martes, 27 de octubre de 2026

EPM debe regresar al acuerdo municipal original

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Cuando en los años 1996 y 1997 estudiamos en el Concejo de Medellín el proceso de transformación de EPM en empresa industrial y comercial del estado de capital 100 % público, como lo obligaba la Ley 142 de Servicios Públicos Domiciliarios, definimos un límite de reparto de excedentes del 35 % del total generado. Hoy, otro acuerdo permite transferir hasta el 55 %.

Lo primero que debe hacerse es regresar al 35 % y revisar, con lupa, cuánto de los gastos de EPM se está contabilizando como inversión para nivelar las cuentas de lo que son realmente utilidades operacionales. Me late que hay mucho gasto social que se lleva como inversión social. El cálculo actuarial debe ser muy alto y creo que lo asume directamente la empresa.

Segundo: revisar la relación endeudamiento versus ventas anuales de servicios. En mi sentir, el endeudamiento está en niveles muy altos y los requerimientos de capital de trabajo y de inversión en generación y transmisión de energía, más los temas de acueducto, alcantarillado, aseo y sus correspondientes plantas de tratamiento, exigen capitales inmensos que la compañía no tiene y que podría conseguir vía capitalización por acciones, abriendo la compañía al capital privado, lo que requiere estudios serios y, por supuesto, acuerdo municipal. Los créditos baratos cada vez son más costosos y si las calificadoras se nos voltean, serán mucho más complejos los cierres financieros.

Estas medidas, aparentemente simples, deben ser materia de análisis por la actual administración, inclusive considerando lo que está sucediendo con Afinia, que si no hubiese caído en manos del grupo político de los hermanitos Q., estoy seguro de que habría salido adelante con los programas de reposición de redes, control al contrabando de energía y al no pago que inició la primera gerente designada. Recordemos que en su primer periodo de operación produjo rentabilidad. Preferiblemente no deberíamos volver a hablar de excedentes extraordinarios, es un error garrafal.

Las posibilidades de generación y transmisión de energía, frente a las necesidades del país y la región, son costosas y urgentes. Además, debemos aprovechar al nuevo presidente, amigo de la inversión privada, del desarrollo, del orden y de la seguridad, condiciones requeridas para este tipo de inversiones.

Que Nuestro Señor Jesucristo ilumine a nuestros gobernantes para que nuestras EPM no se vayan a quedar atrás y terminen convirtiéndose en un riesgo en este mundo de tan acelerado desarrollo.

De cara al porvenir: acciones inaplazables

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Dentro de la agenda de actividades pendientes por definir y realizar en Colombia, en el corto plazo, traigo a colación, como ejemplo, las siguientes:

Un país que se ufana de tener una geografía privilegiada, con abundancia de agua y con todos los pisos térmicos disponibles durante todo el año, es apenas obvio que pueda llegar a pensar en convertirse no solamente en autosuficiente y soberana en términos alimenticios, sino, además, en ser despensa para el planeta.

Para esto debe garantizar que los insumos básicos estén bajo su control, de modo que no dependa de factores externos para poder sacar adelante tan loable propósito.

Por ello, es conveniente que seamos autosuficientes en la producción de fertilizantes, para lo cual deberíamos adquirir la totalidad de la empresa Monómeros S. A. cuya breve descripción presentamos a continuación. También podemos considerar en crear una empresa mediante asociación público-privada para garantizar el aprovisionamiento permanente de este insumo vital.

Monómeros Colombo Venezolanos S.A. es la principal empresa de fertilizantes e insumos agroindustriales en Colombia, atendiendo a más del 80 % del campesinado nacional y proveyendo cerca del 40 % del mercado de fertilizantes. Fundada en 1967, su sede principal e infraestructura portuaria se ubican en Barranquilla, generando más de 1600 empleos directos.

Características clave de la empresa:

* Origen y propiedad: es una empresa de integración binacional filial de la Petroquímica de Venezuela S.A. (Pequiven).

