lunes, 19 de enero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 131


En su nuevo editorial para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., comenta los siguientes hechos que acapararon los titulares de las noticias: la firma del tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur; el desbalance del incremento de las pensiones de los colombianos, frente al incremento del salario mínimo; el envío de tropas europeas a Groelandia; la reunión entre María Corina Machado y Donald Trump; el incremento en las protestas de Irán, y concluye con las liberaciones de los detenidos políticos en Venezuela. No dejes de verlo.

Varios países de Suramérica producen petróleo:

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

¿Qué les pasaría si Venezuela vuelve a ser una potencia exportadora?

Bajo este título CNN en español, Iván Pérez Sarmenté publicó el pasado 15 de enero un artículo donde analiza el impacto que en los países suramericanos productores de petróleo tendría un eventual aumento, apalancada por EE. UU, de la hoy depreciada producción petrolera venezolana. Aunque el referido artículo no incluye a Colombia, un país no petrolero pero cuyas finanzas públicas, paradójicamente, dependen de las exportaciones de crudo. A continuación, un resumen de las opiniones de los distintos analistas consultados por CNN, incluyendo mis opiniones sobre el caso colombiano y una corta alusión a los petróleos mexicanos.

Más allá de lo que se viene con la intervención de EE.UU. en el petróleo venezolano, la producción de los demás países petroleros latino americanos tiene importancia relativa en el mundo: Brasil está produciendo unos 3 millones de barriles por día (b/d) y, según el escenario de precios, puede llegar a producir hasta 4 millones a partir del desarrollo que está adelantando en el yacimiento Presal, localizado mar afuera (off-shore); Argentina está produciendo un promedio de 800 mil b/d y, también dependiendo de la evolución de los precios, puede producir al final de la década 1.5 millones; Guyana es un desarrollo significativo y todo orientado a exportación, que ya superó los 900.000 b/d.

Venezuela producía 3 millones de b/d cuando asumió Hugo Chávez (en 1999) y ahora está produciendo alrededor de 1 millón. Todo dependerá del éxito de la intervención de E.E.UU. en la recapitalización de la industria petrolera venezolana y el tiempo de recuperación, pero la producción de América Latina puede llegar a representar entre el 8 y el 10 % de la oferta mundial de crudo, explica Daniel Montamant, expresidente de la petrolera argentina YPF y exsecretario de Energía de Argentina. Además, este mismo experto agrega: “A nivel mundial se consumen en promedio unos 105 millones de barriles de petróleo diarios. Si le sumamos la producción de América del norte-EE. UU, Canadá y México - el conjunto representaría un 30 % de la oferta mundial. En un mundo donde la seguridad energética está al tope de la agenda geopolítica, esta masa crítica en un paradigma fósil todavía dominante otorga al continente una ventaja estratégica significativa”.

El precio: factor clave

“Uno de los factores que impacta en la inflación en Estados Unidos es el precio de la gasolina”, sostiene el analista de comercio internacional Ezequiel Vega. “Si Venezuela produce más petróleo y exporta a Estados Unidos los 30 o 50 millones de barriles de petróleo que Donald Trump prometió, lo que veríamos es un precio del barril de petróleo WTI cerca de los US$ 50 y del Brent más cerca de los US$ 55 dólares. Esto es positivo para Estados Unidos y para el consumidor norteamericano porque significaría una reducción de la inflación”, agrega. Por otro lado, las acciones de las grandes petroleras, como Chevron y Conoco Phillips, “subieron más de un 12 % la semana pasada en el mercado”, apunta Vega. Y lo más importante políticamente, las elecciones de 2026 en EE. UU. cuando se renovarán los 435 asientos de la Cámara Baja y 33 de los 100 escaños del Senado, amén de 36 gobernadores, será un año decisivo para el posicionamiento político del presidente Donald Trump y para el legado final de su segundo mandato.

