En este nuevo Conversatorio de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. conversa con Luis Guillermo Echeverri Vélez sobre la frágil “telaraña” fiscal que sostiene al Estado colombiano y los desafíos que enfrenta el país. A lo largo de una conversación amplia y directa, abordan seguridad, justicia, gasto público, salud, pensiones, minería, energía, medio ambiente y la necesidad de construir un verdadero rumbo de país, basado en eficiencia, legalidad, conocimiento y visión de largo plazo. Los invitamos a ver este nuevo conversatorio y a participar de esta reflexión sobre las oportunidades y los enormes retos de Colombia. No dejes de verlo.Luis Guillermo Echeverri Vélez es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y magíster en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell (Estados Unidos). A lo largo de más de tres décadas ha desarrollado una destacada trayectoria en los sectores público y privado, con amplia experiencia en comercio internacional, formulación de políticas públicas, planeación estratégica, financiamiento de proyectos y cooperación internacional. En el ámbito internacional se desempeñó como director ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Interamericana de Inversiones y el Fondo Multilateral de Inversiones, en representación de Colombia, Perú y Ecuador. También fue agregado comercial de Colombia en Estados Unidos, director regional de Proexport en Miami y asesor de negocios internacionales, liderando iniciativas empresariales y proyectos de innovación, además de presidir la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022. Su carrera también ha estado vinculada a la actividad política y al diseño de estrategias de gobierno. Fue gerente de la campaña presidencial de Iván Duque Márquez en 2018 y ha sido reconocido por su capacidad de liderazgo, su formación académica y su experiencia en la conducción de procesos de transformación institucional y desarrollo económico, consolidándose como una de las figuras colombianas con mayor trayectoria en temas de gestión pública, relaciones internacionales y estrategia empresarial.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Conversatorio con Luis Guillermo Echeverri Vélez
En este nuevo Conversatorio de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. conversa con Luis Guillermo Echeverri Vélez sobre la frágil “telaraña” fiscal que sostiene al Estado colombiano y los desafíos que enfrenta el país. A lo largo de una conversación amplia y directa, abordan seguridad, justicia, gasto público, salud, pensiones, minería, energía, medio ambiente y la necesidad de construir un verdadero rumbo de país, basado en eficiencia, legalidad, conocimiento y visión de largo plazo. Los invitamos a ver este nuevo conversatorio y a participar de esta reflexión sobre las oportunidades y los enormes retos de Colombia. No dejes de verlo.Luis Guillermo Echeverri Vélez es abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y magíster en Economía Agrícola de la Universidad de Cornell (Estados Unidos). A lo largo de más de tres décadas ha desarrollado una destacada trayectoria en los sectores público y privado, con amplia experiencia en comercio internacional, formulación de políticas públicas, planeación estratégica, financiamiento de proyectos y cooperación internacional. En el ámbito internacional se desempeñó como director ejecutivo ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Interamericana de Inversiones y el Fondo Multilateral de Inversiones, en representación de Colombia, Perú y Ecuador. También fue agregado comercial de Colombia en Estados Unidos, director regional de Proexport en Miami y asesor de negocios internacionales, liderando iniciativas empresariales y proyectos de innovación, además de presidir la junta directiva de Ecopetrol entre 2019 y 2022. Su carrera también ha estado vinculada a la actividad política y al diseño de estrategias de gobierno. Fue gerente de la campaña presidencial de Iván Duque Márquez en 2018 y ha sido reconocido por su capacidad de liderazgo, su formación académica y su experiencia en la conducción de procesos de transformación institucional y desarrollo económico, consolidándose como una de las figuras colombianas con mayor trayectoria en temas de gestión pública, relaciones internacionales y estrategia empresarial.
Ciegos, sordos y mudos
José Alvear Sanín
Pocas cosas debe haber peores que la condición
de quienes carecen de la vista, el oído o el habla. En muchos países, a esos
desventurados se procura ayudarles con subvenciones, enfermeros, lazarillos,
perros entrenados, audífonos, tratamientos de rehabilitación, etcétera, cuando
esta es posible, salvo en Colombia, donde les confiamos la Fiscalía, la
Procuraduría y la Contraloría.
