miércoles, 15 de abril de 2026

Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez


Antonio Montoya H.
Luis Guillermo Echeverri Vélez -como invitado al Conversatorio de El Pensamiento al Aire- y Antonio Montoya H., nuevamente dialogan sobre la crisis de Colombia gracias a las decisiones del actual Gobierno. A lo largo del diálogo, Echeverri expone una visión crítica sobre el manejo de la seguridad, la institucionalidad y las decisiones estratégicas del país, destacando la necesidad de liderazgo firme, fortalecimiento del Estado y claridad en las políticas públicas frente a amenazas internas y externas. No dejes de verlo.

El empresario y abogado colombiano Luis Guillermo Echeverri Vélez ha consolidado una destacada carrera en los ámbitos empresarial, público y financiero, con especial énfasis en la dirección estratégica y los negocios internacionales. Es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y cuenta con una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell, formación que ha sido clave en su enfoque técnico y económico en la gestión pública y privada. En el plano profesional, acumula más de tres décadas de experiencia en desarrollo empresarial, comercio exterior, planeación estratégica y estructuración de proyectos. Ha ocupado cargos de alto nivel como Director Ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representando a Colombia, Perú y Ecuador, además de desempeñarse como agregado comercial en Estados Unidos y director de Proexport en Miami, fortaleciendo la presencia internacional del país. Echeverri también tuvo un papel relevante en el sector corporativo colombiano como miembro independiente y presidente de la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022, donde lideró procesos de innovación y gobierno corporativo. A lo largo de su trayectoria ha sido asesor empresarial, fundador de compañías y directivo en diversas organizaciones, consolidándose como una figura influyente en la articulación entre sector público, inversión y estrategia empresarial en Colombia.

Seguridad y justicia exigimos los colombianos

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

No es necesario realizar ningún análisis para concluir que somos un estado dominado por el narcotráfico y la delincuencia organizada. Eso está diagnosticado desde hace tres quinquenios y nada se ha hecho para desmontarlo. Por el contrario, con el espurio acuerdo de La Habana que nos vendió el dueto FARC-Santos, claudicamos ante la criminalidad; nos robaron el plebiscito y no protestamos. De allí en adelante nos impusieron una subversión total de los valores, premiando a los victimarios con curules gratis en el Congreso y toda clase de beneficios políticos y económicos. Las víctimas, cuya reparación era supuestamente el objetivo central del humillante pacto, fueron ignoradas y revictimizadas por los de siempre, por los detentadores del poder que siempre están en el Gobierno, pero nunca están con sus gobernados. Se inventaron un costosísimo sucedáneo de la justicia denominado la JEP para revestir de impunidad la barbarie cometida por las FARC en seis décadas, y perseguir a los soldados y policías, héroes de la patria, para sacrificarlos en este holocausto de maldad y perversión consentido por las élites políticas de siempre. Por eso no es de extrañar que quien aspira a la vicepresidencia por el grupo de los de siempre, el señor Oviedo, defienda la JEP, el acuerdo de La Habana y la prolongación de inútiles diálogos con los guerrilleros, enmascarando esa política de alcahuetería con el crimen bajo la justificación del gobierno con los “diferentes”.

¿De verdad creen los colombianos que se puede devolver la seguridad designando a una de las criminales más crueles de las FARC como parte de la Comisión de Derechos Humanos, como lo acaban de aprobar en el Congreso? O, ¿acaso podemos estar de acuerdo con las expresiones de admiración de la candidata Paloma por la vicepresidenta Francia Márquez y por la candidata a la vicepresidencia, vinculadas con los que continúan atentando contra la seguridad de los colombianos?