Sin embargo, al menos por el momento, la reactivación de la industria petrolera venezolana no parece despejada. El viernes 9 del corriente mes, Trump intentó seducir a los principales ejecutivos petroleros con la promesa de una nueva y amplia campaña de exploración en Venezuela, sin que  lograra conseguir ningún compromiso importante por parte de las empresas estadounidenses. “Es imposible invertir”, dijo el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, a los funcionarios en una evaluación directa de los obstáculos para hacer negocios en Venezuela. A lo cual agregó: “Hay varios marcos legales y comerciales que tendrían que establecerse incluso para entender qué tipo de rendimientos obtendríamos de la inversión”. En el mismo sentido se expresaron varios otros ejecutivos, que advirtieron que la industria primero que todo necesitaría asegurar amplias garantías de seguridad y financieras en Venezuela, antes de comenzar un esfuerzo que tomará varios años para aumentar la producción petrolera.

“La irrupción de Venezuela como fuerte exportador es un dato para seguir por todo país productor de petróleo. Incluso Estados Unidos, hoy el principal productor de petróleo del mundo, porque el crudo no convencional que extrae, mediante fracking, requiere una sostenida inversión para mantener niveles productivos y es más sensible que el crudo convencional a la baja de precios”, sostiene el ya referido experto Daniel Montamat. Lo cierto es que “el crudo Brent se negociaba en torno a los US$ 60,8 por barril la mañana del 5 de enero, el mismo nivel que tenía antes de la intervención militar estadounidense en Venezuela”, sostiene un análisis de la consultora Oxford Economics. Una semana después, la cotización rondaba los US$ 62 por barril.

Aunque Venezuela tiene las reservas probadas más grandes del mundo, el tipo de petróleo que extrae es diferente al de otras latitudes del continente americano. Se trata de petróleo pesado, que tiene más azufre y que requiere de un tratamiento especial, diferente del convencional, producido por Brasil y Guyana, o al “oil shale” o no convencional, que representa gran parte de la producción de Estados Unidos y Argentina.

“Yo no creo que afecte mucho a la competencia con Brasil o Argentina porque cada uno tiene un tipo de petróleo distinto, con un mercado mundial cada vez más demandante de petróleo, a pesar de que algunos países vayan hacia energías limpias”, sostiene el ya citado analista Ezequiel Vega. “Hay un mercado internacional petrolero con cotizaciones que contemplan las variedades de crudos, nos recuerda Montamat, aunque advierte: “Cuando crece la oferta de crudo, de la variedad que sea, como sucedería en el caso de que Venezuela aumente su producción, si no hay nueva demanda que la absorba, todas las cotizaciones del crudo se resienten a la baja”.

viernes, 16 de enero de 2026

Duelo popular

José Leonardo Rincón Contreras S. J.
José Leonardo Rincón Contreras S. J.

Siendo sinceros, no había oído hablar del cantante Yeison Jiménez hasta el día de su trágica desaparición en compañía de sus más inmediatos compañeros de trabajo. Y me ha llamado la atención el profundo impacto que ha generado su muerte, un auténtico duelo popular, porque era conocido y admirado por muchos. No era para menos, lo he entendido claramente en la medida que me he ido enterando de algunos hitos en su vida.

* Era de extracción humilde, como la mayoría de nuestra gente.

* Creció en un ambiente, como él mismo decía, donde había una iglesia y treinta cantinas. Por eso quedaron arraigadas en él su fe en Dios y el gusto por la música popular que escuchaba todos los días a toda hora.

* Se hizo a pulso. Durante 9 años trabajó cargando bultos y vendiendo aguacates, en la central de abastos en Bogotá.

* Vivió varios años en un entorno complejo marcado por el consumo de licor y drogas, los cuales experimentó y también superó.

* Un día, viendo a sus compañeros de labores, tomó conciencia de que su futuro no era quedarse allí realizando el mismo oficio, sino que tendría que seguir evolucionando y explorando nuevos caminos.

* Consciente de sus talentos artísticos, con los cuales ya había obtenido reconocimientos, desde cuando pide que lo escuchen, no que le paguen, solo que lo escuchen, comienza su éxito hasta cuando se satura su agenda de solicitudes para que brinde sus conciertos.

* Gana buena cantidad de dinero y no lo despilfarra o gasta mal, sino que lo ahorra e invierte para generar más ingresos: emprendimientos, propiedades de finca raíz, caballos de paso, etc.

* Conforma un hogar estable del que queda su esposa y tres hijos.

* Solidario con los más necesitados establece una red de ayudas permanentes a familias pobres.