De suyo, confiar tan vitales funciones para el
Estado a personas con una sola discapacidad sería gravísima irresponsabilidad,
pero el despropósito fue peor, porque los titulares de las tres ías sufrían las
tres incapacidades simultáneamente. Ninguno vio, oyó, ni denunció lo que era
evidente, sonoro y escandaloso, en el cuatrienio infame que terminó el pasado 7
de agosto.
La tristísima condición de triple invalidez de
esos altísimos funcionarios permitió la sucesión interminable de delitos:
1. Contra la administración pública: despilfarro,
malversación, peculado, prevaricato, celebración indebida e ilegal de
centenares de miles de contratos, etcétera.
2. Contra la economía nacional: desmoronamiento
de Ecopetrol, estimulante inacción frente a narcocultivos y minería ilegal.
3. De traición a la patria, con la entrega de
buena parte de su territorio a grupos subversivos, combos criminales y mingas
sufragadas.
4. De injuria y calumnia, contra centenares de
ciudadanos afrentados con acusaciones falsas, cuando no directamente amenazados.
5. De lesa humanidad: degradación del sistema
de salud, tolerancia con el secuestro, reclutamiento y abuso de menores…
La anterior, escueta e incompleta enumeración
de conductas punibles, exige que Petro, en lugar de ser considerado un
expresidente normal, sea tenido como un “presunto” en miles de los posibles y
merecidos procesos que debería enfrentar, si algún día llegamos a tener fiscal,
procurador y contralor que disfruten de cabal salud física, mental y jurídica,
capaces de activar los mecanismos judiciales correspondientes a la gravedad de
hechos que nadie ignora.
Sin embargo, fiscal, procurador y contralor, nada
deben temer, porque su triste y triple discapacidad los hace inimputables…
martes, 1 de septiembre de 2026
Crónica: cuando tembló, la patria respondió
Rafael Uribe Uribe
El nuevo Gobierno recibió un país descuadernado: el mayor déficit –del 7,8 %– y el mayor endeudamiento
de nuestra historia y, como si fuera poco, un dólar fortalecido por este déficit, el ingreso de divisas provenientes del endeudamiento, la coca, la
minería ilegal y las altas tasas de interés que termina restándole competitividad a muchas de
nuestras exportaciones.
Apenas dos días después de la posesión
presidencial, ocurrió lo impensable, el
terremoto más fuerte del siglo, golpe sísmico que no distinguió regiones
ni estratos, un desastre con daños estimados en al menos treinta billones de pesos.
Pero ahí no paró la cosa: grandes
incendios forestales afectaron varios
departamentos, muchos de ellos provocados por grupos terroristas con el
propósito de desestabilizar el Gobierno, como lo
anunciaron organismos de inteligencia locales y extranjeros. El Gobierno no se
quedó quieto: anunció
que presentará al Congreso un estatuto antiterrorista que incluye la
posibilidad de encarcelar a los narcoterroristas en barcos en altamar.
Con el terremoto emergió algo más profundo: un
Gobierno comprometido y la solidaridad
inmediata y espontánea de los compatriotas de bien, no de grupos
políticos, de millones de ciudadanos que, ante la tragedia, eligieron actuar
con generosidad y un sentido que parecía dormido.
Las primeras horas después del terremoto
fueron retrato fiel de lo que somos cuando dejamos de lado nuestras
diferencias: familias que abrieron sus puertas a desconocidos, jóvenes que se
organizaron para llevar agua, medicinas y alimentos, grupos de rescate de las víctimas,
empresas que movilizaron recursos sin esperar protocolos, instituciones que
respondieron con profesionalismo y humanidad. En medio del dolor, la patria
recordó que sabe unirse cuando la vida lo exige.
