Esta es la segunda entrega del conversatorio de la semana para El Pensamiento al Aire, en el que Antonio Montoya H. conversa con José Obdulio Gaviria con respecto al momento político, la gobernabilidad que vive el país y las elecciones que enfrenta en este año. No dejes de verlo.José Obdulio Gaviria Vélez es un político, escritor y académico colombiano, reconocido por su trayectoria en el pensamiento conservador y el uribismo. Nació en Antioquia y es abogado de la Universidad de Antioquia, con estudios de posgrado en Ciencias Políticas y formación en docencia e investigación. A lo largo de su carrera se ha desempeñado como profesor universitario en áreas como filosofía política, historia y teoría del Estado, además de conferencista y ensayista en temas de ideología, seguridad y democracia. En el ámbito profesional e intelectual, ha sido columnista de opinión en diversos medios de comunicación y autor de varios libros y ensayos sobre historia política colombiana y doctrina conservadora. Su perfil académico lo llevó a ejercer cargos de asesoría en el sector público, especialmente durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, en los que fue uno de los principales ideólogos y consejeros en asuntos de seguridad y política. Como senador de la República, cargo que ha ocupado en varios periodos, Gaviria ha centrado su actividad legislativa en temas de orden público, defensa del Estado de derecho, crítica a los procesos de negociación con grupos armados y control político al Gobierno, consolidándose como una de las voces más influyentes del uribismo en el Congreso.
miércoles, 28 de enero de 2026
Conversatorio con José Obdulio Gaviria parte 2
Esta es la segunda entrega del conversatorio de la semana para El Pensamiento al Aire, en el que Antonio Montoya H. conversa con José Obdulio Gaviria con respecto al momento político, la gobernabilidad que vive el país y las elecciones que enfrenta en este año. No dejes de verlo.José Obdulio Gaviria Vélez es un político, escritor y académico colombiano, reconocido por su trayectoria en el pensamiento conservador y el uribismo. Nació en Antioquia y es abogado de la Universidad de Antioquia, con estudios de posgrado en Ciencias Políticas y formación en docencia e investigación. A lo largo de su carrera se ha desempeñado como profesor universitario en áreas como filosofía política, historia y teoría del Estado, además de conferencista y ensayista en temas de ideología, seguridad y democracia. En el ámbito profesional e intelectual, ha sido columnista de opinión en diversos medios de comunicación y autor de varios libros y ensayos sobre historia política colombiana y doctrina conservadora. Su perfil académico lo llevó a ejercer cargos de asesoría en el sector público, especialmente durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, en los que fue uno de los principales ideólogos y consejeros en asuntos de seguridad y política. Como senador de la República, cargo que ha ocupado en varios periodos, Gaviria ha centrado su actividad legislativa en temas de orden público, defensa del Estado de derecho, crítica a los procesos de negociación con grupos armados y control político al Gobierno, consolidándose como una de las voces más influyentes del uribismo en el Congreso.
De "peor candidato" a favorito electoral
José Alvear Sanín
Sobre todo, a partir de la absolución del doctor Uribe
Vélez por el Tribuna Superior de Bogotá, se consideraba que Cepeda era el
candidato de la izquierda más fácil de derrotar, porque:
1. Todo el país acababa de ver cómo había escogido y
preparado testigos falsos y bien pagados contra el expresidente, y cómo toda
esa trapisonda judicial, incluyendo la sentencia inicua de primera instancia,
se deshacía por su absoluta falsedad, en la inevitable segunda instancia.
2. Su indiscutible pertenencia, desde su más tierna
infancia, a los sectores más radicales y fanáticos del estalinismo, por
familia, educación y cercanía inocultable y documentada con los peores
guerrilleros.
3. Su total inexperiencia administrativa y su absoluta
impreparación en asuntos jurídicos, económicos y financieros, relativos al
manejo del Estado.
4. Su incapacidad dialéctica y expresiva, notoria en sus
fugaces intervenciones públicas.
5. La ausencia total de empatía, agravada por una expresión
facial agresiva y asustadora.
Por esas y otras muchas razones se pensaba que la
candidatura de Cepeda era hasta conveniente para el país, aun reconociendo al
personaje como “el Lenin colombiano”.