Contrasta esa pacata actitud con las contundentes y valerosas propuestas del candidato Abelardo de la Espriella en materia de seguridad:

a. No habrá ninguna negociación con los criminales durante su gobierno. Los delincuentes deberán someterse a la justicia o se enfrentarán a la acción de la fuerza pública. Una consecuencia inmediata deberá ser la revocatoria de la impunidad otorgada por Petro a los llamados gestores de paz para que no puedan ser capturados y de los beneficios a los vándalos de la Primera Línea supuestamente para que dejen de delinquir;

b. Fortalecimiento de la fuerza pública, modernizando su inteligencia, equipos y armamento. Colombia restablecerá relaciones con el Estado de Israel, aliado tradicional como proveedor de elementos y estrategias para control del terrorismo;

c. Colombia se unirá y liderará el Escudo de las Américas y acordará con Ecuador una lucha conjunta en la frontera contra el narcoterrorismo;

d. Se compromete Abelardo a destruir 330.000 hectáreas de coca, que sirven de combustible para la actividad delincuencial y el terrorismo;

e. Iniciará una guerra a fondo contra la extorsión en campos y ciudades que afecta hasta los más humildes empresarios; se organizará un bloque de búsqueda contra la extorsión;

f. Se cuidará a los habitantes de los barrios de la acción de los facinerosos y se vigilarán parques y zonas deportivas para evitar el comercio de estupefacientes;

g. Abelardo liderará un frente común contra la criminalidad integrado por la fuerza pública, los veteranos y la ciudadanía de bien para combatir entre todos a la perversión de los criminales;

h. Las cárceles dejarán de ser centros para extorsionar a la población y se construirán 10 megaprisiones donde los reos carecerán de comunicación con el exterior y trabajarán para ganar su sustento. Se contratarán concesionarios civiles para la construcción y administración de las cárceles y se eliminará el INPEC que será reemplazado por un cuerpo de veteranos bajo el control de las Fuerzas Armadas;

i. Se priorizarán los derechos fundamentales de los ciudadanos de bien sobre los derechos de los delincuentes. La “Patria milagro” deberá ser, ante todo, segura, y deberá garantizar la convivencia tranquila de los ciudadanos y el respeto por su propiedad privada.

Reflexionemos con detenimiento sobre esta histórica coyuntura que enfrentamos. Por primera vez está en nuestras manos decidir si continuamos viviendo bajo la tiranía de los criminales y de quienes anunciaron que radicalizaran las reformas de Petro para conducirnos al totalitarismo comunista o si, por el contrario, aprovechamos la unidad del pueblo bajo la bandera de los “Defensores de la Patria”. No caigamos en la ingenuidad de creer en quienes no buscan cambiar el sistema de corrupción e inseguridad que nos mantiene atrapados, sino seguir medrando a su sombra como siempre lo han hecho. ¿Por ventura habrá todavía quien crea que la violencia desatada que ataca a la fuerza pública con enjambres de drones, y a la población civil con masacres y minas, puede ser derrotada por un gobierno cuyo vicepresidente se opone a toda medida de orden? ¿Puede actuar con independencia y con la necesaria contundencia una presidente que negocia votos por el apoyo de representantes de las viejas y desacreditadas clases políticas (como el santismo) y luego tendrá que integrarlos a su gabinete?

No es la hora de actuar movidos por simpatías o antipatías personales ni de dejar que manipulen tu decisión. El derecho a elegir es solamente tuyo, no de los encuestadores, ni de los publicistas, ni de los encantadores de serpientes. Ni de los llamados “influencers”. Tú eres el soberano, el dueño de tu voto. No permitas que tu “voto de opinión” nacido de la reflexión y del raciocinio para buscar el mejor hombre para la dirección del Estado, lo conviertan en un voto esclavo de mezquinas aspiraciones y patrañas electoreras. 

martes, 14 de abril de 2026

De cara al porvenir: Hispanoamérica a. de C.

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

El símbolo a. de C. se ha entendido universalmente como “antes de Cristo”.