Ese gesto colectivo no borró la crisis fiscal,
ni la deuda, ni la complejidad política que enfrenta el país; pero reveló una
verdad: la nación conserva una reserva
moral capaz de sostener la reconstrucción que viene y que no depende
solo del gobierno sino de la cultura que nos ha permitido superar guerras,
pandemias, desastres y hasta gobiernos obscuros.
El nuevo Gobierno, enfrentado a una tragedia
sin precedentes, recibió también una oportunidad inesperada: gobernar un país
que dejó de pelear, que se reconoció como comunidad, que entendió que la
reconstrucción no será solo de infraestructura, también de confianza.
La tarea institucional ahora es clara:
transformar esta solidaridad en una política de Estado, convertir la empatía en
estrategia, la unión en narrativa nacional y el dolor en el punto de partida.
Porque si algo demostró el terremoto es que la
patria en crisis, endeudada, dividida, todavía
sabe responder y levantarse con grandeza lo que será clave en la
reconstrucción moral y material que el país hoy necesita.
El Rincón de Dios
“Sobrellevad
los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” Gálatas 6:2
Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña
Luis Guillermo Echeverri Vélez
La
canción infantil se hizo como elemento didáctico para que los niños
aprendiéramos los números y a contar, pero la realidad de la vida pública de
nuestras democracias parece soportar el balanceo de dos elefantes
burocratizados, uno de izquierda y otro de derecha que cada cuatro años salen a
llamar un camarada. Será que eso nos puede durar eternamente, cuando vivimos
sobre la fragilidad presupuestal que carga el incremento constante del
clientelismo y el contratismo, siendo nuestra precariedad fiscal como la débil
tela que teje una araña para atrapar bichos, insectos livianos y mugre en
esquinas y recovecos dándole mal aspecto a las casas.
El
caso es que la democracia colombiana no aguante el balanceo de ambos elefantes
tentando hasta donde resiste la telaraña ante el desfalco continuo del Estado.
Aquí con la llegada de cada gobierno vienen los nombramientos a dedo para
llenar posiciones de responsabilidad a la verraca, ignorando el “qué, cómo y
dónde”; solo importa el “quién”, basta con que sea amigo, abogado o
administrador, con lo cual nos llenamos nuevamente de mediocres realizando
gestiones mediocres en medio de la continuidad de la administración de un
empobrecimiento continuo.
La
euforia de los cambios de gobierno crea un debate mediático personalizado,
mientras acrecienta la colección de los inútiles que mantenemos con nuestros
impuestos como muñecos de vitrina en el manejo de la cosa pública; una
actividad lucrativa correlacionada con cuánto se figura o aparece en las redes
y medios, dejando de lado los hechos, que deberían determinar su calificación
en función de su impacto cualitativo en el desarrollo y cuantitativo en el
crecimiento.
Nada
más importante para reflexionar hoy, que en las palabras de la filósofa y
escritora Allisa Zinovievna (Ayn Rand) autora de “La rebelión de Atlas”
que hace 75 años dijo: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener
autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye
hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que
muchos se hacen ricos con el soborno y por influencias más que por su trabajo,
y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario son ellos
los que están protegidos conta ti; cuando descubras que la corrupción es
recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio; entonces podrás
afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”
Estamos
en la era de las eficiencias donde solo van a sobrevivir los que tengan
conocimiento y energía. El resto es carreta porque este mundo ya no aguanta el
criterio estrecho ni la mediocridad.
Si
hoy no se digitaliza el Estado y se reduce el gasto público, si no se reduce la
burocracia, si lo que importa son las sillas musicales entre los mismos puestos
en entidades y gremios, si todo se queda en show, pachanga y likes, si
todos son abogados y administradores, y no ingenieros y biólogos, pronto
veremos cómo cae en picada la sociedad al decrecer en lugar de desarrollarse;
al barbarizarse en lugar de culturizarse; al embrutecerse en lugar de educarse;
al aceptar la miseria de la mediocridad como desmejora en la forma de vida
mediante la acumulación de inútiles e indigentes que provocan la acumulación de
pobreza por no construir una clase media sólida, culta, educada, laboriosa,
productiva y sana a partir de una nación segura y un Estado eficiente.
