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jueves, 2 de julio de 2020

Vigía: purgando La Rosa

Por John Marulanda*

Coronel John Marulanda (RA)
“Purga” es un vocablo de origen médico que significa evacuación intestinal. No se menciona, pero se entenderá cual es el producto de tal procedimiento. La connotación política del término, según Wikipedia, viene desde el siglo XVII, pero la consolidó el comunismo con la histórica Gran Purga estaliniana y los Juicios de Moscú en los años 30 del siglo pasado. Cientos de miles de rusos fueron asesinados, confinados a los gulags soviéticos, encarcelados y puestos bajo vigilancia policial. Lo mismo sucedió en el régimen maoísta de China (1966, cerca de 30 millones muertos por hambre); castrista (1959 y 1989) y orteguista (1998 y 2018), para citar casos cercanos. La Purga fue, ha sido y es el procedimiento estándar comunista para consolidar el poder, utilizando el aniquilamiento y su consecuente terror, la estigmatización y el escarnio público de opositores y críticos. El resultado es un absolutismo y un dogmatismo en nombre del “pueblo”, que convierten a los partidos comunistas en un sarcófago del pensamiento, en una momia política, en una hilacha moral.

En Colombia, la doctrina del partido consagra la combinación de todas las formas de lucha (curul y fusil, por ejemplo) y las purgas como parte de su ADN. Está el caso del ELN. En 1967, una disidencia al interior de la camarilla de esa organización terrorista destituyó a su jefe Víctor Medina Morón por “revisionista”. Medina Morón era secretario del partido comunista de Santander y en el 68, junto con Julio César Cortés y Heliodoro Ochoa, fueron ejecutados por traidores. En el 69, otros ´desviacionistas´ fueron también ultimados.

Las FARC no se quedan cortas en eso de purgar. Su prontuario es doloroso y aberrante. Los acuerdos de La Habana presupusieron el cambio de la acción política armada a la actividad política civilizada. Pero la ridícula la imagen de alias Timochenco, antes posando de duro, en camuflado y con AK al hombro, exigiendo el poder a cambio de su fusil y ahora nombrado senador, con un perrito chihuahua en brazos como cualquier burguesa vedette de tercera, genera no pocos resquemores. Entonces, el partido que él preside, el de la muy espinosa Rosa Roja, ensalzado como el nuevo futuro de la paz en Colombia, aplica la metodología comunista del control absoluto, sin derecho a chistar, por parte de la nomeklatura y la camarilla cupular. En enero de este año, la desubicada holandesa Tanja Nijmeijer, alias Martín Batalla y otros, acusaron a la dirección de este exiguo partido de “burocratismo, falta de autocrítica, revanchismo y beneficio personal”. Y abandonaron sus filas, seguramente temiendo ser acusados de traidores y convertirse en víctimas de algún tipo de purga. Aunque parece que la purga se la iban a aplicar al fulano que paseaba en catamarán por el mar cubano y chupaba cigarro con fruición, como cualquier explotador capitalista. Lo salvaron agentes de seguridad del Estado que dudo él quiera cambiar ahora.

El mes pasado, alias Benedicto Gonzales, de la cúpula fariana, también huyó del partido. Dio a conocer una carta en la que con “decencia política y ética revolucionaria” (¿qué?), señaló a Timochenco, Lozada y Alape como autores de una “purga interna”. El miedo que se percibe entre quienes huyen de la troika timochenquista, es el de un asesinato en las sombras, como el de tantos reinsertados ejecutados por sus propios excompañeros, fusilamientos abonados a unas fantasmales águilas negras o al narcotráfico, motor de la revolución chavista, cuando no al ejército o a la policía.

Los comunistas, virtuosos de la mentira, víctimas de oficio y homicidas embozados, saltan como fieras rabiosas al cuello del poder y solo lo sueltan ante una fuerza mayor. Tienen la sangre fría de un asesino en serie y la palabra caliente de un encantador de serpientes. Su vida es una sola tragedia que los consume en su odio, mendacidad y venganza. Los comunistas colombianos, los narcoterroristas del ELN y las FARC, no escapan a esa ley de selección “natural” marxista-leninista. Y las purgas están a la orden del día. Como en Venezuela.

miércoles, 24 de junio de 2020

Parcelado, descuadernado y desarticulado

Por José Alvear Sanín*

José Alvear Sanín
El panorama del país, parcelado, descuadernado y desarticulado, no es cosa del actual gobierno. Así lo heredó. A continuación, fue sometido a una, dizque, “resistencia” permanente y agresiva, que apenas se ha suspendido, en parte por la pandemia, en las ciudades principales, mientras arrecia en las zonas cocaleras (copadas por las “disidencias”) y en los territorios indígenas (250.000 Km2), donde no impera la ley colombiana. Esta tampoco rige en el poder judicial, donde se sigue la voluntad de las variadas emanaciones del partido comunista clandestino.