* Impacto en el agro: produce insumos y fertilizantes vitales para la caficultura, la siembra de palma de aceite y la producción de papa, siendo fundamental para la soberanía alimentaria del país.

* Disputa por su control: Dada su importancia estratégica, el Gobierno colombiano ha buscado recuperar el control accionario mayoritario a través de Ecopetrol, especialmente tras intentos previos de privatización que fueron frenados por las autoridades colombianas.

Otro asunto importante es el establecimiento universal de una tarifa única de energía eléctrica para todo el territorio nacional, tal como en su momento lo consiguieron la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín y Empresas Públicas de Medellín para todo el territorio antioqueño.

Las tarifas de energía se unificaron en el departamento de Antioquia en el año 2008.

Este proceso se consolidó luego de que las Empresas Públicas de Medellín (EPM) adquirieran y liquidaran la Empresa Antioqueña de Energía (EADE), logrando unificar el costo del kilovatio-hora para todos los municipios del departamento.

La equidad y la eficiencia en la prestación del servicio solo se logrará si te toma el toro por los cachos. Solo la solidaridad democrática nos permitirá salir del berenjenal en el cual nos encontramos hoy en muchas partes del país.

Otro elemento sería aumentar la capacidad de refinamiento de petróleo, de modo que podamos aprovechar nuestro patrimonio petrolero satisfaciendo la demanda de productos con valor agregado.

La preservación del recurso hídrico debe ser considerado como un objetivo nacional. Es el producto más importante para la vida y todas las proyecciones de futuro advierten crisis mundial por escasez, lo cual atentaría contra la supervivencia de la especie humana y otros tipos de vida.

Imposible pasar por alto el remedio definitivo a los problemas de La Mojana y del Canal del Dique.

Por último, es necesario preservar, explotar y proteger racionalmente nuestros minerales estratégicos, desde la bauxita en el Urabá Antioqueño, el uranio en el Chocó, el coltan en el Guainía, Vichada y Vaupés (por ahora) y las tierras raras en la Orinoquía y en el Vichada. Sin olvidar nuestro oro y nuestro platino, así como el carbón, el ferroníquel y el cobre.

Solo una verdadera conciencia geográfica e histórica nos ha de permitir aprovechar adecuadamente la exuberancia de las riquezas naturales con las que la providencia nos dotó.

Requerimos eso sí de gobiernos y gobernantes idóneos, pulcros y con visión de futuro para poder sacar el país adelante, así como de un sector privado pujante.

lunes, 26 de octubre de 2026

Editorial: Sucesos de la Semana No. 168


En una nueva entrega de Sucesos de la Semana, Antonio Montoya H. analiza los principales acontecimientos nacionales e internacionales: las protestas en Europa, el alza del petróleo, la revocación de visas a colombianos, los cambios en el Gobierno, la controversia por el Museo Nacional y las denuncias relacionadas con el llamado «pacto de Valledupar». Te invitamos a ver este análisis y conocer las reflexiones sobre los hechos que marcan la actualidad.

Lecciones de Francia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Es verdaderamente deplorable presenciar cómo ha caído Francia nuevamente en el horror de un desaforado vandalismo que tiene a la población arrinconada por el terror, más de 500 puntos afectados por los ataques a comercios y daños a la infraestructura urbana (incluidos monumentos de valor histórico) y multitud de lesionados por la violencia desatada.

Todo comenzó con una protesta estudiantil que pretendía marchar en calma para demandar más atención a la educación y se convirtió en una conmoción generalizada por fuera del control de las autoridades.

Cabe aquí preguntar: ¿Quiénes son los responsables de semejante desmadre?

En primer lugar, el gobierno de Macron, que fue incapaz de reaccionar a tiempo y con la suficiente contundencia frente al levantamiento. Una cosa es respetar el derecho a la libre expresión y otra, muy diferente, es alcahuetear a las “chaquetas amarillas” y a una masa de encapuchados dedicados a quemar vehículos, robar comercios y agredir a los transeúntes y a las autoridades. Veinticuatro horas después de la asonada dirigió un lánguido mensaje repitiendo vacías palabras, en lugar de sacar al ejército para respaldar la acción de la policía.