Sin embargo, para el continente americano y especialmente para los territorios conquistados y colonizados por España, esta expresión debería significar con toda la fuerza argumental, “antes de Colón”, ya que nuestro proceso de descubrimiento, acontecimiento magno del Renacimiento y experiencia asociada con el Humanismo y la Modernidad occidental, significa más un punto de partida que un punto de continuidad entre la historia Europea y los rastros culturales -que no historia-, de los grandes pueblos hispano americanos: los Aztecas, los Mayas y los Incas.

Y es que la historia está, quiérase que no, atada a los distintos tipos de escritura. Por eso algunos historiadores sostienen que “La historia comienza allí donde los monumentos empiezan a ser inteligibles, allí donde se nos ofrecen datos escritos dignos de confianza”.

Nuestros pueblos ancestrales, por omisión o por acciones vandálicas de los conquistadores y curas españoles, no dejaron rastros escritos de su trasegar a través del tiempo por estas latitudes.

Nuestro vacío histórico se ha querido sobrellevar con la denominación de lo precolombino o lo que significa, “lo existente antes de Colón”, lo que parece más un cuarto de San Alejo lleno de leyendas, de ruinas, de relatos atemporales que no pueden ser considerados como “datos históricos” formales.

Lamentablemente mientras Colón llegaba por estas tierras, en Europa estaba cayendo, gracias al Renacimiento, el antiguo modelo de la Edad Media y apenas aparecían los primeros destellos de lo que se llamaría Humanismo, Ilustración y luego Modernidad, sin que hubiera muerto del todo lo anterior y naciera del todo lo nuevo.

Como circunstancia retardataria en términos de desarrollo conceptual, a estas nuevas tierras llegaban las viejas ideas, consolidadas durante el proceso de la Colonia que siguió a la Conquista y de ahí que a partir de un punto cronológico de arranque o de partida, el año 1492 -después de Cristo-, nosotros iniciáramos nuestra nueva o naciente historia hace 500 años sin tener en cuenta los 3 o 4 mil años previos de la historia europea u occidental.

En medio de las crisis monárquicas europeas, de las nacientes repúblicas y del auge posterior de los nacionalismos, en estas tierras el concepto de revolución se manejaba como un concepto cotidiano que encerraba la postura moral de reemplazar a los poderes vigentes por otros que tenían la razón en casi todo, y así sucesivamente hasta que el conflicto y el uso de la fuerza comenzaron a ser parte de nuestro paisaje natural, dando, si no origen, sí fuerza a nuestra violencia consuetudinaria y endémica.

De todo esto quedaban referentes como los siguientes: de Quito las catedrales de Santa Fe de Bogotá, las universidades y, de Caracas, los cuarteles.

Liderazgos que defendían y se respaldaban en posiciones religiosas dogmáticas, aniquilación moral del contendor y supresión de los valores más elementales nos han acompañado desde las guerras civiles fratricidas entre Centralistas y Descentralistas, entre caudillos de partidos, entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, hasta llegar a la generalización del fenómeno de la violencia fomentada por unos y luego tratada de frenar por los mismos que la acrecentaron, pasando por un golpe militar, abriéndole paso al Frente Nacional hasta llegar al desgaste máximo de las ideologías y de los partidos políticos que decían enarbolarlas y defenderlas.

Este año cumplo 69 años y desde que estaba en la cuna no oigo hablar de otras cosas que de violencia, conflictos, guerrillas, paramilitares, narcotraficantes, terrorismo, masacres, desplazamientos, secuestros, extorsiones, asesinatos, magnicidios, genocidios, impunidad y corrupción, por no mencionar sino algunos de nuestros más sonados males, incorporándose recientemente el concepto de disidencias.

Resulta por lo menos desalentador que en este momento histórico de la globalización y de la inteligencia artificial que Colombia sea el único país de América que todavía esté hablando de guerrilla y que el tema central de la contienda electoral que vivimos sea la inseguridad, después de casi 200 años como república independiente (?).

Hay que ser muy ingenuo o demasiado optimista para no considerar que estamos ante un proyecto de sociedad fallido.

