En un nuevo capítulo de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos que marcaron la agenda nacional e internacional: la designación de Paola Holguín como ministra de Cultura, la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el debate sobre la política migratoria estadounidense, las tensiones políticas por la elección de la presidencia del Senado y la posesión del nuevo presidente de Colombia, además de los retos que enfrentará el gobierno entrante. El programa concluye con un balance del Mundial de Fútbol, destacando la organización del torneo, el espíritu deportivo y la emoción de la gran final. No dejes de verlo.
martes, 21 de julio de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 154
En un nuevo capítulo de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos que marcaron la agenda nacional e internacional: la designación de Paola Holguín como ministra de Cultura, la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el debate sobre la política migratoria estadounidense, las tensiones políticas por la elección de la presidencia del Senado y la posesión del nuevo presidente de Colombia, además de los retos que enfrentará el gobierno entrante. El programa concluye con un balance del Mundial de Fútbol, destacando la organización del torneo, el espíritu deportivo y la emoción de la gran final. No dejes de verlo.
¡Clientelismo y manzanilla antes de 7 de agosto!
José Alvear Sanín
Casi
todos los columnistas repetimos el listado de horrores que deja el gobierno
saliente. Nunca una nueva Presidencia ha asumido un desastre comparable, y a
medida que pasen los días se descubrirán más desórdenes, chanchullos,
desfalcos, peculados, despilfarro, sobornos y demás delitos asociados a la
inocultable corrupción de esos cuatro años.
Colombia
fue descuadernada. Cerca de 400 000 Km2 fueron entregados a
guerrillas, combos, mingas y narcos. Por doquier campea el crimen. Ejército
desmantelado. Policía neutralizada. Espacio aéreo en poder de los drones de la
subversión…
No
debo seguir con ese interminable inventario, porque considero que ha llegado el
momento de dejar de escribir sobre el horror que todos de sobra conocemos, para
hacer tres reconocimientos:
1.
Que Petro fue un revolucionario muy exitoso. Se propuso demoler el país y lo
logró. Se va frustrado porque el pan se le quemó en la boca electoral del
horno.
2.
Que la tarea descomunal de Abelardo exige un esfuerzo sobrehumano, hasta para
un equipo excepcional como el que lo rodea.
3.
Que recuperar a Colombia para que la Constitución y la Ley retornen a todo el
territorio y a las administraciones ejecutiva y judicial, es una tarea que
exige el concurso generoso y patriótico de todos los que aborrecemos el
gobierno como ejercicio criminal al servicio de la revolución.
Como
nunca ha sido más imperativo rodear al heroico y legítimo gobierno venidero, es
inconcebible que pasado el susto del 21 de junio y antes del 7 de agosto, ya
políticos profesionales —de la componenda, la marrulla y los
“consensos”—empiecen a sabotearlo.
Quiero
creer que esos tales son unos pocos, destituidos del poder por un electorado
que ya los repudió, y que las mayorías del nuevo Congreso actuarán con
patriotismo y honestidad…
Del
éxito del nuevo gobierno depende el futuro venturoso de Colombia. Su fracaso,
en cambio, nos obligaría a repetir, dentro de cuatro años, el caos preparatorio
de la revolución comunista.
El
20 de enero de 1961, en su discurso inaugural, el presidente Kennedy dijo: “No
pregunten por lo que el país puede hacer por ustedes; pregunten qué pueden
hacer ustedes por el país”.
Ha
llegado finalmente el momento en el que los políticos colombianos deben dejar
de preguntar a Abelardo por los ministerios, embajadas y contratos de siempre,
y en cambio ofrecerle toda la necesaria y desinteresada colaboración que
requiere para salvar la patria.
Para
siempre hay que dejar atrás los juegos clientelistas de los manzanillos
profesionales, porque nada hay más inmoral en este momento que poner palos en
la rueda a un gobierno que representa la última oportunidad para Colombia.
De cara al porvenir: acuerdo sobre lo fundamental (2 de 3)
Pedro Juan Gonzalez Carvajal
Este artículo ha consultado
varias fuentes entre ellas la IA.
El “acuerdo sobre lo fundamental”
en el ámbito internacional: origen y evolución histórica del pacto mínimo entre
Estados.
1. ¿Qué significa “acuerdo
sobre lo fundamental” en el plano internacional?