Los movimientos de izquierda, expertos en manipular las mentes de los jóvenes, extendieron la protesta a otros sectores que nada tienen que ver con la educación, bajo el sofisma de que el gobierno de Macron es neoliberal, enemigo de las clases trabajadoras, que no atiende suficientemente a sus necesidades, como lo hacen los gobiernos social-comunistas. Lo curioso del asunto es que precisamente Francia es uno de los países con mayor gasto público en el mundo, principalmente para financiar el bienestar de la población. El Estado gasta el 57,2 % del PIB, mientras que otros países de la órbita comunista gastan menos: Vietnam (20 %), China (33 %), Rusia (50,6 %). Esto deja sin piso la narrativa de la izquierda, mentirosa como siempre.

Algo me recuerda esta situación a lo que con frecuencia nos ha tocado vivir. Marchas supuestamente tranquilas que se convierten en escenarios de vandalismo y de agresiones a la fuerza pública y a los ciudadanos; bloqueos a la circulación de vehículos; daños a la infraestructura urbana; incendios a los CAI; ataques físicos a los agentes del orden; y, en el pasado, presidentes que, como Macron, preferían mirar hacia otro lado. Gracias a Dios ya esa época de la “patria boba” terminó con “el tigre”.

No basta con expresar nuestro rechazo por lo que sucede en Francia. Aprendamos de cada tragedia una lección que sirva a nuestro futuro, como lo hace quien es práctico. Invitemos a nuestros congresistas a que apoyen con decisión las normas proyectadas para la regulación de las protestas y para la persecución de los grupos terroristas. No hagamos el ridículo “papelón” del presidente de Francia, con los trasnochados argumentos de la izquierda radical. Si queremos a Colombia de verdad, evitemos que unos descerebrados la destruyan.

viernes, 23 de octubre de 2026

Refrescando retos

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

Esta semana he estado en Lima participando en varios encuentros organizados por Fe y Alegría y que me implicaron participar activamente: inducción a nuevos directores; 50º Congreso Internacional y junta de directores nacionales. La verdad, todo interesante y muy necesario, aunque queda uno de recoger con cuchara.

Hoy quiero detenerme en una reflexión que presentó un conferencista de la Unesco, invitado para la ocasión. Afirmaba el expositor con sobrada razón que el reto de la educación es muy grande, porque sigue habiendo en el mundo dificultad de acceso a la misma. Además, el acceso o lograr la cobertura no es suficiente porque algunos deben interrumpir su proceso por múltiples factores (distancias, desmotivación, necesidad de trabajar, problemas familiares, entre otros), entonces la deserción es significativa. El permanecer tampoco garantiza el éxito del proceso, porque se puede permanecer en el sistema, pero no aprender. En efecto, la escolaridad completa de los 14 años del ciclo formal no garantiza un buen nivel educativo. Obsérvense al respecto los resultados de las pruebas de Estado o las que nos miden en el ámbito internacional: lamentables. Nuestros muchachos no saben leer, escriben mal, les cuesta hablar en público, no redactan con fluidez un texto y menos aún tienen una comprensión crítica de una lectura.

Lo grave es que no son suficientes los contenidos, los cuales se pueden aprender de memoria para recitar lo aprendido en el típico modelo bancario que en su momento denunciara Paulo Freire, lo preocupante es que mucho de eso que han aprendido no es relevante, ni sirve para la vida, la convivencia y su supervivencia. No termina la crítica aquí: mucha gente “educada” no está logrando transformar el mundo, en otras palabras, los “mejores” o solo se preocupan por su propio éxito individual y en su voracidad de éxito y dinero están acabando con el mundo, o sencillamente no les preocupa la suerte de los otros.