* Construye y fortalece un emporio económico exitoso bien administrado donde muestra también sus capacidades como empresario.

* Mantiene una actitud cercana, asequible, sencilla, que conquista día a día más seguidores y amigos.

* Compuso más de 70 canciones, grabó varios álbumes y obtuvo múltiples nominaciones y premios en su género musical.

* Afirmó que en su momento tendría que cantarle a Dios, a quien siempre reconoce como el autor de lo que le pasa y con quien tiene enorme gratitud.

* En entrevistas a medios contó de los sueños que tuvo y como advirtió en ellos señales de Dios para su vida, en concreto, que moriría en un accidente aéreo.

Una vida corta, tan solo tenía 34 años, pero de veras impresionante la manera como la vivió intensamente en cada etapa, el orden que le dio, los éxitos que alcanzó y su simpatía y alegria manifiestas hasta el último minuto. Realmente inspirador en todos esos pasos positivos. Por eso mismo, quise dedicarle estas líneas, porque al encontrarlo tan cercano al común denominador de nuestra gente, observo que es ejemplo de progresiva superación, sensibilidad social, empatía y simpatía con la gente y cómo se puede ser exitoso y llegar lejos cuando hay organización y disciplina en la vida, Descansa en paz, Yeison, y ahora sí, cántale a Dios como en su momento quisiste hacerlo.

jueves, 15 de enero de 2026

Horizontes

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Al mencionar esta palabra, se me viene a la memoria un cuadro relacionado con la pujanza antioqueña: Horizontes, de Francisco Antonio Cano. Representa a un hombre señalando un punto que el espectador no alcanza a ver. Después de varias consultas, aparecen múltiples interpretaciones. La obra tiene originalmente cinco representaciones, pero en la historia se le atribuyen más de veinte, dependiendo de la época, el autor o la visión. Si esto ocurre con un cuadro, imagínese lo que pasa en lo cotidiano.


Nadie mira el horizonte de la misma manera. Algunos lo observan como quien espera una señal, otros como quien calcula cuánto falta, hay quienes lo llevan en los ojos sin saber nombrarlo, y quienes lo han perdido después de tanto intentar alcanzarlo.

El horizonte no es una línea: es una herida lejana. Una promesa que se mueve cada vez que damos un paso. Para unos es futuro, para otros, escape. Hay horizontes cortos, estrechos como una cuadra sin salida, y horizontes amplios que no caben en una vida entera.

Los he visto en los rostros de la gente. Cada uno carga su propio horizonte: invisible, íntimo, silencioso. Todos, sin excepción, caminan hacia algo que no saben si existe.

El significado de horizonte es: límite visual de la superficie terrestre, donde parecen juntarse el cielo y la tierra.

En Ayacucho, la calle que transito todas las mañanas, el cielo baja en buses articulados y la tierra sube en cuerpos cansados. El horizonte no es una línea lejana ni una promesa abierta, es una estación de Metroplús que lleva años en el mismo lugar, viendo pasar lo que no se queda. La calle es transitada, inclinada, ruidosa. Algunos bajan, otros suben.

El vendedor ambulante lo observa como quien calcula el pulso del día. Su horizonte dura lo que dura un semáforo en rojo. Cuando el bus se detiene, existe la posibilidad, cuando arranca, vuelve la espera. Él no mira lejos, mira rápido. El horizonte, para él, es flujo, moneda, riesgo. Sabe que mañana estará ahí, pero nunca sabe si hoy alcanzará.

El vigilante lo enfrenta de pie, inmóvil, siempre en el mismo punto, la misma distancia, la misma rutina. Su mirada no busca futuro; busca orden. El horizonte no avanza ni retrocede, se repite. Ha visto pasar de todo sin que nada le pertenezca. Custodia un límite que no es suyo.

El habitante de calle no lo contempla. Para él, el horizonte no está adelante sino abajo, en el suelo que quema o enfría, en la bolsa que carga, en el cuerpo que resiste otro día más, la estación existe, pero no promete nada. El futuro es demasiado amplio para alguien que vive en el ahora.

El policía observa el horizonte como frontera. Desde ahí mide sospechas, movimientos, presencias incómodas. Todo lo que cruza esa línea merece atención. Él está para que nada se desborde. Su horizonte es una norma invisible que separa lo permitido de lo que no.