Si internamente el “acuerdo
sobre lo fundamental” busca pactar reglas intocables para que la política
no derive en guerra civil, internacional el concepto refiere al conjunto de
principios básicos que los Estados aceptan para evitar que la competencia
geopolítica derive en guerra mundial.
No es un tratado específico.
Es el “mínimo común denominador” del sistema internacional: aquellas normas
que, incluso en medio del conflicto, la mayoría de los actores respeta porque
romperlas implica poner en riesgo la existencia misma del sistema. Incluye: la
soberanía Estatal, la prohibición de la conquista territorial por la fuerza, la
inmunidad diplomática, la vigencia de los tratados, la protección de civiles en
la guerra y la existencia de mecanismos para resolver disputas sin acudir a las
armas.
El objetivo es el mismo que en
lo nacional: sacar ciertos temas de la disputa diaria para que la política
internacional sea “discutible” sin que el planeta sea “indiscutible”. Es el
acuerdo que permite que haya rivales, pero no enemigos existenciales.
2. Origen histórico: de
Westfalia a la ONU
La necesidad de un acuerdo
fundamental entre potencias nace con la guerra moderna.
1. 1648, Paz de Westfalia:
tras la Guerra de los Treinta Años, que mezcló religión y política, Europa
estaba devastada. Westfalia no trajo paz perpetua, pero sí el primer “acuerdo
fundamental”: cada Estado es soberano dentro de sus fronteras y no debe
intervenir en los asuntos internos de otro. Se sacó la religión de la
geopolítica. -Cuius regio, eius religio-. Fue el acta de nacimiento del
Estado-nación moderno y del principio de no intervención. El sistema duró casi
300 años.
2. 1815, Congreso de
Viena: después de Napoleón, las potencias europeas entendieron que las
revoluciones y las conquistas ilimitadas ponían en riesgo a todas las
monarquías. Pactaron un nuevo fundamental: el “equilibrio de poder” y la
legitimidad dinástica. Ningún Estado debía ser tan fuerte como para dominar el
continente. Se creó la Santa Alianza para intervenir si una revolución
amenazaba el orden. Era un acuerdo conservador, pero evitó una guerra general
en Europa por 99 años.
3. 1919, Sociedad de
Naciones: la Primera Guerra Mundial rompió Westfalia y Viena. El nuevo
intento de acuerdo fundamental fue el Pacto de la Sociedad de Naciones. Su
núcleo: la guerra de agresión es ilegal y las disputas deben ir a arbitraje.
Fracasó porque Estados Unidos no entró y porque no tenía fuerza para castigar a
quien violara lo fundamental. Japón invadió Manchuria, Italia invadió Etiopía,
Alemania invadió Polonia. El sistema colapsó.
4. 1945, Carta de las
Naciones Unidas: tras 60 millones de muertos, el mundo reescribió lo
fundamental. La Carta de la ONU es hoy el texto más cercano a un “acuerdo sobre
lo fundamental” global. Sus principios intocables están en el Artículo 2:
* Igualdad soberana de los
Estados.
* Prohibición del uso de la
fuerza contra la integridad territorial o independencia política de otro
Estado.
* Arreglo pacífico de
controversias.
* No intervención en asuntos
internos.
* Cumplimiento de buena fe
de las obligaciones.
A esto se sumaron los
Convenios de Ginebra de 1949: incluso en guerra hay mínimos. No se mata a
prisioneros, no se ataca hospitales, no se usan armas químicas. Se sacó a los
civiles de la lógica del “todo vale”.
4. Evolución histórica: del
consenso de posguerra a la crisis actual
El acuerdo sobre lo fundamental no es estático. Ha tenido
tres grandes etapas desde 1945:
Etapa 1: Guerra Fría,
1947-1991. Lo fundamental como “líneas rojas”. Estados unidos y la URSS se
odiaban, pero pactaron mínimos para no destruirse.
Lo fundamental fue:
a. No usar armas
nucleares. Doctrina de destrucción mutua asegurada.
2. No invadir el
territorio central del otro. Europa se dividió, pero se respetó.
3. Control de armas:
Tratados SALT, ABM, INF.
4. Respetar esferas de
influencia. La crisis de los misiles en Cuba de 1962 casi rompe el acuerdo,
pero se logró porque ambas partes entendieron que había un fundamental:
sobrevivir.