***
Y ahora, después de una operación tan sigilosa como eficaz,
al país se le está haciendo creer que Cepeda es no solo un candidato normal y
presentable, sino que, además, es invencible en las dos vueltas, porque:
1. No es desequilibrado, depravado, gárrulo, indelicado,
dipsómano, adicto, venal, y además no exhibe prontuario.
2. Dizque es “filósofo”, amante de la música clásica y de
costumbres “austeras”.
3. Porque ya tres encuestas, en quince días, lo señalan por
amplio margen como el candidato más popular y como seguro ganador de la
Presidencia.
***
No considero que esas encuestas sean fraudulentas, como
tantos piensan, porque lo más posible es que realmente expresen la tendencia
analizada por quienes preparan las “fichas técnicas”.
En el negocio de la demoscopia, a lo que el cliente aspira
se responde con la preparación de una “ficha técnica”. Quien prepara ese método
escoge el correspondiente “universo”, la estratificación socio económica, y por
edades, sexo y perfil, y los lugares donde se recogerá la muestra, etcétera.
Por su capacidad de influir, y orientar o desorientar, las
encuestas se han convertido en elemento fundamental del mercadeo político.
Pasadas las elecciones se felicita, cuando la hay, a la que previó el verdadero
resultado, y se olvidan las otras, las que no acertaron o que casi lo hicieron…
En esas condiciones, nadie recuerda la impresionante
cantidad de encuestas fallidas en la reciente historia electoral del país, que
Eugenio Trujillo ha recordado con la mayor exactitud (https://lalinternaazul2.wordpress.com/2025/12/06/las-encuestas-mienten-para-manipular-a-los-electores/),
pero antes de las elecciones, a estas mediciones se les atribuye la
confiabilidad que nunca han tenido.
***
Volviendo a las encuestas favorables a Cepeda, llama la
atención la unanimidad en el pronóstico y la coincidencia en el ocultamiento de
la realidad del personaje, porque a quienes participaron en ellas, no se les
preguntó si eran conscientes de los antecedentes del candidato y de las
consecuencias que para el país traería su triunfo.
¿Piensas votar en la consulta de la oposición "light"?
Luis Alfonso García Carmona
Enfrentados a la
más aterradora coyuntura de nuestra historia hemos llegado, a través de serias
y profundas reflexiones, desprovistas de todo interés personal o de grupo, a la
conclusión de que la única tabla de salvación para la patria es el
voto de supervivencia.
Ya se terminó el
tiempo para pensar en nuestros particulares gustos o en las preferencias por
razón del género o de la narrativa electoral del candidato.
Tengamos, por
favor, en cuenta que la alternativa para Colombia es una sola: ganarle
al comunismo representado por Iván Cepeda o permitir que se perpetúe en el
poder su doctrina totalitaria, mentirosa y patrocinadora del terrorismo, el
narcotráfico, la corrupción y la destrucción del Estado colombiano.
No
hay otra opción racional. En Colombia contamos con
una voluminosa clase media, preparada para el mercado laboral y para el
emprendimiento, brillante en muchas áreas del conocimiento, que debe
preguntarse con rigor ¿Qué le conviene más al país, el candidato que a mí me
gusta o el que tenga la voluntad, el conocimiento y los medios para derrotar a
la izquierda radical para comenzar con todos los opositores la reconstrucción
del país?
Hasta hace poco se
debatían las toldas opositoras en una confusión por el desproporcionado número
de aspirantes. Un loco frenesí se apoderó de todos los que vislumbraron alguna
esperanza de llegar a la primera magistratura. Explotó el fenómeno de los yayos:
“Quiero ser presidente poque ya yo fui ministro, gobernador o
sub-secretario de cualquier organismo”. Ante semejante despropósito, sólo
atinaron algunos a proponer la “unión” de todos mediante la participación en
una consulta vigilada por la Registraduría, la cual aparentemente
aceptaron los contendientes.
No fue tan fácil el
proceso. Algunos de los partidos más prominentes en el Congreso como el
Conservador, Cambio Radical, el Liberal, se abstuvieron de participar. Mientras
tanto, el candidato independiente Abelardo de la Espriella, sin el apoyo
de los partidos ni de los grandes capitalistas, lanzó un contundente programa
de gobierno basado en la derrota de la izquierda para combatir el
narcotráfico, el terrorismo, la corrupción, la destrucción del sistema de
salud, el caos en la economía, el derroche de los dineros públicos, la
hostilidad contra la empresa privada, la falta de justicia y, la destrucción de
la familia.