El panadero lo ve cuando la ciudad aún no despierta. Llega antes que el ruido, antes que el afán. Su horizonte huele a masa caliente y a madrugadas repetidas. Sabe exactamente a qué hora pasará el primer bus. Su vida se mide en rutinas, no en distancias.

El peatón apenas lo roza. Camina mirando el reloj, el celular, el suelo. La estación es solo un punto más en el trayecto. No se detiene a pensar que ese horizonte es definitivo para otros. Lo cruza sin saberlo.

Todos ven la misma estructura de concreto, los mismos carriles, los mismos cables cortando el cielo.

Pero cada uno carga un horizonte distinto, hecho de miedo, costumbre, necesidad o de paso.

En esta calle, el horizonte nos invita a caminar, impone una dirección, no se transforma, no desaparece. Permanece mientras los cuerpos se desgastan, mientras las historias se acumulan sin nombre. 


miércoles, 14 de enero de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez

 

Antonio Montoya H.
El invitado de la semana para el conversatorio de El Pensamiento al Aire es el abogado, economista agrícola y rejoneador Luis Guillermo Echeverri Vélez. En esta oportunidad conversan sobre la captura de Nicolás Maduro y sus implicaciones en la región. No dejes de verlo.
Luis Guillermo Echeverri Vélez es un abogado y economista agrícola colombiano con más de tres décadas de experiencia en negocios internacionales, políticas públicas y desarrollo de proyectos empresariales y gubernamentales. Graduado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, se ha desempeñado como Director Ejecutivo en varias entidades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) representando a Colombia, Perú y Ecuador, y también lideró la Oficina Regional de Proexport en Miami, promoviendo la internacionalización del comercio colombiano. Entre sus principales roles destaca su trayectoria en la Junta Directiva de Ecopetrol S.A., donde fue miembro independiente y presidente hasta octubre de 2022, y presidió el Comité de Tecnología e Innovación, orientando el enfoque estratégico en estos ámbitos. Echeverri también ha sido consultor en negocios internacionales, fundador de empresas y asesor clave en campañas políticas, incluida la gestión de la campaña presidencial de Iván Duque Márquez, así como colaborador en organizaciones enfocadas en la promoción de principios democráticos y en la articulación entre sectores públicos y privados.

De cara al porvenir: manejo simbólico de los conceptos

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

En teoría política, la soberanía es la autoridad suprema y máxima dentro de un territorio, implicando la capacidad de un Estado para autogobernarse y tomar decisiones fundamentales sin interferencia externa, emanando tradicionalmente del pueblo, la nación o el Estado mismo, y manifestándose en el poder de crear leyes y administrar su orden interno e internacional.

En teoría política, la autonomía es la capacidad de un individuo, grupo o comunidad para gobernarse a sí mismo (autónomos), estableciendo sus propias leyes y tomando decisiones sin control externo coercitivo, siendo un concepto clave para la libertad, autodeterminación y la estructura de estados modernos, como se ve en la autonomía regional o territorial. Implica no solo la libertad de actuar, sino también la facultad de darse y seguir las propias normas, equilibrando la independencia con la responsabilidad y los derechos fundamentales.

En teoría política, la igualdad es el principio fundamental que señala que todos los individuos deben tener el mismo estatus y derechos, implicando un trato justo y sin discriminación ante la ley y en la participación pública, aunque se reconoce que no todos tienen las mismas circunstancias, requiriendo a veces una equidad para compensar desigualdades y asegurar oportunidades reales para todos, lo que se desglosa en igualdad ante la ley, igualdad política (voto, representación) e igualdad de oportunidades.

Ante los hechos recientes en Venezuela, queda claro que países como Colombia, Venezuela, Panamá, y cerca de 180 países más, en medio de la prepotencia y la elocuencia de las palabras, no somos más que simples paisitos tercermundistas que no tenemos la real capacidad de autogobernarnos y mucho menos de resolver nuestros problemas de seguridad internos y externos y es por eso que ante cualquier eventualidad, se recurre a la “ayuda desinteresada” del país que funge como Imperio y que vemos ingenuamente como padrino ya que nos hemos acostumbrado a girar alrededor de su órbita, sacrificando el ejercicio pleno de los conceptos antes mencionados, ya sea por temor, por incapacidad, por interés o por supuesta conveniencia, cuando no es que se interviene de manera autónoma por parte del Imperio y simplemente pasa por encima del país de turno.