El
país necesita es eficiencias en la gestión pública que solo pueden resultar de
una transformación educativa y cultural para poder pensar en grande sobre las
bases de la legalidad y los valores democráticos. Bajémonos de los elefantes
ideológicos y construyamos sobre los principios sólidos de libertad y orden,
evolucionemos, que el mundo cambió. Cambiemos politiquería y clientelismo por
ciencia y conocimiento, desarrollemos el gran potencial del país.
De cara al porvenir: el desarrollo de Antioquia
Pedro Juan González Carvajal
Antioquia es el departamento
que más le ha metido recursos a la infraestructura, pero también el que más
deuda histórica acumula por su geografía partida en 9 subregiones. Estas son
las obras que lleva 20, 50 y hasta 100 años esperando y que definen si es
potencia o no:
1. Salidas al mar: la
obsesión de 200 años
* Puerto Antioquia en Urabá más
vías de acceso: desde 1900 Antioquia sueña con mar propio. El puerto ya hizo pruebas a
finales de 2025 y opera en 2026. Pero sin las vías, no sirve. La deuda real son
las carreteras.
* Túnel del Toyo más autopistas
Mar 1 y Mar 2: Medellín - Urabá en 4 horas. El Túnel del Toyo será el más largo de
América. Contratado en 2015, lleva 5 aplazamientos y ya se le vez luz de
terminación. Sin esto, Urabá sigue aislado y el puerto no compite.
* Tren Medellín - Urabá: Para sacar banano, plátano
y aguacate Hass sin 300 tractomulas diarias. Existe el corredor férreo viejo
hasta Puerto Berrío, pero al Urabá nunca llegó. Lleva 80 años en planos.
*. Doble calzada Santa Fe de
Antioquia - Cañasgordas: Tramo crítico de Mar 2. Es el tapón actual para llegar al mar.
2. Conectividad interna:
unir un departamento roto
* Vía al mar por el
Atrato y Quibdó - Medellín pavimentada 100 %: son 162 km. Invías
destinó $230.000 millones. Lleva 100 años como trocha. Es la deuda moral con
Chocó y con el Occidente antioqueño.
* Transversal de las
Américas: Turbo – Necoclí – Arboletes - Montería: Para integrar el Urabá
antioqueño con Córdoba. Sin vía Arboletes y San Juan, son los municipios más
pobres de Antioquia.
* Vía Medellín - Quibdó por
Urrao: alternativa al Suroeste. Abriría el desarrollo de Urrao, Betulia y Chocó.
En diseños desde 1970.
* Conexión Nordeste:
Remedios – Zaragoza - Caucasia pavimentada: el Nordeste produce oro, pero vive en barro. La
vía es el reclamo histórico de Segovia y Remedios desde la fiebre del oro.
* Vía Medellín - Puerto
Berrío doble calzada: es la salida al Magdalena Medio y a Bogotá. Hoy es una vía de los 60,
colapsada por camiones. Clave para la industria del Oriente.
3. Aeropuertos y
competitividad
* Segunda pista José María
Córdova, Rionegro: El aeropuerto mueve 13 millones de pasajeros y está
saturado. Sin segunda pista, Antioquia no es un hub internacional. Se
promete desde 2010.
* Aeropuerto en Urabá de
carga (Carepa o Turbo). Para exportar directo sin subir a Rionegro. El
banano pierde 48 horas y USD 2 por caja en fletes.
4. Agua, energía y ambiente:
la deuda con la ruralidad
* Hidroituango terminada
al 100 % más compensación a los afectados: Ya genera el 17 % de
la energía de Colombia, pero faltan 4 turbinas. Y la deuda social con el Cañón
del Cauca sigue: Ituango, Briceño, Valdivia esperan vías, puentes y proyectos
productivos prometidos.
