martes, 11 de agosto de 2026

De cara al porvenir: deudas históricas y elefantes blancos

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Es de suponer, que el Estado a través de los distintos gobiernos debe garantizar el acceso a los derechos básicos a la población: vivienda, servicios públicos domiciliarios, salud y educación, por mencionar los más elementales. Es su obligación de hacer lo que sea necesario para llegar a un cubrimiento del 100 % de la población en todo el territorio.

A continuación, de cara al inicio de un nuevo gobierno, un inventario no completo de las principales obras que cada ciudad capital lleva años esperando que se hagan realidad. Esta relación está basada en los proyectos más reclamados por gobernaciones, alcaldías y medios, como los “pendientes históricos” de cada región. Son las que aparecen en todos los planes de desarrollo, en los debates de campaña y en la memoria de la gente:

Región Andina

1. Bogotá: Metro Línea 1. Lleva 80 años en promesas. Va avanzando. Contrato por $13 billones. Es la obra más esperada del país.

2. Medellín: Metro de la 80. 13,25 km entre Aguacatala y Caribe. 35 % de avance físico en 2025, entrega entre 2028 - 2029. También Tren de Cercanías. Doble calzada vía Medellín - Bogotá.

3. Cali: Puente de Juanchito Cali - Candelaria. Desde 2015, 10 promesas de entrega. Costo pasó de $27 000 a $690 000 millones. Y Tren de Cercanías del Valle, anhelo desde los 90.

4. Bucaramanga: Conexión vial Metropolitana Norte – Sur, terminación de la vía Los Curos - Málaga. La Cámara de Comercio alertó por atrasos y falta de recursos.

5. Pereira: Terminación total vía Quibdó - Pereira. 238 km, Invías destinó $220 000 millones. Es la salida del Chocó al Eje.

6. Manizales: Aeropuerto del Café en Palestina. Más de 15 años de estudios, pleitos y sobrecostos. Estimado $1,4 billones. Es el “elefante blanco” del Eje Cafetero.

7. Armenia: Doble calzada Armenia - Aeropuerto El Edén y obras complementarias del Túnel de La Línea. El túnel se entregó, pero faltan viaductos y segundas calzadas.

8. Ibagué: Acueducto complementario y doble calzada Ibagué - Mariquita. También 4G Neiva – Espinal - Girardot con 65,78 % de avance.

9. Neiva: Distrito de riego Candelaria - La Plata - Laberinto y doble calzada Neiva-Girardot. Esperada desde 2016.

10. Tunja: terminación Transversal de Boyacá: Duitama - Pamplona. 27 km pendientes, $180 000 millones de inversión.

11. Villavicencio: acueducto desde quebrada La Honda. $65 000 millones invertidos y sin agua. Y doble calzada Bogotá - Villavicencio definitiva, sin cierres por derrumbes.

Región Caribe

12. Barranquilla: ampliación del Hospital de Barranquilla, iniciada en 2020, suspendida por problemas financieros. Y solución definitiva km 19 vía Barranquilla - Ciénaga: viaductos para que el mar no se trague la carretera.

13. Cartagena: recuperación del Canal del Dique contra inundaciones y protección costera. Más de 34 contratos inconclusos en Bolívar por $377 000 millones.

14. Santa Marta: recuperación de la Ciénaga Grande, los manglares y megacolegio de Taganga. Iniciado en 2019, aún sin terminar.

15. Montería: Vía Santa Lucía - Moñitos y recuperación de la Ciénaga Grande de Lorica.

16. Valledupar: acueducto regional y mejoramiento de vías terciarias para sacar productos agrícolas.

17. Sincelejo: infraestructura educativa para jornada única: aulas y comedores. Sucre tiene varios Puentes Nacionales. La Doctrina pendientes.

18. Riohacha: Represa del Río Ranchería. Desde 2002, $574 000 millones y no opera. También acueductos para La Guajira por Sentencia T-302.