El sistema bipolar funcionó
porque, aunque competían en todo, acordaron no jugarse la existencia.
Etapa 2: Unipolaridad,
1991-2008. La ampliación de lo fundamental. Con la caída de la URSS, Estados
Unidos impulsó la idea de que “lo fundamental” incluía también
democracia, derechos humanos y libre mercado. Se crearon tribunales
internacionales, se intervino en Kosovo, en 1999, “por razones humanitarias”,
se firmó el Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional. El Consejo de
Seguridad autorizó misiones para proteger civiles.
El riesgo fue que al ampliar
lo fundamental, se volvió discutible. China y Rusia empezaron a decir que la democracia
y los derechos humanos no eran “fundamentales” sino “valores occidentales”. El
acuerdo empezó a agrietarse.
Etapa 3: Multipolaridad y
crisis, 2008-actual. Lo fundamental en disputa. Tres hechos rompieron el
consenso de posguerra:
1. 2008, Georgia y 2014,
Crimea: Rusia violó la prohibición de anexión por la fuerza, pilar de la
Carta de la ONU desde 1945. Alegó “protección de minorías” y “esferas de
interés”.
2. 2003, Irak: Estados
Unidos. invadió sin autorización del Consejo de Seguridad, debilitando la
idea de que el uso de la fuerza requiere consenso.
3. 2022, invasión a
Ucrania: Se atacó directamente el principio de integridad territorial.
Occidente respondió que eso sí era “lo fundamental”. El Sur Global respondió
que “lo fundamental” también es no tener dobles raseros con Palestina o Yemen.
Hoy el acuerdo sobre lo fundamental
está en revisión. Hay dos visiones:
* Occidente: lo fundamental
es la Carta de la ONU, más democracia, más derechos humanos.
* China, Rusia y parte del
Sur Global: lo fundamental es soberanía, más no intervención, más desarrollo.
Los valores políticos internos no son fundamentales.
A eso se suma que nuevos
temas piden entrar a “lo fundamental”: cambio climático, IA, pandemias, espacio
ultraterrestre. ¿Se puede usar un ciberataque para apagar la red eléctrica de
otro país? ¿Es lícito poner armas en el espacio? No hay acuerdo todavía.
5. ¿Qué queda hoy de lo fundamental?
A pesar de la crisis, tres
núcleos siguen vigentes porque nadie gana rompiéndolos:
1. No guerra nuclear:
80 años sin uso. Sigue siendo la línea roja máxima.
2. Comercio global: incluso
en guerra, Estados Unidos y China comercian $700 mil millones al año. La OMC y
los tratados siguen operando.
3. Diplomacia: se
rompen relaciones, pero se mantienen embajadas, canales de fondo y la ONU como
foro. Hasta en la guerra de Ucrania, el acuerdo de granos del Mar Negro mostró
que hay mínimos de cooperación.
Lo que está en disputa es si
“lo fundamental” incluye el tipo de régimen interno. Ahí no hay consenso y esa
es la grieta del siglo XXI.
6. Conclusión: un acuerdo en
reconstrucción
El “acuerdo sobre lo dundamental”
internacional nació de la catástrofe. Cada guerra mundial obligó a las
potencias a pactar mínimos para no repetirse. Westfalia sacó la religión de la
guerra. Viena sacó la revolución. La ONU sacó la conquista.
Hoy el desafío es si podemos
pactar nuevos mínimos antes de una catástrofe: sobre IA militar, sobre clima,
sobre desinformación. Si no, corremos el riesgo de volver a 1914: un mundo
hiperconectado, pero sin reglas básicas compartidas.
El acuerdo sobre lo fundamental
no garantiza la paz ni la justicia. Solo garantiza que la competencia no nos
mate a todos. Es el piso, no el techo. Y como todo piso, si se agrieta, el
edificio entero está en riesgo. La tarea de esta generación es remendarlo, no
darlo por hecho.
¡Al toro por los cuernos!
Luis Alfonso García Carmona
Si tuviéramos que
señalar la principal motivación que movilizó a las mayorías colombianas a
llevar al poder a Abelardo de la Espriella, no hay duda de que escogeríamos su
propuesta de devolver la seguridad al territorio, combatir sin temor a la
narcoguerrilla, castigar a los delincuentes y ponerle coto a la impunidad
reinante en los últimos tiempos.
