han permanecido impávidos o perplejos frente a este proceso determinante para el futuro de Colombia se subirán al tren de la victoria. Y no olvidemos: Si Dios con nosotros ¿quién contra nosotros?

jueves, 4 de junio de 2026

Las bóvedas vacías, las calles llenas

 

 



Fredy Angarita

Fredy Angarita
Los muertos se fueron, el abandono se quedó

Hace veinte años sacaron el último muerto del Cementerio San Lorenzo. Desde entonces, las bóvedas quedaron vacías.

Hace 198 años se fundó el Cementerio San Lorenzo, en la comuna 10, La Candelaria. Se dice que fue el primer cementerio extramuros de Medellín. Nació para cumplir las normativas sanitarias de las Leyes de Indias de la Corona española que prohibían seguir enterrando a los fallecidos dentro de las iglesias debido al riesgo de epidemias.

Tras décadas de funcionamiento, el cementerio dejó de recibir cuerpos. Entre 2003 y 2006 se completó la exhumación masiva de los restos que allí reposaban para ser trasladados de manera definitiva al Cementerio Universal.

Hoy, a pesar de haber sido declarado bien de interés cultural y patrimonial, el lugar ha atravesado largos periodos de abandono institucional y social. Cuando uno camina por allí en las primeras horas de la mañana, descubre una paradoja extraña: las bóvedas están vacías, pero la calle del frente está llena de cuerpos.

No de cuerpos sin vida, de habitantes de calle.

Hombres y mujeres que encontraron en este sector algo parecido a un refugio. Tal vez un lugar para descansar, tal vez un rincón donde nadie los moleste, quizá porque la gente le teme a los muertos, pero ha aprendido a ignorar a los vivos.

En los últimos años, la Alcaldía de Medellín y algunos colectivos ciudadanos han impulsado proyectos, restauraciones y pactos para recuperar sus fachadas y galerías, con la intención de convertirlo en un Parque Cementerio Patrimonial abierto al público y al turismo histórico. Sin embargo, poco parece haber cambiado.

Basta mirar a sus nuevos vecinos.

Las esquinas están llenas de basura y escombros. Los andenes parecen una morgue al aire libre: cuerpos cubiertos con cartones, cobijas y costales. Personas que duermen a pocos metros de un cementerio vacío, como si la ciudad hubiera trasladado la muerte de las bóvedas a las aceras.

Quizá los muertos tienen una ventaja sobre los vivos: alguien los extraña.

Esa es la ironía más cruel de San Lorenzo.

El cementerio ya no guarda muertos. Los trasladaron hace años. Lo que nadie ha logrado trasladar es el abandono. Cuando amanece, las bóvedas permanecen vacías y los andenes continúan llenos.

Los muertos ya encontraron dónde descansar.

Los vivos todavía no.

miércoles, 3 de junio de 2026

Conversatorio con Carlos Wolff Isaza


Esta semana, el conversatorio de El Pensamiento al Aire tiene como invitado estelar a Carlos Wolff Isaza, destacado ingeniero, economista, empresario y líder social antioqueño, cuya trayectoria ha dejado huella tanto en el sector público como en el privado. Una de sus obras más reconocidas es la Fundación Lucerito, dedicada a la protección y recuperación integral de niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato y abuso. Invitamos a todos nuestros seguidores a no perderse este interesante diálogo.

El ingeniero civil antioqueño Carlos Wolff Isaza ha combinado una destacada trayectoria en los sectores público, empresarial y social. Egresado de la Universidad Nacional de Colombia, con una maestría en Economía de la Universidad de Londres y estudios de ingeniería administrativa, ocupó importantes cargos como presidente del Instituto de Fomento Industrial (IFI), presidente del Instituto de Seguros Sociales (ISS), directivo de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), ministro consejero de Colombia ante las Naciones Unidas y secretario de Hacienda de Antioquia. A lo largo de su carrera fue reconocido por su capacidad gerencial y por liderar procesos de modernización en entidades públicas y privadas. Sin embargo, una de sus obras más significativas ha sido la creación de la Fundación Lucerito, entidad sin ánimo de lucro fundada en Medellín en febrero de 2005. Inspirada en el legado de generosidad de María Lucía, conocida cariñosamente como “Lucerito”, la organización nació para brindar atención especializada a niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato y abuso sexual, especialmente aquellos provenientes de familias de escasos recursos. Durante dos décadas de trabajo, la fundación ha atendido a miles de menores de edad en Antioquia, ofreciendo acompañamiento psicológico, terapéutico y social para el restablecimiento de sus derechos y la reconstrucción de sus proyectos de vida. Bajo el liderazgo de Wolff y de un equipo interdisciplinario comprometido con la protección de la infancia, la Fundación Lucerito se ha consolidado como una de las instituciones más reconocidas del país en la atención integral de menores víctimas de violencia, con presencia en varias subregiones de Antioquia y un modelo de intervención que combina atención clínica, prevención y fortalecimiento familiar.

