Pedro Juan González Carvajal
Cuando vamos recorriendo un poco
más de la primera cuarta parte de la primera centuria del tercer milenio,
pareciera que, en un proceso de retroceso a gran escala, estemos volviendo a
considerar que es a partir de murallas, de pozos, de zanjas, de alambrados, de
barricadas, de presencia militar con perros y del uso de tecnología, que vamos
a poder evitar el flujo de contingentes humanos de un país a otro, a partir de procesos
migratorios que hoy tienen que ver en la mayoría de los casos, en la búsqueda
de la simple supervivencia ante las persecuciones y las atrocidades que se
comenten en los lugares de origen.
¿Globalización? Definitivamente
nos ha quedado grande el concepto y estamos volviendo al concepto Westfaliano
de “frontera” por allá en 1648, retrocediendo en el avance que habíamos logrado
cuando nos referíamos a “umbrales fronterizos”.
¿Integración? ¿Mercados comunes?
¿Alianzas políticas, económicas o militares? ¿Zonas comunes? Todos estos
esfuerzos que habíamos construido y sacado adelante, hoy se ven amenazados por
la convicción no solamente de países poderosos, sino, también, de países en
desarrollo, de que la única manera de contener las marejadas migratorias es a
partir de obstáculos físicos.
Cada uno tiene derecho a manejar
su territorio como le convenga a partir del simple ejercicio de su soberanía,
pero esto es un anacronismo dentro de la Modernidad, cuando comenzábamos a
vislumbrar la posibilidad todavía remota de reconocernos todos como terrícolas,
superando geografías, etnias, culturas, nacionalidades y demás atributos
diferenciadores.
En la actualidad, existen
más de 70 muros o barreras fronterizas activas alrededor del mundo.
Aunque la caída del Muro de Berlín en 1989 sugería una era de fronteras
abiertas, el número de muros se ha multiplicado para frenar la migración
irregular, el tráfico ilegal de drogas y otros productos por argumentos de seguridad
nacional.
A continuación, se presentan
algunos de los muros más significativos clasificados por región:
América
* Estados Unidos - México: es el muro más mediático,
diseñado para contener la inmigración irregular. Recientemente, se han
anunciado construcciones de tramos secundarios en zonas como Arizona y Nuevo
México.
* República Dominicana -
Haití: en 2021 comenzó la construcción de una verja perimetral inteligente
para controlar la migración y el comercio ilícito desde Haití.
* México – Guatemala: control
fronterizo.
* Argentina - Paraguay: existe un muro de
seguridad en la ciudad de Posadas, construido en 2014, para separar la zona
aduanera de los barrios residenciales.
* Chile – Bolivia / Perú: se proyectan o refuerzan
barreras físicas y tecnológicas para el control fronterizo en el norte del
país.
Medio
Oriente y Asia
* Israel - Cisjordania: conocido como el "Muro
de Seguridad" o "Muro de la Vergüenza", es una de las barreras
más extensas y controvertidas, separando el territorio israelí del palestino.
* Corea del Norte - Corea
del Sur: la Zona Desmilitarizada (DMZ) es una de las fronteras más
militarizadas del mundo, dividiendo la península coreana desde 1953.
* Arabia Saudita - Irak: una barrera de cientos de
kilómetros reforzada para prevenir la infiltración de grupos terroristas.
* Kuwait - Irak: valla instalada tras la
invasión de 1990 para asegurar la soberanía de Kuwait.
África y
Europa
* Marruecos - Sahara
Occidental: el "Muro del Sahara" o Al Yidar mide más de 2,700
kilómetros y divide el territorio marroquí de las zonas controladas por el
Frente Polisario.
* España - Marruecos (Ceuta
y Melilla): vallas dobles de alta seguridad que separan los enclaves españoles en
África del territorio marroquí para frenar la inmigración hacia la Unión
Europea.
* Irlanda del Norte
(Belfast): las llamadas "Líneas de la Paz" separan barrios católicos y
protestantes para evitar enfrentamientos sectarios.
* Chipre: la "Línea Verde"
divide la capital, Nicosia, y el resto de la isla entre la República de Chipre
y la República Turca del Norte de Chipre.
Como
lo podemos observar, las divisiones territoriales forzadas siguen creciendo en
número y obviamente en violaciones a algunos derechos elementales de los
humanos consignados en la Carta fundacional de las Naciones Unidas.
En
términos de recursividad sistémica, no pierdo la esperanza de que
logremos encontrar evidencias de algún tipo de vida extraterrestre, de modo que
ahí sí, bajo el concepto filosófico de la Otredad, nos podamos por fin,
reconocer conscientemente como miembros comunes del planeta tierra y nos
identifiquemos como terrícolas.
¡Bienvenidos
al pasado!
Recordemos
a Marguerite Yourcenar cuando sentencia en “Memorias de Adriano”: “Tener
razón demasiado pronto, es lo mismo que equivocarse”.