Sin tomar aún posesión
de su cargo, ha comenzado declarando objetivos militares de su gobierno a los
facinerosos que durante años han atemorizado a la población, asesinando civiles
y militares, reclutando menores de edad, atentando contra el medio ambiente a
través de la minería ilegal y dejando caos y miseria a su paso. Con
contundencia y sin ambages les ha formulado un perentorio ultimátum: “tienen
un mes de plazo para entregarse a la justicia o serán capturados por la fuerza;
si oponen resistencia serán neutralizados por la fuerza pública”
encargada de velar por el orden y la seguridad.
Como agua de mayo han
recibido los colombianos de bien estas palabras que no se escuchaban de ningún
mandatario desde hace 16 años.
Ha acertado por partida
doble el presidente electo, identificando la necesidad más sentida y urgente
del país y reconociendo que el origen de la violencia y criminalidad que ha
azotado a nuestra querida patria reside principalmente en el narcotráfico.
En otras palabras, no se puede garantizar seguridad ni convivencia mientras
subsista el imperio de este maldito negocio.
Como prueba de nuestro
aserto, vale la pena recordar algunas de las “hazañas” de este fatídico
imperio:
1.- El 6 de noviembre
de 1985 un grupo de militantes del M-19, financiados por el narcotraficante
Pablo Escobar, asaltó el Palacio de Justicia y lo incendió con el
propósito de destruir los expedientes que allí cursaban en contra del
narcotraficante. El fuego se propagó y terminó con un saldo de 100 muertos,
incluyendo 11 magistrados. Es lo que se conoció como el “Holocausto del
Palacio de Justicia”. Convocaron los asaltantes al presidente Belisario
Betancur dizque para someterlo a un juicio revolucionario en un intento por
tomarse el poder. Lo impidió el Ejército retomando el control del Palacio,
combatiendo a los guerrilleros y salvando la vida de civiles que permanecían
atrapados durante el asalto. Como conclusión, los guerrilleros fueron premiados
con indultos y han seguido ocupando altos cargos estatales, mientras los
militares que salvaron al país fueron encarcelados, condición que aún afecta a
un anciano general de la República.
2.- Ha sido de tal
magnitud el poder del narcotráfico en Colombia, que logró en 1991 que la Asamblea
Nacional Constituyente suspendiera la extradición, lo cual beneficiaba a “los
extraditables”, pertenecientes a los carteles de Cali y Medellín,
después de la doble presión que ejercieron sobre los constituyentes mediante
recompensas de dinero y amenazas de muerte.
3 -. En 1994 los
señores Rodríguez Orejuela, consiguieron con su enorme fortuna imponer a
Ernesto Samper Pizano como presidente, en la segunda vuelta. Por sólo 18 439
votos, un 0,032 de la votación, fue derrotado su oponente, Andrés Pastrana. Su
período estuvo marcado por el famoso proceso 8000 que, gracias al
reparto masivo de auxilios parlamentarios, terminó con una absolución más
política que justa. Se sentó un funesto precedente que pretendió replicar en
2026 el candidato del gobierno y de los grupos narcoguerrilleros. Pruebas de
este negro capítulo de nuestra historia se pueden encontrar en la obra “La
parábola del elefante”, de Fernando Londoño Hoyos[1].
4.- Entre el 2002 y el
2010 el país logró, gracias al gobierno de “Seguridad Democrática”,
desmovilizar a los grupos paramilitares y diezmar a las guerrillas
narcoterroristas, las cuales se refugiaron en países vecinos donde los
gobiernos de izquierda les brindaron protección. Según informe de la Unodc en
diciembre de 2010 Colombia tenía 62 0000 hectáreas sembradas de coca, el
nivel más bajo en lo que iba corrido del siglo. No obstante, al posesionarse Juan
Manuel Santos optó por darle estatus político a los más crueles
malhechores de nuestra historia y firmó con las FARC el humillante “Acuerdo
de Paz de La Habana”, dizque para conseguir la paz. El pacto estaría
refrendado mediante un plebiscito en el cual el pueblo decidiría si
ratificaba o no el acuerdo. En el plebiscito la mayoría rechazó el pacto pero
Santos, aliado con su coalición de gobierno y con los narcotraficantes de las
FARC, impuso el plebiscito contra la voluntad del pueblo soberano en el
mayor vejamen contra la democracia del que tengamos noticia.