Región pacífica

19. Quibdó: pavimentación total Quibdó - Medellín 162 km por $230 000 millones y Quibdó - Pereira 238 km. Obra esperada hace 50 años.

20. Popayán: doble calzada Popayán - Santander de Quilichao, parte del corredor Pasto - Estanquillo priorizado por Invías.

21. Pasto: doble calzada Rumichaca - Pasto. 91,12 % de avance, pero la comunidad la espera hace 50 años. Y variante San Francisco - Mocoa para evitar el “trampolín de la muerte”.

Región Orinoquía

22. Arauca: pavimentación total vía Tame - Arauca. Es el eje para romper el aislamiento con Casanare.

23. Yopal: vía del Cusiana definitiva: Sogamoso – Aguazul - Yopal. 30 años con cierres por derrumbes. Piden túneles y viaductos.

24. Puerto Carreño: puente sobre el Río Meta y pavimentación Puerto Gaitán - Puerto Carreño. Conectaría Vichada con el país.

25. San José del Guaviare: puente sobre el río Guayabero y vía San José - Calamar pavimentada.

Región Amazonía

26. Leticia: ampliación pista Aeropuerto Alfredo Vásquez Cobo y acueducto 24h. Leticia sigue aislada sin operación nocturna.

27. Mocoa:  variante San Francisco - Mocoa. Priorizada tras la avalancha de 2017. Evita 78 km de abismo.

28. Florencia: Vía Marginal de la Selva: San Vicente - Neiva. Conexión con el centro del país, parte de Vías para la Paz 2026 - 2035.

29. Mitú: interconexión eléctrica nacional y vía Mitú - Monforth. desde hace 40 años solo se llega por aire.

30. Puerto Inírida: interconexión eléctrica. Dependen de plantas diésel hace 20 años.

Región Insular

31. San Andrés: reconstrucción total de Providencia post-Iota: Aeropuerto competitivo que no dependa solo de Bogotá. Planta desalinizadora. Planta de Energía.

Patrón común: El 70 % son vías, acueductos y aeropuertos. Colombia tiene más de 700 obras “elefantes blancos” por varios billones de pesos. Bogotá lidera con gran cantidad de contratos.

Es importante que lo que está construido reciba mantenimiento y se mantenga en operación, como en el caso de muchos acueductos veredales.

Si las capitales de departamento tienen falencias, ¿qué podremos decir de los corregimientos y las veredas de cada una de ellas y de los otros municipios con sus respectivos corregimientos y veredas?

De igual manera sería de gran utilidad tener una dependencia cuyo único objetivo sea ayudar a destrabar obras que tienen algún tipo de enredo y que por esta razón se encuentran paralizadas.

lunes, 10 de agosto de 2026

Editorial: Sucesos de la Semana No. 157

 

En esta nueva entrega de Sucesos de la Semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. analiza los principales mensajes, propuestas y expectativas que deja la posesión del presidente Abelardo de la Espriella, con especial énfasis en los retos de seguridad, justicia, salud, educación, economía y desarrollo regional. Una reflexión marcada por el optimismo frente al inicio de una nueva etapa para Colombia y los desafíos que deberá enfrentar el nuevo gobierno. No dejes de verlo

Al viejo hospital de los muñecos, llevaron a Colombia malherida…

Luis Guillermo Echeverri Vélez
Luis Guillermo Echeverri Vélez

Empieza un nuevo gobierno y recibe un país que está como cuando “al viejo hospital de los muñecos llevaron a Pinocho malherido, porque un espantapájaros bandido, lo sorprendió dormido y lo atacó”. Aquí el terrorista chupasangre deja varias cargas implosivas económicas activadas.