Estas ideas me han refrescado retos, removido la razón y sentido de lo que estoy haciendo y, sobre todo, porqué y para qué lo estoy haciendo. Por si fuera poco, dos anécdotas para cerrar hoy mi escrito:

* En Barranquilla, la persona que me presentó leyendo mi currículum, a propósito del tiempo de trabajo y experiencia en el mundo educativo, concluyó: “Como pueden ver, el padre José Leonardo se ha preparado durante 35 años para trabajar en Fe y Alegría”, una expresión que me resultó tan sugestiva como motivante. Todo tiene su tiempo y es verdad que todo ese tiempo, más los ocho de administrador provincial, sin duda alguna me han preparado mejor para tamaño reto que ahora tengo.

* Roberto, mi compañero de noviciado y también de ordenación, que ahora desde Roma coordina todo el apostolado social, me escribió: “que disfrutes ese que es el más importante destino que has tenido en tu vida: no hay nada más importante que aprender y aprender educando a los pobres pobres”. Totalmente de acuerdo. Trabajar con los pobres es una gracia de Dios. Además, siempre lo he dicho, casi que diariamente, todos los días se aprende. Sólo hay que estar atentos, pues la vida no hace sino darte lecciones y hay que estar como esponjas, con los ojos abiertos, los oídos alertas, la mente dispuesta a aprender, un proceso educativo que dura toda la vida, hasta el último minuto de nuestra existencia.

jueves, 22 de octubre de 2026

Los símbolos que sobreviven al borrado

Fredy Angarita
Fredy Angarita

Hace casi un año escribí que cada generación inventa sus propios gritos. Que los jóvenes del siglo XXI ya no siempre alzan pancartas de tela, ahora viralizan imágenes, comparten memes, levantan banderas nacidas del manga y convierten un dibujo en una forma de decir lo que a veces no cabe en un discurso. En aquel texto lo llamé Los nuevos símbolos.

Después llegó una frase que convirtió un muro en noticia: «Las cuchas tienen razón».

En Medellín, la pintaron para acompañar la búsqueda de las madres que todavía esperan respuestas sobre sus hijos desaparecidos. La frase no necesitaba explicar toda la historia de la Comuna 13 ni resumir la Operación Orión. Bastaba con nombrar a las mujeres que habían insistido en contar aquello que durante años reclamaron que se escuchara.

En enero de 2025, el mural fue cubierto con pintura gris en el deprimido de la Terminal del Norte, por decisión de la Alcaldía de Medellín, que argumentó razones relacionadas con el uso del espacio y la intervención gráfica[1]. La imagen se reprodujo en otras ciudades. En Bogotá fue cubierta con pintura negra; en Cali, una cuadrilla de infraestructura la borró parcialmente, una actuación que la administración atribuyó después a un error[2].

El muro se convirtió en noticia. La frase comenzó a circular por las pantallas. Y aquello que algunos quisieron dejar fuera de la vista encontró otras superficies donde aparecer.

Quizá allí estaba la primera lección: borrar una imagen no significa necesariamente borrar aquello que representa.

Del muro a la sala

Ahora la discusión se traslada a otro lugar: el museo. En octubre de 2026 más de treinta piezas han sido retiradas de las salas del Museo Nacional de Colombia por decisión del Gobierno de Abelardo de la Espriella[3]. Entre ellas habría objetos relacionados con movimientos feministas, la comunidad LGBTIQ+, la historia política de la izquierda y el proceso de paz de 2016. La medida se enmarcaría en una crítica a lo que el mandatario denomina wokismo[4] y en su defensa de una «contrarrevolución cultural».

Sus argumentos plantean una discusión sobre la neutralidad de las instituciones públicas y la posibilidad de que un museo promueva una interpretación ideológica de la historia.