Diez años después
seguimos padeciendo las consecuencias de la entrega del país al imperio del
narcotráfico y a sus aliados de la extrema izquierda: Aumentó la
criminalidad. Las hectáreas de cultivos ilícitos llegaron a 300 000, es
decir un aumento del 500 % sobre lo que teníamos al comienzo del gobierno
de Santos. Los grupos armados ilegales han duplicado con creces su tamaño
histórico. Entre combatientes y redes de apoyo, pasaron de aproximadamente 18 000
miembros a nivel nacional en 2010 a un estimado superior a los 27 000
integrantes, un aumento impulsado principalmente por el robustecimiento del
narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
Cuatro años de
desgobierno torpe y sesgado de un alienado dominado por sus adicciones y su
trasnochada ideología han colmado la paciencia de los colombianos. Nos queda, gracias
a la Divina Providencia, la firme esperanza de que nos espera una Patria Milagro
donde podamos prosperar con tranquilidad y oportunidades para todos. Estamos
firmes con Abelardo ¡Al toro por los cuernos!
La Patria Milagro es imposible sin autonomía territorial
Félix Alfázar González Mira
“Sin
Antioquia es imposible la Patria Milagro”, decía el presidente De la Espriella
durante el desfile del 20 de julio en Medellín. Posteriormente, en el Túnel del
Toyo, resaltó el talante del pueblo antioqueño.
En
1863, Antioquia pasó de ser “la provincia más atrasada del reino” a
convertirse en la más adelantada, como premonitoriamente lo había asegurado
setenta años antes el oidor Mon y Velarde. Sin embargo, él no podía prever que
sería el arreglo institucional el verdadero responsable de ese salto en el
desarrollo, y no únicamente la riqueza de sus tierras o el espíritu luchador
del montañero. Fue necesaria la concurrencia de lo material —la riqueza de sus
recursos y sus vertientes— con lo inmaterial: el tesón, la capacidad
emprendedora y el espíritu indomable de esta tierra.
También
fue decisiva la Constitución Radical de Rionegro de 1863, cuyas posibilidades
Antioquia, por encima de los demás Estados Soberanos, supo aprovechar para
potenciar sus capacidades de desarrollo. No se enredó en conflictos internos,
no se desgastó en disputas con el gobierno central, no se distrajo en asuntos
menores ni consumió sus energías en lo cotidiano. Por el contrario, con la
plena autonomía política, administrativa y fiscal que le otorgaba la
Constitución, transformó la educación desde la enseñanza primaria hasta los
talleres de artes y oficios; creó la primera Escuela de Minas de América
Latina; fortaleció la Universidad de Antioquia y las facultades de Medicina y
Derecho; construyó caminos y puentes para impulsar la competitividad; emprendió
el histórico Camino de Occidente con el Puente de José María Villa sobre el río
Cauca con el propósito de llegar al mar de Urabá; y consolidó la mayor epopeya
de expansión territorial conocida en el país: la colonización antioqueña del
Viejo Caldas, el norte del Valle y el Tolima.
Bastaron
los 23 años de vigencia de aquella Constitución para que Antioquia tomara la
delantera en el desarrollo nacional. Y la explicación es clara: gozaba de una
autonomía integral. Política, porque elegía a sus gobernantes; fiscal, porque
los estados soberanos administraban cerca del 46 % de los recursos
públicos; y administrativa, porque podían decidir libremente en qué sectores y
territorios invertir para promover el desarrollo regional y local.
Hoy,
en contraste, los territorios apenas administran el 14 % de los recursos
públicos, mientras el centralismo concentra el 86 % restante.
Desde
Antioquia vuelve a escucharse el grito de la autonomía; el grito de la
libertad; el grito de la montaña para toda la llanura colombiana; el grito
emancipador de las regiones; el grito del desarrollo, de la prosperidad, de la
seguridad y de la paz. Es el llamado al poder autonómico de todas las
localidades y regiones de la patria, representado en la propuesta del
gobernador Andrés Julián Rendón de impulsar un referendo fiscal, respaldado por
los diputados de Colombia. La iniciativa busca que el impuesto sobre la renta y
el impuesto al patrimonio se recauden en los departamentos, transformándose en
un nuevo sistema general de participaciones territorial, con capacidad para
consolidarse en arreglos de hacienda pública con la nación durante los próximos
cinco años.