En el frente económico, el gobierno tampoco heredó soberanía verdadera, porque son las exportaciones ilícitas las que generan las divisas para mantener una especie de normalidad que, por otra parte, no permite tener una tasa real de cambio, que estimule el desarrollo industrial y conduzca al equilibrio en la balanza de pagos. En buena parte nuestra economía es rehén del narcotráfico…

Actualmente, el Estado colombiano se parece a la piel de zapa, porque cada día se recorta más el poder del gobierno central, sitiado por las “altas cortes” y entrabado por las ruedas sueltas de Fiscalía, Procuraduría, Contraloría, Defensoría, Registraduría del Estado Civil, para no hablar de un Congreso diabético pero nostálgico de mermelada, que todo obstaculiza.

Cada órgano autónomo merecería el detenido análisis, que no vamos a hacer, porque en parte alguna se ve voluntad política de rescatar al ejecutivo, maniatado por una supraconstitución.

De esta pandemia saldremos empobrecidos, hambreados y atados al Acuerdo Final, que nos deja sin esperanza de tener un gobierno eficaz, para transformar las instituciones, recuperar la economía y conjurar la doble debacle electoral de 2022, cuando la demagogia tendrá, además de la miseria, luz verde, por la indolencia, frente a la incesante ofensiva subversiva.

Es lamentable el clima de resignación ante los hechos cumplidos, porque el espurio AF blinda la acción revolucionaria mientras inhibe la reacción política. El gobierno, a pesar de sus buenas intenciones, sigue, o al garete (para unos) o avanza al paso soros-santista (para otros).

Desde la Colonia miramos a la capital del Reyno, de la cual se ocupan obsesivamente los políticos y los medios. Saturados de Bogotá, no observamos lo que pasa en el resto de un país donde las mayores industrias (narcotráfico, minería ilegal y contrabando) están en las peores manos y el poder ejecutivo se ha parcelado hasta extremos increíbles: 1.126 alcaldes y 35 gobernadores, verdaderos reyezuelos que desde noviembre del 2019 son delegatarios para el manejo del orden público. Envalentonados, van erodando diariamente la autoridad central, completando, ampliando, aumentando, corrigiendo y enredando las disposiciones nacionales.

Conviene, entonces, comentar con algunos ejemplos la extralimitación, ya habitual, entre los mandatarios locales, que nadie sanciona:

* La señora alcalde de Bogotá no da pie con bola, no solo por su inexperiencia e intemperancia, sino, especialmente, por su desmedida ambición. Parlotea, sabotea y recrimina continuamente las determinaciones presidenciales. Capitaliza los pocos éxitos de su actuación desordenada y atribuye los efectos desfavorables al presidente. Si seguimos como vamos, con medios fletados, inmensos presupuestos y más de un millar de juntas de acción comunal, la López, cuya popularidad crece en razón directa de su logorrea, tiene asegurada la presidencia en el 2022, salvo intervención divina, porque no se aprovechó la facultad de suspender a tiempo a la gárrula y obstructiva funcionaria, que seguirá dictando protocolos de imposible cumplimiento, para estimular el empobrecimiento colectivo, que la favorece especialmente.

* Varios alcaldes están preparando la llegado masiva de misiones médicas de esclavos cubanos, cuando tenemos miles de médicos mejor preparados, pero no parece posible que el gobierno, después de su meliflua declaración de amor a la dictadura cubana, esté dispuesto a descalificar ese despropósito.

* En Manizales, un travesti ocupa la Secretaría de la Mujer, y el alcalde propone gravar la “plusvalía de los inmuebles” para aplastar a la clase media.

* Pinturita, elegido por el petro-fabiovalencismo (!!!), no es un personaje inexperto pero inofensivo, como lo presentan en Medellín los radioperiódicos subsidiados por el Municipio. Acaba de retribuir generosamente a Juan Carlos Monedero, el número 2 del partido comunista Podemos, para proponernos por teleconferencia el modelo con el cual su gobierno está destruyendo a España. Con ese mentor, ¿qué de raro tiene que haya embadurnado calles y paredes con arcoíris y demás emblemas LGBTI, antes de que su administración supere los cinco mil y más millones dados por su antecesor a ese abigarrado movimiento político-ideológico.