¿Neutrales contra quién?

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

El comportamiento de los medios colombianos me hace recordar la pregunta de Winston Churchill sobre Irlanda, durante la guerra: ¿neutral contra quién?

Una cosa es que los medios deban ser veraces y objetivos, y otra bien diferente la simulación, tanto de lo uno como de lo otro. Siguiendo la falacia de que todas las opiniones son respetables, han elaborado una cierta “neutralidad” acomodaticia y clandestina, que llega incluso a una productiva complicidad, especialmente en sus relaciones con los poderes públicos.

Desde luego, entre dos posiciones respetables, los medios deben informar con verdad e imparcialidad a sus lectores, suscriptores y oyentes, lo que es bien diferente de la neutralidad entre posiciones que moralmente exigen tomar partido.

No estoy reflejando una actitud de tipo moral o religioso, obligatoria para los creyentes, porque quiero referirme apenas al ámbito de la política donde —como lo explicó didácticamente De la Espriella a una periodista sesgada— no siempre lo legal coincide con lo moral y ético.

Cuando se trata, por ejemplo, de la defensa del orden constitucional, los medios no pueden ser neutrales entre quienes defienden la concepción del Estado de derecho y aquellos que se comprometen con la abolición violenta del orden legítimo, para imponer la revolución comunista.

En Colombia, temas fundamentales como la inviolabilidad de la vida, el cumplimiento de la Constitución, la defensa de la propiedad privada, el imperio de la seguridad ciudadana, el monopolio estatal de la fuerza, la preservación de un modelo económico racional, etc., no se discuten entre opiniones sólidas y respetables. Por el contrario, la controversia se motiva desde puntos de vista políticos o de conveniencia económica. Las conductas más reprobables escapan a la censura de los opinadores profesionales, y las iniciativas más perjudiciales se tratan como meros asuntos de trámite rutinario. Por ejemplo, los partidos de extrema izquierda revolucionaria son contemplados como opciones válidas dentro de una óptica dizque “pluralista”, omitiendo su carácter nefasto y destructor de todo lo perfeccionable que el país ha construido en siglos.

Los gringos hablan de hawks and doves para referirse al contraste entre quienes participan en debates. Así opera la “neutralidad” de nuestros medios, donde para la promoción de las iniciativas más dañinas, escogen buitres, gallinazos y gavilanes de extrema izquierda, con el fin de enfrentar débiles golondrinas… para, de esa manera, desorientar, en especial esas teleaudiencias que no tienen conocimiento profundo de ningún asunto y todo lo oyen en el sopor de quien oye llover después de cenar.

Ahora bien, un electorado al que hacen creer que el ideólogo de la subversión y candidato de las guerrillas es un caviloso filósofo y defensor de los derechos humanos, acaba aceptando un monstruo de odio, resentimiento y fanatismo como candidato normal y posible presidente.

No es el momento de citar los centenares de casos en los que la neutralidad de los medios equivale a prender una vela a Dios y otra al diablo, conduciendo a la desinformación generalizada, a la indiferencia mental y al conformismo que ha hecho posible que todo un país tolere cuatro años de corrupción e infamia.

En ese clima deletéreo van a transcurrir los próximos y definitivos veinte días, bajo un gobierno criminal, dispuesto a desconocer los resultados electorales. Y si Petro, finalmente da su ansiado autogolpe, no faltarán aves carroñeras, capaces de defender el aplazamiento de los comicios y la constituyente que vendrá “para que sean posibles unas elecciones libres”.

¡Con tales medios masivos, antes no nos ha ido peor!