Esa
es, a mi juicio, la verdadera garantía para avanzar hacia la “Patria Milagro”.
La descentralización autonómica fortalece el crecimiento económico, profundiza
la madurez democrática, amplía la participación ciudadana, empodera a las
comunidades, facilita el control social sobre los recursos públicos y hace
realidad el propósito de la Constitución de 1991: consolidar un verdadero
Estado social de derecho.
Es
darle oportunidad a la constitución de rescatar su espíritu primigenio: haber
sido el gran acuerdo de la sociedad colombiana para superar violencias y
avanzar hacia estadios superiores de desarrollo, y la descentralización autonómica
es de los pilares fundamentales para alcanzar esos propósitos hoy visualizados
en "La Patria Milagro".
viernes, 17 de julio de 2026
Ojo congresistas (...)
Andrés de Bedout Jaramillo
Con la
Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara de Representantes
El próximo 20
de julio de 2026 se posesiona el nuevo Congreso de la República, el poder
legislativo por excelencia, en el que los colombianos tenemos puestas nuestras
esperanzas en el ejercicio de sus funciones constitucionales.
Del buen
comportamiento de nuestros congresistas depende, en gran medida, el correcto
funcionamiento del Estado, la aplicación del interés general sobre el
particular y, muy especialmente, el ejercicio de su condición de juez natural
del presidente, vicepresidente, fiscal general de la Nación, procurador,
contralor, defensor del pueblo y magistrados de las altas cortes, entre otros.
Solo así se podrá romper, de una vez por todas, con la impunidad que ha
protegido a estos altos funcionarios, quienes actúan al amparo de la descarada
y reiterada inacción de las comisiones de investigación y acusaciones elegidas
en diferentes legislaturas, convirtiendo a esta institución en la gran
vergüenza y desilusión de los colombianos.
El llamado de
todos los ciudadanos, al unísono, es para que los partidos y movimientos
políticos, representados por los congresistas que votan para integrar esta
importante comisión, escojan con lupa a candidatos valientes, capaces de
ejercer sus sagradas funciones, independientemente de los intereses políticos
que los rodean, para postularlos.
Lo sucedido en
la última legislatura con esta comisión no puede repetirse. La burla de sus
comisionados a la Constitución, a la ley y, sobre todo, al país, no pudo ser
mayor. Ojalá la Corte Suprema de Justicia sancione a sus integrantes por sus
irresponsables omisiones frente a las más de 200 denuncias contra el presidente
saliente, quien atropelló la Constitución y la ley, en forma permanente.
Por favor,
señores congresistas: elijan a los mejores, a los más serios, a los más
responsables, dispuestos a trabajar arduamente para atender todas las denuncias
represadas que hoy tiene esta comisión, así como las que llegarán contra otros
funcionarios con fuero especial. Estos deben ser investigados y acusados, si
corresponde, por los delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones. En el
último cuatrienio no hicieron nada y permitieron que Petro y sus aliados
destruyeran el país.
De esta
comisión depende frenar los actos delictivos que pueda proponerse un presidente
o los demás aforados, nadie más puede hacerlo, solo su investigador y juez
natural, la Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara.
Estoy seguro de
que, si esta comisión funcionara, los presidentes y demás aforados se
abstendrían de abusos y desmanes. Llegó la hora de hacer que este mecanismo
opere; de no ser posible, habrá que inventar otro tan eficiente como el que
existe en nuestro vecino Perú, donde ningún presidente dura su periodo.
Es imposible
que entre los congresistas elegidos en 2026 no existan al menos 10 o 15 capaces
de ejercer correctamente las funciones que la Constitución y la ley asignan a
esta comisión. Es igualmente inadmisible que la Corte Suprema de Justicia no
sancione como corresponde a los integrantes de la comisión que operó en el
periodo 2022 - 2026, cuyas permanentes omisiones fueron vergonzosas.
Esperemos que
puedan superar el primer paso de la organización del Congreso, conformar sus
mesas directivas en Senado y Cámara, y configurar las coaliciones de gobierno y
oposición, que permitan el correcto funcionamiento del gobierno entrante.
Que nuestro
Señor Jesucristo ilumine a nuestros congresistas en estos importantes momentos
para la iniciación de la Patria Milagro.
Valiosas referencias
José Leonardo Rincón, S. J.