Una es la crisis financiera: inflación 6.5 %, intereses 13 %, déficit fiscal 6.5 % / PIB, 120 billones de gasto sobre el recaudo tributario, y deuda pública ± $1200 billones, el 60.5 % / PIB. Otra, la crisis sin precedentes del sistema de salud. “Drácula y sus vampiros” lo dejaron infartado, moribundo, con la yugular desangrada, ya no vale quirófano ni hada protectora que le ponga un corazón de fantasía; es preciso invocar “el primer milagro”, uno como el de Lázaro que lo reviva y lo saque de la morgue. La deuda acumulada del sistema de salud es de 50 billones, con un déficit de 20 billones y una siniestralidad de las EPS que supera 110 %. La tercera bomba del gobernarte del Cartucho es la pérdida de la institucionalidad en todas las áreas del Estado donde metió el hocico; especialmente en la salud donde en las entidades técnicas y especializadas reemplazaron galenos y profesionales por ladrones y revolucionarios ideologizados llenos de resentimiento.

¿Cuántas vidas se van a perder por el capricho ideológico de cambiar un sistema que era uno de los más eficientes en Latinoamérica y según la OMS fue líder regional y puesto doce en el mundo en el manejo y operación de la pandemia gracias a la capacidad, el valor heroico y profesional del personal médico y administrativo del país?

Se perdió la confianza en el sistema de salud y, recuperarla y estabilizarlo será cuestión de varios gobiernos pues se requiere rediseños institucionales en el Ministerio, despolitizar la superintendencia, eliminar el cabildeo entre EPS e IPS con el Congreso y Hacienda, y encontrar los responsables y ponerlos a disposición de la justicia para que respondan por el gran daño que causaron con sus ideas progresistas asociadas al SSXXI.

Presenciamos un naufragio humano multitudinario, millones de familias viviendo un drama lúgubre sin esperanza, la gente se ahoga sin salvavidas, 10 millones de casos de salud sin resolver, suspendidos y desatendidos: sin medicamentos, por tratamientos suspendidos, en espera de autorizaciones, por servicios descontinuados, por hospitales quebrados, personas con enfermedades ignoradas que se volvieron crónicas, una costosa carga adicional que va a ser muy difícil estabilizar.

Teníamos un sistema de salud imperfecto pero funcional que hoy está convertido en tragedia, una masacre genocida provocada y demandable por el efecto real del “chu-chu-chu”, la intervención a las EPS que tienen el 80 % de la deuda del sistema y que en lugar de mejorarlas fueron estatizadas, burocratizadas, saqueadas e ideologizadas, lo cual resulta más letal que la suma de las muertes violentas del crimen organizado, la violencia intrafamiliar, el alcohol, el tabaco y la drogadicción. Y de ñapa nos puso al vampiro “pinturita” a administrar el banco de sangre.

Somos una nación de ingreso medio de 52 millones que en materia de salud se ha dado el lujo de tener cobertura universal y la dualidad de un régimen contributivo propio de la formalidad (44 %) y uno subsidiado y de excepción que suman un (56 %) según SISPRO a febrero de 2026, y que comparado con 2025 presenta una contracción de medio millón de contribuyentes, lo cual sumado a los problemas previos del sistema, le propinó una herida de muerte a su sostenibilidad financiera. La cobertura universal está respaldada por el pago de la Unidad de Aporte anual del Estado (UPC) a las EPS por cada persona afiliada en materia de consultas, medicamentos y cirugías. El ADRES es la entidad que paga desde Minhacienda, y gira conforme a lo que cada EPS le diga de acuerdo con su medición de la siniestralidad, y el meollo del problema es que el valor de las UPC no alcanza para cubrir los costos del sistema.

A la crisis de los medicamentos, se le suma que entre 2022 y 2025 las tutelas se duplicaron y el gasto de bolsillo en salud se incrementó en el 57 %.