Es muy posible que en los tires y encoges propios de las relaciones internacionales otros poderes, otros imperios y eventualmente algún organismo multilateral vea una coyuntura propicia para el logro de sus objetivos o intereses y quiera por simple conveniencia intervenir ofreciendo, de nuevo, “ayuda desinteresada”.

Una cosa dice la teoría política, asociada al “deber ser”, y otra la geopolítica, la realpolitik alrededor de “lo que en realidad es”.

No nos podemos engañar detrás del sentido natural y la bondad de las palabras, convirtiéndolas en conceptos a los cuales no podemos aspirar a concretar por nuestra debilidad estructural, lo que nos lleva a enunciar “conceptos simbólicos” que, por lo etéreos, no sirven sino de distractores y de consuelo.

El manejo simbólico del derecho en teoría política se refiere a cómo el derecho, más allá de sus normas, usa y genera símbolos (justicia, orden, igualdad) para influir en la sociedad, crear legitimidad y lograr efectos políticos, actuando como un poder simbólico que transforma relaciones, de fuerza en sentido y aceptación social, a veces por encima de su eficacia literal, como se ve en el derecho penal o la constitucionalización simbólica en contextos de crisis política. Alguien diría en términos parroquiales, que el manejo simbólico del derecho es el ejercicio de tomar acciones o decisiones para dejar constancia de que se interviene a pesar de que lo que se diga o haga sea inocuo y no genere ningún impacto.

Como podemos ver, en nuestro caso, la comprensión y el ejercicio pleno de los conceptos enunciados es históricamente, por ahora, una verdadera quimera.

Actuamos como niños chiquitos que, ante cualquier dificultad con algún hermanito, tenemos que recurrir al papá para que imponga el orden que nosotros somos incapaces de imponer por nosotros mismos con nuestros propios recursos, manteniendo o generando ese cordón umbilical del cual no nos hemos podido desprender aún hoy, en teoría, habiendo conquistado nuestra independencia y habiéndonos autoproclamado y siendo reconocidos como repúblicas Independientes.

Existen algunos actores del poder a quienes les gusta el papel de papá y ante la evidente debilidad y desorden de los países a quienes ven como hijos, se comportan como papás ante hijos revoltosos y débiles en sí mismos aplicando la regla del premio y el castigo.

Caso aparte es la ineficacia, el anacronismo y la extemporaneidad de las actuaciones de la casi totalidad de organismos multilaterales como la ONU y la OEA, a quienes los poderes de turno mantienen con vida artificial para tener escenarios donde se puedan generar “espacios simbólicos” para que los paisitos se sientan iguales e importantes y jueguen a ser grandes.

Afortunadamente en términos históricos, no ha habido imperios eternos en el mundo, por lo cual cada uno trata de aprovechar su cuarto de hora. Todos los Imperios que en el mundo han sido, se originan y se mantienen hasta el final de sus días a través del uso de la fuerza. Ningún Imperio se ha creado o sostenido por las buenas.

Es supremamente importante que los procesos educativos generen conciencia geográfica e histórica entre los futuros ciudadanos, para cuando la rueda de la historia nos dé la posibilidad de intervenir de manera real en nuestro propio manejo y en la relación equitativa con los demás. 

martes, 13 de enero de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 130

 

En su recuento de los sucesos de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., comenta los siguientes hechos que protagonizaron los titulares de los medios: las protestas en Irán y el ataque estatal para reprimirlas; Venezuela sin la presencia de Maduro; la charla entre Donald Trump y Gustavo Petro que mejoró las relaciones; el interés de Donald Trump por anexarse Groelandia; las marchas de Petro en las que moderó su discurso contra el presidente Trump; la invitación que le hizo Petro a la presidenta interina de Venezuela para visitar a Colombia, y concluye con la consulta interpartidista que se realizará en marzo a la que se sumaron nuevos candidatos. No dejes de verlos.