Contra la confusión
generada por la fracasada unión de los candidatos del “cartel de los solos”,
propuso Abelardo hacer una gran encuesta entre todos, salvo Petro y sus
cómplices, y unirse alrededor de quien resultara ganador y, de paso,
economizar al fisco millones de pesos tan necesarios en la crisis fiscal que
atravesamos,
¿Cuál fue la
respuesta? Fue ignorada absolutamente por quienes posaban como amigos de la
“unión”, lo que indica a las claras que el objetivo de la consulta no ha
sido nunca lograr la unión, sino crear una nueva división. Cuando
las estadísticas nacionales e internacionales arrojan un resultado inobjetable
que deja a Cepeda y Abelardo como finalistas, insisten estos, cuyas opciones
son remotas, en seguir creando la indecisión. Más grave aún es el propósito
que los anima, que no es otro que el de sustituir a Abelardo en la segunda
vuelta, como si este fuera el verdadero enemigo de Colombia.
Estamos, en
consecuencia, frente a una consulta sin fundamento pues, antes que buscar la
unión, va enderezada a crear una “tercería”, que hasta ahora carece de
una propuesta unificada y efectiva para devolvernos la ética, la moral, el
bienestar y la seguridad.
Antes de votar en
la consulta, formulémonos las siguientes preguntas:
¿Qué le conviene
más al país, formar un solo frente con una fuerza mayoritaria y clara en sus
objetivos como es la de “Defensores de la Patria” o seguir atados a la
vieja politiquería de conciliábulos y tramoyas para sacar adelante los egoístas
intereses de cada uno?
¿Crees, de verdad,
que entregando tu voto a alguien por fuera del movimiento que cuenta con los suficientes
recursos para triunfar sobre el comunismo, estás contribuyendo al bienestar
de la patria o a satisfacer tus personales preferencias?
¿De verdad crees
que las próximas serán otras elecciones sin la mayor importancia, o estás consciente
de lo que nos jugamos en ellas?
¿Compartes con
Petro y sus compinches la calificación de que el programa de Abelardo de la
Espriella represente la extrema derecha y, por lo tanto, es mejor para
el país cualquier propuesta de los candidatos de la oposición “light”?
¿Estás dispuesto
(a) a cargar sobre tus hombros la responsabilidad de haber colaborado con tu
voto al triunfo de Cepeda, en vez de arrollar con toda la fuerza de la
oposición a quienes se dedicaron a destruir a Colombia?
8 de marzo: día de la oposición
Andrés de Bedout Jaramillo
La única oportunidad
que tenemos los electores opositores, incluidos quienes vamos a votar por Abelardo
o por Fajardo, es el 8 de marzo, al participar en la Gran Consulta (centro - derecha)
por el candidato que más nos guste. Lo importante es demostrar la fuerza numérica
que tenemos los opositores al régimen que hoy nos gobierna.
El 8 de marzo es
la fecha que nos da el calendario electoral para contarnos como oposición. Cualquiera
de los precandidatos que gane la candidatura a la primera vuelta será mucho mejor
que el candidato de izquierda.
Lastimosamente,
ni Abelardo ni Fajardo estarán en la contienda del 8 de marzo. Ambos son fieles
representantes de la oposición al régimen petrista, decididos a llegar solos a la
primera vuelta, el 31 de mayo. Esto implica la necesidad de llenar el vacío en la
oportunidad del 8 de marzo con la participación de los seguidores de estos dos opositores
independientes en la Gran Consulta (centro - derecha), donde le diremos al país
cuántos somos los opositores al Gobierno que, en la primera vuelta del 31 de mayo,
votaremos por alguno de los tres candidatos opositores que competirán contra el
candidato de la izquierda.
Votar en la Gran
Consulta (centro - derecha) no obliga a votar en primera vuelta por el que de allí
resulte. Votar en la Gran Consulta solo demostrará la gran cantidad de colombianos
que estamos en desacuerdo con el régimen actual y su posible continuidad, orientada
a perpetuarse mediante el establecimiento de las condiciones de un régimen dictatorial,
donde la separación de poderes desaparecería y el respeto y admiración por la empresa
privada y el empleo formal entrarían en una crisis, con la magnitud de la que vive
nuestro hermano país Venezuela, que hoy sigue luchando por recuperar la libertad
y el orden, y que ni con la captura y detención del dictador Maduro ha podido recuperar.