Es crítico transparentar y equilibrar las relaciones entre el régimen contributivo, el subsidiado, el Gobierno y las EPS, y que los usuarios tomadores de seguros sean empresas o personas, colaboren no abusando del sistema dual, esto es, pagando de manera solidaria de acuerdo con su capacidad económica y el número de beneficiarios, con lo cual se fortalece el régimen contributivo, se alivia al subsidiado y se mantiene la universalidad.

Se requiere un corte o punto final con decisiones de fondo a conciencia que no dan espera, en las que contribuyamos todos o la pérdida en vidas va a ser inconmensurable. Hay dos formas de atacar este cáncer terminal que causó Gustavo Petro: con aspirina y los santos óleos, o con acciones inmediatas y extraordinarias con cargo al Gobierno, las EPS y las IPS que inyecten liquidez en el sistema, acoten el plan de beneficios, que los aportes suban todos mínimo un punto porcentual, que se cree un fondo de garantías acompañado de una gran política nacional de prevención, que la DIAN cruce las cédulas para determinar evasores, y que se ayude a que los hospitales regionales de nivel de complejidad 2 y 3, estén bien dotados para que no creen más congestiones en las capitales agravando más el problema de desatención que se deprende del entuerto económico que tiene a los hospitales prácticamente quebrados por bien administrados que estén, pues su cartera llegó a niveles insostenibles.

Ninguna de estas medidas va a ser políticamente correcta, pero si hay la voluntad política del Gobierno entrante en reclamar y convertir la estabilización del sistema de salud en la principal urgencia del país y se hace un gran esfuerzo entre todas las partes del sistema para reestablecer un adecuado flujo de recursos, se cumple el fallo de la corte que reconoció la insuficiencia sincerando y conciliando deudas, y se buscan los créditos internos, externos, de la multilateral, y se utilizan regalías buscando eficiencia operativa y administrativa, aún es posible soñar con transparencia y equidad en pro de la salud de todos los colombianos.

Promisorio futuro para Colombia en la era de la Patria Milagro

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Cómo no recordar, en este histórico momento que vivimos, la edificante historia bíblica de la Tierra prometida a la que fue conducido el pueblo israelita por Moisés, después de 40 años de vagar por el desierto en medio de toda clase de penalidades, rebeliones e incomprensiones.

Guardadas las debidas proporciones, durante varias décadas cayó nuestra amada patria en un proceso de descomposición moral que nos condujo al ominoso régimen de extrema izquierda que, gracias a la Divina Providencia, llega a su fin.

Fue sometida nuestra sociedad a toda clase de vejámenes en el período más oscuro de nuestra historia republicana. Hoy estamos a las puertas del promisorio futuro con el que siempre hemos soñado: un país donde se respete el orden y la convivencia; donde la protección del sagrado derecho a la vida sea el primer deber del Estado; donde las relaciones entre los asociados y las de estos con el Estado se rijan por los valores espirituales contenidos en la palabra de Cristo y en los principios democráticos; donde la justicia sea igual para todos y obre contundentemente y sin contemplaciones para castigar el delito y para garantizar la libertad de los inocentes; donde la educación, desde la familia y la escuela, esté orientada a la formación de buenos ciudadanos, competentes para desempeñarse con éxito en el mundo empresarial y laboral; donde los recursos del Estado sirvan para garantizar seguridad, justicia y bienestar a todos los gobernados y no para llenar las faltriqueras de los políticos de turno; donde se exploten adecuadamente los recursos naturales para brindar oportunidades de desarrollo a todas las regiones; donde la actividad económica cuente con la seguridad, la protección y la ayuda del Estado para generar oportunidades de empleo digno a la fuerza laboral; donde los servicios públicos, la salud, la seguridad social, la construcción de vivienda, el fomento de la cultura y del deporte llenen las aspiraciones de la población y no sean otros focos de corrupción; donde la población más vulnerable reciba la solidaridad del Estado para que goce de una vida acorde con su dignidad; donde el Estado sea más pequeño pero más eficiente, para que pueda construir las obras de infraestructura necesarias para el desarrollo económico, la transformación del campo, las vías fluviales o férreas, las carreteras, los puertos, los sistemas de riego, las generadoras de energía, etcétera.