Una experiencia nada fácil es volver a la casa
de habitación de la persona difunta y tener que tomar decisiones sobre sus
pertenencias. Eso he venido haciendo paulatinamente en el caso del apartamento
donde residía mi madre. Obviamente, el silencio y la soledad laceran. En la
memoria se agolpan múltiples escenas, conversaciones, comidas compartidas,
celebraciones de la fe, visitantes… cada mueble, cada objeto, cada recoveco
evoca anécdotas, historias trascendentales y también baladíes, risas,
discusiones, mejor dicho… la vida… esa vida que ya no es, que ya no volverá…
Ordenando papeles me encontré con sus partidas
de bautismo, sus cuadernos del colegio y los diplomas y menciones obtenidos,
también juiciosamente organizados todos los documentos para solicitar su
pensión ante el Seguro Social. Me emocionó encontrar una foto mía de buen
tamaño en el parque de la independencia, sosteniendo en la mano un carro
radiopatrulla y con la otra un perro: tendría yo tres o cuatro años. Junto, un
perfil de medio lado del suscrito, trazado a lápiz por el maestro Ignacio
Castillo Cervantes, recuerdo de un encuentro en la casa cural de Chicoral
(Tolima) pues el artista haría en su templo parroquial un inmenso mural en
honor del Sagrado Corazón.
Pero lo que no conocía y me encantó leer una a
una, una carpeta con cartas de referencias, conceptos sobre su trabajo y recomendaciones
como secretaria y educadora:
* La farmacéutica LIFE le responde a su
carta de renuncia que lamenta su decisión de retirarse, no la comparte y si en
sus manos estuviera “no la dejaría salir de nuestra empresa”, le deja las
puertas abiertas y aprecia su capacidad de trabajo y el cariño que demostró a
la empresa.
* En Dow Chemical expresan su
agradecimiento “por la forma eficiente (como) prestó su colaboración”.
* El P. Ángel Calatayud, dominico decano
de la Facultad de Ingeniería Civil de la Santo Tomás la recomienda como
“persona honorable y de buenas costumbres”.
* Farco Ltda dice que ella “demostró
gran dedicación y eficiencia en su trabajo y un alto sentido común y de
responsabilidad que la valoran como muy recomendable en todo concepto”.
* De Cemento Samper escriben que “se
distinguió siempre por su gran honorabilidad, seriedad y cumplimiento” y en
otra carta, Cesar García Samper, de la misma empresa, afirma: “me permito
recomendarla de la manera más amplia como persona idónea y competente en el
desempeño de sus labores… de absoluta honorabilidad y corrección en su
comportamiento”.
* Elisa Borrero de Pastrana, mamá del
expresidente Misael dice: “persona honorable, culta y gran trabajadora… ha
desempeñado puestos de categoría y siempre se ha distinguido por su eficiencia
e interés en el trabajo”.
* El alemán gerente de Amerex S. A. y la
dirección de personal reconocen que “observó excelente conducta y
responsabilidad en su trabajo” y la recomiendan “como persona apta para ocupar
un cargo a la altura de sus capacidades”.
* El entonces obispo de Valledupar, monseñor
Vicente Roig, Capuchino, afirma que la conoce y puede afirmar “que es una mujer
honrada, cumplidora de sus deberes sociales, morales y religiosos; que, además,
es muy instruida, muy capaz para trabajar… y en varias compañías ha dado
muestras de capacidad intelectual y de consagración al trabajo”.
* En la sueca A. Johnson & Co.
Aseguran que “siempre observó magnífica conducta y honorabilidad en el
cumplimiento de sus deberes”.
* La italiana Orazio Spada y Cía
certifica que demostró “gran capacidad para el trabajo y honestidad intachable
en todas las labores realizadas”.
* Una persona particular afirma que es
“una persona muy honorable y conocedora experimentada de sus labores (y por
eso) la recomienda ampliamente y en su última labor como educadora en un
colegio dicen que “observó magnífica conducta y gran espíritu de trabajo”.
Entonces, con una mamá con tan valiosas
referencias, ya entienden ustedes por qué es mi referente de mujer juiciosa,
trabajadora, honesta intachable, de excelente conducta, dedicada y cumplidora,
entre otras cualidades, luego creo que no hay más remedio que tratar de darle
su talla, a ver si de uno dicen algo parecido.
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