* Acueductos subregionales:
Urabá, Bajo Cauca y Nordeste no tienen agua 24 horas. En Caucasia y Turbo hay
barrios con agua 2 días a la semana. Es la deuda más básica.
* Saneamiento del ríos
Cauca y Magdalena: el Cauca recibe el 70 % de las aguas negras de
Antioquia. Hidroituango sin descontaminación es contradictorio.
* Distritos de riego Urabá,
Bajo Cauca, Magdalena Medio: Antioquia solo riega 4 % de su tierra
apta. Sin agua no hay agroindustria.
5. Deuda con las subregiones
olvidadas
* Universidad pública en
Urabá, Bajo Cauca y Nordeste: La U de A tiene sedes, pero faltan programas
completos de ingeniería, medicina, agro. El 80 % de los jóvenes emigra.
* Hospital de tercer nivel
en Apartadó y Caucasia: Una urgencia en El Bagre va a Montería o Medellín.
1 millón de personas sin alta complejidad.
* Vía Medellín - La
Pintada – Bolombolo, doble calzada: es la salida al Suroeste y al Eje
Cafetero. Hoy es la “carretera de la muerte” por curvas y camiones.
¿Por qué son “deudas
históricas”?
1. Centralismo paisa:
El 65 % de la inversión se queda en Valle de Aburrá y Oriente. Urabá
aporta 6 % del PIB de Antioquia y tiene el 70 % de pobreza.
2. Geografía imposible:
Antioquia tiene 3 cordilleras, 2 mares y 9 subregiones que no se hablan.
Conectarla vale 5 veces más que un departamento plano.
3. Promesas de 100 años:
El tren a Urabá lo prometió Pedro Justo Berrío en 1870. La vía al mar por
Urrao, en 1950. Hidroituango se diseñó en 1969.
Las 3 obras que cambian todo
si se hacen:
1. Túnel del Toyo más
Puerto Antioquia más tren a Urabá: Antioquia se vuelve bioceánica. PIB
crecería 2 % adicional al año.
2. Quibdó - Medellín más vía
al mar por Urrao: Se salda la deuda con Chocó y se abre el Pacífico.
3. Segunda pista Rionegro más
distritos de riego en Urabá y Bajo Cauca: se duplica la agroexportación y
el turismo internacional.
4. Doble calzada Medellín -
Bogotá: Unir las dos principales ciudades del país.
Antioquia ya hizo el Metro,
los Metrocables e Hidroituango (84%). Pero sin mar expedito, sin Urabá
conectado y sin agua en Caucasia, sigue siendo un departamento rico con
regiones pobres.
No podemos acostumbrarnos a
que la única manera de que algunas obras que implican cofinanciación de la
Nación, finalmente por orgullo o por la necesidad de desatrancar su ejecución,
sea que el departamento y la capital asuman compromisos económicos y financieros
que no le corresponden, pues esto es alcahuetear el incumplimiento de los
Gobiernos centrales.
lunes, 31 de agosto de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 160
En esta oportunidad, en Sucesos de la Semana de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. aborda algunos de los hechos que marcan la actualidad nacional e internacional: la tragedia en el Himalaya y el impacto de los fenómenos naturales; la nueva escalada de la guerra arancelaria de Donald Trump; la ofensiva del gobierno de Abelardo de la Espriella contra las estructuras criminales y el creciente uso de drones por los grupos armados; los incendios forestales que golpean especialmente al Tolima; y la aprobación parcial de la reforma pensional. El programa también analiza el nuevo presupuesto nacional, sus fuentes de financiación y el debate sobre el déficit fiscal heredado. No dejes de ver esta mirada directa a los acontecimientos que fueron protagonistas en Colombia y el mundo.
Nos llegó el megasismo pensional
Luis Alfonso García Carmona
Mientras los esfuerzos aunados
del nuevo gobierno y de la inmensa mayoría de colombianos, se concentran en la ayuda
a los damnificados por el terrible terremoto sufrido por una gran parte del
territorio nacional, siguen apareciendo obstáculos en el camino hacia la
reconstrucción.