Esa es la Patria Milagro que hoy nace ante nuestros ojos, después de haber llegado a la desesperanza y la incertidumbre.

Claro está que, en esta nueva era, auspiciosa y promisoria, no solamente tendremos derechos sino también obligaciones.

No podemos permitir que los enemigos de la patria, aquellos que se dedican a sabotear los designios de la democracia, a incitar delictuosamente a la violencia y a intentar la reconquista del poder por medio de la combinación de todas las formas de lucha, socaven el propósito mayoritario de los colombianos de crear la Patria Milagro.

No nos convirtamos en idiotas útiles de sus torvas intenciones cuando nos quieran utilizar como altavoces para reproducir sus mentirosas proclamas y discursos de odio. Apliquemos a ellos la campana del silencio y sigamos adelante con nuestra noble causa.

Respaldemos en todo momento y lugar, desde el rol que desempeñemos como padres, empresarios, estudiantes, empleados, amas de casa, profesionales, etcétera, las propuestas de los Defensores de la Patria. No podemos permitir –como ha pasado en Brasi y en otros países– el retorno del régimen comunista, mentiroso y violento, al poder.

Por el contrario, comuniquemos con datos en la mano todo el desastre que se está encontrando en el empalme con el régimen que agoniza. Difundamos sin vergüenza y sin pausa los logros que empieza ya a mostrar el programa de la Patria Milagro. Podemos documentarnos diariamente en nuestro portal www.alianzareconstruccioncolombia.org, el cual puedes guardar para mayor facilidad como favorito en tu ventana de “marcadores”.

Conquistemos con buenas razones y comprensión a los que equivocadamente votaron contra el candidato Abelardo de la Espriella. Según sus propias palabras, gobernará para todos, sin ninguna consideración política o de otro orden.

Hoy es un gran día para celebrar. Colombia se salvó del comunismo. La patria está en las mejores manos. Las propuestas de gobierno están enderezadas al bien común. Los pasos iniciales nos demuestran a las claras hacia dónde va el país en la “era del tigre”. ¡Estamos firmes por la Patria!

Nuevo ciclo, nuevos retos

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Esta semana se hizo pública la decisión de mis superiores de ponerme al frente de dos entidades de servicio social en el campo educativo: la Fundación Carlos González y Fe y Alegría de Colombia.

La Fundación de Servicio Social Carlos González, hasta 1984, se conoció como la Fundación Escuelas Gratuitas Populares y fue fundada por el jesuita que inspira su nombre en la década de los años 40, es decir, tiene más de 80 años de existencia. Su primera sede estuvo en el barrio Olaya donde funcionaba el célebre Consultorio Médico Especializado Jesucristo Obrero. Con la ayuda de las Hermanas Vicentinas también dio origen a dos colegios campestres en el sur de Bogotá: el colegio Santa Catalina Laboure en el barrio Olaya y el Colegio Santa Luisa Marillac en el barrio Timiza. Durante un corto tiempo funcionó una casa de retiros y el Instituto Técnico Francisco Javier Mejía, en Salamina, Caldas. De todo ese conjunto de obras hoy día solo existe el colegio Santa Luisa, una institución escolar muy reconocida por su calidad educativa.

Con la Fundación ya había trabajado yo a mediados de los años 80 en la pastoral del Consultorio. Y como presidente de Acodesi, a finales de los 90, le abrimos las puertas de la red a los colegios Santa Catalina y Santa Luisa. Ahora asumo la dirección de esta bella obra con la tranquilidad de contar con un valioso equipo de laicos.