Los que seguimos
a Abelardo o a Fajardo estamos en la obligación de participar en la Gran Consulta
(centro - derecha), para robustecer las posibilidades de triunfo de estos dos candidatos
opositores independientes.
Para muchos sonará
un poco raro este planteamiento, pero si en la oportunidad del 8 de marzo no votamos
en la Gran Consulta (centro - derecha), los electores opositores perderemos la única
oportunidad de mostrarnos unidos ante las fuerzas comunistas y destructoras de Petro.
Esto no es incoherencia,
es aprovechar la única oportunidad que nos dejaron a los electores para mostrarnos
unidos y robustecer las posibilidades de los tres candidatos opositores que participarán
en la primera vuelta: Abelardo, Fajardo y el que resulte de la Gran Consulta (centro
- derecha).
Que nuestro Señor
Jesucristo nos ilumine y nos dé la capacidad de discernimiento para cumplir con
la obligación de elegir a los mejores senadores y representantes, y de participar
en la Gran Consulta (centro - derecha) para demostrarle al país que los opositores
somos más.
martes, 27 de enero de 2026
De cara al povernir: la oposición
Pedro Juan González Carvajal
La oposición a un gobierno
democrático se define como las organizaciones políticas que no forman parte del
gobierno y que tienen como objetivo criticar, fiscalizar y controlar sus
acciones. En un sistema democrático, la oposición juega un papel fundamental en
la garantía de la accountability y la transparencia en el ejercicio del
poder.
Herramientas e instrumentos
de la oposición
* Acceso a los medios de
comunicación del Estado: la oposición tiene derecho a participar en
programas de radio y televisión, así como en publicaciones escritas y
digitales, para expresar sus opiniones y propuestas.
* Derecho de réplica: la oposición puede
responder a declaraciones o acciones del Gobierno que consideren injustas o
inexactas.
* Participación en las
mesas directivas de las corporaciones públicas: la oposición puede
participar en la dirección de las instituciones públicas y en la toma de
decisiones.
* Acceso a la información
y documentación oficial: la oposición tiene derecho a solicitar y obtener
información sobre la gestión del Gobierno.
* Financiación adicional:
la oposición puede recibir financiación adicional para realizar sus
actividades.
Funcionamiento y estructura
de la agenda
La oposición se organiza a
través de sus representantes en el Congreso, asambleas y concejos municipales.
La agenda de la oposición se estructura en función de sus prioridades y
objetivos, que pueden incluir:
* Fiscalizar la gestión
del Gobierno: la oposición puede investigar y cuestionar las acciones del Gobierno.
* Proponer alternativas:
la oposición puede presentar propuestas de ley y políticas públicas
alternativas.
* Defender los derechos
de los ciudadanos: la oposición puede defender los derechos de los
ciudadanos y promover la justicia social.
Contribución de la oposición
a la crisis o estabilidad democrática
La oposición puede
contribuir a generar crisis en el modelo democrático si:
* No se le da espacio
para participar: si la oposición no tiene acceso a los medios de
comunicación o a la toma de decisiones, puede generar descontento y
movilización social.
* Se le persigue o
reprime: Si la oposición es objeto de persecución o represión, puede
generar un clima de tensión y conflicto.
Por otro lado, la oposición
puede ayudar a sacar de su crisis a la democracia actual si:
* Promueve el diálogo y
la negociación: la oposición puede contribuir a encontrar soluciones
pacíficas y negociadas a los conflictos.
* Fomenta la
participación ciudadana: la oposición puede promover la participación
ciudadana y la fiscalización de la gestión del Gobierno.
* Defiende los derechos
humanos: La oposición puede defender los derechos humanos y promover la
justicia social.
De acuerdo con lo anterior,
en Colombia, ante la falta de verdaderos partidos políticos y la existencia de
un enjambre de movimientos políticos, no sabemos ni queremos aprender a hacer
oposición, haciéndole un verdadero daño a nuestra ya de por sí, frágil democracia.