Sigamos entonces, tozudamente, testarudamente, obcecadamente, persistentemente, empecinadamente, tesoneramente, tercamente, obstinadamente, porfiadamente, insistentemente, remando contra corriente hasta que nuestras fuerzas o nuestras ganas se extingan.

¡Todo por Colombia, nada contra Colombia!

Propuestas serias contra irresponsables y desesperadas manipulaciones

Luis Alfonso García Carmona 

Luis Alfonso García Carmona

Para salvar a Colombia de la hecatombe que significaría la continuidad del narcorégimen de Petro, y construir la “Patria milagro” que queremos, ha lanzado Abelardo de la Espriella un juicioso programa de gobierno, en cuyo primer punto compromete su acción a combatir las siguientes amenazas que se ciernen sobre nuestra querida Patria:

  • a)    El hambre
  • b)    El autoritarismo
  • c)    La violencia criminal
  • d)    La corrupción política; y,
  • e)    La penetración del narcotráfico

Mientras el heredero del régimen y candidato de las FARC se refugia en sus bases prepagadas y constreñidas por la fuerza de las armas, los representantes de las viejas estructuras políticas se ocupan de seguir buscando respaldos de la desacreditada clase política en un torpe intento de cerrar el paso de Abelardo hacia la primera vuelta. Es decir, continúan aferrados a las prácticas que alejaron a las masas de los anquilosados partidos, a las componendas a espaldas del pueblo, aunque ellas signifiquen el trueque de valores y principios por unos cuantos votos.

Olvidan los contradictores de Abelardo que las ideas, los principios, los valores fundacionales siempre prevalecerán sobre coaliciones basadas en intereses personales de corta duración.  

Para conjurar la amenaza de hambre y miseria que nos deja Petro como legado, se hará un drástico recorte en el tamaño del Estado, se eliminarán los gastos superfluos y, gracias a este ahorro, se podrá reducir los impuestos a empresas y personas naturales; se incentivará la inversión nacional y extranjera, se generarán nuevos empleos, se aumentará la producción de alimentos mediante impulso a la empresa privada en el campo. Se desarrollará el país pensando en los sectores más necesitados, como los niños que carecen de una alimentación completa en sus primeros años, los ancianos sin pensión de vejez, las madres solteras sin recursos.

No habrá lugar para excesos de la autoridad en el gobierno de De la Espriella. Se respetará la Constitución y las leyes, se gobernará para todos los colombianos, no sólo para quienes voten por Abelardo. No se repetirá la usurpación de funciones legislativas o judiciales por el poder ejecutivo como ha venido ocurriendo.

Se podrá ejercer libremente la oposición y se garantizará el derecho de expresión y la protesta callejera, siempre y cuando se realice pacífica y ordenadamente, sin agresiones a la fuerza pública, daños a la estructura urbana o bloqueos que impidan la libre circulación de la población. Asimismo, se garantizará la libertad de prensa.

La violencia criminal tiene sus días contados. Se reactivarán todas las órdenes de captura expedidas por los administradores de justicia. Se crearán bloques de búsqueda especializados para combatir la corrupción, el reclutamiento de menores y los actos de terrorismo. Habrá apoyo a los jueces y fiscales en su tarea y acuerdos con la Rama Judicial para implantar una política que conduzca efectivamente a la disminución de la actividad delictiva. Fortalecimiento de la fuerza pública, especialmente el área de inteligencia y modernización de equipos, armamentos, será una tarea prioritaria, para lo cual se restablecerán relaciones con el estado de Israel, y Colombia se afiliará al “Escudo de las Américas” propuesto por Donald Trump. Igualmente, con Ecuador se suscribirá un programa conjunto de los dos países para combatir el narcoterrorismo fronterizo y levantar las recientes sanciones arancelarias.

Dentro de la normatividad, se procurará el cierre de la JEP que solamente se ha dedicado a brindar impunidad a los facinerosos de la guerrilla y a perseguir a los héroes de la Patria, soldados y policías, que cometieron el delito de combatirlos en defensa de la soberanía y el orden.