* El gobernador del Magdalena, en el Plan departamental de desarrollo, logró decretar que todas las tierras ganaderas son explotaciones contrarias a la ecología, preparando así su expropiación cuando empiece, el año venidero, la reforma agraria integral convenida entre Santos y Timo.

Bien sé lo impopular y políticamente incorrecto que es llamar la atención en un país desorientado, desinformado e indolente, pero ¿cuándo vamos a dejar de mirar a través de gafas rosadas? ¿Y cuándo aparecerán los líderes de una Colombia erguida, para enfrentar una amenaza pavorosa y cercana? ¡Para mañana es tarde!

sábado, 9 de mayo de 2020

Ni derecha, ni centro, ni izquierda


Por Santiago Cossio*

Santiago Cossio
A veces proponer algo que no esté establecido es visto como amenaza para los paradigmas ideológicos tomados como ciertos. Este articulo va más allá de los fanatismos partidistas y busca ayudar a salir del embrollo sobre la construcción colectiva de riqueza, paz y felicidad, pero seguramente también será objeto de críticas de todos los frentes.

Primero veamos la norma de normas que en su artículo 334 dice “La dirección general de la economía estará a cargo del Estado. Este intervendrá, por mandato de la ley, en la explotación de los recursos naturales, en el uso del suelo, en la producción, distribución, utilización y consumo de los bienes, y en los servicios públicos y privados…”

Los economistas aún no hallamos las fórmulas mágicas para solucionar los problemas de abundancia y riqueza colectiva. Seguimos indagando, investigando y opinando sobre esta compleja ciencia sombría. Para la dirección desde gobierno público lo que se tiene a la mano son los modelos de derecha, centro e izquierda. No analizaremos otros sistemas.

Hace algún tiempo viendo como pelea el ser humano por sus convicciones y donde muchas personas abrazan ideologías de estos tres sistemas político-económicos me hice a la tarea de analizar cada uno buscando una respuesta a los problemas colectivos y encontré algo más revelador aún: no funciona ni la derecha, ni el centro, ni la izquierda.

Para que un sistema político-económico funcione bien, necesita varios tópicos fundamentales los cuales aún no se cumplen en Colombia. Esto es lo que tenemos:

1). Atraso cultural. A los colombianos lo que les falta es ética, moral, cívica, urbanidad y buenas costumbres. Faltan los pilares de la educación para la cultura como la identidad, el respeto, la responsabilidad y la felicidad. Como ejemplo del desarreglo, la cátedra de ética en la educación superior es percibida como un relleno que le falta forma y fondo. También hay un desconocimiento general de las normas y las leyes.

2). Atraso comunicacional. La comunicación debe ser la didáctica de la educación. En Colombia tenemos es programas de chismes, narconovelas y prostinovelas. Increíble que le hagamos una telenovela a un sicario con toda la maleducación a que eso puede conllevar. Pasaron una novela llamada “La prepago” que es más una invitación a la prostitución. con esos malos contenidos nunca podremos salir de la pobreza humana.

3). Atraso en la relación educación-economía. Colombia no sabe qué produce ni qué debería producir. Falta aptitud vocacional y aplicación económica. También debemos encontrar nichos de mercado internacional para nuestros productos. Muchas veces nuestros agricultores siembran según su “corazonada” pero no hay una dirección científica y técnica desde gobierno público. Lo mismo pasa en el tejido empresarial colombiano.

4) Atraso en las formas coeconómicas. La estrategia nacional de economía circular debe convertirse en ley nacional. En el reciclaje hay puntos adicionales del producto además de la consecuente mejora del medio ambiente. La producción real debe acompañarse de modelos de economía de préstamo e intercambio, la economía de la felicidad, cooperativismo y generación de confianza interpersonal para una mayor confianza inversionista y societaria.

Antes que ondear las banderas partidistas de la derecha, el centro o la izquierda debemos construir estas bases para el buen funcionamiento de los sistemas político- económicos. Si analizamos bien, estos preceptos no se cumplen en Colombia. El atraso cultural genera atraso económico y debemos procurar primero, salir de la pobreza humana. Ya vemos entonces que como están las cosas, no funciona, ni la derecha, ni el centro, ni la izquierda.