Y no me voy a referir a
la conjura de la izquierda para hacer “invivible” el país para causarle daño al
presidente electo, aunque sea incendiando vastas zonas forestales, agrícolas
y ganaderas, al estilo de los más crueles bárbaros de la historia. Tampoco
a la infame guerra decretada por los grupos terroristas contra la fuerza
pública y las inermes poblaciones, para continuar con el sucio negocio del
narcotráfico.
No se podía esperar
otra cosa de los viudos del poder que vieron frustrado su abominable propósito
de acabar con el país si no podían mantenerse ahí.
Pero surge ahora, con
la infausta decisión de la Corte Constitucional que da luz verde a la
reforma pensional petrista, un nuevo sismo, fiscalmente más
peligroso que el horrible terremoto, que nos llega justamente cuando se ha
develado la más profunda crisis económica y fiscal de nuestra historia.
Sabias advertencias se
formularon por parte de expertos en asuntos pensionales y fiscales sobre las
peligrosas implicaciones del texto aprobado a las volandas, aún sin llenar en
algunos casos los trámites legales. Ninguna fue escuchada por los integrantes
del Congreso anterior. Y, hay que decirlo con toda claridad, Petro no
contaba con mayorías parlamentarias para aprobar este engendro. No hay otra
explicación que la del soborno, bautizado eufemísticamente como “mermelada”,
que sirvió para autorizar muchas de las fechorías del pasado régimen.
Las consecuencias para
el país representan un incalculable daño que aún no alcanzamos a medir en su
real dimensión.
Tanto los planes de
reconstrucción física como los de recuperación económica y fiscal
proyectados se verán afectados.
La tasa de natalidad se
ha reducido en un 30 % en la presente década con respecto a la anterior,
lo que indica que cada vez existirán menos jóvenes en edad laboral para
sostener el sistema pensional. En lugar de resolver el problema, lo
queremos agudizar entregándole la responsabilidad al Estado sin darle los
recursos para hacerlo.
El traspaso
obligatorio de los pensionados de fondos privados a Colpensiones, genera un
enorme boquete en las finanzas públicas que deberán atender esa nueva carga
afectando de paso al mercado de capitales.
Según el analista Julio
César Iglesias (de Vélez por la mañana) apoyado en estudios de ANIF, además
del endeudamiento público que representa el 60 % del PIB, después de la
desaforada emisión de TES por arte del gobierno anterior, el traslado
obligatorio de pensionados a Colpensiones alcanza el 80,2 del PIB, o sea unas 51
veces el valor de los daños causados por el sismo, ¡Una verdadera
catástrofe!
Es este uno de los
ejemplos clásicos de cómo han gobernado “los de siempre” a este país. Aprueban
un proyecto manifiestamente nocivo para las finanzas públicas y para el futuro
de la población, a cambio de un miserable plato de lentejas. Luego es avalado
por la Corte Constitucional de la misma manera como los antecesores de esta
avalaron el acuerdo espurio de La Habana desconociendo la voluntad del pueblo
soberano.
No nos queda sino una
sola esperanza: Ya no tenemos en la Presidencia a un guerrillero aliado de los
delincuentes sino a un hombre probo, con voluntad política para acabar con
esta descomposición moral, Abelardo de la Espriella.
En su corazón, como lo
hemos constatado, lleva las necesidades y angustias de las gentes de Colombia,
sin distingo por sus tendencias políticas y sabrá dar a este espinoso asunto la
solución definitiva que merece. Si la Corte no ha podido entender las
razones jurídicas, económicas y sociales para archivar ese funesto proyecto,
será el poder constitucional con el actual congreso que cuenta con supuestas
mayorías oficialistas, quien lo archive y apruebe una norma que de verdad
atienda a nuestra realidad nacional. En las manos y el liderazgo del “tigre” seguimos
esperanzados y estamos “firmes por la Patria”.
.jpg)

.jpg)
.jpg)