Esta acción contra la delincuencia incluye modificar el sistema carcelario para que los centros de reclusión dejen de ser universidades del crimen y origen de extorsiones a la población a través de celulares. Su construcción se entregará a concesionarios privados y su vigilancia a un grupo constituido por veteranos y reservas de la fuerza pública, eliminando el INPEC.(No habrá más parranditas como la de la cárcel de Itaguí).

La guerra a la corrupción es una de las propuestas que con mayor tesón ha promovido el candidato de la Espriella, en la cual lo acompañan los colombianos. Se propone castigar con más severidad este cáncer de la administración pública, investigarlo a fondo con la ayuda de la Dian y de un bloque especializado de búsqueda. La Presidencia de la República dirigirá las investigaciones hasta poner los responsables a disposición de la Justicia y lograr la recuperación de los bienes del Estado que hayan sido defraudados.

Es consciente Abelardo de que mientras el narcotráfico siga creciendo como en los últimos 4 años, la criminalidad seguirá aprovechando ese enorme combustible para sus fechorías. Por eso el compromiso del “tigre” es fumigar hasta la última mata de coca, sin importar donde se encuentre. Se acompañará de un programa de siembra de cultivos lícitos y de ayuda a los campesinos con presencia del Estado en cada zona.

Nos reconforta que, en medio de tanta palabrería insulsa y tan repugnante exhibición de celos electorales y mezquinas manipulaciones, exista un líder dispuesto a jugarse todo; su vida, su patrimonio, su tranquilidad, para salvar a Colombia.

Tenemos dos alternativas: Seguir indiferentes ante la suerte de la Nación y votar para que todo siga igual, como en el Gatopardo, o tomar una decisión después de estar bien informados, y acompañar a Abelardo en la salvación de Colombia y en la construcción de la “Patria milagro” que nos merecemos.

lunes, 13 de abril de 2026

Editorial: sucesos de la semana No. 142

En su más reciente intervención en El Pensamiento al Aire,  Antonio Montoya H. presenta un análisis de los principales hechos que han marcado la coyuntura nacional e internacional. El espacio inicia con un llamado a la unidad entre los sectores políticos de centro y derecha en Colombia, destacando figuras como Paloma Valencia, e insistiendo en la necesidad de evitar divisiones de cara a eventuales escenarios electorales.

En el ámbito internacional, se resalta el avance científico con la misión Artemis II liderada por la NASA, presentada como un hito en la exploración espacial y la cooperación global. Asimismo, se analizan tensiones comerciales entre Colombia y Ecuador por el aumento de aranceles, y el impacto de la política internacional impulsada por Donald Trump en medio del conflicto con Irán y la situación en el estrecho de Ormuz.

En el plano nacional, se examinan las tensiones del gobierno de Gustavo Petro con instituciones económicas como el Banco de la República, así como la preocupación por la calificación crediticia del país y la volatilidad del dólar. También se abordan problemáticas que afectan directamente a los ciudadanos, como el incremento en el precio de la gasolina y la crisis en la expedición de pasaportes.

Finalmente, el análisis cierra con la suspensión de diálogos de paz con estructuras criminales en Antioquia tras hechos polémicos en centros penitenciarios, cuestionando la efectividad de la política de “paz total” y reiterando la necesidad de cambios reales para alcanzar la convivencia y la seguridad en el país. No dejes de verlo

El petróleo: botín de las guerras de Trump

José Hilario López Agudelo

José Hilario López Agudelo

El botín de guerra, también llamado despojo de guerra, es la apropiación de bienes naturales (tierras, minerales, petróleo.) o de personas (esclavos, prisioneros) del enemigo derrotado tras un conflicto, práctica histórica fundamental para la motivación de la soldadesca y fuente de resarcimiento de los costos de la campaña bélica. Desde la antigüedad hasta la era moderna, el saqueo del país derrotado inexplicablemente se considera legítimo.