Por su parte, Fe y Alegría de Colombia existe desde 1971, aunque había sido fundada en Venezuela en 1955 por José María Velaz, un jesuita paladín de la educación popular que hoy ha llevado su sueño a hacerse realidad en 22 países en cuatro continentes. Autodenominado “movimiento de educación popular”, su famoso lema “donde termina el asfalto empieza Fe y Alegría” busca dignificar la persona humana ofreciéndole una propuesta de educación de calidad a través de jardines y guarderías, escuelas y colegios, centros de desarrollo comunitario, entre otras iniciativas. A través de donaciones y ayudas que van desde colectas y rifas (¿recuerdan el día del corazoncito?) hasta provectos con agencias internacionales, alianzas y convenios con entidades públicas y privadas y socio natural del Ministerio de Educación. Aunque colaboraron generosamente por muchos años cerca de 40 comunidades religiosas, hoy la mayoría de sus líderes son laicos muy comprometidos con su ideario.

Con Fe y Alegría mis vínculos se remontan a 1974 cuando de niño bartolino salía con un tarro metálico a recoger monedas para el día del corazoncito y vendía boletas de la rifa de un vehículo. Ya como jesuita en distintos momentos he tenido contactos de diversa índole: dando charlas y retiros, invitándola a la Asistencia de Educación para dialogar con la Javeriana y la red de colegios de Acodesi, participando 6 años en sus asambleas internacionales en mi calidad de presidente de la Flacsi y más recientemente participando en la Junta Fronteras que monitorea las uniones temporales que Fe y Alegría tiene con la Compañía de Jesús. En mi comunidad comparto con el padre Daniel Villanueva el jesuita que coordina internacionalmente la Federación.

A ambas instituciones llego con la conciencia de que debo aprender mucho todavía y que me han puesto allí para servir, con el plus de hacerlo a los sectores populares de nuestro país, lo cual considero una gracia de Dios. Pido sus oraciones por mi para este nuevo ciclo, para estos nuevos retos.

jueves, 6 de agosto de 2026

Los que nunca se van de La Playa

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Lunes, diez de la noche.

La avenida La Playa está más silenciosa de lo habitual, tal vez porque el fin de semana quedó atrás y Medellín volvió a la rutina. Ya no está el mismo flujo de personas ni el bullicio de las tardes, solo quedan algunos caminantes apresurados, un vendedor que recoge sus cosas, el ruido lejano de un bus y el viento moviendo las hojas de los árboles.

Mientras camino, pienso que no soy el único que observa la ciudad, hay otros que llevan décadas haciéndolo, no llegan tarde, no se marchan, no desvían la mirada.

Han visto amaneceres, lluvias torrenciales, desfiles, protestas, enamorados, comerciantes, músicos, habitantes de calle, estudiantes y turistas. Han contemplado una Medellín que cambia de rostro con cada generación, mientras ellos permanecen inmóviles.

Son los próceres, artistas y dirigentes antioqueños convertidos en bronce. Monumentos frente a los que miles de personas pasan todos los días sin detenerse a preguntar quiénes fueron.

José Félix de Restrepo continúa vigilando una ciudad donde todavía hablamos de libertad.

José Manuel Restrepo sigue contemplando cómo Medellín escribe, cada día, una nueva página de su historia.

María Martínez de Nisser continúa desafiando al tiempo con la misma serenidad con la que desafió una guerra.

Carlos E. Restrepo observa una ciudad que casi ha olvidado a quienes dedicaron su vida a fortalecer lo público.

Pedro Justo Berrío, el hombre que soñó escuelas y caminos, contempla ahora avenidas llenas de motocicletas, edificios y pantallas que, muchas veces, parecen más importantes que las personas.

Mariano Ospina Rodríguez sigue viendo una Medellín que nunca deja de transformarse.

A veces imagino que, cuando cae la noche y el ruido disminuye, comienzan una conversación silenciosa entre ellos.