Además, es muy difícil hacer
verdadera oposición cuando se parte del cálculo político para la repartición
del pastel burocrático, dando origen a negociaciones y transacciones que
impiden el libre y real ejercicio de la oposición, cuando se hace parte del Gobierno
al que en teoría se le ha de realizar control político.
En este orden de ideas, el
esquema Gobierno - Oposición es una figura que no se ha empleado a fondo en
Colombia, es decir, la oposición se hace sin estar participando en el Gobierno
para poder tener objetividad, sin tener compromisos.
La importancia de votar la Gran Consulta
Rafael Uribe Uribe
No importa el desgobierno, cuán
desacertadas sean las medidas adoptadas, el auge de la inseguridad, el
narcotráfico, el endeudamiento o la corrupción y el deterioro de la salud y de las
pensiones; Cepeda y el Pacto Histórico continúan liderado las encuestas. Debería
ser lo contrario, pero el optimismo que en muchos persiste carece de realismo.
Ante la situación actual no podemos
mantenernos marginados. La elección al Congreso, en muchos aspectos, es más
relevante que la presidencial y, en este contexto, es esencial participar en la
Gran Consulta. La razón principal es clara: solo existen dos partidos suficientemente
estructurados para estas elecciones, el Centro Democrático y el Pacto
Histórico; el resto, como bien señala José Obdulio Gaviria, funcionan más como
empresas de avales que como partidos.
Votar la
consulta tiene un profundo significado que va más allá del simple acto
electoral, permite la unión de fuerzas en torno a propuestas y proyectos
concretos que buscan el bienestar nacional, enfrentando así los retos sociales,
económicos y de seguridad que afectan a Colombia. La participación ciudadana en
este proceso es clave para evitar la dispersión del voto y, por ende, el
fortalecimiento de otras opciones políticas.
No participar
en la consulta implica dejar en manos comunistas la decisión sobre el futuro
político del país. Cada voto cuenta y puede ser determinante para consolidar un
proyecto político que apueste por el equilibrio, el respeto institucional y la
defensa de valores democráticos. Es el momento de dejar atrás la apatía y el
desinterés, y asumir un rol activo en la construcción de la patria que todos
queremos.
Votar en la Gran Consulta de la
centroderecha implica mucho más que depositar una papeleta, es asumir
plenamente la responsabilidad ciudadana. La abstención no es un derecho, es la
actitud de quienes prefieren estar a la luz del sol que más alumbre, candidatos
a tránsfugas y apostatas.
Tomar parte activa en este proceso
electoral permite a los votantes decidir la elección de un candidato que
represente una alternativa comprometida con el desarrollo, la justicia y la
estabilidad del país. Observando la coyuntura actual, participar en ella no
perjudica a quienes apoyan a Abelardo de la Espriella, facilitaría la
designación de otro candidato viable e, incluso, este podría unirse
posteriormente al que cuente con más opciones de superar al candidato comunista
que hoy constituye el mayor riesgo. Si le asalta el temor de afectar su
candidato no se abstenga, vote por el que menos opción muestre en la consulta y
facilite la salvación de la democracia.
La tarea es simple,
superar en votos la consulta comunista y ganar en primera vuelta. ¡Pilas
compatriotas!
El Rincón de Dios
“La participación
en la vida comunitaria y política es un deber y un derecho de todo ciudadano,
pues quien no se ocupa del bien común, descuida el mandato de amar al prójimo” Compendio
de la Doctrina Social de la Iglesia, 189.
lunes, 26 de enero de 2026
Editorial: sucesos de la semana No. 132
En su nuevo análisis de los sucesos de la semana para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H., reseña los siguientes hechos que se destacaron en los titulares de medios de comunicación: la guerra de aranceles entre Ecuador y Colombia; la crisis del sistema de salud en Colombia; las conclusiones de la reunión de Davos en las que se comentó la iniciativa presentada por Trump llamada Board of Peace; el acuerdo logrado con Trump sobre Groelandia; la reconstrucción de Gaza; el encuentro entre Rusia, Estados Unidos y Ucrania que pretende darle fin a la guerra, y concluye con las diferencias políticas que se están viviendo en Colombia, en las que se pone en duda la participación de Iván Cepeda en la consulta, además de que está siendo investigado, junto con Carolina Corcho, por irregularidades en la financiación de su campaña. No dejes de verlo.
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