Ejemplos durante el presente siglo se tienen con la pretensión de Rusia de quedarse con los minerales estratégico de Ucrania, así como la de Estados Unidos para pagarse los costos de los suministros, armamento y logística entregados   a Ucrania durante la invasión rusa. Lo que está ocurriendo con el petróleo venezolano controlado por Estados Unidos, tras la captura de Nicolás Maduro a principios del corriente año, es claramente un despojo de la gran riqueza natural de nuestro vecino, que el país del norte considera como legítimo, para compensar los costos del asedio bélico a que lo ha sometido desde finales del año pasado. Como ya lo analizamos en mi anterior columna de opinión, la intervención política estadounidense y el control de los recursos energéticos venezolanos beneficia en especial a Washington y a sus aliados, pero afectará la economía china, su rival en la competencia por el liderazgo mundial.

Ahora vamos a la guerra de Irán, reactivada a finales del pasado mes de febrero con los bombarderos al país islámico por parte de EE. UU. e Israel.

Irán es uno de los principales productores mundiales de petróleo, con una producción de crudo en 2025 entre 3,3 y 3,5 millones de barriles diarios (mbd) y las cuartas mayores reservas probadas del mundo (aproximadamente 136-208 mil millones de barriles). A pesar de las sanciones internacionales que limitan su capacidad técnica y comercial, el país islámico ha logrado sostener exportaciones de petróleo a China, que actualmente totalizan entre 1,3 y 1,9 mbd, lo que representa aproximadamente el 90% de sus exportaciones totales de crudo.

Como si esto fuera poco, Irán controla casi en su totalidad el Estrecho de Ormuz, que se encuentra en sus aguas territoriales por donde cruza cerca del 20% del petróleo que diariamente se comercializa en el mundo, proveniente en su mayor parte de los países del Golfo Pérsico.  En La isla de Kharg, localizada dentro del Estrecho de Ormuz opera la terminal petrolera más importante de Irán, por donde se embarca aproximadamente entre 90% y el 95% de sus exportaciones de crudo. A principios de 2026, las exportaciones totales de Irán alcanzaron cerca de 2,17 millones de barriles por día (bpd), con un récord de 3,79 millones de bpd en febrero de 2026.

Para el control del petróleo de Irán, EE. UU. no requiere una invasión terrestre, lo que le significaría tener que soportar una prolongada guerra de guerrillas proiraníes, con pérdidas de sus soldados y, finalmente una humillante salida del territorio invadido, sin lograr el objetivo, como le ocurrió en 2021 en Afganistán. Este objetivo lo puede lograr EE. UU. si logra apoderarse del Estrecho de Ormuz y sobre todo del puerto petrolero iraní en la isla de Kharg,

Las milicias proiraníes son grupos paramilitares chiíes respaldados por Irán, que forman el denominado "Eje de la Resistencia" en Oriente Medio, cuyo propósito es expandir la influencia iraní y combatir la presencia estadounidense e israelí en la región. Actúan principalmente en Irak (como la Multitud Popular), Siria, Líbano (Hezbolá) y Yemen (hutíes), utilizando tácticas de guerra de guerrillas, drones y misiles.

Aunque durante esta semana cuando he estado escribiendo estas líneas, EE.UU. e Irán han firmado un alto al fuego por dos semanas, después de que el presidente estadounidense amenazara con hacer desaparecer la civilización persa. Esta tregua ha provocado un desplome de los precios internacionales del petróleo. No obstante, el optimismo mundial que la tregua ha generado, calificados analistas tienen sus reservas sobre la pronta y completa resolución del conflicto, ya que el compromiso ha quedado en entredicho tras los reciente ataques de Israel a El Líbano, que Irán considera violación de uno de los puntos clave del acuerdo de alto al fuego. Por otro aspecto, Irán insiste en el cobro de peaje a todo barco que pase por el Estrecho de Ormuz, imposición que la contraparte no estaría dispuesta a aceptar; además exige liberación, antes del inicio de las conversaciones, que empiezan este sábado en Islamabad-Pakistán, de sus activos congelados por EE.UU.