¿Me gustaría preguntarle a Pedro Justo Berrío quién cree que es hoy el hombre más justo de Medellín?, a Débora Arango quisiera preguntarle cuántos artistas ha visto entrar y salir de Bellas Artes?, ¿habrá encontrado entre ellos a alguien dispuesto a incomodar a la sociedad con la misma valentía con la que ella lo hizo?. Quizá cada monumento guarda una pregunta distinta para la Medellín de hoy. No están allí únicamente para recordarnos el pasado, también están para medir el presente.

Esta noche alguien parecía observar la ciudad desde el mismo lugar que ellos. No llevaba uniforme, ni traje, ni una placa con su nombre.

Sentado y recostado sobre el pedestal de uno de los monumentos, las piernas recogidas, la cabeza apoyada sobre una mano, una botella de gaseosa a sus pies… que creo saber que contiene.

No sé en qué pensaba, quizá no pensaba en nada, quizá simplemente descansaba después de caminar toda la ciudad.

Mientras lo observaba, imaginé que, por primera vez en mucho tiempo, aquellos próceres dejaron de mirar el tránsito, los edificios y las luces. Lo miraban a él.

Qué pensaría José Félix de Restrepo, quien dedicó buena parte de su vida a defender la libertad, al ver que todavía existen hombres cuya mayor preocupación es encontrar dónde pasar la noche.

Qué respondería Pedro Justo Berrío, que impulsó escuelas y caminos, al descubrir que algunos ciudadanos siguen buscando un lugar donde descansar sin ser expulsados.

Qué escribiría José Manuel Restrepo si tuviera que registrar esta escena para la historia de Antioquia.

Y qué anotaría María Martínez de Nisser en su diario si, en lugar de describir una batalla del siglo XIX, tuviera que contar la batalla silenciosa de quienes sobreviven en las calles de Medellín.

Tal vez ese sea el verdadero sentido de los monumentos, no conservar intacta la memoria de quienes representan. Sino obligarnos, aunque sea por un instante, a levantar la cabeza y preguntarnos qué pensarían ellos de la ciudad en la que nos hemos convertido.

Porque la avenida la Playa no solo conserva esculturas, conserva testigos y una ciudad no se mide únicamente por los nombres que decide grabar en el bronce, también se mide por aquellos cuyos nombres nunca llegarán a escribirse sobre él.

Esta noche el único monumento vivo era él. 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Conversatorio con María Alejandra Jaramillo Puerta


En una nueva edición de Conversatorio de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. dialoga con la abogada María Alejandra Jaramillo Puerta sobre el verdadero papel de la Defensoría del Pueblo, su misión constitucional y la importancia de los derechos humanos como garantía de todos los ciudadanos, más allá de cualquier ideología política. Una conversación que despeja mitos, explica el funcionamiento de la defensa pública e invita a comprender mejor una de las instituciones fundamentales del Estado colombiano. ¡No se la pierda!

La abogada penalista María Alejandra Jaramillo Puerta se ha consolidado como una reconocida consultora, conferencista y analista jurídica en Colombia, con una trayectoria enfocada en el derecho penal, el derecho procesal y la defensa de las garantías constitucionales. Es abogada de formación y fortaleció su perfil académico con estudios de posgrado en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), desde donde profundizó su especialización en el ámbito jurídico. A lo largo de su carrera ha desarrollado una intensa labor como litigante independiente, asesora y docente en seminarios y congresos especializados, destacándose por sus análisis sobre jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional. Sus publicaciones y conferencias, ampliamente difundidas entre la comunidad jurídica, la han convertido en una voz de consulta frecuente sobre temas de derecho penal, garantías procesales y precedentes judiciales. Su trabajo se ha caracterizado por promover la actualización permanente de abogados y operadores judiciales, aportando al debate jurídico mediante el estudio y divulgación de las decisiones más relevantes de las altas cortes. Gracias a esa labor académica y profesional, María Alejandra Jaramillo Puerta se ha posicionado como una de las juristas colombianas con mayor presencia en espacios de formación y análisis especializado del derecho penal.