Pero las preguntas no terminan con la explicación oficial. ¿Qué cuenta una bandera cuando entra a un museo? ¿Qué historia guarda un periódico feminista? ¿Qué significa conservar un objeto relacionado con una organización armada o con un proceso de paz? ¿Mostrarlo es defenderlo o permitir que una sociedad examine una parte de su pasado?

Un museo no tiene que convertir cada objeto en un homenaje. Puede exhibir las contradicciones de una época, explicar la violencia, documentar las decisiones de sus protagonistas y señalar las consecuencias de sus actos. También puede revisar sus exposiciones, corregir errores y abrir espacio a otras interpretaciones.

La discusión, entonces, no debería reducirse a decidir qué objetos gustan y cuáles incomodan. La pregunta es qué criterios se utilizan para conservarlos, exhibirlos, retirarlos o devolverlos a la conversación pública.

¿Quién tiene permiso para recordar?

La memoria no es una colección de objetos que nadie puede discutir. Es una conversación entre generaciones, muchas veces incómoda, en la que se encuentran testimonios, documentos, interpretaciones y desacuerdos. Una sociedad puede debatir cómo presentar su pasado sin renunciar a conocerlo.

Hay símbolos que nacen para celebrar; otros, para denunciar. Algunos representan una identidad; otros recuerdan una ausencia. Y hay imágenes que, sin proponérselo, terminan reuniendo a personas que no piensan igual, pero reconocen en ellas una pregunta que merece permanecer abierta.

Porque un símbolo no siempre significa lo mismo para todo el mundo. Para unos puede representar una lucha legítima; para otros, una herida o una postura que cuestionan. Esa diferencia no desaparece al cubrir una pared de pintura ni al retirar una pieza de una vitrina. A veces, por el contrario, se hace más visible.

La memoria tampoco exige que estemos de acuerdo con todo lo que muestra. Exige que podamos conocer, preguntar, contrastar y discutir sin confundir la explicación con la celebración, ni el desacuerdo con el olvido.

La ciudad que mira y la ciudad que borra

Escribo sobre los lugares que atravesamos sin mirar dos veces. El centro, sus fachadas, los árboles que sobreviven entre el cemento, los negocios que desaparecen, las personas que guardan historias sin saber que algún día serán las últimas en contarlas.

Ahora pienso también en los muros que cambian de color y en las salas donde falta un objeto.

¿Qué desaparece cuando se borra un mural? ¿Qué perdemos cuando una pieza deja de estar al alcance de quienes visitan un museo? ¿Cuántas historias quedan fuera de la conversación pública porque ya no tienen una imagen que las haga visibles?

No todo puede conservarse para siempre en el mismo lugar. Las ciudades cambian, las exposiciones se transforman y las generaciones construyen nuevas maneras de representar sus preocupaciones. Pero cada cambio merece una explicación, sobre todo cuando involucra recuerdos de violencia, luchas sociales y experiencias que todavía dividen a una sociedad.

Tal vez los símbolos no sean tan frágiles como creemos. Pueden arrancarse de una pared, retirarse de una vitrina o desaparecer de una fotografía oficial. Pero mientras alguien pregunte por ellos, mientras alguien busque su origen y reconstruya la historia que los hizo necesarios, todavía queda algo por contar.

Porque a veces una imagen nos permite ver lo que estaba delante de nosotros y no habíamos querido mirar. Y otras veces, cuando la imagen desaparece, es su ausencia la que nos obliga a hacerlo.

¿Qué tendrá que desaparecer de nuestra vista para que empecemos a preguntarnos por qué estaba allí?

miércoles, 21 de octubre de 2026

Conversatorio con Rodolfo Correa Vargas


En el nuevo conversatorio de El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. dialoga con el abogado y empresario Rodolfo Correa Vargas sobre los desafíos de los gremios, la gestión pública y la educación frente al avance de la inteligencia artificial. Una reflexión sobre la necesidad de transformar las instituciones, mejorar la calidad educativa y formar mejores seres humanos. Te invitamos a verlo y a reflexionar sobre los cambios que Colombia necesita.