Arquevium Capital, la multi estratégica firma de asesoría en inversiones, opina que el riesgo de altos precios del crudo va a persistir en el futuro inmediato. Por otro lado, el inversionista Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates LP, en su reciente intervención en el Foro Económico de Greenwich en Greenwich, Connecticut, EE.UU., dice que “el conflicto entre Irán y Estados Unidos – Israel e Irán forma parte de una guerra mundial en curso que no tendrá una resolución rápida, en un contexto de tensiones simultáneas entre potencias” (1).

Para los países cuya principal fuente de energía depende de petróleo importado, la gran lección de la guerra de Irán es que deberían acelerar la transición energética hacia energías renovables no convencionales, en especial energía solar y eólica. 

Mi opinión:

El señor Tump no va abandonar un botín tan valioso como es el control del petróleo iraní que, además de los grandes ingresos económicos le facilitan una nueva arma geopolítica, de gran valor estratégico en su pugna con China por la supremacía por la hegemonía mundial (1).

 (1)https://www.bloomberglinea.com/mercados/petroleo-se-desploma-tras-tregua-en-medio-oriente-pero-analistas-alertan-por-una-fantasia/).

jueves, 9 de abril de 2026

¿Permitirá la clase política validar los votos constreñidos?

José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

Con su habitual clarividencia viene Fernando Londoño Hoyos llamando la atención sobre el hecho de que hay docenas de municipios donde las fuerzas armadas de la subversión obligarán a los ciudadanos a votar por Cepeda, el candidato comunista.

El insobornable exministro considera que en esas martirizadas poblaciones hay por lo menos dos millones de votos cautivos.

No sé qué sea más grave, si el hecho enunciado o el silencio con el que responde la clase política. Ningún gran directorio nacional, ningún congresista, ningún medio masivo de comunicación, se pronuncia frente al mayor y más eficaz mecanismo para eliminar la democracia. El voto constreñido nunca puede ser válido y su contabilización es, obviamente, ilegítima e inmoral.

Petro sabe que con elecciones libres está perdido. Por tanto, consecuente con el credo leninista que profesa, hará lo posible y lo imposible para que Colombia se pierda, convertida en la colonia que Cuba necesita ahora más que nunca antes, porque ya Venezuela le fue arrebatada.

Basta con 15.000 votos en cada uno de los 130 municipios cuya dominación ya es indiscutible, para recoger los dos millones de sufragios que pueden llevar a Cepeda al poder, pero como hay más de 400 municipios afectados, conviene calcular el potencial de votos que, más que probablemente, serán constreñidos.

(¡Quien piense que 15.000 votos por municipio es una cifra muy elevada, puede hacer cálculos con —digamos— 7.000 votos, multiplicados por 200, 300, 400 municipios…y el resultado será siempre aterrador!)

Ahora bien: no es tolerable que ningún voto que obedezca al constreñimiento sea validado, pero, repito, el establecimiento político y su Consejo Nacional Electoral siguen mirando para otro lado…

Solamente hay un candidato consciente de esta suprema amenaza, porque los otros callan de manera culpable, y el de la extrema izquierda, obviamente sabe que buena parte de sus votos depende de la coacción y la violencia que ejercen en favor suyo guerrillas, mingas, combos, clanes y demás…

Es asombrosa la indolencia del sector político frente a la estrategia (hasta ahora) vencedora, del comunismo, porque, según como van las cosas, gran parte de los políticos tradicionales, a última hora, van a acompañar a Cepeda, para que nadie ponga en duda su progresismo y su rechazo de lo que llaman “la extrema derecha”.

Como los señores de este “establecimiento” nunca han hecho oposición eficaz a Petro, piensan que con Cepeda les irá igual, desconociendo que su estalinismo radical le exigirá desconocer todas las componendas y alianzas con el clientelismo burgués, es decir, con quienes nos han traído hasta aquí.